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4 sept 2010

La contaminación informativa

Las campañas mediáticas de los grandes monopolios informativos están dirigidas a la contaminación mental que debilite a los gobiernos progresistas.

La vida de los pueblos está sometida a los impactos ambientales, a la contaminación auditiva y visual de la palabra y las ideas, es imponer el monocultivo de las mentes. Los avances tecnológicos se utilizan muchas veces, para el control de los medios de comunicación y así condicionar y manipular a los pueblos. Ningún medio informativo es aséptico, pero deben basarse en la ética y valores al servicio de los pueblos y no servirse de los mismos.

Una de las grandes conquistas de las luchas sociales fue la libertad de prensa, el derecho de informar y ser informado, pero los grandes monopolios económicos, ideológicos y políticos que controlan los medios de información han matado la libertad de prensa y quieren confundirla y reducirla a la libertad de empresa y no son sinónimos.

La contaminación de la palabra y la propaganda mediática han llegado a tal extremo que no permite ver con claridad donde está la veracidad informativa. La ética y búsqueda de la verdad están ausentes y prevalece la distorsión de la realidad. La CNN es el ejemplo de esa contaminación que sufren los pueblos. Su accionar en Irak es y fue para justificar la guerra, y difundir que ese país poseía armas de destrucción masiva. Algo semejante están armando actualmente contra Irán y otros países; y por otra parte ocultan las masacres y asesinatos de niños y población en Irak y Afganistán, donde los que dicen defender la “democracia”, se dedican al saqueo del patrimonio del pueblo iraquí, e implantan centros de torturas llevando a esa región destrucción y muerte. Se los acusa de “terrorismo islámico”, cuando los verdaderos terroristas son los torturadores y asesinos que invadieron esos países, violando los derechos humanos y derechos de los pueblos y todas las convenciones internacionales.

Los grandes monopolios informativos de Europa, EEUU y América Latina están en una fuerte campaña internacional para atacar y desprestigiar a gobiernos como el de Hugo Chávez, en Venezuela, acusándolo de tirano y de todos los males; ignorando en sus olvidos intencionados, que Chávez es de los pocos presidentes que se presenta a elecciones y el pueblo lo re-elige, por sus políticas sociales y trabajo en bien de los sectores más postergados.

Otro blanco mediático de esa campaña de desprestigio es el presidente Evo Morales, de Bolivia, quien debe soportar la campaña y acción de los medios concentrados de comunicación, contra un gobierno que ha buscado la integración y vida de los pueblos en un país pluricultural y nacional y ha tocado a los intereses económicos y políticos que siempre dominaron en Bolivia.


Las campañas mediáticas de los grandes monopolios informativos están dirigidas a la contaminación mental que debilite a los gobiernos progresistas. A través del tiempo vemos que lo mismo ocurre con Fidel Castro y el gobierno cubano; 50 años de resistencia y asombro en el mundo sobre los avances y capacidad de su pueblo, sus programas de salud, educación y lucha contra el analfabetismo y la pobreza.

Lo evidente es que Cuba es un pueblo solidario con otros pueblos más necesitados y los hechos hablan por si mismos. Desde hace mucho tiempo, antes del terremoto que asoló a Haití, Cuba envió médicos, educadores, técnicos para apoyar y trabajar solidariamente junto al pueblo haitiano, víctima de la pobreza, marginalidad, violencia social y estructural y de los desastres naturales.

Estados Unidos, como respuesta a las necesidades del pueblo haitiano, envió 20 mil soldados para controlar y someter al pueblo. Pero de esto no se habla, la intencionalidad de las campañas periodísticas es estar al servicio de los intereses económicos y políticos de los poderosos para someter a los pueblos.

Muchas acciones solidarias y hechos positivos son ocultados por los medios informativos. La presidenta Cristina Fernández Kirchner en su viaje a Europa, señaló, la crisis vivida por esos países y sugirió no aceptar la receta del FMI y del BM, advirtiéndoles las graves consecuencias sobre la vida del pueblo argentino y la crisis financiera.

La soberbia de los grandes medios de comunicación europeos se refirió en forma despectiva y hablan de “esa señora que nos quiere enseñar que debemos hacer”. Sería bueno y saludable que presten atención a los consejos de la presidenta quien solidariamente les ha tendido la mano.

