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28 nov 2010
Julio Anguita: "Sin la República, no habrá solución a la crisis ni hoy ni mañana"
Julio Anguita González (Málaga, 1941), ex líder de Izquierda Unida (1989-2000) y del Partido Comunista de España (1988-1998), diserta sobre su “desencanto” de la política y sus ganas de cambiarla en torno a los posos de un café en la cervecería Cruz Verde de Córdoba, para luego trasladar la charla unos metros más allá, a su casa, a su estudio poblado de libros y frente a su ordenador. Cae la noche en la ciudad. Son las horas en las que concentra su trabajo, después de su sesión diaria en el gimnasio (hace natación), la compra, la partida de dominó, la siesta. Escribe artículos, participa en debates en televisión y prepara dos libros. Uno sobre IU. Otro sobre la Tercera República, el tema que le ha devuelto a la actualidad. El secretario general del PCE, José Luis Centella, le encargó que dirigiese la ponencia de la Conferencia Republicana. Lo hizo. Y hoy sábado se discutirá su texto en Madrid.
En estos años, Anguita apenas ha cambiado. Físicamente, sigue ágil. Y, como se ve en la segunda parte de esta entrevista, en su mensaje político emerge sin tapujos su teoría de las dos orillas, aquella con la que imprimió la línea de IU en los noventa, en plena debacle del socialismo y que, a la postre, llevaría a la federación a una terrible derrota en 1999 y en 2000 –ya con Francisco Frutos de candidato–, cuando cayó de 21 diputados a sólo ocho. Ahora se encuentra embarcado en su proyecto de República, la única valla que podría parar esta "obra sin sentido de la política actual, con las instituciones deshilachadas" y una sociedad "anómica". Hay que acabar con la "trinidad del capitalismo", insiste unay otra vez: el mercado, la competitividad y el crecimiento sostenido.
Cuando usted y el líder del PCE presentaron el 4 de noviembre en Madrid la Conferencia Republicana, insistían en que ahora hay que hablar de República, “con la que está cayendo”.
Justo con esta crisis, ¿cómo van a entender los ciudadanos que se hable de ella?
"Faltan millones de republicanos que para el saneamiento moral y político de la sociedad"
En un primer impacto, con todos los problemas que hay, sí podría sonar extraño. Pero yo ya en la fiesta del PCE de septiembre de 1996 ya advertía de que la Constitución no se había cumplido. Y según ha pasado el tiempo, la ruptura es más clara. El partido ha visto que había que dar contenido a ese revival republicano: la memoria histórica, la búsqueda de alternativas, el recuerdo de la II República. ¿Por qué? La Transición se ha agotado víctima de sus fracasos, devino en lo que en principio fue, una Restauración borbónica, exactamente igual a cuando Antonio Cánovas, en 1874, propicia la vuelta de Alfonso XII. La Transición no fue más que la Restauración de la monarquía expulsada por segunda vez en España.
Hoy la Constitución suena a cachondeo. Ni los partidos se la creen. Hay que dar respuestas a lo que llamo crisis de civilización, que no es sólo económica y financiera, sino medioambiental, alimentaria, ética, política, total. Y sólo es posible si la ciudadanía participa en política a través de un proyecto que la implica. España necesita a millones de hombres y mujeres republicanos que asuman esa tarea de saneamiento político y moral de la sociedad, que ejerzan de ciudadanos, con derechos y deberes. Ahora, hemos vertebrado el mensaje republicano en dos ideas –la declaración de Derechos Humanos de la ONU y la Carta de la Tierra de 2000– y una pregunta: ¿la economía está dentro de la biosfera o a la inversa? La respuesta republicana es que está dentro de la biosfera y se tiene que supeditar a la defensa de los equilibrios del planeta y al interés general. La economía no puede proyectar una sociedad, no es una ciencia de fines, ha de obedecer los objetivos que le marque el colectivo. Es como cuando a un arquitecto le encargas una casa: él la hace, pero tú le dices por dónde ha de hacerla. Claro que lo que digo va en contra de lo que existe. Obviamente.
