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13 ene 2012
La paz mundial pende de un hilo
Ayer tuve el gusto de conversar sosegadamente con Mahmoud Ahmadinejad. No lo había visto desde septiembre del 2006, hacía más de cinco años, cuando visitó nuestra Patria para participar en la XIV Cumbre del Movimiento de Países No Alineados que tuvo lugar en La Habana, donde se eligió por segunda vez a Cuba como Presidente de esa organización por el tiempo establecido de tres años.
Yo había enfermado gravemente el 26 de julio de 2006, mes y medio antes de la misma y apenas podía sentarme en la cama. Varios de los más distinguidos líderes que asistían al evento tuvieron la amabilidad de visitarme. Chávez y Evo lo hicieron más de una vez. Un mediodía lo hicieron cuatro a los que siempre recuerdo: Kofi Annan, Secretario General de la ONU; un viejo amigo, Abdelaziz Buteflika, Presidente de Argelia; Mahmoud Ahmadinejad, Presidente de Irán; y un Viceministro de Relaciones Exteriores del gobierno de China y actual Canciller de ese país, Yang Jiechi, en representación del líder del Partido Comunista y Presidente de la República Popular China, Hu Jintao. Fue realmente un momento de importancia para mí que con gran esfuerzo reeducaba la mano derecha que había sufrido un serio accidente en la caída en Santa Clara.
Con los cuatro comenté aspectos de los problemas que el mundo afrontaba en aquellos instantes. Estos, ciertamente, se han ido tornando cada vez más complejos.
En el encuentro de ayer observé al Presidente iraní absolutamente sosegado y tranquilo, indiferente por completo a las amenazas yankis, confiado en la capacidad de su pueblo para enfrentar cualquier agresión y en la eficacia de las armas, que en gran parte producen ellos mismos, para ocasionar a los agresores un precio impagable.
En realidad del tema bélico apenas habló, su mente se concentraba en las ideas expuestas en la conferencia impartida en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, centrada en la lucha por el ser humano: “caminar hacia llegar y lograr la paz, la seguridad, el respeto y la dignidad humana como un deseo de todos los seres humanos a lo largo y ancho de la historia.”
Estoy seguro de que, por parte de Irán, no deben esperarse acciones irreflexivas que contribuyan al estallido de una guerra. Si esta inevitablemente se desata, será fruto exclusivo del aventurismo y la irresponsabilidad congénita del imperio yanki.
Pienso por mi parte que la situación política creada en torno a Irán y los riesgos de una guerra nuclear que de ella emanan y a todos involucra -posean o no tales armas-, son sumamente delicados porque amenazan la propia existencia de nuestra especie. El Oriente Medio se ha convertido en la región más conflictiva del mundo, y el área donde se generan los recursos energéticos vitales para la economía del planeta.
El poder destructivo y los sufrimientos masivos que originaban algunos de los medios utilizados en la Segunda Guerra Mundial motivaron una fuerte tendencia a prohibir algunas armas como los gases asfixiantes y otras empleadas en aquella guerra. Sin embargo, las pugnas de intereses y las enormes ganancias de los productores de armas los llevó a la confección de armamentos más crueles y destructivos, hasta que la tecnología moderna aportó el material y los medios cuyo empleo en una guerra mundial conducía al exterminio.
Sostengo el criterio, sin dudas compartido por todas las personas con un sentido elemental de responsabilidad, de que ningún país grande o pequeño tiene el derecho a poseer armas nucleares.
Nunca estas debieron usarse para atacar dos ciudades indefensas como Hiroshima y Nagasaki, asesinando e irradiando con horribles y duraderos efectos a cientos de miles de hombres, mujeres y niños, en un país que ya estaba militarmente vencido.
Si el fascismo obligaba a las potencias coaligadas contra el nazismo a competir con ese enemigo de la humanidad en la fabricación de tal arma, finalizada la guerra y creada ya la Organización de Naciones Unidas, el primer deber de esa organización era prohibir tal arma sin excepción alguna.
