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15 abr. 2009

Fidel Castro dice que Cuba no quiere estar en la "infame" OEA

En su opinión, la organización recoge toda la basura de 60 años de traición a los pueblos de América Latina
El líder cubano Fidel Castro replicó hoy al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno Miguel Insulza, que su país no quiere volver a esa institución que califica de "infame" y "basura", en el tercer artículo que publica en 18 horas.
"Insulza afirma que para entrar en la OEA, Cuba tiene primero que ser aceptada por la institución. Él sabe que nosotros no queremos ni siquiera escuchar el infame nombre", dice el ex presidente de 82 años en el escrito, divulgado por medios oficiales.
La OEA "no ha prestado un solo servicio a nuestros pueblos; es la encarnación de la traición. Si se suman todas las acciones agresivas de las que fue cómplice, estas alcanzan cientos de miles de vidas y acumulan decenas de años sangrientos", añade Castro. En su opinión, "la OEA tiene una historia que recoge toda la basura de 60 años de traición a los pueblos de América Latina".
"El tren ha pasado hace rato"
El ex gobernante responde a unas declaraciones en las que Insulza afirma que "Cuba debe expresar claramente su compromiso con la democracia si quiere regresar a la OEA, como demanda un creciente grupo de gobiernos latinoamericanos".
El gobierno de Fidel Castro fue excluido de la OEA en 1962, días antes de que el entonces presidente estadounidense John F. Kennedy ordenara el embargo comercial de Cuba, y simultáneamente la mayoría de los países americanos rompieron entonces relaciones diplomáticas con La Habana.
Según el líder cubano, que sigue siendo primer secretario del gobernante Partido Comunista, Insulza "ofende incluso" al suponer que Cuba desea "ingresar en la OEA". "El tren ha pasado hace rato, e Insulza no se ha enterado todavía. Algún día muchos países pedirán perdón por haber pertenecido a ella", añade el artículo.
Defensa de Morales
Por otra parte, Castro asegura que el presidente de Bolivia, Evo Morales, "obtuvo una clara y contundente victoria" sobre la oposición con su huelga de hambre para sacar adelante unas nuevas elecciones en las que espera ser reelegido.
"Aceptó, sin embargo, la reducción a 7 del número de escaños asignados a los pueblos indígenas, de 14 que había propuesto", y la derecha boliviana, "con seguridad, tratará de explotar ese punto para sus intrigas contra el Movimiento al Socialismo (partido de Morales), apostando al desgaste", advierte Castro.
Los dos anteriores artículos de líder cubano en 18 horas califican de "positiva", pero "mínima", la decisión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de eliminar trabas para viajar a los ciudadanos de su país con familiares en la isla, y dicen que La Habana no pide "limosna".
Tomado de Público

