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3 ene 2011

Impedirás los derechos sexuales y reproductivos


Campaña del movimiento de mujeres en contra de los postulados de la Iglesia Católica sobre los derechos sexuales y reproductivos.
La UCA y la Universidad Austral forman “especialistas en bioética” que luego operan en los comités de los hospitales. Enfermeras ligadas a la Iglesia alertan sobre los pedidos de aborto no punible. Y hay abogados que completan el trabajo de pinzas.

Campaña del movimiento de mujeres en contra de los postulados de la Iglesia Católica sobre los derechos sexuales y reproductivos.La Iglesia Católica formó un ejército de especialistas en bioética que se desempeñan en hospitales públicos, con la intención de influir a través de los comités de bioética en las decisiones que tienen que ver con la regulación en torno al inicio, la reproducción y el fin de la vida y los límites de la ciencia. Particularmente les interesa obstruir el acceso a los abortos no punibles, entre otras prácticas legales sobre salud sexual y reproductiva, con el argumento de que es la Iglesia Católica y no el Estado la que debe establecer las normas de lo posible en lo concerniente a la vida de los individuos. Enfermeras formadas en cursos de la pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) y de la Universidad Austral, ligada al Opus Dei, son las que alertan cuando una mujer solicita la interrupción voluntaria del embarazo amparada en los permisos vigentes. La tropa se completa con médicas y médicos, otros profesionales de la salud y también abogados, que son quienes concurren a los debates parlamentarios sobre las reglamentaciones para los abortos no punibles, y litigan en tribunales federales y locales contra el Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, y en la judicialización de los casos de aborto no punible. Es significativo que los planes de estudio con los que se forman, en algunos casos, están avalados por el Estado, a través de su aprobación por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau).

El tema está siendo investigado desde el CEIL-Piette-Conicet, que encabeza Fortunato Mallimaci, ex decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y presidente de la Asociación de Cientistas Sociales de la Religión del Mercosur. Para contrarrestar la influencia de los especialistas en bioética que defienden los preceptos morales que imparte el Vaticano y pretenden imponerlos a toda la población, desde la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, el médico experto Juan Carlos Tealdi, director del Comité de Bioética del Hospital de Clínicas, está trabajando en la conformación de una red de especialistas con perspectiva de derechos humanos, que ya cuenta con 76 miembros que se desempeñan en hospitales públicos de distintas partes del país. Han elaborado un consenso con varios puntos a defender, entre ellos, el acceso al aborto no punible.

La estrategia

“La alta formación es la estrategia que les permite ganar concursos y ocupar lugares de decisión en el ámbito de la salud pública”, explicó a Página/12 un investigador del Conicet que les está siguiendo los pasos a los bioeticistas católicos desde hace un par de años, pero prefiere mantener el anonimato para evitar que le pongan obstáculos a su estudio, una tesis doctoral, dado que suele participar de las clases, jornadas y seminarios en los que se recibe capacitación. Este diario accedió a algunos de los avances preliminares de su investigación. “Desde la academia confesional, docentes universitarios, investigadores e intelectuales, forman profesionales de la salud abogados e ‘interesados en la bioética’ para dotarlos de herramientas teóricas y conceptuales que les permitan tomar decisiones en su práctica profesional. Uno de los principales intereses es que estos ‘interesados en la bioética’ integren comités hospitalarios en el sistema de salud pública”, explicó el investigador a este diario. La formación implica no solamente maestrías y especializaciones de posgrado sino también cursos cortos donde se analizan casos de aborto, eutanasia, trasplante de órganos y también reproducción asistida, detalla uno de los papers.

Una de las estrategias que utilizan para frenar los abortos no punibles es la demora: postergan las decisiones con la idea de que el embarazo avance y sea cada vez más complicada su interrupción. También tratan de influir sobre la mujer o los familiares que la acompañen, sobre todo en el caso de menores de edad, transmitiéndole la falsa idea de que un aborto puede poner en riesgo su vida, cuando –se sabe– es una intervención más segura, incluso que un parto, si se realiza en condiciones adecuadas (ver aparte).

La UCA y la Austral son dos de los sitios encargados de la capacitación y formación de los agentes católicos especializados en bioética. Los docentes que se consideran “maestros” formando “discípulos” –describe la investigación– son generalmente filósofos y médicos que han realizado posgrados y especializaciones en bioética en universidades de Europa y Estados Unidos. “Actualmente, las primeras cohortes de egresados de posgrados en las universidades confesionales locales ya están comenzando a dictar sus propios cursos”, indicó el investigador. Se caracterizan, agregó, por hablar “desde la ciencia”, aunque los mueve una misión celestial. “Ellos están convencidos de que así van a ir al cielo, creen que están haciendo un bien a la Humanidad”, contó. Incluso recordó que en una jornada de la UCA se llegó a analizar el caso de una mujer que tenía un embarazo de un feto con una malformación genética por la cual moriría al nacer. Y al feto, que tenía alrededor de cuatro meses de gestación, y un kilogramo de peso, lo llamaban “paciente”.

Los cursos incluyen una alta formación en filosofía y teorías genéticas, y hasta historia del feminismo y teoría de género. En algunas jornadas, incluso, hablan sobre Simone de Beauvoir. En general están en contra de las prácticas de salud reproductiva que implican utilizar métodos anticonceptivos que no son avalados por el Vaticano, como el DIU, y las píldoras que tienen levonorgestrel –porque sostienen que impide la anidación, aunque no hay estudios científicos reconocidos internacionalmente que sostengan esa creencia–, entre ellas, la anticoncepción hormonal de emergencia. También rechazan el aborto no punible, a pesar de que es legal en el país desde 1921, de acuerdo con las excepciones previstas en el Código Penal, que a la luz de las interpretaciones de altos tribunales del país contemplan cuando el embarazo pone en riesgo la vida o la salud de la mujer y si la gestación fue producto de una violación, sea o no la mujer discapacitada mental.

