5 may. 2011

¿Es esto la instauración del asesinato extrajudicial?


Ruinas de la vivienda de Gadafi bombardeada por la OTAN.AGENCIAS
Matar en vez de juzgar en los tribunales, sin probar la culpabilidad, ya forma parte de los 'valores' de Occidente
La OTAN ataca dos viviendas del presidente libio, Muamar Gadafi, mata a uno de sus hijos y a tres de sus nietos, estos últimos menores de 12 años. Al igual que ante otros asesinatos extrajudiciales, los gobernantes europeos no abren la boca para condenar el acto. Apenas se ha generado debate. Puede que algunos consideren la muerte de niños inocentes como un precio que merece la pena pagar para garantizar la defensa de intereses políticos y económicos.

Al fin y al cabo, con esta trayectoria, los asesinatos extrajudiciales forman parte ya de los valores de Occidente: matar en vez de juzgar en los tribunales. Matar sin probar la culpabilidad. Asesinar sin tener la certeza de que no va a haber víctimas colaterales. Es más, asesinar sabiendo que es probable que las haya.

Ahora, Barack Obama llama justicia a la muerte de Osama Bin Laden. Es de suponer, por tanto, que también considera justo que con él hayan muerto uno de sus hijos y tres personas más. Y que su cadáver no haya sido entregado a su familia. Lo cierto es que la Justicia se ejerce en los tribunales, cumpliendo las leyes. La Justicia no se dicta a golpe de gatillo.

Europa guarda silencio o apoya operaciones que dan muerte a civiles

Hace ya algún tiempo se sobrepasaron los límites de lo legítimo y lo legal, de lo razonable, lo justo y lo moral, hasta el punto de que en la actualidad en Occidente no hay indignación colectiva cuando es asesinado un hijo de un dictador o de un talibán, o de un presunto terrorista iraquí o de un afgano sospechoso, o el hijo de un político de Hamás o el nieto de un palestino inocente que pasaba por allí.

No sólo nos están enseñando a asumir los asesinatos de presuntos enemigos como actos de justicia, sino que también estamos aprendiendo a digerir sin rechistar el asesinato de sus familiares.

Eso nos sitúa en un peligroso punto de no retorno, ya que la legitimidad de la que se pretende dotar a esos asesinatos puede ser empleada en el futuro por ejércitos que no sean los occidentales. ¿Aceptaríamos que el Ejército paquistaní atacara territorio europeo y matase a un presunto terrorista y a algún español inocente?

¿Consideraríamos legítimo entonces que en vez de arrestar, juzgar y encarcelar a terroristas europeos, los gobiernos occidentales lanzaran operaciones militares contra ellos, privándolos del derecho a defender su inocencia?

Ataques en Pakistán

Nada más llegar a la Presidencia de EEUU, en enero de 2009, Obama ordenó el lanzamiento de un ataque militar en Pakistán con aviones no tripulados: murieron al menos 22 personas, la mayoría civiles. Fue el pistoletazo de salida a una política militar consistente en desencadenar ataques continuados contra territorio paquistaní.

En octubre de ese mismo año EEUU ya había realizado en Pakistán tantas incursiones aéreas como en los últimos tres años de la Administración Bush, con la consecuencia de cientos de muertos y heridos. Ese mismo mes, Obama recibió el Premio Nobel de la Paz.

Como es lógico, el Gobierno de Pakistán, consciente de la frustración de la población ante estas operaciones militares, ha manifestado reiteradamente su repudia a las incursiones aéreas del Pentágono, que violan la soberanía de su país.

Pero en Europa nuestros gobiernos guardan silencio o apoyan este tipo de operaciones, en las que a veces (por ejemplo, en Afganistán) colaboran bajo el paraguas de la OTAN . Y de ese modo se ha institucionalizado el asesinato extrajudicial.

Israel lo sabe bien. Por eso cuando el Gobierno de Tel Aviv lanzó la operación Plomo Fundido contra Gaza (en la que murieron al menos 1.400 palestinos, la mayor parte civiles, entre ellos mujeres, niños) se defendió de las críticas recordando que EEUU y la OTAN practican operaciones preventivas similares.