14 abr. 2009

Un mensaje de distensión a La Habana

El presidente norteamericano levantó estas restricciones en una medida similar a la de James Carter. Sin embargo, el bloqueo continuará hasta que lo decida el Congreso.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, levantó ayer todas las restricciones sobre los viajes y el envío de remesas para los cubanoestadounidenses que tengan familia en la isla. “El presidente encomendó a los secretarios de Estado, Tesoro y Comercio tomar las medidas necesarias para levantar todas las restricciones a individuos para que visiten familiares en Cuba y les envíen remesas”, anunció en conferencia de prensa Robert Gibbs, vocero de la Casa Blanca. Tras la decisión adoptada por el mandatario estadounidense, aquellos que así lo deseen podrán, en primer lugar, enviar a la isla sumas de dinero y paquetes humanitarios sin ninguna clase de límite. No obstante, Gibbs dejó en claro que no todos los cubanos residentes en la isla podrán ser beneficiarios de estas medidas, advirtiendo que los funcionarios cubanos quedaban excluidos. En segundo lugar, las visitas a Cuba, restringidas con diversa intensidad a lo largo de las últimas tres décadas, ya no tendrán limitaciones temporales o de frecuencia alguna.
Por último, Obama autorizó a las compañías estadounidenses a establecer conexiones de fibra óptica y satelitales con Cuba, permitiéndoles e incentivándolas a que negocien con sus pares en la isla para ofrecer servicios de telefonía móvil e Internet y autorizando, a su vez, a que cualquiera que así lo desee pueda pagar desde el exterior las facturas de los teléfonos móviles de residentes cubanos.
“Queremos incrementar el flujo de información. Queremos generar un mercado global de radio y televisión. Por ello, el presidente ordenó que se facilite el proceso de otorgamiento de licencias y se permita una comunicación sin filtro del gobierno cubano”, explicó Dan Restrepo, asesor de la Casa Blanca para América latina dentro del Consejo de Seguridad Nacional. “Queremos que las tecnologías de la información permitan a los cubanos comunicarse entre sí. Pero para eso necesitamos que el gobierno en La Habana permita que las empresas de Estados Unidos brinden servicios en la isla”, agregó el funcionario.
La decisión de Obama, tomada a escasos días de su participación en la V Cumbre de las Américas, tendrá impacto sobre 1,5 millón de cubanos residentes en Estados Unidos y más del doble entre quienes viven en la isla. Según los cálculos de una agencia gubernamental estadounidense, el envío de remesas hacia Cuba se sitúa entre los 400 y los 800 millones de dólares por año.
Las reacciones a las medidas adoptadas por Washington no se hicieron esperar. Peter Hakim, presidente del Diálogo Interamericano, se declaró optimista respecto al fin de las restricciones, al tiempo que señaló su insuficiencia. “La decisión de Obama va en la dirección adecuada, pero sólo constituye un primer paso muy modesto, muy pequeño”, advirtió.
Según Hakim, la verdadera intención del gobierno en Washington sería esperar el impacto de estas medidas, evaluar las reacciones y luego decidir. “El gobierno quiere poner a prueba la reacción de la comunidad cubanoamericana y de los estadounidenses en general, pero, sobre todo, la respuesta de La Habana para averiguar si el régimen está realmente dispuesto a sentarse a hablar”, razonó. Con todo, su conclusión fue optimista. “Es indiferente si se dan pasos pequeños o grandes, lo importante es que se den”, sentenció.
Por su parte, Wayne Smith, ex jefe de la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana y director del departamento de Cuba del Centro para Política Internacional de la Universidad Johns Hopkins, remarcó la necesidad de terminar con una relación que, a su juicio, es anómala. “Promover un diálogo normal con Cuba tendría que ser una obligación para Estados Unidos. Nuestro objetivo ya no es derrocar al gobierno cubano”, señaló, insistiendo en que Washington tiene que ir más allá de estas medidas. Sin embargo, tras los anuncios oficiales, los funcionarios de Washington se encargaron de explicitar la justificación oficial de las medidas. De acuerdo con Gibbs y Restrepo, el levantamiento de las restricciones debía entenderse únicamente como una medida de alivio dirigida hacia el pueblo cubano. “Las medidas no van dirigidas al gobierno de La Habana, sino a mejorar las condiciones de vida de los cubanos”, enfatizó Restrepo, quien pidió además al gobierno cubano que no interfiera con los envíos, insistiendo en que el objetivo es promover espacios de libertad política y participación activa de la sociedad civil en la isla. “Queremos que la población sea menos dependiente del gobierno”, precisó a su turno Gibbs.
Consultado acerca de si las medidas habían estado motivadas por alguna clase de presión por parte de los mandatarios latinoamericanos, Gibbs negó esta opción categóricamente, precisando que las actuales decisiones constituyen apenas el cumplimiento de una promesa electoral. “Es el cumplimiento de una promesa del presidente en su campaña hace poco menos de un año. Algunos pueden pensar que esto se está haciendo para apaciguar diversas presiones en el hemisferio, pero les aseguro que se está haciendo, simplemente, porque se considera pertinente”, remarcó.
El predecesor de Obama en la Casa Blanca, George W. Bush, había restringido en el 2004 los viajes de los familiares a Cuba a uno cada tres años, imponiendo una duración máxima de quince días y estableciendo un límite en el envío de dinero de 300 dólares cada tres meses.
Además, bajo la última administración republicana, el número de cubanos residentes en Estados Unidos autorizados a viajar había disminuido considerablemente, ya que Bush había limitado la definición de familiar cercano únicamente a los parientes directos, no pudiendo visitar la isla quienes no tuvieran la posibilidad de contar con un familiar de este tipo, único argumento válido para justificar el desplazamiento.
En tiempos de Barack Obama, estas limitaciones se terminaron. Los anuncios de ayer completaron, por ahora, una serie de políticas tomadas a lo largo de los últimos meses que flexibilizaron progresivamente las posturas de Washington hacia La Habana.
En mayo de 2008, cuando sólo era un aspirante a la candidatura demócrata, Obama había adelantado sus intenciones. “Es tiempo de dejar que los cubanoestadounidenses vean a sus padres y madres, sus hermanas y hermanos. Es hora de dejar que el dinero de los cubanos estadounidenses fluya libremente hacia la isla en beneficio de la población”, había señalado desde Miami.
Luego, en marzo pasado, el Congreso norteamericano dio un duro golpe a las restricciones impuestas por Bush al prohibir la utilización de fondos públicos para restringir los viajes de cubanoestadounidenses a la isla, además de ampliar su frecuencia, así como la definición de familiares cercanos. Lo que ocurrió ayer fue el golpe de gracia.
Desde el punto de vista constitucional, el asunto fue simple: puesto que el programa de restricciones había sido establecido por decreto presidencial, estaba dentro de las facultades del presidente anularlo parcial o completamente mediante otro decreto.
No obstante, no sucede lo mismo con el embargo propiamente dicho, puesto que en este caso la potestad de anular el complejo entramado de medidas que lo conforman pertenece al Capitolio y no al Poder Ejecutivo.
El mismo Robert Gibbs se encargó de confirmar este punto al señalar que este no era un objetivo del mandatario. “El presidente Barack Obama no tiene previsto levantar el embargo comercial contra la isla vigente desde 1963, hasta tanto La Habana no dé muestras de democratización”, afirmó.
Y es que más allá de la facultad exclusiva del Poder Legislativo, la Ley Helms-Burton de 1996, que endureció aún más el embargo económico, comercial y financiero contra Cuba, establece que mientras un miembro de la familia Castro esté en el poder, el presidente de Estados Unidos no podrá decidir el fin de esta medida coercitiva.
En diciembre pasado, los líderes latinoamericanos reunidos en Brasil con ocasión de la cumbre del Grupo Río pidieron unánimemente el fin del embargo contra la isla. Entre el 17 y el 19 de abril, en la V Cumbre de las Américas a celebrarse en Trinidad y Tobago, el reclamo, se sabe, será el mismo. Quizá sólo reste esperar.
Tomado de Página 12