¿Es una revolución?
"Hoy la Constitución suena a cachondeo. Ni los partidos se la creen ya"
La palabra revolución no me da miedo. A la gente hay que explicarle que en España hemos hecho muchas revoluciones y no nos hemos dado cuenta: la libertad en la elección de pareja, las bodas homosexuales... Ahora hay que llegar a la madre de todas las revoluciones: la igualdad, y se ha de partir de la igualdad económica. No me interesa una República que no haga que la riqueza esté al alcance de todos y cumpla los derechos humanos. Luego está la cuestión del rey. Se merece críticas durísimas, pero es algo secundario. Si no tenemos en cuenta lo anterior, tendríamos una República coronada, y eso es lo mismo.
Insisto, ¿la República es lo que necesita una España en crisis?
La pregunta es sencilla. Ustedes, compatriotas, ¿creen que esto tiene solución? No, no la tiene en absoluto. Ni hoy, ni mañana, ni pasado. Esto es un proceso de decadencia sin solución. Es un problema de estructura. ¿Y cómo se llega a la República? ¿Podemos llegar a ella desde lo que tenemos, de una forma suave? No, no lo veo. Hablamos de un proceso constituyente...
Pero la Constitución habla de un consenso previo, después la disolución de las Cortes, elecciones, un referéndum...
¿Quién dice que la Constitución tenga que permitir o no? ¡Si para mí es como si no existiera! El proceso ha de fluir de abajo arriba, donde la ciudadanía sea portadora y co-creadora del proyecto, que la gente sepa qué ejes contendrá esa futura Constitución que luego redactarán los diputados: los derechos humanos, la paz, la federalidad, la laicidad... Se trata de crear República. El general Prim decía, con la Revolución de 1868, que no había republicanos en España. Pues bien, éste es el momento de hacer republicanos, de hacerlos para esta concepción de República. Tenemos por delante casi la eternidad.
¿Cómo se construye ese proyecto sin pasar por las instituciones?
Si se hace de abajo arriba, si se crea esa identidad, llegará un momento en el que aumentará el voto en blanco, o se exija un referéndum, o se actúe en los ayuntamientos. Acabará invalidándose la actual legislación.
¿Acaso existe ya esa ebullición?
No, en absoluto. Por eso el PCE pretende ponerlo en marcha. Debe ser desde ya la actividad del partido, y no una más. Porque no descarto que en 15 ó 20 años nos hallásemos con una República conservadora, distinta a ésta...
"Llegará un día en el que crezca el voto en blanco, se exija un referéndum... y la legislación quedará invalidada"
Luego su modelo sí es una República de izquierdas, aunque se nieguen a darle ese adjetivo.
Desde la Revolución Francesa, la cosa está muy clara: la radicalida democrática estuvo del lado de los jacobinos. La etapa thermidoriana [1794-1795] fue más conservadora. Nosotros planteamos una República democrática. Y democracia es igualdad, pleno empleo... ¿Eso es de izquierdas? No, es democracia consecuente. Si se hubiera aplicado íntegra la carta de Derechos Humanos, el mundo habría cambiado. Igual que la Constitución.
¿No excluyen a la derecha?
Es el proyecto que objetivamente conviene a la mayoría, pero esto se resuelve votando. Pero no estoy de acuerdo con una República en la que una minoría la vacíe de contenido. Ésta es una condición sine qua non para nuestro proyecto. Por otro lado, ya la derecha ganó unos comicios en la II República [los de 1933]. Este país ya ha tenido demasiados consensos, y hay aspectos en los que es imposible un consenso. No vamos a repetir los vicios de la Transición.
Quitar al rey, dice, es secundario. Inevitablemente, cuando uno piensa en República, piensa en la caída del monarca. ¿Cómo hacerla? Haría falta un consenso PSOE-PP...
