28 may 2011

Por Manolo y por el placer de jugar


Quiero dedicar este premio a la memoria de Josep Sunyol, el presidente del Barça que en 1936 fue asesinado por los enemigos de la democracia.

Y también quiero rendir homenaje a los deportistas peregrinos, que un año después, en 1937, encarnaron la dignidad, malherida pero viva, de toda España. Me refiero a los jugadores del Barça, que en 1937 recorrieron los Estados Unidos y México, disputando partidos de fútbol en beneficio de la República, y a la selección de jugadores vascos, que hizo lo mismo en varios países europeos.

Los jugadores de Barça, 1937

Por ellos me emociona recibir este premio, por ellos y también por los jugadores del Barça de nuestros días, dignos herederos del Barça de aquellos años: este premio que, por si todo eso fuera poco, lleva el nombre de mi entrañable amigo Manolo Vázquez Montalbán.

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Con él hemos compartido varias pasiones.

Futboleros los dos, y los dos zurdos, zurdos para pensar, creímos que la mejor manera de jugar por la izquierda consistía en reivindicar la libertad de quienes tienen el coraje de jugar por el placer de jugar en un mundo que manda jugar por el deber de ganar. Y en ese camino hemos intentado combatir los prejuicios de mucha gente de derechas, que cree que el pueblo piensa con los pies, y también los prejuicios de muchos compañeros de izquierdas, que creen que el fútbol tiene la culpa de que el pueblo no piense.

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También nos identificamos, Manolo y yo, en el placer de la ironía y la risa franca y todas las formas del humor, en nuestras maneras de decir lo que pensamos y lo que sentimos, en los artículos y en los libros y en las charlas de café. Porque no son dignos de confianza los solemnes caballeros, ni las damas ejemplares, que no son capaces de tomarse el pelo; y ni Manolo ni yo confundimos el aburrimiento con la seriedad, como también ocurre con otros colegas de ideas políticas parecidas a las nuestras.

Y conste que no hablo en tiempo presente por error ni por descuido, sino porque fuentes bien informadas me han asegurado que la muerte no es más que un chiste de mal gusto.

Y otro espacio compartido, muy importante para los dos: la reivindicación de la buena comida como una celebración de la diversidad cultural.

Bien decía Antonio Machado que ahora cualquier necio confunde valor y precio, y aquel ahora del poeta es también nuestro ahora, porque lo mismo ocurre en nuestros días.

La mejor comida no es la más cara y bien lo ha dicho Manolo, que más bien ocurre que la comida más cara no es más que una trampa engañabobos.

Y yo también creo, como él, que el derecho a la autodeterminación de los pueblos incluye el derecho a la autodeterminación de la barriga. Y es más que nunca necesario defender ese derecho, más que nunca, en estos tiempos de obligatoria macdonaldización del mundo, cada vez más desigual en las oportunidades que brinda y cada vez más igualador en las costumbres que impone.


Y hasta aquí llegué. Porque yo sé que cuando bebo demasiado corro el grave riesgo de decir estupideces, y yo quise alzar estas palabras como si fueran copas de vino, un buen vino tinto de por acá, para brindar con Manolo y por Manolo: una manera de beber

por la dignidad humana y por la solidaridad,

por el placer de jugar y la alegría de ver jugar cuando se juega limpiamente,

por la alegría de estar juntos y por el pan y el vino compartidos,

por los soles que cada noche esconde

y por todas las pasiones, a veces dolorosas, que dan rumbo y sentido al viaje humano, al humano andar,

al vent del món.

Palabras del escritor uruguayo al recibir el Premio Internacional de Periodismo Manuel Vázquez Montalbán, otorgado por la Fundación Fútbol Club Barcelona y el Colegio de Periodistas de Catalunya, ayer, en el Palau de la Generalitat de Barcelona.

Fuente: Página 12.com.ar

Tomado: Tlaxcala-int.org

Correa de transmisión


José Sacristán.

Asociado afectivamente a las generaciones que en su madurez vivieron la transición hacia la democracia tanto en España como aquí gracias a un puñado de filmes emblemáticos, José Sacristán (Madrid, 1937) amplió su perfil profesional hasta alcanzar un estatus de "actor todo terreno". Entre esa diversidad de proyectos está el rodaje de El muerto y ser feliz, que concluyó hace pocos días en Argentina (donde lo entrevistamos) y una inminente visita al Teatro Solís el próximo martes.

-El nombre del recital de poesía que darás en Montevideo, “Caminando con Antonio Machado. De los días azules al sol de la infancia”, refiere al verso que fue encontrado en el bolsillo del poeta en el momento de su muerte en su exilio francés.

-No es un recital, es una especie de concierto. Primero lo hicimos con un compositor español, David del Puerto, con mezzo soprano, soprano y voz. Luego surgió la idea de hacerlo diferente, un concierto que intercalara sólo poemas y música y a mí se me ocurrió hacer una especie de dramaturgia, de inventar a partir de lo último que escribió Machado, ese verso “estos días azules y este sol de la infancia”. Partir desde él muerto en Colliure y hacer ese viaje a la inversa que nunca pudo hacer. Aquí lo hago con Facundo Ramírez, lógicamente cambiando la música, que está más próxima a una latitud latinoamericana.

