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30 oct 2010

El pueblo devuelve la voz al poeta




Lectores, asociaciones de ciudadanos e intelectuales impulsan los homenajes al escritor, de cuyo nacimiento hoy se cumplen 100 años

Miguel Hernández nació un 30 de octubre de 1910 en Orihuela. Sólo 32 años después, en 1942, murió en el reformatorio de adultos de Alicante. Estaba enfermo de tuberculosis. Su cuerpo en aquellos días era ya el de un cadáver consumido. Su voz, tras arengar a las tropas republicanas durante la Guerra Civil y cantar poemas como Viento del pueblo, era un suspiro. Y, cuando finalmente se apagó, el régimen franquista se encargó de que no volviera a oírse durante cuarenta años.

Han tenido que pasar cien años desde su nacimiento para que esta voz fuerte y valiente vuelva a escucharse de nuevo. Y ha sido el pueblo, con los homenajes de su centenario que se cumple hoy, el que se ha encargado de devolvérsela.

Rovira: "Hay una identificación de nuestra memoria con el poeta"
"Todo lo que se ha hecho por Miguel Hernández durante estos meses ha sido un acto de justicia. Se le ha devuelto su voz y sus orígenes, y ha sido el pueblo el que se ha encargado de hacerlo. Ha sido un tsunami poético, algo que nunca había ocurrido en España, y, además, no todo ha sido institucional, sino que el pueblo es el que ha estado detrás", confirma a Público el catedrático de la Universidad Complutense y presidente de la Asociación de Amigos de Miguel Hernández, Francisco Esteve.

En la misma línea se expresa el investigador alicantino y presidente de la comisión ejecutiva del Año Hernandiano, José Carlos Rovira, para quien "los dos millares de actos que se han celebrado han puesto de manifiesto una identificación de nuestra memoria cultural y popular con el poeta".

Las primeras voces de Hernandez comenzaron a escucharse a finales de los sesenta y tomaron más fuerza a finales de los setenta, una vez muerto Franco. Eran los tiempos de los poemas cantados por Joan Manuel Serrat y Paco Ibáñez. Luego llegó la Transición y comenzó así a crearse "un caldo de cultivo, una conceptualización del poeta que ha brotado ahora con la creación de la fundación o de una cátedra en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Porque durante la Transición todavía había cierta censura con el poeta", asegura Esteve.

"Hemos doblado las ventas de libros de Hernández", dicen desde Hiperión
Precisamente las ganas por recobrar a Hernández en este 2010 están detrás del éxito que ha conseguido Serrat durante su última gira, en la que vuelve a cantar los poemas del alicantino. Hoy tocará en Orihuela, y ayer, durante la presentación del concierto, señaló que cuando comenzó a trabajar en el disco Hijo de la luz y de la sombra confesó que podría ser "una apuesta arriesgada". Sin embargo, el resultado no ha podido ser mejor: "He logrado una comunión poética con el público muy grande", aseguró. Además de llenos absolutos.

La gente no olvida
Un enorme éxito se espera también para el día 2 de noviembre en el Senado. Actores como José María Pou, Nuria Espert y Juan Diego Botto participarán en una lectura de sus poemas. A través de una página web creada para la ocasión, ya han solicitado su asistencia más de 300 personas, y los organizadores, entre ellos Francisco Esteve, han tenido que cortar la entrada debido al elevado número de peticiones.

Para Pou esto significa que "el pueblo se ha sentido de nuevo identificado con una voz que les pertenece, ya que él fue el poeta popular, enfrentado a la figura de Federico [García Lorca], que se consideraba el culto y el de los corrillos literarios". El actor catalán, al que le encanta la Elegía a Ramón Sijé, también alaba que la iniciativa de muchos homenajes la haya tomado el pueblo: "Detrás de muchos actos están asociaciones vinculadas a los movimientos sociales, a las comunidades de vecinos, mucho más que a las instituciones, aunque también se haya contado con su respaldo. El pueblo recuerda que tuvo una muerte temprana en la cárcel".

El escritor y militante comunista Marcos Ana, de 90 años, de los cuales 23 se los pasó en la cárcel donde conoció a Hernández, se muestra orgulloso del recuerdo de su compañero. "El franquismo mató a una de las voces poéticas más importantes. Él fue la cima de la poesía épica, que escribió tanto a un lado de la vaguada de las trincheras como en la cárcel", explica. Ana, que participará hoy en un homenaje que tiene lugar en el Instituto Cervantes de Madrid, sólo pide que, tras las celebraciones, llegue la hora de la única reparación moral posible: la anulación de la sentencia a Miguel Hernandez "dictada por un tribunal ilegal".