De acuerdo con la investigación que se lleva adelante desde el CEIL–Piette, varios de los bioeticistas formados con la línea de pensamiento del Vaticano, especialmente aquellos que responden al Opus Dei, son jefes de servicios de Ginecología y Obstetricia o de Cuidados Paliativos.

Hay una clara división de género, las mujeres “trabajan territorialmente”, son enfermeras y médicas que identifican rápidamente los casos frente a los cuales influir. Los abogados en general son varones y son quienes litigan contra la venta de anticonceptivos o en casos de aborto no punible, o concurren a los debates parlamentarios. Por ejemplo, a lo largo de 2008 y 2009 tuvieron presencia en los debates y audiencias públicas sobre la reglamentación del aborto no punible en la Legislatura porteña. Distintas voces de agentes católicos especializados en bioética expresaron su rechazo al proyecto, promovido por distintos bloques de la oposición, que finalmente no se llegó a aprobar este año, a pesar de que lleva ya tres años de discusión. El macrismo siempre apeló a diversas estrategias para freezarlo.

Por Mariana Carbajal

Tomado: Página 12

16 nov 2010

ÁFRICA: Fundamentalismo religioso atenta contra salud reproductiva


La excesiva influencia de líderes católicos conservadores en las cuestiones de salud pública en África representan un gran obstáculo a la hora de planificar estrategias para evitar que mueran mujeres o queden con secuelas por abortos inseguros.
Ese fue uno de los temas discutidos en la conferencia "Mantener la promesa: atender el aborto inseguro en África", organizada por IPAS con apoyo del Ministerio de Salud de Ghana.

IPAS es una organización sin fines de lucro que defiende los derechos de las mujeres en materia de salud sexual y reproductiva.

Más de 230 personas, entre ministros, parlamentarios y médicos de 20 países africanos participaron en la conferencia realizada de lunes a jueves en Accra.

Trece por ciento de las muertes maternas del mundo ocurren por abortos practicados en condiciones inseguras. En África, una de cada siete mujeres fallecen por esa causa, pero en algunos países, como Kenia y Nigeria, aumenta a entre 30 y 40 por ciento.

Más de la mitad de las 67.000 mujeres que mueren todos los años por abortos inseguros viven en África.

Pero incluso en países como Ghana y Zambia, donde el aborto es legal en determinadas circunstancias, como violación, incesto o cuando corre peligro la vida o la salud de la mujer, las normas no se aplican.

Las leyes no se respetan por ignorancia o prejuicio del personal de la salud y de otros funcionarios responsables, pero también por la influencia negativa de algunos líderes religiosos.

"Hay una imposición de creencias personales en vez de personas trabajando por el bien de la sociedad", señaló Eunice Brookman-Amissah, vicepresidenta de IPAS para África y ex ministra de Salud de Ghana. Forma parte del "resurgimiento del fundamentalismo religioso", sostuvo.

"Los ghaneses suelen confundir la religión con todo. El aborto se considera un pecado. Pero no se puede usar la religión para resolver problemas de salud pública", señaló el director de IPAS en Ghana, Koma Jehu-Appiah.

Los intentos de liberalizar los restrictivos códigos penales de la época colonial fueron obstaculizados por iglesias contrarias al aborto que, en algunos países, tienen gran influencia sobre las autoridades, indicó Brookman-Amissah.

La vicepresidenta de IPAS contó el caso de un ministro de Salud keniata que anunció la creación de un servicio para atender a mujeres que hubieran abortado. El ataque que sufrió de la Iglesia Católica truncó su carrera política.

La Iglesia Católica también se opone al uso de anticonceptivos, lo que deja a las "mujeres totalmente atrapadas", sin más opción que arriesgar sus vidas realizándose abortos inseguros.


"Es un problema humano. La Iglesia debe aportar una solución, no sólo decir ‘no, no’", arguyó Brookman- Amissah.

En Nigeria ocurrió algo similar hace unos años. La Iglesia Católica impidió la aprobación de una ley que crearía un instituto de investigación en temas de salud reproductiva, señaló Ejike Oji, director de IPAS en Nigeria.

La jerarquía eclesiástica tergiversó la iniciativa llamándola "proyecto de aborto", pese a que no hacía ninguna referencia al asunto.

Un legislador católico saboteó el proceso en el parlamento para que el proyecto fuera rechazado antes de que sus compañeros pudieran informarse.

En el estado nigeriano de Imo fue bloqueado un intento para permitir el aborto en caso de incesto y violación. Las mujeres que promovieron el proyecto no pudieron entrar a la sede legislativa local, dijo Oji a IPS.

Además, ahora hay una campaña en ese país para prohibir el aborto hasta en los casos en que corre peligro la vida de la mujer, el único caso en que se permite.

El Consejo Conjunto Cristiano Ugandés y la Coalición Cristiana Nigeriana presionan a sus gobiernos contra el Protocolo de Maputo de 2003, que habilita la realización de un aborto en caso de violación, incesto y cuando la salud psíquica y física de la mujer está comprometida.

Las dos organizaciones, que promueven los derechos humanos, sostienen que la cláusula del aborto es una "importación de Occidente", pese a que fue redactada por africanos, indicó Njoki Ndungu, director del Centro de Información y Comunicación Legal en Kenia.

La mayor parte de la campaña contra la posibilidad de elegir viene de una "iniciativa de Occidente" financiada del exterior y conducida en especial por personas y organizaciones fundamentalistas cristianas de Estados Unidos, indicó Brookman-Amissah. Una de ellas es Human Life International, apuntó.

El representante estadounidense del Partido Republicano, Chris Smith, estuvo hace poco en Nigeria y redactó una carta con una organización fundamentalista cristiana atacando el Protocolo de Maputo.

"Las que mueren no son estadounidenses. Esa campaña mata mujeres africanas", remarcó Brookman-Amissah.

