26 oct. 2010

Argentina: el asesinato de Mariano Ferreyra y su significado político


Imagén:  Sin Permiso

Una marcha de unas 60.000 personas repudió el jueves pasado en las calles de Buenos Aires el asesinato de Mariano Ferreyra, un joven militante sindicalista de 23 años. Otros miles se manifestaron en las principales ciudades de Argentina.

Mariano ingresó el miércoles 20 de octubre en esa larga lista de víctimas del terror estatal o paraestatal que durante más de un siglo –con distintos grados de intensidad y frecuencia– ha pretendido silenciar la protesta social, el grito de los trabajadores democráticamente autoorganizados y de los oprimidos. Elsa Rodríguez, una luchadora social y política de 60 años, se halla también entre la vida y la muerte, con una bala alojada en el cerebro, consecuencia del mismo ataque criminal que segó la vida de Mariano Ferreyra.

Desde el gobierno y desde la oposición, desde todos los grandes medios de comunicación –los proguberbamentales, lo mismo que los antigubernamentales–, y superando milagrosamente diferencias coyunturales, parecieron ponerse de acuerdo a la hora de unificar el mensaje: Ferreyra había muerto como consecuencia de un enfrentamiento entre "bandas sindicales". O sea, reaparece la tesis de los dos demonios. Idéntico mensaje se quiso pasar cuando, no muy lejos geográficamente de dónde esta vez ocurrieron los hechos –en el Puente Pueyrredón, el 26 de junio de 2002—, la policía acribilló a los jóvenes Maximiliano Kosteky y Darío Santillán. Precisamente: la participación en aquella movilización del puente Pueyredón y el impacto que le provocaron aquellas cobardes ejecuciones marcaron los primeros pasos de Mariano en la lucha social y política, según cuentan quienes lo conocieron.

El discurso oficial, lo mismo que el de la oposición establecida, fue entonces como el de ahora: "bandas enfrentadas". Y ahora como entonces, no ha tardado en desbaratarse el premeditado ideologema de los dos demonios en que tienden a confluir los mensajes del poder del gobierno y los del poder de la oposición establecida. Pues la cosa está clara como el agua: de un lado están quienes protestan y se enfrentan a las injusticias establecidas, que son muchos; del otro, los establecidos, que no son muchos ni están muy bien avenidos, pero que, a lo que se ve, no han perdido el instinto de unirse cuando de lo que se trata es de acallar el griterío de las victimas y defender como sea el "orden". Un "orden" manifiestamente propicio a los victimarios.

¿Cómo fueron los hechos?

Existe un inveterado conflicto en la línea del ex Ferrocarril Roca con los trabajadores llamados "tercerizados". Muchos, por reclamar el fin de contratos infames, han sido despedidos; otros persisten en pedir su incorporación al trabajo formal.

No era la primera vez que los "tercerizados" se disponían a tomar medidas o a emprender acciones para hacer visibles sus elementales exigencias laborales, a manifestarse en las estaciones o atravesarse con piquetes en las vías. En esta ocasión, cuando intentaban una nueva protesta, fueron rechazados por un grupo de choque de la burocracia de la Unión Ferroviaria, una casta corrupta adueñada del sindicato con el beneplácito y aun el sostén de todos los ministros de Trabajo desde hace décadas. Tanto la policía de la provincia de Buenos Aires, como la Federal –con competencia en las instalaciones ferroviarias— fueron impávidos testigos de los acontecimientos. Cuando los tercerizados se replegaban ante la embestida de la "patota", aparecen, según varios testimonios, dos tiradores que, no sin pericia, abren fuego a discreción sobre los manifestantes desarmados. Tres de ellos son alcanzados por los disparos: Mariano, en la región hepática, Elsa Rodríguez, en la cabeza, y otros dos, en las piernas.

La burocracia sindical y el Estado

La muerte de Mariano, un muchacho particularmente querido por quienes lo conocían, un militante empeñado en entender y cambiar a mejor el mundo, un aplicado estudiante de historia con formación de obrero metalúrgico – ahora desocupado – y miembro del Partido Obrero (de orientación trotskista), vuelve a colocar en el centro del debate público argentino un viejo y decisivo problema político de nuestro país.

La cristalización de excrecencias burocráticas en la vida sindical o política no es un fenómeno ni nuevo ni endémico de la Argentina. Pero el desarrollo de la burocracia sindical argentina presenta unas particularidades muy llamativas, que tampoco cabe asociar necesaria ni, menos aún, exclusivamente al peronismo de Perón.

Fue el dictador Juan Carlos Onganía quien, a mediados de los 60. provocó la primera distorsión con la Ley de Asociaciones Profesionales, una disposición legal nacida del acuerdo con un sector de los viejos dirigentes para frenar el ascenso de una nueva generación obrera combativa. Esta norma preparó el caldo de cultivo para el nacimiento de un nuevo tipo de burócrata sindical, desconocido hasta entonces: el burócrata sindical convertido en empresario. La legislación y el modelo de ella dimanante persisten hasta el día de hoy. Por la vía así abierta en los años 60, ocurrió en los 70 que varios dirigentes sindicales se transformaron en delatores; primero, al servicio del terrorismo de la ultraderechista Triple A; luego, a las órdenes de los grupos de tarea de la dictadura militar. Cuando tuvieron que ir a declarar en el juicio democrático contra las Juntas militares, ya no recordaban nada. Ahora sólo quedan en actividad algunos que en aquellos días eran pichones implumes y de vuelo corto. ¿Cómo reprocharle al Papa su juvenil paso por las juventudes hitlerianas, o su posible fascinación intelectual de entonces con el nazi Heidegger o con el nazi Carl Schmitt, que ahora, encima, y vaya usted a saber porqué, fascinan a cierta confusionaria izquierda académica más amiga de la inane vanidad mediática o del rentable enredo cortesano que de la lucha abierta en la calle o del trabajo honrado y discreto en la biblioteca o en el laboratorio?

Pero alguna memoria hay que tener. Y es lo cierto que se dio un cambio cualitativo en varios dirigentes gremiales durante el gobierno de Carlos Menem. Todavía existía entonces una estructura clásica que, quieras qu eno, se atravesaba en el camino del proceso de desguace del Estado, de las contrarreformas neoliberales, de las privatizaciones y las desregulaciones. No era suficiente contar con las oprobiosas leyes de la Reforma del Estado y de la Emergencia Económica, esas leyes que la mayoría de peronistas y radicales aceptaron sin decir ni mu, con la honrosa excepción de un pequeño grupo de resistentes. Pese a que la hiperinflación había hundido en la miseria a los más pobres, subsistían todavía fuerzas dispuestas a oponerse al shock neoliberal. Para erradicarlas, la llave maestra fue transformar a los jefes de los principales dirigentes de los sindicatos en socios del desguace, en cómplices activos de las privatizaciones y en beneficiarios directos de las desregulaciones. Era un negocio en el que había para repartir. Y esa fue la táctica descubierta por el ingenmio truhanesco de Menem, quien contó, para llevarla a cabo, con varios "expertos" en diseño de institucional amalgamador de bribones: Domingo Cavallo, Caro Figueroa, Horacio Liendo, entre otros.

Los burócratas sindicales, hasta aquel momento corrompidos, si así puede decirse, por pasiva, pasaron entonces, por activa, a ser emprendedores dueños de supuestas cooperativas o Pymes, cuyo "negocio" consistía en "tercerizar" las tareas y recontratar a precio vil a los mismos trabajadores que, relativamente bien pagados y mejor formados, habían sido despedidos de las empresas públicas privatizadas o concesionadas. También había algunos dólares de esta fiesta para el sector privado: joint-ventures con bancos y financieras, nacionales y trasnacionales, negocietes con la previsión social, con las ART (Aseguradores de Riesgo de Trabajo) y emprendimientos tan variados como daba a entender la rebosante imaginación de unos novoempresarios penetrados de la ambiciosa avidez de una época sin escrúpulos.

