12 abr 2011

Uruguay: Anulación de la Ley de Caducidad (Impunidad). Dr, Manuel Liberoff


Desaparecido en Argentina el 19 de Mayo de 1976. Dr.  Manuel Benjamín Liberoff
Lo conocí en ocasión de que cumpliendo su tarea como médico de barrio atendió a mi vieja. No recuerdo todos los detalles pero si que los médicos que la habían atendido hasta allí la habían desahuciado. Gracias a la comunicación que existía entre vecinos en aquella época donde el boca a boca era una especie de Internet barrial, le anoticiaron al viejo que en el barrio, a pocas cuadras de donde vivíamos entonces atendía un médico que , aparte de sus conocimientos era de una calidad humana excepcional. Dadas las circunstancias lo llamamos sin pérdida de tiempo. Nos hizo un par de visitas estudiando el caso poniendo un empeño y cuidado como si fuera su paciente exclusivo. Siempre sonriente, derrochando bonhomía, su sola presencia traía alivio y esperanza. No se tomó descanso hasta que halló el remedio que otros colegas no habían visto. Días después, ya nos visitaba sin que lo llamáramos, la vieja en franca recuperación, dio por terminada su tarea como médico. Eran momentos duros económicamente hablando. Pobres consuetudinarios, los gastos extras provocados por la enfermedad, más los días de trabajo perdidos por el viejo para hacerse cargo de la situación, nos ubicaba como dirían hoy bajo la línea de la indigencia. Muy por debajo. De todas formas el viejo hizo la pregunta de rigor, casi como un ritual. ¿Qué le debo Doctor?. Y ahí se mostró en toda su dimensión humana. Habitante de un barrio proletario, proletario él mismo no solo por origen sino por filosofía, calibró la situación sin que nadie se lo dijera, Se levantó, besó a la vieja, recogió su valijín, le dió un apretón de manos al viejo, y le dijo simplemente: nada. Y se fue por el pasillo que lo llevaba al zaguán que ya conocía como si fuera su casa acompañado por el viejo. Lo ví salir y su sonrisa bonachona me quedó grabada para siempre.

Años después nos cruzamos otra vez. El baby futbol comenzaba a ser furor. En la Curva de Maroñas se había organizado una liga donde participaba el cuadro que regenteaba el viejo y el cayó un par de veces a las reuniones como delegado de otro cuadro del barrio, luchador incansable de cuanta causa popular se le cruzaba. Su hijo, Benjamín terminó jugando en el cuadro de mi viejo.

Anduvo el tiempo y nos enteramos que había desaparecido. Todavía no lo sabíamos, pero había ya comenzado la lucha que nos desgarraría como sociedad y como país.

Ideológicamente en las antípodas en ese momento no alcanzábamos a entender lo que pasaba. Menos aún la negra noche que vendría y nos golpearía a todos los uruguayos.

Vivimos con angustia su desaparición pero sin acertar a hacer nada. Y se nos vino la noche nomás.

Lo volví a ver después de haber sido expulsado de Uruguay, aquí en Buenos Aires donde los mismos malos vientos me habían traído. Se celebraba un mitin en la Federación de box convocado por uruguayos que pensaban entablar algún tipo de resistencia a la dictadura. Como quedaba cerca de casa, con mucho sigilo, aquí el horno también se preparaba para no estar para bollos, fui a ver de que se trataba. Estaba en la puerta Zelmar con todos sus gurises. Y un poco más allá, sólo, estaba el ahora compañero Manuel Liberoff. Nos abrazamos, me reconoció cuando le dije quien era, y estuvimos hasta el final juntos, comentando cosas ahora comunes a ambos. Terminó el acto, y se convocó a un segundo acto para darle forma a la organización, (creo que la habían bautizado como Movimiento 33 orientales , o algo asi). Quedamos en volver a vernos allí. Llegúe temprano a la convocatoria, por suerte, y ví el operativo policial llenando omnibuses con los compañeros. Pegué la vuelta y me fui.

Nunca más lo ví. Vino su desaparición final. Esa que todavía nos duele. Esa que me dejó como eterno deudor. Salvó la vida de mi vieja. ¿Cuánto vale la vida de una madre?

He tratado de pagarle aunque sea un poco, continuando su lucha por un mundo mejor.

