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14 may 2010

Chávez nacionaliza la comida

Estatizó una de las mayores empresas alimentarias de Venezuela Filial de la empresa mexicana líder mundial en tortillas de maíz, Monaca tuvo una disputa con el gobierno por presuntas violaciones al control de precios y uno de sus directivos había ido preso por cargos de corrupción. Días después de denunciar el desabastecimiento deliberado de alimentos básicos, el presidente venezolano Hugo Chávez ordenó la nacionalización de una de las principales empresas de alimentos del país, Monaca. Su figura legal es Sociedad Mercantil Molinos Nacionales y está dirigida por la líder mundial en tortillas de maíz, la mexicana Gruma. Su relación con el gobierno bolivariano no había sido la mejor en estos últimos meses. Primero, a finales de 2009, había sido intervenida porque uno de sus socios minoritarios es un banquero, hoy preso por malversación de fondos y otros cargos de corrupción. En las últimas semanas, además, el Indepabis, el organismo estatal que controla los precios fijados por el gobierno y el abastecimiento de bienes de primera necesidad, le había dado un alerta, que la empresa había rechazado públicamente por considerarla falsa. La noticia se conoció el miércoles pasado, cuando salió publicada en el Boletín Oficial. “Decreto la adquisición forzosa de todos los bienes de Monaca que sirven a la producción, procesamiento y almacenamiento a gran escala de harina de maíz, pasta, arroz, aceite, avena”, informó el texto. El objetivo, según el mandatario, es consolidar la capacidad de producción agroindustrial del Estado bolivariano. Como otras empresas expropiadas y nacionalizadas, según orden presidencial, las plantas de Monaca pasarán a un régimen de propiedad colectiva, que incluye a todos los trabajadores actuales. Desde hace más de dos años, el gobierno de Chávez concretó varias “adquisiciones forzosas” de empresas relacionadas con la industria alimentaria, incluso cadenas de hipermercados. La ofensiva se intensificó el año pasado, después de la aprobación de una nueva ley de expropiaciones, que agilizó el procedimiento y lo limitó a una decisión presidencial. Al mismo tiempo, el gobierno venezolano decretó cuotas obligatorias de producción para una docena de alimentos básicos. A partir de ese momento, todas las empresas de la industria agroalimentaria tuvieron que destinar entre 70 por ciento y 95 por ciento de su producción, dependiendo del rubro, a una oferta de productos con precio regulado. El Indepabis se erigió como ente vigilante y llegó a cerrar temporalmente más de 700 negocios a finales de 2009, algunos fueron elegidos por el Ejecutivo y fueron expropiados. Monaca cuenta en Venezuela con seis plantas de producción, procesamiento y almacenamiento de harina de trigo, harina de maíz, pasta, arroz, aceite, avena, productos del mar, condimentos y especias. Es la filial en ese país de la mexicana Gruma, una empresa líder en tortillas de maíz, que el año pasado registró ventas por más de dos mil millones de dólares, cerca del 18 por ciento de ellas, en Venezuela. Por eso ayer las acciones de Gruma se derrumbaron tanto en la Bolsa mexicana como en la de Wall Street. La empresa mexicana controla el 72,86 por ciento de Monaca y, según sus directivos, son los que tomaban todas las decisiones de la filial venezolana. El restante 24,14 está en manos de Ricardo Fernández Barruecos, el banquero venezolano que fue detenido el año pasado, procesado por la adquisición irregular de cuatro bancos, todos ellos hoy intervenidos por el gobierno chavista. Eso había llevado a la intervención de Monaca, a pesar de que las autoridades de Gruma seguían sosteniendo que el banquero no tenía voz en las decisiones empresariales. El gobierno chavista puso un miembro en el directorio, pero aun así el Indepabis decomisó en marzo pasado, como medida preventiva, diez mil toneladas de trigo de una de las plantas de Monaca. Al cierre de esta edición, ni los dirigentes de Monaca ni sus jefes en Monterrey, México, habían comentado la decisión del presidente Chávez. Tomado de Página 12

19 feb 2009

Los cultivos transgénicos alimentan a las multinacionales, no a las víctimas de la crisis alimentaria

