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31 ene 2011

El “regalo” de Monsanto a Haití. Una breve historia de violencia


Ilustración: Grosz Revista Sin Permiso

Déjalo arder
"Un gran regalo de pascua" comentó Elizabeth Vancil, directora de Monsanto de iniciativas de desarrollo. Casi 60.000 sacos de semillas híbridas de maíz y otros vegetales fueron donados por Monsanto a Haití post-terremoto. En observancia del Día Mundial del Ambiente, 4 de Junio 2010, cerca de 10.000 granjeros rurales haitianos se congregaron en Papaye para marchar siete kilómetros hasta Hinche para celebrar este regalo. Al llegar, tomaron sus canastas de pascua con más de 400 toneladas de vegetales y las quemaron. [i] "¡Larga vida a la semilla nativa de maíz!" cantaron al unísono. "¡El OGM [organismo genéticamente modificado] de Monsanto viola la agricultura campesina!"
De acuerdo con Chavannes Jean-Baptiste, coordinador del Movimiento Campesino de Papay (MCP) "actualmente hay una escasez de semilla de maíz en Haití ya que muchas familias utilizaron las suyas para alimentar refugiados"[ii] Como cualquier corporación capitalista de desastres, Monsanto le tendió una mano en un momento de crisis al 65 por ciento de la población que sobrevive a base de agricultura de subsistencia. Pero no tendieron cualquier mano, más bien ofrecieron un puñado de semillas. Este puñado de semillas de maíz, el cultivo tradicional de Haití, estaba tratado con el fungicida Maxim XO. Con la misma benevolencia, no regalaron cualquier semilla de tomate, regalaron semillas tratadas con Thiram, un químico tan tóxico que la EPA (Environmental Protection Agency, Agencia de Protección Ambiental) ha decidido que es demasiado tóxico para uso casero y ordenado que cualquier trabajador agrícola que lo utilice debe usar ropa protectora. [iii] ¡Felices Pascuas! El sitio web oficial de Monsanto explica este donativo tóxico de la siguiente manera: "los tratamientos fungicidas para semillas se aplican con frecuencia a las semillas antes de ser sembradas para prevenir enfermedades relacionadas con hongos que surgen en el suelo y limitan la capacidad de la planta para germinar y crecer. El tratamiento también previene ciertas enfermedades que pueden ser contraídas en la transferencia entre países."[iv] Sin embargo, de acuerdo con la Hoja de Datos sobre Substancias Departamento de Salud y Servicios para la Tercera Edad de Nueva Jersey "la exposición repetida [al Thiram] puede afectar riñones, hígado y la tiroides. Exposición prolongada o en altas dosis puede dañar los nervios".[v] ¿Por qué Monsanto estaba tan ansiosa de donar semillas que podían comprometer la salud de tanta gente hambrienta? "El gobierno haitiano está utilizando el terremoto para venderle el país a las multinacionales" dijo Jean-Baptiste. Bienvenidos al nuevo terremoto.
"Es un fuerte ataque contra la pequeña agricultura, contra los campesinos, contra la bio-diversidad, contra las semillas criollas... Y lo que queda del ambiente en Haití."- Chavannes Jean-Baptiste, director ejecutivo del MCP.

Una breve historia de violencia
Monsanto también es responsable de otras invenciones alteradoras de vidas, como el favorito de todos, el agente naranja. El gobierno vietnamita dice que este agente mató o dejó con discapacidad a 400.000 vietnamitas y que 500.000 niños nacieron con defectos debido a la exposición a este químico.[vi] Hasta el 2000, Monsanto era el principal fabricante de aspartame, el cual, según concluyeron investigadores en Europa "podría tener efectos carcinogénicos." En una rara demostración de justicia social, en el 2005 Monsanto fue encontrada culpable por el gobierno de Estados Unidos de sobornar a altos mandos de Indonesia para legalizar el algodón genéticamente modificado. Un año antes en Brasil, Monsanto vendió una granja a un senador por un tercio de su valor a cambio de su trabajo por legalizar el glyphosate, el herbicida de mayor uso en el mundo.[vii] En Colombia, Monsanto recibió 25 millones de dólares del gobierno de Estados Unidos por proveer su herbicida de marca, Roundup Ultra, en la fumigación anti-drogas del Plan Colombia. Roundup Ultra es una forma altamente concentrada del glyphosate de Monsanto, con ingredientes adicionales para incrementar su potencia. Comunidades colombianas y organizaciones de derechos humanos acusan que el herbicida destruyó cosechas, fuentes de agua y áreas protegidas, y que ha llevado a un aumento en el número de defectos de nacimiento y cáncer.
Con más de 117 mil millones en ventas en el 2009 y más de 650 patentes de biotecnología -en su mayoría relacionadas con algodón, maíz y soja- Monsanto es un poder económico. Nueve de cada diez semillas de soja en Estados Unidos están relacionadas con Monsanto. Junto con Syngenta, Dupont y Bayer, Monsanto controla la mitad de las semillas del mundo con ningún tipo de regulación confiable. Monsanto, una de las compañías más poderosas del mundo, se unió a United Parcel Service para entregar los más de 60.000 sacos de semillas híbridas a sus destinos en la Pascua del 2010 en su movida para gotear un poco de beneficios a la persona común. Distribuir las semillas de Monsanto fue una operación de $127 millones financiado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), llamado "Ganador", diseñado para promover "intensificación agrícola."[viii] De acuerdo con Monsanto, la decisión original para donar las semillas fue tomada en el World Economic Forum en Davos, Suiza,[ix] sin conocimiento por parte de Haití.

"Sin químicos, la vida misma sería imposible." Es el antiguo lema de Monsanto.
Las semillas modificadas genéticamente como aquellas que fueron donadas y posteriormente inmoladas no pueden ser guardadas entre años. Algunas semillas llamadas "semillas terminator" están modificadas para no producir semillas después de la cosecha y requieren que el granjero compre semillas de Monsanto el año siguiente, como parte de un acuerdo legal, en lugar de recolectar las semillas que naturalmente se habrían producido sin las modificaciones genéticas. Otras semillas modificadas que sí producen semillas no pueden ser sembradas de acuerdo a un contrato. Menos resultados, problemas de salud y prospectos debilitados para comprar las semillas de la próxima temporada en consecuencia de y combinada con el acuerdo legal con Monstanto han llevado a muchos granjeros campesinos a la pobreza y ha llevado a una racha subsecuente de suicidios de granjeros en la India. Desde 1997 más de 182,936 granjeros de la India se han suicidado, de acuerdo con un estudio reciente del National Crime Records Bureau.[x] "Conforme se previene el guardado de semillas por patentes y la creación de semillas no renovable, las semillas deben ser compradas por campesinos pobres para cada temporada. Un recurso que antes era gratuito se convierte en una comodidad que debe ser comprada cada año. Este aumento en la pobreza lleva a las deudas. Conforme las deudas aumentan y se tornan imposibles de pagar, los granjeros se ven hostigados a vender riñones o cometer suicidio" apuntó la Autora Hindú Vadana Shiva en su artículo del 2004 "The Suicide Economy Of Corporate Globalisation."[xi]
Los granjeros extranjeros no son los únicos afectados por estas características en los productos y las prácticas de negocios asociadas. Hasta el 2007, Monstanto había presentado 112 demandas contra granjeros estadounidenses por supuestas violaciones de tecnología de contrato en patentes de OGMs, involucrando a 372 granjeros y 49 pequeños negocios agrícolas en 27 estados. De ahí. Monsanto ganó más de $21,5 millones en juicios. En estimados basados en los propios documentos de Monsanto y en reportes de los medios, la corporación multinacional parece investigar a 500 granjeros al año.[xii] "Granjeros han sido demandados después de que su campo fue contaminado por polen o semillas de la cosecha genéticamente modificada de alguien más [o] cuando cuando semillas genéticamente modificadas de la cosecha anterior han germinado o "voluntariado" en campos donde se encontraban sembradas semillas no modificadas al año siguiente," dijeron Adrew Kimbrell y Joseph Mendelson del Center for Food Safety.[xiii] Una semilla de Monsanto frecuentemente aparece de manera mágica en un campo orgánico ordinario, dando a Monsanto pie para una costosa demanda que eventualmente llevará a la ocupación de la granja inocente.

