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31 mar 2012
Pornografía bélica: el nuevo sexo seguro
Versión muy abreviada de una conferencia en el XII Seminario de Solidaridad Política en la Universidad de Zaragoza, España, 27 de marzo de 2012.
Los principios del Siglo XXI son adictos a la pornografía bélica, el principal espectáculo deportivo consumido por el sillón global y las patatas digitales. La pornografía bélica se robó el centro de atención en la noche del 11 de septiembre de 2001, cuando el gobierno de Bush lanzó la Guerra Global contra el Terror (GWOT, por sus siglas en inglés), que fue interpretada por muchos de sus practicantes como una sutil legitimización del terror estatal de EE.UU. en particular contra los musulmanes.
También fue una guerra DE terror, una manifestación de terror estatal oponiendo el poder urbano de alta tecnología básicamente contra la astucia rural, de baja tecnología. EE.UU., por cierto, no ejerció ese monopolio; Pekín lo practicó en Xinjiang, su Lejano Oeste, y Rusia en Chechenia.
Como la pornografía convencional, la pornografía bélica no puede existir sin basarse en una mentira, una representación obscena. Pero a diferencia de la pornografía convencional, la bélica es auténtica; a diferencia de obscenas, baratas películas snuff, la gente en la pornografía bélica, muere realmente, en masa.
La mentira para rematar todas las mentiras en el centro de esta representación se estableció definitivamente con la filtración del memorando Downing Street de 2005, en el cual el jefe del MI6 británico confirmó que el gobierno de Bush quería eliminar a Sadam Hussein relacionando el terrorismo islámico con armas de destrucción masiva (inexistentes). Por lo tanto, como decía el memorando: “la información y los hechos se están amañando en torno a esa política”.
A fin de cuentas, George “estás con nosotros o contra nosotros” Bush fue la estrella de su propia snuff de proporciones históricas, que también al mismo tiempo tuvo la doble función de ser la invasión y destrucción del flanco oriental de la nación árabe.
La nueva Guernica
Irak se puede ver ciertamente como la Guerra de las Galaxias de la pornografía bélica, una apoteosis de secuelas. Por ejemplo la (segunda) ofensiva de Faluya a finales de 2004. Entonces la describí como la nueva Guernica. También me tomé la libertad de parafrasear los escritos de Sartre sobre la Guerra de Argelia; después de Faluya basta con que se reúnan dos estadounidenses para que haya entre ellos un cadáver. Citando Apocalipsis Ya, de Coppola, había cuerpos, cuerpos por doquier.
El Francisco Franco de Faluya fue Iyad Allawi, el primer ministro interino instalado por EE.UU. Fue Allawi el que “pidió” al Pentágono que bombardeara Faluya. En Guernica, como en Faluya, no hubo distinción entre civiles y combatientes: fue la regla de “¡Viva la muerte!”
Los mandos de los marines estadounidenses dijeron oficialmente que Faluya era la casa de Satán. Franco negó la masacre de Guernica y culpó a la población local, tal como Allawi y el Pentágono negaron las muertes de civiles e insistieron en que los culpables eran los “insurgentes”.
Redujeron Faluya a escombros, por lo menos 200.000 residentes se convirtieron en refugiados y mataron a miles de civiles con el fin de “salvarla” (ecos de Vietnam). Por cierto, en los medios corporativos occidentales nadie tuvo la valentía de decir que en realidad Faluya fue el Halabja estadounidense.
Quince años antes de Faluya, en Halabja, Washington era un proveedor entusiasta de armas químicas a Sadam Hussein, quien las utilizó para matar con gas a miles de kurdos. Entonces la CIA dijo que no fue Sadam; fue el Irán de Jomeini. Pero fue Sadam el que lo hizo, y deliberadamente, como EE.UU. en Faluya.
Los doctores de Faluya identificaron cadáveres hinchados y amarillentos sin ninguna herida, así como “cuerpos fundidos”, víctimas del napalm, el cóctel de poliestireno y combustible jet. Los residentes que lograron escapar hablaron de “gases venenosos” y “extrañas bombas que producían humo como nubes en forma de hongos… y que luego pequeños trozos caían del aire con largas colas de humo. Los trozos de esas extrañas bombas estallaban en grandes fuegos que queman la piel incluso cuando les arrojas agua”.
Es exactamente lo que sucede a la gente bombardeada con napalm o fósforo blanco. La ONU prohibió bombardear a los civiles con napalm en 1980. EE.UU. es el único país del mundo que sigue utilizando napalm.
Faluya también suministró un éxito de mini snuff; la ejecución sumaria de un iraquí herido e indefenso en una mezquita por un marine estadounidense. La ejecución, filmada y vista por millones en YouTube, representó gráficamente las reglas “especiales” de enfrentamiento. Los mandos de los marines estadounidenses de la época decían a sus soldados que “dispararan contra todo lo que se mueve y todo lo que no se mueve”; que dispararan “dos balas en cada cuerpo”; si veían a cualquier hombre de edad militar en las calles de Faluya, que "le derribaran" y que rociaran todas las casas con fuego de ametralladoras y de tanques antes de entrar en ellas.
Las reglas de enfrentamiento en Irak se codificaron en un manual de campo de 182 páginas distribuido a todos y cada uno de los soldados y publicado en octubre de 2004 por el Pentágono. Este manual de contrainsurgencia subrayó cinco reglas: “proteger a la población; establecer instituciones políticas locales; reforzar gobiernos locales; eliminar capacidades insurgentes y explotar información de fuentes locales”.
Ahora, de vuelta a la realidad. No se protegió a la población de Faluya; la expulsaron de la ciudad a fuerza de bombas y la convirtieron en una masa de miles de refugiados. Las instituciones políticas ya estaban establecidas: la Shura de Faluya dirigía la ciudad. Posiblemente ningún gobierno local puede gobernar un montón de escombros que tienen que recuperar ciudadanos enfurecidos, por no hablar de “reforzarlo”. Las “capacidades insurgentes” no se eliminaron; la resistencia se dispersó por otras 22 ciudades fuera del control de la ocupación estadounidense y se propagó al norte hasta llegar a Mosul; y los estadounidenses se quedaron sin información “de fuentes locales”, porque convirtieron en enemigos a todo corazón y mente posibles.
Mientras tanto, en EE.UU., la mayor parte de la población ya era inmune a la pornografía bélica. Cuando estalló el escándalo de Abu Ghraib, en la primavera de 2004, yo iba conduciendo por Texas, explorando Bushlandia. Prácticamente todas las personas con las que hable atribuían la humillación de los prisioneros iraquíes a “unas pocas manzanas podridas”, o la defendían por motivos patrióticos (“tenemos que impartir una lección a los ‘terroristas’”).
Adoro a un hombre en uniforme
Teóricamente, existe un mecanismo aprobado en el Siglo XXI para defender a los civiles de la pornografía bélica. Es la doctrina R2P “responsabilidad de proteger”. Se trata de una idea del gobierno canadiense y algunas fundaciones que ya circuló en 2001, pocas semanas después de que se lanzara la guerra contra el terror. La idea era que el concierto de las naciones tenía un “deber moral” de desplegar una intervención humanitaria en casos como Halabja, por no hablar de los Jemeres Rojos en Camboya a mediados de los años setenta o el genocidio de Ruanda a mediados de los noventa.
En 2004, un panel en la ONU codificó la idea, crucialmente con el pensamiento de que el Consejo de Seguridad pueda autorizar una “intervención militar” solo “como último recurso”. Entonces, en 2005, la Asamblea General de la ONU apoyó una resolución a favor de R2P y en 2006 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 1674 sobre “la protección de civiles en un conflicto armado”; debían ser protegidos contra “genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica y crímenes contra la humanidad”.
Ahora aceleremos hasta fines de 2008, comienzos de 2009, cuando Israel –utilizando aviones caza estadounidenses para crear un verdadero infierno– desencadenó un ataque en gran escala contra la población civil de la Franja de Gaza.
¿Y la reacción oficial en EE.UU.?: “Obviamente Israel decidió protegerse y proteger a su pueblo”, dijo el presidente Bush. El Congreso de EE.UU. votó con abrumadores 390 contra 5 votos por reconocer “el derecho de Israel a defenderse de los ataques de Gaza”. El gobierno entrante de Obama guardó un estruendoso silencio. Solo la futura secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo: “apoyamos el derecho de Israel a la autodefensa”.
Por lo menos 1.300 civiles –incluidos numerosas mujeres y niños– fueron asesinados por el terrorismo de Estado en Gaza. Nadie invocó la R2P. Nadie apuntó a que Israel no cumplió con su “responsabilidad de proteger” a los palestinos. Nadie pidió una “intervención humanitaria” frente a Israel.
La simple noción de que una superpotencia –y otras potencias menores– tomen sus decisiones de política exterior con base en motivos humanitarios, como proteger a gente sitiada, es un chiste absoluto. Por lo tanto ya entonces aprendimos cómo se implementaría la R2P. No se aplicaba a EE.UU. en Irak o Afganistán. No se aplicaba a Israel en Palestina. Finalmente se aplicaría solo para entrampar a gobernantes “canallas” que no fueran “nuestros hijueputas”, como en el caso de Gadafi en Libia en 2011. Intervención “humanitaria” sí; pero solo para librarse de los “malos”. Y la belleza de R2P era que se podía aplicar al revés en todo momento. Bush llamó a "liberar" a los afganos que sufrían, especialmente a las mujeres vestidas con burkas, de los "malvados" talibanes, configurando en realidad la invasión de Afganistán como una intervención humanitaria. Y cuando se desenmascararon las afirmaciones engañosas sobre los vínculos entre al Qaida y las inexistentes armas de destrucción masiva, Washington comenzó a justificar la invasión, ocupación y destrucción de Irak mediante… R2P: “responsabilidad” de proteger a los iraquíes frente a Sadam y luego frente a sí mismos.
El asesino despertó al alba
El episodio más reciente de la serie de la pornografía bélica es la masacre de Kandahar cuando, según la versión (o encubrimiento) oficial del Pentágono un sargento del ejército estadounidense, francotirador y veterano de la guerra de Irak –un asesino altamente calificado– mató a tiros a 17 civiles afganos, incluidas nueve mujeres y cuatro niños, en dos aldeas a tres kilómetros de distancia, y quemó algunos de sus cuerpos.
Como en el caso de Abu Ghraib, hubo el acostumbrado torrente de desmentidos del Pentágono, como “no somos nosotros” o “no hacemos las cosas de esa manera”; para no mencionar un tsunami de historias en los medios corporativos estadounidenses humanizando al héroe-convertido-en-asesino masivo, como en “es un muchacho tan bueno, un hombre de familia”. Al contrario, ni una sola palabra sobre Los Otros, las víctimas afganas. No son personas; y nadie conoce sus nombres.