Amigos de la Tierra demuestra en un nuevo informe que los cultivos transgénicos están beneficiando a las multinacionales y no a los pequeños campesinos ni a las personas que sufren hambre, casi mil millones de personas por la última crisis alimentaria. Se demuestra también como la industria de los transgénicos truca las cifras para dar la sensación de que sus productos son cada vez más aceptados. Todo esto casi un año después de la publicación de una evaluación de la ONU que concluye que los cultivos transgénicos no suponen una solución para aliviar el hambre ni la pobreza.
El nuevo informe de la Federación Amigos de la Tierra Internacional “¿Quién se beneficia de los cultivos transgénicos? [1] muestra como la subida de los precios de los alimentos básicos por la crisis alimentaria mundial ha permitido a las multinacionales como Monsanto acumular beneficios record, aumentando de forma exponencial el precio de las semillas transgénicas y de los agroquímicos que venden a los agricultores. Monsanto anunció en Enero que sus beneficios del último trimestre se habían casi triplicado, y que su beneficio neto está previsto que se triplique desde los 984 millones de dólares en 2007 hasta los 2960 millones en 2010. “Los cultivos transgénicos son para alimentar a los gigantes de la industria biotecnológica, no a los pobres” afirmó Nnimmo Bassey, Director Ejecutivo de Amigos de la Tierra Nigeria y Presidente de Amigos de la Tierra Internacional. “La semillas transgénicas y sus pesticidas asociados son excesivamente caros para los pequeños campesinos de África. Los promotores de esta tecnología en los países empobrecidos están totalmente fuera de contacto con la realidad”.
Monsanto es la mayor empresa mundial de semillas, y prácticamente ostenta el monopolio de la tecnología transgénica. Las semillas modificadas genéticamente cuestan entre dos y cuatro veces más que las semillas convencionales. Monsanto también comercializa el Roundup, el herbicida más vendido en el mundo.
“Gracias en gran medida a Monsanto, los agricultores estadounidenses están afrontando incrementos dramáticos en los precios de las semillas transgénicas y en los químicos asociados” afirmó Bill Freese, del Centro por la Seguridad Alimentaria de EE.UU. “Los agricultores de países del Sur que se acojan a esta tecnología de Monsanto y otras multinacionales no pueden sino esperar la misma suerte, incrementos brutales del precio de las semillas y de los pesticidas, y un descenso radical en la disponibilidad de semillas no transgénicas.”
El coste de las semillas transgénicas no es el único problema. Los cultivos transgénicos no se cultivan ni están diseñados para aliviar la pobreza. La inmensa mayoría son soja y maíz destinados a alimentación del ganado y producción de agrocombustibles en países desarrollados.
EE.UU. produce más del 50% de los cultivos transgénicos a nivel mundial. Y cerca del 90% del área global cultivada con transgénicos está en 6 países americanos (EE.UU., Canadá, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), países con un sector agrícola altamente industrializado y orientado a la exportación.
En Europa, donde el cultivo de transgénicos supone una parte marginal de la agricultura, las multinacionales inflan las cifras para maquillar la realidad. El único cultivo autorizado es un maíz, que supone tan solo el 0,21% de la superficie agrícola en la UE. España es el único país europeo que lo cultiva a gran escala, con más de 80.000 hectáreas en 2008. Siete países europeos han prohibido el cultivo de este maíz por sus impactos ambientales e incertidumbres sobre la salud.
El lobby de la industria europea, EuropaBio, alega un 21% de incremento en la superficie de transgénicos en Europa respecto a 2007, cuando en realidad se ha producido un 2% de descenso. El truco es tan simple como eliminar de los cálculos a Francia, el último país en prohibir el cultivo de transgénicos [2].
“Los transgénicos no están haciendo nada por solucionar los problemas de los pequeños agricultores, ni en el Sur ni en Europa. Y es bochornoso utilizar la lucha contra el hambre para promocionar un negocio multimillonario, con graves impactos ambientales y sociales, y alarmantes riesgos para la salud” añadió David Sánchez, de Amigos de la Tierra España.
A pesar de más de una década de propaganda, la industria no ha introducido ni un solo cultivo transgénico que incremente los rendimientos, que sea más nutritivo, resistente a la sequía o a la salinidad. Los transgénicos disponibles hoy en día siguen siendo en un 80% resistentes a un herbicida, lo que ha disparado el uso de agroquímicos en los países productores. El resto son resistentes a insectos.
La apuesta por los transgénicos ha oscurecido el gran potencial de la agricultura agroecológica, de bajo coste, para la producción de alimentos y aliviar el hambre. Un esfuerzo de cuatro años por parte de la ONU, la “Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola” (IAASTD en sus siglas en inglés), que implico a 400 expertos de múltiples disciplinas, gobiernos y multinacionales, recomendó una apuesta por los métodos agroecológicos, que ofrecen incrementos en la productividad sin semillas ni químicos caros, y una reforma de las injustas normas de comercio internacional [3].
Para más información: En España: Teresa Rodríguez Pierrard, Prensa de Amigos de la Tierra: 680 936 327 – 913069900 David Sánchez Carpio, Responsable del Área de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra España, 913069921 – 691471389 En Bruselas: Helen Holder, Amigos de la Tierra Europa: Tel: +32 474 857 638 (móvil) or +32 2 542 01 82 En EE.UU.: Bill Freese, Center for Food Safety, United States: Tel: +1 202 547 93 59 En Africa: Nnimmo Bassey, Director ejecutivo de Amigos de la Tierra Nigeria y Presidente de Amigos de la Tierra Internacional, Tel: +234 80 37 27 43 95 (móvil)
Notas: [1] El informe “Quién se beneficia de los cultivos transgénicos?” http://www.foei.org/en/publications/pdfs/gmcrops2009full.pdf [2] http://www.europabio.org/documents/2008%20Cultivation%20chart.pdf [3] http://www.agassessment.org/
Teresa Rodríguez Pierrard Responsable de Comunicación y Gestión de Socios
Amigos de la Tierra.
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