Cuando el gobierno de Etiopía reformó el Código Penal en lo que respecta al aborto, una organización evangélica de Estados Unidos entregó vídeos la práctica a los legisladores, indicó Haile Gebreselassie, investigador vinculado a IPAS en ese país.

Los líderes religiosos presionan contra las iniciativas de legislar la práctica del aborto porque se creen "más santos que el Espíritu Santo", señaló Annie Nturubika, coordinadora de SOS Femme et Enfant Catastrophe, con sede en República Democrática del Congo.

Christi van der Westhuizen

Tomado: IPSnoticias.net

11 sept 2010

Medio millar de niños belgas fueron violados por curas

Un informe revela que 13 de las víctimas se suicidaron. Todos los crímenes quedan impunes

No fueron casos aislados. Tampoco era una campaña de desprestigio en Bélgica contra la Iglesia católica -que, además, estaba al corriente-. La comisión de investigación nombrada por los obispos belgas para aliviar el sufrimiento de las víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes presentó ayer unas conclusiones que han sacudido al país. Un total de 507 casos de abusos han sido documentados a través de testimonios voluntarios y en primera persona que relatan extensamente "sexo anal, oral, vaginal y otras barbaridades" entre la década de 1960 y la de 1980, según el informe de la comisión (pdf), dirigida por el psiquiatra Peter Adriaenssens.

Para 13 de las víctimas, el sufrimiento desembocó en suicidio. Otros seis lo intentaron. La mayoría de "los supervivientes", como los llama Adriaenssens, carga aún con las consecuencias de unos crímenes que quedarán sin castigo, ya que los delitos han prescrito, además de que la mitad de los culpables ha muerto.

El perfil tipo de los abusados era el de un niño de entre 10 y 15 años, pero también aparecen un centenar de niñas -que solían sufrir los abusos más tarde- y víctimas de sólo dos años. A menudo, los abusos se producían en internados o en las residencias de los religiosos. Los chicos no se lo contaban a sus padres "por el enorme poder de los sacerdotes y la libertad de la que gozaban".


El detonante de las denuncias
Los casos recogidos por la comisión se multiplican en torno a dos meses, de abril a junio de este año. La mitad de las denuncias se recibieron en la semana de abril, cuando el obispo de Brujas, Roger Vangheluwe, fue depuesto tras reconocer que había abusado de su sobrino.

"No era una niña, tenía 17 años cuando los abusos comenzaron", recuerda una de las denunciantes. "Confié en él y no lo vi venir. Las caricias se convirtieron en un acto sexual el día 30 de junio", relata. "Me decía que era preferible aprender dulcemente con él. A veces me dejaba hacer, otras no. Entonces se enfadaba", asegura.

"Cuatro años en psicoterapia me han enseñado que todo lo que nos callamos nos mata. Tuve enormes depresiones y una tentativa de suicidio. Desde hace tres semanas me pregunto lo mismo: ‘Tengo derecho a quejarme...?'. No pido nada. Quiero simplemente que ustedes lo sepan", cuenta otro testimonio.

Para Adriaenssens estos casos son sólo un aperitivo. Los trabajos de su grupo de expertos se vieron interrumpidos cuando la Justicia belga requisó en junio todo su material, que incluye cientos de direcciones, nombres y apellidos. De hecho, los testimonios son muchas veces incompletos, se ciñen al norte del país, donde estalló la polémica del obispo de Brujas, y sólo relatan abusos producidos hace más de 20 años. "Todas las escuelas, sobre todo internados, conocieron los abusos en algún momento dado, todos los obispados tuvieron que lidiar con este problema", añade.

Los obispos, escandalizados
La publicación del informe ha escandalizado a los propios obispos, que en la mayoría de los casos se desvinculan de los hechos por su antigüedad, al tiempo que exigen transparencia y la actuación de la Justicia. Sin embargo, los testimonios de las víctimas confirman que, ante los abusos revelados, los obispos responsables miraron para otro lado.

"Consulté con X y me aconsejó hablar con el obispo. ‘Tengo un problema con uno de sus sacerdotes'. Respondió: ‘Deja de mirarlo y te dejará tranquila'. No tuve ni ocasión de explicar mi problema", relata una víctima en el informe, plagado de equis que ocultan el nombre de sacerdotes que nunca pagarán por sus pecados.

