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26 sept 2010

Científica paquistaní fue condenada a 86 años en prisión estadounidense

Aafia Siddiqui ante un Tribunal Americano

Un juez estadounidense condenó a la neurocientífica paquistaní Aafia Siddiqui a 86 años de prisión por disparar a los interrogadores estadounidenses mientras se encontraba detenida en Afganistán. Su condena y sentencia han sido muy criticadas en Pakistán, donde se cree que Siddiqui es inocente y fue maltratada durante su detención por parte de Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses dijeron que fue arrestada en julio de 2008 por la policía afgana, pero muchos grupos de derechos humanos alegaron que Siddiqui fue desaparecida a la fuerza por las autoridades paquistaníes en 2003 e interrogada y torturada a petición de Estados Unidos. En su declaración, Siddiqui afirmó que había estado detenida en una prisión secreta estadounidense. En Pakistán, su hermana, Fauzia, criticó la condena de 86 años.


Fauzia Siddiqui dijo: “No esperábamos otra cosa de este juez, es decir, cualquier cosa que fuera menos de cien [años] sería clemencia de su parte, yo diría. Hoy le ha demostrado al mundo entero que el sistema de justicia estadounidense del que Estados Unidos se enorgullecía ya no existe”.

Tomado: Democracy Now

11 sept 2010

Esto también es la política Imperialista

Caricatura: Latuff


Soldados estadounidenses acusados de asesinar civiles afganos por diversión y tomar sus dedos como trofeos

El periódico The Guardian informa que doce soldados estadounidenses enfrentan cargos por formar un “equipo asesino” secreto que presuntamente bombardeó y disparó contra civiles afganos al azar y recogió sus dedos como trofeos. Cinco de los soldados fueron acusados de asesinar a tres hombres afganos, quienes habrían sido asesinados por diversión durante distintos ataques este año. Otros siete soldados enfrentan acusaciones por encubrir los asesinatos y atacar a un recluta que los denunció mientras informaba de otros abusos. Todos los soldados son miembros de la brigada de infantería Stryker con base en la provincia de Kandahar, al sur de Afganistán. Mientras tanto, el padre de uno de los hombres acusados dijo a la agencia de noticias Associated Press que casi media docena de veces habría intentado transmitir al Ejército un mensaje urgente de su hijo informando que miembros de su unidad habían asesinado a un civil afgano y planeaban más asesinatos. El Secretario de Prensa del Pentágono, Geoff Morrell, se refirió a los cargos el pasado jueves.

Morrell afirmó: “No creo que acusaciones contra unos pocos individuos puedan ser representativas de la conducta o de las actitudes de las Fuerzas Armadas en general. Una vez aclarado esto, vale decir que aún si se probara que las acusaciones son falsas, obviamente no ayuda. No ayuda en el sentido de la percepción que se tiene de nuestro Ejército alrededor del mundo. Por lo cual, la parte triste de todo esto es que, aunque a estos individuos se los declare inocentes, aunque las acusaciones sean falsas, el daño ya está hecho”.


El Pentágono considera comprar y destruir copias de memorias de la guerra de Afganistán

El New York Times informa que autoridades del Pentágono están negociando la compra y destrucción las diez mil copias de la primera edición de una crónica de la guerra de Afganistán que según dicen, contiene secretos de inteligencia. Este libro, “Operation Dark Hart”, fue escrito por Anthony Shaffer, un ex oficial de la Agencia de Inteligencia de Defensa y teniente coronel de la Reserva del Ejército. Los analistas del Ejército originalmente aprobaron la publicación del libro, pero luego la Agencia de Inteligencia de Defensa identificó más de 200 pasajes que se sospecha contienen información clasificada. El libro presuntamente incluye relatos de Shaffer sobre operaciones clandestinas, entre ellas operaciones de escuchas secretas por parte de la Agencia de Seguridad Nacional.


Estados Unidos lleva a cabo cuatro ataques más con aviones no tripulados en Pakistán

En Pakistán, Estados Unidos llevó a cabo al menos cuatro ataques con aviones no tripulados en los últimos dos días, en lo que fue uno de los episodios más intensos de ataques con aviones no tripulados desde que el Presidente Obama asumió el mando. Todos los ataques fueron contra la región de Waziristán del Norte.


Mueren catorce personas en ataque contra aeropuerto somalí; 230 personas murieron en las últimas dos semanas

En Somalia, al menos catorce personas murieron el jueves al explotar una serie de bombas en el principal aeropuerto de Mogadiscio. Entre las víctimas se encontraban fuerzas de la Unión Africana. El grupo militante al-Shabab se adjudicó la responsabilidad. Durante las últimas dos semanas, al menos 230 civiles fueron asesinados y más de 400 personas resultaron heridas en Somalia.


