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27 ene. 2011

Sociedad secreta de los Caballeros de Malta encumbrada en lo más alto de la política militar de Estados Unidos


La guerra santa secreta de Estados Unidos: El periodista Pullitzer Seymour Hersh revela que altos oficiales militares son miembros de la Orden de los Caballeros de Malta y del Opus Dei; contratista militar Blackwater involucrado

No es ya un secreto que muchos de los líderes mundiales actualmente -y a lo largo de la historia- pertenecen a sociedades secretas, muchas de ellas con afiliaciones religiosas. Robert Anton Wilson en el prefacio de su libro Illuminatus Trilogy!, a través de un seudónimo, escribe "La historia de este mundo es la historia de la lucha entre sociedades secretas", aunque esto es parte de una obra de ficción, tal vez sea una de las más precisas definiciones de la política planetaria. Nueva información revelada por el reconocido periodista Seymour Hersh parece apuntar a que esto no es solamente una teoría de conspiración.

Sería impráctico enlistar aquí toda la lista de políticos y líderes mundiales de diferentes profesiones que han sido parte de grupos masónicos, sin embargo sería útil decir que los llamados padres fundadores de Estados Unidos y su proyecto de nación están indisociablemente ligados a esta sociedad secreta que supuestamente busca hacer en la tierra el plan del Gran Arquitecto. Para complementar esto tenemos a la familia Bush, dos presidentes que han sido miembros de la sociedad secreta de Yale, Skull & Bones. En cada país de Occidente seguramente se pueden hacer largas listas de presidentes masones o miembros de otras sociedades secretas.

Ahora el periodista Seymour Hersh, ganador del Premio Pullitzer y colaborador de la prestigiosa revista New Yorker, ha revelado que varios altos oficiales militares de Estados Unidos son parte de la Orden de los Caballeros de Malta, una sociedad secreta católica de casi mil años. Hersh dijo en una universidad de Doha, en Qatar, afiliada a Georgetown University (una importante universidad católica), que está trabajando en un nuevo libro en que muestra como "8 o 9 neoconservadores, radicales si se quiere, se apoderaron del gobierno de Estados Unidos".

Cuando Hersh habla de neoconservadores se refiere al grupo liderado por Dick Cheney y Paul Wolfowitz, (también conocido como "Los Halcones Grises") que incluye a George W. Bush. Hersh señala que tanto el Gen. Stanley McChrystal, ex comandante de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Afganistán, como el Viceadmiral William McRaven y otros miembros del JSOC (Joint Special Operations Command), la unidad contra terrorismo de Estados Unidos, son parte de la Orden de los Caballeros de Malta y del Opus Dei. Hersh en el 2009 ya había dicho que esta unidad especial fue creada por el ex vicepresidente Cheney y opera como una red de asesinos que se maneja por sobre del la ley y sólo reporta a su oscura eminencia, Dick Cheney (el apodado Darth Vader)

Esta información es sensible ya que en el fondo lo que implica es que las guerra contra Iraq y Afganistán son también guerras santas, orquestadas por una facción al interior del gobierno de Estados Unidos que ejecuta políticamente credos religiosos y manipula al mundo entero conforme a sus creencias o filiaciones personales.

Según el sitio Raw Story, Hersh dijo en Qatar que el grupo de Cheney "no estaba preocupado por los destrozos que la invasión a Irak iba a causar" y "La actitud era '¿Qué es esto? ¿De que se preocupan, la prensa y los políticos, de un saqueo? ¿Qué no entienden? Vamos a cambiar sus mezquitas por catedrales y cuando obtengamos el petróleo a nadie le va importar un bledo"'.

Cheney formó parte del think tank Project for a New American Century, el cual llamaba en el año 2000 a invadir Irak y alertaba sobre la necesidad de un "nuevo evento tipo Pearl Harbor", esto un año antes de los ataques del 11 de septiembres, los cuales, a la luz de la evidencia, parecen haber sido orquestados por estas mismas facciones dentro del gobierno neocon (o teocon) de Bush, posiblemente con la participación del Mossad.

Hersh añadió que miembros de estos grupos han desarrollado una serie de "insignias secretas que revelan que es una guerra cultural" y que "ellos sí ven lo que están haciendo -esta no es una típica actitud entre los militares- es una cruzada, literalmente. Se ven como los protectores de los cristianos. Están protegiéndolos de los musulmanes, como en el siglo 13. Y esta es su función".

Los Caballeros de la Orden de Malta son una orden católica fundada en 1085 por un grupo de monjes que cuidaban a los heridos, la cual evolucionó a ser una orden militar que cuidaba el paso de los peregrinos de los musulmanes durante las cruzadas en las que los estados europeos buscaron quitar el control de Jerusalén a los musulmanes. Actualmente la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén y Rodas de Malta aunque no tiene un territorio fijo, más allá de su cuartel general en Roma, es considerada una entidad soberana bajo ley internacional. Imprime sus propias estampas y monedas, mantiene relaciones diplomáticas con 104 países y tiene status de observador ante las Naciones Unidas.

Uno de los más famosos escándalos en torno a sociedades secretas, el de la logia masónica italiana Propaganda Due, en el que el llamado "Banquero de Dios", Roberto Calvi, fue colgado del puente de Blackfriars en Londres después que hubiera participado en el colapso del Banco Ambrosiano del Vaticano involucra también a los Caballeros de Malta. Tanto Calvi, como el gran maestre de la logia de Propaganda Due (P2), Licio Gelli, eran miembros de la Orden de los Caballeros de Malta, y los dos también trabajaron en algún momento con la CIA. Los Caballeros de Malta son descritos generalmente como el brazo esotérico militar del Vaticano (para la versión pop de la conspiración pueden verse en "El Código Da Vinci).

En 1988 el agregado en la embajada de los Caballeros de Malta en la Habana confesó ser un doble agente y trabajar tanto para la CIA como para la inteligencia cubana.

En este sitio se documentan los supuestos miembros de los Caballeros de Malta, se mencionan a George H. W. Bush, al Rey Juan Carlos de España, a Benito Mussolini, J. Edgar Hoover, David Rockefeller, entre otros infamemente ilustres miembros.

En su libro sobre el contratista militar Blackwater, el periodist Jermy Scahill cita la autobiografía del ex ejecutivo de esta compañía, Joseph Shmitz, en la que presume su membresía a los Caballeros de Malta. Schmitz fue inspector general del Departamento de Defensa bajo George W. Bush; su hermano, John, fue consejero de George H. W. Bush, cuando éste fue tanto vicepresidente como presidente. Tal vez esto no sea casualidad ya que los Shmitz parecen estar emparentados con la familia Bush. Los puntos se conectan aún más ccn la figura del patriarca John G . Schmitz, ex candidato a la presidencia de Estados Unidos y líder de la ultraconservadora John Birch Society. Schmitz, al igual que el abuelo Prescott Bush, tenía negocios en Alemania.

La empresa de tecnología militar Blackwater (ahora Xe Tecnologies, en un intento de lavado de imagen o lavado de cerebro para las masas) fue fundada por Erick Prince. Prince (¿casualmente?) empezó su carrera como interno en la Casa Blanca bajo George H. W. Bush, con apenas poco más de 20 años. A los 27 fundó Blackwater. Desde el año 2001 Blackwater ha recbido más de 600 millones de dólares en contratos clasificados con la CIA, y es una de las empresas que más se benefició de la guerra contra Irak. Prince es miembro de la asociación Christian Freedom International, y ha mostrado repetidamente sus "valores" cristianos radicales (como decir que está en contra de la homosexualidad). Erik Prince fue acusado de "llevar a cabo una cruzada por eliminar a los musulmanes". Según reporta Foriegn Policy, los contratistas de Blackwater en Iraq usaban códigos e insignias basados en la Orden de los Caballeros Templarios.

La revista GQ descubrió el año pasado que el secretario de defensa Donald Rumsfeld preparó documentos militares que incluían pasajes de la biblia y que el contratista militar Trijicon Inc. imprimió referencias bíblicas en armas usadas por militares estadoundidenses en Irak y Afganistán.

Todos esto nos revela que las guerras que vemos en Irak y en Afganistán y la misma guerra contra el terrorismo son una especie de corruptas guerras santas que involucran a sociedades secretas y oscuras empresas que son parte del gobierno de Estados Unidos, un gobierno controlado por un pequeño grupo de hombres neoconservadores con creencias religiosas que les hacen justificar todo tipo de manipulación. Esto es seguramente apenas la punta del iceberg negro.

Tomado: http://www.1984nwo.net/

24 ene. 2011

Arizona: ¿quién es el loco?



En junio del año pasado la legislación del Estado de Arizona en materia de control de armas fue considerablemente relajada. La gobernadora republicana, Jan Brewer, impulsora de la cacería a todos aquellos sospechosos de haber incurrido en el delito de “portación de cara” (léase: personas con rasgos fisonómicos que se alejan del modelo “WASP”: blanco, anglosajón y protestante, es decir, lo que en Estados Unidos se conoce como “latinos”), promulgó una iniciativa de la Legislatura de ese estado, apoyada fuertemente por el poderosísimo lobby de la Asociación Nacional del Rifle, derogando una vieja ley estatal que obligaba a los poseedores de armas a obtener un permiso para llevar un arma oculta. Gracias a este “avance libertario y democrático” ahora cualquier persona mayor de 21 años puede portar un arma oculta entre sus ropas, o en su automóvil, o donde sea, sin necesidad de obtener una licencia previa.

La legislación vigente, de todos modos, era ya sumamente permisiva porque permitía a cualquier ciudadano mayor de 18 años, sin antecedentes penales, comprar o poseer un rifle o una escopeta. Para adquirir una pistola la ley se “endurecía” y el eventual comprador debía demostrar ser mayor de 21 años. La anterior gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, actual secretaria de Seguridad Nacional de la Administración Obama, había vetado numerosos intentos de eliminar la licencia para portar armas ocultas. Derrotada por la derecha troglodita republicana, su sucesora corrigió de inmediato tamaño error.

