Intelectuales y artistas de América, Europa y Asia denunciaron el golpe de Estado en Honduras y exigen hoy el retorno del presidente constitucional, José Manuel Zelaya.
El texto, firmado hasta el momento por más de dos mil personalidades, reclama "utilizar todos los medios para denunciar este regreso a la siniestra era golpista que tanta sangre derramó en este continente".
Los firmantes ratifican su apoyo incondicional al pueblo hondureño.
El llamamiento No al golpe de Estado en Honduras, difundido por la Red de Redes en Defensa de la Humanidad, fue respaldado por el argentino Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980 los estadounidenses Danny Glover y James Cockroft y los brasileños Thiago de Melo y Frei Betto, entre otros.
También se adhirieron el escritor uruguayo Eduardo Galeano, los poetas peruanos Hildebrando Pérez, Winston Orrillo y Arturo Corcuera, el cantante puertorriqueño Danny Rivera, el cineasta boliviano Jorge Sanjinés, y el periodista e intelectual hispano-francés Ramón Chao.
Desde Chile más de 90 figuras y organizaciones se sumaron al llamado, entre ellos Isabel Parra, hija de la fallecida Violeta Parra; el escritor Pedro Lemebel, y el cineasta Sergio Trabucco, mientras en Argentina lo hicieron 183 intelectuales como Miguel Bonasso, Atilio Borón y Jorge Boccanera.
También aparecen unos 200 escritores, músicos, cineastas y artistas plásticos de Cuba, entre ellos los poetas Roberto Fernández Retamar y Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas.
En la página en internet www.todosconhonduras.cult.cu se puede acceder a varios documentos y cartas de organizaciones y personalidades que se pronuncian contra el golpe de Estado.
Tomado de Prensa Latina
2 jul. 2009
Intelectuales exigen retorno de Zelaya a Honduras
Intelectuales y artistas de América, Europa y Asia denunciaron el golpe de Estado en Honduras y exigen hoy el retorno del presidente constitucional, José Manuel Zelaya.
El texto, firmado hasta el momento por más de dos mil personalidades, reclama "utilizar todos los medios para denunciar este regreso a la siniestra era golpista que tanta sangre derramó en este continente".
Los firmantes ratifican su apoyo incondicional al pueblo hondureño.
El llamamiento No al golpe de Estado en Honduras, difundido por la Red de Redes en Defensa de la Humanidad, fue respaldado por el argentino Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980 los estadounidenses Danny Glover y James Cockroft y los brasileños Thiago de Melo y Frei Betto, entre otros.
También se adhirieron el escritor uruguayo Eduardo Galeano, los poetas peruanos Hildebrando Pérez, Winston Orrillo y Arturo Corcuera, el cantante puertorriqueño Danny Rivera, el cineasta boliviano Jorge Sanjinés, y el periodista e intelectual hispano-francés Ramón Chao.
Desde Chile más de 90 figuras y organizaciones se sumaron al llamado, entre ellos Isabel Parra, hija de la fallecida Violeta Parra; el escritor Pedro Lemebel, y el cineasta Sergio Trabucco, mientras en Argentina lo hicieron 183 intelectuales como Miguel Bonasso, Atilio Borón y Jorge Boccanera.
También aparecen unos 200 escritores, músicos, cineastas y artistas plásticos de Cuba, entre ellos los poetas Roberto Fernández Retamar y Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas.
En la página en internet www.todosconhonduras.cult.cu se puede acceder a varios documentos y cartas de organizaciones y personalidades que se pronuncian contra el golpe de Estado.
Tomado de Prensa Latina
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José Manuel Zelaya
Tres días en Palestina
El cineasta ha pasado unos días en Jerusalén, Tel Aviv, Ramala…, acompañando a un centenar de cargos de izquierda de toda Francia. Éste es su diario de viaje.
Jerusalén, Shufat, Ramala… A mediados de abril, Robert Guédiguian acompañó a una delegación de cargos comunistas y personalidades invitadas por la Asociación de hermanamiento entre campos de refugiados palestinos y ciudades francesas. Pasado el Festival de Cannes, en mayo, donde Guédiguian presentó la película « l’Armée du crime », un homenaje contemporáneo al grupo Manouchian, de « l’Affiche rouge », el cineasta tomó la pluma para escribir su diario de viaje, que envió a l’Humanité.
Montreuil. Asistían al viaje un centenar de cargos locales de izquierdas de toda Francia –grandes ciudades, pueblos pequeños, barrios de París…- Me propusieron acompañarlos… pagándome mis gastos. Acepté porque el ataque israelí a Gaza me parece totalmente injusto… y además he trabajado durante un año sobre la resistencia extranjera en Francia, « l’Affiche rouge »… El Yiddishland rojo…
Aeropuerto Charles de Gaulle. Me presentaron a una joven participante de Marsella. Risueña, con un acento terrible, me contó que ha visto todas mis películas. Y con razón, hace treinta y cinco años que milito con sus padres. Me explicó que habían recogido veinticinco toneladas de mercancías diversas para los niños de Gaza… Los trabajadores del puerto cargaron un contenedor en dirección a Alejandría, después a Rafah… Curiosa impresión de volver mucho tiempo atrás… A la época de la película de Paul Carpita « Le Rendez-vous des quais », donde la solidaridad internacional formaba parte de la vida cotidiana… ¡El internacionalismo proletario !
En la sala de embarque me crucé con el director del Festival de Avignon y el célebre autor y actor Wadji Mouawad… Sé que es de origen libanés y me preocupaba su llegada a Tel Aviv… No hay problema, me dijo, la embajada francesa se ocupa.
Aeropuerto Ben Gurion. Pasamos fácilmente, excepto seis personas de origen magrebí y… Wadji Mouawad quien, enmarcado por dos policías, me dirigió una sonrisa triste y resignada… Esto aún va a durar mucho tiempo para él. Todavía estaríamos allí cuatro horas. Para nada. Los controles terminaron, pongamos, en una hora… Las otras tres horas, para mantener el miedo.
Jerusalén Este. La puerta de Damasco… Amanecía… Ese sentimiento de los orígenes, del principio de todo… El viejo árabe que nos acogió en el hotel con sus costumbres ancestrales, parecía escapado de un libro de imágenes… Seguramente está allí desde la noche de los tiempos… Por fin nos acostamos. Resonaba la primera llamada del muecín.
Silwan. Dejamos a la derecha la Cúpula de la Roca y a la izquierda el Monte de los Olivos, y ahí, bajo las murallas, está el barrio palestino de Silwan. En 1967 tenía 65.000 habitantes… Actualmente 300.000. Están amontonados como pueden, porque no les conceden ningún permiso de construcción. Casas primitivas, anárquicas, de cualquier manera… 88 habitantes han recibido una orden de expulsión porque… no tienen títulos de propiedad. Debajo, incrustado en la colina, hay un pequeño edificio en el que ondea la bandera israelí. Ésta es la forma legal que toma la colonización aquí. Al lado de una casa destruida, una tienda de campaña en la que sobrevive una familia que no quiere marcharse. Los ataques de las excavadoras no consiguieron destruir la estructura, de la que quedan restos que cuelgan de los pedazos de hormigón… Como si hubiera caído una bomba sobre la casa.
Campo de Shufat. Cisjordania, miserable… Calor y polvo… Semejante a todos los países pobres del sur… Detritus… Cítricos en el suelo para vender… Casas en construcción que no se terminan nunca, tierras baldías… Y un alto muro de hormigón adornado con alambre de espino… El famoso muro no es medianero. Está construido sobre territorio palestino y aleja un poco más la línea verde de 1967. Pasamos un puesto de control para volver a Jerusalén. Nos cruzamos con los niños que volvían de la escuela. Los controles cotidianos no les impiden ser como todos los niños del mundo. Se ríen, corren, gritan, son felices. El palestino que nos acompañaba increpó al militar israelí que le había tuteado… No soporta que se maltrate a todas estas personalidades francesas que son sus huéspedes… La discusión subía de tono… Los separamos. El joven soldado imberbe frente al palestino mayor me hizo pensar en un hijo frente a su padre… Nos acercamos a la obra del tranvía que está construyendo la empresa francesa Alstom. El tranvía cruza las tierras palestinas (todavía un poco más de tierra anexada) para conectar las colonias israelíes entre sí… No está previsto que pare en Palestina.
En la ciudad vieja de Jerusalén, siempre los policías y militares que, sin ninguna razón, prohíben girar a la izquierda, después a la derecha… Otra vez el temor… Mantener el miedo… Sobre todo mantenerlo…
El Santo Sepulcro, el Muro de las Lamentaciones, la Cúpula de la Roca, todas esas personas encorvadas, arrodilladas… ¿Piensan en sus semejanzas ? ¿En su situación social ?
