7 ene 2012

Unión Europea alista desembarco militar en la costa de Somalia


Somalia esquilmada
El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, anunció que la Unión Europea, podría disponer el desembarco de tropas en las costas de Somalia, como forma de atacar bases piratas que combaten a las naves europeas.

Mientras Europa y Estados Unidos, aseguran que los piratas somalíes están abordando y atacando a naves sin razón alguna, los rebeldes de Somalia insisten en que los buques factoría europeos han acabado con la pesca en sus costas y arruinado una de las fuentes de alimentación de la gente.

También exhiben decenas de tanques de productos químicos y radioactivos, varados en la costa, arrojados por buques de países desarrollados en su afán de deshacerse de productos letales en aguas ajenas a sus jurisdicciones.

Distintas visiones

“Nos envenenan, nos matan de hambre, y por intentar alejarlos, somos piratas”, afirman las fuerzas rebeldes de la costa somalí, que actúan con el apoyo de la población de la que forman parte. Los somalíes temen que un desembarco de fuerzas de ocupación europeas, acabe en una guerra étnica, donde ellos sean las víctimas principales.
En Berlin, Andreas Peschke, ministro alemán de asuntos exteriores ratificó la intención europea de “destruir las bases logísticas de los piratas en la costa”, pero rechazó que se esté discutiendo un “despliegue en tierra firme”.

Gran Bretaña acaba de editar un manual para sus navíos como forma de “guía” para determinar cuando es ilegal y cuando ilegal, disparar y matar a los piratas.

Tomado: La Red21.com.uy

Los MAC


Los medicamentos no son un tema exclusivo de profesionales de la medicina, laboratorios y pacientes, sino que también debería ser abordado con mayor énfasis desde la economía política. Al ser un bien vinculado con la vida y la muerte, los participantes que manejan ese “mercado” tienen la ventaja de cierta pasividad de los “beneficiarios”, entendible resignación que sólo puede ser compensada con una intervención decidida del Estado. El sistema de salud tiene la suficiente complejidad por la cantidad de protagonistas, intereses en juego y áreas académicas involucradas que requiere de un abordaje global para definir un objetivo de acceso y cobertura de calidad universal, para luego avanzar en campos específicos de acción para empezar a transformarlo. Uno de ellos es el de los medicamentos, sus precios y alcance a la población, y específicamente los de alto costo, que están absorbiendo una porción creciente del presupuesto de salud. La mayoría de los países desarrollados y varios de la región, entre los que se destacan Brasil y Uruguay, se han ocupado de regular ese segmento. Argentina está bastante atrasada en esa tarea pese a que esos medicamentos ya representan alrededor del 10 por ciento del total del gasto en salud por su costo elevado, según detalla un reciente informe del Instituto de Estudios sobre Política de Salud, de la Asociación Agentes de Propaganda Médica, afiliada a la CTA.

Los denominados Medicamentos de Alto Costo (MAC) son los destinados a un conjunto limitado de enfermedades que registran baja prevalencia, pero demandan un monto creciente de recursos. Por esa baja prevalencia y su costo altísimo también se las conoce como “enfermedades catastróficas”. Se las llama así porque su aparición empobrece a quienes las padecen. En 2010, por ejemplo, el 62 por ciento de las familias norteamericanas que quebraron y entraron en la pobreza lo hicieron por causa de esas enfermedades.

El principal factor que explica los precios elevados de los MAC es que son productos monopólicos, que tienen un único oferente y mediante la barrera de las patentes impiden el ingreso de competidores al mercado. Tampoco son vendidos en farmacias minoristas ni figuran en las listas de precios, por eso se los define como “medicamentos ocultos”. Estos registran los mayores precios y muy baja sustitución, lo que origina que la demanda permanezca cautiva y la elasticidad del precio sea virtualmente nula. En ese informe se destaca que la mayoría son productos biotecnológicos y su facturación aumenta en todo el mundo a un escala que duplica el crecimiento anual del mercado farmacéutico en su conjunto. Las ventas globales de este segmento se incrementan a un ritmo anual de 12,5 por ciento desde hace un lustro, contra el 6,4 por ciento de crecimiento del mercado global. Por ejemplo, en 2007 existían 134 productos biotecnológicos y monopólicos con ventas superiores a 75 mil millones de dólares en el mundo. Al tope se ubicaban 22 marcas comerciales “innovadoras” con ventas superiores a los 1000 millones de dólares cada una.

Uno de los más prestigiosos académicos en economía de la salud de Argentina y Latinoamérica, director del Centro de Estudios en Gestión y Economía de la Salud de la Facultad de Ciencias Económicas, Federico Tobar, explica que ese gasto crece en todo el mundo, pero en Argentina a un ritmo mayor. Detalla que se duplicó entre 2003 y el 2007 por tres motivos:

1 Los productos se venden en Argentina a precios muy superiores a los internacionales.


2 No hay competencia. Son medicamentos con un solo fabricante y no se venden en farmacias sino a través de unas pocas droguerías.


