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13 feb 2012

“El liberalismo se plasma como un nuevo totalitarismo”


Dany-Robert Dufour
Dany-Robert Dufour, antropólogo francés, investigador del liberalismo y sus consecuencias

Para Dufour, la fase última de los procesos “neo” o “ultra” liberales es totalitaria porque pretende gestionar al conjunto de las relaciones sociales. Es “la dictadura de los mercados” de la que nadie puede escapar.

Algunos ya lo ven terminado, otros a punto de caer en el abismo, o en pleno ocaso, o en vías de extinción. Otros analistas estiman al contrario, que si bien el liberalismo atraviesa por una seria crisis, su modelo está lejos, muy lejos de abdicar. A pesar de las crisis y sus hondas consecuencias, el liberalismo sigue en pie, produciendo su lote insensato de beneficios y desigualdades, sus políticas de ajuste, su irrenunciable impunidad. Sin embargo, aunque siga aún vivo, la crisis ha desnudado como nunca sus mecanismos perversos y, sobre todo, puso en el centro de la escena no ya el sistema económico en el que se articula sino el tipo de individuo que el neoliberalismo terminó por crear: hedonista, egoísta, consumista, frívolo, obsesionado por los objetos y por la imagen fashion que emana de él. La trilogía de la modernidad liberal es muy simple: producir, consumir, enriquecerse. En su último libro, El individuo que viene después del neoliberalismo, el filósofo francés Dany-Robert Dufour plantea una pregunta que pocos se hacen: ¿Cómo será el individuo que surgirá tras los cataclismos y las intervenciones globales del liberalismo?

–El liberalismo, que se presentó como el salvador de la humanidad, terminó llevando al ser humano a un camino sin salida. Usted plantea su fin y se pregunta qué tipo de ser humano surgirá después del ultraliberalismo.

–En el siglo pasado conocimos dos grandes caminos sin salida históricos: el nazismo y el stalinismo. De alguna manera y entre comillas, después de la Segunda Guerra Mundial fuimos liberados de esos dos caminos sin salida por el liberalismo. Pero esa liberación terminó siendo una nueva alienación. En sus formas actuales, es decir, ultra y neoliberal, el liberalismo se plasma como un nuevo totalitarismo porque pretende gestionar el conjunto de las relaciones sociales. Nada debe escapar a la dictadura de los mercados y ello convierte al liberalismo en un nuevo totalitarismo que sigue a los dos anteriores. Es entonces un nuevo camino sin salida histórico. El liberalismo hizo explotar al ser humano. El historiador húngaro Karl Polanyi, en un libro publicado después de la Segunda Guerra Mundial, demostró cómo, antes, la economía estaba incluida en una serie de relaciones: las sociales, las políticas, las culturales, etc. Pero con la irrupción del liberalismo la economía salió de ese círculo de relaciones para convertirse en el ente que buscó dominar a todos los demás. De esta forma, todas las economías humanas caen bajo la ley liberal, es decir, la ley del provecho donde todo debe ser rentable, incluidas las actividades que antes no estaban bajo el mandato de lo rentable. Por ejemplo, en este momento usted y yo estamos hablando pero no apuntamos hacia la rentabilidad, sino a producir sentido. En este momento estamos en una economía discursiva. Pero hoy, hasta la economía discursiva está sujeta al “quién gana más”. Cada una de las economías humanas están bajo la misma lógica: la economía psíquica, la economía simbólica, la economía política, de allí el hundimiento de la política. Lo político sólo existe hoy para seguir lo económico. La crisis que atraviesa Europa muestra que cuanto más se profundiza la crisis, más la política deja la gestión en manos de la economía. La política abdicó ante la economía y ésta tomó el poder. Los circuitos económicos y financieros se apoderaron de la política. La crisis es, por consiguiente, general.

–El título de su libro, El individuo que viene después del liberalismo, implica la doble idea de una fase triunfal y de un fin del liberalismo.

–Paradójicamente, en el momento de su triunfo absoluto el liberalismo da signos de cansancio. Nos damos cuenta de que nada funciona y le gente va tomando conciencia de esta fallo y tiene una reacción de incredulidad. Los mercados se propusieron como una suerte de remedio a todos los males. ¿Tiene usted un problema? Pues entonces acuda al Mercado y éste le aportará la riqueza absoluta y la solución de los problemas. Pero ahora nos damos cuenta de que el Mercado acarrea devastaciones. Así vemos cómo ese remedio que debía aportarnos la riqueza infinita no trae sino miseria, pobreza, devastación. Desde luego, el capitalismo produce riqueza global pero pésimamente repartida. Sabemos que desde hace 20, 30 años las desigualdades han aumentado a través del planeta. La riqueza global del capitalismo despoja de sus derechos a millones de individuos: los derechos sociales, el derecho a la educación, a la salud, en suma, todos esos derechos conquistados con las luchas sociales están siendo tragados por el liberalismo. El liberalismo fue como una religión llena de promesas. Nos prometió la riqueza infinita gracia a su operador, el Divino Mercado. Pero no cumplió.

–En su crítica filosófica al liberalismo usted pone de relieve uno de los estragos principales que causó el pensamiento liberal: los individuos están sumidos a los objetos, no a los semejantes, al otro. La relación en si, la sensualidad, fue reemplazada por el objeto.

–Las relaciones entre los individuos pasan al segundo plano. El primero lo ocupa la relación con el objeto. Esa es la lógica del mercado: el mercado puede a cada momento agitar ante nosotros el objeto capaz de satisfacer todos nuestros apetitos. Puede ser un objeto manufacturado, un servicio y hasta un fantasma a medida construido por las industrias culturales. Estamos en un sistema de relaciones que privilegia el objeto antes que el sujeto. Esto crea una nueva alienación, una suerte de modalidad adictiva con los objetos. Este nuevo totalitarismo que es el liberalismo pone en manos de los individuos los elementos para que se opriman a sí mismos a través de los objetos. El liberalismo nos deja la libertad de alienarnos nosotros mismos.

–Usted sitúa el principio de la crisis en los años ’80 a través de la restauración de lo que usted llama el relato de Adam Smith. Usted cita una de sus frases más espantosas: para esclavizar a un hombre hay que dirigirse a su egoísmo y no a su humanidad.