Sobrevivientes de violaciones en el Congo relatan suplicio

Las sobrevivientes de violaciones en la localidad de Luvungi, en la República Democrática del Congo, comenzaron a describir los horrores que sufrieron recientemente cuando las fuerzas rebeldes perpetraron violaciones múltiples contra cientos de mujeres durante un período de dos meses. Zaina Nyangoma, una de las sobrevivientes de estas violaciones, habló sobre el suplicio que vivió.

Zaina Nyangoma dijo: “Luego de que nos violaban se marchaban y nosotras hacíamos todo lo que podíamos por escaparnos entre los matorrales y a veces teníamos que arrastrarnos por el suelo mientras ellos violaban a otras personas hasta el amanecer. A veces también nos seguían en los matorrales o en donde sea que estuviésemos escondidas en la noche, y si nos encontraban, nos violaban otra vez, y así es como lograron violar a todas las mujeres de Luvungi”.

Tomado: Democracy Now

28 may 2010

Defensores de la justicia

Hace tres años Pakistán lo destronó del Poder Judicial. Iftikhar Mohammad Chaudhry, quien fue descrito por la prensa estadunidense como un nacionalista irresponsable que intentaba destruir el gobierno favorable a Washington del dictador-general-presidente, Pervez Musharraf. Hoy, un año después de que se le restableció en su puesto en la Suprema Corte, Chaudhry es considerado por algunos como un fundamentalista de closet, un pseudotalibán ansioso por derrocar la dudosa democracia de su país. Nuevamente Chaudhry se convirtió en el hombre más notorio de Pakistán, al acusar de corrupción al gobierno civil de Asif Ali Zardai. Como resultado de sus amenazas, funcionarios de Islamabad tomaron la sorprendente medida de pedir a autoridades suizas que reabran una causa por varios cargos de lavado de dinero contra Zardari, lo que abre la posibilidad de que el presidente en funciones sea objeto de una investigación criminal. Pero le basta a uno sentarse en la oficina tapizada de libros del magistrado Aitzaz Ahsan para darse cuenta que Occidente tiene una visión equivocada del sistema judicial paquistaní. El defensor de más alto rango de la Suprema Corte, alumno honorario de la Universidad de Downing, en Cambridge, el ex abogado de Benazir Bhutto y líder de las épicas marchas de magistrados de 2007, a las que los manifestantes iban cómodamente en autobús, camión o limusina, habla suavemente, como un gato que trata de controlar su ira. Con elegancia, muestra un expediente legal en que se explica por qué el Ministerio de Justicia decidió recientemente dar marcha atrás a una incómoda ley de amnistía para la Reconciliación Nacional y el Orden, que perdonaba a políticos corruptos, incluido el presidente Zardari, y en el cual se señala que el tema no está relacionado de ninguna forma con el islam. Lo que tenemos ahora es un cuerpo de jueces independientes por convicción, dice Ahsan. Se resistieron al régimen militar. Sufrieron detenciones e hicieron sacrificios. Fueron reinstaurados gracias a un movimiento masivo lleno de energía y frenesí. Pero ahora se les calumnia por dos razones: una es que el ministro de Justicia es islamista, y la segunda, que se está tratando de desestabilizar el sistema democrático. ¿El propósito? Contener a Chaudhry, ponerlo a la defensiva, pero todo lo que se asume en su contra es falso. El despido de Chaudhry fue resultado de su oposición a la privatización de la acerera Pakistan Mills, en Karachi, que fue comprada por tres compañías, una de las cuales se rumora que es una pantalla del entonces primer ministro y otra es muy cercana a Musharraf. Los tres blancos de Chaudhry son los mismos que en 2007: corrupción, corrupción y corrupción. A Ahsan le gusta contar la anécdota de su hora estelar y lo hace muy bien. “Musharraf, temeroso de que los jueces fallaran en su contra por insistir en usar su uniforme durante la campaña para su reelección, arrestó a un juez de la Suprema Corte un 3 de noviembre. Yo mismo fui arrestado en esta oficina que está en mi casa. Estaba dando una conferencia de prensa para condenar la imposición del estado de emergencia y la suspensión de nuestros