9 abr. 2009

Fidel diferenció a Obama de Bush, pero dijo que su política exterior es "contradictoria"

El ex presidente cubano Fidel Castro definió como "contradictoria" la política exterior de Barack Obama, luego del primer viaje al exterior del mandatario estadounidense, aunque destacó que "en nada se parece a su predecesor", George W. Bush.
"Son evidentes las formas contradictorias con que se expresan las ideas del presidente norteamericano", escribió a propósito de la ampliación de la OTAN en un artículo publicado hoy en la prensa titulado "Las contradicciones de la política exterior de Estados Unidos".
"¿Acaso alguien duda de que la OTAN es una organización belicosa y agresiva, que amenaza no sólo a Rusia sino también a otros países en cualquier parte del mundo? ¿Pudo crearse y sostenerse el centro de torturas de Guantánamo sin la cooperación de numerosos países de la OTAN?", se preguntó Fidel.
"Obama -escribió Castro- dijo: afirmar que las armas nucleares son inevitables, es como decir que el uso de las armas nucleares es inevitable. La humanidad debe volver a ser dueña de su destino".
"Esta afirmación -añadió el líder cubano- tiene de por sí gran fuerza. Sin embargo añadió después que el escudo espacial que proyecta Estados Unidos en territorio europeo es un programa que responde a las amenazas nucleares de iraníes. Tal afirmación en cambio no es congruente con la verdad y no comprendo su reiteración".
"Aunque portador de las contradicciones señaladas, con una salud a toda prueba, como una máquina de trabajo y mente ágil, el Presidente negro realizó con incuestionables resultados políticos su primera visita al exterior. Ciertamente en nada se parece a su predecesor", escribió Castro.
En las última horas el ex presidente cubano -retirado del poder por propia voluntad por sus problemas de salud- había dicho también que considera "sinceras" las intenciones de Obama por lograr un acercamiento entre ambos países, pero entendió que "las realidades objetivas" son "más poderosas que él".
En una reflexión anterior, Castro se refirió así al encuentro que mantuvo anteayer con tres de los siete parlamentarios estadounidenses que visitaron Cuba durante cinco días.
Tomado de Página 12