La falta de cultura religiosa de los cargos comunistas me hizo sonreír… me convertí en su guía.
Entrevista con los padres de Salah Hamouri. Su hijo, estudiante y militante del FPLP, está detenido por pasear cerca de la residencia de un jefe religioso. Me contaron que está en la cárcel desde hace cuatro años, tres de ellos sin juicio, y después le han condenado a siete años. La « democracia » israelí dispone de un procedimiento administrativo de encarcelamiento : hay 11.000 presos políticos palestinos.
Fadwa Khader, del Partido Popular Palestino, está triste porque las relaciones entre progresistas, pacifistas israelíes y palestinos se han desvanecido desde el ataque a Gaza. « Si el muro respetase las fronteras de 1967, yo lo construiría con ellos », nos dijo. Un joven cargo de Septèmes (cerca de Marsella) me palmeó la espalda para saludarme… Me volví y contemplé a un grupo de jóvenes cargos, árabes, franceses y comunistas… Eso me complació.
Tel Aviv, sección del Partido Comunista israelí. Entrevista con Dov Khenin, diputado comunista en la Knesset. Dos pinturas con los retratos Lenin y Marx adornan las pareces de la sala de reuniones. Tuve la impresión de estar en un decorado, una reconstrucción histórica. Dov también citó a Rosa Luxemburgo y Antonio Gramsci… Sigo pensando que son buenos autores. La coalición que dirige Dov obtuvo el 35% de los votos en las elecciones municipales, contra el Likud, los laboristas, el Kadima, los religiosos… En resumen, contra todo el mundo y contra todo el dinero del mundo. Es la campaña más cara que han llevado a cabo todos esos partidos. Y sin embargo el Hadash, esta nueva coalición dirigida por Dov, sólo ha tenido pancartas en los balcones de los militantes… 2.800 balcones como cartelera. La elección se disputó sobre la cuestión palestina, porque Dov fue el abogado de los « refuznik » (soldados objetores israelíes, N. de T.) y por eso lo arrastraron por el lodo. Su posición está clara sobre dos pueblos/dos Estados… El 75% de su 35% de votantes son jóvenes menores de 35 años… Aunque Tel Aviv es una ciudad muy especial en Israel, un poco como una isla… Una esperanza, a pesar de todo…
Bajo las murallas de Jerusalén. Ante un olivo, Hagit Ofran nos contó el actual declive de la paz. ¡Cómo no pensar en todos los predicadores, en todos los hombres de buena voluntad !
Entrevista con Hind Khoury. Es hermosa como esas mujeres que cuando sonríen vuelven a ser las niñas que fueron. Se siente desesperada por la dislocación de las relaciones que hacen que un pueblo sea un pueblo, las relaciones pequeñas, íntimas ; habló de la desaparición de los cumpleaños, bodas, ritos familiares… De todas las fiestas… De la extrema dificultad para estar juntos debido a los impedimentos de todo tipo que disuelven a este pueblo, le convierten en partículas aisladas, le dispersan.
Tumba de Arafat. Pensé en la desesperación de Arafat asediado, rodeado por los tanques israelíes al final de su vida, caminando cien pasos en su despacho como único ejercicio diario. La señora Barghouti vino a hablarnos de su marido y los otros cuarenta y cinco parlamentarios encarcelados. « ¡Ay de país que necesita héroes ! » (Bertolt Brecht, N. de T.)
Bir Zeit. Las opciones de los universitarios… Salen con banderas de todas las tendencias, estudiantes en tejanos, con cabellos largos o barbudos, muchachas muy veladas o muy maquilladas… Gran diversidad. Muy próximo, el antiguo pueblo de Bir Zeit se reconoce desde lejos por la torre de su iglesia cristiana.
Ramala. Fiesta en la casa de la cultura… La acogida fue tan impresionante como pobre es el lugar. Modestos trajes de danza, sillas de plástico, sonido deplorable… En un bar, la señora Rameh parece decirnos que mientras Israel no llegue a la madurez, la causa palestina no podrá avanzar. La ayuda internacional es una trampa, porque impide el desarrollo más que favorecerlo. Genera corrupción y mendicidad.
Puesto de control de Ramala. Vimos hombres de azul y muchachas uniformadas. Los hombres de azul : es el comienzo de la privatización de la vigilancia en los puntos de paso. Son más de seiscientos. Este jugoso negocio se ha concedido a una de las grandes fortunas de Israel. La muchacha en uniforme no sonreía. Nos hizo bajar del bus y quería revisar nuestros equipajes. Pasamos por un corredor con una rejilla sobre nuestras cabezas, uno por uno, como las fieras a la jaula ; las puertas giran como las de los grandes hoteles. Pero aquí son muy estrechas, demasiado estrechas para las personas corpulentas, las maletas grandes no pasan. Examinaron nuestros equipajes y también nuestros papeles. El control había terminado. ¡No !, continuaba, todavía había que cruzar dos puertas sin ninguna razón aparente… ¿Para rebajarnos ? ¿Para humillarnos ? No lo sé… Lo que sé es que mi chaqueta y mis pantalones estaban repugnantes, impregnados del polvo pegajoso de todas las barreras con las que me había rozado. Es demencial.
Me dije entonces que si no hubiera ningún control, ninguna barrera, ninguna espera interminable bajo el calor tórrido o bajo una lluvia torrencial para llegar al trabajo o a la universidad… habría menos atentados, menos kamikazes… Habría, pero habría menos… Es una cadena de fabricación de locos, no de terroristas, de locos.
Visita a los alrededores de Jerusalén. Pasamos sobre los nuevos y flamantes puentes israelíes que van por encima de los caminos de tierra palestinos. Las infraestructuras modernas conectan las colonias entre sí… El muro que las rodea por todas partes para protegerlas, se incluye de facto en Israel ; aquí también, como siempre, la anexión encubierta. Entre las colonias siempre se colocan una gasolinera y una zona industrial. Como en las películas del Oeste el punto del agua para las locomotoras, la gasolinera es necesaria para la conquista del Este hacia el Jordán…
En resumen, del mar al Jordán, una continuidad espacial de Israel que reduce las tierras palestinas a más o menos el 14% de la Palestina histórica. Dos países, pero uno debajo del otro, dicen los humoristas ; otros hablan de « gruyere », a propósito de Cisjordania. Las negociaciones de paz cubren las apariencias para que pase el tiempo : el tiempo necesario para la conquista del Este. De Ben Gurion a Sharon la estrategia no ha cambiado un ápice… No habrían podido soñar nada mejor que el terrible ataque de Israel de 1967 que desde entonces proporcionó la excusa, la ocasión, el pretexto inesperado para continuar. Los palestinos nunca han tenido el apoyo de los demás países árabes. Actualmente, el aliado objetivo de Israel es Irán, a través de sus declaraciones negacionistas y antiisraelíes… Los campamentos palestinos en los países árabes son guetos…
La idea de una gran Palestina donde vivirían en paz judíos, árabes y otras comunidades, es un sueño que sólo se podría materializar después de una larga etapa en la que existieran dos Estados sobre las bases dictadas en 1967 por la ONU. En la actualidad, el hecho nacional palestino es tan irreversible como el hecho nacional israelí. La existencia de Palestina debería recibir el reconocimiento y las garantías de la comunidad internacional por unanimidad y de esa forma, además, liberaría a Israel de su miedo. Después, más tarde, los imperios, las naciones, las regiones, el mundo, quizás regresará a las formas internacionalistas, comprenderá por fin que nuestras identidades particulares están por construir tanto como por afirmar y que no existe ninguna nación étnica. En el sentido estricto, sólo existen las naciones democráticas y, por lo tanto, inevitablemente multiétnicas. El Occidente imperialista ha creado y continúa creando las identidades para servirse de ellas. Al diablo la historia, al diablo el derecho de suelo y el derecho de sangre… No puedo creer que el pueblo israelí acepte que su existencia deba hacer que desaparezca el pueblo palestino. Y también sé que un pueblo que oprime a otro forja sus propias cadenas.
En el autocar, en dirección al aeropuerto Ben Gurion, seguía pensando que es insoportable ver a pobres gentes que se matan por intereses que no son los suyos, pobres gentes instrumentalizadas por las « élites » alejadas de la vida misma. Pensé también en todos estos cargos que, en sus comunidades, van a ser los portavoces del pueblo palestino para que no desaparezca y del pueblo israelí para que ya no tenga miedo.
Me digo que aunque no nos falte el comunismo (que lo dudo), tenemos mucha falta de comunistas.
Robert Guédiguian
Traducción Caty R.
