Mostrando entradas con la etiqueta Blackwater. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Blackwater. Mostrar todas las entradas

27 ene 2011

Sociedad secreta de los Caballeros de Malta encumbrada en lo más alto de la política militar de Estados Unidos


La guerra santa secreta de Estados Unidos: El periodista Pullitzer Seymour Hersh revela que altos oficiales militares son miembros de la Orden de los Caballeros de Malta y del Opus Dei; contratista militar Blackwater involucrado

No es ya un secreto que muchos de los líderes mundiales actualmente -y a lo largo de la historia- pertenecen a sociedades secretas, muchas de ellas con afiliaciones religiosas. Robert Anton Wilson en el prefacio de su libro Illuminatus Trilogy!, a través de un seudónimo, escribe "La historia de este mundo es la historia de la lucha entre sociedades secretas", aunque esto es parte de una obra de ficción, tal vez sea una de las más precisas definiciones de la política planetaria. Nueva información revelada por el reconocido periodista Seymour Hersh parece apuntar a que esto no es solamente una teoría de conspiración.

Sería impráctico enlistar aquí toda la lista de políticos y líderes mundiales de diferentes profesiones que han sido parte de grupos masónicos, sin embargo sería útil decir que los llamados padres fundadores de Estados Unidos y su proyecto de nación están indisociablemente ligados a esta sociedad secreta que supuestamente busca hacer en la tierra el plan del Gran Arquitecto. Para complementar esto tenemos a la familia Bush, dos presidentes que han sido miembros de la sociedad secreta de Yale, Skull & Bones. En cada país de Occidente seguramente se pueden hacer largas listas de presidentes masones o miembros de otras sociedades secretas.

Ahora el periodista Seymour Hersh, ganador del Premio Pullitzer y colaborador de la prestigiosa revista New Yorker, ha revelado que varios altos oficiales militares de Estados Unidos son parte de la Orden de los Caballeros de Malta, una sociedad secreta católica de casi mil años. Hersh dijo en una universidad de Doha, en Qatar, afiliada a Georgetown University (una importante universidad católica), que está trabajando en un nuevo libro en que muestra como "8 o 9 neoconservadores, radicales si se quiere, se apoderaron del gobierno de Estados Unidos".

Cuando Hersh habla de neoconservadores se refiere al grupo liderado por Dick Cheney y Paul Wolfowitz, (también conocido como "Los Halcones Grises") que incluye a George W. Bush. Hersh señala que tanto el Gen. Stanley McChrystal, ex comandante de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Afganistán, como el Viceadmiral William McRaven y otros miembros del JSOC (Joint Special Operations Command), la unidad contra terrorismo de Estados Unidos, son parte de la Orden de los Caballeros de Malta y del Opus Dei. Hersh en el 2009 ya había dicho que esta unidad especial fue creada por el ex vicepresidente Cheney y opera como una red de asesinos que se maneja por sobre del la ley y sólo reporta a su oscura eminencia, Dick Cheney (el apodado Darth Vader)

Esta información es sensible ya que en el fondo lo que implica es que las guerra contra Iraq y Afganistán son también guerras santas, orquestadas por una facción al interior del gobierno de Estados Unidos que ejecuta políticamente credos religiosos y manipula al mundo entero conforme a sus creencias o filiaciones personales.

Según el sitio Raw Story, Hersh dijo en Qatar que el grupo de Cheney "no estaba preocupado por los destrozos que la invasión a Irak iba a causar" y "La actitud era '¿Qué es esto? ¿De que se preocupan, la prensa y los políticos, de un saqueo? ¿Qué no entienden? Vamos a cambiar sus mezquitas por catedrales y cuando obtengamos el petróleo a nadie le va importar un bledo"'.

Cheney formó parte del think tank Project for a New American Century, el cual llamaba en el año 2000 a invadir Irak y alertaba sobre la necesidad de un "nuevo evento tipo Pearl Harbor", esto un año antes de los ataques del 11 de septiembres, los cuales, a la luz de la evidencia, parecen haber sido orquestados por estas mismas facciones dentro del gobierno neocon (o teocon) de Bush, posiblemente con la participación del Mossad.

Hersh añadió que miembros de estos grupos han desarrollado una serie de "insignias secretas que revelan que es una guerra cultural" y que "ellos sí ven lo que están haciendo -esta no es una típica actitud entre los militares- es una cruzada, literalmente. Se ven como los protectores de los cristianos. Están protegiéndolos de los musulmanes, como en el siglo 13. Y esta es su función".

