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Patrimonio y Justicia han firmado un convenio para digitalizar los archivos de la abadía. Los familiares de los republicanos trasladados allí sin permiso podrán pedir su salida del recinto
Los republicanos saldrán del Valle de los Caídos. El Gobierno ha elaborado un censo de enterrados en el mausoleo para facilitar a las familias que lo soliciten un lugar digno para el descanso de sus antepasados. El proyecto cuenta con un presupuesto de dos millones de euros para que las víctimas dejen de descansar junto al culpable de su muerte, el dictador Francisco Franco.
El pasado 1 de septiembre, tan sólo dos días después de que el Congreso instara al Ejecutivo a facilitar a las familias la exhumación de sus antepasados, se firmó el convenio entre el Ministerio de Justicia y el de Presidencia para llevar a cabo el compromiso. Desde entonces, se han digitalizado los tres libros de registro que la abadía benedictina conserva en el valle de Cuelgamuros para cruzar los datos de entrada de cuerpos con los documentos guardados en el Archivo General de la Administración que indican el origen de los restos.
El dictador comenzó su propia memoria histórica para la inauguración del recinto en 1959. Puso a los gobernadores civiles a elaborar mapas de fosas por provincias, a exhumar los cadáveres y a trasladarlos para la inauguración que conmemoraba "20 años de paz". En el camino profanó las fosas de fusilados republicanos y gastó el equivalente a 226 millones de euros. La dignificación de esos cuerpos robados costará sólo dos millones.
El método del Gobierno para sufragar el proceso es a través de las subvenciones que el Ministerio de Presidencia otorga desde 2006 a los proyectos de recuperación de la memoria histórica. Una enmienda presentada por IU, ICV y ERC a los últimos Presupuestos Generales del Estado aumentó en dos millones, los 1,5 previstos para todos los proyectos que las asociaciones presentaran para 2010.
Sin embargo, los solicitantes están esperando a que se publique la convocatoria de esas subvenciones, que llevan cuatro meses de retraso. La oficina de atención a las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura asegura que sólo ha recibido una solicitud, pese a que este suceso fue denunciado ante la Audiencia Nacional por decenas de afectados. Ese solicitante es Fausto Canales, quien conoce el lugar exacto de los columbarios donde los franquistas depositaron las cajas de los fusilados en Aldeaseca (Ávila), entre los que estaba su padre. "En la investigación descubrí que mi tío también había sido trasladado desde Griñón (Madrid)", explica Canales.
Esos cuerpos de fusilados por los partidarios de los golpistas no tienen nombre ni apellidos en los registros. Los burócratas benedictinos tan sólo censaron con nombre y apellidos a 33.847 cadáveres. Todos de su bando. Los republicanos entre 15.000 y 40.000 según los investigadores fueron señalados por el pueblo de procedencia. Unas fotografías realizadas por la agencia Efe de los traslados en 1959 muestran cómo las cajas eran selladas con el nombre de la localidad de origen.
El 23-F rompió el proceso
No será la primera vez que se realice un proyecto de este tipo en el Valle de los Caídos. En 1980 fue creada una comisión dirigida por el historiador Javier Tussel, que organizó la exhumación de 103 personas llevadas allí desde Lodosa (Navarra). El golpe de Estado del 23-F, un año después, paralizó cualquier intento de alteración de las tumbas.
En 2004, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, retomó la labor y visitó el Valle de los Caídos para elaborar un estudio sobre el estado de los restos. Fuentes de Patrimonio Nacional institución del organigrama de Presidencia aseguran que los restos están "en un estado de conservación preocupante por las condiciones de humedad".
Canales no pierde la esperanza: "Puede que haya habido filtraciones, pero si hubo un precedente en 1980, también se puede hacer ahora. Habrá que hacer pruebas de ADN y lo que haga falta".