7 abr. 2009

Con los pies sobre la tierra

Mientras en Londres se iniciaba y concluía el 2 de abril la Cumbre del G-20, la conocida periodista del Washington Post, Karen DeYoung, escribió en ese influyente órgano de prensa: “El senador Richard G. Lugar exhortó al presidente Obama a nombrar un enviado especial para iniciar conversaciones directas con el gobierno comunista de la isla.
“Los casi 50 años de embargo económico contra Cuba –dice Lugar (republicano por Indiana)– colocan a Estados Unidos en contradicción con la opinión del resto de América latina, la Unión Europea y las Naciones Unidas” y “socavan nuestra más amplia seguridad e intereses políticos en el Hemisferio Occidental”.
“La Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, del 17 al 19 de abril, presentaría una oportunidad para que usted construya un clima más hospitalario para adelantar los intereses de Estados Unidos en la región a través de un cambio en nuestra postura respecto a Cuba.”
“Lugar, el republicano más prominente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado –dice Karen DeYoung–, está en la avanzada de un amplio movimiento que aboga por una nueva política que incluye a la Cámara de Comercio de EE.UU., otros grupos empresariales, un número de gobiernos estaduales y a grupos de derechos humanos. Una mayoría bipartidista del Congreso ha votado en repetidas ocasiones en favor de aliviar las restricciones de viajes y otros contactos con Cuba, a pesar de medidas fracasadas tras amenazas de vetos presidenciales durante la administración Bush.”
“Lugar es copatrocinador de un proyecto de ley bipartidista introducido en el Senado esta semana que pondrá fin a todas las restricciones sobre los viajes a Cuba, salvo casos de guerra o amenazas a la salud y la seguridad.”
“Lugar dijo que el nombramiento de un enviado y el inicio de conversaciones directas sobre temas como migración y tráfico de drogas ‘serviría a los intereses de seguridad vitales de Estados Unidos’... y podría en última instancia crear las condiciones para un debate significativo de temas más litigiosos.”
El artículo de DeYoung no admite duda de que el senador por Indiana camina con los pies sobre la tierra. No parte de posiciones filantrópicas. Trabaja, como expresa ella, con “la Cámara de Comercio de EE.UU. y otros grupos empresariales, otros gobiernos estaduales y grupos de derechos humanos”.
Estoy seguro de que Richard G. Lugar no teme la tontería de que lo califiquen de blando o prosocialista.
Si el presidente Barack Obama recorre el mundo afirmando, como lo hizo en su propio país, que es necesario invertir las sumas que sean necesarias para salir de la crisis financiera, garantizar las viviendas en que viven incontables familias, garantizar el empleo a los trabajadores norteamericanos que lo están perdiendo por millones, poner los servicios de salud y una educación de calidad para todos los ciudadanos, ¿cómo puede conciliarse eso con medidas de bloqueo para imponer su voluntad a un país como Cuba?
Las drogas constituyen hoy uno de los más graves problemas de este Hemisferio y Europa. En la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, estimulado en el enorme mercado de Estados Unidos, los países latinoamericanos están perdiendo ya casi diez mil hombres cada año, más de dos veces los que Estados Unidos ha perdido en la guerra en Irak. Su número crece y el problema está muy lejos de resolverse.
Ese fenómeno no existe en Cuba, vecino geográfico cercano a Estados Unidos. En el espinoso tema y en la lucha contra la emigración ilícita, los guardacostas norteamericanos y cubanos han estado cooperando durante largos años. Ningún norteamericano, por otro lado, ha muerto como consecuencia de acciones terroristas procedentes de nuestro país, porque no serían actividades toleradas.
La Revolución Cubana, que el bloqueo y la guerra sucia no han podido destruir, se basa en principios éticos y políticos; es por ello que ha sido capaz de resistir.
No pretendo agotar el tema. Lejos de ello, omito en esta reflexión el daño que ha ocasionado a nuestro país la actitud arrogante de Estados Unidos contra Cuba.
Los que son capaces de analizar serenamente los acontecimientos, como es el caso del senador de Indiana, usan un argumento irrebatible: las medidas de Estados Unidos contra Cuba, a lo largo de casi medio siglo, constituyen un fracaso total.
No es necesario enfatizar lo que siempre Cuba ha dicho: no tememos dialogar con Estados Unidos. No necesitamos tampoco la confrontación para existir, como piensan algunos tontos; existimos precisamente porque creemos en nuestras ideas y nunca hemos temido dialogar con el adversario. Es la única forma de procurar la amistad y la paz entre los pueblos.
Por Fidel Castro *
*Reflexión del líder cubano publicada en Granma.
Tomado de Página 12