3 Se usan en enfermedades crónico-degenerativas de creciente prevalencia en la población.

“Estas condiciones convierten a los medicamentos de alto costo en un botín ideal para atraer mafias. Así, quienes padecen enfermedades caras deben también soportar el castigo de los oportunistas que lucran con ello”, sentenció Tobar en el documento “Acceso universal a medicamentos de alto costo y el fin de las mafias”. Señala que a esas características de los MAC “se suma la organización extremadamente fragmentada y segmentada de nuestro sistema de salud. Ambos factores configuran una combinación explosiva: pocos vendedores, pocos controles y altos precios”. Precisa que en los últimos años el gasto en esos medicamentos registró en el país un incremento promedio del 60 por ciento anual, muy por encima del gasto en salud en su conjunto e incluso del gasto en el total de medicamentos.

En otra investigación, Tobar realiza una comparación internacional del precio de los MAC en Argentina respecto de Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay, además de España e Inglaterra. Relevó una canasta de productos de significativa relevancia para idénticas marcas y presentaciones comerciales: son medicamentos de alto costo que generan el mayor gasto en el país e involucran 18 marcas comerciales, y la gran mayoría de ellas se venden en otros países. En todos los casos la información es a precios finales y en dólares. En esa cesta se incluyeron medicamentos oncológicos, para la esclerosis múltiple, leucemia mieloide crónica y aguda, entre otros. La conclusión es que en casi todas las marcas los precios en Argentina son superiores a los vigentes en esos países seleccionados. En Chile, Uruguay, España e Inglaterra todos los que integran esa canasta de medicamentos de alto costo resultan sensiblemente más baratos que en Argentina. En Paraguay, donde sólo se comercializan 8 de las 18 marcas, la mitad de ellos presenta precios levemente inferiores a los vigentes en Argentina. En Brasil hay otros cuatro medicamentos que presentan precios superiores. Por ejemplo, el producto de marca comercial Sutent (oncológico) cuesta en Inglaterra un 60 por ciento más barato, el Gilenya (esclerosis múltiple) en Chile tiene un precio 32 por ciento más bajo, y el Tarceva (oncológico) en España registra un precio 44 por ciento más barato. Adquirir un envase de cada uno de los medicamentos que integran la canasta global relevada cuesta en Argentina 448.962 pesos. Si se pudieran comprar al menor precio anotado en esos otros países, el costo total sería 161.855 pesos, un 64 por ciento menos.

Tobar recomienda implantar un seguro universal “que garantice a todos los argentinos los cuidados adecuados frente a las enfermedades catastróficas, incluyendo la provisión gratuita de medicamentos”. Para ello propone que debería haber un solo comprador (el Estado) “muy bien vigilado, que obtendría precios de hasta un 80 por ciento más baratos a través de licitaciones internacionales”. Define que las enfermedades deberían ser tratadas según protocolos a los cuales médicos e instituciones de la salud (prepagas, obras sociales sindicales, PAMI, hospitales públicos) deberían ajustarse. Afirma que los recursos con que hoy opera la Administración de Programas Especiales (APE) son suficientes, que se podrían complementar con un pago mensual capitado de las prepagas que, al delegar en el Seguro Nacional de Enfermedades Catastróficas esa cobertura, resultarían aliviados en sus gastos. Por ejemplo, el Fondo Nacional de Recursos del Uruguay, que ya implementó ese sistema, cobra una mensualidad de dos dólares por cada afiliado a los seguros privados.

Otros países también encararon este tema con una fuerte intervención pública. Brasil definió que esos medicamentos serían adquiridos en forma centralizada por el Estado, captando así economías de escala en la compra. En Inglaterra existe una regulación de precios que, de aplicarse en Argentina, sería calificada de un ataque a la inversión privada, pues el Estado británico les impone a los laboratorios un tope en la rentabilidad por los nuevos medicamentos, calculado sobre el capital invertido en I+D. La mayoría de los países europeos, Australia y Canadá han incorporado en forma progresiva diversas medidas de racionalización y contención del gasto farmacéutico.

Tobar propone “acabar con las mafias de los medicamentos y al mismo tiempo avanzar hacia un modelo más justo de salud”, conquistando el acceso universal e igualitario a la cobertura de las enfermedades de menos prevalencia y mayor costo. Afirma que no es una cuestión de fondos, de conocimientos ni de tecnología, sino que “se requiere voluntad política”. Se sabe que el sistema de salud en Argentina es complejo y complicado cuando se plantea la misión de mejorarlo, pero por algún lado se empieza. Los MAC pueden ser uno de ellos.

