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17 nov 2010
"La guerra contra el terrorismo no existe"
"No existe la guerra contra el terrorismo", dijo a IPS.
Basándose en investigaciones originales y entrevistas, el nuevo libro de Erlich, "Conversations with Terrorists" ("Conversaciones con terroristas") presenta interesantes retratos de seis líderes polémicos.
Entre ellos están el presidente de Siria, Bashar Al Assad, el máximo líder del palestino Hamás (acrónimo árabe de Movimiento de Resistencia Islámica), Khaled Mashal, la política derechista israelí Geulah Cohen y el fundador de la Guardia Revolucionaria Iraní, Mohsen Sazargara.
También se encuentran el asesor espiritual del movimiento chiita libanés Hezbolá (Partido de Dios), el gran ayatolá Mohammad Fadlallah, y el jefe del Ministerio de Radio y Televisión bajo el régimen islamista Talibán afgano Malamo Nazamy.
"A algunos de ellos ya los había entrevistado antes de que se me ocurriera la idea del libro. Por ejemplo, a Bashar Al Assad y a Khaled Mashal", explicó Erlich. "Son acusados en Estados Unidos tanto de ser terroristas como de auspiciar el terrorismo desde el Estado".
"El terrorista de ayer es hoy un líder nacional, y el combatiente por la libertad hoy puede pasar a ser calificado de terrorista mañana", añadió Erlich, co-autor de libros como "Target Iraq" ("Objetivo Iraq", 2003) y "Iran Agenda" ("Agenda Irán", 2007).
El escritor dialogó con IPS sobre los detalles de su último libro.
IPS: ¿Qué pueden aprender sus lectores de entrevistas a aquellos que son acusados de terrorismo o de apoyarlo?
REESE ERLICH: El objetivo del libro es hacer que las personas conozcan quiénes son acusados de terrorismo o que podrían ser considerados terroristas, y qué es lo que realmente reclaman y qué sucede en sus países.
IPS: En uno de los capítulos, usted dice que el ayatolá Mohammad Fadlallah es una "víctima de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos)". ¿Qué quiso decir con eso?
RE: Bueno, Estados Unidos estaba absolutamente convencido de que Fadlallah era el cerebro detrás del atentado con bomba contra los cuarteles generales de los infantes de marina (marines) en Beirut (en 1983). Contrataron a un agente libanés para matarlo. Y esto está señalado en el libro "Veil" ("Velo"), de Bob Woodward.
Lo confirmamos con Fadlallah en la entrevista. Es un caso muy bien documentado que fue informado en su momento. En 1985, un agente que trabajaba para la CIA hizo estallar un edificio de apartamentos donde vivía el ayatolá Fadlallah. Murieron 80 civiles, pero él (Fadlallah) se encontraba fuera del edifico en ese momento.
Poco después se demostró que Fadlallah no tenía nada que ver con el atentado. Esto me lo confirmó Bob Baer (un ex agente de la CIA en Medio Oriente), que estaba en Beirut entonces e investigaba el caso.
Esto constituye una seria alerta de que cada vez que se escucha a la prensa estadounidense decir que tal o cual terrorista ha sido asesinado, hay que mantener una actitud escéptica.
IPS: En uno de los capítulos usted entrevista a Mohsen Sazegara, ex miembro de la Guardia Revolucionaria iraní. ¿Cuál es su opinión sobre esa organización militar?
RE: No hay dudas de que el gobierno iraní ha estado involucrado en tácticas terroristas. Por ejemplo, asesinaron a algunos líderes del KDP (Partido Democrático del Kurdistán) en Alemania. Es un clásico atentado terrorista fuera de sus fronteras.
Yo hago una distinción entre eso y un legítimo grupo que lucha por la independencia de su país o por la liberación de alguna clase de ocupación.
IPS: ¿Y Hamás y Hezbolá?
RE: Pasé un tiempo con ambos grupos. Desde el punto de vista político, discrepo rotundamente con ellos y dejo en claro que han hecho cosas horribles, y que si yo fuera libanés o palestino no los votaría en las elecciones, sino que escogería a otras personas que quieren ver un progreso político en ambos países.
Pero son fuerzas políticas legítimas. Ganan significativos números de asientos (legislativos). Hezbolá es parte hoy de la coalición gobernante en Líbano. Hamás de hecho ganó los comicios palestinos, que fueron libres y justos. Así que simplemente calificarlos de terroristas no hace nada bien. Tienen que ser parte de un proceso de negociación política.