Una –seria– investigación afgana estableció que unos veinte soldados pudieron participar en la masacre, como en My Lai en Vietnam; y eso incluyó la violación de dos de las mujeres. Tiene sentido. La pornografía bélica es una subcultura letal y de grupo, junto con asesinatos selectivos, muertes por revancha, profanación de cuerpos, recolección de trofeos (dedos u orejas cortados), quema de Coranes y orinar sobre cadáveres. Esencialmente es un deporte colectivo.
“Equipos de asesinato” estadounidenses han ejecutado deliberadamente al azar a civiles afganos inocentes, sobre todo adolescentes, por deporte, colocaron las armas sobre sus cuerpos y luego posaron con sus cadáveres como trofeos. No es por accidente que hayan estado operando desde una base en la misma área de la masacre de Kandahar.
Y no debemos olvidar al antiguo máximo comandante de EE.UU. en Afganistán, el general Stanley McChrystal, quien el 10 de abril de 2010 admitió, brutalmente: “Hemos matado a una cantidad increíble de personas” que NO constituían una amenaza para EE.UU. o la civilización occidental.
El Pentágono sesga y publicita en Afganistán lo que ya mercadeó en Irak (e incluso mucho antes en Vietnam, en realidad); la idea es que se trata de una “contrainsurgencia centrada en la población”, o COIN, para “ganar corazones y mentes”, y que forma parte de un gran proyecto de construcción de una nación. Es una mentira monumental. La ‘oleada’ de Obama en Afganistán –basada en COIN– fue un fracaso total. Lo que la reemplazó fue una guerra dura, encubierta, tenebrosa, dirigida por “equipos de asesinato” de las Fuerzas Especiales. Eso implica una inflación de ataques aéreos e incursiones nocturnas. Para no hablar de ataques de aviones no tripulados, tanto en Afganistán como en las áreas tribales de Pakistán, cuyos objetivos preferidos parecen que son las bodas pastunas. A propósito, la CIA afirma que desde mayo de 2010, los aviones sin tripulación ultra-inteligentes han matado a más de 600 objetivos humanos “cuidadosamente seleccionados” y, milagrosamente, ni a un solo civil.
Pronto veréis este gran espectáculo de pornografía bélica celebrado en una orgía de próximos éxitos conjuntos del Pentágono y Hollywood. En la vida real, es amañado por gente como John Nagl, quien estuvo en el equipo del general David Petraeus en Irak y ahora dirige el think tank pro Pentágono Centro para la Nueva Seguridad Estadounidense.
Los nuevos súper machos estelares podrían ser los oficiales del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC). Pero se trata de una producción del Pentágono, que ha creado, según Nagl, “una máquina letal de contraterrorismo de dimensión industrial”. La realidad, sin embargo, es mucho más prosaica. Las técnicas de COIN, aplicadas por McChrystal, se basaban en solo tres componentes: vigilancia permanente por parte de aviones sin tripulación (drones); monitoreo de teléfonos móviles y localización de la ubicación física de los teléfonos por sus señales. Eso implica que cualquiera en un área vigilada por drones que utilice un teléfono celular era identificado como “terrorista”, o por lo menos como “simpatizante terrorista”. Y entonces el enfoque de las incursiones nocturnas en Afganistán pasó de “objetivos de alto valor” –miembros de alto nivel y mediano nivel de al Qaida y talibanes– a cualquiera marcado como colaborador de los talibanes.
En mayo de 2009, antes de la llegada de McChrystal, las Fuerzas Especiales de EE.UU. realizaban 20 incursiones mensuales. En noviembre eran 90 al mes. Al llegar la primavera de 2010, eran 250. Cuando despidieron a McChrystal –por un artículo en Rolling Stone (compitió con Lady Gaga por la portada y ganó Lady Gaga)– y Obama lo sustituyó por el general David Petraeus en el verano de 2010, eran 600 incursiones mensuales. En abril de 2011, llegaron a más de 1.000 al mes.
Así funcionan las cosas. No se te ocurra utilizar un teléfono celular en Kandahar y otras provincias afganas. De otra manera, los “ojos del cielo” acabarán contigo. En el mejor de los casos te enviarán a la cárcel, junto con otros miles de civiles marcados como “simpatizantes de terroristas”, y los analistas de los servicios de inteligencia utilizarán tus datos para compilar su “lista de muerte/captura” y capturarán aún más civiles.
En cuanto a los “daños colaterales” civiles de las incursiones nocturnas, siempre fueron presentado por el Pentágono como “terroristas”. Ejemplo: en una incursión en Gardez el 12 de febrero de 2010, mataron a dos hombres: un fiscal local del gobierno y un funcionario de los servicios de inteligencia afganos. Así como a tres mujeres (dos de ellas embarazadas). Los asesinos dijeron al comando de EE.UU./OTAN de Kabul que los dos hombres eran “terroristas” y que las mujeres habían sido halladas amordazadas y atadas. Luego el auténtico objetivo del asalto se entregó para que le interrogaran unos días después y le dejaron en libertad sin acusación alguna.
Y es solo el comienzo. El asesinato selectivo –tal como se practica en Afganistán– será la táctica preferida del Pentágono en todas las guerras futuras.
Pásame el condón, querido
Libia fue una importante exhibición de pornografía bélica completa con un ingenioso toque romano del derrotado jefe “bárbaro” sodomizado en las calles y luego ejecutado, directamente en YouTube.
Esto, a propósito, es exactamente lo que la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, en una visita relámpago a Trípoli, había anunciado menos de 48 horas antes del hecho. Había que "capturar o matar" a Gadafi. Cuando lo vio en la pantalla de su BlackBerry solo pudo reaccionar con el terremoto semántico “¡Wuau!”
Desde el instante en que una resolución de la ONU impuso una zona de exclusión aérea sobre Libia bajo la cobertura de R2P, se convirtió en una tarjeta verde para el cambio de régimen. El Plan A fue siempre capturar y matar a Gadafi, como en un asesinato selectivo al estilo afgano. Era la política oficial del gobierno de Barack Obama. No había un Plan B.
Obama dijo que la muerte de Gadafi significaba “la fuerza del liderazgo estadounidense en todo el mundo”. Fue tan parecido al “¡lo capturamos!" (ecos de Sadam capturado por el gobierno de Bush) como se podría imaginar.
Con una bonificación adicional. A pesar de que Washington pagó por lo menos un 80% de los costes operativos de esos tontos de capirote de la OTAN (unos 2.000 millones de dólares), era solo dinero de bolsillo. En todo caso, todavía era bochornoso “¡Lo hicimos!”, porque la Casa Blanca siempre dijo que no era una guerra, era algo “cinético”. Y no estaba al cargo.
Solo los ingenuos absolutos pueden haberse tragado la propaganda de las más de 40.000 bombas “humanitarias” que devastaron la infraestructura de Libia hasta devolverla a la Edad de Piedra como en una "Comoción y Pavor" a cámara lenta. Eso nunca tuvo nada que ver con R2P.
Fue tan R2P como el sexo seguro, y la “comunidad internacional” fue el condón. La “comunidad internacional”, como todos saben, está compuesta por Washington, unos pocos miembros arrastrados por la corriente de la OTAN y las democráticas potencias del Golfo Pérsico de Qatar, y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), más la Casa de Saud en la sombra. La UE, que poco antes acariciaba el borde de las túnicas de Gadafi, no tardó en excederse con los editoriales sobre los 42 años de reinado de un “bufón”.
En cuando al concepto del derecho internacional, quedó tirado en una alcantarilla tan sucia como aquella en la que se ocultó Gadafi. Sadam por lo menos tuvo un juicio amañado en un tribunal ilegítimo antes de enfrentarse al verdugo (también terminó en YouTube). A Osama bin Laden simplemente lo eliminaron, como en un asesinato, después de una invasión territorial de Pakistán (sin YouTube, de modo que muchos no lo creen). Gadafi lo superó, eliminado en una mezcla de guerra aérea y asesinato. Son las Tres Agraciadas Cabelleras de la Pornografía Bélica.
Dulce emoción
Siria es una declinación más de la narrativa de la pornografía bélica. Si no puedes emprender R2P, invéntala.
Y pensar que todo esto se codificó hace tanto tiempo. Ya en 1997, el War College Quarterly del Ejército de EE.UU. definió lo que llamó “el futuro de la guerra”. Lo describió como “el conflicto entre los maestros de la información y sus víctimas”.
Estaban seguros de que “ya somos los maestros de la guerra de la información…. Hollywood ‘prepara el campo de batalla’… La información destruye las tareas tradicionales y las culturas tradicionales; seduce, traiciona, pero sigue siendo invulnerable… Nuestra sofisticación en su manejo nos permitirá sobrevivir y funcionar mejor que todas las culturas jerárquicas… Las sociedades que temen o que no pueden administrar el flujo de información simplemente no serán competitivas. Podrán dominar los medios tecnológicos para ver los vídeos, pero nosotros escribiremos los guiones, los produciremos y cobraremos los royalties. Nuestra creatividad es devastadora”.
La guerra de la información que va más allá de todo, no tiene nada que ver con la geopolítica. Como el proverbial producto de Hollywood, tiene que ser “engendrada” de emociones en carne viva: “odio, celos y codicia, emociones, en lugar de estrategia”.
En Siria es exactamente el guión que han seguido los medios corporativos occidentales en toda la película; la tácticas de la “guerra de la información” de War College aplicadas a la práctica. El gobierno sirio nunca tuvo muchas posibilidades contra los que “escriben los guiones, los producen y cobran los royalties”.
Por ejemplo, la oposición armada, el denominado Ejército Libre Sirio (un desagradable cóctel de desertores, oportunistas, yihadistas y mercenarios extranjeros) llevó a los periodistas occidentales a Homs y luego insistió en extraerlos, en condiciones extremadamente peligrosas y con muertos a través del Líbano, en lugar de hacerlo mediante la Medialuna Roja. No estaban haciendo otra cosa que escribir el guión para que se abriera un “corredor humanitario” a Homs, impuesto desde el extranjero. Fue puro teatro, o pornografía bélica presentada como un drama hollywoodense.
El problema es que la opinión pública occidental depende ahora de este tipo de guerra de la información. Olvidad incluso la posibilidad de negociaciones de paz entre partes adultas. Lo que quedan son los binarios buenos contra la intriga de los muy malos, en la que hay que destruir al Gran Sujeto Malo a cualquier precio (¡y para colmo su esposa es una perra snob a la que le gusta ir de compras!)
Solo los ingenuos terminales pueden llegar a creer que los yihadistas –incluidos los rebeldes de la OTAN de Libia– financiados por el Club Contrarrevolucionario del Golfo, también conocido como Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) sean un montón de reformistas democráticos ardientes de buenas intenciones. Hasta Human Rights Watch se vio finalmente obligado a reconocer que esos “activistas” armados fueron responsables por “secuestros, detención y tortura”, después de recibir informes sobre “ejecuciones de miembros de las fuerzas de seguridad y civiles por parte de grupos armados de oposición”.
