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13 feb. 2011

Los verdaderos piratas en Somalia: Washington, París y Oslo


Mucha gente parece no entender, o se niega a entender, que más de la mitad de Somalia se compone de mares que rodean todo el país. Esto hace a los océanos vitales para la supervivencia de la población somalí.
Las aguas territoriales de Somalia (AT), declaradas en 1972, consisten en un área de 825.052 km2. En 1989, la zona económica exclusiva (ZEE) se superpone con la misma superficie que la AT. Una superficie adicional de 55.895 km2 de la zona de plataforma continental (ZPC) constituye el territorio marino de Somalia.

La suma de la superficie total interna de Somalia, de 637.657 km2, junto con las AT y la ZEE, conforman un total de 1.462.709 km2, que sumados a la ZPC resultan 1.518.604 km2.

Con estas cifras esperamos poner de manifiesto la importancia de las aguas marinas para el pueblo de Somalia y también por qué los intereses creados tratan de meter mano en estas aguas, tratando de este modo de hacer retroceder los intereses del pueblo somalí.

EL RÉGIMEN LEGAL

Somalia tiene 200 millas náuticas (MN) de aguas territoriales, basado en la Ley N º 37 del Mar Territorial y Puertos, del 10 de septiembre de 1972. Esta ley establece claramente que la pesca en las aguas territoriales y el transporte regular de personas y mercancías entre los puertos de Somalia está reservado para los buques que enarbolan la bandera de Somalia, y otros buques autorizados con licencia y permiso del gobierno somalí legítimo y no por un gobierno regional.

A estados como EE.UU. no les gusta reconocer y/o respetar esta ley y presionan a los Estados para que renuncien a su 200MN de las aguas territoriales fijados con los instrumentos de la ley. Mientras tanto, por razones de soberanía nacional o de seguridad, EE.UU. no ha ratificado aún la Convención de las Naciones Unidas sobre la Ley del Mar (UNCLOS) y presionó para que se modificaran sus disposiciones, ya que de otro modo se limitarían sus derechos.

A muchos pueblos y estados de todo el mundo no les gusta que EE.UU. no respete muchas leyes o convenciones internacionales como la prohibición de minas terrestres. Una gran mayoría de pueblos y estados quieren que los EE.UU. deroguen las leyes nacionales que imponen la pena de muerte, pero sin embargo el país aplica sus propias leyes en su territorio.

De la misma manera, ellos tendrían que tolerar al menos que Somalia aplique sus propias leyes en su territorio. Los americanos nunca cederían una onza de soberanía nacional a no ser que ellos pensaran que pudieran reconquistarla -con un pequeño pedazo de la soberanía de otros estados. Basta mirar la farsa de la Organización de los Estados Americanos. El plan debía incluir a América Latina y Canadá dentro de un acuerdo neo-imperial con ’USAMERICA’ como el corazón y el resto de los dos continentes del Norte y Sudamérica como dependientes en la periferia económica bajo el patrocinio ’USAMERICAN’ para mantener economías orientadas a la exportación primaria enfocadas por industria. Este régimen, que fue asquerosamente parasitario por parte de los EE.UU., pero groseramente eficiente en la dominación del mundo durante los 60 años pasados, ha persistido.

EE.UU. fue el primer país en ampliar sus aguas territoriales más allá de la idea común de los estados del viejo mundo, que había reclamado desde la época medieval sólo tres millas náuticas (la distancia en el que podría ser ejecutada por un disparo de cañón de la tierra) como su territorio en el mar. Utilizando el principio del derecho consuetudinario internacional del derecho de una nación a proteger sus recursos naturales, en 1945 el presidente Truman extendió el control de EE.UU. a todos los recursos naturales de su plataforma continental. Otras naciones se apresuraron a imitarlos. Entre 1946 y 1950, Argentina, Chile, Perú y Ecuador extendieron sus derechos a una distancia de 200 MN para cubrir sus zonas de pesca de la Corriente de Humboldt. Otras naciones extendieron su mar territorial a 12 millas náuticas. En 1967, sólo 25 países seguían utilizando el antiguo límite de tres millas, mientras que 66 países habían establecido un límite territorial de 12 millas y ocho habían establecido -como Somalia en 1972- un límite de 200 millas. A día 28 de mayo de 2008, sólo dos países todavía utilizan el límite de tres millas: Jordania e Islas Palau. El límite también se utiliza en algunas islas de Australia, un área de Belice, algún estrecho japonés, algunas zonas de Papúa Nueva Guinea, y algunos territorios británicos de ultramar como Anguila.

La expansión visionaria de las aguas territoriales de 200MN por Somalia y otros Estados tiene por lo tanto legitimidad y -aunque tal vez menospreciada por la piratería- es también la expresión de asumir la responsabilidad. A pesar del deplorable estado actual de la seguridad en Somalia, la idea que el pueblo somalí volverá a tener la fuerza para cumplir con su responsabilidad de gobernar los mares de Somalia a una distancia de 200MN, debe y no puede ser descuidada.