Veo su foto cada tanto en mi computadora, con esa sonrisa de hombre bueno, la misma que tenía cuando nos reencontramos después de haber atravesado la dura experiencia de la cárcel. Contra esas cosas nada pueden los genocidas. Pueden maltratar cuerpos pero jamás llegarán a mutilar almas.

COMPAÑERO MANUEL LIBEROFF. ¡PRESENTE!

HASTA LA VICTORIA ¡¡¡SIEMPRE!!!

Che Cacho.

Tomado: http://elpolvorin.over-blog.es/

Navegación nocturna


Un fiscal pidió detener a los tripulantes de un vuelo de la muerte

Los tripulantes del Skyvan de Prefectura, Enrique José De Saint Georges, Mario Daniel Arru y Alejandro Domingo D’Agostino, fueron identificados en el vuelo que arrojó al mar a Azucena Villaflor y a la monja francesa Léonie Duquet.

El 14 de diciembre de 1977, entre las siete y las ocho de la tarde, un secuestrado de la ESMA fotografió a Alice Domon y Léonie Duquet con un cartel de Montoneros de fondo y un ejemplar de La Nación en primer plano. La imagen de las monjas francesas, ideada por el capitán Jorge Acosta para desviar las miradas que se posaban sobre la Armada, es la última prueba de vida del grupo de Madres de Plaza de Mayo y familiares de desaparecidos secuestrados en la iglesia de la Santa Cruz. A las 21.30 de aquel miércoles, día habitual de “traslados” en la ESMA, el Skyvan PA-51 de Prefectura Naval Argentina despegó desde el aeroparque Jorge Newbery. Según la planilla del vuelo, no transportó pasajeros, voló tres horas y diez minutos, y, sin escalas, regresó al punto de partida. Seis días después aparecieron en playas de San Bernardo y Santa Teresita los restos de Duquet, que en 2005 identificó el Equipo Argentino de Antropología Forense. El uso de los Skyvan está denunciado desde 1983 y es el avión del que estuvo a punto de caer Adolfo Scilingo mientras arrojaba prisioneros al mar. A partir de documentos obtenidos por el fiscal federal Miguel Osorio y del trabajo de la Unidad Fiscal de coordinación y seguimiento de causas de lesa humanidad de la Procuración General de la Nación, que permitió por primera vez identificar un vuelo de la muerte concreto, el fiscal Eduardo Taiano pidió ayer la detención e indagatoria de los tripulantes del Skyvan: Enrique José De Saint Georges, Mario Daniel Arru y Alejandro Domingo D’Agostino. La decisión sobre sus futuros depende del juez federal Sergio Torres, que a más de tres lustros de la confesión de Scilingo todavía no indagó al abogado Gonzalo Torres de Tolosa, el superior que le acercaba a las personas drogadas para arrojar al vacío. Ayer al mediodía, a pedido de Página/12 y con el fin de evitar una nueva fuga en la causa ESMA, la fiscalía informó al juzgado de Torres que Arru debía volar a las nueve de la noche rumbo a Madrid como comandante de un Boeing 747 de Aerolíneas Argentinas.

Veintiocho años no es nada

El primer testimonio sobre los Skyvan lo aportó en marzo de 1983 el inspector Rodolfo Peregrino Fernández, ex ayudante del general Harguindeguy. “Escuché al teniente de navío Norberto Ulises Pereiro afirmar que se utilizaban aviones de la Prefectura Nacional Naval para el transporte y lanzamiento en altamar de prisioneros políticos secuestrados –dijo–. Estos aviones, de fabricación irlandesa, de buena capacidad de carga, y con una rampa en la parte trasera, cuya marca no recuerdo, resultan apropiados para la misión encargada”, precisó. El marino le contó “que un prisionero había arrastrado en su caída al vacío al suboficial encargado de su eliminación”. El contraalmirante retirado Pereiro era piloto de los L-188 Electra, el otro avión que la Armada usó para desaparecer enemigos. Fue agregado naval en Washington durante el menemismo y es el actual vicepresidente de la Sociedad Militar Seguro de Vida.


La foto de las monjas Alice Domon y Léonie Duquet tomada luego de su secuestro.

