Mostrando entradas con la etiqueta Inglaterra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inglaterra. Mostrar todas las entradas

14 ene 2012

¿Dama de hierro o monstruo? La cinta de Thatcher reaviva pasiones


Meryl Streep interpretando a  Margaret Thatcher
Nadie desata las pasiones británicas como Margaret Thatcher, la ex primera ministra cuya biografía cinematográfica, "La dama de hierro", ha reavivado el debate sobre su legado con ocasión del estreno de la película esta semana.

Legiones de admiradores la retratan como una política de primera cuyas medidas rescataron al país colapso económico, pero también cuenta con igual número de detractores que la ven como una defensora despiadada de la ortodoxia del libre mercado a costa de los pobres.

Los recuerdos de sus años en el poder (1979-1990) han vuelto para muchos británicos porque el país lidia de nuevo con un desempleo elevado, recortes de gastos y tensiones con Europa, descontento sindical y disturbios, rasgos todos ellos de los años de Thatcher.

"Su legado es enorme", dijo el legislador británico John Whittingdale, conservador que fue secretario político de Thatcher.

"Llevó a cabo políticas que transformaron Reino Unido y además la relación de Reino Unido con el mundo, algo que nunca cambiará y que nadie contemplará ya cambiar".

Citó el papel de Thatcher para poner fin a la Guerra Civil a través de su alianza con el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan, que junto con su exitosa incursión en 1982 en la guerra de las Malvinas con Argentina, impulsó la autoridad británica en la escena mundial.

Los admiradores de Thatcher también dicen que cambió, a través de privatizaciones y desregularizaciones, lo que veían como economía casi socialista en profundo declive y a merced de los poderosos sindicatos cuando ella llegó al poder.

Sus detractores recuerdan los violentos y agrios disturbios que surgieron cuando se enfrentó a los sindicatos mineros en 1984, revueltas en 1990 por su impopular impuesto a los ciudadanos, y partes de un país industrial quedaron sumidas en un desempleo a largo plazo.

Su mandato se convirtió en sinónimo del auge de los "yuppies" y de una cultura capitalista individualista de la que muchos culpan de los problemas económicos y la falta de cohesión social de hoy.

"El legado de Margaret Thatcher fue el de la división y el conflicto y el aliciente político de la cultura de 'la avaricia es buena' está en las raíces de la crisis financiera que todos pagamos hoy a un alto precio", dijo Bob Crow del sindicato ferroviario RMT.

En una muestra de su constante habilidad para suscitar la controversia, más de 24.000 personas han firmado una petición en tono de burla para que se privatice cualquier funeral de estado que hagan a Margaret Thatcher.

"Esta oportunidad única es una forma ideal de recortar el gasto del gobierno y demostrar los méritos de la economía liberalizada que la baronesa Thatcher encabezó", rezaba la petición.

Thatcher tiene ahora 86 años, está delicada y sufre demencia.

"EL FEMINISMO ES UN VENENO"

El poder de polarización de Thatcher dificulta la tarea de quienes intentan dar un balance equilibrado de su paso por el gobierno.

"De lo que me di cuenta cuando estaba haciendo la película es de cuán intensos son los sentimientos de ambos lados. La gente quiere mantenerla como un icono indeleble o que se la vea como un monstruo", dijo a Reuters Meryl Streep, que interpreta a Thatcher en "La dama de hierro".

Streep aseguró que no estaba de acuerdo con muchas de las políticas de Thatcher pero admiraba muchas de sus cualidades personales, una postura compartida por muchos británicos.

Thatcher rompió las barreras de clase y sexo en su ascenso desde sus humildes orígenes como la hija de un tendero a líder del Partido Conservador de centro-derecha y después a primera ministra.

"Las grandes personalidades siempre dejan su marca", dijo a Reuters la parlamentaria conservadora Louise Mensch.

