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28 ene 2011

La Justicia chilena investiga la muerte de Allende


Casi 40 años después, aún se desconoce si se suicidó o fue asesinado
La Justicia chilena ha decidido investigar una antigua duda: ¿el ex presidente Salvador Allende se suicidó o fue asesinado en el interior del palacio de La Moneda el 11 de septiembre de 1973, cuando las Fuerzas Armadas dieron el golpe de Estado?

Su muerte será investigada por el juez especial Mario Carroza junto con otros 725 casos de violaciones de los derechos humanos cometidos durante la dictadura de Augusto Pinochet, sobre los que hasta ahora no se habían iniciado actuaciones judiciales.

Aún es un misterio lo que ocurrió la mañana del 11 de septiembre. Cuando los militares llegaron hasta La Moneda, el ex presidente se puso un casco de minero que tenía en su despacho y tomó la metralleta AK-47 que meses antes le había regalado Fidel Castro en una visita que hizo a Chile.

Allende recibió varias llamadas telefónicas de generales que le pedían que saliera, que le enviarían un avión. Allende se negó. "A mí no me van a hacer salir en pijama ni ir a asilarme a una embajada", afirmó Allende, según han recordado sus colaboradores.

Quiso salir el último
En la soledad de su despacho, con los bombarderos sobrevolando La Moneda, el ex presidente improvisó un discurso dedicado "al pueblo de Chile". Luego hizo salir a todos sus asesores y dijo que él saldría el último.

El doctor Patricio Guijón, era parte del equipo médico del Gobierno y estaba ahí esa mañana. Era cercano a Allende, pero no se le reconocía militancia política. Guijón es conocido como el único testigo de la muerte del ex presidente chileno.

En 1984, Guijón relató a la desaparecida revista Cauce: "Iba saliendo y de pronto pensé que nunca había estado en una guerra y me devolví para ir a buscar una máscara y llevársela de recuerdo a mi hijo De pronto, justo frente a la puerta vi el momento en que Allende se pegó un tiro".

Mientras la familia y varios allegados del ex mandatario chileno siempre han mantenido la tesis de que Allende se suicidó, otros dudan de la verosimilitud del relato de Guijón y se cuestionan que Allende fuese sepultado de noche, sin que la viuda pudiera reconocer el cuerpo.

Dudas sobre la autopsia
Hace poco más de un año, el perito forense Luis Ravanal abrió una polémica en Chile al presentar un estudio forense (basado en la autopsia de Allende) que asegura que el ex presidente fue asesinado.

Ravanal, en conversación con Público, insistió: "Aquel 11 de septiembre, Allende recibió un proyectil en la cara. Procedía de un arma de bajo calibre que le entró cerca del ojo derecho y salió por la parte posterior de su cabeza".

Según el médico, "a los pocos minutos de haber muerto, recibió un disparo de metralleta AK-47, justo por debajo el mentón".

Los autores de la autopsia realizada a Allende son los médicos José Luis Vásquez y Tomás Tobar. El ginecólogo Vásquez realizó también el informe forense del diplomático español Carmelo Soria, donde aseguró que había muerto en un accidente de automóvil. Más tarde, la Justicia descubrió que fue secuestrado por la policía secreta, torturado y murió, con múltiples fracturas cervicales y de columna, en 1976.


Soledad Pino Santiago de Chile

Tomado: Público:es

26 ene 2011

Chile pedirá procesar a cuatro oficiales de Pinochet por el asesinato del comunista Víctor Jara


El Gobierno chileno, a través del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, volverá a pedir el procesamiento de cuatro oficiales retirados que declararon como inculpados por el asesinato del cantautor Víctor Jara, cometido en 1973
El Gobierno chileno, a través del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, volverá a pedir el procesamiento de cuatro oficiales retirados que declararon como inculpados por el asesinato del cantautor Víctor Jara, cometido en 1973, dijeron hoy a Efe fuentes del organismo.
El Programa ya solicitó esta medida el pasado mes de diciembre, pero la Justicia se negó a acoger esa primera petición.

La directora del Programa, Rossy Lama, explicó que la institución presentará una nueva solicitud una vez que finalicen las diligencias que se están realizando sobre Edwin Dimter, Hugo Sánchez, Raúl Jofré y Rolando Melo, este último un ex fiscal militar.

Lama reveló que en las últimas semanas los cuatro declararon como inculpados en esta causa, hecho que hasta ahora no se conocía.

El autor de Te recuerdo Amanda fue detenido el 11 de septiembre de 1973, día del golpe de Estado de Augusto Pinochet, y encerrado en el Estadio Chile, utilizado como centro de reclusión, donde sufrió violentas torturas y fue acribillado con 44 balazos. La jefa del Programa hizo estas aclaraciones después de que el periódico digital El Mostrador asegurara hoy que ese organismo decidió no apelar para lograr la detención, con miras a un eventual procesamiento, de los cuatro militares retirados.

