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16 dic 2010

Los desmanes del nóbel


Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010

Los tiempos cambian y a veces no es para progresar.

Hay quien dice que Suecia, la única socialdemocracia que lo era de veras, -cuando todas las demás que usaban el nombre se escoraban a la derecha- es ya un encubierto miembro de la OTAN.

Han pasado los tiempos en que el partido de Olof Palme gobernaba conjuntamente con los comunistas y en el que Suecia era el único gobierno del occidente europeo que se permitía acoger a los jóvenes norteamericanos que quemaban su tarjeta de reclutamiento para no ser enviados a matar (o a morir) en las selvas de Vietnam, en la primera guerra que perdieron los Estados Unidos, porque nunca tuvieron ni siquiera una consigna con la que justificarla ante su pueblo.

Las cosas se han puesto peor desde que desapareció la Unión Soviética, ciertamente más hija de su padrastro Stalin que de su padre Lenin, pero que era una izquierda beligerante que permitía la existencia de otras, porque había izquierdas. Los Estados Unidos ahora muestran abiertamente que se sienten capaces de hacer lo que quieran, sin que nada ni nadie interfiera.

En Europa se está acabando todo: la izquierda ya no tiene casi partidarios (ni partidos) y como desapareció esa amenaza a la vieja burguesía y el fantasma de recorrido se ha mudado a otros sitios, va desapareciendo también la “sociedad de bienestar”, que era la vitrina para evitar que los desvariantes cayeran en manos de algún hijo de Marx.

Los nuevos paquetes que la UE acuerda con los administradores yanquis del FMI se aplican a los más pobres dentro de los privilegiados países de Europa: a griegos e irlandeses, al menos por ahora. Pero aunque sea por partes, el paquetazo neoliberal se va extendiendo: empiezan a retrasar la edad de la jubilación, a bajar las cuantías de las pensiones, a liquidar la seguridad social, a aumentar el desempleo.

Porque eso que empieza a perderse, aunque los europeos no lo sepan, era también una consecuencia de la existencia del comunismo que ellos se permitían el lujo de mirar de arriba abajo, sin sospechar el bien que les hacía.

Ahora Suecia le da asilo a los disidentes cubanos y su fiscalía acuerda con la Interpol la persecución, con alerta roja -como si fuera Martin Bormann o Jack The Ripper- del australiano Julian Assange, por formicar con dos suecas amigas, dicen ellas que sin condón.

Ahora no hay reclutamiento obligatorio y “patriótico” en las fuerzas armadas estadounidenses. Los hijos de los millonarios ya no tienen que ir -o hacer como que van- a cumplir ese deber. Algunos cumplían y otros no: John F. Kennedy fue un valiente teniente en la Segunda Guerra Mundial; George W. Bush se pasó la de Vietnam entre los soldados de su padre en el estado de Texas, bebiendo whisky y dejando correr los años de peligro para luego encaramarse en la silla presidencial y mandar a los jóvenes a la guerra, cuando el supo esconderse muy bien de la suya. Ahora los soldados son los pobres, que arriesgan la posibilidad de morir no por patriotismo, sino por el salario que les pagan.

Acabo de leer -lo tengo ante mí- el discurso con el que Mario Vargas Llosa aceptó el Nóbel de literatura que le fuera conferido por la obra de toda su vida.

Quisiera empezar diciendo que soy un declarado admirador del escritor Mario Vargas Llosa: lo sigo desde su temprana La ciudad y los perros y de aquella excelente noveleta titulada Los cachorros, que Casa de las Américas editó en los años sesenta. He accedido, como he podido, a sus novelas a pesar de que en Cuba no se editan.

Soy un decidido opositor de la idea de que los escritores que se han convertido en enemigos de la Revolución Cubana, no deben ser editados en nuestro país. Algunas personas entienden que esa exclusión es un castigo a nuestros enemigos ideológicos. Yo no lo veo así: creo que se castiga a los lectores cubanos cuando dejan de leer páginas excelentes: la medida, para nada afectará al escritor en cuestión. Tampoco sé si Vargas Llosa, como han hecho García Márquez o Julio Cortázar, amigos de la Revolución Cubana, cedería los derechos de sus novelas para ser editadas en Cuba, pero creo que el gran público lector que tenemos disfrutaría obras como La fiesta del chivo, apasionante crónica de la conspiración que puso fin a la vida del tirano dominicano Rafael Leónidas Trujillo.

Leer el discurso de aceptación del novelista lo obliga a uno, forzosamente, a tener que contrastarlo, compararlo con su obra, y nos da idea de la distancia que media entre el brillante narrador -capaz de hacernos ver el sentido y las trágicas, dramáticas o cómicas dimensiones de la realidad latinoamericana- y el acomodado pequeño burgués de Arequipa (elevado a burgués por su talento, su vanidad y sus temores) que abjuró no ya de la Revolución Cubana, sino de cualquier modalidad de marxismo o socialismo, para ser el escritor “admitido” al que celebra el mundo burgués de este tiempo, porque esa propia abjuración es el gran requisito para su admisión, mucho más que la excelencia de su prosa.

El marxista que fuera en su juventud nunca pretendió buscar otra lectura de Marx que se apartara del verticalismo soviético asumido por la Revolución Cubana: su desencanto lo llevó directamente a engrosar la momificada colección de demócratas liberales que han sido y que han sumido a la América Latina en esa subordinación a los intereses norteamericanos que pobló nuestros países de las dictaduras que el novelista dice despreciar, pero que eran la salida a la que los buenos demócratas liberales y sus jefes norteamericanos echaban mano cuando los pueblos se les ponían indóciles.

Don Mario dice repudiar esas tiranías -gestada la de Pinochet por el demócrata liberal Kissinger- aunque reverencia a sus propulsores. Don Mario, en fin, no fue el revisionista que busca otra verdad en la revolución, sino el arrepentido que abandonó la plaza de la tía Julia para irse al salón de la prima Patricia; el claudicante que, aunque persistan la explotación y las injusticias sociales que vio en su juventud, regresa al conformista redil de los demócratas liberales: no hay nada que hacer sino mantener la alternancia de gobiernos que protegen los privilegios de los de arriba, que son el verdadero poder.

