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23 dic. 2010

La gente está muriendo de hambre en Kabul. ¿Dónde va el dinero de la “ayuda” a Afganistán?


Imagen: Revista Sin Permiso
 Hermosas pero falsas son las fotografías que frecuentemente son la única evidencia de que alguna compañía ha ejecutado un costoso proyecto de ayuda ubicado en algún lugar de Afganistán demasiado peligroso para que lo visite la agencia donante.

"Fui a ver una planta procesadora de alimentos en el este del país, que supuestamente iba a emplear a 250 mujeres", contaba un afgano que solía trabajar para una organización de ayuda estadounidense. "Habíamos iniciado el proyecto y estábamos pagando por los equipos y los salarios. Pero cuando visité el sitio, lo único que encontré fue unas cuantas personas trabajando en una pequeña huerta del tamaño de un aula".

Cuando, exasperado, se quejó por la planta fantasma, un funcionario local le dijo que cerrara la boca. "Y dijo que si no me callaba iba a haber problemas en el camino de regreso a Jalalabad, en otras palabras, que me matarían".

Entre tanto, el Presidente Obama prepara su discurso sobre el progreso de la estrategia afgana, para ser difundido la próxima semana; es probable que sólo se limite a hablar del progreso militar.

Pero el fracaso más extraordinario de la coalición liderada por los Estados Unidos en Afganistán es que las decenas de miles de millones de dólares gastados hasta ahora han tenido muy poco impacto sobre la miseria en que viven 30 millones de afganos. Desde 2001, solamente los Estados Unidos han proporcionado $52 mil millones en ayuda, dos tercios en seguridad y un tercio para desarrollo económico, social y político.

A pesar de esto, unos nueve millones de afganos viven en absoluta pobreza, mientras que otros cinco millones, considerados 'no pobres', intentan sobrevivir con $43 al mes. "Todo aparenta estar bien para los extranjeros pero, de hecho, la gente está muriendo de hambre en Kabul," dice Abdul Qudus, un hombre en sus cuarentas con la cara profundamente arrugada, que vende ropa de segunda mano en una esquina de la capital. Son algo más que trapos, a la vista, en el suelo fangoso medio congelado.

"Compro y vendo ropa por entre 10 y 30 afganis (dos a seis centavos de dólar) y aún así hay gente demasiado pobre para comprarla", dice el Sr. Qudus. "Yo mismo soy muy pobre y en ocasiones no como para que mis hijos tengan suficiente". Dice que empezó a vender ropa de segunda hacía dos años cuando perdió su empleo de lavador de alfombras.

En privado, los funcionarios estadounidenses admiten que el torrente de dinero de ayuda que ha inundado Afganistán ha alimentado la corrupción y ha ayudado muy poco al afgano de a pie. Destinado a mejorar las condiciones económicas y sociales y así reducir el apoyo a los Talibanes, ese dinero está teniendo el efecto inverso de desestabilizar al país. Afganistán fue identificado como el tercer país más corrupto de 178 países del mundo en un reporte hecho público ayer por Transparencia Internacional.

"Los proyectos de ayuda son demasiado grandes, ejecutados en tiempos muy cortos, y en lugares extremadamente alejados," nos dijo un diplomático. Él recordaba que no pudo monitorear un proyecto de construcción de una carretera en la provincia de Kunar, al este [de Kabul], porque no le permitieron visitar la región por motivos de seguridad, ya que no lo podrían proteger del fuego indirecto. Los afganos y estadounidense que han supervisado los proyectos de ayuda concuerdan en que el enfoque 'quick fix' ha sido desastroso. Hay escuelas donde nadie las necesita, equipadas con ordenadores en distritos donde no hay electricidad ni agua potable.

El diluvio de dinero ha tenido muy poco éxito en reducir las penurias económicas del pueblo afgano. "Todo es un gran mejunje", nos dice Karolina Oloffson, jefa de promoción y comunicación para la ONG afgana Integrity Watch Afghanistan. Las organizaciones de ayuda son evaluadas por la cantidad de dinero que gastan y no por algún resultado productivo.

"Los Estados Unidos tienen un enfoque sumamente capitalista y están entregando la ayuda a través de compañías privadas", nos dice. "No quieren utilizar a las ONG porque consideran que sus funcionarios son demasiado idealistas".