La actual legislación, una obra maestra del terror, autoriza a quienes así lo deseen a circular armados en la vía pública con tal de que su arma no sea exhibida: pueden entrar a cualquier sitio, salvo un consultorio médico o una oficina empresarial. Se puede ingresar armado al recinto de la Legislatura estadual y a cualquier oficina pública del estado de Arizona. También a restaurantes y bares, a condición de que el individuo armado no consuma alcohol, algo que dependerá exclusivamente de su propia voluntad pues ni el cantinero ni el mesero están autorizados a preguntarle a quien ordena una bebida alcohólica si es que lleva un arma oculta entre sus ropas.

Las escuelas públicas no son excepción a esta regla: sólo que quienes porten armas deberán llevarlas descargadas y dejarlas en su automóvil mientras se lleva o recoge a un niño. Lo paradójico del caso es que algunas de las víctimas de la reciente masacre de Houston, como la congresista Gabrielle Giffords, aprobaron estas medidas, amparadas en una sesgada interpretación de la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos y en el respeto a los valores tradicionales de Arizona y, en general, del Lejano Oeste. Quien sí lo pagó con su vida, aparte de otros inocentes, entre ellos una niña de nueve años, fue el juez federal John M. Roll, quien había sentenciado la inconstitucionalidad de cualquier decisión del gobierno federal que obligara a los estados a llevar a cabo revisiones de antecedentes penales antes de vender un arma de fuego.

Una perlita indicativa de la gravedad de la crisis política que existe en la ejemplar democracia del Norte la ofrece el hecho de que no haya sido otro que el sheriff del condado de Pima, Clarence W. Dupnik, quien haya aportado un grano de cordura al criticar las leyes vigentes en Arizona y las iniciativas de algunos legisladores del estado que, como respuesta a la masacre perpetrada en Virginia Tech (Abril 2007, ocasionando 32 muertos) habían propuesto nada menos que permitir a estudiantes y maestros portar armas en colegios y universidades. Contrariamente a las enseñanzas de la filosofía política, que supone que jueces y legisladores deben ser personas sensatas, iluminadas por la sabiduría y bendecidas por la templanza, estos personajes públicos de Arizona –y, me arriesgaría a decir, en la mayoría de los estados de la Unión– son energúmenos merecedores de un profundo tratamiento de rehabilitación psiquiátrica antes de ser luego condenados al ostracismo vitalicio. Cabe preguntarse: en la tragedia de Tucson, ¿quién es el loco? El que vació su cargador matando a tantos inocentes o quienes estampan el sello de legalidad a tanta locura?

Pese a todo esto, los publicistas de la derecha insisten en que nada hay de malo en la sociedad norteamericana, que sus leyes son justas y sabias, y que no hay causalidad social que actúe como desencadenante de la tragedia de Tucson. El sistema es maravilloso, lo que fallan son algunos individuos. Si un afroamericano como Obama llegó a ser presidente –una fenomenal tentativa de reanimar al ya difunto Sueño Americano–, el que se quedó en el ghetto y vive del narcotráfico o la mendicidad es por sus vicios, su holgazanería y su irresponsabilidad. Las víctimas del sistema se convierten, en ese discurso, en victimarios. En línea con esta interpretación uno de esos publicistas, Howard Fineman, escribió días atrás en el The Huffington Post que “Las muertes no fueron provocadas por la política, por ideologías o por partidismo. Por lo que sabemos hasta ahora, los actos fueron cometidos por un loco que evidentemente estaba divorciado de la realidad, así como del debate público”. Un debate público que, para hacerlo más ameno, tiene como protagonistas a una gran cantidad de sujetos armados hasta los dientes. Pero con sus armas ocultas, eso sí.

Atilio A. Boron
Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales.

Tomado: Página 12.com.ar

14 ene. 2011

El discurso de Obama en Arizona



Ayer lo escuché cuando habló en la Universidad de Tucson, donde se rendía homenaje a las 6 personas asesinadas y las 14 heridas en la matanza de Arizona, de modo especial a la congresista demócrata por ese Estado, gravemente herida por un disparo en la cabeza.

El hecho fue obra de una persona desequilibrada, intoxicada por la prédica de odio que reina en la sociedad norteamericana, donde el grupo fascista del Tea Party ha impuesto su extremismo al Partido Republicano que, bajo la égida de George W. Bush, condujo el mundo donde hoy se encuentra, al borde del abismo.

Al desastre de las guerras se sumó la más grande crisis económica en la historia de Estados Unidos y una deuda del gobierno, que equivale ya al 100% del Producto Interno Bruto, lo cual se une a un déficit mensual que supera los 80 mil millones de dólares y nuevamente el incremento de las viviendas que se pierden por deudas hipotecarias. El precio del petróleo, los metales, y los alimentos, se eleva progresivamente. La desconfianza en el papel moneda incrementa las compras de oro, y no pocos auguran que a fines del año el precio de este metal precioso se elevará a 2 000 dólares la onza troy. Algunos creen que incluso llegará a 2 500.

Los fenómenos climáticos se han agudizado, con pérdidas considerables en las cosechas de la Federación Rusa, Europa, China, Australia, Norte y Sur de América, y otras áreas, haciendo peligrar los suministros de alimentos a más de 80 países del Tercer Mundo, creando inestabilidad política en un número creciente de ellos.

El mundo enfrenta tantos problemas de carácter político, militar, energético, alimentario y medioambientales, que ningún país desea el regreso de Estados Unidos a posiciones extremistas que incrementarían los riesgos de una guerra nuclear.

Fue casi unánime la condena internacional al crimen de Arizona, en el que se veía una expresión de ese extremismo. No se esperaba del Presidente de Estados Unidos un discurso exaltado ni confrontativo, que no se correspondería con su estilo ni con las circunstancias internas y el clima de odio irracional que está prevaleciendo en Estados Unidos.

Las víctimas del atentado fueron incuestionablemente valientes, con méritos individuales, y por lo general ciudadanos humildes; de lo contrario no habrían estado allí, defendiendo el derecho a la asistencia médica de todos los norteamericanos, y oponiéndose a las leyes contra los inmigrantes.

La madre de la niña de 9 años que nació el 11 de septiembre, había declarado valientemente que el odio desatado en el mundo debía cesar. No albergo, por mi parte, la menor duda de que las víctimas eran acreedoras del reconocimiento del Presidente de Estados Unidos, así como de los ciudadanos de Tucson, los estudiantes de la Universidad y los médicos, que como siempre cuando ocurren hechos de esa naturaleza expresan sin reservas la solidaridad que los seres humanos llevan dentro de sí. La congresista gravemente herida, Gabrielle Giffords, es merecedora del reconocimiento nacional e internacional que se le tributó. El equipo médico continuaba hoy informando noticias positivas sobre su evolución.

Sin embargo, al discurso de Obama le faltó la condena moral de la política que inspiró semejante acción.

Trataba de imaginarme cómo habrían reaccionado hombres como Franklin Delano Roosevelt ante un hecho semejante, para no mencionar a Lincoln, que no vaciló en pronunciar su famoso discurso en Gettysburg. ¿Qué otro momento espera el Presidente de Estados Unidos para expresar el criterio que estoy seguro comparte la gran mayoría del pueblo de Estados Unidos?

No se trata de que falte una personalidad excepcional al frente del gobierno de Estados Unidos. Lo que convierte en histórico a un Presidente que ha sido capaz de llegar por sus méritos a ese cargo, no es la persona, sino la necesidad de él en un momento determinado de la historia de su país.

Cuando comenzó ayer su discurso se le observó tenso, y muy dependiente de las páginas escritas. Pronto recobró la serenidad, el dominio habitual del escenario, y la palabra precisa para expresar sus ideas. Lo que no dijo fue porque no quiso decirlo.

Como pieza literaria y elogio justo a los que lo merecían, se le puede otorgar un premio.

Como discurso político dejó mucho que desear.

Fidel Castro

Tomado: CubaDebate.cu

Un senador estadounidense del Tea Party pide cambios en Cuba por medio de la violencia


“La democracia hay que imponerla por la fuerza”, señala Marco Rubio
El senador estadounidense Marco Rubio, del Tea Party y contribuyente del Fondo Legal del terrorista Luis Posada Carriles, dijo a la emisora radial WAQI (Radio Mambí), en Miami, que no permitirá que el gobierno de Barack Obama levante ningún tipo de sanción contra Cuba, y apoyó las declaraciones de uno de los presentadores de la emisora quien manifestó: “La democracia hay que imponerla por la fuerza”.

A partir del minuto 4:56 de la grabación publicada en Youtube, el presentador del programa, Armando Pérez Roura, recordó una frase del militar prusiano Otto Bismarck -”La democracia hay que imponerla por la fuerza”- y añadió que sin un “estado de fuerza no se avanza mucho”, y puso como “ejemplo” la “prosperidad” de Chile después del golpe de estado de Augusto Pinochet en 1973, que le costó la vida al Presidente constitucional Salvador Allende y dejó más de 3 000 detenidos-desaparecidos.

A estas declaraciones de Pérez Roura, Marco Rubio hizo el siguiente comentario : “en la historia de la Humanidad jamás ha habido una dictadura que haya negociado un cambio hacia la democracia”, aludiendo al gobierno de Raúl Castro y apoyando tácitamente la idea de un cambio político en Cuba con métodos violentos.

Acto seguido añadió: “El pueblo cubano puede escoger una democracia al estilo de EEUU, de Inglaterra o Canadá. Le corresponde al pueblo cubano qué Constitución escoge, pero lo que yo creo es en la libertad política, en la democracia… Esa es la meta nuestra. Y en términos de negociación eso no funciona.”

Rubio, representante al Senado de EEUU por la Florida e hijo de cubanos radicados en ese Estado, dijo además que se opone a cualquier cambio de la línea dura hacia Cuba o que permita los viajes de los norteamericanos a la Isla, a menos que el gobierno cubano cambie su sistema político, y que espera convencer a otros miembros del Congreso para apoyar esa posición.

Dijo enfáticamente que “Los Estados Unidos tienen que tener como prioridad el cambio de gobierno de Cuba”, y criticó a la prensa norteamericana, particularmente al diario The New York Times por culpar a la emigración de haber conciliado la política norteamericana hacia la Isla, “porque tiene un poder político enorme”. Aseguró que la realidad es que “Cuba es un gran enemigo de los EEUU y le hace mucho daño a este país”.