-Has hecho lecturas de poetas del ’98, del ’27 -porque leíste a Alberti y Cernuda en el homenaje a Lorca- y del ’36, para el centenario de Miguel Hernández. Las vidas de todos estos poetas fueron marcadas por la guerra civil, algunos con el exilio, otros con la muerte. Para varias generaciones de españoles que vivieron todo el franquismo, la relación con estos poetas ha sido particularmente intensa.

-Sin género de dudas. A Lorca, a Alberti, a León Felipe, los hemos leído en argentino, si eso cabe. Yo he sido vendedor clandestino de Losada en España cuando Franco y lógicamente estaban prohibidos. Son referentes, sobre todo don Antonio, para mí. Al margen de su calidad inmensa como poetas son referentes vitales. Leerlos en aquellos tiempos, no sólo era disfrutar de lo que habían escrito sino establecer un vínculo formidable con un tiempo de la España que pudo ser y no fue. Mi padre estaba en la cárcel, así que yo soy de los que perdió la guerra. Hablar de estas generaciones, del ’98, el ’27 y con quienes vienen detrás, como Celaya, como José Hierro y Blas de Otero, configura un mosaico de gente que son algo más que grandísimos poetas, son cronistas de su tiempo que a todos nos llegaban no sólo por vía de la cultura, sino que directo en vena.

-Venís del teatro y el cine. ¿Este ir tuyo ahora hacia la poesía tiene que ver con un afán de volver a la palabra libre de otros artificios?

-No me lo planteo como tal. Es más sencillo. Yo tengo una buena voz, no soy un actor del todo detestable y entonces me contratan para hacer unas cosas, entre ellas conciertos con poemas de Machado. Me encanta don Antonio, me chifla la música, he hecho zarzuela, comedia musical y entonces hago esto y luego hago esto otro. Creo que hay que ser un poco más humilde. Yo lo que pretendo con este oficio mío es divertirme. No sé si esto es arte, no sé si esto es cultura. Lo que sí sé es que es un juego maravilloso. No hay otro propósito.

-Entonces que no te vengan con rescates, ni de ponerle de nuevo una voz a unos poemas…

-No, nada de eso. Si esos poemas no están vivos, pues peor para todos nosotros. Es imposible resucitarlos a través de un recital. Convocas a un número pequeño de personas y no pasa nada. Que esto sea consecuencia de una serie de acontecimientos políticos o sociales que permiten que una sociedad sea más sensible a las finanzas o al fútbol que a la poesía… pues qué duda cabe. Si fuera posible modificar algo, entonces yo debería estar avergonzado como hombre de la cultura de que sigamos viviendo en la impunidad, en la ignominia, en la desvergüenza más absolutas. El mundo sigue siendo dirigido por los que manejan las armas y el dinero, por los que manejan las conciencias, que son los hechiceros de la tribu. De la tribu de Jehová, de Yhaveh, de Alá y de la madre que los parió. Ahora, esto que está ocurriendo en estos momentos en Madrid, que salen a decir que los políticos no sirven para nada, a mí me parece peligrosísimo, porque ya sabemos adónde lleva eso. Estábamos hablando de Machado y de lo que dijo de su tiempo. Bueno, pues, “Esa España inferior que ora y embiste/cuando se digna usar la cabeza”, sigue estando. Y sigue estando “La España de charanga y pandereta/cerrado y sacristía”.

–La derecha, que se viene con todo…

-A pasos agigantados. Ya pasó con Felipe González. El PP no ganó las elecciones entonces, las perdió el PSOE. Las perdió por corruptelas, por caer en los mismos vicios, o muy parecidos, de la derecha. Y ahora pasa exactamente igual. Y el pobre de Zapatero se ha encontrado con que han vuelto a crecer los Pirineos, ni más ni menos. Mucha de esta gente que protesta en la Puerta del Sol, de lo que se queja es que no puede pagar la letra del Audi que se compró hace tres años. Te aconsejo un libro de Vicente Verdú que se llama El capitalismo funeral, publicado hace ya dos o tres años, que lo que viene a decir es que lo que está pasando tiene responsables, qué duda cabe, más bien que es muy difícil encontrar inocentes. Centrales sindicales, partidos de izquierda, mucha gente mirando para otro lado, cuando se sabía que esto era la consecuencia de una especulación tras otra, de un fraude tras otro y que un día u otro esto iba a saltar y el peaje lo iban a pagar los de siempre.

-El tema de la izquierda comportándose como la derecha es algo que se está discutiendo ahora mismo en Uruguay, no con el tema económico, que ya ni se discute, sino con las violaciones a los derechos humanos. Hay una ley en vigor que ampara a los militares que torturaron y mataron durante la dictadura. La izquierda, teniendo la oportunidad de derogarla no lo ha hecho. Sin pretender que te pronuncies sobre el caso uruguayo quería preguntarte específicamente sobre el caso español. Porque volviendo a los poetas, en febrero de este año los familiares de Miguel Hernández pidieron que se anulara su sentencia a muerte y el Tribunal Supremo rechazó el recurso.

