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31 mar 2012
Pornografía bélica: el nuevo sexo seguro
Versión muy abreviada de una conferencia en el XII Seminario de Solidaridad Política en la Universidad de Zaragoza, España, 27 de marzo de 2012.
Los principios del Siglo XXI son adictos a la pornografía bélica, el principal espectáculo deportivo consumido por el sillón global y las patatas digitales. La pornografía bélica se robó el centro de atención en la noche del 11 de septiembre de 2001, cuando el gobierno de Bush lanzó la Guerra Global contra el Terror (GWOT, por sus siglas en inglés), que fue interpretada por muchos de sus practicantes como una sutil legitimización del terror estatal de EE.UU. en particular contra los musulmanes.
También fue una guerra DE terror, una manifestación de terror estatal oponiendo el poder urbano de alta tecnología básicamente contra la astucia rural, de baja tecnología. EE.UU., por cierto, no ejerció ese monopolio; Pekín lo practicó en Xinjiang, su Lejano Oeste, y Rusia en Chechenia.
Como la pornografía convencional, la pornografía bélica no puede existir sin basarse en una mentira, una representación obscena. Pero a diferencia de la pornografía convencional, la bélica es auténtica; a diferencia de obscenas, baratas películas snuff, la gente en la pornografía bélica, muere realmente, en masa.
La mentira para rematar todas las mentiras en el centro de esta representación se estableció definitivamente con la filtración del memorando Downing Street de 2005, en el cual el jefe del MI6 británico confirmó que el gobierno de Bush quería eliminar a Sadam Hussein relacionando el terrorismo islámico con armas de destrucción masiva (inexistentes). Por lo tanto, como decía el memorando: “la información y los hechos se están amañando en torno a esa política”.
A fin de cuentas, George “estás con nosotros o contra nosotros” Bush fue la estrella de su propia snuff de proporciones históricas, que también al mismo tiempo tuvo la doble función de ser la invasión y destrucción del flanco oriental de la nación árabe.
La nueva Guernica
Irak se puede ver ciertamente como la Guerra de las Galaxias de la pornografía bélica, una apoteosis de secuelas. Por ejemplo la (segunda) ofensiva de Faluya a finales de 2004. Entonces la describí como la nueva Guernica. También me tomé la libertad de parafrasear los escritos de Sartre sobre la Guerra de Argelia; después de Faluya basta con que se reúnan dos estadounidenses para que haya entre ellos un cadáver. Citando Apocalipsis Ya, de Coppola, había cuerpos, cuerpos por doquier.
El Francisco Franco de Faluya fue Iyad Allawi, el primer ministro interino instalado por EE.UU. Fue Allawi el que “pidió” al Pentágono que bombardeara Faluya. En Guernica, como en Faluya, no hubo distinción entre civiles y combatientes: fue la regla de “¡Viva la muerte!”
Los mandos de los marines estadounidenses dijeron oficialmente que Faluya era la casa de Satán. Franco negó la masacre de Guernica y culpó a la población local, tal como Allawi y el Pentágono negaron las muertes de civiles e insistieron en que los culpables eran los “insurgentes”.
Redujeron Faluya a escombros, por lo menos 200.000 residentes se convirtieron en refugiados y mataron a miles de civiles con el fin de “salvarla” (ecos de Vietnam). Por cierto, en los medios corporativos occidentales nadie tuvo la valentía de decir que en realidad Faluya fue el Halabja estadounidense.
Quince años antes de Faluya, en Halabja, Washington era un proveedor entusiasta de armas químicas a Sadam Hussein, quien las utilizó para matar con gas a miles de kurdos. Entonces la CIA dijo que no fue Sadam; fue el Irán de Jomeini. Pero fue Sadam el que lo hizo, y deliberadamente, como EE.UU. en Faluya.
Los doctores de Faluya identificaron cadáveres hinchados y amarillentos sin ninguna herida, así como “cuerpos fundidos”, víctimas del napalm, el cóctel de poliestireno y combustible jet. Los residentes que lograron escapar hablaron de “gases venenosos” y “extrañas bombas que producían humo como nubes en forma de hongos… y que luego pequeños trozos caían del aire con largas colas de humo. Los trozos de esas extrañas bombas estallaban en grandes fuegos que queman la piel incluso cuando les arrojas agua”.
Es exactamente lo que sucede a la gente bombardeada con napalm o fósforo blanco. La ONU prohibió bombardear a los civiles con napalm en 1980. EE.UU. es el único país del mundo que sigue utilizando napalm.
Faluya también suministró un éxito de mini snuff; la ejecución sumaria de un iraquí herido e indefenso en una mezquita por un marine estadounidense. La ejecución, filmada y vista por millones en YouTube, representó gráficamente las reglas “especiales” de enfrentamiento. Los mandos de los marines estadounidenses de la época decían a sus soldados que “dispararan contra todo lo que se mueve y todo lo que no se mueve”; que dispararan “dos balas en cada cuerpo”; si veían a cualquier hombre de edad militar en las calles de Faluya, que "le derribaran" y que rociaran todas las casas con fuego de ametralladoras y de tanques antes de entrar en ellas.
Las reglas de enfrentamiento en Irak se codificaron en un manual de campo de 182 páginas distribuido a todos y cada uno de los soldados y publicado en octubre de 2004 por el Pentágono. Este manual de contrainsurgencia subrayó cinco reglas: “proteger a la población; establecer instituciones políticas locales; reforzar gobiernos locales; eliminar capacidades insurgentes y explotar información de fuentes locales”.
Ahora, de vuelta a la realidad. No se protegió a la población de Faluya; la expulsaron de la ciudad a fuerza de bombas y la convirtieron en una masa de miles de refugiados. Las instituciones políticas ya estaban establecidas: la Shura de Faluya dirigía la ciudad. Posiblemente ningún gobierno local puede gobernar un montón de escombros que tienen que recuperar ciudadanos enfurecidos, por no hablar de “reforzarlo”. Las “capacidades insurgentes” no se eliminaron; la resistencia se dispersó por otras 22 ciudades fuera del control de la ocupación estadounidense y se propagó al norte hasta llegar a Mosul; y los estadounidenses se quedaron sin información “de fuentes locales”, porque convirtieron en enemigos a todo corazón y mente posibles.
Mientras tanto, en EE.UU., la mayor parte de la población ya era inmune a la pornografía bélica. Cuando estalló el escándalo de Abu Ghraib, en la primavera de 2004, yo iba conduciendo por Texas, explorando Bushlandia. Prácticamente todas las personas con las que hable atribuían la humillación de los prisioneros iraquíes a “unas pocas manzanas podridas”, o la defendían por motivos patrióticos (“tenemos que impartir una lección a los ‘terroristas’”).
Adoro a un hombre en uniforme
Teóricamente, existe un mecanismo aprobado en el Siglo XXI para defender a los civiles de la pornografía bélica. Es la doctrina R2P “responsabilidad de proteger”. Se trata de una idea del gobierno canadiense y algunas fundaciones que ya circuló en 2001, pocas semanas después de que se lanzara la guerra contra el terror. La idea era que el concierto de las naciones tenía un “deber moral” de desplegar una intervención humanitaria en casos como Halabja, por no hablar de los Jemeres Rojos en Camboya a mediados de los años setenta o el genocidio de Ruanda a mediados de los noventa.
En 2004, un panel en la ONU codificó la idea, crucialmente con el pensamiento de que el Consejo de Seguridad pueda autorizar una “intervención militar” solo “como último recurso”. Entonces, en 2005, la Asamblea General de la ONU apoyó una resolución a favor de R2P y en 2006 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 1674 sobre “la protección de civiles en un conflicto armado”; debían ser protegidos contra “genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica y crímenes contra la humanidad”.
Ahora aceleremos hasta fines de 2008, comienzos de 2009, cuando Israel –utilizando aviones caza estadounidenses para crear un verdadero infierno– desencadenó un ataque en gran escala contra la población civil de la Franja de Gaza.
¿Y la reacción oficial en EE.UU.?: “Obviamente Israel decidió protegerse y proteger a su pueblo”, dijo el presidente Bush. El Congreso de EE.UU. votó con abrumadores 390 contra 5 votos por reconocer “el derecho de Israel a defenderse de los ataques de Gaza”. El gobierno entrante de Obama guardó un estruendoso silencio. Solo la futura secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo: “apoyamos el derecho de Israel a la autodefensa”.
Por lo menos 1.300 civiles –incluidos numerosas mujeres y niños– fueron asesinados por el terrorismo de Estado en Gaza. Nadie invocó la R2P. Nadie apuntó a que Israel no cumplió con su “responsabilidad de proteger” a los palestinos. Nadie pidió una “intervención humanitaria” frente a Israel.
La simple noción de que una superpotencia –y otras potencias menores– tomen sus decisiones de política exterior con base en motivos humanitarios, como proteger a gente sitiada, es un chiste absoluto. Por lo tanto ya entonces aprendimos cómo se implementaría la R2P. No se aplicaba a EE.UU. en Irak o Afganistán. No se aplicaba a Israel en Palestina. Finalmente se aplicaría solo para entrampar a gobernantes “canallas” que no fueran “nuestros hijueputas”, como en el caso de Gadafi en Libia en 2011. Intervención “humanitaria” sí; pero solo para librarse de los “malos”. Y la belleza de R2P era que se podía aplicar al revés en todo momento. Bush llamó a "liberar" a los afganos que sufrían, especialmente a las mujeres vestidas con burkas, de los "malvados" talibanes, configurando en realidad la invasión de Afganistán como una intervención humanitaria. Y cuando se desenmascararon las afirmaciones engañosas sobre los vínculos entre al Qaida y las inexistentes armas de destrucción masiva, Washington comenzó a justificar la invasión, ocupación y destrucción de Irak mediante… R2P: “responsabilidad” de proteger a los iraquíes frente a Sadam y luego frente a sí mismos.
El asesino despertó al alba
El episodio más reciente de la serie de la pornografía bélica es la masacre de Kandahar cuando, según la versión (o encubrimiento) oficial del Pentágono un sargento del ejército estadounidense, francotirador y veterano de la guerra de Irak –un asesino altamente calificado– mató a tiros a 17 civiles afganos, incluidas nueve mujeres y cuatro niños, en dos aldeas a tres kilómetros de distancia, y quemó algunos de sus cuerpos.
