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28 nov 2010
Julio Anguita: "Sin la República, no habrá solución a la crisis ni hoy ni mañana"
Julio Anguita González (Málaga, 1941), ex líder de Izquierda Unida (1989-2000) y del Partido Comunista de España (1988-1998), diserta sobre su “desencanto” de la política y sus ganas de cambiarla en torno a los posos de un café en la cervecería Cruz Verde de Córdoba, para luego trasladar la charla unos metros más allá, a su casa, a su estudio poblado de libros y frente a su ordenador. Cae la noche en la ciudad. Son las horas en las que concentra su trabajo, después de su sesión diaria en el gimnasio (hace natación), la compra, la partida de dominó, la siesta. Escribe artículos, participa en debates en televisión y prepara dos libros. Uno sobre IU. Otro sobre la Tercera República, el tema que le ha devuelto a la actualidad. El secretario general del PCE, José Luis Centella, le encargó que dirigiese la ponencia de la Conferencia Republicana. Lo hizo. Y hoy sábado se discutirá su texto en Madrid.
En estos años, Anguita apenas ha cambiado. Físicamente, sigue ágil. Y, como se ve en la segunda parte de esta entrevista, en su mensaje político emerge sin tapujos su teoría de las dos orillas, aquella con la que imprimió la línea de IU en los noventa, en plena debacle del socialismo y que, a la postre, llevaría a la federación a una terrible derrota en 1999 y en 2000 –ya con Francisco Frutos de candidato–, cuando cayó de 21 diputados a sólo ocho. Ahora se encuentra embarcado en su proyecto de República, la única valla que podría parar esta "obra sin sentido de la política actual, con las instituciones deshilachadas" y una sociedad "anómica". Hay que acabar con la "trinidad del capitalismo", insiste unay otra vez: el mercado, la competitividad y el crecimiento sostenido.
Cuando usted y el líder del PCE presentaron el 4 de noviembre en Madrid la Conferencia Republicana, insistían en que ahora hay que hablar de República, “con la que está cayendo”.
Justo con esta crisis, ¿cómo van a entender los ciudadanos que se hable de ella?
"Faltan millones de republicanos que para el saneamiento moral y político de la sociedad"
En un primer impacto, con todos los problemas que hay, sí podría sonar extraño. Pero yo ya en la fiesta del PCE de septiembre de 1996 ya advertía de que la Constitución no se había cumplido. Y según ha pasado el tiempo, la ruptura es más clara. El partido ha visto que había que dar contenido a ese revival republicano: la memoria histórica, la búsqueda de alternativas, el recuerdo de la II República. ¿Por qué? La Transición se ha agotado víctima de sus fracasos, devino en lo que en principio fue, una Restauración borbónica, exactamente igual a cuando Antonio Cánovas, en 1874, propicia la vuelta de Alfonso XII. La Transición no fue más que la Restauración de la monarquía expulsada por segunda vez en España.
Hoy la Constitución suena a cachondeo. Ni los partidos se la creen. Hay que dar respuestas a lo que llamo crisis de civilización, que no es sólo económica y financiera, sino medioambiental, alimentaria, ética, política, total. Y sólo es posible si la ciudadanía participa en política a través de un proyecto que la implica. España necesita a millones de hombres y mujeres republicanos que asuman esa tarea de saneamiento político y moral de la sociedad, que ejerzan de ciudadanos, con derechos y deberes. Ahora, hemos vertebrado el mensaje republicano en dos ideas –la declaración de Derechos Humanos de la ONU y la Carta de la Tierra de 2000– y una pregunta: ¿la economía está dentro de la biosfera o a la inversa? La respuesta republicana es que está dentro de la biosfera y se tiene que supeditar a la defensa de los equilibrios del planeta y al interés general. La economía no puede proyectar una sociedad, no es una ciencia de fines, ha de obedecer los objetivos que le marque el colectivo. Es como cuando a un arquitecto le encargas una casa: él la hace, pero tú le dices por dónde ha de hacerla. Claro que lo que digo va en contra de lo que existe. Obviamente.
¿Es una revolución?
"Hoy la Constitución suena a cachondeo. Ni los partidos se la creen ya"
La palabra revolución no me da miedo. A la gente hay que explicarle que en España hemos hecho muchas revoluciones y no nos hemos dado cuenta: la libertad en la elección de pareja, las bodas homosexuales... Ahora hay que llegar a la madre de todas las revoluciones: la igualdad, y se ha de partir de la igualdad económica. No me interesa una República que no haga que la riqueza esté al alcance de todos y cumpla los derechos humanos. Luego está la cuestión del rey. Se merece críticas durísimas, pero es algo secundario. Si no tenemos en cuenta lo anterior, tendríamos una República coronada, y eso es lo mismo.