Alfredo Zaiat / azaiat@pagina12.com.ar

Tomado: Página 12.com.ar

6 ene 2012

Papa Benedicto XVI: En la década de los 70 la pedofilia se consideraba normal


Controversiales declaraciones del Papa Benedicto XVI ante cardenales en Roma generan indignación entre víctimas de abuso sexual infantil

En su tradicional discurso navideño a los cardenales en Roma, el Papa Benedicto XVI declaró de forma polémica que la pornografía infantil era considerada normal por la sociedad hace unos años. Según reporta el Belfast Telegraph, el Papa dijo: “En los 70 la pedofilia era teorizada como algo en completa conformidad con el hombre y hasta con los niños”. Y en una bizarra justificación teológica: “Se sostenía —incluso dentro de la teología católica— que no existía tal cosa como el mal en sí mismo o el bien en sí mismo. Sólo hay un ‘mejor que’ o un ‘peor que’. Nada es bueno o malo en sí mismo”.

Sin embargo, el Papa dijo también que las revelaciones de abuso en el 2010 llegaron “a una dimensión inimaginable” que trajo humillación a la Iglesia y que los clérigos debían de “reparar en todo lo posible las injusticias ocurridas” y ayudar a las víctimas a sanar.

Las declaraciones del Papa han generado la indignación de víctimas como el dublinés Andrew Madden, quien insistió en que la pedofilia no era considerada normal entre la compañía que él llevaba, agregando: “no sé que tipo de compañía ha tenido el Papa los últimos 50 años”, para considerar que la pedofilia es algo normal.

Víctimas de abuso en Estados Unidos señalaron que mientras algunos oficiales de la Iglesia han culpado al liberalismo de los 60 por los abusos sexuales de la Iglesia, el Papa Benedicto ha ideado una nueva teoría culpando a los 70. Barbara Blaine, líder de un grupo activista en defensa de personas abusadas sexualmente, dijo que “es fundamentalmente perturbador y abominable oír a un hombre brillante diagnosticar convenientemente de forma equívoca un escándalo tan terrible”.

Las declaraciones del Papa sugieren que la Iglesia Católica vive cada vez más fuera de la realidad, en una peligrosa anacronía o una perversa Disneylandia cuya fachada y simulacro pobremente ocultan la enorme conspiración criminal que sus miembros más prominentes han mantenido por cientos de años.

[Belfast Telegraph]

Tomado: pijamasur.com

3 ene 2012

Shell causa el peor derrame de petróleo de la década en Nigeria


Nigeria se encuentra en estado de alerta después de que la compañía Shell anunciara el derrame de unos 40.000 barriles de petróleo en la costa de este país del África occidental.

El vertido, que se ha extendido por unos 185 kilómetros de océano, sería el peor en Nigeria desde el que en 1998 afectó a un yacimiento de la multinacional petrolífera Mobil, según la Agencia nigeriana Nacional para la Detección y Respuesta ante Derrames de Petróleo (NOSDRA, en inglés).

El vertido se suma al anuncio del presidente Goodluck Jonathan, que declaró estado de emergencia el sábado en partes de Nigeria asoladas por una violenta insurgencia islamista y ordenó el cierre de las fronteras con Camerún, Chad y Níger.

El accidente se produjo el día 20 mientras el petróleo era transportado desde una plataforma flotante en el yacimiento de Bonga a un buque cisterna a unos 120 kilómetros mar adentro desde el delta del Níger. El sitio de Bonga, que produce unos 200.000 barriles diarios, ha sido cerrado temporalmente como consecuencia del vertido.

“Lamentamos que este derrame haya ocurrido, en cuanto lo supimos detuvimos la circulación del petróleo y movilizamos nuestros recursos y los de la industria para asegurar que los efectos son minimizados”, ha dicho en un comunicado Mutiu Sunmonu, presidente de Shell Nigeria.

Según la propia compañía, alrededor de la mitad del petróleo derramado se ha disipado debido a “la evaporación y a la dispersión natural”. Shell reconoce que el área afectada es muy grande pero señala que la capa de petróleo es muy fina.

Sunmonu ha insistido en que están haciendo todo lo posible para limpiar el vertido cuanto antes: “Estamos enviando barcos con dispersante para disolver la mancha de petróleo, estamos movilizando aviones para que apoyen a los barcos y también equipamiento de infrarrojos para poder trazar las pocas áreas donde la capa puede ser más ancha”.

Sin embargo, estas palabras servirán de poco alivio a los habitantes de una de las zonas más afectadas por derrames de este tipo en el mundo, y donde Shell cuenta con un negativo historial de sucesos.

Cada año se vierte más petróleo en la región del delta del Níger que el derramado el año pasado por BP en el golfo de México y que fue noticia durante semanas. Solo entre 1970 y 2000 hubo más de 7.000 vertidos de petróleo y aún quedan miles de sitios por limpiar, según cifras del Gobierno nigeriano. Y de estos derrames, más de 1.000 se atribuyen a Shell.

La propia compañía admitió en agosto su responsabilidad por dos enormes vertidos ocurridos en 2008 en los pantanos de la zona de Bodo. Entonces, más de 300.000 barriles de petróleo contaminaron los terrenos y afectaron a 69.000 personas, según las autoridades locales.