Los mayores contratos son otorgados a grandes compañías estadounidenses que están familiarizadas con los complicados procesos de licitación, que pueden producir la documentación apropiada y que están bien conectadas en Washington. El problema es que gran parte de Afganistán es demasiado peligrosa para que estas compañías realicen el trabajo o supervisen a sus subcontratistas.

En su oficina en Kabul, Hedayutullah, propietario de Noor Taq-e-Zafar Construction Company, dice que existe una razón muy simple por la que la calidad del trabajo es tan pobre. Nos dice: "Digamos que el principal contratista estadounidense tiene un contrato por $2'5 millones donados por un gobierno extranjero. El 20 por ciento queda como gastos administrativos y encuentra un subcontratista, que a su vez subcontrata con una compañía afgana, que también podría subcontratar nuevamente. Al final del día, pueden quedar tan sólo $1'4 millones para construir el proyecto, que es muy poco para hacer un trabajo adecuado".

El avance de las diversas obras es monitoreado frecuentemente por fotografías del trabajo en curso. En un caso pequeño pero típico, una compañía afgana recibió los fondos para construir y poner en funcionamiento un taller de reparación de tractores en una provincia muy peligrosa de Oruzgan, al sur de Kabul, y dar empleo a la juventud local.

El contratista alquiló un taller de reparación de tractores en Kandahar por el día y contrató a unos jóvenes de la zona para que posaran como si estuvieran reparando motores en el taller. Luego, hizo que los fotografiaran y mandó las imágenes al contratista principal y a la organización donante; ambos expresaron su gran satisfacción por lo logrado. "No existe la menor intención de prestar un servicio," nos dice el Sr. Hedayatullah, "sólo de hacer dinero".

Sin embargo, ha habido algunos éxitos. Kabul ahora cuenta con un suministro de electricidad casi continuo, proveniente de Tajikistan y Uzbekistan que viene por cables que cuelgan de pilones recién construidos a través de los montes del Hindu Kush. El comandante estadounidense, General David Petraeus, está exigiendo ahora que se instalen generadores de emergencia para que el suministro de energía en Kandahar sea continuo.

Pero en general, la ayuda ha hecho sorprendentemente poco para la mayoría de afganos. Muy poco es el dinero que 'chorrea' y lo poco que lo hace es monopolizado por un grupo muy cerrado de empresarios, señores de la guerra y políticos encumbrados. El ex vicepresidente Ahmed Zia Massoud fue detenido, supuestamente, intentando ingresar a los Emiratos Árabes Unidos con $52 millones en efectivo en un maletín, según documentos diplomáticos estadounidenses divulgados por Wikileaks. Y tanto los jefes de policía como los gobernadores provinciales quieren todos un pedazo de la torta.

Yama Torabi, el codirector de Integrity Watch Afghanistan, dice que no es realmente posible llevar ayuda para el desarrollo en áreas de conflicto donde aún hay enfrentamientos, y podría ser mejor limitarse a proporcionar ayuda humanitaria.

Sin embargo, esto iría en contra de la política militar estadounidense, propulsada en Irak, según la cual los comandantes de campo militares estadounidenses controlan cantidades sustanciales de fondos que pueden ser usados para proyectos de ayuda locales a través de los llamados Equipos de Reconstrucción Provincial (PRT, por sus siglas en inglés). Pero esta militarización de la ayuda conduce a que los Talibanes apunten sus armas a las escuelas construidas por órdenes de esos mismos comandantes.

"La gente ve las escuelas construidas por los estadounidenses como propiedad de los norteamericanos", nos dice una mujer afgana que trabajó en algún momento para una agencia del gobierno estadounidense. "Temen enviar a sus hijos allí". En general, es cuestionable si la ayuda proporcionada por los PRT le hace bien a los Estados Unidos y a los otros miembros de la coalición extranjera, porque "los pobladores no le perdonarán a las tropas estadounidenses el haber matado a sus hijos sólo porque construyan una carretera o un puente".

La política del gobierno estadounidense de proveer ayuda a través de grandes compañías estadounidenses, cuyos intereses son obtener una ganancia antes que mejorar la calidad de vida de los afganos, ha demostrado ser un fracaso en Afganistán, al igual que anteriormente lo fue en Irak.

A medida que se acerca el invierno, la mitad de los afganos enfrenta el prospecto de la 'inseguridad alimentaria', o no tener suficiente que comer en los próximos tres meses, según el Sistemas de Alerta Temprana de Hambruna de los Estados Unidos. El mejor uso del dinero de la cooperación podría ser subsidiar los precios de los alimentos y ayudar a evitar que gente como el Sr. Qubus, el vendedor de ropa usada, y su familia pasen hambre.

