14 abr 2011
Libia: un debate que nunca verás en la tele
Frente al absolutismo mediático, en La TuerKa CMI volvieron a ser guerrilla y dispararon argumentos, orgullosos de que Tele K sea la única televisión contra la guerra. En el plató, junto a Iñigo Errejón, se estrenó como analista CMI Nega, de los ChiKos del Maíz, autor de las rimas más celebradas de la TuerKa Rap. Con ellos estuvieron Andrés Villena, licenciado en Economía y Comunicación Audiovisual y columnista habitual del Diario Público, y Jaime Pastor, profesor de Ciencia Política en la UNED y miembro de Izquierda Anticapitalista.
La TuerKa CMI
Tomado: Rebelión.org
Raices del Conflicto Palestino-Israelí
Documental sobre lo que parece un conflicto permanente. Para poder entender este profundo problema hay que hacer una recopilación histórica, entender los dogmas de las religiones que se enfrentan y los intereses geopolíticos de la región por parte de las potencias imperialistas.
Los palestinos han perdido sus raíces, cultura, casas, pisoteando su dignidad.
Raices Del Conflicto Palestina-Israel by CUBA_SOCIALISTA
Tomado: PortalOACA.com
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Raices del Conflicto Palestino Israelí
¡Viva la República!
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| Robert García: En el 80 Aniversario de la República |
Primer artículo definitivo de la paz perpetua: La constitución política ha de ser en todo Estado republicana. (Immanuel Kant, Sobre la paz perpetua)
En su opúsculo de 1795, un Kant ya septuagenario medita sobre las condiciones de una humanidad sin guerras, y establece los artículos de una Constitución Universal para conseguir ese objetivo. Comienza con una introducción tal vez auto-irónica, donde se satiriza la condición humana: nos cuenta que un tabernero había escrito ese lema de ´A la paz perpetua’ bajo el dibujo de un cementerio. Una broma que nos recuerda a Espronceda y aquellas creencias liberales, que nadie supo plasmar con tanto arte, como él lo hizo en su soneto A Jarifa en una orgía : ¡sólo en la paz de los sepulcros creo!
Kant comienza, pues, constatando una creencia extendida entre los hombres, acerca de la íntima relación entre la vida y la guerra –hasta el punto de que ciertos evolucionistas llegaran a situar este maridaje indisoluble en el núcleo de su concepción de la vida-. Y quizás Kant se esté así burlando de la condición humana y de sus intérpretes liberales, capaces de devaluar algo tan sagrado como la ‘paz entre los hombres (y las mujeres) de buena voluntad’ .
Es esa cuestión de la paz y la guerra, el primer gran dilema de la Revolución Burguesa, al mismo tiempo alzamiento popular contra la tiranía del Antiguo Régimen bajo un imaginario colectivo utópico, y preludio para una nueva constitución del Estado capaz de impulsar el desarrollo capitalista de las fuerzas productivas. La cuestión de la guerra y la paz es también el núcleo esencial del combate que emprende el proletariado contra el nuevo orden social capitalista, tras la reconciliación de la burguesía post-revolucionaria con el pasado feudal para proclamar la eternidad de las clases sociales.
Pero no se entenderá bien el problema, si no buceamos en sus raíces históricas, filosóficas, psicológicas y sociales. No es una cuestión de hechos, sino de actitudes. La alternativa revolucionaria contra el Antiguo Régimen, consiste en acabar con un orden social fundado en la expansión militarista, al tiempo que en la intolerancia religiosa, las diferencias de fortuna, la superstición y la ignorancia. Los liberales dicen tener la solución: basta con sustituir el orden social feudal, cuya clase dominante noble, improductiva y perezosa, funda su dominación en la violencia y el robo; en lugar de éste, una sociedad fundada en la cooperación económica, gracias a las relaciones comerciales, traerá la convivencia pacífica entre los hombres con intereses comunes. El comercio dulcificará las costumbres, civilizará a la humanidad y traerá una era de paz y prosperidad para todos los pueblos.
Sin embargo, pronto se comprobará que ese supuesto no es cierto: el capitalismo necesita al Imperio Colonial, y éste no puede traer la añorada paz entre las gentes. La expansión del capitalismo liberal traerá un enorme sufrimiento, una violencia multiplicada, una destrucción mas completa para las culturas humanas en todos los rincones del planeta. La búsqueda insaciable de materias primas había ya comenzado en el Renacimiento con el descubrimiento, conquista y destrucción del continente americano, y ya no se detendría ya hasta nuestros días. El liberalismo no consiste en una rotura con esa expansión –comenzada por el Absolutismo del Antiguo Régimen- de la civilización europea a costa de todas las otras culturas humanas; por el contrario no es sino una intensificación todavía más violenta de esas mismas tendencias. Como mostrarán Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, hay una perfecta continuidad entre todas las etapas del desarrollo de la burguesía.
Jean-Jacques Rousseau será encargado de explicar ese fenómeno, derivado de una confusión ideológica, tal vez interesada o quizás sólo ingenua. Lo que hace al ser humano violento es una profunda herida infecciosa en su alma –el amor propio, el deseo de competencia, la envidia-, que se origina con el desarrollo económico de la humanidad y el aumento de la riqueza colectiva. Todo orden social justo debe combatir contra esos sentimientos, si es que no quiere sucumbir; el Estado justo, sólo puede existir si se funda en una moral ciudadana que supere el egoísmo individual. La armonía entre política y moral, según el concepto trascendental del derecho , es la formulación kantiana.
La historia ha dado la razón a Rousseau. El desarrollo capitalista ha expandido el comercio hasta límites insospechados hace unos siglos, sin habernos traído la deseada paz universal y la reconciliación entre los hombres. Pues la expansión capitalista no respeta ningún límite moral, ningún derecho humano, ninguna barrera racional y política que pueda imponerse a la lógica del beneficio. Pospone siempre la consecución de la justicia, de la paz y la armonía entre los seres humanos, a un futuro idílico cada vez más lejano. Sus discursos son pacifistas, pero su amarga verdad es el conflicto perpetuo, sólo cree en la paz de los sepulcros.
Mientras tanto, el modo de producción fundado en el interés privado y el mercado, ha empezado a chocar contra un límite cuya superación parece muy difícil, si no imposible: el límite es el propio planeta Tierra en el que vivimos, que ya no soporta más la presión de la industrialización sobre los ecosistemas de la vida. Por ello que la propuesta republicana es más actual hoy que nunca: necesitamos -¡y con urgencia!- un orden social que no sea expansivo, sino autocontenido, respetuoso con el medio ambiente. Capaz por ello de fundarse en la virtud de los ciudadanos responsables, que moderan sus pasiones y apuestan por la satisfacción condicional de sus deseos. Ese sistema es la República.