La Ley N º 37 de Somalia también regula el llamado "paso inocente" de los buques mercantes extranjeros, que sólo puede admitirse si el Estado cuya bandera enarbole el buque es reconocido por Somalia y si las autoridades somalíes han sido al menos informadas y no han formulado ninguna objeción a la aprobación. El transporte ilegal de armas, como el supuestamente realizado por el MV Faina, los buques franceses de investigación de prospección de petróleo o los buques pesqueros de bandera extranjera ilegal en aguas somalíes sin duda han violado esta ley somalí de base.

El artículo 10 de la Ley N º 37 de Somalia también estipula desde el año 1972 que: "a los buques de guerra extranjeros no se les permite pasar a través del mar territorial (200MN) a menos que sean autorizados por el Gobierno de Somalia." Eso era y es la regla y se ha respetado a nivel internacional obligatoriamente desde 1972 hasta 1991.

Sin embargo, una carta inexistente, supuestamente firmada por el ex Gobierno Federal de Transición (GFT) del presidente Abdullahi Yussuf, o ilegalmente firmada en una versión posterior -firmada por el no somalí Ould-Abdallah, quien de todos modos celebrará los poderes gubernamentales somalíes– no tiene ciertamente ninguna trascendencia jurídica en relación con tales "permisos" o peticiones, lo que hace que la ocupación actual de las aguas de Somalia por la armada naval sea asimismo ilegal. A pesar de que todo el mundo coincide con claridad en que la piratería tiene que terminar y ve la necesidad de frenar la piratería y otros delitos en alta mar, así como dentro de aguas territoriales de Somalia, uno tiene que darse cuenta de que una injusticia no puede ser contenida con otra injusticia. Mientras tanto, ha quedado claro a cualquiera que la piratería procedente de las costas de Somalia y la delincuencia marítima cometidos por los somalíes no pueden ser exterminados por una armada naval que viole los derechos y la soberanía de Somalia y de los somalíes. Las leyes se hacen y deben aplicarse para evitar y luchar contra las injusticias, pero no para crear nuevas injusticias.

Somalia tiene una zona económica exclusiva de 200MN basada en la Ley de las Naciones Unidas para el Derecho Común del Mar (UNCLOS) derivada de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, en la que Somalia es uno de los primeros 40 signatarios, y que fue ratificado por el Parlamento de Somalia el 24 de julio de 1989 -cinco años antes de que el número requerido de países que firmaron fuese aplicable. La convención entró en vigor el 16 de noviembre de 1994 y por consiguiente, obligará a todos los Estados signatarios -incluso si no han reconocido posteriores gobiernos de Somalia después del 6 de enero de 1991. Aun cuando algunos Estados sostuvieron que no había "Gobierno legítimo y reconocido de Somalia", esto no significa que el régimen jurídico de la persistencia de la legislación nacional y las leyes internacionales - como la Convención - ya no sean aplicables. Es muy simple de entender: Si llaman a la puerta de una casa que no es suya y nadie le da la bienvenida en el interior, ciertamente no tienen derecho a entrar sólo porque nadie te responde. De la misma manera, si por ejemplo el capitán de un navío de pesca quiere entrar en aguas somalíes y cree que no es necesario tener el permiso requerido según la ley nacional o internacional porque el Estado de la bandera del navío no ha reconocido la legitimidad de un gobierno dado somalí o simplemente porque nadie había respondido a una demanda de la entrada, él se equivocaría, y tendría que quedarse fuera de aguas somalís, cueste lo que cueste.

No importa que algunos Estados y grupos intententen crear la impresión de que Somalia no tiene una ZEE, argumentando que los mapas en cuestión no se muestran en la página web de la ONU. El gobierno somalí ha declarado su zona económica exclusiva y las cartas pertinentes están en Mogadiscio y también en las oficinas de las Naciones Unidas desde antes de la guerra. No es culpa de los somalíes si la ONU las ha extraviado.

Sin embargo, la cuestión clave aquí es que Somalia ha declarado su zona económica exclusiva sobre la base de y junto con su firma y ratificación de la Convención en 1989. El concepto de zona económica exclusiva no puede ni debe utilizarse para reducir los derechos de Somalia sobre sus aguas.

Somalia tiene una CSZ de 350MN, basada en el derecho internacional y la demanda de Somalia documentada y entregada por Somalia el 17 de abril de 2009 a las Naciones Unidas y la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos antes de la fecha límite del 13 de mayo de 2009. El establecimiento de los límites exteriores de la plataforma continental más allá de 200MN es el derecho de todos los estados costeros según el derecho internacional. Que podría haber cuestiones acerca de cómo la ley será utilizada e interpretada para la elaboración de acuerdos vinculantes en relación con los límites específicos es a pesar del hecho de que los límites (por ejemplo, entre Kenia y Somalia, o entre Djibouti y Somalia) han sido y son claros desde que Somalia firmó y ratificó la Convención en 1989. Los intentos de torcer o alterar dichos memorandos, que al igual que en el caso de Kenya fue instigada por los intereses de Noruega, debería ser una advertencia.

