30 mar. 2012

Camila Vallejo viaja a Cuba para el 50 aniversario de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba



La Vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de la Univesidad de Chile (FECh), Camila Vallejo, viajará el lunes a Cuba para participar en las celebraciones el 50° aniversario de la Unión de Jóvenes Comunistas de la isla, que se conmemora el 4 de abril.

Según informa el diario La Tercera, Vallejo es “una de las invitadas de honor” al encuentro, que se extenderá por cuatro días.

La líder estudiantil estará acompañada por la secretaria general de las Juventudes Comunistas de Chile., Karol Cariola, y por el dirigente Luis Lobos.

La pequeña delegación nacional tendrá una “intensa agenda de actividades en La Habana”, que estará enfocada, principalmente, en encuentros con estudiantes.

De ese modo, Vallejo encabezará seis exposiciones en distintas facultades de la Universidad de La Habana, en las que el tema central de las presentaciones será la situación política en Chile, las movilizaciones estudiantiles del año pasado y el fortalecimiento de los movimientos sociales en el país.

Además, Vallejo abordará el contenido de los libros “Podemos cambiar el mundo” -primera publicación de su autoría que fue lanzada al mercado en enero pasado- y “Ser joven comunista, cinco textos para la juventud chilena”, compilación que recoge el pensamiento de Salvador Allende, Gladys Marín y Pablo Neruda, entre otros, de acuerdo a La Tercera.

Vallejo también sostendrá reuniones con miembros de la Organización Continental Latinoamericana de Estudiantes (Oclae), con la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de Cuba y con un grupo de estudiantes chilenos de medicina.

El viaje de Vallejo a la isla se enmarca en una serie de actividades a nivel nacional e internacional que se le ha encargado liderar desde que regresó a la escena pública, a principios de marzo. El fin de semana pasado, por ejemplo, Vallejo se trasladó a Buenos Aires donde recibió un reconocimiento por su rol en el conflicto estudiantil de parte de la Legislatura de la ciudad.

Tomado: La República.es

29 mar. 2012

“Entré en la cárcel siendo un niño. Hoy no sé lo que soy”


Soldados israelíes detienen a un menor palestino en Shuafat, en 2012. /Activestills

Bajan en 2011 las detenciones de menores palestinos por parte de Israel, de 3.470 a 2.301 niños, pero no mejoran las condiciones del arresto

Cuatro ONG y Unicef constatan en sus informes el "efecto devastador" sobre los chavales y su entorno, tras la violencia a la que son sometidos

La ACRI denuncia golpes con culatas de armas, duchas de agua fría, aislamiento en celdas minúsculas, falta de abogado...

Sin sus padres, sin sus abogados, sin derecho a asistencia social, sin comer, sin dormir, sin cargos concretos, sin traductor. Pero sí con golpes, con amenazas, con nocturnidad, con prisas, con arbitrariedad. Así se produce gran parte de las detenciones de menores palestinos por parte de la Policía israelí, según los informes elaborados por Save The Children, Defence For Children International, B´Tselem y la Asociación de Derechos Civiles de Israel (ACRI), avalados por Unicef, el organismo de Naciones Unidas de asistencia a la infancia. La estadística ha mejorado en el último año, pasando de los 3.470 chavales puestos bajo custodia en 2010 a los 2.301 con que cerró 2011 (1.169 menos), pero las condiciones del arresto siguen siendo las mismas. Los abusos “sistemáticos” y las “torturas” se perpetúan. Hoy hay 170 menores palestinos en las prisiones de Israel.
“La detención tiene un impacto devastador sobre los niños, sus familias y sus sociedades”, afirma Eyad al Araj, asesor de programas de Save The Children. Es el fruto del maltrato y la incertidumbre. El 98% de los chavales, sostienen los informes, asegura que ha sufrido algún tipo de violencia, sea verbal o física, mientras nueve de cada diez termina saliendo libre sin saber siquiera de qué delito era sospechoso. El seguimiento médico que estas ONG hacen a los niños demuestra que más del 90% de ellos acaba desarrollando estrés postratumático, que se manifiesta en ataques de ansiedad y pesadillas, sobre todo. “Unos mojan la cama, otros se niegan a salir de su casa por miedo a ser detenidos de nuevo, algunos hasta se esconden para no ir al colegio. Terminan siendo adolescentes mutilados socialmente, excesivamente tímidos, sobreprotegidos por sus familias, incapaces de afrontar la vida con naturalidad de puro pánico”, resume Agnes Morgan, voluntaria que asiste a los chicos (mayoría casi absoluta) a su regreso a casa.

La mayoría de los menores son interrogados por haber lanzado supuestamente piedras contra miembros de la seguridad israelí o alguno de sus intereses (carreteras, vehículos, colonos). Saudami Siegrist, a cargo del programa de protección a la infancia de Unicef en Palestina, denuncia que a todos ellos, incluso a los menores de 12 años, se les juzga en un tribunal militar. “En ningún otro lugar se juzga de forma sistemática ante estos tribunales, tan inadecuados para la protección de los derechos de un niño”, explica. El motivo es que se aplica la “excepcionalidad terrorista” de forma generalizada, “agravando sin dar pruebas el posible delito” y entrando en las casas “arrestando a jóvenes sin orden expresa y sólo aludiendo a la sospecha, elevada a rango legal”, abunda.

En las Fuerzas Armadas de Israel se está empezando a producir un giro y ya, públicamente, asumen que hay “numerosas quejas” sobre las detenciones de menores de 18 años y, por eso, van a “revisar” el tratamiento que se les da durante el arresto y el encarcelamiento posterior. La respuesta, dada hace unos días a la agencia Reuters, es “insuficiente” para los cooperantes pero es insólita en la política israelí. Pese a ello, portavoces como Arye Shalitar siguen poniendo matices. “Tirar piedras es un delito grave, hay que recordarlo. Es una acción que puede causar heridas o muertes. Recuerdo un caso: en septiembre, Asher Palmer y su bebé murieron cerca de Hebrón por el ataque de jóvenes con piedras tiradas a mano o con potentes tirachinas. Siempre se habla como si las IDF y la Policía fueran deteniendo niños porque sí, pero hay que entender la potencialidad del peligro y la violencia que a veces emplean estos jóvenes“, argumenta.

