5 oct. 2011

Noam Chomsky y las 10 Estrategias de Manipulación Mediática


El lingüista Noam Chomsky elaboró la lista de las “10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios.


1. La estrategia de la distracción
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.
“Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto 'Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.
8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Noam Chomsky

Tomado: Gramscimanía.blogspot.com

Rodney Arismendi y su preocupación por la Universidad y la enseñanza pública


El jueves 29 de setiembre, en el paraninfo de la Udelar, se festejaron los 20 años de la Fundación Rodney Arismendi. Hablaron; María Luisa Battegazzore, vicepresidente de la Fundación, Álvaro Rico, Decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Oscar Andrade dirigente del SUNCA, PIT-CNT y Oscar de los Santos, Intendente Municipal de Maldonado. A continuación presentamos la transcripción de la disertación del Dr. Álvaro Rico, que fuera registrado por La ONDA digital.

Estoy muy contento, reconocido y emocionado por la invitación y por el reencuentro con tantos compañeros queridos que están hoy aquí y, también, con aquellos que no están hoy físicamente con nosotros. Quiero agregar a este recuento de construcción de los 20 años de la historia de la Fundación, que la misma se construye en un momento político muy particular, en el año 91, en el que, por un lado, teníamos la caída del Muro de Berlín y el posterior proceso de implosión del socialismo real, marcando una etapa fría de la historia, con el congelamiento de las utopías alternativas al sistema capitalista de explotación. Pero también teníamos en el Uruguay, luego de la reconquista de la democracia en 1989, la derrota del Voto Verde y la ratificación de la Ley de Caducidad que tan fuertemente marcaron el fin de ese optimismo democrático y tanto nos acompañan hasta el presente en la imposibilidad de resolver ese tema.

Se había producido también el fallecimiento de Rodney Arismendi, en un momento en el cual la izquierda uruguaya - independientemente de lo que estaba sucediendo en el contexto mundial - avanzaba, por primera vez en su historia, en la conquista de la Intendencia Municipal de Montevideo y el triunfo del Dr. Tabaré Vázquez con Democracia Avanzada como primera fuerza política dentro del Frente Amplio y con Rodney Arismendi elegido senador. Todo este proceso de victorias y derrotas abría también un largo tránsito en la izquierda uruguaya, de discusiones, de disputas, de intentos por conservar o renovar, que terminaron - si - en reafirmaciones de posiciones, pero también en divisiones y en separaciones.

En el marco de este contexto tan contradictorio, parece vivaz que un conjunto de valiosos compañeros decidan crear la Fundación “Rodney Arismendi”, quizás para mantener el nombre de Arismendi fuera de la lucha, por darle un sentido a su obra, por capitalizar su nombre en una u otra dirección. Quizás también con el objetivo de rescatar lo que fue para Arismendi la preocupación permanente en su vida, como político e intelectual, la teoría, la reflexión y el debate. Crear un ámbito fundamentalmente asociado al cumplimiento de estas funciones. También para trabajar sobre el legado que dejaba Arismendi. No solamente sobre sus trabajos inéditos, sino también en lo publicado, en lo dicho, para conservarlo y difundirlo. Trabajando sin ingenuidades, también. Quizás un lugar más cariñoso para hacer política, pero un sentido de política que tenía que ver con la necesidad de publicar ese legado, difundir ese legado en los temas que la izquierda uruguaya necesitaba recordar y empezaba a no discutir. Por lo tanto la Fundación, durante todo este tiempo, entre las muchas cosas que hizo, se dedicó también a esta línea de publicaciones, a través de artículos y libros de Arismendi, sobre el tema de la unidad, sobre el tema de América Latina; los Anuarios de la Fundación; las publicaciones de los eventos internacionales, como por ejemplo, una importante Vigencia y Actualización del Marxismo según el pensamiento de Rodney Arismendi, con una cantidad de invitados de la región e internacionales.

También, como se señaló, dedicándolos a la memoria, la plaza y el monumento en el Cerro. Dedicándose también a la memoria y repatriación, de los restos del escultor Armando González, desde Bulgaria. Con un esfuerzo titánico se digitalizo la revista “Estudios”. Es un esfuerzo enorme con una proyección en todos los ámbitos, no sólo político, sino también académicos en el acceso, lectura y transcripción, del conocimiento de esa monumental obra.

Tuvo y tiene la Fundación, en Alcira Legaspi, una fuente incansable de iniciativas realizaciones y, aunque Alcira no esté físicamente entre nosotros, la recordamos sintiendo fuertemente que está en esta actividad, la última que le tocó organizar.

Entre las muchas preocupaciones de Arismendi, estuvo la Universidad de la República, el estudiantado y el tema de la enseñanza pública, tan debatida también en estos días. Permítanme entonces, rescatarlo brevemente en este homenaje a su nombre y al de la Fundación. Quizás también, a pretexto de esta función que casual y temporariamente cumplo como decano y la vinculación que tiene con este tema. En Arismendi, la preocupación por la universidad y el estudiantado, no se hizo en términos de política menor, intentando capitalizar para un partido o grupo la cuestión juvenil. Estuvo pensado en una perspectiva estratégica y visión a largo plazo, tanto de Arismendi como del Ing. José Luis Massera. Hay antecedentes muy importantes que se remontan a 1965, en aquellas conferencias y - particularmente - en encuentros y desencuentros de la universidad con la revolución.

En el contexto de época, en aquellos años 60 y 70, existía en Arismendi un esfuerzo muy grande por vincular la inserción juvenil que se desplegaba en el mundo, con América Latina y el papel de la Universidad y los universitarios. La insurgencia juvenil que irrumpió en 1968 con el mayo francés, pero también en EE.UU., en México y tantos otros países, como Uruguay.

