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14 dic 2010

Muere Enrique Morente, el cantaor que renovó el flamenco


El granadino ha fallecido tras las complicaciones surgidas a raíz de la operación de úlcera a la que fue sometido el pasado cuatro de diciembre
El cantaor Enrique Morente ha fallecido hoy en Madrid a los 67 años de edad, tras las complicaciones surgidas a raíz de la operación de úlcera a la que fue sometido el pasado día cuatro de diciembre y que le mantenían desde ayer en estado de muerte cerebral, han informado a Público fuentes cercanas a la familia.

Morente, que hubiera cumplido el próximo 25 de diciembre 68 años, fue operado en la clínica La Luz de Madrid de una úlcera, una intervención que obligó dos días después a su traslado a a la UCI del hospital, y fue nuevamente operado el día seis. Desde ayer, el cantaor se encontraba en estado de muerte cerebral.

Fuentes de la familia del artista han asegurado que están dolidos por el tratamiento recibido por Morente y sospechan que la causa de la muerte podría haber sido una negligencia médica. Por ello, han enviado el cuerpo al Instituto Anatómico Forense, donde le será practicada una autopsia.

Nacido en el barrio granadino del Albaicín, Morente fue uno de los grandes renovadores del flamenco. Su talento, inquietud y búsqueda de nuevas formas de expresión le fueron reconocidos con distinciones como la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes.

Casado con la bailaora Aurora Carbonell y padre de un hijo y dos hijas, entre ellas la cantante Estrella Morente, el cantaor preparaba actualmente un disco titulado El barbero de Picasso, en homenaje al pintor malagueño.

En 1967 grabó su primer disco Cantes flamencos y, desde Homenaje flamenco a Miguel Hernández, de 1971, las adaptaciones de poetas como de San Juan de la Cruz, fray Luis de León, García Lorca, Alberti, Machado o Guillén se convirtieron en una constante de sus letras. El cantaor, que podía presumir de ser el único capaz de cantar los 49 palos y medio del jondo, volvió al cante puro con el Homenaje a Don Antonio Chacón (1977). En 1994 se convirtió en el primer cantaor galardonado con el Premio Nacional de Música en 1994 y se consolidó en el panorama vanguardista musical hacia 1997, con la obra Omega destinada a un público ajeno al flamenco.

Entrevista con Morente: "Como siga así, me voy a dedicar al flamenco electrónico"



Tomado: Público/Cultura

Artículo relacionado: Enrique Morente, el Quijote del flamenco

13 dic 2010

Enrique Morente, en estado de muerte cerebral


El cantautor  se encontraba en estado de coma tras complicarse el postoperatorio de una úlcera
El cantaor de flamenco Enrique Morente se encuentra en estado de muerte cerebral desde ayer, según han confirmado fuentes familiares.

Morente, de 67 años, fue operado el 4 de diciembre en la clínica La Luz de Madrid de una úlcera, una intervención que obligó dos días después a su traslado a la UCI del hospital, y fue nuevamente operado el día 6.

Desde su traslado a la UCI, el cantaor granadino se encontraba "estable" dentro de la gravedad, según el único parte médico escrito sobre su estado y que difundió la propia familia de Morente el pasado viernes día 10. No obstante, fuentes familiares aseguraron que Morente se encontraba "en coma" y sufría "daños cerebrales". Pese a que se encuentra en muerte cerebral, una máquina mantiene sus constantes vitales.

Además, en la madrugada del domingo unos ladrones aprovecharon su ausencia para robar en su vivienda de Granada. Los asaltantes se hicieron, al menos, con un vehículo, que fue encontrado por la Guardia Civil una hora más tarde.

Nacido en el barrio granadino del Albaicín y a punto de cumplir 68 años el 25 de diciembre, Morente es uno de los grandes renovadores del flamenco. Su talento, inquietud y búsqueda de nuevas formas de expresión le han sido reconocidos con distinciones como la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes.



Casado con la bailaora Aurora Carbonell y padre de tres hijas, entre ellas la cantante Estrella Morente, el cantaor preparaba actualmente un disco titulado El barbero de Picasso, en homenaje al pintor malagueño.

Sinde: "Es una pérdida inmensa"
La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, ha calificado la muerte cerebral de Morente como una "pérdida inmensa para el país" y se ha mostrado "conmocionada" por este hecho "tan terrible".

Ha lamentado la situación del cantaor, una persona "tan importante en la cultura del país, en la evolución y transformación del flamenco, en la conquista de nuevos públicos; un maestro, una persona con una técnica vocal impecable".

La ministra ha recordado que estuvo en su actuación en el festival del cante de Las Minas el pasado mes de agosto, en un concierto "impresionante donde la gente mostraba casi un fervor místico" ante un "espectáculo maravilloso".