Estadísticas y réplicas aparte, quedan las historias, las de los más de 8.000 niños detenidos en lá última década, 700.000 desde el final de la Guerra de los Seis Días (1967). Casos como el de Odai, 11 años, de Abu Tor, en Jerusalén Este, que cometió el error de echar a correr con su burro al ver a una patrulla de soldados cerca del asentamiento próximo de Har Homa. Fue hace casi cinco meses. “Vinieron a por mí y me pillaron. Eran tres soldados. Decían que yo había tirado piedras con más gente. Yo les dije que no. Había estado toda la mañana con mi hermano Hazem porque mi madre [viuda desde hace dos años] estaba trabajando. Yo no había sido, pero me metieron en el coche igual”. Es lo único que Odai cuenta con excitación y urgencia. Luego se detiene, busca apoyo en su madre, Ruba, y prosigue con gravedad. Fue trasladado a la comisaría del Russian Compound, donde se ubica una de las cárceles más antiguas de la ciudad. “No me dio tiempo a avisar”, se queja.


Su madre encontró la casa en silencio y al pequeño Hazem con la vecina, llorando. No tenía ni idea de lo que había pasado con su primogénito. Tras muchas rondas por el barrio, alguien le dio pistas de la redada, empezó a preguntar en las comisarías y dio con él. Hacía más de seis horas que el niño estaba encerrado, sin asistencia letrada y sin aviso a sus allegados. Mientras, le fueron preguntando por el ataque a pedradas, que Odai negó siempre, y luego derivaron la conversación sobre si él sabía de otroc chicos del barrio que sí que hubieran lanzado piedras. No quiso hablar. Entonces le ataron las manos a la espalda y le taparon los ojos. Así estuvo “un rato largo”. Volvieron a preguntarle, y esta vez le preguntaban con nombres por delante, los de sus primos y sus amigos. No habló. “Me cogieron del pelo fuerte, me acercaban la cabeza a una pared, pero no me dieron fuerte”, susurra. Su madre esperaba fuera, en la calle, sentada en un bordillo. Tras 17 horas de encierro, el chaval salió. No hubo cargos, ni acta de su interrogatorio ni explicaciones a Ruba. “Mi hijo es afortunado. Otros han pasado más. Pero le dura el miedo y quiere venir conmigo a todos lados. Es un niño bueno y no está acostumbrado a que lo maltraten”, lamenta. “Iba para hombrecito fuerte y ahora es más niño que Hazem”, dice bajo, para que Odai “no llore”.

Los informes desvelados estos días, realmente, incluyen casos más sangrantes. Como el de Abdullah, de 12 años, que no había tirado piedras, pero sí su hermano, Kamal, de 15. El adolescente escapó de la patrulla escondiéndose por su barrio (el Monte de los Olivos jerosolimitano) y los agentes pillaron al más pequeño “para que hablara“. Como no cantaba, al día siguiente la Policía fue a la escuela a por el menor de la familia, Mohamed, de 9 años. Lo sacaron del aula a golpes y, al intentar subirlo en un jeep, se resistió. Entonces le rociaron gas para inmovilizarlo. Lo tiraron al suelo del coche y lo registraron “por si llevaba piedras“, reza el dossier de B´Tselem. Lo llevaron con su hermano. Los interrogaron conjuntamente más de una hora; fue el primer encuentro. Luego les hicieron preguntas, siempre sobre el hermano mayor, otras cuatro veces. Denuncian bofetadas y pellizcos. Que les quitaron la ropa de abrigo, y era enero. Que no les dieron de comer, y estuvieron en comisaría casi 35 horas. Uno de ellos se orinó encima del miedo y no pudo ir al baño a lavarse. De pronto, sin haber visto a padres ni letrados, se los llevan a ver al juez. Les impone 250 shekels (unos 50,5 euros) de multa a cada uno y 14 días de arresto domiciliario. Se desconocen los motivos. El pequeño Mohamed sigue teniendo pesadillas y manía persecutoria, casi un año después del arresto.
El ACRI desvela golpes con culatas de armas, duchas de agua fría, aislamiento en celdas minúsculas, presiones para que los niños firmen documentos en hebreo para poder irse libres, sin explicarles lo que dice, cuando esos delitos “nunca” son borrados, como sí ocurre con los de los menores israelíes. “Ya tienen toda su vida la amenaza constante de sumar más cargos si no cooperan o delatan a otros”, reza el informe. En los interrogatorios más extremos, “se aplican golpes en el rostro o abdómen, privación de sueño, pinchazos de agujas en las manos, piernas y pies, amenazas de violencia sexual o abuso explícito“. Así, indican los expertos, se logra una confesión rápida.

“Siempre les digo a mis hijos que tienen que ser patriotas en este entorno político, que tienen que servir a su tierra pero para ello no necesitan piedras. Lo que yo quiero para mis hijos es que defiendan su patria de una forma no violenta”, relata Tamer, un albañil de Taybeh, en Cisjordania, padre de cinco hijos (cuatro niños, una niña). Uno de ellos, Attia, fue arrestado con 17 años durante una manifestación contra colonos que cortó la carretera a Nablus, bordeada de asentamientos. Aún está en prisión, allí lleva cinco meses largos. Tiene que cumplir tres meses más, por daños causados a la vía. No se le ha aplicado la ley del menor, como a los demás. Padre e hijo se han visto dos veces, de lejos, en la corte de justicia. No han podido abrazarse. El adolescente no tiene visitas admitidas. No ha recibido educación, imposible acabar el instituto a tiempo. Y eso que no era mal estudiante del todo. Debe llevar el uniforme marrón de los presos, como los adultos, con los que comparte celda, cubículos de 7 por 3 en los que la infancia se disuelve. “Entré siendo un niño. Hoy no sé ya qué soy”, dice Attia en una carta extractada por Save The Children. “Les roban la humanidad”, denuncia su progenitor, “y seguirá ocurriendo mientras dure la ocupación”.