Tomado de L´Humanité
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La madre de todas las propagandas
La Guerra filmada reune las películas, documentales y noticiarios rodados por las diversas facciones que combatieron en la Guerra Civil
La Plaza Mayor de Salamanca se viene abajo. Y no es para menos: Francisco Franco y el Embajador alemán Wilhelm von Faupel irrumpen escoltados por la Guardia Mora a caballo. Una multitud enloquecida recibe a los prohombres blandiendo alegremente toda clase de esvásticas. Es posible que los salmantinos también berreen desgañitados "a por ellos, oe" al paso del generalísimo, pero nunca lo sabremos: el único sonido que acompaña a las imágenes es un popurrí de los himnos alemán y español. Sin más comentarios.
El filme Presentación de credenciales del Embajador de Alemania en Salamanca se rodó en 1937 y es una de las 37 películas, documentales y noticiarios incluidos en La Guerra filmada, edición de cuatro DVD del material rodado por las facciones que lucharon en la Guerra Civil que se conservaba en la Filmoteca Española. Las películas se muestran en bruto, sin interpretaciones o montajes posteriores, aunque están precedidas por unos concisos comentarios contextualizadores del historiador Julián Casanova.
"Yo no hablaría de neutralidad porque mi mano está detrás de la selección y de la estructura, aunque la idea es mostrar símplemente cómo se filmó la Guerra en su momento, de ahí el título", explica Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.
Los límites del cine militante
La Guerra Filmada es, por tanto, una muestra de propaganda en estado puro. "Los documentales hechos en tiempos de guerra siempre son propagandísticos porque se realizan bajo unas circunstancias extraordinarias", cuenta Casanova. "Se trata de impactar al espectador, convencerle que tus enemigos son malvados y de que tus motivos son justos. Todos los filmes están muy ideologizadas", añade.
Pero la propaganda tiene sus límites. Tanto que, en ocasiones, algunas películas se volvieron contra sus autores por un exceso de ardor guerrero. Pese a que la mayor parte del material incluido en La Guerra Filmada se emitió en TVE en 2006, la edición en DVD se ha retrasado por las reticencias de la CNT a ceder los derechos de algunas de las imágenes filmadas durante la Guerra por el sindicato anarquista.
"Pensaban que se destacaba mucho la violencia durante la revolución social de Barcelona, en lugar de resaltar sus logros. Y es que, el nivel de agresividad verbal anticlerical y las iglesias humeantes que se ven en algunas imágenes todavía impresionan", dice Casanova sobre el filme Reportaje del movimiento revolucionario en Barcelona, rodado al inicio del conflicto por la Oficina de Información y Propaganda de la CNT-FAI.
La controversia sobre sus secuencias, que incluyen las célebres imágenes de una multitud contemplando momias de monjas desenterradas en la entrada de un templo (el locutor del reportaje advierte que los cadáveres momificados presentan huellas de amortajamiento, prueba, dice, de que las monjas eran torturadas por sus propias compañeras) viene de lejos.
El plano de las momias del convento de las Salesas es "una secuencia visual de descomunales resonancias e inagotable circulación. Puede contarse entre las más citadas y pervertidas de toda la historia de la Guerra Civil y acaso de toda la historia de la propaganda. No era necesaria la visión de un profeta para intuir que el enemigo podía organizar una contrapropaganda sumamente eficaz, pues el propio locutor del documental, presa de la euforia, casi se autocalificaba de profanador y sacrílego", explica Vicente Sánchez Biosca, autor del ensayo Cine y Guerra Civil Española (Alianza, 2006).
Dicho y hecho: la cinta cayó en manos de las autoridades alemanas, que la hicieron circular "remontada y en un sentido ideológico condenatorio. La transparencia e inequivocidad de los planos relativos a las momias desenterradas fue causa o excusa para demostrar sobre bases documentadas la persecución religiosa que había tenido lugar en España", añade Biosca. Y las imágenes siguen trayendo cola siete décadas después. "TVE dudo mucho sobre la conveniencia de emitirlas, pero yo era partidario de que primara la libertad de expresión", dice Casanova.
El verbo florido del Caudillo
Con todo, dentro del fervor propagandístico, Casanova diferencia entre filmes que también destacan por su calidad técnica, como España 1936, escrito por Luis Buñuel, y películas tan desatadas en su delirio militante que "parecen de otra galaxia", como la protagonizada por Franco en Salamanca bajo un mar de esvásticas.
La Guerra Filmada contiene todo tipo de ejemplos de propaganda burda, como ese breve filme (Las joyas que se llevaba Negrín) sobre una maleta que supuestamente (y es mucho suponer) fue encontrada por los franquistas en casa del presidente de la República Juan Negrín. El filme sólo muestra a una enigmática mujer de negro que saca bisutería de una maleta mientras una voz en off asegura que se trata de "alajas de valor incalculable robadas a particulares" o "coronas de vírgenes procedentes del saqueo de las iglesias" que Negrín utilizaba para agasajar a sus encantadas amigas.
Pero el broche de oro del humorismo involuntario lo pone el propio generalísimo, en un discurso filmado en su despacho salmantino en 1937. Tras glosar en una barroca parrafada las características de su futuro gobierno (el arranque no tiene desperdicio: "Un Estado totalitario armonizará (sic) en España...), Franco decide de pronto resumir todo lo dicho anteriormente "en una palabra", y en un sobrio ejercicio de contención remata con un escueto: "La semilla de nuestro patriotismo regada con la sangre de tantos mártires hará fecunda la cosecha de la cual las mejores espigas las hemos de depositar en el altar augusto de la patria". Vamos, lo que se dice una palabra.
CARLOS PRIETO
Tomado de Público
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29 jun. 2009
El delito imperdonable de preguntar al pueblo
EEUU la UE deben demostrar que defienden la democracia
En América Latina han sido muchos los presidentes que llegaron al cargo con promesas de políticas sociales que dejarían abandonadas para entregarse al servicio de los sectores más oligarcas, desde empresariales a militares. Por ello, el caso de que el presidente Manuel Zelaya en Honduras, llegado al poder como candidato del Partido Liberal, hubiese realizado el camino contrario adoptando iniciativas sociales y progresistas imprevistas en un candidato neoliberal, era todo un sacrilegio.
No olvidemos que se trata del país utilizado por los sectores más reaccionarios y derechistas de la región para su política de agresividad contra cualquier conato de progresismo en Centroamérica. En Honduras se entrenaba en la década de los ochenta la Contra nicaragüense financiada mediante el entramado denominado red Irán-Contra que combatiría contra el sandinismo y se coordinaban los escuadrones de la muerte que asesinaban a líderes progresistas e intentaban dinamitar el proceso de paz en El Salvador.
En la madrugada del domingo, un comando militar secuestraba al presidente y lo sacaba del país para llevarlo a Costa Rica. El Ejército hondureño revivía así los tiempos más oscuros de la guerra fría, cuando cumplía fielmente con el papel de sesgar cualquier iniciativa o movimiento social que pudiera pretender un mínimo avance de los sectores más empobrecidos del país.
Zelaya había decretado un importante incremento al salario mínimo y estrechado relaciones con los sectores populares. En política internacional se sumó a la oleada de gobiernos progresistas que renegaban de las políticas neoliberales que dominaron los años noventa, se integró en la Alternativa Bolivariana de las Américas, un proyecto de cooperación e integración latinoamericana sugerido por Hugo Chávez, y restauró las relaciones diplomáticas con Cuba.
Para este domingo cometió el delito imperdonable de "preguntar al pueblo". Convocadas elecciones legislativas y municipales ideó la propuesta de instalar una urna más donde los ciudadanos se pudieran pronunciar sobre la convocatoria de una Asamblea Constituyente para el próximo año. Una iniciativa apoyada por la firma de 400.000 ciudadanos hondureños, las tres centrales obreras, el Bloque Popular de Honduras y toda una serie de organizaciones sociales, pero no por los sectores empresariales que temen cambios en sus privilegios fiscales y en la política de expolio de los recursos naturales del país.
La gran mayoría de países de la región, así como la Organización de Estados Americanos (OEA), condenaron inmediatamente el golpe de Estado. Todo ello contrasta con el silencio inicial de los gobiernos europeos, instituciones de la Unión y políticos y analistas de opinión.
Los paralelismos con la complicidad con el golpe de Estado en Venezuela, en abril de 2002, son evidentes. También ahora nos llegaba la tendenciosa y falsa interpretación de un presidente populista que deseaba cambiar la Constitución para ator-nillarse al cargo sólo porque intentó consultar a los ciudadanos.
Curiosa Unión Europea, que adopta resoluciones de condena cuando no se renueva un canal de televisión en Venezuela y que seguía sin pronunciarse horas después de que los militares secuestraran a un presidente latinoamericano.