“Es importante que se conozca que nuestra posición no ha cambiado, porque lo que tiene que cambiar aquí es el gobierno de Cuba, no la política de EEUU sobre Cuba”, añadió el senador norteamericano de 38 años que jamás ha estado en la Isla, y se quejó de la “flojeza (sic) en esta administración”, aludiendo al gobierno de Barack Obama.

Marco Rubio integra la lista de contribuyentes que pagan los gastos legales del terrorista internacional Luis Posada Carriles, a quien se le sigue un juicio por mentiroso en El Paso Texas.

El Senador hizo estas declaraciones hoy, justo cuando EEUU está consternado y expresa sus condolencias a las familias de los seis muertos y de apoyo a los 14 heridos en Tucson, Arizona, incluida la diputada federal Gabrielle Giffords, víctimas de la retórica de odio y violencia del Tea Party, movimiento al que está afiliado Rubio.



Tomado: La República.es

12 ene. 2011

Sarah Palin "niega" que el Tea Party fomente la violencia



Una portavoz de la ex candidata republicana Sarah Palin, refiriéndose al atentado del sábado contra la congresista demócrata Gabrielle Giffords y en el que todo apunto que fue realizado por un perturbado de extrema derecha, "negó" que la campaña del Tea Party contra la reforma de Salud en EE.UU. fomente la violencia.

Su campaña publicitaria muestra una gráfica del país con lo que aparenta ser una mira de escopeta sobre cada estado en el que un o una congresista haya votado a favor de la ley, incluyendo el estado de Arizona de Giffords.

Rebecca Mansour, portavoz de Palin, enfatizó a la prensa local que "nunca, nunca jamás" tuvieron la intención de que fueran miras telescópicas.

Más de 2,5 milliones de personas son fans en Facebook de esta política fascista.

El Tea Party, aupado por los medios corporativos comunicación, jalea un populismo belicista, ultraconservador y paranoide que ha tildado a Obama de "agente del comunismo", presionandolo todavía más para que no aprobara una reforma sanitaria o cualquier otra política social.

En EEUU, hay 50 millones de pobres desatendidos.

Tomado: La República.es

10 ene. 2011

Un acto atroz



Una triste noticia se divulgó en la tarde del sábado desde Estados Unidos: la congresista demócrata por Arizona Gabrielle Giffords fue víctima de un atentado criminal mientras participaba en un acto político en su distrito electoral de Tucson. Al otro lado de la frontera se encuentra México, el país latinoamericano al que pertenecía ese territorio, cuando en una injusta guerra le fuera arrebatado más de la mitad de su extensión.

Por su árida superficie, muchos de los que emigran de México, Centroamérica y otros países latinoamericanos intentan escapar del hambre, la pobreza y el subdesarrollo a los que han sido conducidos esos pueblos por Estados Unidos. El dinero y las mercancías pueden cruzar libremente la frontera; los seres humanos, no. Sin hablar de las drogas y las armas que en una y otra dirección cruzan esa línea.

Cientos de miles de latinoamericanos, que en aquel país realizan los trabajos más duros y peor pagados, son capturados cada año y devueltos a sus puntos de partida, muchas veces separados de sus familiares más allegados. Ellos esperaban de la nueva administración una rectificación de esa política criminal e inhumana.

De acuerdo con las noticias, 19 personas fueron alcanzadas por las balas, y seis murieron, entre ellas, una niña de 9 años y el juez John Roll.

La congresista fue gravemente herida por un disparo en la cabeza. Está casada con el astronauta de la NASA Mark Kelly. Fue electa por primera vez al Congreso en el 2006, a la edad de 36 años. “Es partidaria de la reforma migratoria, la investigación con células embrionarias y las energías alternativas”, medidas que detesta la extrema derecha. Había sido reelecta como representante demócrata en las pasadas elecciones. Preguntado su padre por la prensa si tenía enemigos, respondió: “Todo el Tea Party”. Se conoce que la ex candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos en las elecciones del 2008 y líder del Tea Party, Sarah Palin, publicó en su sitio web como objetivo para los seguidores de su partido, un mapa del distrito congresional de 20 de los representantes que habían apoyado la propuesta de reforma de salud del presidente Obama, y los tenía marcados con la mirilla de un fusil.

El contrincante de la congresista Gabrielle Giffords, era un ex marino que en la campaña electoral apareció con un fusil M-16 en un mensaje, cuyo contenido según se informa era: “Ayuda a sacar a Gabrielle Giffords... Dispara el cargador completo de un M-16 automático con Jesse Kelly”.

En marzo de 2010 la oficina electoral de Gabrielle fue atacada. Ella declaró que cuando la gente hacía eso se tiene que dar cuenta de sus consecuencias; los líderes políticos deben reunirse y decir el límite. Cualquier persona sensata podría preguntarse si un hecho como éste ocurrió en Afganistán o en un distrito electoral en Arizona.

Obama declaró textualmente: “Lo que sabemos es que un acto de violencia tan insensato y terrible no tiene cabida en una sociedad libre...”. “Pido a todos los estadounidenses unirse a mí y a Michelle para tener a la congresista Giffords, las víctimas de esta tragedia y sus familias presentes en nuestras oraciones.”

Es relativamente dramática y bastante triste su apelación. Hasta los que no compartimos en absoluto sus ideas políticas o filosóficas deseamos sinceramente que no mueran niños, jueces, congresistas, ni ciudadano alguno de Estados Unidos de forma tan absurda e injustificable. Es triste recordar que en el mundo están perdiendo la vida cada año muchos millones de personas, como consecuencia de guerras absurdas, pobreza, hambrunas crecientes y deterioro al medio ambiente, promovida por las naciones más ricas y desarrolladas del planeta. Nos gustaría que Obama y el Congreso de Estados Unidos compartieran con los demás pueblos esas preocupaciones.

Fidel Castro.

Tomado: CubaDebate.cu

31 dic. 2010

Democracy Now: Algunos titulares


"Las últimas horas del Deepwater Horizon:" La explosión que terminó con la vida de 11 trabajadores y provocó el peor derrame de petróleo en la historia de EE.UU.

Hace ocho meses se producía la explosión a bordo de la plataforma Deepwater Horizon que desataba el peor derrame de petróleo en alta mar en la historia de EE.UU. Once trabajadores murieron y se derramaron más de 200 millones de galones de petróleo en el Golfo de México. El New York Times hizo una importante y profunda investigación sobre cómo ocurrió la explosión. Sobre la base de entrevistas a 21 miembros de la tripulación y testimonios de otras 94 personas, la investigación concluye que todas y cada una de las defensas de la plataforma fallaron. Hablamos con el periodista David Barstow, ganador del premio Pulitzer.

Escuche/Vea/Lea (en inglés)

El hijo de Julius y Ethel Rosenberg: "Mis padres fueron ejecutados según la inconstitucional Ley de Espionaje—Por eso debemos luchar para proteger a Julian Assange"

Mientras el Departamento de Justicia evalúa acusar a Julian Assange, fundador de WikiLeaks, teniendo en cuenta la Ley de Espionaje de 1917, hablamos con Robert Meeropol, hijo de Julius y Ethel Rosenberg, únicos ciudadanos estadounidenses que fueron ejecutados en virtud de la Ley de Espionaje, lo que se ha descrito como la condena a muerte más polémica en la historia de EE.UU. Esta semana, Meeropol emitió un comunicado que fue leído ampliamente apoyando a WikiLeaks : "Mis padres fueron ejecutados según la inconstitucional Ley de Espionaje. Por eso debemos luchar para proteger a Julian Assange".

Escuche/Vea/Lea (en inglés)

Tomado: Democracy Now

17 dic. 2010

Crisis financiera en EEUU dejan a miles sin medicamentos contra el VIH



En todo Estados Unidos, miles de personas de bajos ingresos y con vih, que recibían medicamentos gratuitos contra el sida financiados por gobiernos estatales, han sido colocados en listas de espera o eliminados por completo de ellas, pues la economía maltrecha ha hecho que los estados busquen resolver sus crisis presupuestarias.

Miles de pacientes tratan de averiguar cómo conseguir sus medicamentos y temen el retorno de aquellos días en los que un diagnóstico de sida significaba una muerte segural, citó AP.

Por lo menos 19 estados han tomado medidas como la limitación de los matriculados, el rechazo de pacientes, la creación de listas de espera, la reducción del límite de ingresos para ser elegible y la eliminación de la cobertura para ciertos medicamentos o pruebas.

Gracias a los medicamentos la gente con vih ha podido prolongar su vida, pero la recesión creó más demanda para el programa, por lo que los estados no han podido mantener el paso.

"Es muy frustrante estar atrapado en esta posición a esta edad, no sentirse bien y preguntarse si voy a morir de una forma diferente a la gente a la que ayudé a morir en la década de 1980'', dijo Stephen Farrar, de 55 años: "Voy a ser una de esas personas'', se preguntó Farrar, de Fort Lauderdale, Florida, quien tiene el VIH y está en la lista de espera de la Florida.

Farrar perdió su seguro de salud este mes, más de un año después de perder su trabajo como estilista y maquillador en una estación de televisión de la Florida.

Una vez que se le acaben sus medicamentos cubiertos con seguro, tendrá que ver la forma de cómo conseguir los fármacos de 17 recetas, dos medicamentos contra el sida y el resto para dolencias relacionadas, como artritis y desgaste físico, por una pérdida severa de peso. Será uno de los más de 2.400 pacientes en la lista de espera de la Florida, que se creó el 1 de junio.

Tomado: aporrea.org

En boca cerrada no entra mosca


 Las autoridades rusas se abstuvieron de comentar en serio las filtraciones de Wikileaks, bromeando al respecto. No tenían otro remedio: semejantes materiales no son para comentar ni refutar, sólo se puede tomarlos en consideración. Los telegramas divulgados no contienen ninguna información de carácter revolucionario. Pueden añadir unos detalles picantes, pero nada más.

¿Afectarán las relaciones entre Rusia y EEUU? Probablemente, sí. Pero no porque los mandatarios rusos se ofendan y empiecen a sabotear el reinicio, sino que porque sus homólogos norteamericanos pueden resultar tan perjudicados que perderán toda capacidad de realizar una política coherente.El Gabinete de Barack Obama lleva medio año luchando a brazo partido contra los senadores republicanos por la ratificación del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START). La Casa Blanca metió la pata al mostrar a sus oponentes cómo lo necesita. Inmediatamente, los republicanos elevaron sus reivindicaciones, y después del fracaso de los demócratas en las pasadas elecciones intermediarias sus acciones recuerdan más un chantaje.