También en agosto, un informe de Naciones Unidas afirmó que tratar adecuadamente la zona de Ogoniland en Nigeria supondría la mayor limpieza de residuos petrolíferos de la historia y que costaría unos 1.000 millones de dólares. Este informe nombraba a Shell como una de las causantes del desastre medioambiental en Ogoniland.

(Con información de Agencias)

Tomado: CubaDebate.cu

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El desempate de Obama


Barack Obama acaba de superar a W. Bush: no cerró Guantánamo, inaugurado por su antecesor; amplió a Pakistán las guerras en Irak y Afganistán y su política económica y social no cambió la dirección que le imprimiera W. Pero pocos días después de cumplirse, el 15 de diciembre, el 220º aniversario de la Carta de Derechos que los Padres Fundadores de EE.UU. erigieron en modelo democrático, Obama promulgó una ley que recorta las libertades civiles más, pero mucho más que la Patriot Act de su predecesor. La National Defense Authorization Act (NDAA), aprobada por el Congreso, faculta a las fuerzas armadas a encarcelar por tiempo indeterminado, sin cargos ni proceso y en prisiones militares, a todo estadounidense sospechado de terrorista, aunque viva en el extranjero. Adiós al derecho de defensa y a un juicio civil, adiós a la presunción de inocencia del acusado hasta que su culpabilidad se pruebe.

Son conocidas las torturas y humillaciones propinadas a los presos en Guantánamo y aún padecen, los que quedan, exactamente la misma situación. Este hecho despertó protestas débiles en EE.UU., finalmente se trataba de extranjeros. La amenaza de que los estadounidenses mismos se vean sometidos a semejante trato provocó las reacciones más inesperadas, aun antes de que Obama diera su plácet al engendro. El New York Times publicó una columna de opinión de los generales (R) Charles C. Krulak y Joseph P. Hoar, del cuerpo de marines, nada avara en adjetivos (www.nytimes.com, 12–12–11).

(La NDAA) “es equivocada e innecesaria: el presidente ya cuenta con el poder y la flexibilidad que requiere una lucha efectiva contra el terrorismo... las leyes en vigor facultan a los militares a detener a los capturados en el campo de batalla, pero esta disposición extendería el campo de batalla a EE.UU.”. Agregan que la disposición no sólo viola el espíritu de la legislación que limita el uso de las fuerzas armadas en cuestiones de seguridad interna, “sino también nuestra confianza en el personal de servicio, que se alistó pensando que nunca se le pediría que volviera sus armas contra nuestros compatriotas”. Subrayan que la medida “reduce, si no elimina, el papel de las cortes federales en los casos de terrorismo... desde el 11/9, las inciertas e inexpertas comisiones militares condenaron solamente a seis acusados de terrorismo, mientras que los tribunales civiles sentenciaron a más de 400”. Una consideración muy práctica.

Forbes distrajo un poco de su permanente atención a los multimillonarios para titular así una de sus columnas: “La NDAA es la amenaza más grande a las libertades civiles que los estadounidenses enfrentan” (www.for bes.com, 5-12-11). “Y qué hay de la inocencia hasta que la culpabilidad se pruebe. Y qué hay de un gobierno con límites. Estamos afrontando el acabóse. O mantenemos las libertades intrínsecas de nuestra república constitucional o rompemos ese proyecto entero en nombre de la seguridad librando sin término esa infructuosa, cara y en última instancia contraproducente Guerra contra el Terror.”

Al parecer, juicios tan duros hicieron vacilar a la Casa Blanca y varios asesores sugirieron la posibilidad de que la ley fuera vetada. Pero Obama, citando vagos cambios introducidos en el texto, pegó la vuelta en U y descartó el veto incurriendo en lo que un editorial del New York Times calificó de “una rendición política completa, que refuerza la impresión de una presidencia que se mueve a tropezones” (www.nytimes.com, 15-12-11). A saber si fue realmente así.

El patrón de la Casa Blanca agitó el fantasma del veto “pero no porque tuviera alguna objeción a la sustancia de la ley –señaló el Christian Science Monitor–. En realidad el presidente, que es un ex profesor de derecho constitucional, quería retener la facultad de aplicar sus disposiciones, es decir, el encarcelamiento militar por tiempo indeterminado, a los ciudadanos estadounidenses que, en virtud de la Constitución, tienen derecho a un juicio expeditivo y público y a la protección jurídica debida. El Congreso capituló” (www.csmonitor.com, 28–12-11). No fue Obama el que izó bandera blanca.

El profesor de derecho Jonathan Turley, de la Universidad George Washington, trazó el historial de las violaciones de los derecho civiles y humanos cometidas por el gobierno Obama, desde el permiso para usar ese tormento llamado “submarino” hasta el bloqueo de la investigación y procesamiento de torturadores del ejército y la CIA (www.latimes.com, 29–11-11). “Con el tiempo, la elección de Barack Obama podrá considerarse como uno de los sucesos más devastadores en nuestra historia de las libertades civiles”, concluye Turley.

