4 nov. 2009

La última Barricada contra Franco

La banda navarra publica un disco-libro dedicado íntegramente a la Guerra Civil y la represión franquista Enrique Villarreal, conocido por todos como El Drogas, sintió vergüenza. De su propia ignorancia. Lo reconoce sin ambages y con una sonrisa humilde, mientras pasea por un angosto camino de tierra que sube al monte Ezkaba. Debajo se ve Pamplona, cubierta por una transparente capa de neblina. Una txapela blanca. "Este monte fue la parte de atrás de mi casa toda la vida. Ahí detrás está mi barrio, la Txantrea. Nunca supe lo que había pasado aquí, en estas laderas. Imagínate cómo me sentí cuando empecé a hurgar un poco en todo aquello. Si he hecho este disco no ha sido por recuperar la memoria, sino para resarcirme de mi ignorancia", explica. El 22 de mayo de 1938, en plena Guerra Civil, los presos del bando republicano en el fuerte de San Cristóbal, situado en lo alto del monte Ezkaba, se sublevaron y lograron escapar. Eran más de 2.000 y el objetivo era llegar a Francia. El desconcierto era tal que la mitad decidió volver a sus celdas. 207 fugitivos fueron asesinados en los alrededores de Pamplona. El resto, más de 500, apresados de nuevo. Sólo tres lograron cruzar la frontera. Hoy el fuerte está abandonado, en ruinas. Hasta allí sólo suben los vecinos de la zona para pasear, andar en bici o hacer footing. En el antiguo foso de seguridad se ven restos de botellones, también una pintada: "La libertad herida por el fascismo". Desde niños, El Drogas y sus tres compañeros de grupo (Alfredo, Ibi y Boni) habían escuchado mil y una historias sobre el fuerte, leyendas exageradas que cumplieron su objetivo: tapar lo que verdaderamente había ocurrido en su interior, que era, como ocurre habitualmente, peor que cualquier desmesurada leyenda urbana. Tirando del hilo El Drogas conoció esta historia gracias al libro Fuerte de San Cristóbal, de Iñaki Alforja y Félix Sierra. El impacto que le produjo la lectura de los acontecimientos de aquel 22 de agosto le llevó a componer una trilogía de canciones que conforma el corazón de La tierra está sorda, el nuevo libro-disco del grupo navarro, dedicado íntegramente a la Guerra Civil y la represión franquista. Poco antes había devorado otra obra relacionada con la guerra fraticida española, La voz dormida, de Dulce Chacón, un libro que le afectó profundamente. "Unos capítulos los terminaba de leer con rabia, otros con lágrimas", confiesa el músico. A los pocos meses, El Drogas ya había leído medio centenar de libros sobre la Guerra Civil. El guitarrista Alfredo Piedrafita recuerda así el día en que decidieron hacer un disco conceptual: "El Drogas nos enseñó dos canciones, Por la libertad y Hasta siempre, Tensi, y propuso seguir tirando del hilo. Lo vimos como un reto, conseguir poner música a todo ese tipo de sensaciones y sentimientos que le había despertado la lectura de tantos libros". Luego llegaron las casualidades. El año pasado, en diversas entrevistas con motivo del lanzamiento de un recopilatorio por el 25 aniversario de la banda, El Drogas ya hablaba del proyecto, todavía embrionario, de hacer un disco sobre la Guerra Civil. "Semanas después, estaba paseando con mi hija por Pamplona y recibí una llamada de teléfono. Era Iñaki Alforja, autor de Fuerte de San Cristóbal". El investigador había oído una entrevista con Barricada por la radio y se ofreció a ayudarles. "Si quieres quedamos mañana, entramos dentro del fuerte y te explico in situ cómo fue la historia", le dijo al Drogas. Y allí fueron. Se colaron por un agujero de la parte trasera, "bastante difícil de escalar", y penetraron en las galerías donde se hacinaban los presos republicanos, enfermos de avitaminosis y tuberculosis, llenos de chinches y piojos, con raciones diarias de palizas. "No es lo mismo leer sobre un sitio que verlo con tus propios ojos. Después de haber leído el libro, estar en el lugar fue muy emocionante e ilustrativo". E inspirador. Allí mismo, El Drogas garabateó los versos de La estancia, dedicada al fuerte de san Cristóbal: "En este suelo me gusta soñar despierto / y romper las nubes que cierran hermético el techo. / Así corren los días y las noches miserables, yo sólo pienso en ti / acurrucado entre el frío y el hambre". Y más casualidades. Esa vieja que cada mañana pasaba por delante de la casa del Drogas, arrastrando su bastón y sin casi fuerzas para saludar, fue testigo en primera persona de otro siniestro episodio de la guerra: "Una cosa es lo que cuentan los historiadores y otra lo que te cuentan las personas. Esta señora, a la que llevo viendo toda la vida, era de Larraga, el pueblo de Maravillas Gamerco, una moceta de 15 años que fue violada y asesinada por soldados franquistas después de presenciar el fusilamiento de su padre". En La tierra está sorda, las mujeres y los maestros ocupan un lugar central. "Son dos colectivos que adquieren mucho protagonismo con la Segunda República y, por ello, fueron especialmente castigados con la llegada del franquismo". En Los maestros, El Drogas canta: "Dieron su vida y su sangre por dar al pueblo conocimiento". ¿Sirvió de algo el sacrificio? "Sirvió", concluye la voz de Barricada. JESÚS MIGUEL MARCOS - ARTIKA (NAVARRA) - Tomado de Público