Como en el caso de Abu Ghraib, hubo el acostumbrado torrente de desmentidos del Pentágono, como “no somos nosotros” o “no hacemos las cosas de esa manera”; para no mencionar un tsunami de historias en los medios corporativos estadounidenses humanizando al héroe-convertido-en-asesino masivo, como en “es un muchacho tan bueno, un hombre de familia”. Al contrario, ni una sola palabra sobre Los Otros, las víctimas afganas. No son personas; y nadie conoce sus nombres.
Una –seria– investigación afgana estableció que unos veinte soldados pudieron participar en la masacre, como en My Lai en Vietnam; y eso incluyó la violación de dos de las mujeres. Tiene sentido. La pornografía bélica es una subcultura letal y de grupo, junto con asesinatos selectivos, muertes por revancha, profanación de cuerpos, recolección de trofeos (dedos u orejas cortados), quema de Coranes y orinar sobre cadáveres. Esencialmente es un deporte colectivo.
“Equipos de asesinato” estadounidenses han ejecutado deliberadamente al azar a civiles afganos inocentes, sobre todo adolescentes, por deporte, colocaron las armas sobre sus cuerpos y luego posaron con sus cadáveres como trofeos. No es por accidente que hayan estado operando desde una base en la misma área de la masacre de Kandahar.
Y no debemos olvidar al antiguo máximo comandante de EE.UU. en Afganistán, el general Stanley McChrystal, quien el 10 de abril de 2010 admitió, brutalmente: “Hemos matado a una cantidad increíble de personas” que NO constituían una amenaza para EE.UU. o la civilización occidental.
El Pentágono sesga y publicita en Afganistán lo que ya mercadeó en Irak (e incluso mucho antes en Vietnam, en realidad); la idea es que se trata de una “contrainsurgencia centrada en la población”, o COIN, para “ganar corazones y mentes”, y que forma parte de un gran proyecto de construcción de una nación. Es una mentira monumental. La ‘oleada’ de Obama en Afganistán –basada en COIN– fue un fracaso total. Lo que la reemplazó fue una guerra dura, encubierta, tenebrosa, dirigida por “equipos de asesinato” de las Fuerzas Especiales. Eso implica una inflación de ataques aéreos e incursiones nocturnas. Para no hablar de ataques de aviones no tripulados, tanto en Afganistán como en las áreas tribales de Pakistán, cuyos objetivos preferidos parecen que son las bodas pastunas. A propósito, la CIA afirma que desde mayo de 2010, los aviones sin tripulación ultra-inteligentes han matado a más de 600 objetivos humanos “cuidadosamente seleccionados” y, milagrosamente, ni a un solo civil.
Pronto veréis este gran espectáculo de pornografía bélica celebrado en una orgía de próximos éxitos conjuntos del Pentágono y Hollywood. En la vida real, es amañado por gente como John Nagl, quien estuvo en el equipo del general David Petraeus en Irak y ahora dirige el think tank pro Pentágono Centro para la Nueva Seguridad Estadounidense.
Los nuevos súper machos estelares podrían ser los oficiales del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC). Pero se trata de una producción del Pentágono, que ha creado, según Nagl, “una máquina letal de contraterrorismo de dimensión industrial”. La realidad, sin embargo, es mucho más prosaica. Las técnicas de COIN, aplicadas por McChrystal, se basaban en solo tres componentes: vigilancia permanente por parte de aviones sin tripulación (drones); monitoreo de teléfonos móviles y localización de la ubicación física de los teléfonos por sus señales. Eso implica que cualquiera en un área vigilada por drones que utilice un teléfono celular era identificado como “terrorista”, o por lo menos como “simpatizante terrorista”. Y entonces el enfoque de las incursiones nocturnas en Afganistán pasó de “objetivos de alto valor” –miembros de alto nivel y mediano nivel de al Qaida y talibanes– a cualquiera marcado como colaborador de los talibanes.
En mayo de 2009, antes de la llegada de McChrystal, las Fuerzas Especiales de EE.UU. realizaban 20 incursiones mensuales. En noviembre eran 90 al mes. Al llegar la primavera de 2010, eran 250. Cuando despidieron a McChrystal –por un artículo en Rolling Stone (compitió con Lady Gaga por la portada y ganó Lady Gaga)– y Obama lo sustituyó por el general David Petraeus en el verano de 2010, eran 600 incursiones mensuales. En abril de 2011, llegaron a más de 1.000 al mes.
Así funcionan las cosas. No se te ocurra utilizar un teléfono celular en Kandahar y otras provincias afganas. De otra manera, los “ojos del cielo” acabarán contigo. En el mejor de los casos te enviarán a la cárcel, junto con otros miles de civiles marcados como “simpatizantes de terroristas”, y los analistas de los servicios de inteligencia utilizarán tus datos para compilar su “lista de muerte/captura” y capturarán aún más civiles.
En cuanto a los “daños colaterales” civiles de las incursiones nocturnas, siempre fueron presentado por el Pentágono como “terroristas”. Ejemplo: en una incursión en Gardez el 12 de febrero de 2010, mataron a dos hombres: un fiscal local del gobierno y un funcionario de los servicios de inteligencia afganos. Así como a tres mujeres (dos de ellas embarazadas). Los asesinos dijeron al comando de EE.UU./OTAN de Kabul que los dos hombres eran “terroristas” y que las mujeres habían sido halladas amordazadas y atadas. Luego el auténtico objetivo del asalto se entregó para que le interrogaran unos días después y le dejaron en libertad sin acusación alguna.
Y es solo el comienzo. El asesinato selectivo –tal como se practica en Afganistán– será la táctica preferida del Pentágono en todas las guerras futuras.
Pásame el condón, querido
Libia fue una importante exhibición de pornografía bélica completa con un ingenioso toque romano del derrotado jefe “bárbaro” sodomizado en las calles y luego ejecutado, directamente en YouTube.
Esto, a propósito, es exactamente lo que la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, en una visita relámpago a Trípoli, había anunciado menos de 48 horas antes del hecho. Había que "capturar o matar" a Gadafi. Cuando lo vio en la pantalla de su BlackBerry solo pudo reaccionar con el terremoto semántico “¡Wuau!”
Desde el instante en que una resolución de la ONU impuso una zona de exclusión aérea sobre Libia bajo la cobertura de R2P, se convirtió en una tarjeta verde para el cambio de régimen. El Plan A fue siempre capturar y matar a Gadafi, como en un asesinato selectivo al estilo afgano. Era la política oficial del gobierno de Barack Obama. No había un Plan B.
Obama dijo que la muerte de Gadafi significaba “la fuerza del liderazgo estadounidense en todo el mundo”. Fue tan parecido al “¡lo capturamos!" (ecos de Sadam capturado por el gobierno de Bush) como se podría imaginar.
Con una bonificación adicional. A pesar de que Washington pagó por lo menos un 80% de los costes operativos de esos tontos de capirote de la OTAN (unos 2.000 millones de dólares), era solo dinero de bolsillo. En todo caso, todavía era bochornoso “¡Lo hicimos!”, porque la Casa Blanca siempre dijo que no era una guerra, era algo “cinético”. Y no estaba al cargo.
Solo los ingenuos absolutos pueden haberse tragado la propaganda de las más de 40.000 bombas “humanitarias” que devastaron la infraestructura de Libia hasta devolverla a la Edad de Piedra como en una "Comoción y Pavor" a cámara lenta. Eso nunca tuvo nada que ver con R2P.
Fue tan R2P como el sexo seguro, y la “comunidad internacional” fue el condón. La “comunidad internacional”, como todos saben, está compuesta por Washington, unos pocos miembros arrastrados por la corriente de la OTAN y las democráticas potencias del Golfo Pérsico de Qatar, y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), más la Casa de Saud en la sombra. La UE, que poco antes acariciaba el borde de las túnicas de Gadafi, no tardó en excederse con los editoriales sobre los 42 años de reinado de un “bufón”.
En cuando al concepto del derecho internacional, quedó tirado en una alcantarilla tan sucia como aquella en la que se ocultó Gadafi. Sadam por lo menos tuvo un juicio amañado en un tribunal ilegítimo antes de enfrentarse al verdugo (también terminó en YouTube). A Osama bin Laden simplemente lo eliminaron, como en un asesinato, después de una invasión territorial de Pakistán (sin YouTube, de modo que muchos no lo creen). Gadafi lo superó, eliminado en una mezcla de guerra aérea y asesinato. Son las Tres Agraciadas Cabelleras de la Pornografía Bélica.
Dulce emoción
Siria es una declinación más de la narrativa de la pornografía bélica. Si no puedes emprender R2P, invéntala.
Y pensar que todo esto se codificó hace tanto tiempo. Ya en 1997, el War College Quarterly del Ejército de EE.UU. definió lo que llamó “el futuro de la guerra”. Lo describió como “el conflicto entre los maestros de la información y sus víctimas”.
Estaban seguros de que “ya somos los maestros de la guerra de la información…. Hollywood ‘prepara el campo de batalla’… La información destruye las tareas tradicionales y las culturas tradicionales; seduce, traiciona, pero sigue siendo invulnerable… Nuestra sofisticación en su manejo nos permitirá sobrevivir y funcionar mejor que todas las culturas jerárquicas… Las sociedades que temen o que no pueden administrar el flujo de información simplemente no serán competitivas. Podrán dominar los medios tecnológicos para ver los vídeos, pero nosotros escribiremos los guiones, los produciremos y cobraremos los royalties. Nuestra creatividad es devastadora”.
La guerra de la información que va más allá de todo, no tiene nada que ver con la geopolítica. Como el proverbial producto de Hollywood, tiene que ser “engendrada” de emociones en carne viva: “odio, celos y codicia, emociones, en lugar de estrategia”.
En Siria es exactamente el guión que han seguido los medios corporativos occidentales en toda la película; la tácticas de la “guerra de la información” de War College aplicadas a la práctica. El gobierno sirio nunca tuvo muchas posibilidades contra los que “escriben los guiones, los producen y cobran los royalties”.