"Thatcher fue una mujer que tuvo éxito en un mundo de hombres en el que eso era increíblemente inusual... Quienquiera que sea la primera presidenta de Estados Unidos, tendrá una gran deuda con Margaret Thatcher", añadió, hablando tras ver "La dama de hierro" en Nueva York.

La estatua de bronce de Thatcher, con su característico traje y estilo de peinado, es claramente visible entre las del resto de ex primeros ministros, todos hombres, en el ornamentado vestíbulo adjunto a la cámara de debates del parlamento.

Sin embargo, incluso el potencial de Thatcher como modelo para las mujeres ambiciosas es discutido, dado que se rodeó de hombres toda su carrera e hizo poco por ayudar a que otras mujeres rompieran la barrera.

"Las feministas me odian, ¿no? Y no las culpo. Porque yo odio el feminismo. Es un veneno", dijo Thatcher según Paul Johnson, uno de sus consejeros más cercanos, escribió en la revista británica de centro-derecha Spectator la semana pasada.

"LA REVERENCIAMOS"

Parte de la habilidad constante de Thatcher de inflamar las pasiones sigue influyendo a los políticos y votantes conservadores hoy en día, incluso a aquellos demasiado jóvenes para recordar vivir bajo su gobierno.

Los conservadores están ahora en el poder, aunque el primer ministro David Cameron ha sido cuidadoso al distanciarse de Thatcher con su mantra de la "Gran sociedad", que anima a actuar a las comunidades en oposición a la intervención estatal.

El eslogan contrasta enormemente con la famosa cita de Thatcher de que "la sociedad no existe", irónicamente sacada de una entrevista en la que ella también alentaba a los individuos a no depender demasiado del estado.

En una encuesta realizada el mes pasado entre miembros del Partido Conservador, los encuestados colocaron a Thatcher la primera en la lista de los políticos que mejor representaban sus ideas, siete puestos por delante de Cameron.

Su ideología sigue impregnando el pensamiento conservador, incluso entre los jóvenes parlamentarios elegidos por primera vez en 2010, muchos de los cuales eran niños cuando ella gobernaba.

"Sé que toda mi generación de compañeros de colegio... cree que es una de las mayores figuras políticas de la edad contemporánea y la reverencian", dijo Mensch.

Como era de esperar, la líder de los Estudiantes Laboristas, las juventudes del partido Laborista en la oposición, tiene un punto de vista diferente.

"Hay paralelismos alarmistas entre lo que Cameron hace hoy y los que Thatcher hizo en los 80", dijo Olivia Bailey.

"Thatcher me sirve tanto de advertencia como de motivación. Una advertencia del daño que puede hacer la ideología conservadora y una motivación para luchar por los valores del Partido Laborista, luchar para unir nuestra sociedad, no para dividirla".