–Adam Smith remonta al siglo XVIII y su moral egoísta se expandió un siglo y medio después con la globalización del mercado en el mundo. De hecho, Smith tardó tanto porque hubo otro mensaje paralelo, otro Siglo de las Luces, que fue el del trascendentalismo alemán. Al contrario de las Luces de Smith, las alemanas proponían la regulación moral, la regulación trascendental. Esta regulación podía manifestarse en la vida práctica a través de la construcción de formas como las del Estado a fin de regular los intereses privados. A partir del Siglo de las Luces hay dos fuerzas que se manifiestan: Adam Smith y Kant. Estos dos campos filosóficos coexistieron de manera conflictiva a lo largo de la modernidad, es decir, a través de dos siglos. Pero en un momento el trascendentalismo alemán se hundió y le dejó el lugar al liberalismo inglés, el cual adquirió una forma ultraliberal. Se puede fechar ese fenómeno a partir del principio de los años ‘80. Hay incluso una marca histórica que remonta al momento en que Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en Gran Bretaña llegan al poder e instalan la libertad económica sin regulación. Esa ausencia de regulación destruyó inmediatamente las convenciones sociales, es decir, los pactos entre individuos.

–De allí proviene la trilogía “producir, consumir, enriquecerse”. Usted llama a esa trilogía la pleonexía.

–El término de pleonexía lo encontré en la República de Platón y quiere decir “siempre tener más”. La República griega, la Polis, se construyó sobre la prohibición de la pleonexía. Puede decirse entonces que, hasta el siglo XVIII, toda una parte de Occidente funcionó en base a esa prohibición y se liberó de ella en los años ’80. A partir de allí se liberó la avidez mundial, la avidez de los mercados, la avidez de los banqueros. Recuerde el discurso que pronunció Alan Greenspan (ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos) ante la Comisión norteamericana después de la crisis de 2008. Greenspan dijo: “Pensaba que la avidez de los banqueros era la mejor regulación posible. Me doy cuenta de que eso no funciona más y no sé por qué”. Greenspan confesó de esa manera que lo que guía las cosas es la liberación de la pleonexía. Y ya vemos ahora adónde conduce.

–Llegamos ahora al después, al hipotético ser humano del después del liberalismo. Usted lo ve bajo los rasgos de un individuo simpático. ¿Qué sentido tiene el término simpático en este contexto?

–Nadie es bueno al nacer como lo pensaba Rousseau, ni tampoco malo como lo pensaba Hobs. Lo que podemos hacer es ayudar a la gente a ser simpática, es decir, a no pensar sólo en sí misma y a pensar que para vivir con el prójimo hay que contar con él. El otro está en mí, las imágenes de los otros están en mí y me constituyen como sujeto. La idea misma de un individuo egoísta es un sinsentido porque esto obliga a que nos olvidemos de que el individuo está constituido por partes del otro. Y cuando hablo de un individuo simpático no empleo el término en su acepción más común, digamos alguien simplemente simpático. No. Se trata del sentido que tenía la palabra en el siglo XVIII, donde la simpatía era la presencia del otro en mí. Necesito entonces la presencia del otro en mí y el otro necesita mi presencia en él para que podamos constituir un espacio donde cada uno sea un individuo abierto al otro. Yo cuido del otro como el otro cuida de mí. Eso es un individuo simpático.

–Vamos con la simpatía, pero sobre qué bases se construye el individuo que viene después del liberalismo. ¿La razón, la religión, el deporte, el ocio, la solidaridad, otra idea del marcado?

–En este libro hice un inventario sobre los relatos antiguos: el relato del logos, de la evasión del alma de los griegos, el relato sobre la consideración del otro en los monoteísmos. Me di cuenta de que en ambos relatos había cosas interesantes y también aterradoras. Por ejemplo, la opresión de las mujeres en el patriarcado monoteísta equivale a la opresión de la mitad de la humanidad. ¿Acaso queremos repetir esa experiencia? No, por supuesto. Otro ejemplo: en el logos, para que haya una clase de hombres libres en la sociedad es preciso que haya una clase oprimida y esclavizada. ¿Queremos repetir eso? No. Refundar nuestra civilización luego de los tres caminos sin salida que fueron el nazismo, el stalinismo y el liberalismo requiere una refundación sobre bases sólidas. Por eso llevé a cabo el inventario, para ver qué podíamos recuperar y qué no, cuánto del pasado podía servirnos y cuánto no. La segunda consideración atañe a aquello que podría ayudar al individuo a ser simpático antes que egoísta. Para ello es preciso reconstruir un medio donde se pueda ser simpático y no egoísta. En este contexto, la idea de la reconstrucción de lo político, de una nueva forma del Estado que no esté dedicado a conservar los intereses económicos, sino a preservar los intereses colectivos, es central.

–¿Cuál es entonces el gran Relato que podría salvarnos?

–Hemos dejado en el camino los grandes relatos de antes y creemos cada vez menos en el gran relato del mercado. Estamos a la espera de algo que una al individuo, es decir, un gran relato. Yo propongo el relato de un individuo que ha dejado de ser egoísta, que no sea tampoco el individuo colectivo del stalinismo, ni tampoco el individuo ahogado en la raza que se cree superior como en el nazismo y el fascismo. Se trata de un relato alternativo a todo esto, de un relato que persiste en el fondo de la civilización. Creo que el valor de civilización occidental radica en que puso el acento en la individuación, es decir, la idea de la creación de un individuo capaz de pensar y actuar por sí mismo. No hay que olvidar la noción de individuo, sino reconstruirla. Contrariamente a lo que se dice, no creo que nuestras sociedades sean individualistas, no, nuestras sociedades son lamentablemente egoístas. Esto me hace pensar que al individuo como tal le queda mucho margen de existencia, que hay muchas cosas de él que no conocemos. Tenemos que hacer existir al individuo fuera de los valores del mercado. El individuo del stalinismo fue disuelto en la masa del colectivismo, el individuo del nazismo y del fascismo fue disuelto en la raza, el individuo del liberalismo fue disuelto en el egoísmo. El individuo liberal es un esclavo de sus pasiones y sus pulsiones. Debemos elevarnos de este camino sin salida liberal para recrear un individuo abierto al otro, capaz de realizarse totalmente. Hay textos filosóficos de Karl Marx que no soy muy conocidos y en los cuales Marx quería la realización total del individuo fuera de los circuitos mercantiles: en el amor, en la relación con los otros, en la amistad, en el arte. Poder crear lo máximo a partir de las disposiciones de cada uno. Tal vez habría que recuperar ese relato del Marx filósofo y olvidar el del Marx marxista.