16 mar 2010

El Vaticano y los delitos sexuales

“En los últimos nueve años se denunciaron 3.000 delitos sexuales cometidos por sacerdotes” Después de la revelación por el diario Süddeutsche Zeitung de una información que ponía al descubierto que el actual Papa, Joseph Ratzinger, había silenciado en 1980, cuando era obispo de Múnich, un caso de pedofilia en su comunidad, el Vaticano se ha apresurado a intentar acallar la repercusión de esa noticia y ha lanzado ayer en varios idiomas una entrevista publicada por el periódico Avvenire, de la Conferencia Episcopal Italiana, con Charles J. Scicluna, el promotor de justicia" de la Congregación para la Doctrina de la Fe, una especie de fiscal de la Santa Sede cuya misión es investigar los llamados ‘delicta graviora’, los delitos considerados graves, cometidos por sacerdotes, entre ellos los delitos sexuales. Sobre la acusación vertida sobre el Papa, Scicluna respondió en la entrevista, reproducida en el diario El País, que “entre 1975 y 1985 no resulta que se haya sometido a la atención de nuestra congregación ningún aviso de casos de pedofilia por parte de clérigos. De todas formas, tras la promulgación del Código de Derecho Canónico de 1983 hubo un período de incertidumbre” en el que al parecer no estaba claro en quién caía la responsabilidad de juzgar los delitos por parte de la Iglesia. El buen nombre de la Iglesia Preguntado sobre los casos de pedofilia en la Iglesia, y el manto de silencio con que la jerarquía católica ha pretendido silenciarlos, Scicluna respondió que ha sido debido a “un malentendido sentido de defensa del buen nombre de la institución, por el que algunos obispos, en la praxis, hayan sido demasiado indulgentes con este tristísimo fenómeno”. La avalancha de casos Ante el comentario del entrevistador sobre la lentitud en la gestión de la oficina que dirige, Scicluna alegó que es debida al elevado número de denuncias recibidas en los últimos años. “En 2003 y 2004 una avalancha de casos cubrió nuestras mesas. Muchos procedían de Estados Unidos y se referían al pasado. En los últimos años, gracias a Dios, el fenómeno se ha reducido mucho. Y, por tanto, intentamos tratar los casos nuevos en tiempo real”. Y continuó explicando: “En los últimos nueve años (2001-2010) hemos analizado las acusaciones relativas a unos 3.000 casos de sacerdotes diocesanos y religiosos concernientes a delitos cometidos en los últimos cincuenta años”. ¿3.000 casos de sacerdotes pedófilos? El fiscal del Vaticano explicó los 3.000 casos de delitos denunciados. “Podemos decir que, grosso modo, en el 60% de esos casos se trata más que nada de actos de "efebofilia", o sea, debidos a la atracción sexual por adolescentes del mismo sexo; en otro 30% de relaciones heterosexuales y en el 10% de actos de pedofilia verdadera y propia, esto es, determinados por la atracción sexual hacia niños impúberes. Los casos de sacerdotes acusados de pedofilia verdadera y propia son, entonces, unos trescientos en nueve años. Son siempre demasiados, es indudable, pero hay que reconocer que el fenómeno no está tan difundido como se pretende”, afirmó la autoridad eclesiástica. Sólo un 20% han sido juzgados Scicluna confiró que sólo “en el 20% de los casos se ha celebrado un proceso penal o administrativo, verdadero y propio, que normalmente ha tenido lugar en las diócesis de procedencia, siempre bajo nuestra supervisión”. El castigo: silencio y oración Según Scicluna , en “el 60% de los casos, sobre todo debido a la edad avanzada de los acusados, no hubo proceso”, aunque explicó que se dictaron contra ellos “normas administrativas y disciplinarias, como la obligación de no celebrar misa con los fieles, de no confesar, de llevar una vida retirada y de oración. Ciertamente –precisó- no ha habido una condena formal, pero si a una persona la obligan al silencio y a la oración, será por algo”. El "doloroso decreto de dimisión" En el 10% de los casos restantes, particularmente graves y con pruebas abrumadoras, el Papa “asumió la dolorosa responsabilidad - explicó el promotor de justicia" de la Congregación para la Doctrina de la Fe- de autorizar un decreto de dimisión del estado clerical”. En el restante 10% los mismos clérigos acusados pidieron la dispensa de las obligaciones derivadas del sacerdocio que fue aceptada con prontitud. Los sacerdotes implicados en estos últimos casos tenían en su poder material de pornografía pedófila y por eso fueron condenados por las autoridades civiles”, agregó el fiscal del Vaticano. Tomado de elplural.com