Por ejemplo, la oposición armada, el denominado Ejército Libre Sirio (un desagradable cóctel de desertores, oportunistas, yihadistas y mercenarios extranjeros) llevó a los periodistas occidentales a Homs y luego insistió en extraerlos, en condiciones extremadamente peligrosas y con muertos a través del Líbano, en lugar de hacerlo mediante la Medialuna Roja. No estaban haciendo otra cosa que escribir el guión para que se abriera un “corredor humanitario” a Homs, impuesto desde el extranjero. Fue puro teatro, o pornografía bélica presentada como un drama hollywoodense.
El problema es que la opinión pública occidental depende ahora de este tipo de guerra de la información. Olvidad incluso la posibilidad de negociaciones de paz entre partes adultas. Lo que quedan son los binarios buenos contra la intriga de los muy malos, en la que hay que destruir al Gran Sujeto Malo a cualquier precio (¡y para colmo su esposa es una perra snob a la que le gusta ir de compras!)
Solo los ingenuos terminales pueden llegar a creer que los yihadistas –incluidos los rebeldes de la OTAN de Libia– financiados por el Club Contrarrevolucionario del Golfo, también conocido como Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) sean un montón de reformistas democráticos ardientes de buenas intenciones. Hasta Human Rights Watch se vio finalmente obligado a reconocer que esos “activistas” armados fueron responsables por “secuestros, detención y tortura”, después de recibir informes sobre “ejecuciones de miembros de las fuerzas de seguridad y civiles por parte de grupos armados de oposición”.
Lo que oculta finalmente esta narrativa de pornografía bélica (blanda y dura), es la verdadera tragedia siria: la imposibilidad de que el tan alabado “pueblo sirio” pueda librarse de todos esos pillos, el régimen de Asad, el Consejo Nacional Sirio controlado por la Hermandad Musulmana y el Ejército Libre Sirio infestado de mercenarios.
Escuchad el sonido del caos
Este catálogo –muy parcial– de aflicciones nos lleva inevitablemente al actual exitazo supremo de la pornografía bélica, el psicodrama iraní.
2012 es el nuevo 2002; Irán es el nuevo Irak, y sea cual sea la carretera, para evocar la nueva consigna neoconservadora, los hombres de verdad van a Teherán vía Damasco, o los hombres de verdad van a Teherán non-stop.
Es posible que solo bajo el agua del Ártico podamos escapar del cortejo cacofónico de los derechistas estadounidenses –y sus respectivos perros falderos europeos– salivando por sangre y desplegando el festival usual de falacias como “Irán quiere borrar a Israel del mapa”, “la diplomacia ha llegado al final”, “las sanciones son demasiado tardías”, o “Irán está a un año, 6 meses, una semana, un día, o un minuto de construir una bomba”. Por cierto esos perros de guerra no se preocuparían jamás de seguir lo que hace realmente el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), sin hablar de los Estudios Nacionales de Inteligencia publicados por las 17 agencias de inteligencia de EE.UU.
Porque ellos, en gran medida, “escriben los guiones, los producen y cobran los royalties” en términos de medios corporativos, pueden salirse con la suya con una fusión sorprendentemente tóxica de arrogancia e ignorancia, sobre Medio Oriente, sobre la cultura persa, sobre la integración asiática, sobre el problema nuclear, sobre la industria petrolera, sobre la economía global, sobre “el Resto” en comparación con “Occidente”.
Como en el caso de Irak en 2002, permanentemente se deshumaniza a Irán. La incesante, totalmente histérica, “narrativa” para inducir al miedo de “debemos bombardear ahora o debemos bombardear más tarde” siembre trata de bombas ¡oh tan inteligentes! revienta búnkeres y misiles de precisión que realizarán un trabajo ultra limpio de devastación a gran escala sin producir un solo “daño colateral”. Exactamente como el sexo seguro.
E incluso cuando la voz del propio establishment –el New York Times – admite que ni la inteligencia estadounidense ni la israelí creen que Irán haya decidido construir una bomba (un niño de 5 años podría llegar a la misma conclusión), la histeria sigue siendo inter-galáctica.
Por lo pronto, mientras se prepara -“todas las opciones están sobre la mesa” sigue repitiendo el propio Obama– para una guerra más en lo que solía denominarse “arco de inestabilidad”, el Pentágono también encontró el tiempo necesario para rediseñar la pornografía bélica. Solo requirió un vídeo de 60 segundos que ahora está en YouTube, titulado Toward the Sound of Chaos [Hacia el sonido del caos], presentado solo unos días después de la masacre de Kandahar. Basta con considerar su audiencia objetiva clave, el inmenso mercado de pobres, desocupados y políticamente muy ingenuos jóvenes estadounidenses.
Escuchemos la sobregrabación de la minicinta:
“Donde emerge el caos, emergen los Pocos. Los marines se mueven hacia los sonidos de la tiranía, la injusticia y la desesperación con el coraje y la resolución de silenciarlos. Al terminar el conflicto, imponer el orden y ayudar a los que no se pueden ayudar ellos mismos, los marines enfrentan las amenazas de nuestros tiempos”.
Tal vez, en este universo orwelliano, deberíamos pedir a los afganos muertos sobre los que orinaron los marines de EE.UU., o a los miles de muertos en Faluya, que escribieran una reseña de la película. Bueno, los muertos no escriben. Tal vez podamos pensar en el día en el que la OTAN imponga una zona de exclusión aérea sobre Arabia Saudí para proteger a los chiíes en la provincia oriental, mientras los drones del Pentágono lanzan una alfombra de misiles Hellfire sobre esos miles de arrogantes, medievales, corruptos, príncipes de la Casa de Saud. No, no sucederá.
Más de una década después del comienzo de la guerra contra el terror, el mundo se presenta como sigue: una audiencia perezosa, virtualmente mundial, hastiada, deslumbrada y entretenida de distracción en distracción, impotentemente adicta a la deshonrosa exhibición de atrocidades de la pornografía bélica.
Pepe Escobar / Rebelión
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Tomado: Rebelión.org
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28 mar 2012
La ciudad de Kabul en la actualidad es un filme de horror
La reconstrucción salvaje ha transformado a la ciudad destruida por las guerras en una capital desfigurada en la que las mansiones que simbolizan las riquezas amasadas con el tráfico de drogas y la corrupción se mezclan con chozas de barro y montañas de escombros. Solo permanecen iguales las barracas trepadas en las colinas que circundan a la ciudad.
Pensé que no podría encontrar un lugar más terrible que la “Green Zone” de Bagdad, me equivocaba.
En Kabul la zona de las embajadas se ha convertido en un lugar infernal. Recorriendo los diferentes corredores armados con lajas de cemento que la globalización ha vuelto familiares en todos los sitios en conflicto uno parece encontrarse en el escenario de un filme de horror en el que los únicos signos reconocibles son las patentes de las embajadas. Algunas apenas están construidas, como la de India, laminada (así parece desde lejos) en gris plateado con cúpulas de vidrio, que muchos piensan que no durarán mucho (en el sentido de que pueden ser objeto fácil de un atentado).
Por otra parte esta “bunkerización” no garantiza la seguridad, a menudo se producen enfrentamientos en las zonas limítrofes. Una zona militar con muros recubiertos de rollos de alambre laminado se extiende a ambos lados de una de las calles que atraviesan la zona. Los automóviles no pueden entrar y los que lo hacen deben atravesar permanentemente retenes militares. En gran parte sin embargo la seguridad se ha confiado a empresas privadas que también emplean a afganos (como los que protegen la embajada italiana) además de contratistas extranjeros. Este es un lugar ideal para los negocios de los contratistas. Especialmente porque pocos se fían del ejército y de la policía afganos alimentados por las milicias de los señores de la guerra, traficantes de droga, más allá de los mismos exponentes del gobierno de Karzai.
Luego de cuatro años de ausencia Kabul está irreconocible. Y no por las nubes de polvo que se levantan en las calles de tierra. La reconstrucción salvaje ha transformado a una ciudad destruida por la guerra en una capital desfigurada en la que mansiones de una arquitectura discutible que hace gala de ventanas de colores y de columnas “romanas” -símbolo de la riqueza acumulada con el tráfico de droga y la corrupción- se mezclan con las chozas de barro y montones de basura. Solo permanecen las mismas las barracas implantadas en las colinas que rodean a la ciudad.
Riqueza (de pocos) y pobreza (de la mayor parte de la población) se han profundizado. Es para preguntarse adónde han ido a parar los dineros de los donantes. Es apenas un misterio aparente si se tiene en cuenta que Afganistán es uno de los países más corruptos del mundo, después de Somalia.
Y todavía es peor la suerte de las mujeres: la peor decisión ha sido la del Ulema a través de un documento que permite al marido castigar a la mujer si no respeta la Sharia y prohibe a las mujeres acercarse a desconocidos y hablar con ellos. El documento ha sido avalado por Karzai para apoyar las negociaciones con los talibanes, que interrumpierron las conversaciones con los estadounidenses tras la masacre de Kandahar. Para evitar polémicas, el documento en su versión inglesa se ha retirado de la web del gobierno.
La contraofensiva del presidente Karzai ha sido una convocatoria a los funcionarios religiosos y a los jefes de las tribus para que alienten la educación de las chicas, considerada “vital” para Afganistán. Según datos difundidos por el Ministro de Educación, Ghulan Faruk Wardak, en 2010, había 8,4 millones de chicos que concurrían a la escuela, de los cuales un 30% eran mujeres. Pero hay aún 9,5 millones de chicos sin escolaridad. Si bien en la época de los talibanes las chicas no podían ir a la escuela, la discriminación es aún alta. Por otra parte se han vuelto a poner de moda los castigos como la lapidación y la flagelación, una mujer de 22 años ha sido ahorcada recientemente en la provincia de Ghur. Evidentemente el compromiso de Italia de reconstruir el sistema judicial no ha producido los efectos esperados.