Nada nuevo bajo el Sol del Caribe
Jean-Robert Estimé, quien fue Ministro de Asuntos Extranjeros durante la sangrientas dictaduras de Duvalier, es el representante de Monsanto en Haití,[xiv] y se reúsa a admitir su participación en empobrecer aún más a su gente. Sin embargo las intenciones "Destino Manifiesto" de Monsanto respecto a Haití no son nada nuevo. Muchos haitianos consideran los donativos de semillas de Monsanto parte de una estrategia económica e imperialista de Estados Unidos. El sector agrícola de Haití ya fue destruido una vez por la intervención de Estados Unidos. Jean Bertrande Aristide perdió el poder en un golpe de estado apoyado por el gobierno estadounidense en 1991. El banco mundial y el fondo monetario internacional decidieron que si regresase al poder, una condición a su llegada sería abrir el país al libre mercado. Poco después, los impuestos sobre el arroz cayó de 35% a 3%y el dinero reservado para desarrollo agrícola se destinó a pagar la deuda externa del país. Bajo la Casa Blanca de Clinton, el mercado Haitiano fue inundado por arroz subsidiado de Arkansas. Desde entonces, casi todo el arroz de Haití es importado y subsecuente, mucha de la experiencia local sobre como cultivar arroz se ha perdido.[xv]

Soberanía alimenticia, no esclavitud agrícola
Conforme el nuevo terremoto continua su movimiento, la aparentemente benévola donación de semillas vegetales cambiará por siempre el paradigma de la agricultura en Haití y llevará a una mayor dependencia de semillas que envenenan el suelo en el que crecen y los cuerpos que las consumen y que crean una dependencia financiera en la firma de biotecnología Monsanto. "Nuestra gente nunca será autónoma si Haití debe sufrir algo que se hace llamar generosidad pero que nos hace dependientes del control corporativo en la producción agrícola." dijo Catherin Thélémaque de Action SOS Haití en Montreal.[xvi] Los agroecologistas Ivette Perfecto y John Vandermeer, de la Universidad de Michigan, recientemente publicaron un estudio que muestra que la agricultura sustentable a pequeña escala es mejor que la agricultura industrial en preservar y aumentar la biodiversidad y los bosques.[xvii] Con menos del 1% de sus bosques originarios aún en pie, Haití no puede apostar con los desastrosos efectos ambientales de los monocultivos industriales para alimentar a su población hambrienta. "Si el gobierno estadounidense realmente quiere ayudar a Haití, debe ayudar a los Haitianos a crear una soberanía alimenticia y agricultura sustentable, basada en sus semillas nativas y con acceso a tierra y créditos. Esa es la forma de ayudad a Haití," dijo Dena Hoff, una granjera orgánica diversificada en Montana y miembro del Comité Internacional de Coordinación de Vía Campesina.

La tormenta que se avecina
En su historia de la colonización europea de 1780, Guillame Raynal apuntó que habían señales de "una tormenta venidera"[xviii] Esta tormenta explotó en forma de monzón el 22 de agosto de 1791, cuando Dutty Boukman hizo sonar la concha de mar y los esclavos de Saint Dominique se levantaron en revuelta contra los imperialistas franceses. Bajo el liderazgo de Touissant L'Overture y Jean-Jacques Dessalines, los esclavos rebeldes derrocaron a la ocupación imperialista de Napoleón Bonaparte y en 1804, Haití fue declarado como una república libre. Para no olvidar las lecciones de la historia, no podemos ignorar el poder de la unidad. Como Napoleón, una compañía tiránica como Monsanto exporta pobreza, mantendría a la gente como esclavos agrícolas y debe ser resistida. Es hora de que Boukman de nuevo haga sonar su concha: La liberté ou la mort!

Notas:

i. Bell, Beverly. "Haitian farmers commit to burning Monsanto hybrid seed." Huffington Post, 17 mayo, 2010.
ii. La Via Campesina, "Haitian peasants march against Monsanto Company for food and seed sovereignty," 16 de junio,2010.
iii. Extension Toxicology Network, Pesticide Information Project of the Cooperative Extension Offices of Cornell University, Michigan State University, Oregon State University and University of California at Davis.
iv. Veihman, Mica. "Five Answers on Monsanto's Haiti Seed Donation," Beyond the Rows, 20 de mayo, 2010.
v. New Jersey Department of Health and Senior Services. "Hazardous Substance Fact Sheet."
vi. MSNBC, "Study Finds Link Between Agent Orange, Cancer," 23 de enero, 2004, The Globe and Mail, "Last Ghost of the Vietnam War," 12 de junio, 2008.
vii. Kenfield, Isabella, "Monsanto's seed of corruption in Brazil." North American Congress on Latin America, 16 de octubre, 2010.
viii. PR Newswire. "Monsanto Company Donates Conventional Maizeand Vegetable Seed to Haitian Farmers to Help Address Food Security Needs," 13 Mayo, 2010.
ix. Monsanto Company, "Monsanto donates maizeand vegetable seed to Haiti." Monsanto Blog,13 mayo, 2010.
x. Shiva, Vandana, "The Suicide Economy Of Corporate Globalisation." ZNet, 19 de febrero, 2004.
xi. Chopra, Anuj, "Debt drives farmers to suicide." The National, 20 de enero, 2009.
xii. Center for Food Safety, "Monsanto vs. US Farmers," Noviembre. 2007.
xiii. Andrew Kimbrell and Joseph Mendelson, "Monsanto vs. US Farmers," Center for Food Safety, 2005.
xiv. Urfie, Fr. Jean-Yves, "A new earthquake hits Haiti: Monsanto's deadly gift of 475 tons of genetically-modified seed to Haitian farmers." Global Research. Canada. 11 de mayo, 2010.
xv. Holt-Gimenez, Eric. "Haiti: roots of liberty, roots of disaster." Huffington Post, 21 de enero 2010.
xvi. Organic Consumers Association. "Canadian Groups Support Haitian Rejection of Monsanto's Seed Donation," 3 de junio, 2010.
xvii. University of Michigan. "SNRE Professor Perfecto co-authors PNAS paper on family farms, biodiversity and food production." Ann Arbor, Michigan, 22 de febrero, 2010.
xviii. Center and Hunt, "Liberty, Equality and Fraternity," 119.


Ryan Stock. Escribe en Truth-out
Traducción para www.sinpermiso.info: Pablo Yanes Thomas

Tomado: SinPermiso.info

14 nov 2010

Uruguay: El silencio de los genes


Cultivo de soja en el departamento de Colonia. (archivo, mayo de 2010)
El Consejo de Ministros dio luz verde el lunes a la liberación de dos nuevos eventos de maíz y dos eventos de soja, pese a informes negativos de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama). Jorge Rucks, titular de la Dinama, se negó a opinar sobre el tema. Organizaciones ecologistas consideran que el mecanismo de consulta pública fue inadecuado.

Pese a que aún no se difundió la resolución oficial, el Poder Ejecutivo autorizó a las empresas Monsanto y Yalfin a experimentar con estos eventos (ver edición de ayer de la diaria). Uno de los eventos de maíz autorizado tuvo un informe negativo de la Dinama. Ese informe tiene carácter público, pero no está disponible en la página en internet del Ministerio de Ganadería (MGAP). En la sección “Participación Ciudadana” de la Comisión para la Gestión del Riesgo (CGR) del Gabinete Nacional de Bioseguridad, figura un cartel que indica: “Atención. Ante cualquier consulta dirigirse por correo electrónico a bioseguridad@mgap.gub.uy”. Hay dos títulos, “información” y “anexos”, pero no se permite acceder a ninguno de ellos.

En la resolución de la CGR sobre estos eventos, del 8 de octubre, no figuran las objeciones que planteó la Dinama. “Cuando leés la resolución, no te das cuenta de que la Dinama está en contra, y eso es horrible”, opinaron fuentes de la dirección. Pero las objeciones existieron y el informe también, confirmaron a la diaria desde la Dinama y desde organizaciones sociales vinculadas al tema.

Básicamente, la opinión contraria de la Dinama a la liberación del maíz 88017 se fundaba en que el evento incorporaba resistencias contra insectos que existen en Uruguay, pero que no son una plaga que cause daño económico a los productores. “Para qué vas a investigar en algo que no les va a solucionar los problemas a los productores y además te va a traer un daño ambiental”, graficó una fuente de la Dinama.

Sin embargo, la ministra de Vivienda y Medio Ambiente, Graciela Muslera, firmó junto con los otros ministerios del Gabinete de Bioseguridad una resolución favorable a la autorización de este evento, y eso motivó la renuncia de la representante alterna de la Dinama en la CGR, Laura Bonomi.

