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10 dic 2010
“Los gobiernos europeos se arrodillan frente al gran capital financiero”
Fueron varios los temas que abordó el Comandante. No por casualidad comenzó por dos de ellos: el primero, Haití, la terrible situación que vive ese país, la amenaza de la epidemia del cólera, la actuación de los médicos cubanos, la presencia de marines estadounidenses combinada con la ausencia de médicos y enfermeros de ese país, la necedad de los veedores europeos que llegan a un país devastado como pocos en la Tierra y declaran que no hay nada que aconseje postergar las elecciones presidenciales que tendrían lugar el domingo siguiente. Y luego su preocupación por Corea, por la posibilidad de que alguien apele a un armamento nuclear “táctico” que, de todos modos, sería más letal todavía que las bombas que se arrojaron en Hiroshima y Nagasaki. Y que tal cosa podría ser la señal de partida para una crisis militar global, habida cuenta de los muchos pleitos pendientes de resolución entre países que ya disponen de armamento nuclear. También habló de su preocupación por la virulenta aparición en la escena política de expresiones de la derecha radical y reaccionaria, como la representada en el Tea Party, y la ostensible debilidad del presidente Barack Obama frente al complejo militar-industrial que impone sus políticas sin prestar atención a lo que piensa el ocupante de la Casa Blanca. En el plano doméstico Fidel subrayó la importancia de los cambios que se están proponiendo en el modelo económico cubano y señaló que la revolución debía actualizar su modelo económico socialista si quería sobrevivir. Reiteró que no le temía tanto a una agresión externa dirigida por EEUU como a los procesos de descomposición interna resultantes de la incapacidad de la economía cubana para satisfacer las necesidades de su población. Aseguró, además, que el próximo congreso del Partido Comunista de Cuba, aprobaría un paquete de reformas que profundizaran el socialismo, actualizado a las épocas actuales, y de ninguna manera algo que pudiera significar un ataque a lo que denominó “las conquistas históricas de la revolución.” Tal cosa, dijo el Comandante, no tendría ninguna posibilidad de ser implementada en este país.
En base a documentos del Pentágono, de la CIA y del Departamento de estado en cuales EE.UU. definen su posición beligerante para los próximos 30-40 anos, usted demostró en su exposición de la Habana, que “el imperio está dispuesto a defender con uñas y dientes los privilegios de los que ha gozado desde, por lo menos, mediados del siglo XX.”¿ Cuáles son algunos de estos aspectos relevantes?
Ahí me refería a una serie de documentos en donde todos ellos señalan las dificultades del imperio norteamericano para sobrevivir sin renunciar a los privilegios de que ha gozado en los últimos cincuenta años. Todos indican que ese mundo ya desapareció y que el actual está plagado de rivales y competidores que pueden interferir en los planes de EEUU y que, en consecuencia, el país debe prepararse para un largo período de guerras tan sólo para preservar algo, no toda, la influencia que supo tener desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Por eso no sorprende la renovada presión, fuertísima, sobre América Latina y el Caribe manifestada por una veintena de bases militares que van desde el extremo norte del Mar Caribe hasta las Islas Malvinas, en el Sur, pasando por las 7 bases en Colombia, 4 en Panamá, 2 en Paraguay y tantas otras. De hecho, Venezuela está rodeada de bases porque aparte de las colombianas tiene dos a pocos kilómetros de sus playas: las bases en Aruba y Curaçao, dos colonias de una antigua potencia europea, Holanda, que le facilitó sus instalaciones a la Casa Blanca para poder agredir a Venezuela de manera más efectiva y menos costosa. Súmele a todo lo anterior la reactivación de la poderosa IV Flota de EEUU, compuesta por navíos de todo tipo aptos para navegar en las “aguas azules”, del litoral marítimo latinoamericano, tanto como en las “aguas marrones” de nuestros grandes ríos interiores. Por último, EEUU ha vuelto a promover golpes militares en la región con el objeto de instituir “gobiernos amigos” que favorezcan sus planes de control total de la región, algo que ha sido señalado desde hace varios años por Noam Chomsky.
A pesar de que la jefa del Departamento de estado Hillary Clinton pedía a sus embajadores de espiar a importantes políticos de los países residentes, EE.UU. y sus aliados europeos acusan a Wikileaks por haber entregado unos 250.000 documentos a cinco diarios neoliberales, de “poner en peligro la diplomacia internacional.” ¿De qué tipo de diplomacia se trata?