Castigos y violencia: las mujeres desesperadas se suicidan inmolándose, víctimas de violaciones grupales (una pequeña de ocho años fue violada cuando regresaba de la escuela), muchachas desfiguradas con ácido. La violencia contra las mujeres sigue aumentando, según la Comisión Independiente por los Derechos Humanos. Son hechos terribles, pero las familias tienen miedo de denunciarlos. A menudo se castiga a las propias víctimas de la violencia. Como sucedió a Gulnaz, una muchacha de 21 años que había sido violada por el primo del marido, un hombre poderoso que además la había embarazado, fue condenada a 20 años de prisión por adulterio, condena reducida luego a 12 años y posteriormente a tres por la Corte de Justicia. Una condena que habría evitado casándose con el violador. Sin embargo en diciembre salió de la cárcel amnistiada por Karzai. Quien obtuvo la amnistía fue la abogada estadounidense Kimberley Motley que decidió asumir la defensa de Gulnaz. Kimberley Motley vive desde hace cuatro años en Kabul, donde ejerce su profesión de abogada y ha logrado (única extranjera) la posibilidad de defender a los afganos ante los tribunales.
Esto es Afganistán, luego de diez años de ocupación y ante la próxima retirada de las tropas internacionales deseada por la mayoría de los afganos: el 74% según el Washington Post, muchos más según las personas con quienes hablamos en Kabul. Aunque son muchos también los que dudan sobre la anunciada retirada de Afganistán porque quedarán sin embargo las bases militares.
Giuliana Sgrena / Rebelión
Fuente: Il Manifesto
Tomado: CubaDebate.cu
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21 mar 2012
La cultura de un ejército
Esa cultura, ¿consiste sólo en la moral de combate? Pareciera que sí para las fuerzas armadas de EE.UU. Y para sus gobiernos: W. Bush autorizó la tortura y se recuerda cómo se aplicó en Abu Ghraib a ciudadanos inermes. Obama autorizó las ejecuciones extrajudiciales, que comandos especiales practican en Iraq, Irán, Afganistán y no sólo. No debiera sorprender entonces que efectivos estadounidenses hayan ejecutado el domingo que pasó -y porque sí, no en el campo de batalla- a diesiséis civiles afganos en la sureña provincia de Kandahar.
Entre las víctimas había nueve niños, uno de ellos de dos años de edad. “¿Era este niño un talibán?”, preguntó Gul Bashra, su madre. “Todavía no he visto a un talibán de dos años de edad. No hay talibán aquí. Ellos (los estadounidenses) siempre nos están amenazando con perros y con incursiones nocturnas de helicópteros”, subrayó (AP, 11-3-12). Varios pobladores de las dos aldeas donde se produjo la matanza atestiguaron que los soldados entraron borrachos, pero eso no explica todo. Además, el alcohol estaría acompañado por una sensación de impunidad.
Esto también se explica. El 19 de noviembre del 2005, un grupo de marines masacró a 24 iraquíes desarmados en Haditha, una ciudad de la provincia de Al Anbar del occidente de Irak, niños, mujeres y ancianos entre ellos. Una corte marcial desestimó los casos de siete de los ocho efectivos juzgados y el sargento Frank Muterich, el único bajo proceso, se declaró culpable de negligencia en el cumplimiento del deber y se descartó el cargo inicial de homicidio involuntario. Como el resto de los involucrados, el sargento no pasará un solo día en la cárcel, aunque haya reconocido que ordenó a sus hombres “tiren primero y pregunten después” (www.nyti mes.com/27-1-12).
Hay matanzas que ni siquiera pasan a la justicia militar. El New York Times informó que en el 2008 dos marines al frente de un pelotón se dedicaron a balacear indiscriminadamente a coches y pasantes afganos a lo largo de 16 kilómetros matando a 19 civiles e hiriendo a otros 50. Adujeron que habían sido tiroteados y que tuvieron que defenderse. Ninguno fue procesado. Un cable diplomático dirigido al Departamento de Estado que filtró Wikileaks revela que en el 2006, en Irak, efectivos estadounidenses allanaron varias casas y ejecutaron a un hombre, cuatro mujeres, dos niños y tres infantes no precisamente talibanes (//wikileaks.org/cable/2006/04/06). Nadie fue acusado, nadie fue condenado.
Estas matanzas se han repetido a lo largo de toda la ocupación de Afganistán y es notoria la benevolencia con la que el Pentágono acepta y aun confirma las falsas explicaciones de sus autores. Pero hay un caso diferente que de algún modo las sintetiza: el descubrimiento de un grupo de soldados que se juramentaron en secreto para matar civiles iraquíes y afganos por deporte. Se desconoce el número exacto de víctimas que tienen en su haber (www.nytimes.com, 3-10-10). Solían descuartizarlas, fotografiar sus restos y llevarse un dedo, algún diente, como trofeo (www.rollingstone.com, 27-3-11).
Los elementos del autobautizado “Kill Team” fueron procesados y recibieron penas relativamente menores en relación a sus crímenes; excepto el sargento Calvin Gibbs, jefe del grupo, que fue condenado a perpetua pero podrá salir en libertad bajo palabra en menos de diez años (www.guardian.co.uk, 11-11-11).
El presidente afgano Hamid Karzai calificó la masacre de Kandahar de “verdadero asesinato” y exigió una investigación a fondo. El general John Allen, jefe de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés) de los ocupantes, se apresuró a declarar su absoluta dedicación a “asegurar que todo aquel que sea hallado culpable sea considerado plenamente responsable” de los hechos (www.isaf.nato.int, 11312). El escándalo provocó otras manifestaciones de alto nivel.
El presidente Obama convirtió a la matanza en otra cosa: “El incidente -dijo- es trágico y horrible y no representa la índole excepcional de nuestros militares ni el respeto que tiene EE.UU. por el pueblo de Afganistán” y reiteró su voluntad de que se investiguen los hechos con rapidez (//uk.news.yahoo.com,
11-3-12). El secretario general de la ONU Ban Ki-moon expresó su tristeza y destacó: “Seguiremos urgiendo a todas las autoridades y al personal militar que están empeñados en estas operaciones que presten el máximo cuidado a la protección de la población civil” (Reuters, 14-3-12).
Se percibe “la índole excepcional” de la fuerzas armadas de EE.UU. y cómo cuidan a los civiles del país invadido. Porque las masacres cometidas son la lógica consecuencia del entrenamiento que reciben y del desprecio por el diferente, por el Otro, así como de algunas cosas más que pervierten la cultura social de la primera potencia del mundo.
Fuente: Página 12.com.ar
Tomado: CubaDebate.cu
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13 mar 2012
Afganistan manifiesta contra Barack Obama
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| Manifestaciones contra Estados Unidos en Afganistan. (Foto: Archivo Efe |
Este es el primer acto de protesta en una ciudad del país tras la matanza de 16 civiles afganos el domingo pasado.Los manifestantes corearon consignas en contra del presidente norteamericano, Barak Obama, y pidieron que el militar sea entregado a las justicia afgana.
Este baño de sangre se produce unas pocas semanas después de la incineración de ejemplares del Corán por soldados norteamericanos en la base estadounidense de Bagram, al norte de Kabul, acto considerado como una blasfemia que había desencadenado una ola de violentas manifestaciones antinorteamericanas con más de 40 muertos, en todo el país.
Los manifestantes gritaban "¡Muerte a Estados Unidos, muerte a Obama!", reclamando que el culpable de la matanza sea juzgado en público en Afganistán.
"El Jihad (guerra santa) es la única forma de echar a los invasores norteamericanos fuera de Afganistán", se leía en uno de los carteles que llevaban los manifestantes, así como divisas hostiles a Estados Unidos y a su presidente Barack Obama. La manifestación bloqueó además la ruta principal entre Jalalabad y la capital Kabul.
teleSUR - Efe-Afp/KMM
Tomado: Telesurtv.net
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18 feb 2012
Afganistán sigue en nuestro recuerdo, sigue doliendo
A día de hoy, para toda la gente pensante es cada vez más evidente que el envío de tropas soviéticas a la República Democrática de Afganistán fue un paso correcto y bien meditado del gobierno de la URSS, para garantizar la seguridad de nuestras fronteras meridionales.
Los soldados soviéticos cumplieron con honor su deber internacionalista. Debemos de estar orgullosos de nuestros héroes. Algunos llegaron a Afganistán cumpliendo órdenes, otros bajo el dictado del corazón, para ayudar a un pueblo hermano que había caído bajo el rodillo de la globalización imperialista. No llegaron con ánimo de conquista, lucharon y murieron por la independencia y soberanía de la República de Afganistán, demostrando su arrojo y heroísmo. Honor y loas para ellos por aquello, y para muchos, gloria eterna.
El 15 de febrero de 1989, hace ahora justo 23 años, las tropas soviéticas abandonaron Afganistán. Nuestros soldados salían rodeados de flores y sonrisas, rindiendo los últimos honores a los caídos. Muchos de ellos fueron condecorados con órdenes y medallas, a 86 se les concedió el título de Héroe de la Unión Soviética, de los que 26 fueron a título póstumo.
De que no se trató de una guerra de conquista dan fe las siguientes cifras: solo en la segunda mitad de 1989 las tropas soviéticas destruyeron 417 caravanas con armamento proveniente de Paquistán e Irán. Entre los trofeos: 1000 unidades de artillería antiaérea, más de 30 mil proyectiles a reacción, más de 700 morteros y 25 mil minas, una enorme cantidad de fusiles y munición.
Hace 23 años que salimos de esa guerra. ¿Qué quedó?
Sin la ayuda de la URSS, y luego de Rusia, el gobierno de Najibullah resistió 3 años. De no ser por la traición de Yeltsin y Gorbachov y su entorno, tendríamos en Afganistán un país amigo del que no nos llegaría ese flujo de narcóticos.
La guerra en Afganistán continúa. Es la guerra del capitalismo mundial por áreas de influencia y recursos naturales, contra un pueblo afgano amante de la paz, es la guerra por la creación de un nuevo foco de tensión en los límites del sur de Rusia.
Por desgracia, esa hermandad afgana de participantes en actos bélicos se fue completando como resultado de nuevas guerras y conflictos, surgidos en el propio territorio de la antigua URSS y en la misma Rusia.
Como resultado de la criminal destrucción de la URSS, los veteranos de la contienda afgana se vieron humillados y difamados.
El tiempo nos acabó dando la razón a aquellos que advertíamos de que en las condiciones creadas, nuestro país solo tiene dos fieles aliados: al Ejército Soviético y su Flota. Por desgracia la comprensión de esto llega muy tarde.