-Bueno, es que ahí está la Ley de Memoria Histórica todavía colgando y está Garzón procesado por tratar de investigar qué es de los ciento y pico de mil muertos que andan todavía tirados por las cunetas. La imposibilidad de colocar en un terreno de justicia, de restitución del honor y la dignidad a los muertos aquéllos. Y fíjate tú que todo lo que está pasando ahora en la Puerta del Sol aleja todo aquello, aunque a mí no me lo haga olvidar. Pero aunque yo si estuviera en Madrid estaría probablemente en la plaza, resulta una paradoja brutal, porque en la negación de los partidos políticos están coincidiendo con la extrema derecha. Estas manifestaciones, si no tienen una posibilidad de capitalización en lo político, lo más probable es que abran las puertas a los salvadores de la patria. Pero, vamos, que los políticos no bajan de naves espaciales, salen de ese mismo pueblo. Cuando una sociedad genera una clase política determinada, lo primero que tiene que hacer la sociedad es pensar qué coño le pasa. Así que volviendo al principio: ya sé que el recital a Machado no va a hacer que se vendan más libros de Machado. Ya tengo muchos años como para creer eso, pero de todas maneras seguiré recitando a Machado y yendo a la manifestación por Garzón, pero sabiendo cuál es el alcance.

-A pesar de tu larga carrera todavía se te asocia mucho con los papeles que representaste en los años de la transición, los de Solos en la madrugada, de 1978, y Asignatura pendiente, de 1977. ¿Cuál ha sido tu relación con esa imagen icónica que se te ha quedado de alguna manera pegada?

-Yo estoy encantado. Nos pilló en una edad perfecta para hacernos cargo de nuestras vidas y nuestros trabajos y contribuir a apuntalar a la democracia. Eran los días del esplendor en la hierba, al menos en apariencia, porque por debajo… Mira, te recomiendo un libro de Javier Cercas sobre la trama civil del 23-F en España [posiblemente la novela Anatomía de un instante, que analiza el fallido golpe de estado de 1981], que está todavía por descubrirse. Muchos de los que estaban allí en el Congreso estaban de acuerdo con que Tejero lo asaltara. Pero a nosotros aquellas películas nos dieron la oportunidad de contarnos a nosotros mismos. Yo tuve la suerte de ser una correa transmisora, en las películas de Garci, Pedro Olea, Gonzalo Suárez, Eloy de la Iglesia… Ahora, ya lo he dicho muchas veces, sobre el fenómeno de Solos en la madrugada, que me parece una película formidable y me ha abierto las puertas aquí en la Argentina, como diagnóstico político es siniestro. Que el pueblo argentino sea tan sensible a un discurso doméstico, hecho de lugares comunes, con un poco de autoayuda, un poco de Jesucristo, otro poco de Freud, que produzca este efecto, que todavía me dicen “no estamos solos”. Nunca se dice “no estamos solos” en la película…

-Eso lo decía Mario Sapag, un cómico argentino que te imitaba.

-Es políticamente preocupante y lo he hecho saber. Ésta es la crónica de un pobre diablo que trabaja en una emisora de radio y ésa era la intención de Garci y de Sinde. Los que salíamos del franquismo, que ni follábamos, ni teníamos ni puta idea de nuestra relación con los hijos y menos con el vecino de enfrente. Entonces este tipo balbucea, ordena, al final de la película. Yo no quiero vivir de las rentas de algo en lo que no creo y ya no lo digo más porque sé que es inútil. Es que me ha pasado, de estar aquí con argentinos y decirles: oye, este discurso, si quieres lo analizamos. Lo hice una vez en la universidad en el año ’87, lo he hecho en programas de radio, de televisión, en todas partes. Analicemos el sermón este. Es lo de Hombre mirando al sudeste, de Subiela. Ese delirio del ‘adelante que todo irá bien y todo es posible’. Volviendo a don Antonio: “a distinguir me paro, las voces de los ecos”. Esto, el argentino medio todavía no se ha enterado de que hay voces y hay ecos. Vamos a salir a la calle y vamos a ser felices. Si el sistema no está de acuerdo, te van a dar más ostias…

-¿Hubo en vos una decisión deliberada luego de estas dos películas de irte a trabajar con Eloy de la Iglesia, que es un director mucho más radical, que iba con naturalidad del cine de terror a los relatos de marginales?

-Pues no, que yo tenía que vivir, pagar las cuentas, tenía mujer, hijos y un teléfono que sonaba o no sonaba. Yo hasta hace unos años no elegí, simplemente me tomaba la pequeña libertad de rechazar. Pero para poder vivir de esto lo único que podía hacer era mantener la continuidad en el trabajo.

-Sin embargo en los dos papeles siguientes, vos pasás de representar al español medio a personificar a dos personajes homosexuales en Un hombre llamado Flor de Otoño y El diputado (ambas de 1978). Sin embargo no hay ninguna estridencia en esos personajes …

-Todo eso tiene que ver con eso de dar el perfil ni muy alto ni muy bajo, ni muy feo ni muy guapo, ni muy tonto ni muy listo, esa especie de cosa de españolito medio. Pero en ningún caso fue algo hecho de manera planificada.

