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17 dic 2010

La Unidad desde la Izquierda




Hace poco más de cuatro años escribí un artículo que se reprodujo en diversos medios de comunicación de izquierdas bajo el título “La Unidad de la Izquierda” .Transcurrido todo este tiempo volvería a escribir lo mismo, con algunos matices, para describir no sólo la situación actual de la izquierda, sino la necesidad de unidad de acción para enfrentar un estado de cosas que tiene contra las cuerdas a las organizaciones políticas y sindicales de izquierda, a la clase obrera y a la propia inteligencia.

En plena ofensiva ideológica neoliberal, con un Gobierno del PSOE en una caída libre provocada por la mayor traición a los trabajadores en la Historia de España, y con los pocos espacios de libertad que nos quedan amenazados por un Golpe de Estado silencioso, cualquier ciudadano que tenga la más mínima conciencia de clase no puede hacer más que plantearse la necesidad de la Unidad de la Izquierda para hacer frente a una situación en la que nos están cambiando las reglas del juego sin darnos cuenta y en la que ya se vislumbra un escenario más parecido a una dictadura que a una democracia plena.

Sin embargo, la realidad es una: que quienes pretenden una unidad de la izquierda basada únicamente en puestos de salida en las candidaturas electorales caben en apenas unos cuantos autobuses, pero quienes trabajan para la transformación real de la sociedad codo con codo desde los distintos ámbitos de la izquierda transformadora, y quienes aguardan un paso adelante en este sentido, llenarían muchos estadios de fútbol.

Como comunista no dudo de la necesidad de establecer espacios de encuentro entre los diversos ámbitos de la izquierda (comunistas, socialistas, republicanos de izquierda, anarquistas…) para forjar un frente común, pero tampoco dudo que hacerlo en una lógica puramente electoral ha sido y sigue siendo la muerte de la izquierda organizada. ¿Refundación? sólo si es real, pero hay sitios en los que sólo es un espejismo. ¿Siglas? Defiendo las de mi Partido y respeto aquellas que lo respeten ¿Unidad? Siempre, y si es con los que luchan, y no con los que viven de los que luchan.

Y sin caer en el izquierdismo de despreciar lo institucional – por supuesto que hay que estar en las instituciones -, ni en la irresponsabilidad de hacer depender un resultado electoral de la coyuntura social o de pactos entre este o aquel barón territorial, no creo equivocarme si afirmo que los frutos electorales solo se recogerán si antes se ha hecho un trabajo real en la calle, en las universidades, en las fábricas, en los centros de trabajo, en los movimientos sociales, etc. Podremos tener un aceptable resultado si la coyuntura nos acompaña, y podemos seguir engañándonos con asambleas en las que siempre nos vemos las caras los mismos, pero también podemos salir a la calle a buscar a nuestra gente, casa por casa si es necesario, ilusionarlos con un proyecto, hacerles ver que estamos ahí para dar lo mejor de nosotros mismos, predicar con el ejemplo y hacernos el firme propósito incluso de asaltar los cielos. Podemos tender puentes entre todas esas gentes de izquierda que quieren acabar con un sistema injusto que se hace cada vez más temible, o podemos olvidarnos de ellos y hacer pactos incomprensibles, documentos infumables e iniciativas surrealistas, como la del PIE pidiendo acabar con el capitalismo recogiendo firmas. No dudo que las carcajadas aún resuenan en los despachos de más de un banquero.

Podemos terminar de entender que el sistema quiere acabar y está acabando con nosotros y actuar en consecuencia, o podemos esperar a que el Golpe se consume. El Gobierno ya se ha atrevido a declarar el“Estado de Alarma” sin que la sociedad entera se lleve las manos a la cabeza y cada pocos meses nos desayunamos con una barbaridad cada vez mayor: reforma laboral, golpe empresarial, reforma de las pensiones, rescate financiero, filtraciones que desvelan para quién trabajan nuestros gobernantes…

De nosotros depende, o forjamos la Unidad desde la Izquierda, o la Unidad de la Izquierda seguirá siendo un lema vacío con el que nos llenaremos la boca sin terminar de llenar las sedes y mucho menos las calles.

