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16 oct 2010

Severa conminación de un ciudadano del mundo



 Poeta  Miguel Labordeta
 


Mataos
pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna.
Si vuestra rabia es fuego que devora tal cielo
y en vuestras almohadas crecen las pistolas:
destruíos aniquilaos ensangrentad
con ojos desgarrados los acumulados cementerios
que bajo la luna de tantas cosas callan
pero dejad tranquilo al campesino
que cante en la mañana
el azul nutritivo de los soles.


Invadid con vuestro traqueteo
los talleres los navíos las universidades
las oficinas espectrales donde tanta gente languidece
triturad toda rosa hallad al noble pensativo
preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte
que han de aplastar a las dulces muchachas paseantes
en esta misma hora que sonríe
por una desconocida ciudad de provincias
pero dejad tranquilo al joven estudiante
que lleva en su corazón un estío secreto.


Inundad los periódicos las radios los cines las tribunas
de entelequias estructuras incompatibilidades
pero dejad tranquilo al obrero que fumando un pitillo
ríe con los amigos en aquel bar de la esquina.


Asesinaos si así lo deseáis
exterminaos vosotros: los teorizantes de ambas cercas
que jamás asiríais un fusil de bravura
pero dejad tranquilo a ese hombre tan bueno y tan vulgar
que con su mujer pasea en los económicos atardeceres.


Aplastaos pero vosotros
los inquisitoriales azuzadores de la matanza
los implacables dogmáticos de estrechez mentecata
los monstruosos depositarios de la enorme Gran Estafa
los opulentos energúmenos que en alza favorable de cotizaciones
preparáis la trituración de los sueños modestos
bajo un hacha de martirios inútiles.


Pisotead mi sepulcro también
os lo permito si así lo deseáis inclusive y todo
aventad mis cenizas gratuitamente
si consideráis que mi voz de la calle no se acomoda a vuestros fines suculentos
pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna
al campesino que nos suda la harina y el aceite
al joven estudiante con su llave de oro
al obrero en su ocio ganado fumándose un pitillo
y al hombre gris que coge los tranvías
con su gabán roído a las seis de la tarde.


Esperan otra cosa.
Los parieron sus madres para vivir con todos
y entre todos aspiran a vivir tan sólo esto
y de ellos ha de crecer
si surge
una raza de hombres con puñales de amor inverosímil
hacia otras aventuras más hermosas.

Miguel Labordeta



José Couso


Tomado: http://olvidatuequipaje.blogspot.com/2010/10/severa-conminacion-de-un-ciudadano-del.html
Gracias.

19 mar 2009

“No confundir la amnistía con la amnesia”