En cuanto a la autorización a la soja, la Dinama ya había expresado su opinión contraria el año pasado, ya que se argumenta que la cantidad de hectáreas sembradas, que en algunos casos superan las 1.000, no puede considerarse un experimento, y es en cambio una liberación al ambiente. Consultado sobre este tema por la diaria, el director nacional de Medio Ambiente, Jorge Rucks, se excusó de hacer declaraciones.

Inconsulta
En la resolución de aprobación se consigna que no hubo objeciones en la consulta pública realizada a tales efectos. Sin embargo, con fecha 3 de noviembre, la organización ecologista Redes-Amigos de la Tierra envió una carta dirigida al presidente de la CGR, Enzo Benech, denunciando “falencias” en el mecanismo de consulta pública.

“Lamentablemente, ningún miembro de nuestra organización se enteró, por los avisos publicados, de esta instancia”, expresan. Durante el período de consulta, entre el 16 y el 23 de agosto, “en ningún momento se anunció en la página web que se abría un período para enviar comentarios, ni que ese período finalizaba el 23 de agosto, ni a dónde ni cómo enviarlos”, denuncia Redes, si bien admite que la convocatoria se publicó en dos diarios de circulación nacional.

A mediados de octubre se subieron a la página del MGAP las resoluciones de autorización de los eventos y esa semana apareció en la página un anuncio de que se recibían comentarios dirigidos a bioseguridad@mgap.gub.uy hasta el 25 de octubre. Redes asumió que se trataba de comentarios sobre esas solicitudes de autorización y los envió en ese momento. La organización considera que “el mecanismo elegido para darle difusión a la instancia de consulta pública es inadecuado e insuficiente en función de promover la participación de la ciudadanía”.

Sobre la autorización de los eventos en sí, Redes sostiene en los comentarios enviados a la CGR -citando informes del propio Ministerio de Medio Ambiente-que en el caso del maíz 88017 “no existe ningún beneficio derivado de su liberación y, por el contrario, se ingresa un factor de riesgo en el ambiente”, y que “no se justifica la experimentación con este evento en nuestro territorio”. En el caso de la soja, entiende que “deberían considerarse los impactos que ha causado la soja y su paquete tecnológico asociado sobre la degradación de suelos como efecto más evidente”. “Dado que no se ha realizado un monitoreo ambiental sobre los impactos que ha causado esta tecnología, es poco afortunado utilizarla como antecedente para justificar nuevas autorizaciones”, sostienen.

En un sentido similar se pronuncia la organización Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas de América Latina (RAPAL). “Van a duplicar la extensión de soja, lo que implica un aumento importante del uso de agrotóxicos”, alertó María Cárcamo, uno de sus integrantes.

Natalia Uval

Tomado: La Diaria.com
Artículo relacionado: Los maleficios de la producción transgénica...

28 oct 2010

Maíz a prueba de sequía... ¿para quién?



Falta poco para que comiencen los cultivos experimentales de maíz transgénico resistente a la aridez en cinco países africanos, una innovación que, a la larga, será contraproducente, afirman algunos.
 
La iniciativa promete mejorar el rendimiento en condiciones ambientales adversas.

Un equipo de científicos en Estados Unidos, Kenia, México, Mozambique, Sudáfrica, Tanzania y Uganda desarrolló variedades de maíz que permiten hacer un uso eficiente del agua en el marco del proyecto Water Efficient Maize for Africa (WEMA, por sus siglas en inglés).

Doce nuevas variedades de maíz comenzarán a cultivarse en condiciones controladas en esos cinco países. Soportan la escasez de agua y resisten las plagas y enfermedades de zonas agrícolas de África austral y oriental.

Las variedades tolerantes a la falta de agua fueron creadas en colaboración con la Fundación de Tecnología Agrícola, con sede en Nairobi, el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), de México, la multinacional Monsanto  y organizaciones locales. El programa comenzó en 2008.

Pero organizaciones contra los transgénicos, como Gene Ethics, sostienen que la biotecnología no apunta a garantizar la seguridad alimentaria, sino a obtener beneficios comerciales.


El proyecto WEMA liquida los intereses de los agricultores africanos, según Bob Phelps, de Gene Ethics Australia. La iniciativa se propone mejorar el acceso de las empresas a recursos públicos y a mercados para maximizar su ganancia.

"No es más que un esquema para promover y dar ventaja, de forma injusta, a la tecnología de los transgénicos con sus productos en detrimento de otras formas de lograr la sustentabilidad de comunidades rurales", señaló Phelps.

"La Fundación de Tecnología Agrícola sólo considera soluciones a la falta de agua que implican manipulación genética e ignora otras estrategias", dijo Phelps.

"La iniciativa también sustituye el concepto de ‘tolerancia a la sequía’ por el de ‘ayuda a las plantas a lidiar con la falta de agua’, un concepto poco claro y abierto a la interpretación", apuntó.

Pero África tiene muchas bocas que alimentar y los que están necesitados creen que los transgénicos merecen una oportunidad.

Con las malas condiciones climáticas para cultivar y la baja producción en países con sequías periódicas, como Zimbabwe, hay que considerar las variedades de maíz que requieren poca agua, señaló Berean Mukwende, vicepresidente del Sindicato de Agricultores de ese país.

"Las semillas son caras y no suelen encontrarse en zonas rurales y, por lo general, no son variedades adecuadas. Pero ante la baja producción, las variedades resistentes a la sequía y con mayor rendimiento son bienvenidas", indicó Mukwende.

"Los agricultores no tienen fondos para comprar semillas y beneficiarse de la reducción del costo y siempre buscan producir más, soportar la sequía y las plagas y enfermedades", añadió.

El proyecto WEMA utiliza tecnología de avanzada a partir del plasma germinal del Maíz Africano Tolerante a la Sequía, de Cimmyt. Esto supone incorporar una característica que permite a algunos híbridos crecer con poca agua, dijo a IPS la encargada de comunicaciones de la Fundación, Grace Wachoro.

Las nuevas variedades mejorarán la cosecha entre 24 y 35 por ciento respecto de las actuales en temporadas de sequía moderada, según las estimaciones. Si el proyecto tiene éxito, el avance significará dos millones más de toneladas de maíz por año, según la Fundación.

"Quiere decir que entre 14 y 21 millones de personas más en los cinco países que hacemos pruebas tendrán más alimentos para comer y vender", señaló Wachoro a IPS desde la capital keniata.




Las nuevas variedades de maíz también serán amigables para el ambiente y la salud, por el menor uso de pesticidas. También se los refuerza con minerales y vitaminas, informó la Fundación.

Pero las promesas de la biotecnología no menguan el creciente escepticismo sobre los transgénicos. Si algo ya logró fue avivar la movilización contra los organismos genéticamente modificados.

Gene Ethics sostiene que el plan de WEMA se concentra exclusivamente en una mayor producción de variedades transgénicas que dependen cada vez más de suministros caros y escasos.

También hay que considerar como posible solución los sistemas integrados de gestión, con distintos cultivos que serán mejores para cubrir las necesidades de largo plazo de las comunidades rurales: contar con un ambiente sustentable y una dieta nutritiva y equilibrada, según la organización.

Los pequeños agricultores tendrán que pagar las semillas porque Monsanto ofrece cultivos avanzados, biotecnología y pericia para mejorar la tolerancia del maíz. Pero no se les cobrarán regalías, según la Fundación.

Se entregarán licencias sin costo a través de la institución para desarrollar, probar y, en última instancia, abrir múltiples canales para distribuir las semillas.

Pero Phelps no está convencido. A la larga nada es gratis y los agricultores africanos tendrán que pagar año tras año las semillas transgénicas que no pueden guardar para reutilizarlas.

Las trasnacional "primero ofrece gratis las semillas, como hizo en América del Sur con la soja y el maíz", explicó.


"Monsanto y AATF tienen previsto enganchar a los agricultores y a los gobiernos africanos para que luego compren sus productos transgénicos cuando desaparezcan otras opciones, como las semillas de variedades cultivadas", añadió.


