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6 feb 2012

10.000 mujeres podrían sufrir una ablación en España


Mujeres somalíes. EFE
Se estima que en África 92,5 millones de niñas y mujeres han sido mutiladas sexualmente

Este lunes, 6 de febrero, se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Tolerancia Cero a la Ablación. Esta práctica supone la violación de los derechos humanos de las niñas y las mujeres para la OMS y otras organizaciones que luchan para su erradicación.

La OMS se ha comprometido a eliminar la mutilización genital femenina en el plazo de una generación y para ello está realizando actividades de divulgación, investigación y orientación dirigidas a los profesionales de la salud y los sistemas de salud. Insta a todos los profesionales médicos que no realicen esta práctica si se les solicita.

La mutilación genital femenina afecta a cerca de 140 millones de niñas y mujeres. Cada año más de 3 millones de niñas corren el riesgo de sufrirla.

En España, este riesgo también está vigente. Las hijas de inmigrantes senegaleses, malienses o nigerianos, entre otros, pueden sufrir las consecuencias de esta tradición que manda extirpar el clítoris y los labios vaginales como parte de su transición a la edad adulta. Esta práctica supone 'mantenerse limpias, castas y apetecibles para los varones'.

Expertos de la Universidad Autónoma de Barcelona calculan que cerca de 10.000 niñas puedan estar en riesgo de sufrir una ablación, pero en España no se manejan datos oficiales.

Un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2006 reveló que la mutilación genital femenina se asocia a una mayor probabilidad de sufrir problemas durante el parto que pueden suponer la pérdida del bebé.

Público.es / Madrid

Tomado: Público.es

Artículo relacionado:
Cárcel para dos padres por la ablación de su hija

25 feb 2011

El negocio privado de las guerras en África


RUANDA. Un militar estadounidense en un campo de entrenamiento de soldados.

El Departamento de Estado de EE UU gasta cerca de cien millones al año en la contratación de empresas de seguridad para el entrenamiento de soldados en África.

Desde hace años el llamado “cuerno de África”, compuesto por varios países: Etiopía, Somalia, Eritrea y Djibuti, sufre diferentes guerras.

La principal en Somalia, un país regido por un autodenominado Gobierno democrático de transición.

En este escenario se están moviendo numerosas compañías de seguridad y ejércitos privados profesionales, la mayor parte de ellos, contratados por la Administración norteamericana para entrenar ejércitos locales o fuerzas africanas en misiones de paz, aunque también han aparecido unas pocas corporaciones militares financiadas de forma privada.

El Departamento de Estado norteamericano está gastando al año unos cien millones de dólares en contratos con compañías privadas como la Northop Grummam Corporation, que entrenará a 40.000 soldados de Ruanda, Kenia y Burundi durante cinco años bajo el programa African Contingency Operations Training and Assistence (Acota).

Empresas de mercenarios

EE UU también ha contratado a la empresa Dyn Corps International, presente también en Iraq y Afganistán, para el transporte de 1.700 soldados ugandeses y el despliegue de los mismos en Somalia como parte de la misión de la Unión Africana en Somalia.

La compañía KBR Inc se encarga de la defensa de tres bases militares de la Combined Joint Task Force norteamericana en Djibuti, Etiopía y Kenia. Mientras, MPRI, empresa subsidaria de L-3 Communications, que entrena ejércitos en Benin, Etiopía, Ghana, Kenia, Malawi, Nigeria, Mali, Ruanda y Senegal.

La famosa Blackwater, ahora Xe Services, también recibe parte del pastel, ya que ha sido contratada para entrenar al ejército de Sur Sudán y tiene misiones de protección del Gobierno sursudanés.

Entre los ejércitos militares privados, el último en llegar ha sido Saracen International, que opera en Puntland, Estado semiautónomo de Somalia y que, según declaración de sus responsables, es financiado por un país árabe que ha facilitado 10 millones de dólares para entrenamientos y armamento.

Según el semanario The East African y la agencia de noticias AP, Saracen International está dirigido por el estadounidense Pierre Prosper, que anteriormente había ocupado el puesto de fiscal para crímenes de guerra en el Tribunal de la ONU en Ruanda y de embajador norteamericano para crímenes de guerra.

Otro de los dirigentes de Saracen International es el ugandés Salim Saleh quien, junto a su compatriota James Kazini, está acusado por los paneles de la ONU del expolio de minerales llevado a cabo en la República Democrática del Congo. El tercer dirigente de la empresa de contratistas es Michael Shanklin, un antiguo miembro de la CIA.

En los tiempos en que Pierre Prosper era fiscal del TPIR (Tribunal Penal Internacional para Ruanda), la Fiscal Jefe del TPIR, Carla del Ponte y posteriormente la relaciones públicas del mismo organismo, Florence Hartmann, relataron públicamente que Del Ponte fue llamada a Washington y allí Prosper la amenazó con expulsarla de la ONU si continuaba investigando a dirigentes aliados de EE UU, como Paul Kagame. La expulsión se consumaría unos meses después de las amenazas.

Por su parte, Salim Saleh, hermano del actual presidente ugandés, Yoweri Museveni, que actualmente ejerce como asesor presidencial, fue acusado por los paneles de la ONU del expolio de minerales en el Congo. Por estos hechos, la Corte Penal Internacional en 2005, penalizó al Estado de Uganda al pago de una indemnización al Congo por valor de 10.000 millones de dólares que aún no se ha pagado.

José Lucas / Madrid

Tomado: Cibernoticiasexpress.wordpress.com

22 feb 2011

En el corazón de la Bestia


Acabo de regresar de Cuba, donde he tenido el privilegio de participar en una larga e intensa reunión con Fidel Castro

Acabo de regresar de Cuba, donde he tenido el privilegio de participar en una larga e intensa reunión con Fidel Castro, en la que, como no podía ser de otra manera, se habló de las recientes revueltas en la República Tunecina, Egipto y otros países del mundo árabe. Y, como no podía ser de otra manera, se hizo especial hincapié en la relación entre los dos grandes escenarios de la lucha antiimperialista: Latinoamérica y Oriente Medio (que ahora abarca también el norte de África), así como en la necesidad de que, salvando las grandes distancias geográficas y culturales, ambos frentes consoliden sus relaciones y colaboren de forma cada vez más estrecha en su batalla común contra el capitalismo. No en vano la imagen del Che y sus consignas revolucionarias aparecen cada vez con más frecuencia en las calles de Túnez o El Cairo.
Pero no menos necesario y urgente es que quienes luchamos contra la barbarie capitalista desde el interior de los países más desarrollados -en el corazón de la bestia, como decía el Che- nos unamos en un frente común y participemos activamente en todas las batallas políticas que se libran a nuestro alrededor. Y en estos momentos, la lucha de la izquierda independentista vasca es sin duda una de las más importantes (como lo demuestra el encono de los gobiernos español y francés en su vano afán de sofocarla), y todas las fuerzas genuinamente democráticas -es decir, anticapitalistas- debemos apoyarla por todos los medios. Y no solo por mera solidaridad, sino porque la lucha del pueblo vasco por la independencia y el socialismo -de cuyo éxito depende en buena medida el futuro político de Europa- es una de las más vigorosas expresiones de la gran batalla global por un mundo libre, justo y solidario. A veces se diría que la distancia entre Donosti y Madrid es mayor que la que hay entre Cuba y Egipto o entre Venezuela y Túnez, y todas las organizaciones de izquierdas, tanto las independentistas como las de ámbito estatal, tienen la ineludible responsabilidad de salvar esta brecha histórica (que el poder siempre se ha esforzado por mantener abierta) para confluir en un frente común, en el que las diferencias no sean motivo de discordia sino de enriquecimiento mutuo. Nunca hubo, en Europa y en el mundo, un momento más propicio para la unidad, y no podemos desaprovecharlo.