La queja de EEUU y su clientela política en Europa carece de toda sustancia. Lo que hasta ahora ha revelado Wikileaks es de poca importancia, salvo: (a) la corroboración de que Washington tiene sometido a un espionaje ilegal a la sede de la ONU en Nueva York y, supuestamente, al propio domicilio de su Secretario General, lo cual constituye un atropello gravísimo a la seguridad y a la legalidad internacionales que sólo fue denunciada por algunos gobiernos de América Latina, y para deshonor de Europa, por ninguno de sus gobiernos, traicionando su condición de heredera de las enseñanzas de Immanuel Kant sobre el orden legal que debería regir al planeta. Hay que recordar que por mucho menos que esto Richard Nixon tuvo que renunciar a la presidencia de Estados Unidos. El escándalo de Watergate es juego de niños comparado a lo que hace el premio Nobel de la Paz Obama en la ONU. (b) la comprobación de que la Sra. Clinton sabía muy bien que en Honduras se había producido lo que su propio embajador llama un “golpe de estado”, pero ella desestimó esa información y mintió a todo el mundo diciendo que lo que allí había ocurrido había sido un cambio en la jefatura de estado en concordancia con los preceptos constitucionales, todo lo cual deja a su oficina y a la Casa Blanca manchada con el pecado de la mendacidad . (c) la obstinación de Washington en impedir el fortalecimiento de los procesos de integración nacional en América Latina, diseminando intrigas y creando falsos enfrentamientos entre los países del área. De ese modo EEUU demostró su fidelidad al mandato propio del imperio romano: “divide y vencerás.” Pero ahora sus planes se han tornado visibles y generado una reacción contraria. Se pone en evidencia que la diplomacia de EEUU es muy poco más que una perversa combinación de mentiras, sobornos, extorsiones y agresiones.
En la cumbre “ Peligro en los Andres” que tuvo lugar el 17.11. en el Capitolio de Washington, congresistas republicanos y demócratas se reunieron con terroristas latinoamericanos y cubanos que financiaron y promovieron golpes de Estado en Venezuela, Bolivia, Honduras, Ecuador y atentados contra Cuba. ¿ Qué significado tiene esta cumbre para los países del ALBA?
No sólo para los países del ALBA sino también para todos los hombres y mujeres de buena voluntad esa cumbre expone con claridad la gravísima amenaza que se cierne sobre América Latina y el Caribe cuando terroristas probados y confesos y sus representantes políticos y económicos (como la ultraderechistas National Endowment for Democracy, International Republican Institue, Hudson Institute, etc.) se reúnen en la misma sede del Congreso de EEUU para intercambiar opiniones y experiencias relativas a la mejor forma de poner fin a los gobiernos democráticos de la región. Si hubiera justicia en EEUU buena parte de sus asistentes deberían estar en la cárcel por cómplices o apologistas de la violencia y, en algunos casos, del magnicidio. Ante esta degradación moral del imperio los países del ALBA y todos los de América Latina y el Caribe deben estar sumamente alertas ante intentos golpistas, desestabilizadores o separatistas alentados por Washington y los sectores de la derecha más reaccionaria de nuestros países. Atentos también a la complicidad de algunos países europeos, que desvían su mirada ante hechos que repugnan a la conciencia humanista universal que, en el pasado, tuviera tan brillantes exponentes en la cultura europea.
Mientras la “plaga neoliberal” de cual nos hace un mordante análisis en su estudio “Socialismo Siglo XXI”, impuesta por la Unión Europea desde la caída del Muro de Berlin, empobrece a millones de europeos, los gobiernos revolucionarios de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua implementan junto a sus pueblos reformas políticas inéditas en la historia. ¿Cuál es su “ruta de escape”?
Creo que la clave está en el hecho de que estos gobiernos decidieron apartarse por completo de las recetas económicas neoliberales que sembraron de tragedias y miserias a los países de América Latina y el Caribe. Un síntesis extraordinaria de esas políticas, y su devastadora crítica, se encuentra en el libro que escribiera el presidente del Ecuador Rafael Correa, cuya tercera edición se abre con un prólogo mío (a pedido del propio Correa). Esas políticas destruyeron nuestras economías, saquearon nuestros recursos, transfirieron al gran capital financiero y sus aliados las riquezas de nuestros países y empobrecieron a la clase media, mientras que los sectores populares fueron reducidos a la indigencia. Los líderes "bolivarianos" tuvieron la inteligencia y la audacia de luchar contra los intereses establecidos, colocar la economía al servicio de la sociedad, recortar meticulosamente los privilegios del mercado y, sobre todo, desoír los consejos de las grandes burocracias internacionales, autoras intelectuales del saqueo de nuestros países. Además, estos grandes líderes potenciaron el protagonismo de las masas en lugar de desmovilizarlas y desmoralizarlas, como se hace en Europa. Les confirieron un sentido de pertenencia, identidad y las empoderaron, en lugar de mandarlas a su casa, como se hace en Europa. Y también perfeccionaron las instituciones democráticas mediante frecuentes consultas populares bajo la forma de plebiscitos, referendos, elecciones revocatorias de mandato. De ese modo un residente como Rafael Correa convocó, y ganó, ¡6 elecciones nacionales en cuatro años! Chávez convocó a 16 elecciones generales en 11 años, ganando 15 de ellas. El record de Evo Morales es semejante al de Correa. ¿Cuál gobernante europeo ostenta un grado semejante de legitimidad política? Pese a ello, la gran prensa califica a estos gobernantes como "dictadores" o, en el mejor de los casos, "autoritarios." Hemos visto con sorpresa y desazón como el FMI, que hacía décadas no se entrometía en las políticas públicas europeas, aparece ahora dictando lo que los gobiernos deben hacer. Eso ya lo experimentamos en América Latina y el Caribe y los resultados fueron catastróficos. Nos cuesta creen que los pueblos de Europa acepten colocarse bajo el mandato del FMI, pero sus gobiernos han abdicado de toda pretensión de soberanía y lo único que están dispuestos a hacer es arrodillarse ante las exigencias del gran capital financiero.
Manola Romalo
Tomado: Rebelión
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11 sept 2010
¿Quiénes son los dos estadounidenses que afirman que, según Fidel Castro, el modelo cubano no funciona?