Empresas y empresitas de tal espurio origen pueden reconocerse hoy en los ferrocarriles, en el transporte en general, en lo que quedó de YPF, en Yacimientos Carboníferos, en la flota Petrolera del Estado –que pasó enterita a la burocracia novoempresarial—, en el sector telefónico (en todas y cada una de las provincias)… En fin, la lista es muy larga; pero todos y cada uno de los trabajadores de esas empresas saben quiénes son los dueños y cómo llegaron a serlo…

Y si entre tantos casos criminales hubiera que elegir una perlita, hay que decir que en los ferrocarriles se encuentra una verdadera joya. José Pedraza es uno de los socios concesionarios del Belgrano Cargas, una empresa que ayudó a destruir, labor por la que sigue recibiendo jugosos subsidios: desde los tiempos de Menem, y sin interrupción alguna. Otro de sus socios en el control de la Unión Ferroviaria es el actual subsecretario de Transportes de la Nación. Pedraza fue también procesado por ilícitos de una empresa en la que había puesto como titular a su mujer. Y en ese caso, como en otros, fue defendido por un gabinete jurídico del que es socio el actual procurador de la Nación, Esteban Righi, jefe, a su vez, de todos los fiscales. Casi una costumbre la del hoy funcionario kirchnerista: hace un tiempo fue el defensor del los burócratas del Smata, acusados de haber promovido en la época de Isabel Martínez de Perón –y en connivencia con la patronal— la desaparición forzada de los trabajadores que formaban parte de la Comisión Interna de Mercedes Benz. Para seguir la historia de José Pedraza y sus amigos resulta muy recomendable la lectura de El Ferrocidio, el excelente libro de Juan Carlos Cena, o ver La última estación, el imponente documental de Fernando "Pino" Solanas.

La criminalidad de estos burócratas sindicales trocados en empresarios ha traspasado en la Argentina límites que ni siquiera habrían podido soñar algunos de los mayores mafiosos de la historia universal. Un solo ejemplo (mero ejemplo): la causa que se sigue por falsificación de medicamentos y por la que está preso el legendario dirigente de los bancarios José Zanola. Su especialidad era adulterar los fármacos oncológicos, particularmente los de mayor valor en el mercado, que se distribuían entre las obras sociales sindicales. Tal vez se intente argumentar en su defensa –y en la de sus colegas de asociación ilícita– que sus fines en última instancia han sido humanitarios, una suerte de propiciador de la eutanasia para el caso de los enfermos de cáncer terminal. En este juicio también tendrá algo que decir Pedraza.

Entre todos estos burócratas empresarios y sus protectores se halla el autor intelectual del asesinato de Mariano Ferreyra.

El mundo de la tercerización


Pero hay otro asunto que esta muerte pone también sobre el tapete. Argentina, tras un crecimiento económico espectacular en los últimos años, padece una calamitosa situación social y laboral. Es decir, sigue en pie, con algunos retoques más o menos cosméticos, la teoría neoliberal del derrame. Largos años de dictadura y ajuste neoliberal trajeron consigo la generalización del empleo precario, la pobreza abundante y la fragmentación extrema del mercado laboral. (Véase al respecto la excelente entrevista con Susana Torrado reproducida en la entrega anterior de SinPermiso.) Algo se recuperó en relación con el momento de mayor depresión del año 2001, aunque resulta difícil de cuantificar por la manipulación de las estadísticas del INDEC en 2007. De todas maneras, se admite que en varios sectores se habría recuperado el nivel de 1968, anterior a la larga crisis nacional. Pero aún admitiendo los datos oficiales, se constata que sólo un cuarto de los jóvenes menores de 30 años tiene un empleo en blanco. Y en el caso del empleo en negro e informal, que es el caso de quienes trabajan en las empresas tercerizadas, paradójicamente reciben un tercio del salario de quienes están en blanco, es decir en el trabajo formal. Ese es el origen del reclamo y de la lucha de los obreros "tercerizados" de la ex línea Roca, una causa justa –eminente y hasta elementalmente justa— por la que murió Mariano Ferreyra.

La tesis de las bandas o los dos demonios

La tesis, farisaica hasta la indenecia, de las bandas extremistas pugnazmente enfrentadas fue siempre el primer reflejo del gobierno, de este gobierno y de todos los gobiernos anteriores. Es también el primer titular que acomoda a los medios; pero en este caso, como en otros, se estrella enseguida con hechos tan palmarios como sencillos. Y el esbozo de "argumento" , apenas incoado, queda pulverizado y aventado en el acto, sin siquiera necesidad de soplar: una de estas pretendidas "bandas" pone las balas; la otra se limita a poner los muertos y los regueros de sangre.

Tampoco se tiene el guión prestablecido de la supuesta neutralidad de la policía o de las fuerzas de seguridad. La policía no tiene credibilidad ninguna para investigar estos casos. Ni siquiera cuando muere un chico atacado por un "patovica" en la puerta de una discoteca. No es imposible que, en algún momento, los testigos superen el temor y se resuelvan a decir lo que saben ante fiscales y jueces probos. Mientras tanto, el crimen de Mariano Ferreyra quedará impune, mas allá del "perejil" que encuentren esta vez para cargarle el muerto.

Carlos Abel Suárez

Tomado: http://www.sinpermiso/.

Trabajad más duro para ganar menos: la furia francesa en la jaula de la Unión Europea



Imagen: Sin Permiso


Ahí están de nuevo los franceses: de huelga, bloqueando el transporte, armando una buena por las calles, y todo simplemente porque el gobierno quiere elevar la edad de jubilación de los 60 años a los 62. Tienen que estar locos.
Supongo que esa es la forma en que se ve el actual movimiento de masas – o se muestra, por lo menos – en buena parte del mundo, y sobre todo en el mundo anglosajón.

Acaso lo primero que haya que decir respecto a las actuales huelgas masivas en Francia es que en realidad no tienen que ver realmente con "elevar la edad de jubilación de los 60 a los 62 años". Esto equivale a describir el libre mercado capitalista como una especie de puesto de limonada. Una simplificación propagandística de cuestiones muy complejas.

Les permite a los comentaristas arremeter contra puertas de par en par abiertas. Al fin y al cabo, observan sagazmente, la gente de otros países trabaja hasta los 65 años, de modo que ¿por qué van a librarse los franceses a los 62? La población envejece, y si no se eleva la edad de jubilación, el sistema de pensiones irá a la bancarrota teniendo que pagar las pensiones de tantos ancianos.

Sin embargo, el actual movimiento de protesta no tiene que ver con "elevar la edad de jubilación de los 60 a los 62". Se trata de mucho más.

Para empezar, este movimiento expresa la exasperación con el gobierno de Nicolas Sarkozy, que de forma descarada favorece a los superricos sobre la mayoría de la clase trabajadora de este país. Fue elegido con el lema, "Trabajar más para ganar más", y la realidad ha terminado siendo que se trabaja más para ganar menos. El ministro de Trabajo que introdujo la reforma, Eric Woerth, le consiguió a su mujer un empleo entre el personal de oficina de la mujer más rica de Francia, Liliane Bettencourt, heredera de L´Oréal, el gigante de los cosméticos, al mismo tiempo que como ministro a cargo del presupuesto hacía la vista gorda a sus abultadas evasiones fiscales.

Mientras las deducciones fiscales a los ricos ayudan a vaciar las arcas públicas, este gobierno hace lo que puede por echar abajo el conjunto del sistema de seguridad social surgido tras la Segunda Guerra Mundial con el pretexto de que "no nos lo podemos permitir".

La cuestión de las jubilaciones resulta bastante más compleja que la "edad de jubilación". La edad legal de jubilación significa la edad a la que puede uno jubilarse. Pero la pensión depende del número de años trabajados, o para ser más precisos, del número de cotisations del plan conjunto de pensiones. Con la excusa de "salvar al sistema de la bancarrota", el gobierno va elevando gradualmente el número de años de cotización de 40 a 43 años, dando indicios de que se ampliará aún más en el futuro.

A medida que se prolonga la educación y se empieza a trabajar más tarde, para tener una pensión completa la mayoría de la gente tendrá que trabajar hasta los 65 o los 67. Una "pensión completa" viene a estar en torno al 40% del salario en el momento de la jubilación.

Pero aun así, puede que no sea posible. Cada vez es más difícil encontrar empleos a tiempo completo y los patronos no necesariamente desean conservar empleados mayores. O bien la empresa desaparece y el trabajador de 58 años se encuentra permanentemente desempleado. Cada vez se vuelve más difícil trabajar a tiempo completo en un empleo asalariado durante más de cuarenta años, por mucho que uno quiera. De modo que en la práctica la reforma de Sarkozy-Woerth significa sencillamente reducir las pensiones.

Eso es, de hecho, lo que la Unión Europea ha recomendado a todos los estados miembros como medida económica, con la intención, como en el caso de la mayor parte de las actuales reformas, de reducir costes sociales en nombre de la "competitividad", queriendo decir competencia para atraer la inversión de capital.