La historia no se repite, como creen los necios, ni se acaba, como quisieran los privilegiados. Lo que se repite es la brutalidad del poder; lo que se acaba es la paciencia de los pueblos.

Carlo Frabetti en Kaos en la Red
Tomado: KaosenlaRed.net

19 feb 2011

¿Quien apoyó la dictadura de Túnez?



Es una lástima que Pontecorvo, en mi opinión, el mejor director de cine que ha existido en el siglo XX, no esté ahora entre nosotros y pueda hacer una película sobre Túnez, la cual podría titularse “la Batalla de Túnez” que completara su excelente “la Batalla de Argel”. Lo de Túnez es un caso paradigmático de lo que ha estado ocurriendo en los países árabes. En realidad, me recuerda mucho a lo que pasó en Irán durante el tremendamente represivo reinado del Sha, establecido con el apoyo de los gobiernos occidentales, liderados por EEUU, a fin de frenar las demandas populares lideradas, en aquel momento, por movimientos laicos de raíces democráticas y socialistas. Presentaban al Sha como el elemento estabilizador (argumento utilizado ampliamente para apoyar dictaduras impresentables). En el día de Año Nuevo de 1977, el Presidente Carter presentó al Sha de Irán como el pilar de estabilidad que el Medio Oriente necesitaba. Dos años más tarde, el 16 de Enero de 1979, el Sha tuvo que huir de Irán, nombrando a un gobierno títere que duró sólo unas semanas.

Algo semejante ha ocurrido en Túnez. El gobierno del Presidente Ben Ali había recibido el apoyo de todos los países de la OTAN y del Fondo Monetario Internacional (FMI), como el eje de estabilidad del Norte de África. Diez días después de que un joven parado de 26 años se intentara suicidar, como protesta frente a la crueldad y dureza existente, Ben Ali tuvo que huir del país, formándose un gobierno títere que duraría solo unos días. Miles y miles de ciudadanos salieron a la calle y forzaron la salida de la camarilla que rodeaba a Ben Ali en Túnez. Lo interesante es ver el cambio fulminante de los gobiernos que le habían apoyado. Ben Ali tuvo que cambiar el rumbo de su avión durante su huída ya que cuando estaba volando hacia París, el gobierno Sarkozy le comunicó que no podía aterrizar en Francia y tuvo que irse a Arabia Saudí, el régimen dictatorial que ha ido recogiendo a los dictadores más impresentables de África y Asia, tales como Idi Amin de Uganda y Pervez Musharraf de Pakistán. El Presidente Sarkozy por cierto, había señalado al gobierno Ben Ali como uno de los regímenes más adelantados del mundo árabe y en los primeros días de la rebelión popular la Ministra de Asuntos Exteriores francesa Michele Alliot-Marie indicó a la Asamblea Nacional que Francia estaba dispuesta a enviar tropas para ayudar al gobierno Ben Ali como parte del convenio de colaboración entre ambos países. Y el Ministro de Cultura del mismo gobierno Sarkozy, Frederic Mitterrand, había indicado que definir al régimen liderado por Ben Ali como una dictadura era claramente “una exageración”. Semanas más tarde, el Presidente Sarkozy le negaba el permiso de exiliarse en Francia.

Pero tres cosas merecen especial mención. Una fue la movilización de grandes sectores de la clase trabajadora exigiendo la dimisión del gobierno, habiendo sido las bases de los sindicatos (infiltrados por los partidos clandestinos de izquierda) los que se constituyeron el centro de los movimientos sociales de rechazo a aquella dictadura. Tal como ha ocurrido en la cobertura mediática de Egipto, este elemento de gran importancia apenas ha tenido visibilidad (ver mi artículo “Lo que no se conoce sobre Egipto” publicado en Público, 17/02/2011). La otra observación fue que el partido en el cual Ben Ali basaba su red de corrupción (el Partido Democrático Constitucional) era miembro de la Internacional Socialista (como lo era el partido del dictador Mubarak de Egipto) mostrando el grado de confusión y complicidad de esta Internacional. Y el otro hecho es que el Director General del FMI, el “socialista” Dominique Strauss-Kahn, candidato preferente entre los socialistas para competir con Sarkozy en las próximas elecciones (mostrando la confusión de los Socialistas franceses) había recientemente visitado a Ben Ali y alabado sus políticas de austeridad de gasto público social, mostrándolo como un ejemplo a seguir, declarándose amigo y consejero de Ben Ali.

Por último, como era previsible, el gobierno estadounidense era uno de los mayores defensores de Ben Ali, debido a su respaldo incondicional a EEUU en su política de apoyo a Israel. Fueron el gobierno estadounidense y sus aliados en la OTAN los que armaron y apoyaron a Ben Ali, tal como subrayó Fulvio Martini, antiguo director de los servicios secretos militares SISMI, en declaraciones al parlamento italiano, “en 1985-1987, la OTAN organizó el golpe militar en Túnez que destruyó a Burguiba y mostró a Ben Ali como su sustituto”. A partir de entonces el gobierno federal de EEUU fue el máximo proveedor de armas en aquel sistema dictatorial, incluyendo 282 millones de dólares en armamento durante la Administración Obama.

Todos estos aliados no pueden alegar ningún tipo de ignorancia del carácter represor de aquel régimen. Amnistía Internacional habían ido documentado la enorme violación de los derechos humanos en aquel país, y el propio Departamento de Estado, en su informe confidencial, publicado en Wikileaks, explicaba con detalle la corrupción y la represión de aquel régimen. La historia se repite.

Una última observación. Este artículo lo escribí el mismo día en que el Presidente de las Cortes Españolas, el Sr. José Bono (miembro destacado del PSOE), visitó Guinea al frente de una delegación parlamentaria española. En Guinea existe una de las dictaduras más brutales que hayan existido en África, dirigida por uno de los dictadores más sangrientos y represivos que se hayan conocido en aquel continente. Y cuál sería mi enorme sorpresa cuando el socialista Bono le saludó indicando que “entre Guinea y España tenemos más cosas que nos unen que las que nos separan”. ¿Se imaginan a Pablo Iglesias diciendo algo semejante a Hitler? Tal comportamiento ofende no sólo a cualquier socialista, sino a cualquier ciudadano con sensibilidad democrática. Lo que José Bono, que no se merece representar al pueblo español, estaba diciendo con aquella frase es que los intereses económicos de Guinea, su riqueza petrolífera, era más importante que la denuncia del comportamiento repugnante de aquel dictador.