He hecho público y sostengo que la Ley de Medios Audiovisuales sancionada por el Parlamento es necesaria, ya que permite romper el control de los monopolios informativos y generar el pluralismo periodístico, y recuperar la libertad de prensa. La reacción de las corporaciones, como el Grupo Clarín, han desatado una campaña virulenta contra el gobierno acompañada por la voracidad de una oposición sin ideas, que busca únicamente golpear al gobierno y que tienen todos los medios a su disposición, como la pitonisa que anuncia toda clase de catástrofes, sin diferenciar los aportes y avances del gobierno, y señalando solamente sus errores y magnificados. Es preocupante para la vigencia democrática del país.

Con el tema Papel Prensa, empresa monopólica, se hace necesario investigar el accionar de la dictadura militar y a quienes han favorecido. La familia Graiver fue sometida a secuestros, torturas, cárcel y muerte, y le fueron apropiados sus bienes. El gobierno argentino ha iniciado una investigación para determinar responsabilidades. Maniobras similares a Papel Prensa, utilizó la dictadura militar para apropiarse de las empresas y recursos de los hermanos Iaccarino, víctimas de la violencia y la impunidad de esos años.

Al mismo tiempo, el gobierno, y lo he señalado en reiteradas oportunidades, no sabe y no quiere dialogar; es un gobierno de confrontación y agudización de los conflictos, se mueve con mucha soberbia y poco sentido político para resolver los problemas del país, a eso se suma las políticas provinciales de los señores feudales, que hacen lo que quieren y no lo que deben, y están llevando a las provincias a su desintegración, social, cultural, política y económica.

Una cosa es el federalismo que comparte la integración y un proyecto de país y otra el feudalismo que lleva la desintegración nacional.

La política neoliberal que impulsa el gobierno no se ha modificado desde el menemismo que tanto daño hizo al país. Por el contrario se ha profundizado porque una cosa son los discursos progresistas y otra la realidad. El problema político y económico del gobierno y la Sociedad Rural Argentina, no son muy diferentes, simplemente la disputa está en quien se queda con la parte mayor de la torta. Basta tener presente que el gobierno no hace nada para frenar los daños ambientales y los agro-tóxicos, ni la explotación de la megaminería con su desastres y daños para la salud de las poblaciones y sus economías regionales y familiares.

Por otra parte debemos tener presente que el gobierno, en sus contradicciones, ha avanzado en diversos campos sociales. Sería importante para el país que las fuerzas progresistas, opositoras al gobierno presenten alternativas al modelo imperante, en lugar de desgañitarse con críticas que no van a ningún lado.

Los desafíos son enormes y se necesita reprensar el país, generar un nuevo contrato social que permita avanzar en la construcción democrática y la vigencia de los derechos humanos en su integridad.

La libertad de prensa permitirá mayor conciencia crítica y el fortalecimiento de valores éticos, sociales, culturales y políticos. Superará la contaminación informativa y así poder repensar el país que queremos.