Lectores eternos

El invierno los había ahuyentado de los parques. La piel helada de la nieve que cubrió el pasto y los senderos del jardín de Luxemburgo les cerró el acceso a esa zona apacible en donde, desde el fin del invierno hasta ya avanzado el siguiente otoño, se sientan en las sillas de metal durante largas horas al día. Este año resistieron más que los anteriores. Enfundados en gruesos pullóveres y gabardinas soportaron el frío de los primeros abrazos del otoño hasta que llegaron los duros días invernales y la invasión romántica de la nieve. Ya no estaban allí, pero no habían desaparecido de la ciudad. París es su morada, su territorio, su espacio, su reino irrepetible, su mundo persistente. Sólo aquí circula, múltiple y masiva, una silueta que ha logrado preservarse intacta a pesar de todas las tentaciones de la híper modernidad. Las pantallas que lo invaden todo, los teléfonos móviles con 3G+, wifi y televisión incluida, la prensa gratuita, los Mp3, Internet o los dvd no lograron desterrar a esa figura y a esa práctica cuya desaparición fue tantas veces anunciada por los voraces portavoces de las nuevas tecnologías: el libro y el lector. Anónimo, plural, visible, siempre está ahí, cruzando la calle, sentado en un bar, abandonado a la lectura en los parques de París o en los bancos de madera que aún se encuentran a lo largo de avenidas y boulevares. No hay otra ciudad en el mundo con tantos lectores en la calle. No son un puñado entre miles, sino miles entre otros miles. A ciertas horas, en el Métro de París hay tanta gente con un libro en la mano como personas con un diario abierto. Seguido, uno se los cruza en la calle mientras leen. Absortos en el impacto revelador de las palabras, ajenos al tráfico, a los llamados del mundo que sigue su curso en las fronteras del libro, esos lectores desafían la oferta espectacular de la modernidad. El lector de París resistió a todos los oráculos y a los cambios que, en los últimos 20 años, fueron trastornando la fisonomía de París y la cultura del mundo. Las boutiques de ropa y la burbuja fashion se comieron primero decenas de restaurantes, de librerías y cafés. Con ellos se esfumaron los legendarios mostradores de zinc y las mesas donde posaron sus manos pintores, músicos y escritores que forjaron la cultura de los últimos dos siglos. En su lugar, como una plaga de termitas, surgieron las marcas internacionales. En los opulentos estómagos de Armani, Hugo Boss, Ralph Laurent o Kenzo yacen los restos de reliquias parisinas. Luego, a finales de los años ’80, la especulación inmobiliaria barrió los negocios de proximidad: queserías, fiambrerías y carnicerías de barrio, librerías pequeñas, verdulerías y mercerías fueron desplazadas por agencias inmobiliarias. Después le llegó el turno a los negocios de telefonía móvil, que aspiraron en sus ondas algo más de los rincones autóctonos de los barrios populares. Los supermercados y los fast-food vinieron más tarde para instalar sus imperios y hacer de París una repetida figurita de neones. Se esfumó casi todo, menos un par de cosas: el mal humor de los parisinos, su recurrente hábito metafísico a no estar nunca contentos con nada, a ofrecer como primera respuesta ante una demanda una frase que bien hubiese podido decir Bartleby, el personaje de Melville: “Lo siento, no puedo hacer nada por usted” (Bartleby decía “preferiría no hacerlo”). Quedaron en pie las panaderías y, deambulando por la ciudad a todas las horas posibles, el lector. Es una multitud de expresión beata, de todas las edades y las condiciones sociales que desafía con su constancia y su lealtad las leyes y las modas. París los protege en su seno. Al final de un célebre poema de Las flores del mal, Charles Baudelaire escribió: “hipócrita lector, mi semejante, mi hermano”. Habría que cambiar hoy el adjetivo y, en vez de “hipócrita”, poner “insólito lector”. Insólito, único y muchos, dueño de ese placer casi clandestino que es la lectura, liberado de todo para concentrarse en esa voz que le habla desde una página mientras circula en la ciudad. París es la capital de la lectura pública, la morada a cielo abierto de ese “monstruo delicado” que evocaba Baudelaire. A la irrealidad del ocio electrónico en los espacios virtuales, al mundo persistente