Tomado: Público.es

1 mar 2009

Lo jondo de Cuba en el alma de Gades

Autor Félix Gûemes
Decía un sociólogo estudioso del flamenco que “lo que se conoce bien, verdaderamente bien, se suele amar de una manera menos superficial, más jonda”1. Esta frase, que se dirigía al estudio del flamenco, podría aplicarse también a Cuba. Es usual que, incluso entre la gente que se aproxima a la isla desde el sentimiento sincero y el reconocimiento de sus sueños de justicia, no se traspase nunca el umbral de la identificación afectiva. Es un primer paso, sin duda, parecido al que nos lleva hacia el flamenco. Pero quedarse en ese nivel nos crea problemas cuando tratamos de explicar las contradicciones que se dan en la vida cotidiana de Cuba.
No conocí a Gades, pero me encontré con él en una comida con amigos del MC (Movimiento Comunista), corría el año 1992. Me pareció una persona observadora, con un carácter endiablado, que pasaba de la risa a la bronca con gran facilidad. Ese gesto flamenco en el que el cuerpo hace un giro rápido y la cabeza parece quedarse atrás para luego arrancar a encontrarse de nuevo con él, sintetiza la impresión que me produjo. No encontré mucha diferencia entre el Gades bailaor, al que había visto una y otra vez en la película Carmen, o en Amor Brujo, y el Gades discutidor de aquella comida; me parecieron una y la misma persona -hecho insólito entre los artistas modernos-. En la comida se habló de política, de la izquierda de nuestro país –tema recurrente donde los haya-, y sobre todo de Cuba. Parecía conocer muy bien la isla. Yo sólo había estado allí una semana antes de completar mi estancia en México. En plena crisis para la isla, recuerdo mi sorpresa, ante la forma que tenía Gades de defender su supervivencia, no desde el sentimiento sino desde la razón revolucionaria, aquella que le permitía conectar su arte con la historia de las relaciones sociales que lo generan y lo sostienen.
El flamenco, según los especialistas, es un arte que surge y se desarrolla vinculado a los sectores más pobres de la sociedad; por la extracción social de los artistas y también por la universalidad y humanidad de los temas que aborda, que lo desprende de una localización geográfica particular. 2El propio Gades provenía de una familia pobre. Si cada época ha creado sus formas y estilo artísticos, cada clase social también. Ningún arte como el flamenco está tan enraizado en lo popular. Incluso su conversión en mercancía, en espectáculo, no ha podido desprenderlo de esas raíces si no ha sido a costa de acabar con él, porque de la fuente popular sigue bebiendo, de sus prejuicios, de sus arrebatos, de su sublime complejidad y su profunda carnalidad. Quizá por eso Gades, que también se formó en el baile clásico, que dirigió el ballet Nacional, encontró en Lorca la inspiración más fructífera.
El arte popular tiene, necesariamente, un componente revolucionario, porque parte del pueblo y porque lo expresa (y es distinto al arte tradicional). Cuando encuentra un artista como Gades, entonces, ese componente que apenas era una posibilidad entra en una relación dialéctica. En una entrevista con Cristina Hoyos en el 68, decía: “La danza no está en el paso, sino entre paso y paso. Hacer un movimiento tras otro no es más que eso, movimientos, pero el cómo y por qué se ligan, qué se quiere decir con ellos, eso es lo importante”.
El contrapunto, es el alma del flamenco, lo que queda entre paso y paso que diría Gades ¿y de la revolución? Creo que aquello que no vemos, aquello que queda detrás del escenario, la trama compleja que hace posible que un pueblo sobreviva al bloqueo más largo y cruel, a la escasez, al escaparate; el trabajo cotidiano, la pelea constante por no dejarse llevar, el reconocimiento de las contradicciones, el filosofar con el martillo –que diría Fernando Martínez Heredia-. En una entrevista en 62 Gades decía: “A mí todo eso del duende y la inspiración… qué quieres que te diga. Creo en el trabajo, en la música y la sensibilidad, que también es una educación”. Pienso que ahí radica también una de las claves del arte revolucionario y de la revolución misma; la inspiración, la sensibilidad, también se educan. Lo jondo de la revolución pasa por el conocimiento. Quizá emerja de la inspiración, de la identificación afectiva, pero no es ese su punto de llegada, ni su recorrido. La mayoría de los palos flamencos están basados en compases de doce tiempos, ¡doce tiempos!, ¿hay una música más compleja?, seguramente, pero no se puede entender el flamenco sin comprender su métrica.
Cuando Gades decía de Cuba que no era una aventura sino el puerto de su vida, pienso que encontraba en ella lo mismo que le había llevado al arte flamenco, “el hecho colectivo”, la identificación con el otro como razón de ser del arte. Lo que nos permite romper la superficie de las simplificaciones, de lo fácil, lo que distingue el arte del espectáculo, la revolución de la consigna.
En aquella comida en la que tropecé con Gades, alguien le sopló que, en México, en donde yo estaba haciendo la tesis, había conocido a Manolo Vargas, el gran Bailarín ya muy mayor, y que acudía a sus clases para principiantes. Antonio me miró de arriba abajo y me dijo “¡hombre!, ¿y qué sabes hacer? – Bueno, le dije, nada, sólo es un entretenimiento-. Recuerdo su gesto socarrón. Se levantó como si estuviera en un escenario, irguió la cabeza, puso sus manos en el costado y movió aquellos pies que calzaban puras zapatillas. Juro que todos oímos un taconeo. Se volvió hacia mí despreciativo: “el flamenco, como la política, no puede ser un entretenimiento”. Luego, leí unas palabras suyas que me hicieron recordar aquella escena “No se puede ir a la batalla y pasar el tiempo escondido entre los árboles”.
El pasado 28 se celebró en Madrid un masivo acto de homenaje a Antonio Gades organizado por el Partido Comunista de los Pueblos de España, organización a la que pertenecía el bailaor flamenco.
Notas: 1 Steingress, Gerhard, Sociología del cante flamenco, Junta de Andalucía, 1991 2 A pesar de no existir acuerdo ni sobre el origen de la palabra ni sobre el origen musical, se recogen abundantes muestras de su identificación con un folclore tradicional andaluz y con los gitanos andaluces,(el musicólogo Faustino Nuñez así lo recoge en “Todo el flamenco. Los palos de la A a la Z)
Angeles Diez
Tomado de Rebelión
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