Los Caballeros de la Orden de Malta son una orden católica fundada en 1085 por un grupo de monjes que cuidaban a los heridos, la cual evolucionó a ser una orden militar que cuidaba el paso de los peregrinos de los musulmanes durante las cruzadas en las que los estados europeos buscaron quitar el control de Jerusalén a los musulmanes. Actualmente la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén y Rodas de Malta aunque no tiene un territorio fijo, más allá de su cuartel general en Roma, es considerada una entidad soberana bajo ley internacional. Imprime sus propias estampas y monedas, mantiene relaciones diplomáticas con 104 países y tiene status de observador ante las Naciones Unidas.

Uno de los más famosos escándalos en torno a sociedades secretas, el de la logia masónica italiana Propaganda Due, en el que el llamado "Banquero de Dios", Roberto Calvi, fue colgado del puente de Blackfriars en Londres después que hubiera participado en el colapso del Banco Ambrosiano del Vaticano involucra también a los Caballeros de Malta. Tanto Calvi, como el gran maestre de la logia de Propaganda Due (P2), Licio Gelli, eran miembros de la Orden de los Caballeros de Malta, y los dos también trabajaron en algún momento con la CIA. Los Caballeros de Malta son descritos generalmente como el brazo esotérico militar del Vaticano (para la versión pop de la conspiración pueden verse en "El Código Da Vinci).

En 1988 el agregado en la embajada de los Caballeros de Malta en la Habana confesó ser un doble agente y trabajar tanto para la CIA como para la inteligencia cubana.

En este sitio se documentan los supuestos miembros de los Caballeros de Malta, se mencionan a George H. W. Bush, al Rey Juan Carlos de España, a Benito Mussolini, J. Edgar Hoover, David Rockefeller, entre otros infamemente ilustres miembros.

En su libro sobre el contratista militar Blackwater, el periodist Jermy Scahill cita la autobiografía del ex ejecutivo de esta compañía, Joseph Shmitz, en la que presume su membresía a los Caballeros de Malta. Schmitz fue inspector general del Departamento de Defensa bajo George W. Bush; su hermano, John, fue consejero de George H. W. Bush, cuando éste fue tanto vicepresidente como presidente. Tal vez esto no sea casualidad ya que los Shmitz parecen estar emparentados con la familia Bush. Los puntos se conectan aún más ccn la figura del patriarca John G . Schmitz, ex candidato a la presidencia de Estados Unidos y líder de la ultraconservadora John Birch Society. Schmitz, al igual que el abuelo Prescott Bush, tenía negocios en Alemania.

La empresa de tecnología militar Blackwater (ahora Xe Tecnologies, en un intento de lavado de imagen o lavado de cerebro para las masas) fue fundada por Erick Prince. Prince (¿casualmente?) empezó su carrera como interno en la Casa Blanca bajo George H. W. Bush, con apenas poco más de 20 años. A los 27 fundó Blackwater. Desde el año 2001 Blackwater ha recbido más de 600 millones de dólares en contratos clasificados con la CIA, y es una de las empresas que más se benefició de la guerra contra Irak. Prince es miembro de la asociación Christian Freedom International, y ha mostrado repetidamente sus "valores" cristianos radicales (como decir que está en contra de la homosexualidad). Erik Prince fue acusado de "llevar a cabo una cruzada por eliminar a los musulmanes". Según reporta Foriegn Policy, los contratistas de Blackwater en Iraq usaban códigos e insignias basados en la Orden de los Caballeros Templarios.

La revista GQ descubrió el año pasado que el secretario de defensa Donald Rumsfeld preparó documentos militares que incluían pasajes de la biblia y que el contratista militar Trijicon Inc. imprimió referencias bíblicas en armas usadas por militares estadoundidenses en Irak y Afganistán.

Todos esto nos revela que las guerras que vemos en Irak y en Afganistán y la misma guerra contra el terrorismo son una especie de corruptas guerras santas que involucran a sociedades secretas y oscuras empresas que son parte del gobierno de Estados Unidos, un gobierno controlado por un pequeño grupo de hombres neoconservadores con creencias religiosas que les hacen justificar todo tipo de manipulación. Esto es seguramente apenas la punta del iceberg negro.

Tomado: http://www.1984nwo.net/

5 sept 2010

Corrupciones


La Casa Blanca se queja de la corrupción imperante en el gobierno del presidente Hamid Karzai. Tiene razón: del aeropuerto de Kabul salen cada semana –varias veces– valijas cargadas de dólares en efectivo que altos funcionarios afganos envían al exterior. A sus cuentas, naturalmente. Un solo viaje a Dubai llevó 52 millones de unidades verdes (www.npr.org, 1/2/10). La mayoría de esos dineros proviene de la impune apropiación de tierras públicas y privadas y, sobre todo, del comercio del opio. Desde el derrocamiento de los talibán en el 2001, Afganistán se ha convertido en el mayor productor mundial del estupefaciente.