de los juegos en línea, el lector de París le opone el viaje a través de las líneas de un libro en los espacios reales de la ciudad. Sin teclas, ni píxeles, ni guerreros temerarios, los lectores animan los infinitos mutantes de las palabras, los canales de la imaginación y el sentido original de la mayor invención humana: el lenguaje. Allí están ellos atravesando la ciudad, auténticos y a salvo de todas las revoluciones, moradores recónditos de los mundos persistentes porque han persistido en un contexto que hace todo lo posible para que la lectura y el libro no existan más. El lector de París consume los objetos de la modernidad pero parece haber desplazado el espacio de la lectura a las regiones públicas. La ciudad y el viaje entre un punto y otro son sus franjas de lectura. Las imágenes de los lectores en los escenarios urbanos de París se suceden sin interrupción. Uno de ellos iba a las diez de la mañana por el Boulevard de Port Royal, vestido con impecable traje claro y un portafolio de cuero en una mano, caminando en zigzag con un libro abierto, devorando las páginas de un libro de Thomas Harris. Un joven de 20 años leía apoyado en un árbol de la Rue de Navarre las Confesiones de San Agustín. Una mujer minúscula, con gorro de marinero y anteojos de monja, se disolvía de placer mientras leía en el Métro un libro de la serie de Harry Po-tter y una joven con un jean roto en la rodilla se ahogaba de risa leyendo un libro de tapas negras en un banco del Square des Explorateurs. Esta ciudad ha consumido muchas vidas, engrandecido otras, dejado en el olvido o el desencanto a muchos de quienes, a lo largo de los siglos, vinieron a París a realizar una ilusión. Esta ciudad ha atraído a sus orillas un flujo constante de escritores y soñadores para vivir una bohemia creativa. En sus cinco letras, París escondía un código, una promesa. París era una condición para acceder a la forma final de arte, una etapa iniciática, un viaje al corazón de la palabra y de la forma. El flujo y el embrujo han mermado. París se normalizó, se encareció, perdió su imán atractor de artistas. París se tornó una vitrina de sí misma, bella y única, pero demasiado cara, demasiado policial, demasiado hostil y oficial como para volver a suscitar un sueño colectivo de artistas. El París de Cortázar o de Hemingway es ya una leyenda de la que, a veces, surgen reminiscencias reales. Se pueden recorrer las calles y los hoteles donde se escribió buena parte de la literatura de los siglos XIX y XX. El vagabundeo histórico deslumbra por la cantidad, la calidad de los autores y las obras escritas en buhardillas u hoteles para economías estrechas. París permitía vivir con poca plata y muchos sueños. Pero la romántica buhardilla se llama hoy “petit studio”, es un espacio escueto de 9 metros cuadrados, sin ducha, con baño en el pasillo, por el que se pagan 700 dólares y cuyos propietarios exigen garantías dignas de un ejecutivo. Los bohemios de aquellos años no conseguirían ni una visa para entrar a Francia. Los lectores, sin embargo, preservaron algo de aquella geografía bohemia y creadora. No se plegaron por completo a la inmediatez útil y breve de la modernidad. Ocuparon la ciudad. El poder alucinante de las nuevas tecnologías no empañó aquí al poder inmaterial de las palabras. París no inventó la lectura ni restauró su preeminencia. Con libros electrónicos (e-book) o de papel, hay lectores en todos los rincones de la tierra. Pero sólo en esta ciudad de escritores y de arte el acto de leer es a tal punto un acto público, una demostración sensual del placer de la palabra escrita, de la narración lineal. París les supo abrir sus buhardillas y sus calles a quienes buscaron en el arte la elevación del ocioso espíritu humano. Los lectores que rondan por la ciudad amplifican esas voces y otras posteriores, continúan, en nombre propio, ofreciendo el refugio más genuino para la palabra hecha historia. La estética contemporánea destruye todo lo que la lectura construye: la extensión, la profundidad, la complejidad. Los lectores del mundo lo rehabilitan todo. Aquí, caminantes o inmóviles, los lectores hacen de París la geografía más extensa de la lectura, y de la lectura la más fiel relación humana. Desde París Eduardo Febbro Tomado de Página 12