Los trabajadores menos cualificados, que en lugar de proseguir sus estudios, hayan podido entrar en la población activa jóvenes, digamos a los dieciocho años, habrán estado inscritos en un plan durante cuarenta y dos años a la edad de 60 si consiguen, desde luego, seguir con empleo durante todo ese periodo. Las estadísticas muestran que su esperanza de vida es relativamente breve, de modo que necesitan dejar de trabajar pronto si quieren disfrutar de alguna clase de jubilación.

El sistema francés se basa en la solidaridad entre generaciones, en el sentido de que las cotizaciones de los trabajadores de hoy se destinan a pagar las pensiones de la gente hoy jubilada. El gobierno ha intentado sutilmente enfrentar a una generación contra otra, arguyendo que es necesario proteger el futuro de la juventud de hoy, que paga por los pensionistas del baby boom. Por lo tanto resulta extremadamente significativo que esta semana los estudiantes universitarios y de instituto se unieran al movimiento huelguístico de protesta. Esta solidaridad intergeneracional es un serio golpe al gobierno.

Los jóvenes son mucho más radicales incluso que los viejos sindicalistas. Son muy conscientes de la creciente dificultad de hacerse una carrera. La tendencia es que el personal cualificado entre en el mercado de trabajo cada vez más tarde, después de haber pasado por años de enseñanza. Con la dificultad de encontrar un puesto de trabajo estable, a tiempo completo, muchos dependen de sus padres hasta los 30 años. Es cuestión de simple aritmética darse cuenta de que en este caso no habrá jubilación plena hasta la edad de 70 años.

Productividad y desindustrialización

Como es ya práctica habitual, los autores de las reformas neoliberales las presentan no como elección sino como necesidad. No hay alternativa. Debemos competir en el mercado global. O seguís nuestra vía o vamos a la quiebra. Y esta reforma la dictó esencialmente la Unión Europea, en un informe de 2003, al concluir que hacer trabajar más a la gente era necesario para recortar los costes de las pensiones.

Estos dictados impiden cualquier discusión de los dos factores básicos que subyacen al problema de las pensiones: productividad y desindustrialización.

Jean-Luc Mélenchon, antiguo miembro del Partido Socialista que encabeza el Partido de la Izquierda [Parti de Gauche] relativamente nuevo, es casi el único dirigente político en apuntar que aun cuando haya menos trabajadores que contribuyan a los planes de pensiones, la diferencia puede compensarse con un aumento de la productividad. Desde luego, la productividad del trabajador francés está entre las más altas del mundo (es mayor que la de Alemania, por ejemplo). Además, aunque Francia tenga la segunda esperanza de vida más alta de Europa, también tiene la tasa de natalidad es más elevada. Y aunque sean menos los que tienen empleo, debido al paro, la riqueza que producen debería ser suficiente para mantener los niveles de las pensiones.

Ajá, pero he aquí el truco: durante décadas, conforme la productividad sube, los salarios se estancan. Los beneficios del aumento de la productividad se desvían al sector financiero. La hinchazón del sector financiero y el estancamiento del poder adquisitivo ha conducido a la crisis financiera, y el gobierno ha conservado el desequilibrio rescatando a los despilfarradores financieros.

Así que, lógicamente, conservar el sistema de pensiones exige básicamente elevar los salarios para que reflejen la mayor productividad: un cambio de política de verdadera envergadura.

Pero existe otro problema crucial ligado a la cuestión de las pensiones: la desindustrialización. Con el fin de mantener los elevados beneficios drenados por el sector financiero y evitar pagar salaros más altos, una industria tras otra ha desplazado su producción a países de trabajo barato. Las empresas rentables cierran mientras el capital sigue buscando beneficios aún mayores.

¿Es esto simplemente resultado inevitable del ascenso de las nuevas potencias industriales de Asia? ¿Es inevitable una rebaja de los niveles de vida de Occidente debido a su ascenso en Oriente?

Tal vez. Sin embargo, si desplazar la producción industrial termina por hacer bajar el poder adquisitivo de Occidente, eso lo sufrirán entonces las exportaciones chinas. La misma China está dando los primeros pasos para fortalecer su mercado interior. El "crecimiento orientado a la exportación" no puede ser la estrategia de todos. La prosperidad mundial depende en realidad de fortalecer tanto la producción interna como los mercados interiores. Pero esto exige la clase de política industrial deliberada que prohíben las burocracias de la globalización: la Organización Mundial del Trabajo y la Unión Europea. Operan con el dogma de la "ventaja comparativa" y la "libre competencia". Sobre la base del libre comercio, China se enfrenta actualmente a sanciones por promover su propia industria de energía solar, vitalmente necesaria para acabar con la mortal contaminación del aire que asola a ese país. Se trata la economía como un gran juego en el que seguir las "reglas del libre mercado" es más importante que el medio ambiente o las necesidades básicas de los seres humanos.

Sólo los financieros pueden salir ganando en este juego. Y si pierden, pues, bueno, consiguen de los gobiernos serviles más fichas para otro juego.

¿Punto muerto?

¿En qué acabara todo?

Debería acabar en algo así como una revolución democrática: una completa puesta a punto de la política económica. Pero hay razones muy poderosas para que esto no suceda.

Para empezar, no hay dirección política en Francia dispuesta y capacitada para dirigir un movimiento verdaderamente radical. Mélenchon es el que más se acerca, pero su partido es nuevo y su base aún es reducida. La izquierda radical se ve maniatada por su sectarismo crónico. Y hay una gran confusión entre la gente que se rebela sin programas ni líderes claros.

Los dirigentes sindicales son bien conscientes de que los empleados pierden un día de salario cada vez que van a la huelga, y lo cierto es que andan siempre inquietos tratando de encontrar modos de terminar una huelga. Los estudiantes son los únicos que no sufren esa limitación. Los sindicalistas y los dirigentes del Partido Socialista no piden nada más drástico que la apertura de negociaciones con el gobierno sobre los detalles de la reforma. Si Sarkozy no fuera tan tozudo, es una concesión que podría hacer el gobierno y que podría devolver la tranquilidad sin cambiar tantísimo.

Sería necesaria la milagrosa aparición de nuevos dirigentes para llevar adelante el movimiento.

Pero aunque esto sucediera, hay un obstáculo aún más formidable para un cambio básico: la Unión Europea. La UE, edificada sobre los sueños populares de una pacífica y próspera Europa unida, se ha convertido en un mecanismo de control social y económico en nombre del capital y especialmente del capital financiero. Además, está ligada a una poderosa alianza militar, la OTAN.

Abandonada a sus propios medios, Francia podría experimentar con un sistema económico más socialmente justo. Pero la UE está ahí precisamente para impedir esos experimentos.

Actitudes anglosajonas

El 19 de octubre, el canal de la televisión internacional francesa France 24 programó un debate sobre las huelgas entre cuatro observadores no franceses. Una mujer portuguesa y un hombre de la India parecían tratar de comprender, con moderado éxito, lo que está sucediendo. Por contraposición, los dos anglo-norteamericanos (el corresponsal en París de la revista Time y Stephen Clarke, autor de 1000 Years of Annoying the French) se divirtieron demostrando su autosatisfecha incapacidad para entender el país sobre el que se ganan la vida escribiendo.

Su rauda y feliz explicación: "Los franceses están siempre de huelga por diversión, porque lo disfrutan".

Un poco más tarde, el moderador mostró una breve entrevista con un estudiante de instituto que ofrecía comentarios serios sobre la cuestión de las pensiones. ¿Hizo esto vacilar a los anglosajones?

La respuesta fue instantánea. ¡Qué triste ver a un joven de dieciocho años pensando en las pensiones cuando debería estar pensando en chicas!

De modo que ya sea por divertirse, ya sea en lugar de divertirse, los franceses resultan absurdos para los anglo-norteamericanos acostumbrados a decirle a todo el mundo lo que ha de hacer.

Diana Johnstone: Miembro del Consejo Editorial de SinPermiso,es autora de Fools' Crusade: Yugoslavia, NATO and Western Delusions.

Tomado: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3665

24 oct. 2010

Las venas abiertas de la invasión a Irak



Por acá un detenido torturado con cables pelados. Por allá, niños fusilados por tropas estadounidenses en puestos de control. En otro lado, insurgentes usando niños y discapacitados para cometer atentados suicidas.