De dientes para afuera se indigna porque América Latina ha incumplido con la emancipación de sus indígenas pero, como una Malinche andina, considera una “seudodemocracia payasa” el gobierno de Evo Morales en Bolivia, uno de los pocos regímenes democráticos del país donde mayor número de golpes militares han ocurrido en el mundo, en el que existe una feroz oligarquía que no ha podido socavar el abierto apoyo popular a Evo.

Que yo sepa, el presidente boliviano nunca se ha propuesto escribir una novela como La casa verde. Acaso intentar ese propósito que no conseguiría, sería una bufonada del dirigente sindical cocalero, pero esa bufonada es hipotética. La payasada de Mario Vargas Llosa sí tuvo lugar, cuando aspiró a la presidencia de Perú y fue vapuleado nada menos que por Alberto Fujimori. Acaso de esa desastrosa aventura presidencial provenga la herida no cicatrizada del novelista, y también la envidia que el político Evo Morales le provoca.

Don Mario irá a codearse en la historia política peruana -no rebasa ese localismo- con Prado Ugarteche, Belaúnde Terry, Alejandro Toledo y el diz que aprista Alan García. En su discurso sueco, menciona al nunca desmentido marxista que fue César Vallejo, quien seguramente se revolvería en su tumba de Montparnasse si lo escuchara. Sólo le faltaría invocar a José Carlos Mariátegui para que la comedia fuera perfecta.

Haydee Santamaría lo liberó de la farsa de mencionar al Che, y el ego de Don Mario nunca pudo perdonárselo. Ahí está el verdadero punto de quiebre del hispanoperuano: hasta ahí llegaron sus ínfulas de revolucionario.

A ver quién logra liberarlo de citar al autor de España, aparta de mí este cáliz.

Recordaremos siempre al excelente narrador que es Mario Vargas Llosa. Se nos irá al basurero el adocenado político que se ha empeñado en ser. Quizás ahí le hubiera sido útil el consejo de su prima-esposa, que él mismo entiende como el mayor elogio que ha recibido: “Mario, para lo único, para lo que tú sirves es para escribir”.

Por Guillermo Rodríguez Rivera
Publicado por Silvio Rodríguez Domínguez en Segunda Cita

Tomado: cubadebate.cu

21 oct 2010

Dime por qué te premian






Si recientemente el Nobel de la Paz fue a dar a las manos de Obama justo cuando acababa de enviar otros 30 000 soldados a matar y a morir en Afganistán, a nadie deberá asombrarle que el Nobel de Literatura haya sido regalado ahora a un escritor, no por escribir sino por declarar lo que al sistema le conviene.

Una vez recibido el premio, el peruano Vargas Llosa no ha desperdiciado ni un segundo hablando de literatura, sino que ha aprovechado la atención de los medios sobre él para afirmar insistentemente que Cuba y Venezuela son dictaduras.
Puede que el mundo no sepa aun las razones de su premiación, pero Vargas Llosa sí que está muy claro de por qué, y para qué, le han premiado.

Tomado: La Jiribilla

20 oct 2010

Carta a Julia Urquidi



Caricatura:  Carlin
A propósito del Nobel otorgado a Vargas Llosa


Querida Julia,
Al enterarme de que su sobrino y ex marido Mario Vargas Llosa recibió el Premio Nobel de literatura, no pude sino acordarme de usted. Disculpe la torpe ocurrencia, pero es que al juzgar por las confesiones en la ficción y en la autobiografía de su sobrino, o mejor dicho, de su ex, ya que el prefijo destaca una relación terminada, usted ocupó un lugar muy importante en la vida literaria de Mario. Por eso pienso que es la persona con quien puedo compartir mis inquietudes.

Julia, mal que le pese, su ex es uno de los mejores narradores latinoamericanos de los últimos tiempos. Para quienes hemos leído su obra con algún orden cronológico, conocemos que su mejor literatura empieza en los ’60 y termina en el ’93. También sabemos las dos que desde que incursionó en la vida política profesional, cuando decidió postularse a la presidencia de su país, su vuelo fue como el de Icaro. Su esposa Patricia se lo advirtió. Pero los hombres, Julia, y usted sabe eso muy bien, tienen una selectiva deficiencia auditiva. El dijo que haría política por una razón moral. Patricia sabiamente tradujo la grandilocuente frase de Mario en términos más simples: “Fue la aventura... de escribir, en la vida real, la gran novela”. No es invento mío, Julia, el mismo Mario lo escribe en la página 46 de su autobiografía.

Como yo, imagino que usted reconoce que en los libros escritos hasta el ’93, su literatura se destaca por mostrar de manera incisiva, con gran prosa e inteligentes tramas, las relaciones de poder entre el oficial del ejército y la prostituta; entre el hombre rico y su amante chofer de origen afro; entre la chola de clase media y el burócrata ambicioso; contando la vida cotidiana de la política. También explora la relación de amor entre un joven promesa y su tía, la de odio entre el hijo y el padre. Estas historias, Julia, son tan universales como profundamente peruanas. A ese Perú clasista, mestizo, racista, machista, quizá nadie lo narró tan bien.

Pero la experiencia política de su ex resultó antiliteraria en un sentido muy borgeano. Borges decía que la realidad imita a la literatura. Pero Mario no tuvo esa suerte. El, que había incursionado con minucia en la mente de personajes tan arraigados en la realidad de su país, no supo hacer suyos los votos de la gente. La literatura le hizo un quite cuando le dio la victoria política a un contrincante que hablaba peruano con acento extranjero y sabía tanto del Perú como su ex de ingeniería. Ese paradójico fracaso político, sin embargo, acercó a nuestro Icaro al Sol y al calor de su llamas se perdió el mejor fuego de su ficción.

El pez en el agua parece ser el umbral entre sus grandes obras y las demás. El pez es la historia de su vida pública, la de político fracasado que justifica su pérdida en el relato autobiográfico y la de quien cuenta su genealogía como escritor. Comienza a los 10 años cuando el padre aparece para reclamar el lugar junto a la madre, obligando al pobre Mario a vivir el complejo de Edipo al revés. Quizá por eso es que su ex tiene tanta aversión al psicoanálisis. Ha vivido contra la corriente de una teoría cuyo flujo es uno de los más caudalosos de la cultura moderna. ¿Se deberá a eso su terca manía de narrar el poder?