-Después de algunos años sin hacer cine volvés a una película de director español, Javier Rebollo, rodada en Argentina a lo largo de 6.000 kilómetros. ¿Cómo fue tu experiencia con El muerto y ser feliz?

-Antes de rodar la película de Rebollo he hecho este verano una con David Trueba basada en un hecho real que ocurrió en Madrid en 1987 y que la hemos hecho María Valverde y yo, los dos encerrados en un cuarto de baño toda la película. Luego cuando Javier me hizo llegar esta historia suya me pareció muy singular. Yo había visto sus películas anteriores y me habían gustado mucho y luego trabajar con Lola [Mayo], con tu compatriota Roxana Blanco y además venir a Argentina era un valor añadido y ha sido muy interesante todo el trabajo.

-¿Y cómo ha sido la construcción de Santos, tu personaje? ¿También has aportado al guión?

-Yo le he aportado canciones de publicidad de los años ’50, una copla de Lola Flores que nadie la hubiera cantado como yo, por supuesto. Y alguna idea, que más que aportar fue negarme a someterme a algunas ideas sobre el personaje. Yo creo que mi personaje está clarísimo. Una cosa entre Buster Keaton y Bill Murray, cuanto más quieto mejor.

Alejandra Trelles desde Buenos Aires, Argentina


Tomado: La Diaria.com
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27 may 2011

El peligro nuclear en EEUU es más alto que en Japón, aseguran expertos


El mapa de arriba muestra la ubicación de instalaciones de energía nuclear en EE.UU. gris, y la ubicación de la actividad sísmica en amarillo. Los datos del USGS y el Centro Internacional de Seguridad Nuclear.
Un informe de científicos estadounidenses del Instituto de Estudios Políticos (Institute for Policy Studies, Washington) estima que el peligro nuclear en EEUU es mucho más alto comparado con Japon tras el accidente nuclear de Fukushima.

Estados Unidos tiene casi la cuarta parte de todas las plantas nucleares que están actualmente en funcionamiento en todo el mundo. Es el país con el mayor número de reactores: 104 más uno que está en construcción, según los últimos datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

“El precio de la vulnerabilidad nuclear de Norteamérica puede ser muy alto”, ha asegurado el autor del ensayo, Robert Alvarez, investigador del Instituto de Estudios Políticos, especialista en política nuclear desde 1975, exfuncionario del Departamento de Energía y consejero en materias de energía del Gobierno de Bill Clinton entre 1993 y 1999.

Según el informe, la concentración más grande de radiactividad en el planeta se concentra en las piscinas de almacenamiento de residuos de combustible usado de las centrales nucleares estadounidenses. Por ejemplo, cada piscina de combustible usado de Fukushima contiene unas 100 toneladas, mientras que cada piscina de EE. UU. contiene entre 500 y 700 toneladas, señaló Alvarez.

Aun así, el 75% del combustible nuclear usado se concentra en las piscinas de almacenamiento de residuos de combustible usado, las que, además, son un blanco para posibles ataques terroristas contra instalaciones nucleares. Un solo incendio en una piscina liberaría cantidades catastróficas de radiactividad, haciendo que entre 44.000 y 56.000 kilómetros cuadrados fueran inhabitables.

El científico informa de que el combustible nuclear usado en EE. UU. representa la mayor concentración de radiactividad en el planeta: 71.000 toneladas. En general, los centrales nucleares con los inventarios más grandes en EE.UU. son los más viejos y con reactores múltiples, que son más peligrosos aun que la planta de Fukushima.

Según la valoración de Alvarez, las dos centrales nucleares con la cantidad más grande de combustible usado es Millstone Point, en la cuidad de Waterford (Conneccticut), donde dos reactores todavía funcionan y uno está inactivo. El otro es el complejo Palo Verde en Wintersburg (Arizona), también la central nuclear más grande de EE. UU. con tres reactores.

El informe recomienda que se extraiga de cada piscina un 75% de las barras usadas de combustible y se almacenen en búnkeres ultragruesos de hormigón capaces de resistir un impacto aéreo.

Según cálculos de los cientificos del Instituto de Estudios Políticos, este esfuerzo llevaría diez años y costaría entre 3.500 millones y 7.000 millones de dólares.

Tomado: CubaDebate.cu
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Violento desalojo del 15-M en Plaza Catalunya


Indignemonos todos! La dignidad de todos esta agredida!

Los Mossos d'Esquadra desalojan a palos la Plaza de Catalunya



Justifican la intervención por la final de la Champions y por motivos de salubridad y cargan violentamente contra los manifestantes ante la resistencia a irse. A las 13h, los indignados han retomado la plaza tras la retirada policial.PUBLICO.ES Madrid 27/05/2011 07:39 Actualizado: 27/05/2011 13:50

Los Mossos d'Esquadra han desplegado efectivos a partir de las 7h de esta mañana en la barcelonesa Plaza de Catalunya para que los acampados del movimiento 15M abandonen el lugar temporalmente alegando motivos de ‘higiene'.