Y ésta es la razón de que los gobiernos europeos (incluidos sus partidos socialistas gobernantes) estén apoyando a gobiernos dictatoriales como el de Túnez, frente al rechazo de sus poblaciones.

Vicenç Navarro
Sistema

Tomado: Rebelión.org

10 feb 2011

AFRICOM desenmascarado, no querido y vulnerable



Todas las naciones africanas excepto Liberia han rehusado hasta ahora los requerimientos de EEUU para establecer el cuartel general del Mando para África de EEUU en suelo africano. Pero “AFRICOM continuará probablemente socavando la resistencia de África a través de proyectos como el Programa de Colaboración de la Guardia Nacional” con ejércitos africanos. “La resistencia de las masas debe producirse también en EEUU,” si se quiere evitar que vaya más lejos la penetración por parte de EEUU y la militarización de África.

“El compromiso continuado de África para mantenerse firme contra el establecimiento de un cuartel general del AFRICOM en el continente es una victoria minusvalorada”

Cuando la Administración Bush creó el Mando de EEUU para África (AFRICOM) para proteger los intereses estratégicos y del petróleo de EEUU, recibió un portazo en las narices de todos los países africanos excepto Liberia. Afortunadamente, AFRICOM no aceptó nunca el ofrecimiento de Liberia para establecer su cuartel general allí, y el mando militar se ha establecido, por defecto, en Stuttgart, Alemania.

Aunque AFRICOM ha insinuado que podría renovar sus esfuerzos para establecer su base en África, el Washington Post citó las declaraciones de un miembro del Consejo de Asesores de AFRICOM, en las que decía que las posibilidades de que esto ocurra en realidad son muy bajas. Sus palabras fueron: “Yo, personalmente, las pondría entre escasas y ninguna.” No es un misterio el porqué. El Washington Post citó también las palabras del director de inteligencia de Marruecos: “Los países africanos lo ven (al AFRICOM) como un riesgo. Ha quedado bastante claro que nadie quiere la presencia de ningún ejército extranjero, especialmente de los EEUU, en ningún lugar de África.”

El compromiso continuado de África para mantenerse firme contra el establecimiento de un cuartel general del AFRICOM en el continente es una victoria minusvalorada. Si África no ha aprendido de esta experiencia que el imperialismo puede ser derrotado hasta cierto punto simplemente no cooperando con él, debería hacerlo. La lección, ciertamente, no ha sido pasada por alto por otros.

En su libro, La doctrina del shock, Naomi Klein escribió:

“Los gobiernos de Venezuela, Costa Rica, Argentina y Uruguay han anunciado que no volverán a mandar estudiantes a la Escuela de las Américas – el infame centro de entrenamiento policial y militar en Fort Benning, Georgia, donde tantos de los asesinos más notorios del continente aprendieron lo último en técnicas de ‘contraterrorismo’, para luego usarlo contra los campesinos en El Salvador o los trabajadores del automóvil en Argentina. Bolivia está intentando cortar sus lazos con la escuela, así como Ecuador.”

“Los gobiernos africanos deben simplemente no permitir que sus soldados participen en los programas de entrenamiento del AFRICOM”

Programas como el de Asistencia y Entrenamiento en Operaciones de Contingencia de África (ACOTA, por sus siglas en inglés), la Estación de Colaboración de África y el Programa Internacional de Entrenamiento y Educación Militar son todos programas del AFRICOM que proporcionan a los soldados africanos entrenamiento ideológico y militar, y no es descabellado temer que acaben convirtiéndose en una especie de “Escuela de las Américas” para África. Desafortunadamente, bastantes países africanos no han dudado en ofrecer sus tropas, y haciéndolo han ilustrado claramente otra lección que África podría aprender de las fuerzas progresistas en América Central y del Sur. Y es que la resistencia a las iniciativas imperialistas no puede dejarse a los gobiernos.

En su libro, Naomi Klein escribió:

“[Los movimientos de masas en Latinoamérica están] menos centralizados que en los sesenta, haciendo más difícil desmovilizar los movimientos completos con la eliminación de unos pocos líderes. A pesar del abrumador culto a la personalidad que rodea a [Hugo] Chávez, y sus movimientos para centralizar el poder a nivel estatal, las redes progresistas en Venezuela son, al mismo tiempo, fuertemente descentralizadas, con el poder disperso entre las bases y al nivel de la comunidad, a través de miles de consejos vecinales y cooperativas. En Bolivia, los movimientos populares indígenas que han llevado a la presidencia a [Evo] Morales funcionan de manera similar y han dejado claro que Morales no cuenta con su apoyo incondicional…”

“Si los líderes de los gobiernos de África quieren evitar la militarización de su continente deben seguir el ejemplo de sus homólogos progresistas en América Central y del Sur.”

No hay nunca garantías de que un movimiento de masas vaya a tener éxito al ejercer presión sobre un gobierno africano para que tome la arriesgada decisión de decir “no, gracias” a EEUU, en respuesta a una invitación para participar en un proyecto del AFRICOM. De todos modos, un movimiento de masas tiene el potencial para establecer un clima y un consenso entre las bases, en el sentido de que los jóvenes, hombres y mujeres, de un país deben, individualmente, resistirse a realizar el servicio militar si eso significa la participación, directa o indirecta, en proyectos del AFRICOM.

Los movimientos de resistencia de masas tienen que tener también lugar en EEUU porque, hace tan sólo algunos meses, representantes de alto nivel del AFRICOM y otros organismos viajaron a Liberia para establecer una “colaboración” entre el ejército del país del África Occidental y la Guardia Nacional de Michigan. Los afroamericanos y el resto del pueblo de Michigan (y los de los otros siete estados que se han unido a las “colaboraciones” del AFRICOM) tienen no sólo el derecho sino la obligación de resistirse al uso de las tropas de su Guardia Nacional como peones del AFRICOM. En el caso de Michigan esa resistencia no debería ser sólo por el bien de la independencia africana sino también por el gran número de afroamericanos sin trabajo y azotados por la pobreza en Detroit, Flint, Benton Harbor y en todo el estado que necesitan un subsidio, pero que nunca tendrán uno porque tantísimo dinero se usa para alimentar un voraz presupuesto militar.

Es improbable que el AFRICOM pueda montar su campamento pronto. Es más probable que siga socavando la resistencia de África a través de proyectos como el programa de colaboración con la Guardia Nacional y con estrategias diseñadas para poner un rostro más humano a lo que muchos africanos ven ahora como un monstruo militar de EEUU, grande y aterrador. Esto significa que mantenerse fuertes contra el AFRICOM es lo más importante. La incapacidad del AFRICOM para establecer su cuartel general en África ha mostrado vulnerabilidad de éste, y sirve en bandeja de plata las estrategias que deben ser adoptadas para derrotarlo.