Eduardo Febbro / Desde París

Tomado: Página 12.com.ar

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14 may 2010

Sepa lo que es el capitalismo

Para contrarrestar la proliferación de versiones idílicas acerca del capitalismo y su capacidad para promover el bienestar general examinemos datos oficiales obtenidos del sistema de la ONU. El capitalismo tiene legiones de apologistas. Muchos lo hacen de buena fe, producto de su ignorancia y por el hecho de que, como decía Marx, el sistema es opaco y su naturaleza explotadora y predatoria no es evidente ante los ojos de mujeres y hombres. Otros lo defienden porque son sus grandes beneficiarios y amasan enormes fortunas gracias a sus injusticias e inequidades. Hay además otros ("gurúes" financieros, "opinólogos", "periodistas especializados", académicos "bienpensantes" y los diversos exponentes del "pensamiento único") que conocen perfectamente bien los costos sociales que en términos de degradación humana y medioambiental impone el sistema. Pero están muy bien pagados para engañar a la gente y prosiguen incansablemente con su labor. Ellos saben muy bien, aprendieron muy bien, que la "batalla de ideas" a la cual nos ha convocado Fidel es absolutamente estratégica para la preservación del sistema, y no cejan en su empeño. Para contrarrestar la proliferación de versiones idílicas acerca del capitalismo y de su capacidad para promover el bienestar general examinemos algunos datos obtenidos de documentos oficiales del sistema de Naciones Unidas. Esto es sumamente didáctico cuando se escucha, máxime en el contexto de la crisis actual, que la solución a los problemas del capitalismo se logra con más capitalismo; o que el G-20, el FMI, la Organización Mundial del Comercio y el Banco Mundial, arrepentidos de sus errores pasados, van a poder resolver los problemas que agobian a la humanidad. Todas estas instituciones son incorregibles e irreformables, y cualquier esperanza de cambio no es nada más que una ilusión. Siguen proponiendo lo mismo, sólo que con un discurso diferente y una estrategia de "relaciones públicas" diseñada para ocultar sus verdaderas intenciones. Quien tenga dudas mire lo que están proponiendo para "solucionar" la crisis en Grecia: ¡las mismas recetas que aplicaron y siguen aplicando en América Latina y África desde los años ochenta! A continuación, algunos datos (con sus respectivas fuentes) recientemente sistematizados por CROP, el Programa Internacional de Estudios Comparativos sobre la Pobreza radicado en la Universidad de Bergen, Noruega. CROP está haciendo un gran esfuerzo para, desde una perspectiva crítica, combatir el discurso oficial sobre la pobreza elaborado desde hace más de treinta años por el Banco Mundial y reproducido incansablemente por los grandes medios de comunicación, autoridades gubernamentales, académicos y "expertos" varios. Población mundial: 6800 millones, de los cuales 1020 millones son desnutridos crónicos (FAO, 2009) 2000 millones no tienen acceso a medicamentos (www.fic.nih.gov) 884 millones no tienen acceso a agua potable (OMS/UNICEF 2008) 924 millones “sin techo” o en viviendas precarias (UN Habitat 2003) 1600 millones no tienen electricidad (UN Habitat, “Urban Energy”) 2500 millones sin sistemas de dreanajes o cloacas (OMS/UNICEF 2008) 774 millones de adultos son analfabetos (www.uis.unesco.org) 18 millones de muertes por año debido a la pobreza, la mayoría de niños menores de 5 años. (OMS) 218 millones de niños, entre 5 y 17 años, trabajan a menudo en condiciones de esclavitud y en tareas peligrosas o humillantes como soldados, prostitutas, sirvientes, en la agricultura, la construcción o en la industria textil (OIT: La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance, 2006) Entre 1988 y 2002, el 25 % más pobre de la población mundial redujo su participación en el ingreso mundial desde el 1.16 por ciento al 0.92 porciento, mientras que el opulento 10 % más rico acrecentó sus fortunas pasando de disponer del 64,7 al 71.1 % de la riqueza mundial . El enriquecimiento de unos pocos tiene como su reverso el empobrecimiento de muchos. Ese solo 6.4 % de aumento de la riqueza de los más ricos sería suficiente para duplicar los ingresos del 70 % de la población mundial, salvando innumerables vidas y reduciendo las penurias y sufrimientos de los más pobres. Entiéndase bien: tal cosa se lograría si tan sólo se pudiera redistribuir el enriquecimiento adicional producido entre 1988 y 2002 del 10 % más rico de la población mundial, dejando intactas sus exorbitantes fortunas. Pero ni siquiera algo tan elemental como esto es aceptable para las clases dominantes del capitalismo mundial. Conclusión: si no se combate a la pobreza (¡ni se hable de erradicarla bajo el capitalismo!) es porque el sistema obedece a una lógica implacable centrada en la obtención del lucro, lo que concentra la riqueza y aumenta incesantemente la pobreza y la desigualdad económico-social. Después de cinco siglos de existencia esto es lo que el capitalismo tiene para ofrecer. ¿Qué esperamos para cambiar al sistema? Si la humanidad tiene futuro, será claramente socialista. Con el capitalismo, en cambio, no habrá futuro para nadie. Ni para los ricos ni para los pobres. La sentencia de Friedrich Engels, y también de Rosa Luxemburgo: "socialismo o barbarie", es hoy más actual y vigente que nunca. Ninguna sociedad sobrevive cuando su impulso vital reside en la búsqueda incesante del lucro, y su motor es la ganancia. Más temprano que tarde provoca la desintegración de la vida social, la destrucción del medio ambiente, la decadencia política y una crisis moral. Todavía estamos a tiempo, pero ya no queda demasiado. Dr. Atilio A. Boron Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales Tomado: Kaos en la Red