La plaza donde desde hace días se manifiestan cientos de indignados ha sido invadida por dos helicópteros y decenas de furgones policiales que han rodeado la plaza creando un blindaje, imposibilitando la entrada en la plaza. El motivo de esta actuación es, según la policía, dar cobertura a las brigadas que están limpiando la zona por "motivos de higiene y salubridad".

Brigadas de limpieza irrumpían en la plaza por motivos de "higiene"
Así, los equipos de limpieza han retirando objetos susceptibles de ser utilizados en caso de que se produzcan disturbios mañana tras la final de la Liga de Campeones entre el FC Barcelona y el Manchester United.

Las brigadas de limpieza están desmontando las carpas, carteles y pancartas instaladas en el lugar, además de llevarse algunos objetos personales, como ordenadores, que son introducidos en camiones, acción ante la que los 400 acampados han procedido a protestar por la actuación con gritos como "esto es un desalojo, esto no es limpieza" o "esta es su democracia".

Coincidiendo con la presencia policial, han comenzado a congregarse más personas en las inmediaciones de la Plaza de Catalunya.

Cargas policiales
Después de la llegada de los Mossos a la zona de los acampados, los manifestantes se han sentado pacíficamente en el centro de la plaza, en signo de oposición a la movilidad. Los casi 400 indignados que allí se encontraban han levantado las manos en signo de protesta pacífica, pero poco después el ambiente de tranquilidad ha cambiado por completo.

Los Mossos han cargado con porras y han disparado pelotas de goma, según cuentan algunos de los manifestantes allí presentes. Aunque, la versión del Director General de Policía de Catalunya, Manel Prat, ofrecida en el programa de Antena 3, Espejo Público, ha sido diferente: "las cargas se han producido porque nos están impidiendo que los camiones de la limpieza hagan su labor".

Se ha cargado violentamente contra los manifestantes por su resistencia Prat ha querido justificar la actuación diciendo que "algunos manifestantes se han encargado de boicotear los camiones de la basura al pinchar sus ruedas". Además, ha negado que se hayan lanzado pelotas de goma, matizando que se trataba de salvas (disparos al aire), aunque ha admitido que no ha visto imágenes de lo sucedido pese a que por otra parte dice que le han asegurado desde la plaza que "todo está siendo correcto".

Las imágenes y las grabaciones de las cámaras de televisión muestran lo contrario: policías cargando violentamente con porras contra los manifestantes, personas heridas y visiblemente afectadas por la actuación.

Los equipos sanitarios han atendido esta mañana a 43 heridos leves a raíz de las cargas policiales según informan fuentes del Sistema de Emergencias Médicas. Entre estos figura un mosso d'esquadra. La mayoría presentan contusiones aunque también algunas heridas abiertas. De los 43 heridos, cinco de ellos han sido trasladados al Hospital Clínico de Barcelona.

Movilización en twitter
Las muestras de apoyo y de movilización a través de twitter han sido notorias, llegando a ser la #acampadabcn uno de los trending topics del día. Desde el momento en el que los Mossos hicieron acto de presencia en la plaza, los propios manifestantes, así como otros tuiteros, empezaron a denunciar lo ocurrido y a hacer un llamamiento a todos los que estaban allí para que no se abandonara la plaza, resistiéndose a la intervención policial.

Algunos, además, han mostrado su desconformidad con los motivos de salubridad que han expresado las autoridades, pensando que se trata de una excusa. Otros aceptan que la plaza se tenga que limpiar pero no entienden el por qué del desalojo. Algunos también denuncian que los agentes no llevaran su placa de identificación, pero lo más denunciado ha sido el uso de la fuerza injustificado que se ha empleado para proceder al desalojo.

"No es un desalojo, sino una operación de limpieza" "No se trata de un desalojo"
El Director General de Policía de Catalunya ha querido aclarar en el programa que conduce Susanna Griso, que en ningún caso se trataba de un desalojo, sino de "una operación de limpieza para devolver a la plaza su higiene".

Prat ha subrayado que ha sido una decisión que se ha tomado conjuntamente entre el Ayuntament de Barcelona y la Consellería de Interior de la Generalitat de Catalunya y ha añadido que, "quieren tener el mínimo de riesgos para que la gente vaya a celebrar la Champions y para los propios manifestantes de la plaza".

En cuanto a la confiscación de objetos personales que se encontraban en plaza por parte de la policía, Prat ha confirmado estos hechos, pero ha añadido que han sido todos etiquetados y que podrán ser recuperados por sus propietarios, aunque no ha explicado cómo ni cuando.

Manel Prat ha asegurado que los furgones policiales abandonaran la plaza en el momento en el que acaban las labores de limpieza. Esto se ha producido sobre las 12.30h de la mañana, cuando se han retirado después de desmontar el campamento y llevarse el material que consideraban potencialmente peligroso.

Prat asegura que tras los trabajos de limpieza se permitirá de nuevo el acceso a las personas que quieran seguir concentradas en la plaza.