La Carta de Derechos, primera enmienda de la Constitución de EE.UU., aprobada en 1791, garantiza, entre otras, la libertad de expresión y de reunión, el derecho, entre otros, a no ser sometido a torturas y a un juicio rápido con un jurado imparcial. Pareciera que el ex profesor de derecho constitucional olvidó todo lo que sabía.

Juan Gelman.

Tomado: Página 12.com.ar

2 ene 2012

Lecciones de la Alfabetización


A partir del 1ro. de enero de 1959, la Revolución popular victoriosa colocó los programas educacionales, culturales y científicos en el vórtice de las aspiraciones y necesidades inmediatas de nuestro pueblo. Con estas premisas se desarrollaron cambios profundos en la educación y la cultura que habrían de ser el fundamento de la Campaña de Alfabetización iniciada en enero de 1961 y cuyo aniversario 50 estamos conmemorando.

La ampliación de los servicios educacionales fue objetivo priorizado desde los primeros momentos. La creación de 10 mil nuevas aulas de una vez, la conversión de los cuarteles en escuelas y la nacionalización de la escuela privada ejemplifican, de manera elocuente, esa voluntad de la Revolución triunfante.

Asimismo, al llamado de la Revolución marcharon a las montañas tres mil maestros voluntarios. Comenzó el plan de superación de la mujer que se convirtió en una vía para elevar el nivel cultural de las campesinas y, desde 1961, se crearon los círculos infantiles para ofrecer a los niños cuidado y educación y facilitar la incorporación de las mujeres al trabajo.

Preparar organizativa y pedagógicamente la batalla no hubiera sido factible sin un trabajo previo de investigación socio-cultural. En su planificación técnica se llevaron a cabo investigaciones científicas a través de toda la nación, que pusieron en evidencia aspectos cuyos resultados constituyeron factores muy importantes para la orientación del proceso técnico subsiguiente. Así surgieron la cartilla Venceremos y el manual Alfabeticemos.

El mérito de estos textos estuvo en su eficiencia técnica y práctica para orientar el trabajo de centenares de miles de alfabetizadores. Se elaboraron fórmulas pedagógicas capaces de enseñar a través de un contenido revolucionario y que respondía a los intereses y a la psicología de analfabetos y alfabetizadores.

La Campaña sirvió como germen para entender los problemas de organización y dirección de la educación en las condiciones de una sociedad revolucionaria, en donde la escuela debía vincularse con el pueblo y los métodos de enseñanza tomar en cuenta el inconveniente de la masividad de la cultura.

Por vez primera en nuestra historia, la cuestión de la masividad de la cultura se planteaba como algo que exigía solución práctica. En la actualidad, constituye uno de los más importantes dilemas que tiene ante sí el desarrollo de la cultura nacional; puede decirse que las experiencias de entonces son decisivas para encontrar los caminos necesarios de hoy. Cada vez que pensamos en las tareas que debemos realizar en cuanto a la masividad y calidad de la cultura, recordamos cómo la Campaña de Alfabetización logró solventar, en su nivel, este importante problema.

La alfabetización, como toda la tarea ulterior que emprendió la Revolución en la enseñanza y la cultura, planteó un problema que los maestros entendieron con claridad y precisión. Me refiero a la necesidad de relacionar, en una forma eficiente y práctica, los aspectos técnicos y pedagógicos que ella suponía con los principios y métodos que propiciaran una gran movilización social, y a su vez, vincularlo todo a la solución de innumerables dificultades de carácter administrativo, de organización y de distribución de recursos materiales y humanos.

Las viejas estructuras organizativas de la dirección docente que existían en el capitalismo vinieron abajo, estrepitosamente, en esos meses y en los años posteriores. Se crearon, de esta manera, nuevas estructuras y formas de organización popular de la enseñanza, cuyas experiencias esenciales mantienen su validez. Y no solo para la educación, sino para otros ámbitos del trabajo cultural.

El apoyo principal para la realización del trabajo técnico durante la Campaña, hay que atribuírselo a la mejor tradición pedagógica del maestro cubano y a la vinculación popular, históricamente lograda en la escuela primaria y, muy especialmente, en la escuela pública. Esta tradición del magisterio primario cubano tiene el mérito de haberse mantenido y desarrollado en lucha abierta contra la corrupción y el latrocinio de los gobiernos neocoloniales. Esta tenía una profunda raíz histórica en nuestra Patria, rechazaba el intelectualismo e iba en busca de los problemas prácticos que planteaba el proceso de aprendizaje. Es una tradición de trabajo práctico y de profunda raíz popular.

Toda esta tradición pedagógica, patriótica y de profunda raíz popular alcanzó cumbres de gloria cuando los trabajadores de la enseñanza, formando parte integral del pueblo, pudieron mostrar que habían hecho un aporte trascendente a la causa popular y a la cultura nacional.

