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29 mar 2012

Canto de ira y amor


Bruce Springsteen escribió en la introducción
 del libro Someplace like America, sobre
la destrucción de las vidas de los que
construyeron este país y con ello del propósito,
 identidad y significado de la vida estadunidense..
. En la imagen, El Jefe en un concierto en
 Nueva York, el viernes pasado.  Foto Reuters

“Lo que le hicieron a nuestro país fue malo, antipatriótico, antiestadunidense, y nadie ha sido obligado a rendir cuentas” dice, y sus versos cuentan, empapados de la ira profunda y colectiva, la devastación de la vida de los cualquiera, ésos que dicen ser “gente común”, los millones de anónimos, los que trabajan duro, aman con fiereza, beben con exageración, los que bailan, lloran y se bronquean con intensidad y a cambio sólo piden una vida digna y decente; canta acerca de cómo estos han sido descartados para que unos cuantos gocen de la destrucción del sueño común.

Bruce Springsteen, a sus 62 años, acaba de presentar su décimoséptimo disco, en el que cristaliza el momento estadunidense. Si algún investigador, científico, analista, intelectual, estudiante, artista desea saber qué pasa hoy con los gringos, aquí está la respuesta.

El inicio, Cuidamos a los nuestros, es rock puro de Springsteen y su E Street Band. “De Chicago a Nueva Orleáns/desde el músculo al hueso/desde la cabaña de la escopeta al Superdome/no hay ayuda, la caballería se quedó en casa…. Dónde están los ojos, los ojos/con la voluntad de ver/dónde están los corazones que se derraman/de merced/dónde está el amor que no me/ha abandonado/dónde está el trabajo que/librará mis manos, mi alma… dónde está la promesa de/mar a mar resplandeciente…..”.

“Dejen que un hombre trabaje/¿Es eso tan malo?/Desperté esta mañana encadenado y destripado…. El hombre de apuestas avienta los dados/El hombre trabajador paga las cuentas/Aún es abundante y fácil allá arriba, en la colina del banquero/Arriba en la colina del banquero la fiesta sigue a todo dar/Aquí abajo estamos encadenados y destripados….. Un mundo que se ha vuelto erróneo/Desperté esta mañana encadenado y destripado”, canta en Encadenado y destripado.

En Jack of all Trades, hay versos parecidos, pero no se queda en la denuncia. Acompañado con la incendiaria guitarra de Tom Morello, advierte: “A veces el mañana/llega empapado en tesoro y sangre/Aguantamos la sequía, ahora aguantaremos la inundación/Un nuevo mundo se aproxima, puedo ver la luz… Entonces usa lo que tienes/y aprende cómo lograrlo/Toma lo viejo, hazlo nuevo/Si tuviera una arma, encontraría/A los sinvergüenzas y les dispararía al verlos...”

En Muerte a mi pueblo canta sobre cómo no fue la guerra ni fueron invasores o dictadores, sino “merodeadores” en la oscuridad, los que “trajeron la muerte a mi pueblo”. Agrega: “Destruyeron nuestras familias, fábricas/y tomaron nuestras viviendas/dejaron nuestros cuerpos en los llanos/los buitres limpiaron nuestros huesos.” Y aconseja: “Consigue una canción que puedas cantar/Y cántala hasta el final/cántala bien y duro/Envía a los rateros empresariales directo al infierno/Los asaltantes avariciosos que pasan por aquí/y se comieron la carne de todo lo que encontraron/cuyos crímenes siguen impunes ahora/Los que caminan las calles como hombres libres ahora/Trajeron la muerte a nuestro pueblo, cuates”.


En Estamos vivos cuenta de los que han caído en luchas laborales, de derechos civiles y los inmigrantes: “Una voz gritó que me mataron en Maryland en 1877/cuando los trabajadores ferrocarrileros se alzaron/Me mataron en 1963/un domingo en la mañana en Birmingham/Me morí el verano pasado cruzando el desierto del sur/mis hijos se quedaron en San Pablo/Bueno, y dejaron aquí afuera nuestros cuerpos a que se pudrieran/Oh, por favor que se sepa/estamos vivos/Y aunque estamos tirados solos/aquí en la oscuridad/nuestras almas se levantaran/para cargar el fuego y luz, la chispa/Para luchar hombro a hombro y/corazón a corazón”.

La música es rock, pero envinada de blues, de sonidos irlandeses, gospel, folk y hasta un tantito de rap y un tinte de mariachi, o sea, las músicas de Estados Unidos.

La fuente de la ira de Springsteen es la misma que generó el movimiento Ocupa Wall Street, la misma que está debajo de los rincones por todo el país. Pero a pesar del tenor oscuro de este canto, el disco no provoca desolación o fatalismo, sino todo lo contrario: la ira está llena de amor furioso. Hay odas a mujeres, hay diversión, hay baile a pesar de todo, hay fe en la resistencia, hay fe en lo más profundo.

“Me he pasado la vida juzgando la distancia entre la realidad estadunidense y el sueño americano”, comentó Springsteen en una conferencia de prensa sobre el disco en París, en febrero, reportada por The Guardian. “Una gran promesa fue traicionada. No puedes tener un Estados Unidos si le estás diciendo a algunos que no se pueden subir al tren. Hay un punto de quiebre donde una sociedad se colapsa. No puedes tener una civilización con algo tan faccioso como esto”.

Pero subrayó que en este país “el temperamento cambió. Y la gente en las calles lo logró. Ocupa Wall Street cambió la conversación nacional… Antes no había una resistencia que declarara que esto (la crisis) es atroz, un robo elemental que asaltó el corazón de lo que es Estados Unidos, una indiferencia al sentido de historia y comunidad estadunidense”. Cuenta que en su canción Easy Money el personaje de la canción está por salir a matar y robar “justo como los robos en serie que han ocurrido en la cima de la pirámide; está imitando a los cuates de Wall Street. Una fractura enorme se abrió en el sistema estadunidense cuyas repercusiones apenas estamos sintiendo”.

Hace unos meses Springsteen escribió, en la introducción del libro Someplace like America, sobre la destrucción de las vidas de los que construyeron este país, y con ello, del “propósito, identidad y significado de la vida estadunidense, vaciada por una plutocracia decidida a extraer sus últimas gotas de tributo, sin importar el costo humano”.

Este disco documenta, expresa, grita todo eso. Springsteen es el mejor guía para este Estados Unidos. Su voz se suma a un nuevo coro, que brota de los más antiguos y se escucha en todos los rincones de este país. El Jefe la “canta bien y duro”.

David Brooks.

Tomada: La Jornada.unam.mx

5 feb 2012

Tomás de la Serna, hombre de teatro, poeta y ciudadano


Tomás de la Serna, hombre de teatro, poeta y ciudadano que ha ejercido y sigue ejerciendo de todo ello con altura.

Interesante reportage de Radio Utopía



Tomado: olvidatuequipaje.blogspot.com

El mundo recuerda a Bob Marley


A 67 años de su natalicio, el cantante jamaicano Bob Marley, el rey del reggae, continua en el recuerdo de miles de seguidores que mantienen vivo su legado de generación en generación.

Desde distintas latitudes sus admiradores le rendirán tributo

mañana, día de su onomástico, con distintos homenajes y conciertos que se extenderán durante toda la semana.

En su tierra natal, el líder de la banda The wailers es rememorado como cada año con conciertos y espectáculos protagonizados por grandes exponentes de ese movimiento, que el impulsó a principios de la década de 1960 del siglo pasado.

Desde los primeros días febrero comenzaron en Kingston los homenajes con un mes dedicado al reggae en el museo dedicado a la figura del creador de Is this love y No woman, no cry.

La ciudad de Vitoria, en Alava, España, se sumará a los homenajes mañana con el concierto Bob Marley Day, encabezado por las bandas Jaggy D, Ganjahr Family, Ras Kuko, Bratt y Astrid Jones, Mad Sensy Band y Emeterians.

Cuba también lo honrará el próximo 10 de febrero en la 21 Feria Internacional del Libro con un concierto en el capitalino teatro Mella, organizado por el músico Gerardo Alfonso, al que se unirán figuras invitadas como el trovador barbadense Myghty Gabby.

El festival del Berlín le rendirá tributo con la proyección de un documental del realizador Kevin MacDonald, que incluye fotos, grabaciones fílmicas y música poco conocidas del intérprete.

Para rodar este material, MacDonald contó con la autorización por primera vez por la familia de Bob Marley y tuvo acceso a archivos privados.

La víspera, la Asociación de los Amigos del Reggae de Angola (Nara), ofreció en Luanda un recital en el que participaron artistas como Ras Naya, de Kenia, y Pierre Babréle, de Martinica, integrantes de grupo de reggae Free Island Band.

Nicaragua lo honró con un minifestival al que se unieron las agrupaciones de Raymond Mayer y 4 Reagge.

Símbolo de emancipación y libertad para muchos, Marley nació el 6 de febrero de 1945 en Rhoden Hall, cerca de Nine Miles, en la parroquia de Saint Ann (Jamaica).

De madre jamaicana y padre inglés, vivió en Trenchtown, en Kingston, y, en 1962, grabó su primer canción, Judge not. Meses después fundó su legendario grupo The Wailers, junto a Peter Tosh y Bunny Wailer.

Considerado por la crítica como un ícono de la música y uno de los mayores impulsores del movimiento Rastafari, Marley falleció en 1981, a los 36 años, víctima de cáncer.

mem/may

Tomado: PrensaLatina.cu

13 ene 2012

Educar para la revolución ( Videos )


Foto:Fernando Fernández Hevia

Tiken Jah Fakoly es una de las voces autorizadas del reggae de África, cuyo mensaje panafricanista y delator de los explotadores tiene gran calado entre la población del continente.