Kant supo entenderlo a la perfección. Sus artículos para la paz perpetua republicana prohíben toda política expansiva, como garantía de una actitud respetuosa entre los pueblos y los Estados: Ningún Estado independiente podrá ser adquirido por otro Estado, mediante herencia, cambio, compra o donación… No debe el Estado contraer deudas que tengan por objeto sostener su política exterior… Los ejércitos permanentes deben desaparecer por completo con el tiempo… Ningún Estado debe inmiscuirse por la fuerza en la constitución y el gobierno de otro Estado…
¿Es realmente posible la República, el orden social autocontenido, la utopía aristocrática de Platón, o mejor aún la utopía comunista de Thomas Moro? Desde hace siglos que esa propuesta republicana ha ido desapareciendo cada vez más de las perspectivas de la civilización. La primera revolución burguesa que triunfó sobre el Antiguo Régimen, se produjo en Holanda en el siglo XVI y se configuró como una Confederación de ciudades soberanas que duró medio siglo. Pronto fue sustituida por una monarquía liberal, que garantizaba la defensa del comercio y la industria mediante un ejército estatal. La segunda revolución burguesa triunfante sucedió en Inglaterra en el siglo XVII, duró veinte años y tras un período absolutista sería sustituida por una Monarquía Parlamentaria, en lo que para los liberales fue la auténtica revolución, la Gloriosa de 1688. La República Francesa apenas duró un par de años, y el resto de revoluciones burguesas, como la alemana, ni siquiera llegaron a tener un régimen republicano alguna vez. La Constitución Republicana se transforma en una fantasía idealista, y al mismo tiempo la perspectiva de la paz perpetua se difumina para siempre, ahora que los Imperios capitalistas reclaman el derecho a la injerencia humanitaria. ¿Puede alguien imaginar lo que habría pensado Kant de eso?
La explicación de esa evolución histórica es muy simple: el modo de producción capitalista es un sistema expansivo, la forma política de su dominación es el Estado es liberal, su lema ‘vicios privados, públicas virtudes’ busca la expansión económica de las necesidades y los deseos, y acaba siempre en la competencia y el conflicto. El capitalismo no es compatible con la República.
Se dirá que hay muchas repúblicas burguesas. Pero no es que yo ignore la historia. Lo que sucede es que he dado una definición de República –‘sistema social autocontenido, no expansivo y fundado en la moral pública’ -; y estoy usando esa palabra con ese sentido, y no en la manera ambigua como las constituciones políticas la utilizan. Una definición compatible con el sentido en que Kant decía que la República es la condición para la paz perpetua, estableciendo así un punto crucial para toda la modernidad, la piedra de toque de toda auténtica posición revolucionaria en sentido racional y humano. La República se basa en la idea de un ‘contrato originario entre los miembros de una sociedad, los cuales son libres, dependen todos de la legislación común y son iguales como ciudadanos’. Con una Constitución así, donde la ciudadanía participase en las decisiones políticas –nos dice Kant-, no estallaría la guerra, pues nadie en su sano juicio la promovería teniendo en cuenta los enormes sacrificios que conlleva.
Es necesario no confundir la constitución republicana con la democrática , pues también existen las otras revoluciones -las que triunfan-. Aquéllas donde los políticos usan la reserva mental al firmar sus compromisos públicos, donde utilizan espías y provocadores para incitar guerras y conflictos, aquel Estado donde prevalece el oportunismo y el pragmatismo político de Maquiavelo.
Si echamos un vistazo a l a Constitución de la Segunda República española, descubrimos que ésta disponía en su artículo 6: “España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional” . Nada parecido se encontrará en las constituciones liberales de casi todos los países democráticos. El que redactó el artículo 6, sabía lo que decía, conocía su tradición. Pero ¿sabía cómo podía alcanzar los objetivos propuestos? ¿No fue la ingenuidad el problema de nuestra República, por no abundar en el carácter ideológico de sus propuestas?
Varios problemas importantes se les presentaron a los republicanos que alcanzaron el poder el 14 de Abril de 1931 –hace ahora 80 años-. La principal cuestión internacional que la II República heredó de la Monarquía borbónica fue el Rif, la colonia en el norte de África. Recuérdese que la revolución de 1921 trajo la República del Rif, bajo la presidencia de Abd al-Krim, cuyas ideas eran socialistas; y que esa República fue destruida por el ejército colonial español, aliado al francés. Ahí es donde anidaba el peligro que iba a costar tan caro a los pueblos peninsulares, en aquel ejército monárquico y colonial, que había sido capaz de organizar un genocidio contra la población rifeña, y que no se iba a echar para atrás en el genocidio de la guerra civil contra la población ibérica.
¿No fue un grave error del gobierno republicano y una inconsecuencia con el artículo 6 de la Constitución y con la concepción republicana del Estado, el no haber actuado a tiempo en ese terreno, aceptando la independencia a la colonia y deshaciendo el ejército colonial? En mi opinión hay que responder afirmativamente a esa pregunta; como también fue un grave error el retraso en la reforma agraria y el enfrentamiento con los campesinos anarquistas de Casas Viejas, otro gran problema de la República.
Pero el problema de fondo es mucho más grave que esos errores de cálculo político, y está relacionado con la ingenuidad del propio Kant, cuando piensa que la constitución racional para la humanidad se encuentra inscrita en los designios de la Naturaleza, que como una providencia obligará a los seres humanos, un pueblo de diablos , a comportarse moralmente a pesar de su poca inclinación, por causa de su también natural egoísmo y su propia carencia de sociabilidad. Optimismo ilustrado que hoy ya ha desaparecido de nuestra civilización, abocada al desastre ambiental y humano en el que progresa sin pausa.
El Imperio no traerá la paz perpetua, pero la Federación de Repúblicas Libres , que nos la traería, se aleja cada día de nuestro horizonte histórico. Una vez fenecida la esperanza racional en el ser humano, habrá que darle la razón a Heráclito quien nos dijera ya en siglo V a.n.e. que la guerra es la madre de todas las cosas . ¿Cómo pretender, por tanto, una Constitución Universal garantizase la paz perpetua?, ¿no es -como se nos muestra todos los días- el pragmatismo liberal la esencia de la humanidad? Pues, ¿no habíamos dicho que la República es una utopía, algo que está más allá de nuestras limitadas posibilidades humanas?
Propongo seguir leyendo a Kant: Los ejércitos permanentes deben desaparecer por completo con el tiempo. Consolación de la filosofía: ¡Viva la República!
Miguel Manzanera Salavert
Tomado: Rebelión.org
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80 Aniversario de la República-España-Kant
¿Programa secreto de armamento en la planta nuclear de Fukushima?