Por otra parte, el centenar de acampados en la plaza Ricard Viñes de Lleida también han sido desalojados esta mañana, invadidos por los presencia de los agentes policiales y las brigadas de limpieza. Dos personas han sido detenidas durante la operación.


Esta tarde, a las 19h, hay una convocatoria impulsada por los 'indignados' en la misma Plaza Catalunya. Se ha pedido a los manifestantes que traigan flores en respuesta pacífica ante la brutalidad policial.

Además, 500 estudiantes han cortado a las 13h del mediodía la avenida Diagonal de Barcelona a la altura de Palau Reial contra la entrada policial en la acampada de los 'indignados' de plaza Cataluña.




Tomado: Público.es

Desalojo de Plaza Catalunya


Desalojo de Plaza Catalunya en Barcelona
Excusas pueden haber muchas. Razones de limpieza u otras. Pero si solo se, de que la violencia de las fuerzas policiales eran brutales e injustificadas.
Violencia que para muchos de nosotros no nos es deconocida. Estos jóvenes y otros ya no tan jóvenes, solo manifiestan en forma pacifica su malestar ante un sistema que los coloca al margen de la sociedad.

Un solo ciudadano sin techo.

Un solo ciudadano sin derecho a la seguridad social, salud, educación.

Un solo ciudadano sin un salario , una pensión digna, es un acto violento.

Sin derecho a una cultura real, no basura, es violencia.

Este sistema es la violencia en si  misma contra la humanidad toda.
Estos ciudadanos, en un acto de alta civilidad, tomando responsabilidad y posición ante un gobierno que  niega todas las posibilidades,  que se compromete con la mas obscura reacción, con el FMI, y que cumple como dice la misma Merkel con los "deberes", tiene el sagrado derecho a la Indignación!

Este sistema se ha llevado por delante lo que ha costado un siglo y medio, por lo menos, de lucha. La clase trabajadora, estudiantes y mujeres, han ofrendado sus vidas y sus mejores esfuerzos, para crear un mundo mejor.

Este sistema los ha borrado y sepultado de una plumada.

Ha llegado el momento de decir Basta, de Indignarnos por encima de fronteras.

Por eso desde este blog, mi Solidaridad toda con ellos!

No será fácil, pero no imposible. La unidad es vital.

Por eso, unidos y adelante!

Muchos mayores seguimos este movimiento con respeto, esperanza, alegría y solidaridad!


                                                                      Gloria


26 may 2011

“Shakespeare es el más actual de los escritores internacionales”



Skármeta ganó recientemente el IV Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casamérica
El autor de Los días del arcoíris sostiene que “el proceso de la brutalidad dictatorial, de la represión, está formulado en Macbeth”. Su flamante novela refleja el clima del plebiscito de 1988, cuando el triunfo del “No” representó el epílogo de la dictadura de Pinochet.
Un trip sentimental. Esa es la práctica que consuma Antonio Skármeta cada vez que regresa a Buenos Aires. Como un andariego que pasea por los escenarios naturales de su infancia, el tour incluye escalas en la casa de la calle Mendoza, donde vivió con sus padres entre 1949 y 1951; la escuela pública del barrio, la Casto Munita; la estación de tren y las barrancas de Belgrano, paisaje de sus travesuras infantiles. “Si voy al mediodía, entro a la confitería de la estación parar comer buena pizza”, cuenta el escritor chileno mientras desayuna en un hotel de Recoleta y lamenta que en esta ocasión no pudo cumplir su trip sentimental. La agenda de entrevistas por el IV Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casamérica, que el escritor ganó con Los días del arcoíris, no es apta para enfermos cardíacos ni autores noctámbulos. A las nueve de la mañana, pincha el jamón con indisimulada rabia, lo enrosca frenéticamente alrededor del tenedor y en un santiamén lo mastica como si fuera lo último que comerá en esta jornada agitada. “Yo me bajo del avión en Ezeiza, siento el aroma de esta ciudad y sucumbo a una atmósfera de fascinación. No lo puedo negar: tengo una sintonía, una química con esta ciudad, fuera de todo límite”, admite el escritor a Página/12.

Skármeta reconoce que Buenos Aires se agiganta en la retina de su memoria. No le importa el tamaño de esa desmesura endulzada por lo afectivo. “Como no vivo en esta ciudad y no estoy pendiente de los problemas y tensiones que puede haber en la vida cotidiana, la idealizo bastante. La vida de barrio es una institución de este país: tú eres de la pandilla del barrio, donde se produce algo muy bonito, muy entrañable, que llamo la ‘socialización de mi intimidad’. Eso me marcó mucho en mi vida, en mi afán de comunicar y sentirme con los otros. Y me viene de mi experiencia en el barrio de Belgrano”. Apenas queda algo de café cuando subraya enfáticamente que el Martín Fierro se lo sabe de memoria. Acá, en esta ciudad, aunque en otro barrio, casi 60 años después, recita: “No hallé ni rastro de rancho:/ ¡sólo estaba la tapera!/ ¡Por cristo si aquello era/ pa enlutar el corazón!/ ¡yo juré en esa ocasión/ ser más malo que una fiera!”. Hace una pausa como si midiera el impacto de esos versos y exclama:

–Mira lo que dice ahora: “Quién no sentirá lo mesmo/ cuando ansí padece tanto/ Puedo asigurar que el llanto/ como una mujer largué: ¡ay, mi Dios: si me quedé/ más triste que jueves santo!”.