En El pez Mario nos cuenta que de la mano dura del padre se hizo hombre y, desafiando su mirada homofóbica que veía en la pasión por las letras el indefectible afeminamiento de su hijo, se hizo escritor. Disculpe la intromisión. Pero a pesar de que él se empeña en ver así ese paso enorme que le significó desobedecer al padre y escribir, yo siempre percibí en ese gran paso su mano, Julia. Debe ser porque en este mundo todavía son los hombres los que ponen los pies y las mujeres las manos.

La valentía para confrontar a Ernesto, ese padre abusivo y maltratador, tenía que venir de una prueba contundente de hombría. Y esa prueba fue usted, querida. Sin usted, Mario jamás hubiera sido escritor. En ese universo autoritario y violento del padre, viniendo de ese micromundo tan chauvinista como el colegio militar, no creo que el joven Mario se hubiera atrevido a ningún desafío si no tenía a su lado una hembra que simbólicamente le probara la hombría. Y usted, Julia, además de encantadora e inteligente, le llevaba trece años de experiencia a ese muchacho. ¡Por supuesto que lo llevó de la mano!

Quizás eso también explica esa obsesión con prostíbulos, con la búsqueda de experiencias sexuales que avalen a sus personajes como hombres y los acrediten como agentes de la política, del Estado, de ejército. La frustración con la política quizá se condense mejor en ese amor homosexual de Cayo Bermúdez con su chofer. Sólo desde ese universo homofóbico y machista desde el que narra Mario puede servir la homosexualidad para representar el mundo abyecto de la política. Por supuesto, sé que en términos de su ex la definición sería la contraria: representar la frustración política con el acto abyecto de la homosexualidad. Disculpe, Julia, que lleve las reflexiones del Premio Nobel al campo de la sexualidad y el género. Pero usted más que yo debe reconocer que no es un capricho mío, sino que por el contrario, es su propio sobrino quien se sirvió de las diferencias entre los géneros para narrar magistralmente el poder.

Pocos personajes me hicieron reír tanto como Pantaleón, Mario comprendió que el poder, la autoridad, la sexualidad y el deseo son indispensables para reír. Y no me va a decir, Julia, que la sensualidad de los encuentros de Panta con Olga Arellano tienen algo en común con el erotismo de manual con el que su ex experimenta en Los cuadernos de Don Rigoberto. A eso me refiero cuando le digo que Mario hizo buena literatura hasta el ’93. No quiero repasar los títulos de las obras que ha publicado desde entonces, aunque unas fueron mejor logradas que otras. Quizá la suspicacia para narrar el Santo Domingo de Trujillo resultó persuasiva para muchos, o la vida de Flora Tristán. Pero convengamos que su Niña Mala viajando por el mundo es más una novela de folletín. Lo cierto es, Julia, que son estas novelas y el Mario de los últimos veinte años, lo que me impulsa a escribirle esta carta.

El premio regresa a esta esquina de la lengua después de veinte años. En 1990 lo recibió Octavio Paz, en el ’89 Camilo José Cela, pero a mí el Nobel de Mario me recordó a Gabriel García Márquez. Quizá porque los dos pertenecieron al mismo campo literario que puso a las letras latinoamericanas en un radar de consumo más amplio. Quizá también por la mezquina idea de que finalmente a Mario le llega el momento de revancha. Y aquí va a tener que perdonarme, Julia, por la imprudencia, pero ¡qué diferencia, querida! No hablo de la calidad narrativa, porque para serle honesta, y aunque a los suecos les suene a sacrilegio, los premios no reconocen solamente calidad. Si así fuera, tardaríamos años elaborando reclamos de imperdonables olvidos y extremas generosidades. Así que dejemos eso de la neutralidad de lado.

La diferencia de la que hablo, querida Julia, es la de los tiempos que corren. Cuando le dieron el premio a García Márquez en 1982, todavía teníamos fe. Celebramos la celebración de Macondo porque sentíamos la necesidad de que terminaran los regímenes autoritarios, porque aunque habíamos dejado de creer en Cuba, Nicaragua nos había nacido; porque la violencia que azotó a Macondo venía de verdugos identificables, y porque creíamos que el tiempo de esos verdugos llegaría pronto a su fin. El premio fue una señal de que esa fe tenía sentido. Sí, Julia, sé que usted me dirá que al describir así la celebración del premio confieso ser una hereje en el sagrado territorio literario, y lo admito. Es la malsana tendencia a idealizar el pasado, pero le confieso, Julia, que en esos años hasta creía en la ecuánime objetividad de los jurados y la sabia neutralidad de la Academia.

Ahora son otros tiempos. Ya no tengo la misma fe y, para serle honesta, mi reacción cuando escuché que su ex recibía el premio que él tanto ha codiciado, fue de perplejidad. Me alegré, sí, pero no por las razones que nos dan los periódicos, los críticos literarios, las instituciones, esos discursos del reconocimiento a la lengua castellana; del tributo a la gran narrativa latinoamericana, o específicamente a la peruana. No. Todas esas colectividades a las que se pertenece o no no hacen que se pueda sentir el premio como propio. Lo que hace que un premio sea compartido son lo ideales. Por eso es que este Nobel es de Mario Vargas Llosa y de nadie más. Y si hubo alegría en mí, fue por él.

Julia, el mundo ideal de su ex, sobre el que escribe con asiduidad en El País, y para el que reclama la expansión de libres mercados, la privatización de los servicios, criticando las acciones de los estados, es muy distinto al mundo al que yo aspiro. El celebra la expansión económica de Perú sin reconocer los enormes costos sociales, sin mirar los escombros de una memoria resquebrajada ni la herida traumática en la gente por tanta muerte impune que dejó la guerra contra el terrorismo. En ese mundo de Mario, querida Julia, los premios sólo pueden ser individuales. Ese es el motivo que no me permite celebrar con euforia a su Escribidor. Créame que reconozco en usted el tesón, y en Mario el trabajo prolífico y sesudo, digno de muchas distinciones. Pero para que yo pueda celebrar ese premio como he celebrado otros, tendría que sentirlo un poco mío, y no puedo.