Los medios de todo el mundo han recogido en sus portadas las supuestas declaraciones de Fidel Castro al periodista estadounidense del periódico The Atlantic Jeffrey Goldberg y a su “acompañante” Julia E. Sweig hace pocos días en La Habana. Según afirma el periodista, el líder de la revolución cubana afirmó: “El modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros”. El clamor mediático presentó esta frase como la prueba de que Castro reconocía el fracaso del socialismo cubano. “No es un gran descubrimiento, pero es el reconocimiento de una realidad largamente negada. Los defensores de la ortodoxia marxista se ven huérfanos de su último héroe”, afirmaba eufórico en los sumarios el periódico italiano Il Giornale, propiedad de la familia Berlusconi. Hasta The Atlantic incluye en su página web un viejo fragmento de un capítulo de Los Simpson donde Fidel Castro propone a la dirigencia cubana abandonar el comunismo1.
Hicieron falta sólo cuarenta y ocho horas para que el comandante cubano desmintiera el segundo titular de Goldberg y afirmase precisamente lo contrario: "El sistema capitalista ya no sirve ni para Estados Unidos"2. Aunque esta reflexión es suficientemente clarificadora de su pensamiento, no debemos dejar de analizar lo publicado por el periodista estadounidense para comprender cómo las ideas de Fidel Castro y lo publicado no podían tener nada en común.
Pasemos a conocer las dos partes en las que se divide el texto publicado por Goldberg en su blog, el 7 de septiembre3 y el día siguiente4.
El primero lo titula enfrentando a Fidel Castro con el presidente iraní Ahmadinejad: “Fidel a Ahmadinejad: Deje de calumniar a los judíos”. Goldberg comienza relatando que, al conocer la invitación del líder cubano, “entonces llamé a una amiga al Council on Foreign Relations, Julia Sweig, quien es una destacada experta en Cuba y Latinoamérica”. Más tarde hablaremos de esa mujer y de esta organización. El vuelo de Estados Unidos a Cuba despierta en Goldberg dos afirmaciones con clara intencionalidad: que en su avión viajan numerosos cubanoamericanos que llevan televisores de pantalla plana y computadoras para sus familias en Cuba “tecnológicamente desprovistas”, y que el aeropuerto de La Habana está “casi vacío”. Sus primeros comentarios al ver a Fidel son igualmente intencionados: “Un débil y envejecido Fidel se levantó para saludarnos”.
Sobre las personas que le acompañaban afirma el periodista que había: “varios guardaespaldas, todos los cuales parecían haber sido reclutados en el equipo de pressing catch de Cuba. Dos de estos guardaespaldas sostenían a Castro por el codo”. He estado en varias ocasiones con Fidel Castro, alguna de ellas en el lugar que deduzco de ese mismo encuentro, una sala del Palacio de Convenciones, y puedo asegurar que, al tratarse de un sitio oficial y suficientemente custodiado desde fuera, no requiere guardaespaldas de pressing catch que, por otro lado, nunca he visto en Cuba.
La primera pregunta de Goldberg a Fidel es bastante vacua: si su enfermedad ha provocado en él un cambio de opinión acerca de la existencia de Dios, momento en que el periodista se califica de ex socialista. Después afirma que “Castro es el abuelo del antiamericanismo global”. Una vez más, el estadounidense confunde América con Estados Unidos, Fidel Castro es americano, no puede ser antiamericano. Pero tampoco es antinorteamericano, cientos de veces ha recordado su admiración y reconocimiento por el pueblo de Estados Unidos, recordemos su oferta de enviar una brigada de cientos de médicos a Nueva Orleans tras el huracán Katrina. Quién sí es anticubano es el gobierno de Estados Unidos que impide a todo el pueblo de Cuba, mediante el bloqueo, acceder a productos necesarios para su desarrollo.
A continuación todos los comentarios de Goldberg -recordemos que es de religión judía- son para poner en boca de Castro simpatía por los judíos, defensa y apoyo del derecho de Israel a existir y críticas al presidente iraní (“criticó a Ahmayinehad por negar el holocausto”, “explicó por qué el gobierno iraní serviría mejor la causa de la paz reconociendo la historia singular del antisemitismo y tratando de comprender por qué los israelíes temen por su existencia”, “dijo que el gobierno iraní debería comprender las consecuencias del antisemitismo teológico”). Incluso el periodista insinúa que las críticas del líder cubano al presidente iraní se las transmite para que se las comunique a Ahmadinejad: "Digo esto para que tu lo comuniques". Como si Fidel Castro necesitara una publicación estadounidense para decirle algo al presidente iraní.
Según Goldberg, Fidel le dijo que en caso de un ataque al país persa "la capacidad de Irán para causar daños no es evaluada". En realidad, si Israel o Estados Unidos atacan a Irán, quienes hacen daño son los dos primeros. El periodista presenta a la víctima como el provocador del daño.
En la segunda parte publicada el 8 de septiembre el estadounidense califica sutilmente a Fidel Castro de autócrata comunista: “ He tenido una experiencia limitada con autócratas comunistas”. Y no es mejor su opinión del actual gobierno cubano: “Fidel nos demostró que realmente estaba semi-retirado. El día siguiente era un lunes, cuando se espera de los máximos líderes el estar sin ayuda manejando sus economías, metiendo disidentes en prisión y cosas de ese tipo”.