Canto de ira y amor


Bruce Springsteen escribió en la introducción
 del libro Someplace like America, sobre
la destrucción de las vidas de los que
construyeron este país y con ello del propósito,
 identidad y significado de la vida estadunidense..
. En la imagen, El Jefe en un concierto en
 Nueva York, el viernes pasado.  Foto Reuters

“Lo que le hicieron a nuestro país fue malo, antipatriótico, antiestadunidense, y nadie ha sido obligado a rendir cuentas” dice, y sus versos cuentan, empapados de la ira profunda y colectiva, la devastación de la vida de los cualquiera, ésos que dicen ser “gente común”, los millones de anónimos, los que trabajan duro, aman con fiereza, beben con exageración, los que bailan, lloran y se bronquean con intensidad y a cambio sólo piden una vida digna y decente; canta acerca de cómo estos han sido descartados para que unos cuantos gocen de la destrucción del sueño común.

Bruce Springsteen, a sus 62 años, acaba de presentar su décimoséptimo disco, en el que cristaliza el momento estadunidense. Si algún investigador, científico, analista, intelectual, estudiante, artista desea saber qué pasa hoy con los gringos, aquí está la respuesta.

El inicio, Cuidamos a los nuestros, es rock puro de Springsteen y su E Street Band. “De Chicago a Nueva Orleáns/desde el músculo al hueso/desde la cabaña de la escopeta al Superdome/no hay ayuda, la caballería se quedó en casa…. Dónde están los ojos, los ojos/con la voluntad de ver/dónde están los corazones que se derraman/de merced/dónde está el amor que no me/ha abandonado/dónde está el trabajo que/librará mis manos, mi alma… dónde está la promesa de/mar a mar resplandeciente…..”.

“Dejen que un hombre trabaje/¿Es eso tan malo?/Desperté esta mañana encadenado y destripado…. El hombre de apuestas avienta los dados/El hombre trabajador paga las cuentas/Aún es abundante y fácil allá arriba, en la colina del banquero/Arriba en la colina del banquero la fiesta sigue a todo dar/Aquí abajo estamos encadenados y destripados….. Un mundo que se ha vuelto erróneo/Desperté esta mañana encadenado y destripado”, canta en Encadenado y destripado.

En Jack of all Trades, hay versos parecidos, pero no se queda en la denuncia. Acompañado con la incendiaria guitarra de Tom Morello, advierte: “A veces el mañana/llega empapado en tesoro y sangre/Aguantamos la sequía, ahora aguantaremos la inundación/Un nuevo mundo se aproxima, puedo ver la luz… Entonces usa lo que tienes/y aprende cómo lograrlo/Toma lo viejo, hazlo nuevo/Si tuviera una arma, encontraría/A los sinvergüenzas y les dispararía al verlos...”

En Muerte a mi pueblo canta sobre cómo no fue la guerra ni fueron invasores o dictadores, sino “merodeadores” en la oscuridad, los que “trajeron la muerte a mi pueblo”. Agrega: “Destruyeron nuestras familias, fábricas/y tomaron nuestras viviendas/dejaron nuestros cuerpos en los llanos/los buitres limpiaron nuestros huesos.” Y aconseja: “Consigue una canción que puedas cantar/Y cántala hasta el final/cántala bien y duro/Envía a los rateros empresariales directo al infierno/Los asaltantes avariciosos que pasan por aquí/y se comieron la carne de todo lo que encontraron/cuyos crímenes siguen impunes ahora/Los que caminan las calles como hombres libres ahora/Trajeron la muerte a nuestro pueblo, cuates”.


En Estamos vivos cuenta de los que han caído en luchas laborales, de derechos civiles y los inmigrantes: “Una voz gritó que me mataron en Maryland en 1877/cuando los trabajadores ferrocarrileros se alzaron/Me mataron en 1963/un domingo en la mañana en Birmingham/Me morí el verano pasado cruzando el desierto del sur/mis hijos se quedaron en San Pablo/Bueno, y dejaron aquí afuera nuestros cuerpos a que se pudrieran/Oh, por favor que se sepa/estamos vivos/Y aunque estamos tirados solos/aquí en la oscuridad/nuestras almas se levantaran/para cargar el fuego y luz, la chispa/Para luchar hombro a hombro y/corazón a corazón”.

La música es rock, pero envinada de blues, de sonidos irlandeses, gospel, folk y hasta un tantito de rap y un tinte de mariachi, o sea, las músicas de Estados Unidos.

La fuente de la ira de Springsteen es la misma que generó el movimiento Ocupa Wall Street, la misma que está debajo de los rincones por todo el país. Pero a pesar del tenor oscuro de este canto, el disco no provoca desolación o fatalismo, sino todo lo contrario: la ira está llena de amor furioso. Hay odas a mujeres, hay diversión, hay baile a pesar de todo, hay fe en la resistencia, hay fe en lo más profundo.

“Me he pasado la vida juzgando la distancia entre la realidad estadunidense y el sueño americano”, comentó Springsteen en una conferencia de prensa sobre el disco en París, en febrero, reportada por The Guardian. “Una gran promesa fue traicionada. No puedes tener un Estados Unidos si le estás diciendo a algunos que no se pueden subir al tren. Hay un punto de quiebre donde una sociedad se colapsa. No puedes tener una civilización con algo tan faccioso como esto”.

Pero subrayó que en este país “el temperamento cambió. Y la gente en las calles lo logró. Ocupa Wall Street cambió la conversación nacional… Antes no había una resistencia que declarara que esto (la crisis) es atroz, un robo elemental que asaltó el corazón de lo que es Estados Unidos, una indiferencia al sentido de historia y comunidad estadunidense”. Cuenta que en su canción Easy Money el personaje de la canción está por salir a matar y robar “justo como los robos en serie que han ocurrido en la cima de la pirámide; está imitando a los cuates de Wall Street. Una fractura enorme se abrió en el sistema estadunidense cuyas repercusiones apenas estamos sintiendo”.

Hace unos meses Springsteen escribió, en la introducción del libro Someplace like America, sobre la destrucción de las vidas de los que construyeron este país, y con ello, del “propósito, identidad y significado de la vida estadunidense, vaciada por una plutocracia decidida a extraer sus últimas gotas de tributo, sin importar el costo humano”.

