30 ago 2010
Carta de José Manuel Zelaya a la clase trabajadora de Honduras
Compañeros(a) Trabajadores de Honduras
Me dirijo a ustedes para darles fuerza y aliento en este momento en que los niveles de brutalidad del régimen sólo se pueden comparar con la carrera desesperada que tienen por entregar todos los bienes de los hondureños al capital transnacional y sus representantes locales.
En la historia nunca antes vivió nuestra patria una situación más difícil, ni nos tocó enfrentar la insaciable ambición de unos pocos que hoy se revelan sin reservas ante nuestros ojos y de los extraños.
El estado de indefensión de nuestra población ante las fuerzas represivas es palpable. Tenemos que unirnos para vencerlos.
Las víctimas de la represión en el golpe de Estado, igual que el que recibe las palizas y las torturas, hoy son sometidos a bochornosos juicios, que no tienen ninguna razón jurídica, pero sí expresan la arbitrariedad y la barbarie que hoy prevalecen en las instituciones hondureñas.
Deseo expresar mi reconocimiento a los compañeros comprometidos con los DDHH por su condición de verdaderos representantes de la justicia en Honduras.
Por ahora el gobierno de Porfirio Lobo, por orden de la oligarquía, sólo busca conjurar la unidad del movimiento magisterial y el obrero, que luce ante sus ojos como la fuerza que tiene que desarticular a toda costa.
La situación actual, si bien permanece aún incierta, debe derivar en la UNIDAD de todas las fuerzas sociales. Debemos tener la seguridad de que cada día más los trabajadores del campo y la ciudad encaminen sus esfuerzos a la unidad y la organización, a conjuntar paso a paso las posiciones de todos los sectores frente a esta lucha y las luchas por venir.
Las demandas para crear la unidad y el respaldo popular no deben ser tímidas, deben ser enérgicas y claras frente a la impostergable necesidad de mejorar las condiciones de vida del pueblo.
Considerando el pobre nivel de compromiso que tiene este gobierno con los sectores sociales se debe ser vital, contundente y categórico en lo que demandan las clases populares y no ceder espacios que corresponden en la lucha a la clase trabajadora.
Los maestros en lucha deben tener todo el apoyo hasta vencer el menosprecio con que se les trata y sus reclamos priorizados, deben ser parte integral de las demandas.
El salario mínimo para los obreros es merecido y debe ser correspondiente al costo de la canasta básica de alimentos, que oscila en promedio entre L 6.600,00 y L 6.900,00 mensual (1 dólar = 19,89 lempiras).
No es una dádiva lo que necesitamos. Exigimos lo que por derecho le corresponde a la clase trabajadora.
Este año debe estar incluida la maquila por deuda y compromiso con ellos.
Se debe hacer un llamado general a la centrales obreras, a los campesinos de todo el país, especialmente del Bajo Aguan en lucha intensa y desigual, a integrarse a los sectores con derechos postergados por siglos: indígenas garifunas y misquitos.
Todos los acontecimientos nos muestran a las claras un esquema en que se trata de imponer por todas las vías el temor y la división de todas las fuerzas de oposición tanto políticas como sociales con el fin de doblegar la resistencia.
Hoy revierten todas las leyes, decretos, regulaciones y medidas que tomamos en beneficio del pueblo.
Medidas que muchas veces significaron choques con la oligarquía que siempre se empeña en cobrar a la gente sin importarle los niveles de neoesclavitud y de pobreza.
El acceso a los servicios básicos, casi todos privatizados, al crédito del sistema bancario con bajos intereses para los campesinos, bajar el costo de la vida, medicinas, salud, educación, debe ser considerado en los planteamientos.
La salida violenta y la aplicación del puño fuerte para los trabajadores y guante de seda para los golpistas y la oligarquía es el peor de los caminos que ha escogido el régimen actual, cada día tiene mayor rechazo del pueblo.
Compañeros, compañeras, el momento requiere de un gran nivel de esfuerzo y avance para la organización; el camino es la unidad inquebrantable de los trabajadores y las trabajadoras, fundamentalmente alrededor de Frente Nacional de Resistencia Popular.
Muchas veces la elite cree equivocadamente que trabajadores son sólo los que nos manifestamos en marchas; trabajadores somos todos aquellos que debemos entregar nuestra fuerza de trabajo por salarios y otras compensaciones que en la mayor parte de las veces ni en las labores domésticas se nos reconocen .
Por esta razón, es importante entender que el movimiento popular es un todo, que la clase trabajadora, empleada, desempleada, subempleada, en el campo y la ciudad, debe sentirse unificada, identificada en esta lucha.
Les invito a participar, asociarse con firmeza y convicción, estoy seguro, convencido, de que la victoria está en nuestras manos, es nuestra, pero no dejemos que el que el futuro incierto, dominado por la arbitrariedad con que nos gobiernan, se apodere de nuestro ánimo.
A la clase gobernante le decimos:
Ustedes se equivocan porque quieren, no perderemos nunca el derecho al agua, al trabajo y a la vida y los derechos que nos pertenecen.
No permitiremos, aunque nos la quieran imponer, la tercerización y las jornadas horarias o que nos administren los sectores que han demostrado traicionar al pueblo.
Somos miles y miles que no tenemos trabajo, vendemos productos bajo préstamos a intereses leoninos y somos víctimas de la violencia, de la injusticia, de la corrupción y de la impunidad, los que sufrimos la persecución vil del sistema judicial abyecto y pusilánime, los que permanecemos en el exilio por la fuerza de los fusiles asesinos, todos somos un pueblo, y todos estamos marchando hoy con los obreros y especialmente con los trabajadores de la educación, con el magisterio, hasta parafrasear a MORAZÁN cuando hablaba a los conservadores.
"A Ustedes hablo, enemigos de la libertad... Este pueblo que habéis tratado de envilecer con vuestras mentiras pronto será vuestro juez."
TRABAJADORES DE MI TIERRA.
UNIDAD MAGISTERIO O MUERTE
MEL ZELAYA
Ex Presidente de Honduras
Coordinador G. FNRP
22 de agosto de 2010
República Dominicana
Tomado: Qué hacer.com
9 jun 2010
Venezuela no avalará reingreso de Honduras a OEA ...
Venezuela no avalará reingreso de Honduras a OEA si no se restablece democracia
La República Bolivariana de Venezuela mantendrá su firme postura de no avalar el reingreso de Honduras a la Organización de Estados Americanos (OEA) si antes no se restablece el orden democrático en ese país centroamericano.
Así lo indicó este martes el canciller venezolano, Nicolás Maduro Moros, durante una visita a Puerto Cabello estado Carabobo.
“Ratificamos que hasta tanto no se den pasos firmes para el restablecimiento de la democracia en Honduras, para el restablecimiento de las garantías para el ejercicio político de Manuel Zelaya, de la resistencia hondureña, hasta tanto no se investiguen los crímenes de la dictadura de (Roberto) Micheleti y se establezcan responsabilidades no hay condiciones para el reconocimiento de Honduras en la comunidad interamericana”, enfatizó el funcionario.
El canciller venezolano ofreció esas impresiones en ocasión de la 40 Asamblea general de OEA que se celebra en Lima, Perú, y donde Venezuela está representada por el vicecanciller para América Latina y el Caribe, Francisco Arias Cárdenas.
En relación a la posición asumida por Estados Unidos de Norteamérica, quien en vocería de la secretaria de Estado, Hilary Clinton, pidió a la OEA el retorno de Honduras al organismo multinacional, Maduro calificó de vergonzosa esa exigencia.
"Sigue dando vergüenza la posición de EE.UU y además devela cómo estos sectores han estado en complicidad con los factores que dieron el golpe de Estado y después han pretendido lavarle la cara a una nueva modalidad de golpes de Estado que pretenden imponer en el continente para detener los procesos de cambio progresistas, populares, revolucionarios que se están dando en toda América latina", manifestó.
El ministro del Poder Popular para las Relaciones Exteriores de Venezuela también señaló que el debate del caso Honduras se mantendrá en el continente.
“Nos han informado que se está proponiendo crear una comisión que evalúe el restablecimiento de la democracia en Honduras y nosotros, junto a un grupo de países de Suramérica, Centroamérica y el Caribe vamos a seguir manteniendo la posición de exigencia dura para que se restablezca la democracia en ese hermano país y entonces mas adelante, si esas exigencias se cumplen, se podrán establecer nuevos criterios sobre la situación hondureña”, apuntó.
Dayana Contreras
Tomado:YVKE Mundial
12 may 2010
Las víctimas del golpe en Honduras piden justicia con una seria Comisión de investigación
Caricatura Chispa
“El esfuerzo más importante que necesita hacerse es el de deshacerse del inconfortable ‘Amigo yanqui’. Es en este momento especialmente una tarea inmensa, por la gran cantidad de dólares que han invertido aquí y por la forma que tienen de usar la presión económica cada vez que creen que sus intereses son amenazados”.
Ernesto Che Guevara
El 3 de mayo de 2010, en Honduras, la voz de las víctimas del golpe de estado cívico-militar en junio de 2009 -la última, por desgracia, se remonta a este sábado, 8 de mayo 2010, es Adalberto Figueroa, líder del MAO (Movimiento de los Ambientalista de Olancho) que se opuso a la destrucción del área silvestre por parte de empresarios sin escrúpulos- se escuchó fuerte y clara, lista para desafiar al gobierno golpista, al anunciar que existe una Comisión de Verdad Alternativa, que investigará los acontecimientos que empezaron hace casi un año.