Es en estos momentos cuando Estados Unidos y la Unión Europea deben demostrar que defienden la democracia y las instituciones. Su mera pasividad mostraría una connivencia con el golpismo que terminaría con el poco prestigio que les pueda quedar entre los latinoamericanos.
Pascual Serrano
Tomado de Público
Musulmanes y judíos
Para la mayoría de occidentales, la religión musulmana se ha convertido, a base de la constante desinformación, en sinónimo de fundamentalismo, intransigencia y fanatismo. En cambio, el judaísmo e Israel nos parece algo muy diferente. Moderno, desarrollado, con ciudadanos de piel clara, incluso le llaman la única democracia de Oriente Medio.
Dos recientes libros escritos por mujeres ayudan a conocer la realidad y romper esos estereotipos. El primero, “El islam sin velo” (Planeta), de la iraní Nazanín Amirian y la alemana Martha Zein, ayuda desde una perspectiva laica y agnóstica a superar prejuicios y falsedades sobre esa religión. El segundo es de la periodista Olga Rodríguez (Debate), buena conocedora de Oriente Próximo. Se titula “El hombre mojado no teme la lluvia”, y es un ejemplo de periodismo en estado puro, donde recoge testimonios de Iraq, Palestina, Israel, Líbano, Siria, Afganistán y Egipto.
Es el capítulo de Israel el que quisiera destacar. Un país tan racista que ha llegado a realizar análisis de ADN a los emigrantes etíopes para comprobar que de verdad tenían orígenes judíos. Su fundamentalismo religioso es tan rígido que incluye unas leyes dietéticas, kashrut, entre las cuales se encuentra la obligación de no mezclar la carne con productos lácteos, hasta el punto de disponer de utensilios de cocina diferentes que deben ser lavador por separado, incluso disponiendo de dos fregaderos. La comunidad judía ultraortodoxa tiene como norma los viernes, el saabat, prescindir de todo aquello que suponga electricidad (desde un coche a un teléfono o el timbre de la vivienda). Olga Rodríguez explica cómo quien atraviese en coche por alguno de sus barrios se arriesga a recibir pedradas, insultos o ser apaleado.
Los judíos ortodoxos tienen prohibido tocar –incluso rozar- a una mujer que no sea su esposa. En las zonas en que predominan -afirma Olga Rodríguez- hay autobuses con áreas divididas de hombres y mujeres y pasos de cebra exclusivos para mujeres. En algunas localidades hay aceras solo para hombres y otras solo para mujeres. “Una de las veces que visité el barrio se estaba celebrando el funeral de un rabino ultraortodoxo. (…) Yo caminaba hacia aquella muchedumbre compuesta solo de hombres. Cuando me vieron, gritaron presos del pánico, salieron escopetados de la calzada y se agolparon en las aceras, apretujados, mientras yo continuaba mi marcha, un tanto acongojada, a través de un ancho pasillo de la calle que habían dejado vacío para mí, una mujer, el pecado, lo intocable”, relata la periodista. Una actitud digna de los talibanes afganos que tanto nos ha escandalizado en Occidente. Yo no vi nada parecido en los países de mayoría musulmana en los que he estado (Jordania, Líbano, Iraq o Túnez). No se debe pensar que esta comunidad ultraortodoxa es marginal en el país, son el diez por ciento de la población y tienen casi la cuarta parte de los escaños del Parlamento israelí.
De modo que, cuando oigamos hablar de fundamentalistas, quizás va siendo hora de que, además de burkas, imaginemos levitas, sombreros negros y tirabuzones judíos.
Pascual Serrano
www.PascualSerrano.net
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28 jun. 2009
La «revolución de color» fracasa en Irán
La «revolución verde» de Teherán es el más reciente caso de las «revoluciones de color» mediante las cuales Estados Unidos ha logrado imponer gobiernos sometidos a su tutela en varios países sin tener que recurrir a la fuerza. Thierry Meyssan, quien ha sido consejero de dos gobiernos ante este tipo de crisis, analiza el método y las causas de su fracaso en Irán.
La relación entre las «revoluciones de color» y las revoluciones viene siendo la misma que pudiera existir entre el Canada Dry y la cerveza. Se parecen, pero no saben igual. Son cambios de régimen que aparentan ser una revolución en la medida en que movilizan a ciertos segmentos del pueblo, pero tienen características de golpe de Estado porque su objetivo no es cambiar las estructuras sociales sino poner en el poder a una élite en lugar de otra para que aplique una política económica y exterior proestadounidense. La «revolución verde» de Teherán es el más reciente ejemplo de ello.
Origen del concepto
Este concepto apareció en los años 1990, pero sus orígenes se encuentran en los debates estadounidenses de los años 1970-80. Luego de la serie de revelaciones sobre los golpes de Estado que la CIA había fomentado a través del mundo y del escándalo de los testimonios ante las comisiones parlamentarias Church y Rockefeller [1], el presidente Carter puso en manos del almirante Stansfield Turner la tarea de limpiar la agencia y de poner fin a todo apoyo a las «dictaduras de la casa». Furiosos, los socialdemócratas estadounidenses (SD/USA) salieron del Partido Demócrata y se unieron a Ronald Reagan. Eran brillantes intelectuales trotskistas [2], frecuentemente vinculados a la revista Commentary. Cuando Reagan resultó electo, les confió la tarea de proseguir la injerencia estadounidense, pero por otras vías.
Así crearon, en 1982, la National Endowment for Democracy (NED) [3] y, en 1984, el United States Institute for Peace (USIP). Ambas estructuras están vinculadas orgánicamente: varios administradores de la NED son miembros del consejo de administradores del USIP y viceversa.
En el plano jurídico, la NED es una asociación no lucrativa, basada en la legislación estadounidense, financiada mediante una subvención anual aprobada por el Congreso como parte del presupuesto del Departamento de Estado. Para concretar sus acciones [la NED] cuenta con el cofinanciamiento de la US Agency for International Development (USAID), que también depende del Departamento de Estado.
En la práctica, esta estructura jurídica no es más una pantalla que sirve simultáneamente a la CIA estadounidense, al MI6 británico y al ASIS australiano (y en ocasiones a los servicios canadienses y neozelandeses).
La NED se presenta a sí misma como un órgano de «promoción de la democracia». Interviene de forma directa o mediante sus cuatro tentáculos: uno se encarga de sobornar a los sindicatos, otro de sobornar a los patrones, el tercero a los partidos de izquierda y el cuarto a los de derecha. También actúa a través de fundaciones amigas, como la Westminster Foundation for Democracy (Reino Unido), el International Center for Human Rights and Democratic Development (Canadá), la Fondation Jean-Jaurès y la Fondation Robert-Schuman (Francia), el International Liberal Center (Suecia), la Alfred Mozer Foundation (Holanda), la Friedrich Ebert Stiftung, la Friedrich Naunmann Stiftung, la Hans Seidal Stiftung y la Heinrich Boell Stiftung (Alemania). La NED reconoce haber sobornado así, en unos treinta años, a más de 6 000 organizaciones a través del mundo entero. Todo eso se enmascara, claro está, bajo la apariencia de programas de formación o de ayuda.
El USIP, por su parte, es una institución nacional estadounidense. El Congreso lo subvenciona, anualmente, a través del presupuesto del Departamento de Defensa. A diferencia de la NED, que sirve de pantalla a los servicios [secretos] de tres Estados aliados, el USIP es exclusivamente estadounidense. Con el pretexto de promover la investigación en ciencias políticas, puede pagar salarios a personalidades políticas extranjeras.
Desde que empezó a disponer de recursos, el USIP ha venido financiando una nueva y discreta estructura, la Albert Einstein Institution [4]. Al principio, esa pequeña asociación de promoción de la no violencia estaba encargada de concebir una forma de defensa civil para las poblaciones de Europa Occidental, en caso de invasión por parte del Pacto de Varsovia. Pero rápidamente se volvió autónoma y estableció un modelo de las condiciones que pueden llevar a cualquier tipo de poder estatal a perder su autoridad y derrumbarse.
Primeros intentos
El primer intento de «revolución de color» fracasó en 1989. El objetivo era derrocar a Deng Xiaoping utilizando a uno de sus colaboradores, el secretario general del Partido Comunista Chino Zhao Ziyang, para abrir el mercado chino a los inversionistas estadounidenses y poner a China bajo la influencia de Estados Unidos. Los jóvenes partidarios de Zhao invadieron la plaza Tian’anmen [5]. Los medios de prensa occidentales los presentaron como estudiantes apolíticos que luchaban por la libertad oponiéndose al ala tradicional del Partido, cuando en realidad se trataba de una disidencia interna entre nacionalistas y proestadounidenses surgida en el seno de la corriente de Deng. Luego de una larga resistencia a las provocaciones, Deng decidió poner fin a aquella situación recurriendo a la fuerza. La represión dejó entre 300 y 1 000 muertos, según las fuentes. Veinte años después, la versión occidental sobre aquel golpe de Estado frustrado sigue siendo la misma. Los medios occidentales que cubrieron recientemente el aniversario, presentándolo como una «rebelión popular», se sorprendieron de que aquel hecho no haya quedado en la memoria de la población de Beijing. Lo que pasa es que una lucha por el poder en el seno del Partido no tenía nada de «popular» y los habitantes de Beijing estimaban que aquello nada tenía que ver con ellos.