En un momento crucial para su país, con el expresidente Laurent Gbagbo siendo juzgado en la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad, el guerrillero del reggae marfileño, Tiken Jah Fakoly, tiene claro de qué lado se posiciona: el de la construcción de una sociedad sobre pilares firmes. “El hecho de que se encuentre en prisión es bueno para nuestra justicia. Así los restantes presidentes de África podrán comprobar que si matan, irán al menos un día a prisión. Si ven que no son dioses, tendrán más cuidado de la gente”.

No obstante, Gbagbo fue, durante su mandato, uno de los principales responsables en divulgar el concepto de “ivorité”, que Tiken rechaza de plano. “Este concepto divide a nuestro país y lo incendia. Mi nación fue construida entre todos: gente de Mali, Guinea, Burkina Faso, Beni, Togo…la gente vino de diversas partes para ayudarnos a construir nuestra nación. Cuando los políticos comenzaron a hablar acerca de este concepto, mi nación comenzó a tener problemas”. A esta concepción excluyente de la nación, Tiken contrapone el panafricanismo defendido por próceres como Marcus Garvey o el ex presidente de Ghana, Kwame Nkrumah: la unión de los diversos pueblos africanos bajo el paraguas de unmismo Estado que los integre a todos respetando su diversidad y acervo cultural. “La unidad de África es la única solución para el desarrollo de este continente. Desde un punto de vista económico, África es uno de los continentes más ricos. Todos los continentes necesitan a África porque tenemos todo el campo que los países occidentales precisan para mantener su desarrollo. Así que si estamos unidos, seremos fuertes en esta batalla”.

La clave para despertar es lo que en ‘African Revolution’ llama “la revolución inteligente”, esto es, la educación

Probablemente el Estado que más se ha encargado de exprimir África para su propio desarrollo es Francia a través de la ‘françafrique’. Concepto que ha servido para caracterizar ese neocolonialismoque el economista François-Xavier Verschave describió como “la criminalidad encubierta de las altas esferas económica y política francesa, donde una suerte de República subterránea se oculta a nuestra vista” y que sirvió para titular el trabajo que Tiken editó en 2002. Preguntado sobre qué precisa el pueblo africano para sobreponerse a esta situación que depreda sus recursos naturales, el marfileño responde: “Necesitamos despertar y comprender eso, porque África es una gran paradoja. África es uno de los continentes más ricos del mundo y los africanos son de la gente más pobre en el mundo. No es normal ser rico y pobre”. Tikenes consciente, además,del hándicap que supone el pasado reciente al que ha estado sometido su pueblo: “Venimos de la esclavitud y la colonización y nacimos como nación en 1960, por lo que en la actualidad sólo llevamos 50 años como nación. Estamos escribiendo nuestra historia”.

La revolución inteligente

La clave para hacer despertar a sus vecinos es lo que en su último trabajo, African Revolution (2010), define como la revolución inteligente: la educación. “Hemos edificado una escuela en Costa de Marfil, una en Burkina Faso, una enMali y estamos tratando de construir otramás enmi país debido a su situación. La llamaremos Reconsideration School y en marzo daré un gran concierto en Génova para construir una escuela en Guinea Conakry. Esto es lo que mi música hace para ayudar a alfabetizarmi país, porque sé que la educación cambiará África”. La culturización de un pueblo, elmarfileño, cuya tasa de analfabetismo alcanza el 50%, será clave en el devenir de África. “Estoy seguro, porque la gente de Babilonia debe saber que si somos inteligentes, si estamos preparados para hablar con ellos... si algún día la mayoría de los africanos saben leer y escribir, cambiará el destino de esta nación. Estoy convencido. Ése es el motivo por el que construyo escuelas: paramostrar el camino de la escuela a los jóvenes, para decirles: “Ve al colegio, así estudiarás y comprenderás lo que ocurre en elmundo, en el país”.

Musulmán por tradición familiar, considera que las religiones monoteístas han supuesto para su continente un elemento más de disputa y desunión. “Antes de que todas estas religiones vinieran a África, teníamos nuestra religión y nuestra primera religión era africana, porque el Islamo el cristianismo dividen. Debemos ser cautelosos con todo lo que divide nuestra nación. Pienso que lo que la gente debe hacer en mi país o en el resto de África es situarse por encima de la religión”.

Precisamente porque sus canciones sirven como forma de condena y denuncia de la corrupción, la colonización o la explotación, Tiken es consciente de que pone su vida al servicio de una causa noble por la que merece la pena apostar. “Si he de morir por ello, estoy preparado. Sería una buena razón por la que hacerlo, pues uso mi voz para un buen fin: para África. Esta gente sufre mucho: hemos sufrido la esclavitud, una gran colonización y hoy estamos nuevamente bajo la colonización, porque los gobiernos occidentales controlan nuestras riquezas”.


De ascendencia griot (una historia familiar)

“Había un gran guerrero cuyo nombre era Samory Touré. Cuando vino a mi aldea, quiso llevarse a toda la población a la guerra. El nombre de la mujer de mi abuelo, Massona, era el mismo que el de la madre del gran guerrero. Y cuando se marchaba con toda la población, dijo ‘bueno, me marcho con todos, pero me gustaría que una familia se quedara y cuidara de la aldea. Esta familia debe ser la de la mujer cuyo nombre sea el mismo que el de mi madre’. Así fue como mi familia se quedó en la aldea”, explica Tiken Jah Fakoly. “Y cuando la población se estaba marchando con el gran guerrero, vinieron para entregarnos a los animales (búfalos, cabras, pollos) y nos dijeron: ‘tenéis que cuidar de ellos y cuando volvamos, nos lo llevamos’. Mi abuelo quiso guardar todo aquello que le entregaron antes de marcharse. Y consiguió que en su familia alguna gente tocara la percusión, otros cantaran, otros bailaran para avisar de que se llevaran a los animales que le habían entregado. Así es como los griots entraron en mi familia”.





Tomado: PeriódicoDiagonal.net

1 jun 2011

Leonard Cohen, Príncipe de Asturias de las Letras


Leonard Cohen

La poesía cantada, esas novelas de seis minutos y pico, la prosa mecida por inconfundibles melodías folk le han valido al músico Leonard Cohen (Montreal, 1934) el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Por sus canciones de marcado carácter literario, sí, pero también por su obra no cantada, libros como Flores para Hitler, Los hermosos vencidos, Comparemos mitologías, o la obra El juego favorito.

Con esta decisión, el jurado de los galardones hace realidad una vieja amenaza de la Academia Sueca: conceder su máxima distinción literaria a un simple cantante de rock. A lo mejor el Nobel nunca acaba por recaer en Bob Dylan, pero sí ha merecido un Príncipe de Asturias el cantautor canadiense cuyas letras (Suzanne, Last year’s man, So long Marianne, Joan of Arc. Famous Blue Raincoat o I’m your man) son leídas con la reverencia debida a las grandes obras de la literatura por generaciones de oyentes.



Posiblemente ahora cobre todo su sentido el hecho de que la carrera de Cohen, fenomenal recitador de voz grave y ascendencia lituana, comenzase en los cenáculos literarios en aquellos años 60 en los que la generación que revisó las tradiciones del folk introdujo la sensibilidad poética de autores estadounidenses como Walt Whitman o Henry David Thoreau. Su novela de debú, El juego favorito, tomó la forma de un libro de aprendizaje.

Después vendría el fichaje por Columbia Records, auspiciado por John Hammond. Y su estreno discográfico, Songs of Leonard Cohen, acaso uno de los mejores álbumes de la historia del rock. Se abría con Suzanne, una letra dedicada platónicamente auna bailarina canadiense que ya daba idea de unas inquietudes poéticas nada común en la industria de la música: “Y cuando tratas de decirle / que careces de amor para ofrecer / te coge y te mece entre sus brazos / dejando que el río conteste / que siempre fuiste su amante”.

La pulsión estilística de Cohen nunca desapareció desde entonces, en discos comoSongs from a Room (1969), Songs of Love and Hate (1971), Death of a Ladies’ Man(1977, con producción de Phil Spector), I’m Your Man (1988) o su último álbum de estudio Dear Heather(2004).

Cohen visitó España por última vez en 2010 en una gira enmarcada en un tour monumental, espoleado por la pertinaz ruina en la que se quedó tras el último divorcio. El tour le llevó por todo el mundo desde 2009 (en realidad, eran dos giras enlazadas). Una prueba de lo que se pudo ver en aquellos conciertos está contenida enLive in London (2009). Cohen firmó un brillante capítulo en su relación con España cuando colaboró con sus composiciones para un disco de Enrique Morente, Omega(1996). El Festival Internacional de Benicàssim fue testigo del reencuentro entre ambas leyendas de la música.

El galardón, que el año pasado recayó en el escritor libanés Amin Maalouf, reconoce a las personas cuya labor creadora o de investigación represente una contribución relevante a la cultura universal en los campos de la literatura o de la lingüística.De los ocho galardones que convoca la Fundación Príncipe de Asturias, el de las Letras ha sido el quinto en fallarse en la presente edición. La entrega de los premios será en otoño en el teatro ovetense Campoamor, presidida por Don Felipe de Borbón. Cada premio está dotado con 50.000 euros y la escultura creada expresamente por Joan Miró

Tomado: CubaDebate.cu

11 may 2011

30 años llorando la muerte del Rey del Reggae



El músico jamaicano Bob Marley, considerado el ”rey del reggae”, con más de 200 millones de álbumes vendidos en todo el mundo, murió el 11 de mayo de 1981 en Miami, hace exactamente 30 años, lo que motiva homenajes en todas partes del mundo.

Los rastafaris de Zambia se reunirán en Lusaka para “celebrar la vida” de su ídolo, que se ha convertido en el “portavoz de los desfavorecidos” del mundo entero. Su música “sigue manteniendo una unidad que va más allá de creencias, razas, colores, fronteras y culturas”, dijo a la AFP Brian Chengela, director de Jah Entertainment.