La Campaña de Alfabetización mostró el enorme interés que la clase obrera tenía por la educación. El dinamismo del movimiento sindical le impuso su sello proletario a las hermosas jornadas libradas por los alfabetizadores populares y los millares de brigadistas Patria o Muerte. Centenares de cuadros sindicales volcaron su energía y su entusiasmo para apoyar la gran tarea que tenía planteada el país.

A su vez, en aquellas jornadas se hizo sentir la participación de miles de dirigentes de la Federación de Mujeres Cubanas, de los Comités de Defensa de la Revolución, de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños y del Sindicato de Trabajadores de la Educación.

La Asociación de Jóvenes Rebeldes, fruto de la unidad del movimiento juvenil cubano, encontró en la alfabetización la primera gran tarea que le serviría para foguearse en la acción de masas y que le permitiría descubrir y forjar a nuevos cuadros que asumirían diversas responsabilidades en la naciente organización.

Se integraron 300 mil cubanos, entre los cuales estaban más de 100 mil estudiantes brigadistas Conrado Benítez; 121 mil alfabetizadores populares; 35 mil maestros integrados como dirigentes y especialistas; 15 mil obreros agrupados en las brigadas Patria o Muerte” a las que hay que agregar un sinnúmero de trabajadores de distintas ramas, así como personal administrativo y de servicios.

La Campaña fue un hecho que por su significado educacional, cultural y político motivó la atención de muchos en el ámbito internacional, desde el momento mismo en que Fidel Castro expresara ante la Asamblea General de las Naciones Unidas aquel memorable compromiso.

Así, la Campaña en su desarrollo rebasó los límites de nuestro país. Maestros procedentes de Latinoamérica se integraron en brigadas voluntarias y alfabetizaron en distintas zonas de nuestros campos. Igualmente se contó con la colaboración de los países socialistas y de organizaciones juveniles de carácter internacional, como la Unión Internacional de Estudiantes, y la Federación Mundial de Juventudes Democráticas.

La Unesco, a solicitud de nuestro Gobierno, envió especialistas para verificar los resultados de la Campaña, quienes en las conclusiones del pormenorizado informe que presentaron, expresaban: La Campaña no fue un milagro sino una difícil conquista, lograda a fuerza de trabajo, de técnica y de organización.

A partir del éxito de esta tarea, se inició un formidable movimiento educacional que ha continuado, inconteniblemente, hasta nuestros días. Como continuación de los esfuerzos realizados en la Campaña de Alfabetización, el Gobierno revolucionario creó múltiples opciones educacionales para todos los sectores del país.

Los recién alfabetizados tuvieron oportunidad de elevar sus conocimientos mínimos adquiridos a través de los planes de Seguimiento y de Educación Obrera y Campesina, y los jóvenes alfabetizadores se integraron en el Plan de Becas de la Revolución.

Se desarrolló una verdadera ansia de aprender en el seno de la clase obrera, de los campesinos y de los trabajadores en general. Con el empeño tesonero de los organismos educacionales, de los sindicatos y demás organizaciones de masas, se graduaron de sexto grado más de un millón de personas.

Es decir, que la Campaña no solo logró liquidar el analfabetismo e incorporar a la vida cultural del país a 700 mil personas que permanecían sin saber leer ni escribir. También le abrió un camino con el Sistema de Becas y con la ampliación de la enseñanza desarrollada a partir de entonces, a toda una nueva generación que fue tomando una mayor influencia en la vida nacional.

La generación que integró el ejército de alfabetizadotes, durante décadas ha estado en la vanguardia de las múltiples y diversas tareas que la Revolución ha demandado en la defensa, la economía, la educación, la cultura, la salud del pueblo o en las que el deber internacionalista les ha indicado.

Lo ha demostrado desde 1961 hasta los días presentes, como parte activa en las grandes hazañas históricas que nuestro pueblo ha llevado a cabo desde entonces. ¡No se hagan ilusiones los imperialistas pensando que las nuevas generaciones de cubanos en el futuro cambiarán la política del país!

Estos jóvenes que participaron en la Campaña de Alfabetización, fueron a realizar su trabajo en el mismo año en que se producía el ataque mercenario de Playa Girón. Ellos, siguiendo la orientación de Fidel, no interrumpieron su labor, continuaron en su empeño logrando que aquel año, el de la Victoria de Girón, fuera también el de la Victoria de la Alfabetización.

En la conciencia de esa generación de jóvenes está el recuerdo de aquella epopeya, en la que perdieron la vida por cumplir con el deber Manuel Ascunce Domenech y Delfín Sen Cedré. Meses antes de la Campaña había sido asesinado vilmente el maestro voluntario Conrado Benítez. Estos mártires y los hechos históricos quedaron grabados para siempre en la conciencia de nuestro pueblo y han marcado un camino hacia el futuro, que ningún joven alfabetizador de aquellos tiempos olvidará.

Y cuando el arte logra la maravilla de expresar en forma creadora la vida real de los hombres y mujeres del pueblo, y la eleva a un plano superior, alcanza una fuerza de conciencia humana con la que siempre ha soñado el artista genuino.