El cadáver de Osama Bin Laden ha sido arrojado al mar, pero su fantasma vuelve a nosotros con más fuerza: EEUU ya ha elevado los niveles de alerta, Washington advierte de que Al Qaeda puede vengarse, Obama dice que puede haber "ataques violentos en todo el mundo". Así se atiza el miedo, enemigo fatal de la revolución y de la libertad; gran aliado de las armas, de quienes las fabrican y de quienes las venden.

Olga Rodríguez / Madrid

Tomado: Público.es

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4 may. 2011

“Se incita a la venganza demagógica”


Ante casi mil personas, Raúl Zaffaroni presentó La palabra de los muertos

El juez de la Corte Suprema señala que su libro, producto de casi tres décadas de estudio y reflexiones, no obedece sólo a razones académicas, sino a un “objetivo político-social”: el de desafiar a la “criminología mediática”.
“Me siento francamente abrumado”, suspiró el juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni, mientras hacía un paneo por las casi mil personas que lo habían ido a escuchar. “Empiezo a sentir miedo de lo que escribí”, bromeó. Con la misma acidez y un gran sentido del humor, se tomó media hora para explicar que La palabra de los muertos, el producto de casi tres décadas de estudio y reflexiones, no obedece sólo a razones académicas, sino a un “objetivo político-social”: el de desafiar a la “criminología mediática”, aquella que pinta un mundo amenazado exclusivamente por el delito común y el terrorismo; aquella que se construye desde los medios de comunicación, al servicio del poder y de un modelo de “Estado gendarme” o “policial” de raíces estadounidenses, que infla el miedo, alimenta la paranoia, estigmatiza e instala la creencia de que la única salida está en respuestas vengativas como encerrar, castigar, reprimir y ajusticiar.

La fuerza de ese paradigma, dice Zaffaroni, ha vuelto invisibles a los muertos en las mayores masacres, que –sin embargo– son ejecutadas por el propio Estado y que abarcan no sólo casos como el genocidio armenio, el holocausto, las matanzas en Ruanda, Somalia o Irak –entre otras decenas–, sino lo que llama “masacres por goteo”, más lentas pero no menos destructivas, donde entran desde las torturas, los muertos en las cárceles, hasta las víctimas del uso irresponsable de armas y las ejecuciones sin proceso. Son homicidios de seres indefensos, pero no entran en las estadísticas, según advierte. Por eso propone una “criminología cautelar”, capaz de prevenir la multiplicación de las masacres, “preservar la vida humana” y propiciar una “sociedad inclusiva” corriendo el foco de “la exaltación del poder punitivo”.

A juzgar por el poeta Juan Gelman, La palabra de los muertos. Conferencias de criminología cautelar (Ed. Ediar), más que un libro es “una hazaña”, según describió en el prólogo. “¿Es posible cambiar la criminología, el derecho y el sistema penales y los modelos de policiales para prevenir, impedir o moderar la violencia del poder y, en consecuencia, reducir la punición a lo estrictamente necesario sin recurrir a la fábrica de cadáveres?”, se pregunta Gelman, y anuncia que “el autor piensa que sí, que hay que hacerlo”, e invita a leer la obra. Zaffaroni la escribió “en lenguaje coloquial”, para que la pueda leer quien quiera, explicó ante la multitud que lo fue a escuchar en la Feria del Libro. “Este deseo de que trascienda obedece a que vivimos una época en que hay una tremenda construcción mediática de la realidad”, alertó. “Una construcción peligrosa, paranoica. Es como si los curanderos se hubiesen apoderado de la opinión pública a través de los medios masivos de comunicación y la ciencia médica se hubiese quedado en la Facultad de Medicina encerrada, o los políticos construyesen hospitales, o no, o hiciesen campaña de vacunación según lo que dicen los curanderos”, ironizó.