7 ago 2009

Marx y Martí, raíces y alas

El pensamiento critico, democrático y emancipador es patrimonio medular de la izquierda “Quien pretenda ensillar al cubano, será sacudido” José Martí Debemos realizar lo que Marx llamaba imperativo categórico: eliminar las causas que permitenla explotación, la opresión, la enajenación y la discriminación de los seres humanos. Debemos luchar, como quería Martí, por una patria con todos y para el bien de todos. “El capitalismo es un sistema que suda toxinas venenosas por todos los poros”, escribe Fidel en una de sus Reflexiones. Un capitalismo depredador, excluyente, homicida y ecocida,está mostrando su extrema vulnerabilidad. Fracasa el capitalismo de casino, de bancos dueños de todo y de la humillación constate del ser humano..... Sin embargo, en la búsqueda de la alternativa, no podemos repetir experiencias que se caracterizaban por reducciones, división de valores, pobreza, discriminaciones, violencia enmascarada o claras dictaduras. Ninguna persona conciente, está dispuesta, ni apuesta, a quela solución consista en volver al “socialismo real” del siglo XX. El capital, transitoriamentetriunfanteen la época, desarrolla una sistemática e integralbatalla a fin de modificar el pensamiento revolucionario radical y humanista y confundir a sus defensoresutilizando, en especial, el lenguaje polisémico, oscuro, indeterminado y trastocando los núcleos esenciales de la teoría. Pero no solo el capital, existen destacamentos revolucionariosque no desean el esclarecimiento de la practica realizada y menos la teoría empleada. Desconocimiento e ignorancia incluida, lo esencialde esta posición es que se teme la autocríticaafecte posiciones de prestigioe imposibilite a los destacamentos en el poder, gobernar como se ha gobernado al demostrarse su inviabilidad. En tiempos posmodernos, decepcionantes y ambiguos se hace pues, imprescindible la precisión y jerarquización de los valores y los conceptos. En Cuba se hace un esfuerzo por renovar la teoría y rescatar los firmes asideros brindados por los fundadores, sin que ello impida la incorporación de todo lo nuevo que la vida y el pensamiento ha brindado a la práctica revolucionaria. Para ello un grupo de revolucionarios, entre los que se destacan en Cuba el compañero Hart y la compañera Soledad Cruz, han trabajado por defendery fortalecer nuestra identidad en el rescate de dos paradigmas imprescindibles: Marx y Martí. Medardo Vitierseñalaba en 1944, "… la hechura y los elementos superiores del ideal martiano, están matizados por doctrinas, ideas e instintos ajenos a este", Y señalaba que había que rescatar a Cuba, no de ningún enemigo, sino de los errores y culpas interiores. Marx también tuvo que decir Yo no soy marxista, no para renegar de sus posiciones, como han querido presentar algunos, sino al observar como sus teorías eran deformadas por seguidores ignorantes o voluntaristas. Marx y Marti. Ambos amaban tanto la libertad de los pueblos como la libertad personal, amaban tanto la justicia como la forma adecuada de implantarla, desconfiabande los Mesías libertadores que creían que un pueblo se fundaba como un campamento. Honra a todo cubano las palabras de Martí sobre Marx. El 14 de marzo de 1883—Carlos Marx se dejó caer en un sillón y quedó dormido para el futuro. En todo el mundo se congregaron miles de trabajadores para expresar su dolor y reafirmar la decisión de continuar su lucha. Martídescribió en una crónica dirigida a La Nación de Buenos Aires, con fecha 29 de marzo de 1883: “Ved esta gran sala”. “Karl Marx ha muerto. Como se puso del lado de los débiles merece honor. […] ”Ved esta sala: la preside, rodeado de hojas verdes el retrato de aquel reformador ardiente, reunidor de hombres de diversos pueblos y organizador incansable y pujante. La Internacionalfue su obra: vienen a honrarlo hombres de todas las naciones. La multitud, que es de bravos braceros, cuya vista enternece y conforta, enseña más músculos que alhajas y más caras honradas que paños sedosos…”Aquí están buenos amigos de Karl Marx, que no fue solo movedor titánico de las cóleras de los trabajadores europeos, sino veedor profundo en la razón de las miserias humanas, y en los destinos de los hombres, y hombre comido del ansia de hacer bien”. Marx: “Es verdad que existen algunos comunistas que, de forma simplista, se niegan a tolerar la libertad personal y desearían eliminarla del mundo, porque consideran que es un obstáculo a la completa armonía. Pero nosotros no tenemos ninguna intención de cambiar libertad por igualdad…” Marx unió el socialismo revolucionario con la democracia, una democracia que demolía el Estado representativo, los partidos cuarteleros y la desconfianza en los trabajadores.Cualquier ruptura del vínculo entre democracia y socialismo, puede llamarse cualquier cosa menos marxista.“La emancipación de los trabajadores debería ser obra de los trabajadores mismos";escribió. Pero a pesar de la gran difusión de sus teorías todavía no se conoce al Marx total. Ni toda su obra ha sido traducida a todos los idiomas principales, ni siempre fueron buenas las traducciones. Disputas y conflictosinternos en el antiguo Partido Socialdemócrata Alemán –PSA- ocasionaron negligencias y coyunturalismo en el estudio y uso de las obras de Marx y Engels, las represiones estalinistasque diezmaron a los estudiosos marxistas en la ex URSS y más tarde la caída del socialismo europeo contribuyeron notablemente a su reduccionismo. En cuanto a la herencia recibida por revolucionarios latinoamericanos la mayoría conoció a Marx a través de Lenin y a este último a través de Stalin. La manipulación y censura de sus escritos y su continuo uso táctico en función de las necesidades políticas, lo dogmatizaron y redujeron a varias citas. Los avatares de los Grundisse es un ejemplo. Otros dos ejemplos sonilustrativos. La Ideología Alemana fue estudiada como una obra exhaustiva del Materialismo Dialéctico –expresión que jamás uso Marx-, una evidente exageración interpretativa del marxismo estatal. La concepción marxista de la historia debe ser buscada en la totalidad de la obra de Marx y no en ningún libro acabado. En cuanto al Capital, el tercer libro tiene más de cinco mil acotaciones de Engels como editor, lo cual muestra que el textoteníauna teoría económica inconclusa,la mayoría eran apuntes económicosprovisionalesdestinados a comprobaciones y precisiones futuras. Marx le dio tanta importancia a la explotación como a la enajenación, pero esto no nos fue dejado claro por Partidos que tenían muy poco de emancipadores. En notas manuscritas hechas en 1844, rechazó el existente "comunismo vulgar" que negaba el pleno desarrollo de las potencias de la personalidad humana. Marx aspiraba a un comunismo que sería un "humanismo totalmente desarrollado", donde la libertad ampliada contrastaba con la libertad restringida de los individuos-propietarios. En 1845, él y su amigo Engels elaboraron una argumentación contra el elitismo de una corriente socialista representada por Bruno Bauer. En 1846 dijeron: "en nuestra