Patrick Cockburn: Autor de La Ocupación: Guerra, resistencia y vida diaria en Irak y Muqtada! Muqtada al-Sadr, el resurgimiento Shia y la lucha por Irak. Colabora habitualmente en Counterpunch.

Traducción para www.sinpermiso.info: Antonio Zighelboim

Tomado: sinpermiso.info

19 oct. 2009

Afganistán ; tras ocho años de guerra ¿para cuándo la paz ?

Esta guerra no tiene sentido, ni razón de ser. Herencia de Bush, sirve de pretexto para justificar la existencia de la OTAN y controlar fronteras estratégicas. Tras ocho años, ¿Dónde está la democracia que se pretendía llevar a cañonazos ? Los resultados de las presidenciales afganas del pasado 20 de agosto, que deben ser anunciados, están ya impugnados. Incluso la ONU ha tenido que reconocer la existencia de “fraudes considerables”. El resto del panorama también es catastrófico : miles de muertos, un régimen corroído por la corrupción, una miseria que explota, mientras la guerra “se extiende e incrementa”, como afirma la ONU, el nuevo premio Nobel de la Paz, Barack Obama, acaba de decidir el envió de un refuerzo de 13.000 hombres. Para Arielle Denis, copresidenta del Movimiento de la Paz, es tiempo ya de escuchar las opiniones públicas que, en los Estados Unidos, en Francia o en Gran Bretaña, exigen cada vez más masivamente la retirada. Los gobiernos en primera línea, Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Francia, comienzan a evaluar el coste en la opinión pública de esta guerra sin salida. Cuando la Casa Blanca busca una nueva estrategia, mencionar la retirada de las tropas ya no es tabú. La mascarada de las elecciones del 20 de agosto ha revelado el grado de doblez y de corrupción del régimen de Hamid Karzaï. En la actualidad, reina la confusión, Abdullah Abdullah, candidato y ex-ministro de Asuntos Exteriores, desveló el 1º de octubre, un video de fraudes masivos. ¿Habrá segunda vuelta ? ¿Es ésta la cuestión ? Los 21.000 soldados de ejército norteamericano llegados de refuerzo este año habían sido asignados para la vigilancia del proceso electoral… ¿Alguna vez la guerra ha traído la democracia ? La situación económica y sanitaria del país ha empeorado. Las víctimas directamente ligadas a los combates son mayores a mediados del 2009 que en todo el año 2008 (1.013 víctimas frente a 818). El comercio de opio alimenta el 90% del mercado mundial. Ninguna zona está hoy al margen de los combates y de los atentados. Muchos afganos, que sufren la falta de agua y de alimentos, ven aproximarse el invierno con temor. Nos indignamos de las enormes sumas dilapidadas por las operaciones militares (165 miles de millones de euros sólo por los Estados Unidos), los 28 mil millones de euros dedicados a la reconstrucción se reducen por los desvíos masivos debidos a la corrupción y sirven también para los emolumentos de las empresas privadas de seguridad. El flujo de refugiados hacia tierras menos crueles testimonia dolorosamente la poca esperanza que tienen los afganos de mejorar su situación. Los fraudes electorales, añadidos a los fracasos militares están impactando en la opinión pública de los Estados Unidos. “Continuar la guerra en Afganistán de esta forma es tan eficaz como utilizar un balón de futbol para jugar al tenis”, escribe el editorialista del “Time”, para quien la victoria “es un espejismo”. El presidente Obama ha encargado y considerado no menos de cinco informes diferentes desde el inicio de su mandato. Él, que afirmó que esta guerra era crucial para la seguridad de los EE.UU. busca desesperadamente una estrategia. Las lecciones que ha sabido extraer de Irak podrían ser útiles en Afganistán : la retirada de las tropas… Debe también contar con las reticencias crecientes de sus principales aliados cada vez más hostiles. Durante la campaña electoral en Alemania, la canciller Ángela Merkel tuvo que sugerir que era el momento de establecer un calendario para la retirada de las tropas : el 61% de los alemanes quieren que su país abandone Afganistán. En Gran Bretaña, sólo el 25% de los británicos apoyan esta guerra. En Francia, en un reciente sondeo, el 64% de los encuestados desaprobaban esta guerra y los diputados socialistas y comunistas exigen un debate parlamentario. Después de los errores que han costado la vida de decenas de civiles y de la repatriación de nuevos ataúdes a Europa (1.400 soldados extranjeros han perdido la vida en ocho años), París, Londres y Berlín llaman a una nueva conferencias internacional “antes de fin de año”. ¿Una conferencia más donde las verdaderas cuestiones serán planteadas ? Esta guerra no tiene sentido, ni objetivo, ni razón de ser. Herencia de Bush y de la “guerra de civilizaciones”, sirve de pretexto para justificar la OTAN y controlar las fronteras estratégicas : China, Irán, rutas del petróleo… ¿qué otra cosa ? Los 3.000 soldados del contingente francés deben abandonar Kabul el 1º de noviembre por el Este, lo más expuesto. El “coste” de un soldado se estima en 150.000 € por año, pero la vida no tiene precio. Los ejércitos afrontan, según los suboficiales, “una segunda generación de insurgentes, oportunistas, que recuperan el dinero entregado por la coalición y aprovechan la situación para arreglar cuentas familiares o pleitos ancestrales de tierras”. En los valles, los habitantes son “compartidos”, precisa el coronel Durieux : “nos dicen : ayer por la tarde recibimos a un jefe talibán ; pero os acogemos a vosotros de buena gana” (“Le Monde”, del 23 de septiembre). Por la Paz, la libertad, la democracia, los derechos de todos, es necesario construir el movimiento de opinión que ponga fin a esta guerra y exija un cambio radical de perspectiva, cuyos pilares sean la retirada de las tropas, el desarme y la reconstrucción democráticamente decidida. Las reflexiones de Arielle Denis Traducción J.A. Pina Tomado de L´Humanité