Un muy destacado confiscador de tierras es el hermano del presidente, Ahmed Wali Karzai, que preside el consejo provincial de la provincia sureña de Kandahar y no se limita a esa sola actividad: también les incauta el agua a las grupos tribales del lugar, lava dinero y –se dice– permite el paso de grandes cargamentos de opio mediante la adecuada y jugosa comisión (www.nytimes.com, 30/3/10). Su hermano lo defiende contra todas las presiones. La familia es la familia.

No es el único, claro. Según el New York Times (26/8/10), al ex gobernador de la provincia de Helmand Sher Mohammed Akhunzada le encontraron nueve toneladas de opio y heroína en terrenos de su propiedad. No fue penalizado, que se sepa. Tal vez porque figuraría en la larga lista de pagos que la CIA abona en Afganistán. Incluye, entre otros, al hermano de Hamid. El diario neoyorquino señala que funcionarios afganos y estadounidenses informaron que el miembro prominente del Consejo Nacional de Seguridad de Afganistán Mohammed Zia Salehi recibe hace muchos años un sueldo de la CIA.

Salehi no es un personaje menor: funciona como asesor personal del presidente y fue arrestado en julio pasado por su involucramiento en la transferencia al exterior de miles de millones de dólares. “Todo lo que hace es por instrucciones directas del presidente, no hay intermediarios”, subrayó Harron Mir, director del Centro Afgano de Investigación y Estudios Políticos. La detención de Salehi duró muy poco: Karzai ordenó su libertad (www.rawa.org, 27/8/10). Se podrían multiplicar ejemplos como el que dio el ex ministro de Minas Mohammad Ibrahim Adel: aceptó un soborno de 30 millones de dólares para adjudicar a China la concesión de la muy lucrativa mina de cobre Aynak. Renunció al cargo, pero no pasó un solo día entre rejas (www.washingtonpost.com, 18/11/09). Los amigos son los amigos.

Perogrullo dijo que donde hay un corrupto hay un corruptor. Los más importantes son las corporaciones que proporcionan, entre otras cosas, los “soldados de fortuna” alquilados para “reconstruir” a Irak y Afganistán, y que además sustituyen a las fuerzas estadounidenses en no pocas tareas. Son unos 180 mil mercenarios, una cifra que supera al número de tropas que los ocupantes de EE.UU. jamás tuvieron. El gigante de la construcción KBR Inc. obtuvo contratos del Pentágono por valor de 16 mil millones de dólares solamente en el período 2004/2006 (//projects.publicintegrity.org. 2008). Le siguieron monopolios como DynCorp International, Boeing y tantos más. La guerra es la guerra.

Las acciones de los contratistas son diversas. La Blackwater emplea mercenarios que no vacilan en matar a civiles afganos a voluntad. Y no sólo: Erik Prince, su fundador, ha sido acusado de participar en el programa de ejecuciones extralegales de la CIA. Al parecer, Prince ha llevado una doble vida durante años: a la luz diurna, presidente ejecutivo de Blackwater; en las sombras del secreto, diseñador, financista y ejecutor para la CIA de operaciones que van desde infiltrar personal en zonas de difícil acceso para los servicios estadounidenses hasta preparar grupos que asesinan a sospechosos de ser dirigentes de la insurgencia o miembros de Al Qaida (www.vanityfair.com, enero de 2010). No extraña que el gobierno de EE.UU. haya acordado a su empresa contratos por valor de 1500 millones de dólares entre el 2001 y el 2009.

La Blackwater no se ha detenido ahí. Robó centenares de armas, más de 500 rifles de asalto AK-47 incluidos, que tomó de un depósito estadounidense en Afganistán para armar a sus guardias sin el permiso del comando central de ocupación. En mayo de 2009, cuatro de ellos ametrallaron a un coche que transportaba a civiles afganos, menos de dos años después de que otros colegas mataran a diecisiete civiles en Bagdad (//washingtonindependent.com, 23/2/10).

No todos los contratistas son tan duros. Un estudio del Fondo de Investigación del Huffington Post reveló que ciertas compañías organizan fiestas y acercan prostitutas a funcionarios y militares estadounidenses en la Zona Verde de Bagdad para lograr contratos ventajosos (//huffpostfund.org, 23/8/10). No todas las formas de la corrupción se tapizan con dinero.