IPS: Si un grupo político legítimo participa de asesinatos de personas al azar, ¿no es suficiente para ser calificado de organización terrorista?
RE: Tanto Hamás como Hezbolá han utilizado tácticas terroristas. No hay duda de ello. El gobierno israelí usó tácticas terroristas contra libaneses y palestinos. Creo que no hay duda de ello.
Pero Hamás y Hezbolá son muy diferentes de Al Qaeda, que quiere llevar adelante una campaña sin fronteras y no es parte de ningún movimiento de liberación nacional. Coloca al terrorismo en el centro de sus creencias y tácticas. Ese no es el caso de Hezbolá y Hamás. Y Estados Unidos lo sabe bien.
IPS: ¿Cuál es su evaluación del Talibán, luego de haber entrevistado a Malamo Nazamy?
RE: Nazamy consideraba al Talibán un legítimo grupo de liberación, que traería estabilidad, la ley islámica y la justicia a Afganistán. Sin duda no se consideraba a sí mismo un terrorista. Fue jefe de la radio y la televisión afganas, y se negaba a las demandas de otros líderes talibanes de destruir los archivos televisivos, y es muy bien conocido por eso.
Hoy mantiene muchas de sus ideas sobre el Islam, la forma de gobierno, las actitudes hacia las mujeres, etcétera. Pero está dispuesto a permitir que tropas de Estados Unidos permanezcan por un tiempo (en Afganistán) hasta que se puedan llevar a cabo negociaciones, y eso parece suficiente para convertirlo en un aliado del presidente Hamid Karzai y de Washington.
Omid Memarian entrevista al escritor y periodista REESE ERLICH
Tomado: ipsnoticias.net
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29 may 2010
Entrevista a Pascual Serrano
"Lo preocupante es la sensación de una parte de la ciudadanía de que frente a un ordenador se puede ser un ciudadano comprometido, un militante político y hasta un activista revolucionario"
Periodista con espíritu rebelde y alma de rebelión, Pascual Serrano ha sido durante dos años asesor editorial del canal internacional Telesur. Colabora actualmente en una decena de publicaciones españolas y latinoamericanas. Diagonal, Le Monde diplomatique y Público entre ellas. Además de El periodismo es noticia (Icaria, Barcelona, 2010), eje de esta conversación, entre sus últimas publicaciones cabe citar: Medios violentos (El Viejo Topo, 2008) y Desinformación (Península, 2009).
Tú último libro lleva por título El periodismo es noticia. Tendencias sobre comunicación en el siglo XXI. Señalas en la introducción que el libro pretende ser un alto en el camino para poder pensar con calma sobre todo lo que se ha dejado atrás y hacia dónde se va. ¿Hacia donde va el periodismo del siglo XXI en tu opinión?
Te mentiría si dijera que lo sé. Ni siquiera pretendo descifrarlo en el libro, mi idea es poner sobre la mesa algunos debates sobre el periodismo que nunca se quieren plantear. Especialmente por parte de los dueños y directivos de los medios de comunicación, y los políticos que no tienen o interés o audacia para querer debatir esas temáticas.
El primer capítulo está dedicado a la crisis, la crisis en los medios y los medios en crisis. Sobre este segundo nudo: ¿están los medios realmente en crisis? ¿Qué medios? ¿Qué razones explican la situación?
Si hablamos de crisis empresarial, sin duda los medios escritos se encuentran en un grave problema. Pero al ciudadano no le deberían preocupar las cuentas de resultados de los periódicos, sino la calidad y decencia de su contenido, y eso hace tiempo que lo perdieron, incluso cuando ganaban dinero.
En el siguiente capítulo trazas un balance de los observatorios de medios. ¿Cómo valoras esas plataformas críticas?
Soy muy crítico. La idea original fue revolucionaria, pero hay que ser valiente y decir que no están funcionando y que sin la colaboración de los Estados nunca podrán ser suficientemente útiles.
Tampoco la red está ausente del libro. ¿La red es un medio que da libertad? ¿Nos enreda o nos libera?
La izquierda ha pasado de una fase tecnofóbica a una tecnofílica. Como en tantas cuestiones, hay elementos positivos y negativos en cualquiera de los dos polos. Lo preocupante actualmente es la sensación de una parte de la ciudadanía de que sentado frente a un ordenador se puede ser un ciudadano comprometido, un militante político y hasta un activista revolucionario. Todo desde un teclado. Creo que puede ser la gran trampa del pensamiento dominante.