SOBERANÍA SOMALÍ, DERECHOS MARINOS Y MARÍTIMOS

Mientras que la UA (Unión Africana) y estados como Indonesia y Alemania respetan la Ley de Somalia del Mar y la zona económica exclusiva de Somalia, países como España o Italia, sólo respetan indirectamente este régimen jurídico por haber indicado a sus buques que permanezcan fuera del área de las 200MN, mientras que los buques españoles o italianos de su propiedad bajo bandera de conveniencia, como muchos otros, continúan la caza furtiva de peces en aguas de Somalia.

Pero incluso estados como Francia, que desde el principio intentó mantener el argumento de que los mapas de la Convención-ZEE no aparecen en la página web de la Convención, por lo que Somalia no debe tener una zona económica exclusiva, mediante una declaración de su presidente, Nicolas Sarkozy, - dada durante un reunión celebrada en Libia - declaró oficialmente que ahora Francia también respeta la zona de 200MN de Somalia. El hecho de que la Unión Europea (el conglomerado de los países del viejo mundo) comparte su zona económica no afecta a Somalia, pero fue interesante la razón por la que Noruega no entró en la UE como miembro.

Pero, ¿qué tratan de manifestar Noruega (y otros actores como la UE y la OMI -Organización Marítima Internacional) con el "restablecimiento" de la zona económica exclusiva de Somalia y su injustificada "ayuda" sino seguir la línea marcada por los EE.UU., que obligaría a los somalíes a abolir la Ley de Somalia sobre el mar y sus aguas territoriales 200MN, así como también que se cepillen y olviden bajo la alfombra todos los casos de violaciónes de la ley de Somalia que han sido documentados durante los últimos 20 años. Todos los casos de los últimos 20 años -en los que Somalia no pudo defender sus derechos- deberían sobreseírse, ya que argumentan que este nuevo "establecimiento formal de una zona económica exclusiva" significa que no se había producido antes de la ZEE, lo que simplemente no es verdad.

Muchos estaban presentes en Mogadiscio en los años anteriores a 1991 y siguen viviendo como testigos clave de los acontecimientos, cuando delegación tras delegación de otros países trataron de obligar o convencer al gobierno de Siad Barre para acabar con la Ley de Somalia sobre el Mar y sus disposiciones de 200MN porque querían un acceso sin trabas a las aguas somalíes y sus recursos.

Leyes de estados como Somalia y Perú llevaron a la comunidad internacional a darse cuenta de que sería una buena idea tener las aguas marinas regidas por los estados costeros a las que pertenecían. Esto dio lugar a las disposiciones legales que se encuentran hoy en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y la idea básica de la creación de una ZEE de 200MN para todos los estados costeros, y establecer disposiciones para aquellos que aún no habían declarado una zona de 200MN. Cambiar esto ahora e ir contra de uno de los países fundadores debería ser visto como un acto de agresión escandalosa.

Hoy, después de 20 años de guerra civil, y mientras el gobierno somalí y la población somalí, que nunca en la historia de Somalia ha sido tan débil y vulnerable, las fuerzas externas creen que tienen ante ellos un momento ideal para presionar por el cambio en la historia del derecho legal únicamente por su propios intereses.

No olvidemos que el único interés que tiene la maquinaria estatal de Noruega en Somalia son las reservas potenciales de petróleo y los recursos pesqueros. Esto es especialmente cierto con las concesiones petroleras en alta mar, donde creen que pueden obtener una ventaja sobre los franceses, que ya tienen contratos secretos en relación con la perforación en alta mar en aguas de Somalia. Que los noruegos en realidad ayudaron a vencer el plazo del 13 de mayo de 2009, que la Autoridad Internacional había fijado para la declaración de intereses en el CSZ, no debe conducir a una situación en la que los somalíes se queden con los ojos vendados con los ojos vendados para renunciar a otros derechos.

Aunque se han manifestado la nueva normativa de 350MN de plataforma continental más los derechos de Somalia, esto no debería conducir a una situación en la que una ampliación de ciertos derechos limitados se negociara como un debilitamiento de la base de los derechos en la parte trasera. Esto hace que EE.UU. no esté contento con esos estados, quienes basados en el derecho internacional y nacional pueden refutar a la Marina de los EE.UU. el derecho a navegar en las costas de un Estado soberano, hecho que se ha manifestado recientemente en un casi mortal enfrentamiento entre China y EE.UU. en el Mar de China del Sur.

Asimismo, el delegado de Indonesia de las Naciones Unidas declaró en la ONU que la nación del sudeste asiático se ha sumado a los esfuerzos del Consejo de Seguridad para hacer frente a incidentes de piratería frente a las costas somalíes mediante la adopción de las resoluciones de la ONU 1816, 1836 y 1846. Sin embargo, el delegado destacó que las resoluciones para abordar la piratería no deben afectar a los derechos, obligaciones o responsabilidad de los Estados en virtud del derecho internacional, ya que ante todo debe respetarse en primer lugar la soberanía de una nación.