Lo que oculta finalmente esta narrativa de pornografía bélica (blanda y dura), es la verdadera tragedia siria: la imposibilidad de que el tan alabado “pueblo sirio” pueda librarse de todos esos pillos, el régimen de Asad, el Consejo Nacional Sirio controlado por la Hermandad Musulmana y el Ejército Libre Sirio infestado de mercenarios.
Escuchad el sonido del caos
Este catálogo –muy parcial– de aflicciones nos lleva inevitablemente al actual exitazo supremo de la pornografía bélica, el psicodrama iraní.
2012 es el nuevo 2002; Irán es el nuevo Irak, y sea cual sea la carretera, para evocar la nueva consigna neoconservadora, los hombres de verdad van a Teherán vía Damasco, o los hombres de verdad van a Teherán non-stop.
Es posible que solo bajo el agua del Ártico podamos escapar del cortejo cacofónico de los derechistas estadounidenses –y sus respectivos perros falderos europeos– salivando por sangre y desplegando el festival usual de falacias como “Irán quiere borrar a Israel del mapa”, “la diplomacia ha llegado al final”, “las sanciones son demasiado tardías”, o “Irán está a un año, 6 meses, una semana, un día, o un minuto de construir una bomba”. Por cierto esos perros de guerra no se preocuparían jamás de seguir lo que hace realmente el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), sin hablar de los Estudios Nacionales de Inteligencia publicados por las 17 agencias de inteligencia de EE.UU.
Porque ellos, en gran medida, “escriben los guiones, los producen y cobran los royalties” en términos de medios corporativos, pueden salirse con la suya con una fusión sorprendentemente tóxica de arrogancia e ignorancia, sobre Medio Oriente, sobre la cultura persa, sobre la integración asiática, sobre el problema nuclear, sobre la industria petrolera, sobre la economía global, sobre “el Resto” en comparación con “Occidente”.
Como en el caso de Irak en 2002, permanentemente se deshumaniza a Irán. La incesante, totalmente histérica, “narrativa” para inducir al miedo de “debemos bombardear ahora o debemos bombardear más tarde” siembre trata de bombas ¡oh tan inteligentes! revienta búnkeres y misiles de precisión que realizarán un trabajo ultra limpio de devastación a gran escala sin producir un solo “daño colateral”. Exactamente como el sexo seguro.
E incluso cuando la voz del propio establishment –el New York Times – admite que ni la inteligencia estadounidense ni la israelí creen que Irán haya decidido construir una bomba (un niño de 5 años podría llegar a la misma conclusión), la histeria sigue siendo inter-galáctica.
Por lo pronto, mientras se prepara -“todas las opciones están sobre la mesa” sigue repitiendo el propio Obama– para una guerra más en lo que solía denominarse “arco de inestabilidad”, el Pentágono también encontró el tiempo necesario para rediseñar la pornografía bélica. Solo requirió un vídeo de 60 segundos que ahora está en YouTube, titulado Toward the Sound of Chaos [Hacia el sonido del caos], presentado solo unos días después de la masacre de Kandahar. Basta con considerar su audiencia objetiva clave, el inmenso mercado de pobres, desocupados y políticamente muy ingenuos jóvenes estadounidenses.
Escuchemos la sobregrabación de la minicinta:
“Donde emerge el caos, emergen los Pocos. Los marines se mueven hacia los sonidos de la tiranía, la injusticia y la desesperación con el coraje y la resolución de silenciarlos. Al terminar el conflicto, imponer el orden y ayudar a los que no se pueden ayudar ellos mismos, los marines enfrentan las amenazas de nuestros tiempos”.
Tal vez, en este universo orwelliano, deberíamos pedir a los afganos muertos sobre los que orinaron los marines de EE.UU., o a los miles de muertos en Faluya, que escribieran una reseña de la película. Bueno, los muertos no escriben. Tal vez podamos pensar en el día en el que la OTAN imponga una zona de exclusión aérea sobre Arabia Saudí para proteger a los chiíes en la provincia oriental, mientras los drones del Pentágono lanzan una alfombra de misiles Hellfire sobre esos miles de arrogantes, medievales, corruptos, príncipes de la Casa de Saud. No, no sucederá.
Más de una década después del comienzo de la guerra contra el terror, el mundo se presenta como sigue: una audiencia perezosa, virtualmente mundial, hastiada, deslumbrada y entretenida de distracción en distracción, impotentemente adicta a la deshonrosa exhibición de atrocidades de la pornografía bélica.
Pepe Escobar / Rebelión
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Tomado: Rebelión.org
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29 mar 2012
“Entré en la cárcel siendo un niño. Hoy no sé lo que soy”
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Soldados israelíes detienen a un menor palestino en Shuafat, en 2012. /Activestills |
Bajan en 2011 las detenciones de menores palestinos por parte de Israel, de 3.470 a 2.301 niños, pero no mejoran las condiciones del arresto
Cuatro ONG y Unicef constatan en sus informes el "efecto devastador" sobre los chavales y su entorno, tras la violencia a la que son sometidos
La ACRI denuncia golpes con culatas de armas, duchas de agua fría, aislamiento en celdas minúsculas, falta de abogado...
Sin sus padres, sin sus abogados, sin derecho a asistencia social, sin comer, sin dormir, sin cargos concretos, sin traductor. Pero sí con golpes, con amenazas, con nocturnidad, con prisas, con arbitrariedad. Así se produce gran parte de las detenciones de menores palestinos por parte de la Policía israelí, según los informes elaborados por Save The Children, Defence For Children International, B´Tselem y la Asociación de Derechos Civiles de Israel (ACRI), avalados por Unicef, el organismo de Naciones Unidas de asistencia a la infancia. La estadística ha mejorado en el último año, pasando de los 3.470 chavales puestos bajo custodia en 2010 a los 2.301 con que cerró 2011 (1.169 menos), pero las condiciones del arresto siguen siendo las mismas. Los abusos “sistemáticos” y las “torturas” se perpetúan. Hoy hay 170 menores palestinos en las prisiones de Israel.
“La detención tiene un impacto devastador sobre los niños, sus familias y sus sociedades”, afirma Eyad al Araj, asesor de programas de Save The Children. Es el fruto del maltrato y la incertidumbre. El 98% de los chavales, sostienen los informes, asegura que ha sufrido algún tipo de violencia, sea verbal o física, mientras nueve de cada diez termina saliendo libre sin saber siquiera de qué delito era sospechoso. El seguimiento médico que estas ONG hacen a los niños demuestra que más del 90% de ellos acaba desarrollando estrés postratumático, que se manifiesta en ataques de ansiedad y pesadillas, sobre todo. “Unos mojan la cama, otros se niegan a salir de su casa por miedo a ser detenidos de nuevo, algunos hasta se esconden para no ir al colegio. Terminan siendo adolescentes mutilados socialmente, excesivamente tímidos, sobreprotegidos por sus familias, incapaces de afrontar la vida con naturalidad de puro pánico”, resume Agnes Morgan, voluntaria que asiste a los chicos (mayoría casi absoluta) a su regreso a casa.
La mayoría de los menores son interrogados por haber lanzado supuestamente piedras contra miembros de la seguridad israelí o alguno de sus intereses (carreteras, vehículos, colonos). Saudami Siegrist, a cargo del programa de protección a la infancia de Unicef en Palestina, denuncia que a todos ellos, incluso a los menores de 12 años, se les juzga en un tribunal militar. “En ningún otro lugar se juzga de forma sistemática ante estos tribunales, tan inadecuados para la protección de los derechos de un niño”, explica. El motivo es que se aplica la “excepcionalidad terrorista” de forma generalizada, “agravando sin dar pruebas el posible delito” y entrando en las casas “arrestando a jóvenes sin orden expresa y sólo aludiendo a la sospecha, elevada a rango legal”, abunda.
En las Fuerzas Armadas de Israel se está empezando a producir un giro y ya, públicamente, asumen que hay “numerosas quejas” sobre las detenciones de menores de 18 años y, por eso, van a “revisar” el tratamiento que se les da durante el arresto y el encarcelamiento posterior. La respuesta, dada hace unos días a la agencia Reuters, es “insuficiente” para los cooperantes pero es insólita en la política israelí. Pese a ello, portavoces como Arye Shalitar siguen poniendo matices. “Tirar piedras es un delito grave, hay que recordarlo. Es una acción que puede causar heridas o muertes. Recuerdo un caso: en septiembre, Asher Palmer y su bebé murieron cerca de Hebrón por el ataque de jóvenes con piedras tiradas a mano o con potentes tirachinas. Siempre se habla como si las IDF y la Policía fueran deteniendo niños porque sí, pero hay que entender la potencialidad del peligro y la violencia que a veces emplean estos jóvenes“, argumenta.
Estadísticas y réplicas aparte, quedan las historias, las de los más de 8.000 niños detenidos en lá última década, 700.000 desde el final de la Guerra de los Seis Días (1967). Casos como el de Odai, 11 años, de Abu Tor, en Jerusalén Este, que cometió el error de echar a correr con su burro al ver a una patrulla de soldados cerca del asentamiento próximo de Har Homa. Fue hace casi cinco meses. “Vinieron a por mí y me pillaron. Eran tres soldados. Decían que yo había tirado piedras con más gente. Yo les dije que no. Había estado toda la mañana con mi hermano Hazem porque mi madre [viuda desde hace dos años] estaba trabajando. Yo no había sido, pero me metieron en el coche igual”. Es lo único que Odai cuenta con excitación y urgencia. Luego se detiene, busca apoyo en su madre, Ruba, y prosigue con gravedad. Fue trasladado a la comisaría del Russian Compound, donde se ubica una de las cárceles más antiguas de la ciudad. “No me dio tiempo a avisar”, se queja.
Su madre encontró la casa en silencio y al pequeño Hazem con la vecina, llorando. No tenía ni idea de lo que había pasado con su primogénito. Tras muchas rondas por el barrio, alguien le dio pistas de la redada, empezó a preguntar en las comisarías y dio con él. Hacía más de seis horas que el niño estaba encerrado, sin asistencia letrada y sin aviso a sus allegados. Mientras, le fueron preguntando por el ataque a pedradas, que Odai negó siempre, y luego derivaron la conversación sobre si él sabía de otroc chicos del barrio que sí que hubieran lanzado piedras. No quiso hablar. Entonces le ataron las manos a la espalda y le taparon los ojos. Así estuvo “un rato largo”. Volvieron a preguntarle, y esta vez le preguntaban con nombres por delante, los de sus primos y sus amigos. No habló. “Me cogieron del pelo fuerte, me acercaban la cabeza a una pared, pero no me dieron fuerte”, susurra. Su madre esperaba fuera, en la calle, sentada en un bordillo. Tras 17 horas de encierro, el chaval salió. No hubo cargos, ni acta de su interrogatorio ni explicaciones a Ruba. “Mi hijo es afortunado. Otros han pasado más. Pero le dura el miedo y quiere venir conmigo a todos lados. Es un niño bueno y no está acostumbrado a que lo maltraten”, lamenta. “Iba para hombrecito fuerte y ahora es más niño que Hazem”, dice bajo, para que Odai “no llore”.