El pasado 22 de diciembre, el abogado Cristián Cruz, que entonces aún trabajaba en el Programa y que fue despedido a fines de ese mes, solicitó al juez Juan Fuentes Belmar, encargado del caso, el arresto de los cuatro oficiales retirados del Ejército chileno. A su juicio, había antecedentes para que se les arrestara, se les tomara declaración y se les procesara, pero el juez negó la petición y el letrado, en nombre del Programa de Derechos Humanos, apeló esa determinación.

Sólo hay un procesado
Sin embargo, el lunes el Programa retiró la apelación, que se iba a ver por la tarde en la Corte de Apelaciones de Santiago. Rossy Lama explicó que procesalmente la solicitud del abogado Cristián Cruz estaba mal presentada, porque, según dijo, no corresponde pedir el arresto de personas que ya han declarado y que el juez no ha resuelto procesar. Y aseguró que el Programa volverá a pedir el procesamiento de los militares cuando finalicen las pericias pendientes.

Hasta el momento sólo está procesado por este caso José Paredes, un ex recluta que fue detenido en junio de 2009 tras confesar que había disparado a Jara por orden de un oficial, aunque posteriormente se retractó. Paredes fue puesto en libertad provisional semanas después.

En diciembre de 2009, la Policía de Investigaciones (PDI) entregó un informe en el que se precisa que las balas que causaron la muerte a Víctor Jara son de un calibre distinto al que utilizaba el fusil que tenía asignado el ex recluta.

Tomado:KaosenlaRed.net

1 ene 2011

Chile: Ordenan detener a los acusados por el asesinato del cantante Víctor Jara


La decisión se enmarca en el Programa de Derechos Humanos que lleva el Ministerio de Interior
El Gobierno chileno ordenó este miércoles la detención de cuatro militares acusados de asesinar al cantante chileno, Víctor Jara, en los primeros días de la dictadura de Augusto Pinochet, hace 37 años. La decisión se enmarca en el Programa de Derechos Humanos que lleva el Ministerio de Interior.

El proceso legal, interpuesto por la cartera de Interior, culpa a los oficiales Hugo Sánchez, Edwin Dimter, Raúl Jofré y Rolando Melo de asesinar a Jara, acribillado en el Estadio Nacional de Chile.

El juez Juan Fuentes Belmar es quien lleva la investigación sobre la muerte del artista. No obstante, las indagaciones todavía no han alcanzado ningún procesamiento por el crimen, a pesar de las pruebas balísticas y los testimonios de civiles y ex militares.

La solicitud de aprehensión, interpuesta por el abogado Cristián Cruz después de 37 años, es apoyada por una veintena de testimonios de prisioneros y conscriptos presentes en dicho estadio, donde fue ultimado Jara en 1973.

El ex detenido Osiel Núñez, quien era dirigente estudiantil para entonces, recordó que Jara fue golpeado duramente por los elementos de seguridad y que finalmente fue separado del grupo de presos, reseñó DPA.

“En ese momento nos miramos y ambos supimos que lo iban a matar”, manifestó Núñez, quien aseguró que hubo “ensañamiento de los militares con Víctor Jara”, testimonio complementado ante la justicia por el conscripto Víctor Pontigo, ayudante de los oficiales acusados.

“Llevé a Víctor Jara a declarar con los tenientes y después de unas tres horas escuché disparos, le pregunté al conscripto José Cáceres de dónde venían los disparos y me señaló que habían matado a Víctor Jara”, confesó Pontigo ante los tribunales.

El pasado mes de agosto, la justicia chilena impidió la realización de nuevas diligencias y pesquisas para dar con los asesinos del cantante, ícono de la música de protesta latinoamericana.

El cantante chileno, Víctor Jara fue un intelectual comunista que apoyó el gobierno socialista de Salvador Allende (1970-1973), derrocado por el golpe militar liderado Pinochet.

Jara murió la madrugada del 16 de septiembre de 1973 de 44 impactos de bala en un estadio en el centro de Santiago, que hoy lleva su nombre y donde permaneció detenido junto a otros cinco mil prisioneros políticos.

Según la investigación judicial, en este lugar Jara fue “brutalmente golpeado y torturado” y sus manos “sufrieron golpes de culatas de fusiles, lo que las dejó reducidas a una sola llaga”.

El cantante se hizo conocido en todo el continente por canciones de contenido social como: Te recuerdo Amanda, El derecho de vivir en paz, El Cigarrito, entre otras que han sido inmortalizadas en diferentes versiones por Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat.

Jara es una de las más de tres mil víctimas, entre muertos y desaparecidos, que dejó la dictadura de Pinochet (1973-1990).