La memoria de los caídos en Afganistán sigue y seguirá presente en nuestros corazones. Nuestra más profunda reverencia a esas madres que educaron a unos hijos dispuestos a sacrificarse por la vida en la Tierra. ¡Gloria eterna a nuestros héroes!
El deber de la sociedad es prestar ayuda con arreglo a sus posibilidades, a aquellos soldados que recibieron heridas, a aquellos que tomaron parte en los conflictos locales en el territorio de nuestro país y más allá de sus fronteras, devolverles los privilegios que les fueron retirados, el honor y la dignidad de los Defensores de la Patria.
Hoy volvemos a pronunciarnos en defensa de nuestro ejército, contra la criminal “reforma militar” en Rusia. Hoy volvemos a estar preocupados, confiando en no llegar tarde.
Ziuganov / Fuente: GazetaPravda.ru
Tomado: La República.es
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10 feb 2012
Robotizando la guerra
El presidente Obama confirmó que EE.UU. ataca la zona tribal del noroeste de Pakistán con aviones no tripulados (ANT) (www.bbc.co.uk, 31112). No es una novedad desde que esa forma de intervención militar comenzó en el 2004, pero es la primera admisión oficial de su existencia. De hecho, los bombardeos con ANT se cuadruplicaron con creces bajo el gobierno estadounidense actual en relación con la era W. Bush. El Pentágono está desarrollando un nuevo tipo de guerra para evitar futuras invasiones.
Los ANT son relativamente baratos, en especial si su costo se compara con el del caza F35, el más avanzado hasta ahora que produce la Lockheed Martin: unos 300 millones de dólares cada unidad. Pueden volar largas distancias y cruzar cualquier frontera sin peligro para la tripulación, porque no la tiene, permanecer en el aire mucho tiempo y los manejan electrónicamente militares cómodamente sentados en bases que a veces están muy lejos del objetivo, por ejemplo en Nevada, EE.UU. Son capaces de despegar y aterrizar en la cubierta de los portaaviones y se trabaja en un modelo que pueda aterrizar sin control humano. No es casual que conserven un lugar destacado en los presupuestos de guerra estadounidenses pese a los recortes anunciados.
El Pentágono ha destinado bases para los ANT en buena parte del mundo: se estima que son 60, por ahora, y se conoce que algunas funcionan en Djibuti, los Emiratos Arabes Unidos, Afganistán, las islas Seychelles. El capturado en Irán prueba que también se utilizan en misiones de espionaje. Son ideales para violar espacios aéreos ajenos y, además de los paquistaníes, los vienen sufriendo los yemenitas.
Obama se apresuró a señalar que la mayoría de las víctimas causadas por los ANT en Pakistán figuraban en “una lista de terroristas” y que las bajas civiles “no son grandes”. Como, salvo excepciones, no se conocen sus identidades, puede que sí y puede que no. John Brennan, asesor principal del mandatario en materia de contraterrorismo, llegó a afirmar el año pasado que el número de muertes de civiles era igual a cero (www.latyimes.com, 29611). Hay informaciones que lo contradicen rotundamente.
La oficina de periodismo de investigación de la City University de Londres advirtió el año pasado que al menos 175 niños figuraban entre las más de dos mil víctimas de los ANT hasta ese momento (www.thebureauinvestigates.com, 10811). La institución –que durante cuatro meses llevó a cabo un trabajo de campo en Waziristán, la zona lindante con Afganistán que sobre todo padece las incursiones programadas a miles de kilómetros de distancia– subraya en sus estudios más recientes que los ataques se dirigen también a quienes procuran rescatar a los heridos, a reuniones tribales, funerales y bodas (4212). Amnesty cuestionó la legalidad de estas incursiones que violan la soberanía nacional de Pakistán. La Casa Blanca las justifica con su habitual desparpajo: “... de acuerdo con el derecho internacional, tenemos la autoridad para actuar contra Al Qaida y sus fuerzas asociadas”, dijo Brennan (www.nytimes.com, 17911). “Las fuerzas asociadas” son las mismas que entrenó y financió la CIA para expulsar a los soviéticos de Afganistán.
Hace más de tres años que Noor Behrman, nativo de Waziristán, documenta fotográficamente el impacto de los misilazos de los ANT. “A veces él llega al lugar pocos minutos después de la explosión, deja la cámara a un lado y se ocupa primero de revisar los escombros en busca de sobrevivientes. Un trabajo peligroso y desagradable. Los ANT suelen atacar de nuevo minutos después, de manera que escarbar para ver si hay heridos es arriesgado”, registra The Guardian (17711). Las conclusiones de Behram son terminantes: “Por cada 10 o 15 personas muertas, tal vez abaten a un militante. No cuento cuántos talibán han caído. Cuento cuántos niños, mujeres, gente inocente, han caído”.
Washington ensaya otro artefacto de la guerra a distancia que confiere a los bombardeos aéreos de la Primera Guerra Mundial la calidad de experiencia infantil. Este nuevo robot es el “Vehículo 2 de tecnología hipersónica”, un proyectil capaz de alcanzar un objetivo en cualquier punto del planeta en menos de una hora: estará dotado de una velocidad ocho veces superior a la del sonido y podrá volar 21.000 km en 60 minutos (www.wired.com, 171112). Para qué desperdiciar marines en la ocupación de países ajenos.
Concurren a ese fin los operativos clandestinos de las fuerzas especiales, 60.000 efectivos distribuidos en 120 naciones, es decir, casi dos tercios de los países de la Tierra (www.tomdispatch.com, 5212), que también se dedican a vulnerar soberanías nacionales convirtiéndolas en un papel usado, inútil, sin lugar.
Juan Gelman.
Tomado: Página 12.com.ar
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9 feb 2012
La CIA permanecerá en Irak y Afganistán
Funcionarios del Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) afirman que la nación tendrá una “presencia clandestina” en Afganistán e Irak, basada en una combinación de espías y fuerzas de operaciones especiales, tras la salida de las tropas convencionales de ambos países, según reseña este miércoles el diario The Washington Post.
De acuerdo con el rotativo, la medida forma parte de un plan del presidente Barack Obama con el que busca proteger sus intereses en países donde desató guerras en la última década.
Añade que las estaciones norteamericanas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Bagdad y Kabul seguirán siendo, durante los próximos años, los mayores puestos de la agencia en el extranjero.
El diario señala que la presencia de la CIA se dará aún cuando reduzca la dotación de su personal, como parte de los programas de Estados Unidos para desarrollar en esos países fuerzas militares, para enfrentar a grupos de la denominada insurgencia.
El comandante de Operaciones Especiales que dirigió el ataque donde fue asesinado Osama Bin Laden, William McRaven, afirmó que no tiene “dudas de que las fuerzas de Operaciones Especiales serán las últimas en abandonar Afganistán (…) Fuimos los primeros que entramos”.
De acuerdo con The Washington Post, funcionarios estadounidenses alegaron que en algunos casos los equipos de la CIA y de Operaciones Especiales podrían dividir el territorio para atacar sus objetivos.
“La retirada de las fuerzas militares estadounidenses de Irak en diciembre ha cambiado el énfasis de la CIA allí hacia el espionaje más tradicional: la vigilancia de los acontecimientos bajo un gobierno cada vez más antagonista, la supresión de los grupos afiliados a Al Qaeda y la contención de la influencia de Irán”, agregó el diario.
Fuerzas de la CIA fueron los primeros efectivos de Estados Unidos que entraron en Afganistán después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, antes de la llegada de las tropas convencionales en octubre de ese año.
La “presencia clandestina”, según el medio, de tropas norteamericanas continuará hasta 2014 luego de la retirada de todos los soldados estadounidenses.
La invasión militar estadounidense en Afganistán comenzó en octubre de 2001 bajo la excusa de proteger a la población civil atrapada en el conflicto y con el argumento de responder al atentado que recibieron las Torres Gemelas en Nueva York y el Pentágono en Washington, el 11 de septiembre de ese mismo año.
Desde ese momento miles de civiles han muerto, así como también más de dos mil soldados estadounidenses han perdido sus vidas.
Por otra parte, en Irak al menos 162 mil personas fallecieron de forma violenta desde la invasión de Estados Unidos en marzo de 2003 hasta 2011. El pasado 18 de diciembre, EE.UU. declaró concluida la retirada de sus tropas de Irak, en cumplimiento del acuerdo firmado entre Washington y Bagdad en 2008, que estipulaba como fecha límite para la salida de las tropas finales de diciembre pasado.
teleSUR – Efe – Prensa Latina / sa – FC
Tomado: La República.es
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5 feb 2012
Diálogos curiosos
El presidente afgano Hamid Karzai está algo desesperado: los talibán no quieren negociar con él, se aprestan a hacerlo con la Casa Blanca y para ese fin abrieron una oficina política en Qatar. El comando talibán confirmó su disposición a dialogar con Washington pero nunca con el gobierno “ilegal y sin autoridad” de Afganistán (www.dailytimes.com.pk, 1/2/12). Hace dos años que la administración Obama procura alcanzar algún tipo de acuerdo con los insurgentes para que cesen sus acciones militares y esto contradice el triunfalismo de que hace gala el Pentágono sobre el desarrollo de una guerra que dura ya más de una década. “A pesar de las incompatibilidades, se abre el camino para una interlocución EE.UU.-talibán”, titula el New York Times una nota sobre el tema (11/1/12).
El secretario de Defensa Leon Panetta declaró el miércoles que EE.UU. espera poner fin a sus misiones de combate a mediados del 2013, más de un año antes de lo planeado, para limitar su papel “al entrenamiento, asesoramiento y asistencia (aunque) esto no significa que no estaremos preparados para combatir... porque siempre debemos estar en condiciones de defendernos”, advirtió (www.washingtonpost.com, 2/1/12). Pareciera un deseo que la realidad cohíbe: el ejército y la policía de Afganistán, que se harían cargo de las tareas de seguridad en el 2014, han dado muestras de ineptitud, señales de corrupción y están eventualmente infiltradas por los insurgentes. La violencia sigue imperando en el país y aumenta el número de bajas, tanto afganas como estadounidenses.