Pero Estados Unidos, la potencia más poderosa y rica, impuso al resto del mundo la línea a seguir. Hoy posee cientos de satélites que espían y vigilan desde el espacio a todos los habitantes del planeta. Sus fuerzas navales, aéreas y terrestres están equipadas con miles de armas nucleares, manejan a su antojo, a través del Fondo Monetario Internacional, las finanzas y las inversiones del mundo.
Si se analiza la historia de cada una de las naciones de América Latina, desde México hasta la Patagonia, pasando por Santo Domingo y Haití, podrá observarse que todas, sin una sola excepción han sufrido durante doscientos años, desde los inicios del siglo XIX hasta hoy, y de una u otra forma están sufriendo cada vez más los peores crímenes que el poderío y la fuerza pueden cometer contra el derecho de los pueblos. Escritores brillantes surgen en creciente número: uno de ellos, Eduardo Galeano, autor de “Las venas abiertas de América Latina”, que describe lo anterior, acaba de ser invitado a inaugurar el prestigioso Premio Casa de Las Américas, como un reconocimiento a su relevante obra.
Los acontecimientos se suceden con increíble rapidez; pero la tecnología los transmite al público de forma aún más rápida. Un día cualquiera, como el de hoy, noticias importantes se suceden con extraordinario ritmo. Un despacho cablegráfico fechado ayer 11, recoge la siguiente noticia textual: “La presidencia danesa de la Unión Europea afirmó el miércoles que una nueva serie de sanciones europeas más severas contra Irán se decidirá el 23 de enero en razón de su programa nuclear, apuntando no sólo el sector petrolero sino también al banco central.
“‘Iremos más lejos a la vez en lo que se refiere a las sanciones petroleras y contra las estructuras financieras’” dijo el jefe de la diplomacia danesa Villy Soevndal, durante un encuentro con la prensa extranjera. Puede apreciarse con claridad que, a fin de impedir la proliferación nuclear, Israel puede acumular cientos de ojivas nucleares mientras Irán no puede producir uranio enriquecido al 20%.
Otra noticia sobre el tema, de una conocida y experta agencia informativa británica refiere que: “China no dio señales el miércoles de ceder terreno a las demandas de Estados Unidos de que reduzca sus compras de petróleo iraní y consideró un exceso las sanciones de Washington contra Teherán…”.
Cualquiera se asombraría de la tranquilidad con que Estados Unidos y la civilizada Europa promueven esta campaña con una pasmosa y sistemática práctica terrorista. Baste estas líneas trasmitidas por otra importante agencia europea de noticias: “El asesinato, el miércoles, de un responsable de la planta nuclear de Natanz, en el centro de Irán, cuenta tres precedentes desde enero de 2010.”
El 12 de enero de ese año: “Un físico nuclear internacionalmente reconocido, Masud Alí Mohamadi, profesor en la universidad de Teherán y que trabajaba para los Guardianes de la Revolución, murió en la explosión de una moto bomba delante de su domicilio…”.
“29 de noviembre de 2010: Majid Shahriari, fundador de la Sociedad nuclear de Irán y ‘encargado de uno de los grandes proyectos de la Organización iraní de la energía atómica’ [...] fue muerto en Teherán por la explosión de una bomba magnética fijada a su automóvil.
“El mismo día, otro físico nuclear, Fereydoun Abasi Davani, fue objeto de un atentado en condiciones idénticas cuando estacionaba su coche delante de la universidad Shahid Beheshti en Teherán, donde los dos hombres eran profesores.” -Fue solo herido.
“23 de julio de 2011: El científico Dariush Rezainejad, que trabajaba en proyectos del ministerio de la Defensa, fue muerto a balazos por desconocidos que se desplazaban en una moto en Teherán.”