época, democracia y comunismo son la misma cosa"; es decir, “el movimiento autónomo de una inmensa mayoría en interés de una mayoría inmensa” En sus “Instrucciones” al 1er Congreso de la Asociación Internacional de los Trabajadores Marx señala: “El gran mérito de este movimiento (se refiere al trabajo cooperativo) consiste en mostrar que el sistema actual de subordinación del trabajo al capital, sistema despótico que lleva al pauperismo, puede ser sustituido por un sistema republicano y bien hechor de asociación de productores libres e iguales.” En La Guerra Civil en Francia, Marx escribe: “...las sociedades cooperativas unidas han de regular la producción nacional con arreglo a un plan común,…, ¿qué será eso entonces, caballeros, más que el comunismo, comunismo “realizable”?.. Marx también afirmó: “en vez del lema conservador -Un salario justo por una jornada de trabajo justa-…la clase obrera deberá inscribir en su bandera esta consigna revolucionaria: Abolición del trabajo asalariado.”Pero muchos de sus seguidores olvidaron, menospreciaron y también ocultaron estas cosas. En un periódico editado en 1847, pocos meses antes del Manifiesto Comunista, la Liga de los Comunistas anunció: “Es verdad que existen algunos comunistas que, de forma simplista, se niegan a tolerar la libertad personal y desearían eliminarla del mundo, porque consideran que es un obstáculo a la completa armonía. Pero nosotros no tenemos ninguna intención de cambiar libertad por igualdad… Pongámonos a trabajar para establecer un estado democrático... “ Marx dejó claro su pensamiento libertario cuando escribió: “La libertad de prensa es la confesión abierta del pueblo hacia sí mismo y el reconocimiento limpio y sincero, como es conocido es salvador. Ella es el espejo espiritual en el cual el pueblo se ve a si mismo y el auto conocimiento es la primera condición de la sabiduría”. Carlos Marx estaba harto del idealismo pequeño burgués, de socialismo campesino y cuartelero, y de voluntarismos morales, por eso viendo lo que concebían los que en su tiempo se hacían llamar marxistas dijo su categórica frase: "Todo lo que sé es que yo no soy marxista". Federico Engels en una carta que dirige al yerno cubano de Marx, sí cubano, para quienes pretenden que nada tenemos que ver con Marx, Paul Lafargue, fechada el 27 de octubre de 1890, exponía las razones que habían llevado a Marx a decir aquella frase, la fundamental de ellas era la relativa a que la mayoría de los grupos que ya en vida de Marx se autocalificaban como marxistas, practicaban un simple socialismo vulgar de carácter ideológico. Hoy, desde su tumba, debe seguir repitiéndola, pues muchos que se autocalifican de “marxistas”, siguen practicando un marxismo vulgar, aunque en honor a la verdad otros que se autodefinen como revolucionarios, prefieren negarlo completamente. Sabemos que El Manifiesto Comunista proclamó que el primer objetivo de la revolución era "ganar la batalla de la democracia". ¿Qué significa conquista de la democracia en este contexto histórico? Significa, nada más y nada menos, la construcción de las condiciones que hicieran posible que el poder político estuviera en manos de los trabajadores y el pueblo organizado, para que fuese efectivamente clase gobernante, que gobiernen no la misma maquinariadel poder burgués, sino unacon otras formas y contenidos, lo que implica la transformación democrática delEstado hacia un estado democrático radicalizado. “Los filósofos interpretaron el mundo…de lo que se trata es de cambiarlo”, señaló. Marx era un científico y eso exigía del proletariado, así como del partido en el que estos se organizaran. Marx insistió siempre en la necesidad de una concepción científica, Incluso llegó a expresar "la clase obrera no tiene ideales por realizar", o sea, la meta históricano es en esencia una cuestión ética, sino práctica, empírica. Como exponía Marx en sus manuscritos económicos-filosóficos "en la doctrina de que el hombre es la esencia suprema para el hombre y por consiguiente en el imperativo categórico de echar por tierra todas las relaciones en que el hombre sea un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable". Martí: “Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorralarlos……Para Zares no es nuestra sangre…el cubano, indómito a veces por lujo de rebeldía, es tan áspero al despotismocomo cortés con la razón…quien pretenda ensillarlo será sacudido…” Martí, precursor, no trasplantó modelos, sembró ideas para crear un nuevo pueblo y una nueva nación, asentado en las mejores tradiciones de la humanidad. Lograr una sociedad democrática y libre de toda opresión interna o externa y la consolidación de la independencia económica nacional, la soberanía popular y la justicia social fue su meta. Se ha de trabajar para esas verdades, como nos dijo "dé soluciones propias a conflictos propios", haciendo de la política, como él mismo dijera, "un arte que lleve a los pueblos afligidos hacia el bien". Y esto nos dejó como definición imperecedera: “De los derechos y opiniones de todos sus hijos está hecho un pueblo y no de los derechos y opiniones de una clase sola de sus hijos: y el gobierno de un pueblo es el arte de ir encaminando sus realidades, bien sean rebeldías o preocupaciones, por la vía más breve posible, a la condición única de la paz, que es aquella que no haya un solo derecho mermado. También precisó: “Política es eso, el arte de ir levantando hacia la justicia la humanidad injusta, de conciliar la fiera egoísta con el Ángel generoso, de favorecer y de armonizarpara el bien general, y con miras a la virtud los intereses… Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose porque la crítica es la salud……que en nuestra patriaorganizada rechazaremos sin duda por la debilidad que produce en el carácter del hombre la esperanza en otra fuente de bienestar que no sea elesfuerzo de su persona… Ayudar al que lo necesita no solo es parte del deber, sino de la felicidad,…Solo el ejercicio general del derecho libra a los pueblos del dominio de los ambiciosos… Y en su ultima carta a Juan Gualberto Gómez le dice:”…conquistáremos la justicia toda. Martí, que supo prever los peligros de la vocaciónimperial de Estados Unidos,señaló con igual vehemencia los defectos de una lucha donde no se evitan los vicios que se combaten porque: “…quedó la libertad entre los poderosos que no la amaban, o la entendían sólo para su casta superior; porque la masa pública no conocía la libertad, ni la sabían defender,… porque la mayoría nacional, que es la que asegura la libertad, entendió sólo de ella el espíritu de independencia contra el extranjero”. Martí que hizo honor al héroe autentico no dudó en afirmar también: “… envilece a los pueblos desde la cuna el hábito de recurrir a camarillas personales, fomentadas por un interés notorio o encubierto, para la defensa de las libertades: … Ni misterios, ni calumnias, ni tesón en desacreditar, ni largas y astutas preparaciones para el día funesto de la ambición. O la república tiene… la pasión, en fin, por el decoro del