Obama: “Sólo gestos simbólicos”...

Reforma del sistema financiero, de la sanidad, Afganistán, Irán… ¿Qué queda de las promesas de cambio de Obama un año después de su elección ? “Sólo gestos simbólicos”, explica Jhon R. MacArthur (1), director de “Harper´s Magazine”. Balance. HD.- Un año después de la elección de Barack Obama, ¿cómo ve los inicios de la presidencia ? Jhon R. McArthur.- Ha habido un cambio de tono, pero ante todo es una victoria de lo simbólico. Hasta el momento todos los gestos de Obama han sido simbólicos. Revisa la política de Bush pero sin cambios de fondo. En el asunto de las dos guerras, Afganistán e Iraq, la situación empeora. No va a retirar las tropas de Afganistán, al contrario, las va a reforzar. Y todavía no ha habido reducción de tropas en Iraq. Incluso los contratos con la terrible sociedad de seguridad privada Blackwater han sido renovados. En el tema de la reforma de la sanidad, la cuestión todavía no está decidida, pero la opción pública está ya completamente debilitada. Es probable que no haya una verdadera cobertura sanitaria pública capaz de competir con el sector privado.Por tanto todavía habrá niños, pobres, mayores que estarán mal asegurados con una póliza de seguro privado pero subvencionada por el Estado. En cuanto a la reforma del sistema financiero, sigue siendo lo simbólico lo que domina. Obama anunció que ellos iban a limitar los salarios y los bonus para los 25 cuadros dirigentes de grandes bancos y compañías de seguros, pero los miles de las otras están tranquilos. Toda esta casta de cuadros que casi ha llevado a nuestra economía a la ruina no ha sido castigada. Obama hace periódicamente grandes discursos, denunciando la avaricia de Wall Street, pero sus principales consejeros son todavía Lawrence Summers y Timothy Geithner, que estuvieron entre los arquitectos de la desregulación de la economía norteamericana en los años 90. HD.- Aunque simbólico, ¿este cambio de tono no ha tenido un efecto positivo en el mundo ? J.R.M.- Si hablamos de Irán, sí. Al no amenazar a Ahmadinejad, al tratarle como jefe de Estado, Obama le retira algunos de sus argumentos de propaganda. Dicho esto, cuando vi en el G20 de Pittsburgh enseñar el mapa de los laboratorios secretos de Irán, no pude evitar pensar en Bush y en Colin Powell en la ONU, esgrimiendo las pretendidas pruebas de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. Creo que Obama va a continuar insistiendo en el peligro que representa Irán, pero no creo que desencadene una nueva guerra. HD.- Entonces , ¿es algo más que un cambio simbólico ? J.R.M.- Sí y no, porque al mismo tiempo, su política ha incrementado su apuesta en Afganistán, lo que favorece el reclutamiento de terroristas por Al Qaida y constituye un regalo a Ahmadinejad para su propaganda, como a toda política que se nutre de la agresividad de EE.UU. HD.- Para usted, ¿Cuál ha sido el principal fracaso en el año transcurrido ? J.R.M.- La falta de reforma del sistema financiero. Obama tuvo la ocasión en febrero y marzo de cambiar el sistema : la gente estaba totalmente asustada y habría podido empujar a su partido, pero no lo hizo. Y mucho me temo que haya un relanzamiento de la locura especulativa de los años 90 precisamente porque las gentes de Wall Street y de la City no han sido castigadas. Saben que no tienen nada que temer. HD.- ¿Qué piensa del Premio Nobel de la Paz ? J.R.M.- Aquí también, estamos en un simbolismo, pero positivo. Es una manera de enviar un mensaje a Obama : no ataque Irán, no desencadene una nueva guerra. HD.- ¿Cuáles son los principales desafíos inmediatos ? J.R.M.- Por un parte Afganistán, la economía y el paro por otra. En los Estados Unidos, el consumo permanece muy débil. Todos los indicadores muestran que la recuperación es muy limitada. El paro continúa aumentando y va a superar el 10%. La cuestión es saber si Obama va a multiplicar las intervenciones públicas y gastar más dinero para luchar contra los efectos de la crisis o va a ceder ante los halcones anti-déficit. Cuando los republicanos provocaron un agujero enorme en el presupuesto (Bush era el campeón del déficit), no cesaban de acusar a Obama de ser demasiado derrochador, y es posible que al acercarse las elecciones de 2010, a mitad de su mandato, éste ceda. HD.- ¿Obama sigue siendo popular en los EE.UU. ? J.R.M.- Su popularidad ha bajado un poco, pero sigue siendo popular. Está muy dotado en términos de comunicación. Además, la memoria de Bush está todavía cercana. Muchos dicen también que hay que darle más tiempo. Es verdad, es mejor que tener a Bush en el poder pero eso no significa que Obama haga un buen trabajo. (1) Autor de “Une caste américaine” Editions des Arènes. 2008. Entrevista realizada por Charlotte Bozonnet Traducción J.A. Pina Tomado de L´Humanité