¿Internet va a acabar con la prensa de papel?
Supongo que no, pero si los que hacen prensa de papel sólo intentan hacer noticias sencillas y breves que se publiquen con urgencia pues perderán la batalla porque precisamente eso es lo que mejor se hace con internet. Creo que es el momento de que los editores de la prensa escrita opten por tratar los temas con profundidad y contexto, y dejen los breves urgentes para internet.
¿Cómo pueden los medios que llamamos alternativos ayudar o facilitar el desarrollo y empuje de los movimientos sociales con voluntad de cambio?
Creo que ambos, medios alternativos y movimientos sociales, deben entender que son lo mismo. Un medio alternativo no deja de ser un colectivo organizado como movimiento social y un movimiento social pretende ser un medio alternativo de difundir información. Ahora de lo que se trata es de que empiecen a colaborar juntos y ambos conozcan en qué pueden ayudar al otro y, al mismo tiempo, a sí mismos. Es necesario que los medios alternativos prioricen a los movimientos como fuentes de información, y que los movimientos comiencen a considerar a los medios alternativos como agentes de información de primer orden.
El capítulo VI de tu libro tiene como eje la objetividad y el compromiso. ¿Se puede ser objetivo en el ámbito del periodismo? Un periodista crítico que tome partido por los desfavorecidos, ¿puede aspirar a la objetividad? ¿Qué significa aspirar a la objetividad periodística en tu opinión?
Una vez más estamos ante una guerra de lenguaje. Las empresas privadas de comunicación se han apropiado del concepto de libertad de expresión cuando se refiere a su negocio y de objetividad e imparcialidad cuando se refiere a sus contenidos. Debemos denunciar ambas incautaciones. Ni son neutrales ni se puede ser. La ciudadanía ya no quiere que la saturen de expertos que le digan lo que debe pensar, de forma que ahora todos los medios privados se presentan como neutrales y portadores de información aséptica y equidistante y así es cómo logran ser más eficientes. El poder que domina hoy los medios han satanizado el compromiso del periodista y luego se ha puesto a deslizar intencionalidad ideológica presentada como información. Debemos combatir esas dos cuestiones. Por un lado recordar que los más brillantes y profesionales periodistas de la historias se sintieron comprometidos con las situaciones que debían narrar y explicar. Y por otro mostrar que esos grandes periódicos que dicen ser objetivos no lo son. Basta con observar las noticias que eligen para publicar.
¿Qué tópicos crees que hay que romper sobre los medios públicos y privados, otro de los temas que desarrollas en su ensayo?
Varios pero principalmente denunciar ese latiguillo de llamar independientes a los privados y oficiales a los públicos. El caso de Italia es muy elocuente, allí Silvio Berlusconi es el jefe de todas las televisiones, las privadas porque son de su propiedad y las públicas porque es el primer ministro. A pesar de todo el daño que está haciendo a estas últimas, nadie discutirá en ese país que son las privadas las que actúan con mayor complicidad hacia sus escándalos de corrupción, mientras que, con mucha batalla y dificultades, la televisión pública y sus profesionales se resisten a perder su independencia. En conclusión, son los medios privados los que sirven a sus dueños y no los públicos.
Al hablar del ALBA en el último capítulo de tu libro apuntas a “una luz de esperanza”. ¿Qué esperanza es esa? ¿Por qué?
Aunque bastante tarde, los gobiernos de izquierda latinoamericanos están reaccionando a la guerra mediática que están sufriendo. Están desarrollando y mejorando los medios de comunicación públicos y creando las condiciones legales para que se puedan desarrollar los medios comunitarios y alternativos. Sin duda, se trata de una situación mucho más avanzada que la que vivimos en Europa, que cada vez que se legislan licencias es para cerrar medios alternativos.
En tu opinión, ¿se puede hablar como a veces se hace de prensa libre occidental? ¿Es libre la prensa en los países del capitalismo depredador y globalizado?
Es evidente que no. Del mismo modo que derecho a la salud no es un hospital privado, ni derecho a la educación es un colegio privado, tampoco una televisión o un periódico privado es el derecho a la información ni la libertad de prensa. Por otro lado, en el capitalismo moderno de los países occidentales la principal herramienta de control opera sobre el pensamiento y la opinión pública, de ahí que los medios se convierten en una vía prioritaria de trabajo ideológico y político por parte de quien los opera. Puesto que los medios suelen ser habitualmente grandes empresas que requieren de un modelo neoliberal para sobrevivir, de importantes firmas como anunciantes y de accionistas poderosos para garantizar las inversiones, el resultado no podrá ser nada que se considere libre.