DIEGO BARCALA - MADRID
Tomado de Público
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21 mar. 2010
El Gobierno censa los restos del Valle de los Caídos
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Patrimonio y Justicia han firmado un convenio para digitalizar los archivos de la abadía. Los familiares de los republicanos trasladados allí sin permiso podrán pedir su salida del recinto
Los republicanos saldrán del Valle de los Caídos. El Gobierno ha elaborado un censo de enterrados en el mausoleo para facilitar a las familias que lo soliciten un lugar digno para el descanso de sus antepasados. El proyecto cuenta con un presupuesto de dos millones de euros para que las víctimas dejen de descansar junto al culpable de su muerte, el dictador Francisco Franco.
El pasado 1 de septiembre, tan sólo dos días después de que el Congreso instara al Ejecutivo a facilitar a las familias la exhumación de sus antepasados, se firmó el convenio entre el Ministerio de Justicia y el de Presidencia para llevar a cabo el compromiso. Desde entonces, se han digitalizado los tres libros de registro que la abadía benedictina conserva en el valle de Cuelgamuros para cruzar los datos de entrada de cuerpos con los documentos guardados en el Archivo General de la Administración que indican el origen de los restos.
El dictador comenzó su propia memoria histórica para la inauguración del recinto en 1959. Puso a los gobernadores civiles a elaborar mapas de fosas por provincias, a exhumar los cadáveres y a trasladarlos para la inauguración que conmemoraba "20 años de paz". En el camino profanó las fosas de fusilados republicanos y gastó el equivalente a 226 millones de euros. La dignificación de esos cuerpos robados costará sólo dos millones.
El método del Gobierno para sufragar el proceso es a través de las subvenciones que el Ministerio de Presidencia otorga desde 2006 a los proyectos de recuperación de la memoria histórica. Una enmienda presentada por IU, ICV y ERC a los últimos Presupuestos Generales del Estado aumentó en dos millones, los 1,5 previstos para todos los proyectos que las asociaciones presentaran para 2010.
Sin embargo, los solicitantes están esperando a que se publique la convocatoria de esas subvenciones, que llevan cuatro meses de retraso. La oficina de atención a las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura asegura que sólo ha recibido una solicitud, pese a que este suceso fue denunciado ante la Audiencia Nacional por decenas de afectados. Ese solicitante es Fausto Canales, quien conoce el lugar exacto de los columbarios donde los franquistas depositaron las cajas de los fusilados en Aldeaseca (Ávila), entre los que estaba su padre. "En la investigación descubrí que mi tío también había sido trasladado desde Griñón (Madrid)", explica Canales.
Esos cuerpos de fusilados por los partidarios de los golpistas no tienen nombre ni apellidos en los registros. Los burócratas benedictinos tan sólo censaron con nombre y apellidos a 33.847 cadáveres. Todos de su bando. Los republicanos entre 15.000 y 40.000 según los investigadores fueron señalados por el pueblo de procedencia. Unas fotografías realizadas por la agencia Efe de los traslados en 1959 muestran cómo las cajas eran selladas con el nombre de la localidad de origen.
El 23-F rompió el proceso
No será la primera vez que se realice un proyecto de este tipo en el Valle de los Caídos. En 1980 fue creada una comisión dirigida por el historiador Javier Tussel, que organizó la exhumación de 103 personas llevadas allí desde Lodosa (Navarra). El golpe de Estado del 23-F, un año después, paralizó cualquier intento de alteración de las tumbas.
En 2004, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, retomó la labor y visitó el Valle de los Caídos para elaborar un estudio sobre el estado de los restos. Fuentes de Patrimonio Nacional institución del organigrama de Presidencia aseguran que los restos están "en un estado de conservación preocupante por las condiciones de humedad".
Canales no pierde la esperanza: "Puede que haya habido filtraciones, pero si hubo un precedente en 1980, también se puede hacer ahora. Habrá que hacer pruebas de ADN y lo que haga falta".