La primera «revolución de color» exitosa tuvo lugar en 1990. En momentos en que la Unión Soviética se hallaba en pleno proceso de disolución, el secretario de Estado James Baker viajó a Bulgaria para participar en la campaña electoral del partido proestadounidense, profusamente financiado por la NED [6]. Sin embargo, a pesar de las presiones del Reino Unido, los búlgaros, espantados ante las consecuencias sociales del paso de la URSS a la economía de mercado, cometieron un error imperdonable: eligieron una mayoría parlamentaria compuesta de postcomunistas. Los observadores de la Comunidad Europea certificaron el buen desarrollo del escrutinio, pero la oposición proestadounidense denunció un supuesto fraude y se lanzó a la calle, instaló un campamento en pleno centro de Sofía y sumió al país en caos durante seis meses, hasta que el parlamento eligió como presidente al proestadounidense Zhelyu Zhelev.
La «democracia»: vender el país a los intereses extranjeros a espaldas de la población
Desde entonces, Washington no ha cesado de organizar cambios de régimen a través del mundo, recurriendo no a la organización de juntas militares sino a la agitación callejera. A estas alturas de nuestro artículo, es conveniente precisar los objetivos de esa forma de acción.
Más allá del discurso adormecedor sobre la «promoción de la democracia», la acción de Washington busca imponer regímenes que le abran los mercados internos sin exigir condiciones y que apoyen su política exterior. Los dirigentes de las «revoluciones de color» conocen esos objetivos, pero nunca los discuten con los manifestantes que ellos lanzan a la calle. Y cuando esos golpes de Estado fructifican, la ciudadanía no tarda en rebelarse contra las nuevas políticas que esos mismos dirigentes les imponen, cuando es ya demasiado tarde para dar marcha atrás.
Por otra parte, ¿cómo se pueden considerar «democráticos» los movimientos de oposición que, con tal de alcanzar el poder, venden su propio país a los intereses extranjeros a espaldas de sus compatriotas?
En 2005, la oposición kirguiz rechaza el resultado de las elecciones legislativas y lleva manifestantes del sur del país a Bishkek, la capital. Los manifestantes derrocan al presidente Askar Akaiev durante la llamada «revolución de los tulipanes». La Asamblea Nacional elige como presidente al proestadounidense Kurmanbek Bakiyev. Este último no logra controlar a sus propios partidarios, que saquean la capital, así que declara que el dictador ha sido expulsado y finge crear un gobierno de unión nacional. Saca de la cárcel al general Felix Kulov, ex alcalde de Bishkek, y lo nombra ministro del Interior y, más tarde, primer ministro. Cuando ve que la situación ha vuelto a ser estable, Akayev se deshace de Kulov; sin licitación previa, vende los pocos recursos del país a empresas estadounidenses e instala una base militar estadounidense en Manas. Nunca antes ha sido tan bajo el nivel de vida de la población. Felix Kulov propone fortalecer el país incorporándolo de nuevo a la Federación Rusa y rápidamente… lo vuelven a meter en la cárcel.
¿Un mal beneficioso?
A veces se argumenta, en los casos de Estados sometidos a regímenes represivos, que aunque las «revoluciones de color» no aportan más que una democracia de fachada, al menos representan cierta mejoría para las poblaciones. La experiencia demuestra lo contrario. Los nuevos regímenes pueden resultar más represivos que los anteriores.
En 2003, Washington, Londres y París [7] organizan en Georgia [8] la «revolución de las rosas». Siguiendo el esquema clásico, la oposición denuncia un fraude electoral y se lanza a la calle. Los manifestantes obligan al presidente Eduard Chevardnadze a huir y toman el poder. Su sucesor, Mijail Saakashvili, abre el país a los intereses económicos estadounidenses y rompe con la vecina Rusia. La ayuda económica prometida por Washington para sustituir la ayuda rusa nunca llegará. Ya debilitada, la economía [georgiana] se derrumba. Para poder seguir respondiendo a los intereses de sus amos, Saakashvili tiene que recurrir a la dictadura [9]. Cierra medios de prensa y llena las prisiones. Pero no por ello la prensa occidental deja de presentarlo como un «demócrata». Condenado a seguir adelante, Saakashvili decide reconquistar la popularidad mediante una aventura militar. Con el apoyo de la administración Bush y de Israel, al que ha alquilado varias bases aéreas, bombardea a la población de Osetia del Sur. Los bombardeos dejan 1 600 muertos, la mayoría de ellos con doble nacionalidad rusa. Se produce la respuesta militar de Moscú. Los consejeros israelíes huyen [10]. Georgia queda devastada.
¡Basta!
El mecanismo principal de las «revoluciones de color» consiste en explotar el descontento popular dirigiéndolo hacia el blanco que se quiere eliminar. Se trata de un fenómeno de psicología de masas que barre con todo a su paso, imposible de enfrentar con elementos razonables. Se designa un chivo expiatorio al que se le achacan todos los males que enfrenta el país desde al menos una generación. Mientras más se resiste [el chivo expiatorio], más crece la cólera de la multitud. Y cuando el blanco cede, la población vuelve a la razón y reaparecen las corrientes razonables entre sus partidarios y sus opositores.
En 2005, durante las horas que siguen al asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri, corre en el Líbano el rumor de que Hariri ha sido asesinado por «los sirios». El ejército sirio, que se ocupa de garantizar el orden –conforme a lo estipulado en el Acuerdo de Taif– se convierte en blanco de protestas. Las autoridades estadounidenses acusan directamente al presidente sirio Bachar el-Assad, acusación que la opinión pública considera como una prueba. A los que observan que, salvo algunas divergencias, Rafik Hariri siempre fue útil a Siria y que su muerte priva a Damasco de un colaborador esencial se les responde que el «régimen sirio» es tan malo que mata incluso a sus propios amigos. Los libaneses se pronuncian por un desembarco estadounidense que expulse a los sirios. Pero, para sorpresa general, Bachar el-Assad, teniendo en cuenta que su ejército ha dejado de ser bienvenido en el Líbano y que su presencia allí resulta económicamente onerosa, retira a sus hombres. Se organizan elecciones legislativas, en las que resulta victoriosa la coalición «antisiria». Se trata de la «revolución del cedro». Cuando la situación vuelve a la normalidad, todos se dan cuenta de que, si bien algunos generales sirios habían saqueado el país en el pasado, la retirada del ejército sirio no ha traído ningún cambio en el plano económico. Y lo esencial es que el país está en peligro, al no contar ya con los medios necesarios para defenderse del expansionismo del vecino Israel. El principal líder «antisirio», el general Michel Aoun, se da cuenta de ello y se pasa a las filas de la oposición. Furioso, Washington traza contra él numerosos proyectos de asesinato. Michel Aoun establece una alianza con el Hezbollah sobre la base de una plataforma patriótica. ¡Muy a tiempo! Israel ataca.
En todos y cada uno de los casos, Washington prepara de antemano un gobierno «democrático», lo cual confirma que se trata de un golpe de Estado disfrazado. La composición del nuevo equipo se mantiene en secreto el mayor tiempo posible. Es por eso que la designación del chivo expiatorio se hace siempre teniendo cuidado de no mencionar ninguna alternativa política.
En Serbia, los jóvenes «revolucionarios» proestadounidenses escogieron un logotipo salido de la iconografía comunista (el puño en alto), para esconder su propia subordinación a Estados Unidos. Su slogan, «¡Está acabado!», tenía como objetivo buscar el apoyo de los descontentos contra el propio Slobodan Milosevic, al que hacían responsable de los bombardeos de la OTAN contra Serbia. El mismo esquema fue aplicado por el grupo Pora!, en Ucrania, y por Zubr, en Bielorrusia.
No violencia de fachada
Los comunicadores del Departamento de Estado se esfuerzan por dar a las «revoluciones de color» una imagen de no violencia. Todas enarbolan las teorías de Gene Sharp, fundador de la Albert Einstein Institution. Pero la no violencia es una forma de lucha destinada a convencer al poder de que tiene que cambiar de política. Para lograr que una minoría se apropie del poder y lo ejerza, en algún momento hay que recurrir a la fuerza. Así lo han hecho todas las «revoluciones de color».
