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15 sept. 2010

Ricardo Alarcón: “El caso contra los Cinco es un juicio mediático”

Ricardo Alarcón

El silencio mediático es una “prueba de la culpabilidad de Estados Unidos de fomentar y proteger el terrorismo contra Cuba”


Los Cinco presos cubanos en Estados Unidos eran jóvenes que destacaron académicamente cuando decidieron dar el paso de infiltrarse en grupos extremistas que desde la Florida atentaban contra la población cubana.

Doce años después de su encarcelamiento por parte de las autoridades norteamericanas, tenía especial significado explicarles el caso a los jóvenes universitarios cubanos de hoy y se quedó pequeño el teatro Sanguilly de la Universidad de la Habana para escuchar a Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, en su conferencia “El silencio de los lobos”.

El público mayoritariamente femenino, escuchó con atención la necesidad de difundir el caso de los Cinco en territorio norteamericano, “porque al pueblo estadounidense le ocultan la verdad”, afirmó, y “los cinco cubanos son víctimas de las grandes corporaciones mediáticas”.

Los grandes medios de comunicación fueron el centro de las denuncias del político cubano a los que criticó que en el juicio en la Florida se sobreexplotó la información, incluso “el jurado denunció que estaba aterrorizado por la acción de determinados medios” que llegaron a publicar en televisión las matrículas de sus vehículos particulares, mientras que fuera de Miami no se le dio la mínima relevancia al proceso judicial.

Para el dirigente parlamentario el silencio mediático es una “prueba de la culpabilidad de Estados Unidos de fomentar y proteger el terrorismo contra Cuba”.

A preguntas de los estudiantes sobre el estado actual de los Cinco, el político cubano respondió que se encontraban bien de ánimo y espíritu aunque físicamente se notaban los doce años de presidio.

Ante el foro universitario negó las acusaciones contra Gerardo Hernández de estar vinculado al derribo de las avionetas del grupo terrorista “Hermanos al Rescate”, que intentaban sobrevolar ilegalmente territorio cubano, afirmando que el propio ex presidente George Bush reconoció públicamente que no se tenían pruebas de ello.

Alarcón reafirmó el derecho de Cuba a defenderse del terrorismo y resaltó como el juicio no fue por espionaje sino por conspiración de esa manera “la fiscalía no tenía que presentar pruebas sino solamente convencer al jurado” por ello denunció que terminaron recibiendo penas más duras que espías que lo hicieron en el Pentágono y la Casa Blanca.