Sin embargo, Washington, por su propia iniciativa, promete a Moscú que logrará la aprobación del documento hasta el fin del año, aunque ya es evidente que el Congreso actual no lo hará en lo que le queda de su mandato. En el mejor de los casos, se llegará a la ratificación en 2011, pero entonces, una vez consumada la nueva composición del Congreso, el precio puede resultar demasiado alto para la Casa Blanca.

Y está claro por qué, el START es tan importante para Obama, que un fracaso en este campo significará un fiasco a las relaciones que lleva construyendo desde hace año y medio. Y el avance en las relaciones con Rusia es el único logro considerable del partido democrático en política exterior.

El reinicio de las relaciones es como una transacción de paquete, cuyos componentes (el desarme nuclear, el sistema de defensa antimisil, Irán y, en parte, Afganistán) aunque no estén estrechamente interrelacionados, dependen unos de otros.

El START es el eje del diálogo entre los dos estados, sin el cual difícilmente se mantendrán las relaciones en las demás direcciones. Según los documentos publicados por Wikileaks, Rusia alteró su actitud hacia Irán no gracias a su revaloración de la amenaza nuclear de Irán, sino debido a sus aspiraciones de establecer relaciones más estrechas con EEUU.

En el caso de que Washington dé un paso atrás Rusia puede reconsiderar el riesgo al que se expone si estropea las relaciones con un vecino regional bastante influyente e impredecible.

La situación con Afganistán es diferente: Rusia y EEUU tienen intereses comunes al respecto. Pero cambios del ambiente en general pueden afectar el progreso en esta dirección también.

Es como un círculo vicioso: de no restablecer las relaciones con Rusia la Casa Blanca queda sin triunfos en su política exterior. Tendrá que moverse hacia la derecha, renunciando a los principios por los que se pronunció en el primer año de presidencia de Obama.

Lo que pasa es que entre la élite política estadounidense son pocos los partidarios de las demás ideas y de su programa, como la renuncia al armamento nuclear, y el fin de la hegemonía norteamericana en el mundo, reconocer la multipolaridad de la política internacional, y adoptar una postura más equilibrada en el Oriente Próximo.

Si la Casa Blanca resulta impotente e incapaz de ratificar el START, Moscú puede poner en tela de juicio la oportunidad de negociaciones ulteriores.

Aunque el presidente de EEUU tiene vastos poderes para realizar una política exterior y no siempre necesita la aprobación del Congreso, de este depende una serie de cuestiones pendientes con Rusia: el START, el acuerdo de cooperación en la esfera nuclear, y la enmienda Jackson-Vanik. Además, el gabinete de Obama necesitará el apoyo de los republicanos en muchas cuestiones de política interior, cada una de las cuales le costará mucho.

Si el Kremlin se da cuenta de que Obama no podrá con ninguno de los mencionados problemas pendientes, los próximos dos años quedarán perdidos para las relaciones ruso-estadounidenses, pese a las simpatías de las autoridades rusas con el actual presidente de EEUU.

Wikileaks está asestando golpes duros a Obama. Aunque el sistema de intercambio de archivos confidenciales entre el Pentágono y el Departamento de Estado que permitió estas filtraciones inadmisibles fue introducido en la época del anterior presidente, los demócratas se verán responsables.
Acusados por los conservadores de realizar una política exterior ingenua desde una posición débil, los demócratas, para colmo, permiten un caos que hace posible las numerosas divulgaciones de documentos confidenciales. La investigación declarada por Hillary Clinton ya no ayudará a quitarse la reputación de jefes irresponsables.

Esta semana la secretaria de Estado estadounidense se reunirá en Astaná (Kazajstán) con muchos protagonistas de notas divulgadas en la cumbre de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Seguramente, el ambiente allí no será nada agradable.

¿Cómo podrá evitar ponerse cara de pocos amigos el presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíev, cuyos comentarios sobre los jefes rusos hechos al asistente de Clinton, Willam Burns, han salido a la luz? Lo único que les queda a los participantes de la cumbre, es hablar con la ilustre visitante norteamericana de temas alejados y abstractos, como el tiempo. Es mucho menos arriesgado.

Fiodor Lukiánov.
Director de la revista “Rusia en la política global”, una prestigiosa publicación rusa que difunde opiniones de expertos sobre la política exterior de Rusia y el desarrollo global. Es autor de comentarios sobre temas internacionales de actualidad y colabora con varios medios noticiosos de Estados Unidos, Europa y China. Es miembro del Consejo de Política Exterior y Defensa y del Consejo Presidencial de Derechos Humanos y Sociedad Civil de Rusia. Lukiánov se graduó en la Universidad Estatal de Moscú.


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Tomado:RiaNovosti.ru

15 dic. 2010

Un país de los ricos, por los ricos y para los ricos. La nueva oligarquía de EEUU


Imagen: Sin Permiso
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Hay una guerra en proceso. No hablo de las sangrientas desventuras de Washington en Afganistán e Irak, sino de una guerra dentro de nuestras propias fronteras. Es una guerra peleada en televisión, en la radio y en la Internet. Una guerra de palabras e imágenes, de medias verdades, dobles sentidos y mentiras. Hablo de una guerra política entre conservadores y liberales, Demócratas y Republicanos. Hablo de una guerra de gastos, motivada por grupos sigilosos y por donantes anónimos con bolsillos profundos. Es una guerra que se encuentra en posición de derribar lo que queda de la democracia en EEUU.

La derecha ganó la batalla inicial. En las elecciones de mediados del 2010, sombrías organizaciones de fuera (quienes no tuvieron que revelar sus donantes hasta mucho después de la elección, si alguna vez lo hicieron) apoyando a candidatos republicanos dieron $190 millones, gastando más que sus adversarios por un margen de dos a uno, de acuerdo con el Center for Responsive Politics. El American Action Network, operado por el consultor republicano Fred Malek y el ex-Senador republicano Norm Coleman, gastó $26 millones; la U.S. Chamber of Commerce gastó $33 millones; y American Crossroads and Crossroads GPS de Karl Rove gastaron $38,6 millones, combinadas. Sus inversiones en candidatos conservadores dieron frutos: 62 sillas en el Congreso y 6 en el Senado tomadas por republicanos, la mayor cantidad en la era de la post-guerra, literalmente una victoria histórica.

Bruscamente despertados de su complacencia y ya no disfrutando más la victoria de Barack Obama en el 2008, los demócratas adinerados planean su respuesta. El magnate de los medios de izquierda David Brock planea crear un grupo de fuera llamado American Bridge en respuesta a los grupos Crossroads de Rove, los cuales pelearán en las trincheras del gasto de campaña del 2012. Muchos grupos como los de Brock seguro aparecerán, conforme los demócratas liberales y centralistas se preparan para un asalto de $500 millones prometido por la Cámara de Comercio y otros grupos afines.

Inclusive la administración de Obama, la cual rechazó a los grupos de fuera en el 2008, ha abierto la puerta para una guerra de gastos secreta. Los demócratas piensan combatir fuego con fuego "¿Es mejor el dinero pequeño? Seguro. Pero estamos en una maldita pelea" me dijo el estratega y recaudador de fondos democrático Harold Ickes recientemente. "Y si estás en una pelea, estás en una pelea y usas todos los medios disponibles legales."

El fin del juego, claro, es una guerra sin fin. Los grupos de fuera ya no irán y vendrán cada dos años. Ahora, estos grupos sacarán anuncios de ataque, enviarán correos y desplegarán llamadas automáticas todo el año, en lo que será una campaña perpetua para convencer a los votantes y elegir legisladores amigables. "Definitivamente estamos construyendo una base," fue como lo explicó Steven Law, presidente de American Crossroads

Esto es lo que hoy en día se hace pasar como el alma y el corazón de la democracia americana. Antes, los ciudadanos en grandes números, motivados por sindicatos, partidos políticos o alguna causa mayor, determinaban el curso de la política de EEUU. Después de la segunda guerra mundial, una clase media en crecimiento era el bloque de votos más importantes, mientras que, en esas mismas décadas, las clases trabajadoras y medias disfrutaron de una mejor prosperidad económica relativa que sus contra partes adineradas. Digan adiós a eso. Ahora somos un país manejado por los ricos.

No es de sorprenderse, el poder político tiende a seguir a la riqueza. Lo que esto significa es: no se puede entender como los ricos tomaron control de la política estadounidense, y posiblemente de la sociedad toda, sin primero entender como un pequeño grupo de estadounidenses se hizo de tanto dinero en primer lugar.

La historia comienza a fines de los 70 y continúa durante los años de Obama, un periodo en el cual la política estadounidense ha sido tan pesada hacía los ricos que ahora vivimos en el peor período de desigualdad económica en la historia moderna. Consideren las estadísticas: hace 50 años, el 1% más rico de los estadounidenses representaban uno de cada diez dólares del ingreso nacional; hoy es casi uno de cada cuatro. Entre 1979 y el 2006, el ingreso promedio de cada hogar después de impuestos (incluyendo beneficios) del 1% más rico aumentó 256%; los hogares más pobres vieron un aumento del 11%; los hogares de clase media, 21%, mucho del cual se debe a las familias con dos ingresos.

El gurú de los impuestos David Cay Johnston recientemente analizó los números y descubrió una división aún más marcada. Por un lado, el número de estadounidenses que ganan un ingreso constante bajó por 4,5 millones entre el 2008 y el 2009, mientras que el salario promedio en los Estados Unidos bajó por 1,2% a $39.055. Por otro lado, el salario promedio de los estadounidenses que ganan más de $50 millones al año fue de $91 millones en el 2008 y de $84 millones en el 2009.

El ecónomo de la Universidad de Harvard Lawrence Katz explicó la situación de los estadounidenses de la siguiente forma:

"Piense en la economía estadounidense como un complejo de departamentos. Hace un siglo --inclusive hace 30 años-- era algo envidiable. Pero en la última generación su carácter ha cambiado. Los áticos de lujo en la cima son cada vez más grandes. Los departamentos de en medio se sienten cada vez más apretados. Y el sótano está inundado. Para terminar, el elevador está descompuesto. El elevador fuera de servicio es lo que más deprime a la gente."