17 mar. 2009

Fidel y el veredicto de la historia

Por Atilio A. Boron
Fidel está canalizando todas sus energías hacia la estratégica “batalla de ideas”, condición necesaria para la construcción de una alternativa poscapitalista y no sólo posneoliberal, como ansían algunos antiguos izquierdistas desilusionados. En la medida en que subsista el capitalismo como modo de producción, su naturaleza explotativa, opresiva y predatoria se manifestará en todas sus expresiones históricas, desde el laissez faire de comienzos del siglo XX hasta el neoliberalismo de finales del mismo siglo, pasando por el keynesianismo y el desarrollismo. La preocupación del Comandante por releer a Gramsci y los clásicos de la teoría marxista se acompaña por un renovado interés en la obra de Darwin y el estudio del impacto de la nanotecnología sobre los procesos productivos y, por lo tanto, sobre los bienes y servicios a los que podría acceder la población. Fidel sabe que las nuevas tecnologías de comunicación e información son un poderoso instrumento de dominación ideológica pero, dialécticamente, también pueden ser un arma formidable para concientizar a la población y facilitar la diseminación del pensamiento crítico, como se hace desde los diversos cursos que ofrecemos en el PLED. Pero su inquietud no se queda allí: lee también sobre el cambio climático, la crisis económica, los procesos políticos y los temas candentes de la realidad internacional. La lista sería interminable.
Si bien su recuperación física y el moderado aumento de peso han desdibujado en algo su figura quijotesca del pasado, su intelecto y su corazón siguen siendo fieles a la noble tradición del Quijote y su pasión por enderezar entuertos es tan intensa como antes. Es ese espíritu el que lo llevó a tomar por asalto el Moncada y tiempo después, con Raúl y el Che, a iniciar la epopeya de Sierra Maestra. Tal como lo había pronosticado en su célebre alegato ante los jueces del Moncada, la historia lo absolvió, ¡y cómo! También le otorgó la razón cuando en 1985 demostró matemáticamente la imposibilidad de pagar la deuda externa, contrariando las opiniones de sedicentes “expertos” que elaboraban ingeniosos artificios para demostrar lo contrario. Cuando se derrumbó la Unión Soviética y se vino abajo el (falso) socialismo de Europa Oriental fueron muchos los que le aconsejaron que reconciliara a Cuba con las nuevas realidades de la globalización, arriando las supuestamente raídas banderas del socialismo. El guerrero se negó y contrariando la opinión y los pronósticos de propios y ajenos aguantó el temporal y proclamó a los cuatro vientos que, aunque la Unión Soviética se hundiera, el frágil navío de la Cuba revolucionaria resistiría la tormenta y llegaría a buen puerto. Una vez más, la historia le concedió la razón.
También le había sonreído en 1992, en la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro, cuando denunció en los siete minutos exactos que cada participante tenía asignado la catástrofe ambiental y climática que se avecinaba. Su intervención fue fulminada como apocalíptica y meramente ideológica por muchos de los que el pensamiento convencional identificaba como “realistas” y “expertos.” ¿Quién se acuerda ahora de aquellos enanos? ¿Y qué decir de los gobernantes allí presentes –Menem, Fujimori y otros de su misma ralea– que hicieron oídos sordos ante el discurso de Fidel y que con su criminal indiferencia agravaron el problema? La historia volvió a fallar a su favor cuando, en 1998, convocó a los economistas a discutir la crisis en gestación, en momentos en que el saber oficial aseguraba que no había –y que no habría– crisis sino, a lo sumo, una transitoria desaceleración del crecimiento económico. Una década más tarde los porfiados hechos demostraban una vez más que la razón estaba con Fidel.
Este fue el hombre que me honró con su invitación a discutir algunos aspectos de mi ponencia. Le interesó sobre todo el concepto de “burguesía imperial”, concebido para caracterizar el entrelazamiento producido entre las clases dominantes de las principales metrópolis capitalistas y la forma en que unificaron su estrategia de dominación global. Sus integrantes se dan cita anualmente en Davos para coordinar su estrategia a escala mundial, pasar revista a sus efectivos, armonizar sus discursos y políticas y potenciar su influencia política e ideológica a nivel internacional, para lo cual invitan a gobernantes, “expertos” y comunicadores sociales para transmitir la buena nueva.