Zaffaroni fue ovacionado ante cada definición, y festejado con risas sonoras ante cada comentario mordaz. “El título del libro no es una propaganda de una empresa de pompas fúnebres”, sonrió. “La única verdad es la realidad y la única verdad de la criminología son los muertos. Sucede que la criminología se ocupó de todos los delitos y del poder punitivo pero se olvidó de las masacres. Olvidó que los estados cometieron más de 100 millones de homicidios calificados por lo menos por alevosía. Mataron a dos personas de cada cien. ¿Qué índice de homicidios hay en Argentina? Menos de 6 por cada 100 mil habitantes”, contrastó. “En los países donde se cometieron genocidios, esos muertos quedan fuera de las estadísticas criminales. ¿Y quién los mató? El Estado, el poder punitivo, el mismo que tenía que haber preservado la vida. Fueron la policía, la Gestapo, la Kgb, y cuando no los mató la policía los mató el Ejército, pero no en guerra, en función policial.” El libro dice que estos muertos son “los desaparecidos de la criminología y su consorte, el derecho penal”.

En el amplio escenario de la Sala Jorge Luis Borges, entre luces brillantes y coloridas, el juez supremo estuvo acompañado por el ex ministro de seguridad bonaerense León Arslanian, el abogado y militante de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) Pedro Paradiso Sottile y el periodista Víctor Hugo Morales. El moderador fue el catedrático guatemalteco Landelino Franco, a quien llenó de elogios.

Paradiso contó que al leer el libro se ubicó rápidamente a sí mismo “en el lugar de los muertos”, “en el lugar de la marginación”. “La medicina decía que éramos enfermos, peligrosos, se preguntaba si teníamos el cerebro más pequeño. Y tampoco estamos hablando sólo de la inquisición, sino del año pasado, cuando se discutía la ley de matrimonio igualitario.” Paradiso citó cifras elocuentes: “hay ochenta países que criminalizan la homosexualidad con prisión y siete con pena de muerte”.

“El poder es ser dueño de la verdad”, citó Víctor Hugo a Maquiavelo. “No hay poder más grande y más peligroso que el que tiene el poder de la construcción de esa verdad”, dijo. Haciéndose eco de las afirmaciones de Zaffaroni –a quien llamó “el Maradona de la Justicia”–, sostuvo que esa construcción llega al punto de lograr que se legisle en función de ella. Refrescó un informe de la BBC que dice que “en Argentina hay poca violencia y mucha preocupación”. E ilustró con una anécdota del pueblo de Laprida, donde mucha gente anda en bicicleta, la deja en la calle y sin cadena, duerme con la puerta de su casa sin llave y sin embargo, cuando les preguntan cuál es su principal problema, dicen “la inseguridad”.

Arslanian, a quien Zaffaroni recordó conocer “desde que teníamos nuestros modestos juzgaditos de sentencia en un corredor que parecía un supermercado”, hizo una exposición más teórica y se ocupó de resaltar nociones clave del texto: “la criminología mediática tiene una finalidad política para defender modelos económicos determinados, contrarios a la distribución”, e “instala demandas de ley y orden”. “El poder punitivo se apropia del problema de la víctima y se convierte en una traba para resolver el conflicto”, y así es como “los Estados cometieron más homicidios que todos los homicidas del planeta”.

“El peligrosímetro manda a matar toda sombra que se mueva, los grandes medios de comunicación son grandes miedos”, dice el escritor Eduardo Galeano en la contratapa. Zaffaroni, antes de empezar a hablar, le regaló un sentido agradecimiento, igual que a Gelman. Miró a la multitud y nombró a todos sus colaboradores, a Estela Carlotto, al procurador Esteban Righi, ministros (estaba Amado Boudou), a la defensora General Stella Maris Martínez, a legisladores (estaban Diana Conti y Fernando Navarro entre otros), a Lita Boitano y hasta a su custodio de treinta años, César López. Entre el público estaban hasta los mozos de la Corte.

