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17 feb. 2011

Democracia "al dente"


Imagen: Kaos en la Red

Para Washington y Bruselas, el tiempo de las dictaduras y monarquías bananeras ha comenzado a extinguirse. Viva la democracia bien cocinada.
(Dedicado a Barak Obama, Angela Merkel, Silvio Berlusconi, José Luis Rodríguez Zapatero, Nicholas Sarkozy, David Cameron, Alan García, Juan Manuel Santos, Porfirio Lobo, Sebastián Piñera, José Miguel Insulza, Yoani Sánchez, Fernando Savater, Rosa Díez, Zoe Valdés, Luis Posada Carriles, Rodolfo Ares, Manuel Chaves, Cándido Conde-Pumpido, Las Damas del Cheque en Blanco, Alfredo Pérez Rubalcaba, Manuel Fraga, Juan Carlos de Borbón, y demás alumnos aventajados de la familia Corleone)

La Organización Mundial de la Cocina, ante el encarecimiento de los productos alimenticios básicos, lamentando el hambre que asolará en los próximos años a millones de ciudadanos del primer mundo (los del segundo y tercero ya no importan al FMI), alerta a los gobiernos sobre futuras revueltas populares, por lo que para evitar acontecimientos luctuosos en las esferas de la clase media, alta, más alta, la nobleza y realeza, pone al servicio de los poderes políticos, económicos, militares y culturales, la siguiente receta, sencilla y económica, que hemos bautizado como Democracia al Dente.

El comité responsable de la confección del plato, debe estar atento a estas diez normas, diez ingredientes, encargándose de la observancia y acatamiento de los puntos que señalo a continuación.

1.- Tómese un país, preferentemente del tercer mundo, al que se dotará de un artilugio electoral consistente en una ley (la D’ Hont es muy recomendable) que deje prácticamente fuera de juego a los partidos de izquierda. Para que el plato quede a gusto, elija previo consenso con el Banco Mundial, el Mossad, la CIA , el M-5, FMI y la Confederación de Empresarios y Banqueros, a una serie de líderes que representen, al menos, a una derecha resultona y un centro derecha que asuma tibios principios (habituales en los establecimientos de la izquierda blanda), para que dicha mezcla posea un sutil aroma socialista. Financie a esas familias con un monto económico, que les ate definitivamente a la banca privada durante los próximos cincuenta años. En caso de ruina, el erario público se haría cargo de los pagos.

2.- Recoja las inquietudes de los trabajadores a través de unos sindicatos (mejor verticales que dotados de cierta horizontalidad), para conseguir la mínima representatividad y el máximo provecho, procurando que en las primeras huelgas el lenguaje de los dirigentes sea reivindicativo Up To A Certain Point (hasta cierto nivel), pero que contenga elementos de disuasión, en orden a que un conflicto no dure más allá de una semana.

3.- Financie con millones de euros o dólares a las Confederaciones de Iglesias allí practicadas (preferencia absoluta para los católicos o protestantes y ortodoxos, si conviniese), incluso en los de creencia islámica, doctrina de la que se elegirá a los delegados menos proclives a cumplir los textos del Corán. En esas reuniones, ha de establecerse previamente que los dioses respectivos nunca se inmiscuyen en los asuntos terrenales, es decir, en temas políticos, bélicos, laborales, económicos y culturales. Esa verdad única ha de ser digerida por los fieles, aunque puedan existir ulteriormente algunos disidentes a quienes se acusará de cualquier delito, preferentemente de contenido sexual.

4.- Tómese a un grupo de generales, coroneles y capitanes, a quienes previamente se ha ingresado en sus respectivas cuentas corrientes un monto económico suficiente como para que vivan con cierta holgura en los próximos veinte años. Al propio tiempo se tendrá certeza de que casi todos ellos (no conviene una absoluta unificación ideológica) son anticomunistas.

5.- Reúna a un grupo de industriales del primer mundo, ofreciendo las riquezas naturales de esa nación a un precio irresistible, pero reservando un tanto por ciento de las ganancias, como garantía del trato, para el presidente o rey. Ese detalle hará que los directivos de las multinacionales estén seguros de que, en caso de traición, el mandatario está cogido hasta por los cuernos.