DIEGO BARCALA - MADRID
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31 ago. 2009
“Patrimonio de la Humanidad” lugares de crímenes franquistas
Asociaciones de la memoria histórica pedirán que sean reconocidos como “Patrimonio de la Humanidad” lugares de crímenes franquistas
Varias de las asociaciones de la memoria histórica de España y lucha a la impunidad de los crímenes del franquismo preparan estos días un comunicado abierto a la adhesión para pedir al Gobierno de España, y a las autoridades, autonómicas y locales, de los distintos lugares, que estudien el impulso ante la UNESCO del reconocimiento de lugares de la memoria como el muro de Badajoz, el conjunto formado por la Casa de Juntas y el Árbol de Guernika, la Ciudad Vieja de Belchite, el Campo de Los Merinales, y otros, como Patrimonio de la Humanidad –disponiendo en su caso las medidas necesarias para su protección y rehabilitación– todo ello en razón del “excepcional valor universal” de los dramáticos acontecimientos, crímenes contra la entera humanidad, a los que están ligados y la concreta significación histórica de éstos respecto del conjunto de crímenes y violaciones de derechos humanos que seguirían siendo perpetrados después por los totalitarismos y que darían lugar a los juicios de Nuremberg.
Esta iniciativa contaría con varios antecedentes en la praxis del organismo internacional como el reconocimiento como tal en 1979 de los barracones e instalaciones de “Auschwitz Birkenau”, el reconocimiento del excepcional valor universal de las instalaciones de trata de esclavos en la Isla de Goree en Senegal en 1978, el reconocimiento en 1996 del Memorial de la Paz de Hiroshima, o Cúpula de Genbaku, estructura del único edificio que permaneció en pie en la ciudad y el reconocimiento del puente de Mostar, inicialmente destruido durante la guerra en la antigua Yugoslavia y que tras ser reconstruido con la participación de cascos azules españoles fue promovida su inscripción como Patrimonio de la Humanidad en 2005 como símbolo de la cooperación internacional y de la coexistencia de distintas comunidades culturales, étnicas y religiosas. Las víctimas de todos estos lugares, su permanente recuerdo merecen ser honradas y recordadas por la humanidad.
En el caso español se toma especial conciencia del especial significado e impacto en la conciencia de la humanidad de sucesos como el genocidio de Badajoz – el primer Srebrenica perpetrado contra la población civil de una ciudad a esa escala y narrado por los corresponsales extranjeros de la Europa del Siglo XX –, el árbol de Guernika, durante años símbolo de los horrores de la guerra inmortalizado el bombardeo en numerosas obras artísticas y literarias, la ciudad vieja de Belchite, prácticamente en el mismo estado en el que quedase tras los enfrentamientos o el Campo de Los Merinales en Dos Hermanas (Sevilla), escenario de los trabajos forzados de los presos de la Segunda República. Entre otros.
Con esta iniciativa emprendida tras hechos tan preocupantes como los recientemente perpetrados en Granada y otros lugares de retirada de placas conmemorativas y se pretende al mismo tiempo poner de manifiesto la criticable ausencia de un estatuto jurídico de protección de estos lugares de la memoria por parte de la precisamente denominada ley “de la memoria” en la que se copia el modelo ilegal de la Orden de Franco de mayo de 1940 sobre “exhumaciones e inhumaciones” (Ministerio de la Gobernación, Boletín del Estado n. 130, de 09/05/1940, pág. 3157) a la hora de delegar la responsabilidad de las exhumaciones e identificaciones en los familiares y asociaciones, pero – puestos a copiarle al dictador – nada se hace en cambio respecto la Orden de 4 de Abril de ese mismo año "Disponiendo que por los ayuntamientos se adopten medidas que garanticen el respeto de los lugares donde yacen enterradas las víctimas de la revolución marxista" (Ministerio de la Gobernación, Boletín del Estado de 5 de abril de 1940, página 2320, y cuyo texto íntegro se adjunta en PDF a este mail para que pueda contrastar).
En este segundo sentido las asociaciones reclaman la elaboración de un “mapa integrado de los lugares de la memoria” (lugares de masacres, fosas comunes en sus distintas modalidades, centros de detención ilegal de madres y niños diseminados por todo el territorio, campos de concentración de defensores de la República, obras públicas elaboradas con mano de obra esclava), su incorporación al material didáctico de todos los niveles y la creación y regulación, por ley, del instituto autónomo “lugar de la memoria” como instituciones participativas de encuentro de administraciones y asociaciones y desde las que que, al igual que prevé la ley argentina 961/2002 “recuperar los predios o lugares” y promover “su integración en la memoria urbana”, pero mucho más ampliamente promover activamente “el resguardo y transmisión de la memoria de los hechos ocurridos” y “la profundización del sistema democrático, la consolidación de los derechos humanos y la prevalencia de los valores de la vida, la libertad y la dignidad humana”, transformando los lugares del genocidio de cada localidad en lugares de una cultura de la paz, los valores democráticos y los derechos humanos, con un patronato que integre autoridades locales autonómicas nacionales, asociaciones de la memoria, de derechos humanos.