Supuse, querida Julia, que a usted, por razones distintas, le pasaba lo mismo y por eso decidí escribirle. Usted, como ex esposa de Mario, yo como su lectora, tenemos en este momento algo en común. Pero ya la he abrumado bastante. Le pido disculpas si en algo la ofendo, o si he sido imprudente. Le he escrito con la vehemencia de quien necesita compartir inquietudes. Si en algún momento decido brindar por Mario y por ese galardón que ha recibido, pensaré en usted, Julia, en esa mano de mujer sabia que lo ayudó a convertirse en el gran escritor que es.

Con profunda admiración,

Gabriela Polit Dueñas

Universidad de Texas, Austin

Tomado: Página 12

21 jun 2010

La foto que no se publicó

El 24 de Mayo de 2010 , CON MOTIVO DE LA DESPEDIDA DE LA SECCIÓN ARGENTINA RUMBO AL MUNDIAL DE SUDAFRICA Y CON EL MARCO DEL BICENTENARIO. Al ingresar al campo de juego, los jugadores de la Selección argentina mostraron una bandera en apoyo a la candidatura de las Abuelas de Plaza de Mayo para el Premio Nobel de la Paz 2010. El Comité Noruego, por su parte, aceptó la candidatura de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, impulsada por el senador Filmus. El senador porteño por el Frente para la Victoria destacó días atrás que "Abuelas como organización dio un ejemplo, no solo de recuperación de la memoria, sino de cómo buscar un futuro mejor para todos”. La postulación de Abuelas al Nóbel de la Paz -impulsada por Filmus- se realizó a fines de enero y recientemente fue aceptada su candidatura. El ganador se conocerá a mediados de octubre y la ceremonia de entrega de premios se realizará en diciembre, en la ciudad de Oslo, Noruega. Abuelas de Plaza de Mayo es una ONG de defensa y promoción de los Derechos Humanos, que se ha ocupado especialmente del Derecho a la Identidad. Desde 1977, su finalidad es localizar y restituir a sus legítimas familias todos los niños secuestrados y desaparecidos por la represión política, que tuvo lugar en la República Argentina durante la última dictadura militar, y crear las condiciones para que nunca más se repita tan terrible violación de los derechos de los niños, exigiendo castigo a todos los responsables. Hasta el momento, las Abuelas han logrado localizar y restituir la identidad de 101 personas apropiadas por el terrorismo de Estado. Además han logrado crear el "índice de abuelidad” (método específico para determinar la filiación de un niño en ausencia de sus padres, a través de análisis de ADN), el Banco Nacional Genético y de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad y colaboraron en la recuperación de los ex centros clandestinos de detención para ser transformados en espacios de la memoria, entre otros. Gustavo Juan Pérez Comunidad Pensamiento Imaginativo

Se nos fue José Saramago

Foto: L´Humanité Fallece el escritor y premio Nobel José Saramago Un portavoz de su Editorial en España ha anunciado, hoy viernes 18 de junio, el fallecimiento del escritor y premio Nobel portugués José Saramago a la edad de 87 años, en la Isla española de Lanzarote (Canarias). El autor de “Memorial del convento”, “El evangelio según Jesucristo”, o “La balsa de piedra”, que había recibido el premio Nobel de literatura en 1998, vivía en Lanzarote desde 1993 con su esposa, la periodista Pilar del Río. Había sido hospitalizado varias veces en estos últimos años, principalmente por problemas respiratorios. Según los medios españoles, que citan fuentes familiares, el escritor falleció este viernes en su domicilio tras haber pasado “una noche tranquila” ¿El Nobel ? “es como ser Miss Portugal, dijo en una entrevista concedida a l´Humanité, al año siguiente se la ha olvidado.” Durante el Foro Social Europeo de 2003, este escritor comprometido, miembro desde 1969 del Partido Comunista Portugués, firmante del Manifiesto altermundialista de Porto Alegre escribía : “Una Europa de culturas plurales, una Europa descentralizada, una Europa de las diferencias estaría obligada, por su propia naturaleza, a mantener una relación de paridad operativa entre las diversas culturas que la componen, todas las culturas sin excepción. Debería respetar el espacio propio de todas como iguales de pleno derecho sin sujeción a otras, que por razones políticas y estratégicas se comportan de manera imperial, como por una especie de derecho divino, recogiendo todos los beneficios y las ventajas burdamente materiales que cualquier tipo de hegemonismo favorece (…). Lo que presupone indudablemente la necesidad de una nueva idea de democracia, si no queremos hundirnos en el desastre, esto es lo que propongo a los Europeos.” Saramago de sí mismo : “Soy un escritor realista, se defendía. En el sentido más amplio de la palabra. Creo sin embargo que es una pérdida de tiempo poner etiquetas en los cajones : realismo, surrealismo, expresionismo, simbolismo… La vida en su abundancia, fluye en todo momento fuera de las categorías establecidas a priori. Imaginemos una alta torre. En la cima, en una sala circular, donde sólo hubiera una ventana para observar el paisaje. Si hubiera varias ventanas, se podría abarcar con la mirada un paisaje más amplio. Si insisten en decirme : “ésta es tu ventana”, se me priva de un mayor ángulo de visión posible. En mi trabajo de escritor utilizo todo lo que necesito, no importa que venga del surrealismo, del expresionismo, del existencialismo o de no sé dónde. Aprovecho lo bueno donde lo puedo encontrar, incluso en los siglos XVI y XVII, una verdadera edad de oro de la literatura que para mí permanece viva, aunque sólo sea por su dominio de la alegoría. " “Ensayo sobre la ceguera” : esta historia en la que, de repente, la ceguera se convierte en una enfermedad contagiosa... Podría haber sido una novela negra, pero yo quería que fuera una alegoría, una forma metafórica de decir que todos estamos ciegos, quienes utilizan la razón contra la vida. Catorce productores norteamericanos, al menos, me han propuesto hacer un filme con “Ensayo sobre la ceguera”. Me he negado. Habrían hecho de mi novela una cosa abominable, con el porcentaje obligado de violencia y de sexo. La gravedad que he buscado transmitir habría desaparecido”. l´Humanité en español Traducción: J.A. Pina