Así que ahora empezamos a ver qué había detrás de lo que Tony Blair llamó “el precio de la sangre”. Por acá un detenido torturado con cables pelados. Por allá, niños fusilados por tropas estadounidenses en puestos de control. En otro lado, insurgentes usando niños para cometer atentados suicidas. Y así, 391.832 documentos. En el Pentágono, estos mensajes llegaban todos los días a las casillas de correo de los burócratas. Para los iraquíes, los documentos detallan, en el tono desafectado del lenguaje militar, nada menos que las venas abiertas de una nación.

Hoy, siete años y medio después de la orden de invadir, la mayor filtración en la historia ha mostrado, mucho más que lo conocido hasta ahora, todo lo que desató esa declaración de guerra. Los servicios secretos iraquíes torturaron a cientos de personas, los militares estadounidenses miraron, tomaron nota y mandaron e-mails, pero casi nunca intervinieron. La tripulación de un helicóptero artillado recibió la orden de dispararles a insurgentes tratando de rendirse. Un médico le vendió a Al Qaida un lista de pacientes suyas, mujeres disléxicas, para que sean engañadas para convertirse en bombarderas suicidas. Una empresa privada de Estados Unidos, que ganó millones de dólares tercerizando tareas de seguridad, mataba civiles. Y los estadounidenses que siempre se vanagloriaron de no contar víctimas civiles, en realidad llevaban un conteo secreto. Siendo conservadores, los nuevos documentos suman 15.000 muertes a los números conocidos hasta ahora.

Fue anteayer cuando Wikileaks, el sitio web financiado por la gente que ganó fama mundial al filtrar material sobre Afganistán a principios de año, descargó cerca de 400.000 documentos militares estadounidenses, cubriendo el período 2004-2009. El archivo consiste en mensajes pasados por tropas de rango bajo y medio a sus superiores y que eventualmente llegaron al Pentágono. Están marcados como “secreto”, que no es ni por asomo la clasificación más alta de seguridad.

La respuesta del Pentágono fue decir que la filtración puso en peligro la vida de las tropas de Estados Unidos y sus aliados, y otras fuentes oficiales ningunearon los documentos diciendo que no revelaban nada nuevo. Una respuesta llegó de Iraq Body Count, la ONG británica que monitorea las muertes desde el 2003: “estos documentos... contienen información de bajas civiles y militares que han sido ocultadas de la luz pública por el gobierno de EE.UU. durante más de seis años... La información de las bajas es información sobre el público (sobre todo el público iraquí) que fue retenida sin justificación tanto de la opinión pública iraquí como la internacional, por los militares de EE.UU., aparentemente con la intención de ocultarla indefinidamente”.

Los documentos filtrados son documentos estadounidenses, por eso detallan apenas un puñado de incidentes que involucran a tropas británicas. Dos de ellos, del año 2008, registran la queja de dos chiítas que dicen haber sido golpeados por tropas británicas no identificadas. Los dos presentaban heridas consistentes con sus relatos. No hay registro de que haya habido una investigación. Otro documento, datado del 2 de septiembre del 2008, dice que un interrogador civil trabajando con los estadounidenses acusó a soldados británicos de arrastrarlo por el piso de su casa y de hundir su cabeza en el inodoro mientras le apuntaban con una pistola. El cable dice que su historia tenía inconsistencias y que el demandante no presentaba heridas.

Estas son las dos áreas significativas de información fresca y nueva:

Muertes de civiles
El Pentágono y el Ministerio de Salud iraquí venían negándose a publicar estadísticas de civiles muertos en la guerra, y hasta negaban que esas cifras existieran. “No tenemos una cuenta de civiles muertos”, dijo el general Tommy Franks, quien dirigió la invasión de Irak. Los documentos filtrados revelan hasta qué punto sus palabras eran huecas.

Desde el principio de la guerra, The Independent reveló que la cuenta verdadera era mucho más alta de lo que los militares de EE.UU. sugerían. Ya en el 2004, este diario informó que el Pentágono estaba juntando datos al respecto y que expertos académicos calculaban que los muertos civiles superaban los 100.000.

Los documentos detallan 109.032 muertes, de las cuales 66.001 son de civiles. Irak Body Count dijo anteayer que un análisis de un muestreo de 860 documentos agregaría 15.000 muertes a la cifra previa de 107.000. A estas muertes habría que agregarles las de los civiles, por lo que el total de muertos en la guerra de Irak estaría en alrededor de 150.000, el 80 por ciento civiles.

Sin embargo, ciertos recaudos deben tomarse al analizar esta información. No se trata de un conteo exhaustivo de las muertes. La muerte de civiles contrasta con las palabras que George W. Bush pronunciara en el 2003, cuando dijo que la nueva tecnología permitía a las tropas tomar recaudos especiales para proteger a los civiles. “Con las nuevas tácticas y armas de precisión, podemos alcanzar objetivos militares sin dirigir la violencia a la población civil”, dijo.


Tortura
Los documentos filtrados proporcionan una mirada in situ de los abusos informados por militares de EE.UU. a sus superiores, y aparentemente corroboran mucho de lo ya informado con respecto a los incidentes. Presos golpeados, presos quemados, presos azotados aparecen en cientos de documentos, dando la impresión de que el uso de cables eléctricos, barras de metal, palos de madera y sogas utilizados para torturar prisioneros eran una práctica común. Aunque algunos de estos casos fueron investigados por los estadounidenses, la mayoría que surge del archivo parece haber sido ignorada.

Al principio, el espacio para los presos era limitado y los iraquíes los amontonaban en cárceles temporarias. En noviembre del 2005, soldados de EE.UU. encontraron a 173 prisioneros con quemaduras de cigarrillos, cicatrices y huesos rotos, en una comisaría cerca de Bagdad. El documento dice: “Muchos prisioneros están tosiendo... Aproximadamente 95 están en una sola habitación, sentados con las piernas cruzadas y los ojos vendados, todos apuntando a la misma dirección. Según uno de los prisioneros interrogados en el lugar, doce prisioneros habían muerto por enfermedad en semanas recientes”.

En agosto, 2006, un sargento de EE.UU. en Ramani escuchó el sonido de latigazos saliendo de una estación de policía y se topó con un teniente iraquí que usaba un cable eléctrico para pegarle a un detenido en las plantas de sus pies. Después descubrió al mismo teniente azotando la espalda del detenido. El estadounidense presentó una declaración jurada acompañada por fotos de “marcas circulares de latigazos y sangrado de espalda”. El caso no se investigó.

Pero algunos de los peores ejemplos son muy recientes. En diciembre pasado doce soldados iraquíes, incluyendo un agente de Inteligencia, fueron filmados en Tal Afar matando a tiros a un detenido con las manos atadas. En otro caso, tropas de EE.UU. encontraron a un detenido con dos ojos en compota, lesiones en el cuello y “costras de sangre en su tobillo izquierdo”. El detenido dijo que fue picaneado para que hiciera una confesión. Funcionarios iraquíes dijeron que se lastimó tratando de escapar.

Amnesty International condenó las revelaciones y sugirió que EE.UU. había violado leyes universales al entregarles prisioneros a fuerzas iraquíes conocidas por cometer abusos “a una escala realmente alarmante”. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para la Tortura, Manfred Nowak, dijo que es un deber del gobierno de EE.UU. investigar si sus empleados estuvieron involucrados o fueron cómplices de las torturas.

El uso de Al Qaida de pacientes discapacitados
Un doctor habría vendido “listas” de pacientes discapacitados para que les coloquen bombas accionadas a control remoto y sean detonadas en mercados bulliciosos en Bagdad. Según los documentos, en octubre del 2008 un médico fue detenido bajo sospecha de entregarle once nombres de pacientes a los insurgentes.

El archivo dice que las mujeres “probablemente fueron usadas en el doble atentado suicida del 1o de febrero del 2008 en contra de mercados locales, refiriéndose a dos mujeres con síndrome de Down que fueron engañadas para colocarse chalecos con explosivos que estallaron en dos bazares en el centro de Bagdad. Las explosiones, que según funcionarios iraquíes fueron detonadas desde teléfonos celulares, mataron al menos 73 personas e hirieron a más de 160.

No fue un incidente aislado. El 4 de abril del 2008 un adolescente “retardado mental” se inmoló en un funeral en la provincia de Dilaya, al noreste de Bagdad, matando a seis e hiriendo a 34. “Tenía los rasgos faciales de una persona con síndrome de Down”, dice el documento. El 28 de febrero del 2008 un adolescente con retraso mental fue baleado por una patrulla de EE.UU. mientras intentaba huir de sus captores que intentaban usarlo como bombardero suicida.