Según el periodista, mientras comían y charlaban relajadamente es cuando explota la supuesta bomba informativa. Goldberg le pregunta si consideraba que el modelo cubano era algo digno de exportar y, siempre según el periodista estadounidense, Fidel Castro le responde: “El modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros”. En lugar de pedirle al líder cubano que le aclarase esa impactante afirmación se lo pide -asombrosamente- a su amiga Julia, quien -más asombrosamente- se ve cualificada para desarrollarla:
Le pedí a Julia que interpretara esta impresionante declaración para mi. Ella dijo, “Él no estaba rechazando las ideas de la Revolución. Lo he tomado como un reconocimiento de que bajo “el modelo cubano” el Estado tiene un rol demasiado grande en la vida económica del país.
Durante una visita que realizan todos a un espectáculo de delfines, Goldberg muestra su imaginación para sacar conclusiones políticas. Castro invita a Adela Dworin, la presidenta de la Comunidad Judía de Cuba, y como la besa delante de las cámaras, el periodista deduce que eso no es “por casualidad” y que quizás se trataba de “otro mensaje para Ahmadinejad”. La visita al acuario está salpicada de comentarios maliciosos de Goldberg insinuando el poder arbitrario y absoluto de Castro: por abrir las instalaciones un lunes, día que está cerrado el acuario; y entrecomilla la expresión “de manera voluntaria” para referirse a cómo los funcionarios fueron ese día a su puesto. Además, al serle presentada la trabajadora Celia Guevara, hija del Che, le espeta “¿Y eres veterinaria de delfines?”, en tono despectivo.
Es evidente que el estilo, tono e insinuaciones de Goldberg no convierten sus textos en un testimonio muy riguroso del desarrollo de las conversaciones. Pero más elementos aclaratorios encontraremos si investigamos un poco sobre su perfil y el de su “amiga” y “acompañante” Julia E. Sweig.
Jeffrey Goldeberg escribió un artículo para el New Yorker en 20025, durante el período previo a la guerra de Iraq. Allí reproduce todas las acusaciones del gobierno Bush contra Sadam Hussein que después se demostraron sin fundamento y que sirvieron para justificar la invasión: que era una amenaza para Estados Unidos, que existía una estrecha relación entre Hussein y Al Qaeda, y concluye su artículo con acusaciones sobre las supuestas armas de Hussein de destrucción masiva:
No hay desacuerdo en que el Iraq, si no se controla, las tendrá muy pronto ... Hay pocas dudas de lo que Saddam podría hacer con una bomba atómica o con sus reservas de armas biológicas y químicas.
En un debate a finales de 2002, en la revista Slate, Goldberg describe a Hussein como "singularmente malo" y aboga por una invasión sobre una base moral:
Existe consenso en la creencia de que Saddam podría estar a pocos meses de la adquisición del material radioactivo necesario para construir la bomba atómica. (...) La administración estadounidense tiene previsto lanzar hoy lo que muchos, sin duda, calificarán de un acto miope e injustificable de agresión. En cinco años, sin embargo, creo que la inminente invasión de Iraq será recordada como un acto de profunda moralidad6.
El escritor judío Norman Fienkelstein, opositor a la política del gobierno israelí, escribió una crítica7 al libro de Goldberg “Prisoners: A Muslim and a Jew Across the Middle East Divide”, donde muestra claramente el sionismo sectario de este último. Fienkelstein denuncia que Goldberg considera las prisiones israelíes para palestinos como la de Ketziot como, “un gran taller de manualidades porque los palestinos podían allí organizar sus vida política, más o menos a medida de lo que eligieron". Según Goldberg, “las claves del conflicto entre Israel y Palestina se fundamentan en el antisemitismo: el mundo islámico no puede soportar un estado judío próspero en su seno”. "Fue terriblemente duro para los musulmanes aceptarlo", afirma Goldberg en su libro.
Fienkelstein recuerda que Goldberg se declara abiertamente sionista. Según el entrevistador de Castro, “el sionismo exigió la igualdad de derechos para los judíos como una nación, y esta aspiración evocó violenta hostilidad”. Vale la pena recordar que la resolución 3379 de la Asamblea General de la ONU, aprobada el 10 de noviembre de 1975, equiparó al sionismo con el racismo en general y con el apartheid sudafricano en particular, y llamó a su eliminación, entendiéndola como una forma de discriminación racial.8
Es de destacar también el papel de Julia E. Sweig, como amiga y acompañante del periodista en su visita a La Habana. Ya señalábamos que, sobre la interpretación de la impactante frase de Castro sobre el fracaso del sistema cubano, en lugar de pedirle aclaración al propio líder cubano, Goldberg se la solicita a su acompañante Sweig. Esta mujer es la experta para estudios latinoamericanos del think tank estadounidense Council Foreign Relations, que se califica de “grupo independiente no partidista”. Veamos quiénes se encuentran en su directiva9. El presidente es Richard N. Haass10, quien ha desarrollado toda su trayectoria profesional como alto cargo del Departamento de Estado y del Departamento de Defensa. Entre enero de 2001 y junio 2003 era el director de planificación del Departamento de Estado, donde ejerció como principal consejero de Collin Powell y se ocupó de coordinar la política de Estados Unidos para Afganistán. Entre 1989 y 1993 fue el asistente especial de George Bush padre, en 1991 fue premiado por su contribución al desarrollo de la política de EEUU en la primera guerra de Iraq. Anteriormente, entre 1981 y 1985 sirvió en el Departamento de Estado y entre 1979 y 1980 en el Departamento de Defensa.