Somalia tiene una zona de 200MN de aguas territoriales, como los estados nacionales reconocidos de Benin, República del Congo, Ecuador, El Salvador, Liberia y Perú. En el Perú estas disposiciones están recogidas en la Constitución.

El dominio marítimo y el derecho a ejercer la soberanía y la jurisdicción no debe ser abandonado por Somalia, sobre todo porque la Declaración de Santiago de 1952 en su preámbulo afirma que "los gobiernos están obligados a asegurar a sus pueblos el acceso a los alimentos necesarios y proporcionarles los medios de desarrollo de su economía. La declaración afirma también que la zona económica debe extenderse no menos de 200MN de la costa.

La Declaración de 1970 de los Estados de América Latina sobre el Derecho del Mar añadió que la decisión de extender la jurisdicción más allá de los límites del mar territorial fue consecuencia de "los peligros y los daños resultantes de las prácticas indiscriminadas y abusivas en la extracción de recursos marinos "así como" la utilización del medio marino "que da lugar a" graves peligros de contaminación de las aguas y la alteración del equilibrio ecológico ".

Los recursos naturales de los mares de Somalia son los únicos activos para un futuro próspero del pueblo somalí, por lo que incluso tanto la Unión Africana durante la década de 1990, la Declaración de Maputo y las conferencias de Ciudad del Cabo referentes al desarrollo de las costas de África claramente instaron al mundo a respetar la zona económica exclusiva de Somalia. Cualquiera que diga que Somalia no tiene ZEE no sólo está propinando una bofetada en la cara al pueblo de Somalia, sino también a todas las naciones de la Unión Africana.

Tengamos cuidado con los lobos de Noruega o su "contrapartida" somalí Warabe que aparecen bajo la piel de un cordero haciéndose pasar por un amigo. Pongámonos de pie para permanecer fuertes en la defensa de la soberanía de Somalia en su conjunto, incluidas sus aguas y sus recursos naturales.

Que tengamos pendiente encontrar una solución a los problemas internos mediante el fortalecimiento de los gobiernos regionales y locales a fin de recuperar nuestra unidad, son temas que corresponden a nuestros propios asuntos internos y no afectará a las disposiciones legales de relevancia internacional. Los problemas de Somalia no deben dar razones a la falta de respeto de nuestros bienes comunes o a debilitar nuestra defensa común contra cualquier agresor externo.

Incluso cuando estamos de rodillas y tenemos que pedir ayuda, la comunidad internacional tiene que respetar en primer lugar la soberanía de Somalia y sus leyes antes de que puedan ser aceptados como amigos. Regalos en forma de caballos troyanos, deben desestimarse y aquellos que conspiran con tales estafas deben ser vistos como lo que son: traidores y enemigos de los somalíes.

Dr. Abdulkadir Salad Elmi Escribió este artículo originalmente para ECOTERRA Internacional y ha sido reeditado por el periódico Somalitalk.

Traducción: Africaneando.

Fuente:

Tomado: Rebelión.org


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24 nov. 2009

Cayo Lara sobre el caso Alakrana

"Hay gente en Somalia que piensa que les quitan lo que es suyo" Tras conocerse la liberación del atunero Alakrana, el coordinador general de IU, Cayo Lara, se posicionó éste miércoles en Salamanca a favor de un mundo menos dividido entre ricos y pobres, sosteniendo que es la situación que se vive en países como Somalia, aplastados por el sistema comercial dominante de los países capitalistas, la guerra y la falta de Estado, la que está en el orígen de los secuestros y de la piratería informal. "Hay gente allí que piensa que se va allí a quitarles lo que es suyo, en donde hay ciudadanos que ponen en peligro su vida por salir a secuestrar barcos", ha sostenido Lara. Somalia reclama potestad territorial sobre 200 millas mar adentro. Pero las instituciones pesqueras internacionales, dominadas por Europa, Estados Unidos o Japón, otorgan a ese país tan sólo 15 millas. Los mejores caladeros están precisamente en las llamadas "aguas internacionales". Sobre la liberación del atunero español, Lara se mostró contento por los pescadores liberados, pero dijo que "se debe conocer todo" ya que el barco "estaba fuera del radio de protección internacional". En este sentido, criticó a los armadores privados por su ávidez empresarial: "la mayor ambición por recoger un mayor número de pescado "no puede poner en riesgo a los trabajadores". Respecto al posible pago de 2,3 millones de euros a los secuestradores, manifestó que se ha tratado de una situación "nueva y extraordinaria" y que "se estaba gestionando algo tan delicado como la vida de 36 personas". Asimismo, señaló que es preciso abrir un debate entre las fuerzas políticas para evitar nuevos secuestros de este tipo porque actualmente hay 12 atuneros con bandera española en la misma zona y otros 15 procedentes de Sudamérica pero con trabajadores de España. Respecto a la presencia de seguridad privada en los barcos españoles, animó a las fuerzas políticas a analizar "si el monopolio del uso de la fuerza se debe poner en manos privadas". "No estamos por la privatización parcial de elementos que sólo puede utilizar el ejército", añadió. Eloy Pardo Tomado La República