Los informes desvelados estos días, realmente, incluyen casos más sangrantes. Como el de Abdullah, de 12 años, que no había tirado piedras, pero sí su hermano, Kamal, de 15. El adolescente escapó de la patrulla escondiéndose por su barrio (el Monte de los Olivos jerosolimitano) y los agentes pillaron al más pequeño “para que hablara“. Como no cantaba, al día siguiente la Policía fue a la escuela a por el menor de la familia, Mohamed, de 9 años. Lo sacaron del aula a golpes y, al intentar subirlo en un jeep, se resistió. Entonces le rociaron gas para inmovilizarlo. Lo tiraron al suelo del coche y lo registraron “por si llevaba piedras“, reza el dossier de B´Tselem. Lo llevaron con su hermano. Los interrogaron conjuntamente más de una hora; fue el primer encuentro. Luego les hicieron preguntas, siempre sobre el hermano mayor, otras cuatro veces. Denuncian bofetadas y pellizcos. Que les quitaron la ropa de abrigo, y era enero. Que no les dieron de comer, y estuvieron en comisaría casi 35 horas. Uno de ellos se orinó encima del miedo y no pudo ir al baño a lavarse. De pronto, sin haber visto a padres ni letrados, se los llevan a ver al juez. Les impone 250 shekels (unos 50,5 euros) de multa a cada uno y 14 días de arresto domiciliario. Se desconocen los motivos. El pequeño Mohamed sigue teniendo pesadillas y manía persecutoria, casi un año después del arresto.
El ACRI desvela golpes con culatas de armas, duchas de agua fría, aislamiento en celdas minúsculas, presiones para que los niños firmen documentos en hebreo para poder irse libres, sin explicarles lo que dice, cuando esos delitos “nunca” son borrados, como sí ocurre con los de los menores israelíes. “Ya tienen toda su vida la amenaza constante de sumar más cargos si no cooperan o delatan a otros”, reza el informe. En los interrogatorios más extremos, “se aplican golpes en el rostro o abdómen, privación de sueño, pinchazos de agujas en las manos, piernas y pies, amenazas de violencia sexual o abuso explícito“. Así, indican los expertos, se logra una confesión rápida.
“Siempre les digo a mis hijos que tienen que ser patriotas en este entorno político, que tienen que servir a su tierra pero para ello no necesitan piedras. Lo que yo quiero para mis hijos es que defiendan su patria de una forma no violenta”, relata Tamer, un albañil de Taybeh, en Cisjordania, padre de cinco hijos (cuatro niños, una niña). Uno de ellos, Attia, fue arrestado con 17 años durante una manifestación contra colonos que cortó la carretera a Nablus, bordeada de asentamientos. Aún está en prisión, allí lleva cinco meses largos. Tiene que cumplir tres meses más, por daños causados a la vía. No se le ha aplicado la ley del menor, como a los demás. Padre e hijo se han visto dos veces, de lejos, en la corte de justicia. No han podido abrazarse. El adolescente no tiene visitas admitidas. No ha recibido educación, imposible acabar el instituto a tiempo. Y eso que no era mal estudiante del todo. Debe llevar el uniforme marrón de los presos, como los adultos, con los que comparte celda, cubículos de 7 por 3 en los que la infancia se disuelve. “Entré siendo un niño. Hoy no sé ya qué soy”, dice Attia en una carta extractada por Save The Children. “Les roban la humanidad”, denuncia su progenitor, “y seguirá ocurriendo mientras dure la ocupación”.
28 mar 2012
Israel corta relaciones con el Consejo de Derechos Humanos de la ONU
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| Caricatura: viCman |
El canciller israelí ordenó a la delegación diplomática de Ginebra que corte "cualquier tipo de contacto" con este Consejo de la ONU. Las autoridades israelíes han ordenado igualmente que se prohíba la entrada en la zona a la comisión de investigación creada por el organismo mundial, informó este lunes el portavoz del Ministerio, Yigal Palmor.
El Consejo aprobó el jueves pasado la decisión de enviar una misión investigadora para examinar la construcción de asentamientos israelíes en Cisjordania y en la parte oriental de Jerusalén, en una resolución que condena dicha actividad. "En consecuencia, no vamos a colaborar con ellos a partir de ahora y no acudiremos al Consejo", explicó Palmor.
La semana pasada Lieberman criticó la decisión del Consejo y aseguró que es una prueba de que los palestinos no quieren reanudar las negociaciones con Israel. "Nos enfrentamos al terror de Al Qaeda por un lado y al terror diplomático de Abu Mazen (el apodo del presidente palestino, Mahmud Abbas) por el otro", indicó el ministro de Exteriores israelí.
Todo por el voto judío
Aunque todavía no hubo reacción desde Washington, el politólogo Omar José Hasaan Fariñas recuerda que Estados Unidos apoya a Israel en todas sus acciones para no perder el voto del importante electorado judío en las elecciones presidenciales de noviembre.
Por eso para EE. UU. “es muy importante proteger las violaciones sistemáticas de ese país y es muy importante atacar cualquier supuesta violación por parte países enemigos de esa entidad”, sostiene Hasaan. Entre tales blancos, según el experto, están países como Siria que se ve atrapada en un conflicto con fuerzas insurgentes y está bajo la severa presión desde Occidente.
Artículo completo: Actualidad
Tomado: Rebelión.org
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11 mar 2012
Panorama desde la cornisa
Sentado sobre un barril nuclear (ya no sobre un “barril de pólvora” según solía decirse en tiempos de menor poder destructivo), nada asegura que exista en el mapa mundial un solo centro de poder con deseos y capacidad de actuar racionalmente. La situación de Estados Unidos es conocida. Atacado por su persistente “complejo de Ahab” está dispuesto –como el personaje de Melville– a perseguir hasta el más remoto lugar del mundo a sus odiados enemigos, por sus medios o por medio de sus aliados, tan entregados a la locura de una lucha “decisiva” o “final” como ellos. “Melville conocía bien a su país y a sus compatriotas. Y a través del capitán Ahab que persigue sin piedad a la ballena blanca hasta los confines más alejados del Pacífico Sur y los mares asiáticos, retrató el modo en que los estadounidenses experimentaban el imperio” (Thomas Bender, Historia de los Estados Unidos, Siglo XXI, Buenos Aires, 2011, p. 199/200. Edición impecablemente cosida. El profesional de las ideas puede dejarla sobre su escritorio y no se cierra. Puede abrirla hasta donde lo necesite y no se rompe. Puede ponerle un pisapapeles de cuero con pesas en cada extremo y será sólo para asegurarse, nunca desesperadamente necesario). Si Ahab perseguía a la ballena por venganza, porque le había devorado una pierna infligiéndole una humillación que no podía perdonar y cuyo precio era la vida de quien la había provocado, Moby Dick, la “ballena blanca”, “el imperio estadounidense muchas veces ha obrado motivado por una irrefutable motivación por la seguridad” (Ob. cit., p. 200. De la novela de Melville y su compleja simbología –¡de la que Melville abominaba!– nos ocuparemos próximamente. El tema es tan hondo que merece un tratamiento autónomo). Dentro del mapa actual del mundo, Estados Unidos –en su núcleo más profundo– actúa porque busca en todas partes lo que necesita y porque (he aquí la causa más compleja de su núcleo destructivo y autodestructivo) cree que debe defenderse del “mundo” para vivir seguro. El modo que ha encontrado para hacerlo es apropiarse de él. Resultado de esta certeza es su pathos expansionista, la concepción de un imperio que debe estar materialmente en todas partes. Los británicos (que no tenían esa neurosis) se daban el lujo de tener colonias “libres”. “Que tengan su bandera, su Himno, sus héroes, lo que quieran. Pero que hagan negocios sólo con nosotros y que produzcan lo que nosotros necesitemos. Siempre materias primas. El ‘taller del mundo’ queda en nuestras manos”, se escuchó decir varias veces en el Parlamento británico, en las voces de sus pomposos representantes: Disraeli, Gladstone, Cobden y otros. El imperio norteamericano tiene dos aliados incondicionales: Gran Bretaña e Israel. Y va creando otros. En nuestro continente, Colombia. Y ha demonizado a Venezuela. Porque América latina no vive la siesta a-histórica que muchos creen. Es cierto que no tenemos guerras por aquí, pero no nos hemos caído del mundo. Argentina tiene conflictos más serios, más dramáticos que los subtes de Macri. Hay algo que late detrás de ese conflicto porque hay algo que late detrás de Macri y de quienes lo apoyan. Hay algo que se agita detrás de la llamada “oposición” a la que se cree tan incapaz y posiblemente lo sea, pero no lo es el monstruo que digitará las acciones si llegan a producirse. No hay que ser inteligente para obedecer, hay que serlo para crear. Cristina Fernández tiene que crear porque –hay que decirlo– está fuera de los planes del mapa mundial que Estados Unidos busca. Acaso no se note en las fotos y en los gestos que la diplomacia (que es el arte de mentir con elegancia hasta quitarse la careta y mostrar la verdadera cara, tarea que ya no corresponde a los diplomáticos), pero Argentina está entre el Mal y un Bien poco confiable para la binaria concepción del mundo de los norteamericanos.
“El Departamento de Estado (escribe Matías Ruiz en el Instituto de americano de servicios de información prioritaria, bajo la figura de un águila temible, furiosa) “se ha ocupado especialmente de comprometer apoyos de cara a lo que podría suceder en Oriente Medio, y no resulta extraño que mucha de esa presión comience a tener lugar en América latina. Ahmadinejad administra el factor tiempo en su favor, aunque hoy comprende a la perfección que el tiempo invertido en la Venezuela de Hugo Chávez para utilizar a aquella nación como punto de triangulación nuclear se ha esfumado. Irán no dispone ya de los años necesarios para contar con el aporte tecnológico que podían proveerle ingenieros argentinos vía Caracas –con luz verde desde la Administración Fernández de Kirchner–”. Aquí estamos: en el ojo de la tormenta. En el ojo del águila. Sólo hay que agregarle la Triple Frontera, la IV Flota que siempre anda cerca y la cuasi invasión a Malvinas por parte de los ingleses. Ese no fue un gesto desmedido. Lo del principito menos aún. Queda claro que tuvo por finalidad recordar a “ese país” del lejano Sur la figura triunfal del “otro” principito, del que coronó una victoria. Qué hará o qué ya hizo Inglaterra en Malvinas no lo sabemos. Pero lo que sea que haya hecho, lo hizo acordando con los planes norteamericanos de “seguridad mundial”. Y esos planes pasan siempre por la agresividad nuclear, superioridad en la que basa el imperio su poder de amedrentamiento sobre sus enemigos. Los “enemigos” de Estados Unidos no deben tener poder nuclear. Quien lo tenga, quien busque tenerlo ingresa en el ya muy abarcante Eje del Mal. Que ya no es un eje. Es un círculo tan redondo como la vastedad de la Tierra. Hay que añadir a los elementos que nos hacen “peligrosos” al establishment la abominada línea estatal venezolana Conviasa, cuyas buenas relaciones con el Aeropuerto Pistarini, lejos de serenar, alteran malamente los nervios del imperio. Seamos claros, ése es el establishment. Ese, el verdadero poder. El que quiere convertirnos en otra cosa de lo que duramente hemos llegado a ser. Que será mucho o poco, pero no es lo que ellos quieren.