De hecho, la Plataforma de Derechos Humanos, en un comunicado de prensa, señala que las víctimas de las violaciones de los derechos humanos merecen una “Comisión de Verdad” y reitera su interés por la búsqueda de la verdad y expresa su profunda preocupación por la puesta en marcha de una comisión de la verdad impulsada por el régimen de Porfirio Lobo, que se distingue por “ambigua, excluyente de las víctimas y carente de procesos que aseguren efectividad e imparcialidad”. La Plataforma añade que la “Comisión de Verdad” Alternativa se ocupará de conocer las violaciones de derechos humanos cometidas contra miles de hondureños, será participativa, independiente, rigurosa, de acuerdo a las exigencias de los estándares internacionales y sobre todo que emana del reclamo legítimo de los hondureños de conocer sin demora, las violaciones a los derechos humanos, persecución política, asesinatos, violaciones sexuales, represión, negación al acceso a la información, desaparecimiento de las personas y torturas.
La Plataforma de Derechos Humanos recalcó que dicha comisión va por un proceso de investigación autónomo, sin condicionamientos, cuyo mandato es descubrir los delitos y sus perpetradores.
Durante el evento integraron la mesa principal de la Plataforma de Derechos Humanos, el Director Ejecutivo del Centro de Prevención Tratamiento y Rehabilitación de Víctimas de la Tortura (CPTRT), Juan Almendáres Bonilla; la Coordinadora General del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), Bertha Oliva; la Directora Ejecutiva del Centro de Derechos de Mujeres (CDM), Gilda Rivera; el Director Ejecutivo de FIAN Internacional-Honduras, Gilberto Ríos y el Director Ejecutivo del Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (CIPRODEH), Wilfredo Méndez.
La Coordinadora del COFADEH, Bertha Oliva, dijo que “no es una comisión para comparar ni para competir con la oficial, no es una comisión paralela, sino una comisión alternativa, no buscamos anular la otra, sino que buscamos darle un espacio al pueblo que tiene el derecho a saber la verdad, nuestro propósito es reivindicar el dolor y honrar a las víctimas, es el turno de los ofendidos y las ofendidas”,
Bertha Oliva dijo también que “esta comisión alternativa, que surge a partir del reclamo de las víctimas de las diversas formas de violaciones a sus derechos, es una iniciativa que cuenta con el respaldo y acompañamiento del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), que tiene todo el respaldo de la comunidad internacional de derechos humanos”.
Desde el punto de vista internacional, participaran en la Comisión de Verdad Alternativa personas de indudable valor en la defensa de los derechos humanos, como la monja ecuatoriana, Elsie Monge Yoder, ex presidente de una comisión en Ecuador encargada de hacer luz sobre los abusos cometidos principalmente por el gobierno de Cordero; Nora Cortiñas, de Argentina, que pertenece a las Madres de Plaza de Mayo, línea fundadora, que durante más de treinta años están luchando por la justicia contra los asesinatos de la dictadura que tiene más de 30.000 personas desaparecida; Theo van Boven, profesor holandés de derecho internacional, el actual comisionado especial de la ONU contra la Tortura y ha sido director de la División de Derechos Humanos de la ONU misma, y, por último, dos Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, guatemalteca y Adolfo Pérez Esquivel, argentino.
Los hondureños que ya han aceptado son el padre Fausto Milla, testigo de las masacres de los años ochenta en El Salvador y en Honduras, y perseguido por el gorila Micheletti por su compromiso para defender a los más pobres, y Helen Umaña, escritora hondureña, profesora universitaria, crítica literaria, exiliada política y perseguida durante la dictadura de Tiburcio Carias Andino.
Para entender, sin embargo, hay que subrayar que los participantes en la farsa de la Comisión de la Verdad, no son internacionalmente reconocido come defensores de los derechos humanos:
Eduardo Stein, vicepresidente de Guatemala, en el gobierno de Oscar Berger (2004-2008), será el coordinador: ¿qué pensar de él, que ha sido cómplice en un gobierno que dejó al país con una deuda flotante de más de 4000 millones de quetzales y prácticamente lo ha entregado a los traficantes de drogas, como acusó duramente el presidente actual de Guatemala, Álvaro Colom?
Además, otros extranjeros son la peruana María Zavala Amadilla, ex presidente de la Corte Suprema de Justicia y muy cercana del actual presidente de su país, que ha reconocido el actual gobierno golpista como legítimo, y el diplomático canadiense Michael Kergin, abogado de profesión y dueño de un bufete que trata sobre las nuevas inversiones en el extranjero en el campo de la minería y es un miembro de la cámara de Comercio de EE.UU. ¿No será que este hombre está interesado sólo en la verdad de sus ingresos personales en Honduras y de su amo indirecto, los yanquis?
Otras "perlas" son los participantes de Honduras: Julieta Castellanos, rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, donde se está llevando a cabo una huelga de hambre de los sindicalistas que la señora quiere despedir sin ningún motivo (¡qué clase de defensora de los derechos humanos!); Jorge Omar Casco, un abogado involucrado en casos de corrupción y con fuertes vínculos con las fuerzas armadas y el secretario técnico Sergio Membreño, tristemente muy cercano al cardenal golpista Oscar Andrés Rodríguez.
Como se puede ver, la Comisión de las mentiras del gobierno golpista no pudo ponerse en contacto con personajes reconocidos en la lucha por los derechos humanos porque no tiene credibilidad de justicia, la triste realidad es que quiere ocultar las violaciones de los derechos humanos.
Creo que el hecho más chocante y vergonzoso es que los resultados se sabrán sólo después de diez años y que esta comisión no tendrá la oportunidad de llevar ante un tribunal penal a los culpables: entonces, ¿Cuál es su tarea?
Es claro que detrás de esta comisión absurda se mueve la Mano Pachona de los Estados Unidos: los rumores dicen que el embajador yanqui Hugo Lorens está furioso con la creación de la Comisión de Verdad Alternativa del pueblo, porque está arruinando sus planes di limpieza del golpe de estado. El modus operandi de la Comisión golpista es similar a lo mismo que la CIA utiliza para ocultar sus operaciones en todo el mundo: uno de estos casos se conoce como el escándalo Irán-Contra o la Operación Cóndor, que condujo a la desaparición de decenas de miles de ciudadanos latinoamericanos, entre ellos recordamos el asesinato en Washington del canciller chileno Orlando Letelier.
Atención pueblo de Honduras: no permita que la historia se repita esta vez, exigimos justicia, para los culpables, ni olvido, ni perdón.
Ida Garberi: Responsable de la página web en italiano de Prensa Latina
Tomado de Rebelión
6 nov 2009
Honduras: La victoria del «Smart Power»
La doctrina de la administración Obama
El control de la América Latina por parte de los Estados Unidos no ha cesado. Sólo han cambiado los métodos. Hoy se emplea el «Smart Power». ¿Qué es lo inteligente de ésta concepción? Es una forma de política dificil de clasificar, dificil de detectar y dificil de desmontar. El caso de Honduras es ejemplar. Por un lado, el Presidente Obama condenaba al golpe contra el Presidente Zelaya, y por otro lado, su embajador en Tegucigalpa se reunía constantemente con los golpistas.
Lo ilegal lo hacemos de inmediato. Lo inconstitucional tarda más tiempo.» Henry Kissinger. Henry Kissinger decía que la diplomacia es «el arte de refrenar el poder». Obviamente, el ideólogo más influyente de la política exterior estadounidense del siglo XX estaba haciendo referencia a la necesidad de «refrenar el poder» de otros países y gobernantes para poder mantener la posición dominante de Estados Unidos ante el mundo. Presidentes como George W. Bush, empleaban el «poder duro» (Hard Power) para lograr este fin: armas, bombas, amenazas e invasiones militares. Otros como Bill Clinton, utilizaban el «poder suave» (Soft Power): la guerra cultural, Hollywood, ideales, diplomacia, autoridad moral y campañas para ganar «las mentes y corazones» de las poblaciones civiles en países adversarios. Pero la administración de Barack Obama ha optado por una mutación de estos dos conceptos, fusionando el poder militar con la diplomacia, la influencia política y económica con la cultural y legal, y llamándolo el «poder inteligente» (Smart Power [1]). Su primera aplicación ha sido en el caso de Honduras, con el golpe de estado, y hasta hoy, ha funcionado a la perfección. Decía la Secretaria de Estado Hillary Clinton en su audiencia de confirmación ante el Senado de Estados Unidos, que «debemos utilizar lo que se ha llamado el «smart power», el rango completo de herramientas que están a nuestra disposición – diplomáticas, económicas, militares, políticas, legales y culturales – escogiendo la herramienta correcta, o combinación de herramientas, para cada situación. Con el «smart power», la diplomacia sería la vanguardia de nuestra política exterior.» Luego, Clinton reforzaba este concepto afirmando que «el camino más sabio es primero utilizar la persuasión.» [2] ¿Qué es lo inteligente de ésta concepción? Es una forma de política dificil de clasificar, dificil de detectar y dificil de desmontar. El caso de Honduras es ejemplar. Por un lado, el Presidente Obama condenaba al golpe contra el Presidente Zelaya, y por otro lado, su embajador en Tegucigalpa se reunía constantemente con los golpistas. La Secretaria de Estado Clinton repetía muchas veces durante los últimos cuatro meses, desde el primer día del golpe, que Washington no quería meterse ni influir sobre la situación en Honduras – que eran los hondureños que tenían que resolver su crisis, sin alguna injerencia externa. No obstante, fue Washington que impuso la mediación de Oscar Arías, presidente de Costa Rica, era Washington que seguía financiando al régimen golpista a través de la USAID, y era Washington que comandaba y controlaba las fuerzas armadas hondureñas, a través de la base militar Soto Cano (Palmerola). También fue el lobby de Washington que redactó el «acuerdo» de San José, y en el final, fueron los altos funcionarios de la Casa Blanca y el Departamento de Estado que tuvieron que «persuadir» a los hondureños para que aceptaran ese acuerdo. A pesar de la constante injerencia de Estados Unidos en el golpe de estado en Honduras – desde su financiación, diseño y apoyo político hasta el apoyo militar – el «smart power» logró distorcionar la realidad ante la opinión pública, convertiendo al duo Obama/Clinton en los «grandes ganadores del