La agonía que sufrió el poeta en la cárcel ha sido una de las partes de su vida que más se han resaltado durante estos meses. Incluso a través de su obra literaria, como se pone de manifiesto con la publicación de dos cuentos inéditos, que el poeta escribió a su hijo Manolillo en la celda. Escritos con mano temblorosa, a través de la historia de dos animales encerrados explica a su hijo en qué consiste la libertad y el deseo de tenerla. "Uno de ellos trata de una gatita que no puede escapar de un ovillo de lana, y en el otro son pajaritos que se encuentran en un nido del cual no pueden salir porque todavía son pequeños. Sin embargo, en los dos cuentos está la idea de que los animales recobrarán la libertad", cuenta José Carlos Rovira.

Éxito en las librerías
Estos cuentos no son los únicos textos que se han publicado este año sobre Hernández. La avalancha ha sido mastodóntica. Desde reediciones, como la de sus Obras Completas, de Espasa, publicado por primera vez en 1992, hasta biografías, como la de José Luis Ferris, Pastor de sueños. Y todos han tenido muy buena repercusión en las librerías. "Este año hemos doblado las ventas, casi triplicado, de los libros de Hernández", dice Susana, de la madrileña Hiperión. Chus Visor, de la editorial homónima, asegura que de la Antología, publicada por primera vez en 2005, han vendido "más que otros años".




"Siempre se ha pensado que era un poeta muy espontáneo, pero no es cierto"Las ventas de la poesía del autor de las Nanas de la cebolla y los congresos sobre su figura, como el encuentro internacional que se clausura hoy el Elche, han traído como consecuencia, para el catedrático Francisco Esteve, que "se conozca de otra manera a este poeta. Por ejemplo, siempre se ha pensado que era un poeta muy espontáneo, pero no es cierto. Leía muchísimo, miraba muchos diccionarios. Su poesía es muy trabajada".

Dos facetas menos conocidas, la del dramaturgo y la del periodista de guerra, también se han puesto de relevancia durante estos meses. De este último aspecto, la profesora de la Universidad de Zaragoza, María Gómez y Patiño, comenta que el escritor "no relataba una crónica o un hecho concreto, sino que su periodismo podría calificarse como un periodismo humano. Sus crónicas resultaban humanizadoras. Poseía la sensibilidad de los buenos periodistas", como bien demuestran sus Crónicas de la guerra.

A los cien años de su nacimiento, Hernández ha vuelto a encontrarse con su pueblo. Al que, como dice Marcos Ana, "defendió hasta su último suspiro".

Paula Corroto

Tomado: Público.es

27 oct 2010

La exposición Miguel Hernández. 1910-2101. La sombra Vencida en la Biblioteca Nacional




Se trata de una de las principales actividades conmemorativas del centenario del poeta



La muestra ha sido organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) como una de las principales actividades de conmemoración del centenario del nacimiento del poeta. En el acto inaugural destacaron en sus discursos la relevancia del poeta, su compromiso, su lucha, la importancia de recuperar la memoria histórica. Asimismo, a propuesta de la Comisión Nacional del Centenario del nacimiento de Miguel Hernández, se ha creado un Premio Nacional de poesía para jóvenes que llevara el nombre de Miguel Hernández.

José Carlos Rovira, comisario del centenario realizó una primera visita guiada por la exposición, que está dividida en 5 partes.

Infancia y Juventud en Orihuela, donde encontramos sus primeros manuscritos, y testimonios de la época.
Madrid durante la II República, donde podemos hacer un recorrido por sus primeras obras publicadas, y encontrar primeras ediciones, así como un viaje a la realidad de esos años de agitación y esperanza.
La Guerra, la poesía del frente, su militancia comunista, su incorporación al 5º regimiento.
La Cárcel, su proceso judicial, sus periplos por diferentes cárceles. Aquí podemos destacar los Cuentos para Manolito, manuscritos ilustrados que escribió desde la cárcel,
Homenajes y Censuras, música basada en su poesía, con especial atención a ese niño yuntero cantado por Víctor Jara. Retratos, cuadros inspirados en el poeta, ediciones de sus obras y expedientes de la cruel censura franquista.
Por otra parte, el profesor Rovira destacó las influencias del poeta, su capacidad de aprendizaje, huyendo de ese mito del poeta pastor, sino que lo presenta como un poeta universal, poeta necesario y poeta de la memoria. Capaz de aprender de sus lecturas de Góngora, de sus contemporáneos Neruda o Aleixandre, o de la compañía de pintores como Benjamín Palencia o Maruja Mallo.


Una de las cartas de Miguel a su mujer, Josefina Manresa.