!No vamos por ahí, no entramos en ese camino! El mecanismo previsto en la Constitución no me interesa. Si se plantease llegar a la República por esa vía, sería un suicidio.
"Con un proceso de abajo arriba, el rey cae. Pero el antimonarquismo no es en sí republicano"
¿Cómo hacerlo entonces?
Con un proceso de abajo arriba, el monarca cae. El rey Juan Carlos no es un dechado de perfecciones, aunque la prensa le haya protegido en exceso, culpablemente. No hablo de referéndum. Hablo de un proceso constituyente de la sociedad, totalmente al margen –no digo contra– del aparato del Estado. Pero República no es que en vez de rey haya un presidente. Para mí el concepto República está ligado a un contenido: igualdad social, democracia, ética, libertad, y eso es incompatible con la presencia de un soberano.
El antimonarquismo no es en sí republicano. Y decir que uno es republicano, pero juancarlista, es una estafa intelectual, producto de un miedo vergonzante. Si esto fuese un juego de ajedrez, no empezaría buscando el jaque al rey. Eso vendría después.
Por tanto, ¿no hay modelo fuera en el que fijarse? Francia o Alemania son repúblicas, y ambas sufren crisis.
En Francia hubo una revolución que nunca hubo aquí. Somos un país que nunca ha hecho las transformaciones, porque todos los cambios económicos y sociales los han promocionado las minorías. Se nos han regalado las libertades, no las hemos conquistado. Las dos repúblicas se las tuvieron que ver con los poderes fácticos de la España eterna: capitalismo, oligarquíe e Iglesia. Ambas se vieron presas de una tenaza: la gente quería que se resolvieran de inmediato los problemas sociales que venían de la noche de los tiempos. Ambas eran débiles. Por eso el PCE se basa en las lecciones de la historia y promueve un proceso constituyente, para que la República debe ser querida, asumida y traída por los ciudadanos.
"La República debe ser querida, asumida y traída por los ciudadanos"
¿La influencia del movimiento de la memoria histórica ha sido positiva?
Está abigarrado, atomizado. Está muy bien recordar la II República como referente, pero hay que hablar de una República para el siglo XXI, justo para que la sangre de los que murieron por la República tenga sentido. Ya está bien de nostalgias. Y ahora, discutamos qué República queremos. Yo propongo esta definición de democracia: un convenio permanente entrer seres libres e iguales para convenir permanentemente.
Para que esa sangre de los que murieron tenga sentido, ¿de qué errores de la II República hay que aprender hoy, en 2010?
Muchas cosas. No subestimar al adversario, al Ejército, a la Iglesia, que hoy está en una relación fuera de toda ética política desde 1979, viviendo de los Presupuestos del Estado de forma indecorosa.
No se marca un horizonte temporal, pero en la presentación de la Conferencia apuntaba que el proceso sería difícil y largo.
"Cuando los Pactos de la Moncloa no se cumplieron, debimos haber salido a la calle, a la tensión"
Esto es un proceso en una pizarra, pero yo sé que la historia pega saltos, que cayó Grecia, cayó Irlanda y la situación del euro es muy difícil... No sé qué va a pasar, porque aquí la contestación social no tiene mucho que ver como la vista en Francia. Pero se está llegando a situaciones en la que gente tendrá que responder o hacer como los numantinos, matarse.
¿Hasta cuándo van a aguantar los ciudadanos?
También comentó que no era el tiempo de echar la vista atrás. Pero, ¿fue un error que el PCE, liderado entonces por Santiago Carrillo, aceptase la Corona en 1977?