derechos fundamentales cuando un colaborador me llamó desde la planta baja y dijo: ‘la policía ha rodeado la casa y vienen a por usted’. Pregunté si había forma de escapar por un camino que hay detrás de la vivienda y respondió que en ese lado también estaba la policía. Entonces dije: ‘Con calma, déjelos subir’, y proseguí la conferencia de prensa mientras la policía allanaba el lugar. “Éste fue un hecho electrizante para la gente, en particular porque los jueces nos opusimos al general Musharraf cuando éste nos exigió la renuncia y demandamos que fuera él quien renunciara ante la Suprema Corte. El presidente había azuzado al pueblo en nuestra contra con su gira por el país a principios de ese año. Chaudhry se fue en auto de aquí a Lahore y yo lo acompañé. El recorrido debió durar cuatro horas pero fue de 26 porque se detenía en cada aldea. Había millones de personas, decenas de miles cada par de kilómetros. Pero fue gracias a esto que los 13 jueces que integrábamos el Poder Judicial fuimos reinstalados en nuestros puestos el 20 de julio de 2007. Esto no le hizo mucho bien a Chaudhry, quien fue detenido en su residencia junto con sus hijos. Pusieron candados por todas partes. No pudieron ni salir al jardín de su casa durante cinco meses, relata Ahsan, aún indignado. Les prohibieron usar teléfonos celulares y encender la televisión. Yo estuve detenido al mismo tiempo. Nos enviábamos mensajes a través de los sirvientes que nos llevaban canastas de víveres, en dichas canastas nos enviábamos los chips de los celulares. Sólo lográbamos hablar durante un minuto, pues la policía detectaba la llamada y bloqueaba la línea. En este punto de la narración, una ira palpable casi se apodera de Ahsan, de anteojos y cabello algo crecido. Levanta el índice frente a su rostro y continúa: durante todo ese tiempo no se escucha una sílaba, un decibel ni de Londres ni de Washington, ni de sus representantes en Pakistán. No hubo ni siquiera una declaración de preocupación por nuestros hijos. Los británicos y estadunidenses no nos querían ni tocar. Todo el tiempo lo pasaron negociando con Benazir Bhutto y Musharraf. Ahsan mueve la cabeza. Explica que el movimiento de los abogados fue no violento, pluralista y en favor de valores moderados. “Fue el único de su tipo en la historia del mundo islámico. Y Occidente nos trató como parias. Defendieron a Musharraf y se enojaron con nosotros. En cierto sentido, el Poder Judicial paquistaní se ha convertido en el equivalente a la prensa británica después de que Tony Blair decidió ir a la guerra contra Iraq: los medios impresos se convirtieron en un verdadero partido de oposición; sin ser partidos políticos, lograron representar a la población. El hecho fue que hasta que el Poder Judicial se rehusó a renunciar, nadie había desafiado a Pervez Musharraf, señala Ashan. Contaba entonces con una Suprema Corte totalmente sumisa. Era el comandante en jefe del ejército que lo obedecía en todo y los únicos dos opositores populares que eran Benazir Bhutto y Nawaz Sharif estaban en el autoexilio. Fue entonces cuando los abogados se rebelaron y desafiaron la autoridad de Musharraf bajo riesgo de una represión brutal. La gente, sin embargo, reaccionó a las marchas, que fueron creciendo día a día. Ahsan no tiene duda de que Estados Unidos y Gran Bretaña consideran a los miembros de la Suprema Corte más adversarios que amigos. “Yo les digo: ‘miren, no hay probabilidad de que un atacante suicida parta desde Tora Bora y acabe haciéndose estallar en Chicago o Manchester. Son sus ciudadanos de origen paquistaní en esas ciudades quienes los atacarán. Lo único que les importa es que seamos amistosos hacia su nación y adoptemos su estado de derecho. Fue una oportunidad histórica para lograr la solidaridad del pueblo paquistaní. Durante dos años se abrió esa posibilidad para Occidente, en especial para Gran Bretaña y Estados Unidos, y durante esos dos años, lo que hicieron fue patearla. Robert Fisk © The Independent Traducción para La Jornada: Gabriela Fonseca Tomado: Rebelión

29 mar 2010

La década de los drones: asesinos aéreos de EE.UU.