Este disco documenta, expresa, grita todo eso. Springsteen es el mejor guía para este Estados Unidos. Su voz se suma a un nuevo coro, que brota de los más antiguos y se escucha en todos los rincones de este país. El Jefe la “canta bien y duro”.

David Brooks.

Tomada: La Jornada.unam.mx

28 mar. 2012

Israel corta relaciones con el Consejo de Derechos Humanos de la ONU


Caricatura: viCman
El Gobierno israelí ha cortado sus relaciones con el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, respondiendo así a la decisión de este organismo de abrir una investigación sobre los asentamientos judíos de Cisjordania. El portavoz del Ministerio de Exteriores anunció que el canciller israelí, Avigdor Lieberman, manifestó este lunes la decisión.

El canciller israelí ordenó a la delegación diplomática de Ginebra que corte "cualquier tipo de contacto" con este Consejo de la ONU. Las autoridades israelíes han ordenado igualmente que se prohíba la entrada en la zona a la comisión de investigación creada por el organismo mundial, informó este lunes el portavoz del Ministerio, Yigal Palmor.

El Consejo aprobó el jueves pasado la decisión de enviar una misión investigadora para examinar la construcción de asentamientos israelíes en Cisjordania y en la parte oriental de Jerusalén, en una resolución que condena dicha actividad. "En consecuencia, no vamos a colaborar con ellos a partir de ahora y no acudiremos al Consejo", explicó Palmor.

La semana pasada Lieberman criticó la decisión del Consejo y aseguró que es una prueba de que los palestinos no quieren reanudar las negociaciones con Israel. "Nos enfrentamos al terror de Al Qaeda por un lado y al terror diplomático de Abu Mazen (el apodo del presidente palestino, Mahmud Abbas) por el otro", indicó el ministro de Exteriores israelí.

Todo por el voto judío
Aunque todavía no hubo reacción desde Washington, el politólogo Omar José Hasaan Fariñas recuerda que Estados Unidos apoya a Israel en todas sus acciones para no perder el voto del importante electorado judío en las elecciones presidenciales de noviembre.

Por eso para EE. UU. “es muy importante proteger las violaciones sistemáticas de ese país y es muy importante atacar cualquier supuesta violación por parte países enemigos de esa entidad”, sostiene Hasaan. Entre tales blancos, según el experto, están países como Siria que se ve atrapada en un conflicto con fuerzas insurgentes y está bajo la severa presión desde Occidente.

Artículo completo: Actualidad



Tomado: Rebelión.org

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La ciudad de Kabul en la actualidad es un filme de horror


La reconstrucción salvaje ha transformado a la ciudad destruida por las guerras en una capital desfigurada en la que las mansiones que simbolizan las riquezas amasadas con el tráfico de drogas y la corrupción se mezclan con chozas de barro y montañas de escombros. Solo permanecen iguales las barracas trepadas en las colinas que circundan a la ciudad.

Pensé que no podría encontrar un lugar más terrible que la “Green Zone” de Bagdad, me equivocaba.

En Kabul la zona de las embajadas se ha convertido en un lugar infernal. Recorriendo los diferentes corredores armados con lajas de cemento que la globalización ha vuelto familiares en todos los sitios en conflicto uno parece encontrarse en el escenario de un filme de horror en el que los únicos signos reconocibles son las patentes de las embajadas. Algunas apenas están construidas, como la de India, laminada (así parece desde lejos) en gris plateado con cúpulas de vidrio, que muchos piensan que no durarán mucho (en el sentido de que pueden ser objeto fácil de un atentado).

Por otra parte esta “bunkerización” no garantiza la seguridad, a menudo se producen enfrentamientos en las zonas limítrofes. Una zona militar con muros recubiertos de rollos de alambre laminado se extiende a ambos lados de una de las calles que atraviesan la zona. Los automóviles no pueden entrar y los que lo hacen deben atravesar permanentemente retenes militares. En gran parte sin embargo la seguridad se ha confiado a empresas privadas que también emplean a afganos (como los que protegen la embajada italiana) además de contratistas extranjeros. Este es un lugar ideal para los negocios de los contratistas. Especialmente porque pocos se fían del ejército y de la policía afganos alimentados por las milicias de los señores de la guerra, traficantes de droga, más allá de los mismos exponentes del gobierno de Karzai.

Luego de cuatro años de ausencia Kabul está irreconocible. Y no por las nubes de polvo que se levantan en las calles de tierra. La reconstrucción salvaje ha transformado a una ciudad destruida por la guerra en una capital desfigurada en la que mansiones de una arquitectura discutible que hace gala de ventanas de colores y de columnas “romanas” -símbolo de la riqueza acumulada con el tráfico de droga y la corrupción- se mezclan con las chozas de barro y montones de basura. Solo permanecen las mismas las barracas implantadas en las colinas que rodean a la ciudad.

Riqueza (de pocos) y pobreza (de la mayor parte de la población) se han profundizado. Es para preguntarse adónde han ido a parar los dineros de los donantes. Es apenas un misterio aparente si se tiene en cuenta que Afganistán es uno de los países más corruptos del mundo, después de Somalia.

Y todavía es peor la suerte de las mujeres: la peor decisión ha sido la del Ulema a través de un documento que permite al marido castigar a la mujer si no respeta la Sharia y prohibe a las mujeres acercarse a desconocidos y hablar con ellos. El documento ha sido avalado por Karzai para apoyar las negociaciones con los talibanes, que interrumpierron las conversaciones con los estadounidenses tras la masacre de Kandahar. Para evitar polémicas, el documento en su versión inglesa se ha retirado de la web del gobierno.

La contraofensiva del presidente Karzai ha sido una convocatoria a los funcionarios religiosos y a los jefes de las tribus para que alienten la educación de las chicas, considerada “vital” para Afganistán. Según datos difundidos por el Ministro de Educación, Ghulan Faruk Wardak, en 2010, había 8,4 millones de chicos que concurrían a la escuela, de los cuales un 30% eran mujeres. Pero hay aún 9,5 millones de chicos sin escolaridad. Si bien en la época de los talibanes las chicas no podían ir a la escuela, la discriminación es aún alta. Por otra parte se han vuelto a poner de moda los castigos como la lapidación y la flagelación, una mujer de 22 años ha sido ahorcada recientemente en la provincia de Ghur. Evidentemente el compromiso de Italia de reconstruir el sistema judicial no ha producido los efectos esperados.

