Mostrando entradas con la etiqueta OMC. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta OMC. Mostrar todas las entradas

27 oct 2010

La burbuja alimentaria y Goldman Sachs





Los precios de muchas materias agrícolas -todas aquellas que entran en el mercado global- se determinan, y perdonen el lenguaje, «por las interacciones entre la oferta y la demanda en las Bolsas más importantes del mundo». Ya saben ustedes que en el mercado del parqué no se intercambian sacos de trigo o patatas, sino que se negocian contratos de compraventa en los que se especifican cantidades y plazos de entrega. Un mercado invisible de futuros impredecibles.

Hasta hace varias décadas este modelo se encontraba, al menos, compensado por una serie de políticas reguladoras que buscaban estabilidad en los precios de los alimentos. En el comercio internacional los aranceles protegían las economías nacionales. En el comercio interno se contaba con servicios de almacenamiento público de grano, precios de referencia y cuotas de producción como mecanismos para hacer más equilibrados los mercados. Pero, a partir de los años 90, las políticas neoliberales se diseñan para eliminar cualquier medida reguladora. Se entablan las primeras negociaciones que llevarán a la formación de la Organización Mundial del Comercio, las primeras reformas de la Política Agraria Común, los primeros Tratados de Libre Comercio, etcétera. En su ecuación, el precio de los alimentos lo marcará desde entonces, indiscriminadamente, el mercado de futuros.

Estos mercados llevan asociada una figura, los especuladores, porque de eso se trata, de regatear con el porvenir. De comprar y esperar el mejor momento para vender; y está claro que no aguardan frente a la ventana esperando ver si llueve mucho o poco, si hiela o no. ¿Podemos generar dudas sobre las próximas cosechas, se preguntan, rascándose la barbilla? Si las noticias dicen, por ejemplo, que en Rusia hay mucha sequía… que corra la pólvora mediática, que el incendio nos favorecerá.

Sobre esto nos habla Kaufman en el reportaje ‘La burbuja alimentaria’, y explica un elemento clave en la evolución de los mercados de futuro, y consecuentemente en los precios finales de los alimentos: la llegada de los fondos de inversión a estos territorios. «La historia de la alimentación tomó un giro siniestro en 1991. Ese año Goldman Sachs decidió que el pan nuestro de cada día podría suponer una excelente inversión. Con su acostumbrado cuidado y precisión, los analistas de Goldman se dedicaron a transformar los alimentos en concepto. Seleccionaron ocho productos primarios mercantilizables y elaboraron un elixir financiero que incluía ganado, café, cacao, maíz, porcino y una o dos variedades de trigo… que a partir de entonces se conoció como Índice de Materias Primas de Goldman Sachs. Desde la innovación de Goldman, miles de millones de nuevos dólares han aplastado el suministro y la demanda reales de trigo».

Un banco de inversiones (rescatado con fondos públicos), al que luego se sumaron otros (Citigroup, Bank of America, Deutsche Bank) maneja los hilos de un derecho humano. Provocaron la crisis alimentaria de 2007 y 2008, con la terrible consecuencia de aumentar en 250 millones el número de personas que pasan hambre. Y ahora, de nuevo, están agazapados inflando la burbuja. Si se hacen realidad las promesas de reformas en los mercados financieros, una de ellas es clara y urgente.

Gustavo Duch Guillot: Coordinador de la revista 'Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas'

Tomado: http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20101024/opinion/burbuja-alimentaria-20101024.html

5 jun 2009

"Para que Europa avance....

"Para que Europa avance, es preciso que el capital retroceda" "¡Basta de rodeos !, hay que torear de cerca, "de verdad", para salir del capitalismo en crisis"
Hace mucho tiempo que esperaba que a la izquierda del Partido Socialista, se iniciase un proceso de unidad de fuerzas anticapitalistas, para recuperar a toda la izquierda y liberar un futuro secuestrado por el partido único “social-liberal”. La desaparición organizada del porvenir, desde hace más de veinte años, era totalitaria, desesperante. Enamorado de la tauromaquia, he decidido descender a la arena y “jugármela”. ¡Basta de rodeos ! Hay que torear de cerca, “de verdad”, para salir del capitalismo en crisis y asumir nuestro papel de revolucionarios del siglo XXI.
Hijo de la clase obrera del Tarn y del Aveyron, he visto desaparecer el textil, la minería, la siderurgia, la metalurgia… ya en nombre de la competencia libre y … no falseada, ya en nombre del Mercado común, luego de una Europa filibustera : corsé para los asalariados y fuente de riquezas para los financieros.
Hijo de rojo español, acogido en Francia en 1939 por un gobierno de centro izquierda en los campos llamados de “concentración” rodeados de alambradas, me sublevo ante los “centros de retención” para los sin-papeles. Son las mismas políticas, son vidas que se destrozan. Sin-papeles, “indeseables”, mi padre extranjero tomó las armas en Francia para continuar el combate antifascista contra Hitler, Franco y la burguesía francesa. El aire que se respira hoy tiene los hedores del petenismo, de la revancha de los poderosos.
Universitario en Pau, llevo más de veinte años en la lucha de clases en el movimiento sindical, social, asociativo y cultural, la mayoría de las veces entre la espada y la pared. Incorrecto, grito airado y rebelde : “¡No !, ¡tarjeta roja !, ¡basta !”. Pero reconozco los límites, es preciso iniciar sin tardanza, y so pena de desaparecer, la obra inventiva, de gestación, de un socialismo de hoy. Para que Europa avance, es preciso que el capital retroceda. ¿Cómo defender el servicio público de la enseñanza superior y de la investigación sin detener el proceso y las estrategias “social-neoliberales” llamadas de Bolonia y de Lisboa ; sin derogar la LRU, las leyes Darcos-Pécresse ?
Militante desde hace mucho tiempo en la solidaridad con los pueblos de América Latina, sé que un compromiso real necesita un internacionalismo renovado. ¿Cómo hablar de una “Europa solidaria” mientras la Unión Europea quiere establecer, con los EE.UU., bajo el paraguas de la OTAN, una iniciativa de recolonización bautizada como “Zona librecambio transatlántica” ? ¡Mentirosos ! España habla incluso de englobar la América Latina en un “nuevo Occidente”. El 12 de mayo, el periódico filo-socialista El País e histéricamente antichavista, titulaba : “España propone el modelo de la Unión Europea para la integración latino-americana. Una repetición del viejo sueño que Bush debió desechar en la cumbre de Mar del Plata, en noviembre de 2005, ante la oposición de los países de América Latina.
Este “nuevo eje estratégico” que propone Zapatero, con ocasión del bicentenario de las Independencias americanas, está destinado en realidad a oponerse al ALBA, establecido por Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua etc. La primera zona regional de cooperación justa y de integración, dotada de objetivos sociales y medioambientales ; la primera área de comercio justo fuera de los precios del mercado, de las reglas de la OMC, de los dictados del FMI. Un ejemplo concreto de voluntad política frente al neoliberalismo, ¡Sí, es posible ! Se pueden crear espacios de intercambio solidarios, no mercantilistas ; comenzar a “desmercantilizar”. En cambio, los acuerdos de “libre cambio” que propone la Unión Europea a América del Sur, son el matrimonio del tiburón y la sardina. Son acuerdos neocoloniales puros y duros que arruinan a los pequeños campesinos, la agricultura de base, destruyen la tierra, el agua, la selva… El Tratado de Lisboa lleva en sí mismo lógicas nefastas. ¡No, no, y no !
Jean Ortiz, candidato en las listas del Front de Gauche
Traducción: J.A. Pina
Tomado: L´Humanité
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...