hombre, o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos (...)” A los efectos nefastos del caudillismo durante la contienda emancipadora en Cuba y América antepone el principiodemocrático de con todos y para el bien de todos y la dignidad irrenunciable del hombre. Y no fue fácil. Le costó la vida. Tuvo que enfrentarse conincomprensiones de los heroicos guerreros por la independencia, que admira y quiere, pero recelan del pueblo y la democracia, sin comprenderlos peligros queacechan cuando quedan en manos de unos pocosel poder, el saber y las influencias y sabe que su visión de futuro y sus metas no se pueden hacer realidad solo porelites, sino por un pueblo todo educado en la democracia, para que sea obra perdurable. Su choque con Gómez y Maceo fue una lección de moral y ética, democracia y confianza en los principios por los que murió. En una carta a Máximo Gómez fechada en Nueva York, el 20 de octubre de 1884, le explica: “Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento”. Y en esa misma carta dice, “Domine Ud., General, esta pena, como dominé yo el sábado el asombro y disgusto con que oí un importuno arranque de Ud. y una curiosa conversación que provocó el General Maceo, en la que quiso-¡locura mayor¡ darme a entender que debíamos considerar la guerra de Cuba como una propiedad exclusiva de usted, en la que nadie puede poner pensamiento ni obra sin cometer profanación, y la cual ha de dejarse, si se la quiere ayudar, servil y ciegamente en sus manos. ¡No: no, por Dios- ¿Pretender sofocar el pensamiento, aún antes de verse, como se verán Uds. , mañana, al frente de un pueblo entusiasmado y agradecido, con todos los arreos de la victoria? El 10 de abril de 1892 funda el Partido Revolucionario Cubano y afirma: “para poner la república sincera en la guerra, de modo que ya en la guerra vaya, e impere por poder incontrastable, después de la guerra”… Sobre elPartido que tiene como principio la elección anual y la independencia de las organizaciones de base dice: “La grandeza es esa del partido revolucionario: que para fundar una Republica ha empezado por la República. Su fuerza es esa: que es la obra de todos, da derecho a todos”. Reitera que la labor de este partido es para que “el país, por falta de ordenación oportuna, no atraiga y justifique el arrebato de un caudillo impaciente, con igual daño grave del caudillo y de la república;… y para procurar que la fundación de la república no caiga en manos incapaces, ni parciales.” Martíaclara en Patria el 30 de abril de 1892: “La unidad de pensamiento, que de ningún modo quiere decir la servidumbre de la opinión, es sin duda condición indispensable del éxito de todo programa político…” Y define: Abrir al desorden el pensamiento del partido revolucionario Cubano sería tan funesto como reducir su pensamiento a una unanimidad imposible en un pueblo compuesto por factores diversos, y en la misma naturaleza humana”. Anteriormente había dicho, “Me parece que me matan un hijo cada vez que privan a un hombre del derecho de pensar…” El Partido del que habla Martí, Revolucionario Cubano, con todos y para el bien de todos, con su diversidad de ideas, parte de los mismos principios fundadores del Marxismo, y esta muy alejado de la experiencia histórica de los Partidos elitistas, dogmáticos, militaristas, perseguidores de la critica y la creatividad que usurparon el nombre del comunismo o de los viejos partidosburgueses que usurparon el nombre de Martí. La patria no tiene dueños. Es de todos los cubanos. Utilizar todo lo que sirva al mejoramiento humano. Antes de Marx, los diversos socialismos fueron elitistas y antidemocráticos en lo esencial. Pretendían imponer un modelo prefabricado, un plan que debería ser aplicado desde arriba o desde una dictadura político-educativa. El Corazón de la doctrina marxista es la emancipación total del ser humano, es no pretender cambiar la justicia por la libertad, es establecer un estado plenamente democrático.El corazón de la doctrina martiana, es tanto conquistar la justicia toda, como el respetar la dignidad plena del hombre, es tanto la independencia como la democracia. Su honestidad a toda prueba y su lucha a muerte por impedir que cayeran sobre Cuba los más funestos peligros, el imperio y el caudillo. Para los cubanos especialmente, Martí es paradigma y la excepción. Su singularidad fue agrupar en una sola persona al pensador y al hombre de acción. El intelectual que hace resurgir la esperanza, llevando al unísono la creación teórica, y lalabor conspirativa. El líder político que avivala luchabajo una bandera de participación popular, con plena integración de los negros y mulatos, de los pinos nuevos y viejos. El patriota que logra organizar la insurrección en la emigración y que crea las bases de una gran solidaridad con la nación.El guía que concibe la lucha con astucia y sagacidad, y desea hacer una guerra breve y sin odio y nos lega una concepción de hondura filosófica sin precedente. No define la guerra como justa, sino como necesaria. Su grandeza: Un intelectual que muere como soldado, luchando no sólo por la libertad de Cuba, sino por la libertad de todos, porque para él, Patria es humanidad. El luchador que sueñala naciónque no se realiza y cuyo rescate inicia la generación del centenario y la nuestra tiene que seguir rescatando. Trabajar para verdades y no para sueños, esimportante legado que nos dejó, ese extraordinario estadista que fue Martí, de forma que ningún dogma, ni ningún instinto, limiten las posibilidades creativas e infinitas del ser humano; Las bases de la nación nueva serán, el trabajo y la libertad de expresión. Trabajar en lo verdadero y decir sin miedo lo que se piensa. He ahí las dos raíces. La doctrina martiana de no dañar la justicia por el modo equivocado de pedirla, de libertad, amor, solidaridad, de la utilidad de la virtud y el señorío de la dignidad plena del hombrenos llama hoy a todos los cubanos, a no convertirla en una consigna más, sino en realidad. La doctrina marxista, identificada en estos mismos principios, de que la condición de la libertad de todos es la de cada uno,nos llama igualmente a ser coherentes y dignos del sacrificio de nuestro pueblo en 50 años de revolución. No, no hay un Marx joven y otro viejo, No hay un Martí ante o pos. No, no hay que decir que Marx era martiano o que Martí era marxista. Hay revolucionarios integrales y complejos que nos dejaron sus luces, inquietudes yraíces, que nos obligan a desplegar las alas de la creatividad y el valor para de acuerdo con estos nuevos tiempos, continuar el camino de la emancipación humana. Ambos arquetipos son asignaturas pendientes para muchos “revolucionarios”, que siguen soñando, al estilo de las ilusiones cavernarias del capital, con “dictaduras revolucionarias” desembozadas o encubiertas, confunden unidad con unanimidady centralismo democrático con centralismo burocrático, en vez de profundizar y radicalizar la democracia, no la posible, la necesaria, la paradigmática, la que buscaban Marx y Martí. Carlos C. Díaz y Leonel González Tomado de Kaos en la Red