No me gusta hacer suposiciones sobre situaciones que no viví directamente, porque yo era en aquellos años un dirigente provincial del partido. Pero, evidentemente, nos sorprendió mucho esa decisión de que el PCE aceptara la Corona. Sin embargo, una vez que se rompió la unidad de la izquierda –y no la provocó el PCE–, todos los partidos actuaron con oportunismo, al grito de sálvese quien pueda. El PSOE, cuando le legalizaron, no puso como condición que legalizaran al PCE. Y nosotros también tuvimos que poner como condición que legalizaran a otros partidos que supuestamente estaban a nuestra izquierda.
Puedo entender esa cesión, pero cuando no se cumplieron los Pactos de la Moncloa [de 1977], debimos haber salido a la calle, haber retomado el camino de tensión social. El Ejército, sin Franco y sin una Guerra Civil, no era el problema, como se vio después [el 23-F]. Sé que durante dos meses pudo haber sido el problema, pero los militares habrían acabado cuadrándose ante los banqueros. Nosotros hicimos virtud de la necesidad, pero al final nos convertimos en un monasterio de virtuosos. Nos pasamos.
-Julio Anguita: IU, el PCE y la situación de la izquierda (segunda parte de la entrevista)
Tomado: La República.es
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27 sept 2010
La Huelga General: Una enmienda de totalidad frente al giro antisocial del Gobierno
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| George Grosz |
Ya sabemos lo que vale la palabra del presidente del Gobierno. ¿En qué quedó aquello de la salida social a la crisis? ¿En que quedó el requisito de la concertación social para cualquier reforma laboral? Dijo que no cambiaría. Pero La Moncloa y el poder financiero le han cambiado. Al final, se ha convertido en el cirujano de guardia de los mercados con su ataque a los derechos de los trabajadores y al Estado del bienestar. El que se reclamaba de lo social ha pasado a ser el campeón de las políticas más antisociales. Su reforma es un ataque a los trabajadores y una traición a sí mismo. Con la huelga general del 29-S, Zapatero ha entrado a formar parte del mismo club neoliberal que sus predecesores, González y Aznar.
Con su bandazo y la renuncia a las políticas sociales para salir de la crisis, el Gobierno pierde confianza a raudales y después de romper con la izquierda política rompe con los trabajadores y los sindicatos.
El Gobierno ha sacado adelante la reforma laboral únicamente con el apoyo del Grupo Socialista y la abstención pactada con el centro-derecha nacionalista. El Partido Popular endureció la reforma con sus enmiendas y no la votó en aras de una mayor dureza y del desgaste político del Gobierno.
Contrariamente a lo que ocurrió en la primera legislatura 2004-2008, el Gobierno ha cortado los puentes con la izquierda sindical y política, y se ha entregado con armas y bagajes en manos de la derecha. No olvidemos que el Gobierno elaboró ese paquete de medidas pensando en pactar con la derecha parlamentaria, aunque esta ha demostrado que es insaciable. Tampoco es casual que la CEOE haya puesto en sordina su habitual griterío. Su silencio es la mejor prueba de que el Gobierno le hace el trabajo sucio y ha cedido a sus cantos de sirena.
En el Parlamento, el polo de izquierdas se ha opuesto radicalmente a esa política junto a Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds, Esquerra Republicana, Nafarroa-Bai y Bloque Nacionalista Galego han sido firmes y coherentes en su apoyo a los sindicatos, en la resistencia a los recortes sociales y en la presentación de alternativas económicas, energéticas, industriales, financieras y fiscales. Por su valor simbólico, cabe igualmente destacar el voto del diputado Antonio Gutiérrez, contrario a la reforma, en un claro desmarque del Grupo Socialista al que pertenece como muestra también del malestar creciente de sectores del PSOE con la deriva de su Gobierno.
Los diputados del polo de izquierdas haremos huelga el 29-S, estaremos con los trabajadores en esta gran jornada de movilización.
El Gobierno ha hecho caso omiso a las mociones aprobadas por el Congreso de los Diputados contra la congelación de pensiones, con la única oposición del Grupo Socialista. Tan solo a propuesta de IU se aprobó una prórroga de seis meses de la ayuda de 426 euros mensuales a los parados que agoten el subsidio, aunque posteriormente el Gobierno recortó el alcance de esta medida.