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| El tratado de seguridad EEUU-Japón retrasó fatalmente los esfuerzos de los trabajadores de la central para evitar la fusión del reactor |
La cortina de humo sobre Fukushima 1 parece ocultar un firme propósito, una voluntad de hierro y una tarea sombría desconocida para los de fuera. La explicación más lógica podría ser que la industria nuclear y las instancias gubernamentales están luchando para evitar que se descubran unas instalaciones dedicadas a la investigación de bombas atómicas escondidas dentro de las plantas de energía nuclear civil de Japón.
Un programa secreto de armas nucleares es como una especie de fantasma en la maquinaria, detectable tan sólo cuando el sistema del control de la información falla o se rompe. Es necesario que dirijamos una mirada cuidadosa a las disparidades entre el relato oficial y los inesperados sucesos.
Informes contradictorios
TEPCO, el operador de energía nuclear de Japón, informó inicialmente que había tres reactores funcionando en el momento en que se produjo el terremoto de Tohoku y el tsunami del 11 de marzo. Después, una explosión de hidrógeno agrietó la Unidad 3, provocando que hubiera escapes de óxido mezclado con uranio-plutonio (o MOX). La Unidad 6 desapareció inmediatamente de la lista de reactores operativos, a la vez que de la Unidad 3 empezaban a escaparse partículas enormemente letales de plutonio. El plutonio es el elemento del que se componen las ojivas nucleares más pequeñas, que se libera con mayor facilidad.
Un incendio estalló dentro de la dañada vasija de contención del reactor de la Unidad 4, al parecer debido al sobrecalentamiento de las barras desechadas de combustible de uranio depositadas en una piscina de enfriamiento en seco. Pero las dimensiones del fuego indican que este reactor se mantenía encendido para algún objetivo que no era la generación de electricidad. Su omisión de la lista de operaciones generadoras de electricidad plantea la pregunta de si la Unidad 4 estaría utilizándose para enriquecer uranio, el primer paso del proceso que conduce a la extracción de material fisionable al nivel necesario para construir armas nucleares.
La aparición de agua de mar irradiada en el Pacífico supone otra pieza del puzzle, porque es imposible rastrear su fuente subterránea (o quizá porque es inconfesable). El laberinto de tuberías inundadas, donde se encontraron los cuerpos desaparecidos de dos trabajadores de la central –desaparición que no se había comentado ante los medios con anterioridad-, bien podía contener la respuesta al misterio: un laboratorio que nadie se atreve a nombrar.
Guerra política
En reacción a la demanda del Primer Ministro Naoto Kan de una pronta información sobre los problemas, el lobby pro-nuclear cerró filas, negándole información vital a la oficina del Primer Ministro. La gran alianza de los partidarios de la energía nuclear incluye a TEPCO, al diseñador de la planta de General Electric, al MECI, al anterior partido gobernante, el Partido Demócrata-Liberal y, según todos los indicios, a la Casa Blanca.
Los ministros del gabinete encargados de las comunicaciones y de las emergencias nacionales arremetieron recientemente contra Banri Kaeda, el jefe del MECI, por actuar a la vez como promotor y regulador nuclear encargado de la ahora amordazada Comisión por la Seguridad Industrial y Nuclear. TEPCO contraatacó con toda rapidez culpando al sobrevuelo del helicóptero del Primer Ministro de haber retrasado la ventilación de los gases volátiles, provocando así una explosión en el Reactor 2. Por “razones de salud”, el presidente de TEPCO se retiró a una sala de hospital, cortándole a Kan la línea de comunicación con la compañía y desautorizando su visita a Fukushima 1.
La enemistad que Kan mantiene con su rival en el Partido Democrático Ichiro Ozawa ha acabado perjudicándole, porque era el único aliado potencial de peso con quien habría podido enfrentarse a la formidable coalición a favor de la energía nuclear.
El jefe de los Demócratas Liberales, que promovió la energía nuclear en sus casi 54 años de trayectoria, acaba de mantener conversaciones confidenciales con el Embajador de EEUU, John Roos, mientras el Presidente Obama hacía declaraciones en apoyo de las nuevas plantas de energía nuclear por todo EEUU.
Corte en las comunicaciones
El contenido no revelado de las conversaciones entre Tokio y Washington puede deducirse a partir de las interrupciones a las recientes llamadas telefónicas que le hice a un colega periodista japonés. Cuando estaba dentro de zona caliente radioactiva, su número de móvil se desconectaba, al igual que los móviles de los trabajadores nucleares de Fuskushima, a los que se negaba el acceso telefónico con el mundo exterior. La suspensión del servicio no se debe a fallos de diseño. Al ayudar en la preparación del plan de respuesta a la crisis de Tohoku en 1996, mis esfuerzos se centraron en garantizar que las estaciones base de los móviles tuvieran suficiente energía como para poder recargarse con toda rapidez.
Una llamada telefónica posterior cuando mi colega regresó a Tokio se cortó de inmediato en cuanto mencioné “GE” [General Electric]. Ese incidente ocurrió el día en que el director ejecutivo de GE, Jeff Immelt, aterrizaba en Tokio con la promesa de reconstruir la planta nuclear de Fukushima 1. Tales supuestas escuchas son sólo posibles si el operador de la telefonía nacional, NTT, está cooperando con el programa para interceptar señales de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA, por sus siglas en inglés).
El acuerdo de Manchuria
La cadena de sucesos detrás de esta inmensa fabricación de mentiras se remonta a muchas décadas atrás.
Durante la ocupación militar japonesa del noreste de China en los años de la década de 1930, el estado-títere de Manchukuo se fue forjando como potencia económica totalmente moderna en apoyo de un superpoblado Japón y su maquinaria militar. Un planificador de la economía de alto rango llamado Nobusuke Kishi trabajó estrechamente con el entonces comandante de la división ocupante de Kanto, conocido por los chinos como el General Hideki Tojo, del Ejército de Kwantung.
Los estrechos vínculos entre el ejército y los economistas coloniales produjeron sorprendentes logros tecnológicos, incluido el prototipo del tren bala (o Shinkasen) y el comienzo del proyecto de bomba atómica de Japón en el norte de Corea. Cuando Tojo se convirtió en Primer Ministro de Japón durante la época bélica, Kishi fue designado Ministro de Comercio y Economía, planeándose entonces una guerra total a escala global.
Después de la derrota de Japón en 1945, tanto Tojo como Kishi fueron declarados culpables como criminales de guerra de Clase A, pero Kishi se libró de la horca por razones desconocidas, posiblemente por sus útiles conocimientos para una nación devastada por la guerra. La concepción del escuálido economista de una economía controlada a nivel central proporcionó el anteproyecto para el MCII (Ministerio de Comercio Internacional e Industria), predecesor del MECI, que creó el milagro económico que transformó el Japón de la posguerra en una superpotencia económica.