Me pidió detalles, ejemplos, razones por las cuales utilizo ese concepto. Se quejó de su falta de tiempo: no pudo recibir a varios presidentes, y a los que atendió no pudo dedicarles el tiempo que hubiera deseado.
Hablamos un poco sobre la Argentina y me dijo que le había sorprendido gratamente la fortaleza y la convicción que demostró la presidenta Cristina Fernández y sus ganas de luchar, pero estaba preocupado por las secuelas del conflicto que el año pasado enfrentó al Gobierno con los sectores del campo. Al examinar el panorama sociopolítico latinoamericano expresó su preocupación porque el péndulo ideológico, que en la última década se había movido hacia la izquierda –si bien con diferente amplitud según los países– pudiera detener su marcha o, peor, iniciar una reversión amenazando la estabilidad o la continuidad de los gobiernos progresistas de la región.
Sabe que el imperialismo está al acecho para “corregir el rumbo” de su patio trasero. Lo conoce al detalle y puede decir, como Martí, que “le conozco las entrañas y mi honda es la de David”.
Con esa honda tuvo a raya al Goliat americano durante 50 años y terminó por aislarlo: en octubre del 2008 de los 192 países miembros de las Naciones Unidas 185 votaron a favor de una resolución que exigía poner fin al bloqueo contra Cuba. Sólo dos acompañaron al imperio: Israel, la megabase militar estadounidense en Medio Oriente, y Palau, una islita perdida en el Pacífico poblada por 21.000 personas y utilizada como campo de pruebas de la cohetería de la armada norteamericana. Otros dos, las islas Marshall (63.000 habitantes) y Micronesia (107.000) consideraron demasiado tamaña ignominia y se abstuvieron. Pero este mensaje de la comunidad universal es desoído por la Casa Blanca y sus mandantes: el complejo militar-industrial.
Estos quieren aprovechar la crisis para volver a “disciplinar” a la región y acabar con la primavera izquierdista. La sucesión del gobierno de la Concertación en Chile parece inexorablemente destinada a reinstalar a un personaje de la derecha en la Moneda, bien sea el oficialista Eduardo Frei o el opositor Sebastián Piñera. Y las previsiones no son mucho más alentadoras para Argentina, Brasil y Uruguay. La crisis económica podría ser el disparador de esa recomposición derechista y esa amenaza no puede ser tomada a la ligera. Si esto se produjera, el aislamiento de Venezuela, Bolivia y Ecuador podría agravarse, poniendo en riesgo la viabilidad política y económica de los proyectos transformadores actualmente en curso con negativas consecuencias para Cuba. También me hizo saber de su inquietud por el acoso a que está siendo sometido el gobierno de Fernando Lugo en Paraguay, y la necesidad de que Argentina y Brasil adopten una postura solidaria y generosa en relación con las dos grandes represas de Yacyretá e Itaipú, cuya propiedad comparten con el Paraguay.
Había transcurrido una hora y cuarenta minutos de conversación y era preciso poner fin a este diálogo. Le pregunté si no sería posible que alguien nos sacara una foto porque de lo contrario no serían pocos los que me considerarían un impostor. Fidel accedió de buen grado a mi pedido quejándose burlonamente de que todos le dicen lo mismo y lo obligan a retratarse.
Entonces se volvió hacia uno de sus colaboradores y dijo: “A ver. Traigan un espejo”. Se lo traen, se mira y dice: “Humm, ¡se ve bien!”, y es cierto. Estimulado por su buen humor aprovecho para felicitarlo por su recuperación y decirle que lo veo muy bien, con un aspecto tan bueno como el que lucía Ingrid Betancourt cuando se produjo su misteriosa liberación por el ejército colombiano. Una estruendosa carcajada selló la humorada. Nos preparamos para la foto y allí, transportado por el clima relajado, me atreví a decirle que con el logo de Adidas del uniforme de los atletas cubanos sus detractores ahora lo criticarían por hacerle publicidad a una transnacional.
Nueva carcajada y, rápido como un rayo, y con su dedo índice repetidamente hundiéndose en mi pecho me dijo, masticando cada sílaba, “es-que-yo-soy-una-víctima-de-tu-burguesía-imperial”. Nuevas risotadas, foto, y un fuerte abrazo de despedida que permite comprobar el buen tono muscular de su físico y, con alivio, que tenemos Comandante para rato.
Tomado de Página 12
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