13 mar 2010

Los gorriones de la catedral

En una de mis últimas contratapas –desde Alemania– expresé mi alegría porque por fin se hacía justicia en un ámbito donde, por principio, la civilidad no intervenía: la Iglesia. Se habían denunciado ante la Justicia delitos sexuales de miembros del catolicismo en conventos y colegios. Y la prensa se hacía eco de ello y se informaba de hechos que desde siempre se callaban. Pues bien, esa línea ha continuado y día tras día se conocen nuevas denuncias contra sacerdotes, frailes y así llamados hermanos por el abuso sexual de niños y adolescentes en colegios e internados, lo que ha causado una verdadera conmoción en Alemania. Este es un problema que afecta a la mayoría de los países donde los representantes de religiones están sometidos a reglas de “castidad”, es decir de negación absoluta del sexo, de por vida. Al mismo tiempo de la ola de denuncias de casos de violación y abuso de menores, se ha iniciado una polémica pública acerca de estos temas. Los hechos se han ido sucediendo uno tras otro. Tal vez el que más conmocionó fue el abuso sexual contra los niños del coro de los llamados Domspatzen, un hermoso nombre que quiere decir “gorriones de la catedral”, de la ciudad de Regensburg. Escucharlos es como recibir los sonidos de un cielo lleno de ángeles niños que nos elevan a esferas de vuelos de palomas y paraísos. Pues bien, se ha comprobado que muchos de esos niños fueron abusados por los religiosos que estaban a su cargo. ¿Y quién fue durante treinta años el director? Georg Ratzinger, el hermano del Papa, quien dice hoy no haber sabido nada de esos abusos. Reconoció, sí, que había castigos para los niños, y como si fuera un chiste, dijo que él también dio algunas cachetadas. Largo sería aquí enumerar las acusaciones de las últimas semanas contra miembros de la Iglesia Católica en el mundo, acusaciones que han sido publicadas principalmente en Alemania, Canadá, Holanda y Austria. La Iglesia trató de que todo quedara dentro de su jurisdicción. Que los “pecadores” se confesaran ante sus superiores y éstos les dieran la pena religiosa que les corresponde. (Sí, tal vez rezar tres Padrenuestros y tres Avemarías, como castigo.) La ministra de Justicia alemana, Leutheusser-Schnarrenberg, dijo claramente que la Iglesia tendría que ayudar a denunciar todos los delitos, los que serían penados de acuerdo con las leyes que rigen para todos. Por supuesto que eso es lo único justo y no protegerse con autodefensas de cofradías. Aunque, claro, el problema es más de fondo. Ni rezar ni confesarse pueden dar una solución a este problema. Que parte, en gran medida, del juramento de castidad a que son sometidos los eclesiásticos de esa religión. Y ya han comenzado las opiniones. Una que ha tenido mucha repercusión es la del prior del convento de Andechs, Austria, Anselm Bilgi, quien exige la “apertura de la Iglesia” y salió a criticar al obispo Mixa, quien sostuvo en una rueda de prensa que la culpa de los curas pedófilos y pederastas la tiene “la revolución sexual que ha tenido lugar en el mundo actual”. No es eso, sostuvo el prior, sino que en la Iglesia Católica “necesitamos una franqueza absoluta, claridad y transparencia” y “dejarnos de disimulos y encubrimientos”. Y continuó: “El cardenal Kaspar ha dicho que en la Iglesia hay que ‘limpiar los escombros’ y ‘volver a acomodar’. Sí –continuó el prior–, pero no volver a la vieja moral sexual, eso que la sociedad en general no acepta más”. “Mientras muchos católicos –agregó– sostienen hoy la autodeterminación sexual, la Iglesia como institución está totalmente en contra. Creo que el escándalo de la pederastia y la pedofilia que soportamos actualmente es una gran oportunidad para la Iglesia, para que comience abiertamente la discusión sobre la vida sexual. Mientras el obispo Mixa exige que la Iglesia se refugie detrás de barricadas y permita sólo sexo en el matrimonio porque lo demás es pecado, lo racional ha terminado con esos conceptos y lo que debe valer es el amor, los sentimientos mutuos y no lo denominado legal.” Y sostuvo esto que es fundamental: “El tema del celibato para los sacerdotes ha llegado a la mesa de discusión de la propia Iglesia, no hay otra salida”. La Iglesia Católica actual se defiende sólo con la negación absoluta de toda discusión acerca de sus principios. En televisión, el ex secretario general de la Democracia Cristiana y varias veces ministro, Heiner Geissler, dijo que él quiso llegar a ser sacerdote y estudió en un seminario durante seis años, pero luego decidió salir porque no podía cumplir con dos de los tres votos fundamentales para ser sacerdote: la castidad y la obediencia. Muy sincero el político conservador. Porque la obediencia puede ser muy peligrosa, la exigen sólo los dictadores, los que no quieren la discusión ante la duda. Y con respecto a la castidad, sólo se basa en la palabra “pecado”. ¿Acaso es pecado acariciar el cuerpo de una mujer? ¿Es pecado hacer uso de la ternura en toda su ilimitada extensión? Otro de los temas a los cuales se suman las proposiciones de jóvenes católicos es que también puedan ordenarse mujeres como sacerdotes y no sea reservada esa misión sólo a los hombres. ¿Acaso la realidad no ha demostrado que es tan necesaria la mujer como el hombre para la vida diaria, además de que posee la sabiduría natural de traer la vida al mundo desde su cuerpo? ¿Por qué seguir con los preconceptos medievales? Además, hay otro tema fundamental que la inteligencia humana debe discutir. Un tema constante de la filosofía: la existencia de Dios. Sobre eso es necesaria la realización de múltiples foros, para que se nos acerque más al conocimiento científico. Hace muy poco, el teólogo Ariel Alvarez Valdés escribió, ante las catástrofes de Haití y Chile, que “Dios no podía crear un mundo perfecto porque lo único perfecto que existe es él. Todo lo demás es limitado”. Una frase que hace nacer la duda de: bien, si es el único perfecto, por qué construyó un mundo imperfecto. Hubiera sido mejor, tal vez, no construir algo tan imperfecto como este mundo, donde existen niños con hambre, catástrofes naturales que siempre afectan a los más humildes y guerras donde precisamente no mueren los culpables de la violencia. Esto nos abre la puerta para demostrar que lo único valedero es la investigación, perseguir el saber para llegar, tal vez, a desentrañar el misterio de la vida. En esa discusión, pues, que debe iniciar la Iglesia Católica a pedido de sus teóricos, estudiosos y exploradores, como principio, se debe dar fin a la versión de la divinidad de Jesús nacido de una virgen, tema que más pareciera ya de una telenovela que producto de un análisis ético que debe significar la Vida. Y llevar a cabo precisamente eso, que Jesús fue un ser humano como todos pero con principios que buscaban la paz, la igualdad, la bondad como fundamento de las relaciones humanas, para poder llegar por fin a terminar con la violencia en la vida de los pueblos. Si la Iglesia Católica logra que sus adeptos lleven a cabo los principios que movieron a Jesús, ya podría darse por satisfecha, realizada, y gozaría del infinito agradecimiento de los pueblos. Al mismo tiempo que aconsejara el camino de la ciencia para llegar a saber más, cómo es el principio de la vida y para qué estamos en la Creación. Sólo así podrían borrarse palabras como “pecado”, “Inquisición”, “infieles”, “esclavitud”, “explotación” y otras palabras de nuestra así llamada civilización occidental y cristiana. Ojalá principalmente los eclesiásticos jóvenes aprovechen este momento en que ha caído tanto el concepto católico para descorrer la cortina e iniciar un amanecer que intente resumir todas las enseñanzas sabias que nos ha dejado esta cruel historia del ser humano que hemos llevado a cabo hasta ahora. Será el momento en que los “gorriones de la catedral” volverán a cantar como ángeles. Osvaldo Bayer Tomado de Página 12