23 oct. 2009

Åsa Larsson se come a Stieg

La autora sueca se convierte en un éxito de ventas con la novela negra 'Aurora boreal'. La obra, que ha lanzado al personaje de Rebecka Martinsson, también se ha ganado a la crítica. Su segunda novela saldrá en España en enero Asa Larsson (Kiruna, Suecia, 1966) es una mujer bajita. Nada que ver con el prototipo sueco. Su fisonomía se asemeja más a la de Rebecka Martinsson, la abogada que protagoniza su novela policiaca Aurora boreal (Seix barral): estatura pequeña, piel menos pálida de lo habitual y mirada vivaracha. Curiosamente, también existen ciertas similitudes entre su heroína y Lisbeth Salander, la criatura que creó Stieg Larsson para su trilogía Millennium. Martinsson y Salander apenas miden 1,50. Son mujeres decididas, independientes, fuertes, sin hijos. Son personajes que tienen que desentrañar un crimen. Son violentas. Y ambas están heridas. Pero ahí se acaba todo. A excepción del espaldarazo en ventas que ha recibido la novela Aurora boreal en España desde que salió publicada en mayo ya ha alcanzado la 14ª edición y los 110.000 ejemplares, la trama, la estructura y el lenguaje de los dos Larsson tienen muy poco que ver. Stieg es frío. No hay emotividad en sus relatos. Asa sitúa a sus personajes en el Polo Norte, pero les da el calor de la cotidianidad y el costumbrismo. Es más, la abogada Martinsson nació en 2003, un año antes que Salander. Stieg ya tenía un buen referente para sus historias. "La creación de Rebecka me llevó seis meses. La mayoría de las novelas suecas tienen como protagonista a una buena madre. Yo quería otra cosa y si Rebecka es violenta es porque es una heroína. Pero no refleja ningún estereotipo de modernidad. Es más, creo que el mundo no podría aguantar ni una Lisbeth ni una Rebecka",confiesa Asa Larsson a Público durante su visita al Festival Getafe Negro. Los orígenes de las tramas de las dos obras tampoco son iguales. Stieg era un periodista que llevaba años intentando desentrañar los males de la sociedad sueca. Su intención partía más del reporterismo que de la literatura. El afán de Asa es más literario. Y realista. En su novela, la heroína Martinsson debe trasladarse desde Estocolmo a su ciudad natal, Kiruna, un pequeño pueblo del norte de Suecia. Allí ha aparecido muerto Viktor, un viejo amigo de la adolescencia que ocupaba un alto cargo en una secta religiosa a la que la propia Rebecka había pertenecido en su juventud. En ese lugar donde el sol clarea a ratos habitado por crucifijos, biblias y faldas plisadas hasta los tobillos, se topa con una vieja amiga la principal sospechosa una comisaria embarazada y dolorosos recuerdos. Este ambiente remite a la historia de la propia Asa Larsson. Un abuelo cura Tras ganar una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1936, su abuelo ingresó en una comunidad religiosa en Kiruna. Allí, en esa atmósfera de catequesis, nació Asa y, según recuerda, "de pequeña me pasaba el día leyendo la Biblia. De hecho, mi inspiración para toda la violencia que aparece en mis novelas procede del Antiguo Testamento. Si lo piensas, es una sucesión constante de hechos sangrientos". Si no siguió por el camino religioso, fue porque su padre, de ideas comunistas, le guió hacia la literatura. "Él era bibliotecario y siempre estaba muy atento a mis lecturas y a todo lo que escribía", comenta Larsson. Eso sí, hasta su juventud apenas cayeron en sus manos novelas policiacas, tan en boga en los años sesenta. "En aquella época, se leía mucho a Maj Sjowall y Per Wahloo, pero en mi casa, por cuestiones religiosas y morales, no me dejaban leerlas. Las tenía que pedir prestadas a otros amigos", afirma. Su revancha llegó cuando cayó en sus manos la obra de Thomas Harris. La violencia, la sangre en estado puro. El veneno para empezar a planear asesinatos literarios y la apoteosis tarantiniana de sus novelas. También leería por entonces a los clásicos suecos. "De hecho, el nombre de Rebecka Martinsson procede de Martin Beck, el inspector creado por Sjowall y Wahloo", reconoce. Tuvieron que pasar algunos años más para que Larsson se dedicara profesionalmente a la literatura. Estudió derecho y se dedicó a ejercer en los tribunales que trataban los casos de violencia de género. Precisamente, Asa alaba a Stieg y su trilogía en el tema de los malos tratos: "Las cifras de mujeres asesinadas en sus libros son reales. Yo creo que lo que ha hecho Stieg por las mujeres es increíble porque millones de hombres han leído sus libros y ahora son más conscientes de esta problemática", sostiene. Homenaje al Polo Norte Fue el nacimiento de su primera hija lo que la espoleó de nuevo a escribir. Se mudó al campo, se encerró en un estudio y se dedicó a escribir dos horas diariamente. No tenía muy claro cuál sería el género literario, pero, según cuenta, la novela negra la eligió a ella, no al revés. "Fue así, quizá en otro momento haga otras cosas", añade. Así surgió Aurora boreal, novela con la que quiso homenajear a su pueblo. "El norte siempre se ha considerado como algo inferior al sur. Desde Estocolmo, nos miran mal. Ahora en Kiruna están encantados conmigos". De hecho, ya va por la quinta novela con Rebecka Martinsson como protagonista. En enero saldrá en España, publicada por Seix Barral, la segunda, Sangre derramada. Aparte de la trama policiaca, como buena descendiente de la novela negra sueca, Larsson también trata en sus libros temas particularmente espinosos, aunque ella insista en que "no quería mostrar ideas políticas cuando empecé la novela, lo que ocurre es que mis ideas sobre lo que pienso sí están en la novela". El primero de estos asuntos peliagudos es la Iglesia. Como secta, no sale bien parada; sin embargo, ella reconoce que la Iglesia luterana en su país "está mucho más modernizada que en otros países". Como ejemplos, habla de la posibilidad de que los homosexuales tengan un matrimonio religioso o incluso que haya sacerdotisas y obispas. Otro de los temas que toca el libro es el del aborto. Uno de los personajes ha abortado y la secta fanática se lo recrimina. Pero para el lector, la crítica quedá ahí, en el fundamentalismo. "Es que en Suecia no tenemos ninguna controversia con el aborto. No recuerdo hasta qué semana, pero es legal. Y, en cualquier caso, lo que tenemos muy claro es que es una decisión de la mujer", afirma. Sin embargo, igual que otros escritores de su país desde el ya clásico Henning Mannkell a otros más jóvenes como Jens Lapidus, Asa Larsson también resalta que los países nórdicos no son ningún paraíso. "Es muy interesante cómo las novelas están destapando historias que estaban ahí y no se hablaba de ellas", señala Larsson. Y añade con un guiño sobre la idealización de los escandinavos: "No es sano hacerse ilusiones con respecto a cómo son las cosas". Contradice así a las palabras del escritor mexicano Jorge Moch, que afirmó hace unos meses que los nórdicos se inventan la violencia porque no la han vivido de primera mano. "No estoy de acuerdo. Hasta no hace mucho, la vida ha sido bastante difícil. Sobre todo en el norte. Tenemos bastantes casos de violencia doméstica. Y tenemos un pasado como colaboradores de los nazis en la II Guerra Mundial del que nadie habla", apostilla. ¿Pueden ayudar a cambiar las cosas la nueva hornada de títulos policiacos en Suecia? La autora no lo tiene tan claro. Lo que sí ha captado es el interés que los suecos tienen en España: "¡No sé por qué será! Somos sociedades muy diferentes, pero supongo que tratamos temas que interesan a cualquier ser humano". Imagen creada por Åsa Larsson PAULA CORROTO - MADRID Tomado de Público