Insisto, ¿la República es lo que necesita una España en crisis?
La pregunta es sencilla. Ustedes, compatriotas, ¿creen que esto tiene solución? No, no la tiene en absoluto. Ni hoy, ni mañana, ni pasado. Esto es un proceso de decadencia sin solución. Es un problema de estructura. ¿Y cómo se llega a la República? ¿Podemos llegar a ella desde lo que tenemos, de una forma suave? No, no lo veo. Hablamos de un proceso constituyente...
Pero la Constitución habla de un consenso previo, después la disolución de las Cortes, elecciones, un referéndum...
¿Quién dice que la Constitución tenga que permitir o no? ¡Si para mí es como si no existiera! El proceso ha de fluir de abajo arriba, donde la ciudadanía sea portadora y co-creadora del proyecto, que la gente sepa qué ejes contendrá esa futura Constitución que luego redactarán los diputados: los derechos humanos, la paz, la federalidad, la laicidad... Se trata de crear República. El general Prim decía, con la Revolución de 1868, que no había republicanos en España. Pues bien, éste es el momento de hacer republicanos, de hacerlos para esta concepción de República. Tenemos por delante casi la eternidad.
¿Cómo se construye ese proyecto sin pasar por las instituciones?
Si se hace de abajo arriba, si se crea esa identidad, llegará un momento en el que aumentará el voto en blanco, o se exija un referéndum, o se actúe en los ayuntamientos. Acabará invalidándose la actual legislación.
¿Acaso existe ya esa ebullición?
No, en absoluto. Por eso el PCE pretende ponerlo en marcha. Debe ser desde ya la actividad del partido, y no una más. Porque no descarto que en 15 ó 20 años nos hallásemos con una República conservadora, distinta a ésta...
"Llegará un día en el que crezca el voto en blanco, se exija un referéndum... y la legislación quedará invalidada"
Luego su modelo sí es una República de izquierdas, aunque se nieguen a darle ese adjetivo.
Desde la Revolución Francesa, la cosa está muy clara: la radicalida democrática estuvo del lado de los jacobinos. La etapa thermidoriana [1794-1795] fue más conservadora. Nosotros planteamos una República democrática. Y democracia es igualdad, pleno empleo... ¿Eso es de izquierdas? No, es democracia consecuente. Si se hubiera aplicado íntegra la carta de Derechos Humanos, el mundo habría cambiado. Igual que la Constitución.
¿No excluyen a la derecha?
Es el proyecto que objetivamente conviene a la mayoría, pero esto se resuelve votando. Pero no estoy de acuerdo con una República en la que una minoría la vacíe de contenido. Ésta es una condición sine qua non para nuestro proyecto. Por otro lado, ya la derecha ganó unos comicios en la II República [los de 1933]. Este país ya ha tenido demasiados consensos, y hay aspectos en los que es imposible un consenso. No vamos a repetir los vicios de la Transición.
Quitar al rey, dice, es secundario. Inevitablemente, cuando uno piensa en República, piensa en la caída del monarca. ¿Cómo hacerla? Haría falta un consenso PSOE-PP...
!No vamos por ahí, no entramos en ese camino! El mecanismo previsto en la Constitución no me interesa. Si se plantease llegar a la República por esa vía, sería un suicidio.
"Con un proceso de abajo arriba, el rey cae. Pero el antimonarquismo no es en sí republicano"
¿Cómo hacerlo entonces?
Con un proceso de abajo arriba, el monarca cae. El rey Juan Carlos no es un dechado de perfecciones, aunque la prensa le haya protegido en exceso, culpablemente. No hablo de referéndum. Hablo de un proceso constituyente de la sociedad, totalmente al margen –no digo contra– del aparato del Estado. Pero República no es que en vez de rey haya un presidente. Para mí el concepto República está ligado a un contenido: igualdad social, democracia, ética, libertad, y eso es incompatible con la presencia de un soberano.
El antimonarquismo no es en sí republicano. Y decir que uno es republicano, pero juancarlista, es una estafa intelectual, producto de un miedo vergonzante. Si esto fuese un juego de ajedrez, no empezaría buscando el jaque al rey. Eso vendría después.
Por tanto, ¿no hay modelo fuera en el que fijarse? Francia o Alemania son repúblicas, y ambas sufren crisis.