También se realizarán conciertos, se difundirán programas de radio o televisión, como el documental “The Wailers: Catch a Fire”, que muestra los entretelones de la grabación de este álbum en 1972.

Treinta años después de la muerte del músico jamaicano, varias corrientes musicales que “aparecieron a partir de los años 1950, como el punk o el rock, siguen existiendo”, explicó la socióloga e investigadora de la Universidad de París-Sorbona, Anne Petiau.

Pero Robert Nesta Marley sigue simbolizando la protesta, la emancipación y la libertad para mucha gente de distintas edades, incluso jóvenes, que descubren así la música que escuchaban sus padres o abuelos y a una estrella
originaria de un país pobre.

Por su parte, los mayores “siguen escuchando la música de su juventud que (…) los retrotrae a aquella época”, según Petiau.

En términos generales, la voz y la espiritualidad de Bob Marley — que forman parte de la cultura rastafari y han llevado a que se lo presentara en muchas oportunidades como el apóstol del cannabis — se han convertido en las de muchos desfavorecidos de varios lugares del mundo.

Así ocurre, por ejemplo, en Africa, como nos lo recuerdan los músicos Alpha Blondy y Tiken Jah Fakoli, un continente en el que Bob Marley pronosticaba que el reggae volvería a su fuente de inspiración.

Bob Marley nació el 6 de febrero de 1945 en Rhoden Hall, cerca de Nine Miles, en la parroquia de Saint Ann (Jamaica), de madre jamaicana y padre inglés (un oficial de la Marina que el músico no conoció). Vivió en el gueto de Trenchtown, en Kingston, y, en 1962, grabó su primer canción, “Judge Not”, tras lo cual fundó el grupo “The Wailers” con Peter Tosh y Bunny Wailer.

En 1966, emigró a Estados Unidos por razones económicas. Allí conoció a Mortimer Planno, un jamaicano de origen cubano que le transmitió parte de su cultura rastafari. Tras regresar a Jamaica, en los años 1960, sacó sus primeros álbumes con The Wailers a principios de los años 70. “Catch a Fire” y “Burnin” en 1973.

En 1974 grabó su primer álbum como solista, “Natty Dread”. Luego vinieron ”Rastaman Vibration” en 1976 y “Exodus” en 1977. En 1977, Bob Marley dio con “The Wailers”, un gran concierto mítico durante el cual interpretó partes del álbum que acababa de grabar (”I Shot the Sheriff”, “Lively Up Yourself”, “Get Up, Stand Up”, “Jamming”, “No Woman No Cry”, “Exodus” y “War”).




Bob Marley siguió grabando álbumes casi hasta el final (”Survival” en 1979, ”Uprising” en 1980).

(Con información de AFP)

Tomado: CubaDebate.cu
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23 ene 2011

"Me transmite mucho más Marcos Ana que cualquier político"


Marcos y Antonio
'Público.es' estrena en exclusiva el documental 'Dorando las olas', un homenaje del grupo castellano manchego, Yeska, al poeta antifranquista
Marcos Ana, poeta y militante antifranquista, lucha con la palabra contra la injusticia que le llevó, como a tantos otros, a dar con sus huesos en la cárcel por motivos políticos. Tras ser detenido cuando tenía 19 años, no volvió a la libertad, "a la vida" como dice él, hasta noviembre de 1961. Fueron 23 años que lo convierten en el recluso que más tiempo permaneció en cárceles de la dictadura. Ayer, el poeta comunista alcanzaba los 91 y recibió un homenaje singular.

Los jóvenes integrantes del grupo Yeska le han rendido un tributo para agradecerle el ejemplo de lucha pacífica que encarna. Tienen 23 años, los mismos que Fernando Macarro Castillo (el alias de Marcos Ana es un homenaje a sus padres) pasó encarcelado.

El homenaje reviste forma de canción: Dorando las olas (Zoombidos films), un single del que se desprende la profusa admiración que sienten los jóvenes hacia el veterano poeta y que forma parte del documental con el mismo nombre que hoy estrena Público.es.

Estos jóvenes, curtidos en el rock nacional y con un disco editado, tienen muy presente la importancia de adquirir un compromiso social con el que llegar a sus coetáneos: "Queremos contribuir a hacer memoria las veces que haga falta", declara Antonio Abengoza (voz y guitara). "Muchos jóvenes de hoy en día no creen en los políticos porque no dicen nada. Por eso es importante fijarse en gente como Marcos Ana, que con sus ideales transmite mucho más".

Para Marcos Ana la venganza no es ni un ideal político ni un fin revolucionario. "Somos diferentes", subraya
La canción pretende recordar uno de los episodios más oscuros de la historia reciente, como fue la vida en las cárceles franquistas. "Hay mucha ignorancia en gente de mi edad pero también en los mayores, incluso en aquellos que defienden una determinada ideología sin conocer la tragedia por la que pasaron los que perdieron la Guerra", aclara Antonio.

Ni venganza ni rencor


El poeta comunista habla en el documental de su presidio con el sosiego que le da carecer por completo de rencor. Esta circunstancia es la que más ha calado entre los integrantes del grupo de Herencia (Ciudad Real), a quienes incluso les cuesta entenderlo: "Es complicado definir a una persona que pasó lo que pasó y que no guarde rencor", indica Jesús, batería y hermano de Antonio. "Siento admiración por él", remarca.

Para Marcos Ana la venganza no es un ideal político ni un "fin revolucionario" y deja claro que su marca es la distinción. "Somos diferentes", y para ilustrarlo evoca un episodio de su vida en prisión, cuando durante un interrogatorio un guardia le interpeló: "Vosotros, ¿por qué cojones lucháis?"; la respuesta: "Por una sociedad donde a usted no le puedan hacer lo que me está haciendo ahora a mi".

Por lo que lucha hoy en día el merecedor de la Medalla al Mérito en el Trabajo en 2010 es "porque salga el sol y caliente a todos por igual", confiesa Marcos Ana a la vez que pone en evidencia la falta de "memoria histórica de los vencidos", como consecuencia de la herencia que dejó la Transición. "Hay libertad, pero si no va ligada con la justicia es un fracaso. La transición dejó pendientes muchas cosas".

Para Julio A. Gallego (bajo y coros) el poeta "es un ejemplo a seguir"; "como el de otras tantas víctimas del franquismo", razona.

La letra del homenaje
La esencia del rock como música de revolución y de lucha unida a la poesía da como resultado "letras sencillas que llegan a más gente", considera Antonio. La clave, en palabras del productor, Fernando Madina, reside en que se ha compuesto "desde el corazón".

Javier, el guitarra, concluye llamando a la militancia: "Espero que luchéis como él"
"Rompías el silencio en servilletas pintadas". Yeska conoce bien la historia de Marcos Ana. La música les condujo al personaje y también por la música descubrieron a la persona. "Escuché unos versos de Marcos Ana en una canción de Extremoduro -Caballero Andante, de Rock Transgresivo -y a partir de ahí comencé a preguntar y a leer". La información que recabó la voz de Yeska le llevó a casa del protagonista. "Le llamé para decirle que iba a escribirle una canción y que quería saber más de su vida".

"Que quede claro que estos son hechos reales", arengan con aplomo desde otro de los versos del homenaje. Antonio ya conoce la historia trágica de la Guerra y la dictadura gracias a su familia y su pasión por la lectura —los planes oficiales de enseñanza nada le mostraron al respecto—. Por ello, cree importante destacar la autenticidad de la historia que narran en la canción.

"Quiero reflejar lo que se vivió en las cárceles con aquellos que no tenían culpa de nada más que de pensar". También por ello recuerdan el nombre de Ana Faucha, la mujer que cruzó España a pie hasta el penal de Valdenoceda (Burgos) para visitar a su hijo allí preso, y murió a las puertas de la cárcel sin llegar a verle.

En general, los versos se desencadenan entre su particular poesía y la militancia en derechos humanos. "La juventud respira todos tus colores. Aguante de lobo sediento de hambre. Libre como el árbol, que tanto dibujaste". Un arrebato lírico que no se puede entender sin el acercamiento que Yeska ha experimentado hacia la poesía del autor de Decidme cómo es un árbol. Memoria de la prisión y la vida (Umbriel).

"Espero que luchéis, como él", reclama Javier Rubio (guitarra) para despedirse.

                                                                 La canción

Dorando las olas, a tu temperatura

hablan de una estrella que aún no tiene figura

mirando hacia el suelo, apagas un cigarrillo

Esta noche en la trena huele duro a castigo

Ha caído una saca cuando empezaba el día

Las suelas separan a los muertos de los vivos

La diferencia, no la marca el físico

Yo creo que a tí te conocí en Porlier

Y yo en el puerto de Alicante

Ya no me acuerdo... la última vez

Creo que intentabas escaparte

Rompías el silencio en servilletas pintadas

Y la musa no solo se tocaba

Recuerda amigo que el percal está muy duro

El respeto al verde siempre le quita orgullo

Que quede claro que estos son hechos reales

La juventud respira todos tus colores

Aguante de lobo sediento de hambre

Libre como el árbol que tanto dibujaste
Yo creo que a tí te conocí en Porlier

Traigo recuerdos de Ana Faucha

Ya no me acuerdo... la última vez

Creo que intentabas suicidarte
Yo creo que a tí te conocí en Porlier

Y yo en el puerto de Alicante

Toda tu vida fue una lucha fiel

Y sobre todo... aguantaste



Patricia Campelo  Madrid

Tomado: Público.es

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12 ene 2011

El día en que el mundo volvió a quedar patas para arriba


María Elena por Sara Facio. La imagen forma parte de una muestra antológica de la obra de la notable fotógrafa
Sin embargo estoy aquí, resucitando  A los 80 años, murió ayer la escritora y compositora María Elena Walsh