Después de abrirse paso a empujones para caerle en gracia al Guerrero del Frío John Foster Dulles, el secretario de estado de Eisenhower, Kishi fue elegido Primer Ministro en 1957. Su protegido Yashuhiro Nakasone, ex oficial naval y futuro Primer Ministro, encabezó la campaña de Japón para convertirse en potencia nuclear bajo la cobertura de la Ley Básica de la Energía Atómica.
Complicidad estadounidense
Kishi negoció en secreto un acuerdo con la Casa Blanca que permitía que el ejército de EEUU almacenara bombas atómicas en Okinawa y en la estación naval-aérea de Atsugi, en los alrededores de Tokio. (El cabo de marines Lee Harvey Oseald sirvió como guardia en el arsenal subterráneo de ojivas nucleares de Atsugi). A cambio, EEUU dio su visto bueno para que Japón emprendiera un programa nuclear para uso “civil”.
Fue necesaria toda una diplomacia secreta debido al abrumador sentimiento del pueblo japonés en contra de la energía nuclear tras los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. Hace dos años, Katsuya Okada, Ministro de Asuntos Exteriores en el gabinete del Primer Ministro del Partido Democrático Yukio Hatoyama (que desempeñó ese puesto durante nueve meses de 2009 a 2010), sacó a la luz el texto del acuerdo secreto.
De ese documento, que había estado encerrado dentro de los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores, habían desaparecido muchos detalles clave. El veterano diplomático jubilado Kazuhiko Togo reveló que los asuntos más sensibles se recogieron en breves documentos adjuntos, algunos de los cuales se guardaban en una mansión frecuentada por el hermanastro de Kishi, el difunto Primer Ministro Eisaku Sato (que estuvo en el poder desde 1964 a 1972). Esas notas diplomáticas, mucho más importantes, añadió Togo, se habían eliminado y consiguientemente desaparecido.
En Japón, estas revelaciones se consideraron de especial importancia, sin embargo, los medios occidentales las ignoraron en gran medida. Con la planta nuclear de Fukushima cada vez más llena de humo, el mundo está pagando ahora el precio de esa negligencia periodística.
En su visita a Gran Bretaña del año 1959, un helicóptero militar trasladó a Kishi hasta la planta nuclear de Bradwell en Essex. Al año siguiente, se firmó el primer anteproyecto de seguridad entre EEUU y Japón, a pesar de las protestas masivas celebradas en Tokio. Un par de años después, la firma británica GEC construía el primer reactor nuclear en Tokaimura, en la Prefectura de Ibaragi. Al mismo tiempo, inmediatamente después de las Olimpiadas de Tokio de 1964, el recién inaugurado tren bala deslizante Shinkansen atravesando la ladera del Monte Fuji proporcionaba la racionalidad perfecta para promover la electricidad de origen nuclear.
Kishi pronunció la famosa declaración de que “las armas nucleares no están expresamente prohibidas” en función del artículo 9 de la Constitución de la posguerra que prohibía la energía con fines bélicos. Su nieto, el entonces Primer Ministro Shinzo Abe, repitió dos años después esas palabras. La “crisis” en curso con Corea del Norte sirvió de pretexto para que esta progenie de tercera generación de la elite política pusiera a flote la idea de un Japón dotado de armas nucleares. Muchos periodistas y expertos de inteligencia japoneses asumen que el programa secreto ha avanzado lo suficiente como para conseguir el montaje rápido de un arsenal de ojivas nucleares, y que se han llevado a cabo pruebas subterráneas a niveles subcríticos con bolitas pequeñas de plutonio.
Saboteando las fuentes de energías alternativas
La cínica actitud del lobby nuclear se extiende hacia el futuro lejano, estrangulando de raíz la única fuente viable de energía alternativa del archipiélago japonés: la energía eólica costera. A pesar de décadas de investigación, Japón tiene sólo el 5% de la producción energética eólica de China, una economía (al menos de momento) de tamaño comparable. La industria pesada de Mitsubishi, socio en la energía nuclear de Westinghouse, fabrica turbinas de viento pero sólo para el mercado de exportación.
La zona de Siberia, con sus altas presiones, asegura un flujo de viento fuerte y constante sobre el norte de Japón, pero las compañías del servicio público de la región no aprovechan ese recurso de energía natural. La razón es que TEPCO, que tiene su sede en Tokio y controla el mayor mercado energético, actúa en gran medida como un shogun sobre las nueve compañías energéticas regionales y la red nacional. Sus burócratas, ejecutivos y políticos de alto rango, grandes influencias y bolsillos profundos, como el gobernador de Tokio Shintaro Ishihara, aunque con ambiciones nucleares, mantienen a los contratistas y generales de la defensa de su lado. Pero TEPCO no es el mandamás aquí. Su socio principal en esta mega-empresa es la creación de Kishi, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria (MECI).
El lugar para las pruebas nacionales para calibrar el viento marino costero no está, lamentablemente, situado en Hokkaido o Niigata, tan azotados por el viento, sino mucho más hacia el sureste, en la Prefectura de Chiba. Los resultados de estas pruebas, que decidirán el destino de la energía eólica, no van a hacerse públicas hasta 2015. El patrocinador de un proyecto de tan lento recorrido es TEPCO.
La muerte de la disuasión
Aunque en 2009, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) emitió una apagada advertencia acerca de la reforzada deriva de Japón hacia una bomba nuclear, no hizo nada más. La Casa Blanca tiene que hacer la vista gorda ante la radiación que pasa por los cielos estadounidenses o exponerse al riesgo de un vergonzoso doble rasero en cuanto a la proliferación nuclear de un aliado. Además, la callada aprobación de Washington de una bomba japonesa no casa muy bien con el recuerdo tanto de Pearl Harbor como de Hiroshima.
En sí misma, una capacidad de disuasión nuclear no sería ni objetable ni ilegal en el improbable caso de que la mayoría de los japoneses votaran a favor de una enmienda constitucional del Artículo 9. La tenencia legalizada requeriría inspecciones de seguridad, controles estrictos y transparencia, de forma tal que se podría haber acelerado una respuesta de emergencia en Fukushima. En cambio, un desarrollo secreto armamentístico no hace sino crear una total abundancia de problemas. En el caso de una emergencia, como la que está desarrollándose en este momento, es el secreto lo que se impone a toda costa, incluso aunque suponga innumerables hibakusha, o víctimas nucleares.