4 sept. 2009

Somos los piratas

Curioso el asunto de los piratas somalíes. Si nos guiamos por los diarios, vienen a ser algo así como el nuevo azote de la humanidad, después de la mafia rusa y las maras centroamericanas: durante el último año, han atacado o secuestrado un centenar de barcos y llevan cobrados casi doscientos millones de dólares en rescates. Se los tilda de sanguinarios e implacables, incluso de tener su propia agenda terrorista, aunque los pocos testimonios de rehenes de esos secuestros señalen lo contrario. El asunto no es nuevo. Según el libro canónico sobre los filibusteros, A General History of Piracy, atribuido durante mucho tiempo a Daniel Defoe (el autor de Robinson Crusoe), pero en realidad escrito por el marino Nathaniel Mist basándose en testimonios directos, los piratas se regían por un código que combinaba el honor y lo comercial, cuyo creador fue el famoso filibustero Morgan (premiado por la corona británica, cuando por fin se entregó, con la gobernación de Jamaica). Tanto Edward Teach, más conocido como Barbanegra, como las mujeres piratas Anne Bonny y Mary Read (quien se hizo embarazar cuando fue capturada para salvarse de la horca) se regían a rajatabla por ese código, en muchos aspectos menos despótico, económicamente más equitativo y de mayor tolerancia racial que el de las navieras esclavistas. Sostiene el historiador marxista Marcus Rediker que en todas las tripulaciones piratas había hasta un tercio de negros, quienes tenían derecho a usar armas, a votar y a cobrar su parte del botín. El capitán de un barco invadido salvaba su vida si todos los miembros de su tripulación aseguraban a los piratas que no era abusivo. Y, cuando los piratas tomaban un barco, elegían por votación al nuevo capitán, que representaba los intereses de la tripulación. Rediker sostiene que la piratería crece cuando el capitalismo avanza y el Estado retrocede y que los actuales piratas somalíes se parecen mucho a los de hace tres siglos: son violentos y peligrosos, pero no hacen daño a los rehenes que cooperan; se hicieron piratas para salir de pobres (recientemente, un pirata somalí declaró a Associated Press: “No nos consideramos ni la mitad de delincuentes que los que pescan ilegalmente en nuestras aguas, los que descargan desechos tóxicos en nuestras costas, los que venden armas y estimulan las guerras civiles en nuestro territorio”) y seguramente serán erradicados cuando un poder mayor decida que eliminarlos es más barato que tolerarlos, tal como lo demuestra sin proponérselo el capitán francés Patrick Marchesseau en su libro Prise d’otages sur le Ponant (“Toma de rehenes en el ‘Ponant’”). Me explico: Marchesseau es el capitán del “Ponant”, un velero de lujo del consorcio multinacional CMA-CGM con capacidad para setenta pasajeros, que hacía cruceros por el Mediterráneo durante el verano y por las islas Seychelles durante el invierno europeo. En marzo del año pasado, luego de reparar una avería en Madagascar, llevaba su nave sin pasajeros por el Golfo de Adén, rumbo al canal de Suez, cuando fueron secuestrados por piratas somalíes. A bordo del “Ponant” iban sus treinta tripulantes (la mayoría de ellos no eran marineros, sino personal de hotel, incluyendo a siete mujeres) y fueron presa fácil de los piratas que los abordaron desde un bote Zodiac, a punta de Kalashnikov. Marchesseau alcanzó a enviar una señal de socorro a los buques de la marina francesa que patrullan las aguas de la zona (parte del operativo antiterrorista internacional Enduring Freedom, que incluye desde cruceros de guerra hasta portaaviones con misiles, helicópteros y comandos paracaidistas, de banderas norteamericana, canadiense, inglesa y francesa). Luego de revisar el barco en busca de armas y reunir a la tripulación en cubierta, el jefe pirata explicó en rudimentario inglés que no harían daño a nadie y que se irían en cuanto cobraran el rescate de tres millones de dólares. Ordenó poner proa a Ras Asir, en la costa de Somalia, hizo fondear el “Ponant” y procedió al inicio de las negociaciones, por radio, con la sede central de CMA-CGM en Marsella, mientras sus hombres desangraban dos ovejas en cubierta y asaban la carne para alimentar a los rehenes (aunque el “Ponant” tenía dos chefs a bordo y una bodega provista de todo tipo de exquisiteces). Las negociaciones duraron cinco días y el mismísimo Rodolphe Saadé, director ejecutivo de la CMA-CGM, estuvo a cargo desde Marsella, mientras se mantenía comunicado por línea directa con el presidente Sarkozy (Saadé fue uno de los mayores contribuyentes a su campaña). Durante esos cinco días, el “Ponant” fue vigilado de cerca por una fragata de guerra francesa y un portaaviones canadiense, cosa que no inmutó a los piratas. Marchesseau explica en su libro que el dinero del rescate lo iba a pagar la aseguradora de CMA-CGM y que, si bien la extorsión es ilegal para la legislación francesa, si el pago se realiza con dinero privado, no infringe la ley. Cuando por fin se autorizó el pago del rescate y una lancha a motor llevó el efectivo hasta el “Ponant”, los piratas liberaron su presa y partieron en su Zodiac rumbo a la costa, seguido por un helicóptero del portaaviones canadiense. Marchesseau y su tripulación fueron fletados en un avión de guerra directo a París: el propio Sarkozy los recibió en el aeropuerto, delante de las cámaras de TV, y anunció que los piratas habían sido atrapados por los canadienses, “con autorización del gobierno somalí” (que opera desde Kenia “debido a la falta de seguridad”). Marchesseau se tomó una licencia para escribir su libro y luego lo presentó por toda Francia. Cosa curiosa, la prensa lo trató como un simpático libro de aventuras, y así lo ve el propio Marchesseau, aunque en sus páginas explica como al pasar que, aunque los cuatrocientos barcos de la CMA-CGM (entre cruceros y cargueros) usen bandera francesa, están radicados en un paraíso fiscal del Pacífico Sur llamado Mata-Utu, donde no sólo no hay puerto de aguas profundas sino que la CMA-CGM mantiene allí únicamente una casilla de correos y una dirección de e-mail. La gran ironía de todo el asunto es que las compañías navieras que hoy piden protección son las mismas que durante años buscaron cualquier resquicio legal para evadir los impuestos y exigencias sindicales de su país de origen. Y precisamente por haber logrado una existencia más allá de las regulaciones y leyes nacionales, no podrían contar con ayuda de ningún Estado, si no fuera por la guerra sin fronteras contra el terrorismo iniciada por Bush. De todas maneras, como señala cándidamente Marchesseau en su libro, los consorcios navieros son por naturaleza muy adaptables: si los barcos que hoy las defienden se fueran mañana del Golfo de Adén, contratarían ellos mismos su servicio de vigilancia. Y si eso les resulta muy caro, les ofrecerán a los propios piratas somalíes que se encarguen de protegerlos (como hizo la corona británica con el pirata Morgan en 1675). De manera que la próxima vez que oigamos la canción de Los Auténticos Decadentes, ya sabemos a quiénes se están refiriendo. Juan Forn Tomado de Página 12