La literatura y el arte nacionales también se enriquecieron con la alfabetización masiva, como ha ocurrido con todos los grandes sucesos de la Revolución. La Campaña, como hecho cultural, y el arte y la literatura, que inspirados en tales empeños, se han creado en estos años de Revolución, ponen en evidencia que el sentimiento de solidaridad humana está en el corazón mismo de la cultura patria, y que si en él se inspiran nuestros artistas y escritores, y si se acercan a los fenómenos y problemas reales de la vida, y si acompañados de esta orientación agudizan además su imaginación creadora, podrán, los que tengan talento para expresar lo bello, alcanzar las cumbres de universalidad a que aspira el arte verdadero.

La Alfabetización fue, en síntesis, un hecho educacional y cultural creador de conciencia revolucionaria en las nuevas generaciones y que como acontecimiento esencialmente humano brindó materiales para que los artistas y escritores, trabajando sobre ellos, llevaran a planos más altos el arte nacional. Lo esencial está en que formó parte del intenso movimiento popular de ansias profundas de renovación radical que vivía el país en los años iniciales de la Revolución. En aquellos días hermosos, siglos de ignorancia y explotación se venían estrepitosamente abajo.

A propósito del 50 aniversario de la Campaña de Alfabetización, es necesaria una reflexión acerca de su significación para estos tiempos. Nos satisface recordar la historia, pero más nos agrada partir de ella para crear la nueva historia. Por estas razones, nos preguntamos cuáles son sus enseñanzas y orientaciones válidas para las colosales tareas de hoy en el terreno de la educación y la cultura.

En mi opinión, es necesario alcanzar algunos objetivos que considero esenciales:

• Lograr una educación y una cultura íntimamente relacionadas con el movimiento social, político y moral de la nación y de proyección latinoamericana y universal.

• Afianzar la cultura general integral y masiva, a la que precisamente se ha referido, con insistencia, el compañero Fidel. No hay cuestión moral, filosófica, jurídica o política de mayor interés, en especial para las universidades, que profundizar en las formas prácticas de lograr la integridad de la cultura y su masividad y, por tanto, la necesidad de relacionarla con el movimiento popular. Es una importante responsabilidad que tenemos con la Patria que recibimos de nuestros antecesores y con la que legaremos a nuestros sucesores.

En aquellos momentos fundacionales hice un llamamiento a los especialistas y pedagogos del país a cooperar en todos estos empeños. La tradición patriótica de las ideas educacionales cubanas inspiraba nuestra política. Desde mi función de Ministro tuve el privilegio de convertirme, de hecho, en alumno de los mejores maestros de Cuba.

En 1960, en la Asamblea General de la ONU, Fidel anunció que se organizaba una campaña nacional contra el analfabetismo, y que en 1961 Cuba estaría libre de ese flagelo que azotaba y azota aún a la humanidad. El 22 de diciembre de aquel mismo año histórico —que lo fue también porque triunfamos contra el imperialismo en Girón—, proclamaba en la Plaza de la Revolución que habíamos ganado la batalla contra el analfabetismo. El proceso educacional y cultural cubano adquiría una significación nacional e internacional ejemplarizante. Por eso, pudo decir: “Ningún momento más solemne y emocionante; ningún instante de júbilo mayor, ningún minuto de legítimo orgullo y gloria como éste, en que cuatro siglos y medio de ignorancia han sido derrumbados”.

Así, junto a la imagen de José Martí, nació el movimiento educacional, cultural y científico generado por la Revolución Cubana, que durante más de cinco décadas ha estado en su columna vertebral, y en los comienzos del siglo XXI resulta decisivo para la independencia y el progreso del país, y carta de presentación de Cuba ante el mundo.

Dijo entonces Fidel: “Las masas hicieron suya esta lucha; todas las organizaciones de masas hicieron suya esta bandera, y solo así habría sido posible ganar la batalla”.

Todas estas lecciones las aprendimos en la Campaña de Alfabetización.

Armando Hart Dávalos / (Bohemia)

Tomado: VisionesAlternativas.com

Celac, un futuro prometedor


Caricatura: VICman
La necesidad de coordinar un proyecto de integración latinoamericano y caribeño es prioritario. Más allá de las diferencias ideológicas y políticas, el sentimiento de pertenecer a un continente es el punto de partida, sobre todo cuando dicho proceso ha sido abortado en repetidas ocasiones por intereses ajenos a la región. Parafraseando a Ernest Renan en su clásico ensayo ¿Qué es una nación?, podemos decir que no basta ni la raza, ni la afinidad religiosa, ni los intereses, ni la geografía, ni las necesidades militares para articular un espíritu de unidad. El alma de una nación es la suma de pasado y presente, articulado bajo un legado histórico, una memoria colectiva y el deseo, la voluntad política, de mantener dicho legado como parte de una convivencia común.