multilateralismo». Lo que hizo el «smart power» fue disfrazar el unilateralismo estadounidense de multilateralismo. Del primer día, la agenda de Washington se impuso. El 1 de julio, los voceros del Departamento de Estado admitieron en una rueda de prensa que tenían conocimiento previo del golpe. También admitieron que dos altos funcionarios de la diplomacia estadounidense, Thomas Shannon y James Steinberg, estuvieron en Honduras la semana anterior al golpe para mantener reuniones con los grupos civiles y militares que lo llevaron a cabo. Decían que su propósito era «frenar el golpe», pero ¿cómo se explica entonces el hecho de que el avión llevando al presidente Zelaya ilegalmente fuera del país salió de la base militar de Soto Cano, en la presencia de los militares estadounidenses? [3] Los hechos demuestran la verdad sobre el papel de Washington en el golpe de estado, y su posterior experimento exitoso con la aplicación del «smart power». Sabían del golpe, financiaban a los involucrados, ayudaron sacar al Presidente Zelaya del país y luego, utilizaron a la Organización de Estados Americanos (OEA) – en un momento incluso en que estaba en peligro de extinción – como fachada para imponer su agenda. En su discurso, el Departamento de Estado siempre legitimaba a los golpistas, llamando a «todas las partes…a resolver las disputas políticas de manera pacífica a través del diálogo». ¿Desde cuando un usurpador ilegal del poder es considerado «una parte» légitima dispuesta a dialogar? Obviamente es un actor criminal que no estaba dispuesto a dialogar en primer lugar. Basada en esa lógica de Washington, el mundo debería hacer un llamado al gobierno de Obama para que «resuelva su disputa política con Al Qaeda de manera pacífica a través del diálogo». El «smart power» de Obama/Clinton logró su primera victoria durante los primeros días del golpe cuando los estados miembros de la OEA aceptaron la solicitud de esperar 72 horas para «darles tiempo» en Honduras para resolver su crisis. Luego vino la imposición de la mediación de Arías, y ya, de haber cedido tanto espacio a Washington, el imperio tomó el reino y lo llevó hasta el final. Cuando el presidente Zelaya se fue a Washington para reunirse con la Secretaria de Estado Clinton, fue obvio quien estaba en control. Y asi lo jugaron, alargando el tiempo hasta el último momento para no permitir un regreso de Zelaya que tuviera el espacio de revertir lo que ya se habían logrado. El pueblo se quedó fuera, los meses de represión, violencia, persecución, violaciones, toques de queda, cierres de medios de comunicación y torturas y asesinatos, se han olvidado. Menos mal, como dijo el Subsecretario de Estado Thomas Shannon, luego de lograr hacer firmar el «acuerdo» entre Micheletti y Zelaya, que la situación en Honduras se pudo resolver «sin violencia». Al firmar el acuerdo el pasado 30 de octubre, Washington «levantó» las pocas restricciones que habían impuesto para presionar al régimen golpista. Ya pueden sacar sus visas y viajar al norte, no se tienen que preocupar por los millones de la USAID que ni siquiera se habían suspendidos. Los militares estadounidenses en Soto Cano pueden reiniciar todas sus actividades – bueno, realmente nunca las habían dejado de hacer, como confirmó el Comando Sur del Pentágono, días después del golpe: «todo está normal con nuestras fuerzas armadas en Honduras, están haciendo sus actividades y maniobras conjuntas con los hondureños como siempre». Washington está preparando su delegación de observadores para las elecciones en Honduras el próximo 29 de noviembre – ya están en camino. Olvídanse del torturador Billy Joya y los paramilitares colombianos enviados para ayudar al régimen golpista «controlar» la población. No se preocupan por el arma sónica LRAD utilizado para torturar a los habitantes en la embajada de Brasil, durante la estadía de Zelaya. No pasó nada. Como dijo Thomas Shannon, «felicito a dos grandes hombres por haber logrado este acuerdo histórico». Y la Secretaria de Estado Hillary Clinton comentó que «este acuerdo es un logro tremendo para los hondureños». ¿Disculpa, para quién? En el final el celebrado «acuerdo» impuesto por Washington sólo llama al congreso de Honduras – el mismo que falsificó la renuncia de Zelaya para justificar el golpe, y el mismo que apoyó la instalación ilegal de Micheletti en la presidencia – de determinar si quieren o no restituir a Zelaya en la presidencia. Y sólo después de recibir una opinión de la Corte Suprema de Honduras – la misma que opinó que Zelaya era un traidor por promover una encuesta no vinculante sobre una posible reforma constitucional y la misma que ordenó su captura violenta. En caso de ser positiva la respuesta del congreso, Zelaya no tendrá ningun poder. Su gabinete sería impuesto por los partidos que apoyaron el golpe, las fuerzas armadas golpistas estarían bajo el control de la Corte Suprema golpista, y además, Zelaya podría ser enjuiciado por su supuesto «crimen», por haber promovido una encuesta no vinculante sobre una potencial reforma constitucional. Según el «acuerdo», una comisión de la verdad supervisará la implementación de los términos acordados. Hoy anunciaron que la comisión será liderada por una ficha de Washington, el ex presidente chileno, Ricardo Lagos. Promotor de las políticas neoliberales de Washington, Lagos es co-director de la Junta Directiva del Diálogo Interamericano, un centro de pensamiento estadounidense de la derecha que analiza los temas relacionados con América Latina. También fue encargado por la National Endowment for Democracy (NED) para crear una versión chilena, la Fundación Democracia y Desarrollo, para «promover la democracia», al estilo estadounidense en la región. Al salir de la presidencia en Chile, Lagos fue Presidente del Club de Madrid – un club exclusivo de expresidentes dedicados a «promover la democracia» por el mundo. En ese «club», también figuran personajes vinculados con la desestabilización de los gobiernos de izquierda en América Latina como Jorge Quiroga y Gonzalo Sánchez de Lozada (ex presidentes de Bolivia), Felipe González (ex primer ministro de España), Václav Havel (ex presidente de la República Checa) y José María Aznar (ex primer ministro de España), entre muchos otros. En el final, el «smart power» fue suficientemente inteligente para engañar a los que hoy se abrazan y celebran «el fin de la crisis» en Honduras. Pero para la mayoría del pueblo latinoamericano la victoria del «smart power» de Obama/Clinton en Honduras significa una sombra muy oscura y peligrosa que nos acerca. Apenás, iniciativas como el ALBA estaban logrando la independencia en América Latina del poder estadounidense. Por primera vez, los países y pueblos se levantaban en colectivo con dignidad y soberanía para determinar sus propios futuros. Y llegó Obama con su «smart power» y golpeó al ALBA, debilitó la integración latinoamericana y aplastó cualquier pensamiento sobre independencia y soberanía en el patio trasero de Washington. Arrodillados y entregados ante Washington, «fue resuelta» la crisis en Honduras, la misma que se había fomentado en el norte. Ahora, se habla de Paraguay, Nicaragua, Ecuador y Venezuela, donde cada día aumenta la subversión, la contrainsurgencia y la desestabilización. El pueblo de Honduras sigue en resistencia, a pesar del «acuerdo» entre sus gobernantes. Su insurrección y compromiso con la reivindicación de sus derechos es el símbolo de la dignidad. La única manera de derrotar a la agresión imperial – que sea inteligente o que sea bruta – es a través de la unión e integración de los pueblos, a todo nivel. Eva Golinger Tomado de Red Voltaire Eva Golinger es una abogada, escritora e investigadora venezolano-estadounidense, esta dedicada en la actualidad a la investigación sobre la injerencia de Estados Unidos de Norteamerica en la República Bolivariana de Venezuela y otros países de América Latina. Autora de El código Chávez (2005) y "Bush vs. Chávez: la guerra de Washington contra Venezuela, sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán e italiano. Nacida en Nueva York pero de familia venezolana, vivió varios años en Mérida (Venezuela) antes de la llegada al poder del Presidente Hugo Chávez. Actualmente vive en Caracas, siendo una destacada defensora de la Revolución Bolivariana basada en sus investigaciones. Ver su sitio web. [1] Smart Power, que se traduce como el «Poder Inteligente» es el término utilizado para designar en las relaciones internacionales la «capacidad de combinar una posición o postura [política] dura y otra suave, que conduzca a la victoria». Smart Power es entonces la estrategia política que utiliza la diplomacia, la persuasión, la capacidad de construir y la amenaza. Es la manera de proyectar su poder [intereses] gracias a las influencias ejercidas. Busca también la obtención de una legitimación social y política, que emplea a la vez la utilización de la fuerza militar [o chantaje militar] y otras formas de diplomacia. Este término fue definido por Joseph Nye (1937) quien fue Sub-Secretario de Estado en la administración Carter y ocupó el puesto de Secretario Adjunto a la Defensa en la administración Clinton. Se le considera en los EEUU como uno de los más grandes pensadores liberales en política extranjera, es decir el equivalente liberal de su homólogo conservador, el politólogo Samuel Huntington. Concerniendo al origen de este concepto, leer: « Washington decreta un año de tregua global », por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 10 de diciembre de 2007. [2] Leer tambien : « Discurso de Hillary Clinton en el Consejo de Relaciones Exteriores », Red Voltaire, 15 de Julio de 2009. [3] « El caso de Honduras: Washington en la cuerda floja », por Arnold August, Red Voltaire, 16 de Agosto de 2009.
28 sept 2009
Los golpistas hondureños bajo la presión popular
Caricatura Allan McDonald
Tegucigalpa. Cinco días después del retorno clandestino al país del presidente hondureño, la resistencia de los partidarios de Zelaya no se debilita.
Tres meses después del golpe de Estado de Roberto Micheletti en Honduras, el presidente electo, Manuel Zelaya, que volvió clandestinamente al país el lunes 21 de septiembre, está todavía refugiado en la embajada brasileña. Galvanizados por el retorno de Zelaya, sus partidarios han reforzado el movimiento de resistencia, a pesar de la brutal represión del régimen golpista que habría provocado dos muertos, diez según Zelaya. Mientras las fuerzas militares y policiales todavía asedian la embajada de Brasil y repelen sistemáticamente las concentraciones en apoyo al presidente legítimo, otras manifestaciones son organizadas en todo el país.