Tomado: VisionesAlternativas.com

26 dic 2010

Pasar la antorcha. Personificaciones de la realeza y soberanía popular


George III

En octubre de 1795, mientras se dirigía al Parlamento en un carruaje real acristalado,el rey Jorge III se convirtió en blanco de una multitud que protestaba contra la guerra y pedía pan. Como Carlos, Príncipe de Gales y heredero del trono del Reino Unido, y su consorte, Camila, Duquesa de Cornualles, camino del teatro en su Rolls-Royce acristalado, la realeza encarna la soberanía que llevó a la pobreza y la penuria. El pobre Kyd Wake, encuadernador, abucheó e hizo muecas al rey gritando "Sin Jorge no habría guerra", mientras la carroza se veía sometida a una descarga de chinas y palos de una muchedumbre hambrienta y protestona. Wake fue condenado a cinco años de trabajos forzados y expiró pocos meses más tarde a causa de los rigores de la penitenciaria de Gloucester. Hoy en Inglaterra, mientras se triplican las tasas universitarias y en Norteamérica se eleva un bramido contra Julian Assange, de Wikileaks, el precio del conocimiento va quedando fuera del alcance de todos, salvo de los aristócratas de la opulencia o de quienes son guardianes de los secretos, y menos gente que nunca se acordará de Kyd Wake, porque negar el movimiento popular significa negar la historia del pueblo, algo de lo que son bien conscientes nuestros gobernantes.
Hay otras concepciones de la soberanía aparte de la que personifica la realeza, y este era el tema, presente ya en el título de A People's History of the United States, de Howard Zinn. Es la razón por la que recordamos a Kyd Wake, que formaba parte de un movimiento internacional de liberación humana de la guerra, la esclavitud y el hambreamiento y es la razón por la cual el lema de "el poder para el pueblo" es perdurable. Mientras Kyd Wake se congelaba entre rejas en su celda de granito, carteles y pancartas se alzaron y pegaron una sobre los muros, o en las famosas farolas de la ciudad y de día los sans-culottes de París pudieron hacer una pausa en su inquieto deambular por las calles para leer y debatir quince propuestas. Entre ellas sobresalía la de educación y conocimiento.
"No podrá nadie, mediante la acumulación de todos los recursos, privar a otro de la educación necesaria para su felicidad: la educación ha de ser común".
Gracchus Babeuf escribió el Manifiesto de los Plebeyos un año después, en el que expone las ideas de dichas propuestas. "Puesto que el conocimiento es propiedad de todos, debe compartirse de modo igual entre todos", explicaba. Las universidades, las escuelas y el conocimiento son parte de nuestros bienes comunes. Y afirmar lo contrario, de acuerdo con esta línea de razonamiento, significa comprometerse en conspirar, privatizar y, como decimos ahora, rebajar deliberadamente el nivel de la gente. Dice también Babeuf que "la superioridad de talentos e industria es sólo una ilusión y una engañosa artimaña, que ha ayudado siempre demasiado en las tramas de los conspiradores contra la igualdad".
Los carteles incluían propuestas afines. Comenzaba afirmando: "La naturaleza ha otorgado a todos los hombres igual derecho a disfrutar de todos los bienes". Otra propuesta explicaba que "el objeto de la sociedad consiste en defender esta igualdad, con frecuencia atacada por los fuertes y perversos en estado de naturaleza, y aumentar el disfrute común por medio de la cooperación de todos". "En una verdadera sociedad no ha de haber ricos ni pobres". "El trabajo y el disfrute han de compartirse". "Nadie puede, sin cometer un crimen, apropiarse para su exclusiva posesión de los frutos de la tierra o de la industria". "Los ricos que se niegan a renunciar a su superfluidad en favor de los pobres son enemigos del pueblo".
¿Enemigos del pueblo? Si, así era la guerra de clases à la 1796. "Todo lo que poseen quienes tienen más de lo que les corresponde individualmente de los bienes de la sociedad es robo y usurpación. Es por tanto justo volver a recobrarlo de ellos".
El cartel es informativo, sirve de anuncio. Mira tanto hacia el pasado como hacia el futuro; es discutidor y así convierte la información en conocimiento y el conocimiento en acción. Lo principal es que es público. Lo público donde se ve mejor es como calle, ubicación del movimiento, el tráfico, la gente y las mercancías.
Acaban de publicarse dos libros que son continuación directa de estos temas, de cómo el cartel puede convertir los muros, calles y aceras en un provocativo espacio de debate y discusión gracias al cual puede encontrar forma y expresión la soberanía popular. Uno de los libros, en edición de Josh MacPhee y con una estupenda introducción de Rebecca Solnit, Celebrate People's History: The Poster Book of Resistance and Revolution (Nueva York, Feminist Press, 2010). El otro libro, con edición de Dara Greenwald y Josh MacPhee en colaboración con Exit Art, se llama Signs of Change: Social Movement Cultures 1960s to Now (Oakland, California, AK Press, 2010).