Busani Bafana

Tomado: http://ipsnoticias.net/print.asp?idnews=96727

28 feb 2010

URUGUAY: La muerte al acecho

Detrás de la expansión arrolladora de los últimos años de la agricultura y la forestación en Uruguay aparecen evidencias incontrastables del uso indiscriminado de químicos, con el consecuente deterioro ambiental y el riesgo de contaminación en alimentos y el agua. Macario, un joven peón rural de la zona de Isla de Zapata, ubicada 30 kilómetros al este de la nororiental ciudad de Melo, comentó a IPS que en los últimos meses le ha llamado la atención encontrar grandes cantidades de mulitas (armadillo), tortugas, pájaros y peces muertos, para lo cual admite no tener explicación. La explicación para la inquietud de Macario viene de la mano del meteorólogo y especialista en gestión ambiental Juan Carlos Corona, quien atribuye esta situación y otras al uso sin control de agrotóxicos. En Uruguay se ha habilitado el uso de unos 300 herbicidas, muchos de ellos cancerígenos. Entrevistado por IPS, el técnico no descartó la vinculación también con los altos índices de mortalidad por cáncer que presenta Uruguay, la segunda causa después de las enfermedades cardíacas, con la aplicación de productos químicos y la exposición ante los mismos. Corona recordó que el glifosato es el herbicida más utilizado en el país, con 5.000 toneladas importadas en 2008, pero también mencionó los fungicidas mancozeb, kresoxín y epoxiconazol, todos productos con características cancerígenas. Ampliamente usado en cultivos de soja, el glifosato es el principio activo del herbicida Roundup, fabricado por la corporación estadounidense Monsanto, que desarrolló las semillas de soja genéticamente modificadas para resistir altas dosis de ese producto que combate las malezas y toda otra especie verde que no sea esa variedad genéticamente modificada. Según el ambientalista, en 2008 se aplicaron más de 6.000 toneladas de químicos en cultivos de arroz, soja, maíz, sorgo, caña de azúcar, girasol, tomate, cebolla, remolacha, acelga, poroto, lechuga, papa, vides, manzana, frutilla y otros. Corona se pregunta, ¿puede existir una relación entre la utilización de plaguicidas, insecticidas, herbicidas y fungicidas con los índices de mortalidad por enfermedades oncológicas que presenta Uruguay? Recordó que tiempo atrás un avión que fumigaba en la zona de Guichón, en el oeste de Uruguay, al sufrir una avería tuvo que verter la carga que transportaba sobre un campo ganadero. La consecuencia fue que en un día murieron 50 terneros de más de 250 kilogramos cada uno, a raíz de la contaminación de las aguas y el suelo del predio. Por otra parte un estudio de la brasileña Universidad Unicamp considera que "está más que comprobado que la mayoría de los agricultores desconoce los efectos nocivos de los agrotóxicos, no usa equipos de protección adecuados y no se les proporciona asistencia técnica". Por su parte, el investigador Sergio Koiffmann, de la también brasileña Fundación Oswaldo Cruz, sostiene que entre las consecuencias generadas para la salud humana por los agrotóxicos se encuentran la infertilidad y el cáncer. Al resumir las consecuencias que podría estar originando el uso indiscriminado y sin control de éstos químicos en el país, Corona puso en duda la condición de "Uruguay, país natural", eslogan con el cual se promociona en el mundo la oferta turística y de alimentos varios, principales componentes de la economía de este pequeño país con 3,3 millones de habitantes. La proliferación del uso de agrotóxicos está asociada directamente al notable desarrollo agrícola de Uruguay. El impacto de la forestación con fines industriales en este país, de 176.000 kilómetros cuadrados, es de tal importancia que pasó de 100.000 hectáreas plantadas en 1987, cuando se aprobó una ley de promoción, a casi un millón en la actualidad y aún quedan 2,2 millones habilitadas para ese cultivo. El salto cualitativo y cuantitativo para esta actividad fue la instalación en 2006 en la oriental ciudad de Fray Bentos de la planta de celulosa de la firma finlandesa Botnia, motivo de controversia con Argentina por razones ambientales. Con las promesas de nuevas inversiones extranjeras multimillonarias, este sector puja por alcanzar el primer lugar en la economía agroexportadora uruguaya que ostenta desde lejanos tiempo la ganadería (carnes y lácteos), seguida en tiempos más cercanos por el arroz y la soja desde hace un lustro. La superficie sembrada con arroz en la zafra 2008-2009 fue de 160.000 hectáreas, un sector de grandes inversiones brasileñas, y la de soja superó las 600.000 hectáreas, gracias a la llegada de capitales argentinos, según datos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. LA FRONTERA EN ALERTA El departamento nororiental departamento de Cerro Largo, cuya capital es Melo, viene cambiado radicalmente su cultura productiva, con el desplazamiento a un segundo plano de su centenaria economía ganadera extensiva. Las condiciones naturales de los suelos y su situación geográfica privilegiada, en la frontera con Brasil, han seducido a productores extranjeros y grandes grupos económicos. La inusitada demanda ha elevado el valor de la tierra y las tentadoras ofertas empujan a productores de pequeña y mediana escala, con explotaciones familiares y tradicionales, a abandonar la campaña y trasladarse a las periferias de las ciudades, provocando un nuevo fenómeno social que también genera preocupación. Para lograr la máxima rentabilidad en sus emprendimientos agrícolas, los nuevos ocupantes de las fértiles tierras del departamento parecen no medir consecuencias ambientales. En los últimos años se han presentado múltiples denuncias y testimonios sobre la muerte de peces, aves y otra amplia gama de especies de la fauna autóctona, que sería provocada por la aplicación de agrotóxicos y productos químicos en diversos cultivos. El productor Florencio Lezica, de la zona de Campamento, en el sudeste de Cerro Largo denunció el 12 de septiembre de 2008 ante la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) la contaminación de un curso de agua en su establecimiento. Pidió la intervención de inspectores a efectos de realizar los análisis pertinentes, los cual no habrían arrojado resultados positivos. Sin embargo, Lezica cuestionó el lugar de extracción de la citada muestra y sostuvo que la aplicación de herbicidas e insecticidas por parte de una empresa forestadora en plantaciones de eucaliptos (Eucaliptus grandis y Eucaliptus globulus) que lindan con su campo, vendría causando un enorme daño al ecosistema. "Mientras ellos protegen sus árboles, mueren miles de animales por día al tomar agua de cañadas y arroyos o al comer insectos contaminados", dijo Lezica a IPS. También narró que un perro de su propiedad murió en 2008 luego de beber agua de una cañada, ocurriendo masivamente lo mismo con mulitas, aves, peces y otras especies de la zona. Ante lo que calificó de "delicada situación", Lezica aportó el testimonio de otros vecinos cuyos animales también habrían sido afectados. Para verificar el problema extrajo personalmente una muestra del agua presuntamente contaminada, la que fue enviada al Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), donde se habría comprobado su alta letalidad. El resultado del análisis del LATU, la entidad estatal encargada del control de calidad de todos los productos comercializados en el país, fue elevado el 22 de septiembre de 2008 a la Dirección de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. En otras zonas rurales de Cerro Largo también surgen testimonios sobre la muerte masiva de muchas especies, particularmente de peces, en arroyos y cañadas cuyos cauces tienen contacto con cultivos de arroz, soja y plantaciones forestales. También es visible el deterioro de la calidad del agua, la que presenta una inexplicable capa viscosa. Eduardo Silveira Tomado de IPS