Emily Dugan, Nina Lakhani,
David Randall, Victoria Richards y
Rachel Shields

De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Tomado: Página 12

23 oct. 2010

Murió José Carbajal, El Sabalero



El músico uruguayo de 66 años falleció hoy de un paro cardíaco

Los uruguayos comenzaron el día con un duro golpe: murió hoy uno de los cantantes populares más importantes de la historia de la música de este país, José Carbajal, El Sabalero. El autor de una de las canciones más cantadas en las últimas décadas, "Chiquillada" fue encontrado muerto por su representante en su casa de Villa Argentina, un balneario que está a 40 kilómetros de Montevideo. Tenía 66 años y había cantado el fin de semana en un espectáculo público. Las primeras informaciones indican que murió por un paro cardíaco.

El Sabalero preparaba una gira por el interior del país. Carbajal había nació el 8 de diciembre de 1943 en Juan Lacaze. Su carrera fue explosiva y alcanzó popularidad dentro y fuera del país. En 1969 grabó su primer disco "Canto popular" que tenía los temas "Chiquillada", "La sencillita" y "A mi gente". Entre 1970 y 1973 vivió en Buenos Aires, durante la dictadura militar en Uruguay se fue al exilio. En los últimos años vivió la mitad del tiempo en Holanda y la otra mitad en Uruguay.

Desde temprano en canales y radios uruguayas se escucharon testimonios de amigos y muchas de sus canciones: "pantalón cortito, bolsita de los recuerdos, pantalón cortito con un sólo tirador...".

La combinación de candombe, murga, folklore, y sobre todo cantarle a las cuestiones populares y cotidianas, lo dejaron en el selecto grupo de los cantantes más seguidos y reconocidos del país.




Nelson Fernández

Tomado: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1317064

Tercerizados




Caricatura: Forges

En la etapa de dominio de políticas neoliberales, destrucción de empleo, reestructuración tecno-productiva, tensión sobre la tasa de ganancia corporativa y un creciente ejército de reserva de desocupados, el trabajo precario pasó a ocupar un espacio creciente en la organización económica. Ese vínculo laboral no es informal ni en negro, sino que adquiere condiciones particulares de inestabilidad, inseguridad y menores ingresos. Se denomina trabajo tercerizado, categoría que siempre estuvo presente pero empieza a registrar más intensidad a nivel global a partir de mediados de los ’70 hasta alcanzar su máxima exposición en la década del noventa. En esos últimos años, en el país la posibilidad de resistencia a esa modalidad de contratación era muy baja debido a que el contexto socioeconómico no otorgaba esa oportunidad. Con la recuperación vigorosa de la economía, del empleo y también de las organizaciones gremiales, el escenario se ha modificado. La tercerización del trabajo por parte de grandes empresas, públicas y privadas, tiene ahora mayor repercusión a partir de la violencia y muerte en la línea ferroviaria Roca. Pero esa tensión ya ha estado recorriendo otras actividades que han adoptado la contratación precaria como forma de reducir costos y mantener elevadas utilidades. El corte de vías de trabajadores tercerizados tuvo como objetivo la reincorporación de despedidos y el pase a planta permanente. Hace pocas semanas, el bloqueo en las salidas de plantas del grupo Techint pretendía también que choferes de empresas de transporte tercerizadas por la compañía equipararan condiciones laborales y de ingresos de esos trabajadores. Los casos y los métodos son parecidos ante una situación laboral similar, con la dramática diferencia de que el reclamo de esos ferroviarios tuvo como saldo un muerto y heridos de bala provocado por un grupo de choque.

La forma de contratación tercerizada tiene una consecuencia principal en la fragmentación del mercado laboral. Esta provoca la pérdida de la solidaridad al interior del grupo de los trabajadores debido a la escasez de puestos y a la competencia por ellos. El conflicto central y dominante capital-trabajo se traslada así al interior de la clase trabajadora, morigerando las posibilidades de la construcción de una identidad común. La segmentación de la fuerza de trabajo tiene el propósito de dividir el colectivo de trabajo debilitando las organizaciones sindicales, consideradas como una traba para la reconversión productiva y los ajustes estructurales. Se elimina así obstáculos a la reducción de los costos salariales volviendo más flexible el uso de la fuerza de trabajo. En ese proceso, la estabilidad del empleo significa la continuidad en el tiempo de la relación de empleo entre el asalariado y una empresa. La tercerización viene a romper ese vínculo, siendo de ese modo una herramienta de baja de costos para las compañías pero también de dispersión de la fuerza de presión gremial. Los trabajadores precarios se insertan de una manera diferenciada y degradada en los sistemas de relaciones de trabajo en la empresa, pues es menor su grado de integración al colectivo de trabajo, no siempre forman parte de los sindicatos y tienen menor o ningún grado de protección social.

En el documento “La crisis de la relación salarial: naturaleza y significado de la informalidad, los trabajos/empleos precarios y los no registrados”, un equipo de investigadores coordinado por Julio Neffa explica que “la precariedad, si bien existió siempre desde que se utiliza fuerza de trabajo asalariada, sólo se va a manifestar con intensidad desde mediados de la crisis de los años ’70, cuando en los países capitalistas industrializados se agotaron las potencialidades del régimen de acumulación ‘fordista’, consolidado en los treinta años gloriosos después de la Segunda Guerra Mundial”. Los expertos María Laura Oliveri, Juliana Persia y Pablo Trucco, que colaboraron con Neffa e integrantes del Ceil-Piette del Conicet, señalan en ese informe que “lo esencial del empleo precario se refiere a la inseguridad, la inestabilidad de la relación salarial, condiciones que pueden existir tanto en los empleos formales como informales, y en los trabajos registrados como en los no registrados”. Precisan que mientras los empleos asalariados no registrados tienen claramente un carácter ilegal, y los empleos informales se sitúan en el margen de la legalidad, o ignorándola, los empleos precarios son generalmente lícitos, establecidos válidamente por leyes o decretos y de esa manera se los naturaliza, aunque tengan repercusiones negativas sobre el sistema de relaciones de trabajo y sobre la vida y la salud de los trabajadores. “Las modalidades de empleo precario se han ido multiplicando con el correr del tiempo y tienen en común que no son objeto de contratos por tiempo indeterminado, y que tienen un fuerte impacto sobre la subjetividad de los trabajadores porque no otorgan seguridad ni estabilidad en el empleo y porque dificultan la integración social de los asalariados dentro del colectivo de trabajo”, apuntan.




La tercerización de los puestos de trabajo es una tendencia moderna que deja de lado la integración vertical de la producción desarrollado en un proceso de concentración del capital mediante compras y fusiones, al tiempo de una descentralización de las unidades de producción, recurriendo a la subcontratación, tercerización y la externalización de la fuerza de trabajo hacia unidades productivas de menores costos laborales. “De esa manera se busca reducir el costo en capital fijo y los costos laborales y variables. Con frecuencia esto implica también asignar a los trabajadores precarios las tareas más pesadas, duras, peligrosas, en períodos u horarios atípicos, con mayores riesgos en materia de condiciones y medio ambiente de trabajo, lo cual provoca consecuencias sobre su salud, además de que perciben con frecuencia salarios comparativamente menores”, señalan esos investigadores.

Neffa y equipo destacan que el resultado final de ese proceso ha sido un cambio profundo, diversificando rápidamente la anterior relación salarial que había instaurado “verdaderos empleos”, para dar lugar “por medios absolutamente legales” a trabajos de carácter precario sin garantías de estabilidad. Sostienen que desde una perspectiva sociológica, la precarización tendría consecuencias negativas para los asalariados en varios niveles: produciría una fragmentación del colectivo de trabajo y dificultaría la construcción de la identidad debido a que cada categoría de trabajadores precarios se rige por diferentes normativas a pesar de la similitud de condiciones de trabajo, y de calificaciones predominantes en las empresas.