Más que una coyuntura, todo aquello, estaba expresando un cambio de época y - también - modificando las funciones sociales y dotando a las universidades latinoamericanas de una nueva naturaleza. Antecedentes había y esto está presente, también, en los trabajos de Arismendi. Particularmente, los antecedentes y el paralelismo con los cambios experimentados a partir de la Reforma de Córdoba en 1918. Pero, ¿qué era lo nuevo para las coordenadas históricas de los años 60 para Arismendi con relación a 1918 y la Reforma de Córdoba? En todo caso, lo nuevo era la inserción de la universidad latinoamericana en el medio de dos procesos. Uno de esos procesos era la revolución socialista, democrática y de liberación nacional, anti-imperialista que, en América Latina, se abría paso. Que era éste un proceso y un elemento diferenciador fundamental en el paralelismo que podría establecerse entre las universidades latinoamericanas y los procesos de insurgencia juvenil que se vivían en otros contextos geográficas, caso Europa y EE.UU.

En segundo lugar - y esto era común a todos esos procesos de insurgencia juvenil - el otro proceso era la revolución científico-tecnológica y tres rasgos muy peculiares de la misma que - de alguna manera - se continúan en el presente. Esos rasgos, rescatados por Arismendi, eran la transformación de la ciencia en fuerza productiva directa, era la transformación de los científicos y docentes en trabajadores asalariados, y era el proceso de masificación de las universidades latinoamericanas. La conjunción de estos procesos y la inserción de la universidad en los mismos determinaba - en el pensamiento de Arismendi de aquel entonces - también una confluencia entre las leyes de la historia y de la política, representados por ese proceso de revolución socialista, democrática anti-imperialista, con el proceso de las leyes de la naturaleza, representada por la revolución científico-tecnológica.

Estas coordenadas de época removían el rol de la universidad y de los universitarios. ¿Cómo lo pensaba Arismendi? Con el atrevimiento de hacer una simplificación, diría - por un lado - reafirmando principios que para él eran propios del materialismo histórico y sosteniendo que la universidad, en ese sentido, se corresponde a una determinada superestructura que - en última instancia - cumple funciones culturales y técnicas de reproducción del sistema capitalista. Pero, al mismo tiempo que este era un principio fundamental en la ubicación del tema de la universidad - teóricamente para Arismendi - no se limitaba simplemente a enunciar este principio, porque él mismo sostenía que era un principio con el cual no se podía operar en la realidad. Y que una interpretación simplificada del mismo, el decir de que la universidad era un aparato de la superestructura del estado burgués, una interpretación simplificada, llevaba a posponer para después de la revolución, cualquier posibilidad de reforma o de cambio progresista o de transformación, en la universidad y en cualquier otro aparato de la superestructura del estado.

Por eso mismo, Arismendi proponía analizar el problema concretamente, rescatando que la universidad era una institución peculiar en la que se resumían dos movimientos contradictorios. Por un lado sí, que pertenece a una organización económicamente social determinada, históricamente concreta - en nuestro caso el capitalismo - y que las funciones que cumplen en ese marco eran las de conservar, reproducir, continuar las lógicas del sistema, formar cuadros, burocracia especializada, profesionales de los partidos políticos. Pero además, la universidad no era solo eso y esto entraba dentro de la propuesta de análisis concreto. La especificidad de la universidad era su desarrollo técnico y científico como expresión del desarrollo de las fuerzas productivas, pero también como expresión del movimiento histórico de luchas y enfrentamientos. Y esos conocimientos científicos y ese desarrollo histórico del movimiento y de las luchas, están - decía él - en permanente avance, cambios y contradicciones con la realidad y el statu quo.

En conclusión, la universidad - para Arismendi - no tenía sólo una función continuadora de la herencia cultural de la humanidad, sino también una función innovadora, promotora de un nuevo conocimiento en el terreno de las investigaciones, en la anticipación teórica, en el cambio tecnológico. Esto fue parte de una definición, pero también fue parte de un trabajo sobre esas contradicciones y sus efectos en la cultura, en la política y en la sociedad. Quizás con elementos de análisis más gramscianos que leninistas, Arismendi procesaba estas definiciones que se continuaban con una apreciación más de corte sociológico con respecto a lo universitario. Ya no sólo de la institución Universidad, sino de lo universitario. Decía que éstos eran parte de las capas medias que abarcaban al estudiantado, al profesional universitario, al artista y al escritor, dentro de la definición genérica de intelectuales. Y, como capas sociales, se integraban a un proceso de lucha como fuerzas motrices de la revolución. Y en el marco de la crisis del Uruguay en 1968, Liber Arce, el el marco de esa crisis, tendían a su radicalización y - dentro de ello, una expresión era que aquellas de manera numerosa, advenían a los ideales del socialismo y del comunismo.

O sea que el protagonismo estudiantil no era, para Arismendi, un problema generacional ni tampoco era - en el marco del cumplimiento de un papel mesiánico, sino un fenómeno de precipitación de sectores sociales a los procesos de cambio. Procesos de cambio que se definían por su masividad y por el carácter participativo y democrático. Y en este plano se planteaba para Arismendi y asunto táctico principalísimo: “establecer”, decía él, “una gran política universitaria y dignidad del estudiantado con la clase obrera, para crear esa fuerza social del cambio, de ese obreros y estudiantes, unidos y adelante”.

