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18 jul. 2009

“Es posible demandar al Gobierno español”

Caricatura El Roto
Entrevista a Prashant Bhusan, abogado del Tribunal Supremo de India, histórico activista contra los transgénicos. Bayer, Coca-Cola, Unilever, Cargill, Nestlé, un mundo aparentemente controlado por multinacionales que campan a sus anchas. Uno de los casos más emblemáticos es el de la India: en los últimos diez años más de 200.000 campesinos se han suicidado por no poder pagar las deudas contraídas con la multinacional de la biotecnología Monsanto. Pese a que los supuestos beneficios de los transgénicos son refutados por multitud de organizaciones y científicos, la propaganda sobre sus múltiples beneficios se multiplica alrededor del mundo en lo que la ecofeminista india Vandana Shiva denomina “monocultivo de la mente”. El poder de las multinacionales y los lobbies de la industria biotecnológica en los Gobiernos es un mal muy extendido y el Estado español no se queda atrás (ver DIAGONAL nº 101). El pasado mes de abril el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino del Estado español (MARM) firmó un acuerdo con el Gobierno de la India para colaborar en materia comercial, agrícola y económica. Un acuerdo que abre literalmente la puerta a los transgénicos al identificar como áreas de cooperación “la comercialización y consumo de los productos agroalimentarios, incluyendo los organismos genéticamente modificados (OGM)”. Como colofón el acuerdo también recoge el “fomento de energías renovables para el impulso en el sector agrario de la biomasa y los biocarburantes”, sin especificar qué tipos de cultivos se van a destinar para la producción de energía. Este acuerdo posiciona al Estado español como catapulta de los OGM en el continente europeo, que cada vez se muestra más reacio a este tipo de cultivos. El pasado mes de marzo, más de 20 países votaban en contra la proposición de la Comisión Europea de suprimir la moratoria sobre el cultivo de transgénicos en la Unión. Un mes después, en abril, Alemania se subía al carro de países como Francia o Grecia que prohíben el cultivo de maíz BT invocando el recurso preventivo de la moratoria europea. En este panorama, el Estado español se sitúa como el mayor productor de transgénicos de Europa con más de 80.000 hectáreas de maíz BT cultivadas en 2008 y ocupa el puesto 14 del ránking mundial. Grupos de presión Según el abogado indio Prashant Bhusan, en declaraciones a DIAGONAL, “aunque el acuerdo indio-español es bastante genérico, es sorprendente cómo se refiere específicamente al consumo de OGM como un área de cooperación y promoción. Demuestra una vez más la influencia de las compañías de OGM ya que, según un informe de la IAASTD (Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola), los transgénicos no son el camino a seguir”. Bhusan es abogado del Tribunal Supremo de la India y lleva más de 25 años luchando por el medio ambiente, los derechos humanos y la responsabilidad social de la administración. Ha participado en importantes casos contra multinacionales como Enron o Coca-Cola. Ahora sus esfuerzos se centran en combatir el lobby de las multinacionales en el Gobierno indio. Bhusan ha sabido encontrar un agujero en el sistema para luchar contra este conflicto de intereses, llegando hasta la corte india y logrando una victoria sin precedentes. DIAGONAL: ¿Qué pasos has seguido para llevar el caso a las cortes? PRASHANT BHUSAN: En la India existe un organismo, el Comité de Evaluación de Ingeniería Genética (GEAC, en sus siglas en inglés) que supuestamente concede las autorizaciones sobre transgénicos. Debe asegurar que no existe ningún riesgo para la salud ni para el medio ambiente. Lo que ocurre es que las funciones de este comité fueron suplantadas por el Departamento de Biotecnología. Además, casualmente, su codirector es miembro del consejo del ISAAA, una organización estadounidense, fundada y financiada por industrias de la biotecnología como Monsanto y Syngenta. Su principal objetivo es promover los OMG, sobre todo los destinados a la alimentación, y aumentar su presencia en todo el mundo, especialmente en los países más pobres. Llevamos este caso a los juzgados alegando conflicto de intereses. Las cortes dictaminaron que el GEAC debía incluir científicos independientes en su plantilla, que los laboratorios que analizasen los OMG también deberían ser independientes. Hasta la fecha se aprobaba los OMG en función de los informes de Monsanto, que los mantenía en secreto alegando a la propiedad intelectual. Tras un fallo de la Corte suprema la multinacional se vio obligada a hacer públicos sus informes, pero lo cierto es que no valen para nada porque no miden en ningún momento la toxicidad. Actualmente en la India hay campos de ensayo para diez tipos de verduras modificadas genéticamente. Son cultivos que no se han probado en ninguna otra parte del mundo, como el de la berenjena BT, que puede ver la luz a final de año. De momento el caso sigue abierto. D.: ¿Qué posibilidades de lucha legal observas en el caso del Estado español? P. B.: La legislación española y la directiva europea tratan el tema de los peligros de los alimentos transgénicos y mencionan el principio de precaución. Esto quiere decir que el Gobierno español y todos los gobiernos deberían examinar si la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA en sus siglas en inglés) realiza todas las pruebas necesarias de bioseguridad. Ya que el Gobierno español confía enteramente en sus informes creo que podría existir una posibilidad de demandar al Gobierno por la vía administrativa pidiéndole que realice las pruebas indicadas por científicos independientes, como las que recomienda el doctor Bhargava en la India, llevadas a cabo por laboratorios públicos independientes con completa transparencia.
Izaskun Sánchez Aroca Tomado de Diagonal