6.- Organice en institutos, fórums, colegios, universidades y museos, ciclos monotemáticos de toda índole, por ejemplo “Democracia y Terrorismo”, “Los peligros del Castrismo”, “Bolívar condena a Chávez”, “Cultura y Derechos de Propiedad Intelectual”, “La Caída del Imperio Chino”, “EEUU líder de la Libertad” y otros, ofreciendo participación de toda especie a los directivos de dicho centros culturales del país, e intente que ellos, a su vez, coordinen seminarios y congresos con profesores y catedráticos que hayan mostrado curiosidad por conocer cómo se abre una cuenta corriente en Suiza.

(El alumnado conviene que sea contagiado de cierta dosis de idealismo, como objeto decorativo para la prensa internacional. Alguno de esos líderes estudiantiles deberá comparecer ante una comisión de rectores, al objeto de estudiar su posible adquisición, en orden a mantener un cierto grado de disidencia controlada. No olvide la inclusión de intelectuales y artistas de la catadura de Alejandro Sanz, Mario Vargas Llosa, Imanol Arias, Luis García Montero, Fernando Savater, Pedro Almodóvar, Juan Luis Cebrián y otros demócratas de manos limpias.

7.- Adiestre a las agrupaciones y organizaciones a las que pertenezcan jueces, abogados, notarios y otros profesionales del derecho, en la aplicación de una constitución cuyos artículos fuesen un calco exacto del espíritu que animó la Declaración Universal de los Derechos del hombre y el ciudadano. El cumplimiento por parte del Estado de estos preceptos queda en manos de los gobiernos salidos de las urnas, por lo que en el improbable caso de que un presidente, rey o primer ministro, mostrase preocupación por el respeto y observancia de esas normas, el poder judicial hará caso omiso de dicha reclamación, preparando la inmediata dimisión forzada del disidente.

8.- De acuerdo con las necesidades de las instituciones bancarias, no ponga obstáculos en la privatización todos los servicios sociales del país, incluyendo la sanidad, la educación y las pensiones, coordinando con los sindicatos el monto económico que mensualmente deberán percibir sus líderes, para que convenzan a la masa trabajadora del acatamiento de la semi esclavitud, como solución menos dramática a su futuro. Disponer de techo y alimentación debe ser la única motivación para las personas honradas, que deberán ejercer su derecho al voto (e incluso sería más conveniente que practicaran la abstención) cada cuatro o cinco años.

9.- Una vez terminadas las primeras elecciones, si hubiera triunfado, (no obstante lo previsto), una coalición de partidos de izquierda, se articularán con la máxima urgencia las estrategias económicas y mediáticas convenientes, en orden al derribo del Parlamento surgido de los pactos previamente acordados por los miembros de dicha coalición. Para ello, se deberá lograr la colaboración del mayor número posible de empresarios relacionados con el periodismo (Murdoch, Slim, etc.), para denigrar a los miembros del gobierno elegido, ofreciendo dinero a los ministros para abandonar sus cargos, manipulando datos en todas las esferas gubernamentales, alterando declaraciones, e incluso solicitando ayuda de las Fuerzas Armadas USA, sus agencias de espionaje, públicas y privadas, para forzar la dimisión y renuncia de generales, diputados, intelectuales y profesionales adictos al sistema. No se contratará en el exterior a los artistas favorables a ese tipo de gobiernos.

10.- Cuando el presidente de los EEUU considere oportuno, previa consulta a la Comunidad Europea y al gobierno de Israel, y siempre a través de los servicios secretos correspondientes, se aceptará como hecho consumado el asesinato por atentado de un líder molesto para los intereses del Banco Mundial, ya se tratara de Fidel o Raúl Castro, Rafael Correa, Evo Morales, Hugo Chávez, Mahmud Ahmadineyad, Bashar Al Assad, Kim Jong-il, Muamar Gafadi o Alexander Lukashenko.

A partir de ese momento, deje la olla a enfriar y luego cómase lentamente, degustando con parsimonia la sangre vertida en el logro de una verdadero régimen democrático, como el que se ofrece actualmente a diversas naciones árabes, protegiendo el exilio de los actuales y futuros mandatarios, expulsados de sus cargos, alimentando las ilusiones de libertad de sus ciudadanos, pero aplicando nuestra receta para lograr que no se produzca una revolución de carácter socialista en ninguna de las naciones del tercer mundo.