16 mar 2009

Reimaginar el socialismo. Estar a la altura de las circunstancias

Imagen J. Kalvellido
El socialismo está de moda. “Ahora todos somos socialistas”, declara el Newsweek. Tal y como lo dice la derecha, vivimos actualmente en los Estados Unidos Socialistas de Europa. Pero ¿qué tienen que decir de la crisis económica global quienes se definen como socialistas (y sus amigos progresistas)?
Si no se ha oído a los socialistas hacer demasiado ruido respecto a la caída del capitalismo, no es precisamente porque seamos pocos para producir un ruido audible. Nosotros, como cualquiera en Wall Street en, digamos 2006, apreciamos la capacidad de autoafirmación del capitalismo americano, su habilidad para recuperarse y encontrar nuevos caminos para desarrollarse, como hizo después de las depresiones de 1877, 1893 y 1930. De hecho El Manifiesto Comunista puede leerse no sólo como una acusación al capitalismo sino también como un impresionante himno a su dinamismo. Es bien conocido el chiste sobre el economista marxista que acertó en la predicción de once de las tres últimas recesiones.
Pero puede que esta vez el paciente no se levante de la camilla por más que se le apliquen electrochoques para “estimularlo”. Parece que hemos entrado en la espiral de la muerte en que el aumento del paro lleva a la reducción del consumo y de ahí a más paro. Cualquier alegría que podamos sentirnos tentados a experimentar viendo a los directivos perder sus jets corporativos y a los ex - señores del universo limpiarse los huevos de sus caras, se estrella rápidamente contra el sufrimiento cada vez más vívido que nos rodea. Las despensas de alimentos y los albergues ya no pueden cubrir la demanda; millones de personas se enfrentan a la vejez con sus pensiones esquilmadas; nosotros mismos nos consumimos de ansiedad respecto al futuro que espera a nuestros hijos y nietos.
Además, no se suponía que las cosas ocurrieran de esta forma. Se suponía que habría una revolución ¿os acordáis? La idea, predicción, fe o lo que sea, socialista era que el capitalismo caería cuando las gentes se cansarían de intentar vivir de las migajas que caen de la mesa de los ricos y se alzarían de alguna forma –preferiblemente de forma inclusiva, democrática y no violenta- y se harían con la riqueza por ellos mismos. Esta toma de posesión no se habría parecido en nada a una “nacionalización” como la que se discute actualmente, en la que la riqueza pública fluye hacia el sector privado sin o con poco cambio en las élites que la controlan o en la forma en que se ejerce el control. Nuestras expectativas como socialistas eran que la gran cantidad de organización requerida para un cambio revolucionario crearía una infraestructura de gobierno, construido por –entre otras piezas del rompecabezas- los sindicatos, organizaciones comunitarias, grupos de intereses y nuevas organizaciones de parados y nuevos pobres.
También se suponía que sería sencillo para las masas tomar o “apoderarse” de la infraestructura física del capitalismo industrial –los “medios de producción”- y empezar a hacerla trabajar para el bien común. Pero gran parte de los medios de producción han volado al exterior; a China, por ejemplo, este bastión del capitalismo autoritario. Cuando contemplamos nuestro paisaje, con cada vez más cierres y examinamos las ruinas del capitalismo financiero, vemos banco detrás banco, inmobiliarias y compañías de seguros, compañías de títulos, compañías de seguros, agencias de notación y centrales telefónicas, pero no suficientes empresas que hagan algo realmente utilizable, como alimentos o medicamentos. En los últimos años el capitalismo se ha vuelto cada vez más abstracto, de una forma casi mística. Fuera de los sectores manufacturero y de servicios, cada vez menos gente es capaz de explicar a sus hijos lo que hacen para ganarse la vida. Los estudiantes más brillantes han ido a las finanzas, no a la física. Los mayores edificios urbanos contienen cubículos y pantallas de computadores, no líneas de ensamblaje, laboratorios, estudios o aulas. Incluso nuestra industria de bandera, la fabricación de automóviles, requeriría un gran retoque para hacer algo utilizable: no más automóviles, menos aún todoterrenos, sino más molinos de viento, autobuses y trenes.
Lo más cargante, desde una perspectiva socialista, es la noción evidente de que el capitalismo puede dejarnos con menos de lo que encontró en este planeta hace 400 años, cuando el modo de producción capitalista empezó a despegar. Marx pensó que el capitalismo industrial había resuelto potencialmente el viejo problema de la escasez y que había bienes en abundancia para avanzar siempre y cuando se distribuyeran de modo equitativo. Pero el capitalismo industrial –con algo de ayuda del comunismo industrial- ha llevado a un tal grado de destrucción medioambiental que amenaza a nuestra especie, junto a muchas otras. El clima se está calentando, la oferta de petróleo está alcanzando sus niveles máximos, los desiertos están avanzando y los mares se están elevando y contienen cada vez menos peces para alimentarnos. No hace falta ser un pesimista chiflado para darse cuenta de que el próximo capítulo puede ser la extinción.
En una situación como ésta en que están en juego la supervivencia biológica a largo plazo y la económica diariamente, la única cuestión relevante es: ¿tenemos un plan? ¿Es posible ver una salida e ir hacia un futuro justo, democrático, sostenible (añada sus adjetivos favoritos)?