6 may. 2009

El lobby transgénico en el Gobierno de Zapatero

En 2008, de las 100.000 ha de maíz transgénico en la UE , 80.000 están en el Estado español. En 2009, Alemania, Francia, Grecia, Hungría y Austria han prohibido su siembra...
“¿Por qué TV3, que ha coproducido el documental El Mundo según Monsanto todavía no lo ha emitido? ¿Y por qué Tele5 lo echó a altas horas de la madrugada”, se interroga Marie-Monique Robin, la autora del libro que ha dado pie a este documental y narra cómo Monsanto ha llegado a liderar el mercado mundial de las semillas transgénicas. Un ejemplo es su implantación en el Estado español, donde están sembradas 80.000 de las 100.000 ha que hay en toda la UE de maíz transgénico MON-810. Una práctica que Alemania acaba de prohibir. También, recientemente, Francia, Grecia, Austria y Hungría han ampliado su moratoria a estas plantaciones.
“No se respeta el principio de precaución, no existe la suficiente investigación científica acerca de los perjuicios que puede provocar el consumo de Organismos Genéticamente Modificados (OGM). Además la mayoría de la investigación publicada está financiada por las propias multinacionales”, como Monsanto, Syngenta o Pioneer, denuncia Andoni García Ariola, de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG).
Una excepción a la postura española se produjo el 2 de marzo pasado, cuando el Gobierno de Zapatero apoyó en la Comisión Europea la moratoria de transgénicos de Austria y Hungría. “Por órdenes de arriba”, justifica Juan Felipe Carrasco, de Greenpeace, quien participó en reuniones con altos cargos para conseguir este cambio de voto. Además, reconoce que otros países como Francia ejercieron presión. Un cambio de opinión que serviría como una de las monedas de pago por la silla que facilitó Sarkozy a Zapatero en el G-20, indican otras fuentes.
“Puertas giratorias”
“Conseguir que se normalicen los transgénicos forma parte de una guerra de información. Monsanto gasta millones en propaganda, contrata agencias de comunicación, lanza campañas de difamación contra investigadores que denuncian los peligros que éstos podrían causar”, afirma a este periódico Robin.
La financiación de entidades que promuevan sus intereses forma parte de la estrategia habitual de los grupos de presión. La defensa que realiza el lobby EuropaBio de las aplicaciones de la biotecnología y, por tanto de los transgénicos, le llevó a “contratar a Burson-Marsteller, multinacional de relaciones públicas, famosa por haber trabajado tras desastres ecológicos como Chernobyl o Bhopal en India. Su receta para conseguir influir en el público se basa en el apoyo de científicos y creadores de opinión y no en la publicidad de las marcas”, dice Guillem Tendero, de Transgenic Fora!.
Entre las organizaciones pertenecientes a EuropaBIO se encuentra Asebio, presidida, hasta su llegada al Ministerio de Ciencia e Innovación por Cristina Garmendia y financiada, entre otras, por Monsanto o Merck, según se puede ver en su propia página web. De presidir uno de los mayores grupos de presión biotecnológica a ministra de Ciencia, Garmendia es el máximo exponente del fenómeno de “puertas giratorias” (trasvase de ejecutivos del sector público al privado o viceversa). Además, Jorge Barrero, actual jefe de Gabinete de Garmendia, era el secretario general de Asebio hasta su llegada al Ministerio.
Décadas de presión
