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19 nov. 2010

La doble "p" de Nigeria: petróleo y pobreza


Contaminación Ambiental en Nigeria

El libro del mundo al revés tiene un capítulo dramático en Nigeria, el mayor exportador de petróleo de África, donde el 70 por ciento de sus 150 millones de habitantes son paupérrimos.

Los caminos del subdesarrollo conducen al Delta del río Níger, de donde se extrae un 75 por ciento del crudo nigeriano, mientras la mayoría de sus 30 millones de pobladores carecen de electricidad, agua potable, hospitales y escuelas.

La región del sudeste del país, abarca 70 mil kilómetros cuadrados, de los cuales 31 mil pertenecen a las instalaciones de la transnacional anglo-holandesa Royal Dutch Shell.

Ante este desequilibrio mortal, protestaron etnias, que están al margen de los dividendos ganados por compañías del primer mundo como la Shell, la italiana AGIP, y las estadounidenses Chevron y Exxon Mobil.

El movimiento de los ogonis a inicios de los años 90

protagonizó manifestaciones pacíficas contra la destrucción ecológica ocasionada por la Shell, y conmocionaron a la opinión pública mundial tras la ejecución de su guía, el poeta Ken Saro-Wiwa, y ocho activistas.

Después, la etnia ijaws, que agrupa unos 10 millones de personas, proclamaron en la Declaración de Kaiama en diciembre de 1998 su propósito de luchar por sus derechos y tierra.

Casi todos los jóvenes ijaws sobrevivían de la pesca, cada vez más amenazada por la contaminación petrolera.

La conflagración entre rebeldes ijaws y el ejército nigeriano aumentó hasta que en 2006 surge el Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger (MEND, por sus siglas en inglés).

Los secuestros y sabotajes del MEND contra autoridades militares redujeron en 2009 la extracción petrolera de la zona en un 30 por ciento, lo cual presionó al Gobierno federal a negociar.

Este grupo armado sin presupuestos étnicos anunció el 15 de julio de ese año un alto al fuego por 60 días tras la liberación de su líder, Henry Okah, preso desde 2008.

Tal decisión permitió comenzar conversiones de paz con el gobierno del presidente Umaru YarÂ�Ardua, quien 20 días antes ofreció una amnistía a los rebeldes que depusieran las armas.

Unos 15 mil guerrilleros cesaron los combates con la esperanza de encontrar una salida política y social satisfactoria para sus demandas.

Sin embargo, la llegada al poder de Goodluck Jonathan el 6 de mayo último, tras el fallecimiento de Yar'Adua, no generó un cambio en la situación del Delta.

Para captar el respaldo de la opinión pública internacional, el Movimiento ha desarrollado una estrategia en cuatro años con ataques a militares, oleoductos, estaciones de bombeo, gasoductos, instalaciones de extracción, buques auxiliares y petroleros.

Según el Gobierno, entre 2006 y 2009, las exportaciones cayeron de 3,2 a 1,6 millones de barriles diarios, como consecuencia de las acciones de los insurgentes de esa organización.

Tanto esta como otras agrupaciones armadas han raptado a empleados de empresas petroleras, a quienes devuelven sanos y salvos días después del secuestro.

El diálogo entre el gobierno central y los rebeldes no se vislumbra, pues los miembros del MEND acaban de anunciar una ofensiva para incrementar aún más sus ataques a plataformas petroleras de empresas extranjeras en Nigeria.

Este 18 de novimebre militares nigerianos liberaron a 19 rehenes nigerianos, indonesios, estadounidenses y franceses raptados por el MEND durante un operativo realizado en el Delta del Níger, revelaron fuerzas de seguridad.

Asimismo el principal grupo armado de Nigeria, informó el secuestro de siete nigerianos al atacar la plataforma petrolera de Exxon Mobil radicada en costas del estado de Akwa Ibom, en el sudeste.