“11 de enero de 2012: -es decir, el mismo día en que Ahmadinejad viajaba de Nicaragua a Cuba, para dar su conferencia en la Universidad de La Habana- El científico Mostafa Ahmadi Roshan, que trabajaba en la planta de Natanz, de la cual era vice-director para los asuntos comerciales, murió en la explosión de una bomba magnética colocada sobre su automóvil, cerca de la universidad Allameh Tabatabai, al este de Teherán”. Como en años anteriores “Irán acusó nuevamente a Estados Unidos e Israel.”
Se trata de una carnicería selectiva de brillantes científicos iraníes sistemáticamente asesinados. He leído artículos de conocidos simpatizantes de Israel que hablan de crímenes realizados por sus servicios de inteligencia, en cooperación con los de Estados Unidos y la OTAN, como algo normal.
Al mismo tiempo, desde Moscú las agencias informan que “Rusia advirtió hoy que en Siria está madurando un escenario similar al de Libia, pero alertó que está vez el ataque vendrá desde la vecina Turquía.
“El Secretario del Consejo de Seguridad ruso, Nikolai Patrushev, sostuvo que Occidente desea ‘castigar a Damasco no tanto por la represión a la oposición sino por su renuencia a interrumpir su alianza con Teherán’.”
“…en su opinión, en Siria está madurando un escenario como el de Libia, pero en esta oportunidad, las fuerzas de ataque no vendrán de Francia, Gran Bretaña e Italia sino de Turquía’.”
“Incluso, se atrevió a adelantar que ‘es posible que Washington y Ankara están ya definiendo varias opciones de zonas de exclusión de vuelo, donde ejércitos armados de rebeldes sirios podrían ser entrenados y concentrados’.”
Las noticias no solo proceden de Irán y el Oriente Medio, sino también de otros puntos del Asia Central próximos al Oriente Medio. Las mismas nos permiten apreciar la complejidad de los problemas que pueden derivarse de esa peligrosa zona.
Estados Unidos ha sido conducido por su contradictoria y absurda política imperial a problemas serios en países como Pakistán, cuyas fronteras con otro importante Estado, Afganistán, fueron trazadas por los colonialistas sin tomar en cuenta cultura ni etnias.
En este último país, que durante siglos defendió su independencia frente al colonialismo inglés, la producción de drogas se ha multiplicado desde la invasión yanki, y los soldados europeos apoyados por los aviones sin piloto y armamento sofisticado de Estados Unidos cometen bochornosas matanzas que incrementan el odio de la población y alejan las posibilidades de paz. Eso y otras inmundicias también se reflejan en los despachos de las agencias occidentales de noticias.
“WASHINGTON, 12 Enero 2012 - El secretario estadounidense de Defensa, Leon Panetta, calificó este jueves de ‘absolutamente lamentable’ el comportamiento de cuatro hombres presentados como marines norteamericanos orinando sobre cadáveres en Afganistán en un video difundido por internet.
“He visto las imágenes y encuentro el comportamiento (de esos hombres) absolutamente lamentable…”
“‘Este comportamiento es totalmente inapropiado de parte de miembros del ejército estadounidense y no refleja en ningún caso los criterios y los valores que nuestras fuerzas armadas juran respetar’…”
En realidad ni lo afirma ni lo niega. Cualquiera puede quedarse con la duda y posiblemente el mismo Secretario de Defensa.
Pero también resulta extremadamente inhumano, que hombres, mujeres y niños, o un combatiente afgano que lucha contra la ocupación extranjera, sea asesinado por las bombas de los aviones sin piloto. Algo también muy grave: decenas de soldados y oficiales pakistaníes, que cuidaban las fronteras del país, han sido destrozados por esas bombas.
En declaraciones del propio Karzai, Presidente de Afganistán, este expresó que el ultraje a los cadáveres era “’simplemente inhumano’, y pidió al gobierno estadounidense que ‘aplique el castigo más severo a quien sea, que acabe siendo condenado por este crimen’.”