La segunda denuncia, sobre la que el Poder Judicial tomó nota la semana pasada, está en la Conadep desde enero de 1984. Es una carta firmada por la “oficialidad joven y no corrupta de la Prefectura Naval” sobre camaradas que “actuaron en la represión antisubversiva dentro y fuera de la ESMA”, que recibió el ministro del Interior de Alfonsín, Antonio Tróccoli. La nota ratificó el dato sobre los Skyvan y señaló a un responsable directo: “Hilario Ramón Fariña. Prefecto general –aviador–- era quien se encargaba de tirar desde los aviones Skyvan al mar a la gente secuestrada y torturada en la ESMA”, precisa el escrito. Fariña tiene hoy 82 años, 35 impune. Entrevistado por Página/12, negó los vuelos y luego relativizó: “De todo lo que se dice habrá un cincuenta por ciento de verdad y otro cincuenta de fantasía”.

“La tripulación normal”

Scilingo confesó en 1990, en una carta al dictador Videla, su participación en dos vuelos, ambos desde Aeroparque. “El primero, con trece subversivos, a bordo de un Skyvan de la Prefectura”, apuntó. Cinco años después relató la historia. “El sistema para eliminar a los elementos subversivos era orgánico. Mover aviones no los mueve una banda, sino una fuerza armada”, explicó. En un pizarrón del casino de oficiales de la ESMA leyó los nombres de los verdugos. Vio cuando adormecieron a los secuestrados, cuando los cargaron al camión y luego al avión. Subió con su jefe, el “teniente Vaca”, a quien luego identificó como Torres de Tolosa. “Estábamos tan convencidos que nadie cuestionaba, no había opción. La mayoría hizo un vuelo, era para rotar gente, una especie de comunión”, aclaró, y categorizó victimarios: oficiales superiores, suboficiales, médicos que daban la última inyección en vuelo e “invitados especiales” que daban “apoyo moral”.

“Al salir de Aeroparque se daba un plan de vuelo: la base aeronaval de Punta Indio. Al llegar a Punta Indio se enfilaba mar afuera”, relató. “Se los desvestía desmayados y, cuando el comandante daba la orden en función de dónde estaba el avión, se abría la portezuela y se los arrojaba desnudos, uno por uno”, dijo. “En el Skyvan, por la portezuela de atrás, que se abre de arriba hacia abajo. Es un gran portón pero sin posiciones intermedias. Está cerrada o está abierta, por lo cual se mantiene en posición de abierta. El suboficial pisaba la puerta, una especie de puerta basculante, para que quedaran 40 centímetros de hueco hacia el vacío. Después empezamos a bajar a los subversivos por ahí. Yo, que estaba bastante nervioso, casi me caigo y me voy por el vacío”, contó.

–¿Qué personal naval iba en cada vuelo?

–En la cabina iba la tripulación normal del avión.

–¿Y con los prisioneros?

–Dos oficiales, un suboficial, un cabo y el médico. En mi primer vuelo, el cabo de Prefectura desconocía totalmente cuál era la misión. Cuando se da cuenta entra en una crisis de nervios. Se puso a llorar. No entendía nada, se le trabucaban las palabras. Eso me puso nervioso. Le empecé a explicar y le dije que hable con los pilotos. Yo no sabía cómo tratar a un hombre de Prefectura en una situación tan crítica. Al final lo mandan a cabina. El Skyvan es una gran caja, con la cabina separada.

El Estado bobo

El juez Sergio Torres está a cargo de la causa ESMA desde 2003, cuando la confesión de Scilingo se conocía en todo el mundo. La investigación sobre los vuelos, sin embargo, nunca se activó. En 2005, el juez Julián Ercolini declinó su competencia para investigar la confesión del capitán Emir Sisul Hess, quien relató que los secuestrados caían “como hormiguitas”, y se la envió a Torres, que recién acusó recibo cuatro años después, cuando Página/12 publicó la historia. Su procesamiento fue confirmado, pero el juez no avanzó contra sus superiores. En el caso del teniente Julio Poch, el impulso de la investigación no fue de jueces argentinos, sino del Reino de los Países Bajos. Sus superiores siguen impunes, igual que el suboficial Rubén Ricardo Ormello, autor de la tercera confesión judicializada, que Página/12 informó en 2009. Torres tampoco indagó a los aviadores y técnicos aeronáuticos condecorados por Massera por su actuación en “operaciones de combate” (sic) como miembros del Grupo de Tareas 3.3, capitanes Hugo Roberto Ortiz, Guido Paolini y Rodolfo Alberto Bogado. Hasta el imputado Carlos Capdevila renegó por la indiferencia de Su Señoría ante los datos precisos sobre represores que aportó el médico de la ESMA. “Mi colaboración no ha sido tenida en cuenta”, lamentó.