Javier Parra Director de La República.es

Tomado: La República.es

14 nov 2010

Cuando la izquierda árabe decide levantar cabeza…


Khaled desouki AFP
De Marruecos a Irak, pasando por Túnez, Egipto, Siria o Kuwait, una treintena de organizaciones comunistas y de la izquierda árabe se reunieron en Beirut a finales de octubre. Su preocupación común : abrir nuevas perspectivas en una región del mundo fragmentada entre el islam político y gobiernos que participan de la estrategia norteamericana y europea.

A iniciativa del Partido Comunista Libanés (PCL) representantes de organizaciones comunistas y de la izquierda árabe se reunieron en Beirut, el 22 y el 23 de octubre. Una iniciativa que ha pasado desapercibida a los medios de comunicación occidentales que sin embargo pretende tener un importante carácter político : por primera vez desde hace décadas, la izquierda del Magreb y del Macherk intenta levantar cabeza, abrir una nueva perspectiva en una región escindida entre el islam político y gobiernos participes de la estrategia estadounidense y europea, a menudo corruptos, que practican del nepotismo habitualmente. Como plantea Khaled Haddadeh, secretario general del PCL : “dos proyectos se enfrentan. Uno pronorteamericano que es el programa arabe llamado de Charm el Cheikh, apoyado por Arabia Saudita, Egipto, Jordania y la Autoridad Nacional Palestina de Mahmoud Abbas. Por otro lado se encuentra una resistencia de naturaleza esencialmente islámica como en Irak, en Palestina o en Líbano. Esta resistencia carece de capacidad de interferir en el proyecto norteamericano como pasa en Irak o en Afganistán.” De hecho, los dirigentes islámicos son incapaces de generar alianzas con la izquierda o con los partidos nacionalistas en contra el proyecto norteamericano-europeo. Lo que sucede en Gaza, donde Hamas es incapaz de salir de su aislamiento, es un ejemplo de ello. “Es necesario reconstruir una visión de la izquierda, un proyecto de la izquierda de resistencia” insiste el responsable libanés. De Marruecos a Irak, pasando por Túnez, Egipto, Siria, Kuwait o Sudán, cerca de una treintena de organizaciones se reunieron en la capital libanesa, signo de una preocupación común. Porque los bloqueos son patentes en las sociedades árabes y al final, con la marginación de la izquierda, es la propia existencia de una vía democrática por el cambio lo que podría ser definitivamente descartado. Evidentemente, de Rabat a Bagdad, las problemáticas no son exactamente idénticas. Pero estos países están, a su pesar, incluidos en una estrategia global occidental, las líneas de fuerza políticas y económicas diseñan un marco de arquitectura similar aunque, como subraya Bassam Saleh, secretario general del Partido del Pueblo Palestino (PPP, comunista) : “ Es necesario tener en cuenta los lugares, las ideas diferentes y los regímenes establecidos, pero los grupos de izquierda en los países árabes deben organizarse y utilizar las relaciones con la izquierda y los comunistas en el mundo.”

En resumen, es el papel de la izquierda en cada país lo que se ha examinado, en torno a dos ejes : el combate de los palestinos y el de los pueblos árabes. No siempre fácil, a juzgar por las dificultades de la izquierda palestina en concretar los nuevas relaciones establecidas entre el PPP, el FDLP, el FPLP y otros grupos. “Hamas ha dividido a la izquierda palestina a nivel de masas y a nivel de organizaciones”, denuncia el Frente Democrático. No es fácil tampoco encontrar un equilibrio entre las diferentes estrategias, como en Túnez donde Ettahadi rechaza toda alianza con los islamistas, al contrario que el PCOT. En Irak, mientras el Partido Comunista participa en el gobierno, una “corriente de izquierda nacional iraquí” ha salido a la luz, proponiendo una resistencia popular. En Sudán, los comunistas están preocupados por una posible separación del sur, que conllevaría una radicalización del poder islámico de Jartum.