13 feb 2010

La verdad salió a la luz

De pronto todo salió a la luz. Lo que nunca se dijo apareció en todos los medios de información. Los problemas graves que tiene la Iglesia Católica alemana con el comportamiento sexual de sus sacerdotes y frailes. Ha sido el tema de tapa de los principales medios de comunicación, día tras día. El Die Zeit y el Spiegel –los dos semanarios de información más leídos en Alemania– le dedicaron al tema el estudio central de esta semana. El primero titula en la tapa: “El peligro satánico”, y el subtítulo es: “¿Por qué los hombres de la Iglesia se convierten en culpables?”. Y en la bajada se señala: “Desde que fueron denunciados los casos de abuso sexual cometidos por sacerdotes católicos en el Colegio Canisius de Berlín, toda Alemania está preocupada: ¿Cómo se reconoce a los culpables? ¿Cómo se protege a los niños?”. Por su parte. Der Spiegel muestra en tapa a un sacerdote que lleva las manos en sus partes pudendas por encima de la sotana. El título de esa tapa es: “Los santos transparentes”, y como subtítulo: “La Iglesia Católica y el sexo”. Y el estudio del estado actual de la ética católica en colegios e instituciones lleva la frase: “Vergüenza y miedo. La Iglesia Católica ha sido estremecida por una serie de casos de abuso sexual. Y esto no solamente en las escuelas de jesuitas. Casi cien eclesiásticos en la denuncia de violaciones sexuales, en los últimos años. Luego de décadas de silencio, se ha quebrado ahora el muro del silencio”. Todo se inció con la denuncia de lo ocurrido en el colegio Canisius de Berlín. Ese día, el 2 de febrero último, el diario Frankfurter Rundschau tituló: “Vergüenza enmudecida”, “Casos de abuso sexual en el Colegio Canisius de Berlín sacude a la Iglesia Católica. Más víctimas se presentan en otras escuelas”. Y ahí comenzó la discusión que va dejando en claro cómo las autoridades católicas han tratado de guardar silencio y esconder los graves hechos anteriores. Y eso que la misma Iglesia había sido sacudida por las denuncias de los abusos cometidos por sacerdotes y frailes en Irlanda, en Canadá, en Australia y en Estados Unidos. En Irlanda se conoció en 2009 el Informe Ryan, que descubre y denuncia el abuso sexual masivo, sufrido desde 1930 por niños irlandeses internados en escuelas católicas. Miles de víctimas recibieron una indemnización de por lo menos 1,3 mil millón de euros. La Iglesia Católica irlandesa se mostró dispuesta a pagar una cuarta parte de esa suma y el resto fue puesto por el gobierno irlandés. Medio año después, dos obispos de Dublín renuncian a sus cargos. Lo mismo hacen varios diáconos y sacerdotes luego de que una investigación demostrara que hubo más de 300 casos de abuso sexual contra niños. Con respecto a Canadá, en 2008 la Iglesia Católica reconoce que el sacerdote Charles Sylvestre violó a 47 adolescentes, según su propia confesión pública. El papa Ratzinger se disculpa ante los pueblos originarios, ya que las niñas pertenecían a una escuela de esa religión para “reeducación” de los descendientes de antiguos habitantes. El gobierno canadiense paga 2000 millones de dólares a las víctimas y la Iglesia Católica participa con 79 millones. En Australia, en 2008 se publica la investigación Mullighan, donde se denuncia el abuso sexual de centenares de menores de edad por parte de sacerdotes católicos. Fueron condenados 107 curas. Se cree que las cifras de las víctimas ascienden a miles. La Iglesia Católica se disculpó por los hechos. Ya en 2004, en Estados Unidos, fueron acusados 4400 sacerdotes por abuso sexual, número que en 2005 ascendió a 5000. La Iglesia Católica pagó, a raíz de esto, dos mil millones de dólares a las víctimas. El obispado de Los Angeles lo hizo por 600 millones de dólares. Todos estos hechos vergonzosos provocaron la renuncia del obispo de Boston, cardenal Bernard Law, acusado de proteger a los curas causantes de las violaciones. Sebastian Gehrmann, un sociólogo que estudia el problema, señala que esto ha provocado la bancarrota de varias diócesis de Estados Unidos, especialmente de la de Boston. Y que en 23 países existen denuncias de agresiones de clérigos hacia monjas, de niños sordomudos en Italia, menores de edad en Austria y niños en Polonia. Y agrega que la lista desgraciadamente es mucho más larga. Luego de la denuncia ocurrida por los sucesos en el colegio Canisius, se originó en Alemania una ola de denuncias de ex alumnos de escuelas religiosas. Por las mismas, se hallan acusados de abuso de niños y adolescentes por lo menos 94 sacerdotes y laicos católicos. Tanto es así que se tiene en Alemania el temor de que se produzca un verdadero terremoto de denuncias, como ocurrió en Estados Unidos e Irlanda. El Spiegel se pregunta: “En esos dos países salieron a la luz diez mil casos de abusos sexuales. ¿Alemania alcanzará también esas cifras?”. En el Die Zeit, los autores del estudio señalan: “En enero de 2002 fue acusado el cura John Geoghan en Boston de haber abusado sexualmente de 130 niños durante sus treinta años de sacerdote. Pero no fueron los hechos que llevaron a la condena de ese cura a diez años de prisión los que levantaron la furia de la población contra la Iglesia Católica, sino que la jerarquía eclesiástica supiese muy bien de las fechorías del cura Geoghan pero, en vez de separar al cura de la comunidad, pagase a las familias cuyos niños habían sido abusados por él sumas importantes de dinero para que guardaran silencio, y trasladaran al autor de esos hechos criminales a otras comunidades católicas sin advertirles a éstas quién era el sacerdote que llegaba”. Una especie de método para “no levantar la perdiz”. Fue así que durante esos años, 4392 sacerdotes norteamericanos cometieron delitos por abuso de menores. Pero la Iglesia Católica norteamericana siguió con su táctica de pagar dinero a las víctimas y trasladar a los curas en vez de buscar soluciones por medio del estudio profundo del origen de esos delitos. En las investigaciones que mencionamos se llega a la conlusión de que no hay acción más pérfida que la violación o el abuso sexual de menores. Y que todo esto no se soluciona con la condena de los autores de tales violaciones ni con el pago de indemnizaciones a las víctimas. Se anuncia que a partir del 22 de este mes la Conferencia de Obispos Católicos Alemanes se dedicará al tema de violaciones y abusos. Evidentemente se tendrá que ir al fondo de la cuestión. Y en eso está en claro que, quiérase o no, deberá comenzar el debate acerca del voto de castidad de los sacerdotes. Alemania misma tiene el ejemplo: los pastores de la Iglesia Evangélica luterana pueden casarse y tener hijos. Los sacerdotes católicos, no, deben ser “castos” desde que nacen hasta que mueren. Veamos pues entonces las estadísticas, comparemos. Los cristianos de la línea luterana no tienen ni por asomo los delitos que ensombrecen a la Iglesia Católica. En primer lugar, las jerarquías católicas deberían recurrir a la experiencia del ser humano y a la ciencia. Hacer cursos con psicólogos, con médicos, sí, hasta con poetas, acerca de palabras como amor, cuerpo humano, hijos. Y de allí, al estudio de todos los complejos y hasta enfermedades mentales que se originan con las prohibiciones, llamados “pecados” por el catolicismo. Preguntarse desde cuándo y quién impuso lo de la llamada “castidad” y aquello de que sólo el hombre, como sacerdote, puede ser representante de Dios en la Tierra. No es así. La mujer es parte de la vida, fundamental, y no sólo está para rezar del lado de enfrente del altar sino para actuar y acompañar. La Iglesia Católica –ya desde antes de la elección del alemán Ratzinger, como Papa– está en declinación. Se nota en el reducidísimo número de aspirantes a sacerdotes que se presentan por año y en el número de iglesias que van cerrando en sus ciudades, por falta de fieles y de sacerdotes. Pasan a ser museos, salones de exposiciones, restaurantes y hasta salones de baile. Creemos que les ha llegado el momento, a quienes manejan esa inmensa corporación mundial religiosa, de pensar otras metas. No prometer paraísos en otras vidas sino llevar la verdadera religión de la bondad y la justicia aquí, en la Tierra. Seguir el camino de esos obispos Angelelli y De Nevares, a quienes conocí a fondo, y eran pura sinceridad y llevaban la palabra solidaridad en los labios y la cumplían todos los días a toda hora, igual que aquellos padres palotinos, aquel padre Mugica, y ese padre Antonio Puigjané, a quien visité tantas veces en la cárcel injusta, pero que siempre salía para extender la mano y marcar el surco. Se hace necesaria una organización verdaderamente cristiana que ayude con la varita mágica de los comedores infantiles, con la creación de fuentes de trabajo, de procurar un techo digno para todas las familias. Juntar lo bueno del cristianismo con lo bueno del socialismo. No hay mejor paraíso que el que se puede crear en la propia Tierra y no dejarse llevar por fantasías que han ayudado a mantenerse en el poder a un sistema injusto, apoyado por las armas, las guerras y la explotación del hombre por el hombre. Y no continuar con todos esos pavos reales disfrazados que fueron a saludar a dictadores y dieron misas a los desaparecedores. Esperemos que en los próximos concilios comience a debatirse en serio el verdadero rol de la Iglesia en la sociedad. Jesús actuó aquí, en la Tierra, e hizo saber sus enseñanzas a sus discípulos. Y por eso perdió la vida como tantos que siguieron sus verdaderas huellas por la verdadera paz eterna. Aquella que busca hacer desaparecer las violencias de una sociedad, siempre originadas en las injusticias sociales. Osvaldo Bayer Tomado de Página 12