28 ago. 2009

Eecciones legítimas en Afganistán?

"Nadie en Afganistán con el mínimo de conciencia ve a estas elecciones como legítimas" Comentarios para "CX36 Radio Centenario" del sociólogo norteamericano Chury: Estamos conectados con James Petras allí en los Estados Unidos. Petras, buen día, ¿cómo te va, cómo anda todo? Petras: Muy bien, aquí estamos sobreviviendo. Tiempos políticos malos esperando que pasen y cambie algo. Chury: Tiempos malos políticos y políticos malos y una serie de cosas entreveradas. ¿En qué estás trabajando, cuál es tu mirada en este momento tan crítico? Petras: Bueno, en primera instancia como todas las noticias, está enfocada sobre los procesos políticos en Afganistán. Uno tiene que reflexionar qué significan las elecciones bajo la ocupación militar de los Estados Unidos y sus aliados, cómo se puede hablar de una elección cuando hay una ocupación militar incluso vigilando todos los sitios de votación. Eso es primero, una conceptualización de democracia perversa. Y segundo, cómo se puede pensar en una elección democrática cuando los principales líderes políticos y sociales en gran parte son guerreros, lo que en inglés llaman warlord y otros narcotraficantes y otros más, mercenarios de muchos conflictos. Entre guerreros, narcotraficantes, cipayos de Washington y otros personajes que no tienen ningún lugar en cualquier concepto de democracia, como los candidatos y aliados de los candidatos. Tercer, ¿cómo se puede pensar en elecciones libres en medio de una guerra civil, donde hay conflictos en todos lados y la votación está condicionada con amenazas de los dos bandos? Y cuarto, uno tiene que reflexionar más allá y decir para qué hacer una elección tan farsante. Porque Estados Unidos está insistiendo que con estas elecciones se va a avanzar en la lucha colonial. Nadie en Afganistán con el mínimo de conciencia ve a estas elecciones como legítimas. La gran mayoría de la gente es opositora a la ocupación. Mucha gente ve a los gobernantes como muy corruptos, precisamente los que tienen la mejor condición para conseguir los votos para volver al poder. No es por la legitimidad, yo creo que para la única cosa que sirven estas elecciones es para el consumo adentro de los EE.UU. y tal vez en Europa, para vender la guerra como una defensa de la democracia. Porque ahora en EE.UU. el 62 % de los ciudadanos está contra la guerra en Afganistán, con mayorías mayores en Europa y particularmente en Inglaterra, gracias al aumento de soldados muertos. Entonces esta farsa de elección es simplemente un show propagandístico para los ciudadanos de occidente y no creo que nadie vaya a pensar mejor sobre este proceso de guerra porque cada día en los diarios los grandes títulos hablan de los avances militares de los talibanes y las otras fuerzas sociales en oposición.Ven un país quebrado.Cada vez más se lee sobre civiles muertos por supuestos errores en los bombardeos de los EE.UU. Hay un gran disgusto, una gran repugnancia contra todo lo que está pasando. A pesar de eso, la Casa Blanca y los países asociados en esta guerra siguen con su política guerrerista, con una excepción: la gran mayoría de los países que mandaron tropas este año dicen que van a retirarlas precisamente después de que termine esta farsa electoral. Como consecuencia, simplemente se va a convertir en una guerra norteamericana contra la resistencia afgana. Como consecuencia el Pentágono tiene un informe pendiente en el que van a exigir que suban las tropas de 68 mil a más de 100 mil. Un punto final son ahora los mismos pasos que empezaron en Vietnam: fracasa con 26 mil; sube a 68 mil y otro fracaso y suben a 100 mil y más allá porque no saben retirarse y aceptar la derrota política y buscar otra forma de acomodarse con el mundo. Chury: Me gusta este análisis y hacía falta hacerlo. Coincido en los conceptos. Me vendría ahora si te parece