José Pablo Feinmann
Tomado: Página 12.com.ar
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8 mar 2012
Un presidente arrinconado
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“Un ataque a Irán no sólo podría afectar a Israel, sino a toda la región durante cien años”, opinó quien fuera director del Mossad hasta el 2002, Efraín Halevy. Meir Dagan, su sucesor al frente de estos servicios israelíes de Inteligencia y operaciones especiales hasta el 2009, también dijo lo suyo: “Un asalto militar dará a los iraníes la mejor excusa para continuar en la carrera nuclear”. Y calificó la posibilidad de un bombardeo aéreo a las instalaciones nucleares iraníes de “la cosa más estúpida que escuché en mi vida” (www.alternet.org, 6-3-12). Tal vez porque tanto los servicios de espionaje de EE.UU. como los de Israel saben que Irán está lejos de lograr una bomba nuclear.
El hecho insólito es que, quizá por primera vez, no es Washington el que decidirá la participación estadounidense en lo que seguiría al ataque a Irán que Israel viene anunciando, se vería arrastrado a hacerlo. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se jactó de haber logrado que la cuestión de Irán pasara al primer plano de las relaciones EE.UU./Israel. Tiene razón: la larga conversación que sostuvo con Obama el lunes pasado en la Casa Blanca no rozó siquiera el tema de las negociaciones de paz con los palestinos que tuvo hasta ahora precedencia en las reuniones de los dos mandatarios.
Obama insistió en el encuentro del lunes en que Netanyahu aguardara los efectos de las sanciones económicas impuestas a Irán y el resultado de posibles negociaciones con Teherán antes de emprender una acción militar. Pero en el encendido discurso que pronunció ante el Aipac luego de la reunión con Obama, el premier israelí subrayó: “Hemos esperado que la diplomacia funcionara, hemos esperado que las sanciones funcionaran; ninguno de nosotros puede esperar mucho tiempo más” (www.haaretz.com, 6-3-12). Hasta pareció burlarse del gobierno de Obama cuando manifestó su sorpresa porque algunas personas aún no creían que Irán estaba tratando de construir una bomba nuclear.
El general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas de EE.UU., provocó un duro rechazo del gobierno israelí cuando señaló que un ataque prematuro a Irán sería “desestabilizador e imprudente... no diría que lo hemos persuadido de que nuestro punto de vista es el correcto” (//articles.cnn.com;19-2-12). Netanyahu, su ministro de Defensa, Ehud Barak, y otros altos funcionarios se enojaron: esas declaraciones –dijeron– “sólo sirven a los iraníes” (www.haaretz.com, 21-2-12). Más enojados deben estar ahora: el mismo día de la reunión Obama/Netanyahu, The Washington Post publicó una solicitada a página entera firmada por cuatro generales (R), un coronel (R) y dos ex altos funcionarios de los servicios de Inteligencia. Se titula “Sr. Presidente, diga no a la guerra con Irán” (www.niacouncil.org, 5-3-12).
La solicitada, que propulsó el Consejo Nacional Estadounidense-Iraní, afirma que no todo desafío tiene una solución militar y que es prioridad de Obama “impedir que Irán tenga armas nucleares”, pero que “afortunadamente, la vía diplomática no está agotada y las soluciones pacíficas aún son posibles. A estas alturas, la acción militar no sólo es innecesaria, es peligrosa para EE.UU e Israel. Lo exhortamos a resistir las presiones a favor de una guerra con Irán”.
Las presiones son duras. Los precandidatos presidenciales republicanos no le ahorran palos en las ruedas al candidato demócrata. Según Mitt Romney, si Obama es reelecto, Irán tendrá su arma nuclear; para Newt Gingrich, no hay evidencias de que el mandatario esté preparado para frenar a Irán; Rick Santorum sugirió que la Casa Blanca está ayudando a Teherán a tener el arma. Se especula que Israel atacaría en julio/agosto, cuando la campaña electoral entre en su etapa más caliente, una forma de obligar a Obama a apoyar una intervención militar si no quiere perder la elección. Por lo demás, un ataque israelí sería respondido por Irán, lo cual torna muy probable la participación estadounidense.
Lo más grave es que grupos interesados como el Aipac, sectores neoconservadores y los medios más importantes están creando en EE.UU. un clima semejante al que imperó antes de la guerra de Irak. Pareciera que Obama ha impulsado un contragolpe a estas presiones: Catherine Ashton, encargada de las relaciones exteriores de la Unión Europa, anunció que Gran Bretaña, China, Francia, Alemania, Rusia y EE.UU. han acordado sentarse a una mesa con Irán a fin de iniciar conversaciones en torno de su programa nuclear (www.haaretz.com, 6-3-12).
Datos recientes muestran que esa posible guerra es impopular tanto en EE.UU. como en Israel. Una encuesta que el catedrático Shibley Telhami de la Universidad de Maryland realizó los días 22-26 de febrero reveló que sólo el 19 por ciento de los israelíes consultados se pronuncian por atacar a Irán aunque EE.UU. se oponga, el 40 por ciento estaría de acuerdo si EE.UU. participa y el 34 por ciento se opone a cualquier ataque, con o sin EE.UU. (www.politico.com, 28-2-12). Un encuesta de CNN/ORC, que se llevó a cabo del 10 al 13 de febrero, encontró que el 17 por ciento de los estadounidense está a favor de que EE.UU. ataque ya, un 60 por ciento se inclina por las sanciones sin una intervención militar por el momento y el 22 por ciento se manifestó en contra de que EE.UU. intervenga. Claro que gobernar, lo que se dice gobernar, no siempre entraña el respeto a la voluntad de las mayorías. Una vieja costumbre.
Juan Gelman
Tomado: Página 12.com.ar
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9 feb 2012
Seymour Hersh: La propaganda que sirvió para preparar la guerra de Iraq está siendo reutilizada en Irán
Mientras Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá tienen previsto anunciar en estas fechas un conjunto coordinado de sanciones contra la industria del petróleo y petroquímica de Irán, el periodista de investigación de larga trayectoria, Seymour Hersh, cuestiona el creciente consenso sobre el supuesto programa iraní de armas nucleares.
La presión internacional ha ido en aumento contra Irán desde que la Agencia Internacional de Energía Atómica reveló en un informe las “posibles dimensiones militares” de las actividades nucleares de Irán, citando pruebas “creíbles” que “indican que Irán realizó actividades relacionadas con el desarrollo de un artefacto explosivo nuclear”. En su último artículo para el blog del The New Yorker, titulado “Irán y el OIEA” (1), Hersh afirma que el reciente informe es un “documento político”, no un estudio científico. "Ellos [el Comando Conjunto de Operaciones Especiales] no encontraron nada. Nada. No hay ninguna prueba del emplazamiento de armas", afirma Hersh. "En otras palabras, no hay pruebas de que exista un lugar donde puedan construir la bomba. Tienen instalaciones para enriquecimiento, pero no tienen otras instalaciones para construir una bomba. Esto es sencillamente así".
AMY GOODMAN: Hoy, Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá tienen previsto anunciar un conjunto coordinado de sanciones contra Irán. ABC News y el Wall Street Journal informan que las sanciones irán dirigidas contra la industria del petróleo y petroquímica de Irán. La semana pasada, el presidente Obama advirtió de que no se han excluido ningún tipo de opciones.
BARACK OBAMA: Las sanciones tendrán efectos drásticos y enorme alcance, y estamos construyendo una plataforma que ya ha sido establecida. La pregunta es, ¿existen medidas adicionales que podemos tomar? Vamos a explorar todas las vías para ver si podemos resolver este asunto diplomáticamente. He dicho muchas veces, y lo confirmo hoy, que no estamos excluyendo ninguna opción.
AMY GOODMAN: La presión internacional sobre Irán ha ido en aumento desde que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) reveló en un informe –cito textualmente – “las posibles dimensiones militares” de sus actividades nucleares. EL OIEA dijo que había pruebas “creíbles” e indicó [que] “Irán ha llevado a cabo actividades relacionadas con el desarrollo de un dispositivo nuclear explosivo.” Asimismo, el OIEA aprobó una resolución el pasado viernes, expresando su “creciente preocupación” por el programa nuclear de Irán de acuerdo con las conclusiones del informe.
El presidente del Parlamento de Irán, Alí Larijani, anunció ayer que Irán revisará sus relaciones con el OIEA como consecuencia del informe. Larijani indicó que podría resultar difícil para Irán seguir cooperando con el organismo de control nuclear.
ALÍ LARIJANI: Si este organismo actúa en el marco de la Carta lo aceptamos, como miembros de las Naciones Unidas, y cumpliremos con nuestras responsabilidades. Pero si la agencia pretende desviarse de sus responsabilidades, entonces no debe esperar cooperación de la otra parte.
AMY GOODMAN: Palabras del presidente del Parlamento iraní. Mientras tanto, algunos iraníes han expresado el deseo de una mayor cooperación con el OIEA.
SAÍD BAHRAMI: Teniendo en cuenta el hecho de que el gobierno ha hecho un montón de aclaraciones, sería mejor que aumentara su cooperación con el OIEA y que éste vea por sí mismo, de cerca; con lo que no habría pretexto para las grandes potencias.
AMY GOODMAN: La semana pasada, el Pentágono confirmó que ha recibido nuevas bombas anti-búnker –bunker-busting bombs- de alto poder destructivo, capaces de destruir sitios subterráneos, incluidas las instalaciones nucleares de Irán. Estas bombas, de cerca de quince toneladas de peso, tienen seis veces el tamaño del actual arsenal anti-búnker de la Fuerza Aérea.
Las nuevas sanciones contra Irán son también una continuación de las denuncias estadounidenses del mes pasado en el sentido de que funcionarios iraníes estuvieron involucrados en un frustrado complot para matar al embajador saudí en Washington. EE.UU. tiene previsto anunciar hoy que el sector financiero de Irán constituye una “preocupación de primer orden en materia de lavado de dinero.” Esta frase desencadena una disposición de la USA Patriot Act que advierte a las empresas europeas, asiáticas y latinoamericanas que se les podría impedir hacer negocios con Estados Unidos si continúan trabajando con Irán.