Esta gran política que incluía a la universidad, obligaba a dos cosas: a que también la universidad hiciera política, sin temerle a la palabra. Y ¿qué entendía por esto Arismendi? Y lo cito: “la política de la universidad es una política sin partido, de defender la soberanía, la Constitución, las libertades públicas, el derecho del pueblo, la investigación y la elaboración en una serie de terrenos, la política en el plano de la investigación, del desenvolvimiento científico. Y obligaba también, en segundo lugar, a hacerse esta pregunta: ¿es que la clase obrera no tiene respuestas para los problemas de la cultura, la educación y la universidad? Si la respuesta era un “no”, concluía que eso era un simplismo, que postergaba para después del cambio de estructuras - como ya lo dije - cualquier posibilidad de transformaciones también en la universidad. Y eso era un contrasentido. De allí la necesidad que formara parte dentro de esa gran política que Arismendi reclamaba para la izquierda y para la clase obrera, formara parte, también, la necesidad de tener y desarrollar iniciativas y propuestas concretas de transformaciones en la Universidad de la República.

Por último, los temas de la universidad y los estudiantes estuvieron planteados por Arismendi en el marco de los conflictos que la universidad tenía con los regímenes establecidos en América Latina, tanto de carácter oligárquico, como tiránicos, como democráticos, en contra de las políticas que estos regímenes implementaban contra la universidad, agrediendo su autonomía, recortando su presupuesto, interviniendo las universidades latinoamericanas. Por eso mismo, en el contexto de fines de los años 60 y 70, la ubicación de la universidad se debate en las coordenadas, no sólo de su inserción en los procesos de cambios revolucionarios, sino también - para Arismendi - en los procesos contrarrevolucionarios, de avance del autoritarismo y las dictaduras de nuevo tipo en la región del Cono Sur de América Latina.

Y los resultados fueron más visibles - por lo menos en nuestro caso - en todo el período que va desde fines de los años 60 y principios de los 70, de ascensión del autoritarismo y luego con casi 12 años de dictadura en el país, donde la reacción de estos regímenes contra la universidad, la dureza de esa reacción, fue directamente proporcional a los avances que estas concepciones progresistas - en particular la de Arismendi - habían logrado luego de muchos años de debates y de luchas, orientar en ese movimiento estudiantil y en esa inserción de la universidad dentro de los procesos de cambios. La respuesta fue la intervención, la expulsión, el exilio, la desaparición forzada, el asesinato político y la prisión de decenas y decenas de estudiantes, docentes y funcionarios de la Universidad de la República.

Queda y permanece en el presente el fuerte espíritu latinoamericano. Queda y permanece más que nunca - y esa es parte de la tarea de la Fundación - la promoción del debate, la reflexión de los problemas. Queda y permanece una tradición sedimentada, democrática, laica, nacional, reformadora, socialista. Queda una forma de hacer política universitaria, que era lo que decía Arismendi en defensa de la Constitución, de las leyes, de la democracia. Queda una cultura científica y un sedimento cultural e intelectual que promueve las permanentes búsquedas, innovaciones y superaciones. Queda la universidad como parte integrante de un movimiento social y popular, donde obreros y estudiantes unidos y adelante no es un consigna, ya, es una identidad. Queda la necesidad de seguir profundizando los cambios en la universidad a la altura de lo que el país y la sociedad necesitan y reclaman.- (L.O.d.)

Dr. Álvaro Rico

Tomado: La Onda Digital.com

4 oct. 2011

La protesta nacida en Wall Street se expande a otras ciudades de EE.UU.


Las manifestaciones, que salieron a la luz en Wall Street de Nueva York, están difundiéndose a otras ciudades de EE.UU. Entre ellas ya se encuentran San Francisco, Los Ángeles, Chicago y Boston; también se esperan protestas en Detroit, Portland, Minneapolis y Baltimore.

Los residentes de Los Ángeles organizaron una acampada frente al edificio de la administración de la ciudad y en Boston sus ciudadanos marcharon por el centro histórico.

En cada lugar los participantes tienen su propia agenda de reclamos ante el Gobierno. Sin embargo, hay muchos puntos en común: la mayoría intenta atraer atención de las autoridades en cuestiones sociales, corrupción, desempleo y los altos costos de la educación.

Los manifestantes no tienen ningún programa unificado, pero afirman que seguirán protestando hasta que logren implicar a los gobernantes en la resolución de los problemas.

La gente, disconforme con la situación actual en EE.UU., coordina sus acciones a través de Facebook y Twitter. Hasta el momento el día más notable de las protestas fue el sábado pasado, cuando miles de personas bloquearon el tráfico en el puente de Brooklyn, hecho por el que fueron detenidos unos 700 manifestantes.

Los ’indignados’ continúan con paso firme en Wall Street pese a las detenciones

En Los Ángeles cientos de personas se han manifestado contra la política llevada a cabo por algunas de las grandes corporaciones. Los activistas han instalado un campamento frente al edificio de la administración de la ciudad para apoyar las similares movilizaciones que tienen lugar en Nueva York.

El movimiento "Ocupa Wall Street" convoca una nueva jornada de protestas contra la situación económica y política que reina en EE UU. Los manifestantes niegan abandonar el puente de Brooklyn ya durante tercera semana consecutiva.

El Puente de Brooklyn fue paralizado durante horas por las numerosas protestas ciudadanas, contra la situación económica que reina en el país. La policía neoyorkina se empleó a fondo para controlar a los casi 700 activistas congregados en tan iconográfico paso. Allí agarraron, tiraron al suelo y luego arrestaron a los manifestantes. Aunque casi todos los detenidos fueron puestos en libertad poco después, con cargos de violación del orden público por lo que tendrán que presentarse ante el juez.