El decretazo contra el déficit, que provocó la huelga de la Función Pública el 8-J, bajó el sueldo a los médicos, enfermeras y auxiliares que cuidan nuestra salud; a los maestros que educan a nuestros hijos; a los trabajadores sociales; a los policías que velan por la seguridad ciudadana, a los empleados que garantizan los servicios públicos, a todos cuantos sostienen el funcionamiento del Estado del bienestar. Pero lo peor es que el PSOE abona el prejuicio frente a lo público como sinónimo de privilegio y despilfarro. El recorte a los funcionario ha sido también el pistoletazo de salida para la congelación de los salario del conjunto de los trabajadores.
La dureza de la reforma laboral, unida al Plan de Ajuste económico, a la privatización de las Cajas de Ahorro, al recorte del salario de los empleados públicos y al ataque a las pensiones, significa quebrar el Diálogo Social asunción por el Gobierno del programa conservador de salida a la crisis y configura la mayor agresión a los derechos de los trabajadores desde el retorno de la democracia, hace ahora 32 años.
La reforma facilita y abarata el despido, incrementa la precariedad y la temporalidad, debilita la negociación colectiva, refuerza el poder arbitrario del empresario, cercena los derechos de los trabajadores y legaliza las agencias privadas de colocación, introduciendo el ánimo de lucro en la intermediación laboral.
Estamos ante una reforma, contraproducente e injusta, que machaca a los de siempre y nada exige a los banqueros, a la gran patronal y a las rentas más altas. Una contrarreforma que anula cualquier expectativa de cambio del modelo de desarrollo precario, especulativo e insostenible que ha provocado la crisis.
La Huelga General será una enmienda de totalidad frente a la política del Gobierno
Los trabajadores van a la huelga de cuerpo entero, y con la cabeza fría. Frente a la presión de los mercados, tienen todo derecho a presionar al Gobierno. Para tumbar la contrarreforma laboral, para que el Gobierno rectifique y vuelva a la mesa de negociación. Para que a los trabajadores en paro que agoten la prestación no les falte protección por desempleo, evitando que se deslicen hacia pobreza y la exclusión social. Para que el Estado no se someta a los mercados. Para que Europa no legitime la limpieza étnica con la expulsión de colectivos como los gitanos.
Frente al intento de desmontar el modelo social y el Estado de bienestar, los sindicatos son más necesarios que nunca. Por eso la derecha mediática y política ataca la huelga y sus convocantes. Por eso el PP arremete contra los delegados sindicales para quebrar su resistencia, recurriendo incluso a campañas difamatorias. La derecha quiere la derrota del Gobierno y además la derrota de la izquierda, doblegando a los sindicatos y con ellos acabando con la esperanza de otra política frente a la crisis. Es la hora de expresar nuestro apoyo al sindicalismo, para que las 5 medidas sean reversibles.
El día después
Nos preguntan por el día después de la huelga. Siempre es fácil predecir lo que va a pasar una vez que ha ocurrido. Podemos vaticinar que el conflicto será largo y tenso. El Gobierno prepara una nueva vuelta de tuerca con la reforma de las pensiones y los Presupuestos Generales del Estado para 2011.
La reforma
La reforma de las pensiones, con la congelación de las actuales y el recorte de las futuras, con la propuesta de prorrogar la edad de jubilación hasta los 67 años y ampliar los períodos de cotización, perjudicará sobre todo a los jóvenes, a las mujeres, a los precarios y a los mayores en paro.
Pero el 29-S comienza el pulso de verdad. La Huelga será un éxito y tendrá rentabilidad social, tarde o temprano, y los trabajadores recogerán su cosecha, como la recogieron en todas las huelgas generales anteriores frenando parte de las medidas y haciendo girar el gasto social . Así ocurrió tras el 14-D, y así sucederá después del 29-S. El Gobierno que cedió ante el poder financiero, también ha cedido ya en parte ante la protesta de los Ayuntamientos, o de las CC.AA con la revisión del plan de Infraestructuras o la flexibilización del crédito.