24 may 2009

Abusos sexuales crónicos en centros católicos de Irlanda

Miles de menores fueron objeto de torturas físicas y psíquicas en instituciones estatales regentadas por sacerdotes y monjas
Miles de menores fueron objeto de abusos sexuales y torturas físicas y psíquicas en instituciones estatales regentadas por religiosos de Irlanda durante casi 70 años, reveló hoy un informe elaborado por una comisión gubernamental. Los abusos, que el documento calificó de situación "endémica" en este país, provocó que varias generaciones de niños y niñas entregados al cuidado del Estado viviesen "a diario el terror" de los castigos corporales.
La Comisión sobre Abusos a Menores fue establecida en 2000 para aclarar numerosas denuncias de abusos sexuales ocurridos desde 1940 hasta mediados de la pasada década de los 80 en escuelas públicas, orfanatos, centros para enfermos mentales y en otras instituciones estatales, que, en su mayoría, estaban administradas por sacerdotes y monjas de la Iglesia católica irlandesa. No obstante, la investigación documentó casos que se remontan hasta 1914 y otros, más cercanos, denunciados en 2000.
El informe, de unas 2.500 páginas, es un catálogo de "abusos sexuales crónicos" y de maltratos físicos y emocionales infligidos "sobre miles de menores desfavorecidos, abandonados y olvidados" tanto por religiosos como por personal laico. El texto también lanza duras críticas contra la jerarquía católica irlandesa, a la que acusa de pasividad ante los abusos cometidos por individuos reincidentes.
Órdenes religiosas investigadas
Entre las órdenes religiosas investigadas figuran las Hermanas de la Misericordia (a cargo del mayor número de instituciones para menores), los Hermanos Cristianos (el principal gestor de instituciones para chicos de entre 10 y 16 años de edad) y las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad y Refugio.
Estas últimas administraban las infames Lavanderías de la Magdalena, popularizadas por la película Las hermanas de la Magdalena (2002), donde se recluía a jóvenes de supuesta vida disoluta bajo un régimen de esclavitud y continuas humillaciones. Para la Comisión, las congregaciones religiosas no tuvieron en cuenta las consecuencias que tendrían sus acciones sobre el desarrollo de los menores.
Al contrario, el informe denuncia que la principal preocupación de las órdenes era "la mala publicidad y los potenciales escándalos" que se generarían si se llegaba a conocer el verdadero alcance de los abusos. El presidente de la Comisión, el magistrado Sean Ryan, aseguró que las autoridades eclesiásticas abordaban las denuncias de abusos sexuales trasladando a los agresores a otro lugar, donde, "en muchos casos", volvían a delinquir. "El bienestar general de los niños no se tomaba en consideración", recalca el documento.
Un día de vergüenza para Irlanda
Durante la presentación del informe, se registraron tensas escenas entre miembros de la Comisión y víctimas de los abusos, a los que no se permitió entrar en la sala. El grupo de apoyo a las víctimas One in Four (Uno de cada cuatro), consideró que "la jornada de hoy es un día de vergüenza para Irlanda". Los perjudicados lamentan también que, como resultado de la investigación, que le ha costado al Estado más de 70 millones de euros, ningún supuesto pederasta será llevado ante la Justicia.
El informe sólo nombra a los individuos que ya han sido condenados por cometer abusos sexuales, a pesar de que la Comisión descubrió "casos específicos" en 216 instituciones. "El abuso sexuales de chicos era endémico en las escuelas; mientras que, en las de chicas, las menores eran objeto de actitudes depredadoras por parte de trabajadores varones, visitantes o cuando salían al exterior para realizar alguna tarea", indicó el texto.
Según la Comisión, los maltratos no se denunciaban normalmente, pero en una ocasión en que el Ministerio de Educación fue alertado al respecto, sus responsables actuaron en connivencia con los religiosos para mantener la cultura del silencio imperante. Por lo general, abundó la investigación, la autoridades educativas irlandesas optaban por ignorar las acusaciones de abusos sexuales y nunca presentaron estas quejas ante la Garda (la policía irlandesa).
Los pederestas eran trasladados
"Como mucho, los abusadores era trasladados, pero nada se hacía para tratar el daño infligido sobre el menor. En el peor de los casos, se culpaba al niño y se consideraba que estaba corrompido por la actividad sexual y era castigado con severidad".
Y si las condiciones de habitabilidad eran "frías, húmedas y básicas", los castigos corporales eran "perversos, severos, arbitrarios e impredecibles" en las instituciones donde los menores "vivían con el terror diario de no saber por dónde iba a llegar la siguiente paliza", concluye el informe.
AGENCIAS - Dublín Tomado de Público