Es cierto que las tropas de la OTAN dirigidas por EE.UU. han recuperado algunos territorios en poder del talibán, pero lo conseguido es insuficiente para garantizar la continuidad del gobierno de Karzai. Así lo afirma un documento top secret de los 16 organismos de inteligencia, el National Intelligence Estimate (NIE) más reciente, del que dieron cuenta medios británicos cono la BBC y el Times de Londres. Esta evaluación sobre el curso de la guerra en Afganistán concluye que se encuentra en punto muerto, que los insurgentes no han perdido capacidad de lucha y que el gobierno de Kabul, instalado por EE.UU., podría no sobrevivir a la retirada de las tropas invasoras (www.latimes.com, 11/1/12). El NIE contrasta de manera terminante con las afirmaciones optimistas del Pentágono y ha echado leña al fuego del debate entre la Casa Blanca y los mandos militares acerca del ritmo de la retirada de las tropas.
El vicepresidente Joe Biden, otros altos funcionarios y varios congresistas han manifestado su preocupación por el elevado costo de la guerra: el año pasado cayeron más de 400 efectivos estadounidenses y la inversión superó los 100.000 millones de dólares, hechos que, sumados a la crisis económica, la desocupación, los desalojos, tornan vidriosa la campaña por la reelección de Obama. Pujan, entonces, por una retirada rápida, pero las cien páginas del documento del Consejo de Seguridad Nacional aconsejarían lo contrario: “Muchos afganos se preparan para un eventual retorno del talibán. Los talibán consideran que, cuando desaparezca la OTAN, su victoria será inevitable”, subraya el NIE (www.guardian.co.uk, 3/2/12).
El diálogo que Washington intenta no ha salido aún de encuentros que exploran la posibilidad de establecer “medidas de confianza”, como la debatida liberación de cinco jefes talibán detenidos en Guantánamo. Este nuevo elemento estratégico entraña consecuencias significativas a nivel internacional para los esfuerzos de la Casa Blanca destinados a terminar un conflicto bélico que no gana. En el plano interior, “Obama pelea por su reelección en un clima de fuerte oposición a la guerra y de la exigencia de recortes del presupuesto federal” (www.kansascity.com, 11/1/12). En el fondo, esta tentativa de reconciliación revela en parte que Washington reconoce que la insurgencia talibán continuará después de la retirada de las tropas con vistas a la retoma del poder.
El ex embajador en Turquía Marc Grossman, enviado especial a Pakistán y Afganistán, encabeza esta difícil tarea asistido por funcionarios del Pentágono, el Departamento de Estado y la CIA. Hace un mes se reunieron en Bonn los representantes de decenas de países para impulsar una componenda política en Afganistán y la iniciativa agonizaba por el rechazo de Karzai hasta que la Casa Blanca doblegó su resistencia. “Dado que EE.UU. y la OTAN anunciaron ya que en el 2014 retirarían de Afganistán la mayoría de sus tropas, la búsqueda de algún tipo de acuerdo político entre el nuevo gobierno y los talibán se ha convertido en un imperativo para el gobierno (de Obama)” (www.nytimes.com, 11/1/12). Revive en la memoria un hecho que se considera histórico: desde los tiempos de Alejandro Magno, nadie ha podido ocupar Afganistán. Ni siquiera Alejandro Magno.
Juan Gelman.
Tomado: Página 12.com.ar
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27 ene 2012
Un incidente diurético
El soldado afgano que el viernes 20 mató a cuatro efectivos franceses e hirió a una docena o más –ocho se encuentran graves– no era un recluta talibán, como pretendió un comunicado triunfalista: el hombre había visto el documental de 40 segundos que alguien subió al blog TMZ y que muestra a cuatro marines sonrientes orinando los cadáveres de presuntos enemigos. Para el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, el hecho arroja serias dudas sobre la eficacia del entrenamiento que las tropas de la OTAN imparten al naciente ejército afgano y podría adelantar el regreso de los 3600 militares de su país estacionados en el país asiático.
Se puede considerar que esa profanación es una más de las perpetradas a los afganos, talibán o no, presos en Abu Ghraib, o cercados en Fallujah por las tropas de la OTAN que incluso utilizaron gases venenosos y mataron talibán y civiles por igual sin distinción alguna. Sólo que es un síntoma de otra naturaleza: aumenta el número de tropas aliadas muertas por los mismos que entrenan. El muy británico The Guardian publicó una lista, más bien escueta, de esa clase de guerra interna: el 3 noviembre del 2009, un policía afgano eliminó desde el techo de una vivienda a cuatro soldados británicos, hirió a ocho y logró escapar; en 2010, un soldado afgano asesinó a tres británicos en la provincia de Helmand, y un policía a ocho soldados estadounidenses durante un entrenamiento en Nangahar antes de suicidarse.
Estos incidentes fueron in crescendo en el 2011. El 18 de febrero, un soldado afgano ametralló a tres soldados alemanes en la provincia de Baghlan; el 27 de abril, un piloto muy experimentado de la fuerza aérea de Afganistán disparó contra un grupo reunido en Kabul, la capital, dando muerte a ocho efectivos de EE.UU. y a un contratista civil antes de ser derribado; el 9 de noviembre, las víctimas fueron tres soldados australianos y el 29 de diciembre, dos militares de la Legión Extranjera francesa. Se estima que el número total de efectivos aliados caídos en sucesos similares asciende a 57. ¿A qué se debe esta reacción? ¿Raptos de locura? ¿Patriotismo recuperado? ¿El stress post-traumático del combate, como proponen especialistas de la OTAN?
El Pentágono decidió investigar las razones y resultaron bien otras. Por ejemplo, la extrema arrogancia, los abusos y “el trato rudo” que los soldados afganos reciben de los instructores extranjeros. El informe asimismo califica de “profunda deshonestidad intelectual” la afirmación del comando de la OTAN de que son extremadamente raras las muertes de sus efectivos a manos de soldados o policías afganos. La de los cuatro franceses el viernes 20 –dice– “refleja una creciente amenaza sistemática de homicidios (entre ‘aliados’ de una magnitud sin precedente en la historia militar moderna)” (www.guardian.co.uk, 20-1-12). Y advierte que el problema es tan serio que “está provocando una crisis de seguridad y de confianza entre los occidentales que entrenan y trabajan con las Fuerzas Afganas de Seguridad Nacional”. Los efectivos alemanes de Baghlan se niegan a patrullar con los afganos. Tuvieron ya bastante con tres bajas.
Un informe del científico conductista Jeffrey Bordin señala que la mayoría de estos “asesinatos fratricidas” –así los llama– son producto de “una profunda animosidad estimulada por conflictos sociales y personales” (www.michaelyon-online.com, 12-5-11). El Dr. Bordin entrevistó a 623 miembros de las fuerzas de seguridad afganas, 215 soldados estadounidenses y 30 intérpretes afganos que trabajan para éstos y encontró que el desprecio y la incomprensión imperan por igual en instructores y entrenados. Subraya que se trata de “una crisis de incompatibilidad cultural”, pero el problema admite otras complejidades.
“Los soldados de EE.UU. no escuchan, son demasiado violentos, imprudentes, intrusivos, soberbios, profanos, aprovechados que se ocultan detrás de una tecnología de vanguardia... los civiles pagan cuando uno de los suyos cae”, fueron algunas opiniones de efectivos afganos recogidas por el investigador. La otra parte no se quedó corta: los soldados afganos “son cobardes, incompetentes, obtusos, ladrones, complacientes, holgazanes, drogradictos, radicales traidores y asesinos”, espetaron los soldados estadounidenses. Ni el gobierno de Karzai, ni los mandos de la OTAN han logrado frenar semejante hostilidad.
Esta situación podría tener consecuencias políticas no triviales. La Casa Blanca y su aliados vacilan en abandonar Afganistán con una población civil cargada de odio a los ocupantes y fuerzas de seguridad permeadas por el mismo sentimiento. La creación de un ejército afgano operativo contra los talibán es la base fundamental del designio de Obama, tantas veces reiterado, de retirar sus tropas a fines del 2014. ¿Lo hará?
Juan Gelman.
Tomado: Página 12.com.ar
13 ene 2012
La paz mundial pende de un hilo
Ayer tuve el gusto de conversar sosegadamente con Mahmoud Ahmadinejad. No lo había visto desde septiembre del 2006, hacía más de cinco años, cuando visitó nuestra Patria para participar en la XIV Cumbre del Movimiento de Países No Alineados que tuvo lugar en La Habana, donde se eligió por segunda vez a Cuba como Presidente de esa organización por el tiempo establecido de tres años.
Yo había enfermado gravemente el 26 de julio de 2006, mes y medio antes de la misma y apenas podía sentarme en la cama. Varios de los más distinguidos líderes que asistían al evento tuvieron la amabilidad de visitarme. Chávez y Evo lo hicieron más de una vez. Un mediodía lo hicieron cuatro a los que siempre recuerdo: Kofi Annan, Secretario General de la ONU; un viejo amigo, Abdelaziz Buteflika, Presidente de Argelia; Mahmoud Ahmadinejad, Presidente de Irán; y un Viceministro de Relaciones Exteriores del gobierno de China y actual Canciller de ese país, Yang Jiechi, en representación del líder del Partido Comunista y Presidente de la República Popular China, Hu Jintao. Fue realmente un momento de importancia para mí que con gran esfuerzo reeducaba la mano derecha que había sufrido un serio accidente en la caída en Santa Clara.
Con los cuatro comenté aspectos de los problemas que el mundo afrontaba en aquellos instantes. Estos, ciertamente, se han ido tornando cada vez más complejos.
En el encuentro de ayer observé al Presidente iraní absolutamente sosegado y tranquilo, indiferente por completo a las amenazas yankis, confiado en la capacidad de su pueblo para enfrentar cualquier agresión y en la eficacia de las armas, que en gran parte producen ellos mismos, para ocasionar a los agresores un precio impagable.
En realidad del tema bélico apenas habló, su mente se concentraba en las ideas expuestas en la conferencia impartida en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, centrada en la lucha por el ser humano: “caminar hacia llegar y lograr la paz, la seguridad, el respeto y la dignidad humana como un deseo de todos los seres humanos a lo largo y ancho de la historia.”
Estoy seguro de que, por parte de Irán, no deben esperarse acciones irreflexivas que contribuyan al estallido de una guerra. Si esta inevitablemente se desata, será fruto exclusivo del aventurismo y la irresponsabilidad congénita del imperio yanki.