Creadora de personajes entrañables, como Manuelita la tortuga, y de canciones inolvidables, fue una de las grandes figuras de la cultura popular del siglo XX. Escribió más de 40 libros y no esquivó nunca –ni siquiera en dictadura– el debate político.
Verano imperdonable, con la tristeza embotellada en los ojos, en el cuerpo. El país está de riguroso luto. Las niñas y los niños de ayer, las mujeres y los hombres de hoy que siguen cantando a coro a Manuelita que vivía en Pehuajó tienen una pena infinita. Esas voces ahora se quiebran –la congoja siempre desafina– cuando intentan completar lo que hizo la tortuga: un día se marchó. “¡Qué de campanas en la sangre siento/ cada vez que me olvido de la muerte!/ Pero sucede que ella no me olvida”. Estos versos, pletóricos de exquisito dolor adolescente, pertenecen al primer libro que publicó María Elena Walsh, Otoño imperdonable, en 1947. Prologaban, con la energía desmesurada de los primeros pasos, la obra de una artista genial, tan fuera de serie que todo lo que tocaba –poesía, narrativa, música, dramaturgia– devenía inmediatamente en oro. Tan fuera de serie es –en presente, porque su inmenso legado no admite el pretérito– que considerarla un “icono nacional, “prócer cultural”, “blasón de casi todas las infancias”, “un mito o patrimonio de la Argentina”, es recitar –de memoria– una seguidilla de lugares comunes de la lengua contra los que ella luchó hasta pulverizarlos. La muerte no se olvidó de ella. Aunque se deseó que la noticia se hiciera humo, como un mal presagio, ayer murió María Elena o la Walsh –como prefiera cada lector–, a los 80 años, “luego de una prolongada internación y como epílogo de padecimientos crónicos que la aquejaban”, según indicó el parte emitido por el Sanatorio de la Trinidad.

La muchacha que alguna vez se definió como “desabrida, limpia y chúcara” nació en “cuna de oro” el 1º de febrero de 1930, en Ramos Mejía. Su padre, Enrique Walsh, era un alto empleado de los ferrocarriles, “un anglo-argentino enamorado de Dickens y fabuloso músico autodidacto” que tocaba muy bien el piano. Su madre, Lucía Elena Monsalvo, descendía de andaluces. En la tranquila población de la línea del Oeste, la niña trovadora crecía con el abono ideal: infancia de clase media ilustrada, rodeada de libros y de cine. Entre sus fantasías más secretas –confesaría muchos años después, cuando ya era María Elena Walsh y se arrimaba a la orilla de lo que se llama un clásico– se imaginaba cantando y bailando en un escenario, como en las “maravillosas” comedias musicales que admiraba, las de Ginger Rogers y Fred Astaire. En el aula de sus recuerdos brillaba la alumna aplicada, amiga atenta de los árboles y las gallinas, y del pastito que brotaba entre los ladrillos de las antiguas veredas, las mismas que evocó en una de sus canciones, “Fideos finos”. En ese ambiente de libertad, el oído se afinó con las canciones tradiciones inglesas para niños que su padre le cantaba. Ahí comenzó a meter manos a la obra gracias a las construcciones verbales del nonsense británico.

Dueña de un pudor victoriano que se confundía tal vez con timidez, María Elena se plantó, incorregible en su rebeldía, cuando a los 12 años decidió ingresar a la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano. Allí conoció a la fotógrafa Sara Facio, quien con los años se convertiría en su “gran amor, ese amor que no se desgasta sino que se transforma en compañía perfecta”, como se lee en su última novela autobiográfica, Fantasmas en el parque, publicada en 2008. En 1945, con tan sólo 15 años, apareció su primer poema, titulado “Elegía”, en la revista El Hogar, y también escribió para el diario La Nación. Dos años después, en ese 1947 dolorosamente inolvidable, murió su padre al mismo tiempo que publicaba el poemario Otoño imperdonable, que recibió el segundo Premio Municipal de Poesía. Una lluvia de elogios coronó a la “joven promesa”. Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Silvina Ocampo y Juan Ramón Jiménez celebraron ese primer libro.

Cuando se recibió de profesora de Dibujo y Pintura, enfiló con una beca para la Universidad de Maryland (Estados Unidos), invitada por Jiménez, el autor de Platero y yo. Los seis meses que permaneció junto al poeta fueron una experiencia traumática. Inolvidable, en el peor de los sentidos. “Cada día tenía que inventarme coraje para enfrentarlo, repasar mi insignificancia, cubrirme de una desdicha que hoy me rebela –escribió Walsh en un texto publicado en la revista Sur, en 1957–. Me sentía averiguada y condenada. Suelo evocar con rencor a la gente que, mayor en mundo, tuvo mi verde destino entre sus manos y no hizo más que paralizarlo.”

De regreso en Buenos Aires, consiguió la medicina para superar ese mal trago junto a Jiménez. Volvió a escribir ensayos en diversas publicaciones y frecuentó los círculos literarios e intelectuales. “Como a sus vanas hojas/ el tiempo me perdía./ Clavada a la madera de otro sueño/ volaban sobre mí noches y días.” Otra vez llegó un libro, el segundo poemario, Baladas con Angel, editado en un mismo volumen con Argumento del enamorado, de Angel Bonomini, quien entonces era novio de María Elena. No todo iba viento en popa, aunque pocos lo pudieran percibir. No soportaba las presiones familiares ni de la sociedad. Para ella el peronismo era una “dictadura”. Necesitaba un cambio, respirar otros aires. La aventura arrancó con una carta que sería el principio de una asociación artística y amorosa. La tucumana Leda Valladares, que entonces se encontraba en Costa Rica, la tentó con una propuesta: juntarse en Panamá para rumbear juntas hacia Europa. En el barco Reina del Pacífico, María Elena se probó el traje de cantante. Días y noches su voz se fue fogueando con las zambas de Yupanqui y los hermanos Abalos; cantó chacareras, bagualas y vidalitas anónimas, al son de los instrumentos de la compañera tucumana. Instaladas en París en 1952, en el Hôtel du Grand Balcon, una desvencijada pensión de artistas, la dupla fue eclipsando los escenarios parisienses con su exótico repertorio de canciones folklóricas. El dúo llegó nada menos que al famoso cabaret Crazy Horse. Pablo Picasso, Jacques Prévert y Joan Miró estuvieron entre su fascinado público. Las muchachas compartieron camarín con Charles Aznavour, por entonces un simple debutante.

En la “ruta a la libertad”, en la París donde se codeó con la chilena Violeta Parra y grabó sus primeros álbumes –Chants d’Argentine (1954) y Sous le ciel de l’Argentine (1955), con canciones de tradición oral del folklore andino argentino–, empezó a escribir su primer libro para chicos, Tutú Marambá. Leda & María Elena volvieron a la Argentina en 1956 y pronto salieron de gira por el noroeste argentino. Después grabarían los dos primeros álbumes en el país, Entre valles y quebradas vol 1 y Entre valles y quebradas vol 2, ambos de 1957. Canciones de Tutú Marambá (1960) incluye las primeras canciones que harían famosa a María Elena: “La vaca estudiosa”, “Canción del pescador”, “El Reino del Revés” y “Canción de Titina”. El espectáculo musical-dramático para niños concebido por el dúo, Canciones para mirar, se estrenó en el Teatro San Martín en 1962. A partir de doce canciones, Leda y María irrumpían en el escenario vestidas como juglares mientras los actores –Alberto Fernández de Rosa y Laura Saniez– representaban mímicamente, entre otras, “La Pájara Pinta”, “Canción del estornudo” y “La mona Jacinta”. La sociedad parió un nuevo espectáculo más, Doña Disparate y Bambuco, dirigido por María Herminia Avellaneda, donde aparecieron el Mono Liso y la tortuga Manuelita, el personaje insignia del universo infantil amasado por Walsh.

Antes de la separación de María Elena & Leda, hubo un último disco, Navidad para los chicos (1963). Etapa creativa y amorosa cerrada, publicaría un puñado de libros para chicos –El reino del revés (1964), Zoo loco (1964), Dailan Kifki (1966), Cuentopos de Gulubú (1966) y Aire libre (1967), que consolidó el universo infantil que MEW construyó en la década del ’60. Desde entonces, las infancias de millones de argentinos estarán enlazadas por una liturgia inoxidable.

Narradora del disparate, “milagrera” a la hora de expandir el humor y el absurdo, irreverente hasta lo inconcebible, además de irónica y satírica, no habrá otra igual. La genia MEW, como si fuera una hechicera, tenía una pulsión poética extraordinaria. En la matriz de su escritura está la poesía. En el prólogo de Hecho a mano, su poemario para adultos de 1965, está la clave. “No sé, yo solamente versifico/ pura conversación a mi manera”, decía. Las etapas, del folklore a las canciones para chicos, pasaban. La poesía siempre quedaba. En el ’68 arrancó con sus recitales unipersonales para adultos, Juguemos en el mundo, que fue disco también y en 1971 se transformó en una película en la que actuó, dirigida por Avellaneda. Ese espectáculo-disco incluía la emblemática “Serenata para la tierra de uno”: “Porque me duele si me quedo,/ pero me muero si me voy/ con todo y a pesar de todo/ mi amor yo quiero vivir en vos”.