Esta exposición supone una oportunidad de conocer algo más la figura de este Oriolano universal, su poesía, su compromiso político, su lucha por la libertad y por la república; Un recorrido por su vida, y su muerte. Una respuesta ante un intento de imposición del olvido, puesto que su obra no puedo ser publicada hasta principios de los años 60, y dicha obra sufrió una gran censura como podemos ver en la exposición

La exposición estará del 4 al 21 de noviembre en la biblioteca nacional y posteriormente viajará por distintos lugares de España.

Turbia es la lucha sin sed de mañana.
¡Qué lejanía de opacos latidos!
Soy una cárcel con una ventana
ante una gran soledad de rugidos.

Soy una abierta ventana que escucha,
por donde ver tenebrosa la vida.
Pero hay un rayo de sol en la lucha
que siempre deja la sombre vencida

Miguel Hernández




Séfora Bou Perona

Tomado:  http://www.larepublicacultural.es/

11 sept 2010

Miguel Hernández muere, porque un pueblo ha gritado libertad


El sollozo del hierro, Miguel Hernández muere, porque un pueblo ha gritado libertad


En una esquina, Josefina Manresa corta con las tijeras el tiempo y el espacio, donde se hace a medida el traje de lo que habrá de ser su futuro y su relación con Miguel. No hay máquina de coser, no hay mesa ni tela sobre la que diseñar el patrón de lo que intenta, pero sigue a conciencia: cuando logra el ritmo adecuado con las tijeras, taconea, aguarda, continúa.

Hasta un rato después no aparecerá su Miguel, el que habrá de ser su marido, en esa relación que no fue fácil desde antes de la relación, ni durante el noviazgo, ni durante sus luchas ni, mucho menos, tras su apresamiento y muerte a manos de los fascistas.

En realidad nunca hubiese pensado que se podía taconear un aria, pero tampoco una copla como los Ojos verdes de Rafael de León. Aquí, los intérpretes demuestran otra cosa, porque Patricia Torrero y Florencio Campo hacen un recorrido en el tono de una danza contemporánea que toma como una parte de su base la danza española, como excusa para un acercamiento, de una forma especialmente expresiva, al entorno del poeta de Orihuela y su momento. En realidad, es así, el acercamiento al poeta, porque aunque la visión sea la de su mujer, Josefina Manresa, y aunque sea ella la que lleva el peso principal en este trabajo escénico, nos está mostrando sobre todo los sentimientos de él o aquellos que son compartidos. Es una manera de verle a él mirándola a ella cómo le observa, como le estudia y como le comparte. Y también una forma de pensar en el esfuerzo de ella, más íntimo y familiar, frente al de él más colectivo y rotundo, en una pareja que nunca quiso abandonarse, hasta el último instante.

Desde la relación previa y la forma de conseguir que ella sea su mujer, hasta el confinamiento final que le llevará morir en a la cárcel, ocurre toda una vida de expresión y de lucha, pero también de sufrimiento, de hijos muertos, de hijos a los él que no verá crecer. Ese Manolillo que crecerá con un libro de cuentos ilustrado y dedicado que dejarán plasmada una lágrima que su padre no podrá recoger.

Pero aquí son ellos, con sus circunstancias, los que recorren el camino, con ese tiempo, los relojes de arena que se los van comiendo y la reja de hierro que ya no abre los surcos de la tierra para nadie, porque el fascismo ha agotado lo que podían dar.

Una danza muy íntima, en la que juegan a la práctica ausencia de contactos al principio, sugiriendo un contacto mucho más estrecho que el real, con amagos, con acercamientos y con un encuentro que no será el definitivo, sino que irá sucedido de separaciones y nuevos encuentros debido a la vida del poeta.

Así es la vida de ambos, pero así es el sufrimiento de ambos hasta el final, en una danza con gran teatralidad y tan clara expresión que un fin ya conocido, apenas puede evitar el deseo de que no termine así. Y ese título, extraído del poema Las cárceles, publicado por el oriolano en 1939, dentro de su poemario El hombre acecha, publicación que sería destruida por las tropas franquistas en la invasión de Valencia, quedando tan sólo dos muestras para que pudiéramos ahora ver ese referente que la compañía de Carmen Werner lleva a la escena en un formato de danza actual, con una raíz muy emparentada con aquellas Misiones Pedagógicas que trataban de enseñar, educar, concienciar en la historia y en la realidad de aquel tiempo.


Las cárceles

Miguel Hernández (del poemario El hombre acecha, 1939)

Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo,
van por la tenebrosa vía de los juzgados:
buscan a un hombre, buscan a un pueblo, lo persiguen,
lo absorben, se lo tragan.

No se ve, que se escucha la pena de metal,
el sollozo del hierro que atropellan y escupen:
el llanto de la espada puesta sobre los jueces
de cemento fangoso.

Allí, bajo la cárcel, la fábrica del llanto,
el telar de la lágrima que no ha de ser estéril,
el casco de los odios y de las esperanzas,
fabrican, tejen, hunden.