Así pues, para hablar más sobre las sanciones y las implicaciones del informe del OIEA, nos vamos a Washington, DC, para hablar con el periodista de investigación, ganador del Premio Pulitzer, Seymour Hersh, que ha estado informando sobre Irán desde hace una década. Su último trabajo para el blog del The New Yorker, se titula “Irán y el OIEA” y se puede leer en ese sitio (1).
Bienvenido a Democracy Now!, señor Hersh. Háblenos de lo que usted considera que debería saberse sobre lo que está pasando en Irán en este momento en lo que respecta al sector de la energía nuclear.
SEYMOUR HERSH: Bueno, usted ha mencionado Iraq. Es precisamente eso, casi el mismo tipo de… no sé si llamarlo “psicosis”, pero es una especie de mundo de fantasía que se está construyendo allí, como se construyó en Iraq, el mismo tipo de… se trata de lecciones no aprendidas, obviamente. Mire, he estado escribiendo sobre Irán y podría decirle que desde 2004, con George Bush, y en particular con su vicepresidente, Cheney, estábamos… Cheney estaba particularmente preocupado por que hubiera centros secretos de construcción de un arma atómica, lo que es muy diferente al simple enriquecimiento. Tenemos enriquecimiento de uranio en Irán. Ellos mismos lo han reconocido, tienen inspectores allí, hay cámaras allí, etc. Irán es un país signatario del Tratado de No Proliferación y nadie les está acusando de hacer trampas. De hecho, ese último informe que tanto ha conmocionado a todos dice también que, una vez más, no han encontrado ninguna evidencia de que Irán esté desviando el uranio que está enriqueciendo. Y también que lo está enriqueciendo básicamente a niveles muy bajos para fines pacíficos, según dicen, un 3,8 por ciento. Así pues, hay un pequeño porcentaje enriquecido al 20 por ciento para uso médico, pero eso es bastante pequeño y también está bajo las cámaras, bajo inspección.
Lo que tenemos es que en aquellos días, en los años 2004, 2005, 2006, 2007, hasta el final de su mandato, Cheney mantuvo su Mando conjunto de operaciones especiales (Joint Special Operations Command–JSOC) que envía equipos al interior de Irán. Trabajan con diferentes grupos de la disidencia –azeríes, kurdos, incluso jundallah, que es un grupo sunita de oposición muy fanático– y hacen todo lo posible para tratar de encontrar pruebas de una instalación subterránea no declarada. Monitoreamos todo, ejercimos una vigilancia increíble. En aquellos días, lo que hicimos entonces, podemos incluso mejorarlo hoy día. Y algunas de estas cosas son muy técnicas, muy secretas, pero te puedo asegurar que no hay muchas cosas que puedes hacerse en estos momentos en Irán sin que nos enteremos de alguna manera. No han encontrado nada. Nada. No hay evidencia alguna de armas. En otras palabras, no hay pruebas de que haya instalaciones para construir la bomba. Tienen instalaciones para enriquecer, pero no instalaciones separadas para construir una bomba. Esto es así, simplemente es un hecho. No lo hemos encontrado, si es que existe. Sigue siendo una fantasía. Todavía queremos pensar –mucha gente piensa en efecto– que exista.
El gran cambio, en las últimas semanas, fue que el OIEA salió con un nuevo informe. Y no es un informe científico, es un documento político. Recoge muchas de las viejas acusaciones que se han hecho en los últimos años, acusaciones que fueron examinadas por el OIEA, bajo la dirección de Mohamed El-Baradei, que dirigió el OIEA durante 12 años, el egipcio que ganó un Premio Nobel de la Paz por su trabajo, alguien muy escéptico respecto a Irán al principio y que fue haciéndose menos escéptico a medida que Irán se fue abriendo más y más. Sin embargo, hay ahora nuevo director del OIEA, un funcionario japonés llamado Amano, perteneciente a un partido japonés de derechas. Estoy seguro de que es un hombre honorable, que se cree lo que dice creer. Pero resulta que tenemos una serie de documentos que WikiLeaks consiguió de la embajada estadounidense en Viena, una de las embajadas en Viena, informando de lo maravilloso que era que Amano estuviese allí. Esto es del último año. Estos documentos fueron publicados por el grupo de Julian Assange y son muy importantes, porque lo que dicen los documentos es que Amano ha prometido lealtad a Estados Unidos. Tengo entendido que fue elegido siendo un candidato marginal. Los estadounidenses lo apoyamos mucho. Hicieron falta seis votaciones. Todo el mundo lo consideraba débil, pero nosotros seguimos apoyando su candidatura al puesto. Y conseguimos que lo pusieran allí. Él respondió dándonos las gracias y afirmando que comparte nuestros puntos de vista, que comparte nuestros puntos de vista sobre Irán. Él va a hacer… básicamente… era toda una expresión de amor. Él va a hacer lo que nosotros queramos.
Este nuevo informe no dice nada nuevo. Esto no lo digo yo. Está en el artículo que hice para el blog del New Yorker… tiene más información. Hablé con ex inspectores. Son voces distintas de las que se leen en el New York Times y el Washington Post. Hay otras personas de las que no se informa, que son mucho más escépticas sobre este informe pero que no los vemos en la cobertura de la noticia. Así que lo que estamos recibiendo, aquí en la prensa diaria mayoritaria, es una pequeñita porción del análisis de este informe. Hay un análisis completamente diferente, que se resume en estas palabras: muy poco de nuevo.
Y la forma en que funcionan estas cosas, Amy, es también vieja. Un informe que aparece en un periódico de Londres, que resulta ser falso, que resulta ser propaganda, lanzado por nosotros o por servicios secretos europeos, no está claro... Todo esto sucedió, si recordamos bien, con la historia de Ahmed Chalabi, durante la preparación para la guerra en Iraq, todo esto, ya sabes, los grandes arsenales grandes que existían en el interior de Iraq. El mismo tipo de propaganda que se está utilizando ahora se ha visto en los últimos años, en la última década, en varios periódicos. El OIEA lee estas cosas y decide que no es verdad… que es un montaje, o que al menos no está fundamentado en nada que ellos conozcan. Todos estos informes antiguos, creo que con la excepción de un nuevo estudio que fue puesto publicado el OIEA… había probablemente 30 ó 40 documentos antiguos, con sólo tres posteriores a 2008, todos los cuales son, según muchas personas dentro del OIEA, montajes que no merecen casi ninguna confianza. Así que ahí estamos.
AMY GOODMAN: Así que, Hersh, nos dice usted que no es información nueva. Que se trata de un nuevo jefe del OIEA, que es lo que hace la diferencia. ¿Puede hablarnos más sobre la infiltración de EE.UU. en Irán, el JSOC en Irán, la vigilancia sobre Irán?
SEYMOUR HERSH: Por supuesto. Es decir, el tipo de cosas que hacían. Te podría decir cosas que eran secretas ocho, nueve años atrás. Por ejemplo, si había una instalación subterránea que pensábamos que era… en la que veíamos movimientos de excavación, digamos, en una zona de montaña, poníamos en el camino, cuando había camiones arriba y abajo de la carretera, poníamos a lo largo de la carretera lo que aparentaban ser piedras. De hecho, eran sensores que podían medir el peso de los camiones que entraban y salían. Si un camión entraba ligero de peso y salía con carga se podía suponer que estaba saliendo con tierra, que estaban excavando. Hacíamos este tipo de control.
También hemos puesto todo tipo de contadores pasivos, de medidores de radiactividad. Uranio, incluso plutonio… la mayor parte del material que manejan es uranio enriquecido. No están fabricando plutonio. Sin embargo, se le puede seguir el rastro porque en un momento dado hay que moverlo. Una vez se saca y se empieza a transportar, se puede rastrear. Es fácil encontrar contadores Geiger, si se quiere, para usar ese término pasado de moda. Se puede medir la radiactividad y ver si hay aumento. En ocasiones, entrábamos en un edificio –nuestras tropas quiero decir, a veces incluso con estadounidenses–, un edificio en Teherán, donde se pensaba que había algo sospechoso en marcha, organizábamos un tumulto en la calle, mientras sacábamos unos cuantos ladrillos y colocábamos otros con un contador Geiger, si se quiere, o un dispositivo de medición para ver si en ese edificio se estaban haciendo algún tipo de enriquecimiento que no conociéramos.
Y también tenemos una capacidad increíble de buscar aberturas de ventilación desde el aire, desde los satélites. Si usted está construyendo una instalación subterránea, tiene que ventilarla. Tiene que conseguir que entre aire limpio. Que se elimine el aire contaminado y que entre aire fresco. Así que, tenemos chicos que son expertos, gente tremenda incrustada en la comunidad. Algunos de ellos se retiraron y crearon una empresa privada para llevar a cabo esta misión. Ellos monitorizan la vigilancia aérea en busca de aberturas de ventilación, a fin de encontrar un patrón, tratar de encontrar un patrón, de una instalación subterránea. Nada. No se encontró nada.
Y lo más importante es que nosotros y el OIEA, incluso también este nuevo informe, afirmamos que –permítanme hacer hincapié en esto– si no se está desviando uranio, si no está desapareciendo uranio de los libros y se está transportándolo a escondidas a otro lugar a fin de construir la bomba –y en este sentido el OIEA es absolutamente categórico– todo lo que se están enriqueciendo, cualquiera que sea el porcentaje al que lo enriquezcan, está bajo la vigilancia de las cámaras y la inspección de los inspectores. Todo está abierto, en virtud del Tratado, el tratado de salvaguardia. Nadie está acusando a Irán de violar el Tratado. Sólo los acusan de hacer trampas al margen, o de que hay alguna prueba de que las están haciendo. Y no ha habido evidencia de un desvío. Así que si usted va a hacer una bomba, va a tener que traer el uranio de otro lugar. Y teniendo en cuenta el tipo de vigilancia que tenemos, esto va a ser difícil de conseguir, importarlo de un tercer país, traer el uranio y enriquecerlo, o traer uranio enriquecido. Es sólo una posibilidad remota.
Y lo que tenemos es, como ya he dicho, una especie de histeria, la misma que había sobre Iraq que vuelve sobre Irán. Y esto no es un alegato en favor de Irán. Hay un montón de cosas que los iraníes hacen y que son inaceptables, la manera en que tratan a la disidencia, etc. etc. Así que sólo estoy hablando en el contexto de la algarabía que se está montando. Y en cuanto a las sanciones se refiere, disculpen pero hemos estado sancionando a Cuba durante 60 años, y Castro… ya sabes, puede que esté enfermo, pero todavía está allí. Las sanciones no van a dar resultado. Estamos ante un país que produce petróleo y gas, cada vez menos pero sigue habiendo mucho. Y tienen clientes en el Lejano Oriente. Los iraníes tienen compradores de su energía. Nosotros somos los perdedores en este asunto.
AMY GOODMAN: ¿Podemos comparar el gobierno de Obama con el de Bush en lo que respecta a Irán?