A la Walsh –opción que suena mejor para repasar sus intervenciones públicas– le encantaba levantar polvareda. La bandera que se enarboló como símbolo de libertad y coraje fue el artículo que publicó en 1979 “Desventuras en el País-Jardín de Infantes”, cansada por la censura y las prohibiciones de películas, programas de televisión y libros. Ya estaba retirada de los escenarios; dictadura, terror y espanto trajeron el parate artístico en 1978. Esa pieza contra la figura del censor merece ser revisada y discutida sin menoscabar la importancia capital que tuvo. Un párrafo de los menos recordados legitima sin artilugios lingüísticos el accionar de la represión y convalida la teoría de los “dos demonios”. “Que las autoridades hayan librado una dura guerra contra la subversión y procuren mantener la paz social son hechos unánimemente reconocidos –señaló en ese texto–. No sería justo erigirnos a nuestra vez en censores de una tarea que sabemos intrincada y de la que somos beneficiarios. Pero eso ya no justifica que a los honrados sobrevivientes del caos se nos encierre en una escuela de monjas preconciliares, amenazados de caer en penitencia en cualquier momento y sin saber bien por qué.” Ante la posibilidad de implementar la pena de muerte en el país, en 1991 escribió un poema demoledor: “Cada vez que se alude a este escarmiento, la Humanidad retrocede en cuatro patas”. La Walsh no sintonizaba con el imperativo de la “corrección política”. Una de sus últimas intervenciones más criticadas fue cuando –en 1996– invitó a la Carpa Blanca docente a retirarse de la plaza “por autoritaria e inofensiva”.

Su primera novela para adultos, Novios de antaño, fue publicada en 1990, el mismo año en que recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba, cuando ya era –desde 1985– Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. En 1994 se recopilaron las canciones completas para niños y adultos bajo el título Las canciones; toda su obra literaria ha sido reeditada por Alfaguara y sus libros han sido traducidos al inglés, francés, hebreo, italiano, finés, danés y sueco. En una de sus últimas entrevistas con el suplemento Radar habló de su reconciliación con el peronismo. “Al ver los manejos de la Revolución Libertadora recapacité sobre todo lo que había sido la obra del peronismo, aparte de sus manejos, así, represivos, digamos. Me di cuenta de lo que había representado para el pueblo, que es mucho. Años después viajé por el interior y la única escuela que había y el único puente eran restos de esa época del peronismo.” Se burlaba, en esa entrevista, sobre lo que le generaba la palabra “póstumo”. La pensaba como “una especie de chiste”. Y confesaba que le gustaría ser recordada “como alguien que quería dar alegría a los demás”. La vida sin María Elena tiene un gusto amargo. Entre risas y lágrimas, dos sentimientos que no son incompatibles, los argentinos la despedimos, emocionados: “¡Gracias, maestra, por tanta alegría!”.

Silvina Friera
Producción: Sergio Sánchez y Emanuel Respighi.
Ilustraciones: Alina Cazes.

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“Trabajó para hacer felices a otros”
El dolor de todos

Tomado: Página 12

27 dic 2010

Latasónica: el arte de reciclar la música


Usando materiales cotidianos, el grupo uruguayo Latasónica se las arregla para hacer música a través de instrumentos que combinan sus cualidades sonoras con una gran dosis de imaginación.



Vea y escuche como suena Latasónica en este video de BBC Mundo producido por Veronica Psetizki.


Tomado: BBC Mundo

24 dic 2010

Uruguay: El Candombe es participación


Candombe  Pedro Figari  Uruguay
Solamente nombrando al tambor en nuestro país, estaría implícita la referencia al candombe patrimonio cultural uruguayo y desde setiembre del 2009 , Patrimonio Inmaterial de la Humanidad reconocido por las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – UNESCO.

Proceso que se remonta a la época colonial, cuando era tenido como un mero baile de negros esclavos ruidoso y obsceno, definición que toman incluso algunos diccionarios antiguos y no tanto, viéndolo como divertimento de pésima categoría por su procedencia racial.

Esto fue cambiando merced al combate sin tregua a los prejuicios, siempre en crecimiento su aceptación por el conjunto de la sociedad hasta llegar a nuestros días cuando el Gobierno progresista en el 2006 promovió la ley 18059 consagrando los 3 de diciembre como Día del Candombe la Cultura Afrouruguaya y la Equidad Racial que en su artículo 5to y final dice: “Declárese patrimonio cultural de la República Oriental del Uruguay al candombe, caracterizado por el toque de los tambores denominados chico, repique y piano, su danza y canto, creado por los afrouruguayos a partir del legado ancestral africano, sus orígenes rituales y su contexto social como comunidad. ”

La fecha recuerda la arbitraria destrucción en tiempos de dictadura del conventillo Medio Mundo, cuna y “templo” del candombe espiritual, así como el de Ansina poco después, porque “empobrecían” y quitaban belleza y atractivo turístico a la ciudad. Torpe y arbitraria decisión; hoy sería muy importante tener esos bastiones de memoria e identidad tan cerca de nuestro puerto y rambla costera.

Tradición oralmente conservada, sin dudas el candombe se ha apoderado y empoderado dentro del conjunto del entramado social local. Con menos dificultades cada vez, ha sido y es elemento de integración por excelencia pues su dialéctica de alegría popular, trasciende diferencias de todo tipo y color, llamando a todas y todos a participar de distintas formas.

Esta realidad constatable a simple corazón, es mensaje incuestionable de nuestras raíces africanas puestas de manifiesto en la cultura del candombe y también en las pintorescas expresiones religiosas ancestrales, distribuidas en distintas ramas con tronco étnico común; la africanía, llegada forzadamente en los barcos negreros, tan propia y enraizadamente uruguaya como las vertientes aborígenes y europeas.

Paradojalmente debemos a la diáspora esclavista, esta parte tan representativa de nuestro ser común.

Los festejos son evocación y garantía de un futuro más inclusivo de la diversidad que conforma la ciudadanía. También es un privilegio tener libertad para traer a luz pública paradigmas y símbolos de la negritud y su historia dentro de la Historia.

Cada vez hay más pretextos para sacar los tambores a la calle y eso está bueno.

Cercanos a febrero, revive el eterno dilema entre la competencia y la plena participación.

Si el candombe es cultura, por definición es contrario al enfrentamiento, dicen algunos que no participan en torneos de Teatro de Verano ni hacen tablados. Es cierto. Las comunidades culturales y sus expresiones artísticas, debieran ser fomentadas desde el Estado sin necesidad de competiciones.

En torno a las actividades de los grupos que concursan actúan patrocinantes y esponsors que mueven toda una industria del espectáculo. Cuesta mucho sacar un grupo a la calle y los fondos, vengan de donde vengan, se necesitan aunque originan arbitrariedades. La creatividad y la excelencia pueden ser ayudadas por el “poderoso caballero don dinero” sin dudas. A menos que hubiese fondos previos que dieran iguales oportunidades luego de controles iniciales, cuando ya se ha observado la calidad de las noveles propuestas.

El Carnaval brinda momentos inolvidables pero también sinsabores.

Sin ir más lejos, en la prueba de admisión para participar del concurso oficial, desfilaron treinta y tres agrupaciones llamadas de negros y lubolos de las cuales clasificaron solo 18.

Se inventaron reglas para ordenar esta explosión popular y a su vez incentivar la superación, promover la afluencia de público y dar lo mejor de lo mejor a la hora de mostrar lo que somos.

Aún con inconvenientes, es positivo dar brillo a una celebración natural.

Ahora que entraremos en la vorágine carnavalera, con más razón disfrutamos distendidos y lejos de la “competidera” los homenajes del Día del Candombe, así como las clásicas Llamadas espontáneas de cada 6 de enero, pensando en el valor de participar sin disputar, promoviendo una verdadera cultura de integración que nos incluya sin distinción.



Susana Andrade

Tomado: alainet:org

15 dic 2010

La marcha de Afrodita



Por todas las tierras de Illarión, desde los valles y montañas coronadas con nieves perpetuas, hasta las poderosas colinas cuyo reflejo oscurece un mar tranquilo y tibio, estaban encendidos los antiguos fuegos verdes y amatistas del verano. Se aspiraban especias en el viento que azotaba el rostro de los montañeros al escalar los altos glaciares, y el más antiguo bosque de cipreses, que se deslizaba ceñudamente sobre una bahía de límpido cielo, estaba iluminado por las orquídeas de color escarlata... Pero el corazón del poeta Phaniol era una urna de negro jade fraguada por el amor con cenizas apagadas. Deseoso de olvidar por algún tiempo la socarronería de las zarzamoras, Phaniol caminaba solitario por el desierto que rodeaba a Illarión; era un lugar ennegrecido tiempo atrás por grandes hogueras, y que nunca había conocido los pinos, las violetas, los cipreses o las zarzamoras. Al caer la tarde llegó a un océano virgen, de aguas oscuras y estáticas bajo el sol poniente, exento del murmullo inmemorial propio de otros mares. Phaniol se paró y anduvo distraído por la costa cenicienta, soñando de cuando en cuando con ese mar llamado Oblivion .

Entonces, bajo el sol yacente cuya cegadora luz iluminaba su frente, apareció una barca que suavemente se deslizó hasta tierra; pero no había viento y los remos colgaban inertes sobre olas sin cresta espumosa. Phaniol advirtió que la barca estaba construida con madera de ébano, decorada con extraños anaglifos y lujosamente tallada con imágenes de dioses y bestias, sátiros, diosas y mujeres, siendo la figura principal la de un Eros negro, de serios labios carnosos y llenos, e implacables ojos de zafiro de mirada extraviada, como si estuviesen contemplando intensamente cosas innombrables o desconocidas. A bordo venían dos mujeres, una de ellas pálida como la luna polar, y la otra tan negra como una noche ecuatoriana. Ambas llevaban vestidos imperiales, y su talante era el propio de las diosas, o de quienes habitan con ellas. Sin pronunciar una sola palabra y sin un solo gesto, contemplaron a Phaniol, quien a pesar de su asombro preguntó:

-¿Qué buscan?

Entonces, con una voz que más parecía la voz del jardín de las Hespérides entre las palmeras, durante un anochecer en las islas Afortunadas, respondieron:

-Esperamos a la diosa Afrodita, quien presa de tristeza y desolación abandona Illarión, así como todos los países de este mundo de amores fugaces y mortales efímeros. Tú, puesto que eres poeta y has conocido la gran tiranía del amor, contemplarás su marcha. Pero ellos, los cortesanos, mercaderes y sacerdotes no recibirán ningún mensaje, ninguna señal de su partida, y en modo alguno podrán imaginarse que se ha marchado... Ahora, oh Phaniol, están próximos el tiempo, la diosa y la despedida.