En el extranjero, las presiones diplomáticas se intensifican. Washington, que saludó el mismo lunes el retorno de Zelaya ha endurecido el tono desde entonces, requiriendo a Micheletti que se comprometa a una salida de la crisis. El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva ha solicitado el miércoles (23 de septiembre) la convocatoria del Consejo de Seguridad de la ONU para votar una resolución exigiendo la inviolabilidad de su embajada en Tegucigalpa y la seguridad del presidente depuesto. Una solicitud apoyada ayer por los ministros de Asuntos Exteriores francés y español.
Además, sectores cercanos al régimen golpista habrían comenzado a considerar la posibilidad de un acuerdo con Zelaya, respondiendo de esta forma a las presiones de la comunidad internacional para encontrar una solución. Por su parte, el presidente hondureño “de facto” no parece dispuesto a considerar el abandono de las riendas del poder, y todavía menos a dejarlas al presidente electo. Frente a la situación de penuria, el régimen golpista levantó ayer por la mañana el toque de queda impuesto desde el lunes, pidiendo a los funcionarios y a los empleados privados que reemprendan sus actividades.
Roberto Micheletti se ha declarado dispuesto a iniciar el diálogo con Manuel Zelaya si éste acepta la organización de las elecciones previstas para noviembre. Esta condición forma parte del paquete de acuerdos de San José, redactados bajo la dirección de Oscar Arias, presidente de Costa Rica y mediador nombrado por los EE.UU al inicio de la crisis hondureña.
Estos acuerdos proponen esencialmente un reparto de poderes hasta las próximas elecciones, una amnistía general, incluidos los delitos políticos en relación con el golpe de Estado y la prohibición de toda consulta popular para la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Este ofrecimiento, que pretende calmar las tensiones actuales, parece sin embargo muy insuficiente respecto al proceso político progresista iniciado por el presidente Zelaya.
Samuel Lehoux
Traducción J.A. Pina
Tomado de Red Voltaire
14 sept 2009
El Ejército de EEUU no reconoce autoridad de Obama
Romeo Vázquez, el general que dirigió el golpe de Estado contra Manuel Zelaya, estudio en la Escuela de las Américas, y hasta el propio Jefe del Comando Sur del Ejército estadounidense, Douglas Fraser, admitió que la primera escala del derrocado Presidente fue la base de Soto Cano (Palmerola), que Estados Unidos administra en territorio hondureño desde que ese país se transformó en la principal plataforma contrarrevolucionaria centroamericana en la década del ’80 del siglo pasado.
El embajador de Estados Unidos en Honduras es heredado del gobierno de George W. Bush y un connotado cubano anticastrista, Hugo Llorens, quien tardó 48 horas en protestar ante los dichos del primer canciller golpista, Enrique Ortez, quien afirmó que Barack Obama era un “negrito que no conocía donde quedaba Tegucigalpa”.
Deducir que estos sectores estadounidenses apoyaron el golpe de Estado contra el aliado de Hugo Chávez en Honduras, es prácticamente un ejercicio matemático.
Pero la postura oficial de la administración de Obama en Washington es contraria a la descripta anteriormente. Tanto el mandatario estadounidense como el departamento de Estado liderado por Hillary Clinton condenaron el golpe, implementaron medidas contra los usurpadores y negaron reconocimiento al proceso electoral que organiza la dictadura.
Puede pensarse que estas son medidas insuficientes y que hay otras ayudas que no se recortaron, podemos analizar que las sanciones impuestas por Washington son una pantalla para distraer a la gran prensa y a la opinión pública, y que por debajo de la mesa sigue la colaboración.
Pero pese a que estas posibilidades son ciertas y es muy probable que se acerquen a la verdad, hay otra línea de análisis que también puede resultar cierta y cercana a la verdad.
La postura oficial y pública del gobierno de Obama es la no aceptación del gobierno de Romeo Vázquez y Micheletti.
Esto implica que en ningún plano oficial en las relaciones entre gobierno y gobierno puede aceptarse el reconocimiento de las autoridades golpistas.
Pues bien, eso no es lo que ocurre con el Ejército de los Estados Unidos. Ya vimos que la relación entre los militares de ambos países son muy estrechas, y todo parece indicar que los uniformados de las fuerzas armadas más poderosas del mundo no están dispuestos a suspender sus relaciones con sus amigos hondureños, pase lo que pase y cualesquiera sean los lineamientos provenientes del poder civil en Washington.
La información que Ud. leerá a continuación parece una confirmación de que algunos militares de EEUU no están dispuestos a obedecer a un negrito civil liberal y socialista (así piensan sobre Obama los neoconservadores de Washington) que de ninguna manera puede comprender las necesidades de la vida militar, entre las que por supuesto está –siempre que se pueda- desalojar por la fuerza y mediante un golpe de Estado a un presidente que lleva a su país hacia un destino ateo y comunista.
El miércoles pasado la agencia alemana DPA informó que en la lista de países participantes de los ejercicios Panamax que Estados Unidos organiza en el país propietario del Canal, Honduras era uno de los invitados.
El jueves, la mayoría de los diarios de circulación nacional en México dieron la noticia de que pese al golpe de Estado, el Comando Sur de EEUU había invitado a sus militares a los ejercicios. Horas más tarde, la agencia cubana Prensa Latina informaba (basada en medios hondureños) que el país centroamericano no participaría en los ejercicios Panamax.
Al día siguiente, en una declaración política, el Comando Sur informó que Honduras no participaría.
"Puede haber confusión según algunos comentarios, pero Honduras no va a participar en Panamax 2009", dijo el brigadier general estadounidense Gerald W. Ketchum.
"Hace unas semanas recibimos una carta de parte de Honduras donde notificaban que no iban a participar. Nosotros entendemos que se debe a la situación actual" tras el golpe de Estado del 28 de junio, agregó Ketchum en la ceremonia de presentación de los ejercicios militares.
Aunque el militar del Comando Sur descarta la participación de los golpistas, realiza una revelación: los uniformados hondureños no irán porque decidieron no hacerlo, no porque no hayan sido invitados por los estadounidenses.
O sea que la invitación se mantuvo, lo que indica la contravención directa a la línea política trazada desde Washington.
Pero hay otro elemento que pone las cosas más difíciles para todos.
El embajador de Honduras en Panamá, Juan Alfaro (fiel a Zelaya), denuncia el mismo viernes que "hay una delegación (militar hondureña). Ellos están participando en estos ejercicios. Lo que a mí me extraña es que la ayuda militar fue cortada desde el inicio del golpe y esto demuestra que el Pentágono actúa por un lado y por otro lado Obama".
Podemos decir que el embajador de Zelaya sostiene lo mismo que el título de esta nota.
Para agregar un poco más de leña al fuego, la Agencia Francesa de Prensa reproduce horas después una declaración de un oficial panameño, quien reveló que las fuerzas hondureñas estaban invitadas a las maniobras, pero no participaron por "razones mecánicas" de sus buques.
"Sí estaban invitados (pero) en el día de ayer (jueves) recibimos una llamada que por razones mecánicas de las mismas embarcaciones no iban a participar", dijo el subcomisionado Osvaldo Ureña, del Servicio Aeronaval de Panamá, uno de los portavoces de Panamax 2009.
En definitiva, los hechos que se evidencian luego de analizar estas informaciones representan un escenario complejo dentro de las estructuras de poder en Washington.
Interesante resulta preguntarse quién manda realmente en la capital del imperio. Sería pertinente una aclaración, no vaya a ser que debamos pensar que eso no es una democracia sino algo más parecido a una dictadura militar
Andrés Sal lari
Tomado de YVKE Mundial
31 ago 2009
Resistencia en Honduras
Acordó resistencia en Honduras mantener protestas en las calles
El Frente Nacional contra el golpe de Estado de Honduras acordó hoy en una asamblea nacional mantener las manifestaciones en las calles hasta la recuperación del estado de derecho.
La decisión fue aprobada esta tarde por aclamación por los centenares de asistentes a la cita, celebrada en la sede del Sindicato de Trabajadores de la Industria de Bebidas y Similares (STIBYS).
Durante la mañana fue realizada una reunión de la conducción colegiada del Frente Nacional contra el golpe de Estado, informó su coordinador general, el líder sindical Juan Barahona, a los asistentes al encuentro.
Hemos decidido seguir la lucha de resistencia en las calles, exclamó Barahona en un breve discurso, seguido por consignas como Adelante, adelante, que la lucha es constante, de los presentes, con sus puños en alto.
Precisó que mañana los miembros de la resistencia se volverán a reunir frente a la sede de la Universidad Pedagógica Nacional, donde se darán a conocer las acciones de este lunes.
Agregó que las acciones proseguirán el resto de la semana, pero aclaró que serán dadas a conocer al final de las marchas de cada día, para entorpecer las acciones de seguimiento de la policía y las fuerzas armadas.
Barahona adelantó que la tarde del próximo miércoles se reunirán los sindicatos de las tres centrales sindicales del país para analizar una nueva convocatoria a paro general del sector público el jueves y viernes.
Ambos días coinciden con una huelga de maestros y profesores, convocada hoy por la Federación de Organizaciones Magisteriales, que decidió mantener las clases los lunes, martes y miércoles.
El líder del Frente apuntó que las organizaciones populares se mantendrán al tanto de los resultados de una reunión este martes de la Organización de Estados Americanos para analizar la situación en Honduras.
Barahona ratificó que la resistencia sólo aceptará como solución a la crisis desatada por el golpe militar del pasado 28 de junio la restitución del orden constitucional y del presidente elegido por el pueblo, Manuel Zelaya.
Subrayó que logrados esos objetivos la movilización popular continuará hasta lograr la convocatoria a una asamblea nacional constituyente, que elabore una carta magna para la refundación del país.