Zaffaroni precisó que “la criminología mediática” que “incita a la venganza demagógica”, “a liberar al poder punitivo de los controles” y “que busca ponernos en el camino de las masacres” es un producto nacido en Estados Unidos, pero a esta altura es un fenómeno mundial, que se reproduce tanto en América latina como en Europa. “Es el modelo de Reagan-Bush –explica– que propone un Estado gendarme, que es excluyente y tiene por función mantener a los excluidos a raya”, y que sucedió al de Franklin Roosevelt, que “era incorporativo y pretendió establecer el Estado social”. “Hoy la publicidad del enorme aparato penal de EE.UU. recorre el mundo; hace que uno de cada cien norteamericanos esté preso. Hay más de dos millones de presos. Tres millones controlados por el sistema penal y tres millones trabajando para ese sistema, lo que implica que además es una variable de empleo y desempleo”, insiste. Y concluye que la discusión de fondo es entre esos dos modelos. “El del Estado social de derecho puede fallar. Pero el Estado gendarme invariablemente termina mal. El excluido un día empieza a resistirse, entonces el gendarme lo mata, o el excluido vence al gendarme y se arma un caos”, vaticina. La decisión, advierte, es entre profundizar los “modelos democráticos”, de “estado de bienestar” y de “una sociedad inclusiva”, o poner en jaque el estado de derecho.

Irina Hauser

Tomado: Página 12.com.ar

Ya ni a Perogrullo le yevan el apunte


Caricatura: Jess. Peloduro y El Pulga
Encontré esta Joya en una revista uruguaya, hay notas que no pierden vigencia.
Yo siempre dije que a este mundo sufriente que vivimo le pasa un prolema social de la gran siete, en la cuala afirmación propia mía que alquirí por mis propios ejuerzo sinteleptuale y no por la ley Serrato, vamo a media con otro distinguido pensador, el profesor Perogruyo, dijno cólega nestos menestere'e sacarle punta a lo sacontecimiento que te aflijen al mundo contemporaño de hoy día, pero uno va ver los resultao en los otros celebro'e el trús mundial del pensamiento y resulta que pa no pasar por Perogruyo u sea pa no robarle las cunclusione del ilustre pensador, te lo escriben todo al revé, el cual puede que sea un gesto de honradé inteleptuala, pero susodichamente viene a ser una señora porquería, casada y con hijo, que le hacen el destino'e la humanidá doliente.
Porque, uno lé la prensa, que viene a ser la historia simultaña'e los hechos histórico (andá mirando) y vé cómo te muestran y t'esconden la pura verdá de los hecho, como si juera n'una mosqueta'e las que arma mi amigo el Chocho, la cuala es taimen un rebusque regularcito.
Por ejemplo, cuando qu'el nazismo entregó el rosquete arriba los campo'e bataya, los pueblos venían embalao en la crencia'e ganarse los derecho respetivio u sea cobrar (tácate, tácate) los jornale ganao con sangre, sudor (creo que se dice traspiración pero no quiero estropiar el estilo'e Güiston Churchil) y lágrima. N'aquel entonces y toavia hoy, cuando en cuando, los diario te hablaban, algún domingo o feriao, qu'el sistema social en uso vigente, que le dicen, era una bruta enjusticia y que si se había yegao a esos éstremo sin goyete, había sido sin querer y que de aquí n'adelante te iban a osequiar al mundo con una Justicia Social nuevita, sin usar y garantida por vida poco meno. El mundo la ta esperando, meta y meta enyenarse la panza de conferencia, que uno bien sabe que no alimentan un pepino pero la cosa qu'el relajo sigue y en vé de irse como uno (angelito) pensaba, se va quedando y quedando y cada rato te manda calentar más agua pa seguir con el mate. Pa tranquilizar a la opinión pública´el mundo, digo yo, el Congreso norteamericano votó la suma de (sentate y ponete un paño frío en la cabeza) 16.250:000.000 pa gastos militare.
Esto por un lao y por el otro lao ta el prolema de Alemaña Oncidental onde parece que hay más apuro en democratizar la moneda, que le dicen, que no a los hombres, según uno estudea y saca las cunclusione de adentro'e la política enconómica que tiene lugar con los más briyantes contornos n'aqueya nación qu'es el nudo yiordano bruno, que le yaman, de la custión de la paz uropea; qu'es al fin y al postre, el queso y dulce del futuro porvenir del mundo o meno civilizao que arrendamo n´el universo contempoño.