Al día siguiente, centenares de personas volvieron a salir a las calles de Nueva York, pero esta vez a su descontento se sumó la denuncia contra la represión policial.

“Una vez que dejes de tener miedo a ser arrestado, el control entero del estado policial desaparece. Y cuando esto pasa, se nos abren unas posibilidades increíbles y de repente te puedes imaginar un mundo diferente y te crees capaz de ser un agente del cambio”, dijo Robert Cammiso, manifestante detenido durante la protesta “Occupy Wall Street” en Nueva York.

Pero una de las cuestiones que ahora preocupa a la sociedad norteamericana es ¿Hasta qué punto los agentes pueden usar la fuerza en contra de acciones, supuestamente, pacíficas?

La semana pasada un miembro de las fuerzas del orden, roció con gas pimienta a un grupo de manifestantes en Wall Street. Fuentes del Departamento anunciaron que investigarán este caso, sin embargo la opinión pública ya tiene sus conclusiones al respecto.

“Muchos no creían que habría otra confrontación dramática este fin de semana, después de lo ocurrido el fin de semana pasado, cuando la policía utilizó gas pimienta contra cuatro mujeres a las que acorralaron. Luego el Departamento de Policía de Nueva York utilizó tácticas duras y golpeó violentamente a algunos manifestantes. Creo que mucha gente no esperaba que algo así volviera a pasar en esta ocasión. Aunque no tengo informes sobre el uso del mencionado agente químico, hubo arrestos violentos, miles de personas inmovilizada y centenares de detenidos”, indicó Ryan Devereaux, periodista de televisión.

Las protestas contra la situación económica empezaron el pasado 17 de septiembre en el centro financiero del país. Lo que empezó con una sentada de unas 500 personas en un parque público en el corazón de Manhattan, está recabando día a día nuevos apoyos.

Los activistas del así llamado movimiento “Ocupa Wall Street” protestan contra lo que llaman la "avaricia de los mercados", las ejecuciones bancarias y el alto nivel de desempleo en Estados Unidos.

La organización justifica que estas acciones se realicen en Nueva York en vez de Washington porque “hay que seguir al dinero”. Y comenzar en el lugar de donde salen las contribuciones para las campañas electorales, las donaciones y donde se originan los grupos de presión.

“Se trata de mandatos corporativos. Nos dijeron que Obama estaba por los cambios, pero recibimos más años de Bush. Antes de ellos tuvimos a su padre, es una dinastía de los Bush. La avaricia corporativa llega hasta el gabinete presidencial, pero allí se encuentra solamente la arteria, porque el pulso inicial es originado por Wall Street”, señaló Phil Budenick, activista del movimiento “Ocupa Wall Street”.

Lo sucedido en la gran manzana pronto tuvo réplicas en otras grandes ciudades del país como Los Ángeles, Boston, Filadelfia, Seattle o Chicago, entre otras. Varios especialistas ya han bautizado a estas manifestaciones como “el otoño de EE UU”, haciendo un paralelismo con las revoluciones de Oriente Medio, las célebres “primavera árabe”. Algo confirmado por los participantes que aseguran ser inspirados por ejemplos europeos y orientales.

“Podemos seguir el ejemplo de nuestros hermanos en todo el mundo, la primavera árabe, en Grecia, en España, podemos ver que sí que se envió un mensaje poderoso. El mensaje es que la gente común no está para tolerar más la avaricia corporativa, por eso nos levantamos y hacemos algo”, dijo Makeba Judge, activista de “Occupy Wall Street” en Nueva York

Por supuesto la tensión en las manifestaciones en territorio norteamericano es mucho más débil que en el mundo árabe. Pero tal vez este movimiento que empezó de una manera pacífica y culminó con choques con la policía podría dar sorpresas mayores.

Y la reacción de las autoridades estadounidenses hacia las protestas contra Wall Street muestra que "Washington quiere tapar el descontento masivo de los norteamericanos". Así lo ha comentado a RT Sara Flounders, co- fundadora del centro de acción internacional.

“No es nada más que un intento de la policía de tapar el descontento masivo de la población. El gobierno de EE. UU. habla sobre la democracia a lo largo y ancho de todo el mundo y al mismo tiempo bombardea a personas en muchos países. Y aquí, en casa, no permiten a las personas estar involucradas en protestas democráticas, en manifestaciones contra la dominación de Wall Street. Y estas protestas representan los intereses de la mayoría absoluta de los estadounidenses. Las últimas encuestas muestran que el 75 por ciento de la población apoya estas manifestaciones”, dijo Flounders.



Fuente: RT.com
Tomado: Red Voltairenet.org
Ariculos Relacionados:
Principales sindicatos respaldan protesta de “Occupy Wall Street”
Protestas inspiradas por “Occupy Wall Street” brotan en distintas partes de Estados Unidos y del mundo

Los griegos les cierran el paso a las autoridades del Gobierno


Imagen: AFP / Louisa Gouliamaki
Numerosos trabajadores públicos griegos han bloqueado las entradas de varios ministerios en Atenas. La muchedumbre se ha concentrado para protestar contra los posibles despidos y los recortes financieros. Concretamente, los trabajadores han cerrado el acceso a las autoridades de los ministerios de Finanzas, de Cultura y Agricultura.

Mientras tanto, el Gobierno heleno espera recibir otro paquete de la ayuda económica del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la Unión Europea (UE). Para ello sigue tomando diferentes medidas de austeridad. Sin embargo, algunos analistas afirman que, Grecia, no será capaz de pagar "su enorme deuda" por cuenta propia.