Tomado de Prensa Latinia
30 ago 2009
Las Líneas de Chavez: ¡¡Bariloche: Buen Boche!!
Si algo ha caracterizado a la estrategia imperial es el debilitamiento y la disolución de cualquier tentativa que los pueblos han adelantado en la determinación de sus propios destinos. La historia antigua y reciente lo confirma: no hay dominación posible si previamente no se socavan los procesos de soberanía e independencia. Por eso mismo, el imperio tanto le teme al avance de los pueblos suramericanos hacia la unidad.
En este sentido, Unasur, más que un proyecto de simples alianzas coyunturales es una urgencia suprema que se impone a los pueblos que compartimos una historia, una memoria y una esperanza. Con esa conciencia, Venezuela se hizo presente en la Cumbre Extraordinaria de Bariloche el pasado viernes 28 de agosto.
Hay que destacar el hecho absolutamente relevante de que la discusión fuera pública: de cara a nuestros pueblos. Ya se acabó el tiempo de las agendas ocultas y de los acuerdos por debajo de la mesa. En el mismo sentido, quiero resaltar que por primera vez se discutía —en una cumbre o reunión de presidentes y jefes de Estado— sobre la presencia de bases militares extranjeras en nuestra región.
La discusión fue franca y cruda —por momentos crispada— porque existen inocultables divergencias ideológicas que son de fondo. Pero con esas divergencias tenemos que lidiar en función del mantenimiento y la consolidación de la unidad suramericana. Y fue la unidad suramericana lo que se logró salvaguardar en Bariloche. Fracasa y fracasará cualquier intento exógeno por dividir a la Unasur.
Preocupa la retórica del presidente Uribe y su apelación permanente al leguleyismo: al empleo, no menos permanente, de sofismas. Si se dice —como lo hizo en una de sus intervenciones en Bariloche— que quienes alertamos sobre la instalación de bases militares estadounidenses en territorio colombiano, estamos partiendo de un preconcepto, todo puede convertirse en un preconcepto. Pura retórica, vacía de todo contenido, para eludir la discusión sustantiva. El problema es que Colombia no va a poder ofrecer garantías de seguridad a nadie, una vez instaladas las siete bases.
Al establecerse en territorio colombiano, allí van a quedarse quién sabe por cuánto tiempo. Y, por consiguiente, la paz en la región suramericana está y estará perpetuamente amenazada. Y lo que queremos —una convicción compartida mayoritariamente en Bariloche— es consolidar a la América del Sur como una zona de paz. Lo que queremos es hacer imposible la guerra.
Venezuela no tiene ninguna responsabilidad en el conflicto interno colombiano. Nuestro afán se orienta hacia la consecución de la paz en la Patria hermana. Nuestra propuesta de una iniciativa de paz para Colombia, hecha en Bariloche, demuestra una vez más nuestra consecuencia en esa materia.
Lo fundamental es que en el documento final quedó establecida una posición principista en su tercer punto: Reafirmar que la presencia de fuerzas militares extranjeras no puede, con sus medios y recursos vinculados a objetivos propios, amenazar la soberanía e integridad de cualquier nación sudamericana y en consecuencia la paz y seguridad de la región. Aquí, de hecho y de derecho, se está fijando una doctrina de defensa que nadie puede desconocer. Y estaremos vigilantes en relación con su riguroso y estricto cumplimiento.
Necesario es que el Consejo Suramericano de Defensa comience a actuar efectivamente: con una visión de paridad, de equilibrio, de simetría. (De hecho, las siete bases militares puestas a la disposición de los Estados Unidos en territorio colombiano, generan una peligrosísima situación de asimetría). La revisión del acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos, ratificado el pasado 19 de agosto, es un primer y fundamental paso.
II
El mismo 28 de agosto se cumplieron dos meses del golpe de Estado de Honduras: cumplió dos meses, también, el bravo pueblo hondureño en resistencia contra el régimen de facto.
Y preocupa que la situación hondureña comience a enfriarse internacionalmente; que disminuya la presión sobre el gorilato. Hoy sabemos que el zarpazo fue ejecutado en connivencia abierta con la base militar de Palmerola: ¿si no cómo se explica que el avión que sacaba al presidente Zelaya aterrizara primero en ese enclave gringo?
Lo acontecido en Honduras fue un primer ensayo dentro de una escalada militar imperial cuya continuidad se incrementa y potencia con las nuevas bases militares yanquis en territorio colombiano.
Debemos seguir haciendo lo imposible para que el pueblo hondureño recupere su sendero democrático. Honduras lleva ya dos meses hundiéndose en las tinieblas del gorilismo, a pesar de que no ha desmayado la voluntad de lucha popular en las calles y en los campos.
Son dos meses de lecciones: una, el poder descaradamente intervencionista de importantes sectores gringos empeñados en torcer los destinos de un pueblo; y otra la impotencia de los organismos internacionales por hacer cumplir sus propias decisiones. Pésima señal esta para el resto del continente, que puede comenzar a ver el oprobio y la injusticia convertida en pan de cada día.
En un texto reciente titulado Honduras y la ocupación militar del continente (2009) dice la destacada intelectual mexicana Ana Esther Ceceña:
Si bien Honduras muestra claramente los límites de la democracia dentro del capitalismo, el trasfondo de Honduras, con el proyecto de instalación de nuevas bases en Colombia y la inmunidad de las tropas estadounidenses en suelo colombiano, convertiría a ese país en su totalidad en una locación del ejército de Estados Unidos que pone en riesgo la capacidad soberana de autodeterminación de los pueblos y los países de la región.
Las acciones de este enclave militar en América del Sur se dirigirán a los estados enemigos o a los estados fallidos, que, de acuerdo con las nuevas normas impulsadas por Estados Unidos, pueden ser históricamente fallidos o devenir, casi instantáneamente, estados fallidos “por colapso”. Cualquier contingencia puede convertir a un país en un estado fallido y, por ello, susceptible de ser intervenido.
No tienen desperdicio estas palabras: no hay la menor exageración en cuanto a la situación de riesgo, y de riesgo inminente, en el cual quedan todos los países de la región y, en especial, los vecinos de Colombia. Todos somos susceptibles de una intervención militar si no bailamos al son que nos toque el imperio.
III
A Bariloche llevamos el verbo iluminado de Bolívar. Allí recordamos lo que dice el Libertador en carta a Mariano Montilla fechada el 4 de agosto de 1829: Si la América no vuelve sobre sus pasos, si no se convence de su nulidad e impotencia, si no se llama al orden y la razón, bien poco hay que esperar respecto a la consolidación de sus gobiernos; y un nuevo coloniaje será el patrimonio que leguemos a la posteridad.
No estamos dispuestos a legarle a la posteridad el vil patrimonio de un nuevo coloniaje sino el luminoso patrimonio de la Independencia definitiva.
¡¡Patria, Socialismo o Muerte!!
¡¡Venceremos!!
Tomado de Visiones Alternativas
27 jul 2009
Honduras y la SIP
La prolongación de la crisis en Honduras no tiene un efecto neutro, pues juega a favor de los golpistas. El repudio y el aislamiento universales no conmueven a los usurpadores. Todo lo contrario: confirman su visión paranoica de un mundo dominado por comunistas, subversivos y revolucionarios que conspiran sin cesar para frustrar su patriótica empresa.
Tanto los militares como los civiles hondureños comparten ese delirio que sigue siendo alimentado, día a día, por el Pentágono, la CIA y buena parte del establi-shment político del imperio, para los cuales la guerra no ha terminado ni va a terminar jamás. Guerra sobre todo contra todo ese inmenso e inesperado movimiento social que se ha puesto en marcha a partir del golpe y que rebasa amplia –y tal vez irreversiblemente– los estrechos marcos de la mal llamada “democracia representativa” en Honduras.
Bastó que aquél pretendiese honrar esa fórmula para que la santa alianza abandonase en tropel las cavernas y saliera a dar batalla: allí se juntaron, para unir fuerzas, los representantes militares y políticos del imperio con la corrupta oligarquía local, la perversa jerarquía de la Iglesia Católica, las diversas fracciones del patronato y el poder mediático que este conglomerado de la riqueza y el privilegio controla a su antojo, haciendo de la libertad de prensa una broma sangrienta.
No es casualidad que el sitio web de la benemérita Sociedad Interamericana de Prensa, siempre tan atenta ante todo lo que ocurra con los medios en Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador, haya ocultado arteramente lo que está aconteciendo en Honduras. La resolución más importante sobre el tema de los medios, adoptada el 24 de Julio, es una condena... ¡al presidente Rafael Correa por alentar el “incesante clima de confrontación y epítetos contra periodistas, propietarios de medios de comunicación y sus empresas!”.
Ni una palabra sobre Gabriel Fino No-riega, periodista hondureño de Radio Estelar, asesinado por fuerzas paramilitares, de la cual informa la misión de la ONU enviada a investigar la situación de los derechos humanos en Honduras. La misma delegación comprobó que en Tegucigalpa, Canal 36, Radio TV Maya y Radio Globo fueron militarizadas, constatándose asimismo el asalto a diversos locales de medios de comunicación y amenazas de muerte contra periodistas, el bloqueo de sus transmisiones o la interceptación telefónica y bloqueo de su acceso a internet. La misión también corroboró el ametrallamiento de la cabina de transmisión de Radio Juticalpa en Olancho, y las amenazas de muerte producidas contra periodistas como el director del diario El Libertador, Johnny J. Lagos Enríquez, así como contra el periodista Luis Galdanes. En la ciudad de Progreso los militares silenciaron las trasmisiones de Radio Progreso, siendo hostigado su director, el sacerdote jesuita Ismael Moreno, detenido temporariamente uno de sus periodistas, mientras otros recibían amenazas de muerte. Otro caso es el de Canal 26, TV Atlántica, cuyo directivo declaró ante la misión de la ONU que los militares indicaron a los medios de comunicación del departamento que debían abstenerse de trasmitir otras versiones o informaciones que no emanasen del gobierno de facto.