Mediante y a través de sus pantallas, aviones sin piloto teledirigidos, más conocidos por el nombre de «drones» son controlados y manejados por especialistas militares de EEUU a miles de kilómetros del terreno donde se realizan sus mortíferas operaciones. Imagen: Red Voltaire Utilizando a Pakistán y Afganistán como terreno de experimentación y campo de batalla para sus aviones sin piloto, el complejo militaro-industrial de EEUU va afinando poco a poco, su más actual y sofisticada arma tecnológica en este XXI siglo. Al mismo tiempo su cruzada guerrera alcanza niveles de cinismo y manipulación de la opinión pública nunca antes visto en nuestras sociedades. Dichos aviones son controlados a partir de pantallas en el otro hemisferio, masacrando a poblaciones civiles que EEUU pretende salvar sus vidas. Obama consideró necesaria la guerra en Afganistán y su vice-presidente, Joe Binden, exige el envio de más robots asesinos para apoyar a las tropas US destacadas allí. 2010 es el décimo año de la primera década del nuevo siglo y del milenio y es el décimo año consecutivo de la guerra de EE.UU. en Afganistán y en el área de responsabilidad de 15 naciones abarcada bajo la Operación Libertad Duradera. A principios de marzo las muertes militares estadounidenses en el teatro de la Gran Guerra Afgana –Afganistán, Cuba (Guantánamo), Djibouti, Eritrea, Jordania, Kenia, Kirguistán, las Filipinas, Seychelles, Sudán, Tayikistán, Turquía, Uzbekistán y Yemen– sobrepasaron el límite de los 1.000. Este año es también el décimo año de la primera guerra terrestre y la primera guerra asiática librada por la OTAN, guerras realizadas desde, y no para proteger a, las naciones del Norte del Océano Atlántico. 2010 es el décimo y más letal año en el uso por Washington de vehículos aéreos sin tripulación (drones) para asesinatos selectivos y “daño colateral” sin objetivo. Diseñados originalmente para la vigilancia del campo de batalla y reconocimiento, aunque a menudo para solicitar mortíferos ataques militares, los drones han sido empleados por EE.UU. desde 2001 para identificar y matar objetivos humanos. El primer vehículo aéreo “cazador-asesino” sin tripulación, el Predator, fue utilizado por el Pentágono en Bosnia en 1995 y después en los 78 días de la guerra aérea contra Yugoslavia en 1999. En 2001 los Predator fueron equipados con misiles Hellfire (fuego del infierno) y partieron desde Pakistán y Uzbekistán para lanzar ataques dentro de Afganistán. El año siguiente salieron de la base militar de EE.UU. en Camp Lemonnier en Djibouti con el mismo fin en Yemen. El Predator y su sucesor, el Reaper, capaz de cargar quince veces más armamento y que vuela a tres veces su velocidad, han sido utilizados para ataques letales en Afganistán, Iraq, Yemen, Somalia, y con un efecto particularmente asesino en Pakistán, desde el otoño de 2008. Están equipados de cámaras conectadas por satélite a bases en EE.UU. En octubre el vicealmirante Robert Moeller, comandante adjunto del Comando África de EE.UU. anunció que Reaper, “capaces de transportar una docena de bombas y misiles guiados,” [1] fueron enviados a Seychelles frente a la costa oriental del continente africano para patrullar el Océano Índico. Radio Australia transmitió una historia el 8 de marzo que decía que “el presidente de EE.UU., Barack Obama, puede haber tardado en decidir su política afgana, pero ahora también se ha convertido en un mayor entusiasta por los ataques con misiles con drones que su predecesor. [2] En Afganistán y Pakistán así como en Yemen. Discutiendo un informe de la New America Foundation, la emisora documentó que los mortíferos ataques con misiles a ambos lados de la frontera entre Afganistán y Pakistán han aumentado en un 50% desde que el gobierno de Obama se hizo cargo de la Casa Blanca hace un año, el 20 de enero. Citando al think tank arriba mencionado, el informe de Radio Australia dijo que ha habido 64 ataques de drones en el Sur de Asia en los últimos catorce meses, en comparación con 45 bajo el gobierno de George W. Bush entre la invasión de Afganistán en octubre de 2001 y enero de 2009. Bill Roggio, editor de Long War Journal, fue entrevistado y dijo “hay un promedio de cinco a siete ataques por mes aunque en enero fueron 11.” Además se le citó describiendo la escalada cualitativa así como cuantitativa de la guerra estadounidense de drones en Afganistán y Pakistán: “El principal drone es el Predator que porta el misil antitanque