Sin embargo, el ministro de Finanzas del país helénico advierte que su país no se convertirá en un chivo expiatorio de la eurozona y tiene bastante potencial y capacidad para avanzar pese a la profunda recesión. Este lunes el Gobierno presentó el proyecto del presupuesto para el año 2012 que prevé nuevos recortes sociales, paso obligatorio para recibir más asistencia financiera internacional. Y mientras en Atenas esperan la llegada de esos fondos, cada vez más gente se pregunta si participar en este juego vale la pena.

“Puedo darles otros números. A principios de la crisis, la deuda era 119% del PIB, ahora es más del 150% y el año próximo será del 189%. Entonces todo lo que se hace no ayuda, sino empeora la situación”, comenta el abogado y profesor George Katrounglas.

Y pese a que el déficit será mayor del que prometieron las autoridades, la UE y el FMI estudian la posibilidad de asignar a Atenas otros 8 mil millones de euros. En caso contrario, Grecia se declarará en quiebra este mes, debido a que ya no tiene dinero para devolver su deuda, ni para pagar salarios y pensiones. Y los expertos afirman que los políticos no pueden no tener en cuenta ese dramático escenario.

“La bancarrota es muy probable ahora. Y lo fue a lo largo de un año y medio, porque cuando uno tiene una deuda de un tamaño enorme, como pasa aquí, en Grecia, es imposible imaginar que la austeridad pueda ayudar a reducirla, así que el default siempre fue posible”, dice el profesor de economía Yiannis Varoufakis..

El Gobierno griego puede seguir adoptando diferentes medidas de austeridad. Pero da la sensación de que la situación no va a mejorar, sino todo lo contrario: cada vez son más los enfrentamientos entre los manifestantes y la Policía. Hartos de un panorama cada vez más asfixiante, los griegos ya han comenzado a buscar culpables.

El economista Kiriakos Tobras opina: “Lo que estamos sufriendo ahora es una ocupación financiera, se trata de un nuevo tipo de guerra. Es un sindicato ilegal internacional quien está manejando el destino del país”.

Ahora muchos dan por sentado que Grecia recibirá la ayuda económica, pero nadie se atreve a asegurar que eso contribuirá a frenar el proceso de declive.

“Vamos a hablar en serio -continúa Tobras-, la deuda nunca será pagada. Sólo un idiota puede pensar que Grecia podrá pagar algún día 450 mil millones de euros. No entiendo cómo se puede creer en esto”.

No obstante, se sigue pensando en que Grecia podrá superar la crisis sin hundir a otras economías europeas. Pero las cifras muestran que la creciente deuda requiere cada vez más asistencia financiera.

Según opina el asesor financiero Patrick Young, el control fiscal que ejerce la Unión Europea sobre Grecia "puede ser la única manera para el organismo" de manejar la crisis.

Tomado: RT.com
Artículos relacionados:
¿Por qué caen los mercados mundiales?
Represión en Grecia: Empujados y pateados estudiantes en Atenas

Para cuidar el agua de los ríos


El programa fue lanzado en forma conjunta
 por representantes de los cinco países.
Imagen: Sandra Cartasso
El programa involucra a Argentina, Paraguay, Bolivia, Brasil y Uruguay, para el monitoreo conjunto de los ríos Paraguay, Paraná, Uruguay y De la Plata. Habrá acciones para controlar el cambio climático, la pesca, la contaminación y las represas hidroeléctricas.
Los gobiernos de Argentina, Paraguay, Bolivia, Brasil y Uruguay lanzaron un programa para gestionar de forma sostenible la Cuenca del Plata, red hídrica natural que se extiende sobre el territorio de estos países. El principal desafío es hacer frente al cambio climático y sus consecuencias socioambientales. Además, estarán abordadas cuestiones que impactan sensiblemente en los ríos como la sobreexplotación pesquera, el desmonte, la creciente utilización de agroquímicos, y la contaminación industrial. En un panorama mundial donde empieza a hablarse de “guerras del agua”, la coordinadora del programa, Mónica Troadello (Argentina), manifestó que posibles avanzadas para acaparar los recursos hídricos “encontrarán a nuestros pueblos unidos y preparados”.

Con una extensión geográfica de 3,1 millones de kilómetros cuadrados, la Cuenca del Plata es una de las más grandes del mundo. Incluye a los ríos Paraguay, Paraná, Uruguay y De la Plata. Desde el Pantanal en Mato Grosso, Brasil, pasando por el este boliviano, la integridad del territorio paraguayo, casi la totalidad de la superficie uruguaya y alrededor de un tercio de Argentina, estos cursos superficiales y subterráneos de agua concentran en sus alrededores a unas 100 millones de personas. Otra cifra: el 70 por ciento del PBI de estos cinco países se genera en este territorio. Tal magnitud ambiental, social y económica, llevó a que en 1967 estos cinco países crearan el Comité Intergubernamental Coordinador de la Cuenca del Plata (CIC).

El contexto político regional de la última década –funcionamiento del Mercosur y creación de Unasur– contribuyó a potenciar el desarrollo del ente, estanco durante muchos años. A partir de una serie de estudios recientes, el CIC avanza ahora en la implementación de un programa para la gestión sostenible de la cuenca, en relación a efectos de la variabilidad y cambio climático. Según estimaciones de este organismo, las temperaturas en la región aumentarán, a causa de las concentraciones de efecto invernadero, entre 2 y 5 grados en los próximos cien años. La consecuencia directa será la reducción de los caudales en los ríos. Para prever acciones que mitiguen esos daños y otras que aborden situaciones ya irreversibles el CIC ejecutará hasta 2015 políticas que incluyen desde la mejora de aspectos jurídicos hasta el trabajo territorial con comunidades ribereñas.