SEYMOUR HERSH: No puedo encontrar una comparación. Lo mismo, un poco menos belicoso, pero lo mismo… Tengo razones para creer que, a diferencia de Bush, el presidente Obama está realmente preocupado por un ataque. No quiere que los israelíes bombardeen Irán. Ese es el tipo de discurso que hemos estado leyendo en la prensa últimamente.
Y hay nuevos artilugios, como usted mencionó, bombas de 14.000 kg, construidas por Boeing, creo. El problema es que la mayoría de las instalaciones de Irán, las que conocemos, las instalaciones declaradas para ser inspeccionadas con cámaras, un lugar llamado Natanz, están a 20 ó 25 metros bajo tierra. Y tendríamos que lanzar un montón de bombas para hacerle algún daño de consideración. Por supuesto que podríamos dañarlo, pero el costo a nivel internacional sería tremendo. La justificación para ir y bombardear es tan vaga y tan nimia. Se han hecho estudios, estudios técnicos del MIT y otros lugares, que muestran que el gobierno israelí también ha participado con sus científicos en estos estudios, que muestran que sería muy difícil hacer un daño significativo dada la profundidad de las instalaciones subterráneas. Pero se sigue oyendo hablar de este asunto.
Además, mira, este presidente no ha dicho nada acerca de lo que está pasando otra vez en la plaza Tahrir. Estamos mudos. Ha estado mudo ante este tipo de belicosidad. Pero mi opinión, a partir de información interna, él comprende mejor estos asuntos. Creo que lo que hay ahora es un juego político para hacerlo aparecer como un duro. Ya sabes, todo el mundo va detrás del voto independiente. No sé por qué. No sé por qué es tan importante ir tras personas que no pueden decidir si son demócratas o republicanos, pero parecería que estamos jugando a eso.
AMY GOODMAN: Bueno, pasemos a la respuesta de Israel al informe del OIEA. Ayer, el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, dijo en una entrevista con la CNN ha llegado el momento para lidiar con Irán. Cuando se le preguntó concretamente si Israel atacaría a Irán, respondió así:
EHUD BARAK: No creo que sea un tema de debate público. Pero te puedo decir que el informe del OIEA ha tenido un impacto preocupante en muchas partes del mundo, en los líderes y la opinión pública. Y la gente entiende que ha llegado el momento. Amano reveló sin ambages lo que encontró, a diferencia de Baradei. Y se ha convertido en un problema importante, que creo que se ha convertido, correctamente, en un motivo importante de sanciones, de intensa actividad diplomática, con carácter de urgencia. La gente entiende ahora que Irán está decidido a conseguir armas nucleares. No hay otra explicación posible o concebible para lo que han estado haciendo. Y es preciso pararlo.
AMY GOODMAN: He aquí al ministro de Defensa israelí, Ehud Barak. ¿Su respuesta?
SEYMOUR HERSH: Bueno, lo que me pone nervioso es que Barak y Bibi, Bibi Netanyahu, estén de acuerdo en esto. Ellos no están siempre de acuerdo en muchas cosas. Ambos están de acuerdo, y esto es preocupante porque, de nuevo, es un tema político. El país se está derechizando rápidamente; Israel, por supuesto. Y yo sólo puedo decir que también he hablado, por desgracia, de que las reglas del juego están tan mal en Israel. No no lo puedo escribir, pero he hablado con gente de muy alto nivel en los servicios de inteligencia de Israel. Si te fijas, no se oye mucho sobre eso, pero el ex jefe del Mossad, Meir Dagan, que dejó su puesto –el hombre que orquestó los intentos de asesinato en Dubái, etc., es decir, no una paloma precisamente– ha afirmado con toda vehemencia la locura que significa atacar Irán, con el argumento de que no está claro lo que tienen. Están sin duda muy lejos de la bomba. Israel ha estado diciendo desde hace 20 años que están a seis meses de fabricar una bomba.
Pero te puedo decir que he hablado con altos funcionarios israelíes, en Israel, que me han dicho, que están al corriente de que Irán, tal como informaron los servicios de inteligencia estadounidenses, creo que fue en 2007, en su informe National Intelligence Estimate (Estimación de inteligencia nacional–NIE), dijo, en esencia, que Irán pretendió conseguir la una bomba. Irán sufrió una guerra de ocho años con Iraq, una guerra terrible, de 1980 a 1988, en la que, por cierto, Estados Unidos se puso del lado de Iraq, de Saddam Hussein en ese momento. Entonces Irán, en los años siguientes, comenzó a preocuparse por los rumores lanzados por Iraq sobre la construcción de un arma nuclear, lo que parecía viable en ese momento, digamos en 1987; pero de 1997 a 2003 nada de nada, según afirmó el NIE estadounidense en 2007, aumentado en 2011. Escribí sobre ello hace un año en The New Yorker, afirmando que sí, que Irán contempló la fabricación de una bomba, pero de ninguna manera –sabían que no podían– como disuasión ante Estados Unidos o Israel. No son tontos. La sociedad persa tiene ya alrededor de veinte siglos. No nos pueden disuadir. Tenemos demasiadas bombas. Ellos pensaron que quizás podían disuadir a Iraq. Después nuestra invasión y ocupación de Iraq en 2003 se detuvieron. Así que habían hecho algunos estudios. Estamos hablando de modelos de computadora, etc. no de edificios. Sin duda abrigaban la idea de conseguir una bomba o llegar al punto en el que tal pudieran fabricar una. Lo hicieron, pero se detuvieron en 2003.
Hasta ahí el consenso americano. Y los israelíes te dirán en privado, “Sí, estamos de acuerdo.” Abandonaron la mayor parte de su planificación, incluso sus estudios, en 2003. La posición israelí es que no se detuvieron porque vieran lo que hicimos en Iraq, sino porque –según me dijo un general israelí– lo poco que nos llevó destruir Iraq. Hicimos en tres semanas, lo que ellos no pudieron hacer en ocho años. Ellos pensaban que serían los próximos. Sin embargo, el consenso era que sí, que se detuvieron. Y además, si usted le pregunta a gente seria, israelíes inteligentes de los servicios secretos –y hay muchos– “¿de verdad cree que si consiguen la bomba –y no tienen una ahora– podrían atacar Tel Aviv?” la respuesta sería, “¿crees que están locos? Los incineraríamos. Por supuesto que no. Ellos llevan ahí 2.000 años. Eso no va a suceder”. Su temor es que les facilitasen la bomba a alguien más, etc.
Pero hay un elemento de racionalidad de la comunidad de inteligencia israelí que no está siendo expresado por sus dirigentes políticos. Es la misma locura que tenemos aquí. Hay un elemento de racionalidad en nuestra comunidad de inteligencia que dice –en 2007 y lo ha dicho de nuevo el año pasado– que no tienen la bomba. No la están fabricando. Está en la NIE, dieciséis organismos están de acuerdo, dieciséis a cero en una votación interna; antes de eso, hicieron una actualización en el año 2011 del estudio de 2007 y llegaron al mismo lugar. No hay nada. Eso no quiere decir que no tengan sueños. Esto no significa que los científicos no hagan estudios informatizados. Esto no quiere decir que los físicos de la Universidad de Teherán no hagan lo que a los físicos les gusta hacer, escribir artículos y hacer estudios. Pero simplemente no hay evidencia de ningún esfuerzo sistemático para pasar del enriquecimiento de uranio a la fabricación de una bomba. Es un proceso enorme, difícil. Usted tiene que tomar un gas muy caliente y convertirlo en metal y luego hacer de él un núcleo. Y usted tiene que hacer eso por control remoto, ya que no hay manera de acercarse a estos materiales. Te mataría. Así es de radiactivos.
Mira, yo soy una voz solitaria. Y sabes hasta qué punto es cuidadoso The New Yorker con lo que publica, incluso en una entrada de un blog. Ese artículo fue comprobado y vuelto a comprobar. Y cito a personas concretas, por ejemplo a Joe Cirincione, un estadounidense que ha estado involucrado en cuestiones de desarme durante muchos años. Son voces diferentes de las que estamos leyendo en los periódicos. A veces me ofende tener que leer siempre las mismas voces en el New York Times y el Washington Post. No leemos a persona con puntos de vista diferentes. Y las hay, no sólo dentro de la comunidad de inteligencia estadounidense sino también dentro del OIEA en Viena. Hay muchas personas que no pueden soportar lo que Amano está haciendo, y… Básicamente, recibo correos electrónicos. Además el artículo salió, se puso, creo, en fin de semana. Y me envían mensajes de correo electrónico, como locos, gente del interior que me dice: “¡Así se hace!” Estoy hablando de dentro del OIEA. Es una organización que no tiene tratos con la prensa, pero que en el interior están muy preocupados por la dirección que Amano está tomando.
No es un estudio científico, Amy. Es un documento político. Y es un documento político en el que Amano está jugando nuestro juego. Y es el mismo juego que los israelíes están utilizando, igual que los contrarios a Irán. Y me gustaría que pudiéramos separar nuestros sentimientos acerca de Irán y los mulás y lo que ocurrió con los estudiantes a partir de 1979 de la realidad, que es que creo que hay una posibilidad muy seria de que los iraníes seguramente nos darían el tipo de inspecciones que queremos, en a cambio de un poco de cariño: poner fin a las sanciones y ofrecer un respeto que ellos insisten en que quieren obtener de nosotros. Y no está sucediendo con este gobierno.
AMY GOODMAN: Seymour Hersh, quiero darle las gracias por estar con nosotros. Su último trabajo se halla en el blog de The New Yorker. Se titula “Iran and the IAEA” (Irán y el OIEA.)
Traducción por S. Seguí, www.rebelión.org
Amy Goodman
Tomado: Democracy Now.org
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13 ene 2012
La paz mundial pende de un hilo
Ayer tuve el gusto de conversar sosegadamente con Mahmoud Ahmadinejad. No lo había visto desde septiembre del 2006, hacía más de cinco años, cuando visitó nuestra Patria para participar en la XIV Cumbre del Movimiento de Países No Alineados que tuvo lugar en La Habana, donde se eligió por segunda vez a Cuba como Presidente de esa organización por el tiempo establecido de tres años.
Yo había enfermado gravemente el 26 de julio de 2006, mes y medio antes de la misma y apenas podía sentarme en la cama. Varios de los más distinguidos líderes que asistían al evento tuvieron la amabilidad de visitarme. Chávez y Evo lo hicieron más de una vez. Un mediodía lo hicieron cuatro a los que siempre recuerdo: Kofi Annan, Secretario General de la ONU; un viejo amigo, Abdelaziz Buteflika, Presidente de Argelia; Mahmoud Ahmadinejad, Presidente de Irán; y un Viceministro de Relaciones Exteriores del gobierno de China y actual Canciller de ese país, Yang Jiechi, en representación del líder del Partido Comunista y Presidente de la República Popular China, Hu Jintao. Fue realmente un momento de importancia para mí que con gran esfuerzo reeducaba la mano derecha que había sufrido un serio accidente en la caída en Santa Clara.