Aunque en la Unión Europea, entre 1998 y 2004, se aplicó una moratoria a los OGM, el Gobierno de Aznar hizo oídos sordos a esta paralización. Una situación que fue investigada por la Fiscalía de Medio Ambiente de Madrid. “Incomprensiblemente, las autoridades responsables en el Ministerio de Agricultura (...) han permitido –por las razones que fueran– su comercialización a gran escala en nuestro país por parte de la mercantil Syngenta, en una violación absoluta de lo establecido en la orden de 23/03/98 el Reglamento de Variedades Vegetales”, según el informe del fiscal que hizo público Rafael Carrasco en 2004 en Interviú.
Actualmente, la jefatura del Área de Biotecnología Varietal de la Oficina de Variedades Vegetales la ocupa José Ignacio Ortega Molina. Ortega es un habitual de actos de la Fundación Antama (financiada, entre otras, por Asebio), que ha lamentado públicamente el “poco peso” de la agricultura transgénica en otros países de Europa.
El control de la CNB
“Cada vez que hay una solicitud para la liberación de un nuevo organismo modificado genéticamente (plantas, virus…) o que el Gobierno español tiene que posicionarse sobre transgénicos en Europa, estas decisiones pasan en primera instancia por el órgano científico creado para este fin, la Comisión Nacional de Bioseguridad (CNB)”, explica Amigos de la Tierra en su reciente publicación Las malas compañías. Un órgano que está encabezado por María Jesús Rodríguez de Sancho, la directora general de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM). “Pere Puigdomènech, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), es el mayor defensor de la introducción de transgénicos en agricultura y alimentación”, denuncia Amigos de la Tierra. Esta organización centra sus acusaciones en los siete representantes científicos, entre sus 46 miembros.
En esta lista también incluyen a Pedro Castañera, presidente del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria, y a Florentino Juste, director del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), entre otros. Según declara a DIAGONAL Diego Llanes, catedrático de Genética de la Universidad de Córdoba, “no existe una postura crítica en la mayoría de los investigadores y es usual que en las universidades los profesores hagan constantes intervenciones en su defensa”.
Pero los firmes defensores de los OMG y la biotecnología no sólo copan la CNB. Por ejemplo, la Universitat de Barcelona, a través de Serveis Cientificotècnics, forma parte de otro de los grupos de presión europeo pro transgénicos, European Federation of Biotechnology. Esta asociación la integran, entre otros, SEbiot, encabezada por José Luis García López (CSIC).
El ‘buen hacer’ de Lucía Roda “En las reuniones con gente del Gobierno, Lucía Roda [de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental] es la que más defiende los transgénicos”, explica David Sánchez, de Amigos de la Tierra. Roda, además, ha sido la mano derecha de Ana Fresno, número dos de Rodríguez de Sancho. Durante años, incluida la etapa del PP, Fresno ha ocupado importantes puestos técnicos en Agricultura, como la presidencia de la Comisión Nacional de Biotecnología.
La buena imagen de la biotecnología ha sido una constante en cada Gobierno desde la llegada de Aznar a la Moncloa. “La biotecnología es un aliado contra el hambre”, afirmaba a El País Elena Espinosa, actual ministra de Medio Ambiente, Rural y Marino y máxima responsable de la instauración de los transgénicos, reproduciendo uno de los tópicos que la industria ha repetido para su implantación.
Como reconoce la autora de El mundo según Monsanto, “si no fuera por el importante número de casos de puertas giratorias y la fuerza del lobby no se entendería por qué España es la gran valedora de los transgénicos en la UE”.
Héctor Rojo Letón
Tomado: Periódico Diagonal