TeleSur
Tomado: La República.es

9 oct 2009

Carta abierta a Ernesto Che Guevara

“Déjeme decirle, aún a costa de parecer ridículo, que el verdadero revolucionario está guiado por sentimientos de amor. Es imposible pensar en un auténtico revolucionario sin esta cualidad”. Querido Che: Ya han pasado cuarenta años desde que la CIA te asesinó en la selva de Bolivia, el 8 de octubre de 1967. Tenías entonces 39 años. Pensaban tus verdugos que, al meterte balas en tu cuerpo, después de haberte capturado vivo, condenarían al olvido tu memoria. Ignoraban que, al contrario de los egoístas, los altruistas nunca mueren. Los sueños libertarios no quedan confinados en jaulas cual pájaros domesticados. La estrella de tu boina brilla más fuerte, la fuerza de tus ojos guía a generaciones por las rutas de la justicia, tu semblante sereno y firme inspira confianza a quienes combaten por la libertad. Tu espíritu trasciende las fronteras de Argentina, de Cuba y de Bolivia y, cual llama ardiente, inflama aún hoy el corazón de muchos revolucionarios. En estos cuarenta años ha habido cambios radicales. Cayó el muro de Berlín y sepultó al socialismo europeo. Muchos de nosotros sólo ahora comprenden tu osadía al señalar, en Argel en 1962, las grietas en las murallas del Kremlin, que nos parecían tan sólidas. La historia es un río veloz que no ahorra obstáculos. El socialismo europeo trató de detener las aguas del río con el burocratismo, el autoritarismo, la incapacidad para llevar a la vida cotidiana el avance tecnológico derivado de la carrera espacial y, sobre todo, se revistió de una racionalidad economicista que no hincaba sus raíces en la educación subjetiva de los sujetos históricos: los trabajadores. Quién sabe si la historia del socialismo no sería distinta hoy si hubieran prestado oído a tus palabras: “El Estado se equivoca a veces. Cuando sucede una de esas equivocaciones se percibe una disminución del entusiasmo colectivo debido a una reducción cuantitativa de cada uno de los elementos que lo forman, y el trabajo se paraliza hasta quedar reducido a magnitudes insignificantes: es el momento de rectificar”. Che, muchos de tus recelos se han confirmado a lo largo de estos años y han contribuido al fracaso de nuestros movimientos de liberación. No te escuchamos lo suficiente. Desde África, en 1965, le escribiste a Carlos Quijano, del periódico Marcha de Montevideo: “Déjeme decirle, aún a costa de parecer ridículo, que el verdadero revolucionario está guiado por sentimientos de amor. Es imposible pensar en un auténtico revolucionario sin esta cualidad”. Esta advertencia coincide con lo que el apóstol Juan, exiliado en la isla de Patmos, escribió en el Apocalipsis hace dos mil años, en nombre del Señor, a la Iglesia de Éfeso: “Conozco tu conducta, el esfuerzo y la perseverancia. Sé que no soportas a los malos. Aparecieron algunos diciendo que eran apóstoles. Tú los probaste y descubriste que no lo eran. Eran mentirosos. Ustedes han sido perseverantes. Sufrieron por causa de mi nombre y no se desanimaron. Pero hay una cosa que repruebo en ti: abandonaste el primer amor” (2, 2-4). Algunos de nosotros, Che, abandonaron el amor a los pobres, que hoy se multiplican en la Patria Grande latinoamericana y en el mundo. Dejaron de guiarse por grandes sentimientos de amor para ser absorbidos por estériles disputas partidarias y, a veces, hacen de los amigos, enemigos, y de los verdaderos enemigos, aliados. Corroídos por la vanidad y por la disputa de espacios políticos, ya no tienen el corazón encendido por ideas de justicia. Permanecieron sordos a los clamores del pueblo, perdieron la humildad del trabajo de base y ahora cambian utopías por votos. Cuando el amor se enfría el entusiasmo se apaga y la dedicación se retrae. La causa como pasión desaparece, como el romance entre una pareja que ya no se ama. Lo que era ‘nuestro' resuena como ‘mío' y las seducciones del capitalismo reblandecen los principios, cambian los valores y si todavía proseguimos en la lucha es porque la estética del poder ejerce mayor fascinación que la ética del servicio. Tu corazón, Che, latía al ritmo de todos los pueblos oprimidos y expoliados. Peregrinaste desde Argentina a Guatemala, de Guatemala a México, de México a Cuba, de Cuba al Congo, del Congo a Bolivia. Todo el tiempo saliste de ti mismo, encendido de amor, que en tu vida se traducía en liberación. Por eso podías afirmar con autoridad que “es preciso tener una gran dosis de humanidad, de sentido de justicia y de verdad, para no caer en extremos dogmáticos, en escolasticismos fríos, en aislamiento de las masas. Es necesario luchar todos los días para que ese amor a la humanidad viva se transforme en hechos concretos, en gestos que sirvan de ejemplo, de movilización”. Cuántas veces, Che, nuestra dosis de humanidad se ha resecado, calcinada por dogmatismos que nos hincharon de certezas y nos dejaron vacíos de sensibilidad