Llamemos a la selecta minoría en el ático de lujo la Nueva Oligarquía, un pequeño fragmento de la población estadounidense con una enorme riqueza, la cual representa una parte desproporcionada de la riqueza del país. Son magnates petroleros y de los medios, ejecutivos corporativos, cambiadores de fondos de cobertura, filántropos y miembros de la industria del entretenimiento. Dependiendo de donde uno trace la línea son el 1%, el 0,1% o inclusive el 0,01% de la población americana. Cuando la Corte Suprema dio su veredicto Citizens United abrió las compuertas para que un torrente de donativos anónimos de parte de esta oligarquía pudiese llover desde las alturas para inundar las tierras políticas debajo.

"La guerra de los treinta años"

¿Cómo llegamos aquí? ¿Cómo es que una nación predominantemente de clase media se tornó en una oligarquía? Encontrará respuestas a estas preguntas en "Winner-Take-All Politics" un nuevo y revelador libro del científico político Jacob Hacker y Paul Pierson. Los autores tratan los números disponibles sobre la riqueza y pobreza en EEUU como una escena del crimen repleta de pistas, sospechosos, callejones sin salida y coartadas.

A diferencia de muchos expertos, políticos, y académicos, Hacker y Pierson se resisten a culpar a los sospechosos usuales: globalización, el surgimiento de una economía basada en la información y la muerte de la manufactura. El culpable en su drama es la política estadounidense misma en los últimos treinta años. Las pistas para entender el surgimiento de una nueva oligarquía se encuentra no en Nueva York o Nueva Delhi, sino en el Capitolio, junto con la avenida Pensilvania y la calle K, ese refugio en un mundo sin corazón para los lobbistas de Washington.

"Paso a paso y debate a debate", escriben, "los dirigentes públicos de EEUU han re-escrito las reglas de la política americana y de la economía americana de formas que benefician a los pocos a costa de los muchos."

La mayoría de los relatos sobre la desigualdad en EEUU datan de la década de los 80 con la administración del Presidente Ronald Reagan, el ícono anti-gobierno cuyas "Reaganomics" son comúnmente señaladas como la causa de los problemas actuales. Error, dicen Hacker y Pierson. Los orígenes de la oligarquía se remontan a finales de los 70 y a la poco probable figura de Jimmy Carter, un presidente demócrata con un congreso demócrata. Fueron los logros y fracasos de Carter, argumentan, los que lanzaron lo que el economista Paul Krugman ha llamado "la Gran Divergencia."

En 1978. la administración Carter y el Congreso aplicaron un plumón rojo a la ley de impuestos, cortando la tasa máxima del impuesto sobre la renta del 48% al 28%, una bendición para los estadounidenses adinerados. Al mismo tiempo, el esfuerzo más ambicioso en décadas para reformar la ley laboral americana para facilitar la formación de sindicatos murió en el senado, a pesar de una super mayoría demócrata de 61 votos. Asimismo, una propuesta para una oficina de representación para el consumidor, una agencia de apoyo de $15 millones que trabajaría a favor del estadounidense promedio fue derrotada por un lobby de negocios cada vez más poderoso.

Ronald Reagan, se podría decir, simplemente tomó la batuta que le entregó Carter. Su Economic Recovery and Tax Act (ERTA) en 1981 agrupaba una gran cantidad de regalitos que cualquier oligarquía apreciaría, incluyendo recortes de impuestos a corporaciones y recortes de impuestos sobre ganancias y posesiones, y un 10% de exclusión sobre el impuesto sobre la renta para parejas casadas en familias con dos miembros trabajadores. "ERTA fue el máximo triunfo legislativo de Reagan, una re-escritura fundamental de las leyes de impuestos de la nación en favor de resultados del ganador-se-lleva-todo."

La mesa estaba puesta para que los ricos se separasen de manera definitiva y abrumadora de los demás. El momento del fervor de los recortes de impuestos llegó a las administraciones de George H. W. Bush y Bill Clinton, y en el 2000 se convirtió en el grito de batalla de la campaña de George W. Bush. Fue Bush II, después de todo quien le dijo a un cuarto lleno de donadores un una cena de $800 el plato:"Algunas personas les llaman la elite, yo los llamo mi base," y quien prometió que sus recortes de impuestos del 2001 serian una bendición para todos los estadounidenses. No lo fueron: según Hacker y Pierson, el 51% de los beneficios van al 1% más rico.

Estos recortes estarán con nosotros por mucho tiempo si el partido republicano se sale con la suya. Acepte la palabra del congresista republicano Dave Camp al respecto. El 16 de noviembre, Camp, un republicano de Michigan, dijo que la única solución aceptable para los recortes de la era Bush no era únicamente protegerlos para todos aquellos con ingresos, ricos o pobres, sino pasar más medidas similares. Cualquier cosa en medio, cualquier compromiso, incluyendo la propuesta del Presidente Obama para extender los recortes de Bush a las clases media y trabajadora pero no a la rica era "una pésima idea, un punto de no-inicio."

¿Por qué debería importarnos lo que dice Dave Camp? He aquí la respuesta: en enero él heredará el asiento de mando en el poderoso comité de Ways and Means del congreso, aquél encargado de escribir las leyes de impuestos de la nación. Y aún cuando muchos estadounidenses no reconozcan su nombre, el mensaje de Camp seguramente hizo que las elites adineradas de América suspirasen con alivio. Podría resumirse así: no teman, estadounidenses adinerados, su dinero está a salvo. Las políticas que los hicieron ricos no van a ninguna parte.

Destruyan esta ley

Cuando re-escribir el código de impuestos fue demasiado difícil, demoler regulaciones funcionó casi igual de bien. Esto es especialmente cierto en el mundo financiero. Allí, un legado de des-regulación transformó una industria relativamente formal en una cultura de casino, dando paso a una era de ganancias obscenas, generosos bonos y la "financiarización" de la economía estadounidenses.

Seis de abril de 1998: es un buen punto de partida en la historia de la res-regulación financiera. En ese día, dos habitantes demasiado conocidos de Wall Street, Citicorp y Travelers Group, acordaron una fusión histórica de $140 mil millones. El trato requirió de mucho cabildeo, pero eventualmente los jefes de estos bancos lograron una excepción a la ley Glass-Steagall, la ley de la era del New-Deal que aislaba a los bancos de las más riesgosas casas de inversiones. La institución resultante, Citigroup, sería el banco supermercado más grande de la historia. Un matrimonio de ventanillas de cajeros con escritorios de cambiadores, banca para el cliente y de inversiones de alto riesgo, de pronto bajo un mismo techo sin regulaciones. Demostraría ser una combinación explosiva si no letal.

La fusión causó visiones de un futuro donde los Estados Unidos dominarían financieramente el planeta. Lo único que se interponía en el camino era la cinta roja regulatoria. Al menos eso es lo que los proponentes del mercado libre como el entonces senador republicano Phil Gramm veían. Gramm, quien como asistente al candidato presidencial John McCain llamó de manera infame a EEUU una "nación de llorones", fue en realidad la fuerza principal tras dos de las más influyentes piezas de des-regulación en la historia reciente.

En 1999, el Presidente Clinton firmó el acto Gramm-Leach-Bliley, un torrente de medidas de des-regulación que destruyó a la Glass-Steagall. En diciembre del año siguiente, Gramm sigilosamente incluyó el acto Commodity Futures Modernization de 262 páginas en una ley de gastos masiva de $384 mil millones. La ley de Gramm evitaba que reguladores como la Securities and Exchange Commission (SEC) atacaran al sombrío mercado de "derivados de mostrador", hogar para miles de millones de dólares en instrumentos financieros opacos que, años después, casi demolerían la economía americana.

Como presidentes, tanto Bill Clinton como George W. Bush abrazaron la des-regulación financiera. Como resultado, durante un atracón de gula financiera, Wall Street engordó de manera nunca antes vista. Entre 1929, el año donde se inició la Gran Depresión y 1988, las ganancias de Wall Street promediaban 1,2% del producto interno bruto de la nación; en el 2005 esa figura se elevó a 3,3% conforme los bonos de la industria alcanzaron niveles nunca antes vistos. En el 2009, un mal año para la mayoría de estadounidenses, los bonos de la industria llegaron a $20 mil millones. Tanta riqueza en tan pocas manos. Nada explica el alza de la nueva oligarquía americana de manera más contrastante.

Claro, no solo lo que hicieron los políticos es responsable de la oligarquía de hoy, también es culpable lo que no hicieron. Un ejemplo clásico: en los 90s el Financial Accounting Standards Board (FASB), un regulador americano privado de contaduría apuntó su mira hacia un resquicio legal lo suficientemente grande como para manejar un camión de volteo a través de él. Hasta ese entonces, las opciones de acciones incluidas en los paquetes de pago fuera de control para ejecutivos --valorados en posiblemente decenas de millones de dólares-- se valuaban en cero al expedirse. Eso es correcto: cero, nada. Cuando FASB y la SEC intentaron cerrar el resquicio el gran capital saltó para defenderlo. Una avalancha de dinero llegó a los bolsillos de lobbistas de la calle K y asociaciones titánicas de cambiadores. Al final, nada sucedió. O más bien, todo continuó sucediendo. El resquicio sobrevivió.

Un Mundo Feliz para Citizens United

Hacker y Pierson nos guían de manera apta por 30 años de política e inacción jurídica (desde el punto de vista de los ricos) de "el-ganador-se-lleva-todo." Ofrecen una vistazo revelador al paisaje que ayudó a crear la nueva oligarquía, pero una vista crucial apareció demasiado tarde para ser incluida por los autores.

Ningún entendimiento del alza de la nueva oligarquía puede estar completo sin explorar los efectos del fallo de la Corte Suprema en el caso January Citizens United, el cual solidificó su poder de una forma que ningún recorte de impuestos anterior pudo hacerlo. Antes de Citizens United, los ricos usaban su dinero para sutilmente dar forma a la política, cortejar políticos e influenciar elecciones. Ahora, con tanto dinero entrando a sus bolsillos y el grifo de contribuciones bien abierto, pueden simplemente comprar la política americana siempre y cuando el precio sea el correcto.