En lugar de habilitar un sistema de disuasión regional y un regreso al estatus de gran potencia, el acuerdo de Manchuria sembró las bombas de relojería que están ahora vomitando radiación alrededor del mundo. El nihilismo en el corazón de esta amenaza nuclear para la humanidad no se esconde en el interior de Fukushima 1, sino dentro de la mentalidad de la seguridad nacional. Sólo derogando el tratado de seguridad entre EEUU y Japón podrá liquidarse el espectro de autodestrucción existente, la causa raíz del secretismo que retrasó fatalmente la lucha de los trabajadores nucleares contra la fusión del reactor nuclear.
Yoichi Shimatsu: Editor especial de 4th Media y escritor medioambientalista. Vive en Hong Kong. Es antiguo editor del Japan Times Weekly y colaborador frecuente también de Global Research
Fuente:
Tomado: Rebelión.org
13 abr 2011
Por 16 en 31 el Senado aprobó el proyecto de Ley Interpretativa
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| 22.30 horas. Macarena Gelman, entre otros, saluda la votación del proyecto. |
Polémica votación. Voto en contra de Saravia y la baja de Fernández Huidobro.
Luego que el Senado aprobó en general y en particular el proyecto interpretativo de la Ley de Caducidad, el Partido Colorado a través del senador Tabaré Viera impugnó en los hechos la decisión de la Cámara alta, al señalar que el legislador oficialista Oscar López Goldaracena estaba impedido de sufragar por ser patrocinante de varios casos vinculados a los derechos humanos.
La situación llevó a la izquierda a pedir un cuarto intermedio. El presidente del Senado, Danilo Astori, consideró que estaba cuestionada la actuación de la mesa de la Cámara alta y puso a votación el tema. Por 16 votos en 31 se respaldó lo actuado por la mesa. El proyecto ingresará a Diputados para ser aprobado el 4 de mayo, según el cronograma previsto por el FA. El senador Jorge Saravia no acompañó al oficialismo y votó también en contra del planteo de Astori. La aprobación de la iniciativa tuvo como primera consecuencia dentro del oficialismo la renuncia a la banca del senador Eleuterio Fernández Huidobro.
Solo una hora antes de que hiciera uso de la palabra en sala, el conductor de la CAP-L comunicó a algunos integrantes del FA su decisión de acatar la resolución de la dirección de la izquierda, pero que dejaría su banca por entender que se debía respetar "el resultado popular" de los dos plebiscitos.
La decisión del senador oficialista alteró el clima de la sesión, al convertirse en el hecho político más significativo, que opacó en parte la aprobación del proyecto.
La alteración se produjo no sólo porque la mayoría de sus compañeros de bancada no sabían que iba a renunciar a la banca, sino porque sus mismos argumentos fueron recurridos por la oposición hasta que concluyó la sesión.
Al conocer la decisión de Fernández Huidobro, el presidente José Mujica se trasladó al Parlamento para reunirse con el legislador renunciante (ver nota aparte). Unos minutos antes, al ingresar a la sala para hacer uso de la palabra, Fernández Huidobro estuvo acompañado por sus dos secretarios y los diputados Carlos Gamou quien lo remplazará en la banca y Carlos Bouzas. No obstante, el primer suplente de Fernández Huidobro es el ministro de Defensa, Luis Rosadilla, quien se estima que se mantendrá en el cargo.
La maratónica sesión de más de 12 horas estuvo signada por la defensa cerrada de los senadores de la coalición del proyecto interpretativo pese a la disidencia de Saravia y la discrepancia del propio Huidobro, quien calificó de "error" la iniciativa de la izquierda y los cuestionamientos de los legisladores de los lemas tradicionales. El también disidente Rodolfo Nin Novoa pidió licencia y en su lugar ingresó su suplente Gustavo Guarino. Blancos y colorados acusaron al FA de afectar "la democracia", no respetar el resultado de "las urnas" y sentar un precedente calificado de "grave". Ante la presencia de Macarena Gelman, dirigentes del PIT-CNT, familiares e hijos de desaparecidos y algunas decenas de personas que ocuparon las barras, el oficialismo optó por no hacer comentarios en sala sobre la actitud de Saravia y lamentó la decisión de Fernández Huidobro. Integrantes del Partido por la Victoria del Pueblo anunciaron su decisión de remitir el caso de Saravia al Tribunal de Conducta Política del FA, a pesar de no ser la estrategia que pensaba llevar adelante el resto de los grupos de la coalición, que apuntaba a bajarle el perfil al tema. Por su parte, Saravia dijo a LA REPUBLICA que se ajustará a las consecuencias que adopte el FA, aunque dejó la puerta abierta para dejar la coalición. Admitió que su compromiso "es con el presidente Mujica, que fue quien me fue a buscar a mi casa para que me sumara al proyecto político. Mi compromiso es apoyar al Presidente". Informó además que se reunirá con el mandatario el lunes 25 de abril, en horas de la tarde, oportunidad en la que le presentará el proyecto que habilita a los integrantes de las Fuerzas Armadas a realizar funciones vinculadas a la seguridad en barrios problemáticos (ver nota aparte)". El "pacto del club naval" fue constantemente recurrido por los senadores blancos, los cuales no ahorraron críticas y reproches a la izquierda por haber aceptado la salida de la dictadura con el líder Wilson Ferreira Aldunate "preso y proscrito". Los colorados, en tanto, insistieron sobre "la inconstitucionalidad" del proyecto, evocaron en forma reiterada los hechos de violencia sucedidos en las décadas de 1960 y 1970, la teoría de "los dos demonios", y reprocharon que la izquierda a su entender solo haya atendido a las víctimas de la dictadura y no así a las de la guerrilla. En ese sentido, recordaron el proyecto avalado por el ex presidente Tabaré Vázquez, que contempla un resarcimiento económico a los familiares de quienes murieron víctimas de la guerrilla. López Goldaracena terminó las intervenciones pasadas las 22.20 horas, al señalar que "hoy más que nunca la opción es entre barbarie y derecho, el reafirmar la justicia como modelo innegociable", dijo quien ofició de miembro informante.
"Este proyecto interpretativo brinda un instrumento por el cual las normas de impunidad de la Ley de Caducidad serán removidas. Estamos cumpliendo con el derecho internacional de los derechos humanos. Todos saben que estoy convencido de que esta ley nunca debió haber existido", advirtió el senador. "La bancada mayoritaria entendemos que por el futuro debe ser votado y se convierta en ley antes del 20 de mayo, para tener un 20 de mayo sin impunidad", añadió el legislador... Por iniciativa del propio Saravia, la votación fue nominal. La moción fue afirmada además por el líder de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga.