Guillermo Nova
La República
La Habana

Tomado: La República

22 jun. 2009

La poesía saharaui es mestiza

Requiem * A los pies de la espera un manto blanco cubre la ausencia. ...A la sombra de la espera descansaban los restos mortales de un breve instante. Menuda paradoja —de la vida y de la muerte— la de este precipitado descanso para quien no tuvo la oportunidad de cansarse. Los que nos salvamos, dentro de las desgracias que sufrían los saharauis, tuvimos la oportunidad de estudiar. Con diez años llegué a Cuba. Los primeros meses fueron terribles. Recuerdo que lloraba todas las noches. Cuando nadie estaba despierto yo viajaba por encima del Atlántico y me reunía entre lágrimas con mi madre y con mis hermanos. Hasta que no pude más y un día dejé de llorar. No porque no tenía ganas, no. Simplemente se me habían agotado las lágrimas. Cinco años después cuando pude abrazar a mi mamá las lágrimas volvieron a mis ojos. De aquel grupo que vinimos a estudiar a Cuba solo 12 llegamos a la Universidad. Los demás fueron llamados al frente. Muchos se quedaron en el camino defendiendo su tierra. Recuerdo que los que no fuimos escogidos para ir a la guerra, sufrimos una gran decepción. Unos años después nos incorporamos como médicos, ingenieros o profesores. Había pasado entonces 11 años sin ver a mi madre y a mis hermanos. Cuando regresé tenía 14 sobrinos. No había prácticamente noticias de la familia (tres o cuatro cartas en 11 años). Pero los saharauis que vinimos a este país formamos una gran familia que con los años se fue acrecentando. En nuestras residencias, en nuestras habitaciones teníamos nuestro pequeño país, nuestras costumbres, nuestra historia y Cuba, que podemos decir, que nos lo dio todo en esos años, nos permitió seguir siendo lo que somos. En ese ambiente, donde constantemente evocábamos nuestro Sahara, con nuestros inocentes recuerdos o cuando compartíamos las noticias que escuchamos en una radio o una carta que llega o algún visitante, surgieron mis primeros versos. Primeros versos que casi ya no recuerdo. Me deshice de ellos creyendo que algún día los haría mejores. Y ahí sigo intentándolo. Añoranza ¿Qué felicidad puede haber dentro de estos muros en estas interminables noches de insomnio y desesperanza? Todo quedó contigo, lejano e intangible como aquella tarde de julio. A veces visitola muralla que nos separa, intento recuperar tantas oraciones perdidas y pedirle a Dios que nos libre de las langostas. Sin embargo, lo de Cuba fue difícil de superar. Después de las primeras semanas de euforia y alegría por el reencuentro con la familia, llegó un enorme vacío. No sabía ni dónde estaba ni dónde quería estar. Llegué a pensar que el mundo que intentamos conservar con mucho celo en Cuba no era el mundo real al que pertenecemos. Me di cuenta de que estaba marcado por el resto de mis días. Pero que tenía que recuperar mi mundo, que casi había perdido, sin perder los valores y sin olvidar el mundo que me adoptó como un hijo y que me lo ofreció todo: cariño, amor, humildad y sabiduría, todo en medio de un envoltorio de hermosos colores y Cuba era la vida, mi vida. Fue una realidad que superó mis sueños y que llevo no solamente en el corazón, sino en cada parte de mi cuerpo y de mi mente. Con el paso del tiempo aprendí lo que era inevitable. Que tenía que volver a mis orígenes. Volver a comenzar mi otra vida y conjugarla con lo que soy. Una mezcla, una síntesis de dos culturas diferentes. Un producto con la riqueza de la aleación del norte y el sur, de oriente y occidente. Y entonces la poesía, las palabras me rescataron de esos momentos de incertidumbre. La poesía fue fundamental en ese proceso de transformación o adaptación a mi nueva vida. No fue una evasión de la realidad sino todo lo contrario, la poesía me sirvió para reflejar la realidad que me rodeaba y para reflexionar sobre dicha realidad. Muy importante también, en ese proceso fue el reencuentro con los amigos de Cuba. Tuvimos la suerte de trabajar juntos y eso hizo que el camino se hiciese más fácil. La poesía comenzó a fluir de quienes hasta entonces no habían descubierto al poeta y a la poesía que llevaban por dentro. Se desempolvaron versos. Hermosos versos que yacían olvidados entre las páginas de muchos libros. En ese ambiente comenzaron a brotar nuevos versos. Empezamos debates, tertulias culturales. Había consejos, sugerencias y programas de radio dedicados a la poesía. Casi puede afirmarse que nos alimentábamos de la poesía. Un día romántico Era un día romántico solitario y gris como estas colinas Todo era escaso melancólico y triste —excepto nosotros— que, en la abundancia y la gracia del Señor, el pan y las heridas compartíamos con las moscas. Hace dos años, creamos el grupo Generación de la amistad saharaui para juntar nuestros esfuerzos creativos en la defensa de la cultura saharaui. En defensa de la identidad saharaui y por contribuir a la divulgación de la causa del pueblo saharaui y sus aspiraciones de paz y libertad. Nuestra poesía reflejaba la idiosincrasia saharaui expresada en lengua española con influencias de la poesía revolucionaria cubana, la poesía social y todas las vanguardias tanto de Europa, como de América. La poesía saharaui es mestiza, es el resultado de una mezcla de mestizajes. Sus temas son tan universales como cualquier poesía, sin embargo, tienen el sello del destierro y de la guerra como todo lo que rodea a los saharauis. Sus versos son de amor y de arena, de sangre y de sudor, de sed y espejismos, pero también de sueños y esperanzas. Mohamed Salem Abdelfatah Tomado de Alba poética, publicación del Festival Internacional de Poesía de La Habana. Tomado de la Jiribilla

12 abr. 2009

Buika y Chucho se encuentran en La Habana

Concha Buika, uno de los fenómenos más interesantes que acontece en la música española contemporánea, regalará al público habanero una presentación única junto al maestro Chucho Valdés, el próximo martes 14 a las 8:30 p.m. en el teatro Amadeo Roldán. La colaboración artística entre ambos se fragua por estos días en la capital cubana, donde la mallorquina de origen ecuatoguineano y el extraordinario pianista han unido su arte en un estudio de grabación. En medio de tales afanes aparece la figura del madrileño Javier Limón, ángel tutelar del proyecto fonográfico, con horas de vuelo en los trajines de la producción, donde ha sido responsable del memorable Lágrimas negras y de discos de culto de Luz Casal, el brasileño Carlinhos Brown y del argentino Andrés Calamaro. Limón ha servido de puente para enlazar a Buika y Chucho en una disco fundamentalmente basado en el repertorio de Chavela Vargas, la mítica costarricense asentada en México desde la adolescencia, vista en el filme Frida, junto a Salma Hayek, mientras cantaba La llorona. A Chucho, quien ha enlazado su prodigioso pianismo con las voces del francés Charles Aznavour, el español Diego El Cigala, el brasileño Ivan Lins y el cubano Pablo Milanés, le hizo ilusión este empate musical con Buika. El pasado enero, en declaraciones ofrecidas durante su participación en el festival que organiza su colega Danilo Pérez en Panamá, afirmó que le parecía interesante "una producción de jazz latino con una voz cercana al flamenco pero con un timbre africano". Buika debutó en el mundo discográfico con un álbum que llevó su propio nombre por título, en el 2005; un año después grabó Mi niña Lola y en el 2008 entregó Mi niña de fuego. Pedro de la Hoz Tomado de Granma
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