El asalto ocurrió una semana después del ataque a otra instalación de Exxon Mobil, en el campo petrolífero marino de Okoro, donde los guerrilleros raptaron a siete empleados extranjeros.

De su lado, las fuerzas armadas nigerianas comunicaron la detención desde fines de septiembre de 449 insurgentes, sin precisar a qué organizaciones pertenecían.

El país más poblado de África carga a sus espaldas con este dilema de la doble "p": petróleo y pobreza, en la base del conflicto que lo desgarra rumbo a la complicación.

Tomado: Prensa Latina

12 may. 2010

Los mercenarios de Blackwater se alistan para cuatro nuevas guerras

En grabaciones secretas obtenidas esta semana por el investigador estadounidense Jeremy Scahill, el presidente de la conocida empresa de mercenarios reveló planes para ejecutar guerras clandestinas en varios países del mundo. En las grabaciones, Erik Prince, fundador y presidente de Blackwater, explica que enviaría mercenarios para luchar contra “terroristas” en Nigeria, Yemen, Somalia y Arabia Saudita. El periodista norteamericano Jeremy Scahill, autor de Blackwater: el auge del ejército mercenario más poderoso del mundo, obtuvo esta semana grabaciones en las cuales el presidente de la conocida empresa de mercenarios revela planes para ejecutar guerras clandestinas en varios países del mundo. En las grabaciones, Erik Prince, fundador y presidente de Blackwater, explicaba que enviaría mercenarios armados, con el visto bueno del gobierno de los Estados Unidos, para luchar contra “terroristas” en Nigeria, Yemen, Somalia y Arabia Saudita. El objetivo de esas misiones sería combatir la influencia de Irán en la región y, en el caso de Nigeria, "salvar" el petróleo que se pierde por los continuos atentados de la insurgencia nigeriana. Prince, un fundamentalista cristiano de 40 años que fue miembro del equipo de operaciones especiales de la armada de los Estados Unidos, fundó la firma de seguridad Blackwater en 1997. La empresa fue una importante contribuyente de las campañas del Partido Republicano y Price, un protegido del ex presidente George Bush padre. El 2 de marzo de 2009 Prince anunció que abandonaba su puesto de director general de Blackwater. La decisión, adoptada a raíz del descrédito de la empresa por varias operaciones sucias desarrolladas en Irak, en realidad fue una mascarada: Blackwater cambió de nombre (ahora se llama Xe Services), pero sigue siendo la contratista privada más importante del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Cerca del 90% de sus beneficios actuales proceden de los contratos con el gobierno norteamericano. En el reciente artículo de Scahill, Prince también revela información sobre las operaciones clandestinas que su firma está conduciendo a través de cuatro bases de “operaciones de avanzada” controladas por Blackwater en Afganistán. “Nosotros construimos cuatro bases militares, las equipamos y las manejamos”, dijo Prince. Una de las cuatro bases operadas por Blackwater, la FOB Lonestar, está a menos de 10 kilómetros de la frontera con Pakistán, lo que enorgullese a Price. “¿Quién más ha podido construir una base de operaciones de avanzada cerca de la ruta de infiltración de los talibanes?” preguntó al auditorio donde disertaba. Permitir a particulares operar “bases militares” en un país extranjero en el contexto de una guerra es violatorio del Convenio de Ginebra y las leyes internacionales que regulan los conflictos armados. No obstante, Washington no ha suspendido las operaciones. Desde 2002, las agencias de Washington han hecho contratos superiores a los 2.000 millones de dólares con Blackwater y Xe. En Irak, la compañía de Prince goza de impunidad absoluta, dado que los mercenarios que la integran no pueden ser juzgados, según el decreto firmado por el entonces procónsul Paul Bremen, al que los miembros de Blackwater protegían personalmente. En diciembre de 2006, un miembro de Blackwater que estaba ebrio mató a un guardia del vicepresidente iraquí Adil Abd-al-Mahdi. En menos de 36 horas, el Departamento de Estado lo sacó de Irak, recomendando