Ante la agresión sufrida por los periodistas de Telesur y Venezolana de Televisión –sin cuya valiente labor el mundo jamás se habría enterado de lo que ocurría en Honduras–, la SIP se limitó a emitir un tibio comunicado lamentando los hechos; la resolución dura, en cambio, se tomó en contra de Correa.
Sería muy largo enumerar todas las violaciones a la libertad de prensa y los derechos humanos, aparte del asesinato de Noriega, que pasaron desapercibidas ante los atentos censores de la SIP y sus lenguaraces, Mario Vargas Llosa y la pandilla de los “pluscuamperfectos idiotas latinoamericanos”. Su silencio cómplice revela la descomposición moral del imperio, sus permanentes mentiras y la impunidad con la cual se mueven estos falsos defensores de la “libertad de prensa”. Y frente a este escenario, ¡la secretaria de Estado Hillary Clinton se atreve a calificar como imprudente el gesto de Zelaya de viajar a la frontera de su país!!, al paso que su vocero, Philip Crowley, advertía contra “cualquier acción que pueda conducir a la violencia” en Honduras.
Falta ya muy poco para que Washington comience a declarar que el verdadero golpista es Zelaya y que fue él y no otro quien arrojó a su país a un caos de violencia y muerte. La promesa de nuevas mediaciones a cargo de la Casa Blanca sólo servirá para desfigurar aún más la verdad e inclinar el fiel de la balanza a favor de los golpistas y sus mandantes.
Atilio A. Boron
Politólogo
Tomado de Página 12
7 jul 2009
El SouthCom toma el poder en un Estado del ALBA
Honduras: el primer golpe de Estado militar de la administración Obama
Honduras suscitó la cólera de Washington al rebelarse contra la presencia militar estadounidense e incorporarse al ALBA. Militares formados en la Escuela de las Américas y dirigidos por consejeros estadounidenses derrocaron al presidente constitucional Manuel Zelaya y pusieron en el poder a quien había sido su rival de siempre en el seno del partido liberal, Roberto Micheletti. Thierry Meyssan hace un recuento de los objetivos de este enfrentamiento y señala la voluntad de la administración Obama de retomar el control de América Latina.
Nadie pensó que la crisis surgida entre Honduras y Estados Unidos pudiera desembocar en un golpe de Estado militar. Parecía que Washington había renunciado a esa forma de acción, aunque la administración Bush había sobornado recientemente a un grupo de militares para que derrocaran al presidente constitucional de Venezuela (el 12 de abril de 2002) [1] y había utilizado a sus propias fuerzas especiales para secuestrar al presidente constitucional de Haití (el 29 de febrero de 2004) [2]. Pero los comunicadores de la Casa Blanca venían utilizando últimamente la amplia sonrisa del flamante Barack Obama para hacer creer a la opinión pública internacional que Estados Unidos había cambiado y que había renunciado a su ambición imperial.
La importancia estratégica de los cinco Estados de la antigua República Federal de América Central (Costa Rica, Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua) reside en su situación geográfica como corredor de tránsito entre dos continentes y dos océanos. Si bien ninguno de ellos dispone de recursos naturales especialmente importantes, lo interesante es que todos ellos pueden servir de base para controlar la zona. Durante la revolución sandinista en Nicaragua, Washington utilizó Honduras como base de retaguardia de las bandas contrarrevolucionarias. Bajo la dirección de John Negroponte, la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa se convirtió en cuartel general de los «contras» nicaragüenses y de sus escuadrones de la muerte. Vista desde ese ángulo, la evolución antiimperialista de Honduras, luego del regreso de los sandinistas al poder en Nicaragua, representaba no tanto un problema en sí como un verdadero peligro de «contaminación». ¿En qué representaba la evolución de la situación hondureña un peligro tan grande como para que Washington decidiera recurrir nuevamente a los viejos métodos, corriendo así el peligro de malograr todos sus esfuerzos propagandísticos?
La presidencia de Maduro y las elecciones de 2005
Al igual que el resto de Centroamérica, Honduras enfrenta la existencia de las maras (pandillas). La más conocida es la Mara Salvatrucha. Se trata de bandas de niños manipulables debido a su dependencia de la droga y organizados mediante ritos místico-criminales [3]. Sus miembros se entregan a todo tipo de violencias, alcanzando a veces un inusitado grado de barbarie que los ha llevado a protagonizar verdaderas masacres.
En 2001, el candidato nacionalista Ricardo Rodolfo Maduro Joest resultó electo bajo la promesa de luchar contra el crimen. Su propio hijo, de 25 años, había sido secuestrado, torturado y asesinado, y su funeral se había convertido en una verdadera manifestación de carácter nacional. Al llegar a la presidencia, Ricardo Maduro ordenó espectaculares operaciones de lucha contra las pandillas. También reforzó el arsenal de la policía y sacó a los militares de los cuarteles para que ayudaran a los policías. Con el apoyo de la democracia cristiana, Maduro logró la adopción de una ley que castigaba con un mínimo de 5 años de prisión el solo hecho de ser miembro de una mara.
Aunque aquella ley sirvió de inspiración a países como Guatemala y Salvador, la Corte Constitucional hondureña decidió invalidarla porque comprometía la responsabilidad individual por asociación en casos de crímenes que el acusado no había cometido. La aplicación de aquella ley había dado lugar a un gigantesco aumento del número de personas encarceladas, lo cual se provocó a su vez sangrientos motines en las prisiones. En definitiva, como aquella ley no abordaba las causas sociales del fenómeno, ya masivo, su aplicación no detuvo el aumento de la criminalidad.
En 2005, el candidato nacionalista a la sucesión de Maduro, «Pepe» Lobo, consideraba que sólo una guerra podía acabar con las maras. Así que propuso reinstaurar la pena de muerte a través de un referéndum que contemplaría además la posibilidad de pronunciar penas de muerte colectivas contra las pandillas, a pesar de que un estudio realizado en Salvador ya había demostrado que el 51,9% de los criminales tenían sólo entre 11 y 15 años. Así que Honduras habría tenido que matar a muchos de sus propios hijos. Mientras tanto, el candidato liberal, Manuel Zelaya, proponía un enfoque mucho más razonable, basado no sólo en la represión sino en la realización de verdaderos esfuerzos a favor de la educación y de la inserción de aquellos niños en la sociedad.
En el plano económico, los resultados del presidente Maduro también resultaban bastante polémicos.
Ex gobernador del Banco Central y brillante hombre de negocios (concesionario de Seros y director del fondo de inversiones La Paz), Maduro negoció la reducción de la deuda hondureña con el FMI y con el Club de París. Pero, como contrapartida, tuvo que aumentar los impuestos y reducir el número de funcionarios, política que penalizó únicamente a la clase media.
También incluyó a su país en el Acuerdo de Libre Comercio Estados Unidos/Centroamérica, sin encontrar mucha oposición política contra aquel proyecto, a pesar de sus desastrosas consecuencias para los pequeños agricultores. Las excelentes relaciones del presidente Maduro con su homólogo estadounidense George W. Bush condujeron incluso al envío de 370 militares hondureños a Irak, donde fueron destacados, junto a los españoles, en la zona administrada por el contingente polaco. Pero, como consecuencia de la decisión de Zapatero de retirar de Irak las tropas españolas, Maduro se vio políticamente obligado a retirar también a los soldados hondureños. Y finalmente, el mandato presidencial de Ricardo Maduro concluyó en un ambiente grotesco matizado por un escandaloso divorcio.
El liberal de izquierda José Manuel Zelaya Rosales presentó entonces una atrayente alternativa. En vez de proponer el cierre de servicios públicos como medio de garantizar una importante reducción presupuestaria, Zelaya propuso una reducción del tren de vida del Estado. Y para reforzar los ingresos del Estado, propuso facilitar el empleo en los sectores altos consumidores de fuerza de trabajo. En la lucha contra la criminalidad juvenil, Zelaya anunció su intención de equipar todas las escuelas con computadoras y de garantizar la instrucción pública gratuita a todos los niveles de la sociedad.
En 2005, en una elección de una sola vuelta, los hondureños eligieron como presidente a José Manuel Zelaya, con un 49,9% de sufragios, y le garantizaron el 48,4% de los escaños en el Congreso (unicameral). Su principal adversario, el nacionalista de derecha Porfirio Sosa, obtuvo el 46,2% de los sufragios y un 42,9% de los escaños en el Congreso. Los resultados eran tan apretados que se requirió su validación, la cual se produjo al cabo de dos semanas de espera. Tres pequeñas formaciones políticas se encontraron entonces en posición de árbitros en el seno del Congreso: la Unión Democrática, la Democracia Cristiana y el partido Innovación y Unidad.
Elección presidencial
(27 noviembre 2009) Elecciones legislativas
(27 noviembre 2009)
José Manuel Zelaya Rosales
49,90 % de votos válidos Partido Liberal
62 escaños
Porfirio Lobo Sosa
46,2 % de votos válidos Partido Nacional
55 escaños
Juan Ángel Almendares Bonilla
1,5 % de votos válidos Unificación Democrática
5 escaños
Juan Ramón Martínez
1,4 % de votos válidos Democracia cristiana
4 escaños
Carlos Sosa Coello
1,0 % de votos válidos Innovación y Unidad)
2 escaños
La presidencia de Manuel Zelaya
Nada dejaba entrever que el ranchero Manuel Zelaya pudiera entrar en conflicto con Washington, sobre todo si se tiene en cuenta que la mayoría relativa de la que disponía no favorecía la posibilidad de una ruptura política. En primer lugar, el presidente Zelaya prosiguió la política de descentralización que ya había iniciado en su época de ministro. Su objetivo era acercar los centros de decisión a la ciudadanía para fortalecer el poder popular y la transparencia. Esta reforma provocó un distanciamiento entre la clase política corrupta de la capital y los nuevos notables locales. Y también sacó a la luz el control de los militares sobre una parte de la economía [4]
Pero lo más importante es que, en junio de 2006, Manuel Zelaya anunció su intención de destinar al tráfico comercial la base aérea de Soto Cano [5], en la que se encontraba un contingente estadounidense. Ante la reacción del Pentágono, el ministro hondureño de Defensa trató de retroceder, argumentando el costo del equipamiento necesario. Pero el presidente Zelaya mantuvo su decisión. Oficialmente, Soto Cano no era más que una pequeña base aérea cuyo personal se componía de 190 militares y 730 civiles. Pero su pista es la única de toda Centroamérica capaz de recibir grandes aviones destinados al transporte de tropas. Fort Bravo es la única estación del SouthCom fuera de Estados Unidos [6]. Y, sobre todo, Soto Cano es una base de escucha vinculada a dos unidades secretas: Cerro La Mole y Swan Island. Este dispositivo es indispensable para el funcionamiento de la inteligencia militar estadounidense en la región. Curiosamente, Estados Unidos nunca ha firmado con Honduras ningún acuerdo que precise el estatus de las instalaciones anteriormente mencionadas.