Portavoces de los talibanes declararon que “‘en los diez últimos años se dieron centenares de actos similares que no fueron revelados’…”
Uno incluso siente lástima por aquellos soldados, separados de familiares y amigos, a miles de kilómetros de su propia patria, enviados a luchar en países que ni siquiera tal vez oyeron mencionar como escolares, donde les asignan la tarea de matar o morir para enriquecer a empresas transnacionales, fabricantes de armas y políticos inescrupulosos, que dilapidan cada año los fondos que se necesitan para la alimentación y la educación de los incontables millones de hambrientos y analfabetos en el mundo.
No pocos de esos soldados, víctimas de los traumas sufridos, terminan privándose de la vida.
¿Acaso exagero cuando afirmo que la paz mundial pende de un hilo?
Fidel Castro Ruz
Tomado: CubaDebate.cu
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Mensaje de Fidel: “En una guerra nuclear el daño colateral sería la vida de la humanidad” (+ Video)
3 mar 2010
El camino al Apocalipsis
La demencial ofensiva por la hegemonía de EE.UU. amenaza la vida en la tierra
El Washington Times es un periódico que mira con benevolencia las guerras de agresión en Oriente Próximo de Bush/Cheney/Obama y los neoconservadores y está a favor de que sean los terroristas los que paguen por el 11-S. Por ello, me sorprendió el 24 de febrero que la historia más popular en el sitio en el Internet del periódico durante los últimos tres días haya sido el informe “Explosive News” de “Inside the Beltway” [Dentro de Washington DC], sobre las 31 conferencias de prensa en ciudades en EE.UU. y en el extranjero realizadas el 19 de febrero por Arquitectos e Ingenieros por la Verdad sobre el 11-S, una organización de profesionales que ahora tiene más de 1.000 miembros.
Más aún me sorprendió que la información tratara seriamente las conferencias de prensa.
¿Cómo se desintegraron repentinamente en polvo fino tres rascacielos del World Trade Center (WTC)? ¿Cómo fallaron repentinamente macizas vigas de acero como resultado de incendios breves, aislados y de baja temperatura? Mil arquitectos e ingenieros quieren saberlo y llaman al Congreso a que ordene una nueva investigación sobre la destrucción de las Torres Gemelas y del Edificio 8,” informa el Washington Times.
El periódico informa de que los arquitectos e ingenieros han concluido que la Agencia Federal para Manejo de Emergencias (FEMA) y el Instituto Nacional de Normas y Tecnología (NIST por sus siglas en inglés), suministraron “informes insuficientes, contradictorios y fraudulentos sobre las circunstancias de la destrucción de las torres” y “llaman a una investigación de gran jurado de los funcionarios del NIST.”
El periódico informa de que Richard Gage, el portavoz de los arquitectos e ingenieros dijo que: “Los funcionarios gubernamentales serán notificados de que el “Encubrimiento de la traición”, Código 18 de EE.UU. (Sección 2382) es un serio delito federal, que requiere que los que tienen evidencia de traición actúen como corresponda. Las implicaciones son enormes y podrían tener profundo impacto en el próximo juicio de Khalid Sheik Mohamed.”
Existe ahora una organización, Bomberos por la Verdad sobre el 11-S. En la principal conferencia de prensa en San Francisco Eric Lawyer, jefe de la organización, anunció el apoyo de los bomberos a las exigencias de los arquitectos e ingenieros. Informó de que no se realizó una investigación forense de los incendios que supuestamente destruyeron los tres edificios y que el que no haya tenido lugar constituye un crimen. No se siguieron los procedimientos especificados, y en lugar de preservar e investigar, la escena del crimen fue destruida. También informó de que existen más de cien miembros de los organismos de emergencia que oyeron y vieron explosiones y que existe evidencia de explosiones en transmisiones de radio, audio y vídeo.