Durante la presentación del programa en el Palacio San Martín, de la Cancillería, Mónica Troadello, embajadora por Argentina, advirtió que “ya hay alerta a nivel mundial por la contaminación y los niveles utilizables de agua dulce”. En la misma sintonía, el vicecanciller de Uruguay, Roberto Conde, enfatizó que organismos militares en el mundo “hablan de guerras del agua” y que la FAO –Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura– insiste en la “urgencia” de proteger el recurso “para garantizar la seguridad alimentaria”. Frente a este contexto, los países de la región proponen “un modelo de desarrollo basado en la solidaridad”, resaltó Troadello.

La coordinadora del programa recordó que la región contiene “cerca del 6 por ciento de la población mundial, y el 20 por ciento del recurso hídrico”. Es por eso que, como bien mencionó Joao Luis Pereira Pinto, representante político ante el CIC por Brasil, esta parte de Sudamérica “es el centro de atención del mundo”. “Debemos hacer bien los deberes en casa”, exigió el diplomático brasileño, en referencia a evitar injerencias externas.

Financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el programa se centrará en monitorear y accionar en torno de las inundaciones y sequías en zonas críticas de la cuenca. A eso se agrega el trabajo sobre otros aspectos como el uso no sostenible de recursos pesqueros, la insalubridad de las aguas, impacto de contaminantes derivados la agricultura, el saneamiento ambiental de las ciudades, la deforestación.

Otro aspecto relevante será la coordinación en el manejo de las represas hidroeléctricas. Hay 150 en toda la cuenca, y tres son binacionales: Itaipú (Brasil-Paraguay), Yacyretá (Argentina-Paraguay) y Salto Grande (Uruguay-Argentina). En diálogo con Página/12, el recién asumido secretario general del CIC, José Luis Genta (Uruguay), indicó que la producción hidroeléctrica históricamente “ha aparecido como atentadora con la vida y el ambiente”. Pero al ser “una de las energías más limpias y menos peligrosas”, deben desarrollarse, pero junto “con políticas paralelas en lo social y en lo que respecta al cuidado de los ecosistemas”.

A partir de experiencias piloto, el desafío de acá a 2015 es precisar “cuáles son las prácticas correctas” en todos estos temas, para luego aplicarlas “de forma coordinada” entre los miembros del CIC. “Nuestros ríos son la venas del cuerpo ambiental. No importa dónde se los dañe porque nos va a afectar a todos”, concluyó Genta.

Informe: Leonardo Rossi.

Tomado: Página 12.com.ar

3 oct. 2011

“La prisión fue masiva y prolongada”


“La izquierda no siempre encontró
 los elementos populares para explicar
por qué hubo una dictadura.”
El decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República del Uruguay señala que la cifra de detenidos-desaparecidos es de 176, pero que ese país tuvo la mayor cantidad de presos políticos, alrededor de seis mil.

Alvaro Rico es el decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República de Uruguay. Desde hace seis años es el coordinador de la investigación sobre la represión durante la dictadura uruguaya (1973-1985), tarea que le encomendó el entonces presidente frenteamplista Tabaré Vázquez. Rico viajó a Buenos Aires para participar del Seminario de Políticas de la Memoria que se realizó en el Centro Cultural Haroldo Conti en la ex ESMA. Antes de su intervención, dialogó con Página/12 acerca de su investigación y de las disputas por la memoria que se están librando en la República Oriental.

También aprovechó el viaje para recorrer la zona del Abasto, donde vivió cuando, huyendo de la dictadura uruguaya, se refugió en la Argentina. Anduvo por las calles que transitó hasta 1976, cuando tuvo que exiliarse en Europa. “No puedo creer que hayan puesto ahí un shopping”, se queja y comenta después, con picardía en la mirada, que es primo lejano del ex carapintada Aldo Rico. Enseguida vuelve a referirse a la labor de documentación de las víctimas uruguayas que cumple desde 2005. “La responsabilidad es muy grande. Se siente el peso de la historia cuando uno tiene que trabajar con esos archivos sensibles y sobre un período tan lleno de destratos y violaciones a la dignidad humana”, remarca.

–¿Cree que se ha avanzado en los últimos años en materia de verdad sobre la dictadura uruguaya?

–Hasta el momento, entre archivos estatales, privados y del exterior, el equipo que coordino revisó alrededor de 27 archivos, entre ellos catorce estatales. El balance es de avance, pero limitado con relación a todo lo que aún resta por saber. Si bien no hay una consulta pública autorizada a los archivos de la dictadura, Uruguay ya tiene tres leyes de archivos y de hábeas datas muy importantes.

–La condena de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el caso Gelman insiste en que el Estado abra y ponga a disposición los archivos de la represión.

–Exactamente. Allí se señala que, en el plazo de dos años, el Estado debe promover esa posibilidad de consulta. Si bien había muchos rumores que decían que los archivos se habían destruido, el equipo de investigación pudo acceder y comprobar que esa documentación se conserva.

–¿Pudieron ver los archivos de las fuerzas armadas?