7 ago 2009

Alimentos genéticamente modificados

Escándalo GMO: Efectos a largo plazo de los alimentos genéticamente modificados en los humanos Uno de los grandes misterios que rodean la propagación de las plantas GMO [siglas en inglés de organismo genéticamente modificado] por todo el mundo desde que se obtuvieron las primeras cosechas comerciales en los primeros años de la década de los noventa en EEUU y en Argentina, ha sido la ausencia de estudios científicos independientes sobre los posibles efectos a largo plazo en los seres humanos, e incluso en las ratas, de la dieta a base de plantas GMO. Ahora tenemos muy clara ya la razón real. Las compañías agropecuarias GMO, como Monsanto, BASF, Pioneer, Syngenta y otras, prohíben las investigaciones independientes. Un editorial de la respetada revista científica mensual estadounidense “Scientific American”, de agosto de 2009, revela la alarmante y escandalosa realidad existente tras la proliferación, desde 1994, de productos GMO por el planeta a través de toda la cadena alimentaria. Es por una sencilla razón que no se ha publicado ningún estudio científico independiente en ninguna revista científica seria del mundo: Que resulta imposible verificar de forma independiente que las cosechas GMO, como por ejemplo la soja preparada Monsanto Roundup o el maíz MON8110, actúan como la compañía afirma, o que, como la compañía también proclama, no tienen efectos dañinos colaterales, porque las compañías GMO ¡prohíben llevar a cabo esas pruebas! Eso es como les cuento. Como condición previa para comprar semillas, o para plantar cosechas o para utilizar en estudios de investigación, Monsanto y las compañías de productos transgénicos gigantes deben firmar primero un Acuerdo de Consumidor Final con la compañía. Durante la década pasada, el período en el que tuvo lugar la mayor proliferación de semillas GMO en la agricultura, Monsanto, Pioneer (DuPont) y Sygenta vienen exigiendo a todo aquel que compre sus semillas GMO que firme un acuerdo que prohíbe explícitamente que las semillas se utilicen para realizar cualquier investigación independiente. Se prohíbe a los científicos que hagan pruebas con las semillas GMO para explorar bajo qué condiciones fructifican o se malogran. No puede compararse ninguna característica de las semillas GMO con cualquier otra semilla GMO o no GMO de cualquier otra compañía. Y lo más alarmante, tienen prohibido examinar si las cosechas genéticamente modificadas provocan efectos colaterales no previstos en el medio ambiente o en los animales o en los seres humanos. La única investigación que se permite publicar en periódicos científicos serios, previamente revisados por científicos, son los estudios que habían sido aprobados con anterioridad por Monsanto o el resto de firmas de la industria de GMO. Todo el proceso seguido en EEUU para conseguir que se aceptaran las semillas GMO, empezando por la proclamación, en 1992 y a petición de Monsanto, del entonces Presidente George H. W. Bush de que no se iba a realizar ninguna prueba especial de seguridad para las semillas GMO porque el Presidente consideraba que eran “sustancialmente equivalentes” a las semillas que no eran GMO, está plagado de intereses especialmente corruptos. Baste decir, como ejemplo, que se nombró a ex abogados de Monsanto como responsables en la EPA [siglas en inglés de Agencia de Protección Ambiental de EEUU] y en la FDA [siglas en inglés de Administración Alimentaria y Farmacéutica de EEUU] para elaborar las normas relativas a las semillas GMO y que, hasta el momento, el gobierno no ha realizado prueba alguna sobre la seguridad de dichas semillas. Todas las pruebas que se le han proporcionado al gobierno estadounidense sobre la seguridad de los GMO han sido llevadas a cabo por las mismas compañías, como en el caso de Monsanto. No es de extrañar que los GMO parezcan algo positivo y que Monsanto y otros puedan falsamente afirmar que los GMO son la “solución al hambre en el mundo”. En EEUU, un grupo de veinticuatro importantes científicos universitarios especializados en los insectos del maíz han escrito a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) del gobierno estadounidense exigiendo que un cambio en las prácticas de censura de las compañías. Es como si Chevrolet o Tata Motors o Fiat trataran de censurar pruebas comparativas sobre los accidentes que se producen con sus coches en Consumer Reports, o en cualquier publicación comparativa dedicada al consumidor, porque no les gustan los resultados de las pruebas. Sólo sucede esto con la cadena alimentaria humana y animal. Los científicos defienden con toda razón ante la EPA que la protección ambiental y la seguridad alimentaría “dependen de que los cultivos estén a disposición del escrutinio científico regular”. Deberíamos pensárnoslo dos veces antes de comernos la próxima caja de cereales estadounidenses para el desayuno si el maíz que se ha utilizado es GMO. F. William Engdahl Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández N. de la T.: Enlace con lista de alimentos transgénicos elaborada por Greenpeace: http://www.greenpeace.org/raw/content/espana/reports/gu-a-roja-y-verde.pdf F. William Engdahl es autor de “Full Spectrum Dominante: Totalitarian Democracy in the New World Order” y de “Seeds of Destruction: The Hidden Agenda of Genetic Manipulation” ( http://globalresearch.ca/books/SoD.html ). Puede contactarse con él en su página web: www.engdahl.oilgeopolitics.netc. Tomado de Rebelión

14 jun 2009

Las semillas de la vida

Las semillas de la vida: luces y sombras en la clausura de la cumbre de la FAO en Túnez Guardar una semilla y multiplicarla es trabajar por forjar una nueva esperanza para los pueblos.. De las 8500 especies vegetales que la humanidad a usado a lo largo de la historia para asegurar su alimentación, en la actualidad sólo se usan 150. La erosión genética es el concepto usado para definir la pérdida de biodiversidad a nivel planetario, pérdida que nos ha llevado a que la supervivencia humana dependa en gran medida de cuatro cultivos ( trigo, arroz, maíz y patata ) que aportan aproximadamente el 60% de la alimentación calorífica. La biodiversidad es el sostén de la vida y por eso paradójicamente en los países prósperos y modernos nos estamos quedando sin ella. Los territorios que nos vanagloriamos del poderío económico medido por el alto volumen de consumo somos los más perjudicados en cuanto a la erosión genética, porque con nuestra voracidad indiscriminada nos estamos comiendo hasta nuestro propio mundo, ese pequeño universo que nos sostiene día a día. Por el contrario, allí donde el rostro humano se viste de pobreza, en esas dos terceras partes de la geografía pobre, es donde en estos momentos se mantiene la esperanza, porque todavía mantienen vivas gran parte de sus semillas, y en sus manos está el futuro de la alimentación mundial. Aún así, en nuestro mundo egocentrista no podemos claudicar, todavía son muchas las personas que han tenido la suficiente lucidez de poner en valor un patrimonio que por intereses de la industria agroalimentaria ha estado a punto de desaparecer. Me refiero a las personas mayores que entendieron que mantener vivas las semillas locales o las semillas de toda la vida, tenía una importancia vital; tanta, que sin ellas hoy podríamos dar por perdido el mejor de los tesoros que a toda generación le corresponde proteger: las semillas. Esta práctica espontánea, milenaria, la de mantener vivas las semillas y mejorarlas en cada uno de los ecosistemas locales, acaba de tener un reconocimiento Internacional de un alto valor político y medioambiental. En Túnez, el 5 de junio de 2009, después de cuatro días de difíciles negociaciones entre 121 Gobiernos en la reunión del Tratado de la FAO sobre Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, han acordado impulsar entre los países miembros de dicho tratado, revisar todas las medidas legislativas que afectan a los derechos de los agricultores, cuando éstas les impide guardar, intercambiar o vender sus semillas. Para los movimientos campesinos participantes, ésta cumbre es el inicio de un protocolo muy semejante al de KIOTO con la problemática del cambio climático, donde por primera vez se reconoce a nivel planetario los grandes problemas que se nos vienen encima como resultado de la perdida imparable de la biodiversidad agrícola, es el primer paso para empezar a conocer la dimensión del problema desde una perspectiva planetaria, a la vez de poner freno a la privatización de dichos recursos por parte de las transnacionales agroalimentarias ( DUPONT, MONSANTO, SYNGENTA, SEMINIS, BAYER, DELTA PINE LAND, ETC..) con sus prácticas de manipulación genética y de patentar los resultados de las mismas. El campesino hondureño Luís Pacheco resumió así la importancia del Tratado: “conservar nuestras variedades, nuestra diversidad, es esencial para que podamos ajustar la agricultura ante la amenaza del cambio climático. Si no nos ponemos de acuerdo en esta reunión para que el sistema que protege las semillas en el mundo funcione, la próxima reunión que se hará en Copenhague sobre cambio climático, al fin de este año, no servirá para nada.” Wilhemina Pelegrina, directora ejecutiva de SEARICE —organización de la sociedad civil que durante mucho tiempo se ha dedicado a la defensa de los derechos de los agricultores, y que ha seguido de cerca las negociaciones— expresaba así los resultados del encuentro: “aunque se quedó corto en compromisos firmes, la resolución adoptada es un gran paso hacia adelante en las décadas de lucha por el reconocimiento y la instrumentación de los derechos de los agricultores en la FAO.” Vía Campesina, la organización más grande de campesinos y campesinas en el mundo, enfatizó sobre el papel central que algunos agricultores a pequeña escala juegan en la conservación de la biodiversidad agrícola, e hicieron propuestas concretas sobre los derechos y el apoyo que requieren éstos, sus comunidades rurales, las organizaciones de pueblos indígenas y pastores, para mantener sus semillas, sin menospreciar el acceso a los materiales de los bancos de genes nacionales e internacionales y el apoyo financiero para la conservación de la biodiversidad en las parcelas. Las organizaciones de agricultores y de la sociedad civil que estuvieron presentes ven con optimismo el desarrollo de las discusiones y las decisiones tomadas. Sin embargo, debemos anotar que sigue faltando el apoyo requerido para que el Tratado realmente funcione. Un financiamiento de $116 millones de dólares aprobado para desarrollar los acuerdos de la cumbre y que éste dependa de contribuciones voluntarias de los Estados, no deja de ser un tanto ridículo, si es que de verdad se desea afrontar la problemática real. Pero la cumbre, que derrochaba aires de esperanza, fue empañada el mismo día de la clausura por la decisión del Presidente Peruano Alán García de intercambiar semillas por balas, asesinando a 55 indígenas de la Amazonía Peruana e hiriendo a otros 225 que reivindicaban la defensa de sus territorios, sus recursos naturales, su autonomía, su cultura y su identidad. Las balas gubernamentales defendían una retahíla de diez decretos legislativos que permiten la entrada indiscriminada de las transnacionales en la Amazonía para ejercer el control absoluto de las tierras de los pueblos Indígenas, el agua y todos sus recursos naturales. Las movilizaciones de los Pueblos Indígenas sólo exigían la derogación de dichos decretos legislativos, decretos que les niegan el sentido que en estas selvas tienen sus vidas, incluido la de poder seguir cumpliendo la labor de custodia de la mayor herencia genética que se mantiene viva en el Planeta Tierra. Jerónimo Aguado Martínez Tomado de Corriente Alterna