bien a nuestra América porque aquí por el sur el centro de las bases norteamericanas en Colombia y la próxima reunión de la UNASUR en Argentina siguen siendo un marco de expectativa muy grande. Petras: Sí, el hecho es que Washington muestra su capacidad de resistir la opinión latinoamericana con su política en apoyo de los golpistas en Honduras por más que lo niega. Pero tienen un presidente boludo, el señor Zelaya, que por meses ha estado viajando en visita a los más reaccionarios: la Casa Blanca, Calderón, ahora con el gran cipayo Alan García, mientras la gente está sufriendo, muriendo reprimidos en Honduras y siguen luchando por el orden constitucional para un referéndum. Es una gran tragedia que hoy día mientras todo el mundo está reconociendo el papel significativo de Estados Unidos antes, durante y después del golpe, el señor Zelaya como verdadero latifundista presidente dice textualmente "yo reconozco que los EE.UU. no tenían nada que ver con el golpe" Si no anticipó el golpe, ¿cómo sabe que los EE.UU. no estaba involucrado? Como sabe el señor Zelaya, EE.UU. está metido y por esa razón todos los países de América Latina actúan independientemente de EE.UU. y criticaron el hecho que en el comienzo de la toma de poder por los militares presionaron a la señora Clinton, la canciller, para que altere su posición. Yo creo que las divisiones en América Latina ahora pasan por este hecho: o uno reconoce el nuevo militarismo e intervencionismo de Estados Unidos en América Latina o esconde la cabeza en la arena y niega todo.Los realistas asumen que hay una nueva fase agresiva del señor Obama que ha reconocido que su diplomacia no funciona, sus posturas económicas están marginadas. Y frente a eso está tocando la parte militar. Evidentemente las reuniones anteriores como las reuniones en la OEA muestran que Washington no puede influir con la diplomacia en las votaciones de América Latina; han reconocido que China ha aumentado en gran forma su comercio e inversiones en América Latina.Entonces ¿qué queda?: la militarización de Colombia, la militarización de México, la intervención en Honduras, amenazas a Venezuela, la IV flota en aguas de América Latina... Si uno habla simplemente objetivamente y no para decir simplemente que es imperialismo norteamericano desde el Siglo XIIX sino que examina la política práctica, uno tiene que concluir que hay una ofensiva militarista por el fracaso de las otras vías .Todavia los gobiernos en América Latina por lo menos no han decidido que deben establecer explícitamente una política alternativa de la militarización y nombrar la Casa Blanca como el principal expositor del nuevo militarismo. Chury: Nos quedó pendiente por la incomunicación que nos sobrevino el otro día, un tema que me resultó muy interesante. No digo que lo podamos enfocar en su totalidad, pero ¿qué pasa con los pueblos en cuanto a las reacciones frente a las situaciones que se están dando? Porque uno veía hace años reacciones masivas de los pueblos que hoy no los vemos.- Petras: Yo creo que hay muchas razones: económicas, el cambio en la relación de fuerzas de trabajo, en algunos casos la mecanización del campo desplazando a los jornaleros, el terrorismo de estado y represión como en Colombia; la emigración frente a esta represión y mecanización desplazando a millones de personas jóvenes hacia Europa, Estados Unidos o cualquier otro lado. Esos son factores estructurales que uno puede citar. Políticas y políticas económicas desde el estado que han afectado. Pero hay un factor que uno debe reconocer y es la integración de los sindicatos en el estado, principal pero no exclusivamente, con gobiernos mal llamados progresistas. Uno puede ver aquí por ejemplo en Estados Unidos, entre otros, cómo el sindicalismo cuando hay un presidente demócrata deja de criticar la política económica o lo hace en forma muy indirecta, a