Entrevista con Marcos Ana en el antiguo campo de concentración de Albatera, Alicante, España. Fernando Macarro Castillo, más conocido como Marcos Ana, nació en 1920 en Alconada, Salamanca. Su vibrante biografía inacabada le convirtió en ícono de la lucha antifranquista. Este poeta que se reivindica comunista, habla sin miedo ni rencores a pesar de los 23 años de prisión que purgó durante la dictadura de Franco por haber sido un joven comprometido con la República y la justicia social. Hoy su biografía publicada “Decidme cómo es un árbol”, con prólogo de José Saramago, le ha valido el interés de Pedro Almodóvar en llevar su historia a la pantalla. A sus 89 años, Marcos Ana sorprende por su humildad, temple y excelente condiciones físicas y mentales.
¿Su formación intelectual mayormente la hizo en la cárcel?
Marcos Ana: Yo era básicamente un analfabeto porque a los doce años me puse a trabajar, y fue através de la guerra (guerra civil española 1936-1939) y especialmente en la cárcel donde me formé culturalmente y políticamente. Llegó un momento en que las cárceles las convertimos en universidades, a pesar del terror y la situación en que vivíamos. Fue ya en la década del '50 en que comencé a escribir mis primeros poemas, primero lo hice quizás por llenar el vacío que había en la cárcel y después me di cuenta que era un arma más para luchar por la libertad mía y de mis compañeros. Sacaba mis poemas clandestinamente al exterior, como el náufrago que manda una botella al mar. Para mí fue una gran sorpresa cuando llegó un grupo de poemas míos editados en México.
¿Los poemas llevaban su nombre?
Marcos Ana: No podían llevar mi nombre verdadero, tenía que sacar mis escritos políticos y mis poemas con un nombre ficticio de la cárcel, como un homenaje a mis padres. A mi padre lo mató la aviación alemana durante la guerra civil en el año ´37; y mi madre murió de cárcel en cárcel siguiendo el calvario que sufrieron tantas mujeres y madres de los presos políticos españoles. Como un homenaje a ellos me puse Marcos Ana, el nombre de mi padre, Marcos, y el de mi madre, Ana; y ya ni mi familia me llama Fernando, ya todo el mundo Marcos Ana, Marcos Ana. Empecé a escribir en la cárcel con el apoyo de compañeros que me enseñaron la carpintería del poema.
¿Recuerda algún maestro de los que le transmitieron estos conocimientos?
MA: Si, por ejemplo Manuel de la Escalera, que era un hombre del Renacimiento, porque era escultor, pintor, poeta y al calor de él y otros como José Luis Gallego, un poeta conocido aquí en España, pues yo comencé a escribir. Hice un centenar de poemas que recorrieron el mundo y contribuyeron a mi libertad y la de mis compañeros.
¿Usted también conoció poetas latinoamericanos?
MA: Pues si, por ejemplo Neruda fue uno de los que encabezó mi campaña por América Latina, extendió mi nombre y defendió mi vida durante los años más inciertos; y Alberti también que estaba entonces en Buenos Aires.
¿Ellos colaboraban con el Centro de Información y Solidaridad con España (CISE)?
MA: Si con el CISE, un centro que fundé en París y que lo presidía Pablo Picasso, y con él coordinamos la solidaridad en el mundo.
¿Cómo era Picasso?
MA: A Picasso no lo llegué a conocer personalmente, nos escribimos mucho; recuerdo que todos los meses me mandaba dinero con su barbero, quien era un personaje muy singular, Eugenio Arias. A Picasso le gustaba que le afeitaran todos los días, y este hombre tiene una fortuna, porque mientras lo estaba afeitando (a Picasso) dibujaba en el periódico o donde fuere. En Buitrago de Lozoya hay una exposición interesantísima con lo que le regaló Picasso al barbero; porque Eugenio Arias era de Buitrago. No llegué a conocerle personalmente y luego me he arrepentido, porque recuerdo que el barbero venía todos los meses a traernos dinero para el CISE, y siempre me decía: “dice el maestro que cuando le vas a ir a ver”, yo andaba siempre metido en una vorágine, en América Latina y otros sitios. Y luego me ha pesado mucho, porque a los demás si les he conocido. He conocido a (Louis) Althusser, a (Jean Paul) Sartre, a Louis Aragón y toda la gente más importante de la época del mundo cultural.
¿Qué nos puede contar de Jean Paul Sartre?
MA: Era un hombre que estaba comprometido, su mujer más aún (Simone de Beauvoir). Sartre era un hombre que su filosofía de la libertad y la transgresión estaba muy ligada a España. La causa de España fue como un hijo muy querido de Europa y del mundo. Por ejemplo una de las cosas que hice cuando salí en libertad, para dar una idea de la dimensión que había de la solidaridad con España, fue visitar la reina Isabel de Bélgica, porque ella firmó por la amnistía de los presos políticos, en mi libro (Decidme cómo es un árbol. Memoria de la prisión y la vida) lo explico muy bien. En la entrevista con ella me preguntó y “que pasó cuando en la cárcel ustedes tuvieron noticias que yo había firmado por vuestra amnistía”; pues mire majestad, esa noche mil republicanos brindamos por una reina.
¿Cuál es la visión que tiene Marcos Ana hoy sobre la monarquía?
MA: Recuerdo cuando se produjo la muerte de Franco, escribí unas palabras que me las han refregado muchas veces, porque dije había que recurrir a un milagro de la genética política para admitir que una creatura de Franco naciera con vocación democrática. Bueno la monarquía no es nuestro régimen, nosotros queremos la república y luchamos por ella, pero hay que reconocer que la monarquía ha jugado un papel en la transición y ahora todavía... No es la forma de Estado que nosotros queremos, hay que luchar por la restauración de la República, por la III República. Pero los Borbones han procurado adaptarse siempre a las sitauciones. No soy monárquico, soy republicano y comunista.
Hoy vemos un resurgir del socialismo, el Socialismo del Siglo XXI se denomina en Latinoamérica, a partir de lo que ocurre en Venezuela, Bolivia, Ecuador. ¿Qué opina de estos movimientos?
MA: He estado ahora en nueve países latinoamericanos, creo que es algo que tiene una gran fuerza. Es una marcha que se está produciendo a ritmos diferentes, no es igual lo de Venezuela que lo de Brasil por ejemplo. Hay ritmos distintos pero una dirección única, hacia una verdadera independencia. Es muy interesante porque si las cosas cambiaran en aquel continente también la balanza mundial cambiaría de signo y de peso. Además esto se conjuga en estos últimos tiempos con la vuelta al marxismo, después de la debacle del sistema neoliberal capitalista, pues se ha demostrado el caos del sistema; la codicia que les ha llevado a inflar el globo, sin tener en cuenta la resistencia de la goma hasta que les ha explotado en las narices. Ahora se vuelve a Marx porque essas cosas ya las había previsto. He vuelto muy contento de América Latina, porque veo que es una corriente muy profunda, no es una cosa superficial.
¿Se puede hacer un paralelismo histórico entre lo que acontece en Venezuela y lo que vivió España en los ´30 durante la II República, con la diferencia que las FFAA en Venezuela apoya los cambios sociales?
MA: Claro, allí el golpismo no sería posible, el ejército mayormente está junto a Chávez y el pueblo. Yo he estado allí tres veces y ahora tengo que ir nuevamente porque hay un festival internacional de poesía en junio; y allí la lucha contra la pobreza ha sido lo principal y eso se ve. La gente que vive en las colinas y que no podía ni bajar al centro, empieza a tener luz eléctrica, sanidad, en fin la batalla contra pobreza es la principal que se está librando ahí, en medio de muchas dificultades porque la oposición tiene muchos medios y recursos y tratan de presentar a Chávez como un medio loco, un populista y tal, pero yo creo que no es así. Chávez ha sido capaz de recoger el sentimiento del pueblo.
Tomado de Rebelión