La izquierda árabe, con frecuencia marginada (y cuando no es el caso, apoyando antes de hacer valer su propio poder), está muy enfrontada en el tema de las alianzas. ¿Hay que rechazar a priori todo vínculo con organizaciones que se reclaman del islam ? “Es necesario estudiar lo que es posible y trabajar sobre puntos comunes”, opina el Partido Comunista de Jordania. Pero para Taggamou de Egipto, “ahora existen las condiciones para que la izquierda recupere todo su espacio. Esto no ha ocurrido porque los regímenes árabes desmantelaron las fuerzas de izquierda y ayudaron a las fuerzas islámicas”.

El Partido Comunista Libanés va a jugar el papel de coordinador ejecutivo para que las discusiones prosigan, para que las reflexiones se enriquezcan y permitan madurar los puntos comunes entre todas las organizaciones. Está prevista especialmente una reunión de las comisiones de economía de los diferentes partidos y la organización de campamentos de jóvenes de la izquierda árabe. “Debemos pasar a la ofensiva, no seguir ya como espectadores, subraya Khaled Haddadeh. No nos hacemos ilusiones sobre el equilibrio de fuerzas, pero es necesario comenzar.”

Pierre Barbancey

Traducción: J.A.Pina

Tomado. L`Humanité

22 sept 2010

El PCU bajo la dictadura

Ecos de una polémica

Ha corrido mucha agua bajo los puentes y hemos estado metidos en muchos asuntos desde que se desató la polémica Álvaro Rico-Claudio Paolillo. Pero creo estar a tiempo de aportar algún elemento de interés sobre el papel del PCU bajo la dictadura.
Podría limitarme a señalar mi acuerdo con la afirmación básica de Rico, en el sentido de que “la única organización política que funcionó como tal en todo el período dictatorial y en el interior del Uruguay, fue el Partido Comunista”. (Digo por mi parte que eso también es cierto para el exterior del país).

Ahora bien: si se examinan los antecedentes históricos del período, remontando al XVI Congreso del PCU de setiembre de 1955, se advertirá que de sus orientaciones fundamentales se deriva, como una consecuencia lógica y natural, el esfuerzo concentrado por lograr la participación de todo el pueblo, de todos los sectores políticos y sociales, en la lucha unida por la recuperación de la democracia. Esa es la línea que se aplicó bajo la dictadura.

En otras palabras: a la afirmación de Rico arriba citada, Paolillo le contrapone las acciones antidictatoriales ejecutadas por representantes de otros partidos. Ambas cosas son ciertas, pero el director de Búsqueda las presenta bajo un sesgo que minimiza la actuación del PCU. La verdad es lo contrario, y aún más: la acción del PCU, abierta y unitaria, ajena a todo sectarismo, favoreció la acción conjunta de todos los partidos y sectores sociales contra la dictadura.

Actuó como un gran factor de entendimiento, de unidad y acción conjunta en pos de los objetivos superiores comunes al conjunto de las fuerzas democráticas.

Más todavía: la caracterización de la dictadura como fascista, emanada de los análisis de la dirección del PCU, abrió el cauce para establecer una estrategia de unidad y convergencia de partidos, pueblos y gobiernos. Esto se aplicó en escala muy vasta, y constituyó una orientación fecunda tanto en el interior del país como en el exterior.

En este último plano, la Convergencia Democrática en Uruguay que alumbró en México desempeñó un papel fundamental en la denuncia de la dictadura y acciones concretas contra ella en todo el mundo: desde intervenciones en Parlamentos de Europa y América, acciones solidarias en ambos continentes a los “hearings” de Wilson Ferreira en Washington. Allí participaban todos los partidos y sectores antidictatoriales, y nuestra preocupación permanente es que siguieran todos, siempre unidos.

Agrego (aludiendo a un hecho que fue objeto en su momento de interpretaciones erróneas, aunque a la postre resultó perfectamente aclarado) que la consigna del voto programático planteada por el PCU al inicio del debate sobre las elecciones internas de los partidos obedecía al propósito de fortalecer el campo de los sectores antidictatoriales al interior de los partidos tradicionales. Cuando Seregni desde la cárcel proclamó el voto en blanco el PCU, con la intervención de Arismendi en persona, adhirió de lleno, y sus militantes contribuyeron a la elevada votación en blanco, que marcó el perfil y la presencia del Frente en la arena política nacional.