Cuando están las perdices más roncas y acopladas,
y el azul amoroso de las fuerzas expansivas,
un hombre hace memoria de la luz, de la tierra,
húmedamente negro.

Se da contra las piedras la libertad, el día,
el paso galopante de un hombre, la cabeza,
la boca con espuma, con decisión de espuma,
la libertad, un hombre.

Un hombre que cosecha y arroja todo el viento
desde su corazón donde crece un plumaje:
un hombre que es el mismo dentro de cada frío,
de cada calabozo.

Un hombre que ha soñado con las aguas del mar,
y destroza sus alas como un rayo amarrado,
y estremece las rejas, y se clava los dientes
en los dientes del trueno.

II

Aquí no se pelea por un buey desmayado,
sino por un caballo que ve pudrir sus crines,
y siente sus galopes debajo de los cascos
pudrirse airadamente.

Limpiad el salivazo que lleva en la mejilla,
y desencadenad el corazón del mundo,
y detened las fauces de las voraces cárceles
donde el sol retrocede.

La libertad se pudre desplumada en la lengua
de quienes son sus siervos más que sus poseedores.
Romped esas cadenas, y las otras que escucho
detrás de esos esclavos.

Esos que sólo buscan abandonar su cárcel,
su rincón, su cadena, no la de los demás.
Y en cuanto lo consiguen, descienden pluma a pluma,
enmohecen, se arrastran.

Son los encadenados por siempre desde siempre.
Ser libre es una cosa que sólo un hombre sabe:
sólo el hombre que advierto dentro de esa mazmorra
como si yo estuviera.

Cierra las puertas, echa la aldaba, carcelero.
Ata duro a ese hombre: no le atarás el alma.
Son muchas llaves, muchos cerrojos, injusticias:
no le atarás el alma.

Cadenas, sí: cadenas de sangre necesita.
Hierros venenosos, cálidos, sanguíneos eslabones,
nudos que no rechacen a los nudos siguientes
humanamente atados.

Un hombre aguarda dentro de un pozo sin remedio,
tenso, conmocionado, con la oreja aplicada.
Porque un pueblo ha gritado, ¡libertad!, vuela el cielo.
Y las cárceles vuelan.

Sinópsis
Es una profunda historia de amor inspirada en la relación entre Miguel Hernández y Josefina Manresa. Una relación que, como muchas, fue marcada y truncada por una época y un conflicto. Patricia Torrero y Florencio Campo, bajo la atenta mirada de Carmen Werner, han plasmado en una sugerente e íntima propuesta escénica la potente huella poética de este amor.

Sobre la obra

En el año 2004 decidí trabajar en un solo cuya temática fuera la soledad en prisión. Me interesaba bucear en el mundo de la falta de libertad, el poco movimiento y el espacio reducido. Eso me llevó a las mismas puertas de la poesía de Miguel Hernández. El resultado de aquella investigación resultó ser A la sombra pieza que se presentó en el Teatro Pradillo.

Por otro lado Carmen Werner le ofreció a Patricia Torrero la posibilidad de un encuentro y se regalaron una coreografía. Carmen y Patricia hicieron Malnacío, también estrenada en el Teatro Pradillo.

Al ver estos dos solos en escena, compartiendo el mismo ciclo pensé que tenían algo en común, que podían ser parte de una misma historia: la historia de amor vivida por Josefina Manresa y Miguel Hernández.

Así fue como nació El Sollozo del Hierro.
En la poesía encuentro un paralelismo absoluto con la danza en cuanto a los recursos que manejan cada una de las disciplinas. Son comunes las imágenes, las metáforas, la importancia del ritmo, los silencios y un discurso no narrativo, el simbolismo, la musicalidad…la danza como poesía en movimiento.

El material que nos ofreció Josefina Manresa en su libro Recuerdos de la viuda de Miguel fue muy útil para construir nuestra pieza. La pasión la poesía y la tragedia como pilares en los que se asienta esta relación.



Josefina Manresa y Miguel Hernández en la danza de Patricia Torrero y Florencio Campo con Carmen Werner
Julio Castro