–Si lo dejo se recita todo el libro...

(Se ríe.) –Siento mucha simpatía por el protagonista; hasta en sus momentos más bruscos, hay una calidad de las imágenes y de la expresión notables. Cuando enseñé literatura, lo leí con una mirada crítica, pero me sigue gustando muchísimo. Está lleno de dichos sabios...

De la editorial Planeta le avisan que en unos segundos tendrá una breve entrevista radial. Antes de que le pasen el teléfono, el escritor chileno, por esas peripecias antojadizas de las palabras, se acuerda de otro “sabio”. Cuando se exilió en Berlín, en 1973, tenía la sensación de que estaba a punto de perder el equilibrio. “El médico me miró y me dijo: ‘Hijo, usted está angustiado, yo no tengo nada que hacer...’ Y me mandó a un terapeuta.” Su voz se va alejando; espera que lo saluden del programa y comiencen las preguntas. En Los días del arcoíris se aproxima a un momento que no vivió porque aún estaba en Alemania. La novela refleja el clima del plebiscito de 1988. El triunfo del “No” representó el epílogo de la dictadura de Augusto Pinochet. Narrada desde la perspectiva de Nico, un joven estudiante que presencia el secuestro de su padre, profesor de filosofía, durante una clase, y desde un narrador en tercera que alterna y acompaña al resto de los personajes –especialmente al publicista Adrián Bettini, que orquesta la campaña por el “No”–, la novela reconstruye, en el ring de la ficción, la efervescencia previa a la derrota de la dictadura.

Pese al rechazo “pasivo” hacia la dictadura, muchos creían que Pinochet cometería fraude. A esa conjetura había que sumarle el factor “desánimo”, hábito a la dictadura, desesperanza confundida con tedio y toneladas de escepticismo que impedían configurar un horizonte de libertad. Lejos de ser neutralizado, el abono del miedo fertilizaba por goteo. El terrorismo de Estado sumaba sin cesar nuevas víctimas. El publicista de la novela tiene que convencer a través del “No” de que lo que está en juego es la dignidad de un pueblo. Un momento casi “surrealista” estalla cuando aparece en escena Raúl Alarcón, alias Florcita Motuda, con una canción para la campaña. Sobre la música de Danubio azul de Johann Strauss, ante la mirada estupefacta del publicista, canta: “Se empieza a escuchar el ‘No’, el ‘No’/ en todo el paí, ‘No’, ‘no’/ cantan los de allá, ‘No’, ‘no’/ también los de acá, ‘No’, ‘no’...”. El personaje y la canción existen; no son invenciones de Skármeta. Basta con revolver en esa especie de baúl de objetos milagrosos que es YouTube y entregarse a la escucha de esta melodía pegajosa que pronto se convirtió en un hit (ver aparte).

“Shakespeare es el más actual de los escritores internacionales”, afirma Skármeta, ya liberado de la entrevista radial, ahora picoteando las sobras del desayuno. “Cuando lo lees, entiendes lo que es un clásico por la penetración que tiene en la esencia de las conductas, en la psicología de los seres humanos. Todo el proceso de la brutalidad dictatorial, de la represión, está formulado en Macbeth; el dolor de los hijos perdidos es una de las fuerzas que late en Los días del arcoíris –compara–. Lo notable de Shakespeare es que siendo un autor trágico también es un comediante brillante. Por muy dura que sea la experiencia que narra, hay un gusto por buscar imágenes histriónicas que iluminen lo que quiere decir.”

–En su novela, ¿Shakespeare aparece como un modo de resistir al pinochetismo, que secuestra al padre del protagonista, o como una válvula de escape para poder seguir viviendo?

–Válvula de escape, no. En el personaje de Nico proyecto algo que pasó en mi vida, en un tiempo bastante feliz, durante mi adolescencia, cuando tuve un profesor de inglés, Roberto Parada, que además era actor; un actor voluminoso que tenía un tremendo vozarrón y no ahorraba histrionismo. Fue profesor de inglés en el colegio público, donde hice la secundaria. A él está dedicada la novela. Le tengo mucho afecto por la brillante y generosa actuación que tuvo haciendo de Pablo Neruda en mi película Ardiente paciencia, que es anterior a Il Postino; una película de bajo presupuesto que se filmó en Portugal como si fuera en Chile. Y por último, hay un episodio en la vida de Roberto Parada muy trágico: su hijo, que estaba activo en la investigación por la violación de los derechos humanos durante la dictadura de Pinochet, fue secuestrado y asesinado. Lo cual le causó un dolor inmenso.

–Entonces, en ese contexto previo al plebiscito, Shakespeare permitía resistir.