Mark P. Fancher. Coordina la Conferencia Nacional de Abogados Negros como fuerza de choque contra el AFRICOM. Es también el autor del libro “Todavía no estoy cansado”. Puede ser contactado en mfancher@comcast.net

Fuente

Tomado: Rebelión.org

6 dic 2010

“Ahora las fronteras empiezan en los países de origen y siguen en los de tránsito”


Foto: Sara Prestiani

Migreurop es una red que quiere dar a conocer las prácticas de la UE “destinadas a quitarse de encima a las personas extranjeras”. Esta red acaba de emitir su informe 2009-2010.
ENTREVISTA A SARA PRESTIANNI, COORDINADORA DE LA RED MIGREUROP, FORMADA POR ONG Y ORGANIZACIONES EUROPEAS Y AFRICANAS

DIAGONAL:
En los últimos tres años se ha producido un descenso de la llegada a Europa de migrantes, esto puede deberse a la situación económica de los países de la UE, pero en el informe denunciáis que influye más el desplazamiento de la política de fronteras a terceros países como Marruecos o Libia ¿Qué peso tienen uno y otro factor?

SARA PRESTIANNI:

En cuanto a la disminución de migrantes que llegan a Europa, no existen “datos oficiales” para poderlo afirmar pero es evi- dente el fenómeno del desplazamiento de fronteras y cambios de rutas migratorias. Tanto el proceso de externalizacion de fronteras (el desplazamiento de la política de fronteras a terceros países fuera de Europa) como las políticas represivas llevadas a cabo en los países de la UE bajo la excusa de la crisis económica, son efectos directos de las tendencias de las políticas europeas de gestión de la inmigración y su principal efecto es hacer más largas, caras y peligrosas las rutas hacia Europa. El hecho es que ahora es aún más difícil llegar. Y esto podemos atribuirlo también a que ahora las fronteras empiezan en los países de origen de los migrantes, en los consulados, donde es casi imposible obtener un visado, siguen en los países de tránsito, que han asumido el papel de “gendarme de Europa” y llegan hasta el interior del territorio europeo con mecanismos como el Convenio Dublín II o los centros de internamiento, que intentan echar y no proteger a quienes han conseguido llegar.

D.: ¿Cómo se ha producido la militarización de la lucha contra el tránsito de personas en los países que ahora se encargan de ese control?

S.P.: Está claro que siguen aumentando los países de origen y tránsito de migrantes que aceptan colaborar con Europa en el control de frontera a través la militarización. Desde Marruecos hasta Ucrania, Turquía, Libia o Argelia, cada uno de estos gobiernos encuentran su propio interés en asumir el papel de gendarme de Europa. Juegan un papel de control lo más lejos posible de los ojos de los occidentales y sin tener en cuenta los derechos fundamentales de los migrantes.

Estos países, que ejercen de primera frontera externa, no sólo controlan, muchas veces con dinero europeo, sus fronteras, sin dejar de utilizar la violencia para hacerlo, sino que también gestionan el asilo en su territorio, aunque muchos no hayan firmado la convención de Ginebra; construyen centros de internamiento, sin ningún estatuto legal y sin límite temporal de detención, practican las deportaciones y las expulsiones a los países vecinos, etc. El efecto es que los migrantes se ven bloqueados mucho antes de llegar a las fronteras europeas y tienen que esperar durante meses y años ante de conseguir salir. La ruta de la migración antes de llegar a Europa se transforma así en un viaje largo, peligroso, que destruye física y mentalmente a los migrantes que lo intentan, y que a veces acaba con su muerte. Los responsables de esto son tanto Europa, que hace chantaje a terceros países para que los controlen, como estos países, que tienen muchos intereses, tanto económicos como políticos, en colaborar con Europa.

D.: ¿Qué papel juegan Ceuta y Melilla en ese control?

S.P.:  Ceuta y Melilla, como Lampedusa en el pasado, las islas griegas y Chipre, son una ilustración típica de las absurdas inhumanidades que acarrea la externalización. En este caso, la UE instó a España a evitar por cualquier medio la entrada de migrantes extracomunitarios y a tratar severamente a quienes lo lograran. A su vez, España pretende imponer a Marruecos que detenga en origen los intentos de intrusión. El regateo originado por esta cadena de subcontratas tiene como resultado la persecución de los candidatos a la migración (en particular los subsaharianos) atrapados dentro de las fronteras de Marruecos, y el encierro en la práctica de los extranjeros sin visado que logran cruzar el muro de rejas con alambre de espino.

D.: ¿Cómo son las migraciones a través de los países del Este de Europa?


S.P.: Especialmente después del cierre de otros puntos de acceso como las islas Canarias, el sur de España e Italia, la frontera Este de Europa se ha transformado en una de las principales puertas de Europa. De allí, tanto por Polonia como por Rumanía, llegan migrantes de los países vecinos (Ucrania, Bielorrusia, Georgia o Uzbekistán), pero también personas paquistaníes, afganas, bangladesíes o somalíes, que ahora intentan pasar por el Este esperando que esté menos controlado.

Para adecuarse a las políticas de “armonización” europea en el ámbito de la inmigración, tanto Polonia como Rumanía han adoptado sistemas avanzados de protección de sus fronteras. Por ejemplo, Rumania ha reci- bido 62 millones de euros entre 1998 y 2003 en el marco del Programa eu- ropeo de ayuda comunitaria a los países de Europa Central y Oriental (Phare). Estos fondos se han utilizado principalmente para capacitar al personal y comprar sofisticado equipo de vigilancia.

Los controles fronterizos en la entrada se han intensificado en Polonia y Rumanía y se ha introducido la obligación de visado para quienes llegan de países vecinos (Ucrania, Moldavia, Rusia, Bielorrusia). Por tanto, el viaje está lleno de trampas: vigilancia reforzada de fronteras; misiones de la Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores (Frontex); acuerdos de readmisión; dificultad para ser reconocidos como refugiados o para obtener un permiso de residencia o una regularización, etc.

PUNTOS ROJOS DEL CONTROL FRONTERIZOTINZAOUATEN (MALI)

“Conocida como la ‘ciudad de la locura’, Tinzaouaten se encuentra en el desierto del Sahel. Allí son abandonados los migrantes detenidos y expulsados por Argelia, que sobreviven en casas aban- donadas, esperando un pasaje de la Cruz Roja que los lleve a Gao (Mali) para, desde allí, retomar la ruta hacia el norte: Argelia, Marruecos o Europa”.

MISRHATA (LIBIA)

“En esta ciudad se sitúa uno de los centros de internamiento mas atroces de Libia. Los migrantes, principalmente eri- treos y etíopes que llegaban a Lampe- dusa, denuncian las torturas que han sufrido en estos campos. Las mujeres que han pasado por este campo han denunciado violencia sexual por parte de los gendarmes libios”.

NUADIBHÚ (MAURITANIA)


“Nuadibou ha sido el lugar de salida de los cayucos que querían llegar a las Islas Canarias. Ahora, su campo de internamiento es un lugar de bloqueo y detención, a causa de las acciones de intercepción marítima de la Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores, coordinadas por España”.