Juan Gelman

Tomado: Página 12

12 may 2010

Los mercenarios de Blackwater se alistan para cuatro nuevas guerras

En grabaciones secretas obtenidas esta semana por el investigador estadounidense Jeremy Scahill, el presidente de la conocida empresa de mercenarios reveló planes para ejecutar guerras clandestinas en varios países del mundo. En las grabaciones, Erik Prince, fundador y presidente de Blackwater, explica que enviaría mercenarios para luchar contra “terroristas” en Nigeria, Yemen, Somalia y Arabia Saudita. El periodista norteamericano Jeremy Scahill, autor de Blackwater: el auge del ejército mercenario más poderoso del mundo, obtuvo esta semana grabaciones en las cuales el presidente de la conocida empresa de mercenarios revela planes para ejecutar guerras clandestinas en varios países del mundo. En las grabaciones, Erik Prince, fundador y presidente de Blackwater, explicaba que enviaría mercenarios armados, con el visto bueno del gobierno de los Estados Unidos, para luchar contra “terroristas” en Nigeria, Yemen, Somalia y Arabia Saudita. El objetivo de esas misiones sería combatir la influencia de Irán en la región y, en el caso de Nigeria, "salvar" el petróleo que se pierde por los continuos atentados de la insurgencia nigeriana. Prince, un fundamentalista cristiano de 40 años que fue miembro del equipo de operaciones especiales de la armada de los Estados Unidos, fundó la firma de seguridad Blackwater en 1997. La empresa fue una importante contribuyente de las campañas del Partido Republicano y Price, un protegido del ex presidente George Bush padre. El 2 de marzo de 2009 Prince anunció que abandonaba su puesto de director general de Blackwater. La decisión, adoptada a raíz del descrédito de la empresa por varias operaciones sucias desarrolladas en Irak, en realidad fue una mascarada: Blackwater cambió de nombre (ahora se llama Xe Services), pero sigue siendo la contratista privada más importante del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Cerca del 90% de sus beneficios actuales proceden de los contratos con el gobierno norteamericano. En el reciente artículo de Scahill, Prince también revela información sobre las operaciones clandestinas que su firma está conduciendo a través de cuatro bases de “operaciones de avanzada” controladas por Blackwater en Afganistán. “Nosotros construimos cuatro bases militares, las equipamos y las manejamos”, dijo Prince. Una de las cuatro bases operadas por Blackwater, la FOB Lonestar, está a menos de 10 kilómetros de la frontera con Pakistán, lo que enorgullese a Price. “¿Quién más ha podido construir una base de operaciones de avanzada cerca de la ruta de infiltración de los talibanes?” preguntó al auditorio donde disertaba. Permitir a particulares operar “bases militares” en un país extranjero en el contexto de una guerra es violatorio del Convenio de Ginebra y las leyes internacionales que regulan los conflictos armados. No obstante, Washington no ha suspendido las operaciones. Desde 2002, las agencias de Washington han hecho contratos superiores a los 2.000 millones de dólares con Blackwater y Xe. En Irak, la compañía de Prince goza de impunidad absoluta, dado que los mercenarios que la integran no pueden ser juzgados, según el decreto firmado por el entonces procónsul Paul Bremen, al que los miembros de Blackwater protegían personalmente. En diciembre de 2006, un miembro de Blackwater que estaba ebrio mató a un guardia del vicepresidente iraquí Adil Abd-al-Mahdi. En menos de 36 horas, el Departamento de Estado lo sacó de Irak, recomendando que la empresa de Prince pagara 250.000 dólares y pidiera disculpas a la familia del guardia. Al final, sólo les hicieron llegar 15.000 dólares. El servicio diplomático del Departamento de Estado afirmó que si se pagaba más dinero no faltarían los iraquíes "que se quisieran hacer matar" para cobrar recompensas de esa magnitud. Según un reportaje del canal de noticias MSNBC basado en declaraciones de dos empleados de Blackwater ante la Corte Federal norteamericana, la firma utilizó prostitución infantil en su complejo de la fortificada Zona Verde de Bagdad. Los testigos añadieron que los niños fueron implicados en actos sexuales con miembros de Blackwater a cambio de un dólar, y Erick Prince, el dueño de la firma, "no logró detener el uso de prostitutas, incluyendo la prostitución infantil, por parte de sus hombres". En otras declaraciones a los miembros de la Corte, quedó expuesto el hecho de que la CIA contrató a Blackwater para un programa secreto de asesinatos políticos. Pese a que la Casa Blanca ha venido sosteniendo que no tenía operaciones en Pakistán, en la grabación de las palabras de Prince obtenidas por Scahill, el presidente de Blackwater afirmó que estaba realizando operaciones secretas en ese país, con el financiamiento del Pentágono y la CIA, como parte de la “guerra contra el terrorismo”. Prince, que no ha ocultado en el pasado su furibunda islamofobia, asegura que Blackwater está ejecutando activamente un plan “maestro” para organizar una rebelión chiita en la región. “No van a poder lograr resolver el problema (de Irán) con soldados uniformados. Es demasiado sensible. El sector privado, en cambio puede operar allá con huellas casi invisibles”, dijo Prince, agregando que el uso de contratistas privados para conducir esas operaciones contra Irán sería mucho más económico que una guerra tradicional. En el encuentro, calificó a los milicianos que luchan contra los Estados Unidos en Afganistán, Irak y Pakistán como "bárbaros salidos de las alcantarillas". En su discurso, que fue pronunciado el 14 de enero en la Universidad de Michigan ante un auditorio integrado mayoritariamente por empresarios de la industria armamentística, militares en actividad y veteranos, en varias oportunidades usó términos peyorativos hacia los militares afganos que está entrenando su compañía, diciendo que Blackwater tenía que enseñar incluso "Introducción al uso del water closs". En el caso de Nigeria, país rico en petróleo y gas, Prince también propuso la utilización de contratistas privados armados. Dijo que los grupos guerrilleros en el país han logrado disminuir dramáticamente la producción de hidrocarburos y alegó que los rebeldes roban medio millón de barriles de crudo por día. Prince no hizo mención a la oposición no violenta de poblaciones indígenas a la extracción de petróleo y la contaminación, ni se mencionaron los notorios abusos a los derechos humanos cometidos por corporaciones multinacionales del petróleo en Nigeria, que han provocado gran parte de la resistencia. La explotación petrolera de la multinacional angloholandesa Shell en el delta del Níger ha sido denunciada en incontables oportunidades. A pesar de que multitud de leyes y resoluciones judiciales, locales e internacionales, han exigido a Shell el cese de sus actividades contaminantes en la zona, la complicidad del gobierno y de las instituciones internacionales ha permitido a la compañía petrolera continuar con su actividad. Shell, además, ha sido acusada de financiar grupos paramilitares a los que se les atribuye la muerte de cientos de activistas sociales que pedían el cese de las operaciones de la compañía en el país. El escenario no podía ser más propicio para que Blackwater (o más correctamente Xe Services) haga los negocios sucios que propone Prince. Ricardo López Dusil: Director periodístico de elcorresponsal.com. El artículo completo de Jeremy Scahill, en inglés, puede leerse en las páginas de la revista The Nation (Nueva York, Estados Unidos). Tomado de Rebelión