–Sí; hay un episodio significativo en Los días del arcoíris. Un profesor es asesinado y en el colegio se realiza la ceremonia fúnebre. Nico recita un texto de Shakespeare, unos versos de Julio César, el discurso de Marco Antonio. Y Marco Antonio dice que si fuera Brutus, si pudiera hablar, si tuviera la lengua de un orador, en ese mismo momento clamaría y haría que hasta las mismas piedras de Roma se levantaran en rebelión. Nico lo dice en inglés y sabe que nadie entiende. Pero agrega que mejor no lo traduce, porque si lo hace lo meten preso. La novela va matizando estas sombras y las combina con la luz del camino hacia la libertad.

–La campaña del “No” y los textos de las canciones que están en su novela suenan muy verosímiles. ¿Se parecen a cómo fue en verdad esa campaña?

–Sí, aunque debo aclarar que Los días del arcoíris es una novela; por lo tanto es una ficción. Pero los elementos tomados de la vida real son numerosos, a pesar de algunas deformaciones que hice porque quería expresar una ambigüedad muy dolorosa que hubo en esos años. Se hablaba de la democratización de Chile bajo la conducción del dictador y se comenzaban a abrir espacios de libertad; pero al mismo tiempo la represión seguía siendo tan intensa y brutal como cuando Pinochet dio el golpe. A 15 años de ocurridos los acontecimientos, había un terrorismo de Estado sistemático. En la campaña del “No”, para entusiasmar a los chilenos, para que perdieran el miedo y votaran contra el dictador, hubo actos imaginativos propios del surrealismo. Hay un personaje que se llama Florcita Motuda, que participó en la presentación de mi novela, que inventó un vals basado en Danubio azul de Strauss, con una letra muy sencilla. Esta canción prendió en la gente joven; fue un hit al cual se le atribuye el poder de haber contribuido a cambiar la historia.

Otra de las canciones/himno de la campaña del “No” decía: “vamos a decir que no/ oh, oh, oh”. “Ese ‘oh’, ‘oh’, ‘oh’, ese timbrecito, marcó todo el carácter de una visión de futuro –plantea Skármeta–. Era una propuesta de alegría, una incitación a salir del estancamiento anímico, a ejercitar esa imaginación que logró desplazar a Pinochet y abrir el camino a la democracia. Esto prueba, a mi modo de ver, que la unión de los artistas con la gente tiene el poder de provocar cambios libertarios”.

–¿Gracias a los artistas y publicistas ganó el “No”?

–Sí, los artistas encontraron el lenguaje. Muchos chilenos tenían un “No” pasivo en sus corazones. Cuando se abrió la perspectiva de un plebiscito, el dictador pensó que no iba a perder. Algo de razón tenía porque más de un 40 por ciento votó que “Sí” a la continuidad de Pinochet. La derecha siempre ha tenido una fuerte presencia; pero ese poema que fue la campaña del “No” tuvo el mérito de que les mostró a los indecisos, que habían sentido el dolor de su pueblo, pero que temían la perspectiva de un futuro sin Pinochet, que la alternativa era entre la dictadura y la libertad. Los artistas y los publicistas encontraron el lenguaje adecuado y el humor tuvo mucho que ver...

–Bettini, el publicista que en su novela está a cargo de esa campaña, ¿existió?

–Bettini es un combo de los muchos publicistas que estuvieron muy activos. ¿Sabes lo que pasó en Chile, que explica el carácter poético que tuvo esa campaña?

–No-

–Yo hice un montaje de diez minutos de la campaña; lo muestro para que la gente vea cuánta poesía, gracia y drama había. Después del golpe, mucha gente democrática fue desplazada de sus trabajos y se fue al exilio. Otros talentos que se quedaron, siendo muchos de ellos de izquierda, entraron a trabajar en empresas publicitarias para sobrevivir. El golpe trajo aparejado la venta del país; la publicidad reinó sin tapujos. Y estos publicistas con alma de artista mantuvieron su corazón con la democracia. En el momento en que fueron convocados para trabajar por el “No”, utilizaron su talento artístico y las técnicas que habían aprendido en la práctica publicitaria para revertir el desánimo. Y esto resultó mortal para la dictadura.

–Un personaje siniestro de Los días del arcoíris es el ministro del Interior, que pronto se prueba el ropaje de la democracia para adaptarse a los nuevos tiempos. En un diálogo hacia el final de la novela, niega la posibilidad de que lo puedan meter preso a Pinochet y dice: “A mi general no me lo tocan ni con el pétalo de una dama”. ¿Persiste esta añoranza por Pinochet como la que expresa este personaje?

–La totalidad de las instituciones y las personas que pertenecen al mundo de la derecha, empresarios y familias de raigambre aristocrática o seudoaristocrática, están muy sinceramente reintegrados en las reglas democráticas y aprecian la democracia como un bien superior. Hay una minoría de escasa significación política que siente añoranza por Pinochet, con un discurso muy duro que suele reprimir; pero a veces con una copa de más sueltan algunas impertinencias. Acá se le escapó una impertinencia a un embajador (Miguel Otero), el año pasado, cuando dijo que la mayoría de los chilenos no habían sufrido la dictadura. Pero esta minoría, afortunadamente, no es influyente en el país.

Silvina Friera

Tomado: Página 12.com.ar
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