23 may. 2009

¿Luchadores por la libertad o criminales?

El Mando Estadounidense para África (AFRICOM) ha ido estableciendo una amplia presencia de alto nivel en las costas de África occidental.”
Después de que francotiradores de la marina de guerra de EEUU dispararan a las cabezas de los compañeros del somalí Abdiwali Abdiqadir Muse, el problema de la “piratería” en las aguas costeras del Cuerno de África se adueñó de las noticias. Muse y otros somalíes habían secuestrado supuestamente un buque americano y mantenido como rehén a su capitán hasta que los captores fueron abatidos o, en el caso de Muse, capturado. Estos hechos causaron preocupación en muchos observadores progresistas, similar a la expresada hace casi 40 años por Kwame Nkrumah, el primer presidente de Ghana. Éste comentó: “por medio de la prensa y la radio, se da cuenta de la captura de ‘terroristas’ por parte de las ‘fuerzas de seguridad’…..a los ‘terroristas’ se los describe normalmente como pobremente entrenados, mal equipados, desmoralizados e inseguros sobre la causa por la que están luchando.” Nkrumah continúa observando que: “esta negativa a reconocer a los luchadores por la libertad como soldados es de nuevo parte de la estrategia del imperialismo diseñada para menospreciar a los movimientos armados revolucionarios, y al mismo tiempo desalentar a aquellos que se podrían unir a ellos..”
No se está sugiriendo aquí que Muse y sus compañeros fueran luchadores por la libertad, y hay posiblemente pequeños delincuentes entre las filas de aquellos que han capturado buques en las costas de Somalia. Sin embargo los medios occidentales han sido tan incesantes en su caracterización de todos los que capturan buques como “piratas” que pocos saben que uno de los primeros grupos en hacer esto, conocido como “La Guardia Costera Nacional Voluntaria de Somalia”, fue, de acuerdo con algunos informes, establecida por pescadores que se armaron y expulsaron barcos extranjeros que eran sospechosos de estar implicados en actividades de pesca ilegal y vertido de desechos en aguas somalíes.
“Uno de los primeros grupos en hacer esto, es conocido como ‘La Guardia Costera Nacional Voluntaria de Somalia.’”
Cuando los medios de derechas de EEUU empezaron a urgir al ejercito de EEUU a llevar a cabo operaciones a gran escala para limpiar el “nido” de piratas en Somalia, había razones para preocuparse de que luchadores por la libertad legítimos se verían atrapados en la redada. EEUU está ya implicado en actividades militares y operaciones encubiertas que incluyen complicidad en el cambio de régimen de 2006 en Somalia. Existe también una presencia significativa de EEUU en una instalación militar especial en Djibouti. La búsqueda de EEUU de “piratas,” “terroristas,” y otros “malhechores” (como Bush solía llamarlos) no se ha limitado al Cuerno de África. AFRICOM lleva tiempo estableciendo una amplia presencia de alto nivel en las costas de África occidental – especialmente en el Golfo de Guinea y el Delta del Níger.
A pesar de su declarada misión oficial, AFRICOM está demostrando ser un vehículo para el uso por parte de EEUU de tropas delegadas de los ejércitos africanos para mantener África segura para las corporaciones occidentales que necesitan acceso a los recursos petroleros y mineros del continente. Se entiende por tanto, por qué los directores de AFRICOM están tan interesados en África occidental como lo están en Somalia. Un estudio del gobierno nigeriano muestra que durante 2008, el país perdió caso 28 millones de dólares como resultado de la voladura por parte de grupos armados de sus oleoductos. Además estás organizaciones han secuestrado personal de las compañías petroleras. El estudio del gobierno estima que unas 1000 vidas se perdieron el año pasado relacionadas con los robos de petróleo y actividades de sabotaje.