18 abr 2010

José Saramago. Ateo pesimista y genio lúdico

"La Biblia es un manual de malas costumbres que tiene una influencia muy grande sobre nuestra cultura" Desde su infancia en el seno de una familia de campesinos sin tierra hasta el Premio Nobel de literatura, la trayectoria del escritor portugués José Saramago es excepcional. A los 87 años, continúa combatiendo la apatía intelectual. La literatura no le ha sido servida en bandeja de plata. “Yo no he sido educado en medio de libros, he tenido que ir a buscarlos”, señala José Saramago, que recuerda, a menudo, sus raíces bereberes y su infancia modesta. El escritor nació en 1922 en una pequeña localidad del centro de Portugal, en el seno de una familia de campesinos “sin tierra” analfabetos. Hacer estudios no era factible. Adolescente, abandona el instituto para seguir la formación de cerrajero, aunque soñando con llegar a ser escritor. Ávido de lecturas, frecuenta la biblioteca de Lisboa. Auténtico autodidacta, escribe muy pronto y publica, sin éxito, una primera novela a los 25 años. Diseñador industrial, corrector, encargado de producción en una editorial, más tarde periodista, solo será a los 58 años cuando se dedique definitivamente a la literatura, después de haber participado activamente en 1974, en la Revolución de los Claveles. “Me dije : es el momento, ahora o nunca de saber si puedes ser lo que crees que eres, un escritor”. Aunque llega tarde a la escena literaria portuguesa, Saramago se impone en ella durante los años 80, publicando “Alzado del suelo”, una novela épica sobre la revuelta de los campesinos pobres, que despierta la memoria colectiva de un pueblo machacado por más de treinta años de dictadura. Siguen, en menos de cinco años, tres novelas mayores : “Memorial de Convento”, “El año de la muerte de Ricardo Reis” y “La balsa de piedra”. Obras que revisan con una ironía volteriana los mitos de la historia portuguesa. Genio lúdico que no duda en recurrir a lo fantástico, el estilo, el “estilo Saramago”, es torrencial, de una rara riqueza sonora, liberado por una puntuación reducida al mínimo indispensable. Sin embargo su obra está lejos de lograr consenso, no tanto por sus cualidades literarias como por razones políticas. “El evangelio según Jesucristo”, publicado en 1991, suscita un escándalo nacional. El escritor realiza aquí el retrato de un dios cansado del pueblo hebreo, que decide, gracias a la intervención de Jesús, extender su influencia al mundo entero. Pero resulta que Jesús se rebela, se une con una prostituta llamada María Magdalena… y rechaza morir para fundar una nueva religión. Una insolencia herética muy pasoliniana que ocasiona una protesta airada de sus compatriotas católicos. El gobierno le acusa de “atentar contra el patrimonio religioso de los portugueses” y censura el libro sin ningún proceso. Aunque retirado a la isla de Lanzarote, Saramago no renuncia a nada. Publica entre otras “Ensayo sobre la ceguera”, violenta alegoría sobre la deshumanización de mundo. En 1998, la academia sueca recompensa el genio del escritor. A los 76 años, recibe el Premio Nobel de literatura, lo cual no gusta nada al Vaticano que lamenta su “visión políticamente orientada y antirreligiosa”. Él declara “el Nobel es como miss Portugal, el año próximo se la habrá olvidado”. Desde luego, el escritor no tenía necesidad de esta consagración suprema, él, que mantiene un vínculo permanente con sus lectores. Sin embargo, el Nobel le habría podido asegurar una acogida más calurosa entre sus compatriotas católicos. Pero la Iglesia no parece haber tragado la píldora. El pasado octubre, la publicación en Portugal de su nuevo libro “Caín”, un retrato muy personal del personaje bíblico, desencadenó una nueva polémica, el episcopado le acusaba de entregarse a una “operación publicitaria”. “La Biblia es un manual de malas costumbres que ha tenido una influencia muy grande sobre nuestra cultura y hasta sobre nuestra manera de ser, replica Saramago. Sin la Biblia, seríamos otros, probablemente mejores.” Y añade que su libro “no causará problemas en la Iglesia porque los católicos no leen la Biblia”. La suerte está echada. Porque, más allá, de su inagotable talento de novelista, Saramago es un ensayista hábil y divertido, como lo testimonian las crónicas que publica en su página en la Red desde 2008. Del conflicto israelí-palestino a la elección de Barack Obama, pasando por su interpretación de la Europa neoliberal, Saramago, este “ateo pesimista”, como se define a sí mismo, proporciona análisis sobre política internacional. Pesimista pero no desesperado, de una ironía glacial, este “cuaderno” es un concentrado de inteligencia, un testimonio esencial de una de las grandes conciencias contemporáneas. Maud Vergnol Traducción J.A. Pina Tomado de L´Humanité