Signs of Change es explosivo en su impacto educativo gracias al diseño pleno, entusiasta, colorido, apasionado. Proceden de la exposición en donde se muestran centenares de carteles (el libro es catálogo de la muestra). Cualquier profesor, abuelo, padre, amigo, camarada lo querrá para regalar. Es una obra enorme y hermosa, que ilustra las luchas por la libertad y da razón de las mismas. Siete colores señalan el borde de las páginas de las siete secciones: la Lucha por la Tierra figura en rojo, ¡Agitación! ¡Educación! ¡Organización! en azul, Adelante a por el Poder del Pueblo en malva, en oro, Libertad e Independencia Ya, y así sucesivamente a lo largo de las demás secciones principales: Que pase todo, Reivindicar lo común y Globalización desde Abajo.
Cada una de estas secciones contiene una serie de ejemplos del tema reproduciendo los carteles que formaban parte de su lucha. Así pues, Globalización desde abajo contiene desplegables sobre los zapatistas, Argentina y el movimiento Sin Fronteras. Se abre la página de los zapatistas, pongamos por caso, y te dan la bienvenida quince imágenes de carteles, murales y arte sobre pavimento, cada uno de las cuales se describe y traduce detalladamente. O bien, en los bordes en morado obscuro de las páginas de Reivindicar lo común, se encontrarán los siguientes temas: la lucha contra la "gentrification" (¡aquí con una cabeza de hidra!), el People's Park de Berkeley, el aeropuerto de Narita en Japón, los "kabouters" o gnomos holandeses, los campos de Mujeres, los Defensores de los Bosques, los cicloactivistas, los movimientos antinucleares, o los ambientalistas de Larzac, en el centro sur de Francia, de donde procede el queso Roquefort, cada uno de ellos canta en fortissimo sus señales de cambio. Cada una de estas secciones comienza con una introducción breve, inteligente y clara que proporciona el contexto mientras los carteles mismos nos proporcionan el conocimiento. El efecto conjunto constituye la épica de nuestros tiempos radicales.
¡Son cuatrocientas imágenes! Son legibles. Algunas son familiares y algunas raras. Son internacionales: de África, Asia, Sudamérica, Europa y Norteamérica. Se puede ver aquí la historia de nuestro tiempo. Los encargados de su conservación, edición y publicación han hecho una labor fantástica. Los mayores se acordarán de cuándo, los jóvenes se verán movidos a tomar su propia iniciativa. No hay siquiera pizca de nostalgia en estas emocionantes páginas. Son todas movimiento impulsado hacia adelante. ¡Avante toda!
Aunque no haya un cartel que festeje a Kyd Wake en Celebrate People's History: The Poster Book of Resistance and Revolution, podríamos conmemorarlo indirectamente adoptando el enfoque del encuadernador. Celebrate People's History mide unos 17 x 25 centímeros, lo que se aproxima a la proporción del encendedor Zippo, el "jeep" de la II Guerra Mundial o el paquete de cigarrillos Lucky Strike. Tal vez esté en consonancia con la divina proporción o la regla de oro cuyo descubrimiento se atribuye con frecuencia a Pitágoras. Lo que es más pertinente, resulta fácil de fotocopiar, y el profesor de historia popular abrumado de trabajo encontrará en los ciento diez carteles ciento diez esquemas para clase.
Eso por lo que toca al tamaño. Su apariencia es la del pan integral ligero y el papel tiene el roce no del satinado sino del cartel listo para la pegada en las paredes. El tacto es estupendo. Las páginas dan una sensación orgánica. Es integral e ingerirlo aporta una sistemática sensación de bienestar general. La encuadernación también es de un tipo en que al cerrarse las páginas se comprimen y curvan de un modo que pueden hojearse o abrirse en abanico muy a la manera del jugador con el mazo de cartas, dejando que las hojas caigan con la rapidez que dicte el pulgar. No hay, sin embargo, tanta tensión en las páginas como para que el lomo de las hojas no impida que las hojas caigan de golpe. Dos personas podrían compartirlo fácilmente en un sofá o sobre una mesa. Tiene el tamaño, el aspecto y la sensación de las galletas Graham, integrales, sin adulterantes, cordiales. Los colores son sutiles y suaves. Son un regalo para estudiantes escolares y de instituto, y para estudiantes de cualquier grado superior. Estos libros son en si mismos sociales.
Hay una estrecha relación, lógica y política entre el público y la doctrina de la soberanía popular. Este pensamiento es el que pone de relieve Rebecca Solnit en su briosa introducción. Es la razón por la que Thomas Spence se convirtió en la época de Kyd Wake en artista del pavimento, escribiendo con tiza las demandas de la época en las aceras mismas. La ciudad, el peatón y la pared en blanco componen 'el público'. La lucha en favor del cartel debe superar la vigilancia policial, tiene que atraer al trabajador apresurado y hostigado ajeno a lo que le rodea, y superar después de algún modo al automovilismo que resulta de forma efectiva una continuación de la sala de estar y la cocina, salvo por el hecho de ir sobre ruedas llevándonos de forma individualista de casa al trabajo o al centro comercial, y que exige que los ojos no se despeguen de la carretera, del apagado asfalto, de las infinitas divisiones de las calles. El cartel presupone un ojo dispuesto a vagar, unos pies dispuestos a detenerse, una mente hambrienta de conocimiento.