La moda en política exige cambios de estilo y look, que cumplen a la perfección Borbones, Berlusconis, Zapateros, Mohameds, Obiangs, Klaus, Komorowskis, Santos, Macapagales, Camerons, Reinfeldts, etc. El IV Reich se diferencia del III en que las víctimas pertenecen a todas las nacionalidades, excepto israelíes leales al sionismo.

Para Washington y Bruselas, el tiempo de las dictaduras y monarquías bananeras ha comenzado a extinguirse. Viva la democracia bien cocinada.


Carlos Tena en Kaos en la Red

Tomado: Kaos en la Red.net

12 sept. 2010

Sara Méndez, sobreviviente del Cóndor

Del juicio por los crímenes de Orletti al reencuentro con su hijo tras 26 años

Fue secuestrada en Buenos Aires durante una operación conjunta del Plan Cóndor. Luego los militares la trasladaron a su país, Uruguay, en un vuelo clandestino, donde estuvo presa con la hoy primera dama. Un caso testigo.

Fue durante 26 años una madre buscando a su hijo robado por las dictaduras uruguaya y argentina. A su hijo de veinte días se lo quitaron no bien irrumpieron en su casa de Belgrano en julio de 1976. Sara Méndez, que es uruguaya, fue llevada al centro clandestino Automotores Orletti durante una operación conjunta del denominado Plan Cóndor. Luego los militares la trasladaron a su país en un vuelo clandestino. Más tarde estuvo presa en el penal de Punta Rieles con Lucía Topolansky, la esposa del hoy presidente José Mujica. En 2002 pudo ver el rostro ya adulto de su hijo Simón. Sara Méndez contó su historia a Página/12 tras declarar en el juicio oral por los crímenes de Orletti. Enumeró a los implicados argentinos que ella pudo reconocer: el ex jefe de la SIDE Otto Paladino, a Aníbal Gordon y Eduardo Ruffo. Del lado uruguayo, Méndez reconoció al teniente coronel Rodríguez Buratti –quien se suicidó hace cuatro años–, al hoy procesado José Nino Gavazzo y al capitán Manuel Cordero.

La noche del 13 de julio quedó grabada en la memoria de Sara Méndez. “Unas quince personas de civil entraron a mi casa rompiendo puertas. Yo estaba con mi bebé y una compañera que militaba en la izquierda como yo. Tomaron posesión de las dos plantas y ahí mismo empezó el interrogatorio y la tortura para que digamos direcciones y nombres de otros uruguayos que estaban viviendo en Buenos Aires. Mi marido, Mauricio Gatti, no iba a llegar esa noche. Nino Gavazzo y Rodríguez Buratti comandaron el operativo.”

Los militares se quedaron con su hijo. “Cuando agarro a Simón en mis brazos me dicen que lo deje, que no lo puedo llevar conmigo. ‘No se preocupe señora’ –lo recuerdo como algo grotesco de quienes ya me habían golpeado e insultado–. Al niño no le va a pasar nada porque no es una guerra contra los niños.”

Sara Méndez militaba en el Partido de la Victoria del Pueblo que se había reorganizado en Argentina. “Se conforma un frente de lucha contra la dictadura acá, desde el exilio. Lo paradójico es que el partido se rearme en el exilio y el régimen argentino le aplica un golpe rotundo.” Ella dice que no usó armas nunca.

A Sara la trasladaron al centro clandestino Automotores Orletti, en donde estuvo –cree– diez días. “El lugar quedaba en el Bajo Flores, donde por delante pasaba el tren y detrás había una escuela. Ese pozo o chupadero, como le dicen acá, era un lugar de tortura y exterminio. En algunos casos si no lo mataban allí, lo sacaban y ya estaba la desaparición forzada como método represivo. Yo fui secuestrada, no me dieron información, no pude ver a mi familia.”

Al otro día de su secuestro su marido Mauricio tuvo indicios de que algo andaba mal. La familia Méndez, alertada por aquél, empieza a buscar a Simón y a ella. Su padre se trasladó a Argentina y junto con gente del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados –Acnur– realizaron la búsqueda. Mauricio Gatti murió en 1991.