"Me preparé para la noticia de que habían asesinado a Larsson"

La que fue compañera del escritor Eva Gabrielsson confiesa que estaba preparada para vivir sin él La que fue compañera del escritor Stieg Larsson durante 32 años, Eva Gabrielsson, ha confesado que estaba preparada para vivir sin él, porque por su profesión de periodista de investigación siempre pensó que acabarían matándole, pero no para todo lo que ha venido después de su muerte. Así lo ha reconocido Gabrielsson en una charla con la periodista Elena Pita, en el escenario del Getafe Negro, en la que ha descubierto los aspectos más desconocidos de Larsson y los detalles de su relación basada en "la admiración mutua y en compartir". "Durante años me preparé para recibir la noticia de que lo habían asesinado de diversas maneras, pero nunca pensé que me dejaría por un ataque al corazón y mucho menos que me tocaría vivir todo lo que ha venido detrás", ha expresado. Privada de todos sus derechos Al no estar casados, con la muerte de Larsson, Eva se ha visto privada de todos sus derechos como compañera sentimental, por lo que siente que le han despojado de 32 años de su vida y todo el trabajo conjunto -ya que ella también está detrás de Millenium- se haya tirado por la borda. "En vida nunca permitió que nadie nos faltara al respeto, ni a mí ni a nuestra relación", ha subrayado Eva, por lo se ha mostrado convencida de que Larsson estaría furioso si viese la situación en la que se encuentra. La sombra de Eva detrás de Millenium se extiende hasta el punto de que fue ella quien le animó a comenzar su escritura un verano que ella estaba realizando un trabajo sobre la arquitectura del siglo XX y él pasaba los días de vacaciones sólo y aburrido en una casa en el archipiélago de Estocolmo donde veraneaban. Diálogo cara a cara Así que le propuso que diera continuidad a un relato que Stieg escribió en 1989 en el que un hombre recibía un ramo de flores, que es precisamente como arranca el primer volumen de Millenium, Los hombres que no amaban a las mujeres. Eva considera que Larsson desarrolló una manera única de escritura, en la que parece que dialoga cara a cara con los lectores, y es ahí donde, para ella, radica el éxito de estas novelas. Preguntada por el compromiso de su pareja en combatir contra toda forma de discriminación, Eva ha relatado que Larsson sufrió acosó escolar a los 9 años, cuando se mudó a Estocolmo a vivir con sus padres, después de haberse criado con sus abuelos a 200 kilómetros de la capital, a la que llegó hablando un dialecto que sus compañeros no comprendían. Cariño a lo femenino Sobre su relación con las mujeres, Gabrielsson ha destacado que Larsson siempre se encontró más cómodo entre ellas y siempre prefirió trabajar con ellas en sus investigaciones periodísticas porque "sentía que había menos competitividad" y de ese cariño hacia lo femenino deriva su apoyo a la lucha contra la violencia de género. Gabrielsson, que ha apostado por la vigencia de la novela negra como reducto de los problemas sociales que no llegan a los medios de comunicación, ha destacado el triunfo de su pareja en hacer ver al mundo entero que la sociedad sueca no es tan idílica como se cree, sino más bien acomodaticia. Sobre la posibilidad de continuar la cuarta entrega de Millenium, de la que Larsson dejó escritas 200 páginas, Eva ha asegurado que, si la ley se lo permitiera, sí se sentiría capaz de darle un final ya que ella mejor que nadie conocía las inquietudes y preocupaciones que Larsson quería imprimir en esta saga que, si un infarto no se hubiese interpuesto, habría alcanzado los diez volúmenes. Tomado de Público