Josh MacPhee comenzó en 1998 en Chicago a armar los carteles de Celebrate People's History y se dio cuenta al reunirse una multitud de que había conseguido que el diálogo volviese a las calles. El primero fue Malcolm X, "Armado con el conocimiento de nuestro pasado, trazaremos el rumbo de nuestro futuro". Él y casi un centenar de artistas más han realizado estos carteles que empezaron como proyectos de hágalo-usted-mismo. Hay noventa y tres artistas distintos en este volumen, que han confeccionado carteles siguiendo una variada serie de tradiciones: anarquista, comunista, liberal, autonomista, liberacionista, nacionalista de izquierda, pero todas ellas sin duda en la tradición de esos carteles que llenaban las calles de París en 1796.
Conservan la sensación táctil y artesanal. Aunque hay muchos carteles de figuras individuales (Malcolm, John Brown, Aunt Molly Jackson, Elizabeth Gurley Flynn, Fred Hampton) su énfasis se ha centrado en "momentos de triunfo" en la lucha por la justicia social más que en la promoción del culto al héroe. Así, Haymarket, el primero de Mayo, la batalla de Homestead, la batalla de Blair Mountain, la huelga de Lawrence de 1912, la sentada de Flint, la batalla de Tompkins Square Park en 1988 son tema de hermosos y claros carteles.
Es un libro elegante, clásico en su simplicidad, más que romántico en su extravagancia.
El título nos invita a compararlo con A People's History of the United States (1980) de Howard Zinn, con el que comparte un espíritu optimista, su escepticismo frente a las ideas convencionales, una obstinada búsqueda de hombres y mujeres olvidados, y una denuncia a la vez clásica y novedosa de esa clase de gente, los poseedores, que controlan el dinero, la tierra, las armas, las imágenes, el conocimiento y el capital de los EE. UU. También hay diferencias. La historia popular que muestran estos carteles es más internacional, y la composición del "pueblo" difiere asimismo en cierto modo. Pero estos dos libros son compañeros muy a mano el uno del otro, Howard Zinn y Josh MacPhee. Lloramos la muerte del historiador, y damos la bienvenida a la obra de estos artistas. La antorcha ha pasado de manos.
En realidad, el libro empieza con un cartel de los Diggers de Inglaterra y el despojamiento de tierras. Avanza un siglo e introduce un nuevo tema con la esclavitud (las guerras de los cimarrones jamaicanos, la rebelión de), luego otro siglo con John Brown. Está la revolución haitiana. Frederick Douglass ("La educación hace a un hombre incapaz de ser esclavo"), y Sequoyah y el sistema de escritura cherokee de 1821 introduce el tema del progreso y la educación. (Salto adelante a las mujeres de la Guerra Civil española, "esclavas de la ignorancia, esclavas como productoras, esclavas como mujeres"). Se entiende por qué muchos profesores piden estos carteles para las paredes de clase. Pues se conmemora al Dill Pickle Club de Chicago y lo mismo a la Highlander Folk School de Tennessee, retratando la paciencia y atención vigilante de estudiantes de todas las épocas ayudándose unos a otros con el café antes del comienzo del 'taller de desegregación'.
Las luchas indígenas aparecen bien retratadas. La conquista de América del Norte es un proyecto interminable gracias a la resistencia que se inicia con los pueblos indígenas, de manera que tenemos aquí un cartel que conmemora la batalla de Little Bighorn (1876), Gabriel Dumont y la resistencia de los Métis a la expropiación de tierras de los Grandes Lagos superiores y las praderas occidentales del Canadá, y hete aquí un cartel de la ocupación por parte de una alianza de nativos norteamericanos de la isla de Alcatraz, en la bahía de San Francisco, entre 1969 y 1971.
Las luchas hispanas también están bien descritas. El segundo cartel, la "revuelta Pueblo" de Dylan Miner " marca la decisiva separación en el libro de las historias anglocéntricas del América del Norte. En 1680, Popyn ("calabacín maduro") desafió la presencia colonial española en el valle del Río Grande y comunicándose por medio de pieles de ciervo anudadas condujo a los guerreros indígenas a una ofensiva de diez días que forzó al conjunto de los colonos a reubicarse en otra zona. Conmemoran de Primo Tapia de la Cruz a la Nueva Canción of Argentina, de las Brown Berets de Los Angeles, los Young Lords, Augusto César Sandino de Nicaragua a Chico Mendes de la Amazonia, la Lucha por el Agua de Cochabamba, la desobediencia civil de Vieques Libre en Puerto Rico, la lucha de Tierra y Libertad del EZLN, la lucha de 2006 de las floristas contra Wal-Mart y el aeropuerto de Atenco, en México, ("el pueblo se levanta") la resistencia de las mujeres a la represión policial durante la comuna de Oaxaca en 2006, y por último la resistencia de 2008 encabezada por los jóvenes contra las incursiones del ICE y las deportaciones en los EE.UU. Me han interesado especialmente las Gorras Blancas de Nuevo México, que rompían cercas y luchaban por conservar las aguas y pastos comunales en contra de la privatización en la década de 1890. La Guerra Civil española inspira dos carteles, uno de las Mujeres Libres de la CNT, el sindicato anarquista, y un segundo de la Columna Durruti, en la que los soldados elegían a sus propios oficiales.