El físico Steven Jones también presentó en la conferencia de prensa la evidencia de nano-termita en los residuos de los edificios del WTC, hallada por un panel internacional de científicos dirigidos por el nano-químico de la Universidad de Copenhague, profesor Niels Harrit. Nano-termita es un explosivo/pirotécnico de alta tecnología capaz de fundir instantáneamente vigas de acero.
Antes de que gritemos “teoría conspirativa” deberíamos saber que los arquitectos, ingenieros, bomberos y científicos no presentan ninguna teoría. Suministran evidencia que disputa la teoría oficial. Esa evidencia no va a desaparecer.
Si el hecho de que exprese dudas o reservas sobre la historia oficial en el Informe de la Comisión del 11-S convierte a una persona en un chiflado por las teorías conspirativas, tenemos que incluir a ambos copresidentes de la Comisión del 11-S y al asesor legal de la Comisión, todos los cuales han escrito libros en los que declaran claramente que funcionarios del gobierno les mintieron cuando realizaron su investigación, o, más bien, cuando presidieron la investigación realizada por el director ejecutivo Philip Zelikow, miembro del equipo de transición del presidente George W. Bush y del Consejo Consultor de Inteligencia Exterior y coautor de la secretaria de Estado de Bush Condi Rice.
Siempre habrá estadounidenses que crean cualquier cosa que les diga el gobierno, sin importar que sepan que el gobierno les ha mentido en numerosas ocasiones. A pesar de costosas guerras que amenazan la Seguridad Social y Medicare, guerras basadas en armas iraquíes de destrucción masiva inexistentes, en conexiones no existentes de Sadam Hussein con al-Qaida, en una participación afgana inexistente en los ataques del 11-S, y en las bombas atómicas iraníes inexistentes que son exageradas como motivo para la próxima guerra de agresión de EE.UU. en Oriente Próximo, más de la mitad de la población estadounidense sigue creyendo la historia fantástica que el gobierno les ha contado sobre el 11-S: una conspiración musulmana que fue más lista que todo el mundo occidental.
Además, a esos estadounidenses no les importa la frecuencia con la que el gobierno cambia su versión. Por ejemplo, los estadounidenses oyeron hablar por primera vez de Osama bin Laden porque el régimen de Bush lo culpó de los ataques del 11-S. Con el pasar de los años se presentó al crédulo público estadounidenses vídeo tras vídeo con declaraciones de bin Laden. Los expertos descartaron los vídeos como falsificaciones, pero los estadounidenses siguieron siendo tan crédulos como siempre. Luego, repentinamente el año pasado, un nuevo “cerebro” del 11-S apareció para tomar el sitio de bin Laden, el cautivo Khalid Sheik Mohamed, el detenido sometido 183 veces a la tortura de asfixia simulada con agua hasta que confesó haber planeado y organizado el ataque del 11-S.
En la Edad Media las confesiones obtenidas mediante la tortura constituían evidencia, pero la autoincriminación ha sido rechazada en el sistema legal de EE.UU. desde su fundación. Con el régimen de Bush y los jueces federales republicanos, quienes habían prometido que defenderían la Constitución de EE.UU., la autoincriminación de Sheik Mohamed representa actualmente la única evidencia que posee el gobierno de ese país de que los terroristas musulmanes llevaron a cabo el 11-S.
Al considerar las proezas atribuidas a Khalid Sheik Mohamed se ve que son simplemente increíbles. Sheik Mohamed es un superhéroe brillante y más capaz que ‘V’ en la película fantástica, “V de venganza.” Sheik Mohamed fue más listo que todas las 16 agencias de inteligencia de EE.UU. junto con aquéllas de todos los aliados o títeres de ese país, incluido el Mosad de Israel. Ningún servicio de inteligencia del mundo, o todos ellos combinados, pudo compararse con Sheik Mohamed.
Sheik Mohamed fue más listo que el Consejo Nacional de Seguridad de EE.UU., Dick Cheney, el Pentágono, el Departamento de Estado, NORAD, la Fuerza Aérea de EE.UU., y el Control de Tráfico Aéreo.