Con los cuatro comenté aspectos de los problemas que el mundo afrontaba en aquellos instantes. Estos, ciertamente, se han ido tornando cada vez más complejos.
En el encuentro de ayer observé al Presidente iraní absolutamente sosegado y tranquilo, indiferente por completo a las amenazas yankis, confiado en la capacidad de su pueblo para enfrentar cualquier agresión y en la eficacia de las armas, que en gran parte producen ellos mismos, para ocasionar a los agresores un precio impagable.
En realidad del tema bélico apenas habló, su mente se concentraba en las ideas expuestas en la conferencia impartida en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, centrada en la lucha por el ser humano: “caminar hacia llegar y lograr la paz, la seguridad, el respeto y la dignidad humana como un deseo de todos los seres humanos a lo largo y ancho de la historia.”
Estoy seguro de que, por parte de Irán, no deben esperarse acciones irreflexivas que contribuyan al estallido de una guerra. Si esta inevitablemente se desata, será fruto exclusivo del aventurismo y la irresponsabilidad congénita del imperio yanki.
Pienso por mi parte que la situación política creada en torno a Irán y los riesgos de una guerra nuclear que de ella emanan y a todos involucra -posean o no tales armas-, son sumamente delicados porque amenazan la propia existencia de nuestra especie. El Oriente Medio se ha convertido en la región más conflictiva del mundo, y el área donde se generan los recursos energéticos vitales para la economía del planeta.
El poder destructivo y los sufrimientos masivos que originaban algunos de los medios utilizados en la Segunda Guerra Mundial motivaron una fuerte tendencia a prohibir algunas armas como los gases asfixiantes y otras empleadas en aquella guerra. Sin embargo, las pugnas de intereses y las enormes ganancias de los productores de armas los llevó a la confección de armamentos más crueles y destructivos, hasta que la tecnología moderna aportó el material y los medios cuyo empleo en una guerra mundial conducía al exterminio.
Sostengo el criterio, sin dudas compartido por todas las personas con un sentido elemental de responsabilidad, de que ningún país grande o pequeño tiene el derecho a poseer armas nucleares.
Nunca estas debieron usarse para atacar dos ciudades indefensas como Hiroshima y Nagasaki, asesinando e irradiando con horribles y duraderos efectos a cientos de miles de hombres, mujeres y niños, en un país que ya estaba militarmente vencido.
Si el fascismo obligaba a las potencias coaligadas contra el nazismo a competir con ese enemigo de la humanidad en la fabricación de tal arma, finalizada la guerra y creada ya la Organización de Naciones Unidas, el primer deber de esa organización era prohibir tal arma sin excepción alguna.
Pero Estados Unidos, la potencia más poderosa y rica, impuso al resto del mundo la línea a seguir. Hoy posee cientos de satélites que espían y vigilan desde el espacio a todos los habitantes del planeta. Sus fuerzas navales, aéreas y terrestres están equipadas con miles de armas nucleares, manejan a su antojo, a través del Fondo Monetario Internacional, las finanzas y las inversiones del mundo.
Si se analiza la historia de cada una de las naciones de América Latina, desde México hasta la Patagonia, pasando por Santo Domingo y Haití, podrá observarse que todas, sin una sola excepción han sufrido durante doscientos años, desde los inicios del siglo XIX hasta hoy, y de una u otra forma están sufriendo cada vez más los peores crímenes que el poderío y la fuerza pueden cometer contra el derecho de los pueblos. Escritores brillantes surgen en creciente número: uno de ellos, Eduardo Galeano, autor de “Las venas abiertas de América Latina”, que describe lo anterior, acaba de ser invitado a inaugurar el prestigioso Premio Casa de Las Américas, como un reconocimiento a su relevante obra.
Los acontecimientos se suceden con increíble rapidez; pero la tecnología los transmite al público de forma aún más rápida. Un día cualquiera, como el de hoy, noticias importantes se suceden con extraordinario ritmo. Un despacho cablegráfico fechado ayer 11, recoge la siguiente noticia textual: “La presidencia danesa de la Unión Europea afirmó el miércoles que una nueva serie de sanciones europeas más severas contra Irán se decidirá el 23 de enero en razón de su programa nuclear, apuntando no sólo el sector petrolero sino también al banco central.
“‘Iremos más lejos a la vez en lo que se refiere a las sanciones petroleras y contra las estructuras financieras’” dijo el jefe de la diplomacia danesa Villy Soevndal, durante un encuentro con la prensa extranjera. Puede apreciarse con claridad que, a fin de impedir la proliferación nuclear, Israel puede acumular cientos de ojivas nucleares mientras Irán no puede producir uranio enriquecido al 20%.
Otra noticia sobre el tema, de una conocida y experta agencia informativa británica refiere que: “China no dio señales el miércoles de ceder terreno a las demandas de Estados Unidos de que reduzca sus compras de petróleo iraní y consideró un exceso las sanciones de Washington contra Teherán…”.
Cualquiera se asombraría de la tranquilidad con que Estados Unidos y la civilizada Europa promueven esta campaña con una pasmosa y sistemática práctica terrorista. Baste estas líneas trasmitidas por otra importante agencia europea de noticias: “El asesinato, el miércoles, de un responsable de la planta nuclear de Natanz, en el centro de Irán, cuenta tres precedentes desde enero de 2010.”
El 12 de enero de ese año: “Un físico nuclear internacionalmente reconocido, Masud Alí Mohamadi, profesor en la universidad de Teherán y que trabajaba para los Guardianes de la Revolución, murió en la explosión de una moto bomba delante de su domicilio…”.
“29 de noviembre de 2010: Majid Shahriari, fundador de la Sociedad nuclear de Irán y ‘encargado de uno de los grandes proyectos de la Organización iraní de la energía atómica’ [...] fue muerto en Teherán por la explosión de una bomba magnética fijada a su automóvil.
“El mismo día, otro físico nuclear, Fereydoun Abasi Davani, fue objeto de un atentado en condiciones idénticas cuando estacionaba su coche delante de la universidad Shahid Beheshti en Teherán, donde los dos hombres eran profesores.” -Fue solo herido.
“23 de julio de 2011: El científico Dariush Rezainejad, que trabajaba en proyectos del ministerio de la Defensa, fue muerto a balazos por desconocidos que se desplazaban en una moto en Teherán.”
“11 de enero de 2012: -es decir, el mismo día en que Ahmadinejad viajaba de Nicaragua a Cuba, para dar su conferencia en la Universidad de La Habana- El científico Mostafa Ahmadi Roshan, que trabajaba en la planta de Natanz, de la cual era vice-director para los asuntos comerciales, murió en la explosión de una bomba magnética colocada sobre su automóvil, cerca de la universidad Allameh Tabatabai, al este de Teherán”. Como en años anteriores “Irán acusó nuevamente a Estados Unidos e Israel.”
Se trata de una carnicería selectiva de brillantes científicos iraníes sistemáticamente asesinados. He leído artículos de conocidos simpatizantes de Israel que hablan de crímenes realizados por sus servicios de inteligencia, en cooperación con los de Estados Unidos y la OTAN, como algo normal.
Al mismo tiempo, desde Moscú las agencias informan que “Rusia advirtió hoy que en Siria está madurando un escenario similar al de Libia, pero alertó que está vez el ataque vendrá desde la vecina Turquía.
“El Secretario del Consejo de Seguridad ruso, Nikolai Patrushev, sostuvo que Occidente desea ‘castigar a Damasco no tanto por la represión a la oposición sino por su renuencia a interrumpir su alianza con Teherán’.”
“…en su opinión, en Siria está madurando un escenario como el de Libia, pero en esta oportunidad, las fuerzas de ataque no vendrán de Francia, Gran Bretaña e Italia sino de Turquía’.”
“Incluso, se atrevió a adelantar que ‘es posible que Washington y Ankara están ya definiendo varias opciones de zonas de exclusión de vuelo, donde ejércitos armados de rebeldes sirios podrían ser entrenados y concentrados’.”
Las noticias no solo proceden de Irán y el Oriente Medio, sino también de otros puntos del Asia Central próximos al Oriente Medio. Las mismas nos permiten apreciar la complejidad de los problemas que pueden derivarse de esa peligrosa zona.
Estados Unidos ha sido conducido por su contradictoria y absurda política imperial a problemas serios en países como Pakistán, cuyas fronteras con otro importante Estado, Afganistán, fueron trazadas por los colonialistas sin tomar en cuenta cultura ni etnias.
En este último país, que durante siglos defendió su independencia frente al colonialismo inglés, la producción de drogas se ha multiplicado desde la invasión yanki, y los soldados europeos apoyados por los aviones sin piloto y armamento sofisticado de Estados Unidos cometen bochornosas matanzas que incrementan el odio de la población y alejan las posibilidades de paz. Eso y otras inmundicias también se reflejan en los despachos de las agencias occidentales de noticias.
“WASHINGTON, 12 Enero 2012 - El secretario estadounidense de Defensa, Leon Panetta, calificó este jueves de ‘absolutamente lamentable’ el comportamiento de cuatro hombres presentados como marines norteamericanos orinando sobre cadáveres en Afganistán en un video difundido por internet.
“He visto las imágenes y encuentro el comportamiento (de esos hombres) absolutamente lamentable…”
“‘Este comportamiento es totalmente inapropiado de parte de miembros del ejército estadounidense y no refleja en ningún caso los criterios y los valores que nuestras fuerzas armadas juran respetar’…”
En realidad ni lo afirma ni lo niega. Cualquiera puede quedarse con la duda y posiblemente el mismo Secretario de Defensa.
Pero también resulta extremadamente inhumano, que hombres, mujeres y niños, o un combatiente afgano que lucha contra la ocupación extranjera, sea asesinado por las bombas de los aviones sin piloto. Algo también muy grave: decenas de soldados y oficiales pakistaníes, que cuidaban las fronteras del país, han sido destrozados por esas bombas.
En declaraciones del propio Karzai, Presidente de Afganistán, este expresó que el ultraje a los cadáveres era “’simplemente inhumano’, y pidió al gobierno estadounidense que ‘aplique el castigo más severo a quien sea, que acabe siendo condenado por este crimen’.”
Portavoces de los talibanes declararon que “‘en los diez últimos años se dieron centenares de actos similares que no fueron revelados’…”
Uno incluso siente lástima por aquellos soldados, separados de familiares y amigos, a miles de kilómetros de su propia patria, enviados a luchar en países que ni siquiera tal vez oyeron mencionar como escolares, donde les asignan la tarea de matar o morir para enriquecer a empresas transnacionales, fabricantes de armas y políticos inescrupulosos, que dilapidan cada año los fondos que se necesitan para la alimentación y la educación de los incontables millones de hambrientos y analfabetos en el mundo.
No pocos de esos soldados, víctimas de los traumas sufridos, terminan privándose de la vida.
¿Acaso exagero cuando afirmo que la paz mundial pende de un hilo?
Fidel Castro Ruz
Tomado: CubaDebate.cu
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