“AFRICOM está demostrando ser un vehículo para el uso por parte de EEUU de tropas delegadas de los ejércitos africanos para mantener África segura para las corporaciones occidentales.”
Los ataques a la industria del petróleo no han surgido de la nada. Las operaciones petroleras han causado catástrofes medioambientales, arruinando la pesca, las actividades agrícolas y las fuentes de agua limpia en numerosos pueblos del Delta del Níger. El desempleo en estas áreas que (según las estimaciones del gobierno) excede el 80% alimenta un espíritu de rebelión y resistencia entre los jóvenes que continúa extendiéndose. Patrick Aziza, un líder tradicional en el Reino de Okpe en el Delta del Níger, ha instado a los rebeldes a deponer las armas, pero también ha reconocido que su frustración fuertemente asentada está justificada. Su conclusión es particularmente significativa porque es además un coronel retirado del ejército nigeriano. Sin embargo, el gobierno nigeriano ha empezado a trazar planes para reforzar la capacidad de fuerzas militares especiales para combatir a los rebeldes. Con tanto petróleo en juego, AFRICOM no se ha quedado sentado sin hacer nada. Ha colaborado en la operación de una “Misión Conjunta de Africa” que ha ido de puerto en puerto a lo largo de la costa africana occidental entrenando personal de la marina africano para llevar a cabo operaciones militares que son útiles a los intereses en la región de las corporaciones de EEUU.
AFRICOM ha justificado sus actividades afirmando que la región está infectada de crimen y terrorismo. También ha protestado cuando se le acusa de intervención militar imperialista insistiendo en que EEUU ha sido “invitado” en la región por los propios africanos. El almirante Robert T. Moeller, un oficial de alto nivel de AFRICOM declaro: “Reconociendo (amenazas de piratería, contrabando de petróleo y otros delitos) ellos mismos, los africanos han pedido que suministremos este tipo de asistencia.” Además, para calmar temores de que EEUU está en África para militarizar el continente, se ha dado mucho bombo al trabajo humanitario de AFRICOM. Por ejemplo, durante una misión la “Misión Conjunta de África” entregó comida a pacientes de SIDA y huérfanos.
“Nkrumah entendió hace cuatro décadas lo fácil que es que se olviden las causas que subyacen a un conflicto armado por las mentiras de los medios.”
La historia ha demostrado que siempre que corporaciones extranjeras creen inestabilidad y penurias para la gente de África, es más que seguro que existirán aquellos que estarán decididos a resistirse – con las armas si es necesario. Nkrumah entendió hace cuatro décadas lo fácil que es que se olviden las causas que subyacen a un conflicto armado por las mentiras de los medios y caricaturas de los africanos que se resisten a la explotación extranjera.
Cuando el Día de la Liberación Africana llegué a final de este mes, los que deseamos asegurar la autodeterminación africana deberíamos prestar atención a la llamada de los organizadores de eventos y “honrar a Nkramah” (ver: www.africanliberationday.net) esforzándonos en ser tan habilidosos como fue él para ver a través de tanta basura. Cuando Moeller dice: “se trata de construir la capacidad de nuestros asociados africanos para que sean capaces de atender a sus propias necesidades de seguridad,” debemos saber instintivamente que, para AFRICOM se trata de construir la capacidad de las corporaciones occidentales para pegarse a África como una sanguijuela y dejar seco al continente de sus recursos naturales más valiosos.
Mark P. Fancher Mark P. Fancher es un abogado, escritor y activista.
Black Agenda Report Traducido por Mariola y Jesús María García Pedrajas
Tomado: Rebelión