Tomado de Rebelión
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2 jul. 2009
La madre de todas las propagandas
La Guerra filmada reune las películas, documentales y noticiarios rodados por las diversas facciones que combatieron en la Guerra Civil
La Plaza Mayor de Salamanca se viene abajo. Y no es para menos: Francisco Franco y el Embajador alemán Wilhelm von Faupel irrumpen escoltados por la Guardia Mora a caballo. Una multitud enloquecida recibe a los prohombres blandiendo alegremente toda clase de esvásticas. Es posible que los salmantinos también berreen desgañitados "a por ellos, oe" al paso del generalísimo, pero nunca lo sabremos: el único sonido que acompaña a las imágenes es un popurrí de los himnos alemán y español. Sin más comentarios.
El filme Presentación de credenciales del Embajador de Alemania en Salamanca se rodó en 1937 y es una de las 37 películas, documentales y noticiarios incluidos en La Guerra filmada, edición de cuatro DVD del material rodado por las facciones que lucharon en la Guerra Civil que se conservaba en la Filmoteca Española. Las películas se muestran en bruto, sin interpretaciones o montajes posteriores, aunque están precedidas por unos concisos comentarios contextualizadores del historiador Julián Casanova.
"Yo no hablaría de neutralidad porque mi mano está detrás de la selección y de la estructura, aunque la idea es mostrar símplemente cómo se filmó la Guerra en su momento, de ahí el título", explica Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.
Los límites del cine militante
La Guerra Filmada es, por tanto, una muestra de propaganda en estado puro. "Los documentales hechos en tiempos de guerra siempre son propagandísticos porque se realizan bajo unas circunstancias extraordinarias", cuenta Casanova. "Se trata de impactar al espectador, convencerle que tus enemigos son malvados y de que tus motivos son justos. Todos los filmes están muy ideologizadas", añade.
Pero la propaganda tiene sus límites. Tanto que, en ocasiones, algunas películas se volvieron contra sus autores por un exceso de ardor guerrero. Pese a que la mayor parte del material incluido en La Guerra Filmada se emitió en TVE en 2006, la edición en DVD se ha retrasado por las reticencias de la CNT a ceder los derechos de algunas de las imágenes filmadas durante la Guerra por el sindicato anarquista.
"Pensaban que se destacaba mucho la violencia durante la revolución social de Barcelona, en lugar de resaltar sus logros. Y es que, el nivel de agresividad verbal anticlerical y las iglesias humeantes que se ven en algunas imágenes todavía impresionan", dice Casanova sobre el filme Reportaje del movimiento revolucionario en Barcelona, rodado al inicio del conflicto por la Oficina de Información y Propaganda de la CNT-FAI.
La controversia sobre sus secuencias, que incluyen las célebres imágenes de una multitud contemplando momias de monjas desenterradas en la entrada de un templo (el locutor del reportaje advierte que los cadáveres momificados presentan huellas de amortajamiento, prueba, dice, de que las monjas eran torturadas por sus propias compañeras) viene de lejos.
El plano de las momias del convento de las Salesas es "una secuencia visual de descomunales resonancias e inagotable circulación. Puede contarse entre las más citadas y pervertidas de toda la historia de la Guerra Civil y acaso de toda la historia de la propaganda. No era necesaria la visión de un profeta para intuir que el enemigo podía organizar una contrapropaganda sumamente eficaz, pues el propio locutor del documental, presa de la euforia, casi se autocalificaba de profanador y sacrílego", explica Vicente Sánchez Biosca, autor del ensayo Cine y Guerra Civil Española (Alianza, 2006).