¿Cómo ves la situación de la prensa y de los medios en España? ¿Hay motivos para la desolación?
Mi próximo libro es sobre los grandes grupos de comunicación en nuestro país y te puedo adelantar que el panorama es efectivamente desolador. Estamos ante tiburones empresariales que solo buscan la rentabilidad y la connivencia con el poder político que les ofrezca concesiones y privilegios. Son sólo un epígrafe más de empresas que cotizan en Bolsa o del Registro Mercantil. Lo importante ahora es empezar a plantear un modelo alternativo.
¿Cítame algún diario que merezca tu atención y tu reconocimiento?
Que merezcan mi atención muchos, je, je, pero que merezcan mi reconocimiento en España no hay ninguno. Debo reconocer que Público ha supuesto alguna novedad, pero tampoco debemos albergar muchas esperanzas. Quizás en otros países sí. Por ejemplo en México La Jornada y en Italia Il Manifesto.
¿Hay algún canal de televisión que responda a un criterio de calidad y formación pública razonable en tu opinión?
Menos todavía, es más, creo que, por principio, no debemos ver ninguna televisión privada española. En cuanto a la pública debemos vigilarla y exigir su mejora. Personalmente, y aunque gran parte de la izquierda lo ha criticado, creo que la decisión de eliminar la publicidad ha sido acertada, ahora debemos exigir que aumente la calidad de los contenidos y que la innecesaria búsqueda de anunciantes no sirva para abandonar el interés en mejorarla.
¿Por qué crees que los jóvenes parecen estar muy alejados de la prensa escrita?
Los jóvenes están abducidos por la cultura audiovisual. Eso afecta a su alejamiento de la prensa escrita. Me temo que es un problema que va mucho más allá de las deficiencias de la prensa y que afecta a nuestro modelo cultural y educativo, así como al culto a la imagen en las nuevas generaciones. Es necesario desmitificar la imagen como modo de conocer la realidad y reivindicar el texto, el razonamiento y el análisis que sólo la palabra (oral o escrita) ofrece.
Pascual Serrano. “El periodismo es noticia. Tendencias sobre comunicación en el siglo XXI”.
Salvador López Arnal
Tomado: Pascual Serrano.net
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23 oct 2009
"Me preparé para la noticia de que habían asesinado a Larsson"
La que fue compañera del escritor Eva Gabrielsson confiesa que estaba preparada para vivir sin él
La que fue compañera del escritor Stieg Larsson durante 32 años, Eva Gabrielsson, ha confesado que estaba preparada para vivir sin él, porque por su profesión de periodista de investigación siempre pensó que acabarían matándole, pero no para todo lo que ha venido después de su muerte.
Así lo ha reconocido Gabrielsson en una charla con la periodista Elena Pita, en el escenario del Getafe Negro, en la que ha descubierto los aspectos más desconocidos de Larsson y los detalles de su relación basada en "la admiración mutua y en compartir".
"Durante años me preparé para recibir la noticia de que lo habían asesinado de diversas maneras, pero nunca pensé que me dejaría por un ataque al corazón y mucho menos que me tocaría vivir todo lo que ha venido detrás", ha expresado.
Privada de todos sus derechos
Al no estar casados, con la muerte de Larsson, Eva se ha visto privada de todos sus derechos como compañera sentimental, por lo que siente que le han despojado de 32 años de su vida y todo el trabajo conjunto -ya que ella también está detrás de Millenium- se haya tirado por la borda.
"En vida nunca permitió que nadie nos faltara al respeto, ni a mí ni a nuestra relación", ha subrayado Eva, por lo se ha mostrado convencida de que Larsson estaría furioso si viese la situación en la que se encuentra.
La sombra de Eva detrás de Millenium se extiende hasta el punto de que fue ella quien le animó a comenzar su escritura un verano que ella estaba realizando un trabajo sobre la arquitectura del siglo XX y él pasaba los días de vacaciones sólo y aburrido en una casa en el archipiélago de Estocolmo donde veraneaban.
Diálogo cara a cara
Así que le propuso que diera continuidad a un relato que Stieg escribió en 1989 en el que un hombre recibía un ramo de flores, que es precisamente como arranca el primer volumen de Millenium, Los hombres que no amaban a las mujeres.