Alfredo Pérez Esquivel

Alai AmLatina

Tomado: Kaos en la Red

29 may 2010

Entrevista a Pascual Serrano

"Lo preocupante es la sensación de una parte de la ciudadanía de que frente a un ordenador se puede ser un ciudadano comprometido, un militante político y hasta un activista revolucionario" Periodista con espíritu rebelde y alma de rebelión, Pascual Serrano ha sido durante dos años asesor editorial del canal internacional Telesur. Colabora actualmente en una decena de publicaciones españolas y latinoamericanas. Diagonal, Le Monde diplomatique y Público entre ellas. Además de El periodismo es noticia (Icaria, Barcelona, 2010), eje de esta conversación, entre sus últimas publicaciones cabe citar: Medios violentos (El Viejo Topo, 2008) y Desinformación (Península, 2009). Tú último libro lleva por título El periodismo es noticia. Tendencias sobre comunicación en el siglo XXI. Señalas en la introducción que el libro pretende ser un alto en el camino para poder pensar con calma sobre todo lo que se ha dejado atrás y hacia dónde se va. ¿Hacia donde va el periodismo del siglo XXI en tu opinión? Te mentiría si dijera que lo sé. Ni siquiera pretendo descifrarlo en el libro, mi idea es poner sobre la mesa algunos debates sobre el periodismo que nunca se quieren plantear. Especialmente por parte de los dueños y directivos de los medios de comunicación, y los políticos que no tienen o interés o audacia para querer debatir esas temáticas. El primer capítulo está dedicado a la crisis, la crisis en los medios y los medios en crisis. Sobre este segundo nudo: ¿están los medios realmente en crisis? ¿Qué medios? ¿Qué razones explican la situación? Si hablamos de crisis empresarial, sin duda los medios escritos se encuentran en un grave problema. Pero al ciudadano no le deberían preocupar las cuentas de resultados de los periódicos, sino la calidad y decencia de su contenido, y eso hace tiempo que lo perdieron, incluso cuando ganaban dinero. En el siguiente capítulo trazas un balance de los observatorios de medios. ¿Cómo valoras esas plataformas críticas? Soy muy crítico. La idea original fue revolucionaria, pero hay que ser valiente y decir que no están funcionando y que sin la colaboración de los Estados nunca podrán ser suficientemente útiles. Tampoco la red está ausente del libro. ¿La red es un medio que da libertad? ¿Nos enreda o nos libera? La izquierda ha pasado de una fase tecnofóbica a una tecnofílica. Como en tantas cuestiones, hay elementos positivos y negativos en cualquiera de los dos polos. Lo preocupante actualmente es la sensación de una parte de la ciudadanía de que sentado frente a un ordenador se puede ser un ciudadano comprometido, un militante político y hasta un activista revolucionario. Todo desde un teclado. Creo que puede ser la gran trampa del pensamiento dominante. ¿Internet va a acabar con la prensa de papel? Supongo que no, pero si los que hacen prensa de papel sólo intentan hacer noticias sencillas y breves que se publiquen con urgencia pues perderán la batalla porque precisamente eso es lo que mejor se hace con internet. Creo que es el momento de que los editores de la prensa escrita opten por tratar los temas con profundidad y contexto, y dejen los breves urgentes para internet. ¿Cómo pueden los medios que llamamos alternativos ayudar o facilitar el desarrollo y empuje de los movimientos sociales con voluntad de cambio? Creo que ambos, medios alternativos y movimientos sociales, deben entender que son lo mismo. Un medio alternativo no deja de ser un colectivo organizado como movimiento social y un movimiento social pretende ser un medio alternativo de difundir información. Ahora de lo que se trata es de que empiecen a colaborar juntos y ambos conozcan en qué pueden ayudar al otro y, al mismo tiempo, a sí mismos. Es necesario que los medios alternativos prioricen a los movimientos como fuentes de información, y que los movimientos comiencen a considerar a los medios alternativos como agentes de información de primer orden. El capítulo VI de tu libro tiene como eje la objetividad y el compromiso. ¿Se puede ser objetivo en el ámbito del periodismo? Un periodista crítico que tome partido por los desfavorecidos, ¿puede aspirar a la objetividad? ¿Qué significa aspirar a la objetividad periodística en tu opinión? Una vez más estamos ante una guerra de lenguaje. Las empresas privadas de comunicación se han apropiado del concepto de libertad de expresión cuando se refiere a su negocio y de objetividad e imparcialidad cuando se refiere a sus contenidos. Debemos denunciar ambas incautaciones. Ni son neutrales ni se puede ser. La ciudadanía ya no quiere que la saturen de expertos que le digan lo que debe pensar, de forma que ahora todos los medios privados se presentan como neutrales y portadores de información aséptica y equidistante y así es cómo logran ser más eficientes. El poder que domina hoy los medios han satanizado el compromiso del