En Francia hubo una revolución que nunca hubo aquí. Somos un país que nunca ha hecho las transformaciones, porque todos los cambios económicos y sociales los han promocionado las minorías. Se nos han regalado las libertades, no las hemos conquistado. Las dos repúblicas se las tuvieron que ver con los poderes fácticos de la España eterna: capitalismo, oligarquíe e Iglesia. Ambas se vieron presas de una tenaza: la gente quería que se resolvieran de inmediato los problemas sociales que venían de la noche de los tiempos. Ambas eran débiles. Por eso el PCE se basa en las lecciones de la historia y promueve un proceso constituyente, para que la República debe ser querida, asumida y traída por los ciudadanos.
"La República debe ser querida, asumida y traída por los ciudadanos"
¿La influencia del movimiento de la memoria histórica ha sido positiva?
Está abigarrado, atomizado. Está muy bien recordar la II República como referente, pero hay que hablar de una República para el siglo XXI, justo para que la sangre de los que murieron por la República tenga sentido. Ya está bien de nostalgias. Y ahora, discutamos qué República queremos. Yo propongo esta definición de democracia: un convenio permanente entrer seres libres e iguales para convenir permanentemente.
Para que esa sangre de los que murieron tenga sentido, ¿de qué errores de la II República hay que aprender hoy, en 2010?
Muchas cosas. No subestimar al adversario, al Ejército, a la Iglesia, que hoy está en una relación fuera de toda ética política desde 1979, viviendo de los Presupuestos del Estado de forma indecorosa.
No se marca un horizonte temporal, pero en la presentación de la Conferencia apuntaba que el proceso sería difícil y largo.
"Cuando los Pactos de la Moncloa no se cumplieron, debimos haber salido a la calle, a la tensión"
Esto es un proceso en una pizarra, pero yo sé que la historia pega saltos, que cayó Grecia, cayó Irlanda y la situación del euro es muy difícil... No sé qué va a pasar, porque aquí la contestación social no tiene mucho que ver como la vista en Francia. Pero se está llegando a situaciones en la que gente tendrá que responder o hacer como los numantinos, matarse.
¿Hasta cuándo van a aguantar los ciudadanos?
También comentó que no era el tiempo de echar la vista atrás. Pero, ¿fue un error que el PCE, liderado entonces por Santiago Carrillo, aceptase la Corona en 1977?
No me gusta hacer suposiciones sobre situaciones que no viví directamente, porque yo era en aquellos años un dirigente provincial del partido. Pero, evidentemente, nos sorprendió mucho esa decisión de que el PCE aceptara la Corona. Sin embargo, una vez que se rompió la unidad de la izquierda –y no la provocó el PCE–, todos los partidos actuaron con oportunismo, al grito de sálvese quien pueda. El PSOE, cuando le legalizaron, no puso como condición que legalizaran al PCE. Y nosotros también tuvimos que poner como condición que legalizaran a otros partidos que supuestamente estaban a nuestra izquierda.
Puedo entender esa cesión, pero cuando no se cumplieron los Pactos de la Moncloa [de 1977], debimos haber salido a la calle, haber retomado el camino de tensión social. El Ejército, sin Franco y sin una Guerra Civil, no era el problema, como se vio después [el 23-F]. Sé que durante dos meses pudo haber sido el problema, pero los militares habrían acabado cuadrándose ante los banqueros. Nosotros hicimos virtud de la necesidad, pero al final nos convertimos en un monasterio de virtuosos. Nos pasamos.
-Julio Anguita: IU, el PCE y la situación de la izquierda (segunda parte de la entrevista)
Tomado: La República.es
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29 oct 2010
En memoria del camarada Marcelino Camacho
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| Imagén: Partido Comunista de España |
Hoy es un día triste para las trabajadoras y los trabajadores. Hoy, las banderas rojas de lucha están a media asta en señal de duelo en todo el Planeta. Hoy, Marcelino Camacho, nuestro Marcelino, nos das el relevo en la lucha y lo haces dejándonos tu ejemplo.
Tu comportamiento, tu coherencia, tu capacidad de impulsar una lucha que se fortalecía en tus principios, en tus ideales comunistas y en tu confianza en la capacidad de la clase obrera te han convertido en un referente para todas las luchas de los oprimidos y oprimidas.
La confianza que transmitías, tu seguridad sin dobleces y tu práctica fueron tu mejor arma, tu coherencia, tu mejor garantía. No proponías nada que no estuvieras dispuesto a encabezar, eras un hombre de lucha que no de guerra.