Castigos y violencia: las mujeres desesperadas se suicidan inmolándose, víctimas de violaciones grupales (una pequeña de ocho años fue violada cuando regresaba de la escuela), muchachas desfiguradas con ácido. La violencia contra las mujeres sigue aumentando, según la Comisión Independiente por los Derechos Humanos. Son hechos terribles, pero las familias tienen miedo de denunciarlos. A menudo se castiga a las propias víctimas de la violencia. Como sucedió a Gulnaz, una muchacha de 21 años que había sido violada por el primo del marido, un hombre poderoso que además la había embarazado, fue condenada a 20 años de prisión por adulterio, condena reducida luego a 12 años y posteriormente a tres por la Corte de Justicia. Una condena que habría evitado casándose con el violador. Sin embargo en diciembre salió de la cárcel amnistiada por Karzai. Quien obtuvo la amnistía fue la abogada estadounidense Kimberley Motley que decidió asumir la defensa de Gulnaz. Kimberley Motley vive desde hace cuatro años en Kabul, donde ejerce su profesión de abogada y ha logrado (única extranjera) la posibilidad de defender a los afganos ante los tribunales.

Esto es Afganistán, luego de diez años de ocupación y ante la próxima retirada de las tropas internacionales deseada por la mayoría de los afganos: el 74% según el Washington Post, muchos más según las personas con quienes hablamos en Kabul. Aunque son muchos también los que dudan sobre la anunciada retirada de Afganistán porque quedarán sin embargo las bases militares.

Giuliana Sgrena / Rebelión

Fuente: Il Manifesto

Tomado: CubaDebate.cu

Una letal asociación pública-privada


Sábado 17 de marzo de 2012. Un día que José Mujica difícilmente pueda olvidar. Muy temprano en la mañana su ministro del Interior, Eduardo Bonomi, le comunicaba la noticia maldita. El asesinato de por lo menos 15 pacientes internados en Centros de Cuidados Intensivos (CTI) de dos hospitales. Uno público, el otro privado. Los “ángeles de la muerte” eran dos enfermeros que habían “evadido todos los controles”. Mataban a los pacientes -así lo dijeron ante el juez- “para evitarles el sufrimiento”. Según fuentes del propio oficialismo citadas por la prensa, la conversación telefónica entre los jefes tupamaros que hoy visten como hombres de Estado fue tensa. El presidente de la República la cortó con una angustiada exclamación: “¡No puede pasarnos esto a nosotros!”. Se entiende. Debe haber sentido que el “país de primera” crujía bajo sus pies.

La tragedia se conoció en el momento político menos apropiado. Cuando el gobierno iniciaba su tercer año de mandato con “balance positivo”. Y en medio de un mega-espectáculo que lo tenía como anfitrión de lujo. Cerca de cuatro mil invitados internacionales habían desembarcado en Montevideo para asistir a la 53ª Reunión Anual de la Asamblea de Gobernadores del BID (Banco Interamericano de Desarrollo). Si bien la agenda anunciaba los temas centrales (la crisis europea, la cooperación entre Asia y América Latina, el impulso al empleo juvenil, la seguridad ciudadana, y el cambio climático en la región), de antemano se sabía que lo importante del cónclave era lo otro: el mostrador de negocios. Esto era lo que más interesaba al gobierno.

Por una parte, para vender las “ventajas comparativas” del Uruguay progresista. Fue lo que hicieron en sus “impecables exposiciones” tanto Mujica como sus dos tesoreros, Danilo Astori (vicepresidente) y Fernando Lorenzo (ministro de Economía). Ante un auditorio dominado por gerentes y patrones -presidentes de Bancos Centrales, autoridades del FMI y el Banco Mundial, agencias de desarrollo, bancos privados, fondos de inversión, cámaras empresariales, firmas multinacionales-, ofrecieron lo más preciado: previsibilidad macro-económica, seguridad jurídica para la propiedad privada, grandes exoneraciones tributarias al capital local y extranjero, y una ley “transparente” de proyectos público-privado. Además de recordarles a los invitados un “valor agregado” típicamente uruguayo: la “paz social”.

Por otra parte, el cónclave era un escenario óptimo para mostrarle a la llamada comunidad internacional las “excelencias” de un país que pretende ubicarse entre las “naciones desarrolladas” o con “potencial para serlo”. No por casualidad, la Unidad de Análisis Estratégico del Ministerio de Relaciones Exteriores, elaboró un “riguroso estudio” sobre el impacto que supondría el hecho de que Uruguay solicite el ingreso a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), institución que reúne a las 34 “principales” economías del mundo. Lo que no solo “sería altamente beneficioso en términos de credibilidad ante los principales actores del desarrollo económico”, sino que permitiría “someterse a un proceso comparativo con países más avanzados”. Porque integrar la OCDE supone, según los técnicos de la Cancillería, tener “un sello de calidad, emanado de la convivencia institucional con un selecto grupo de naciones comprometidas con la democracia y las mejores prácticas en materia de políticas públicas”. (1)

Las conclusiones del estudio tienen mucho de ficción política, hasta por la fantasiosa descripción que hace de la OCDE, una institución que no tiene nada de democrática y en donde las potencias imperialistas hacen y deshacen a su antojo. Aunque parece que el delirio de los técnicos del canciller Luis Almagro no alcanzó todavía al equipo económico. Para los que comanda Astori la meta es mucho más inmediata y modesta: recuperar la calificación dentro del grado de inversión no especulativa -el “investment grade”-, como forma de obtener un sello de mejor reputación ante el “mercado internacional de capitales”.

En el mega-espectáculo las elites fueron generosas. “Uruguay tiene una ejemplar estabilidad, política y seguridad jurídica”, dijo Tracy Betts, representante del BID en el país. “Uruguay se ha preparado para afrontar la crisis internacional”, afirmó Luis Alberto Moreno (ex embajador de Álvaro Uribe en Estados Unidos) que preside el BID desde octubre 2005. (2) Opiniones parecidas dieron banqueros, inversores, empresarios. Todos destacaron las bondades de un país llamado a ser el “polo logístico regional”.