19 feb. 2009

Los cultivos transgénicos alimentan a las multinacionales, no a las víctimas de la crisis alimentaria

Amigos de la Tierra demuestra en un nuevo informe que los cultivos transgénicos están beneficiando a las multinacionales y no a los pequeños campesinos ni a las personas que sufren hambre, casi mil millones de personas por la última crisis alimentaria. Se demuestra también como la industria de los transgénicos truca las cifras para dar la sensación de que sus productos son cada vez más aceptados. Todo esto casi un año después de la publicación de una evaluación de la ONU que concluye que los cultivos transgénicos no suponen una solución para aliviar el hambre ni la pobreza.
El nuevo informe de la Federación Amigos de la Tierra Internacional “¿Quién se beneficia de los cultivos transgénicos? [1] muestra como la subida de los precios de los alimentos básicos por la crisis alimentaria mundial ha permitido a las multinacionales como Monsanto acumular beneficios record, aumentando de forma exponencial el precio de las semillas transgénicas y de los agroquímicos que venden a los agricultores. Monsanto anunció en Enero que sus beneficios del último trimestre se habían casi triplicado, y que su beneficio neto está previsto que se triplique desde los 984 millones de dólares en 2007 hasta los 2960 millones en 2010. “Los cultivos transgénicos son para alimentar a los gigantes de la industria biotecnológica, no a los pobres” afirmó Nnimmo Bassey, Director Ejecutivo de Amigos de la Tierra Nigeria y Presidente de Amigos de la Tierra Internacional. “La semillas transgénicas y sus pesticidas asociados son excesivamente caros para los pequeños campesinos de África. Los promotores de esta tecnología en los países empobrecidos están totalmente fuera de contacto con la realidad”.
Monsanto es la mayor empresa mundial de semillas, y prácticamente ostenta el monopolio de la tecnología transgénica. Las semillas modificadas genéticamente cuestan entre dos y cuatro veces más que las semillas convencionales. Monsanto también comercializa el Roundup, el herbicida más vendido en el mundo.
“Gracias en gran medida a Monsanto, los agricultores estadounidenses están afrontando incrementos dramáticos en los precios de las semillas transgénicas y en los químicos asociados” afirmó Bill Freese, del Centro por la Seguridad Alimentaria de EE.UU. “Los agricultores de países del Sur que se acojan a esta tecnología de Monsanto y otras multinacionales no pueden sino esperar la misma suerte, incrementos brutales del precio de las semillas y de los pesticidas, y un descenso radical en la disponibilidad de semillas no transgénicas.”
El coste de las semillas transgénicas no es el único problema. Los cultivos transgénicos no se cultivan ni están diseñados para aliviar la pobreza. La inmensa mayoría son soja y maíz destinados a alimentación del ganado y producción de agrocombustibles en países desarrollados.
EE.UU. produce más del 50% de los cultivos transgénicos a nivel mundial. Y cerca del 90% del área global cultivada con transgénicos está en 6 países americanos (EE.UU., Canadá, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), países con un sector agrícola altamente industrializado y orientado a la exportación.
En Europa, donde el cultivo de transgénicos supone una parte marginal de la agricultura, las multinacionales inflan las cifras para maquillar la realidad. El único cultivo autorizado es un maíz, que supone tan solo el 0,21% de la superficie agrícola en la UE. España es el único país europeo que lo cultiva a gran escala, con más de 80.000 hectáreas en 2008. Siete países europeos han prohibido el cultivo de este maíz por sus impactos ambientales e incertidumbres sobre la salud.
El lobby de la industria europea, EuropaBio, alega un 21% de incremento en la superficie de transgénicos en Europa respecto a 2007, cuando en realidad se ha producido un 2% de descenso. El truco es tan simple como eliminar de los cálculos a Francia, el último país en prohibir el cultivo de transgénicos [2].
“Los transgénicos no están haciendo nada por solucionar los problemas de los pequeños agricultores, ni en el Sur ni en Europa. Y es bochornoso utilizar la lucha contra el hambre para promocionar un negocio multimillonario, con graves impactos ambientales y sociales, y alarmantes riesgos para la salud” añadió David Sánchez, de Amigos de la Tierra España.
A pesar de más de una década de propaganda, la industria no ha introducido ni un solo cultivo transgénico que incremente los rendimientos, que sea más nutritivo, resistente a la sequía o a la salinidad. Los transgénicos disponibles hoy en día siguen siendo en un 80% resistentes a un herbicida, lo que ha disparado el uso de agroquímicos en los países productores. El resto son resistentes a insectos.
La apuesta por los transgénicos ha oscurecido el gran potencial de la agricultura agroecológica, de bajo coste, para la producción de alimentos y aliviar el hambre. Un esfuerzo de cuatro años por parte de la ONU, la “Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola” (IAASTD en sus siglas en inglés), que implico a 400 expertos de múltiples disciplinas, gobiernos y multinacionales, recomendó una apuesta por los métodos agroecológicos, que ofrecen incrementos en la productividad sin semillas ni químicos caros, y una reforma de las injustas normas de comercio internacional [3].
Para más información: En España: Teresa Rodríguez Pierrard, Prensa de Amigos de la Tierra: 680 936 327 – 913069900 David Sánchez Carpio, Responsable del Área de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra España, 913069921 – 691471389 En Bruselas: Helen Holder, Amigos de la Tierra Europa: Tel: +32 474 857 638 (móvil) or +32 2 542 01 82 En EE.UU.: Bill Freese, Center for Food Safety, United States: Tel: +1 202 547 93 59 En Africa: Nnimmo Bassey, Director ejecutivo de Amigos de la Tierra Nigeria y Presidente de Amigos de la Tierra Internacional, Tel: +234 80 37 27 43 95 (móvil)
Notas: [1] El informe “Quién se beneficia de los cultivos transgénicos?” http://www.foei.org/en/publications/pdfs/gmcrops2009full.pdf [2] http://www.europabio.org/documents/2008%20Cultivation%20chart.pdf [3] http://www.agassessment.org/
Teresa Rodríguez Pierrard Responsable de Comunicación y Gestión de Socios
Amigos de la Tierra.

7 feb. 2009

El Mundo según Monsanto

El Mundo según Monsanto es la versión subtitulada del documental de la televisión franco alemana (www.arte.tv) para crear conciencia. Les recomiendo verlo.
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