7 sept 2009

Mercenarios latinos en ejércitos privados

Los ejércitos regulares son cada vez más escasos en los conflictos bélicos y han sido reemplazados por empresas militares privadas que aportan mercenarios y armamento de última tecnología, afirma el investigador alemán Rolf Uesseler, en un ensayo de reciente edición. "La cantidad de soldados privados aumenta vertiginosamente y casi nunca se sabe para quién combaten, ni quién les paga, ni quién los ha enviado al lugar de la guerra", señala el periodista. Uesseler menciona que periódicos de "Chile, Argentina, Colombia y El Salvador publicaron que miembros de las unidades especiales involucradas en serios crímenes de violaciones a los derechos humanos durante las dictaduras militares o a través de escuadrones de la muerte y agrupaciones paramilitares, se encuentran al servicio de empresas militares norteamericanas". Gary Jackson, manager de la empresa Blackwater, contratada por el gobierno estadounidense de George Bush, reconoció "haber reclutado miembros de las fuerzas armadas del régimen de (Augusto) Pinochet" para enviar a Iraq. El ensayo también menciona que Derek W Adgey, condenado por actividades terroristas en Irlanda del Norte, ha sido reclutado por la empresa ArmorGroup para operaciones en Iraq. El autor aporta una lista de empresas militares privadas que figuran en Internet y que suman alrededor de sesenta, en su mayoría radicadas en Estados Unidos y Gran Bretaña. Pero, lo más grave, es que en el ámbito internacional se carecen de "reglas jurídicas que regulen" sus operaciones y "es imposible demandar a las empresas militares privadas y sus empleados por violación de los códigos penales", advierte Uesseler quien agregó que la presencia de esas empresas en escenarios bélicos "socava la convención de Ginebra". ANSA Tomado de Granma
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...