21 oct. 2009

´Siempre hay que defender la alegría en voz alta y con todos los medios´

Cantautor uruguayo. Mario Benedetti y Daniel Viglietti unieron sus voces allá por el año 1978 y desde entonces ya nunca se separaron. Tiempo después, el músico sigue unido al poeta a través de sus textos y de su legado humano. Las dos voces, ahora fundidas en una sola, regresarán esta noche, a las 20 horas, al Paraninfo y el jueves a la Sede de Cocentaina con un concierto organizado por el Centro de Estudios Iberoamericanos Mario Benedetti. MARÍA POMARES ? Aunque parezca una paradoja, Benedetti estará más presente que nunca esta noche en el Paraninfo... Sí, es una situación impar en el sentido de que este concierto ya no será a dos voces como titulábamos nuestro recital y nuestro disco, sino a una voz, pero Mario estará presente a través de sus textos. A nivel personal, me sucede algo parecido, me siento sin Mario, pero también con Mario. La fuerza expresiva de su poesía, su ejemplo humano, su lealtad con los principios del humanismo hacen que, ausente su cuerpo, su obra siga trabajando y que, en mi caso, de algún modo, me siga acompañando como ocurrirá esta noche o como ya pasó anteriormente en México, Uruguay o Argentina. Al margen del trabajo "A dos voces" y el exilio, ¿qué más compartió con Mario Benedetti? La amistad sobre todo. Nos conocíamos desde finales de los años cincuenta, cuando él trabajaba en sus primeras obras literarias y yo, en mis primeras canciones, y ambos escribíamos en el semanario "Marcha". Luego, en 1978 nos encontramos en La Habana en medio del exilio, y descubrimos todo lo que teníamos en común. Poco después, nacía la idea de crear "A dos voces". Cuál es el retrato de Mario Benedetti que va a trazar esta noche en Alicante? Voy a recorrer diferentes trazos de los encuentros y los trabajos con él, y de las diferentes etapas de nuestra relación. También voy a acercar el recuerdo de gente que Mario admiró, y voy a incluir algún pasaje de amor porque él siempre luchó por defender la alegría como dice en uno de sus poemas. ¿La música siempre es el mejor aliado en esa defensa de la alegría? No sé si es la mejor, pero sí es cierto que la alegría siempre necesita que se la defienda en voz alta y con todos los instrumentos, y la música es uno de ellos, como la poesía. ¿Qué tiene Daniel Viglietti de trovador? El trovador es lo esencial en mí porque a través de la letra y de la música voy irradiando mensajes, pero no son mensajes informativos, sino cargados de emoción, aunque parece que ahora está fuera de moda. Siempre trato de decir ciertas verdades y reclamos pasados por la emoción de hacer un producto hermoso. No obstante, a veces al trovador le toca el hombre y le pide tiempo prestado, y otras veces es el comunicador el que pide ese tiempo. ¿Cómo se llega a esa fusión de música culta y popular que define su obra? Ése es un fenómeno del que no he sido demasiado consciente, pero yo lo definiría como una especie de mestizaje cultural. Quizás me venga de mis raíces. Mi madre, Lyda Indart, era pianista clásica y mi padre, Cédar Viglietti, era guitarrista y folclorólogo. Esas dos vertientes se me vinieron desde niño, de modo que es difícil separar todo eso. Su música siempre ha caminado de la mano de causas que ha considerado justas. ¿Hay algo más allá del compromiso? Todos estamos comprometidos, incluso Bush. El compromiso siempre está presente, lo malo es que, en ocasiones, es con el vacío, con la mentira, con la desigualdad o con el racismo. Ojalá todos estuviéramos comprometidos con la vida, con el cambio social, con la igualdad o con el camino hacia el socialismo verdadero. No obstante, la gran mayoría es gente linda y solidaria. Decía en una de sus canciones que "nunca oiremos tangos como los del tiempo aquél, pero hay que seguir cantando aunque ya no esté Gardel". ¿También aunque ya no esté Benedetti? Por supuesto. Es tal la miseria imperante en millones y millones de personas que la pregunta se contesta sola. Da vergüenza saber por cifras oficiales cómo se ha acrecentado la pobreza, y el abismo de desigualdad que existe, pero en América Latina no hay reservas para oponerse a eso, y de ahí se explica que haya gobiernos progresistas de diferentes estilos intentando hacer las cosas de otro modo. ¿Cómo se traducirá esa oposición en las elecciones del domingo en su país? Éstas son unas elecciones muy importantes porque, por un lado, votamos para que estos últimos cinco años de Gobierno progresista continúen y, por otro lado, hay dos plebiscitos, uno para que en las próximas elecciones los uruguayos residentes fuera del país puedan votar, y otro para anular la Ley de Caducidad y que así se pueda hacer justicia en este país con una ley que abarque a todos los terroristas de Estado de la dictadura. En "Canción para mi América" instaba a dar "tu mano al indio". ¿Sigue en vigor esa reivindicación en la actualidad? Por supuesto. Aunque esa canción es de 1961, sigue siendo necesario, como también lo es que seamos conscientes de que los pueblos indígenas nos sólo nos han dado la mano desde su lucha por la identidad o con experiencias como la zapatista en México o el Gobierno de Evo Morales, sino que nos han un abrazo de esperanza que está formando un tejido muy importante en América Latina. Tomado de Informacion.es