Publicado originalmente en Revista "Peloduro" Marzo 1947

Tomado: Espaciolatino.com

La pobreza como delito



Mucho antes de que los niños ricos dejen de ser niños y descubran las drogas caras que aturden la soledad y enmascaran el miedo, ya los niños pobres están aspirando pegamento.

Mientras los niños ricos juegan a la guerra con balas de rayos láser, ya las balas de plomo acribillan a los niños de la calle.

Algunos expertos llaman "niños de escasos recursos" a los que disputan la basura con los buitres en los suburbios de las ciudades. Según las estadísticas, hay setenta millones de niños en estado de pobreza absoluta, y cada vez hay más, en esta América Latina que fabrica pobres y prohíbe la pobreza. Entre todos los rehenes del sistema, ellos son los que peor la pasan. La sociedad los exprime, los vigila, los castiga, a veces los mata: casi nunca los escucha, jamás los comprende. Nacen con las raíces al aire.

Muchos de ellos son hijos de familias campesinas, que han sido brutalmente arrancadas de la tierra y se han desintegrado en la ciudad. Entre la cuna y la sepultura, el hambre o las balas abrevian el viaje. De cada dos niños pobres, uno trabaja, deslomándose a cambio de la comida o poco más: vende chucherías en las calles, es la mano de obra gratuita de los talleres y las cantinas familiares, es la mano de obra más barata de las industrias de exportación, que fabrican zapatillas o camisas para las grandes tiendas del mundo.

¿Y el otro? De cada dos niños pobres, uno sobra. El mercado no lo necesita. No es rentable, ni lo será jamás. Y quien no es rentable, ya se sabe, no tiene derecho a la existencia. El mismo sistema productivo que desprecia a los viejos, expulsa a los niños. Los expulsa, y les teme.

Desde el punto de vista del sistema, la vejez es un fracaso, pero la infancia es un peligro. En muchos países latinoamericanos, la hegemonía del mercado está rompiendo los lazos de solidaridad y está haciendo trizas el tejido social comunitario.

¿Qué destino tienen los dueños de nada en países donde el derecho de propiedad se está convirtiendo en el único derecho sagrado? Los niños pobres son los que más ferozmente sufren la contradicción entre una cultura que manda consumir y una realidad que lo prohíbe.

El hambre los obliga a robar o a prostituirse; pero también los obliga la sociedad de consumo, que los insulta ofreciendo lo que niega. Y ellos se vengan lanzándose al asalto. En las calles de las grandes ciudades, se forman bandas de desesperados unidos por la muerte que acecha.

Según la organización Human Rights Watch, los grupos parapoliciales matan seis niños por día en Colombia y cuatro por día en Brasil. ¿Y ellas? Hay medio millón de niñas brasileñas que venden el cuerpo, casi tantas como en la India, y en la República Dominicana la próspera industria del turismo ofrece subastas de niñas vírgenes.

"Si le doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal,me dicen que soy un comunista.”

Eduardo Galeano

Tomado: Que Hacer.com.uy

Intérpretes varios


El general Luis Pérez, durante la ceremonia de asunción del general Pedro Aguerre como comandante de la división Ejército IV, en la sede de la división, en Minas. (archivo, noviembre de 2010)


José Mujica relevó de su cargo a Luis Pérez, general de división del Ejército 1 con asiento en Montevideo. Así se lo comunicó el presidente ayer al titular de la Asamblea General, Danilo Astori, y éste lo transmitió a los integrantes de la bancada del Frente Amplio.