A pesar de la fuerte popularidad del presidente Zelaya, una sorpresiva campaña de prensa lo acusó de no haber respetado sus promesas, de no haber logrado mejorar el nivel de vida ni contrarrestar el crimen. En realidad, Zelaya no podía proteger a su país del alza mundial del petróleo y se publicaban numerosos reportajes sensacionalistas que daban la impresión de que el país enfrentaba una gran proliferación de las maras. Manuel Zelaya respondió obligando a los medios audiovisuales privados a transmitir varias horas de entrevistas con miembros de su gobierno.
Washington manifestó su irritación mediante la reducción de sus programas de ayuda a la población hondureña, pero mantuvo sus programas de seguridad. Estados Unidos incluso proporcionó a Honduras importantes medios para la realización de sus planes de lucha contra el crimen organizado y contra el tráfico de drogas y el terrorismo. Washington financió, por ejemplo, el equipamiento de Puerto Cortés con tecnología de punta que permite escanear todos los contenedores enviados a Estados Unidos que pasan por ese puerto hondureño.
Por otro lado, Washington dispone de poderosos medios de presión sobre Tegucigalpa. Honduras, país de 7 millones de habitantes, tiene cerca de un millón de inmigrantes en Estados Unidos, sobre todo desde el paso devastador del ciclón Mitch por territorio hondureño, en 1998. 78 000 de esos inmigrantes hondureños en Estados Unidos son residentes temporales, estatus que han renovado varias veces, y pueden ser expulsados mediante una simple decisión administrativa.
El presidente Zelaya prosiguió su lucha contra la corrupción, obligando a varios altos funcionarios a renunciar a sus puestos. Y algunos de éstos comenzaron entonces a conspirar. Se descubrió incluso que el ex director de la compañía de telefonía pública había interceptado los teléfonos del presidente Zelaya.
Al estallar en Estados Unidos la crisis de las subprimes y en momentos en que se produce el alza mundial de los precios de los alimentos básicos, el presidente Zelaya recurre, lógicamente, a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), organización intergubernamental promovida por Venezuela, país que garantiza la seguridad alimentaria y energética de los Estados miembros y que coordina además la realización de importantes programas de salud pública.
Esa decisión de Zelaya obtiene un fuerte apoyo popular, pero suscita inquietud entre las clases medias, ya afectadas por la política económica de Maduro y por la crisis económica mundial.
El 25 de agosto de 2008, Manuel Zelaya rinde homenaje al «Guerrillero heroico» Ernesto Che Guevara y, ante una multitud de 100 000 personas, firma en Tegucigalpa la entrada de su país al ALBA, en presencia de los presidentes Evo Morales, de Bolivia; Daniel Ortega, de Nicaragua; Hugo Chávez, de Venezuela, y del vicepresidente cubano Carlos Lage. El presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, también está representado en el acto.
Honduras se convierte así en una de las naciones rebeldes.
El golpe de Estado militar
Representantes del gobierno de Estados Unidos admitieron en el New York Times haber entrado en contacto con los golpistas días antes de la asonada. Pero afirman que lo hicieron para convencerlos [7] de que emprendieran esa acción. Según esos testimonios, aquellos contactos finalizaron el domingo (o sea, en momentos en que el golpe ya había comenzado).
Pero hay que tener en cuenta que el pequeño ejército hondureño ha sido enteramente armado, entrenado e instruido por Estados Unidos. Se supone que obedezca a su comandante en jefe, el presidente de la República, y al jefe de su Estado Mayor. Pero, en la práctica, se encuentra bajo el control del SouthCom, desde Soto Cano y Miami [8].
Precisamente el jueves pasado, el Pentágono instaló apresuradamente al nuevo comandante del SouthCom, el general Douglas M. Fraser, para darle seguimiento al golpe.
En todo caso, la operación ya había sido concebida desde hace tiempo. Al igual que el ataque contra los edificios oficiales en Moldavia, al igual que la limpieza del valle de Swat, que el exterminio de los Tigres tamules o la «revolución verde» en Irán, el golpe de Estado en Honduras fue planificado por la administración Bush y posteriormente confirmado y ejecutado por la administración Obama, a pesar de los visos de legalidad que ésta última parecía ofrecer.
La tensión se recrudeció cuando el presidente Zelaya convocó a una consulta popular, que debía tener lugar el domingo 28 de junio, para determinar si los electores eran favorables a la elección de una Asamblea Constituyente. Se desató entonces una campaña internacional de prensa que presentaba aquella iniciativa como una maniobra exclusivamente tendiente a abrir a Manuel Zelaya la posibilidad de obtener un segundo mandato. Lo cual es totalmente falso ya que la elección de la Asamblea Constituyente sólo hubiese tenido lugar el mismo día que la próxima elección presidencial y, por consiguiente, la hipotética modificación de la Constitución no hubiese podido producirse sino mucho después del fin del mandato de Zelaya. Por lo tanto, el presidente Zelaya nunca hubiese podido ser candidato a su propia sucesión. Pero, claro está, después de haber acusado a Hugo Chávez de querer ser «presidente vitalicio», había que acusar a su aliado Manuel Zelaya de querer convertirse en dictador él también.
El 9 de junio, el Congreso hondureño adoptó una ley constitucional que prohibía la realización de un referéndum a menos de 180 días de la elección presidencial. El Tribunal Supremo declaró la consulta popular ilegal (pero no anticonstitucional), aunque la ley de modificación fue declarada en sí misma anticonstitucional. En base a esa decisión, el jefe del Estado Mayor, el general Romeo Vásquez, bloqueó la organización de la consulta. El presidente se presentó entonces personalmente en una base militar para «rescatar» las boletas que debían ser utilizadas en la consulta popular y revocó al jefe del Estado Mayor por insubordinación. Al igual que los demás golpistas latinoamericanos, el general Romeo Vásquez fue formado por Estados Unidos en la tristemente célebre Escuela de las Américas.
La base de Soto Cano se encuentra actualmente bajo las órdenes del coronel Richard A. Juergens. Fue al parecer fue este mismo militar estadounidense quien dirigió el secuestro del presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide cuando ocupaba el cargo de director de Operaciones Especiales del Special Operations Command.
El domingo 28 de junio de 2009, siendo alrededor de las 5h30 de la mañana (hora de Honduras), fueron cortadas la electricidad y las líneas telefónicas fijas y hertzianas. Comandos de militares encapuchados [9] asaltaron la residencia del presidente Zelaya y se lo llevaron, lo metieron en un avión y lo enviaron a Costa Rica en ropa de dormir. Fueron arrestados por lo menos 8 ministros, entre ellos la ministra de Relaciones Exteriores, así como otras personalidades, como el alcalde de San Pedro Sula (la segunda ciudad de Honduras). Cuando se restableció el servicio eléctrico, los medios audiovisuales anunciaron que se había decretado un toque de queda y la anulación de los oficios religiosos dominicales y de la consulta popular.
Después del mediodía, los diputados, que fueron previamente autorizados a salir a la calle, realizaron una reunión extraordinaria en la sede del Congreso. El presidente del Congreso, Roberto Micheletti, dio lectura a una carta, con fecha del 26 de junio, en la que el presidente Manuel Zelaya supuestamente renunciaba a su cargo. Nadie expresó sorpresa por la aparición de esta carta con fecha del 26 de junio. Después de dejar constancia de la supuesta vacancia a la cabeza del Estado, el Congreso designó a su propio presidente para ocupar la presidencia de la República. Por su parte, el Tribunal Constitucional afirmó, en un comunicado enteramente orwelliano, que el ejército había defendido la Constitución impidiendo que el presidente Zelaya diera un golpe referendario. El Tribunal sostuvo que al bloquear la consulta popular ordenada por el presidente de la República, el jefe del Estado Mayor había actuado legalmente, si lo había hecho por orden de un juez. Para que nadie ignorara el verdadero objetivo de la operación, los militares arrestaron a los embajadores o encargados de negocios de los Estados miembros del ALBA.
El desarrollo mismo del golpe de Estado en Honduras recuerda aquel que tuvo lugar en Haití, en 2004, contra el presidente Jean-Bertrand Aristide: secuestro en plena madrugada por soldados encapuchados y “aparición” de una carta de renuncia.
La manera como las agencias de prensa atlantistas han descrito el diferendo electoral, de forma tendenciosa para dar al golpe de Estado una apariencia de legalidad, demuestra la premeditación de esta operación por parte de Washington. La manipulación de las causas del golpe, ocultando el asunto de la base de Soto Cano y los vínculos entre militares hondureños y estadounidenses, es muestra además de una evidente voluntad de ocultar el papel de la administración Obama.
Notas:
[1] «Opération manquée au Venezuela», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 18 de mayo de 2002.
[2] «La CIA déstabilise Haïti», «Coup d’État en Haïti» y «Paris relâche le président haïtien», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 14 de enero, 1º y 16 de marzo de 2004.