periodista y luego se ha puesto a deslizar intencionalidad ideológica presentada como información. Debemos combatir esas dos cuestiones. Por un lado recordar que los más brillantes y profesionales periodistas de la historias se sintieron comprometidos con las situaciones que debían narrar y explicar. Y por otro mostrar que esos grandes periódicos que dicen ser objetivos no lo son. Basta con observar las noticias que eligen para publicar. ¿Qué tópicos crees que hay que romper sobre los medios públicos y privados, otro de los temas que desarrollas en su ensayo? Varios pero principalmente denunciar ese latiguillo de llamar independientes a los privados y oficiales a los públicos. El caso de Italia es muy elocuente, allí Silvio Berlusconi es el jefe de todas las televisiones, las privadas porque son de su propiedad y las públicas porque es el primer ministro. A pesar de todo el daño que está haciendo a estas últimas, nadie discutirá en ese país que son las privadas las que actúan con mayor complicidad hacia sus escándalos de corrupción, mientras que, con mucha batalla y dificultades, la televisión pública y sus profesionales se resisten a perder su independencia. En conclusión, son los medios privados los que sirven a sus dueños y no los públicos. Al hablar del ALBA en el último capítulo de tu libro apuntas a “una luz de esperanza”. ¿Qué esperanza es esa? ¿Por qué? Aunque bastante tarde, los gobiernos de izquierda latinoamericanos están reaccionando a la guerra mediática que están sufriendo. Están desarrollando y mejorando los medios de comunicación públicos y creando las condiciones legales para que se puedan desarrollar los medios comunitarios y alternativos. Sin duda, se trata de una situación mucho más avanzada que la que vivimos en Europa, que cada vez que se legislan licencias es para cerrar medios alternativos. En tu opinión, ¿se puede hablar como a veces se hace de prensa libre occidental? ¿Es libre la prensa en los países del capitalismo depredador y globalizado? Es evidente que no. Del mismo modo que derecho a la salud no es un hospital privado, ni derecho a la educación es un colegio privado, tampoco una televisión o un periódico privado es el derecho a la información ni la libertad de prensa. Por otro lado, en el capitalismo moderno de los países occidentales la principal herramienta de control opera sobre el pensamiento y la opinión pública, de ahí que los medios se convierten en una vía prioritaria de trabajo ideológico y político por parte de quien los opera. Puesto que los medios suelen ser habitualmente grandes empresas que requieren de un modelo neoliberal para sobrevivir, de importantes firmas como anunciantes y de accionistas poderosos para garantizar las inversiones, el resultado no podrá ser nada que se considere libre. ¿Cómo ves la situación de la prensa y de los medios en España? ¿Hay motivos para la desolación? Mi próximo libro es sobre los grandes grupos de comunicación en nuestro país y te puedo adelantar que el panorama es efectivamente desolador. Estamos ante tiburones empresariales que solo buscan la rentabilidad y la connivencia con el poder político que les ofrezca concesiones y privilegios. Son sólo un epígrafe más de empresas que cotizan en Bolsa o del Registro Mercantil. Lo importante ahora es empezar a plantear un modelo alternativo. ¿Cítame algún diario que merezca tu atención y tu reconocimiento? Que merezcan mi atención muchos, je, je, pero que merezcan mi reconocimiento en España no hay ninguno. Debo reconocer que Público ha supuesto alguna novedad, pero tampoco debemos albergar muchas esperanzas. Quizás en otros países sí. Por ejemplo en México La Jornada y en Italia Il Manifesto. ¿Hay algún canal de televisión que responda a un criterio de calidad y formación pública razonable en tu opinión? Menos todavía, es más, creo que, por principio, no debemos ver ninguna televisión privada española. En cuanto a la pública debemos vigilarla y exigir su mejora. Personalmente, y aunque gran parte de la izquierda lo ha criticado, creo que la decisión de eliminar la publicidad ha sido acertada, ahora debemos exigir que aumente la calidad de los contenidos y que la innecesaria búsqueda de anunciantes no sirva para abandonar el interés en mejorarla. ¿Por qué crees que los jóvenes parecen estar muy alejados de la prensa escrita? Los jóvenes están abducidos por la cultura audiovisual. Eso afecta a su alejamiento de la prensa escrita. Me temo que es un problema que va mucho más allá de las deficiencias de la prensa y que afecta a nuestro modelo cultural y educativo, así como al culto a la imagen en las nuevas generaciones. Es necesario desmitificar la imagen como modo de conocer la realidad y reivindicar el texto, el razonamiento y el análisis que sólo la palabra (oral o escrita) ofrece. Pascual Serrano. “El periodismo es noticia. Tendencias sobre comunicación en el siglo XXI”. Salvador López Arnal Tomado: Pascual Serrano.net