18 oct 2009

Evo y Obama

Si a Obama se le otorgó el premio por ganar las elecciones en una sociedad racista, a pesar de ser afroamericano, Evo lo merece por ganarlas en su país, a pesar de ser indígena, y cumplir además lo prometido. Por primera vez en ambos países uno y otro de su etnia alcanza la presidencia. En más de una ocasión advertí que Obama era un hombre inteligente, educado en un sistema social y político en el cual cree. Aspira a extender los servicios de salud a casi 50 millones de norteamericanos, a sacar la economía de la profunda crisis que padece y a mejorar la imagen de Estados Unidos, deteriorada por las guerras genocidas y las torturas. No concibe ni desea ni puede cambiar el sistema político y económico de su país. Las opiniones sobre el otorgamiento de este premio han estado muy divididas. Muchos parten de conceptos éticos o reflejan contradicciones evidentes en la sorpresiva decisión. Habrían preferido ese premio como fruto de una tarea realizada. No siempre el Premio Nobel de la Paz se entregó a personas merecedoras de esa distinción. A veces lo han recibido personas resentidas, autosuficientes, o peor aún. Pero nadie ha mencionado en cambio el nombre de Evo. Es obvio que por primera vez en la historia de Bolivia, un indio aymara de pura cepa ejerce la presidencia de ese Estado. Los oligarcas fratricidas y pro imperialistas de los Estados vecinos, a pesar de los vínculos comunes de sangre y cultura, le arrebataron a Bolivia 1.247.284 kilómetros cuadrados, más de la mitad de la superficie. Es conocido que a lo largo de los siglos, el oro, la plata y otros recursos de Bolivia eran extraídos por los privilegiados dueños de su economía. Enormes yacimientos de cobre, los mayores del mundo, y otros minerales les habían sido arrebatados después de la independencia en una de las guerras promovidas por los imperialistas británicos y yanquis. A pesar de eso, Bolivia cuenta con importantes yacimientos de gas y petróleo y posee además las mayores reservas conocidas de litio, mineral de gran necesidad en nuestra época para el almacenamiento y uso de la energía. Sería largo sintetizar en unas hojas su rica historia. Solo diré que Evo fue capaz de vencer las terribles y calumniosas campañas del imperialismo, sus golpes de Estado e injerencia en los asuntos internos, defender la soberanía de Bolivia y el derecho de su pueblo milenario al respeto de sus costumbres. “Coca no es cocaína”, le espetó al más grande productor de marihuana y el mayor consumidor de drogas en el mundo, cuyo mercado ha sostenido al crimen organizado que cuesta miles de vidas al año en México. Dos de los países donde están las tropas yanquis y sus bases militares son los más grandes productores de drogas del planeta. En la trampa mortal del comercio de drogas no caen Bolivia, Venezuela y Ecuador, países revolucionarios que, igual que Cuba, son miembros del ALBA, saben lo que pueden y deben hacer para llevar la salud, la educación y el bienestar a sus pueblos. No necesitan tropas extranjeras para combatir el narcotráfico. Bolivia lleva adelante un programa de sueño bajo la dirección de un presidente aymara que cuenta con el apoyo de su pueblo. El 6 de diciembre habrá elecciones. Con seguridad el apoyo del pueblo a su presidente se incrementará. Nada ha podido detener su creciente prestigio y popularidad. ¿Por qué no se le otorga el Premio Nobel de la Paz? Comprendo su gran desventaja: no se trata de un presidente de Estados Unidos. Fidel Castro Tomado de Página 12

15 oct 2009

Entretelones del Premio Nobel de la Paz a Obama?!

El mundo recibió entre estupor, sorpresa y escepticismo el otorgamiento a Obama del Premio Nobel de la Paz. La mayor algarabía se ha vivido entre los presidentes europeos, miembros de la OTAN y la ISAF ( Fuerza Internacional de Asistencia y Seguridad) que en forma docil apoya la politica de intervención de EEUU. Pero que vínculos tiene Obama y sus colaboradores con el Presidente del Comité Nobel de la Paz, Thorbjorn Jagland?? La prensa publica grandes titulares sobre la “humildad y sorpresa” del hombre más poderoso del mundo ante esta nominación. El Premio tiene un objetivo inicial que es el de recompensar a "la personalidad que en el transcurso del año anterior haya realizado la mayor o la mejor contribución al acercamiento de los pueblos, a la supresión o reducción de los ejércitos permanentes, a la reunión y a la propagación de los progresos por la paz". Lo que Nobel seguramente penso era en premiar la acción militante y no solamente las buenas intenciones. De las cuales esta empedrado el camino del infierno. Premios anteriores de la Paz, violaron derechos internacionales después de recibirlo y por lo tanto hace cuatro años se cambio el criterio de premiar un acto en particular y concederlo solo a aquellos que hayan dedicado su vida a trabajar por la paz. Pero hay algo que los expertos en relaciones públicas de la Casa Blanca y la prensa anglosajona quieren esconder: los oscuros lazos entre Barak Obama y el Comité Nobel. En 2006 el Comando regional de Europa y parte de África le solicita al entonces senador Obama que participe en una operación secreta con varias agencias ( CIA,NED,USAID y NASA), para realizar un recorrido por Àfrica con dos objetivos, defender los intereses de los consorcios farmacéuticos ante la producción de medicamentos generícos, y rechazar la influencia de China en Kenya y Sudan. En este viaje con el objetivo de desestabilizar el gobierno kenyano lo acompañan Robert Gibbs y el consejero militar Mark Lippert, acompañan este vuelo además otro avión de la armada con expertos en guerra sicológica al mando del Gral. Scott Grattion. Kenya tenía un ascenso económico después de haber roto sus lazos poscoloniales y reemplazarlo por acuerdos de comercio más justos