La problemática de los trabajadores tercerizados irrumpió en la sociedad de la peor manera. Es una de las herencias del neoliberalismo que alteró en profundidad el funcionamiento del mercado laboral. Como ya se detalló, las compañías privadas desde medianas hasta grandes conglomerados han dispuesto una estrategia de tercerización de labores que antes estaban integradas a la organización de su producción. Si el objetivo es transitar un sendero que abandone rasgos estructurales de la década del noventa para desmontar una andamiaje legal de flexibilización laboral, resulta discordante que el Estado, ya sea en dependencias públicas o en empresas de servicios públicos administradas o concesionadas a privados, implemente formas de contratación de empleo precario.

azaiat@pagina12.com.ar

22 oct. 2010

Jefes militares nombrados por Obama tienen un pasado de corrupción



El vice-presidente de los EEUU, Joe Biden (a la izquierda), el Secretario de la Defensa Robert Gates (a la extrema derecha) y otros cargos militares estadounidenses escuchando al presidente Barack Obama en el Pentágono.

Al mantener el presidente Obama al republicano Robert Gates en su puesto como Secretario de Defensa; Obama tomaba una decisión sin precedentes históricos en los Estados Unidos. Efectivamente, era la primera vez que una nueva administración presidencial mantenía en su cargo a alguien del gobierno anterior en un puesto tan importante. Gates fue un jefe militar de la administración Bush y en ese sentido un ejecutor clave de la última oleada de la guerra en Irak, después que reemplazó a Donald Rumsfeld, quien se mostró opuesto a la nueva escalada.

Los nombramientos de Obama en Defensa e Inteligencia beneficiaron a muchos de los peores elementos de la política de seguridad nacional de las últimas tres décadas. Estas decisiones y nombramientos contradicen además sus principales argumentos de campaña respecto una «inteligencia politizada» y «falta de transparencia». El currículum que vanagloria «décadas de experiencia» de estos jefes está lleno de faltas éticas, mentiras al Congreso y «conflictos de intereses» en la puerta giratoria que une al gobierno y al complejo militar-industrial.

Aunque Obama prometió mantener a los cabilderos fuera de los altos cargos gubernamentales, muchos nombramientos han beneficiado a ex lobbystas o ex consejeros de corporaciones que hacen negocios directamente con el Pentágono, y el nuevo Comisionado de Defensa William Lynn todavía no explica cómo desaparecieron 3.4 mil millones de dólares cuando fue interventor del Pentágono.

La carrera de Robert Gates refleja la puesta en marcha de posiciones neo-conservadoras y también le resta credibilidad al plan de Obama para un retiro organizado de las tropas de EEUU.
Su historial como oficial de inteligencia de carrera comenzó bajo Nixon. Pero, como indica la crónica del periodista Robert Parry [1], cuando ocupó altos cargos en la CIA en los años 80, durante la administración Reagan, desmantelo y anulo el concepto de inteligencia objetiva de la división analítica de la agencia de espionaje.

En el reciente libro, “Failure of Intelligence: The Decline and Fall of the CIA” («Fracaso de la inteligencia: Decadencia y caída de la CIA»), el ex analista CIA Melvin A. Goodman describe a Gates como «el oficial jefe de acción que condujo la adaptación de la inteligencia para cumplir los deseos políticos de la Casa Blanca durante la administración Reagan». Como analista principal reportando directamente al director de la CIAWilliam Casey, Gates «dirigió el primer «sancochado» y «maquillaje» técnico institucionalizado de la CIA en los años 80, con un énfasis particular en hacer la inteligencia a la medida de la Unión Soviética, América Central y el sureste de Asia», aseguró Goodman, a fin de justificar el creciente gasto militar y la colaboración de EEUU en guerras sangrientas que fueron elementos centrales de la política exterior de Reagan.

La audiencia en el Congreso para la confirmación del puesto de Gates como director para la CIA de George H.W. Bush (padre) en 1991 escuchó a un flujo extraordinario de funcionarios de carrera de la CIA que contaron historias internas acerca de cómo este personaje había corrompido la producción de inteligencia.

También hubo preocupación por el papel de Gates en los engaños al Congreso con respecto a las operaciones secretas Irán-Contras a mediados de los años ochenta, un obstáculo que impidió a Gates al más alto cargo en la CIA cuando murió Casey en 1987. Gates condujo la ayuda a Saddam Hussein durante la guerra de Irak-Irán, abasteciéndolo secretamente de armas químicas, armamento y equipos.

Gates también trabajo en la junta directiva de la Science Applications International Corporation (SAIC) - texto en francés)-, que declaró ganancias de 7.5 mil millones de dólares en 2005. SAIC estuvo involucrada en toda la recolección de inteligencia para la reconstrucción de Irak por cuenta del Pentágono.

El 21 de enero de 2009, Obama firmó y puso en vigor un decreto que fijó reglas éticas más rigurosas, al prohibir el ingreso a cargos gubernamentales a los cabilderos que habían hecho lobby durante los dos años anteriores.

Corrupción en el Pentágono
Apenas dos días después, el 23 de enero, la Casa Blanca anunció que sus nuevas reglas éticas duras no se aplicarían al candidato a Subsecretario de Defensa William Lynn, quien fue vicepresidente sénior para operaciones y estrategias de defensa gubernamentales de la gigante industria de defensa Raytheon y estuvo registrado como lobbysta de esa misma corporación hasta julio de 2008.

Raytheon, la quinta compañía de defensa más grande de EEUU, vendió radares de misiles, sensores, municiones, sistemas espaciales y otras tecnologías al Ejército y a otras agencias gubernamentales por valor de 18 mil millones de dólares anuales [2].
El senador republicano por Iowa Charles Grassley se opuso fuertemente al nombramiento de Lynn aduciendo «prácticas consideradas muy cuestionables que obviamente no favorecían al interés público» mientras se desempeñó como contralor del Pentágono durante la administración Clinton.

En el ejercicio fiscal 1999, el Departamento de Defensa reportó la desaparición de 2.3 billones (millones de millones) y en el año fiscal 2000 el mismo departamento divulgó la ausencia de otros 1.1 billones.
En total se «perdieron» 3.4 millones de millones de dólares del contribuyente, todo esto bajo el ojo vigilante del mismo William Lynn que ahora pasó a través de la puerta giratoria que une al Departamento de Defensa y el Complejo Militar-Industrial de Estados Unidos [3].

Como Director Financiero del departamento de Defensa, Lynn fue responsable de toda la administración e información presupuestaria. También fue responsable de la publicación «revisada» de los estados financieros que no pudo hacer durante el ejercicio del cargo y que desde entonces no se han publicado. Robert Hale también ha sido nuevamente designado como Subsecretario de Defensa (contralor), después de servir como secretario auxiliar de la Fuerza Aérea en el papel del interventor financiero entre 1994 y 2001.

También fue responsable, junto con Lynn, de la gestión de los fondos del Departamento de Defensa. Hale también es un «Gerente Financiero Certificado de Defensa» especializado en adquisiciones y ésta es una conexión particular con el ComplejoMilitar-Industrial.

El escritor Andrew Hughes señaló que «estas dos personas designadas han perdido bastante dinero del contribuyente como para financiar cuatro veces el programa de estímulo a la economía de Obama y ahora están, de nuevo, como responsables de supervisar cómo maneja sus apropiaciones el Departamento de Defensa».




El atentado ocurrido el 11 de septiembre de 2001 en el Pentágono no fue dirigido contra la Oficina del Secretario de la Defensa. El blanco se situó en unas oficinas adyacentes, ala opuesta en dicho edificio. La explosión destruyó los archivos financieros y mató a los controladores financieros encargados de identificar a los beneficiarios de las malversaciones más importantes de fondos públicos de la historia.


Engaños al Congreso
El almirante Dennis Blair, seleccionado por Obama para dirigir la Inteligencia Nacional, que supervisa a las 16 agencias de inteligencia (incluida la CIA), fue comandante de las fuerzas militares en el Pacífico durante Clinton [4].
En ese desempeño tuvo un papel bochornoso durante la ocupación de Timor Oriental por parte de Indonesia en 1998, después de la caída del dictador Suharto, quien fue apoyado por EEUU.

En 1999, cuando los militares indonesios aterrorizaron a la población para frustrar las reformas democráticas, el departamento de Estado de EEUU y Clinton enviaron a Blair a exigir que pusieran fin a las masacres del general indonesio Wiranto.

En vez de eso, el almirante Blair informó falsamente al general que tenía el apoyo constante de EEUU. El gobierno extendió su respaldo a las atrocidades. Blair entonces le mintió al Congreso, informando que en la violencia solamente estuvo involucrada una pequeña unidad, cuando en los hechos los altos mandos de los militares indonesios realizaban secuestros, masacres y torturas.
Blair esencialmente estuvo al lado del general Wiranto en la matanza de civiles indonesios, en contra del conocimiento y las órdenes del Congreso de EEUU. Blair es uno de los miembros de la Comisión Trilateral (véase el tema Nº 22).