30 may 2009

“El agente naranja continúa matando”

« Proceso en París a un crimen de guerra química cometido en Vietnam »
40 años después, todavía hay víctimas del agente naranja, como este joven vietnamita, de 23 años.
Las imágenes terribles del filme “Apocalipsis Now” reviven. Esta vez no es en Cannes, ante la cámara de Francis Ford Coppola, sino en París en un proceso al agente naranja y a sus comanditarios, un defoliante que ha provocado ya más de un millón de víctimas y que continúa matando, destrozando vidas en Vietnam. Cuarenta años después del fin de la guerra, el gobierno estadounidense rechaza reconocer su responsabilidad en este crimen de guerra química e indemnizar a las víctimas.
Un tribunal internacional de opinión en apoyo a las víctimas vietnamitas del agente naranja se ha reunido este último fin de semana (16 – 17 de mayo) en París para presentar un citación de comparecencia contra el gobierno de los EE.UU.
El agente naranja, que contenía dioxina, fue esparcido desde 1961 a 1971 para destruir las selvas, los cultivos, asolando a la población civil al privarla deliberadamente de los medios de vida, forzándola a abandonar sus aldeas. El objetivo estaba fijado, negro sobre blanco, en las órdenes de misión del Ministerio de Defensa. Treinta y dos compañías estadounidenses fabricantes del arma del crimen humanitario y ecológico figuran en el acta de acusación. Entre las más conocidas Dow Chemical, Monsanto, Pharmacia Corporation…
Tres testigos venidos de Vietnam han relatado los hechos recientes : nacimientos de niños con malformaciones, víctimas de cánceres, minusválidos. El abogado Willian Bourdon, volviendo de una misión en Vietnam, ha expuesto el panorama de una guerra que persiste, y que sus responsables continúan con hipocresía negando vergonzosamente. Hipocresía, pues han acabado por indemnizar a los veteranos de guerra estadounidenses afectados, gangrenados, ellos también por la dioxina. Algunos de ellos han aportado sus testimonios. Periodistas, especialistas han venido a declarar para decir lo que habían visto, constatado. El tribunal, presidido por una jurista hindú Sra. Jitendra Sharma ha pronunciado veredicto relanzando un requerimiento al juicio de la Corte suprema de los Estado Unidos, que ha rehusado pronunciarse. Esta cuestión reiniciada por la Asociación Internacional de Juristas demócratas y por su secretaria, Sra. Roland Weil, no está cerrada. En próximas ediciones volveremos sobre los desafíos de este asunto.
Jacques Coubard
Traducción: J.A. Pina
Tomado: L´Humanité

6 may 2009

El lobby transgénico en el Gobierno de Zapatero

En 2008, de las 100.000 ha de maíz transgénico en la UE , 80.000 están en el Estado español. En 2009, Alemania, Francia, Grecia, Hungría y Austria han prohibido su siembra...
“¿Por qué TV3, que ha coproducido el documental El Mundo según Monsanto todavía no lo ha emitido? ¿Y por qué Tele5 lo echó a altas horas de la madrugada”, se interroga Marie-Monique Robin, la autora del libro que ha dado pie a este documental y narra cómo Monsanto ha llegado a liderar el mercado mundial de las semillas transgénicas. Un ejemplo es su implantación en el Estado español, donde están sembradas 80.000 de las 100.000 ha que hay en toda la UE de maíz transgénico MON-810. Una práctica que Alemania acaba de prohibir. También, recientemente, Francia, Grecia, Austria y Hungría han ampliado su moratoria a estas plantaciones.
“No se respeta el principio de precaución, no existe la suficiente investigación científica acerca de los perjuicios que puede provocar el consumo de Organismos Genéticamente Modificados (OGM). Además la mayoría de la investigación publicada está financiada por las propias multinacionales”, como Monsanto, Syngenta o Pioneer, denuncia Andoni García Ariola, de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG).
Una excepción a la postura española se produjo el 2 de marzo pasado, cuando el Gobierno de Zapatero apoyó en la Comisión Europea la moratoria de transgénicos de Austria y Hungría. “Por órdenes de arriba”, justifica Juan Felipe Carrasco, de Greenpeace, quien participó en reuniones con altos cargos para conseguir este cambio de voto. Además, reconoce que otros países como Francia ejercieron presión. Un cambio de opinión que serviría como una de las monedas de pago por la silla que facilitó Sarkozy a Zapatero en el G-20, indican otras fuentes.
“Puertas giratorias”
“Conseguir que se normalicen los transgénicos forma parte de una guerra de información. Monsanto gasta millones en propaganda, contrata agencias de comunicación, lanza campañas de difamación contra investigadores que denuncian los peligros que éstos podrían causar”, afirma a este periódico Robin.
La financiación de entidades que promuevan sus intereses forma parte de la estrategia habitual de los grupos de presión. La defensa que realiza el lobby EuropaBio de las aplicaciones de la biotecnología y, por tanto de los transgénicos, le llevó a “contratar a Burson-Marsteller, multinacional de relaciones públicas, famosa por haber trabajado tras desastres ecológicos como Chernobyl o Bhopal en India. Su receta para conseguir influir en el público se basa en el apoyo de científicos y creadores de opinión y no en la publicidad de las marcas”, dice Guillem Tendero, de Transgenic Fora!.
Entre las organizaciones pertenecientes a EuropaBIO se encuentra Asebio, presidida, hasta su llegada al Ministerio de Ciencia e Innovación por Cristina Garmendia y financiada, entre otras, por Monsanto o Merck, según se puede ver en su propia página web. De presidir uno de los mayores grupos de presión biotecnológica a ministra de Ciencia, Garmendia es el máximo exponente del fenómeno de “puertas giratorias” (trasvase de ejecutivos del sector público al privado o viceversa). Además, Jorge Barrero, actual jefe de Gabinete de Garmendia, era el secretario general de Asebio hasta su llegada al Ministerio.
Décadas de presión
Aunque en la Unión Europea, entre 1998 y 2004, se aplicó una moratoria a los OGM, el Gobierno de Aznar hizo oídos sordos a esta paralización. Una situación que fue investigada por la Fiscalía de Medio Ambiente de Madrid. “Incomprensiblemente, las autoridades responsables en el Ministerio de Agricultura (...) han permitido –por las razones que fueran– su comercialización a gran escala en nuestro país por parte de la mercantil Syngenta, en una violación absoluta de lo establecido en la orden de 23/03/98 el Reglamento de Variedades Vegetales”, según el informe del fiscal que hizo público Rafael Carrasco en 2004 en Interviú.
Actualmente, la jefatura del Área de Biotecnología Varietal de la Oficina de Variedades Vegetales la ocupa José Ignacio Ortega Molina. Ortega es un habitual de actos de la Fundación Antama (financiada, entre otras, por Asebio), que ha lamentado públicamente el “poco peso” de la agricultura transgénica en otros países de Europa.
El control de la CNB
“Cada vez que hay una solicitud para la liberación de un nuevo organismo modificado genéticamente (plantas, virus…) o que el Gobierno español tiene que posicionarse sobre transgénicos en Europa, estas decisiones pasan en primera instancia por el órgano científico creado para este fin, la Comisión Nacional de Bioseguridad (CNB)”, explica Amigos de la Tierra en su reciente publicación Las malas compañías. Un órgano que está encabezado por María Jesús Rodríguez de Sancho, la directora general de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM). “Pere Puigdomènech, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), es el mayor defensor de la introducción de transgénicos en agricultura y alimentación”, denuncia Amigos de la Tierra. Esta organización centra sus acusaciones en los siete representantes científicos, entre sus 46 miembros.
En esta lista también incluyen a Pedro Castañera, presidente del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria, y a Florentino Juste, director del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), entre otros. Según declara a DIAGONAL Diego Llanes, catedrático de Genética de la Universidad de Córdoba, “no existe una postura crítica en la mayoría de los investigadores y es usual que en las universidades los profesores hagan constantes intervenciones en su defensa”.
Pero los firmes defensores de los OMG y la biotecnología no sólo copan la CNB. Por ejemplo, la Universitat de Barcelona, a través de Serveis Cientificotècnics, forma parte de otro de los grupos de presión europeo pro transgénicos, European Federation of Biotechnology. Esta asociación la integran, entre otros, SEbiot, encabezada por José Luis García López (CSIC).
El ‘buen hacer’ de Lucía Roda “En las reuniones con gente del Gobierno, Lucía Roda [de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental] es la que más defiende los transgénicos”, explica David Sánchez, de Amigos de la Tierra. Roda, además, ha sido la mano derecha de Ana Fresno, número dos de Rodríguez de Sancho. Durante años, incluida la etapa del PP, Fresno ha ocupado importantes puestos técnicos en Agricultura, como la presidencia de la Comisión Nacional de Biotecnología.
La buena imagen de la biotecnología ha sido una constante en cada Gobierno desde la llegada de Aznar a la Moncloa. “La biotecnología es un aliado contra el hambre”, afirmaba a El País Elena Espinosa, actual ministra de Medio Ambiente, Rural y Marino y máxima responsable de la instauración de los transgénicos, reproduciendo uno de los tópicos que la industria ha repetido para su implantación.
Como reconoce la autora de El mundo según Monsanto, “si no fuera por el importante número de casos de puertas giratorias y la fuerza del lobby no se entendería por qué España es la gran valedora de los transgénicos en la UE”.
Héctor Rojo Letón
Tomado: Periódico Diagonal