La resistencia frente a la injusticia y la lucha por el cambio alternativo siempre tienen premio. La apatía y la resignación aceptan la derrota, el silencio de los corderos.
Nuevos horizontes, nuevas políticas
No renunciamos a la exigencia de nuevas políticas. Para distribuir de forma equitativa el esfuerzo solidario que toda la sociedad debería realizar para fomentar el empleo y reforzar los servicios públicos.
Las reformas impuestas por decreto desvían la atención sobre las tareas pendientes: la falta de una política industrial, la mejora de la formación de los trabajadores, la innovación en los procesos productivos, la precariedad del mercado laboral y de las políticas sociales.
El agotamiento del modelo de crecimiento de nuestra economía y la propia crisis económica mundial evidencian la necesidad de nuevas políticas no sólo para mitigar los efectos de la recesión económica, sino para promover la transición hacia un modelo productivo más diversificado, eficiente y sostenible.
Para salir de la crisis, es prioritaria la reconstrucción fiscal que garantice la suficiencia en los ingresos, como es urgente favorecer el acceso al crédito de los ciudadanos, los Ayuntamientos y las pequeñas y medianas empresas, y emprender una reforma energética con mayores cuotas de energías limpias y renovables.
No estamos condenados a escoger entre Guatemala y Guatepeor. Entre la melodía del Gobierno y la más estridente del PP, entre la anorexia a la que nos somete el Gobierno y la hambruna del PP. Existe una salida social a la crisis, que ni siquiera se ha explorado, una salida que reconstruya nuestra fiscalidad, que mantenga la iniciativa pública, que tenga por prioridad el empleo y no el déficit, una iniciativa que cuente con el acuerdo laboral y no con la imposición unilateral.
Pero para ello también la izquierda alternativa debe moverse. Moverse con la Huelga General y moverse también para dar un sentido político a la contestación social en España pero también en el conjunto de Europa. Ante la Enmienda de totalidad que impone la Huelga General es necesario elaborar con toda la izquierda un texto alternativo. Un texto alternativo cuyo corazón social necesitaba también de la aportación de todos los colores de la izquierda (el ecopacifismo, el feminismo, el federalismo).La Huelga General debe ser también un paso en las reconstrucción de la izquierda europea.
Gaspar Llamazares es diputado de Izquierda Unida en las Cortes.
Tomado: Sin Permiso
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9 oct 2009
Intromisión de instituciones y de empresas europeas en el Referendúm Irlandés
El Eurodiputado de IU, denuncia la intromisión de instituciones y de empresas europeas en el Referendúm Irlandés
La Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo ha debatido hoy sobre los resultados del referéndum irlandés sobre el Tratado de Lisboa.
El eurodiputado de Izquierda Unida Willy Meyer realizó una valoración sobre el referéndum celebrado el pasado sábado en Irlanda sobre el Tratado de Lisboa. Aunque esta vez los electores irlandeses se pronunciaron a favor de la ratificación del texto, recordó que en la anterior ocasión el resultado fue negativo y se preguntó si, en caso de que hubiera sido rechazado de nuevo, se habría vuelto a celebrar otra consulta. En este sentido, se cuestionó las "extrañas reglas del juego" de la construcción europea y señaló, como miembro del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica, que su grupo no es "euroescéptico", sino que es "euroexigente", destacando el papel central que debe ocupar en el futuro de la Unión Europea el "respeto por las reglas democráticas y por la ciudadanía".
A propósito de la campaña electoral en Irlanda, Willy Meyer recordó que ha estado financiada por importantes empresas, una clara muestra de qué grupos tienen interés en la ratificación del Tratado. Según sus palabras, en esta "arquitectura europea" se anteponen los intereses de estos grupos a lo que debería ser una "Europa más cohesionada, más igualitaria y más social".