Apenas habían terminado de hablar, cuando a través del desierto llegó Afrodita, y su llegada provocó una luz sobre las colinas, y por donde caminaba disminuían las sombras, y las arenas grises producían amapolas granates y el profundo verdor del césped que luciera cuando las reinas eran jóvenes, antes de que pasaran a formar parte de una oscura leyenda y los siglos las convirtieran en momias polvorientas. Llegó hasta la orilla y quedó en pie ante Phaniol, mientras la puesta del sol se extendía, llenando el cielo y el mar con un color aterciopelado de capullo recién abierto, y lo más profundo de la concha que en tiempos remotos le fuera consagrada se elevaba para recibirla. No llevaba ropajes, ni coronas, ni guirnaldas, arropada y coronada únicamente por el crepúsculo solar, tan hermosa como los sueños de un mortal, pero mucho más hermosa que todos los sueños. La diosa aguardaba, sonriente y tranquila, símbolo de la vida y de la muerte, de la desesperación y de la pasión, ensueño de carne y hueso para dioses y poetas y galaxias jamás conocidas. Pero también reflejaba el asombro del amor, de algo mucho más que el amor, y cuyo sentido no podía entender el poeta.

-¡Hasta siempre, oh Phaniol! -exclamó, y su voz recordaba el suspiro de aguas lejanas, el murmullo de aguas de plenilunio, arrullando no sin tristeza una orgullosa isla coronada de altas palmeras-. Me has conocido y adorado durante toda tu vida hasta este momento, pero ha llegado la hora de mi partida; me voy, y cuando me haya marchado me seguirás adorando, pero ya no me conocerás. Así es el destino, y estaba dispuesto que ningún hombre, ni ningún mundo, ni ningún dios me poseyera completamente hasta la eternidad. Cuando yo ya no exista regresarán el otoño y la primavera, el primero cuajado de hojas amarillas, y la segunda de violetas igualmente amarillas; los pájaros se refugiarán en las zarzamoras renovadas, y conocerás nuevos y fugaces amores. Jamás volverán a tus ojos o a los de cualquier otro mortal la perfecta imagen y el perfecto cuerpo de la diosa.

Finalizando así su despedida, saltó del muelle ceniciento a la oscura proa de la barca; y de la misma manera en que había llegado, sin necesidad del viento ni de los remos, la barca se hizo a la mar cuajada de los descoloridos pétalos del anochecer. Desapareció inmediatamente de la vista, mientras el desierto perdía las antiguas amapolas y el rico verdor que luciera de nuevo por unos instantes. La oscuridad se adueñó de Illarión, siguiendo furtivamente el camino trazado por Afrodita; las sombras retornaron a las colinas, y el corazón del poeta Phaniol seguía siendo una urna de negro jade fraguada por el amor con cenizas apagadas.

Tomado: ciudadseva.com

Submundo


Mercado del Puerto.

Mucho antes de que el Mercado del Puerto se convirtiera en lo que es hoy, transitó por épocas de decadencia y sufrió la pérdida de población de la Ciudad Vieja. Vio nacer a Roldós -la famosa casa que produce el medio y medio- y por sus pasillos caminaron figuras nacionales y extranjeras, anónimas y reconocidas, todas pintorescas, cada una con lo suyo. De las frutas y verduras, pasando por el chorizo al vino blanco, hoy es un centro gastronómico de referencia en Montevideo.

La historia del Mercado del Puerto nace por el año 1865, según cuenta el libro Mercado del Puerto. Historia, gastronomía y cultura en el corazón de Montevideo, de Juan Antonio Varese. “Este edificio es, sin disputa, uno de los más bellos y adecuados a su objeto. A su ligereza elegante se une la solidez a toda prueba, aire, luz, comodidad, resultado feliz de la combinación del hierro y del cristal en la arquitectura moderna con la piedra y el ladrillo del gusto exclusivamente antiguo”, reseñó el diario El Siglo, en octubre de 1868, con motivo de la inauguración.

Auge, decaimiento y transformación
Desde su inauguración hasta la década de 1970, el Mercado abastecía a las embarcaciones que llegaban al puerto y a los vecinos de la muy poblada Ciudad Vieja. “Era cotidiana la presencia de prostitutas, bailarinas de cabarés y camareras de los bares del Bajo”, indica el libro. “El submundo de la vida nocturna solía reunirse durante los mediodías en la zona portuaria, para tomar copas o participar de un improvisado almuerzo. Allí se encontraba con los contrabandistas de nota o con los bagayeros de baja estofa”.

En conversación con la diaria, Juan Varese contó -en base a su experiencia como habitué del Mercado- que, hasta 1975, “la Ciudad Vieja hervía de gente”. “A mí me atraía ir, pero era un mercado de frutas y de verduras, se vendían quesos, fiambres, pollos, pollos vivos incluso, pescados a los que se les sacaban las escamas delante de la gente…”. Relató que había un puestito muy concurrido de comida al paso: “Un tal Manolo ponía a hervir vino blanco y ahí echaba los chorizos. Era barato, y la gente hacía cola para comer chorizos al vino blanco”.

En una segunda etapa, se perfiló como centro gastronómico y polo cultural. “Decenas de parrilladas y restaurantes de tipo criollo han suplantado los puestos de frutas y verduras de antaño”, resume. Eso sucedió poco después de que muchas familias se mudaran a otros barrios y el casco antiguo de Montevideo se fue despoblando.

El entorno del Mercado cambió y, con eso, también el movimiento interno. “Los restaurantes adquirieron espacios más grandes y muchos de ésos hoy son lugares de auténtico lujo”, consideró Varese.

El Mercado del Puerto fue declarado monumento histórico nacional, lo que “permitió tomar conciencia a la población en general de que había valores históricos que preservar”. Hoy en día, remarcó el escritor, la intendencia está propiciando la transformación del entorno en un centro cultural. “En las inmediaciones se empezaron a instalar artesanos, pintores, vendedores de antigüedades. Además, abrió uno de los museos más visitados de Montevideo: el del Carnaval. A dos cuadras está el Mapi [Museo de Arte Precolombino e Indígena]. Así que el turista puede ir a comer, conocer las tradiciones de nuestro carnaval, exposiciones de calidad antropológica en el Mapi, y ahora va a comenzar el reciclaje del antiguo Hotel Nacional, que va a convertirse en un centro cultural y comercial”.

Protagonistas
Lo que enamoró a Varese no fue la comida de adentro del Mercado, sino los personajes que por allí transitan. “Quien va muy seguido empieza a conversar con el que toca la guitarra, con el que vende números de lotería, con el que te lustra los zapatos, con un señor que lleva un pájaro que abre y cierra las alas: ese mundo y submundo de personajes extrañísimos que confluyen al mediodía, pero de noche desaparecen. Es como un mundo mágico donde de día coinciden un montón de situaciones y de noche eso queda despoblado”.

Varese aclaró que los personajes reseñados en el libro están sujetos a la fidelidad de su memoria y la de sus informantes. “Yo fui durante varios años, soy una persona curiosa y empecé a hablar con ellos. Fui anotando historias en servilletas y las fui guardando, desde hace 25 o 30 años”, contó. “Había una pléyade de individuos que ofrecían servicios y artículos de todo tipo: lustradores de zapatos, vendedores de diarios y revistas, loteros de voz profunda que vendían billetes de lotería y otros que en voz baja y tono misterioso mostraban artículos ‘importados’ -es decir, de contrabando-”, narra el libro. “Capaz que un lector, dentro de cinco años, va al Mercado y no encuentra a ninguno de estos personajes. Pero a mí me pareció importante describirlos porque nos da la pauta de cómo se está viviendo hoy”, comentó el autor, quien dijo que aún recuerda a Fosforito “caminando por el Mercado, provocando carcajadas con sus ocurrencias y despertando simpatías con su andar chaplinesco”. También Rosa Luna era asidua concurrente, junto con artistas del Carnaval.

El libro posee testimonios de vecinos y comerciantes de la zona, siempre desde un punto de vista intimista. Y para cerrar una completa reseña del Mercado del Puerto, Varese relevó todos los boliches y comercios -por rubro, categoría y nombre de los propietarios-, en cinco fechas representativas de la evolución de la zona: 1870, 1890, 1910, 1950 y 2000.

Si hay algo que está relacionado directamente con el Mercado del Puerto es la famosa casa Roldós, que nació en 1886. “Al principio era un almacén. Con el tiempo, el dueño se dio cuenta de que a la gente le gustaba una mezcla entre vino dulce y vino seco. Entonces, con un excelente pulso, tomaba dos botellas de vino blanco -una seca y otra dulce- y los mezclaba en un pequeño vasito sin derramar una gota. Eso dio origen al denominado medio y medio”.

Matilde Martí

Tomado: ladiaria.com

14 dic 2010

Muere Enrique Morente, el cantaor que renovó el flamenco


El granadino ha fallecido tras las complicaciones surgidas a raíz de la operación de úlcera a la que fue sometido el pasado cuatro de diciembre
El cantaor Enrique Morente ha fallecido hoy en Madrid a los 67 años de edad, tras las complicaciones surgidas a raíz de la operación de úlcera a la que fue sometido el pasado día cuatro de diciembre y que le mantenían desde ayer en estado de muerte cerebral, han informado a Público fuentes cercanas a la familia.

Morente, que hubiera cumplido el próximo 25 de diciembre 68 años, fue operado en la clínica La Luz de Madrid de una úlcera, una intervención que obligó dos días después a su traslado a a la UCI del hospital, y fue nuevamente operado el día seis. Desde ayer, el cantaor se encontraba en estado de muerte cerebral.