En el año 2000, cuando aún le quedaba un año de mandato presidencial, Slobodan Milosevic convocó a elecciones anticipadas. Milosevic y su principal adversario, Vojislav Kostunica, tuvieron que ir a una segunda vuelta. Sin esperar a esa segunda fase de la elección, la oposición afirmó que había fraude y se lanzó a la calle. Miles de manifestantes llegaron a la capital, entre ellos los mineros de Kolubara. La NED garantizaba indirectamente el pago de sus salarios, sin que ellos tuviesen conciencia de que estaban siendo pagados por Estados Unidos. Cuando la presión de los manifestantes resultó insuficiente, los mineros atacaron edificios públicos con los buldózeres que habían traído, lo cual dio como resultado que aquello recibiera el nombre de «revolución de los buldózeres».
Si la tensión se prolonga por demasiado tiempo y se producen contramanifestaciones, no hay para Washington otra solución que sumir el país en el caos. Agentes provocadores convenientemente situados en ambos bandos disparan sobre la multitud. Ambos bandos pueden comprobar que los de enfrente dispararon mientras que sus partidarios avanzaban pacíficamente. Y se generaliza el enfrentamiento.
En 2002, la burguesía de Caracas se lanza a la calle para manifestar contra la política social del presidente Hugo Chávez [11]. Mediante hábiles montajes, las televisiones privadas dan la impresión de que se trata de una marea humana. Según los observadores, son 55 000 personas. Pero la prensa y el Departamento de Estado hablan de 1 millón. Se produce entonces el incidente del puente Llaguno. Las televisiones muestran claramente a prochavistas armados disparando sobre la multitud. En una conferencia de prensa, el general de la Guardia Nacional y viceministro de Seguridad Interna confirma que las «milicias chavistas» han disparado sobre el pueblo dejando 19 muertos. Anuncia su renuncia y llama a derrocar la dictadura. Militares rebeldes arrestan al presidente. Pero el Pueblo marcha, por millones, sobre la capital y restablece el orden constitucional.
Una investigación periodística reconstruye posteriormente, de forma detallada, la matanza del puente Llaguno. Demuestra que hubo manipulación en el montaje de las imágenes, cuyo orden cronológico fue alterado, como lo demuestran los relojes que portaban los propios protagonistas. En realidad, los atacados fueron los chavistas, quienes se replegaron y trataron de proteger a los suyos con armas de fuego. Los agentes provocadores eran policías locales entrenados por una agencia estadounidense [12].
En 2006, la NED reorganiza la oposición contra el presidente kenyano Mwai Kibaki. Financia la creación del Partido Naranja de Raila Odinga. Este último recibe el apoyo del senador Barack Obama, acompañado de especialistas de la desestabilización (Mark Lippert, actual jefe de gabinete del consejero de seguridad nacional, y el general Jonathan S. Gration, actual enviado especial del presidente estadounidense para Sudán). Durante un mitin de Odinga, el senador de Illinois se inventa un vago parentesco con el candidato proestadounidense. Pero Odinga pierde las elecciones legislativas en 2007. Con el apoyo del senador John McCain, quien actúa como presidente del IRI (el tentáculo republicano de la NED), Odinga pone en duda la limpieza del escrutinio y pide a sus partidarios que salgan a la calle.
En ese preciso momento, electores de la etnia Luo reciben a través de sus teléfonos móviles una oleada de mensajes [SMS] anónimos: «Queridos kenyanos, los Kikuyu han robado el futuro de nuestros hijos… tenemos que tratarlos de la única forma que ellos entienden… la violencia». A pesar de ser uno de los países más estables de África, Kenya se incendia bruscamente. Al cabo de varias jornadas de desórdenes, el presidente Kibaki se ve obligado a aceptar la mediación de Madeleine Albright, en calidad de presidenta del NDI (el tentáculo demócrata de la NED). Se crea un puesto de primer ministro para Odinga. Como los SMS incitando al odio no salieron de ninguna instalación kenyana, no queda otro remedio que preguntarse qué potencia extranjera pudo enviarlos.
La movilización de la opinión pública internacional
Durante los últimos años, Washington ha podido desencadenar «revoluciones de color» con la certeza de que, en caso de no fracasar en el intento de tomar el poder, estas le permitirán al menos manipular la opinión pública y las instituciones internacionales.
En 2007, gran número de birmanos se rebelan contra el alza en los precios del combustible de uso doméstico. Las manifestaciones se hacen violentas. Los monjes budistas se ponen a la cabeza de las protestas. Se produce la «revolución azafrán» [13]. En realidad, a Washington no le interesa el régimen de Rangún. Lo que quiere es manipular al Pueblo birmano para presionar a China, que tiene intereses estratégicos en Birmania (oleoductos y una base militar de inteligencia electrónica). A partir de ahí, lo importante es crear una apariencia de realidad. Imágenes provenientes de teléfonos móviles comienzan a inundar YouTube. Son anónimas, inverificables y fuera de contexto. Es precisamente ese carácter aparentemente espontáneo lo que les confiere autoridad. La Casa Blanca puede imponer así su propia interpretación de dichas imágenes.
Más recientemente, en 2008, manifestaciones estudiantiles paralizan Grecia luego de la muerte de un joven de 15 años a manos de un policía. Rápidamente aparecen provocadores, reclutados en Kosovo y enviados en autobuses que destrozan comercios. Los centros urbanos son saqueados. Washington trata de provocar una fuga de capitales y de monopolizar las inversiones en las terminales gasíferas en construcción. Una campaña de prensa se encargará de presentar al debilitado gobierno de Karamanlis bajo los mismos colores que el régimen de los coroneles. Facebook y Twitter se convierten en instrumentos para movilizar a la diáspora griega. Las manifestaciones se extienden a Estambul, Nicosia, Dublín, Londres, Ámsterdam, La Haya, Copenhague, Francfort, París, Roma, Madrid, Barcelona, etc.
La revolución verde
La operación instrumentada en Irán en 2009 es parte de esta larga lista de seudo revoluciones. Primeramente, en 2007, el Congreso aprueba un presupuesto de 400 millones de dólares para «cambiar el régimen» en Irán. Esa suma se agrega a los presupuestos ad hoc de la NED, la USAID, la CIA y todas las demás instituciones ya mencionadas. No se conoce el uso de ese dinero, pero sí se sabe que está destinado a tres grupos esenciales: la familia Rafsandjani, la familia Pahlevi y los Muyahidines del Pueblo.
Al confirmarse la oposición del Estado Mayor estadounidense a un ataque militar contra Irán, la administración Bush decide organizar una «revolución de color» en ese país. Decisión ratificada por la administración Obama. Y se abre por defecto el expediente de «revolución de color» que se había preparado en 2002 con Israel en el seno del American Enterprise Institute. Yo mismo publiqué en aquel entonces un artículo sobre aquel dispositivo [14]. Basta con remitirse a aquel artículo para identificar a los actuales protagonistas. Hubo pocas modificaciones. Se agregó una fase libanesa. con una sublevación en Beirut, en caso de victoria de la coalición patriótica (Hezbollah, Aoun) en las elecciones legislativas, que fue finalmente anulada.
El escenario tenía previsto un apoyo masivo al candidato seleccionado por el ayatola Rafsandjani, la impugnación de los resultados de la elección presidencial, una ola de atentados, el derrocamiento del presidente Ahmadinejad y del Guía Supremo, el ayatola Khamenei, la instauración de un gobierno de transición dirigido por Musavi y, posteriormente, el restablecimiento de la monarquía y el ascenso al poder de un gobierno dirigido por Sohrab Shobani.
Como ya estaba previsto en 2002, la operación se desarrolló bajo la supervisión de Morris Amitay y Michael Ledeen y movilizó en Irán a las redes del Irangate.
Se impone en este punto un breve recuento histórico. El Irangate fue una venta ilegal de armas: la Casa Blanca quería, por un lado, apertrechar en armas a los Contras nicaragüenses (para que lucharan contra los sandinistas) y, por el otro, apertrechar a Irán (para prolongar la guerra Irán-Irak hasta el agotamiento de ambos contendientes), pero el Congreso le había prohibido hacerlo. Los israelíes propusieron entonces encargarse de ambas operaciones al mismo tiempo [por cuenta de Washington]. Ledeen, que tiene la doble nacionalidad estadounidense e israelí, sirve de agente de enlace en Washington mientras que Mahmoud Rafsandjani (hermano del ayatola del mismo nombre) es el contacto en Teherán. Todo se desarrolló sobre un trasfondo de corrupción generalizada. Cuando estalla el escándalo en Estados Unidos, el senador Tower y el general Brent Scowcroft (mentor de Robert Gates) dirigen una comisión investigadora independiente.