7 sept 2009

De la miseria humana en el medio publicitario

¿Es posible controlar nuestros deseos creados por otros? Estamos expuestos a tal atomización de publicidad, inmersos en una cadena de manipulación mercantil tan colosal que impregna todas las facetas de nuestra humanidad, incluida la ética y la moral. “Esta atomización incrementa nuestra dependencia y nuestra vulnerabilidad respecto a los medios de comunicación de masas, que, de hecho, poseen un doble filo: cuanto más formidables son en su transmisión de información “democrática” (accesibles a una gran audiencia), más favorecen la concentración oligárquica de la palabra pública, lo que confiere a sus propietarios un inmenso poder de desinformación. Con su oferta de “pan y circo”, los imperios mediático-industriales amenazan a la democracia. La situación de la Italia berlusconiana pone de manifiesto de manera particularmente aguda la norma que impera en todas partes”. No podía por menos que empezar con una pequeña, pero importante, muestra del contenido de un ensayo necesario y contundente, De la miseria humana en el medio publicitario, del Grupo Marcuse, acrónimo de Mouvement Autonome de la Réflexion Critique à L´Usage des Survivants de L´Economie, formado por sociólogos, economistas, filósofos, historiadores, psicólogos y médicos del país vecino, Francia. Editado por Melusina (sic), interesante colección de la Editorial Melusina que propone al lector una serie de reflexiones concisas, contundentes, y microcósmicas sobre los aspectos básicos de la condición contemporánea. Bien sabemos por aquí de las categóricas respuestas de los franceses en lucha por situaciones que no aceptan, al fin y al cabo son los propietarios del label "revolución". Y mientras el resto de Europa permanecemos adormilados en nuestra comodidad burguesa, los gabachos siguen siendo bastante cascarrabias, que se lo pregunten, si no, al marido de la Bruni. Además de las continuas revueltas estudiantiles y sindicales, de las altermundista y de las barriadas, hay una rama importante de intelectuales de nuevo cuño que luchan por conseguir una sociedad menos enferma. Alertan y proclaman a voz en grito sobre los peligros que en muchas ocasiones somos incapaces de captar debido a nuestro propio abotargamiento y asimilación con el sistema (capitalista) al que difícilmente vemos alternativa, porque estamos ya pillados en su tela de araña, cuyos hilos nos seducen y al mismo tiempo nos ahogan. Cara contradicción. La publicidad es un embrujo que tiene por efecto propagar el consumismo a lo bestia. Si su primera intención fue informativa, hoy en día nada queda de esta dimensión de reclamo. Es laudatoria, está al servicio de los poderes económicos y políticos que disponen del capital requerido para ofrecer sus costosas prestaciones, cuyo fin es mejorar su imagen propagando las patrañas que quieren que se trague la población. ¿A que les suena ésto? ¿A política pura y dura? Las grandes empresas son en nuestros días las potencias políticas más perniciosas en el sentido de que ellas son las que transforman el mundo. La diferencia que podía existir en algún momento entre la publicidad y la propaganda se está difuminando de tal forma, que hoy son los publicistas los que hacen marketing político o electoral y se encargan de la propaganda de los partidos, cuando no están directamente en el poder (J. P. Raffarin, antiguo publicista convertido en Primer Ministro de Francia). Es, pues, la política cada vez más una cuestión comercial y de telemarketing, de venta directa o indirecta, de marionetas pulidas por agencias de “relaciones públicas”. Pero empecemos por las partes del ensayo. De la miseria humana en el medio publicitario está dividido en 7 reflexiones que relacionan a la publicidad con varias estratagemas y múltiples medios, y una conclusión. El que espere encontrar un análisis más o menos complaciente que se resguarde en las pretensiones ensayísticas promocionadas por firmas de poderío, se va a llevar un chasco, por otro lado muy refrescante. La obra del grupo Marcuse es desestabilizadora, así de crudo. Extrema y pesimista en algunos capítulos, plantea el asunto con seriedad y poco o nada de paternalismo con el lector. Es decir, a arrear y apechugar con nuestras