Pienso por mi parte que la situación política creada en torno a Irán y los riesgos de una guerra nuclear que de ella emanan y a todos involucra -posean o no tales armas-, son sumamente delicados porque amenazan la propia existencia de nuestra especie. El Oriente Medio se ha convertido en la región más conflictiva del mundo, y el área donde se generan los recursos energéticos vitales para la economía del planeta.
El poder destructivo y los sufrimientos masivos que originaban algunos de los medios utilizados en la Segunda Guerra Mundial motivaron una fuerte tendencia a prohibir algunas armas como los gases asfixiantes y otras empleadas en aquella guerra. Sin embargo, las pugnas de intereses y las enormes ganancias de los productores de armas los llevó a la confección de armamentos más crueles y destructivos, hasta que la tecnología moderna aportó el material y los medios cuyo empleo en una guerra mundial conducía al exterminio.
Sostengo el criterio, sin dudas compartido por todas las personas con un sentido elemental de responsabilidad, de que ningún país grande o pequeño tiene el derecho a poseer armas nucleares.
Nunca estas debieron usarse para atacar dos ciudades indefensas como Hiroshima y Nagasaki, asesinando e irradiando con horribles y duraderos efectos a cientos de miles de hombres, mujeres y niños, en un país que ya estaba militarmente vencido.
Si el fascismo obligaba a las potencias coaligadas contra el nazismo a competir con ese enemigo de la humanidad en la fabricación de tal arma, finalizada la guerra y creada ya la Organización de Naciones Unidas, el primer deber de esa organización era prohibir tal arma sin excepción alguna.
Pero Estados Unidos, la potencia más poderosa y rica, impuso al resto del mundo la línea a seguir. Hoy posee cientos de satélites que espían y vigilan desde el espacio a todos los habitantes del planeta. Sus fuerzas navales, aéreas y terrestres están equipadas con miles de armas nucleares, manejan a su antojo, a través del Fondo Monetario Internacional, las finanzas y las inversiones del mundo.
Si se analiza la historia de cada una de las naciones de América Latina, desde México hasta la Patagonia, pasando por Santo Domingo y Haití, podrá observarse que todas, sin una sola excepción han sufrido durante doscientos años, desde los inicios del siglo XIX hasta hoy, y de una u otra forma están sufriendo cada vez más los peores crímenes que el poderío y la fuerza pueden cometer contra el derecho de los pueblos. Escritores brillantes surgen en creciente número: uno de ellos, Eduardo Galeano, autor de “Las venas abiertas de América Latina”, que describe lo anterior, acaba de ser invitado a inaugurar el prestigioso Premio Casa de Las Américas, como un reconocimiento a su relevante obra.
Los acontecimientos se suceden con increíble rapidez; pero la tecnología los transmite al público de forma aún más rápida. Un día cualquiera, como el de hoy, noticias importantes se suceden con extraordinario ritmo. Un despacho cablegráfico fechado ayer 11, recoge la siguiente noticia textual: “La presidencia danesa de la Unión Europea afirmó el miércoles que una nueva serie de sanciones europeas más severas contra Irán se decidirá el 23 de enero en razón de su programa nuclear, apuntando no sólo el sector petrolero sino también al banco central.
“‘Iremos más lejos a la vez en lo que se refiere a las sanciones petroleras y contra las estructuras financieras’” dijo el jefe de la diplomacia danesa Villy Soevndal, durante un encuentro con la prensa extranjera. Puede apreciarse con claridad que, a fin de impedir la proliferación nuclear, Israel puede acumular cientos de ojivas nucleares mientras Irán no puede producir uranio enriquecido al 20%.
Otra noticia sobre el tema, de una conocida y experta agencia informativa británica refiere que: “China no dio señales el miércoles de ceder terreno a las demandas de Estados Unidos de que reduzca sus compras de petróleo iraní y consideró un exceso las sanciones de Washington contra Teherán…”.
Cualquiera se asombraría de la tranquilidad con que Estados Unidos y la civilizada Europa promueven esta campaña con una pasmosa y sistemática práctica terrorista. Baste estas líneas trasmitidas por otra importante agencia europea de noticias: “El asesinato, el miércoles, de un responsable de la planta nuclear de Natanz, en el centro de Irán, cuenta tres precedentes desde enero de 2010.”
El 12 de enero de ese año: “Un físico nuclear internacionalmente reconocido, Masud Alí Mohamadi, profesor en la universidad de Teherán y que trabajaba para los Guardianes de la Revolución, murió en la explosión de una moto bomba delante de su domicilio…”.
“29 de noviembre de 2010: Majid Shahriari, fundador de la Sociedad nuclear de Irán y ‘encargado de uno de los grandes proyectos de la Organización iraní de la energía atómica’ [...] fue muerto en Teherán por la explosión de una bomba magnética fijada a su automóvil.
“El mismo día, otro físico nuclear, Fereydoun Abasi Davani, fue objeto de un atentado en condiciones idénticas cuando estacionaba su coche delante de la universidad Shahid Beheshti en Teherán, donde los dos hombres eran profesores.” -Fue solo herido.
“23 de julio de 2011: El científico Dariush Rezainejad, que trabajaba en proyectos del ministerio de la Defensa, fue muerto a balazos por desconocidos que se desplazaban en una moto en Teherán.”
“11 de enero de 2012: -es decir, el mismo día en que Ahmadinejad viajaba de Nicaragua a Cuba, para dar su conferencia en la Universidad de La Habana- El científico Mostafa Ahmadi Roshan, que trabajaba en la planta de Natanz, de la cual era vice-director para los asuntos comerciales, murió en la explosión de una bomba magnética colocada sobre su automóvil, cerca de la universidad Allameh Tabatabai, al este de Teherán”. Como en años anteriores “Irán acusó nuevamente a Estados Unidos e Israel.”
Se trata de una carnicería selectiva de brillantes científicos iraníes sistemáticamente asesinados. He leído artículos de conocidos simpatizantes de Israel que hablan de crímenes realizados por sus servicios de inteligencia, en cooperación con los de Estados Unidos y la OTAN, como algo normal.
Al mismo tiempo, desde Moscú las agencias informan que “Rusia advirtió hoy que en Siria está madurando un escenario similar al de Libia, pero alertó que está vez el ataque vendrá desde la vecina Turquía.
“El Secretario del Consejo de Seguridad ruso, Nikolai Patrushev, sostuvo que Occidente desea ‘castigar a Damasco no tanto por la represión a la oposición sino por su renuencia a interrumpir su alianza con Teherán’.”
“…en su opinión, en Siria está madurando un escenario como el de Libia, pero en esta oportunidad, las fuerzas de ataque no vendrán de Francia, Gran Bretaña e Italia sino de Turquía’.”
“Incluso, se atrevió a adelantar que ‘es posible que Washington y Ankara están ya definiendo varias opciones de zonas de exclusión de vuelo, donde ejércitos armados de rebeldes sirios podrían ser entrenados y concentrados’.”
Las noticias no solo proceden de Irán y el Oriente Medio, sino también de otros puntos del Asia Central próximos al Oriente Medio. Las mismas nos permiten apreciar la complejidad de los problemas que pueden derivarse de esa peligrosa zona.
Estados Unidos ha sido conducido por su contradictoria y absurda política imperial a problemas serios en países como Pakistán, cuyas fronteras con otro importante Estado, Afganistán, fueron trazadas por los colonialistas sin tomar en cuenta cultura ni etnias.
En este último país, que durante siglos defendió su independencia frente al colonialismo inglés, la producción de drogas se ha multiplicado desde la invasión yanki, y los soldados europeos apoyados por los aviones sin piloto y armamento sofisticado de Estados Unidos cometen bochornosas matanzas que incrementan el odio de la población y alejan las posibilidades de paz. Eso y otras inmundicias también se reflejan en los despachos de las agencias occidentales de noticias.
“WASHINGTON, 12 Enero 2012 - El secretario estadounidense de Defensa, Leon Panetta, calificó este jueves de ‘absolutamente lamentable’ el comportamiento de cuatro hombres presentados como marines norteamericanos orinando sobre cadáveres en Afganistán en un video difundido por internet.
“He visto las imágenes y encuentro el comportamiento (de esos hombres) absolutamente lamentable…”
“‘Este comportamiento es totalmente inapropiado de parte de miembros del ejército estadounidense y no refleja en ningún caso los criterios y los valores que nuestras fuerzas armadas juran respetar’…”
En realidad ni lo afirma ni lo niega. Cualquiera puede quedarse con la duda y posiblemente el mismo Secretario de Defensa.
Pero también resulta extremadamente inhumano, que hombres, mujeres y niños, o un combatiente afgano que lucha contra la ocupación extranjera, sea asesinado por las bombas de los aviones sin piloto. Algo también muy grave: decenas de soldados y oficiales pakistaníes, que cuidaban las fronteras del país, han sido destrozados por esas bombas.
En declaraciones del propio Karzai, Presidente de Afganistán, este expresó que el ultraje a los cadáveres era “’simplemente inhumano’, y pidió al gobierno estadounidense que ‘aplique el castigo más severo a quien sea, que acabe siendo condenado por este crimen’.”
Portavoces de los talibanes declararon que “‘en los diez últimos años se dieron centenares de actos similares que no fueron revelados’…”
Uno incluso siente lástima por aquellos soldados, separados de familiares y amigos, a miles de kilómetros de su propia patria, enviados a luchar en países que ni siquiera tal vez oyeron mencionar como escolares, donde les asignan la tarea de matar o morir para enriquecer a empresas transnacionales, fabricantes de armas y políticos inescrupulosos, que dilapidan cada año los fondos que se necesitan para la alimentación y la educación de los incontables millones de hambrientos y analfabetos en el mundo.
No pocos de esos soldados, víctimas de los traumas sufridos, terminan privándose de la vida.
¿Acaso exagero cuando afirmo que la paz mundial pende de un hilo?