El relevo se habría producido a raíz de una discusión entre Pérez y el comandante en jefe del Ejército, Jorge Rosales, acerca del proyecto interpretativo de la Ley de Caducidad. Fuentes del Ministerio de Defensa indicaron en diálogo con la diaria que desde hace tiempo Rosales recibe presiones de los generales para adoptar una posición más dura en relación a este tema. Según las fuentes, luego de la discusión, Rosales decidió informar de la situación al ministro de Defensa, Luis Rosadilla, quien a su vez se reunió con Mujica. Posteriormente, el presidente tomó la decisión del relevo.

Sin embargo, públicamente se esgrimió que la discusión tuvo que ver con cuestiones de organización de la conmemoración del Día del Ejército, que se realizará el 18 de mayo. Desde el Ejército se aseguró que Pérez dejó su cargo por decisión personal y por “razones estrictamente de servicio, las cuales no tienen ninguna vinculación con el tratamiento de la Ley de Caducidad”.

El senador Jorge Saravia, integrante de la comisión de Defensa del Senado, sostuvo ayer, luego de reunirse con Mujica, la versión de la discusión por la conmemoración del Día del Ejército, y apuntó que Astori les comunicó que la decisión nada tuvo que ver con el proyecto interpretativo.

Pérez era el primer general en el orden de derechas (lo que implica que tenía gran probabilidad de convertirse en comandante en jefe). Su cargo podría ser ocupado por el titular de la división del Ejército 2, Daniel Castellá, hermano del subsecretario de Defensa fallecido un mes atrás. El general no será sancionado. Quien sí recibió una sanción fue el jefe del Estado Mayor de la Defensa, José Bonilla, por realizar declaraciones políticas, informó ayer Telemundo y pudo confirmar la diaria.

Bonilla había dicho al semanario Voces y luego a Últimas Noticias que hay preocupación en las Fuerzas Armadas por la próxima aprobación del proyecto interpretativo de la Ley de Caducidad, y había asegurado que no puede haber justicia y verdad al mismo tiempo, ya que “si alguien dice la verdad, si es que alguien realmente la sabe, inmediatamente se lo man- da preso”.

Tomado: La Diaria.com

África cambia; Medio Oriente, a medias


Revuelta en Magreb y Medio Oriente
Los eventos que alteran el curso previsto de la historia se presentan, con frecuencia, como pequeñas luces distantes en medio de una antagónica oscuridad. Frente a nosotros, una nueva luz se asoma. Hablo de los movimientos en el norte de África. Explicar el origen de estos movimientos es tan complicado como predecir sus destinos. Pero se puede proponer que es el continente africano, no Medio Oriente, el que cambia.

El mundo árabe, poseedor de gran sabiduría, siempre ha discernido las jerarquías del poder. Sus anales están repletos de califas y sultanes. Entienden el poder y sus orígenes, al pueblo y a sus necesidades. Ejemplo de esto es el astuto movimiento del rey Abdulá de Arabia. Él prometió a los jóvenes de su reino recompensas monetarias, becas de estudio en el extranjero, perdón de deudas y creación empleos. Los árabes han aportado a la política, a la economía, a la cultura universal, por lo tanto, se adaptan y se mueven, quizá mejor que nadie, en el reducido espacio de las relaciones internacionales. A pesar de las permanentes diferencias entre grupos étnicos y religiosos, su vasta historia les da una ventaja sobre los países africanos: saben quiénes son y por donde caminar para llegar a su meta.

África, en cambio, tiene una memoria de explotación pero una muy corta historia independiente. Esto no quiere decir que no tenga historia. Es evidente que en África existieron imperios tan poderosos y temidos como en cualquier otro continente. Simplemente se advierte que su torturado pasado y su indefinido presente viven juntos. Esto frustra su progreso y evita una visión clara del futuro. Nigeria apenas festejó cinco décadas. Es decir, los hijos de la colonia viven.