Pablo Elorduy (Redacción)

Tomado: diagonalperiódico.net

14 may 2010

Los nuevos amos de África

El desembarco de China ha empezado a cambiar la cara del continente. Desde Argelia a Mozambique. De Sudán a Zambia. De Mauritania a Congo. La huella del gigante asiático es cada día más visible. Objetivo: las materias primas locales que permiten a la potencia económica oriental continuar con su imparable crecimiento. Este es un viaje al encuentro de dos mundos muy diferentes. Así transcurre la “larga marcha” hacia África. En medio de la nada, a 14 kilómetros de Maputo, un millar de operarios trabaja en la construcción del nuevo estadio nacional de la capital de Mozambique, que en 2011 albergará los Juegos Pan Africanos. Una cúpula de inconfundible estilo oriental corona la entrada del coliseo en obras, que recibe al visitante con varias frases en caligrafía china y en portugués. "Este proyecto será hecho con la mayor perfección para dar gloria a China", dice una de ellas. Las mismas señas de identidad adornan la construcción de la terminal nueva del aeropuerto internacional, que ejecuta también una empresa china, con un crédito blando del banco de exportaciones e importaciones de China (EXIM Bank). "Estar unido, ser pragmático, pedir excelencia ”Calidad, rapidez, eficiencia". Son consignas que el nuevo amigo de África disemina por todos los rincones del continente. Desde Argelia a Mozambique, de Sudán a Zambia, o de Mauritania a Congo, la huella de China es cada día más visible. La ecuación es simple: el gigante necesita materias primas para mantener un ritmo de crecimiento imparable (entre 7% y 9% de promedio en la última década). Petróleo, madera, cobre, hierro, níquel, aluminio, carbón ,oro, diamantes y otras piedras preciosas, viajan desde África a Extremo Oriente para alimentar una maquinaria insaciable. A cambio, miles de obreros chinos trabajan a destajo en la construcción de carreteras, puentes, presas, centrales eléctricas, estadios, edificios públicos. La cara de muchos países africanos ha empezado a cambiar desde el aterrizaje masivo de la cooperación china. El presidente Hu Jintao prometió en el cuarto Foro de Cooperación China-África, celebrado en Egipto en noviembre pasado, un préstamo de 10.000 millones de dólares para poner en pie un sistema financiero robusto en el continente africano. China ha desplazado a Estados Unidos como mercado principal de diversos minerales y, en consecuencia, tiene mucho que decir en la configuración de los precios internacionales. Todo ha ocurrido muy rápido. La necesidad de materias primas determina en gran medida la política exterior de una potencia. Ha sucedido con Reino Unido y Estados Unidos desde el siglo XIX, y lo mismo ocurre con China. Un marcador electrónico indica que faltan 154 días para la conclusión del estadio nacional de Maputo. Los trabajos avanzan a buen ritmo para cumplir el plazo de entrega. Setecientos mozambiqueños están en el eslabón más bajo de la cadena -pocos pasan de peones-, mientras que unos 300 chinos acaparan los puestos directivos y técnicos. "Ellos son los jefes, nosotros, los esclavos", dice Eduardo Abrar, director de recursos humanos en un despacho destartalado. El idioma impide una comunicación fluida entre dos mundos tan distintos. Dos intérpretes del chino al inglés y del portugués al inglés poco pueden hacer para que todos se entiendan en este enjambre humano. Los obreros chinos viven en pabellones dentro del recinto del estadio. A la entrada de muchas viviendas hay ropa colgada, monos de trabajo de color gris y rosa, y cascos. Aquí trabajan, comen y duermen los siete días de la semana. Sólo un grupo sale para comprar en el mercado alimentos frescos. Los demás productos llegan de China. Es sábado por la mañana y una delegación oficial, encabezada por el ministro de Juventud y Deporte, visita el avance de las obras. La tensión sube varios grados cuando los representantes del Gobierno se quejan de la mala calidad del asfalto en la zona del aparcamiento, y de las maderas utilizadas en el interior del estadio. Caras largas de Deng Lai, director general de las obras, ante los lamentos del ministro. Maputo vive un boom inmobiliario sin precedentes. Los edificios en construcción o en rehabilitación suman más de 140 en una ciudad de 1,4 millones de habitantes. En la mayoría de las obras están los chinos, que han instaurado una nueva filosofía de trabajo, con subcontratación de empleados y jornadas de trabajo interminables. "La ley protege claramente a la mano de obra local. Sólo puede trabajar el extranjero especializado que no compite con un mozambiqueño", explica Fernando Lima, presidente del grupo de comunicación Mediacorp. La realidad es bien distinta: "En la construcción civil los chinos ocupan hasta puestos de trabajo no especializado. Ningún medio informativo mozambiqueño ha publicado una línea del tema. Ni nosotros", revela Lima. Casi tres cuartas partes del territorio de Mozambique está cubierto de bosque y selva, que producen una amplia variedad de maderas de todas las calidades. China ha entrado en este sector con su voracidad habitual, con la complicidad de quienes otorgan las licencias, y se ha convertido en el primer comprador de madera en África oriental. Carlos Serra Jr., reputado ambientalista, fue uno de los fundadores de la organización Justiça Ambiental y trabaja actualmente en la formación de jueces en Derecho del Medio Ambiente. "Aquí hubo una época que parecía el Far West, depredación de bosques y selvas sin control". Todo es posible cuando falla la fiscalización y el rigor a la hora de conceder licencias de explotación forestal. "Es un misterio y resulta que aceptamos a cualquier pirata", lamenta Serra Jr. En la sede de Justiça Ambiental, la directora, Anabela Lemos, muestra fotos recientes de troncos cortados y abandonados en la provincia de Gaza para explicar las consecuencias de la crisis y de la caída del precio de la madera. La ayuda a Mozambique, país al que España destina 40 millones de dólares al año, ha sido objeto de interminables debates entre los países donantes en los últimos seis meses. Una serie de naciones, encabezadas por el grupo nórdico, proponían un recorte drástico de la ayuda por considerar que Mozambique es un pozo sin fondo. Finalmente seguirá la ayuda, pero el debate está abierto. China ha actuado por su cuenta en toda la crisis. Eduardo López Busquets, embajador de España en Maputo, asegura que en las múltiples reuniones multilaterales sobre cooperación, el representante chino siempre ha brillado por su ausencia. Toda una señal. Los