También aparecen bien representadas las luchas de Asia, en la lucha contra el desahucio del International Hotel de San Francisco en el que vivía gente mayor de las Filipinas y China, en la Aung SanSuu Kyi de Birmania, en el teatro popular, o bien en Jana Sanskriti, de la India, y en la lucha de los indígenas (adivasi) contra la presa de Narmada y el Banco Mundial, y en la Liga Campesina coreana, uno de cuyos dirigentes, sacrificó su vida en lo alto de una barricada durante la reunión de la OMC en Cancún en el año 2003. ¿Y quién sabía que los Wobblies sacaron su preámbulo de la New Zealand Federation of Labor?: "La clase obrera y la clase patronal nada tienen en común. No habrá paz mientras sigamos encontrando hambre y necesidad entre millones de trabajadores y los pocos que componen la clase patronal disfruten de todas las cosas buenas que ofrece la vida". En abril de 1921, las mujeres antiimperialistas japonesas formaron la Seki Ran Kai o Sociedad de Olas Rojas que trabajaba entre soldados y antimilitaristas.
Se conmemora a Harriet Tubman por dirigir en 1863 la acción guerrillera del río Combahee, en Carolina del Sur, la primera y única acción militar concebida y encabezada por una mujer en la historia norteamericana, que consiguió la liberación de más de setecientos cincuenta esclavos. El profesor concienciado puede guiar a sus alumnos hasta el Combahee River Collective (1974) y su notable Statement (1978) que recuerda "los sentimientos de locura antes de hacerse conscientes" sugiriendo que el conocimiento es la terapia contra la endémica y debilitadora dolencia del DHP (desorden de historia popular) acompañada de delirios oportunistas de Bossifilia y sus letales efectos secundarios de "clio-amnesia". La Combahee River Statement lleva un paso más allá la declaración de Malcolm X al vincular salud mental y consciencia histórica. Esta misma declaración recurría a la ingeniería como metáfora de integraciójn social: allí donde los marxistas se referían a base y superestructura (la sociedad como una construcción), las feministas negras se referían al "interlocking" [entrelazamiento, enlace de seguridad automático] (la sociedad como un banco privatizado, dotado de seguridad) de la opresión racial, sexual, heterosexual y de clase. En su declaración sonaban ecos incluso de los Levellers y Diggers, "Rechazamos los pedestales, la realeza de reinas y el caminar diez pasos por detrás. Basta con ser reconocidas como humanas, niveladamente humanas".
Importantes acontecimientos de la historia (history/herstorys) de gays y lesbianas se conmemoran en carteles sobre Henry Hay, que redactó el primer manifiesto gay en 1948, Sylvia Ray Rivera de quien se dice fue la primera en lanzar una botella e en Stonewall en 1969, los Lesbian Herstory Archives de 1974 con un lema para todo el volumen: "Tenemos tu pasado, ¿quién tiene tu futuro?", y sobre la Aids Coalition to Unleash Power (ACT UP), de Filadelfia, un cartel que lucha por la justicia y por encontrar una cura.
Entre algunas nociones inusual se ha incluido un cartel dedicado a "La Mayoría Silenciosa", entendiendo por ello a quienes no se chivan, a quienes se mantienen firmes contra la tortura, a quienes resisten al gran jurado, a quienes mantienen la boca cerrada frente a la vigilancia federal. Otro cartel celebra a los marginados sociales que son en realidad recicladores informales contra la privatización del a gestión de residuos.
El antibelicismo está representado por un cartel sobre la tentativa de marzo de 2003 de bloquear y parar San Francisco, y por otro cartel de los Shannon Airport Plowshares, el único cartel de una lucha irlandesa, una acción directa contra las armas de destrucción masiva en 2003. Estos activistas católicos por la paz fueron absueltos por un jurado de Dublín.
La cuestión de la reforma penal o la abolición de las prisiones queda bien representada por carteles que conmemoran el día canadiense de justicia en las prisiones (10 de agosto), la fuga de 1979 de la cárcel de Assata Shakur, las actividades del grupo autónomo europeo Os Cangaceiros en 1985, y el asalto de la prisión de Weiterstadt, en la Alemania Federal, por parte de la Fracción del Ejército Rojo. Me alegra que esté la NPRA, o National Prisoners Reform Association, representada por un cartel que acentúa naturaleza multiétnica, colectiva, decidida y meditada de la toma ("todo salvo armas de fuego y llaves", como solían decir) de la prisión de máxima seguridad de Walpole, en el estado de Massachusetts. Los presos se autogobernaron, el medio era la educación y el fin la rehabilitación.