Eva considera que Larsson desarrolló una manera única de escritura, en la que parece que dialoga cara a cara con los lectores, y es ahí donde, para ella, radica el éxito de estas novelas.
Preguntada por el compromiso de su pareja en combatir contra toda forma de discriminación, Eva ha relatado que Larsson sufrió acosó escolar a los 9 años, cuando se mudó a Estocolmo a vivir con sus padres, después de haberse criado con sus abuelos a 200 kilómetros de la capital, a la que llegó hablando un dialecto que sus compañeros no comprendían.
Cariño a lo femenino
Sobre su relación con las mujeres, Gabrielsson ha destacado que Larsson siempre se encontró más cómodo entre ellas y siempre prefirió trabajar con ellas en sus investigaciones periodísticas porque "sentía que había menos competitividad" y de ese cariño hacia lo femenino deriva su apoyo a la lucha contra la violencia de género.
Gabrielsson, que ha apostado por la vigencia de la novela negra como reducto de los problemas sociales que no llegan a los medios de comunicación, ha destacado el triunfo de su pareja en hacer ver al mundo entero que la sociedad sueca no es tan idílica como se cree, sino más bien acomodaticia.
Sobre la posibilidad de continuar la cuarta entrega de Millenium, de la que Larsson dejó escritas 200 páginas, Eva ha asegurado que, si la ley se lo permitiera, sí se sentiría capaz de darle un final ya que ella mejor que nadie conocía las inquietudes y preocupaciones que Larsson quería imprimir en esta saga que, si un infarto no se hubiese interpuesto, habría alcanzado los diez volúmenes.
Tomado de Público
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16 jun 2009
Un periodista en el infierno
Nunca ha dejado de ser periodista : desde el corredor de la muerte, Mumia Abu-Jamal ha escrito un artículo para Reporteros sin Fronteras. De la miseria de Philadelphia durante su libertad, pasando por las actuales condiciones de su detención, Mumia « "cubre" un universo oculto que en el que ni los periodistas más intrépidos pueden penetrar » escribe.
Comencé en el periodismo como reportero encargado de la vivienda, en una emisora de radio local, afiliada a la NPR (National Public Radio). En Philadelphia, una de las ciudades más antiguas de Estados Unidos, los problemas de vivienda son muy numerosos : se puede decir que hay un deterioro generalizado, sobre todo en los barrios habitados por negros, puertorriqueños y los blancos más desfavorecidos. Cuando recuerdo aquellos años (...) es imposible olvidar la manifestación contra las malas condiciones de vivienda, organizada por los inquilinos de una residencia de Southwest Philadelphia, una zona de la ciudad por la que hasta entonces había pasado en coche muchas veces, sin atreverme a entrar...
Las fachadas del edificio eran más bien bellas, estilizadas, y se destacaban del resto de la calle gracias a sus molduras ornamentales, símbolos de una época pasada en la que los constructores, verdaderos artesanos, se preocupaban por la belleza. Cuando uno de los organizadores de la manifestación me llamó para avisarme, me dirigí inmediatamente al edificio. Al llegar allí se me encogió el corazón : los techos estaban peligrosamente hundidos, suspendidos encima de viviendas en las que había niños ; las tuberías estaban atascadas y el edificio estaba en tan malas condiciones que amenazaba la seguridad de sus habitantes.
La rabia de los dirigentes de la manifestación era evidente. Cuando recuerdo ahora aquel acontecimiento, me doy cuenta de que no se trataba solamente de la vivienda. Se trababa de la resistencia. Eso es lo que da sentido a esta historia, que es un ejemplo de cómo vive la gente de clase obrera, que se enfrenta diariamente a condiciones de vida injustas e inaceptables. Muchos años más tarde, desde el fondo de lo que llamo la American House of Pain (mi cárcel), este sería mi objetivo.
Las miles de personas encarceladas a mí alrededor podrían, cada una de ellas, ser objeto de un reportaje : sobre las razones que les han llevado a la cárcel o, más a menudo, sobre los procedimientos utilizados para condenarles. El sistema judicial estadounidense se parece a una picadora de carne : vistos de cerca, sus engranajes son repugnantes. He redactado numerosos artículos sobre detenidos condenados injustamente o ilegalmente, sometidos a terribles actos de violencia, víctimas de increíbles aberraciones burocráticas o de crueldades que te helarían la sangre.