pesar que Obama ha canalizado cientos de miles de millones en los bancos, no han dado más hacia los desocupados, no han creado nuevas infusiones de dinero en la industria para generar empleo. Y lo mismo está pasando en otros países donde hay gobiernos de centro izquierda como Lula, como Tabaré Vázquez, como Bachelet, incluso con Evo Morales y la señora Fernández, que los sindicatos que protestan contra gobiernos de la derecha, ahora se someten a la política neoliberal de los gobiernos actuales. ¡Y son neoliberales! Fíjate que las ganancias en el sector financiero en brasil, son mayores en promedio que durante el gobierno de Cardoso. Con Tabaré Vázquez pasa algo similar. Las exoneraciones de impuestos para el gran capital son exorbitantes, mientras el salario mínimo no alcanza para una familia de cuatro personas, mucho menos los 5 mil pesos que ofrece a los asalariados y los jubilados tampoco. Pero los sindicatos, por ejemplo el PIT-CNT organiza una marcha contra el neoliberalismo de los 90, como si en el nuevo milenio no ocurriera lo mismo. ¿Y por qué critican fuertemente a los blancos por lo menos verbalmente y ahora con la misma política no están mencionando el continuismo y la aplicación de las mismas medidas? Y lo mismo pasa en Bolivia. Voy a dar un ejemplo de Morales entre muchos otros. Trata de asentar a unas 500 familias en el sur tropical, en Pando, en tierras públicas en la selva o cerca de la selva. Fueron muchas familias que vuelven porque allá no hay condiciones. Pero al mismo tiempo Evo Morales está canalizando 100 millones de subvenciones para los grandes productores de trigo que está en manos de los grandes latifundistas que tienen fincas de más de 10 mil hectáreas. Fijáte: por un lado desubicando a campesinos de sus propias comunidades y llevándolos a la selva en condiciones infrahumanas -y lo llama reforma agraria-, mientras está canalizando millones de dólares a los grandes latifundistas que en su discurso llama productores. Cuando reciben una subvención de Evo Morales son productores, pero cuando con la propaganda quiere ganar alguna imagen progresista los llama latifundistas. Esto es magia demagógica Pero digo eso en el caso de Bolivia y los sindicatos: el COB, la Federación campesina, los indígenas, no han montado una protesta diciendo por qué la reforma agraria no toca las tierras fértiles cerca de los mercados, donde se puede vivir. No hay una protesta, porque en gran parte los dirigentes reciben subvenciones pequeñas del gobierno y tienen aspiraciones a algún cargo. Lo mismo pasó en Uruguay Chury: Claro, te iba a decir: es absolutamente lo mismo Petras: Quieren un cargo gubernamental, una puesto secundaria en el casino privatizado o algún cargo pasando papelitos en la aduana. Cualquier cosa para asegurarse cómo proteger mejor su posición como delegado del sindicato en una empresa. Y estos pequeños beneficios son suficientes para callar a los dirigentes sindicales, tanto en Uruguay como en Brasil, en Bolivia. Y eso ha tenido un gran efecto. Fijáte que el movimiento pacifista en Estados Unidos contra la guerra, desapareció. Desde que se presentó la candidatura de Obama, todos los dirigentes de estos movimientos se canalizaron los activistas en la campaña de Obama y algunos después de las elecciones consiguieron puestos menores. Digo menores porque no tienen ninguna influencia, pero cobran un salario y buscan ahora no la vuelta a la lucha con la intensificación de la guerra sino la inamovilidad de su puesto, un puesto político que quieren convertirlo en un puesto permanente. Esa es la lucha ahora de los ex líderes populares. Chury: Petras, estamos en el final de esta entrevista, realmente retomarla es una satisfacción para nosotros y para la audiencia, así que el lunes estaremos nuevamente... James Petras Tomado de Rebelión
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