Hellfire. “Al Reaper, hermano mayor del Predator, lo adaptaron para que pueda cargar misiles Hellfire más grandes así como para que pueda llevar, también, las bombas guiadas de 227 kilos guiadas por GPS (sistema de posicionamiento global). De modo que están muy..., ya sabe, hay una especie de revolución en la guerra aérea.” [3] El Reaper lleva 450 kilos de municiones y también está equipado para el misil aire-aire Sidewinder. Hay planes para agregar misiles aire-aire Stinger. En términos del coste humano de la promesa electoral en 2008 sobre la campaña de la guerra afgana – “Si tenemos inteligencia que permita entrar en acción sobre objetivos de alto nivel de al-Qaida en la región fronteriza de Pakistán, debemos actuar si Pakistán no quiere o no puede hacerlo” –a comienzos de este año el influyente Dawn News de Pakistán publicó un informe sobre lo que esa política ha significado para los paquistaníes. En un artículo intitulado “Más de 700 muertos en 44 ataques con drones en 2009,” la fuente, citando estadísticas del gobierno paquistaní, escribió: “De los 44 ataques de Predator realizados por drones de EE.UU. en áreas tribales de Pakistán durante los últimos 12 meses, sólo cinco han logrado alcanzar sus verdaderos objetivos, matando a cinco dirigentes clave de al-Qaida y de los talibanes, pero al coste de más de 700 civiles inocentes.” Por cada presunto miembro de al-Qaida o de los talibanes muerto por misiles disparados desde drones de EE.UU. “también tuvieron que morir 140 inocentes paquistaníes. Más de un 90 por ciento de los muertos en los mortíferos ataques con misiles fueron civiles, afirman las autoridades… En promedio, 58 civiles muirieron cada mes en esos ataques, 12 personas cada semana y casi dos personas cada día.” [4] Los muertos pueden haber estado armados o desarmados, hombres o mujeres, adultos o niños. Lo que tienen en común es que fueron atacados sobre la base de “inteligencia que permite entrar en acción” suministrada por alguien en el terreno, no necesariamente una parte desinteresada. En octubre pasado, cuando la matanza había comenzado en serio, el Relator Especial de las Naciones Unidas para las Ejecuciones Extrajudiciales de las Naciones Unidas, Philip Alston señaló: “Mi preocupación es que estos drones, estos Predator, están siendo operados en un marco que puede violar el derecho humanitario internacional y el derecho internacional de derechos humanos. “El gobierno de EE.UU. es realmente responsable de revelar más sobre la forma en la que asegura que ejecuciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales, no son en realidad realizadas mediante el uso de estas armas.” [5] Impávido, EE.UU. intensificó sustancialmente los ataques. En enero de este año la Agencia de Noticias Xinhua de China entrevistó al analista político paquistaní Farrukh Saleem, quien dijo que los ataques con misiles por drones estadounidenses en las Áreas Tribales bajo Administración Federal de Pakistán han aumentado de 17 en 2008 a 43 en 2009 y que se espera que 70 sean realizados este año. Se citó la advertencia de Saleem de que “tales ataques siempre provocan violencia, ataques suicidas y víctimas en Pakistán. Por lo tanto, más ataques de drones significan más violencia en Pakistán.” [6] Ese mismo día el senador John McCain estuvo en la capital paquistaní, Islamabad, y elogió los ataques de drones como “una parte efectiva de la estrategia de EE.UU.” [7] El pasado 17 de diciembre se informó de que un ataque de un drone estadounidense había matado por lo menos 20 personas en la Agencia de Waziristán del Norte de Pakistán y el 27 que 13 personas más personas murieron en la misma región. Desde comienzos del Nuevo Año los ataques letales sólo se han intensificado. Lo que sigue no es un intento de presentar un informe exhaustivo, pero ha sido reunido de diversos informes de la prensa. El 1 de enero se informó de que cinco personas resultaron y varias heridas por dos ataques de drones estadounidenses al este de la capital de Waziristán del Norte. En cuanto a las identidades de las víctimas, Reuters citó a un funcionario local de seguridad quien dijo: “Los cuerpos estaban quemados hasta ser irreconocibles. Estamos tratando de determinar su identidad.” [8] Durante la noche anterior dos más resultaron muertos y varios heridos en otro ataque. Los informes continuaron, detallando ataques con misiles y muertes en las áreas tribales de la nación. 