El eurodiputado de Izquierda Unida señaló el rotundo fracaso de la Estrategia de Lisboa, que no sólo no ha alcanzado los objetivos que se había marcado (un crecimiento anual superior al 3% y la creación de 20 millones de puestos de trabajo, entre otros), sino que ha sumido a los países europeos en la peor situación económica desde 1930. En su opinión, el Tratado de Lisboa lejos de reconocer este estrepitoso fracaso, "blinda un modelo económico", a través de los artículos 43 y 49 que consagra el "dumping social" en la Unión Europea y que hace prevalecer la "libertad de servicios y el mercado desregulado sobre la Europa social".
Willy Meyer tuvo la ocasión de interrogar a Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea, sobre si se sentía responsable de este fracaso, cuestión a la que respondió negativamente, señalando la política económica de Estados Unidos como la culpable de la crisis. Asimismo, se preguntó cuándo iba a tener la Unión Europea una política exterior propia que no esté marcada por la agenda estadounidense y que no dependa de la administración que ocupe la Casa Blanca, como ha sucedido en el caso de la construcción del escudo antimisiles en la República Checa y en Polonia; una política europea de desarme, alejada de la militarización que propugna el Tratado de Lisboa.
Además, recordó que los "euroexigentes" no renuncian al sueño que ya enunciaba Víctor Hugo a mediados del siglo XIX de unos "Estados Europeos Federados" y destacó que el proceso de ratificación del Tratado de Lisboa aún no ha terminado.
Tomado de Mundo Obrero
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4 sept 2009
Cayo Lara y su encuentro con el Rey Juan Carlos
Cayo Lara: "Si el rey me hubiera pedido el pin republicano se lo hubiera dado"
El coordinador general de IU confiesa que Juan Carlos comprendió su petición de realizar un referéndum sobre la monarquía.
El coordinador general de IU de Cayo Lara ha hablado sobre su visita a la Zarzuela y su encuentro con el rey. "El jefe del Estado nos invitó para conocernos, para hablar de los problemas de los trabajadores, de la crisis, de la banca, y sobretodo de la actitud del Gobierno que no está tratando bien la crisis y de la actitud del PP", asegura.
Lara, como ya reconoció tras el encuentro con Juan Carlos de Borbón, le transmitió la posibilidad de modificar la Constitución y de realizar un referéndum para que el pueblo elija a su jefe de Estado, "con total normalidad", aclaró. Sobre la posibilidad de que llegue la III República Lara confesó: "él me dijo que comprendía la posición que defendíamos perfectamente pero no le hizo cambiar su concepción monárquica, como él tampoco cambió la mía republicana. Yo quiero que mis hijos puedan elegir a su jefe de Estado".
Lara explicó que no le regaló el pin de la República que portaba pero "que si me lo hubiera pedido se lo hubiera regalado. ¿Sabéis cuanta gente agradece que un pin republicano haya estado en la Zarzuela?". Lara aseguró no estar rompiendo ninguna norma dando a conocer el contenido de la conversación con el rey. "Entra dentro de la normalidad".
Subir los impuestos
Además de hablar de un posible referéndum, también trataron la crisis económica. "Yo le dije que Zapatero no ha acertado con las medidas económicas y que está a favor de la banca, como la actitud del PP de que no se pueden subir los impuestos. Eso es demagogia". Lara cree necesaria una revisión fiscal al alza pero para las rentas más altas.
El coordinar de IU matiza al respecto que "mucha gente se siente clase media cuando no son clase media". Hay que subir el IRPF a la rentas de más de 60.000 euros y eliminar privilegios como la Ley Beckham que tienen una importancia cualitativa más que cuantitativa.