Llevó la Seguridad de Aeropuertos a fracasar cuatro veces en una sola mañana. Llevó al fracaso de las defensas aéreas con tecnología de vanguardia del Pentágono, permitiendo que un avión comercial secuestrado, que estuvo desviado de su rumbo toda la mañana, se estrellara contra el Pentágono, mientras la Fuerza Aérea de EE.UU., por primera vez en la historia, fue incapaz de enviar aviones de intercepción.
Sheik Mohamed fue capaz de realizar esas proezas con pilotos no calificados.
Sheik Mohamed, incluso como detenido torturado, logró impedir que el FBI diera a conocer los numerosos vídeos confiscados que mostraban, según la versión oficial, al avión secuestrado estrellándose contra el Pentágono.
¿Cuán ingenuo hay que ser para creer que algún ser humano, o si se quiere un personaje de fantasía de Hollywood, sea tan poderoso y capaz?
Si Sheik Mohamed tiene esas capacidades sobrehumanas, ¿cómo lo capturaron los incompetentes estadounidenses? Este sujeto es un chivo expiatorio torturado para que confiese a fin de conseguir que los ingenuos estadounidenses crean la teoría conspirativa del gobierno.
Lo que pasa es que el gobierno de EE.UU. tiene que terminar con el misterio del 11-S. El gobierno tiene que juzgar y condenar a un culpable para poder cerrar el caso antes que estalle. Cualquiera, torturado 183 veces, confesaría cualquier cosa.
El gobierno de EE.UU. ha reaccionado ante la evidencia que se acumula contra su descabellada teoría conspirativa del 11-S mediante la redefinición de la guerra contra el terror de enemigos externos a internos. La secretaria de seguridad interior, Janet Napolitano, dijo el 21 de febrero, que extremistas estadounidenses constituyen ahora una preocupación tan grande como los terroristas internacionales. Extremistas, claro está, son los que interfieren en los planes del gobierno, como los 1.000 Arquitectos e Ingenieros por la Verdad sobre el 11-S. El grupo lo formaban 100, ahora son 1.000. ¿Y si llegan a ser 10.000?
Cass Sunstein, funcionario del régimen de Obama, tiene una solución para los escépticos respecto al 11-S: Infiltrarlos y provocarlos para que hagan declaraciones y acciones que puedan ser utilizadas para desacreditarlos o arrestarlos. Pero librarse de ellos a toda costa.
¿Por qué emplear medidas tan extremas contra presuntos chiflados si sólo producen entretenimiento y risas? ¿Está preocupado el gobierno por que hayan encontrado algo?
En lugar de proponer semejantes medidas, ¿por qué no enfrenta simplemente el gobierno de EE.UU. la evidencia presentada y responde a ella?
Si los arquitectos, ingenieros, bomberos, y científicos son sólo chiflados, será algo simple reconocer su evidencia y refutarla. ¿Por qué es necesario infiltrarlos con agentes de la policía y tenderles trampas?
Muchos estadounidenses responderían que “su” gobierno no soñaría con matar estadounidenses secuestrando aviones y destruyendo edificios para promover sus planes. Pero el 3 de febrero, el director nacional de inteligencia Dennis Blair dijo al Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes que el gobierno de EE.UU. puede asesinar a sus propios ciudadanos cuando están en el extranjero. No precisa de arresto, juicio o condena por un crimen castigado con la pena capital. Es simplemente un asesinato.
Obviamente, si el gobierno de EE.UU. puede asesinar a sus ciudadanos en el extranjero también puede asesinarlos en el país, y lo ha hecho. Por ejemplo, 100 davidianos fueron asesinados en Waco, Texas, por el gobierno de Clinton sin una razón legítima. El gobierno simplemente decidió utilizar su poder a sabiendas de que podía salirse con la suya, y así lo hizo.