propias miserias. La primera parte, “entre apariencias engañosas y metáforas reveladoras” habla de la explotación de la credulidad humana. Recuerda a aquellos publicistas que se definen como informadores, y/o, artistas. Informar es, en su sentido más amplio, transmitir un mensaje. Cuando este mensaje es engañoso, desinforma. Otra táctica empleada por los publicistas es la “neolengua”, y debido a las connotaciones negativas que genera la palabra publicidad, se le rebautiza como comunicación, que hace buenas migas con metáforas militares, de la caza, del erotismo y la seducción, o de la adulación por reinados (el cliente es el rey)…haciendo que la publicidad se desarrolle como un "cáncer con metástasis", convirtiéndose en el pilar de la sociedad capitalista, y progresivamente en un sector productivo por derecho propio, sin que por otra parte parezca producir nada. Bueno sí, produce el deseo de comprar y su renovación incesante. A continuación el grupo Marcuse entra en una muy caústica interiorización sociológica del consumo y la publicidad como componente lógico del espacio artificializado en el cual aceptamos vivir, puesto que se inscribe en él con naturalidad. Se cuestionan esos antros horrorosos de compra familiar, "se despliega y es omnipresente en todos los lugares de transición de gente y trabajadores, los accesos a las ciudades, entre autopistas, centros comerciales y ciudades dormitorio. “Zonas” que cuando entramos en ellas por las autovías y otros accesos rápidos, aparecen como auténticos “territorios ocupados” por la industria de la pacotilla: cadenas de nefasto-food, supermercados del chapuceo, del juguete de plástico y del mueble desechable". El problema viene cuando nos imbuimos con la certeza de que no es posible otro mundo, y ni siquiera deseable, entonces la publicidad intenta ocultar la envergadura del desastre canalizando el descontento hacia los exutorios de mercado que favorecen su desarrollo (viajes al trópico, medicamentos, calmantes, gimnasios, juegos de azar, etc.) y nos aleja de cualquier reflexión. De la miseria… recuerda, también, la "mitología publicitaria e idolatría de las marcas" (algo que ya hiciera Naomi Klein en su No Logo) y considera el peligroso caso de los niños, donde la influencia de la publicidad linda con el lavado de cerebro, desviando todos los valores y todos los imaginarios hacia el consumismo. Termina este compendioso ensayo con "las amistades peligrosas" de la publicidad. Amistadas con los mass media, la política, la medicina, salud pública y laboratorios, así como los múltiples problemas ecológicos que llevan a la devastación del mundo por la ideología economista del crecimiento. En este punto el grupo realiza una crítica afilada a las ilusiones de consumo responsable, que se escudan bajo el lema de “consumerismo”. Compartiendo todo lo expuesto hasta este punto, la interpelación a que el consumo responsable es un craso error me parece extremista y demasiado pesimista. Especialmente si no se proporciona una alternativa clara y viable. Me temo que nadie va a volver a la vida de nuestros abuelos y bisabuelos, que las tecnologías han marcado un profundo cambio social y de consumo, y lo seguirán marcando. Que incluso aquellos que critican el exceso consumista y publicitario (entre los que me cuento) utilizan todos los medios industriales existentes y por existir que hace que ganemos tiempo, ese bien preciado, dejando, quizá, en la alimentación el componente más artesanal. Es en la conclusión donde el ensayo propone “aprender a vivir de otro modo”, que cada ciudadano debe adaptar a sus circunstancias, añadiría yo: trabajar y consumir de forma distinta, a la vez menos y mejor. Preferir, cuando todavía sea posible, y siempre será posible gracias al consumidor que elige donde comprar, el mercado al supermercado; las tiendas pequeñas y mercadillos a las grandes superficies asépticas, los artesanos a los industriales, los independientes a las cadenas y a las grandes empresas. Una crítica seria de la publicidad no puede dejar de lado una crítica de los medios de comunicación de masas y de la prensa contemporánea. Un libro que invita a replantearse a donde vamos tan deprisa, qué queremos alcanzar. Blanca Vázquez Tomado de La República Cultural