Durante el debate el dirigente blanco calificó de "mamarracho jurídico" a la Ley de Caducidad, pero al mismo tiempo advirtió que el proyecto del FA era "groseramente inconstitucional". Fustigó que se "violente la voluntad popular" y opinó que la actitud de la izquierda "afecta la calidad de la democracia". En una posición similar se pronunció el líder herrerista Luis Alberto Lacalle, quien consideró que los actos de violencia en el país se produjeron "por el veneno castrista que prendió", en referencia a la revolución cubana y a Fidel Castro.
Republicano
Previo al anuncio de la renuncia de Fernández Huidobro a la banca, Saravia realizó una argumentación en la que no escatimó críticas hacia el oficialismo. Sostuvo que la votación representaba una "violación a la Constitución". Recordó que apoyó y militó por los dos plebiscitos a favor de la derogación y anulación de la Ley de Caducidad, pero por su condición de "republicano" votaba en contra.
"No se puede interpretar al pueblo, es un ataque cívico al pueblo. Es un ataque a la credencial en el bolsillo. Es un atropello", advirtió. Con la Constitución en la mano, Saravia evocó a Wilson Ferreira y a Aparicio Saravia. "La democracia republicana se renueva con la garantía. Ese es el ser republicano", aseveró.
Guarino, en cambio, dijo que "hay senadores (por la oposición) muy preocupados por las consecuencias terribles que va a tener esta votación en el FA. Votamos sin violencia, porque es un tema especial, esencial para la convivencia democrática, porque si no se respetan los derechos humanos, difícilmente puedan desarrollarse sociedades sanas". "Voto con tranquilidad, sin unidad de acción no se puede avanzar. Por eso vamos a votar con convicción. Solo así se tienen partidos políticos fuertes.", expresó. "Creo que en una democracia representativa republicana es legitimo que el Parlamento vote una ley. No hay ilegitimidad alguna", alertó.
También defendió la actuación del ex presidente Tabaré Vázquez al resaltar que "el primer dictador y hasta el último están presos. No creemos en la teoría de los dos demonios", expresó Guarino.
En la misma línea el senador Luis Gallo consideró "que en democracia" no todo "es absoluto"·, en alusión al comentario de Vázquez respecto a que no siempre "la mayoría tiene razón". "La Ley de Caducidad es la violación más fragrante de los derechos humanos", dijo Gallo al citar opiniones de juristas. Esta ley debe ser letra muerta, no estamos vulnerando los principios constitucionales", precisó el senador de Asamblea Uruguay.
En tanto, el senador Luis Alberto Heber dijo que siempre el FA reprochará al Partido Nacional por haber apoyado la Ley de Caducidad, mientras que los blancos harán lo mismo por "el pacto del Club Naval".
Afirmó que su madre fue una "mártir" del régimen militar.
"¿Por qué no se quiso derogar? "¿Hubo un segundo pacto con los militares?", preguntó el senador nacionalista. Propuso que el proyecto sea puesto a consideración nuevamente de la ciudadanía, para que el resultado tenga legitimidad.
La socialista Mónica Xavier señaló que la decisión del FA de aprobar el proyecto tenía como objetivo a "los jóvenes y las madres" de las víctimas de la dictadura. Consideró que "el acuerdo del Club Naval fue la única salida posible".
Por su parte, al cerrar las intervenciones el senador colorado Pedro Bordaberry expresó: "Ya se ha dicho todo a favor y en contra. El de hoy es un asunto grave para la República y entiendo que no puedo permanecer callado. Los hechos que han ocurrido en esta cámara hoy, la valentía de un senador que votará por sus convicciones, la renuncia a la banca de otro senador y la licencia de otro", precisó.
Añadió que el proyecto representa el camino del "pasado y no del futuro", "es un tema que nos separa". Destacó el cambio "en paz" de Sanguinetti, "la Comisión para la Paz" de Batlle y el "Nunca Más" de Vázquez.
"Lo hacemos a un costo enorme, no respetar la voluntad del pueblo. Se ha dicho que la ciudadanía no siempre tiene razón", puntualizó y añadió al evocar a José Batlle y Ordóñez: "No es que un pueblo nunca se equivoca, pero sí es el único que tiene derecho a equivocarse", afirmó.
Las diferencias que se registraron en la izquierda por el proyecto fueron resaltadas por Bordaberry, al indicar que "como en Quebracho, blancos, colorados y constitucionalistas vamos a terminar vencidos".
"Nunca más"
El debate en la Cámara alta sobre la Ley de Caducidad se inició a la hora 10.29. El miembro informante fue Oscar López Goldaracena (Frente Amplio), quien puntualizó que "este proyecto de ley no es de nulidad de la Ley de Caducidad, es un proyecto de interpretación de la Constitución de la República, mediante el cual a través del artículo 72, las normas de impunidad de la Ley de Caducidad pasan a ser letra muerta". Desde las barras, decenas de personas mayormente jóvenes seguían atentamente el debate.
Según López Goldaracena, "es un instrumento que tendrá nuestra sociedad para no garantizar más la impunidad a los violadores de los derechos humanos".
"Antes que se sancionara la Ley de Caducidad, estamos hablando del invierno de 1986, habíamos advertido a nivel académico que si se llegaba a dictar cualquier ley, en aquel momento se hablaba de una Ley de Amnistía, cualquier ley que impidiera el juzgamiento de la práctica sistemática de la tortura, desaparición forzada y ejecuciones extrajudiciales cometidas por la dictadura, esa ley era ilegítima, tenía vicios de sustancia porque las soluciones políticas se encuentran siempre limitadas por el derecho", agregó.
Para López Goldaracena, "este Parlamento tiene la posibilidad de comenzar a enmendar lo que fue el error político de haber dictado una ley que amparara en la impunidad a criminales de lesa humanidad, removiendo la mochila que pesa sobre la sociedad uruguaya, que pesa sobre los propios militares, no se merece la generación de hoy tener una mochila que la marque, por el contrario".
"Creo en la paz y en la tolerancia, en la concordancia de todos sobre la base del Derecho. Y el Derecho hoy nos está mandatando por encima de diferencias políticas a remover los obstáculos de impunidad, alinear nuestro orden jurídico positivo o el derecho internacional de los derechos humanos, y con la Constitución de la República", sostuvo.
El legislador del Frente Amplio indicó que "por el derecho, para que los uruguayos sigamos construyendo una sociedad más (justa) a través del derecho y sin renunciar a los principios y valores de justicia a las víctimas para que 'nunca más'".
Asimismo, consideró que este tipo de leyes "son incompatibles con la letra y el espíritu de las convenciones internacionales suscritas por Uruguay y con las normas de Derecho Internacional de los derechos humanos a nivel universal y con las normas contenidas en la Constitución de la República".