–Entre los archivos que pudimos ver están los de Inteligencia policial, los de la Cancillería (que es un ámbito fundamental para poder investigar las implicancias del poder civil con el poder militar en la estructuración del régimen dictatorial cívico-militar) y algunos de origen militar. También está el archivo de fichas clínicas de Sanidad Militar, que fue hallado hace poco tiempo y que en los últimos meses el equipo ha podido, mediante la autorización de la presidencia, trabajar en la búsqueda de detenidos que fueron atendidos en el Hospital Central de las Fuerzas Armadas y para tratar de encontrar también detenidas que dieran a luz en el Hospital Militar. Uno de los objetivos fundamentales en esta búsqueda es saber de María Claudia Irureta Goyena de Gelman, en la medida en que varios testimonios señalan el alumbramiento de Macarena, su hija, en el Hospital Militar.

–¿Qué particularidad tuvo la represión en Uruguay?

–En el caso de la Argentina, la metodología represiva generalizada fue la desaparición forzada de personas; en el caso de Uruguay, la metodología generalizada de la represión dictatorial fue la prisión masiva y prolongada. Hasta el momento, el universo de detenidos-desaparecidos uruguayos es de 176, pero el universo de presos políticos es de alrededor de seis mil. A escala de población, Uruguay fue la dictadura de mayor cantidad de presos políticos en el mundo.

–¿Por esta reestructuración de los lazos sociales se puede explicar que la ciudadanía haya ratificado la Ley de Caducidad, que impide que se juzgue a los represores?

–Yo creo que sí. No es de descartar esa línea explicativa. Por otro lado, la izquierda no siempre ha encontrado los elementos convincentes y populares para lograr establecer una explicación sobre por qué hubo una dictadura en el Uruguay y sus responsables. Ciertos rasgos de temor, ciertos rasgos de indiferencia, ciertas contradicciones internas de la propia izquierda, terminaron por profundizar esas transformaciones culturales.

–¿Qué pasaría si en noviembre prescriben las causas por crímenes cometidos durante la dictadura, como todo hace presuponer?

–Se concluiría con una época que tuvo sucesivas etapas: desde la Ley de Caducidad, los plebiscitos, las marchas de silencio, los intentos de anulación. Esa época terminaría con la conclusión de que “justicia nunca más”.

Luciana Bertoia

Tomado. Página 12.com.ar

El nuevo “sistema-mundo”


Cuando se acaban de cumplir diez años desde los atentados del 11 de septiembre y tres años desde la quiebra del banco Lehman Brothers ¿cuáles son las características del nuevo “sistema-mundo”? La norma actual son los seísmos. Seísmos climáticos, seísmos financieros y bursátiles, seísmos energéticos y alimentarios, seísmos comunicacionales y tecnológicos, seísmos sociales, seísmos geopolíticos como los que causan las insurrecciones de la “Primavera árabe”…

Hay una falta de visibilidad general. Acontecimientos imprevistos irrumpen con fuerza sin que nadie, o casi nadie, los vea venir. Si gobernar es prever, vivimos una evidente crisis de gobernanza. Los dirigentes actuales no consiguen prever nada. La política se revela impotente. El Estado que protegía a los ciudadanos ha dejado de existir. Hay una crisis de la democracia representativa: “No nos representan”, dicen con razón los “indignados”. La gente constata el derrumbe de la autoridad política y reclama que ésta vuelva a asumir su rol conductor de la sociedad por ser la única que dispone de la legitimidad democrática. Se insiste en la necesidad de que el poder político le ponga coto al poder económico y financiero. Otra constatación: una carencia de liderazgo político a escala internacional. Los líderes actuales no están a la altura de los desafios.

Los países ricos (América del Norte, Europa y Japón) padecen el mayor terremoto económico-financiero desde la crisis de 1929. Por primera vez, la Unión Europea ve amenazada su cohesión y su existencia. Y el riesgo de una gran recesión económica debilita el liderazgo internacional de Norteamérica, amenazado además por el surgimiento de nuevos polos de poderío (China, la India, Brasil) a escala internacional.

En un discurso reciente, el Presidente de Estados Unidos anunció que daba por terminadas “las guerras del 11 de septiembre”, o sea las de Iraq, de Afganistán y contra el “terrorismo internacional” que marcaron militarmente esta década. Barack Obama recordó que “cinco millones de Americanos han vestido el uniforme en el curso de los últimos diez años”. A pesar de lo cual no resulta evidente que Washington haya salido vencedor de esos conflictos. Las “guerras del 11 de septiembre” le costaron al presupuesto estadounidense entre 1 billón (un millón de millones) y 2,5 billones de dólares. Carga financiera astronómica que ha tenido repercusiones en el endeudamiento de Estados Unidos y, en consecuencia, en la degradación de su situación económica.

Esas guerras han resultado pírricas. En cierta medida, finalmente, Al Qaeda se ha comportado con Washington de igual modo que Reagan lo hizo con respecto a Moscú cuando, en los años 1980, le impuso a la URSS una extenuante carrera armamentística que acabó agotando al imperio soviético y provocando su implosión. El “desclasamiento estratégico” de Estados Unidos ha empezado.

En la diplomacia internacional, la década ha confirmado la emergencia de nuevos actores y de nuevos polos de poder sobre todo en Asia y en América Latina. El mundo se “desoccidentaliza” y es cada vez más multipolar. Destaca el rol de China que aparece, en principio, como la gran potencia en ciernes del siglo XXI. Aunque la estabilidad del Imperio del Medio no está garantizada pues coexisten en su seno el capitalismo más salvaje y el comunismo más autoritario. La tensión entre esas dos fuerzas causará, tarde o temprano, una fractura. Pero, por el momento, mientras declina el poderío de Estados Unidos, el ascenso de China se confirma. Ya es la segunda potencia economica del mundo (por delante de Japón y Alemania). Además, por la parte importante de la deuda estadouninese que posee, Pekín tiene en sus manos el destino del dólar…

El grupo de Estados gigantes reunidos en el BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) ya no obedece automáticamente a las consignas de las grandes potencias tradicionales occidentales (Estados Unidos, Reino Unido, Francia) aunque éstas se sigan autodesignando como “comunidad internacional”. Los BRICS lo han demostrado recientemente en las crisis de Libia y de Siria oponiéndose a las decisiones de las potencias de la OTAN y en el seno de la ONU.