16 abr. 2009

La piratería en Somalia nació para proteger el país del saqueo occidental

De nuevo, nuestra gran armada imperial cruza los océanos, ¿pero quién es el ladrón?
En 1991, el Gobierno de Somalia se hundió. Los nueve millones de habitantes del país viven desde entonces a borde del hambre. Pero numerosas organizaciones occidentales de la peor especie han aprovechado esta situación para pillar los recursos alimenticios del país y deshacerse de residuos nucleares en las aguas somalíes.
Leyeron bien: residuos nucleares. En cuanto el Gobierno desapareció, misteriosos buques europeos comenzaron a aparecer frente a las costas de Somalia, tirando barriles en el océano. La población costera comenzó a caer enferma. Inicialmente, los habitantes tuvieron erupciones cutáneas extrañas, náuseas y nacieron bebés deformados. Luego, después del maremoto de 2005, cientos de estos barriles llegaron a las playas, se rompieron y dejaron fluir los productos que contenían. La gente comenzó a presentar síntomas de irradiación, y más de 300 personas murieron. Ahmedou Ould-Abdallah, enviado de Naciones Unidas en Somalia, declaró: "Alguien tira materiales nucleares aquí”. Hay también plomo, metales pesados como el cadmio y el mercurio. "Siguiendo la procedencia de una gran parte de estos residuos nos lleva hasta hospitales y fábricas europeas, que parecen confiarla a la mafia italiana para quitarse de encima estos residuos al menor coste posible”. Cuando pregunté al Sr. Ould-Abdallah qué es lo que los gobiernos europeos habían decidido hacer al respecto, me respondió suspirando: "nada. No hay limpieza, no hay ninguna indemnización y no hay ninguna acción de prevención”.
Al mismo tiempo, otros buques europeos pillaban las aguas somalíes de su recurso más importante: la pesca. Hemos destruido nuestros stocks de pescados por la sobreexplotación -y hoy cogemos los suyos. Los grandes barcos que pescan ilegalmente frente a la costa de Somalia capturan cada año más de 300 millones de dólares de atunes, camarones, langostas y otras especies en estas aguas desprovistas de protección. Los pescadores locales perdieron repentinamente sus medios de subsistencia y se mueren de hambre. Mohammed Hussein, un pescador de la ciudad de Marka, a 100 km al sur de Mogadiscio, declaró a la agencia Reuters: "Si no se hace algo, pronto no habrá peces en nuestras aguas costeras”.
Este es el contexto en el que estos hombres a los que llamamos "piratas" aparecieron. Todo el mundo está de acuerdo en que fueron simples pescadores los primeros que utilizaron sus lanchas rápidas para intentar disuadir a los barcos y los barcos-basura, o por lo menos imponerles un "impuesto". Estos pescadores se designan a sí mismos como los Voluntarios de los Guardacostas de Somalia -y no es difícil comprender por qué. En una entrevista surrealista realizada por teléfono, uno de los líderes de los piratas, Sugule Ali, declaró que su motivo era "parar la pesca ilegal y que tiren residuos en nuestras aguas… Nosotros no nos consideramos bandidos de los mares. Consideramos que los bandidos de los mares [son] los que pescan ilegalmente y utilizan nuestros mares como una descarga de basuras y echan sus residuos en nuestros mares y vienen [a navegar] armados en nuestros mares”.
No, eso no justifica la toma de rehenes. Sí, algunos de ellos pueden ser sin duda alguna gangsters -en particular los que se apoderaron de las entregas del Programa Mundial de Alimentos. Pero los "piratas" tienen el apoyo de la población local por una buena razón. La página web de la prensa independiente somalí Wardher News realizó la mejor investigación de la que dispongamos sobre lo que piensan la población somalí. Sus resultados indican que el 70% "apoyan firmemente la piratería como forma de defensa nacional de las aguas territoriales del país". En América, durante la guerra de independencia, George Washington y los padres fundadores pagaban a piratas para proteger las aguas territoriales americanas, porque no disponían de su propia marina o de guardacostas. La mayoría de los americanos apoyaban esta práctica. ¿Es tan diferente?
¿Esperamos que los somalíes que se mueren de hambre permanezcan pasivamente en sus playas chapoteando en nuestros residuos nucleares, que nos observen capturar su pescado para comerlo en los restaurantes de Londres, París o Roma? No hemos reaccionado contra esos crímenes -pero cuando los pescadores han respondido desorganizando el canal de navegación por el cual transita un 20% del suministro mundial de petróleo, hemos empezado a gritar con indignación. Si queremos realmente luchar contra la piratería, deberíamos poner fin a sus causas profundas -nuestros crímenes- antes de enviar nuestras cañoneras erradicar a los criminales somalíes.
Es otro pirata, que vivió en siglo IV antes de JC, quién mejor resumió la historia de esta guerra contra la piratería. Había sido capturado y llevado delante de Alejandro el Grande, que quería saber "lo que esperaba conseguir manteniendo el control de los mares". El pirata sonrió, y respondió: "Lo que esperáis vos apoderándoos de la toda tierra; pero como yo lo hago con un pequeño barco, soy un ladrón, mientras que vos que lo hacéis con una gran flota, os llaman emperador". De nuevo, nuestra gran armada imperial cruza los océanos, ¿pero quién es el ladrón?
Traducción del francés por Boltxe Kolektiboa
Huffington post (extracto)
Johann Hari
Tomado de KAOSENLARED.NET
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