El disparador de la investigación sobre los Skyvan fue un informe de la periodista Miriam Lewin, sobreviviente de la ESMA, quien filmó en Estados Unidos uno de los cinco aviones que Prefectura usó durante la dictadura. Lewin volvió al país con una copia del “Historial técnico de vuelos”, que acompaña al aparato hasta el fin de sus días e incluye información valiosa, como apellido del comandante, fecha, procedencia, destino y duración de cada vuelo. A fines de 2009 los datos ya estaban en el juzgado de Torres, abocado desde hace quince meses a conseguir una copia certificada de los documentos. No menos frustrante fue la respuesta del entonces ministro de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos, Julio César Alak, al pedido de Página/12 de tomar vista de los legajos de los pilotos: lo rechazó sin explicitar motivos, contrariando la política oficial de promover las investigaciones sobre el terrorismo de Estado.

Tras la emisión del informe en Canal 13, el fiscal federal Miguel Osorio, que investiga traslados de secuestrados en el marco de la causa Plan Cóndor, le tomó testimonio a la periodista, analizó las irregularidades que surgían de los registros y solicitó a Prefectura la documentación sobre los Skyvan. A diferencia de la Armada, reticente a entregar las planillas de los Electra pese a las intimaciones de Osorio, Prefectura aportó 2758 planillas de vuelos registrados entre 1976 y 1978, que además de la información del libro del avión incluyen datos imprescindibles, como horarios, tripulación y finalidad.

Del estudio y la búsqueda de un correlato documental de los vuelos de la muerte se ocupó la Unidad Fiscal de coordinación de causas de lesa humanidad de la Procuración. Los registros se volcaron en un cuadro para visualizar regularidades y excepciones. En base al relato de Scilingo y a la velocidad de los Skyvan, se seleccionaron vuelos de más de dos horas y media. Descartados aquellos con destinos que la justifiquen, surgió que el despegue y aterrizaje de los restantes siempre tuvo lugar entre Aeroparque y la base aeronaval de Punta Indio. El dato es sugestivo: los dos vuelos que confesó Scilingo partieron de Aeroparque. En su libro Por siempre nunca más, agregó que “todos los ‘traslados’ tenían como plan de vuelo Punta Indio pero sin aterrizar”. La duración es aún más llamativa: los 40 o 50 minutos que tardaba un Skyvan para unir ambos puntos se extienden según los registros hasta cuatro horas y media, al límite de la autonomía del avión. Por último se considera la nocturnidad y la finalidad apuntada.

Los vuelos que sortean todos los filtros y en los que se menciona a Aeroparque como punto de partida y llegada son once en tres años. En ninguno se registraron pasajeros. Diez tienen por finalidad la “instrucción”. Sólo uno, el del 14 de diciembre de 1977, tiene un objetivo diferente: “navegación nocturna”. Según la planilla de vuelo, el PA-51 voló tres horas y diez minutos, sin pasajeros, al mando de De Saint Georges, Arru y D’Agostino. Los primeros se fueron de Prefectura al año siguiente y vuelan tres veces por mes a Madrid como comandantes de vuelos de Aerolíneas Argentinas. D’Agostino, retirado en servicio, es jefe de la división Veteranos de Guerra de Prefectura. Diecisiete días después del vuelo con el grupo de la Santa Cruz un superior elogió el “dominio de sus reacciones emotivas” y aseguró que “aun en situaciones críticas se mantiene sereno”.

Diego Martínez / diegoemartinez.blogspot.com

Tomado: Página 12.com.ar

Las celebraciones en honor a la hazaña de Gagarin se extienden por toda Rusia



En toda Rusia ya han empezado las efemérides para conmemorar el quincuagésimo aniversario de la hazaña del cosmonauta soviético Yuri Gagarin y cuya culminación se espera con impaciencia este 12 de abril, declarado recientemente por la ONU como “Día Internacional del hombre en el espacio”.

Así en la capital de Rusia este domingo centenares de jóvenes y demás representantes de organizaciones públicas depositaron una ofrenda floral en el monumento del héroe soviético y soltaron al cielo 2.000 globos. Mientras que los amantes del deporte realizaron un desfile en bicicleta desde el monumento al primer satélite artificial hasta el monumento al primer cosmonauta, otros participantes se reunieron cerca del Museo Memorial de Cosmonáutica de Moscú, formando con sus cuerpos la frase “Gagarin 50”.