Como copresidente encontramos a Robert E. Rubin , antiguo secretario del Tesoro de Estados Unidos. También aparece como alto cargo de esta organización “independiente” Madeleine K. Albright, la que fuera secretaria de Estado de Bill Clinton; el propio Collin Powell, secretario de Estado con George Bush; Sylvia Mathews Burwell, de la fundación de Bill & Melinda Gates; Donna J. Hrinak, responsable de negocios para América Latina de PepsiCo, Inc.; James W. Owens , ejecutivo de Caterpillar Inc., la empresa de excavadoras y bulldozer que derriban las viviendas palestinas y que es objeto de boicot por las organizaciones humanitarias de solidaridad con Palestina (11). Por último, entre sus presidentes honorarios también aparece el multimillonario David Rockefeller. Ya en 2008, Michael Barker detallaba en la prestigiosa revista estadounidense Znet (12) que Council on Foreign Relations trabajaba “con el respaldo de las principales fundaciones liberales de Estados Unidos y muchas personas vinculadas a la CIA”. Es curioso, cuando la periodista Rosa Miriam Elizalde visitó a España y se dejó acompañar en una entrevista por un conocido novelista cubano, la prensa española insinuó que iba acompañada de un comisario político castrista (13). Parece que el periodista que viaja con comisario político es el estadounidense.
Para terminar, recordemos que el líder de la revolución ha mostrado en numerosas ocasiones su capacidad de crítica y sinceridad, pero el tono y el estilo de los dos textos publicados por el periodista Jeffrey Goldberg, sus antecedentes y sus acompañantes, no hacen pensar en que sea el mejor intermediador para que conozcamos los pensamientos del comandante cubano. El desmentido publicado por Fidel Castro el 10 de septiembre vuelve a demostrarnos que recurrir a muchos de los periodistas actuales y sus medios de comunicación no suele ser una buena forma de conocer lo que sucede en Cuba y lo que piensan sus dirigentes. Por eso yo, en lugar de leer y escuchar a periodistas, para conocer a Fidel prefiero leer sus reflexiones sin mediadores y, para conocer Cuba, hablar con los cubanos.
NOTAS
1- Ver http://www.theatlantic.com/international/archive/2010/09/fidel-as-interpreted-by-the-simpsons/62756/
2. Castro, Fidel “El sistema capitalista ya no sirve ni para Estados Unidos” http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2010/09/mensaje-de-fidel-el-sistema-capitalista.html
3. The Atlantic 7-9-2010 http://www.theatlantic.com/international/archive/2010/09/fidel-to-ahmadinejad-stop-slandering-the-jews/62566/
4.The Atlantic 8-9-2010 http://www.theatlantic.com/international/archive/2010/09/fidel-cuban-model-doesnt-even-work-for-us-anymore/62602/ Ver en español http://www.cubainformacion.tv/index.php?option=com_content&view=article&id=16808:articulo-original-sobre-las-palabras-de-fidel-acerca-del-modelo-cubano&catid=96&Itemid=65
5. Goldeberg, Jeffrey, "The great terror". The New Yorker 25-3-2002 http://www.newyorker.com/archive/2002/03/25/020325fa_FACT1
6. Goldberg, Jeffrey “Should the U.S. Invade Iraq?” 3-10-2002 http://www.slate.com/id/2071670/entry/2071900/
7. Finkelstein, Norman. “Pre-Packaged Opinions on Israel and Palestine. Jeffrey Goldberg's Prison”. Counterpunch 6-10-2007 http://www.counterpunch.org/finkelstein10062007.html
8. Resolución 3379 de la ONU "Eliminación de todas las formas de discriminación racial", tercer párrafo
9. Ver http://www.cfr.org/about/people/board_of_directors.html
10. Ver http://www.cfr.org/bios/3350/richard_n_haass.html
11. Campaña de boicot a Caterpillar. 21-10-2006 http://www.medioscomunitarios.org/libano/index.php?id=33&idn=545
12. Barker, Michael. “Tthe Council on Foreign Relations and the Center for Preventive Action (Part 2 of 2)”. Znet, 5-3-2008 http://www.zcommunications.org/tthe-council-on-foreign-relations-and-the-center-for-preventive-action-part-2-of-2-by-michael-barker
13. Serrano, Pascual. “El portal Cubadebate sufre un atentado terrorista mediático”. 22-5-2010 http://www.pascualserrano.net/noticias/el-portal-cubadebate-sufre-una-atentado-terrorista-mediatico
Pascual Serrano
Tomado: Rebelión
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31 ago 2010
“Soy una especie de resucitado”
Fidel Castro cuenta por primera vez cómo vivió su crisis de salud durante los últimos cuatro años
El líder de la Revolución Cubana dio su primer reportaje tras la enfermedad que lo obligó a delegar el mando en su hermano. Además de hablar crudamente de su salud, analiza “el mundo de locos” que encontró tras “resucitar” y plantea el objetivo de crear un movimiento antiguerra nuclear. “Tenemos que persuadir a Obama”, asegura.