En 1995, fui objeto de sanciones por haberme « dedicado a actividades periodísticas ». Me hicieron falta años de luchas contra el sistema judicial, incluyendo semanas de comparecencia en una sala de audiencias, sujetado con cadenas tan apretadas que los tobillos se me hinchaban y sangraban, para que finalmente se admitiese que la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos protege tales actividades (caso Abu-Jamal contra Price). No me arrepiento en absoluto de esa lucha.
Durante mucho tiempo, para redactar mis artículos, me vi limitado a escribirlos en un bloc de notas, con un bolígrafo o a veces incluso con un simple tubo de plástico flexible y transparente de diez centímetros ; era como escribir con un tallarín.
Dos de mis libros fueron escritos con tales instrumentos, y luego enviados a amigos o a editores para que fueran mecanografiados.
Los ordenadores aún no han llegado al mundo carcelario (o, al menos, no en Pensilvania). A menudo me sorprendo al recibir cartas de personas bien intencionadas que me dan su dirección de correo electrónico o de su página Web. Llego a la conclusión de que piensan que dispongo, aquí en mi celda, de un ordenador, o que esta cárcel ofrece a los detenidos conexión a Internet. Para nada.
Aquí no hay ni ordenadores, ni I-pod, ni CD, ni cassettes (¡es irónico que podamos comprar reproductores de cassette en la intendencia !). No somos más que dinosaurios de otra época, una era en la que se vive sin nada.
Un detenido conocido como Amin (Harold Wilson), que había sido absuelto, tras un nuevo proceso, de varias acusaciones de asesinato infundadas, fue liberado tras dos décadas en el corredor de la muerte. Dejó la prisión central de Philadelphia con todas sus pertenencias metidas en una bolsa de basura, y con un billete de autobús. Un detenido puertorriqueño que había sido liberado de la misma prisión en el mismo momento, conmovido por la expresión de angustia en su cara, le ofreció su teléfono móvil.
Amin frunció el ceño, mirando al pequeño aparato en su mano y preguntó : « ¿Y esto para qué sirve ? ».
No tenía ni idea de cómo hacer funcionar aquel extraño objeto, pues jamás había visto ni tenido uno semejante. Más tarde, me dijo : « ¡Madre mía, parecía un aparato sacado directamente de Star Trek ! ».
A veces hay historias que preferiríamos no conocer. Hace varios meses, Bill Tilley, apreciado por su sentido del humor en el corredor de la muerte, pero cansado de tantos años de darse cabezazos contra la gruesa muralla judicial y receloso de que sus recientes problemas de salud no fueran sino el preludio de un cáncer, se levantó al alba y, con ayuda de la rejilla de un conducto de ventilación de su celda, deshilachó los cordones de sus zapatillas e hizo un nudo corredizo. Se ahorcó.
Tras su muerte, corrió el rumor de que efectivamente tenía cáncer, pero que el personal de la cárcel no había dicho nada, puesto que, al tratarse de un condenado a muerte, el Estado no quería despilfarrar el dinero en curar a un paciente que iba a morir de todas formas.
Varias semanas antes de su muerte, Tilley había confesado a algunos amigos que creía que se trataba de cáncer, dada la severidad de los síntomas, pero que fuese lo que fuese, había sufrido tanto que no quería « nunca más, jamás, pasar por eso ». Lo que ignorábamos entonces es que nos estaba anunciando de la mejor forma que podía su proyecto de suicidio. Tal vez intentaba decirnos en pocas palabras que tenía más miedo a sufrir que a morir. Tilley puso fin a sus días a menos de doce metros de la puerta de la celda desde la que fueron escritas estas palabras.
Cubrí la noticia, pero sin ningún placer. Hay decenas de miles de noticias que cubrir en esta « Casa del Dolor ». Me han inspirado centenares de artículos.
Yo « cubro » un universo oculto en el que ni los periodistas más intrépidos pueden penetrar.
Este universo es mi terreno, e intento hacer mi trabajo con el mismo rigor y la misma profesionalidad con que lo hacía en el pasado.
Porque aunque se trate de un mundo oculto, ajeno a millones de miradas, se trata también de un mundo público, edificado y mantenido gracias al dinero de los contribuyentes. ¿Acaso no tienen estos derecho a saber a dónde van sus impuestos ?
Yo informo lo mejor que puedo, varias veces al mes, por escrito, a través de artículos o de recopilaciones de comentarios. Me enfrento al hecho de que estoy aquí, pero estoy aquí ; y mientras esto dure, desde aquí seguiré escribiendo.
Mumia Abu-Jamal
Traducción: Sara De Albornoz
Tomado de L´Humanité
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