Mientras tanto, el Banco “amigo” continuará siendo el principal sponsor de los proyectos de obras de infraestructura y saneamiento (sobre todo en las Intendencias Municipales de Montevideo y Canelones, gobernadas por el Frente Amplio), y de los planes sociales del MIDES (Ministerio de Desarrollo Social) que asisten a los “sectores más vulnerables” de la sociedad. Como por ejemplo el que se aplica en la Cuenca del Casavalle. El balance de la “cooperación para el desarrollo” entre el BID y el MIDES en esta zona de clase trabajadora, con la mayor concentración de niños y adolecentes del país, es, sencillamente, desolador: transporte deficiente, inseguridad, malnutrición infantil, asentamientos precarios (12% de los que existen en la capital), desempleo juvenil, inasistencia escolar…y un 63% de pobreza extrema. Es la zona de Montevideo donde se constatan las peores condiciones de vida. Todo dicho.

Las complicidades transversales

Resultaría exagerado afirmar que la acción de los “asesinos seriales” (el número de víctimas puede aumentar a medida que avancen las investigaciones judiciales) haya afectado la imagen de “país serio”. Ni que al BID le importe demasiado. Pero la “epidemia criminológica” (definida así por la Organización Panamericana) tiene el efecto de un torpedo en la línea de flotación. Unos y otros (gobierno y oposición, autoridades de salud pública y empresas privadas, aparatos sindicales y corporaciones médicas) reconocen la gravedad de lo ocurrido. Mujica dice que tendrá un "shock prolongado” en la población. Sin embargo, todos enfocan “la crisis en la salud” hacia el ámbito exclusivo de la “falla en los controles”.

No bien se conoció el horror, el ministro de Salud Pública, Jorge Venegas (Partido Comunista), -quién ni siquiera estaba informado que la policía investigaba desde hacía dos meses un asunto relacionado a su cartera-, salió a defender la tesis favorita del gobierno. El sistema de salud no está en tela de juicio. Ni se le pueden achacar responsabilidades por “hechos aislados” e “individuales”. La senadora Mónica Xavier (Partido Socialista) resumió el argumento defensivo: "Con los protocolos se busca prever o detectar fallas en los aspectos sanitarios, de mala praxis, pero no criminológicos como en este caso". (3) El gobierno insiste en el concepto de "acto criminal". Para remarcar “la excepcionalidad de estos hechos y separarlos de la cotidianidad del sistema de salud. Es que las autoridades saben que es en este punto donde se juega la credibilidad del sistema”. (4)

Fue en este plano que las complicidades (más allá de matices discursivos y gestos teatrales) atravesaron a los actores políticos y corporativos: el Frente Amplio, el Partido Colorado y el Partido Nacional, las empresas privadas “prestadoras de servicios”, el Sindicato Médico del Uruguay (SMU) que nuclea a la poderosa corporación. Y los aparatos sindicales “compañeros” del gobierno. Tanto la Federación de Funcionarios de Salud Pública, como la Federación Uruguaya de la Salud (que reúne a los trabajadores de la salud privada) se anotaron en la lista de apoyos corporativos al gobierno. Lo que no puede sorprender a nadie, ya que el PIT-CNT considera que la instalación del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) es uno de los “principales logros” del progresismo.

Ministro y gobierno recibieron otro respaldo de peso. El de Tabaré Vázquez, bajo cuya presidencia (2005-2010) se puso en funcionamiento el SNIS. El ex jefe de Estado manifestó su “cálido” apoyo a las autoridades y reivindicó las virtudes de un sistema que “integra” lo público y privado. Lo conoce mejor que nadie. Además de haber ejercido en el sistema público, Vázquez es un empresario médico de fortuna y continúa haciendo carrera profesional en la Asociación Española. Institución privada, en cuyo hospital estaban internados 10 de los 15 pacientes asesinados con inyecciones de aire y morfina.

La conmoción producida por la “epidemia criminológica” llevó al movimiento de algunas fichas. El ministro sigue “por ahora”, dijo el presidente de la República. Al director del Hospital Maciel (institución pública, donde los muertos fueron cinco) se lo quiere remover de su cargo. Se revisan cientos de historias clínicas y se intensifican las inspecciones en las instituciones de salud, sean públicas o privadas. La corporación médica (donde se anidan verdaderas mafias) se declaró en “sesión permanente” y busca “recomponer la confianza” del paciente. Como consecuencia de este entramado cómplice, que saca de foco la naturaleza perversa del sistema de salud, el calvario que sufren las capas sociales más empobrecidas es presentado como una “omisión de asistencia”. Que puede perfectamente solucionarse. Alimentado una débil esperanza. Sobre todo entre aquellos que se atienden en los centros y hospitales públicos. Donde faltan medicamentos, camas, camillas, ambulancias. Donde la mugre se amontona en baños, corredores, depósitos. Donde el destrato a los pacientes y sus familias es moneda corriente.

La crisis ha generado una cierta reacción. Algunas veces como protesta individual frente a médicos, enfermeros, nurses y funcionarios administrativos en hospitales públicos. Otras veces por demandas de grupos de usuarios que alzan su voz no solo ante los profesionales que los atienden mal, sino ante gerentes de las empresas privadas donde el incumplimiento de los protocolos de control y la violación de derechos es algo cotidiano. Saludables, ambas reacciones. Es que la “frágil confianza” que los usuarios tenían sobre el funcionamiento del sistema se evaporó. Hay que “restablecer la credibilidad” afirman los actores políticos y corporativos. El primer interesado es el gobierno. Porque la crisis abierta pone al desnudo el modelo progresista de salud. Mejor dicho, denuncia la existencia de un “sistema integrado” que refuerza la asociación pública-privada. Con las consecuencias letales que ya vimos.

Un negocio llamado “sistema mixto”

Desde el inicio se sabía. El SNIS que preparó el progresismo difería del Sistema Nacional de Salud que proponía la izquierda cuando era de izquierda. Ni era el que defendían con vehemencia los sindicatos cuando no eran colaterales del gobierno. Fue entonces que la tan publicitada “reforma de la salud” no modificó la estructura del modelo que venía de antes.