3 de enero: Cinco personas más murieron en Waziristán del Norte en un ataque de un drone. 7 de febrero: Por lo menos trece muertos y ocho heridos por dos ataques consecutivos con misiles. “Según Geo News de Pakistán, un presunto drone disparó dos misiles contra una casa en la región Datta Khel, matando a siete personas. “Otro ataque ocurrió mientras gente del lugar comenzaba a recuperar cuerpos de los escombros de la casa, matando a cinco personas. No se conocía las identidades de los muertos en los ataques.” [9] 8 de enero: Cinco resultaron muertos en una aldea en Waziristán del Norte. 9 de enero: Un drone estadounidense disparó dos misiles contra una aldea, Ismail Khan, en Waziristán del Norte matando a cuatro personas. 13 de enero: Trece personas muerieron en la aldea de Tappi en la misma agencia. “Un alto responsable de la seguridad confirmó la cifra de muertos, y dijo que cuatro misiles fueron disparados desde aviones no tripulados en esa remota área.” [10] 15 de enero: Quince personas murieron en la aldea de Zannini en Waziristán del Norte. Seis fueron muertos en la aldea de Bichi. 17 de enero: Por lo menos veinte resultaron muertos en el área Shaktoi de Waziristán del Sur. 19 de enero: Seis personas murieron en la aldea de Booya en Waziristán del Norte según funcionarios de inteligencia paquistaníes. 24 de enero: Insurgentes paquistaníes afirmaron haber derribado un drone estadounidense en Waziristán del Norte, uno de ocho drones vistos volando sobre el área. 29 de enero: Entre seis y quince personas murieron en la ciudad de Muhammad Khel de Waziristán del Norte en un supuesto ataque contra la Red Haqqani por tres misiles estadounidenses. 2 de febrero: EE.UU. disparó hasta ocho misiles contra cuatro aldeas en Waziristán del Norte, matando a veintinueve personas. 14 de febrero: Cinco personas perecieron en un ataque de drones en la misma agencia. Por lo menos otras tres fueron heridas. 15 de febrero: Un ataque de drone supuestamente mató a un dirigente separatista uigur chino en el mismo distrito. 17 de febrero: Un ataque de misiles de EE.UU. mató a tres e hirió a dos víctimas en Waziristán del Norte. 18 de febrero: Cuatro personas resultaron muertas en un ataque con misiles contra un vehículo en la misma agencia. 24 de febrero: Por lo menos trece supuestos combatientes murieron en un ataque de drones de EE.UU. en el área de Dargah Mandi de Waziristán del Norte. 8 de marzo: Un drone estadounidense disparó cinco misiles contra una casa cerca de Miranshah, capital de Waziristán del Norte, matando a por lo menos cinco personas e hiriendo a cuatro. Este año han muerto aproximadamente 160 personas en ataques con misiles de drones en Pakistán en poco más de dos meses. Si se mantiene ese ritmo, 2010 será mucho más mortífero que el año antes: 960 en lugar de 700. Si, como parece más probable, la cantidad de ataques aumenta, la cantidad de muertes será aún superior que el aumento de casi 140% con el que amenaza la extrapolación mencionada. Los ataques con misiles de drones se están convirtiendo cada vez más en el arma preferida de la CIA (como en Pakistán, Afganistán e Iraq), el Comando de Operaciones Especiales Conjuntas (Yemen) y la Fuerza Aérea, que el año pasado tenían 195 Predator y 28 Reaper. Todo indica que pronto tendrán más. Este año el gobierno de Obama ha pedido al Congreso 33.000 millones de dólares más para las guerras en Afganistán e Iraq “adicionalmente a una solicitud récord de 708.000 millones de dólares para el Departamento de Defensa el próximo año.” [11] Según el nuevo Examen Cuatrienal de Defensa: “los drones sin piloto utilizados para misiones de vigilancia y de ataque en Afganistán y Pakistán son una prioridad, con el objetivo de acelerar la compra de nuevos drones Reaper y la expansión de los vuelos de drones Predator y Reaper hasta 2013.” [12] Un artículo del 1 de febrero llamado “China, Irán impulsan plan de batalla aire-mar de EE.UU. en examen de estrategia,” reveló que correspondiendo al nuevo Examen Cuatrienal de Defensa un “plan conjunto de la Fuerza Aérea y de la Armada combinaría las fuerzas de ambos servicios para realizar ataques de largo alcance que podrían utilizar una nueva generación de bombarderos, un nuevo misil crucero y drones lanzados desde portaaviones.” [13] Mientras EE.UU. expande masivamente su expansión militar en la isla Guam en el Pacífico: “El Ejército establece un sistema de defensa de misiles en la isla y la Fuerza Aérea agrega más drones.” [14] A mediados