Dicho y hecho: la cinta cayó en manos de las autoridades alemanas, que la hicieron circular "remontada y en un sentido ideológico condenatorio. La transparencia e inequivocidad de los planos relativos a las momias desenterradas fue causa o excusa para demostrar sobre bases documentadas la persecución religiosa que había tenido lugar en España", añade Biosca. Y las imágenes siguen trayendo cola siete décadas después. "TVE dudo mucho sobre la conveniencia de emitirlas, pero yo era partidario de que primara la libertad de expresión", dice Casanova.
El verbo florido del Caudillo
Con todo, dentro del fervor propagandístico, Casanova diferencia entre filmes que también destacan por su calidad técnica, como España 1936, escrito por Luis Buñuel, y películas tan desatadas en su delirio militante que "parecen de otra galaxia", como la protagonizada por Franco en Salamanca bajo un mar de esvásticas.
La Guerra Filmada contiene todo tipo de ejemplos de propaganda burda, como ese breve filme (Las joyas que se llevaba Negrín) sobre una maleta que supuestamente (y es mucho suponer) fue encontrada por los franquistas en casa del presidente de la República Juan Negrín. El filme sólo muestra a una enigmática mujer de negro que saca bisutería de una maleta mientras una voz en off asegura que se trata de "alajas de valor incalculable robadas a particulares" o "coronas de vírgenes procedentes del saqueo de las iglesias" que Negrín utilizaba para agasajar a sus encantadas amigas.
Pero el broche de oro del humorismo involuntario lo pone el propio generalísimo, en un discurso filmado en su despacho salmantino en 1937. Tras glosar en una barroca parrafada las características de su futuro gobierno (el arranque no tiene desperdicio: "Un Estado totalitario armonizará (sic) en España...), Franco decide de pronto resumir todo lo dicho anteriormente "en una palabra", y en un sobrio ejercicio de contención remata con un escueto: "La semilla de nuestro patriotismo regada con la sangre de tantos mártires hará fecunda la cosecha de la cual las mejores espigas las hemos de depositar en el altar augusto de la patria". Vamos, lo que se dice una palabra.
CARLOS PRIETO
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19 abr. 2009
Dos pueblos sevillanos unidos por la tragedia de asesinatos colectivos de mujeres
"Esposas, madres, hermanas… poco les importaba con tal de sembrar en el pueblo el terror”
En el inicio de la Guerra Civil, dos pueblos sevillanos comparten un trágico episodio, muy similar entre sí, aunque se hayan dado en fechas distintas. Guillena y Fuentes de Andalucía sufrieron las duras represalias de quienes apoyaron el levantamiento de Franco a mediados del 36. En ambos pueblos se llevó a cabo una matanza de mujeres, en Guillena 17 y en Fuentes de Andalucía aún no se sabe. Sus únicos delitos, si es que en alguna cabeza cabe que lo sean, fueron los de apoyar la legalidad de la República o tener un familiar de izquierdas.
El Plural ha contactado con las pocas que pueden o quieren dar testimonio y que conocen la drámatica historia que se cebó con víctimas inocentes, en este caso las mujeres de estos dos pueblos sevillanos.
La historia de Fuentes de Andalucía se conoce poco, lo que el miedo ha dejado contar. Sólo en el libro “Crónicas del Siglo XX” de José Moreno Romero, vecino de la localidad, ha logrado recabar, después de años de investigación, esa historia del pueblo que nadie se anima a contar. Con él hemos hablado.
"Cacería de rojos"
A través de narraciones orales los habitantes del pueblo han contado cómo en el verano de 1936, un grupo de falangistas armados, entraron en varios hogares del pueblo en una “cacería de rojos”. Buscaban a gente afiliada al PSOE o al PCE, por ese entonces casi todos hombres, sin embargo al no encontrar a sus objetivos decidieron coger presas a las mujeres de esas casas.
La barbarie de los levantados
Así, fueron dejando un rastro de casas incendiadas, en las que sus ocupantes perdían todo objeto de valor. Los fascistas, energúmenos pero no tontos, saqueaban los hogares, llevándose todo lo que tuviera valor. Pero aquel verano del 36, nadie se imaginaba que también se llevarían lo que más valor tiene para una persona: Su propia vida
Un camión lleno de mujeres
Cuentan los que lo vivieron que los falangistas llenaron un camión con un número indeterminado de mujeres, de las que poco más se sabe, salvo en los casos de cuatro menores de edad: Mercedes Medrano de 18 años, Josefa González de 16 años, la hija de la "Polonia" de 15 años, la hija de Manuel de la "Melliza" de 14 años.