que la empresa de Prince pagara 250.000 dólares y pidiera disculpas a la familia del guardia. Al final, sólo les hicieron llegar 15.000 dólares. El servicio diplomático del Departamento de Estado afirmó que si se pagaba más dinero no faltarían los iraquíes "que se quisieran hacer matar" para cobrar recompensas de esa magnitud. Según un reportaje del canal de noticias MSNBC basado en declaraciones de dos empleados de Blackwater ante la Corte Federal norteamericana, la firma utilizó prostitución infantil en su complejo de la fortificada Zona Verde de Bagdad. Los testigos añadieron que los niños fueron implicados en actos sexuales con miembros de Blackwater a cambio de un dólar, y Erick Prince, el dueño de la firma, "no logró detener el uso de prostitutas, incluyendo la prostitución infantil, por parte de sus hombres". En otras declaraciones a los miembros de la Corte, quedó expuesto el hecho de que la CIA contrató a Blackwater para un programa secreto de asesinatos políticos. Pese a que la Casa Blanca ha venido sosteniendo que no tenía operaciones en Pakistán, en la grabación de las palabras de Prince obtenidas por Scahill, el presidente de Blackwater afirmó que estaba realizando operaciones secretas en ese país, con el financiamiento del Pentágono y la CIA, como parte de la “guerra contra el terrorismo”. Prince, que no ha ocultado en el pasado su furibunda islamofobia, asegura que Blackwater está ejecutando activamente un plan “maestro” para organizar una rebelión chiita en la región. “No van a poder lograr resolver el problema (de Irán) con soldados uniformados. Es demasiado sensible. El sector privado, en cambio puede operar allá con huellas casi invisibles”, dijo Prince, agregando que el uso de contratistas privados para conducir esas operaciones contra Irán sería mucho más económico que una guerra tradicional. En el encuentro, calificó a los milicianos que luchan contra los Estados Unidos en Afganistán, Irak y Pakistán como "bárbaros salidos de las alcantarillas". En su discurso, que fue pronunciado el 14 de enero en la Universidad de Michigan ante un auditorio integrado mayoritariamente por empresarios de la industria armamentística, militares en actividad y veteranos, en varias oportunidades usó términos peyorativos hacia los militares afganos que está entrenando su compañía, diciendo que Blackwater tenía que enseñar incluso "Introducción al uso del water closs". En el caso de Nigeria, país rico en petróleo y gas, Prince también propuso la utilización de contratistas privados armados. Dijo que los grupos guerrilleros en el país han logrado disminuir dramáticamente la producción de hidrocarburos y alegó que los rebeldes roban medio millón de barriles de crudo por día. Prince no hizo mención a la oposición no violenta de poblaciones indígenas a la extracción de petróleo y la contaminación, ni se mencionaron los notorios abusos a los derechos humanos cometidos por corporaciones multinacionales del petróleo en Nigeria, que han provocado gran parte de la resistencia. La explotación petrolera de la multinacional angloholandesa Shell en el delta del Níger ha sido denunciada en incontables oportunidades. A pesar de que multitud de leyes y resoluciones judiciales, locales e internacionales, han exigido a Shell el cese de sus actividades contaminantes en la zona, la complicidad del gobierno y de las instituciones internacionales ha permitido a la compañía petrolera continuar con su actividad. Shell, además, ha sido acusada de financiar grupos paramilitares a los que se les atribuye la muerte de cientos de activistas sociales que pedían el cese de las operaciones de la compañía en el país. El escenario no podía ser más propicio para que Blackwater (o más correctamente Xe Services) haga los negocios sucios que propone Prince. Ricardo López Dusil: Director periodístico de elcorresponsal.com. El artículo completo de Jeremy Scahill, en inglés, puede leerse en las páginas de la revista The Nation (Nueva York, Estados Unidos). Tomado de Rebelión
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