Figuran aquí huelgas interesantes, como la de los pescadores de siluro del Delta del Mississippi en 1991, de los recolectores de cacahuete de Missouri en 1933, de los animadores de Disney en 1941, de los trabajadores de corsetería de Kalamazoo en 1912, y se conmemoran sindicatos magníficos como la Brotherhood of Sleeping Car Porters (and Maids) o el Local 8 (de nuevo Filadelfia) de los Industrial Workers of the World. Hay un cartel estupendo de DRUM, el Dodge Revolutionary Union Movement, de 1968, que llevó la lucha por la libertad a los peligrosos y grasientos talleres sindicales de las plantas de automoción. Todo el mundo tendrá su preferido y todo el mundo tendrá su lista de ausentes. A mi me gustaría conmemorar a Frank Little, Mary Inman, Helen y Scott Nearing, Thomas Devyr, y a Thomas Spence. Entre mis favoritos se cuentan el "Underground Railroad" de Sam Kerson, una obra maestra de doble sentido, con ramas de pino que se acercan a un espeso bosque, sugiriendo la línea férrea, mientras se ve en la nieve a un fugitivo descalzo oteando entre los copos la estrella del norte que le llevará hasta la libertad. Otro de mis favoritos es el cartel de "Jane", de Meredith Stern, para el servicio de abortos clandestinos que operó en Chicago entre 1969 y 1973, por lo bien que expresa la soledad y dignidad de un servicio que transformó una experiencia sórdida en algo que, en palabras de Laura Kaplan, "era vital y poderosamente afirmativo". También me encanta el cartel de Janet Attard dedicado al Mayor Taylor, el ciclista más rápido del mundo, que logró vencer en 1890 la exclusión deportiva de los negros. El diseño rosa y azul marino expresa ambición, determinación y poder en esa lucha empinada cuesta arriba.
Por lo que respecta al Príncipe Carlos, sí, apoya la agricultura orgánica. Pero recordemos que a Jorge III también le gustaba entretenerse en el corral y el granero.