Sobre la ayuda de los 420 euros, cree que "son la gota de agua en el desierto que necesitan las familias para sobrevivir". Desde Izquierda Unida se propone que la gente reciba la prestación pero que trabaje en los ayuntamientos para que no se algo caritativo. "Así el Estado recibiría dinero a las arcas de la seguridad", explica.
Estado federal, republicano y solidario
Otro de los puntos fundamentales en el programa del partido es el concepto de Izquierda Unida sobre las autonomías, el del Estado federal, republicano y solidario. "Así le transmitimos el concepto que tenemos de las autonomías". Lara, cree que si el Estatut no cumple la Constitución, es que "quizás había que cambiarla".
Para Lara, existe un desequilibrio en la ley electoral que perjudica claramente a su partido aunque reconoce que los partidos nacionalistas no están sobrerrepresentados en el Congreso. "Las fuerzas de ámbito federal somos los perjudicados y por el interés de la democracia, por interés general del Estado".
Sobre uno de los temas que está de actualidad, la presencia española en Afganistán, el coordinador de IU se muestra partidario de la retirada de la tropas en la región.
Muy brevemente, Lara culminó su intervención en los Desayunos de la 1 recordando "los culebrones del verano", en referencia al PP. Sobre Dolores De Cospedal y su boda dijo que en su opinión los políticos tienen "adaptar la vida personal a la agenda política y no al revés", por el debate no celebrado en Castilla La Mancha debido a su enlace.
Tomado de Público
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22 abr 2009
Cayo Lara “El Campesino”, la dignidad de la izquierda
Sorprendió gratamente a quienes aún no lo conocían, reafirmó el apoyo de quienes ya teníamos esa suerte, pero sobre todo se erigió ante el gran público como el verdadero líder de la izquierda española. Con un lenguaje directo, honesto y con una increible facilidad para hacerse comprender por la gente y para emocionar, Cayo Lara habló claro contra los poderosos, contra el poder de la Iglesia, a favor de los desfavorecidos, de los parias de la tierra, de los trabajadores y las trabajadoras, de los estudiantes. Alzó la voz contra un sistema injusto y contra una democracia de baja intensidad que hace que el voto de izquierdas valga 10 veces menos que el voto de derechas, nacionalista o socialdemocrata.
“El Campesino”, orgulloso de sus raices y heredero de sí mismo, de sus luchas, de las nuestras, de las de la clase trabajadora, consiguió lo que hacía años que no conseguía un político de la izquierda. Me refiero a esa izquierda orgullosa de ser izquierda y coherente con sus principios transformadores, a esa izquierda que no compadrea con los banqueros y los poderosos. Y lo que consiguió es que miles de personas se estremecieran en sus sillones, que volvieran a creer en la política, que volvieran a creer en la izquierda, aunque solo fuera porque estaban viendo a un político que no tenía nada que ver con el resto. Estaban viendo el rostro de la izquierda, a un tipo corriente que hablaba de igual a igual al estudiante, al autónomo, al asalariado, a la profesora, al ganadero, y lo hacía con el lenguaje de la gente corriente, sin ambajes, sin juegos de palabras, sin malavarismos dialécticos.
Me gustó, me sentí orgulloso de él, y los teléfonos ardían, el suyo sin duda, pero tambien el mío y el de mis padres, y el de mucha gente de IU y el PCE que lo quiere y le admira, sin cultos a la personalidad, sino como un compañero o un camarada más, con quien compartimos lucha, y que ha tenido la oportunidad de decir lo que tantas veces nos censuran en los medios hostiles, y lo que tanto tiempo hemos esperado escuchar, y como quizá no lo habíamos escuchado nunca. Y lo hizo emocionando, con el silencio cómplice y estupefacto de quienes tenía delante o sonreíamos orgullosos en nuestras casas. Y es que, como decía poco después un lector de laRepublica.es, “la dignidad de la izquierda estaba allí de pie, frente a ellos, firme como una roca y clara como el agua”.
J.Parra/ la República
Tomado de Mundo Obrero
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