16 abr 2009

Monsanto se defiende

Luego de que el Ministerio de Agricultura de Alemania anunciara la prohibición en ese país del cultivo de maíz modificado genéticamente (MON810) por Monsanto, la compañía norteamericana emitió un comunicado para responder las acusaciones alemanas. “La empresa no comprende la decisión de Alemania, ya que la seguridad de MON810 para los seres humanos, animales y el medio ambiente ha sido confirmada por numerosos estudios científicos. MON810 ha sido aprobado para su cultivo y uso en la Unión Europea. Una suspensión temporaria de la aprobación iniciada por un Estado miembro de la Unión Europea basada en la cláusula de salvaguarda requiere de nueva evidencia científica que cuestione la seguridad de un producto modificado genéticamente y éste no es el caso”, alegó la compañía. La variedad MON810 es comercializada en Argentina por Monsanto bajo la marca Maíz Gard.
Tomado de Página 12

13 abr 2009

El tóxico de los campos

El agrotóxico básico de la industria sojera produce malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas, aun en dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura. El estudio, realizado en embriones, es el primero en su tipo y refuta la supuesta inocuidad del herbicida.
Las comunidades indígenas y los movimientos campesinos denuncian desde hace una década los efectos sanitarios de los agrotóxicos sojeros. Pero siempre chocaron con las desmentidas de tres actores de peso, productores (representados en gran parte por la Mesa de Enlace), las grandes empresas del sector y los ámbitos gubernamentales que impulsan el modelo agropecuario. El argumento recurrente es la ausencia de “estudios serios” que demuestren los efectos negativos del herbicida. A trece años de fiebre sojera, por primera vez una investigación científica de laboratorio confirma que el glifosato (químico fundamental de la industria sojera) es altamente tóxico y provoca efectos devastadores en embriones. Así lo determinó el Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA (Facultad de Medicina) que, con dosis hasta 1500 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras, comprobó trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales. “Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión, sugiriendo la posibilidad de que se estén interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario”, subraya el trabajo, que también hace hincapié en la urgente necesidad de limitar el uso del agrotóxico e investigar sus consecuencias en el largo plazo. El herbicida más utilizado a base de glifosato se comercializa bajo el nombre de Roundup, de la compañía Monsanto, líder mundial de los agronegocios.
El Laboratorio de Embriología Molecular cuenta con veinte años de trabajo en investigaciones académicas. Funciona en el ámbito de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Es un espacio referente en el estudio científico, conformado por licenciados en bioquímica, genética y biología. Durante los últimos quince meses estudió el efecto del glifosato en embriones anfibios, desde la fecundación hasta que el organismo adquiere las características morfológicas de la especie.
“Se utilizaron embriones anfibios, un modelo tradicional de estudio, ideal para determinar concentraciones que pueden alterar mecanismos fisiológicos que produzcan perjuicio celular y/o trastornos durante el desarrollo. Y debido a la conservación de los mecanismos que regulan el desarrollo embrionario de los vertebrados, los resultados son totalmente comparables con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano”, explica Andrés Carrasco, profesor de embriología, investigador principal del Conicet y director del Laboratorio de Embriología.
El equipo de investigadores dice que las diluciones recomendadas para la fumigación por la industria agroquímica oscilan entre el uno y el dos por ciento de la solución comercial (cada un litro de agua, se recomienda 10/20 mililitros). Pero en el campo es sabido –incluso reconocido por los medios del sector– que las malezas a eliminar se han vuelto resistentes al agrotóxico, por lo cual los productores sojeros utilizan concentraciones mayores. El estudio afirma que en la práctica cotidiana las diluciones varían entre el diez y el treinta por ciento (100/300 mililitros por litro de agua).
Utilizando como parámetros de comparación los rangos teóricos (los recomendados por las compañías) y los reales (los usados por los sojeros), los resultados de laboratorio son igualmente alarmantes. “Los embriones fueron incubados por inmersión en diluciones con un mililitro de herbicida en 5000 de solución de cultivo embrionario, que representan cantidades de glifosato entre 50 y 1540 veces inferiores a las usadas en los campos con soja. Se produjo disminución de tamaño embrionario, serias alteraciones cefálicas con reducción de ojos y oído, alteraciones en la diferenciación neuronal temprana con pérdida de células neuronales primarias”, afirma el trabajo, que se dividió en dos tipos de experimentación: inmersión en solución salina y por inyección de glifosato en células embrionarias. En ambos casos, y en concentraciones variables, los resultados fueron rotundos.
“Disminución del largo del embrión, alteraciones que sugieren defectos en la formación del eje embrionario. Alteración del tamaño de la cabeza con compromiso en la formación del cerebro y reducción de ojos y de la zona del sistema auditivo, que podrían indicar causas de malformaciones y deficiencias en la etapa adulta”, alerta la investigación, que también avanza sobre efectos neurológicos graves: “(Se comprobaron) Alteraciones en los mecanismos de formación de neuronas tempranas, por una disminución de neuronas primarias comprometiendo el correcto desarrollo del cerebro, compatibles con alteraciones con el cierre normal del tubo neural u otras deficiencias del sistema nervioso”.
Cuando los embriones fueron inyectados con dosis de glifosato muy diluido (hasta 300.000 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones), los resultados fueron igualmente devastadores. “Malformaciones intestinales y malformaciones cardíacas. Alteraciones en la formación y/o especificación de la cresta neural. Alteraciones en la formación de los cartílagos y huesos de cráneo y cara, compatible con un incremento de la muerte celular programada.” Estos resultados implican, traducido, que el glifosato afecta un conjunto de células que tienen como función la formación de los cartílagos y luego huesos de la cara.
“Cualquier alteración de forma por fallas de división celular o de muerte celular programada conduce a malformaciones faciales serias. En el caso de los embriones, comprobamos la existencia de menor cantidad de células en los cartílagos faciales embrionarios”, detalla Carrasco, que también destaca la existencia de “malformaciones intestinales, principalmente en el aparato digestivo, que muestra alteraciones en su rotación y tamaño”.
La soja sembrada en el país ocupa 17 millones de hectáreas de diez provincias y es comercializada por la empresa Monsanto, que vende las semillas y el agrotóxico Roundup (a base de glifosato), que tiene la propiedad de permanecer extensos períodos en el ambiente y viajar largas distancias arrastrados por el viento y el agua. Se aplica en forma líquida sobre la planta, que absorbe el veneno y muere en pocos días. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, modificada en laboratorio. La publicidad de la empresa clasifica al glifosato como inofensivo para al hombre.
Como todo herbicida, está conformado a partir de un ingrediente “activo” (en este caso el glifosato) y otras sustancias (llamadas coadyuvantes o surfactantes, que por secreto comercial no se especifican en detalle), cuya función es mejorar su manejo y aumentar el poder destructivo del ingrediente activo. “El POEA (sustancia derivada de ácidos sintetizados de grasas animales) es uno de los aditivos más comunes y más tóxicos, se degrada lentamente y se acumula en las células”, acusa la investigación, que describe el POEA como un detergente que facilita la penetración del glifosato en las células vegetales y mejora su eficacia. Investigadores de diversos países han centrado sus estudios en los coadyuvantes (ver aparte) y confirmado sus consecuencias.
En el estudio experimental del Conicet-UBA (según sus autores, el primero en investigar los efectos del herbicida y el glifosato puro en el desarrollo embrionario de vertebrados), se focaliza en el elemento menos estudiado y denunciado del Roundup. “El glifosato puro introducido por inyección en embriones a dosis equivalentes de las usadas en el campo entre 10.000 y 300.000 veces menores, tiene una actividad específica para dañar las células. Es el responsable de anomalías durante el desarrollo del embrión y permite sostener que no sólo los aditivos son tóxicos y, por otro lado, permite afirmar que el glifosato es causante de malformaciones por interferir en mecanismos normales de desarrollo embrionario, interfiriendo los procesos biológicos normales.”
Carrasco rescata las decenas de denuncias –y cuadros clínicos agudos– de campesinos, indígenas y barrios fumigados. “Las anomalías mostradas por nuestra investigación sugieren la necesidad de asumir una relación causal directa con la enorme variedad de observaciones clínicas conocidas, tanto oncológicas como de malformaciones reportadas en la casuística popular o médica”, advierte el profesor de embriología.
La investigación recuerda que el uso de agrotóxicos sojeros obedeció a una decisión política que no fue basada en un estudio científico-sanitario (“es inevitable admitir la imperiosa necesidad de haber estudiado éstos, u otros, efectos antes de permitir su uso”), denuncia el papel complaciente del mundo científico (“la ciencia está urgida por los grandes intereses económicos, y no por la verdad y el bienestar de los pueblos”) y hace un llamado urgente a realizar “estudios responsables que provengan mayores daños colaterales del glifosato”.
Por Darío Aranda
Tomado de Página 12