En la ciudad rusa de Samara, situada en la zona sureste de la parte europea del país, más de 2.000 personas también formaron un “Samara Cosmos 50”, que fue hasta fotografiada por un satélite.


Según informaron los periodistas locales, de los 3.000 ciudadanos que participaron en las festividades dominicales, la mayoría eran estudiantes. Todos recibieron bufandas y gorros con simbología festiva. En el centro de la ciudad también se inauguró un monumento de dos metros que representa a un cosmonauta en escafandra.

En Kaluga, ciudad al oeste de Rusia, también han erigido una escultura monumental “Tsiolkovski – Koroliov”, y también se ha inaugurado la conferencia internacional dedicada al ‘aniversario espacial’. A su vez, en Novosibirsk, la tercera ciudad más poblada del país, ha finalizado el concurso creativo infantil ‘Cosmos y yo’, donde se repartieron numerosos premios a los artistas principiantes que sueñan con llegar algún día al espacio.

San Petersburgo también celebra esta fecha memorable por todo lo alto. Así en la fortaleza de San Pedro y San Pablo, ciudadela original de la urbe, este domingo se ha celebrado una fiesta bajo el nombre ‘Nosotros fuimos los primeros’. Según la tradición anual en torno a estas fechas se han abierto numerosas exposiciones que revelan a los visitantes interesantes páginas de la historia espacial. El 12 de abril se planea que los participantes y huéspedes podrán visitar una muestra de carteles “50 años en el espacio: crónicas de la conquista” y recibir felicitaciones desde nada menos que de la propia Estación Espacial Internacional (EEI).

Por cierto, recordamos que esta semana la nave bautizada “Yuri Gagarin” ha transportado a dos cosmonautas rusos y un astronauta estadounidense a la EEI.




Tomado: Rusia Today.com

10 abr 2011

Los medios de comunicación (y manipulación)



Trataremos de confirmar algo que es mucho más que una sospecha, y es si los medios de comunicación están al servicio de la verdad o más bien de los intereses de sus dueños.

Mucho nos tememos que la respuesta está cantada, pero lo mismo nos llevamos algunas sorpresas.

Durante el programa intentamos dar con algunas alternativas, y entrevistamos a los artífices del portal de comunicación alternativa OACA (www.portaloaca.com).



Tomado: Olvida tu Equipaje

"Sin dios", con Raúl Calvo Trenado y Gonzalo Puente Ojea Laicicista


"Sin dios. Manual sobre el ateísmo". Así se llama el libro que acaba de sacar a la circulación Raúl Calvo Trenado. Para saber más sobre el asunto y sobre el libro, está con nosotros en el estudio. Su coautor, Kalvellido también vendrá, pero eso será por los hilos telefónicos.

Por esos mismos hilos, tenemos ocasión de conversar además con Paco Delgado, presidente de Europa Laica, sobre algunos asuntos de la actualidad laicista.



Este viernes entrevistamos en OLVIDA TU EQUIPAJE a Gonzalo Puente Ojea, insigne ateo, irreligioso y laicisista, pese a haber sido, en tiempos de Felipe González, embajador en el Vaticano.

Sus opiniones sobre la Iglesia Católica, la Transición, o la situación actual, arrojarán con toda probabilidad un foco de luz que nos servirán para comprender mejor nuestro mundo, y no dejarán a nadie indiferente.

Gonzalo Puente Ojea es autor de numerosos libros, el último de los cuales se titula "La religión ¡vaya timo!"      




        


Tomado: Olvida tu Equipaje

Que las imágenes de la guerra hablen por sí mismas



Detesto que me llamen reportero de guerra. En primer lugar, porque la palabra tiene el triste sabor del adicto. En segundo, porque no se puede informar de una guerra sin conocer la política subyacente en ella. ¿Podrían Ed Murrow o Richard Dimbleby haber cubierto la Segunda Guerra Mundial sin entender la política de contemporización de Chamberlain o el anexionismo de Hitler? ¿Podría James Cameron –cuya cobertura de Corea fue espectacular– haber registrado en vivo el lanzamiento de prueba de una bomba atómica sin tener conocimiento de la guerra fría?