Michael Ledeen es un curtido veterano de la acción secreta. Lo encontramos en Roma, en el momento del asesinato de Aldo Moro, en la invención de la pista búlgara cuando el intento de asesinato de Juan Pablo II, y, más recientemente, en el engaño de la supuesta compra de uranio nigeriano por parte de Sadam Husein. Actualmente trabaja en el American Enterprise Institute [15] (junto a Richard Perle y Paul Wolfowitz) y en la Foundation for the Defense of Democracies [16].
Morris Amitay fue director del American Israel Public Affairs Committee (AIPAC). Hoy se desempeña como vicepresidente del Jewish Institute for National Security Affairs (JINSA) y también como director de un gabinete de consejería al servicio de grandes firmas de la industria armamentista.
El 27 de abril pasado, Morris y Ledeen organizaron, alrededor del senador Joseph Lieberman, un seminario sobre Irán en el American Enterprise Institute, específicamente sobre el tema de las elecciones. El 15 de mayo pasado, hay un nuevo seminario. La parte pública consistió en una mesa redonda dirigida por el embajador John Bolton sobre el «gran regateo»: ¿Aceptaría Moscú retirar su apoyo a Teherán a cambio de que Washington renuncie al escudo antimisiles en Europa central? El experto francés Bernard Hourcade participó en los debates. Simultáneamente, el Instituto ponía en línea un sitio Internet destinado a orientar a la prensa en la futura crisis: IranTracker.org. Este sitio incluye una sección dedicada a las elecciones libanesas.
En Irán, la misión del ayatola Rafsandjani consistía en derrocar a su viejo rival, el ayatola Khamenei. Proveniente de una familia de agricultores, Hachemi Rafsandjani amasó su fortuna mediante la especulación inmobiliaria, en tiempos del Shah. Se convirtió en el principal vendedor mayorista de pistacho de todo el país y redondeó su fortuna durante el Irangate. Sus bienes están evaluados en miles de millones de dólares. Ya convertido en el hombre más rico de Irán, fue sucesivamente presidente del parlamento, presidente de la República y es el actual presidente del Consejo del Discernimiento (instancia de arbitraje entre el parlamento y el Consejo de Guardianes de la Constitución). Representa los intereses del mercado, o sea de los comerciantes de Teherán.
Durante la campaña electoral, Rafsandjani obtuvo de su ex adversario Mirhossein Musavi, hoy convertido en su caballo de batalla, la promesa de privatizar el sector petrolero.
Sin contacto con Rafsandjani, Washington recurrió a los Muyahidines del Pueblo [17]. Protegida por el Pentágono, esa organización está clasificada como terrorista por el Departamento de Estado, y también estuvo así clasificada por parte de la Unión Europea. Los Muyahidines del Pueblo realizaron operaciones terribles durante los años 1980, entre ellas un atentado de gigantescas proporciones que le costó la vida al ayatola Behechi, a 4 ministros, a 6 ministros adjuntos y a la cuarta parte del grupo parlamentario del Partido de la República Islámica. Los Muyahidines del Pueblo están bajo las órdenes de Masud Rajavi, quien se casó con la hija del presidente Bani Sadr y más tarde con la cruel Myriam. Radica cerca de París y tiene sus bases militares en Irak, donde contó con la protección de Sadam Husein, antes de contar hoy en día con la del Departamento de Defensa. Fueron los Muyahidines del Pueblo quienes garantizaron la logística de los atentados dinamiteros perpetrados durante la campaña electoral [18]. Ellos tenían como misión provocar enfrentamientos entre los partidarios de Ahmadinejad y la oposición, lo que probablemente hicieron.
En caso de que se produjera el caos, cabía la posibilidad de derrocar al Guía Supremo. Un gobierno de transición, bajo la dirección de Musavi debía privatizar el sector petrolero y restablecer la monarquía. El hijo del antiguo Shah, Reza Cyrus Pahlevi, subiría al trono y designaría como primer ministro a Sohrab Sobhani.
En previsión de todo esto, Reza Pahlevi publicó en febrero un libro de entrevistas con el periodista francés Michel Taubmann. Este último es director de la oficina parisina de información de Arte y preside el Cercle de l’Observatoire, el club de los neoconservadores franceses.
No es inútil recordar aquí que, de la misma manera, Washington tenía prevista el restablecimiento de la monarquía en Afganistán. Mohammed Zaher Shah hubiese subido al trono en Kabul, con Hamid Karzai como primer ministro. Pero el pretendiente al trono, que tenía ya 88 años, estaba senil. Karzai se convirtió entonces en presidente de la República. Al igual que Karzai, Sobhani tiene la doble nacionalidad estadounidense. También al igual que Karzai, Sobhani trabaja en el sector petrolero del Mar Caspio.
En lo tocante a la propaganda, el dispositivo inicial estaba en manos de la firma Benador Associates. Pero fue modificado bajo la influencia de la secretaria de Estado para la Educación y la Cultura, Goli Ameri. Esta irano-estadounidense es una antigua colaboradora de John Bolton. Como especialista de los nuevos medios, Goli Ameri implantó programas tendientes a equipar y entrenar a los partidarios de Rafsandjani en el uso de Internet. También desarrolló estaciones de radio y de televisión en lengua farsi para la propaganda del Departamento de Estado y en coordinación con la BBC británica.
La desestabilización de Irán fracasó porque el principal resorte de las «revoluciones de color» no funcionó bien. Musavi no logró focalizar el descontento sobre la personalidad de Ahmadinejad. El Pueblo iraní no pudo ser engañado, no culpó al presidente saliente por las consecuencias de las sanciones económicas estadounidenses contra Irán. Por esa razón, las protestas se circunscribieron a la burguesía de los barrios del norte de Teherán. El poder se abstuvo de oponer nuevas manifestaciones a las que ya estaban en marcha y dejó que los conspiradores se pusieran al desnudo por sí mismos.
Pero hay que reconocer que la intoxicación de los medios occidentales sí funcionó. La opinión pública extranjera creyó que 2 millones de iraníes se habían lanzado realmente a las calles, cuando la cifra real fue por lo menos dos veces inferior. El hecho de mantener a los corresponsales en sus casas facilitó esas exageraciones al darles un pretexto para no presentar pruebas de sus impugnaciones.
Después renunciar a la guerra y de haber fracasado en este intento de derrocar al régimen, ¿qué carta le puede quedar aún a Barack Obama?
Thierry Meyssan
Tomado de Red Voltaire
[1] Los múltiples informes y documentos publicados por esas comisiones están disponibles en Internet a través del sitio The Assassination Archives and Research Center.
[2] «Los New York Intellectuals y la invención del neoconservadurismo », por Denis Boneau, Red Voltaire, 26 de noviembre de 2004.
[3] «Las redes de la injerencia "democrática" », por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 22 de enero de 2004.
[4] «La Albert Einstein Institution: no violencia según la CIA », por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 4 de enero de 2005.
[5] «Tienanmen, 20 ans après», por el profesor Domenico Losurdo, Réseau Voltaire, 9 de junio de 2009.
[6] En aquel entonces, la NED operaba en Europa Oriental a través de la Free Congress Foundation (FCF), apadrinada por los republicanos. Posteriormente, esa organización desaparece cediendo su lugar a la Soros Foundation, relacionada con el Partido Demócrata estadounidense, mediante la cual la NED fomenta nuevos «cambios de régimen».
[7] Deseoso de mejorar las relaciones franco-estadounidenses después de la crisis iraquí, el presidente francés Jacques Chirac trata de acercarse a la administración Bush a expensas de los georgianos, sobre todo teniendo en cuenta que Francia tiene intereses económicos en Georgia. Salomé Zourabichvili, n°2 de los servicios secretos franceses, es nombrada embajadora en Tbilisi. Posteriormente cambia de nacionalidad y se convierte en ministra de Relaciones Exteriores de la «revolución de las rosas».
[8] «Los secretos del golpe de estado en Georgia, ex república soviética », por Paul Labarique, Red Voltaire, 7 de enero de 2004.
[9] «Georgia: Saakachvili encarcela a sus opositores» y «Manifestaciones en Tbilisi contra la dictadura de las rosas», Red Voltaire, 12 de septiembre de 2006 y 30 de septiembre de 2007.
[10] La administración esperaba crear un elemento de distracción con aquel conflicto. Los bombarderos israelíes despegarían simultáneamente de Georgia para golpear al vecino Irán. Pero, antes de atacar las instalaciones militares georgianas, Rusia bombardeó los aeropuertos alquilados a Israel, impidiendo así el despegue de los bombarderos israelíes.
[11] «Implicación de las redes secretas de la CIA para derribar a Chávez », por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de mayo de 2002.