13 mar 2009

Ian Gibson libera la condición gay de la poesía de Lorca

El hispanista demuestra en su nuevo libro, 'Lorca y el mundo gay', la importancia de la condición sexual del poeta en su vida y obra literaria.
PEIO H. RIAÑO
Lorca tenía los enemigos cerca. Muy cerca. Fueron sus primos quienes le denunciaron, fue el marido de una prima lejana el autor material del asesinato, y fueron sus hermanos, Isabel y Francisco, quienes se empeñaron, como administradores de la memoria del poeta, en borrar todo rastro sobre la homosexualidad de Federico en su vida y en su obra literaria. Ni siquiera las grandes firmas encargadas de diseñar y contar la historia de nuestra literatura quisieron asumir la trascendencia de la condición sexual
Como apunta el hispanista Ian Gibson en el fogoso prólogo de su nuevo libro Lorca y el mundo gay (Planeta), Francisco Rico, Domingo Ynduráin y Gustavo Domínguez, editores de la prestigiosa colección Letras Hispánicas de Cátedra, permitieron no incluir ni una palabra sobre la homosexualidad del poeta y su relación con su poesía en las largas introducciones críticas a las obras Poeta en Nueva York y El Público, en ediciones de 1987.
Tres años antes, se hicieron públicos en el diario ABC los Sonetos de amor oscuro, en los que trabajaba Lorca antes de ser asesinado. Sin embargo, el aparato adverso a la condición homosexual se encargó de censurar las evidencias. El talante del amor indudablemente masculino al que iba dirigido el soneto desapareció de manera tajante del título.
Francisco García Lorca, el hermano, se expresó con claridad la condición para publicar los versos inéditos en este periódico: deberían ser editados bajo el título de Sonetos, Sonetos amorosos o Sonetos de amor, nunca con su título original Sonetos del amor oscuro.
"Francisco García Lorca ya se había demostrado incapaz de afrontar o admitir la homosexualidad de su hermano", escribe Gibson sobre el tabú que trató de construir la familia en torno a la verdad del poeta
Para Fernando Lázaro Carreter, quien escribió en la tercera del diario sobre lo publicado, lo oscuro de los sonetos tenía otro sentido. "Se refería esencialmente al ímpetu indomable, a los martirios ciegos del amor, a su poder para encender cuerpos y almas, y abrasarlos como hogueras que se queman".
Como comenta Ian Gibson, "el académico casi venía a sugerir que la homosexualidad del poeta era ajena a su creatividad poética". Y eso a pesar de la claridad masculina de estos versos: "Tú nunca entenderás lo que te quiero / porque duermes en mí y estás dormido. / Yo te oculto llorando, perseguido / por una voz de penetrante acero."
Casi 25 años después de la publicación e interpretación de estos sonetos, resulta ridícula aquella visión moralista con que la España más pacata quería untar al poeta más reconocido de nuestras letras
Es más, el propio Vicente Aleixandre explicaba ciertamente alterado al también poeta andaluz José Luis Cano que "lo curioso es cómo en todos los artículos que acompañan a los sonetos se evita cuidadosamente la palabra homosexual, aunque se aluda a ello, pues nadie ignora que esos sonetos no están dedicados a una mujer. Se ve que todavía esa es una palabras tabú en España, en ciertos medios, como si el confesarlo fuese un descrédito para el poeta".
Aquí no se libra nadie
Sin embargo, los episodios de censura homófoba también sucedieron en publicaciones más cercanas a la sensibilidad política de Lorca. La incomodidad con la que aquella España negra vivía la homosexualidad del poeta hizo que la revista progresista El Mono Azul recortase en 1937 los magníficos versos de Luis Cernuda en Elegía a un poeta muerto.
Después de las cinco estrofas iniciales, una línea de puntos suspensivos cercenaba el final del poema. Lo que entonces no pudieron leer los lectores de la publicación decía: "Aquí la primavera luce ahora. / Mira los radiantes mancebos / Que vivo tanto amaste /Efímeros pasar juntos al fulgor del mar. / Desnudos cuerpos bellos que se llevan / Tras de sí los deseos / Con su exquisita forma y sólo encierran / Amargo zumo, que no alberga su espíritu / Un destello de amor ni de alto pensamiento".
"Lo que España no podía aceptar es que el poeta español más grande de todos los tiempos fuese homosexual. Hubo homofobia en los dos bandos, porque era un problema nacional, no se podía aceptar que en España hubiese homosexuales", cuenta vehemente Gibson.