intercambios comerciales de China con África se han multiplicado por siete desde el cambio de siglo. En 2008 alcanzaron 107.000 millones de dólares en valores absolutos, una cifra que queda lejos todavía del comercio de China con la Unión Europea (425.000 millones de dólares), y con Estados Unidos (334.000 millones). En el terreno político, el gigante asiático ha logrado un éxito más rotundo con el respaldo de la mayoría de naciones africanas al principio de "una China", que implica el desconocimiento de la independencia de Taiwan. Sólo cuatro de los 54 países del continente reconocen actualmente a Taiwan en lugar de la República Popular China. Uno de ellos, el reino de Suazilandia, antiguo protectorado británico, es el único que jamás ha tenido relaciones diplomáticas con Pekín. A cambio de este reconocimiento, el apoyo de la República de China (Taiwan) a Suazilandia es visible en grandes carteles con la bandera azul, roja y blanca que anuncian aquí y allá un proyecto agrícola, una planta de tratamiento de aguas, un tendido eléctrico, un centro de salud o la construcción de una autopista. Este pequeño país de un millón de habitantes, enclavado entre Mozambique y Sudáfrica, vive esencialmente del turismo, la agricultura de subsistencia, una industria minúscula y las remesas de los trabajadores suazis en la vecina Sudáfrica, de la que depende económicamente. Y de la ayuda de Taiwan. "Suazilandia es nuestro hermano. Estamos muy contentos con la cooperación entre ambos países". En su amplio despacho, el embajador Peter M. Y. Tsai, 57 años, se deshace en elogios al rey Mswati III, único monarca absoluto del continente, de 42 años, polígamo con 14 mujeres y 23 hijos. El diseño de la embajada en Mbabane, capital de Suazilandia, recuerda una gran pagoda de tejado verde. Peter Tsai, estuvo destinado en Malawi hasta que este país rompió con Taiwan y reconoció a la República Popular China en enero de 2008. A las seis de la mañana, la carretera desde Lusaka a la provincia minera de Copperbelt, en el norte de Zambia, está repleta de camiones. Aquí están las minas de cobre y cobalto, las mayores fuentes de riqueza y artífices del crecimiento económico del país, que en los últimos años ha superado el 5%. La producción de cobre (líder de África y séptimo del mundo) ha estado sometida a los vaivenes de los precios en los mercados internacionales. El año pasado alcanzó las 667.000 toneladas. China es el mayor cliente de Zambia y primer consumidor mundial de cobre, que emplea en la construcción, electrónica, informática, automóvil y otros bienes de consumo, que exporta a gran escala. Tras el colapso de los precios de los años noventa, que desembocó en la privatización del cobre zambiano, el consorcio China Nonferrous Metal Mining (CNMC) compró en 1998 la mina de Chambishi, que estuvo cerrada durante varios años, y años más tarde, las minas de Luanshya y una fundición. Bajo un intenso aguacero, la primera parada en la provincia de Copperbelt es en Kitwe, segunda ciudad del país e importante polo minero e industrial. En la sede de la Unión de Mineros de Zambia, el sindicato más poderoso que cuenta con 20.000 afiliados, espera el secretario general, Oswell Munyenyembe. "Llevo más de treinta años trabajando en las minas. He tenido jefes de muchas nacionalidades, y puedo decir que los chinos son los peores", comenta. Chambishi es una localidad de 14.000 habitantes junto a la frontera con la República Democrática de Congo, poco agraciada. Mil mineros chinos viven a la entrada del pueblo, aislados del mundo. Los locales, en cambio, viven en el Zambia Compound, el peor barrio, sin luz ni agua corriente. En el recuerdo de todos está el desastre de 2005 en una fábrica de explosivos de la CNMC, que saltó por los aires y mató a los 54 mineros que había en su interior. Todos eran zambianos. El accidente levantó las iras de la población y una manifestación de protesta fue reprimida a tiros por la policía, que causó cinco muertos. "La gente acusaba a los chinos de no haber evacuado el lugar", cuenta Lilian Pungwa, funcionaria del Ayuntamiento de Chambishi. En cinco años no ha habido ni un detenido ni un procesado por el caso de la explosión. Cuando la CNMC compró la mina, adquirió también varias casas en la calle principal del pueblo para los directivos. Todas menos una, de Kenel Tembo, que se negó a vender. "Nunca hicieron una oferta aceptable", explica. Como representante de la Comisión Justicia y Paz de Chambishi, Tembo recibe numerosas denuncias sobre las condiciones laborales en la mina. "Al principio hubo muchos accidentes que no fueron reportados a las autoridades. Recuerdo casos de mineros que perdieron los dedos, nunca fueron indemnizados". A las cuatro de la tarde termina el turno de la mañana. Los mineros zambianos llegan a una plaza del pueblo en autobuses de las distintas compañías. La queja es unánime contra los salarios bajos, malas condiciones de trabajo y el maltrato de los jefes chinos. "¿Qué puede hacer con un salario de 500.000 kwachas al mes (107 dólares) un trabajador que tiene una familia que mantener?", pregunta Katu, de 27 años, tres de ellos en la mina. Evans, de 32 años, trabaja como operador de una máquina. Lleva dos años en la mina y gana 700.000 kwachas mensuales (150 dólares). "No me gusta mi trabajo", es su escueta respuesta. Kay Kabwela, 26 años, dos de ellos en la mina, es el único que no habla más del trabajo. Claro que como contable su salario es superior al de la mayoría, 1,8 millones de kwachas (385 dólares). "No es lo mismo trabajar y ver el sol, que hacerlo a 1.006 metros bajo tierra, colocando explosivos para extraer el mineral". En la entrada de la mina de Chambishi pido ver al director general, Xu Ruiyong. Un guardia de seguridad responde: "Tiene que enviar una solicitud por fax. En 15 días recibirá la respuesta". Gracias, buenas tardes. La llegada de los chinos a Zambia se remonta a los años setenta, cuando construyeron el Tazara, ferrocarril Tanzania-Zambia, la primera gran obra de infraestructura de África. Durante seis años, 25.000 chinos enviados por Mao Zedong instalaron 1.860 kilómetros de vía, perforaron montañas y cruzaron ríos. El tren recorre el trayecto desde la ciudad zambiana de Kapiri Mposhi hasta el puerto de Dar-es-Salaam, capital de Tanzania. Esta obra mastodóntica permitió una salida hacia el océano Índico para el cobre zambiano. Tras la inauguración del Tazara, los chinos se marcharon y no regresaron a Zambia hasta los años ochenta, en una nueva oleada de expatriados. Como la doctora Kenan Gao, de 61 años, que llegó a