Pongámoslo claro sobre la mesa: no lo tenemos. Por lo menos, no tenemos a punto, para sacárnoslo del bolsillo, ningún guión de como organizar la sociedad. Si ello puede sonar a negligencia por nuestra parte, hay que explicar que el socialismo era una idea de como reordenar la propiedad y la distribución y, hasta cierto punto, la gobernanza. Asumía que había mucho valor para poseer y distribuir; no imaginaba tener que habérselas con un modo de vida completamente nuevo y sostenible desde el punto de vista medioambiental. Además, la historia del socialismo ha sido desfigurada por demasiados dirigentes con un plan perfecto, siempre y cuando pudieran ganar el siguiente debate, llevar a cabo un golpe o conseguir suficiente gente que les siguiera.
Pero comprendemos –y esto es una de las cosas que nos caracterizan como “socialistas”- que la ausencia de un plan, o por lo menos de algún tipo de proceso deliberativo para planear lo que hay que hacer, no puede continuar siendo una opción. La gran promesa del capitalismo, al principio sugerida por Adam Smith y recientemente insertada en el “fundamentalismo de mercado”, era que no había necesidad de planear nada ya que el mercado se encargaría de todo por nuestra cuenta. En vez de infundir confianza, esta versión de la empresa privada ha fomentado la pasividad frente a esta divinidad inescrutable, el Mercado. Desregulad, dejad a los salarios caer a su nivel “natural”, convertid lo que queda del gobierno en una fuente inagotable de gratificaciones para los contratistas… ¡a vivir! Bien, la cosa no ha funcionado y la idea central del socialismo todavía está ahí: que la gente puede agruparse y planear como solucionar sus problemas, o por lo menos muchos de sus problemas, colectivamente. Que nosotros –no el mercado o los capitalistas o alguna élite de súper-planificadores- tenemos que controlar nuestro propio destino.
Lo admitimos: no tenemos ni siquiera un plan para el proceso deliberativo que sabemos que debe reemplazar la locura anárquica del capitalismo. Desde luego tenemos cierta noción de como debe funcionar, basándonos en nuestras experiencias con el movimiento de derechos humanos, el movimiento de mujeres y el movimiento de trabajadores, así como con un gran número de empresas cooperativas. Esta noción está centrada en lo que todavía llamamos “democracia participativa”, en la que todas las voces se oyen y todo el mundo es igualmente respetado. Pero no tenemos modelos precisos de democracia participativa a la escala requerida actualmente, que implica a cientos de millones, y potencialmente billones, de participantes a la vez. ¿Cómo sería este modelo? Hay algunos modelos fascinantes para estudiar, como los famosos experimentos del Partido de los Trabajadores brasileño para desarrollar un presupuesto participativo en Porto Alegre. El fundador del Z Magazine, Michael Albert, desarrolló una aproximación muy detallada a la planificación a partir de las masas, a la que denomina economía participativa, o “parecon”. Uno de nosotros (Fletcher, en su libro Solidarity Divided, escrito con Fernando Gapasin) ha propuesto una red local de asambleas populares. Pero todo eso es experimental y nos damos cuenta de que cualquier sistema de planificación democrática de masas será caótico. Se tambaleará; a veces se equivocará; y será devuelta muchas veces a la oficina planificadora.
Pero como socialistas sabemos el espíritu con que debe emprenderse este gran proyecto de salvación colectiva, el espíritu de solidaridad. Una noción hasta hace poco anticuada, que cobra vida de nuevo en el simbolismo y la energía de la campaña de Obama. El estribillo ¡Sí, podemos! era el slogan del movimiento Trabajadores del Campo Unidos y fue adoptado por varios sindicatos y organizaciones comunitarias para enfatizar lo que una gran cantidad de gente puede conseguir a través de la acción colectiva. Incluso las llamadas relativamente anodinas de Obama a un nuevo compromiso con el voluntariado y el servicio a la comunidad parecen haber inspirado un espíritu de “devolver”. Si la idea de planificación democrática, de controlar nuestro destino, es el contenido intelectual del socialismo, la solidaridad es su fuente de energía emocional: la comprensión moral y la firme convicción de que por apabullantes que sean los desafíos, estamos juntos en ello.
Sin embargo, sin organización la solidaridad es un sentimiento vacío –formas de pensar y de trabajar conjuntamente y de conectar los movimientos sociales que luchan diariamente contra la injusticia. Vemos una oportunidad extraordinaria en el sombrío hecho de que millones de americanos han sido convertidos en innecesarios por la economía capitalista y son libres de dedicar sus considerables talentos a crear una alternativa más justa y sostenible. Pero si somos serios respecto a la supervivencia colectiva frente a nuestras múltiples crisis, debemos construir organizaciones, inclusive las explícitamente socialistas, que puedan movilizar este talento, desarrollar liderazgo y lanzar batallas locales. Debemos ser serios porque las élites capitalistas que han dirigido las cosas hasta ahora han perdido todo su crédito, o incluso respeto, y nosotros – los progresistas de todos los colores – somos los únicos a la altura de las circunstancias.
Barbara Ehrenreich es una periodista norteamericana que goza de gran reputación como investigadora de las clases sociales en EEUU. Su libro más reciente es This Land Is Their Land: Reports From a Divided Nation. Bill Fletcher Jr. es el editor de Black Commentator, y fundador del Center for Labor Renewal.
Traducción: Anna Garriga
Tomado de Sin Permiso
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