España, Inglaterra, Francia o Estados Unidos han conspirado para evitar que dicha unidad estratégica se produzca. Una región débil, llena de reinos de Taifas, es la mejor manera de mantener la opresión imperial. La historia es rica en ejemplos. La estrategia disgregadora ha estado presente desde las guerras por la independencia libradas a principios del siglo XIX. Haití fue la primera en sufrir las consecuencias. Promover intereses caudillistas y oligarquías regionales fue el punto de partida para desmembrar el continente. El resultado no pudo ser más beneficioso para Estados Unidos y las potencias extranjeras. Poco duró la República Federal Centroamericana, cinco países acabaron con el proyecto de Francisco de Morazán. Otro tanto ocurría en la América meridional. El ideal de Simón Rodríguez, Francisco de Miranda y Bolívar, la patria grande, fue dinamitado desde dentro. Espurios intereses se aliaron para provocar la ruptura de lo que había sido la Gran Colombia. Tampoco México quedaría al margen de la atomización del continente. El afán expansionista de Estados Unidos le arrebataría Texas, California, Nuevo México y Arizona, entre otras, después de una cruenta guerra, donde la bandera de Estados Unidos se izaba en su capital. Las grandes potencias no dudaron en promover asonadas, financiar traidores e invadir, si con ello podían mantener su control territorial y la explotación de los recursos naturales. El siglo XIX se despidió como entró, en medio de luchas por evitar cualquier principio de unidad latinoamericana y caribeña. Estados Unidos lentamente iba consolidando su poder en la región. La guerra hispano-cubana-norteamericana (1898) le dio el control de Cuba, transformando la isla en un protectorado. Y el siglo XX hizo su entrada de igual forma. En 1903, Colombia vería como una parte de su territorio se desgajaba, dando origen a la formación de un nuevo Estado, Panamá. Estados Unidos no podía estar más contento. Tras el fracaso de Francia, en la empresa de construir un canal que uniese los océanos Atlántico y Pacífico, podía iniciar su proyecto. Panamá, nada más comenzada su andadura como Estado independiente, se convirtió en semicolonia. La enmienda Platt se hizo carne en su primera Constitución. El artículo 136 la recoge bajo esta redacción: “El gobierno de Estados Unidos de América podrá intervenir en cualquier punto de la república de Panamá, para restablecer la paz pública y el orden constitucional si hubiere sido turbado en el caso de que por virtud de tratado público aquella nación asumiere, o hubiere asumido, la obligación de garantizar la independencia y soberanía de la república”. Así no hay duda de quienes serán los verdaderos dueños del país.

De esta manera se construyó una región sometida y controlada por Estados Unidos. Lentamente los potencias extracontinentales fueron perdiendo fuerza. Aquí comienza otra andadura, la justificación ideológica para mantener a los pueblos latinoamericanos sojuzgados. Nace el panamericanismo. Pero tras la Segunda Guerra Mundial, surge un nuevo orden. Por primera vez en la historia de Occidente, el eje del poder cambia de continente. La vieja Europa cede su trono a Estados Unidos y el rancio panamericanismo muta bajo el paraguas de la guerra fría. El Tratado Interamericano de Defensa Reciproca (TIAR) y su corolario político, la Organización de Estados Americanos (OEA), en 1948, serán los diques de contención frente a los proyectos antimperialistas de liberación nacional. Ambas organizaciones, el TIAR y la OEA, mostrarán su cara más grotesca a pocos años de su creación. Primero avalando el golpe militar en Guatemala, en 1954, contra Jacobo Arbenz orquestado por la CIA en colaboración con el gobierno Honduras y El Salvador, entre otros, y segundo, avalando el bloqueo económico y político a Cuba, y posteriormente orquestando su expulsión en 1964. La existencia de la OEA en la región ha sido un factor desestabilizador. Baste recordar la complicidad guardada frente a los golpes de Estado y las dictaduras militares establecidas en los años 70 del siglo pasado. Su principal papel ha sido obstruir la creación de cualquier proyecto latinoamericano y caribeño cuestionador de la hegemonía estadunidense. Así, no faltan motivos para pedir su disolución.

En estos días mucho se escribe sobre la iniciativa de fortalecer la reciente iniciativa que vio la luz en Caracas, crear una Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), y no es baladí. Tras verificar los beneficios de contar con organizaciones regionales, sin presencia de Estados Unidos, Unasur y Alba, por ejemplo, la decisión de los 33 países que han decidido presentar la Celac supone un salto de calidad. No dudamos de las dificultades de ponerla en marcha. Estados Unidos hará lo posible para conseguir su fracaso, recurriendo a todo tipo de artimañas posibles, apoyándose, de paso, en mezquindades políticas. Es en este campo de condiciones adverso, donde le toca navegar al sueño de los libertadores, la construcción de la Patria Grande, anhelada como un factor identitario, más allá de la diversidad política e ideológica. Su destino dependerá de la voluntad política para no caer en el desaliento y la traición. En eso consiste la batalla.

Marcos Roitman Rosenmann.

Tomado: La Jornada.unam.mx
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