Fuentes de la familia del artista han asegurado que están dolidos por el tratamiento recibido por Morente y sospechan que la causa de la muerte podría haber sido una negligencia médica. Por ello, han enviado el cuerpo al Instituto Anatómico Forense, donde le será practicada una autopsia.

Nacido en el barrio granadino del Albaicín, Morente fue uno de los grandes renovadores del flamenco. Su talento, inquietud y búsqueda de nuevas formas de expresión le fueron reconocidos con distinciones como la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes.

Casado con la bailaora Aurora Carbonell y padre de un hijo y dos hijas, entre ellas la cantante Estrella Morente, el cantaor preparaba actualmente un disco titulado El barbero de Picasso, en homenaje al pintor malagueño.

En 1967 grabó su primer disco Cantes flamencos y, desde Homenaje flamenco a Miguel Hernández, de 1971, las adaptaciones de poetas como de San Juan de la Cruz, fray Luis de León, García Lorca, Alberti, Machado o Guillén se convirtieron en una constante de sus letras. El cantaor, que podía presumir de ser el único capaz de cantar los 49 palos y medio del jondo, volvió al cante puro con el Homenaje a Don Antonio Chacón (1977). En 1994 se convirtió en el primer cantaor galardonado con el Premio Nacional de Música en 1994 y se consolidó en el panorama vanguardista musical hacia 1997, con la obra Omega destinada a un público ajeno al flamenco.

Entrevista con Morente: "Como siga así, me voy a dedicar al flamenco electrónico"



Tomado: Público/Cultura

Artículo relacionado: Enrique Morente, el Quijote del flamenco

1 dic 2010

Recibirá Alicia Alonso la Medalla Haydeé Santamaría


Alicia Alonso en Sevilla
Alicia Alonso, prima ballerina assoluta y directora del Ballet Nacional de Cuba, recibirá la Medalla Haydee Santamaría que otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba a petición del Ministerio de Cultura y de la Casa de las Américas, en ceremonia oficial que tendrá lugar este jueves 2 de diciembre a las once y media de la mañana, en la sala Che Guevara de la Casa de las Américas.

El acuerdo número 4652 se sustenta en que es “una de las personalidades más relevantes en la historia de la danza y figura cimera del ballet clásico en el ámbito iberoamericano; en reconocimiento a su meritoria labor en la formación de varias generaciones de bailarines cubanos, donde ha sido inspiración y guía, con un estilo propio que ha conquistado un lugar destacado en el ballet internacional, así como por la relación de la agrupación danzaria que dirige con la Casa de las Américas, unidas por los mismos principios, afinidades y por el trabajo conjunto de los conceptos culturales impulsados por la Revolución”.

Este reconocimiento es parte del homenaje que se le ha rendido a la notable figura de la danza mundial en ocasión de su noventa aniversario.

La Medalla Haydee Santamaría, puesta en vigor en 1989 al arribar la Casa a sus tres décadas, distingue a “ciudadanos y colectivos de Cuba y otros países que, con una vida útil y una obra intelectual de alta calidad a lo largo de los años, hayan contribuido a hacer realidad los objetivos a que aspira la Casa de las Américas, esto es el enriquecimiento y defensa de la genuina cultura de nuestra América, y a su integración por las vías culturales”.

Un centenar de intelectuales y artistas de América Latina y el Caribe han merecido la Medalla Haydee Santamaría. En 2009 la recibieron los artistas plásticos Antonio Martorell, León Ferrari y Carlos Colombino. Este año le fue impuesta al artista artesano Alfonso Soteno, autor del “Árbol de la vida”, uno de los símbolos de la Casa.

Con anterioridad la recibieron Juan Bosch, Leopoldo Zea, Chico Buarque de Holanda, Thiago de Mello, Mario Benedetti, Jorge Enrique Adoum, Eduardo Galeano, Mariano Rodríguez, el grupo Teatro El Galpón, George Lamming, Pablo González Casanova, Oswaldo Guayasamín, Augusto Roa Bastos, Suzy Castor, Daniel Viglietti y Volodia Teitelboim. De Cuba también ostentan la Medalla Haydee Santamaría, Armando Hart, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Eusebio Leal, Alfredo Guevara y Harold Gramatges.

(Fuente La Ventana, de Casa de las Américas)

Tomado:Cubadebate.cu

27 nov 2010

Crisis del “Arte”


Diego Rivera.
Detalle de Sueño de un domingo por la tarde en la alameda, 1946.
Vigencia del Manifiesto por un Arte Revolucionario e Independiente.

“Puede afirmarse sin exageración, que nunca como hoy nuestra civilización ha estado amenazada por tantos peligros. Los vándalos, usando sus medios bárbaros, es decir, extremadamente precarios, destruyeron la antigua civilización en un sector de Europa. En la actualidad, toda la civilización mundial, en la unidad de su destino histórico, es la que se tambalea bajo la amenaza de fuerzas reaccionarias armadas con toda la técnica moderna. No aludimos tan sólo a la guerra que se avecina. Ya hoy, en tiempos de paz, la situación de la ciencia y el arte se ha vuelto intolerable.”1 León Trotsky, Andre Breton, Diego Rivera.
La crisis del “arte” burgués no es otra cosa que la crisis del capitalismo expresada en la producción artística

Además del secuestro capitalista de los mercados, del monopolio para la producción, para la distribución y para el consumo…además de la crisis de “contenido”, además de la saturación formal producida por el empobrecimiento de la capacidad creadora, por el plagio, la imitación y la suplantación… además de la reducción de espacios para la enseñanza, la reducción de espacios para la crítica y de los espacios para el debate… además, si no fuese suficiente, está en crisis la capacidad, que alguna vez se pretendió para el “arte”, como fuerza crítica y como fuerza emancipadora. ¿RIP?

Algunos creen que la crisis del “Arte” es sólo crisis en las billeteras de los “artistas”. Que todo es cosa de superar un “mal rato” económico en el que descienden las habilidades creativas… que ya pasará. Algunos creen que es sólo un bache… que si el Estado, los empresarios, los bancos y las iglesias invierten dinero la cosa se zanja. Que una buena beca palia pesares y que nunca faltarán las fundaciones, las burocracias ni los amigotes para sacar de la crisis al “Arte”, es decir a las finanzas de quienes dicen ser sus productores. Pero la crisis es mucho más compleja que no puede ser comprendida al margen de la lucha de clases.

Su crisis es, también una crisis de sobre-producción. Con los disfraces más inopinados, se han refugiado en el “arte” todas las variedades de la ideología de la clase dominante. Constituyen un repertorio, generoso, de camuflajes burgueses para toda ocasión y en el que, según sus modas propias, se alternan los caprichos decorativos, las abstracciones más inútiles y los idealismos más retrógrados. Compiten por garantizar las “inversiones” y por ser prenda de prestigio en simultáneo.

El único arte que tiene futuro es aquel comprometido con la libertad social, no sólo la del “artista”. Y hoy la palabra libertad sólo adquiere vigor si es fundamentalmente anticapitalista. No pocos artistas defienden, con dientes y uñas, su “libertad” mientras son incapaces de fijar los precios de su obra, no tienen control sobre sus herramientas de producción, dependen de que otros les permita exhibir su trabajo y aceptan mansamente suavizar los temas para no ofender al comprador. Para estos, no pocos, artistas su “libertad” se reduce a un enjambre de disquisiciones abstractas con, no pocos, debates mentales silenciosos. Libertad para el solipsismo.

No hay “libertad” subjetiva que valga en un mundo amenazado por las guerras burguesas, el hambre, la miseria, la crisis económica planetaria, la destrucción de los ecosistemas y la censura estructural de la ética, la moral y la estética burguesas. No hay “libertad” que valga si ha de defenderse, sólo para algunos, con la moral del avestruz. No son pocos los artistas honestos que han sido victimados ideológicamente por la charlatanería escolástica de algunos santones eruditos autoproclamados “profesores”, “teóricos” sabihondos o “maestros”. No son pocos los estudiantes honestos sometidos a la hegemonía a-crítica del pensamiento alienante que endiosa platónicamente a “la técnica” como si de eso, y sólo de eso, dependiera la objetivación estética del “estado actual del espíritu”. La revolución no se detiene a las puertas de las escuelas de “Arte”.

“La necesidad de expansión del espíritu no tiene más que seguir su curso natural para ser llevada a fundirse y fortalecer en esta necesidad primordial: la exigencia de emancipación del hombre.” Manifiesto por un Arte Revolucionario e Independiente

Fue previsto que, en un sistema como el capitalismo, el “arte”, una de las conquistas humanas más extraordinarias, quedase convertida, como otros muchos logros del pensamiento, en emboscada mercenaria para el tráfico ideológico, hermoseado con el gusto del patrón. Quedó de manifiesto. ¿Hay alguien que pueda llamarse “sorprendido”?

Es inexcusable emprender una revolución en los campos del arte para que asuma su lugar “natural” en los procesos de liberación y ascenso de la conciencia. Liberar las herramientas, liberar las ideas y liberar los gustos. Es indispensable derrotar los parámetros y las condiciones de producción burgueses para iniciar una transformación profunda de las definiciones y de las funciones del arte como expresión nueva de una etapa nueva para la humanidad. Pero nada de eso se logrará si el arte, y sus revoluciones, no son obra misma de la revolución socialista y mundial. No se trata de someter a los artistas a un mandato propagandista, se trata de demostrar que sólo en la revolución socialista los artistas podrán encontrar la libertad que necesitan, y sobre todo, la libertad que necesita la humanidad en ellos. “La finalidad de este manifiesto es hallar un terreno en el que reunirá los mantenedores revolucionarios del arte, para servir a la revolución con los métodos del arte y defender la libertad del arte contra los usurpadores de la revolución”. Manifiesto por un Arte Revolucionario e Independiente.

Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Universidad de la Filosofía

Tomado: Rebelión

23 nov 2010

Miguel Ángel: de los burdeles a la Capilla Sixtina


Capilla Sixtina -  Miguel Angel
Dadas sus inclinaciones sexuales, Miguel Ángel visitaba con asiduidad los baños públicos y algunos de los cuerpos que allí vio pasaron directamente a los frescos de la Capilla Sixtina. Ésta es la conclusión a la que ha llegado la investigadora de la Universidad de Pisa Elena Lazzarini, que cree haber dado con el principal foco de inspiración del genio del Renacimiento italiano, del que son muy conocidos sus sonetos homoeróticos.

Lazzarini publicó ayer un artículo en el “Corriere della Sera” en el que afirma sin ambages que Miguel Ángel Buonarroti, siguiendo la costumbre de muchos de sus contemporáneos -sobre todo artistas-, además de sus propias inclinaciones amorosas, acudía a los llamados “stufa” para inspirarse. Estos baños públicos, que abundaban en Italia y, sobre todo, en Roma en el siglo XVI, servían como burdeles donde se ejercía sin demasiados tapujos la prostitución masculina y femenina, aunque también eran espacios donde se llevaban a cabo pioneros tratamientos de belleza y de hidroterapia.

Había muchas estancias para tomar baños y recibir masajes, pero también otras, más hacia el fondo, donde la promiscuidad y la prostitución eran la moneda de cambio. En los «stufa» los artistas estudiaban los cuerpos reales -los modelos- y después trasladaban sus rasgos más destacados a sus obras. De hecho, Lazzarini cree que Miguel Ángel obtuvo gran parte de sus conocimientos sobre la anatomía del cuerpo masculino gracias a sus visitas a estos burdeles. La misma fuente de inspiración que, según la experta de la Universidad de Pisa, puede hallarse en algunos de los trabajos de Bronzino.

Esta particular forma de copiar del natural es la que explica, a juicio de Lazzarini, el hecho de que muchos de los beatos y condenados que forman parte de los frescos de la Capilla Sixtina fueran retratados en situaciones obscenas.

“Un condenado, por ejemplo, es conducido al Infierno cogido por los testículos, y los beatos se dan besos y abrazos de naturaleza claramente homosexual”, explica. Lazzarini añade que “los cuerpos masculinos, muy viriles, que componen la pintura del Juicio Final se corresponden con la fisiología de peones y cargadores retratados durante el trabajo, con los músculos tensados y con el cansancio y el esfuerzo reflejados en sus rostros”.

LA ONDA® DIGITAL

14 nov 2010

Humoroscurocasinegro


Figura esencial de nuestro cine, Luis García Berlanga deja como herencia un puñado de extraordinarias películas que son historia de nuestro cine

Nacido el 12 de junio de 1921 en el seno de una familia cuando menos acomodada, un hecho marcó la vida de Luis García Berlanga. A los 18 años abandonó sus estudios de Derecho y Filosofía y Letras para enrolarse en la División Azul, con destino al frente contra los rusos.

Era el último recurso para evitar que empeorara la situación de su padre, encarcelado como diputado de la Unión Republicana. No sorprende que en el futuro cineasta germinara un profundo sentimiento, no ya antimilitarista, sino contrario a cualquier forma de poder.
Libertino, anarcoindividualista y erotómano de pro, Berlanga poseía sin embargo (el adverbio sobra) un carácter conciliador. Ni sus críticas más ácidas al régimen pueden considerarse revanchistas o cargadas de ira. Muy al contrario, eran sutiles, inteligentes y, precisamente por ello, mucho más efectivas. «El verdugo» es sencillamente la mejor película de la historia del cine español, y eso que el propio Luis dirigió un par de títulos que no le iban a la zaga.
Llama la atención que la dictadura fuera siempre más indulgente con sus películas que, por ejemplo, el actor Edward G. Robinson, quien se pasó media vida haciendo de gánster, por cierto. El estadounidense protestó formal y hasta informalmente en Venecia por el supuesto talante antiamericano de «Bienvenido Mr. Marshall». Otro ejemplo de la habilidad de Berlanga para nadar a contracorriente durante el franquismo fue «Los jueves, milagro», cuyo verdadero prodigio fue que pudiera estrenarse en España.
Diplomado como director en la Escuela Oficial de Cine, como guionista y realizador el nombre de Luis García Berlanga estuvo asociado desde sus comienzos al de Juan Antonio Bardem, con quien realizó en 1951 «Esa pareja feliz», primer apunte del humor «rojoscurocasinegro» de la pareja y de su talante neorrealista. Antes dio muestras de su talento sin par en cortos como «Paseo por una guerra antigua», «Tres cantos» y «El circo».

Escena del film Bienvenido Mr. Marshall con Pepe Isbert,gran actor.

«Como alcalde vuestro que soy»
En 1952 llegaría su obra más popular, coescrita con su compañero de armas. Con un inmenso José Isbert, otro nombre capital en la filmografía de Berlanga y de nuestro cine, y diálogos sublimes —aquello de «como alcalde vuestro que soy os debo una explicación...» es digna de los hermanos Marx—, los años transcurridos no han oxidado el sentido del humor y la pericia narrativa de «Bienvenido, Mr. Marshall».
Después de «Novio a la vista» (1954), rodada de nuevo en colaboración con Bardem y el sobresaliente añadido de Edgar Neville, llegaría una nueva obra maestra, «Calabuch», en la que un inolvidable Edmund Gween da vida a un físico nuclear que busca refugio en el pueblo que da título al filme, excusa formidable para que el maestro borde uno más de su retratos costumbristas, corales y, sin embargo (aquí el adverbio es algo más pertinente), tan reveladores sobre el interior del ser humano.
De joya en joya, llegamos a la ya citada «Los jueves, milagro» (1957), deliciosa sátira en la que Isbert, tan magistral como cabía esperar, se disfraza de aparición para promocionar el incipiente turismo en la localidad de Fuentecilla. Dos años después, «Se vende un tranvía», dirigida por Juan Estelrich, pasaría a la historia por suponer la primera colaboración con el guionista Rafael Azcona, otro nombre que no necesita mayores presentaciones. No sorprende, en cualquier caso, que los milagros de los jueves le costaran al valenciano cuatro años sin dirigir. Lo mejor de la espera fue que se sacó de la manga otra comedia coral de las que hacen época, «Plácido» (1961), seleccionada para el Oscar mucho antes de que lo consiguieran Almodóvar, Garci, Trueba y todos los demás. Berlanga ponía patas arriba la España de la época a partir de los problemas financieros de un pobrecillo justo el día de Navidad.

Ruedan cabezas
Después de rodar en Francia «Las cuatro verdades», en la que Manuel Alexandre compartía cartel con Charles Aznavour y Anna Karina, llegaría la magistral «El verdugo» (1963), ganadora en Venecia del premio Humor Negro, que no sabemos si crearon ex profeso, porque no sorprendería lo más mínimo. Nino Manfredi, empleado de una funeraria, se casa con la hija de un ejecutor (genial Isbert, aún más de lo normal, a pesar de encontrarse muy enfermo) y se deja convencer para ingresar en el gremio. El estreno provocó que rodara alguna cabeza, justo lo que Berlanga no llegó a mostrar nunca en su ¿comedia?, y no solo porque prefiriera el garrote vil a la plasticidad de la guillotina. El único defecto del filme es que marca, inexorablemente, la cumbre de una carrera que ya solo podía ir hacia abajo, aunque el genio logró que incluso el descenso estuviera marcado por la brillantez.
Después de su exilio francés, Berlanga rodó en Argentina «La boutique» (1967) (allí conocida como «Las pirañas», casi como si fuera una película de terror), con guión de Azcona y música de Astor Piazzolla. En «¡Vivan los novios!» (1971), una pareja de recién casados esconde el inesperado cadáver de la suegra (la de él, se sobreentiende) para no arruinar la inminente boda. Tres años después llegaría la coproducción «Tamaño natural», en la que Michel Piccoli convive, y lo que surja, con una muñeca hinchable, mucho antes que Ryan Gosling en «Lars y una chica de verdad».
Con «La escopeta nacional» (1977), el maestro abrió una nueva etapa en su cine e inauguró la trilogía dedicada al marqués de Leguineche (Luis Escobar), ácido retrato de la fauna social de una época. Azcona y Berlanga dispararaban contra todo lo que se movía en el panorama nacional, no siempre con la puntería exigible. «Patrimonio nacional» y «Nacional III» completaron la cacería.


«La vaquilla» (1985) supuso un éxito en el raro género de la comedia sobre la Guerra Civil, lo que ya tiene su mérito. «Moros y cristianos» (1987) contaba las desventuras de una familia entregada a la fabricación de turrón, mientras que «Todos a la cárcel» (1993) reunió a un puñado de actores magníficos en un penal valenciano preparado para celebrar el día del preso político. El testamento cinematográfico del genio llegará con «París-Tombuctú» (1999), descarnada y pesimista crónica coral (por supuesto) de aire trágico, sobre todo por lo que suponía.

Cargos y galardones
A Berlanga también le dio tiempo de debutar en la dirección escénica con «Tres forasteros de Madrid», de Eduardo Escalante, en un año tan tardío como 1995. Asimismo, fue presidente honorífico de la Academia de Cine y rechazó colocarse al frente de la Filmoteca, quizá porque la palabra cargo a él le sonaba más a carga. En su última aparición pública, el pasado 19 de mayo, asistió a la reconversión del antiguo cine California en Sala Berlanga.
Entre sus innumerables premios nos limitaremos a destacar, por motivos obvios, el Pemán, recibido en 1992 por su artículo «Las piernas de Marlene», publicado en ABC. Con su «coguionista» María Jesús Manrique tuvo cuatro hijos, José Luis, Jorge, Carlos (músico de la "movida madrileña" fallecido a los 42 años de enfermedad hepática) y Fernando. Su legado es inmortal.

Federico Marín Bellón/Madrid

Tomado: ABC-Cultura.es
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