Estuvo cuatro años debatiéndose entre la vida y la muerte. En un entrar y salir del quirófano, entubado, recibiendo alimentos a través de venas y catéteres y con pérdidas frecuentes del conocimiento...
“Mi enfermedad no es ningún secreto de Estado”, habría dicho poco antes de que ésta hiciera crisis y lo obligara a “hacer lo que tenía que hacer”: delegar sus funciones como presidente del Consejo de Estado y, consecuentemente, como comandante en jefe de las fuerzas armadas de Cuba.
“No puedo seguir más”, admitió entonces –según revela en ésta, su primera entrevista con un medio impreso extranjero desde entonces–. Hizo el traspaso del mando y se entregó a los médicos.
La conmoción sacudió a la nación entera, a los amigos de otras partes; hizo abrigar esperanzas revanchistas a sus detractores y puso en estado de alerta al poderoso vecino del Norte. Era el 31 de julio de 2006 cuando se dio a conocer, de manera oficial, la carta de renuncia del máximo líder de la Revolución Cubana.
Lo que no consiguió en 50 años su enemigo más feroz (bloqueos, guerras, atentados) lo alcanzó una enfermedad sobre la que nadie sabía nada y se especulaba todo. Una enfermedad que al régimen, lo aceptara o no, iba a convertírsele en secreto de Estado.
(Pienso en Raúl, en el Raúl Castro de aquellos momentos. No era sólo el paquete que le habían confiado casi de buenas a primeras, aunque estuviera acordado de siempre; era la delicada salud de su compañera Vilma Espín –quien poco después fallecería víctima de cáncer– y la muy probable desaparición de su hermano mayor y jefe único en lo militar, en lo político, en lo familiar.)
Hoy hace 40 días que Fidel Castro reapareció en público de manera definitiva, al menos sin peligro aparente de recaída. En un clima distendido y cuando todo hace pensar que la tormenta ha pasado, el hombre más importante de la Revolución Cubana luce rozagante y vital, aunque no domine del todo los movimientos de sus piernas.
Durante alrededor de las cinco horas que duró la charla-entrevista –incluido el almuerzo– con La Jornada, Fidel aborda los más diversos temas, aunque se obsesione con algunos en particular. Permite que se le pregunte de todo –aunque el que más interrogue sea él– y repasa por primera vez y con dolorosa franqueza algunos momentos de la crisis de salud que sufrió en los pasados cuatro años.
“Llegué a estar muerto”, revela con una tranquilidad pasmosa. No menciona por su nombre la diverticulitis que padeció ni se refiere a las hemorragias que llevaron a los especialistas de su equipo médico a intervenirlo en varias o muchas ocasiones, con riesgo de perder la vida en cada una.
Pero en lo que sí se explaya es en el relato del sufrimiento vivido. Y no muestra inhibición alguna en calificar la dolorosa etapa como un calvario.
“Yo ya no aspiraba a vivir, ni mucho menos... Me pregunté varias veces si esa gente (sus médicos) iban a dejarme vivir en esas condiciones o me iban a permitir morir... Luego sobreviví, pero en muy malas condiciones físicas. Llegué a pesar cincuenta y pico de kilogramos.”
“Sesenta y seis kilogramos”, precisa Dalia, su inseparable compañera, que asiste a la charla. Sólo ella, dos de sus médicos y otros dos de sus más cercanos colaboradores están presentes.
–Imagínate: un tipo de mi estatura pesando 66 kilos. Hoy alcanzo ya entre 85 y 86 kilos, y esta mañana logré dar 600 pasos solo, sin bastón, sin ayuda.
“Quiero decirte que estás ante una especie de re-su-ci-ta-do”, subraya con cierto orgullo. Sabe que además del magnífico equipo médico que lo asistió en todos estos años, con el que se puso a prueba la calidad de la medicina cubana, ha contado su voluntad y esa disciplina de acero, que se impone siempre que se empeña en algo.
–No cometo nunca la más mínima violación –asegura–. De más está decir que me he vuelto médico con la cooperación de los médicos. Con ellos discuto, pregunto (pregunta mucho), aprendo (y obedece)...
Conoce muy bien las razones de sus accidentes y caídas, aunque insiste en que no necesariamente unas llevan a las otras. “La primera vez fue porque no hice el calentamiento debido, antes de jugar básquetbol.” Luego vino lo de Santa Clara: Fidel bajaba de la estatua del Che, donde había presidido un homenaje, y cayó de cabeza. “Ahí influyó que los que lo cuidan a uno también se van poniendo viejos, pierden facultades y no se ocuparon”, aclara.
Sigue la caída de Holguín, también cuan grande es. Todos estos accidentes antes de que la otra enfermedad hiciera crisis y lo dejara por largo tiempo en el hospital.
“Tendido en aquella cama, sólo miraba a mi alrededor, ignorante de todos esos aparatos. No sabía cuánto tiempo iba a durar ese tormento y de lo único que tenía esperanza es de que se parara el mundo”, seguro para no perderse de nada. “Pero resucité”, dice ufano.
–Y cuando resucitó, comandante, ¿con qué se encontró? –le pregunto.
–Con un mundo como de locos... Un mundo que aparece todos los días en la televisión, en los periódicos, y que no hay quién entienda, pero el que no me hubiera querido perder por nada del mundo –sonríe divertido.