[12] Llaguno Bridge. Keys to a Massacre. Documental de Angel Palacios, Panafilms 2005
[13] «Birmania: Estados Unidos se muestra interesadamente solícito », por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 5 de noviembre de 2007.
[14] «Las falaces razones para intervenir en Irán », por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 12 de febrero de 2004.
[15] «El Instituto Norteamericano de la Empresa », Red Voltaire, 21 de junio de 2004.
[16] «Los trucos de la Foundation for the Defense of Democraties », Red Voltaire, 2 de febrero de 2005.
[17] «Les Moudjahidin perdus», por Paul Labarique, Réseau Voltaire, 17 de febrero de 2004.
[18] «Le Jundallah revendique des actions armées aux côtés des Moudjahidines du Peuple», Réseau Voltaire, 13 de junio de 2009.
27 jun. 2009
Quién es Hossein Musavi
Quién es Hossein Musavi, El «combatiente por la libertad» de Irán
Hace poco, antes de las elecciones presidenciales en Irán, las encuestas e incluso las mismas declaraciones del candidato Musavi dejaban ver que su partido y seguidores no hacían el peso necesario para impedir una nueva reelección del actual presidente Mahmud Ahmadineyad. Curiosamente, Occidente apoya a ultranza esta contestación ciudadana minoritaria. Recordemos que Irán es un gran exportador de petróleo y la actual política iraní va en contra de los deseos e intereses de las multinacionales del crudo, las cuales desean desde hace tiempo que dicho gobierno iraní desaparezca. La prensa comercial ligada a estos poderosos grupos ha lanzado su campaña de desinformación.
I. La lógica electoral de las potencias occidentales
Con relación a las elecciones, en la lógica occidental existe un principio de validez universal: cuando triunfan amigos de las grandes potencias son elecciones libres y cuando las ganan partidos o movimientos hostiles son fraudulentas.
En el caso actual de Irán se aplica este principio universal con el complemento de una especie de silogismo:
1 candidato opositor Musavi tenía que ganar las elecciones, como querían los occidentales;
2 Musavi perdió las elecciones (un tercio de los votos contra dos tercios del actual presidente);
3 Conclusión: hubo fraude.
Conclusión asumida por las grandes potencias, sus líderes políticos y los grandes medios masivos de comunicación.
El resultado final, comunicado oficialmente fue, sobre 40 millones de votantes: Ahmadinejad 62.63% (25 millones de votos); Musavi 33.75% (13.500.000) Rezai 1.73% (692.000) Karoubi 0.85% (340.000).
Para que un resultado dando una ventaja tan terminante a Ahmadinejad sea el producto del fraude éste tiene que haber sido monumental y nadie ha aportado las pruebas de una manipulación de tal envergadura.
Pero la “comunidad internacional”, que es como denominan los medios de comunicación a las grandes potencias, quiere desembarazarse, sea como fuere, del actual gobierno iraní.
Esa es la razón por la cual Musavi se ha convertido en un “combatiente por la libertad”..
Pero poco se habla de su currículo.
II. ¿Quién es Musavi?
Musavi fue Primer Ministro de Irán durante la guerra con Irak (1981- 1989) Tiene en su currículum haber ejecutado la orden de la matanza de miles de presos políticos. Fue durante su mandato cuando la totalidad de partidos y organizaciones políticas, sindicatos, organizaciones feministas, etc. fueron perseguidos, sus miembros –miles de ellos jóvenes estudiantes de institutos y universidades-, detenidos , torturados y ejecutados. Se trata de la mataza más grande de la historia contemporánea de Irán. Entre las víctimas, unos 53 miembros del comité ejecutivo del partido comunista, Tudeh, de los cuales 4 habían pasado 25 años de su vida en las prisiones del Sha.
Poetas, escritores, profesores de universidad, profesionales de medicina, decenas de militares (entre ellos el comandante en jefe de las fuerzas marinas de Irán, Genral Afzali, acusado de pertenecer al partido comunista), los principales representantes de las minorías religiosas en el parlamento (todos de izquierda), fueron ejecutados tras sufrir inimaginables torturas físicas y psicologicas (como ser forzados a dispararles el tiro de gracia a sus compañeros). Las reivindicaciones de las minorías étnicas, que componen alrededor del 60% de la población del país, por una autonomía administrativa, fueron duramente aplastadas, y cientos de kurdos y turcomanos fueron ahorcados en las plazas publicas. La magnitud de la represión política, religiosa, étnica y de género del régimen islamista obligó a unas 4 millones de personas a tomar el rumbo de exilio, en el que ha sido el mayor éxodo de iraníes de toda su historia. Se estima en unas 30.000 las personas asesinadas en pocos meses en el año 1988.
En 2008, en ocasión del 20 aniversario de la matanza, Amnesty International publicó un informe en el que pide que rindan cuentas los responsables de la llamada “matanza de las prisiones “ porque buena parte de las víctimas estaban ya en prisión cuando fueron asesinadas. No todos en Irán durante la campaña olvidaron ese sangriento episodio. Cuando Mussavi fue a hacer campaña electoral a algunas universidades (Zanjan en el nordeste de Irán y Qazvine en el centro) , los estudiantes le exigieron explicaciones sobre su papel en la matanza de 1988.
III. ¿Porqué molesta tanto el régimen iraní a las potencias occidentales, que prácticamente no abren la boca cuando se trata de dictaduras o de “democracias” amigas que violan sistemáticamente los derechos humanos?
En primer lugar, porque el Gobierno de Irán constituye un obstáculo considerable en la región a la estrategia imperialista y de su gendarme local, el gobierno derechista y racista de Israel.
En segundo lugar porque Irán, con todo derecho, resiste la enorme presión de las grandes potencias y mantiene su programa de desarrollo de la energía nuclear.
El artículo IV del Tratado de no proliferación nuclear, del que Irán es parte, dice :”Nada de lo dispuesto en este Tratado se interpretará en el sentido de afectar el derecho inalienable de todas las Partes en el Tratado de desarrollar la investigación, la producción y la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos sin discriminación y de conformidad con los artículos I y II de este Tratado”. El tratado tiene por fin impedir que otros países, fuera de los cinco Estados que las poseen oficialmente (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) fabriquen armas nucleares. Se estima que Estados Unidos posee 6000 misiles nucleares, Rusia 5000, China 400, Francia 350 y Gran Bretaña 200.
Pero India, Pakistán e Israel , que nunca firmaron el Tratado de No Proliferación y probablemente Corea del Norte, que se retiró del Tratado en 2003, también poseen y fabrican armas nucleares. Se estima, con bastante certeza, que India posee unos 70 misiles nucleares, Israel entre 100 y 300, según las fuentes y Pakistán 45.
Las potencias occidentales afirman (sin pruebas) que el programa nuclear iraní tiene por objetivo desarrollar armas nucleares, cosa que el Gobierno de Teherán niega.
Pero si fuera cierto lo que afirman los occidentales cabe preguntarse si no es legítimo que Irán trate de restablecer el equilibrio en esa materia en la región dado que Israel posee un arsenal nuclear.
Es obvio que, en interés de la humanidad, tendría que comenzar el desmantelamiento de los arsenales nucleares existentes y también habría que garantizar la no proliferación de las armas nucleares. En el planeta sigue existiendo un gigantesco arsenal nuclear y su progresiva liquidación siempre queda para más adelante. Pese a que el Tratado de No proliferación, en vigor desde hace 45 años, establece en su artículo VI que los Estados que tienen armas nucleares deben comenzar un proceso de destrucción de dichas armas hasta su total eliminación.
En cuanto a la no proliferación, se han celebrado varios acuerdos regionales de proscripción de las armas nucleares: El Tratado de Tlatelolco para la proscripción de las armas nucleares en América Latina y el Caribe (1967); el Tratado de Rarotonga sobre la zona desnuclearizada del Pacífico Sur (1985); el Tratado de Bangkok sobre creación de zona libre de armas nucleares en el Asia sudoriental (1995) y el Tratado de Pelindaba sobre la creación de una zona libre de armas nucleares en Africa (1996).
Pero, pese a que la seguridad y la estabilidad regional en el Medio Oriente requieren la total eliminación de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva y a que existe una Iniciativa Arabe en favor de la creación de una Zona Libre de Armas de Destrucción Masiva en el Medio Oriente, en esa región no hay Tratado en perspectiva, pues la regla no escrita impuesta de hecho por los Estados Unidos y otras grandes potencias es mantener el statu quo que consiste en que Israel posea armas nucleares y que sus vecinos no pueden siquiera desarrollar una tecnología nuclear.
Alejandro Teitelbaum
Abogado especialista en derecho internacional.
Tomado de Red Voltaire
Etiquetas:
Hossein Musavi,
Iran
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