Marcelino, tu militancia comunista dio sentido a todas tus luchas, a un Marcelino convencido de la importancia y la necesidad de la unidad de la clase trabajadora para alcanzar sus objetivos, para hacer frente a las agresiones del capital, unidad que no podía ser forzada sino construida tajo a tajo y que se configuró como la más contundente arma que los trabajadores podían tener para defender su causa.
Así, colaboraste a construir un Movimiento Obrero que, naciendo en la clandestinidad y sufriendo la más dura represión, supo aprovechar los resquicios que dejaba la dictadura para trabajar a la luz del día, para ir construyendo una organización de nuevo tipo, sociopolítica, asamblearia, participativa, tremendamente plural y radicalmente independiente. Un Movimiento Obrero que supo combinar la reivindicación concreta del convenio colectivo de turno, con la exigencia de mejoras laborales y sociales más concretas, con la reivindicación más global de las libertades políticas y sindicales frente a la dictadura franquista en el horizonte del avance hacia una sociedad socialista de hombres y mujeres libres e iguales.
La trayectoria humana, la coherencia, la honestidad, la humanidad que nos transmitías, Marcelino, te hizo ganarte la confianza y la credibilidad ante tus compañeros y compañeras y, sobre todo, tu capacidad de transformar esta confianza en fuerza organizada, en sentido de lo colectivo, en propuestas firmes, sencillas y accesibles a la vez te han convertido en uno de esos pocos seres humanos imprescindibles que nos hacen sentirnos orgullosos de haber compartido contigo militancia y lucha.
Permíteme Josefina, que en un día como hoy, desde la tristeza que a todos nos emociona, trate de hacerte llegar, de hacerte sentir, el cariño, la ternura de miles mujeres que, en la dura y difícil noche del franquismo, se vieron reflejadas en tí, se sintieron consoladas por tí. El cariño de todos y todas los que recibían tu ayuda. Ajustando vuestro presupuesto nunca dejaste que ninguna familia, ningún compañero o compañera que salía de la cárcel no sintiera vuestra solidaridad, vuestro apoyo. Por eso, Josefina, te decía el otro día que te podrán haber arrebatado muchas cosas materiales pero nunca te podrán quitar el cariño de todo un pueblo, el cariño de todos y de todas los que hoy acompañamos tu dolor y lo sentimos como nuestro. Josefina, hoy tenemos que ser fuertes, porque la lucha continúa y tú tienes que seguir con nosotros, con tu Partido, con tu Sindicato, como una más en esta lucha.
Lucha en la que Marcelino ha representado la dignidad colectiva de una clase, de un pueblo, porque tú sabes mejor que nadie cómo Marcelino, que era tremendamente sencillo en su vida diaria, se crecía, cómo se volvía firme, orgulloso, cuando se trataba de defender a su clase, a los suyos, porque cuando Marcelino repetía que no podían ni domarnos, ni doblegarnos, ni domesticarnos, todos sabían, y la patronal mejor que nadie, que no era una frase hecha, sino que era el sentido último de la lucha del Movimiento Obrero, la lucha de los que no se dejan ni domesticar, ni doblegar.
Hoy, nuestro mejor homenaje es decirle a Marcelino, asegurarle a Josefina, que las banderas rojas que tantas veces ellos han levantado, por las que tanto han luchado, son levantadas hoy por brazos jóvenes de sindicalistas, de comunistas que no van a dejar ni domesticarse, ni doblegarse.
Marcelino, tus camaradas no te olvidarán, y no te quepa la menor duda de que con todas las dificultades tu Partido Comunista de España no dejará la lucha hasta la victoria final.
José Luis Centella Gómez, Secretario General del Partido Comunista de España
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27 sept 2010
La Huelga General: Una enmienda de totalidad frente al giro antisocial del Gobierno
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| George Grosz |
Ya sabemos lo que vale la palabra del presidente del Gobierno. ¿En qué quedó aquello de la salida social a la crisis? ¿En que quedó el requisito de la concertación social para cualquier reforma laboral? Dijo que no cambiaría. Pero La Moncloa y el poder financiero le han cambiado. Al final, se ha convertido en el cirujano de guardia de los mercados con su ataque a los derechos de los trabajadores y al Estado del bienestar. El que se reclamaba de lo social ha pasado a ser el campeón de las políticas más antisociales. Su reforma es un ataque a los trabajadores y una traición a sí mismo. Con la huelga general del 29-S, Zapatero ha entrado a formar parte del mismo club neoliberal que sus predecesores, González y Aznar.
Con su bandazo y la renuncia a las políticas sociales para salir de la crisis, el Gobierno pierde confianza a raudales y después de romper con la izquierda política rompe con los trabajadores y los sindicatos.