laRepúblicaCultural.es

24 abr 2010

Homenaje a Miguel Hernández

Miguel Hernández Gilabert nació en Orihuela el 30 de octubre de 1910. La familia de Miguel estaba compuesta por el matrimonio, un niño, Vicente , y una niña, Elvira. El padre, Miguel Hernández Sánchez, se dedicaba a la crianza y pastoreo de ganado. Su madre, Concepción Gilabert Giner, se ocupaba de la casa. El matrimonio tuvo, en total, siete hijos, de los que sólo sobrevivieron cuatro: Vicente, Elvira, Miguel y Encarnación. A los cuatros años del nacimiento de Miguel, su padre decide trasladar el hogar familiar a una casa más amplia, situada en la calle Arriba (actualmente Casa Museo). La infancia del poeta transcurre entre los juegos y el trabajo. Desde los siete años ayuda a su hermano Vicente en las tareas del pastoreo, aprendiendo de él este oficio. Su padre consigue que le admitan en las Escuelas del Ave María, anexas al Colegio Santo Domingo. A la edad de nueve años se inicia el aprendizaje escolar de Miguel. En el curso de 1924 se incorpora Miguel a las clases, donde también estudiaba Ramón Sijé, el que más tarde sería su gran amigo. Pronto destaca el interés de Miguel por la lectura y los estudios, consiguiendo excelentes calificaciones. En marzo de 1925 tiene que abandonar sus estudios en el Colegio Santo Domingo ante la crisis económica que atraviesa su familia. Su padre le necesita para atender el ganado pero, pese a todo, él aprovecha sus horas de pastoreo en la sierra para seguir estudiando. Miguel se convierte en un asiduo visitante de la biblioteca de Luis Almarcha, sacerdote y canónigo de la catedral oriolana. Allí descubre a los principales escritores clásicos de lengua española, así como traducciones de escritores griegos y latinos. En esta etapa también se siente atraido por el teatro. Lee con avidez la colección teatral "La Farsa" y junto con otros amigos forman un grupo teatral. Miguel representa diversos papeles en actuaciones realizadas en la Casa del Pueblo y en el Círculo Católico. Miguel Hernández empieza a escribir poesías, aproximadamente hacia 1925. Su principal fuente de inspiración es el entorno en el que vive: la huerta, su patio, la montaña, las cabras, el pastoreo, el río, etc. Miguel aprovecha cualquier ocasión para escribir. Incluso tiene que esconderse de su padre, a quien le molesta esa afición poética de su hijo. Algunos diarios de la provincia comenzaron a publicar sus primeros poemas. El primero que aparece publicado es el titulado "Pastoril", en el periódico local El Pueblo de Orihuela. Tras esta aparición pública del joven poeta se irán prodigando sus colaboraciones en la prensa local y, posteriormente, en la provincial. Así, sus poemas van apareciendo en Voluntad, Actualidad, El Día, Destellos, La Verdad, etc. Se trata, en estos primeros ensayos creativos, de una poesía mimética en la que el joven Miguel va buscando su propia identidad a través de todas las lecturas que está realizando en esos momentos. La mayor parte de estos poemas adolescentes están compuestos en arte menor combinando romancillos, octosílabos, heptasílabos, etc., con bastante destreza. Se forma el llamado "Grupo de Orihuela", como fruto de la amistad entre Carlos Fenoll, Miguel Hernández y Ramón Sijé. Sus inquietudes literarias les animan a reunirse periódicamente en la tahona propiedad del padre de Carlos Fenoll. Cada uno compagina su trabajo o sus estudios con estas aficiones literarias, por lo que tienen que celebrar las reuniones al acabar la jornada. En 1931 realiza su primer viaje a Madrid y, al no encontrar el apoyo que esperaba, regresa a Orihuela. Participa en Orihuela en un homenaje a Gabriel Miró. En 1933 se edita su primer libro, Perito en lunas. En 1934 realiza su segundo viaje a Madrid. Este viaje supone un cierto triunfo para él. Se publica en la revista Cruz y Raya su auto sacramental Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras. Comienza a relacionarse con grandes poetas como Alberti, Rosales, Aleixandre y Neruda. Regresa a Orihuela en verano. En septiembre formaliza su noviazgo con Josefina Manresa. En noviembre de 1934, después de comenzar el drama titulado El torero más valiente, vuelve a Madrid. En esta ocasión conocerá mejor el ambiente literario. En 1935 colabora en las "Misiones Pedagógicas". Comienza su trabajo en la enciclopedia Los Toros, con José María de Cossío. Miguel participa, en Cartagena, en un acto-homenaje a Lope de Vega. Escribe el drama Los hijos de la piedra. Su amigo Ramón Sijé fallece en diciembre de 1935. En 1936 publica su "Elegía" dedicada a Ramón Sijé. Se edita su libro de poemas El rayo que no cesa. Termina su obra teatral El labrador de más aire. Se incorpora al Ejército Popular de la República. Es nombrado Comisario de Cultura. En febrero de 1937 es destinado en Andalucía al "Altavoz del Frente". En marzo se casa con Josefina Manresa. Participa en el II Congreso Internacional de Intelectuales en Defensa de la Cultura, celebrado en Valencia. Realiza un viaje a la URSS, formando parte de una delegación española enviada por el Ministerio de Instrucción Pública, para asistir al V Festival de Teatro Soviético. Se publican Viento del Pueblo, Teatro en la guerra y El labrador de más aire. En diciembre nace su primer hijo, Manuel Ramón. En otoño de 1938 muere su hijo y ello provoca una serie de poemas que anuncia en su libro Cancionero y romancero de ausencias. Escribe el drama Pastor de la muerte. Actúa como soldado, y como poeta, en diversos frentes. En 1939 nace su segundo hijo, Manuel Miguel. En abril el general Franco declara concluida la guerra. Miguel intenta escaparse a Portugal, pero se lo impide la policía portuguesa y es entregado a la Guardia Civil fronteriza. Tras su paso por Huelva y Sevilla, en la prisión de Torrijos en Madrid, donde compone las famosas "Nanas de la cebolla". Puesto, inesperadamente, en libertad, es detenido de nuevo en Orihuela. En 1940 se le traslada a la prisión de la plaza de Conde de Toreno en Madrid. Es condenado a la pena de muerte. Más tarde la condena es conmutada por la de 30 años de prisión. En septiembre, es trasladado a la prisión de Palencia y en noviembre, al penal de Ocaña. En 1941 es trasladado al Reformatorio de Adultos de Alicante. Se manifiesta una grave afección pulmonar que se complica con tuberculosis. En 1942 muere en la enfermería de la prisión alicantina y es enterrado en el cementerio de Nuestra Señora del Remedio de Alicante. Contaba, a su muerte, con 31 años de edad. Tomado de: http://www.miguelhernandezvirtual.com/