Decimos que hay crisis cuando, en cualquier sector, algún mecanismo deja de pronto de funcionar, empieza a ceder y acaba por romperse. Esa ruptura impide que el conjunto de la maquinaria siga funcionando. Es lo que está ocurriendo en la economía desde que estalló la crisis de las sub-primes en 2007.

Las repercusiones sociales del cataclismo económico son de una brutalidad inédita: 23 millones de parados en la Unión Europea y más de 80 millones de pobres… Los jóvenes aparecen como las víctimas principales. Por eso, de Madrid a Tel Aviv, pasando por Santiago de Chile, Atenas y Londres, una ola de indignación levanta a la juventud del mundo.

Pero las clases medias también están asustadas porque el modelo neoliberal de crecimiento las abandona al borde del camino. En Israel, una parte de ellas se unió a los jóvenes para rechazar el integrismo ultraliberal del Gobierno de Benjamín Netanyahu.

El poder financiero (los “mercados”) se ha impuesto al poder político, y eso desconcierta a los ciudadanos. La democracia no funciona. Nadie entiende la inercia de los gobiernos frente a la crisis económica. La gente exige que la política asuma su función e intervenga para enderezar los entuertos. No resulta fácil; la velocidad de la economía es hoy la del relámpago, mientras que la velocidad de la política es la del caracol. Resulta cada vez más dificil conciliar tiempo económico y tiempo político. Y también crisis globales y gobiernos nacionales.

Los mercados financieros sobrerreaccionan ante cualquier información, mientras que los organismos financieros globales (FMI, OMC, Banco Mundial, etc.) son incapaces de determinar lo que va a ocurrir. Todo esto provoca, en los ciudadanos, frustración y angustia. La crisis global produce perdedores y ganadores. Los ganadores se encuentran, esencialmente, en Asia y en los países emergentes, que no tienen una visión tan pesimista de la situación como la de los europeos. También hay muchos ganadores en el interior mismo de los países occidentales cuyas sociedades se hallan fracturadas por las desigualdades entre ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres.

En realidad, no estamos soportando una crisis, sino un haz de crisis, una suma de crisis mezcladas tan intimamente unas con otras que no conseguimos distinguir entre causas y efectos. Porque los efectos de unas son las causas de otras, y asi hasta formar un verdadero sistema. O sea, nos enfrentamos a una crisis sistémica del mundo occidental que afecta a la tecnología, la economía, el comercio, la política, la democracia, la guerra, la geopolítica, el clima, el medio ambiente, la cultura, los valores, la familia, la educación, la juventud, etc.

Vivimos un tiempo de “rupturas estratégicas” cuyo significado no comprendemos. Hoy, Internet es el vector de la mayoría de los cambios. Casi todas las crisis recientes tienen alguna relación con las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información. Los mercados financieros, por ejemplo, no serían tan poderosos si las órdenes de compra y venta no circulasen a la velocidad de la luz por las autopistas de la comunicación que Internet ha puesto a su disposición. Más que una tecnología, Internet es pues un actor de las crisis. Basta con recordar el rol de WikiLeaks, Facebook, Twitter en las recientes revoluciones democráticas en el mundo árabe.

Desde el punto de vista antropológico, estas crisis se están traduciendo por un aumento del miedo y del resentimiento. La gente vive en estado de ansiedad y de incertidumbre. Vuelven los grandes pánicos ante amenazas indeterminadas como pueden ser la pérdida del empleo, los choques tecnológicos, las biotecnologías, las catástrofes naturales, la inseguridad generalizada… Todo ello constituye un desafio para las democracias. Porque ese terror se transforma a veces en odio y en repudio. En varios países europeos, ese odio se dirige hoy contra el extranjero, el inmigrante, el diferente. Está subiendo el rechazo hacia todos los “otros” (musulmanes, gitanos, subsaharianos, “sin papeles”, etc.) y crecen los partidos xenófobos.

Otra grave preocupación planetaria: la crisis climática. La conciencia del peligro que representa el calentamiento general se ha extendido. Los problemas ligados al medio ambiente se están volviendo altamente estratégicos. La próxima Cumbre mundial del clima, que tendrá lugar en Rio de Janeiro en 2012, constatarà que el número de grandes catástrofes naturales ha aumentado así como su carácter espectacular. El reciente accidente nuclear de Fukushima ha aterrorizado al mundo. Varios gobiernos ya han dado marcha atrás en materia de energía nuclear y apuestan ahora -en un contexto marcado por el fin próximo del petróleo- por las energías renovables.

El curso de la globalización parece como suspendido. Se habla cada vez más de desglobalización, de descrecimiento… El péndulo había ido demasiado lejos en la dirección neoliberal y ahora prodría ir en la dirección contraria. Ya no es tabú hablar de proteccionismo para limitar los excesos del libre comercio, y poner fin a las deslocalizaciones y a la desindustrialización de los Estados desarrollados. Ha llegado la hora de reinventar la política y de reencantar el mundo.


Ignacio Ramonet / Le Monde Diplomatique
Tomado: CubaDebate:cu
Artículo relacionado:
A ocupar Wall Street
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...