No hay ningún error en como, en menos de un año, Citizens United ha radicalmente inclinado el campo político de juego. Junto con muchos fallos de la corte, dio lugar a American Crossroads, American Action Network y muchos otros grupos similares que ahora pueden recaudar donativos ilimitados con un juego patético de requisitos para revelar a sus financiadores.

Lo que la presente Corte Suprema, en sí misma el fruto de varias administraciones seguidas empeñadas en la des-regulación y los recortes de impuestos, ha asegurado es esto: en una "democracia" estadounidense, solo el público permanece a oscuras. Incluso para reporteros dedicados, rastrear a estos grupos es como perseguir sombras: direcciones oficiales llevan a apartados postales; no se regresan llamadas; las puertas se cierran en tu cara.

El pequeño vistazo que tenemos de las personas que financian esta operación es un quien es quien de la nueva oligarquía: los multimillonarios Hermanos Koch ($25,1 mil millones); financiero George Soros ($11 mil millones), el CEO de fondos de cobertura Paul Singer (su fondo, Elliott Management, vale $17 mil millones), el inversionista Harold Simmons (valor neto: $4,5 mil millones); el capitalista de riesgo de Nueva York Kenneth Langone ($1,1 mil millones); y el magnate de bienes raíces Bob Perry ($600 millones).

Luego está la plantilla de corporaciones que han utilizado su generosidad para influenciar la política americana. Compañías de seguros de salud, incluyendo United Health Group y Cigna donaron la impresionante cifra de $86,2 millones a la Cámara para matar a la opinión pública, inyectando el dinero mediante el grupo America's Health Insurance Plans. Y gigantes corporativos como Goldman Sachs, Prudential Financial, y Dow Chemical han dado millones más para cabildear contra nuevas regulaciones financieras y químicas.

Como resultado, la historia central de las elecciones de mediados del 2010 no es la victoria republicana o la derrota demócrata o la ira Tea Party; es la guerra relámpago del dinero exterior, la mayor parte del cual proviene de organizaciones de derecha como el American Crossroads de Rove y el U.S. Chamber of Commerce. Es una triste ilustración de lo que sucede cuando tanto dinero termina en manos de tan pocos. Y con las reformas a los gastos de campaña derrotadas por años por venir, la guerra de gastos solo empeorará.

De hecho, los expertos predicen que los gastos en las elecciones del 2012 romperán todos los récords. Piénselo de esta manera: en el 2008, el gasto electoral total llegó a $5,3 mil millones, mientras que los $1,8 mil millones gastados únicamente en la campaña presidencial duplicaron el total del 2004. ¿Qué tan alto podemos llegar en el 2012? ¿$7mil millones? ¿$10 mil millones? Al parecer el cielo es el límite.

No es necesario esperar, sin embargo, a que llegue el 2012 para saber que el mero volumen de dinero que está siendo bombeado a la política estadounidense se burla de nuestra democracia (o lo que queda de ella). Peor aún, existen pocas soluciones para detener el flujo de efectivo: la ley DISCLOSE, cuyo objetivo es contrarrestar los efectos de Citizens United, ha fracasado dos veces en el Senado este año; y la mejor opción, financiamiento público de elecciones, no logra una audiencia en Washington.

Hasta que los legisladores limiten el dinero en la política, a la vez que obligan a los donantes a revelar sus identidades y a no esconderse en las sombras, la nueva oligarquía solo crecerá en estatura e influencia. Si no es frenada, esta elite continuará por deshacerse de los últimos miembros del Congreso que no están al servicio de sus personas y "contribuciones" (véase: Russ Feingold de Wisconsin) y los reemplazarán con legisladores dispuestos a hacer su trabajo, un Congreso lleno de políticos temporales obedientes listos para darle a sus donantes lo que quieren.

Nunca antes los Estados Unidos se vieron tanto como un país de los ricos, por los ricos y para los ricos.

Andy Kroll
Andy Kroll escribe habitualmente en Mother Jones y es un editor asociado en TomDispatch.com
Traducción para www.sinpermiso.info: Pablo Yanes Thomas

Tomado: sinpermiso.info

14 dic. 2010

Democracy Now: Algunos titulares



Tribunal federal anula mandatos de ley de salud
Un juez federal de Virginia dejó sin efecto un elemento clave de la reforma del sistema de salud del Presidente Barack Obama, por encontrarla inconstitucional.

Un juez federal de Virginia ha dictaminado que el gobierno no puede obligar a los estadounidenses a contratar un seguro para servicios de salud bajo amenaza de multa. El dictamen se produjo en una demanda presentada por el estado de Virginia, uno de las dos docenas de estados que han impugnado la legislación en tribunales federales de todo el país. Se prevé que el debate sobre la ley acabará ante la Corte Suprema. El juez del caso, Henry Hudson, es uno de los propietarios Campaign Solutions, una consultora republicana que ha realizado esfuerzos para oponerse a la reforma sanitaria.


“Cuanto peor sea tu situación, más aumentarán tus impuestos”: el periodista David Cay Johnston condena el acuerdo fiscal alcanzado por Obama y el Partido Republicano

El Senado de Estados Unidos está a punto de aprobar el polémico acuerdo fiscal alcanzado por el presidente Obama con los republicanos. Según este acuerdo, Obama ha accedido a prorrogar los recortes fiscales para los estadounidenses más ricos, introducidos en la era Bush, y reducir el impuesto sobre inmuebles a cambio de una prórroga de 13 meses de las compensaciones por desempleo y una serie de créditos fiscales para estadounidenses con ingresos bajos y moderados. Hablamos con el periodista de investigación ganador del Premio Pulitzer David Cay Johnston, autor de Free Lunch: How the Wealthiest Americans Enrich Themselves at Government Expense (and Stick You with the Bill) [Almuerzo gratis: cómo los estadounidenses más adinerados se enriquecen a costa del gobierno (y los demás pagan la cuenta)].
Obama dijo: “Constituye una victoria sustancial para las familias de clase media de todo el país, ya que no tendrán que preocuparse más del gran ajuste fiscal del primero de enero. El acuerdo podría significar una esperanza para los millones de estadounidenses que han perdido sus puestos de trabajo, no por su culpa, al asegurarles que no se verán repentinamente en medio del frío sin las prestaciones por seguro de desempleo con las que contaban”.

La medida pasará a la Cámara Baja si el Senado la aprueba, como se espera que haga hoy. Los diputados demócratas han manifestado su oposición al acuerdo y podrían procurar la modificación de las cláusulas referentes a reducir impuestos estatales”.

Estados Unidos reanuda deportaciones a Haití

El gobierno de Obama levantó una prohibición de las deportaciones a Haití. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas dice que espera reanudar la deportación de los inmigrantes haitianos el mes que viene, a un año del terremoto que provocó la muerte de más de 300.000 personas. Grupos de derechos humanos criticaron esta decisión en medio de un brote de cólera, la violencia vinculada a las elecciones y la devastación dejada por el terremoto. En una declaración, el Centro para los Derechos Constitucionales, el Instituto para la Justicia y la Democracia en Haiti y el grupo Alternative Chance calificaron a esta medida como "inadmisible" y agregaron: “La situación en Haití no ha mejora y posiblemente sea aún peor que cuando se detuvieron las deportaciones en las semanas posteriores [al terremoto]”.

 El veterano diplomático estadounidense Richard Holbrooke falleció a los 69 años de edad. Holbrooke trabajó durante cuatro gobiernos demócratas desde el mandato del Presidente Lyndon Johnson. En una declaración, el Presidente Obama elogió a Holbrooke con un “verdadero titán de la política exterior estadounidense… que será recordado por su diplomacia incansable, el amor al país y la búsqueda de la paz”. A pesar de ser muy respetado en Washington y el ámbito de los medios corporativos, Holbrooke fue criticado en otras partes por implementar y apoyar las políticas estadounidenses que provocaron la muerte de miles de civiles. Como Secretario de Estado Adjunto durante el gobierno de Carter, Holbrooke supervisó los cargamentos de armas a las Fuerzas Armadas indonesias mientras éstas asesinaban a un tercio de la población de Timor Oriental. En 1980, jugó un papel importante en el apoyo del gobierno de Carter a una represión militar surcoreana contra un levantamiento a favor de la democracia en la ciudad de Kwangju que provocó la muerte de cientos de personas. Durante la década del 90, Holbrooke fue considerado una de las figuras clave en el desmantelamiento de Yugoslavia. También fue un destacado defensor demócrata de la decisión del gobierno de Bush de atacar Irak en 2003. Holbrooke fue el principal enviado del Presidente Obama para Afganistán y Pakistán hasta su muerte. Según el Washington Post, los familiares dicen que las últimas palabras que Holbrooke le dijo a su cirujano paquistaní fueron: “Deben detener esta guerra en Afganistán".

Australia rechaza visión de Irán como “Estado delincuente”

El gobierno australiano presuntamente se distanció de las opiniones de Estados Unidos y sus aliados con respecto al programa nuclear de Irán. Cables estadounidenses publicados por WikiLeaks indican que las agencias de inteligencia australianas consideran el programa nuclear de Irán como un “elemento disuasivo” ante la amenaza de un ataque militar por parte de Israel y Estados Unidos. Dichos cables indican que los funcionarios australianos también habían expresado su preocupación por la posibilidad de un ataque militar unilateral contra Irán y se negaron a calificar a Irán como un “Estado delincuente”.

Tomado: Democracy Now

10 dic. 2010

El monstruo del cielo



El mito de que el piloto del avión que arrojó la bomba sobre Hiroshima había ingresado en un convento para expiar su culpa dio pie, en la Argentina de la dictadura, a un cómic de Robin Wood llamado “Harry White”. En el cómic, el piloto no se internaba en un convento sino en un monasterio japonés y encontraba alivio no en el recogimiento sino en los golpes de karate con los que hacía justicia por mano propia cuando salía después a recorrer mundo. Típico de Wood ver el filón barato (mezclar Hiroshima con la serie Kung-fu, que por entonces hacía furor) pero traicionar el sentido profundo de aquella historia: en la vida real hubo un miembro del escuadrón que bombardeó Hiroshima que terminó internado por la culpa, pero no en un monasterio, sino en un psiquiátrico del ejército yanqui, y no intentó después solucionar las cosas a golpes de karate, sino que se hizo peacenik, como se denominaba por entonces a los militantes del movimiento antinuclear.