Fidel Castro Ruz
Tomado: CubaDebate.cu
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Mensaje de Fidel: “En una guerra nuclear el daño colateral sería la vida de la humanidad” (+ Video)
30 dic 2010
El regreso del muchacho y los muchachos que no regresarán
El Presidente Barack Obama promulgó una serie de proyectos de ley durante la sesión del Congreso saliente conocida como 'lame duck'–entre las elecciones de noviembre y la renovación definitiva de los congresistas en enero. Se ganó el apodo de “Comeback Kid” (en referencia a su capacidad de recuperación y posible reelección) bajo una lluvia de artículos de prensa colmados de elogios. Pero en medio de esta sorpresa bipartidista, la guerra, tema en el que demócratas y republicanos siempre se ponen de acuerdo, fue totalmente pasada por alto. La guerra en Afganistán ya es la más larga en la historia de Estados Unidos y 2010 ha sido el año en que se registró el mayor número de bajas de soldados estadounidenses y de la OTAN.
Al momento de esta emisión, 497 de las 709 bajas de soldados de la coalición informadas en 2010 fueron soldados estadounidenses. El sitio web iCasualties.org ha rastreado cuidadosamente los nombres de los soldados muertos. No hay una lista exhaustiva de los afganos muertos. Pero hay algo que está claro: los 497 soldados estadounidenses bajo el mando de “Comeback Kid”, no regresarán.
El 3 de diciembre, el Comandante en Jefe Obama hizo una visita sorpresa a sus soldados en Afganistán, los saludó y pronunció un discurso en la Base Aérea de Bagram. Bagram es la base aérea construida por la Unión Soviética durante su intento fallido de invasión y ocupación de Afganistán. Ahora es administrada por fuerzas estadounidenses y también alberga el tristemente célebre centro de detención. El 10 de diciembre de 2002, casi ocho años antes de la fecha en que Obama pronunciara su discurso allí, un joven afgano llamado Dilawar fue asesinado a golpes en Bagram. La terrible experiencia de su arresto por error, su tortura y asesinato fue reflejada en el documental de Alex Gibney, ganador de un Oscar de la Academia, titulado “Taxi al Lado Oscuro”. Dilawar no fue la única persona torturada y asesinada allí por las fuerzas armadas estadounidenses.
Obama le dijo a los soldados: “Están protegiendo a su país. Están logrando sus objetivos. Triunfarán en su misión. Dijimos que íbamos a doblegar la fuerza del Talibán, y eso es lo que están haciendo. Ustedes van a la ofensiva, cansados de pelear a la defensiva, tienen como blanco a sus líderes, sacándolos de sus bastiones. Hoy podemos estar orgullosos porque hay menos zonas bajo el control del Talibán y más afganos tienen la posibilidad de construir un futuro más esperanzador”.
Los hechos de la realidad contradicen su evaluación optimista desde muchos ángulos diferentes. Los mapas realizados por las Naciones Unidas, que muestran las evaluaciones del nivel de riesgo de Afganistán, se filtraron al Wall Street Journal. Los mapas describían el riesgo para las operaciones de la ONU en cada distrito de Afganistán, calificándolos de “muy alto riesgo”, “algo riesgo”, “riesgo medio” y “bajo riesgo”. El Journal informó que, entre marzo y octubre de 2010, la ONU descubrió que el sur de Afganistán continuaba siendo una zona de “muy alto riesgo”, mientras que 16 distritos pasaron a ser zonas de “alto riesgo”. Las áreas consideradas de “bajo riesgo” disminuyeron considerablemente.
Y también están los comentarios del portavoz de la OTAN, el Brigadier General Joseph Blotz, que dijo: “El período de combate no tiene fin.... Habrá más violencia en 2011”.
Mucho antes de que WikiLeaks publicara el tesoro de los cables diplomáticos de Estados Unidos, dos documentos clave se filtraron al New York Times. Los “cables de Eikenberry”, como se los conoce, eran dos memorandos del General Karl Eikenberry, embajador estadounidense en Afganistán, a la Secretaria de Estado Hillary Clinton, exhortando a que hubiera un enfoque diferente de la Guerra en Afganistán que se centrara en brindar ayuda para el desarrollo en lugar de enviar más soldados. Eikenberry escribió sobre el riesgo de “involucrarnos cada vez más aquí y no tener forma de salir de esto, además de permitir que el país vuelva a caer en el desorden y el caos”.
Un problema que enfrenta el gobierno de Obama, mayor aún que una coalición internacional desgastada, es la creciente oposición a la guerra de la gente de su país. Una reciente encuesta de Washington Post/ABC News revela que el sesenta por ciento de la población cree que esta guerra no ha tenido sentido, comparado con un cuarenta y uno por ciento en 2007.
Cuando el Congreso se vuelva a reunir, preparado para promover lo que seguramente serán recortes presupuestarios polémicos, los casi seis mil millones de dólares que se gastan al mes en la guerra en Afganistán serán cada vez más el tema del debate.
Como el ganador del Premio Nobel de economía Joseph Stiglitz señala reiteradamente, el costo de la guerra va mucho más allá del gasto inmediato: hay décadas de disminución de la productividad entre muchos veteranos con lesiones, asistencia a los miles de veteranos discapacitados y familias destruidas por la muerte o la discapacidad de sus seres queridos. Stiglitz estima que las guerras en Irak y Afganistán terminarán costando entre 3 y 5 billones de dólares.
Uno de los principales motivos por los que Barack Obama es hoy presidente es que al oponerse abiertamente a la guerra de Estados Unidos en Irak, primero ganó la candidatura demócrata y luego las elecciones nacionales. Si asume la misma postura con la guerra en Afganistán y pide a los soldados estadounidenses que regresen, entonces tendrá verdaderas posibilidades de ser reelecto en 2012.
Amy Goodman
Tomado: Democracy Now
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Guerra Irak
17 dic 2010
Obama reconoce dificultades para salir de Afganistán
El presidente Barack Obama reconoció hoy que las tropas estadounidenses en Afganistán tendrán todavía muchos días difíciles por delante, pero aseguró que todo marchaba según lo planeado.
Obama dijo que algunos elementos de la estrategia norteamericana (secundada por la OTAN) en la región comenzaban a funcionar bien, por lo que sigue pensando en una reducción responsable de tropas a partir de julio de 2011.
El mandatario dio esa información como parte del balance anual sobre el conflicto en Afganistán y sus repercusiones en la vecina Paquistán.
Pese al viso optimista de su alocución, admitió que los logros son frágiles y reversibles.
El gobernante aprovechó para recordarle al pueblo norteamericano, cansado ya de nueve años de guerra, el por qué de la presencia de las tropas de casa en una nación tan lejana.
Nos mantenemos en Afganistán porque allí Al Qaeda planeó los ataques del 11 de septiembre de 2001, y si se les permite operar sin control, Estados Unidos podría estar nuevamente bajo peligro, dijo.
Comentó además que Estados Unidos no pretende derrotar cada una de las amenazas sobre la nación centroasiática, ni organizar ese país, sino desbaratar, desmantelar y derrotar al grupo Al Qaeda.
Lo demás, dijo, es tarea de los propios afganos.
El gobernante anunció una próxima visita a Paquistán, a cuyas autoridades les recordó que, a la vista de las potencias occidentales, aún no se involucran lo suficiente en la cruzada antiterrorista.
Tomado: Prensa Latina.cu
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Otan
24 nov 2010
UNICEF revela que uno de cada cinco niños afganos muere antes de cumplir 5 años
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| Niño Afgano |
La directora de comunicación de UNICEF en el Sur de Asia, Sarah Crowe, dio a conocer la información para desmentir las declaraciones del máximo responsable civil de la OTAN en Afganistán, Mark Sedwill, quien sugirió que los niños viven más seguros en Kabul que en ciudades como Londres, Glasgow o Nueva York.
“Decir eso es distorsionar la situación de peligrosidad para los niños” en ese país, declaró a agencias internacionales la Funcionaria de la UNICEF, a la vez que añadió que “Afganistán es uno de los países más peligrosos en los que un niño puede vivir”.
Según las declaraciones muchos de los niños fallecen en los primeros años de su vida por enfermedades evitables como la diarrea y la neumonía. Además, cinco millones de niños no están escolarizados - de los cuales más de tres millones son niñas-, y sólo se registra al seis por ciento de los recién nacidos, algo que les impide tener amparo y protección legal.
Fuente/Agencias
Texto/CO
Foto/VTV
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22 nov 2010
OTAN es una 'mafia militar' y Obama un 'encantador de serpientes': Fidel Castro
El líder cubano Fidel Castro afirmó que la OTAN es una "mafia militar" comprometida por Estados Unidos en la "guerra genocida" contra Afganistán, y que el presidente Barack Obama es "el mayor encantador de serpientes", según un artículo publicado este lunes en la prensa local e Internet.
"El viernes 19 de noviembre de 2010 en Lisboa, Portugal, los 28 miembros de esa belicosa institución, engendrada por Estados Unidos decidieron crear lo que con cinismo califican de 'la nueva OTAN'", dijo Castro en su escrito La OTAN, gendarme mundial, en el que analizó la más reciente cumbre de esa organización.
El ex presidente cubano destacó que en la reunión de la OTAN, organización "comprometida por Estados Unidos en la guerra genocida de Afganistán", "no se pronunció una palabra capaz de transmitir esperanzas a miles de millones de personas que sufren pobreza, subdesarrollo, insuficiencia de alimentos, vivienda, salud, educación y empleo".
"Por el contrario, el engreído personaje que figura como jefe de la mafia militar de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen declaró, en tono de fiurercito nazi, que el 'nuevo concepto estratégico' era para 'actuar en cualquier lugar del mundo'", añadió el líder comunista, de 84 años y retirado del poder desde 2006 por una crisis de salud.
Castro comentó que Estados Unidos "atraviesa una etapa difícil como consecuencia de sus aventuras bélicas", pero "trata de utilizar sus enormes recursos mediáticos para mantener, engañar y confundir a la opinión pública mundial".
En ese sentido, explicó que "la esperanza de extraer de Afganistán las tropas de Estados Unidos, de la OTAN y sus aliados, es idílica".
"Obama admitió ya que su promesa de retirar los soldados norteamericanos de Afganistán podría dilatarse, y los impuestos a los contribuyentes más ricos suspenderse en lo inmediato. Después del Premio Nobel habría que concederle el premio al 'mayor encantador de serpientes' que haya existido nunca", apuntó Castro.
AFP
Tomado: La Jornada.unam.mx
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