Siempre digo que los reporteros deben ser neutrales e imparciales… del lado de los que sufren. Si uno cubriera el tráfico de esclavos en el siglo XVIII, no le daría espacio igual al capitán del barco esclavista. En la liberación de un campo de exterminio, no le daría tiempo igual a las SS. Cuando la jihad islámica palestina voló una pizzería llena de niños israelíes en Jerusalén, en 2001, no le di espacio igual al vocero de la jihad. En la masacre de Sabra y Chatila en Beirut, en 1982, no le di espacio igual al ejército israelí que contempló la matanza y cuyos aliados libaneses cometieron esa atrocidad.

Pero la televisión tiene prioridades diferentes. Al Jazeera en inglés –a diferencia de la versión árabe– logra hacerlo casi como debe ser. Sí, de cuando en cuando aparezco allí y sus reporteros son buenos amigos míos. Pero ese canal sí dice quiénes son los malos, se expresa sin cortapisas y pone en vergüenza a la BBC, por lo general pusilánime. Lo que más me impacta, sin embargo, es la calidad de su información. No las palabras, sino las imágenes.

En Túnez y Bahrein, a menudo compartí un auto con James Bays de Al Jazeera (sí, es amigo mío, y sí, ¡claro que viajaba a sus costillas!). Me fascinaba la forma en que se apartaba de la cámara diciendo “los voy a dejar ver la escena un momento” y entonces desaparecía y nos dejaba observar a las decenas de miles de refugiados egipcios en la frontera tunecina o las decenas de miles de manifestantes chiítas con sus banderas bahreiníes en la glorieta de la Perla (cuyo monumento fue destruido por el rey como en una quema ritual de libros). Las imágenes hablaban en vez de las palabras. El reportero se sentaba en la fila de atrás (en contraste, observen a los chicos y chicas de la BBC, todo el tiempo haciendo tontos ademanes) y la imagen contaba la historia.

Bays cubre ahora el avance rebelde y la constante retirada de Libia occidental –más retirada, sospecho, que la de los generales Wavell y Klopper en el desierto libio en la década de 1940–, pero una vez más se quita de la imagen y nos deja presenciar el caos de pánico en el camino más allá de Ajdabiya. “Los dejaré ver con sus propios ojos”, dice. Y vaya que sí. No estoy seguro de que ésa sea la forma en que deba cubrirse una guerra. ¿Se puede informar sobre la caída de Berlín en 1945 sin el general Zhukov? ¿O sobre junio de 1940 sin Churchill? Pero por lo menos nos permite sacar nuestras propias conclusiones.
Cuando Dimbleby informó sobre la tormenta de fuego de Hamburgo –aquella frase, “todo lo que puedo ver es una gran cuenca de fuego frente a mí”, todavía me persigue–, necesitábamos sus palabras. Como necesitábamos el comentario de Ed Murrow de que iba a mover “sólo un poco” el cable de su cámara para dejar que los londinenses que estaban fuera de la iglesia de Saint Martin in the Fields, en la plaza Trafalgar, fueran a cubrirse durante los bombardeos alemanes. Pero hay algo indeleblemente conmovedor en el informe directo de una cámara sin reportero. Eurovision hace eso a menudo –lo llama “sin palabras”– y yo me pregunto si no es presagio de un nuevo periodismo.

John Simpson trató de hacerlo en la BBC antes de la caída de Kabul en 2001, pero usó un método diferente: permitió que los televidentes observaran al segundo equipo de camarógrafos, el cual se volvía parte de la información mientras él avanzaba de una escena a otra, y poco a poco nos acostumbramos a la idea de que era un grupo de cuatro, hasta el punto de que se volvieron participantes naturales en la noticia, tan obvios como el propio reportero.

Soy totalmente partidario de eso. La idea de que todavía tengamos reporteros que siguen asintiendo significativamente con la cabeza mucho tiempo después que el entrevistado se ha ido, como si aún lo escuchara, me parece ridícula. Y volvamos un poco atrás, por favor: que alguien les diga a los reporteros de televisión que dejen de estar manoteando como si fueran un extra en una obra de Shakespeare, tratando de explicarse enfrente del aburrido público.

Bays aún usa un poco las manos –noté que yo lo hice en Al Jazeera el otro día–, pero casi siempre es para invitar al público a observar algo que él ha visto. Una vez escribí que no se puede describir una masacre en un medio impreso sin usar el lenguaje de un parte médico, y me temo que la televisión (incluso Al Jazeera) no ha logrado aún comunicarnos todo el horror de las atrocidades. La aseveración de que no se deben mostrar muertos –cuando nosotros los hemos visto en todo su horror– siempre me ha parecido una simulación. Si los gobiernos van a la guerra (¿cuántos vieron imágenes de los muertos en Libia luego de los ataques de la OTAN esta semana?; respuesta: cero), entonces se nos debe permitir ver el verdadero rostro de la guerra.