con China. Pero Washington y Londres han resuelto derrocar al presidente Kibaki y suplantarlo por el oportunista y “ primo” de Obama, Raila Odinga. La National Endowement for Democracy crea una nueva formación política, Movimiento Naranja, prepara algo que ya es muy común, las revoluciones de colores, en esta ocasión coloreada para las eleciones del 2007. En todo esto estan involucrados el NDI, IRI, USAID y la NSA para respaldar a Odinga. En pocos días habían creado las condiciones, para como siempre, sumir al país en un conflicto étnico, Madeleine Albright propone servir de mediadora entre Kibaki y la “oposición” o sea Obinga, pero se aparta y propone Al Oslo Center for Peace and Human Rights. El nuevo presidente de esta ONG es el ex primer ministro noruego, vaya casualidad , Thorbjorn Jagland. Rompiendo con la habitual imparcialidad del Oslo Center, Jagland envía a Kenya dos mediadores, y los gastos corren por cuenta del NDI que preside Madeleine Albright, con dinero que proviene del presupuesto del Departamento de Estado de los EEUU. Los mediadores son el ex primer ministro noruego Kjell Magne y el ex Secretario General de la ONU, Koffi Annan. Más adelante Thorbjorn Jagland negocia un acuerdo entre la National Endowement for Democracy y Oslo Center en setiembre del 2008. Se crea una formación adjunta en Minneapolis, permitiendo asi que la CIA pueda subvencionar a esta ONG noruega. Esta interviene por cuenta de Washington en Marruecos y Somalia principalmente. Obama es electo presidente, Odinga festeja el resultado de las elecciones de EEUU en Kenya. El Gral. Jonnes se convierte en Consejero de Seguridad Nacional, nombra a Mark Lippert jefe de su equipo y el Gral. Grattion como adjunto. Durante la transición presidencial en EEUU, el presidente del Oslo Center, Thorbjorn Jagland es electo Presidente del Comité Nobel, a pesar del riesgo que representa para la institución un político con estos vínculos. La candidatura de Obama al premio Nobel de la Paz es presentada a más tardar el 31/01/09 o sea a 12 días de su entrada en funciones en la Casa Blanca. El Comité no logra ponerse de acuerdo y tiene graves conflictos con esta nominación. Mientras tanto el 29/09 Thorbjorn Jagland es electo secretario general de Consejo de Europa, en un acuerdo bajo cuerda entre Washington y Moscú. Jagland se mantiene en el Comité Nobel aunque esto es incompatible con su puesto en el Consejo de Europa, aduciendo que el reglamento se refiere a un cargo ministerial. Regresa a Oslo el 02/10 y ese mismo día designa a Obama como Premio Nobel de la Paz 2009. No en vano lo han llamdo un premio “prostituido”, y muestra la corrupción que hay en el Comité. Después podemos valorar si Obama, cuya campaña electoral fué subvencionada por los grandes lobbys de la industría de guerra y sionista, puede realmente querer y poder cumplir sus “promesas de distensión, desarme y desnuclerización, el país que tiene el arsenal más poderoso y sofisticado de armas nucleares. Que pone a diario en peligro la Paz mundial con sus acciones intervencionistas a lo largo del mundo. Que tendrá una cara más diplomatica en relación a Bush, pero que continua con su misma línea. Algunas de sus Misiones: SOUTHCOM: La expansión militar en América Latina con el Comado Sur ( SouthCom). Mantiene el golpe en Honduras, las 7 bases en Colombia, que rechazo el UNASUR, es una provocación contra los gobiernos progresistas de Chavez, Correa, Morales y Cuba. Cerrar Guantánamo, terminar con el Bloqueo a Cuba, liberar a los 5 Cubanos presos en EEUU, acusados de terroristas. IRAK Af-Pak: Empantanados en dos frentes de guerra que estan perdidos Irak y Afganistán. En cambio piensa enviar 40.000 soldados más y permanecer allí por lo menos 10 años. Extensión de la guerra a Paquistan e Iran. Todo a nombre del antiterrorismo, los talibanes o AlQaida. OPERACIÒN PLOMO FUNDIDO: No vamos a mencionar Palestina, un crimen de Lesa Humanidad, con el apoyo de Israel a quién nutren de armas sofisticadas, contra los misiles caseros palestinos, encerrados en la Franja de Gaza, la Carcel Abierta más grande del Mundo. AFRICOM: Base de mas de 1.000 klm. de extension en la costa de Tan Tan en Marruecos. Según la Casa Blanca para “ fomentar la seguridad regional y potenciar los esfuerzos humanitarios”. Con la anuencia de los Reyes de Marruecos y España, y el saqueo de las riquezas de África. La minas de coltan en el Congo, llamadas “minas de sangre”, material sin el cual no existiria la tecnologia IT. Nigeria y su petróleo, Somalia, saqueo de sus costas, la pesca ilegal y el depositar los residuos de las “industrías sucias del mundo rico y los productos contaminantes de la limpieza de los tanques de los barcos petroleros, que además se realizan en Suecia. Pretender involucrarnos a todos en la “necesidad de estas misiones de paz” a nombre de una mentira repetida, para desarrollar, proteger y llevar la democracia a estos pueblos invadidos. EEUU tiene 867 bases militares a lo ancho y largo del mundo.Hasta donde llegan sus fronteras, por que se siente tan amenazado, será por su política exerior? Que nos protegen al resto de los mortales de la amenaza “terrorista”, de todo lo taliban, musulman que se mueve por ahí. Cuantas víctimas inocentes cuesta a diario toda esta locura belicista? Cuanto se gasta en la guerra y cuantos millares ganan los “señores de la guerra” por minuto a costa de tanto dolor? Cuanto se podría hacer en beneficio de la humanidad si todo ese dinero se empleara en la Paz? La Politica Imperialista con Obama a la cabeza, como figura visible, no va a modificar nada de esto, sino es con la Lucha Unida, Global de los Pueblos. Globalizar hacia la Izquierda lo que las Transnacionales han globalizado hacia la derecha!!! Paz en la Tierra con Justicia Social y Económica!! Gloria