El porcentaje de países africanos que son administrados, directa o indirectamente, por esta generación, es fantástico: 38 de 45 países de África continental tienen jefes de Estado de entre 57 y 87 años de edad. Robert Mugabe de Zimbabue y Girma Wolde-Giorgis de Etiopía siendo los de memoria considerable. ¡Una gerontocracia, desunida y poco sabia, dispone de los recursos de África cuando es este el continente con mayor número de niños y jóvenes en el mundo! Pero el dominio de la generación que recibió los frutos de la independencia se extingue.
Los países africanos crecen económicamente con inusual velocidad. Sólo que las riquezas llegan a manos de estos ancianos, que como cualquier abuelo, tienen mayor capacidad de evocación que de conjetura. Y en lo único que ayudan a los habitantes de su país es en elevar el promedio nacional de esperanza de vida. En el peor de los casos, el cambio político en África llegaría orgánicamente, con la muerte de sus líderes. Pero la asignación es otra.

África despierta. Ghana tiene una democracia ágil. Liberia, un país repleto de jóvenes por años de guerra civil, eligió a Ellen Johnson Sirleaf, una mujer, como presidente. La nueva generación de Costa de Marfil se está liberando de una democracia añeja, en donde se permite que dos obstinados ciudadanos planten gobiernos mientras sus compatriotas mueren. Durante el mes de febrero las nuevas generaciones protestaron en Yibuti, Gabón, Uganda y Sudán. Se aventuran a cuestionar el rumbo que sus dirigentes, todos autoritarios, eligen. Chad, Nigeria, Camerún, República de África Central, República Democrática de Congo, Yibuti, Benín y Zambia tendrán elecciones este año. Sudán del Sur recibió con brazos abiertos a miles de expatriados. Mientras inmigrantes huyen de Libia, la juventud africana empieza a preferir quedarse y luchar por un futuro en su continente en vez de buscarlo en otros.

El cambio se acerca. Por más iletrados, hambrientos y marginados que los pueblos de África se puedan mantener, las generaciones de jóvenes marchan imparables hacia su destino. Marcha que avanza poco a poco, país a país, y cuando finalmente se apoderen, ellos, los jóvenes africanos, de su destino, será una de las más brillantes estrellas en la historia de la humanidad. Y sólo ahora estamos presenciando su despertar.

Alexander Naime Sanchez-Henkel

Tomado: La Jornada.unam.mx

EEUU y la OTAN alimentaron sistema afgano de torturas



Desde fines de 2005, las fuerzas de Estados Unidos y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) derivaron detenidos al Directorio Nacional de Seguridad Afgano (NDS) pese a saber que sus interrogadores practicaban torturas.

Entrevistas con ex diplomáticos, así como nueva información ahora disponible, revelan que Washington y otros gobiernos occidentales fueron cómplices en las torturas a prisioneros en el NDS.

Miembros europeos de la OTAN -especialmente Gran Bretaña y Holanda- decidieron entregar los detenidos a la agencia afgana para distanciarse de la política de arrestos estadounidense, ya manchada por abusos.

Por su parte, Estados Unidos y Canadá apoyaron esas transferencias creyendo que los interrogadores del NDS obtendrían mejor información.

Las maniobras fueron una directa violación a la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, que prohíbe la transferencia de cualquier persona por parte de un estado parte a otro “donde hay base sustancial para creer que está en peligro o está siendo sometido a tortura”.

El primer cambio en la política oficial fue la adopción por parte de la OTAN en diciembre de 2005 de la “regla de las 96 horas”, que exige la transferencia de detenidos afganos al gobierno de su país dentro de un periodo de cuatro días.

La negativa de Gran Bretaña y Holanda a seguir entregando sus prisioneros a las fuerzas de Washington fue en reacción a informes de torturas en la base estadounidense de Bagram, en Afganistán.

Ronald Nuemman, el entonces embajador de Estados Unidos en Kabul, dijo a IPS que el “ímpetu inicial” para la regla de 96 provino de la “disconformidad” de los británicos y holandeses con las prácticas estadounidenses.