Con una energía sorprendente en un ser humano que viene levantándose de la tumba –como él dice– y con la mismísima curiosidad intelectual de antes, Fidel Castro se pone al día.
Dicen, los que lo conocen bien, que no hay un proyecto, colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada y que en especial lo hace si tiene que enfrentarse a la adversidad, como había sido y era el caso.
“Nunca como entonces parece de mejor humor.” Alguien que cree conocerlo bien le dijo: “Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante”.
La tarea de acumulación informativa cotidiana de este sobreviviente comienza desde que despierta. A una velocidad de lectura que nadie sabe con qué método consigue, devora libros; se lee entre 200 y 300 cables informativos por día; está pendiente y al momento de las nuevas tecnologías de la comunicación; se fascina con Wikileaks, la garganta profunda de Internet, famosa por la filtración de más de 90 mil documentos militares sobre Afganistán, en los que este nuevo navegante está trabajando.
–¿Te das cuenta, compañera, de lo que esto significa? –me dice–. Internet ha puesto en manos de noso-tros la posibilidad de comunicarnos con el mundo. Con nada de esto contábamos antes –comenta, al tiempo que se deleita viendo y seleccionando cables y textos bajados de la red, que tiene sobre el escritorio: un pequeño mueble, demasiado pequeño para la talla (aun disminuida por la enfermedad) de su ocupante.
–Se acabaron los secretos, o al menos eso pareciera. Estamos ante un periodismo de investigación de alta tecnología, como lo llama el New York Times, y al alcance de todo el mundo.
–Estamos ante el arma más poderosa que haya existido, que es la comunicación –ataja–. El poder de la comunicación ha estado, y está, en manos del imperio y de ambiciosos grupos privados que hicieron uso y abuso de él. Por eso los medios han fabricado el poder que hoy ostentan.
Lo escucho y no puedo menos que pensar en Chomsky: cualquiera de las trapacerías que el imperio intente debe contar antes con el apoyo de los medios, principalmente periódicos y televisión, y hoy, naturalmente, con todos los instrumentos que ofrece Internet.
Son los medios los que antes de cualquier acción crean el consenso. “Tienden la cama”, diríamos... Acondicionan el teatro de operaciones.
Sin embargo, acota Fidel, aunque han pretendido conservar intacto ese poder, no han podido. Lo están perdiendo día con día. En tanto que otros, muchos, muchísimos, emergen a cada momento...
Se hace entonces un reconocimiento a los esfuerzos de algunos sitios y medios, además de Wikileaks: por el lado latinoamericano, a Telesur de Venezuela, a la televisión cultural de Argentina, el Canal Encuentro, y a todos aquellos medios, públicos o privados, que enfrentan a poderosos consorcios particulares de la región y a transnacionales de la información, la cultura y el entretenimiento.
Informes sobre la manipulación de los poderosos grupos empresariales locales o regionales, sus complots para entronizar o eliminar gobiernos o personajes de la política, o sobre la tiranía que ejerce el imperio a través de las trasnacionales, están ahora al alcance de todos los mortales.
Pero no de Cuba, que apenas dispone de una entrada de Internet para todo el país, comparable a la que tiene cualquier hotel Hilton o Sheraton.
Esa es la razón por la que conectarse en Cuba es desesperante. La navegación es como si se hiciera en cámara lenta.
–¿Por qué es todo esto? –pregunto.
–Por la negativa rotunda de Estados Unidos a darle acceso a lnternet a la isla, a través de uno de los cables submarinos de fibra óptica que pasan cerca de las costas. Cuba se ve obligada, en cambio, a bajar la señal de un satélite, lo que encarece mucho más el servicio que el gobierno cubano ha de pagar, e impide disponer de un mayor ancho de banda que permita dar acceso a muchos más usuarios y a la velocidad que es normal en todo el mundo, con la banda ancha.
Por estas razones el gobierno cubano da prioridad para conectarse no a quienes pueden pagar por el costo del servicio, sino a quienes más lo necesitan, como médicos, académicos, periodistas, profesionales, “cuadros” del gobierno y clubes de Internet de uso social. No se puede más.
Pienso en los descomunales esfuerzos del sitio cubano Cubadebate para alimentar al interior y llevar hacia el exterior la información del país, en las condiciones existentes. Pero, según Fidel, Cuba podrá solucionar pronto esta situación.
Se refiere a la conclusión de las obras de cable submarino que se tiende del puerto de La Guaira, en Venezuela, hasta las cercanías de Santiago de Cuba. Con estas obras, llevadas adelante por el gobierno de Hugo Chávez, la isla podrá disponer de banda ancha y posibilidades de acometer una gran ampliación del servicio.
–Muchas veces se ha señalado a Cuba, y en particular a usted, de mantener una posición antiestadounidense a rajatabla, y hasta han llegado a acusarlo de guardar odio hacia esa nación – le digo.
–Nada de eso –aclara–. ¿Por qué odiar a Estados Unidos, si es sólo un producto de la historia?
Pero, en efecto: hace apenas como 40 días, cuando todavía no había terminado de “resucitar” se ocupó –para variar–, en sus nuevas Reflexiones, de su poderoso vecino.
“Es que empecé a ver bien clarito los problemas de la tiranía mundial creciente... –y se le presentó, a la luz de toda la información que manejaba–, la inminencia de un ataque nuclear que desataría la conflagración mundial.”