Lusaka en 1988 para trabajar en el hospital militar, primero, y abrir un consultorio de dentista más tarde. "Los zambianos ven hoy a los chinos con otros ojos. En la época comunista, China construyó el ferrocarril, carreteras, sin pedir nada a cambio. Ahora vienen con los bolsillos llenos para seguir llenándolos. Su actitud es otra: negocio, negocio, negocio". La presencia china en Lusaka es visible en restaurantes, tiendas de productos baratos, motocicletas Jialing y numerosos edificios en construcción bajo licencia china. Según la embajada en Lusaka, hay registradas unas 300 empresas chinas en minería, construcción y agricultura, con una inversión total de 1.500 millones de dólares. Jack Ni llegó a Zambia a finales de 2005 como director general de la empresa china Wah Kong Construction Limited. La sede de la compañía en Lusaka está en una extensa propiedad que alberga las oficinas y las viviendas de los empleados. Curiosidades de la transición china, el señor Ni, empresario agresivo como el que más, es miembro del Partido Comunista. "Pero soy un hombre de negocios. China vive una situación especial", puntualiza. Un ejemplo de la importancia que los dirigentes de ambos países otorgan a la relación bilateral es la visita que realizó el presidente de Zambia, Rupiah Banda, a China en febrero pasado. Después de 10 días en el país, regresó a Lusaka con un préstamo millonario y cinco contratos firmados. El enemigo público número uno de los chinos en Zambia es el líder de la oposición, Michael Sata, 72 años, del Frente Patriótico, apodado Rey Cobra, que prometió reconocer a Taiwan y romper con Pekín si ganaba las elecciones de 2006. Perdió por escaso margen. "Los chinos no aportan ningún valor añadido, ocupan empleos que deberían ser para los zambianos", dice en el salón de su casa. Sata, que fue ministro durante 10 años, acusa al Gobierno de dar un trato privilegiado a los ciudadanos chinos y de permitir que dilapiden los recursos del país. El modelo chino de intercambio de minerales por infraestructuras ha sufrido un revés, quién sabe si momentáneo, en la República Democrática de Congo, vecino del Norte de Zambia. El Gobierno del presidente Joseph Kabila ha dado marcha atrás al principio de acuerdo que había firmado con un consorcio de compañías estatales chinas, de construcción de carreteras, vías férreas y hospitales a cambio de la licencia de explotación de una mina de cobre y cobalto. La operación, valorada inicialmente en 9.000 millones de dólares, fracasó tras intensas presiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y países donantes occidentales. Siguiendo camino hacia el Norte, Sudán es el aliado más incómodo de China y, probablemente, el que tiene peor imagen. Omar al-Bashir, el presidente reelegido en los comicios del pasado 11 de abril que fueron boicoteados por la oposición, tiene una orden internacional de captura del Tribunal de La Haya por crímenes de lesa humanidad. La guerra entre el Norte y el Sur, y posteriormente el conflicto de Darfur han causado millones de muertos y de desplazados. Las denuncias de violaciones de derechos humanos contra el régimen de Bashir son una constante, y el país sigue sometido desde 1997 a sanciones económicas de Estados Unidos. El petróleo es un elemento esencial en la política de Sudán, primera fuente de ingresos y motor del crecimiento económico. China aprovechó la retirada de muchas empresas occidentales y llegó a Sudán con inversiones millonarias. Según el Gobierno de Jartum, ha desembolsado más de 6.000 millones de dólares en 50 proyectos, que incluyen oleoductos, refinerías, la mayor presa de África (Merowe, en el Nilo), plantas eléctricas, carreteras y todo tipo de obras públicas. Con las nuevas infraestructuras, Sudán ha aumentado la producción de petróleo, por encima de los 500.000 barriles diarios. A cambio, el 43% del crudo que se extrae de los pozos sudaneses navega rumbo a China en los petroleros que zarpan de las terminales de Port Sudán y Port Bashir, en el mar Rojo. Con Sudán, la cooperación no es sólo económica. China ha suministrado aviones de combate, helicópteros de transporte de tropas y otro material militar al régimen de Bashir, y desde su puesto en el Consejo de Seguridad ha maniobrado para evitar sanciones de la ONU a Sudán. En la polvorienta Jartum las cosas se ven con otros ojos. "China vino sin imponer condiciones. Los occidentales se meten en todo, en nuestras tradiciones y nuestras constumbres", dice el doctor Abdelrahman Ibrahim Elkhalifa, que intervino en el proceso de paz que puso fin a la guerra Norte-Sur. Diversos interlocutores me remiten a la Embajada de la República Popular China para obtener datos más precisos de la ayuda, inversiones y proyectos. Una larga espera en una sala con un cuadro de Mao Zedong rodeado de niños, y numerosos folletos de empresas chinas con inversiones en África, termina con la llegada de un joven diplomático. "No tenemos la información que busca. Puede preguntar en la Cámara de Comercio China. Gracias por su visita". Qian Zengde es el presidente de la Cámara, director general de una empresa constructora y accionista principal del hotel Plaza de Jartum. Recita cifras con muchos ceros para explicar la presencia de China como primer inversor en Sudán. Quince mil millones de dólares desembolsados hasta la fecha, 15.000 chinos trabajando y unas 120 empresas instaladas en el país. En Al Dbagair, unos 40 kilómetros al norte de Jartum, Qian Zengde compró 100 hectáreas de tierra desértica que ha convertido en un vergel, gracias a la canalización del Nilo desde 10 kilómetros de distancia. "Hemos plantado de todo, hasta árboles de Australia", explica, mientras 20 empleados sudaneses y dos ingenieros chinos trabajan en la construcción de una piscifactoría. Lleva gastados dos millones de dólares y piensa invertir hasta cinco. Es un ejemplo del poderío de los nuevos ricos chinos. El viaje llega a su fin y el debate sobre las implicaciones de la presencia china en África sigue abierto. Entre las opiniones recogidas y fuentes consultadas, las siguientes reflexiones resumen con lucidez la situación del continente: "Los africanos, las élites, los líderes, están más educados y mejor preparados que en el pasado para hacer frente a un eventual neocolonialismo chino" (Abdelrahman Ibrahim Elkhalifa, consultor político sudanés). "En los últimos 50 años, los países ricos transfirieron un billón de dólares en ayuda a África. ¿Ha mejorado esta asistencia la vida de los africanos? No". (Dambisa Moyo, economista zambiana, autora de Dead aid). P Tomado:El País.es