18 mar 2009

La Iglesia sostiene que el condón favorece el aumento del problema del Sida

Benedicto XVI argumenta que "la enfermedad no se superará con la distribución de anticonceptivos"
Los preservativos, lejos de ser la principal arma en la lucha contra el sida, contribuyen a expandir la enfermedad. Esa es la peligrosa teoría que mantiene la Iglesia católica y que ayer se encargó de recordar su cabeza visible, el papa Benedicto XVI, en su primera visita como pontífice a África, el continente en el que la enfermedad roza los niveles de plaga al matar diariamente a 6.000 personas. Para el Papa, los condones sólo suponen "aumentar los problemas".
El programa específico de la ONU en la lucha contra el sida, ONUSIDA, es claro a la hora de validar el preservativo como el mejor método de prevención frente a la transmisión del VIH: "Evidencias concluyentes de extensas investigaciones demuestran que el uso correcto del condón cada vez que se practica el sexo reduce de forma significativa el riesgo de transmisión del VIH". Este organismo no es ajeno a los reparos religiosos que pueda suponer la utilización del condón y aconseja que su uso sea promovido de forma que se ayude a superar "los obstáculos sexuales y personales".
Ajeno una vez más al consenso científico internacional y a todas las recomendaciones sanitarias, Benedicto XVI insistió en sostener, pocas horas antes de aterrizar en Camerún, que el avance del sida "no se superará con la distribución de preservativos". La solución pasaría, a su juicio, por "humanizar la sexualidad con nuevos modos de comportamientos" y por la "renovación espiritual y humana del sentido de la sexualidad". Ratzinger fue más allá y aseguró que las distintas iniciativas para frenar el avance de la enfermedad no son ni "realistas" ni "eficaces", o bien que la política más eficaz es la impulsada por la propia Iglesia católica.
Preguntado por los periodistas sobre la posible soledad que estaría sufriendo a raíz del caso Williamson, el Papa aseguró que eso no es más que un "mito" y que no se siente solo "de ninguna manera", sino que está rodeado de "amigos" y "estrechos colaboradores".
El mensaje de Benedicto XVI lo calcó la Conferencia Episcopal Española. Su portavoz, Juan Antonio Martínez Camino, explicó ayer su teoría sobre el uso del preservativo: "El problema no se resuelve con medios técnicos que facilitan la promiscuidad, sino con moral. Si las relaciones personales son sanas desde el punto de vista moral y humano, ahí está el comienzo de la resolución del mal".
En declaraciones a RNE, Martínez Camino esbozó que la solución para frenar esta epidemia pasa por promover "ante todo las relaciones humanas sanas moralmente, lo cual conlleva, al mismo tiempo, sanas físicamente".
El Papa Juan Pablo II que podría ser proclamado beato el 2 de abril de 2010 también dijo en su día que el uso de anticonceptivos suponía una "blasfemia contra Dios".
Estas nuevas manifestaciones de la jerarquía eclesiástica han provocado la indignación de numerosos colectivos. Por ejemplo, para Toni Poveda, presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, "las declaraciones del Papa suponen un verdadero atentado a la salud de millones de personas". "La Iglesia demuestra que vive de espaldas a la realidad, ya que el preservativo se ha mostrado como el medio más eficaz para prevenir el VIH", recordó Poveda.
África, un continente azotado por el sida
33,2 millones de seropositivos El informe anual de Onusida, la agencia de la ONU sobre VIH-sida, desveló que la cifra de infectados por virus VIH en el mundo en 2007 (el último año del que se conocen las estadísticas) asciende a 33,2 millones de seropositivos.
22,5 millones de infectados en el áfrica subsahariana En el continente negro viven un total de 22,5 millones de seropositivos, de los 33,2 millones de contagiados en todo el mundo.
1,7 millones de infecciones anuales en áfrica El continente africano es la gran víctima mundial del VIH. Sólo en África, durante 2007 se produjeron 1,7 millones de nuevas infecciones. En el continente negro, además, reside el 68% de los infectados de todo el mundo, con Suráfrica a la cabeza.
5% de adultos con vih El 5% de la población del África negra de entre 15 y 49 años de edad estaba infectada en 2007 con el virus del VIH. La media mundial de contagios no llega al 1%.
Tomado de Público
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