de enero el destacado senador estadounidense Carl Lein instó a que “se usen drones para lanzar ataques aéreos” en Yemen, agregando la demanda de “todo desde acciones físicas que puedan ser realizadas en términos que van desde el uso de drones o ataques aéreos” a “acciones clandestinas.” [15] Respecto al fortalecimiento de vínculos militares entre EE.UU. y Yemen, una fuente rusa de noticias reveló que “bajo un nuevo acuerdo confidencial de cooperación, EE.UU. podría hacer volar misiles cruceros, aviones de caza o drones armados no tripulados contra objetivos en el país, pero guardaría silencio en público sobre su papel en los ataques aéreos.” [16] A fines de enero Wall Street Journal informó: “La participación de los militares de EE.UU. en Yemen ya ha comenzado a aumentar… EE.UU. ha aumentado la cantidad de drones de vigilancia que vuelan sobre Yemen, así como la cantidad de aeronaves sin tripulación equipadas de misiles capaces de atacar objetivos en el terreno, según un alto funcionario de EE.UU. con conocimiento directo de las misiones. “La mayoría de los drones que operan fuera de Iraq y Afganistán son controlados por la CIA, pero el funcionario dijo que los que operan sobre Yemen pertenecen al secreto Comando de Operaciones Especiales Conjuntas de las fuerzas armadas.” [17] El comandante del Comando de Operaciones Especiales Conjuntas hasta 2008 fue el actual general Stanley McChrystal, principal comandante de lo que pronto serán 150.000 soldados de EE.UU. y de la OTAN en Afganistán. Los asesinatos por misiles de drones y la matanza indiscriminada de civiles que frecuentemente los acompañan son un componente integral de la estrategia de contrainsurgencia en Asia del Sur. La escalada cualitativa de los ataques de drones en Pakistán y Afganistán comenzó cuando McChrystal reemplazó a David McKiernan en junio pasado como máximo comandante de la Fuerza Internacional de Ayuda en la Seguridad (ISAF) en Afganistán dirigida por EE.UU. y la OTAN. En otras partes del mundo, el Pentágono contribuirá drones militares a las maniobras en las Costas del Norte en Finlandia en septiembre de este año, “el mayor ejercicio militar naval que haya sido visto en aguas territoriales finlandesas.” [18] Mientras Stanley McChrystal era comandante del Comando Conjunto de Operaciones Especiales EE.UU. realizó once letales ataques de Predator en Iraq en abril de 2008. El secretario de defensa de aquel entonces “Robert Gates instó a la Fuerza Aérea a que hiciera más para enviar drones a la zona de guerra.” Un periódico estadounidense informó entonces que “se espera que los comandantes se basen más en sistemas no tripulados cuando los 30.000 soldados enviados el año pasado se retiren. Las fuerzas armadas tienen docenas de Predator en Iraq y Afganistán. En total operan 5.000 drones, 25 veces más de los que tenía en 2001.” [19] En diciembre pasado el gobierno de Venezuela llamó a la comunidad mundial a condenar incursiones en su espacio aéreo de drones militares estadounidenses que operaban desde Aruba y Curaçao en las Antillas Holandesas. El tipo de drones que voló durante varios días sobre territorio venezolano no fue identificado, pero bajo obligaciones militares tanto bilaterales como de la OTAN Holanda no rehusaría a EE.UU. el derecho a estacionar drones Predator y Reaper en bases en sus colonias en las islas del Caribe. EE.UU. no sólo ha aumentado su arsenal de vehículos aéreos no tripulados en 25 veces durante la última década, también ha aumentado masivamente el alcance y la letalidad de sus drones cazadores-asesinos. Un reciente informe reveló que desde 2008 el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea comenzó a “construir el extremo robot asesino,” descrito como “un pequeño drone armado a ser utilizado por las fuerzas especiales de EE.UU. en la liquidación de ‘objetivos de alto valor.’” [20] Antes se utilizaba equipos de las fuerzas de las fuerzas especiales o se disparaba misiles crucero para asesinar a las víctimas elegidas. En el caso de los segundos y frecuentemente de los primeros el riesgo era que no se podían utilizar más de una vez. Los drones Predator y Reaper vuelven después de sus misiones y se recargan con misiles Hellfire para más ataques mortíferos. Se han convertido en las armas preferidas de Washington en el Siglo XXI para perpetrar asesinatos internacionales. Rick Rozoff Periodista residente en Chicago. Director de Stop NATO international. Tomado de Red Voltaire