19 feb 2009

Los cultivos transgénicos alimentan a las multinacionales, no a las víctimas de la crisis alimentaria

Amigos de la Tierra demuestra en un nuevo informe que los cultivos transgénicos están beneficiando a las multinacionales y no a los pequeños campesinos ni a las personas que sufren hambre, casi mil millones de personas por la última crisis alimentaria. Se demuestra también como la industria de los transgénicos truca las cifras para dar la sensación de que sus productos son cada vez más aceptados. Todo esto casi un año después de la publicación de una evaluación de la ONU que concluye que los cultivos transgénicos no suponen una solución para aliviar el hambre ni la pobreza.
El nuevo informe de la Federación Amigos de la Tierra Internacional “¿Quién se beneficia de los cultivos transgénicos? [1] muestra como la subida de los precios de los alimentos básicos por la crisis alimentaria mundial ha permitido a las multinacionales como Monsanto acumular beneficios record, aumentando de forma exponencial el precio de las semillas transgénicas y de los agroquímicos que venden a los agricultores. Monsanto anunció en Enero que sus beneficios del último trimestre se habían casi triplicado, y que su beneficio neto está previsto que se triplique desde los 984 millones de dólares en 2007 hasta los 2960 millones en 2010. “Los cultivos transgénicos son para alimentar a los gigantes de la industria biotecnológica, no a los pobres” afirmó Nnimmo Bassey, Director Ejecutivo de Amigos de la Tierra Nigeria y Presidente de Amigos de la Tierra Internacional. “La semillas transgénicas y sus pesticidas asociados son excesivamente caros para los pequeños campesinos de África. Los promotores de esta tecnología en los países empobrecidos están totalmente fuera de contacto con la realidad”.
Monsanto es la mayor empresa mundial de semillas, y prácticamente ostenta el monopolio de la tecnología transgénica. Las semillas modificadas genéticamente cuestan entre dos y cuatro veces más que las semillas convencionales. Monsanto también comercializa el Roundup, el herbicida más vendido en el mundo.
“Gracias en gran medida a Monsanto, los agricultores estadounidenses están afrontando incrementos dramáticos en los precios de las semillas transgénicas y en los químicos asociados” afirmó Bill Freese, del Centro por la Seguridad Alimentaria de EE.UU. “Los agricultores de países del Sur que se acojan a esta tecnología de Monsanto y otras multinacionales no pueden sino esperar la misma suerte, incrementos brutales del precio de las semillas y de los pesticidas, y un descenso radical en la disponibilidad de semillas no transgénicas.”
El coste de las semillas transgénicas no es el único problema. Los cultivos transgénicos no se cultivan ni están diseñados para aliviar la pobreza. La inmensa mayoría son soja y maíz destinados a alimentación del ganado y producción de agrocombustibles en países desarrollados.
EE.UU. produce más del 50% de los cultivos transgénicos a nivel mundial. Y cerca del 90% del área global cultivada con transgénicos está en 6 países americanos (EE.UU., Canadá, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), países con un sector agrícola altamente industrializado y orientado a la exportación.
En Europa, donde el cultivo de transgénicos supone una parte marginal de la agricultura, las multinacionales inflan las cifras para maquillar la realidad. El único cultivo autorizado es un maíz, que supone tan solo el 0,21% de la superficie agrícola en la UE. España es el único país europeo que lo cultiva a gran escala, con más de 80.000 hectáreas en 2008. Siete países europeos han prohibido el cultivo de este maíz por sus impactos ambientales e incertidumbres sobre la salud.
El lobby de la industria europea, EuropaBio, alega un 21% de incremento en la superficie de transgénicos en Europa respecto a 2007, cuando en realidad se ha producido un 2% de descenso. El truco es tan simple como eliminar de los cálculos a Francia, el último país en prohibir el cultivo de transgénicos [2].
“Los transgénicos no están haciendo nada por solucionar los problemas de los pequeños agricultores, ni en el Sur ni en Europa. Y es bochornoso utilizar la lucha contra el hambre para promocionar un negocio multimillonario, con graves impactos ambientales y sociales, y alarmantes riesgos para la salud” añadió David Sánchez, de Amigos de la Tierra España.
A pesar de más de una década de propaganda, la industria no ha introducido ni un solo cultivo transgénico que incremente los rendimientos, que sea más nutritivo, resistente a la sequía o a la salinidad. Los transgénicos disponibles hoy en día siguen siendo en un 80% resistentes a un herbicida, lo que ha disparado el uso de agroquímicos en los países productores. El resto son resistentes a insectos.
La apuesta por los transgénicos ha oscurecido el gran potencial de la agricultura agroecológica, de bajo coste, para la producción de alimentos y aliviar el hambre. Un esfuerzo de cuatro años por parte de la ONU, la “Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola” (IAASTD en sus siglas en inglés), que implico a 400 expertos de múltiples disciplinas, gobiernos y multinacionales, recomendó una apuesta por los métodos agroecológicos, que ofrecen incrementos en la productividad sin semillas ni químicos caros, y una reforma de las injustas normas de comercio internacional [3].
Para más información: En España: Teresa Rodríguez Pierrard, Prensa de Amigos de la Tierra: 680 936 327 – 913069900 David Sánchez Carpio, Responsable del Área de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra España, 913069921 – 691471389 En Bruselas: Helen Holder, Amigos de la Tierra Europa: Tel: +32 474 857 638 (móvil) or +32 2 542 01 82 En EE.UU.: Bill Freese, Center for Food Safety, United States: Tel: +1 202 547 93 59 En Africa: Nnimmo Bassey, Director ejecutivo de Amigos de la Tierra Nigeria y Presidente de Amigos de la Tierra Internacional, Tel: +234 80 37 27 43 95 (móvil)
Notas: [1] El informe “Quién se beneficia de los cultivos transgénicos?” http://www.foei.org/en/publications/pdfs/gmcrops2009full.pdf [2] http://www.europabio.org/documents/2008%20Cultivation%20chart.pdf [3] http://www.agassessment.org/
Teresa Rodríguez Pierrard Responsable de Comunicación y Gestión de Socios
Amigos de la Tierra.

7 feb 2009

El Mundo según Monsanto

El Mundo según Monsanto es la versión subtitulada del documental de la televisión franco alemana (www.arte.tv) para crear conciencia. Les recomiendo verlo.
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