6 may 2009

Miguel Hernández (y la cultura obrera durante la República)

Miguel Hernández representa uno de los pocos casos de poeta y artista nacido entre las clases trabajadoras, y que consigue trascender el atraso secular impuesto por una sociedad radicalmente injusta.
El ideal socialista pasa entre otras cosas, por la unión entre la ciencia, la cultura y el pueblo. Sobre esto y sobre Miguel Hernández hablamos jóvenes y veteranos…
Sucedió en el marco del Ateneu Rebel y con una cierta presencia juvenil..
En una primera parte el camarada de Orihuela Manuel Mazón, evocó con todo lujos detalles, como en su pueblo natal se dejó de hablar de Miguel, y como cuando se ha empezado a hacer se le ha sustraído toda la parte más “roja”, la que le llevaron desde una mística cristiana más o menos “liberadora” hacia el compromiso con el pueblo y con el partido comunista. Nos habló de cómo esta evolución quedó enmarcada en su poesía, y como ésta en su trama final se convirtió en expresión viva del sentir del pueblo militante. Luego como fue abandonado, y sus vicisitudes hasta su muerte en 1942, muerte que cierra el ciclo de condenas de muerte que llevó al franquismo a acabar con las vidas de García Lorca, Antonio Machado y Miguel Hernández.
A mí me tocaba hablar del encuentro entre la cultura y el pueblo durante la II República, y para más detalle incluyo al final como anexo un artículo sobre la cuestión. Ahora me limitaré a unas cuantas notas…
a) Miguel Hernández representa dentro de la cultura universal uno de los pocos casos de poeta y artista nacido entre las clases trabajadoras, y que consigue trascender el atraso secular impuesto por una sociedad radicalmente injusta, jerárquicamente clasista, y fue gracias a unas circunstancias de cambios favorables (el ascenso del movimiento obrero);
b) Esta evolución hacia el pueblo no fue personal, es más, por su edad, se da más bien tardíamente, de ahí su escasa formación política…De hecho se inserta en un extenso proceso que comienza a finales de los años veinte, y que se manifiesta tanto por la radicalización de un sector de la generación del 98 (Valle-Inclán, Machado), como por la opción obrerista, militante y comprometida de la mayor parte de la generación del 27…
c) Dicho encuentro es coincidente con el auge del movimiento obrero que fue la espina dorsal de la República, y que tuvo su mayor expresión entre los maestros; de que el franquismo se ensañara especialmente con ellos;
d) Igualmente se expresó con una enorme voluntad cultural que permitió que el libro dejara de ser una “exquisitez” de la clase media para llegar a los trabajadores a través de sindicatos y partidos, de sus secciones culturales, Casas del Pueblo, Ateneos…
e) También se traduce en el impulso de revistas, editoriales, conferencias, debates, y en la proliferación de ediciones de todos los clásicos socialistas y anarquistas pasados y presentes; de hecho, la mayor parte de las ediciones que se dieron en los años sesenta-setenta se sustentaron en el trabajo editorial desarrollado durante la República…
f) La actual desvinculación del arte y la cultura del pueblo, se debe ante todo a la extrema debilidad moral e ideológica del sindicalismo y de la izquierda “realmente existente”, así como a la capacidad e inteligencia del sistema de “colocarlos” y darles una tribuna y un escaparate en los que ganar fama y prestigio;
g) La lectura de la poesía y su estudio fue durante los años sesenta-setenta una de las armas de culturalización y sensibilización de amplios sectores del pueblo y de la juventud que descubrió a Machado, Lorca, Celaya, León Felipe, Marti i Pol, Celso Emilio Ferreiro, Blas de Otero, etc, como “camaradas”, y testimonio de esto fueron cantores como Ramón o Paco Ibáñez, símbolos de la resistencia y de nuevas aspiracone4s de vida
Anexo
Cuando la cultura levantó el puño (artículo publicado en Combate en octubre de 1987)