9 abr 2009

Obama podría controlar Internet

Una nueva ley podría otorgarle al Presidente la facultad de frenar el tráfico en La Red y de acceder a datos privados en caso de emergencia
¿Podría, el Presidente, cortar el tráfico cibernético en caso de emergencia?
Los senadores John Rockefeller (Demócrata, de Virginia Occidental) y Olympia Snowe (Republicana, de Maine) así lo creen. El miércoles [pasado: día 1 de abril, ambos] introdujeron una [propuesta de] ley encaminada a la creación de un Consejo Nacional de Ciberseguridad [NCA, de sus siglas en inglés] que formaría parte del poder ejecutivo y tendría amplios poderes de observación y control sobre el tráfico de Internet, con vistas a hacer frente a eventuales amenazas a la infraestructura informática sensible. Dichos amplios poderes podrían afectar a diversas libertades civiles.
La Ley de Seguridad Cibernética [CSA, de sus siglas en inglés: ver archivo adjunto] otorga al Presidente la facultad de “declarar emergencias de seguridad cibernética” y frenar o ralentizar –en nombre de la seguridad nacional- el tráfico [de datos] en las redes de información “sensibles”. La CSA no define [lo que quiere decir] ni [con] “redes de información sensible” ni [con] “emergencia de seguridad cibernética”. Le correspondería hacerlo al Presidentee.
Además, la CSA, también le otorga plenos poderes al Secretario de Comercio, al que le proporciona “acceso –sin necesidad de respaldo jurídico alguno- a todo dato relevante (y sensible) que incumba a redes sensibles”. Ello quiere decir libre acceso a datos privados y redes públicas sin necesidad de observación de las leyes de protección a la intimidad.
Rockefeller –como miembro de la Comisión de Inteligencia del Senado, que presidió hasta el año pasado- está convirtiendo la ciberseguridad en un asunto estratégico. Actualmente preside la Comisión de Comercio, Ciencia y Transporte, [áreas que también] se verán afectadas por la CSA.
“Tenemos que proteger nuestra infraestructura sensible cueste lo que cueste: del agua a la electricidad, pasando por la banca, la transmisión de datos y las bases de datos… y me quedo corto”, aseveró Rockefeller en un comunicado. Snowe secunda a su colega “si no actuamos rápido, se nos puede venir un ciber-Katrina encima” [NDT: en referencia al huracán que devastó, en 2005, Nueva Orleans].
Pese a las justificaciones [esgrimidas] los amplios poderes delineados por la CSA preocupan. “Las amenazas a la seguridad informática son reales”, reconoce Leslie Harris, Presidenta del Centro para la Democracia y la Tecnología (CDT), “sin embargo, una rápida y drástica intervención gubernamental en las comunicaciones privadas y en las redes públicas pudiera representar una amenaza, tanto para la propia seguridad como para la privacidad”.
[De hecho] –según el consultor del CDT, Greg Nojeim- la CSA pudiera pervertir la Ley de [protección a la] Intimidad de las Comunicaciones Electrónicas (ECPA, de sus siglas en inglés). Dicha ley, promulgada a mediados de la década de los años 1980, exige autorizaciones legales previas a la observación y al control de las comunicaciones informáticas.
“Se trata de poderes increíblemente amplios” apunta Nojeim, quien puntualiza que existen leyes que podrían “poner en tesitura tanta discrecionalidad”.
Jennifer Granick, especialista en libertades civiles de la Fundación de la Frontera Electrónica (Electronic Frontier Foudation, EFF) afirma que la concesión de tales poderes al secretario de Comercio pudiera convertir Internet en una red mucho menos segura [de lo que lo es actualmente]. Cuando una persona tiene acceso a toda la información de un red, esta última, “aumenta los términos de su vulnerabilidad, básicamente, porque [mediante dicha decisión] se establece, para los malos, un camino [seguro] hacia la vulneración”.
El objetivo de la CSA, añade Granick, es “contrario a las garantías constitucionales” y lo es “por el impacto [negativo] que puede tener en los derechos de intimidad de los usuarios de La Red. Si el Departamento de Comercio detectara pruebas de actividades ilegales en áreas sensibles, podría utilizar judicialmente dicha información, a pesar de que esa no constituyera la intención inicial del acto de observación. Ello violaría la garantía constitucional que protege contra investigaciones aleatorias”.
“Una vez que se tiene una información, esta podría ser usada con cualquier objeto, incluso diferente al que provoca el acto inicial de observación” remarca Granick. ¿A quién le interesa esta ley? se pregunta, “a la industria de la seguridad, que quieren garantizarse una [especie de] subvención pública” [NDT: insinúa una especie de necesidad creada].
Nojeim piensa que pese a todo, en última instancia, tanta amplitud de poder pudiera ser recortada [antes de la aprobación de la ley] por vía legislativa. Por eso se muestra dispuesto a trabajar con los legisladores “para clarificar lo que sea necesario y hacer las cosas de la mejor manera”.
Steve Aquino
Traducido para Rebelión por Juan Agulló
Tomado de Rebelión
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