[3] «L’extension de la Mara Salvatrucha», por Gaston Pardo, Réseau Voltaire, 2 de marzo de 2005.
[4] La democracia se instaló rápidamente en Honduras mientras que revoluciones y contrarrevoluciones se desarrollaban en la región. Estados Unidos garantizó que parte de la economía hondureña quedara bajo su control indirecto, a través de los militares.
[5] La base Soto Cano es la antigua base de Palmerola. Está situada al nordeste de Tegucigalpa, a 747 millas de la capital.
[6] El SouthCom es el comando estratégico de las fuerzas armadas estadounidenses encargado de garantizar el control de Latinoamérica.
[7] «Honduran President Is Ousted in Coup», por Elisabeth Malkin, The New York Times, 29 de junio de 2009.
[8] El SouthCom tiene su sede en Miami, pero dispone además de una estación en Soto Cano y de puestos avanzados en Comalapa (Salvador), Manta (Ecuador) así como en las islas de Aruba y Curazao (Antillas Holandesas).
[9] El uso de pasamontañas o capuchas en este tipo de operación es inútil y contraproducente, a no ser que se trate de enmascarar la participación de consejeros militares extranjeros.
Thierry Meyssan
Tomado de Red Voltaire
26 jun 2009
Solidaridad latinoamericana contra golpismo en Honduras
Fidel Castro: Un gesto que no se olvidará
El presidente hondureño, Manuel Zelaya, expresó la madrugada de este viernes que el domingo "Honduras se une", en referencia a la consulta que se llevará a cabo para aprobar la apertura de una cuarta urna en las elecciones del 29 de noviembre.
El mandatario se mantiene en el palacio de Gobierno, mientras cientos de ciudadanos distribuyen el material electoral a los más de 5 mil centros electorales en todo el territorio.
A Zelaya lo acompañan cientos de personas de diversos sectores de la sociedad en la Casa Presidencial en Tegucigalpa, y allí nuevamente invitó a sus opositores a medirse en el evento para saber quién cuenta con el apoyo de la mayoría de los hondureños. "Vamos a la encuesta, ¿quien dijo miedo? (...) desde el lunes tendremos una nueva Honduras, donde la gente empiece a opinar", exclamó el mandatario. Agregó que "estos puestos (el de presidente) son temporales, lo que quedará (con la consulta) es la democracia participativa en este país, es el proceso de cambio que dejaremos".
De acuerdo a promotores de esta encuesta popular, en los 18 departamentos del país se mantienen a la espera del material , mientras el país se mantiene en una tensa calma luego de los pronunciamientos del Congreso y la Corte Suprema que rechazan la realización del evento.
El presidente Zelaya aseguró que el pueblo hondureño atenderá el llamado que se le hizo para que el próximo domingo participen en la consulta popular que servirá para abrir la cuarta urna en los comicios del próximo 29 de noviembre, tras anunciar que el material electoral será distribuido debidamente a partir de la madrugada de este viernes.
Más temprano, durante un mensaje que dirigió en cadena nacional a la nación, Zelaya instó a los hondureños a protagonizar una jornada cívica que demuestre el talante democrático y transparente de ese país.
En la tarde, Zelaya afirmó que las autoridades judiciales y militares de Honduras " no deben doblegarse ante los intereses de las cúpulas y élites egoístas", al tiempo que afirmó que "los cambios en el pueblo nadie podrá detenerlos".
Esta declaraciones las ofreció desde el Palacio de Gobierno en Tegucigalpa (Capital) donde celebró junto a los movimientos sociales la recuperación del material electoral que permitirá desarrollar una consulta popular el próximo domingo.
En esta concentración el mandatario felicitó al pueblo y en especial la postura del General Luis Javier Price por su " actitud democrática y por respetar la voluntad de pueblo" que se movilizó para defender su derecho a expresar su opinión.
"El general Price me dijo yo lo reconozco como mi Comande General de Fuerzas Armadas y si quiere que le entreguemos el material así lo haremos", relató el mandatario.
Este jueves diversos sectores de la sociedad hondureña se apostaron frente a la sede del Palacio de Gobierno para expresar su respaldo a la propuesta del presidente Zelaya de llevar a cabo una consulta popular en donde el pueblo aprobará o no la colocación de un "cuarta urna" en las próxima elecciones regulares de esta nación que se realizarán en noviembre.
La misma manifestación conformada en su mayoría por movimientos sociales y campesinos se trasladaron junto al líder hondureño a la base militar en donde recuperaron el material electoral que había sido ilegítimamente retenido por las autoridades militares que se oponen al desarrollo de las consulta.
Esta movilización popular surgió tras la resolución anunciada por la Corte Suprema de Honduras que revocó la decisión del presidente Zelaya de destituir de sus cargo al Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, el general Romeo Vásquez, quien se opuso a apoyar con la logística del Ejército el proceso.
El presidente Zelaya calificó esta acción como un "intento de Golpe de Estado" que busca desestabilizar a esa nación centroamericana. El mandatario instó as las autoridades judiciales de esa nación " a analizar lo que están haciendo" ya que pretende coartar el derechos del pueblo hondureño de acudir a las urnas.
El líder cubano Fidel Castro se solidarizó este jueves con el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, por la situación en la que se encuentra ese país a dos días de una consulta popular, y expresó que el mandatario " no ha cometido la menor violación de la ley". En otra entrega de su columna "Reflexiones" tituladas "un gesto que no se olvidará", Fidel dijo que Zelaya "no realizó un acto de fuerza" al entrar con el pueblo en una base aérea para reclamar las boletas para el evento del domingo, "confiscadas espuriamente".
"Es el Presidente y Comandante General de las Fuerzas Armadas de Honduras. Lo que allí ocurra será una prueba para la OEA y para la actual administración de Estados Unidos", dijo en referencia a las atribuciones que tiene el mandatario, tras la destitución del Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Romeo Vásquez. "Así actúa un Presidente y Comandante General (...) ¡El pueblo de Honduras jamás olvidará ese gesto!", dice el texto.
También el Presidente venezolano Hugo Chávez ser manifestó contundentemente en apoyo a su homólogo hondureño. "En marcha está en Honduras un golpe de Estado", denunció Chávez en su programa "Aló Presidente Teórico", realizado este jueves desde el Teatro Teresa Carreño en Caracas. "Es la burguesía, toda esa alianza de fuerzas burguesas y retrógradas que están tratando de frenar una consulta popular. Le tienen miedo al pueblo. ¡Abajo la burguesía, y arriba el pueblo!"
Explicó que anoche, en plena Cumbre de Alba, Maduro le comunicó del problema en Honduras, luego de que el jefe del Estado Mayor de ese país se negara a cumplir la orden de distribuir el material electoral, tras lo cual Zelaya lo destituyó. "Hizo lo correcto. Los demás generales presentaron su renuncia. Zelaya los destituyó: hizo lo correcto. Ahora, un juez le ordena que restituya a estos militares en sus cargos", señaló Chávez. "El Fiscal General en contra, el Congreso en contra, la Iglesia en contra, la burguesía en contra. Cualquier parecido con la realidad que hemos vivido no es coincidencia. ¡Es parte de la realidad que vivimos en América Latina y el Caribe!", reiteró.
"El pueblo se fue a la calle, y el Presidente llamó al pueblo. Se ha ido él al frente, a tomar una base aérea donde estaba el material electoral". Luego, agregó: "Él se fue al frente, a tomar una base aérea en ese país, a riesgo de cualquier cosa. Tomaron la base aérea con el Presidente al frente, los soldados corriendo junto al pueblo... afortunadamente".
El presidente de la Asamblea General de la ONU, el nicaragüense Miguel D'Escoto, condenó lo que llamó "intento de golpe de Estado" contra el presidente de Honduras. El ex canciller sandinista "ha mostrado su profunda preocupación" por los acontecimientos que se han desarrollado a lo largo del día de hoy en Tegucigalpa, indicó su portavoz, Enrique Yeves. Aseguró que el presidente de la Asamblea General "condena de forma clara y contundente el intento de golpe de Estado que está teniendo lugar en este momento en Honduras contra el Gobierno democráticamente electo del presidente Manuel Zelaya". Resaltó que D'Escoto espera que se respete la legalidad vigente en el país centroamericano e instó a las partes involucradas en esta crisis a resolver sus diferencias en un clima de paz y diálogo.
En una carta enviada a Zelaya, difundida por el Palacio de Gobierno de Bolivia, el presidente boliviano Evo Morales rechazó "cualquier intento de golpe de Estado o amenaza al proceso democrático de Honduras".
"A nombre mío y de mi Gobierno deseo expresarle nuestro más claro y rotundo rechazo ante cualquier intento de golpe de Estado o amenaza al proceso democrático que se vive en la hermana República de Honduras", indica la misiva.
El gobernante boliviano también destaca que el Gobierno de Zelaya es la expresión de la democracia, al haber sido elegido legal y legítimamente por el pueblo hondureño. "Cuente Presidente con el respaldo de mi Gobierno en estas difíciles circunstancias", concluye Morales en su carta a Zelaya.
Los países que integran la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra Américas (ALBA), a través de un documento, denunciaron este jueves ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el intento del golpe de Estado contra el presidente de Honduras, Manuel Zelaya. Así lo señaló el representante de Venezuela ante la ONU, Jorge Valero, quien en declaraciones ofrecidas a teleSUR indicó que el ALBA rechazó el intento que está dirigido a obstaculizar la realización de esa consulta popular y democrática, acerca de la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente en Honduras.
"Decidimos denunciar de manera enérgica un intento de golpe de Estado contra el proceso en curso, que pretende reafirmar la voluntad del pueblo hondureño", sostuvo Valero.
El diplomático venezolano consideró que la acción golpista debe ser rechazada por la comunidad internacional,porque atenta contra la estabilidad democrática del país centroamericano.
Fuentes: TeleSur , YVKE Mundial / RedGlobe