Recordó el caso de condena a Uruguay de parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y aludió al pronunciamiento de la Suprema Corte de Justicia "sobre estas normas de impunidad por las que se condenó a Uruguay".
López Goldaracena se refirió al pronunciamiento de "inconstitucionalidad" de las normas de impunidad en el caso de Nibia Sabalsagaray y "al mismo tiempo señaló la supremacía del Derecho Internacional y de los derechos humanos al respecto".
Manifestó que ya son 26 los casos en que la SCJ se pronunció por la inconstitucionalidad de la Ley de Caducidad.
Pronunciamientos
El colorado Ope Pasquet rechaza la iniciativa "porque se desconocen los dos pronunciamientos populares".
"Fue un resultado reconocido, no impugnado en aquel momento, ninguno salió a desautorizar al general Seregni. Nadie lo dijo", manifestó Pasquet, quien recordó la figura del ex senador Gargano, "un hombre de carácter y energía para defender sus convicciones".
La legisladora socialista Mónica Xavier estimó: "No podemos confundir dos cosas: una, el reconocimiento de los resultados en esas instancias de consulta popular, y otra que ahí termine de una vez y para siempre la lucha por la verdad y en contra de la impunidad".
Indicó que "no hay ninguna otra ley que haya pasado por esta doble instancia. Desde el punto de vista de legitimidad, no hay ley que pueda compararse a la Ley de Caducidad".
Pasquet se preguntó "por qué razón la mayoría la conforman los legisladores del Frente Amplio y puede decir esto, y la mayoría que conforman los centenares de miles de uruguayos que votaron a favor de la Ley de Caducidad no puede definir esto. ¿Están hechos de distinta materia que nosotros? Los legisladores del FA están dotados de poderes superiores a los del común de los uruguayos".
¿Qué fundamento tiene esto?". "Tiene fundamento", dijo Xavier.
"Justicia"
El legislador Rafael Michelini (Nuevo Espacio) calificó al de hoy como "día histórico".
"Respetamos la Ley de Caducidad porque respetamos el resultado", enfatizó.
Precisó que "no nos gusta la Ley de Caducidad. ¿Y qué van a pensar, que no íbamos a luchar por la justicia, que nos íbamos a quedar de brazos cruzados, que no íbamos a levantar a nuestra propia gente y decirle 'hay una esperanza', que en algún momento va a regir en este país que haya, por lo menos, verdad y justicia?".
Michelini dijo admirar la figura de Wilson Ferreira Aldunate y "quizá tenga una interpretación propia porque se votó la Ley de Caducidad y no lisa y llanamente una Ley de Amnistía". "Yo no creo que fuese una amnistía y parto de la base de que Wilson Ferreira Aldunate no quería impunidad", añadió Michelini.
Con esta iniciativa, "podemos estar restableciendo la justicia. No es una cuestión partidaria".
En parte de su intervención, Michelini recordó dichos del dirigente nacionalista Gonzalo Aguirre: "No se puede seguir ocultando la verdad".
"Hemos puesto nombres de calles a lo largo y ancho del país, hemos hecho monumentos, parques, plazas, y seguiremos de alguna forma homenajeando a las víctimas, pero el mayor homenaje que le podemos hacer a las víctimas, a los familiares de las víctimas, a la sociedad entera, es hacer justicia", afirmó.
"Anulación"
A las 14.05 el senador Eber Da Rosa (Alianza Nacional) se refirió al pacto del Club Naval a la salida de la dictadura, cuando "no se establecieron por escrito pautas en materia de derechos humanos. Unos dicen que fue pautado, otros que no, otros que estuvo 'sobrevolante', otros subyacente".
Estimó que "la Ley de Caducidad no se trató solamente de una ley de amnistía ni tampoco de impunidad porque no hubiese podido usarse para el procesamiento de varios jerarcas".
A su entender "estamos muy lejos de un proyecto de ley interpretativa. No consagra una mera interpretación. Se está planteando la anulación.
Se pretende ir a la anulación, borrarla del mapa".
Loreley Nicrosi y Marcelo Márquez
Tomado: La República.com.uy
El Frente Amplio terminó con la amnistía en Uruguay
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| Fue una larga sesión, donde todos los senadores tuvieron algo para decir antes de votar. El Senado uruguayo aprobó dejar sin efecto la ley que impedía juzgar las violaciones a los derechos humanos. |
El Senado uruguayo aprobó ayer el proyecto interpretativo que deja sin efecto la Ley de Caducidad. Durante 25 años, esa norma impidió que se persiguiera y se juzgara a los responsables de secuestros, torturas, desapariciones y asesinatos cometidos durante la dictadura que gobernó al país entre 1973 y 1985. Los opositores Partido Nacional y Partido Colorado votaron en contra de la iniciativa promovida por el gobernante Frente Amplio (FA). Pero también hubo discrepancias dentro de las filas de esa coalición de centroizquierda. El histórico militante tupamaro Eleuterio Fernández Huidobro se encolumnó por disciplina partidaria a favor del proyecto presentado por el FA, pero anunció que renunciaba a su banca.
La sesión comenzó cerca de las 10 de la mañana y se extendió hasta bien entrada la noche, cuando el FA hizo valer sus 16 votos frente a los quince de la oposición. Sea cual fuere su color partidario, la mayoría de los senadores tenía algo que decir al respecto de la Ley de Caducidad, que desde 1986 impide que sean juzgados los represores uruguayos. Hace tiempo que la Ley de Caducidad ocupa el centro de la discusión política en la República Oriental. Un debate acalorado que divide a quienes se manifiestan a favor de extirparla del ordenamiento jurídico y entre los que quieren mantenerla, alegando que fue ratificada por la ciudadanía en dos plebiscitos.
Ese clima se respiró en el Senado. Por el oficialismo, le tocó romper el hielo al senador Oscar López Goldaracena, un conocido jurista y activista de derechos humanos. “Esta Cámara tiene la posibilidad de empezar a enmendar el error político de haber dictado una ley que ampara la impunidad de criminales de lesa humanidad, removiendo la mochila que pesa sobre la sociedad uruguaya”, comenzó el abogado que representa al Movimiento Independiente por los Derechos Humanos, en el FA. López Goldaracena remarcó que era importante eliminar los efectos de la Ley de Caducidad para evitar que las atrocidades perpetradas por los militares vuelvan a repetirse.