No hay la menor duda de que si el desenlace de la guerra civil española hubiera dependido de la correlación de fuerzas en el ámbito cultural, la derrota del bando militar-fascista hubiera sido aplastante. Como es sabido, el “Movimiento” odiaba profundamente a los intelectuales, sobre todo a los que trataban de establecer profundas conexiones con el pueblo. De ahí la sinceridad del grito de Millán Astray, ¡Abajo la inteligencia!, el carácter revelador del asesinato de García Lorca —como de las muertes trágicas de Antonio Machado y de Hernández—, la especial inquina en la represión de los maestros y la voluntad de destruir todos los vestigios de las conquistas culturales del pueblo desde los tiempos de la Ilustración. Por el contrario, el campo republicano tuvo en la actividad cultural más diversa, uno de sus puntos más avanzados.
Una convergencia contra la reacción
Esta desigualdad en la correlación de fuerzas puede ser establecida muy brevemente. Mientras que en el campo mal llamado “nacional” sólo logró convocar a figuras de muy segundo orden —Unamuno se arrepintió al poco tiempo, d’Ors agonizaba como creador; incluso los jóvenes falangistas de talento no tardaron en abrazar la disidencia después de la guerra, unos pronto y otros más tarde—, en el campo republicano se sumaron todas las generaciones, desde la del 98 —Valle Inclán que no conoció la guerra pero que simpatizó con la extrema izquierda, y Machado—, hasta la llamada “de la República”, pasando por la del 27 (Alberti, Buñuel, Guillen, Aleixandre, etc.) y que configuraron lo que se ha venido a llamar la “edad de plata” de la cultura española.
Algo parecido y si cabe todavÍa más claramente, ocurre en el Orden internacional donde al lado de los sublevados se erigen las figuras oficiales de los regimenes fascistas, y la figura aislada de Paul Claudel —al frente del batallón de la Action Française que servirá al régimen de Vichy más tarde—, al servicio de la República se coloca parte de la flor y nata de la cultura mundial, algunos combatiendo —como Hemingway, Dos Passos, Orwell, Caudwell—, otros trabajando en la retaguardia —como Neruda, Ehrenburg o Vallejo, que murió queriendo ser un miliciano—, o apoyando diversas campañas favorables a su causa como Tagore, GB. Shaw, Russell, Selma Lagerloff, y un etcétera impresionante, como nunca se había conocido en ningún otro conflicto mundial.
En esta convergencia republicana hay un punto de partida elemental y que Gide define como algo parecido a un enfrentamiento entre el bien y el mal, entre la reacción y el progreso, entre las fuerzas sociales opresoras y las que llevan la promesa de una emancipación. Esta división necesita, naturalmente, muchos matices, pero así de rotunda parecía en momentos como los de Badajoz, Guernica o el frente de Madrid. En España se libraba una batalla contra la peste fascista que se había impuesto sin apenas resistencia en Italia, Alemania y Austria, y se jugaba también una nueva edición de una guerra internacional que habla comenzado victoriosamente con la toma del Palacio de Invierno en octubre de 1917. También se sentía como un preludio de “la próxima guerra”, esa que, según aparece en una memorable novela del conservador pero muy contradictorio Evelyn Waugh, vela venir todo el mundo menos los gobernantes.
La guerra por lo tanto aparecía como varias cosas a la vez, unos enfatizaban su aspecto más antifascista, su carácter de resistencia nacional, popular y democrática, de acuerdo con los planteamientos vigentes en los aledaños del Komintern —Neruda, Aragón, Buñuel, Hernández, Machado, de hecho la mayoría—; para otros era la defensa de las tradiciones republicanas y democráticas aunque no estaban de acuerdo con el auge de los comunistas, mientras que para un sector minoritario aunque también importante, se trataba de una revolución socialista surgida en la defensa de las libertades democráticas. Por esta convicción trabajaron, no solamente los que lo hicieron al lado de la CNT —León Felipe, Simone Weil, Kaminski, Berneri, etc.—, o del POUM —Orwell, Benjamin Peret, etc—, sino también, a su manera, muchos de los cuales se alinearon con otras posiciones aunque aceptaron de buena fe la idea de los dos plazos, primero la guerra, luego la revolución. Recordemos que éste fue el planteamiento Inicial del propio Orwell, y es el que aparece en gran medida en la extraordinaria película de Joris lvens, Tierra de España, en cuyo guión contribuyeron Dos Passos y Hemingway.
El Congreso de Valencia