Entre todos consiguieron que la homofobia fuese más importante que la homosexualidad en la obra de Federico García Lorca. Sólo a finales de los ochenta surge alguna voz crítica en España, que investiga y señala la importancia de la relación existente entre la obra del escritor y su silenciada condición sexual, movida por los estudios que habían empezado a publicar los especialistas extranjeros. "Toda su poesía gira en torno al amor frustrado. Sus personajes atormentados, que no pueden vivir la vida que quieren, son precisamente la metáfora de su desgracia. Por eso para la documentación de este libro he tenido que releer todos los poemas de su juventud, para descubrir un amor torturado y angustiado, gay. He aprendido muchísimo y con esto pongo punto final a mis investigaciones lorquianas", explica Gibson.
El propio Federico se censuraba a sí mismo cuando corregía sus conferencias y asomaban esos "calores oscuros", por los que tan amenazado se sentía. En 1928 se publica el libro de Narciso Alonso Cortés La muerte del conde de Villamediana, en el que alude a un notorio asesinato ocurrido en 1622, en el que "el delicado gongorino marqués de Villamediana cae atravesado por las espadas del rey", relacionando el asesinato del conde "con su bisexualidad". En 1930, Lorca, revisa la frase, como apunta Gibson, y queda: "El delicado gongorino Marqués de Villamediana cae atravesado por las espadas de sus amores oscuros".
El caballo de su locura
Los silencios cómplices de los críticos que se acercaban a analizar su vida y obra sin molestar con estos asuntos, por miedo a ver cerrados los accesos a los archivos del poeta, y la destrucción de documentos por parte de la familia que comprometieran la imagen de Lorca, tal y como explica Gibson, han conseguido que ese "caballo azul" que le enloquecía no viera la luz. De hecho, para el investigador, ningún estudio del Lorca homosexual puede dejar de tener en cuenta el complejo e importantísimo poema Tu infancia en Menton, publicado por primera vez en 1932. Gibson se pregunta ¿de quién es la infancia aludida en el poema?
Todo indica que el amor rechazado que aparece señalado es Emilio Aladrén, "tan bello como un efebo griego en el recuerdo de su ex novia, la pintora Maruja Mallo". Al parecer, tal y como le confesó en su día José María García Carrillo a Gibson, el íntimo cómplice gay de Lorca en Granada, éste escribió decenas de cartas apasionadas a Aladrén desde Nueva York. Y recibió la respuesta de una postal de una montaña con el dibujo de un pene en erección emergiendo de uno de los picos de la misma. Según frase de Lorca, Andrén tenía un aspecto de "entre ruso y tahitiano". Es Rafael Martínez Nadal, confidente de Lorca, el que asegura que el poema refleja la atormentada relación de Lorca con el escultor, que finalmente le abandona para casarse con Mallo.
Cuatro claves para tratar el mundo gay del poeta
El artista joven A Lorca le gustaba contestar que era del “corazón de la Vega de Granada” cuando se le preguntaba de dónde procedía. Nació en Fuente Vaqueros, en 1898, de donde se trasladó con su familia al pueblo de Asquerosa. Tuvo una larga infancia campestre. Lorca resultó inútil para el servicio militar, nadie le vio correr nunca y varios amigos suyos han recordado la angustia que experimentaba al tener que cruzar la calle temiendo ser arrollado por un coche debido a su falta de agilidad. Uno de los escritos más tempranos que se le conocen es de abril de 1916.
Residencia en Madrid Lorca para en una pensión barata de la calle de San Marcos y establece su base de operaciones en el Ateneo, donde no tarda en conocer a otros jóvenes escritores. En la ciudad, reside entre 1919 y 1929. En las cartas a su padre, le escribe febril: “Me parece que soy de aquí, todo lo encuentro natural. No me choca nada y, sobre todo, esta barahúnda le da a uno fuerza y valentía. Madrid es un sitio de estudio para el que quiere trabajar”.
Nueva York, Cuba El inicio del viaje continental no arrancaba con buenas esperanzas: “Me siento deprimido y lleno de añoranzas. Tengo hambre de mi tierra y de tu saloncito de todos los días”, escribe Lorca a Carlos Morla durante la travesía. Como apunta Gibson, está deprimido por el rechazo de Emilio Aladrén.
Amor en tiempos de República “He escrito un drama que daría algo por leértelo en compañía de Miguel. De tema francamente homosexual. Cero que es mi mejor poema”. En esta carta a Rafael Martínez Nadal, es la única vez en toda la documentación publicada hasta la fecha en que el poeta admite abiertamente su homosexualidad. Gibson se ceba con quienes insisten en rechazar las evidencias: “Ha hecho posible que hasta el más obtuso defensor de la ortodoxia sexual del poeta se vea hoy en la obligación de callarse o, cuando menos, cuestionar sus prejuicios anteriores. Lo cual es todo un alivio, después de tantas décadas de ofuscación y de intencionados silencios”.
Tomado de Público