Peter Linebaugh:Enseña historia en la Universidad de Toledo (Ohio) y es autor de The London Hanged y (junto a Marcus Rediker) de The Many-Headed Hydra: the Hidden History of the Revolutionary Atlantic. Su ensayo sobre el Primero de Mayo aparece en Serpents in the Garden. Su último libro es el Magna Carta Manifesto.
Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

Tomado:sinpermiso.info

16 sept 2010

Sindicatos británicos preparan huelgas masivas contra los recortes sociales

Caricatura: Juan Kalvellido

El número de desempleados aumentó en el país hasta 2,5 millones de personas

Las asociaciones obreras británicas que desde el lunes lunes participan en el Congreso de Sindicatos (TUC) llamaron a una campaña de huelgas masivas en el país contra el programa gubernamental de despidos y reducción del gasto público.

En ese encuentro, con sede en la ciudad de Manchester, los delegados votarán un conjunto de medidas de fuerza, tras acusar al Ejecutivo del primer ministro David Cameron de abandonar a los más pobres y dañar los servicios públicos en el empeño de disminuir el déficit fiscal.

La reunión nacional de sindicatos ocurre en medio de preocupaciones generadas por la velocidad y extensión del programa de austeridad del Gobierno de coalición, salido de las elecciones generales celebradas en mayo último.

Una de las primeras medidas de esa administración fue la aplicación de un programa para reducir el déficit fiscal de 155 mil millones de libras esterlinas (unos 238 mil millones de dólares), tan alto como el de Grecia.

Con ese fin, el Ejecutivo pidió a todos los ministerios del Estado recortar sus presupuestos entre un 25 y un 40 por ciento, y confirmó que anunciará públicamente los detalles de los ajustes para el 20 de octubre.

El país mostró un ligero incremento del Producto Interior Bruto (PIB) de 0,2 por ciento en el segundo trimestre de 2010, pero algunos indicadores continúan estancados, e incluso, tienden a empeorar.

De acuerdo con un informe, emitido recientemente por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS, en sus siglas en inglés), el número de desempleados aumentó en el país hasta 2,5 millones de personas, la cifra más alta registrada en los últimos 16 años.

PL / LR

Tomado: La República
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...