Por un lado está la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), un organismo “desconcentrado” del Ministerio de Salud Pública (MSP) que brinda servicios integrales de salud, “libres de costo” para quienes no pueden pagar. Que se complementa con el Hospital de Clínicas que depende de la Universidad de la República, y la red de policlínicas de las Intendencias Municipales de todo el país. El sector público a su vez, incluye el Hospital Policial y el Hospital Militar, que dependen del Ministerio del Interior y del Ministerio de Defensa Nacional respectivamente; y el Banco de Previsión Social (BPS) que cuenta con una red propia que da servicios de atención materno-infantil.

Por el otro lado están las Instituciones de Asistencia Médico Colectivas (IAMC), “entidades privadas sin fines de lucro que brindan servicios integrales de salud por el pago de una cuota regulada por el Estado”. O sea, las empresas privadas, por lo que mejor sería decir venden en lugar de brindan. Estas IAMC “son las únicas instituciones habilitadas para contratar con el seguro de salud administrado por el Banco de Previsión Social para dar cobertura a los trabajadores cotizantes, lo cual explica la importancia que tiene el sector privado de salud en el Uruguay”. (5) Este sector privado se complementa a la vez con seguros privados que venden cobertura de salud a un a sector pequeño de la población. Sobre todo ricos y “clase media” alta.

Esta estructura no se modificó con la “reforma”. Porque la creación del Fondo Nacional de Salud (FONASA) es un mecanismo complementario en el cuadro del mismo modelo. En todo caso introdujo la novedad de hacer las veces de un cajero, que paga a los distintos prestadores cuotas ajustadas por riesgo, además del (supuesto) componente de resultados, “metas de asistencia”, etc. En realidad, lo que se cambió fue “una forma de gestión” y una vía de financiamiento. Estas modificaciones son presentadas por el gobierno, “como la materialización del derecho a la salud y a una atención igualitaria, elíjase el sistema (público o privado) que se elija. Para ello, la Junta Nacional de Salud (JUNASA) es el organismo que, teóricamente, vela para que ello ocurra. Esto es: que todos reciban el mismo tipo de atención”. (6)

Dejando de lado que el velar por lo que ocurre es más teórico que nunca, habría que agregar un elemento que los apologetas del sistema destacan: como el aporte es “en función de los ingresos” adquiere un carácter más “solidario”. Una falsedad, porque pasa justamente lo contrario. La brecha de la desigualdad se ensanchó mucho más. No solo porque es mentira que todos reciben la misma atención. Las conclusiones de un estudio realizado por académicos del Instituto de Ciencia Política y a quienes nadie puede acusar de opositores al progresismo, desmienten los supuestos efectos igualitarios: “Otro factor de desigualdad es que queda una parte de la población que su acceso a la salud sigue dependiendo del pago de una cuota mutual fija y sin relación al ingreso”. (7) Es decir, cientos de miles de personas calificadas de “población carenciada”.

Antes de la “reforma”, el 50,8% de la cobertura de salud -según la utilización de servicios en 2006-, corría por cuenta del sistema público. Las empresas privadas “prestadoras de servicios” cubrían el 45,7%. Gracias al SNIS, la relación se invirtió a favor de los negocios en el mercado de la salud: en diciembre 2011, el sector privado atendía alrededor de 1.600.000 usuarios y el sector público aproximadamente a 1.200.000. Si por cada afiliado las empresas reciben una “cápita” (subsidio del Estado), ya podemos ver las multimillonarias ganancias que tuvieron las empresas privadas por el solo hecho de captarle al sistema público cientos de miles de usuarios. Además de las otras transferencias que obtienen por vía de exoneración de impuestos, comercio de tecnologías, tratamientos sofisticados, etc. Todo lo que preserva “la existencia y viabilidad inmediata de un sector capitalista de la salud y de los intereses del empresariado que lo dirige”. (8)

El SNIS ha sido un negocio redondo para las IAMC que, recordemos, figuran con el grotesco estatuto de “entidades privadas sin fines de lucro”. A este modelo se lo denomina “sistema mixto”. Un eufemismo sin duda, pero efectivo. La mayoría de los sindicalistas por ejemplo, lo consideran “universal”, igualitario”, “solidario”. Y lo defienden. Evidente, la fórmula “sistema mixto” es mucho menos agresiva que la de asociación pública-privada, identificada con privatizaciones y subsidios al capital en “régimen de concesión”. No obstante, y más allá de cualquier etiqueta, el sistema que rige en la salud no deja de ser una estafa colosal a los usuarios-contribuyentes. Que en su inmensa mayoría son trabajadores y trabajadoras.

Ernesto Herrera / Correspondencia de Prensa

Tomado: Rebelión.org

Notas

1) Estudio citado por el semanario Búsqueda, 8-3-2012.
2) Moreno es el cuarto presidente del BID, lo antecedieron en el cargo el chileno Felipe Herrera (1960-1971), el mexicano Antonio Ortiz Mena (1971-1987), y el uruguayo Enrique Iglesias (1988-2005).
3) Declaraciones al diario Últimas Noticias, 22-3-2012.
4) “Difícil de creer”, Betania Nuñez y Mariana Contreras. Semanario Brecha, 23-3-2012.
5) Marcelo Setaro, “La creación del Sistema Nacional Integrado de Salud y el nuevo Estado para la performance”, en “Reforma del Estado y políticas públicas de la Administración Vázquez”. Edición de Fin de Siglo/CLACSO/Instituto de Ciencia Política, Montevideo, 2010.
6) Jorge Maiki, “Sistema Integrado de Salud ¿panacea o privatización disfrazada?” Bimestral En Lucha Nº 4, febrero-marzo 2012.
7) “Reforma del Estado y políticas públicas de la Administración Vázquez”, edición ya citada.
8) Jorge Maiki, artículo ya citado.

27 mar. 2012

¿Cuántos más?