Sara Méndez recuerda el montaje de su detención en Uruguay. “Fuimos trasladados 24 personas de Buenos Aires a Montevideo. El hermano de mi marido, Gerardo Gatti, quedó en Automotores Orletti. Nos llevaron en lo que hoy se llama el primer vuelo. Estuvimos cuatro meses como desaparecidos en sedes clandestinas. Luego alquilaron una casa en un balneario y habitaciones en hoteles céntricos de Montevideo, hicieron documentos falsos a gente que se parecía físicamente a nosotros y los mandaron a registrarse en esos lugares. Simularon que habíamos entrado al país por nuestros propios medios. Ahí empezó el montaje. Y luego nos ‘van a detener’ como si estuviéramos parando en esos lugares. Fue una falsa detención en octubre de 1976. Nos llevaron a la Justicia militar, con las actas fraguadas y nos procesaron. Hoy sabemos que entre nuestro secuestro y la detención falsa hubo un segundo vuelo con otros uruguayos.”

Luego Sara fue llevada por el mismo Nino Gavazzo al penal de Punta Rieles, en Montevideo, en donde estuvo cuatro años y medio. Allí conoció a quien hoy es primera dama de Uruguay, Lucía Topolansky.

“Eramos compañeras. Estaba también su gemela María Elia. Comíamos juntas, hacíamos actividades de estudio, aprendíamos de la especialidad de la otra. Yo era maestra, Lucía estudiante de arquitectura. María Elia sabía mucho de física. Hacíamos intercambio de conocimiento. Estaba prohibido hacer gimnasia, así que nos turnábamos para poder hacer ejercicio. Las cartas se tenían que leer en voz alta, con lo que sabías todo de la otra. Eran cárceles en donde se ponían en práctica métodos sofisticados: debilitar el ser político. No teníamos ninguna información de lo que pasaba en el mundo, vestíamos uniformes, nos llamaban por un número, era una militarización. Una despersonalización. Las visitas eran escuchadas. Había situaciones de riesgo, estados de alarma, teníamos que hacer cuerpo a tierra.”

En la primera visita que recibió Sara Méndez en la cárcel se enteró de que su familia no había logrado ubicar a Simón.

Sara salió de prisión tras cumplir su condena casi cinco años después. Eso sí, bajo libertad vigilada. Todavía Uruguay estaba bajo el régimen militar –la democracia llegaría en 1985–. “Tuve que dar mi domicilio, no podía salir de Montevideo sin autorización, me hacían visitas. Me contacté con lo que era el germen de Abuelas de Plaza de Mayo en Argentina. Chicha Mariani guardó los datos de un niño pelirrojito como Simón en un tarrito de lata y lo enterró. Después no lo pudo encontrar.”

Por ese tiempo Sara se iba a ilusionar con que ya había encontrado a su hijo. Estuvo diez años para conseguir que la familia del menor que había sido dejado en el Hospital Norte aceptara hacerle un ADN. Dio negativo. “Tuve que empezar la búsqueda de nuevo.”

A raíz de una investigación que realizaron el periodista Roger Rodríguez y el político Rafael Michelini dieron con un ex policía que era quien adoptó a Simón. “Estoy convencida de que ese señor sabía que era un bebé robado”, afirma Sara y agrega: “Michelini habló con el ex policía y éste le dijo que iba a contarle a Simón sobre su adopción y que lo buscaba su madre”. Simón, con 25 años, se hizo el ADN y se reencontró con su madre.

–¿Cómo fue ese momento?

–Mi vida era la búsqueda. Yo me encontré a un hijo que ya era un adulto. Cuando lo encontré cambió todo para mí. Viajo cada dos meses, o viaja él. El tuvo resistencia a asumir la historia.

El caso del secuestro de Simón está comprendido en la Ley de Caducidad, una norma que impide el juzgamiento de militares y policías acusados de violaciones a los derechos humanos. Hoy el oficialismo uruguayo impulsa un proyecto en el Congreso para interpretar algunos artículos de la norma. “Todavía no se avanzó en nada. El proyecto de ley no lo conoce la ciudadanía”, afirmó Sara. Y destacó el rol del centroizquierda. “Con los gobiernos blanco y colorado toda causa quedaba comprendida en la Ley de Caducidad. Desde que asumió el Frente Amplio comenzaron los procesamientos a los militares.”

Mercedes López San Miguel
mercelopez@pagina12.com.ar

Tomado: Página 12
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