Claude Eatherly ni siquiera iba en el Enola Gay, argumentaban sus compañeros de escuadrón. Es cierto: iba en otro B-29, el que sobrevoló la zona minutos antes, sopesó las condiciones meteorológicas y dio al comandante del Enola Gay las coordenadas exactas del puente que unía el cuartel general del ejército nipón con la ciudad de Hiroshima. Ese era el supuesto objetivo (la tripulación ignoraba el poder de la bomba atómica). Un cambio brusco en las nubes produjo un error de cálculo y la bomba cayó a 300 metros del puente, haciendo impacto en el hospital más grande de la ciudad. Eatherly no participó del vuelo a Nagasaki tres días después, pero se sintió involucrado igual: muchos de los heridos de Hiroshima estaban en hospitales y salas de auxilio de Nagasaki en el momento en que cayó la segunda bomba.

Los miembros del escuadrón fueron recibidos como héroes al volver a su país. Eatherly no pudo soportarlo: pidió la baja en 1947. La culpa lo abrumaba. Mandaba a Hiroshima sobres con su paga del ejército adentro, intentó suicidarse tres veces, trató también de hacerse encerrar en prisión cometiendo pequeños delitos. La Fuerza Aérea intervino en cada ocasión y en 1958 “convenció” a Eatherly de que se internara voluntariamente en el pabellón psiquiátrico del Hospital de Veteranos de Guerra de Waco, Texas (sí: Waco; qué mala vibra ha de tener ese lugar). En un error que después lamentaría la Inteligencia militar norteamericana, se permitió que la revista Newsweek publicara un suelto sobre Eatherly y su internación. Ese artículo fue leído en Austria por el filósofo y activista antinuclear Günther Anders, que había sido el primer marido de Hannah Arendt, había sobrevivido al Holocausto y venía de escribir en esos días un libro sobre Hiroshima. Anders comprendió que tenía ante sus ojos un ejemplar único y procedió a escribirle a Eatherly una carta que generó una conmovedora respuesta. Ambas cartas se publicaron juntas, en Alemania y en Japón primero, y luego en los diferentes países del mundo como parte de la campaña antinuclear. Anders le decía a Eatherly: “Usted es otra víctima de Hiroshima. Su país prefirió verlo como un héroe y como un enfermo mental después simplemente porque usted escucha su conciencia en lugar de acallarla pensando, como sus compañeros de misión, que sólo cumplieron órdenes o que la bomba sirvió para salvar millones de vidas”.

A partir de entonces comienza entre ambos una correspondencia en la que Anders incita a Eatherly a hacer contacto con víctimas de Hiroshima. Eatherly lo hace y los japoneses aceptan a tal punto su pedido de perdón que lo invitan a vivir allí cuando salga. Eatherly recibe cartas de todas partes del mundo. El Departamento de Estado empieza a inquietarse. Por la misma época empieza el juicio a Eichmann en Israel y el abogado defensor de éste argumenta en determinado momento que Eichmann “es, en todo caso, tan culpable como el piloto que tiró la bomba sobre Hiroshima”. Por la misma época, Paul Tibbets, comandante del Enola Gay en el infausto vuelo y recién llegado como agregado militar a la embajada de Estados Unidos en la India, es recibido con manifestaciones de protesta y escándalo diplomático, luego de declarar: “Estoy orgulloso de lo que hice y volvería a hacerlo”. La correspondencia de Anders y Eatherly intenta procesar estos hechos mientras dedica sus principales esfuerzos a la lucha de Eatherly por salir del hospital. A pesar de haberse internado voluntariamente, Claude necesita ser dado de alta para salir y las autoridades apelan a cualquier subterfugio para impedirlo: que tiene tendencias suicidas, que su familia no quiere hacerse cargo de él, que sus trastornos mentales se han intensificado. Desde Bertrand Russell hasta Robert Jüngk piden por la libertad de Eatherly. Anders escribe una carta abierta a JFK cuando éste asume como presidente, conminándolo a fijar su posición moral frente al tema nuclear interviniendo en el caso.

No hay respuesta oficial hasta que, en 1962, Eatherly es discretísimamente liberado. Justo en esos días se publica el libro con la correspondencia entre Anders y Eatherly, en cuyo epílogo el filósofo austríaco dice: “Desde que este libro entró en imprenta, Claude ha sido liberado, aunque su situación puede volver a cambiar cuando se lean estas líneas. Me consolaría decir que las autoridades norteamericanas acabaron por comprender lo que estaba en juego y que este feliz desenlace se lo debemos a ellas. Por desgracia no es así. Aunque las condiciones de vida de Claude hayan cambiado, su caso no se ha comprendido aún. Los autoridades norteamericanas quisieron hacer de él un héroe nacional y un enfermo mental. Ya no tienen derecho a hacerlo, pues actuaron por falsas razones en ambos casos. Les corresponde ahora conceder a Claude la mínima libertad de dejarlo en paz”.

Ninguna de las editoriales grandes de Estados Unidos quiso saber nada con el libro. Se publicó en un sello ignoto. A los dos meses estalló la Crisis de los Misiles y Eatherly se perdió en el anonimato en el que habían anhelado ocultarlo las autoridades. La traducción al castellano del libro acaba de aparecer, “rescatada” por Paidós sin dar muchas explicaciones: nada se dice en ella de lo que le pasó después a Eatherly. Es casi imposible encontrar rastros sobre el resto de su vida. Sólo se sabe que volvió a ser internado en 1964 y que en algún momento recibió el alta porque se volvió a casar, tuvo dos hijas y vivió, vaya a saberse si en paz o simplemente dopado por pastillas, hasta que en 1978 se lo devoró un cáncer, según el brevísimo obituario que le dedicó el The New York Times donde se citaba a su hermano diciendo que el cáncer pudo deberse a la radiación a la que estuvo sometido Claude cuando participó de las polémicas pruebas nucleares en el atolón Bikini, pero que “no creía en absoluto” que Hiroshima hubiese sido la causa de sus trastornos mentales. El obituario terminaba ignominiosamente, informando que un pelotón militar había despedido el ataúd con una salva de honor.

Juan Forn

Tomado: Página 12

30 nov. 2010

Wikileaks humilla al Cibercomando (+ Infografía)



El gobierno de EEUU, siempre tan coherente, ataca al mensajero para que todo el mundo se olvide del mensaje. Resulta que el enemigo es Wikileaks, particularmente Julian Assange -su figura más visible-, pero ni una disculpa por los “excesos” de la diplomacia norteamericana, ni por la práctica de la tortura en los territorios ocupados, ni por los pagos a los contratistas privados que disparan a la multitud cuando están de mal humor, ni por las mentiras que han divulgado para justificar las guerras que desangran a Iraq, Afganistán y Yemen -país que, ahora sabemos, también forma parte del teatro de operaciones de los EEUU.

Wikileaks comenzó el domingo la filtración de más de 250 000 informes de las oficinas diplomáticas de Estados Unidos en el mundo, asociado con cinco grandes periódicos: New York Times, The Guardian, El País, Le Monde y Der Spigel. El golpe es demoledor para la política imperial norteamericana, que había aprendido a convivir con los medios tradicionales, domesticándolos. Ahora estos saben que tienen que adaptarse a la nueva era, la del ciberespacio, con sus millones de fuentes autónomas de información, que han resultado ser una amenaza decisiva a la capacidad de silenciar en la que se ha fundado siempre la dominación.

Lo que estamos presenciando es histórico y humillante para los halcones imperiales. Con su audaz estrategia de coordinación entre los medios tradicionales y los llamados medios sociales, Wikileaks ha ganado la primera gran batalla de la “Era de Información” contra los mecanismos que en las últimas décadas han utilizado los Estados Unidos y sus aliados gubernamentales y mediáticos para influir, controlar y coaccionar a todo el planeta.

Una de las consecuencias en las que más se han detenido los analistas es en la torcedura de brazo a los medios transnacionales, que pactaron con Wikileaks tras el cálculo de que si la colaboración con los EEUU termina por ver la luz pública gracias al activismo individual y a la Internet, los estados clientes y sus dirigentes van a estar menos dispuestos a acompañar las maquinaciones imperiales. Por una vez, el Imperio ha recibido un durísimo y humillante golpe, que lo ha puesto contra las cuerdas con signos visibles de impotencia y descoordinación.

La prueba es el intento frenético del Departamento de Estado de alertar de las filtraciones a sus funcionarios y a sus aliados durante el fin de semana. En medio del corre corre, un congresista pidió a la Secretaria Clinton incluir a Wikileaks en la lista de las organizaciones terroristas extranjeras. Luego vino el ataque de denegación de servicio contra el sitio web, una hora antes del lanzamiento programado este domingo, que algunos analistas atribuyeron a una torpe intervención del nuevo Comando Ciberespacial de los EEUU. El Comando llegó a su “completa capacidad operativa” hace menos de un mes y ya está peleándose con la CIA y con el Departamento de Seguridad Interior para ver quién tiene autoridad en las acciones ofensivas y el control de las redes de telecomunicaciones en el ámbito civil.

Amy Davidson, editora de la prestigiosa revista The New Yorker, alertaba hace unos días por dónde iban a venir los tiros del gobierno de Obama contra Wikileaks:

1. Acusar a Assange y a sus colegas de espionaje, independientemente de que ellos estén fuera de la jurisdicción norteamericana; pedirle a los aliados de EEUU que hagan lo mismo;

2. Explorar las oportunidades para que el Presidente Obama incluya a los colaboradores de Wikileaks en la lista de combatientes enemigos, allanando el camino para acciones no judiciales en su contra.

3. Congelar los activos de la organización Wikileaks y de sus partidarios, y aplicar sanciones financieras a aquellas instituciones que colaboren con esta organización; impedirles todo tipo de transacciones en dólares norteamericanos;

4. Darle la oportunidad al nuevo Cibercomando de EE.UU. de demostrar que pueden, por vía electrónica, asaltar a WikiLeaks y a cualquier compañía de telecomunicaciones que ofrezca sus servicios a esta organización;

5. La celebración de audiencias en el Congreso para evaluar cómo la información clasificada podría estar comprometida y cómo EEUU puede identificar mejor y luchar contra organizaciones políticas como Wikileaks.