Un ex diplomático de la OTAN que entonces desempeñaba funciones en Afganistán confirmó las afirmaciones de Neumann. “Los británicos y holandeses expresaron en privado su temor de que la política estadounidense con los detenidos dañara la misión”, señaló.

Paradójicamente, de acuerdo con la nueva regla de 96 horas, los prisioneros fueron derivados al NDS, que tenía una larga reputación de centro de torturas, comenzando cuando fue la agencia de inteligencia y de policía secreta durante la ocupación soviética. Esa reputación continuó durante el gobierno del presidente Hamid Karzai.

El traslado de detenidos al NDS fue también motivado por la desesperada necesidad de Washington de obtener mejor información de inteligencia sobre el movimiento islamista Talibán.

Cuando los comandantes militares estadounidenses y canadienses comenzaron a hacer entre 2004 y 2005 grandes operaciones en áreas en las que operaba el Talibán, el gobierno de George W. Bush (2001-2009) ya había decidido considerar a todos los afganos detenidos como “combatientes ilegales”.

De esta manera, no los reconocía formalmente prisioneros de guerra y eludía responsabilidades establecidas en las Convenciones de Ginebra.

Pero la mayoría de los afganos arrestados en esas operaciones no eran talibanes.

Después de que las fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN empezaran a derivar a los prisioneros al NDS, el jefe de esa agencia de inteligencia, Amrullah Saleh, dijo a autoridades de la alianza occidental que debía liberar a dos tercios de los detenidos, según reveló un diplomático.

Matt Waxman, secretario adjunto de Defensa de Estados Unidos para Asuntos de Detenidos hasta a fines de 2005, recordó en entrevista con IPS que había “mucha preocupación tanto en el Pentágono como en el terreno”, sobre “excesivas detenciones” en Afganistán y sobre la presión para “operaciones de arrestos más agresivas”.

El embajador Neumann dijo a IPS que los militares estadounidenses derivaron los casos al NDS debido a “los beneficios de inteligencia”.

En una entrevista para el Ottawa Citizen publicada el 16 de mayo de 2007, el entonces jefe de inteligencia de la Fuerza Internacional de Asistencia en Seguridad (ISAF) para Afganistán de la OTAN, Jim Ferron, señaló que la transferencia de prisioneros al NDS tenía el objetivo de obtener más información.

“Los detenidos están detenidos por una razón”, dijo Ferron. “Tienen información que necesitamos”.

No obstante, se quejó de que gran parte de los datos recabados no eran “verdaderos y estaban destinados a engañar a las fuerzas militares”.

Ferron explicó que los prisioneros eran sometidos a un “interrogatorio básico” por parte de los funcionarios de la OTAN sobre “por qué se habían sumado a la insurgencia”, datos que luego eran entregados al NDS.

El militar claramente sugirió que los interrogadores del NDS podrían hacer un mejor trabajo que la OTAN. La “mejor información” fue la recogida por el NDS, y era la que la ISAF “podía hacer la parte de la inteligencia diaria”.

Ferron dijo que altos funcionarios del NDS le habían asegurado que “los detenidos eran tratados con humanidad”. Pero apenas tres semanas antes, el Toronto Globe y el Mail habían publicado una serie de artículos de investigación basados en entrevistas a prisioneros transferidos por Canadá que habían sido torturados por funcionarios afganos.

A pesar de que acaba de entrar en vigor la regla de las 96 horas, diplomáticos británicos y holandeses expresaron su preocupación por la reputación del NDS, según una fuente de la OTAN.

“Sabían que si entregaban los detenidos a los afganos serían torturados”, recordó.

Debido a esta preocupación, los británicos y los holandeses transfirieron relativamente pocos prisioneros, dijo el diplomático.

Londres y Ámsterdam también se unieron a los esfuerzos estadounidenses para que Kabul adjudicara la responsabilidad de los detenidos al Ministerio de Defensa afgano en vez del NDS, recordó, pero las iniciativas fueron impedidas por disposiciones legales locales.

Gareth Porter / IPS

Tomado: CubaDebate.cu
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