Estuvo en el directorio de Earl Dodge Osborne (EDO) Corporation, que es un subcontratista para el programa del nuevo avión de combate F-22 Raptor. También prestó servicios en la directiva de Tyco International, que fabrica pequeños componentes electrónicos usados por los subcontratistas del F-22 y otras piezas para los militares, y de Tridium, compañía de satélites.

En 2006 Blair tuvo que dimitir como presidente del Instituto para el Análisis de la Defensa (IDA, por su sigla en inglés) debido a «conflictos de intereses». El IDA evaluaba para el Pentágono el programa del F-22.

El ex general de cuatro estrellas James L. Jones fue designado como cabeza de la Agencia de Seguridad Nacional, para servir a las órdenes de Blair. Jones no sólo fue comandante de la OTAN y comandante del Cuerpo de Marines: también es miembro de la Comisión Trilateral. Prestó servicios en las juntas directivas de la multinacional petrolera Chevron, de Boeing e Invacare Corp (que produce equipamiento médico para el Pentágono) hasta diciembre de 2008 [5].

Hasta enero de 2009 fue consultor de Cross Match Technologies, compañía de biométrica que trabaja para el Pentágono y el FBI. También se desempeñó en la junta directiva de MIC Industries, que desarrolló la Ultimate Building Machine, un dispositivo móvil de construcción utilizado exclusivamente en Irak y Afganistán para desplegar rápidamente estructuras de acero en las instalaciones militares.

Recientemente, emplearon a Jones como presidente del «Instituto de Energía para el Siglo XXI», un think.tank [Instituto de Propaganda política] dependiendo de la Cámara de Comercio de EEUU.

Actualización del investigador Robert Parry
En cuanto a la significación de «el peligro de conservar a Robert Gates», esa temprana decisión del presidente electo Obama fue la primera indicación clara de que no divergiría dramáticamente de las políticas de seguridad nacional del presidente Bush. Esto reveló que Obama no tenía ninguna intención de cuestionar ni corregir la desinformación de Washington, dominada por los republicanos durante las décadas precedentes, desde que Gates fue una figura clave en muchos de esos escándalos, incluyendo el Irán-Contras y la politización de la inteligencia de la CIA, ambos precursores importantes de las desastrosas decisiones de Bush en esta década. Guardando a Gates en su puesto Obama dejó en claro que evitaría los debates susceptibles que pudieran poner a los Estados Unidos en una vía completamente diferente. En efecto, se inclinó por preservar el estatus quo.

Desde la publicación de este artículo, las intenciones de Obama solamente se han puesto más de manifiesto. Mientras retóricamente se distancia del estilo belicoso de Bush, mantiene mucho de su sustancia, con Gates y otras reliquias que son contrarios al retiro de EEUU de Irak y partidarios de fortalecer las fuerzas en Afganistán. Obama también se ha opuesto a encarar cualquier responsabilidad contra los antiguos jefes de Gates, así como el presidente Clinton barrió debajo de la alfombra los escándalos anteriores que involucraron a Gates y a las administraciones de Reagan-Bush (padre).

Gates personifica el mal permanente impregnado enWashington, por lo menos respecto a sí mismo, al punto que los medios de noticias deWashington exhiben con cierta naturalidad su escaso interés en sacar a la luz cualquier evidencia sobre las fechorías pasadas o presentes de este personaje. Gates fue un favorito oficial deWashington durante los días de Reagan-Bush, y ahora permanece.

Cuando Gates fue nombrado Secretario de Defensa por G.W. Bush (hijo) en noviembre de 2006, los grandes medios malinterpretaron totalmente su significación. La visión convencional fue que el nombramiento de Gates indicaba que Bush torcería el plan del Grupo de Estudio de Irak para desactivar la guerra.

En realidad, Gates era mucho más «halcón» que Donald Rumsfeld. Pero los periodistas de renombre nunca corrigieron su error. Seguían viendo al recién designado Gates a través de los mismos vidrios color de rosa. El programa «60 minutos» de CBS hizo un perfil reciente de Gates con elogios exagerados sobre su profunda preocupación personal por las tropas, aunque su trabajo anterior en el gobierno fijó las etapas para las guerras de G.W. Bush (especialmente la corrupción de la división analítica de la CIA) y su incalificable apoyo al envío a la muerte de miles de soldados más de EEUU.

La información crítica sobre Gates continúa llegando, sobre todo de ex funcionarios de la CIA que trabajaron con él en años anteriores y le conocen como un ambicioso consumado. Por ejemplo, el ex analista de la CIA Melvin A. Goodman dedica una parte importante de su libro «Fracaso de la inteligencia: Decadencia y caída de la CIA» al papel de Gates en el fin de la tradición de la CIA de procurar información fidedigna que sustituyó por una fabricación de inteligencia al gusto de los responsables políticos de EEUU. Durante el dominio de Gates sobre la división analítica, en los años 80, desapareció esa tradición, y la inteligencia fue apenas pulida a la manera deseada por los ideólogos de la era de Reagan.

Actualización del investigador Andrew Hughes
Desde que se publicó el artículo original, en febrero de 2009, no se ha escrito una sola línea en los grandes medios de prensa corporativo para escarbar este hurto gigante del dinero público. En realidad esto fue eclipsado por el hurto igualmente grave del dinero público que se disfrazó como «solvencia de la crisis del crédito». La suma del último timo supera casi 5 veces los 3.4 billones robados por el Departamento de Defensa.

Los dos nuevos designados, William Lynn y Robert Hale, revelaron el 7 de mayo que el presupuesto de Defensa propuesto para 2010 aumentará los gastos en un 4%, para llegar a 663.8 mil millones de dólares. Esto ocurre en una época en que la población empobrece por el desempleo creciente, mientras se encogen los programas sociales federales y de los 50 estados, y se transfiere la riqueza de los hogares estadounidenses al cártel financiero-bancario de Wall Street.

El tema más destacado en el artículo original no era sólo la desaparición de 3.4 billones de dólares del Departamento de Defensa, sino que estos negocios son una costumbre fuera del control del gobierno que, incluso con el cambio de inquilino en la Casa Blanca, continúan robando sin interrupción a sus propios ciudadanos.

Cuando escuchábamos los discursos de la campaña de Obama el año pasado, donde acentuaba la importancia de Afganistán como nuevo frente de «guerra antiterrorista», guerra evasiva, interminable y no-ganable, era obvio que detrás de todo el concepto de sus discursos y la deificación de los grandes medios estaba a la vista la agenda de Zbigniew Brezinski y el Proyecto por un Nuevo Siglo Americano (la plataforma ideológica de G.W. Bush), pero hicieron un nuevo paquete con un personaje que representó el slogan «Cambios en que podemos creer».

Los acontecimientos -desde que originalmente fue publicado mi artículo- sólo han acentuado la falta de compromiso con cualquier contabilidad sólida de las cajas públicas. No se ha encargado ninguna investigación sobre los billones que faltan; ni se han hecho preguntas con respecto a ese crimen a Donald Rumsfeld, William Lynn y Robert Hale; el Departamento de Defensa aumentó su gasto; se extendió la guerra en Afganistán; los poderes de EEUU en la región están desestabilizando a Paquistán; Obama es responsable del asesinato de centenares de civiles paquistaníes por los Aviones depredadores teledirigidos (Predator Drones), aviones sin piloto teleguiados por agentes de la CIA; y las promesas de terminar la guerra en Irak se han ignorado, ofuscado y reciclado dentro del doble discurso político.

Todos estos discursos demuestran el hecho de que el gobierno y la Industrial- Militar es una unión simbiótica de sus propios intereses, de la avaricia y lujuria por el poder en un nivel nunca antes visto en la historia de la humanidad. Es importante adoptar un punto de vista sobre la corrupción que se ha destacado en este artículo para considerar su verdadera naturaleza y de cómo se teje la telaraña que mantiene unido al sistema.

Este sistema ha estado creciendo constantemente, durante las últimas décadas, y se ha asegurado contra cualquier investigación o consecuencia real, cooptando a los grandes medios con adquisiciones corporativas de las compañías de noticias por parte de contratistas del Departamento de Defensa y la colocación de empleados del Pentágono y personal de la CIA en estas mismas compañías propietarias de grandes medios noticiosos.