Hillary Clinton insinuó algunas de estas medidas en su conferencia de prensa del lunes y, conteniendo a duras penas la ira, aseguró que su Gobierno dará “pasos agresivos contra los responsables de la filtración”. El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, anunció inmediatamente después que su departamento abrió una investigación criminal para “depurar responsabilidades” por la divulgación de estos documentos “pone en riesgo la seguridad nacional”. Sarah Palin, figura emblemática de la ultraderecha norteamericana, se preguntaba en Facebook, por qué el gobierno “no había utilizado todos los medios cibernéticos a nuestra disposición para desmantelar de manera permanente a Wikileaks”.

Unos y otros han intentado centrar la atención en Julián Assange, el fundador de Wikileaks -¿en qué guerra de EEUU no hay un villano?-. Sin embargo, eso no explica la escasa compostura de los líderes norteamericanos, tanto de Hillary como de los jerarcas del Pentágono que han tenido que darle la cara a las varias oleadas de filtraciones. Las estructuras de poder norteamericano, estén o no en el gobierno, se dan perfecta cuenta de que esto va mucho más allá de la revelación de pruebas de lo que ya más o menos cualquiera sabe: los abusos de toda índole de Washington.

Lo que ha desatado las alarmas en Washington es que Wikileaks demuestra que un pequeño grupo de periodistas e informáticos, utilizando hábilmente las nuevas tecnologías y maniobrando en las redes sociales y en las aguas turbias de la comunicación transnacional, puede poner en jaque a la mayor superpotencia del mundo y a su super-ejército ciberespacial, con 1 000 hackers, un presupuesto multimillonario y una abrumadora campaña de terror para imponer en todo el mundo, con el pretexto de la ciberseguridad, la ciberguerra.

“Es precisamente ese creciente prestigio de profesionalidad de Wikileaks el que preocupa en las alturas”, diría el sociólogo Manuel Castells, el académico que mejor ha descrito los espectaculares cambios que se estan produciendo a escala planetaria desde la aparición de las Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones (TICs). Julián Assange y sus compañeros, más los miles de usuarios de la Internet que colaboran de una manera o de otra con este proyecto, son hijos de esta nueva realidad histórica.

Nadie puede predecir hasta dónde más podrá llegar Wikileaks en esta batalla contra Estados Unidos. El poder tiene una enorme capacidad para controlar los daños, desaparecer o reciclar a sus oponentes y tender un manto de olvido. Pero ahora mismo, en medio de los fogonazos, son perceptibles ciertas claves que no debería desdeñar ninguna estrategia de resistencia: el conocimiento y apropiación de las nuevas tecnologías, el valor de la transparencia informativa, el ciberespacio como ámbito de acciones tanto ofensivas como defensivas, y las extraordinarias posibilidades de Internet como herramienta de lucha.

Infografía de WikiLeaks

Tomado: CubaDebate.cu

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26 nov. 2010

La venganza de la industria de seguros de salud contra Michael Moore



Michael Moore, ganador del premio Oscar al mejor realizador de documentales, hace excelentes películas, pero en general no se las considera películas de suspenso o que generen la sensación de estar “al borde del acantilado”. Todo esto podría cambiar a partir de que una denuncia realizada por un informante al noticiero de “Democracy Now!” revelara que ejecutivos de compañías de seguros de salud pensaron que tal vez sería necesario poner en marcha un plan para “tirar a Moore por el acantilado.”

El informante era Wendell Potter, ex portavoz principal del gigante de seguros de salud Cigna. Potter mencionó una reunión de estrategia industrial en la que se trató el tema de cómo responder al documental “Sicko” de Moore del año 2007, película que critica la industria de seguros de salud de Estados Unidos. Potter me dijo que no estaba seguro de la gravedad de la amenaza pero agregó en tono inquietante: “Aunque no pensaran hacerlo literalmente, para ser honesto, cuando empecé a hacer lo que estoy haciendo, temí por mi propia salud y bienestar, quizás fue sólo paranoia, pero estas compañías juegan a ganar.”

Moore ganó un Oscar en el año 2002 por su película sobre la violencia armada titulada “Bowling for Columbine: Un país en armas.” Luego hizo “Fahrenheit 9/11,” un documental sobre la presidencia de George W. Bush que se transformó en el documental con mayor recaudación en la historia de Estados Unidos. Por lo tanto, cuando Moore le dijo a un periodista que su próxima película sería sobre el sistema de salud estadounidense, la industria de seguros de salud tomó nota.

La asociación comercial Planes de Seguro de Salud de Estados Unidos (AHIP por sus siglas en inglés), principal grupo de presión de las compañías de seguro de salud con fines de lucro, tuvo un enviado secreto en el estreno mundial de “Sicko” en el Festival de Cannes, en Francia. El agente salió rápidamente del estreno y fue a una llamada en teleconferencia con ejecutivos de la industria, entre ellos Potter.

“Teníamos mucho miedo” dijo Potter, “y nos dimos cuenta de que íbamos a tener que desarrollar una campaña muy sofisticada y costosa para que la gente rechazara la idea de la cobertura de salud universal. Temíamos que esto realmente despertara a la opinión pública. Nuestras encuestadoras nos decían que la mayoría de las personas estaba a favor de una intervención del gobierno en el sistema de salud mucho mayor”.

AHIP contrató una compañía de relaciones públicas, APCO Worldwide, fundada por el poderoso estudio de abogados Arnold & Porter, para que coordinara la respuesta. APCO formó el falso movimiento de base de consumidores “Health Care America” para contrarrestar la popularidad que se esperaba iba a tener “Sicko”, la película de Moore, y para generar el miedo al llamado “sistema de salud dirigido por el gobierno.”

En su reciente libro "Deadly Spin: An Insurance Company Insider Speaks Out on How Corporate PR is Killing Health Care and Deceiving Americans” (Giro mortal: un informante explica cómo las relaciones públicas de las empresas de seguros están acabando con el sistema de salud y engañando a los estadounidenses) Potter escribe que se encontró “con una película muy conmovedora y muy eficaz a la hora de condenar las prácticas de las compañías privadas de seguros de salud. Varias veces tuve que hacer un esfuerzo para contener las lágrimas. Moore lo había entendido bien. ”

La industria de seguros anunció que su campaña contra “Sicko” había sido un rotundo éxito. Potter escribió: “AHIP y APCO Worldwide lograron introducir sus argumentos en la mayoría de los artículos sobre la película cuando ningún periodista había investigado lo suficiente como para descubrir que las aseguradoras habían aportado la mayor cantidad de fondos para la creación de Health Care America. De hecho, todos, desde la cadena de noticias CNN hasta el periódico USA Today, se refirieron a Health Care America como si se tratara de un grupo legítimo.

El periódico New York Times publicó un artículo, una especie de reseña de “Sicko”, en la que se citaba al portavoz de Health Care America diciendo que esto representaba un paso hacia el socialismo. Ni ese periodista, ni ningún otro que haya visto, intentaron hacer público que, de hecho, ese movimiento era financiado en gran medida por la industria de seguros.

Moore dijo que Potter era el “Daniel Ellsberg del Estados Unidos corporativo”, en referencia al famoso informante del Pentágono cuyas revelaciones ayudaron a poner fin a la guerra de Vietnam. La valiente postura adoptada por Potter generó un impacto en el debate, pero la industria de seguros, los hospitales y la Asociación Médica Estadounidense continúan debilitando los elementos del plan que amenaza sus ganancias.

Un estudio reciente de la Facultad de Medicina de Harvard establece que casi cuarenta y cinco mil estadounidenses mueren por año (lo que representa uno cada doce minutos) principalmente porque no tienen seguro de salud. Pero para el grupo de presión de las aseguradoras, la única tragedia sería la posibilidad de una verdadera reforma del sistema de salud. En el año 2009, las compañías de seguros de salud más grandes del país destinaron más de ochenta y seis millones de dólares a la Cámara de Comercio de Estados Unidos para que ésta se opusiera a la reforma del sistema de salud. Este año, las cinco aseguradoras más grandes del país aportaron una suma de dinero tres veces mayor tanto a candidatos republicanos como a demócratas con la intención de hacer retroceder aún más la reforma de la industria de seguros. El representante demócrata por Nueva York Anthony Weiner, defensor del sistema de salud de pagador único, declaró en el Congreso que “el Partido Republicano es una subsidiaria que pertenece por completo a la industria de seguros.”

“Probablemente estarán a favor de la retórica de las compañías de seguros cuando afirman que necesitamos tener más ‘soluciones basadas en el mercado’ (como ellos las llaman) y menos regulaciones, que sin duda son el tipo de cosas que los republicanos van a tratar de conseguir, porque regulaciones es lo que no quieren las compañías de seguros”, dijo Potter.

La industria de seguros de salud no está desperdiciando su dinero. Moore dijo: “En este informe de estrategia compilado por las compañías de seguro acerca del daño que ‘Sicko’ podría ocasionar, hay una línea que básicamente dice que en el peor de los casos ‘Sicko’ podría desatar un levantamiento populista contra las compañías de seguros. Las compañías en 2006 y 2007 ya sabían que los estadounidenses estaban hartos de las compañías de seguros con fines de lucro y que un día, el pueblo podría levantarse y decir ‘Esto se terminó. ¡Este es un sistema enfermo: permitimos que las empresas lucren a nuestra costa cuando nos enfermamos!’”

Eso es estar enfermo de verdad.

Amy Goodman

Tomado: http://www.democracynow.org/es/blog/2010/11/25/la_venganza_de_la_industria_de_seguros_de_salud_contra_michael_moore

25 nov. 2010

Amy Goodman en Visión 7. TV Pública Argentina




Artículo relacionado con su visita en la Argentina:
“Necesitamos medios que cubran lo que sucede en el poder, no que lo encubran”

En su paso por la Argentina la periodista que enfrenta a las corporaciones mediáticas de los Estados Unidos a través del programa radial Democracy Now!, dialogó con Tiempo Argentino sobre el papel de los medios en su país.
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