Todavía no podía salir a hablar, a hacer lo que está haciendo ahora, me indica. Apenas podía escribir con cierta fluidez, pues no sólo tuvo que aprender a caminar, sino también, a sus 84 años, debió volver a aprender a escribir..
“Salí del hospital, fui para la casa, pero caminé, me excedí. Luego tuve que hacer rehabilitación de los pies. Para entonces ya lograba comenzar de nuevo a escribir. El salto cualitativo se dio cuando pude dominar todos los elementos que me permitían hacer posible todo lo que estoy haciendo ahora. Pero puedo y debo mejorar... Puedo llegar a caminar bien. Hoy, ya te dije, caminé 600 pasos solo, sin bastón, sin nada, y esto lo debo conciliar con lo que subo y bajo, con las horas que duermo, con el trabajo.”
–¿Qué hay detrás de este frenesí en el trabajo, que más que a una rehabilitación puede conducirlo a una recaída?
Fidel se concentra, cierra los ojos como para empezar un sueño, pero no... vuelve a la carga:
“No quiero estar ausente en estos días. El mundo está en la fase más interesante y peligrosa de su existencia y yo estoy bastante comprometido con lo que vaya a pasar. Tengo cosas que hacer todavía.
–¿Como cuáles?
–Como la conformación de todo un movimiento antiguerra nuclear –es a lo que viene dedicándose desde su reaparición. Crear una fuerza de persuasión internacional para evitar que esa amenaza colosal se cumpla representa todo un reto, y Fidel nunca ha podido resistirse a los retos–.
“Al principio yo pensé que el ataque nuclear iba a darse sobre Corea del Norte, pero pronto rectifiqué porque me dije que ése lo paraba China con su veto en el Consejo de Seguridad...
”Pero lo de Irán no lo para nadie, porque no hay veto ni chino ni ruso. Luego vino la resolución (de Naciones Unidas), y aunque vetaron Brasil y Turquía, Líbano no lo hizo y entonces se tomó la decisión.”
Fidel convoca a científicos, economistas, comunicadores, etcétera, a que den su opinión sobre cuál puede ser el mecanismo mediante el cual se va a desatar el horror y la forma en que puede evitarse. Hasta a ejercicios de ciencia ficción los ha llevado.
“¡Piensen, piensen!”, anima en las discusiones. “Razonen, imaginen”, exclama el entusiasta maestro en que se ha convertido en estos días.
No todo el mundo ha comprendido su inquietud. No son pocos los que han visto catastrofismo y hasta delirio en su nueva campaña. A todo esto habría que agregar el temor, que a muchos asalta, de que su salud sufra una recaída.
Fidel no ceja: nada ni nadie es capaz de frenarlo siquiera. El necesita, a la mayor brevedad, convencer para así detener la conflagración nuclear que –insiste– amenaza con hacer desaparecer a una buena parte de la humanidad. “Tenemos que movilizar al mundo para persuadir a Barack Obama, presidente de Estados Unidos, de que evite la guerra nuclear. El es el único que puede, o no, oprimir el botón.”
Con los datos que ya maneja como un experto, y los documentos que avalan sus dichos, Fidel cuestiona y hace una exposición escalofriante:
–¿Tú sabes el poder nuclear que tienen unos cuantos países del mundo en la actualidad, comparado con el de la época de Hiroshima y Nagasaki?
“Cuatrocientas setenta mil veces el poder explosivo que tenía cualquiera de las dos bombas que Estados Unidos arrojó sobre esas dos ciudades japonesas. ¡Cuatrocientas setenta mil veces más!”, subraya escandalizado.
Esa es la potencia que tiene cada una de las más de 20 mil armas nucleares que –se calcula– hay hoy día en el mundo.
Con mucho menos de esa potencia –con tan sólo 100– ya se puede producir un invierno nuclear que oscurezca el mundo en su totalidad.
Esta barbaridad puede producirse en cosa de unas días, para ser más precisos, el 9 de septiembre próximo, que es cuando vencen los 90 días otorgados por el Consejo de Seguridad de la ONU para comenzar a inspeccionar los barcos de Irán.
–¿Tú crees que los iraníes van a retroceder? ¿Tú te los imaginas? Hombres valientes, religiosos, que ven en la muerte casi un premio... Bien, los iraníes no van a ceder, eso es seguro. ¿Van a ceder los yanquis? Y, ¿qué va a pasar si ni uno ni otro ceden? Y esto puede ocurrir el próximo 9 de septiembre.
“Un minuto después de la explosión, más de la mitad de los seres humanos habrá muerto, el polvo y el humo de los continentes en llamas derrotarán a la luz solar y las tinieblas absolutas volverán a reinar en el mundo”, escribió Gabriel García Márquez con ocasión del 41º aniversario de Hiroshima. “Un invierno de lluvias anaranjadas y huracanes helados invertirá el tiempo de los océanos y volteará el curso de los ríos, cuyos peces habrán muerto de sed en las aguas ardientes... La era del rock y de los corazones trasplantados estará de regreso a su infancia glacial...”
Por Carmen Lira Saade
Desde La Habana
De La Jornada de México.
Especial para Página/12.
Tomado: Página 12
Etiquetas:
Cuba,
Entrevista,
Fidel Castro
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