Recuerdo en este momento que hace años participé en un programa de TV conjuntamente con el “Cacho” López Balestra (multicitado por Paolillo) y que estuvimos totalmente de acuerdo en lo que representó la unión de todas las fuerzas, en los diversos escenarios, en Uruguay y en el exterior, para combatir a la dictadura. No hubo entre nosotros una sola nota de discordancia. Eduardo Platero es testigo.

Apelo también a otro recuerdo personal, que Reynaldo Gargano siempre me pide que haga presente: las actividades que realizábamos en Buenos Aires, hasta el asesinato de Michelini y Gutiérrez Ruiz, un grupo de uruguayos integrantes de varias corrientes frenteamplistas junto con el rector Oscar J. Maggiolo y el propio Toba, incluso en el último período en su domicilio de la calle Posadas, próximo a Retiro, de donde lo sacaron en la noche fatídica del 18 de mayo de 1976. Estos hechos fueron evocados hace poco aquí al rememorarse la intervención de Zelmar Michelini ante el Tribunal Russell reunido en Roma. Era otra expresión palmaria de la lucha unida de todos los sectores contra la dictadura.


Página de El Popular

La conducta política del PCU, cuyos orígenes hemos ubicado en el XVI Congreso de 1955, se expresó nítidamente, tras el golpe de Estado del 27 de junio de 1973, en su llamamiento de agosto de ese año titulado “A la clase obrera y al pueblo oriental”. Alcira Legaspi, viuda de Rodney Arismendi, me dijo que ese documento emanó de reuniones efectuadas en la clandestinidad en varias casas de familia por grupos del Comité Central el día 8 de agosto, luego sintetizadas en un texto único.

El propio Arismendi fue capturado el 8 de mayo de 1974, encarcelado en Cárcel Central y expulsado del país el 4 de enero 1975. Redactado a menos de un mes y medio del golpe, este documento tiene enorme valor. Tras un análisis del golpe y una valoración de “los admirables 15 días de la huelga general”, señala: “La consigna férrea para todo el pueblo, tiene que ser: ¡Ni un día de tregua a la dictadura, abrumarla sin descanso con mil formas de lucha, golpearla duro con acciones de masas conjuntas en las ocasiones apropiadas, cumpliendo las decisiones correspondientes con firmeza y disciplina, ganar a las más amplias masas del pueblo y los más diversos sectores sociales y políticos por esta gran lucha por la libertad y el pan!”.

A renglón seguido, bajo el título “Unión de todos los orientales honestos”, pone sobre el tapete –atención a esto- los 6 puntos propuestos por el Frente Amplio y el Partido Nacional conjuntamente como salida para la recuperación de la democracia, a saber: restablecimiento de las libertades, derechos y garantías, cese de las torturas; restablecimiento de los derechos de los partidos y organizaciones gremiales; recuperación del poder adquisitivo de los salarios, sueldos y pasividades y contención de la carestía; compromiso de las fuerzas políticas y sociales para poner en práctica un programa mínimo de transformaciones económicas y sociales; cese de Juan María Bordaberry; realización inmediata de una consulta popular con vistas a la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente y Legislativa elegida por el pueblo.

Hay en la declaración un alerta expreso –que suena premonitorio- sobre el anticomunismo como principal obstáculo para la unión antidictatorial más amplia. Y culmina con esta invocación: “¡Adelante, hasta el triunfo del pueblo! ¡Que todo el país se convierta en un solo campo de lucha contra la dictadura y la rosca, por la libertad de Seregni y demás presos políticos y sindicales, por las reivindicaciones de los trabajadores, por los puntos de salida a la crisis nacional! ¡Unidad, unidad y más unidad por la libertad, el pan y la dignidad nacional!”.

Niko Schavarz

Periodista. Uruguay

Tomado: La Bitácora,uy
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