para con los dramas de los condenados de la Tierra. Cuántas veces nuestro sentido de justicia se perdió en escolasticismos fríos que proferían sentencias implacables y proclamaban juicios infamantes. Cuántas veces nuestro sentido de verdad cristalizó en el ejercicio de autoridad, sin que correspondiésemos a los anhelos de quienes sueñan con un trozo de pan, de tierra y de alegría. Tú nos enseñaste un día que el ser humano es el “actor de ese extraño y apasionante drama que es la construcción del socialismo, en su doble existencia de ser único y miembro de la comunidad”. Y que éste no es “un producto acabado. Los defectos del pasado se trasladan al presente en la conciencia individual y hay que emprender un continuo trabajo para erradicarlos”. Quizá nos ha faltado destacar con más énfasis los valores morales, las emulaciones subjetivas, los anhelos espirituales. Con tu agudo sentido crítico cuidaste de advertirnos que “el socialismo es joven y tiene errores. Los revolucionarios carecen muchas veces de conocimientos y de la audacia intelectual necesarios para enfrentar la tarea del desarrollo del hombre nuevo por métodos distintos de los convencionales, pues los métodos convencionales sufren la influencia de la sociedad que los creó”. A pesar de tantas derrotas y errores, hemos tenido conquistas importantes a lo largo de estos cuarenta años. Los movimientos populares han irrumpido en todo el Continente. Hoy en muchos países están mejor organizados los campesinos, las mujeres, los obreros, los indios y los negros. Entre los cristianos, una parte significativa ha optado por los pobres y engendró la Teología de la Liberación. Hemos sacado considerables lecciones de las guerrillas urbanas de los años 60; de la breve gestión popular de Salvador Allende; del gobierno democrático de Maurice Bishop, en Granada, masacrado por las tropas de los Estados Unidos; de la ascensión y la caída de la Revolución Sandinista ; de la lucha del pueblo de El Salvador. En México los zapatistas de Chiapas ponen al desnudo la política neoliberal y se propaga por América Latina la primavera democrática, con los electores repudiando a las viejas oligarquías y eligiendo a aquellos que son a su imagen y semejanza: Lula, Chaves, Morales, Correa, Ortega, etc. Falta mucho por hacer, querido Che. Pero conservamos con cariño tus herencias mayores: el espíritu internacionalista y la revolución cubana. Una y otra cosa se presentan hoy como un solo símbolo. Comandada por Fidel, la Revolución cubana resiste al bloqueo imperialista, la caída de la Unión Soviética, la carencia de petróleo, los medios de comunicación que pretenden satanizarla. Resiste con toda su riqueza de amor y de humor, salsa y merengue, defensa de la patria y valoración de la vida. Atenta a tu voz, ella desencadena un proceso de rectificación, consciente de los errores cometidos y empeñada, a pesar de las dificultades actuales, en hacer realidad el sueño de una sociedad donde la libertad de uno sea la condición de justicia del otro. Desde donde estás, Che, bendícenos a todos nosotros los que comulgamos en tus ideales y tus esperanzas. Bendice también a los que se cansaron, se aburguesaron o hicieron de la lucha una profesión en su propio beneficio. Bendice a los que tienen vergüenza de confesarse de izquierda y de declararse socialistas. Bendice a los dirigentes políticos que, una vez destituidos de sus cargos, nunca más visitaron una favela ni apoyaron una movilización. Bendice a las mujeres que, en casa, descubrieron que sus compañeros eran lo contrario de lo que ostentaban fuera, y también a los hombres que luchan por vencer el machismo que los domina. Bendícenos a todos nosotros los que, ante tanta miseria que siega vidas humanas, sabemos que no nos queda otra vocación más que la de convertir corazones y mentes, revolucionar sociedades y continentes. Sobre todo bendícenos para que, todos los días, estemos motivados por grandes sentimientos de amor, de modo que podamos recoger el fruto del hombre y la mujer nuevos. (Las citas del Che tienen como fuente el texto El socialismo y el hombre en Cuba, publicado en “Ernesto Che Guevara, escritos y discursos”, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1977, pp 253-272) El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 53 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policial, memorias, infantiles y juveniles y de temas religiosos- en dos ocasiones, en 1985 y en el 2005, fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del año por la Unión Brasileña de Escritores. Asesor de movimientos sociales como las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 45 años. En los años 2003 y 2004 fue asesor especial del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva y coordinador de Movilización Social del Programa Hambre Cero. Frei Betto Tomado de Kaos en la Red
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