20 oct. 2009

La Corte de Uruguay puso freno a la impunidad

A seis días de que se realice el plebiscito, la decisión de la Justicia suma argumentos a favor de terminar con la amnistía que impide enjuiciar a militares y policías responsables de las violaciones a los derechos humanos. La Corte Suprema le dio un último envión a la campaña para anular la Ley de Caducidad en Uruguay. Por primera vez en la historia de ese país, el máximo tribunal declaró inconstitucional la norma para el caso de Nibia Sabalsagaray, después de que lo hicieran el Ejecutivo y el Congreso. A seis días del plebiscito, la decisión del Supremo suma argumentos a favor de terminar con la amnistía que impide enjuiciar a militares y policías responsables de las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura (1973-1985). La única central sindical, PIT-CNT, y organizaciones defensoras de los derechos humanos impulsaron la consulta del próximo domingo –que se realizará junto a las presidenciales– para que los uruguayos decidan si anulan la polémica norma, promulgada en 1986 y ratificada en un plebiscito en 1989. Raúl Olivera, miembro de la Comisión de Derechos Humanos de PIT–CNT, no oculta su satisfacción por el fallo de la Corte. “Si bien la inconstitucionalidad de la ley es en relación con un caso, también abre la puerta para que se revisen otros”, dijo a Página/12. Lo que señala Olivera es correcto. La decisión de los jueces sienta jurisprudencia y facilita la presentación de nuevas demandas. El proceso hacia la inconstitucionalidad comenzó cuando el presidente Tabaré Vázquez, del centroizquierdista Frente Amplio, excluyó el caso de Sabalsagaray de la Ley de Caducidad y permitió su investigación. El pasado febrero, las dos cámaras del Parlamento entregaron a la Corte Suprema su dictamen a favor de declarar inconstitucional dicha norma. Ayer, cuatro de los cinco jueces del tribunal pusieron su granito de arena por un cambio en las instituciones del país. Nibia Sabalsagaray, entonces militante del Centro de Estudiantes del Instituto de Profesores Artigas, fue detenida en 1974 y trasladada al cuartel del Batallón de Ingenieros N° 5. Un día después, los militares entregaron a sus familiares su cadáver en un ataúd cerrado y con la prohibición de abrirlo, afirmando que se había suicidado. Sin embargo, sus allegados no creyeron la versión oficial del “ahorcamiento”. El hoy intendente frenteamplista del departamento de Canelones, Marcos Carámbula, era estudiante de medicina y le faltaban seis meses para obtener el título cuando fue llamado por la familia para que observara el cuerpo de la joven, ante la negativa de las autoridades de permitir una nueva autopsia. Carámbula pudo determinar que Sabalsagaray murió a causa de los golpes que había recibido. El referéndum contra la ley, que fue convocado después de que sus detractores reunieran 300.000 firmas para pedir su anulación, cuenta con el apoyo del oficialista Frente Amplio, mientras que los partidos Nacional (blanco) y Colorado se muestran partidarios de mantener la norma tal y como está. El votante deberá colocar una boleta rosada por la anulación y ninguna si no lo cree así. Según un sondeo de la encuestadora Interconsult conocido ayer, el 47 por ciento de los consultados afirma que votará por anularla, el 40 por ciento que no pondrá la papeleta rosada y el 13 por ciento no sabe o no contesta. Para ganar el plebiscito se necesita el 50 más uno de los votos. Según Olivera, los sondeos no son representativos. Por un lado, el electorado más conservador no manifiesta su voto y, por otro lado, hay una gran cantidad de votantes que vienen de Argentina que están a favor de la derogación de la ley y no son tenidos en cuenta. El líder sindical se queja de la poca difusión que tuvo la campaña en los medios de comunicación, mientras subraya que hoy se hará el gran cierre con una movilización en Montevideo. Se eligió un día simbólico, como cada 20 de mayo de las últimas dos décadas. Por eso, el lema es “el último 20 con leyes de impunidad”. Mercedes López San Miguel Tomado de Página 12
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