Humilladas y asesinadas
Una vez llenado el camión, se suponía que las mujeres serían llevadas al vecino pueblo de La Campana, pero sus captores se detuvieron a mitad del camino en la finca "El Aguacho", donde las obligaron a organizarles una fiesta, cocinarles la cena y luego servírsela como si fueran sus criadas. Al terminar la humillación abusaron de ellas, las torturaron y después fueron fusiladas y enterradas en un pozo de la finca.
El botín de los verdugos
Para entender el miedo de los testigos, hay que contar que los asesinos volvieron al pueblo, borrachos de alcohol y violencia. Con el camión vacío se pasearon por las calles de Fuentes llevando en sus fusiles la ropa interior de aquellas que, horas antes, habían violado y asesinado.
Aún no se sabe dónde están
Al día de hoy no se conoce el sitio exacto donde está esa fosa, la finca posee varios pozos y el miedo de los vecinos, unido al proceso burocrático que implica solicitar una cata arqueológica, mantiene a los habitantes de Fuentes de Andalucía con la duda de dónde estarán esos cuerpos. Hoy al mediodía se celebra en "El Aguacho", un acto de homenaje a esas víctimas inocentes de unos tiempos negros, que apenas comenzaban
Las 19 mujeres de Guillena
En Guillena sí que se sabe dónde están las víctimas, es el cementerio del pueblo vecino de Gerena, donde según nos comenta Manuel Domínguez, nieto de una de las asesinadas y miembro de la asociación "19 Mujeres por la Recuperación de la Memoria Histórica" de Guillena, están enterrados los cuerpos de 17 mujeres que sufrieron el mismo maltrato, el 12 de octubre del 1936, después de haber pasado más de un mes y medio arrestadas.
"Atmósfera de terror"
A finales de agosto de 1936, se repite la historia, un grupo de falangistas, que ya controlaban el pueblo desde el 26 de julio, entra violentamente en las casas con el pretexto de arrestar a los hombres afiliados al PSOE y al PCE. Al no encontrar rastro de ellos cargaron contra las mujeres. Esposas, madres, hermanas… poco les importaba con tal de sembrar en el pueblo la “atmósfera de terror” que el General Mola había ordenado.
No pudieron resistirse
Guillena había sido un pueblo fácil para los golpistas, los habitantes no contaban con armas para defenderse, así que el inicio de la Guerra Civil se había vivido con una gris normalidad. Sin embargo, después de mes y medio de humillaciones y maltratos, los falangistas decidieron fusilar a las 19 mujeres.
Salvadas por sus hijos
Sólo dos de ellas pudieron salvarse de la masacre. Los salvoconductos fueron sus hijos a los que todavía daban el pecho. Las afortunadas, vieron partir el camión, lleno de sus compañeras camino al cementerio de Gerena, que como muchos otros se había convertido en el lugar donde se daba “el paseillo” a los detenidos.
Una fosa con más de 50 cuerpos
Las 17 mujeres fueron enterradas en una fosa común de cementerio de Gerena. Según Manuel Domínguez, en esa fosa se acumulan más de medio centenar de cuerpos, de Guillena, Gerena y 30 que fueron traídos de Aznalcóllar.
La burocracia no los ayuda
A pesar de conocer el sitio exacto donde está enterrada su abuela paterna, Domínguez lamenta que el proceso burocrático con las administraciones “más que dar facilidades presenta dificultades” y es que la asociación aún no ha podido realizar la cata arqueológica ni llevar un georradar al cementerio. Para concluir la entrevista, nos comentan que desde la asociación, esperan que pronto puedan realizar estas acciones, identificar a los muertos y darles un entierro digno: el mismo que se les negó hace más de 70 años.
IRAM MARTÍNEZ
Tomado de El Plural
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1 abr. 2009
Abril republicano

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