La culminación pública de esta convergencia y también, en cierta medida, de la contradicción guerra-revolución, tuvo lugar en julio de 1937 en el Congreso de Escritores Antifascistas celebrado en Valencia bajo la presidencia de Negrín, y que reunió prácticamente a todo el plantel de escritores demócratas y de Izquierdas del mundo en un debate en el que se insistió sobre todo en la lucha contra el fascismo y en la defensa del compromiso del Intelectual con el pueblo, pero esto ya en un sentido un tanto diferente al que le hablan dado Gide y Malraux en el congreso anterior celebrado en París en 1935. Este congreso se celebró cuando el estalinismo ya ha “normalizado” el bando republicano y no se permiten voces disidentes, ni siquiera la del prestigioso Gide que, en rigor, venia a refrendar la línea general antifascista del encuentro, Su pecado era haber escrito su Retour de l´ URSS y ser sospechoso de “trotskismo”. El “trotskismo” estaba fuera de la ley y los agentes del Komintern en el sitio —Ehrenburg, Neruda, Koltzov, etc— le impidieron expresarse. La protesta fue mínima.
Con ser esplendoroso este momento para la cultura e impresionante la convergencia Internacional con la República, hay una dimensión del hecho cultural que permanece casi invariablemente oculto y sin el cual difícilmente Se puede explicar fa emergencia de grandes figuras, se trata de lo que podíamos denonimar “revolución cultural” en los años treinta y que se caracteriza por un creciente encuentro entre todas las vanguardias —desde la teatral hasta la política— y el pueblo.
Desde 1917 se va desarrollando un giro hacia la izquierda entre la intelligentzia que alcanza hacia 1934 su apogeo y que se manifiesta en la creciente radicalización de nombres como Lorca, Machado, Bergamín, etc. Paralela a esta radicalización viene a ser una multiplicación de los libros de Izquierda, y el auge de obras teatrales y cinematográficas de signo “comprometido”; el obrero ocupa el lugar predominante entre los consumidores de cultura, fenómeno que hasta Ortega y Gasset observará con sentimientos ambivalentes. Los campesinos buscan a los que entre ellos saben leer para que les de a conocer obras de Kropotkin u otros, y los obreros forman grupos de teatro y devoran a Zola, Lenin, Bakunin o las novelas de Sender. Los Ateneos Libertarios y las Casas del Pueblo se extienden cada vez y arrastran a un número creciente de trabajadores ávidos de conocimientos para cambiar el destino de sus vidas. El tipo humano del trabajador-medio pasa de ser el conformista que rehuye los peligros del activismo para refugiarse en el deporte, a ser el militante abnegado y autodidacta que, con todas sus limitaciones, dará vida y un potencial formidable a todas las formaciones proletarias sin excepción, aunque muy particularmente a la cenetista que es la que cuenta con la acumulación de militantes llanos más amplia y extendida.
Tan poco tiempo...
Serán estos hombres y mujeres los que protagonizarán en primera línea no sólo los grandes acontecimientos sociales de la República y las grandes batallas de la guerra, sino también la odisea de los campos de concentración y de la resistencia y el exilio, cuando no —más minoritariamente—, la guerrilla y la lucha clandestina contra el franquismo, ayudando a forjar las nuevas generaciones .que, a la postre, harán Imposible la mera continuidad de la dictadura. En este terreno, en el de los hombres y las mujeres que fueron militantes, la crisis española encontró su expresión más fascinante y avanzada, aunque no fue en absoluto correspondida con una expresión politica consciente, capaz de convertir lo que era conciencia en si, en conciencia para sí.
...¡Fue tan poco tiempo! Esta expresión de un viejo libertario plantea todo lo que se consiguió en unos pocos años —que continuaban una larga tradición de lucha casi siempre de élites— y lo que pudo ser. No era posible un movimiento social y cultural desde abajo tan avanzado y así lo comprendió justamente —para sus intereses— la derecha, y así lo han comprendido los actuales “padres” de la democracia que saben que la ‘consolidación” de una democracia en la que todo lo fundamental estuviera “atado y bien atado”, pasaba por la domesticación de sus movimientos sociales, sobre todo de los sindicalismos. Pero también de la cultura, y lo cierto es que lo ha conseguido, al menos hasta ahora.
Pepe Gutiérrez-Álvarez
Tomado: Kaos en la Red
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