Trayvon Martin acababa de cumplir 17 años cuando fue muerto a tiros en Sanford, Florida, un suburbio de Orlando. Murió por ser un joven afroestadunidense o, como dicen aquí, su crimen fue “caminar siendo negro”.
Su asesino, un voluntario de “seguridad de la colonia”, George Zimmerman, no fue arrestado, tras declarar a la policía que había disparado en un acto de autodefensa. La víctima estaba desarmada.
El “sospechoso” era el joven afroestadunidense. Iba caminando en una colonia enrejada de casas, de regreso de una tienda donde compró un bolsita de dulces Skittles y una lata de té helado. Iba hablando con su novia por celular y de repente le dijo que lo estaban siguiendo. Ella le aconsejó que corriera, él dijo que caminaría más rápido, y perdió contacto. En las grabaciones de personas que llamaron a la policía se escuchan gritos de auxilio y después dos disparos. Zimmerman afirmó después que él fue quien pedía ayuda, pero los padres de Martin reconocieron la voz de su hijo.
Al dar vueltas en su camioneta para “vigilar” la colonia, Zimmerman vio a un joven afroestadunidense con una sudadera negra con capucha. Informó a la policía que había un “hombre negro” sospechoso. La policía dijo que enviaría una patrulla y que lo dejara de seguir. No les hizo caso. Lo siguió, se bajó de la camioneta con su pistola, lo correteó y le dio un tiro fatal.
Cuando llegó la policía a la escena no examinaron a Zimmerman por drogas o alcohol. Esos exámenes fueron reservadas sólo para la víctima, una vez que llegó a la oficina del forense como cuerpo no identificado. Sus angustiados padres no sabían dónde estaba; informaron a las autoridades de la desaparición del joven y lo encontraron luego de llamar desesperadamente a los hospitales locales.
Zimmerman fue interrogado y después se fue a su casa, con la ley de su lado. En Florida, una ley promulgada por el ex gobernador Jeb Bush, llamada”defiende tu terreno” (Stand your Ground), permite que un ciudadano utilice una arma en autodefensa según su criterio, si piensa que es necesario para evitar la muerte o daños físicos. Para los críticos es un permiso de “disparar primero y hacer preguntas después”. Según reporta ProPública, 23 estados más tienen leyes modeladas sobre la de Florida.
La policía explicó que si arrestara a Zimmerman se expondrían a una demanda legal en su contra; esa ley de autodefensa implica que los fiscales tienen que comprobar lo opuesto a lo que declara el que la invoca. No importaba que Martin fuera un estudiante de segundo año de preparatoria conocido por su buen humor, ni que no tuviera historial criminal, mientras Zimmerman había sido arrestado otras veces y vecinos se habían quejado de su actitud agresiva y racista.


Todo esto sucedió hace casi un mes (el 26 de febrero) y, sólo por la persistencia de los padres de Martin, el asunto empezó a captar mayor atención en todo el país. Se involucraron organizaciones de derechos civiles y los medios empezaron a fijarse en el caso. Poco a poco se volvió un asunto nacional, con miles de manifestantes expresando su furia por varias ciudades, huelgas de estudiantes en Florida y otros lugares y más de un millón de firmas recaudadas para pedir el arresto de Zimmerman. Los miembros del equipo de basquetbol profesional Heat de Miami se tomaron una foto vestidos con sudaderas negras con capucha para sumarse a las expresiones de protesta.
La semana pasada el Departamento de Justicia anunció que abrió una investigación, y los fiscales en Florida ya han convocado, por fin, un gran jurado para presentar cargos.
Todo culminó con esta declaración del presidente Barack Obama hace unos días: “si yo tuviera un hijo, se parecería a Trayvon”.
Esto ha llegado a tal nivel no sólo por la tragedia protegida por una ley, sino porque el caso es un asunto a la vez muy personal para millones de afroestadunidenses y latinos, por su tinte tan racial y la experiencia tan cotidiana para tantos (aunque el padre de Zimmerman asegura que su hijo es mitad latino; supuestamente la madre es peruana).
Charles Blow, columnista del New York Times, escribió: “como padre de dos adolescentes negros, este caso me pega en casa. Este es el temor que me abruma cada vez que mis hijos salen al mundo: que un arma y un dedo cosquilloso los encuentre ‘sospechosos’… Ésta es la carga de los jóvenes negros en Estados Unidos y de quienes los aman”. Describe que uno de los testigos del incidente fue un niño afroestadunidense de 13 años, que cuenta con tristeza al final lo que vio:”yo sólo creo que a veces la gente cae en el estereotipo, y yo pertenezco al estereotipo de la persona que fue tiroteada”.
Por eso en las manifestaciones muchos vistieron una playeras negras con capucha (un hoodie) y llevaban Skittles y té helado, coreando: “yo soy Trayvon Martin”.
Por eso este caso expone de nuevo la profunda injusticia del racismo que continúa presente en este país, a pesar de los enormes avances y el hecho de que el presidente es afroestadunidense.
Pero también revela lo que ocurre en una cultura donde las armas son más protegidas que los menores de edad. Marian Wright Edelman, fundadora del Children’s Defense Fund, reporta que 5 mil 740 menores de edad fueron muertos por armas en 2008 y 2009 (las cifras más recientes), más que el total de muertes de soldados en Irak y Afganistán. Agrega que los menores de edad afroestadunidenses representaban 45 por ciento de los muertos por armas de fuego en esos dos años, a pesar de que sólo representan 15 por ciento de esa población total; de hecho, el homicidio por armas fue la principal causa de muerte de adolescentes negros entre 15 y 19 años (en los blancos fueron los accidentes de automóvil). Desde 1979, 116 mil 385 menores de edad han muerto por arma de fuego en este país.
Datos de los 23 países de más altos ingresos revelan que 87 por ciento de todas las muertes por armas de fuego de menores de 15 años ocurrieron en Estados Unidos; la tasa de homicidios por armas en los de 15 a 24 años fue 42.7 por ciento más alta que la tasa general en los otros países. “Como nación tenemos que aspirar y actuar para hacernos líder mundial en proteger a niños contra las armas, en lugar de ser líderes mundiales en menores de edad víctimas de las armas”, afirmó Wright Edelman.
¿Cuántos Trayvon se necesitarán para eso?

David Brooks

(Tomado de La Jornada)

Tomado: CubaDebate.cu

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