Por el momento, sin embargo, vean Al Jazeera, observen a mi buen amigo James Bays y rueguen que ya no tenga que retroceder. Y también que después de este artículo todavía me deje viajar en el auto con sus camarógrafos.

© The Independent

Robert Fisk
Traducción: Jorge Anaya

Tomado: La Jornada.unam.mx

American Curios Hambre


Imagen captada en un Centro de Aprendizaje en Los Ángeles, California, dirigido por Escuela sobre Ruedas, que emplea a voluntarios para dar clases a niños sin hogar en albergues, parques y moteles. En los últimos cinco años ha crecido el número de menores en condición de calle en esa ciudad estadunidense. Foto: Reuters

Aquí millones padecen hambre. No estamos hablando de Haití, ni de países africanos, ni asiáticos, ni de las favelas sudamericanas, sino del extraordinario hecho de que en el país más rico del mundo, con el sector agrario más productivo, millones sufren de lo que se llama “inseguridad alimenticia”, o lo que en cristiano se traduce como no saber de dónde provendrá la próxima comida.

En Estados Unidos se permite –sin que sea escándalo nacional– que los niños no tengan lo suficiente para comer. El programa nacional de televisión de CBS News 60 Minutes mostró recientemente las caras y las historias de familias sin techo, cuyos hijos hablaron de lo que sienten cuando no comen lo suficiente. Más de 16 millones de menores de edad viven en la pobreza –2 millones más que antes de la crisis económica que estalló en 2007– y se registra que es el desplome de la clase media más rápido ocurrido jamás desde que el gobierno empezó a medirlos hace medio siglo, informa CBS News.

¿Qué se siente tener hambre?, les pregunta el corresponsal a niños de una primaria en Florida. “Es difícil. No puedes dormir. Uno sólo espera, se duerme como por cinco minutos y se despierta de nuevo. Le duele el estómago y piensa: ‘no puedo dormir, voy a intentar dormir, voy a intentar dormir’, pero no puede porque le duele el estómago. Y es porque no tiene alimento en él”, responde un niño.

Muchas familias cuentan a CBS que jamás se imaginaron quedarse sin casa o sin suficiente alimento para sus hijos, ya que gozaban de una vida de clase media. Con la crisis, todo se esfumó.

Parte del reportaje de CBS se realizó en la misma zona que se proclama “el lugar más feliz del mundo”, o sea, los condados alrededor de Disney World, en Orlando, Florida. Ahí CBS detectó unos 67 moteles que alojan a más de 500 niños sin techo. Ahí, cerca en las escuelas del condado de Seminole, mil estudiantes perdieron recientemente han perdido sus viviendas. El gobierno aloja a miles de familias sin techo en moteles por todo el país durante periodos. CBS advierte que “la generación del motel en Estados Unidos está creciendo rápidamente”.

Un 16.6 por ciento de los estadunidenses –o sea, más de uno de cada seis– sufrieron “inseguridad alimenticia” en algún momento de 2009, según las cifras más recientes del censo analizadas por Feeding America, la organización más grande del país dedicada a apoyar a los afectados por esta situación, en su informe reciente Map the Meal Gap (http://feedingamerica.org/). De hecho, esta organización informa que hoy día ofrece sus servicios de apoyo a 37 millones de estadunidenses, entre ellos 14 millones de niños, un incremento de 46 por ciento comparado con 2006.

Hasta en la capital del país más poderoso del mundo hay cada vez más hambre. En la zona metropolitana de Washington y condados colindantes más de 400 mil residentes sufrieron periodos de hambre durante la recesión, según el informe reciente de Feeding America y su análisis por el Washington Post. Millones más en cada parte del país, tanto zonas ricas como marginadas, también registraron cifras crecientes de hambre. “La mayoría quedarían sorprendidos al saber las dimensiones del hambre en sus comunidades. La gente tiende a pensar que el hambre se padece ‘allá’ en algún otro lugar pero no aquí mismo, no en mi traspatio. Pero este informe demuestra que no es cierto: el hambre está por todas partes de nuestra nación ahora mismo”, comentó Vicki Escarra, directora de Feeding America, al Washington Post.

David Brooks

Tomado: Jornada.unam.mx
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