4 abr 2009

« Economía de extracción significa saqueo de África »

Francáfrica. A propósito del viaje del jefe del Estado francés a África, entrevistamos a Elikia M’Bokolo*, historiador y director de la Escuela Superior de Estudios de Ciencias Sociales (EHESS).
Nuevo viaje de Nicolas Sarkozy a África y, una vez más, las polémicas declaraciones de hace algunas semanas sobre el reparto de las riquezas en África. ¿Qué opina usted de este viaje ?
Primera constatación : no está clara la coherencia de todos esos viajes y la lógica que los une. Con mayor razón porque esta última visita es demasiado breve en los países donde hay muchos y muy graves problemas, como la República Democrática del Congo (RDC) que apenas acaba de salir –y no se sabe en qué estado- de una serie sucesiva de guerras civiles. En ese país existen cuestiones fundamentales sobre el reparto de las riquezas, pero también sobre la reactivación del sistema económico. Una RDC cuyas relaciones con Francia en la actualidad son más bien frágiles. En cambio, Ruanda mantiene con Francia relaciones litigiosas porque existen obligaciones que no se han solventado del todo. Esto viene después de los anteriores viajes del presidente francés sin que éste tenga una agenda precisa ni con relación a esos Estados ni con relación a África en general, especialmente en lo que se refiere al peso que la crisis financiera y económica carga sobre el continente africano.
En la RDC, Sarkozy ha dado consejos, ha sugerido a varios países de la región que trabajen en conjunto. ¿El tono que emplea no recuerda al del colonialismo y el paternalismo ?
En efecto. Ese tono es la postura fundamental de Sarkozy con relación a África : impartir lecciones sin que, por otra parte, nadie se las pida. Son lecciones que no valen gran cosa como la idea, por ejemplo, de pedir a Ruanda, Burundi y la RDC que trabajen en conjunto. Es a los propios pueblos a quienes corresponde decidir lo que quieren hacer. En las sociedades civiles de los diferentes países ya hay movimientos en ese sentido. Hay grupos y actividades transfronterizas entre la RDC por un lado y Ruanda y Burundi por otro, que no han esperado a Nicolas Sarkozy para empezar a existir. Lo que no ve el presidente es que algunas de sus declaraciones sobre el Congo, la RDC, han dado la impresión de que toma partido por Ruanda (pidiendo a la RDC que revise su rigidez con respecto al espacio que ocupa) en una región donde el conflicto entre ambos países aún no se ha resuelto con claridad.
Recientemente he impartido conferencias en la RDC para explicar a los congoleños de qué va Nicolas Sarkozy. Tanto por los discursos que ha hecho sobre los africanos, especialmente en Dakar, como por la política que lleva a cabo en Francia con respecto a la inmigración y la política global que practica, que beneficia a un puñado de multimillonarios a expensas del pueblo en general. Todo lo que la clase política congoleña ignora, bombardeada por una información en un solo sentido procedente de Francia.
Con respecto a las tensiones y los problemas económicos y sociales que enfrentan los pueblos de la región, ¿cómo puede (o debe) ayudar la comunidad internacional ?
Un país como el ex Zaire tiene recursos, minerales y otros, extremadamente importantes. Los conflictos tienen una relación directa con la explotación mafiosa de dichos recursos, lo que se ha denunciado varias veces en los informes de las Naciones Unidas. La RDC está integrada en la economía globalizada por medio de las empresas mafiosas de saqueo. Esas empresas son bien conocidas, ya que trabajan mano a mano con las sociedades solventes y « honorables » de los países occidentales. ¿Cómo conseguir que el Congo-Kinshasa recupere una economía más o menos normal ? Nosotros, que trabajamos por una alternativa real en el Congo, no estamos a favor de reproducir pura y simplemente la economía minera que ha funcionado desde la colonización hasta la época de Mobutu, porque es el sistema más obvio del neocolonialismo. En cambio, es posible diversificar esa economía hacia actividades relacionadas especialmente con la selva, el agua y los objetivos internacionales sobre el medio ambiente. Éste es un apartado muy interesante en el que los actores congoleños y los socios extranjeros pueden trabajar mano a mano. En segundo lugar, nosotros pensamos (Brasil lo ha hecho) que en un país como el Congo, que dispone de los mercados, el espacio y los recursos, hay que fomentar el desarrollo de una economía de producción y no una economía de extracción, que en África siempre rima con el saqueo puro y simple.
Pierre Barbancey El escritor e historiador Elikia M’Bokolo, nacido el 23 de diciembre de 1944 en Kinshasa (República Democrática del Congo), es director de la École des hautes études en sciencies sociales y profesor del Institut des sciences et techniques humaines. Entre otras obras, es coautor del libro colectivo Petit précis de remise a niveau sur l’histoire africaine à l’usage du président Sarkozy (Pequeño resumen de la historia africana según el presidente Sarkozy).
Tomado de L`Humanité

18 mar 2009

La Iglesia sostiene que el condón favorece el aumento del problema del Sida

Benedicto XVI argumenta que "la enfermedad no se superará con la distribución de anticonceptivos"
Los preservativos, lejos de ser la principal arma en la lucha contra el sida, contribuyen a expandir la enfermedad. Esa es la peligrosa teoría que mantiene la Iglesia católica y que ayer se encargó de recordar su cabeza visible, el papa Benedicto XVI, en su primera visita como pontífice a África, el continente en el que la enfermedad roza los niveles de plaga al matar diariamente a 6.000 personas. Para el Papa, los condones sólo suponen "aumentar los problemas".
El programa específico de la ONU en la lucha contra el sida, ONUSIDA, es claro a la hora de validar el preservativo como el mejor método de prevención frente a la transmisión del VIH: "Evidencias concluyentes de extensas investigaciones demuestran que el uso correcto del condón cada vez que se practica el sexo reduce de forma significativa el riesgo de transmisión del VIH". Este organismo no es ajeno a los reparos religiosos que pueda suponer la utilización del condón y aconseja que su uso sea promovido de forma que se ayude a superar "los obstáculos sexuales y personales".
Ajeno una vez más al consenso científico internacional y a todas las recomendaciones sanitarias, Benedicto XVI insistió en sostener, pocas horas antes de aterrizar en Camerún, que el avance del sida "no se superará con la distribución de preservativos". La solución pasaría, a su juicio, por "humanizar la sexualidad con nuevos modos de comportamientos" y por la "renovación espiritual y humana del sentido de la sexualidad". Ratzinger fue más allá y aseguró que las distintas iniciativas para frenar el avance de la enfermedad no son ni "realistas" ni "eficaces", o bien que la política más eficaz es la impulsada por la propia Iglesia católica.
Preguntado por los periodistas sobre la posible soledad que estaría sufriendo a raíz del caso Williamson, el Papa aseguró que eso no es más que un "mito" y que no se siente solo "de ninguna manera", sino que está rodeado de "amigos" y "estrechos colaboradores".
El mensaje de Benedicto XVI lo calcó la Conferencia Episcopal Española. Su portavoz, Juan Antonio Martínez Camino, explicó ayer su teoría sobre el uso del preservativo: "El problema no se resuelve con medios técnicos que facilitan la promiscuidad, sino con moral. Si las relaciones personales son sanas desde el punto de vista moral y humano, ahí está el comienzo de la resolución del mal".
En declaraciones a RNE, Martínez Camino esbozó que la solución para frenar esta epidemia pasa por promover "ante todo las relaciones humanas sanas moralmente, lo cual conlleva, al mismo tiempo, sanas físicamente".
El Papa Juan Pablo II que podría ser proclamado beato el 2 de abril de 2010 también dijo en su día que el uso de anticonceptivos suponía una "blasfemia contra Dios".
Estas nuevas manifestaciones de la jerarquía eclesiástica han provocado la indignación de numerosos colectivos. Por ejemplo, para Toni Poveda, presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, "las declaraciones del Papa suponen un verdadero atentado a la salud de millones de personas". "La Iglesia demuestra que vive de espaldas a la realidad, ya que el preservativo se ha mostrado como el medio más eficaz para prevenir el VIH", recordó Poveda.
África, un continente azotado por el sida
33,2 millones de seropositivos El informe anual de Onusida, la agencia de la ONU sobre VIH-sida, desveló que la cifra de infectados por virus VIH en el mundo en 2007 (el último año del que se conocen las estadísticas) asciende a 33,2 millones de seropositivos.
22,5 millones de infectados en el áfrica subsahariana En el continente negro viven un total de 22,5 millones de seropositivos, de los 33,2 millones de contagiados en todo el mundo.
1,7 millones de infecciones anuales en áfrica El continente africano es la gran víctima mundial del VIH. Sólo en África, durante 2007 se produjeron 1,7 millones de nuevas infecciones. En el continente negro, además, reside el 68% de los infectados de todo el mundo, con Suráfrica a la cabeza.
5% de adultos con vih El 5% de la población del África negra de entre 15 y 49 años de edad estaba infectada en 2007 con el virus del VIH. La media mundial de contagios no llega al 1%.
Tomado de Público
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