Los estadounidenses que piensan que “su” gobierno es una especie de operación moralmente pura harían bien en familiarizarse con la Operación Northwoods. La Operación Northwoods fue un complot urdido por el Estado Mayor Conjunto de EE.UU. para que la CIA cometiera actos de terrorismo en ciudades estadounidenses y preparara evidencia culpando a Castro para que EE.UU. pudiera conseguir apoyo interno e internacional para un cambio de régimen en Cuba. El plan secreto fue rechazado por el presidente John F. Kennedy y fue desclasificado por el John F. Kennedy Assassination Records Review Board. Se encuentra en línea en el Archivo de Seguridad Nacional. Existen numerosos informes en línea, incluyendo Wikipedia. El libro de James Bamford “Body of Secrets,” también resume el complot:
“La Operación Northwoods, que tenía la aprobación escrita del jefe (general Lemnitzer) y de cada uno de los miembros del Estado Mayor Conjunto, requería que se matara a tiros a gente inocente en las calles de EE.UU.; que se hundiera en alta mar botes con refugiados que huían de Cuba; que se lanzara una ola de terrorismo violento en Washington, D.C., Miami, y otros sitios; que se acusara a gente de atentados que no habían cometido; que se secuestrara aviones. Utilizando evidencia falsa, se acusaría de todo a Castro, dando así a Lemnitzer y su conciliábulo la excusa, así como el respaldo público e internacional, que necesitaban para lanzar su guerra.”
Antes del 11-S los neoconservadores estadounidenses fueron explícitos en que las guerras de agresión que querían lanzar en Oriente Próximo necesitaban “un nuevo Pearl Harbor.”
Por su propio bien y el del mundo en general, los estadounidenses tienen que prestar atención al creciente grupo de expertos que les dicen que la versión del 11-S del gobierno no pasa su investigación. El 11-S lanzó el plan neoconservador para la hegemonía mundial de EE.UU. Mientras escribo estas líneas el gobierno de EE.UU. está comprando el acuerdo de gobiernos extranjeros fronterizos con Rusia para que acepten bases de intercepción de misiles estadounidenses. EE.UU. quiere cercar a Rusia con sus bases de misiles desde Polonia pasando por Europa central y Kosovo hasta Georgia, Azerbaiyán y Asia Central. [Vea www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=17709] El enviado de EE.UU., Richard Holbrooke declaró el 20 de febrero que al-Qaida está penetrando antiguas partes constituyentes centroasiáticas de la Unión Soviética, como Tayikistán, Kirguistán, Uzbekistán, Turkmenistán y Kazajstán. Holbrooke está solicitando bases en esas antiguas repúblicas soviéticas bajo capa de la “guerra contra el terror” en permanente expansión.
EE.UU. ya ha rodeado Irán con bases militares. El gobierno de EE.UU. se propone neutralizar a China apoderándose de Oriente Próximo y cortándole el acceso al petróleo.
Este plan presupone que Rusia y China, Estados con armas nucleares, serán intimidados por las defensas anti-misiles de EE.UU. y aceptarán su hegemonía y que a China le faltará petróleo para sus industrias y sus fuerzas armadas.
El gobierno de EE.UU. delira. Los dirigentes militares y políticas de Rusia han respondido a la obvia amenaza declarando que la OTAN constituye una amenaza directa para la seguridad de Rusia y anunciando un cambio en la doctrina de guerra rusa hacia el lanzamiento preventivo de armas nucleares. Los chinos son demasiado seguros de sí mismos como para ser intimidados por una “superpotencia” estadounidense acabada.
Los imbéciles en Washington van lejos con la idea de la guerra nuclear. El impulso demencial por la hegemonía estadounidense amenaza la vida en la tierra. El pueblo estadounidense, al aceptar las mentiras y engaños de “su” gobierno, facilita ese resultado.
Paul Craig Roberts
Global Research
Tomado de Rebelión
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