Aunque no todo fue una postura uniforme dentro de la coalición de centroizquierda. Desde que en octubre del año pasado se aprobara en la Cámara de Diputados, el proyecto interpretativo estuvo paralizado en el Senado, donde tres senadores oficialistas se negaban a acompañar la iniciativa de su bloque. En marzo, el FA pudo destrabar la situación y alcanzó los votos necesarios para que el proyecto saliera. Sin embargo, los senadores díscolos siguieron haciendo sentir su rechazo. El ex vicepresidente Rodolfo Nin Novoa salió del recinto e hizo ingresar a su suplente que votó junto al FA. El legislador frenteamplista Jorge Saravia se mantuvo firme en su postura de no apoyar la iniciativa para interpretar la Ley de Caducidad y denunció que se trataba de un “disparate jurídico”.
Pero la novedad del día la trajo el ex tupamaro Fernández Huidobro, que renunció a su banca porque tuvo que obedecer el mandato de votar a favor de la iniciativa. “Se dice con razón, dentro de nuestra fuerza política, que hay que acatar el mandato de la mayoría. Creemos que es así y por eso lo estamos acatando, votaremos por disciplina. Pero el pueblo también fue mayoría dos veces”, disparó, refiriéndose a los plebiscitos de 1989 y 2009 en los que la mayoría de la sociedad se negó a anular la Ley de Caducidad. El presidente José Mujica fue anoche hasta el despacho de Huidobro y le expresó su solidaridad.
Desde el Partido Nacional, el primero en hacer uso de la palabra para protestar contra la iniciativa oficialista fue el senador Francisco Gallinal. “Lejos de ser interpretativa, esta ley es innovativa”, se quejó. “No acompañamos porque hay dos pronunciamientos populares en este sentido. Ese es un argumento formal, que a nuestro juicio es muy importante”, dijo el referente blanco a Página/12. “Entendemos que esta propuesta le genera grandes problemas a la sociedad, ya que significa trasladar toda la cuestión al Poder Judicial”, agregó. Gallinal invocó nuevamente el Pacto del Club Naval de 1984, cuando las principales fuerzas políticas y los militares en el poder negociaron la apertura democrática. “Este proyecto interpretativo rompe el equilibrio que supuso la salida institucional de 1985, donde se aprobaron dos amnistías: una para los militares y otra para los presos políticos tupamaros”, apuntó el político conservador.
Los organismos de derechos humanos, las organizaciones estudiantiles y de trabajadores hicieron poco caso a los dichos de los partidos tradicionales. Desde las barras del Senado, algunos siguieron de cerca a los senadores. Otros estuvieron afuera escuchando el debate por altavoces. Todos coincidieron en que el de ayer fue un día para celebrar. Pero saben que todavía falta camino para recorrer hasta que el 4 de mayo próximo la Cámara de Diputados ratifique el proyecto aprobado ayer por los senadores.
“Uruguay se va a poner en una buena posición en lo que respecta a la salvaguarda de los derechos humanos frente a la comunidad internacional. Después de casi medio siglo de existencia de esta ley, con la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos por el caso Gelman y con esta resolución que hoy tomó el sistema político, nos están dando la razón. Esto también le demuestra al movimiento popular que la perseverancia y la lucha de la sociedad terminan dando resultados”, resaltó Raúl Olivera, de la central obrera PIT CNT. El Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) fue más cauto a la hora de las celebraciones. “Nunca nos bajamos del caballo de la nulidad. No lo logramos. Por supuesto que apoyamos y creemos que hay que hacer todo lo necesario para acabar con la impunidad. El Estado no puede seguir sin dar respuestas a lo que dijo la Corte Interamericana, que señaló que la Ley de Caducidad es un obstáculo para la Justicia. Para nosotros, no es la mejor salida pero hay que seguir avanzando en el Nunca Más y para que estas cosas queden saneadas”, afirmó Ana Aguerre.
Desde Crysol, la Asociación de Ex Presos Políticos de Uruguay, definieron la de ayer como una jornada de emociones. “Para nosotros, la anulación de la Ley de Caducidad es una de las razones fundamentales de nuestra lucha. Venimos exigiendo esto para que se investigue qué pasó con nuestros compañeros desaparecidos y para que se juzgue a los torturadores, y así se abra el camino para conocer la verdad”, concluyó Julio Martínez.
Informe: Luciana Bertoia.
Tomado: Página 12.com.ar
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Víctimas del "Operativo Morgan"
Víctimas del operativo "Morgan" contra el Partido Comunista, en especial a los detenidos entre octubre y noviembre de 1975, se reunirán el martes para intercambiar ideas sobre futuras acciones para exigir que se haga justicia.
La convocatoria es a todos los que fueron detenidos en esa fecha a una reunión el martes 12 de abril en la sede de Crysol, Joaquín Requena 1531, a las 19 horas.
La Operación Morgan fue lanzada en 1975 contra el Partido y la Juventud Comunista y estuvo a cargo del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA), y el Servicio de Información de Defensa (SID), y también colaboraron personal de las jefaturas policiales y unidades militares del interior del país.
Durante la denominada "Operación Morgan" se pusieron a funcionar varios centros clandestinos de reclusión, que operaron como centros de tortura y en los cuales murieron y desaparecieron decenas de uruguayos, del PCU y de otros grupos políticos de izquierda.
Los siguientes fueron los militantes comunistas muertos en tortura: Aldo Perrini Gualo, Nibya Sabalsagaray, Alvaro Balbi, Carlos María Argenta Estable, Ruben Etchebarne, Julián Basilio López, Ivo Edison Fernández Nieves, Oscar Olveira Rossano, Nicanor Aldabalde, Nuble Donato Yic, Humberto Pascaretta, Silvina Saldaña, Hilda Delacroix de Ormaechea, Dante Porta Moreira, Saúl Facio Soto, Myriam Vienes de Soares Netto, Vladimir Roslik.
Muertos en prisión más adelante, Hugo Pereyra Cunha, Norma Cedrés de Ibarburu, Luis Pitterly, Miguel Almeida Molina, Emilio Fernández Doldán, Gerardo Cuesta Vila.
Detenidos desaparecidos durante la "Operación Morgan": José Luis Barboza Irrazábal, José Arpino Vega, Eduardo Bleier Horovitz, Juan Manuel Brieba, Fernando Miranda Pérez, Carlos Pablo Arévalo Arispe, Julio Gerardo Correa Rodríguez, Otermín Laureano Montes de Oca Domenech, Horacio Gelós Bonilla, Ubagesner Chaves Sosa, Julio Escudero Mattos, Líver Eduardo Trinidad, doctor Manuel Benjamín Liberoff Peisajovich, Edgardo Candia Correa, Carlos Bonavita Espínola, Eduardo Arigón, Oscar Baliñas, Oscar Tassino, Amalia Sanjurjo, Félix Ortiz, Omar Paitta, Urano Miranda y Miguel Angel Mato Fagián. Raúl Feldman fue asesinado a balazos en Buenos Aires.
Tomado: La República.com.uy
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