Pero el logro por excelencia de este sistema es el hecho de que Donald Rumsfeld puede anunciar en una rueda de prensa pública el 10 de septiembre de 2001, sin ningún miedo al procesamiento o al contragolpe del público, que faltan los billones de dólares, que no habrá investigación y que no detendrán a nadie responsable. Hemos visto exactamente la misma arrogancia con respecto al escándalo de la tortura, al escándalo del apoyo urgente a los banqueros, al escándalo de la guerra de Irak y al avance de la red estatal policial establecida por el Departamento de Seguridad de la Patria para etiquetar como «terrorista» a cualquier persona que discrepe con la política del gobierno o que crea en la Constitución de EEUU.

Se necesita iniciar con urgencia una investigación sobre los billones que faltan en el departamento de Defensa como precursora de posteriores investigaciones sobre la gran corrupción perpetrada por el gobierno de EEUU. Será alcanzada solamente con despertar a la realidad, refutando las mentiras de los grandes medios y comprendiendo la profundidad de la corrupción y cómo destruirá lo que queda de la Constitución, de la confianza pública y de la libertad real.

Robert Parry, Andrew Hughes, Allan Nairn, Roxana Tiron


Tomado: http://www.voltairenet.org/article167368.html



Cuando los bancos son los que roban



Caricatura: Banegas


Los grandes bancos que ocasionaron la crisis del mercado financiero mundial y que recibieron decenas de miles de millones de dólares en subsidios financiados por los contribuyentes se encuentran posiblemente involucrados en un sin número de fraudes contra propietarios y tribunales. Esta semana, sin embargo, ha sucedido algo prometedor. Los fiscales generales de los cincuenta estados del país anunciaron una investigación bipartita conjunta sobre los fraudes llevados adelante en los juicios por ejecuciones hipotecarias.

Bank of America, JPMorgan Chase, GMAC y otros grandes bancos que otorgan préstamos hipotecarios suspendieron los juicios de ejecución tras haberse hecho público que los procesos de ejecución se llevaban a cabo como si se tratara de una “fábrica de ejecuciones hipotecarias” en la que decenas de miles de documentos eran firmados por personal subalterno con escaso o ningún conocimiento de lo que firmaba.

Aún ante esta evidencia, el gobierno de Obama señaló que no apoyaba una moratoria nacional de las ejecuciones hipotecarias y poco después de esa declaración, el Bank of America anunció que proseguiría con los juicios de ejecución. GMAC hizo lo mismo y seguramente habrá otros que se les sumarán. Se acabó la moratoria voluntaria.

GMAC Mortgage comenzó a procesar documentos en masa, mediante una práctica conocida como “firma robotizada”. En muchos casos, GMAC Mortgage presentó ante los tribunales documentos firmados por Jeffrey Stephan. Stephan tiene a cargo un equipo de doce empleados en las afueras de Philadelphia. El Fiscal General del Estado de Ohio, Richard Cordray, presentó una demanda legal contra GMAC Mortgage, Stephan y contra el banco al que pertenece la firma GMAC, Ally Financial (una subsidiaria, a su vez, de General Motors).

Según un informe, Stephan debió procesar diez mil documentos relacionados a juicios hipotecarios en un mes. Tomando en cuenta una jornada laboral de ocho horas, habría tenido que leer, verificar y firmar en presencia de un escribano aproximadamente un documento por minuto. Stephan admitió haber firmado documentos sin leerlos ni comprobar si efectivamente los propietarios habían caído en mora. Y Stephan fue sólo uno de los tantos “firmantes robotizados”.

Es importante tener presente que General Motors recibió 51 mil millones de dólares del rescate financiero pagado con dinero de los contribuyentes, que su subsidiaria GMAC recibió 16,3 mil millones y que la subsidiaria de Ally Financial, GMAC Mortgage, recibió 1.5 mil millones de dólares como “incentivo para la modificación de los préstamos hipotecarios.”

Por lo que, usted, como contribuyente, subsidió a un banco que ahora termina ejecutándole su propiedad de manera fraudulenta. Y, ¿qué recurso tenemos para enfrentar esto?

En febrero de 2009, la parlamentaria Marcy Kaptur aconsejó a los propietarios que forzaran a los prestamistas a presentar pruebas. Kaptur afirmó: “¿Por qué razón debería un ciudadano estadounidense verse desalojado en medio del frío clima de Ohio? Habrá 10 o 20 grados bajo cero. No se vayan de sus casas porque... ¿saben qué? ...aunque esas compañías aseguren ser beneficiarias de las hipotecas, si los abogados no pueden ver y tocar los documentos hipotecarios, es como si la hipoteca no existiera. Ya verán que esas compañías no pueden encontrar los documentos allá en Wall Street. Por todo esto le digo al pueblo estadounidense: ‘Ocupen sus propias casas. ¡No se vayan!’”

Aunque si se quedan en su casa, quien otorgó el crédito hipotecario podría entrar por la fuerza. Nancy Jacobini, del condado de Orange en Florida, estaba en su casa cuando oyó a un intruso. Aterrorizada, creyó que iban a robarle y llamó al 911. La policía determinó que, de hecho, el intruso era alguien enviado por JPMorgan Chase para cambiar las cerraduras. ¡Y Nancy Jacobini ni siquiera enfrentaba un juicio hipotecario!

La mayoría de los bancos que suspendieron las ejecuciones hipotecarias lo hicieron en veintitrés estados solamente, porque fue en esos veintitrés estados donde los tribunales emitieron sus fallos en relación a los juicios hipotecarios. Uno de los jueces que se ocupa de las ejecuciones hipotecarias es Arthur Schack, Ministro de la Corte Suprema del Estado de Nueva York. El juez Schack fue noticia en los medios de todo el país por haber rechazado docenas de demandas de ejecución hipotecaria. Schack declaró al noticiero de “Democracy Now!”: “Mi trabajo es hacer justicia… Hay demandas por ejecuciones hipotecarias que apruebo, para ello, quien otorgó el préstamo debe hacer tres cosas: debe demostrarme que hay una hipoteca, que es beneficiario de esa hipoteca a la fecha de inicio del juicio y que hay un deudor que ha caído en mora. El mayor problema para estas compañías parece ser el poder comprobar que son beneficiarias de la hipoteca a la fecha de inicio del juicio. Y es entonces que nos encontramos con muchos problemas a la hora de verificar la asignación de hipotecas, nos encontramos con declaraciones juradas de mérito dudosas y, en general, con papeleo administrativo desordenado.”


Bruce Marks dirige NACA, una asociación sin fines de lucro que funciona a nivel nacional y ayuda a las personas a evitar la ejecución hipotecaria. Marks me dijo: “Cuando el Presidente Obama hacía su campaña como candidato a presidente dijo que una de las primeras cosas que haría sería imponer una moratoria de las ejecuciones hipotecarias. Nunca lo hizo. Nunca apoyó la reforma de la ley de quiebras para que la gente tuviera derecho a presentarse ante un juez de quiebras. Y ¿de qué lado está el Presidente Obama cuando dice: ‘Bueno… lo que pasa es que… no queremos decepcionar al mercado.’? ¿Lo que tiene de bueno el mercado es que cuando se ejecuta la hipoteca de alguien y al lado viven personas que pagan su hipoteca, queda un edificio disponible, o queda un edificio en propiedad de una compañía inversora que no tendrá consideración ni tomará en cuenta a los propietarios que habitan el edificio? Debe haber una moratoria a nivel nacional de las ejecuciones hipotecarias para darnos un margen de posibilidad de reestructurar las hipotecas, de hacer que sus pagos sean accesibles y de hacer que esta industria empiece a mirar a los propietarios como personas, como familias, como parte de la comunidad, y no como a bienes que les dan ganancias.”

Según Realty Trac, los bancos recuperaron la propiedad de 102.134 viviendas en el mes de septiembre, a grandes rasgos, una casa cada treinta segundos. Cada treinta segundos, los bancos –muchos de los cuales recibieron fondos del programa de rescate financiero del gobierno de Bush conocido como TARP y que podrían estar realizando maniobras fraudulentas– ejecutan el sueño de la casa propia de una familia estadounidense. Entretanto, GMAC informó que durante la primera mitad del año 2010 sus ganancias se han incrementado.

Amy Goodman

Tomado: http://www.democracynow.org/es/blog/2010/10/21/cuando_los_bancos_son_los_que_roban
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