19 dic 2008

Premio Nobel de la Paz 2008: el hombre que apoyó la invasión a Irak

Lo llaman «Papá Mumin» por su parecido con un corpulento personaje de la familia Moomins, de cuentos y cómics escandinavos. Martti Ahtisaari recibirá la recompensa, equivalente a 1.4 millones de dólares en coronas suecas, el próximo 10 de este diciembre; y el 11 gozará de una fiesta que reunirá al Jet Set, en su honor. ¿No será hora de cuestionar este galardón, el Premio Nobel de la Paz?
¿No será hora de cuestionar este galardón, el Premio Nobel de la Paz? Los motivos abundan: estuvo nominado Georges W. Bush, por ejemplo. Sí. El mismísimo, a quien gran parte de los estadounidenses quieren juzgar por crímenes contra la humanidad. ... justamente él, el adalid de la paz.
¿Y qué tal si pensamos en Alfred Nobel, el padre del premio? Primero inventó la dinamita y otros explosivos que sirvieron a fines militares: la balistita o pólvora sin humo, por caso. Pobló a la humanidad de municiones, y con el rédito de sus inventos colmó su vida: hizo una fortuna colosal. Pero antes de morir quiso lavar su culpa, y creó este y otros laureles que llevan su nombre: para literatura, medicina, física y química. «Ahí anda el artesano del desprecio, implorando el amor del despreciado» (Pablo Neruda).
Sin embargo, el mundo acepta la curiosa expiación de Alfred Nobel, y aplaude sus premios. «Papá Mumin» había dicho que le hubiera sido más fácil ganar la lotería que obtener este reconocimiento. ¿Será que el ansiado Nobel de la Paz se juega a los dados que tira el Poder, según convenga a sus designios? De cualquier manera, este premiado tiene méritos, aunque también... Ya se verá.
Martti fue presidente de Finlandia entre el ’94 y el 2000 y acumula tres décadas consagradas a la mediación y resolución de conflictos en el planeta. Como comisionado y enviado especial de la ONU, su logro mayor fue haber supervisado la independencia de Namibia en 1990, causa por la cual luchó durante trece años. Además, atesora como éxitos su tarea como mediador en la guerra entre la OTAN y Serbia -donde no lo quieren ni un poquito-, y, muy especialmente, la supervisión del acuerdo de paz en el prolongado conflicto en la región indonesia de Aceh. Gracias a sus oficios, lo firmaron las partes beligerantes el 15 de agosto de 2005 en Helsinki y con él como testigo.
Sus ojos celestes nacieron en Viipuri, hoy Viborg, ciudad de la ex Unión Soviética; si naciera ahora sería ruso. Hijo de un suboficial del ejército, sufrió desde los dos años -en 1939 era casi un bebé- las consecuencias de la guerra entre la entonces URSS y Finlandia, que terminó en el ’44. Después quiso ser maestro, se graduó en la Universidad de Oulu y partió hacia el servicio militar obligatorio. Pero él no podía ser uno más. Entonces salió de allí, pero no como todos, sino con el grado de capitán. Siempre atento a los asuntos de comercio e industria de los países llamados «en vías de desarrollo», formó parte del Comité Asesor del gobierno finés.
«Papá Mumin» -gesto siempre adusto- es persona de costumbres simples. Cuando fue presidente por la socialdemocracia de su país, todo lo que tenía un tufillo ceremonioso le molestaba, y por eso y sin proponérselo, resultaba tan gracioso como su personaje de historieta. Fue el hazmerreír de la prensa cuando se cayó dos veces al suelo durante recepciones oficiales y elegantes. No soportaba el frac, y los zapatos de charol le eran demasiado estrechos; el golpe era tan inevitable como lo fueron sus heridas en la nariz.
«El hipopótamo», lo llaman también así, sonríe serio y feliz... fiel a su estilo, a pesar de todo. Tiene humor y sigue enamorado. Se casó con la historiadora Eeva Irmeli Hyvärinen en el ’68. Cuarenta años de amor, que los hicieron recibir juntos la noticia de la lotería, del juego de dados, o el Premio Nobel de la Paz, según se vea. El hijo de ambos, Marko, nació en 1969. Altísimo ejecutivo empresarial de telefonía móvil. De una multinacional. Y es también músico reconocido: su padre lo educó en la Universidad de Columbia, en los USA.
Curioso carnaval: «Papá Mumin» o la cara de la indignidad Defensor de la causa de Palestina y el Líbano, la posición de Ahtisaari con respecto a Irak fue, en cambio, francamente indigna.
En 2003 encabezó un equipo que evaluó las condiciones de seguridad para el personal de la ONU en Irak, tras la ocupación anglo-norteamericana. En aquel momento, fue favorable a la invasión. No compró el argumento mentiroso de las supuestas armas de destrucción masiva que dieron la excusa a Bush para atacar; pero justificó su defensa en los crímenes y violaciones a los derechos humanos cometidos por Saddam Hussein. En una palabra: el flamante Premio Nobel de la Paz invocó la defensa de la vida para apoyar la muerte: los crímenes de lesa humanidad que cometerían el Imperio y su aliado británico.
En enero de 2007, el hoy flamante premiado había presentado su plan de paz, incluida una propuesta de «soberanía limitada», para Kosovo; y esa independencia que ayudó a conseguir, lo enorgullece, a pesar de las reticencias de países como España y Grecia; y del rechazo por parte de Serbia, Rusia y Cuba. El embajador ruso ante la OTAN, Dimitri Rogosin, se mostró francamente molesto por el Nobel para Ahtisaari y, como muchos otros, interpretó que su plan para Kosovo no hizo más que perjudicar a Serbia.
De todos modos, Ahtisaari parece estar más allá de las críticas. A los 71 años se regocija porque su rostro será inmortalizado en un sello de correos de alrededor de un dólar, en moneda finesa, mientras espera la gran fiesta en honor de su premio.
En Oslo, la capital noruega, los ricos y famosos -pero sobre todo los poderosos- le rendirán homenaje durante una celebración que comenzará con un concierto y donde no faltará ni el mayordomo de Batman. Precisamente, el presentador será Michael Caine -quien desempeñó ese papel en el reciente filme El caballero negro-, junto a la actriz norteamericana Scarlett Johansson; y entre otras stars, desfilarán por el escenario Diana Ross, la mexicana Julieta Venegas, la cantautora canadiense Leslie Feist y el cantante de country Dierks Bentley.
Claro que el día anterior Martti Ahtisaari habrá embolsado el dinero del premio que, según ha dicho, le servirá para fortalecer la CMI, su ONG; se trata de la «Iniciativa para la Gestión de Conflictos», creada en el año 2000 para apoyar los esfuerzos de la comunidad internacional para prevenir y resolver crisis de seguridad en diversas áreas del mundo. Tal, la declaración de principios; pero según el diario ruso «RBC Daily» esta empresa es un verdadero negocio que le reporta grandes beneficios... ¿Qui sait?
Desde 1901, fecha de la entrega de los primeros premios del arrepentido creador de explosivos de muerte, Alfred Nobel, la nómina de los ganadores es -por lo menos- discutible. Es verdad que entre los premiados, muchos hicieron honor a aquellas palabras de Erich Fromm según las cuales el corazón de hombre nunca deja de ser humano. Albert Schweitzer, Linus Carl Pauling, Martin Luther King, la Madre Teresa de Calcuta, o los latinoamericanos Rigoberta Menchú y Adolfo Pérez Esquivel.
Pero también, en una suerte de carnaval perverso, recibieron el galardón hombres cargados de sombra y muerte. Entre ellos, Theodore Roosevelt (no confundir con Franklin Delano Roosevelt), Henry Kissinger, Shimon Peres y Menachem Begin. Según Gabriel García Márquez, Begin -a quien con razón comparó a Adolf Hitler- debería haber merecido el «Premio Nobel de la Muerte».
Martti Ahtisaari, la figura viviente de «Papá Mumin», se lleva el premio en momentos en que el planeta padece más que nunca la mundialización de la miseria, la violencia y el desamparo. El día de su fiesta, mientras El caballero negro se verá en todas las pantallas del mundo, brindará con Michel Caine, el mayordomo de Batman, por su Nobel de la Paz. Y pues la crisis de la Tierra toda se acrecienta cada día, palpitarán también con más fuerza, las palabras de Martin Luther King en 1963: «Tengo un sueño». La libertad, la justicia, la paz.
Cristina Castello Poeta y periodista
Tomado de Red Voltaire
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