1 may 2009

Los rostros del ácido, expuestos en Cádiz

Foto: Emilio Morenatti
El fotógrafo jerezano Emilio Morenatti presenta un demoledor trabajo
14 primeros planos de 14 mujeres jóvenes y bellas que fueron rociadas con ácido en Pakistán. Es la propuesta que ha llevado el fotógrafo Emilio Morenatti (Jerez de la Frontera, 1969) a Cádiz, en una exposición que inauguró este jueves de la mano del Centro Andaluz de la Fotografía y la Asociación de la Prensa de Cádiz organizadora el primer festival internacional por la libertad de expresión. "No debemos taparnos los ojos ante este documento en contra de la violencia, más aún cuando aborda un mal que vive entre nosotros; realizado además con maestría y basado en el respeto, la profesionalidad y la ternura", señaló el fotógrafo Pablo Juliá, director del centro Andaluz de la Fotografía.
Las fotografías de Menuda, Munira, Kanwa, Shehnaz, Bushra, Irum, Shahnaz, Njaf, Shameem, Zainab, Saira, Tahira, Sabira y Attiyya van acompañadas de pequeñas narraciones con sus historias a cargo de Marta Ramoneda, también fotógrafa.
El resultado de la exposición es demoledor. Las jóvenes pagaron disputas entre familias, dotes matrimoniales insuficientes y la violencia de sus pretendientes.
Tomado: Público

8 mar 2009

La deriva de Paquistán en manos de extremistas

Tariq Ali The Guardian
La intención del atentado al equipo de críquet de Sri Lanka era el envío de este mensaje claro a Washington: Pakistán es ingobernable.
El atroz atentado terrorista a los jugadores de críquet en Paquistán tenía un objetivo: mostrar a Washington que el país es ingobernable. Es la primera vez que los jugadores de críquet han sido un objetivo en una tierra donde este deporte es casi una religión. Significa la muerte del críquet internacional en Paquistán durante un tiempo indefinido. Esto es ya suficientemente malo, pero las cosas no se limitan sólo a eso. El futuro del país es cada vez más precario. No sabemos qué grupo perpetró este atentado, pero su identidad es apenas relevante. El hecho es que se realizó justo en el momento en que tres eventos interrelacionados habían enfurecido a una gran parte del país y provisto de aliento a los grupos extremistas y a sus patrocinadores.
El primero de ellos es, indudablemente, la necia decisión de Washington (apoyada por el Reino Unido) de enviar más tropas a Afganistán, lo que ha unificado a todos los que están ahora plantándoles cara en este país y en la provincia de la frontera noroccidental de Paquistán. En vez de buscar una salida estratégica viable, Obama ha optado por la fuerza. En distintas ocasiones he advertido que la escalada de la guerra en Afganistán podría desestabilizar seriamente a Paquistán y a su ejército.
El segundo es la revelación de que los vuelos teledirigidos de los EEUU, que están usándose para atacar a los “militantes” y a los “refugios de terroristas” dentro de Paquistán, fueron de hecho enviados por los EEUU desde bases militares y aéreas del interior de Paquistán (obviamente, con el consentimiento de los líderes civiles y militares paquistaníes), revelación que provocó tumultos en el país. El shock y la consternación no deberían subestimarse. Los últimos desmentidos, poco entusiastas, del gobierno han avivado el fuego. Dado que muchos consideran que Zardari y sus compinches gobiernan el país como los aviones teledirigidos por los EEUU, la ira se agrandó.
Internamente, el país es un lío. El partido del Pueblo no ha aprendido ni olvidado nada. La corrupción campa a sus anchas y circulan cuentos sobre el dinero directamente pagado por los bancos a la casa del presidente. Añádase el rechazo de Zardari a cumplir la promesa electoral de restaurar un poder judicial independiente y su decisión, que dista de haberse saldado en buenos resultados, de manipular a jueces domesticados para descalificar a sus oponentes. La controversia se agravó por la decisión de Zardani de destituir el gobierno elegido en la provincia más populosa e importante estratégicamente, el Punjab (capital: Lahore), e imponer directamente el gobierno, después de que su primer ministro rechazara aparentemente aceptar un soborno en forma de un lucrativo negocio en compensación por abandonar la lucha para restaurar al presidente del tribunal, que sufrió un atentado perpetrado por el líder militar hace más de un año.
Los errores de este gobierno y su impericia para defender los intereses del país o a su población de los vuelos teledirigidos o de los atentados terroristas están facilitando el camino para el retorno del ejército al poder como una forma de evitar una grave escisión en sus propias filas. Todo lo que se espera es la luz verde de la embajada de los EEUU en Islamabad. Nada de eso solucionaría alguna cosa, pero puede crear la ilusión de estabilidad durante unos pocos meses. No es bueno que los políticos paquistaníes farfullen que se trata de “nuestro Mumbai”. El hecho es que, durante el último año, el gobierno de Zardari ha hecho mucho por sí mismo y por sus clientes, pero nada por el pueblo del país. Cuanto más a la deriva vaya Paquistán, más oportunidades se ofrecen a sí mismos los extremistas.
Tariq Ali es miembro del consejo editorial de SIN PERMISO
Traducción para www.sinpermiso.info : Daniel Raventós
Tomado de Rebelión
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