24 feb 2009

Carta a Antonio Machado

José Saramago
Antonio Machado murió hoy hace setenta años. En el cementerio de Collioure, donde sus resto descansan, un buzón de corres recibe todos los días cartas que le escriben personas dotadas de un infatigable amor que se niega a aceptar que el poeta de “Campos de Castilla” esté muerto. Tienen razón, pocos están tan vivos. Con el texto que viene a continuación, escrito cuando el 50º aniversario de la muerte de Machado, y para el Congreso Internacional que tuvo lugar en Turín, organizado por Pablo Luis Ávila y Giancarlo Depretis, tomo mi modesta lugar en la fila. Una carta más para don Antonio.
Me acuerdo, tan nítidamente como si fuera hoy, de un hombre que se llamó Antonio Machado. En ese tiempo yo tenía catorce años e iba a la escuela para aprender un oficio que de poco iba a servirme. Había guerra en España. A los combatientes de un lado les dieron el nombre de rojos, mientras que los del otro lado, por las bondades que de ellos oía contar, debían tener un color así como el del cielo cuando hace buen tiempo. Al dictador de mi país le gustaba tanto ese ejército azul que dio orden a los periódicos para que publicaran las noticias de modo que hicieran creer a los ingenuos que los combates siempre terminaban con victorias de sus amigos. Yo tenía un mapa donde clavaba banderitas hechas con alfileres y papel de seda. Era la línea del frente. Este hecho prueba que conocía a Antonio Machado, aunque no lo había leído, lo que es disculpable si tenemos en cuenta mi poca edad. Un día, al darme cuenta de que andaba siendo engañado por los oficiales del ejército portugués que dirigían la censura de la prensa, tiré el mapa y las banderas. Me dejé llevar por una actitud irreflexiva, de impaciencia juvenil, que Antonio Machado no merecía y de la que hoy me arrepiento. Los años fueron pasando. En cierto memento, no recuerdo cuando ni como, descubrí que el tal hombre era poeta, y tan feliz me sentí que, sin ningún propósito de vanagloria futura, me puse a leer todo cuanto escribió. Fue entonces cuando supe que ya había muerto, y, naturalmente, coloqué una bandera en Collioure. Es tiempo, si no me equivoco, de poner esa bandera en el corazón de España. Los restos pueden quedarse donde están.
Tomado de El cuaderno de Saramago
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