El Gobierno ha sacado adelante la reforma laboral únicamente con el apoyo del Grupo Socialista y la abstención pactada con el centro-derecha nacionalista. El Partido Popular endureció la reforma con sus enmiendas y no la votó en aras de una mayor dureza y del desgaste político del Gobierno.
Contrariamente a lo que ocurrió en la primera legislatura 2004-2008, el Gobierno ha cortado los puentes con la izquierda sindical y política, y se ha entregado con armas y bagajes en manos de la derecha. No olvidemos que el Gobierno elaboró ese paquete de medidas pensando en pactar con la derecha parlamentaria, aunque esta ha demostrado que es insaciable. Tampoco es casual que la CEOE haya puesto en sordina su habitual griterío. Su silencio es la mejor prueba de que el Gobierno le hace el trabajo sucio y ha cedido a sus cantos de sirena.
En el Parlamento, el polo de izquierdas se ha opuesto radicalmente a esa política junto a Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds, Esquerra Republicana, Nafarroa-Bai y Bloque Nacionalista Galego han sido firmes y coherentes en su apoyo a los sindicatos, en la resistencia a los recortes sociales y en la presentación de alternativas económicas, energéticas, industriales, financieras y fiscales. Por su valor simbólico, cabe igualmente destacar el voto del diputado Antonio Gutiérrez, contrario a la reforma, en un claro desmarque del Grupo Socialista al que pertenece como muestra también del malestar creciente de sectores del PSOE con la deriva de su Gobierno.
Los diputados del polo de izquierdas haremos huelga el 29-S, estaremos con los trabajadores en esta gran jornada de movilización.
El Gobierno ha hecho caso omiso a las mociones aprobadas por el Congreso de los Diputados contra la congelación de pensiones, con la única oposición del Grupo Socialista. Tan solo a propuesta de IU se aprobó una prórroga de seis meses de la ayuda de 426 euros mensuales a los parados que agoten el subsidio, aunque posteriormente el Gobierno recortó el alcance de esta medida.
El decretazo contra el déficit, que provocó la huelga de la Función Pública el 8-J, bajó el sueldo a los médicos, enfermeras y auxiliares que cuidan nuestra salud; a los maestros que educan a nuestros hijos; a los trabajadores sociales; a los policías que velan por la seguridad ciudadana, a los empleados que garantizan los servicios públicos, a todos cuantos sostienen el funcionamiento del Estado del bienestar. Pero lo peor es que el PSOE abona el prejuicio frente a lo público como sinónimo de privilegio y despilfarro. El recorte a los funcionario ha sido también el pistoletazo de salida para la congelación de los salario del conjunto de los trabajadores.
La dureza de la reforma laboral, unida al Plan de Ajuste económico, a la privatización de las Cajas de Ahorro, al recorte del salario de los empleados públicos y al ataque a las pensiones, significa quebrar el Diálogo Social asunción por el Gobierno del programa conservador de salida a la crisis y configura la mayor agresión a los derechos de los trabajadores desde el retorno de la democracia, hace ahora 32 años.
La reforma facilita y abarata el despido, incrementa la precariedad y la temporalidad, debilita la negociación colectiva, refuerza el poder arbitrario del empresario, cercena los derechos de los trabajadores y legaliza las agencias privadas de colocación, introduciendo el ánimo de lucro en la intermediación laboral.
Estamos ante una reforma, contraproducente e injusta, que machaca a los de siempre y nada exige a los banqueros, a la gran patronal y a las rentas más altas. Una contrarreforma que anula cualquier expectativa de cambio del modelo de desarrollo precario, especulativo e insostenible que ha provocado la crisis.
La Huelga General será una enmienda de totalidad frente a la política del Gobierno
Los trabajadores van a la huelga de cuerpo entero, y con la cabeza fría. Frente a la presión de los mercados, tienen todo derecho a presionar al Gobierno. Para tumbar la contrarreforma laboral, para que el Gobierno rectifique y vuelva a la mesa de negociación. Para que a los trabajadores en paro que agoten la prestación no les falte protección por desempleo, evitando que se deslicen hacia pobreza y la exclusión social. Para que el Estado no se someta a los mercados. Para que Europa no legitime la limpieza étnica con la expulsión de colectivos como los gitanos.
Frente al intento de desmontar el modelo social y el Estado de bienestar, los sindicatos son más necesarios que nunca. Por eso la derecha mediática y política ataca la huelga y sus convocantes. Por eso el PP arremete contra los delegados sindicales para quebrar su resistencia, recurriendo incluso a campañas difamatorias. La derecha quiere la derrota del Gobierno y además la derrota de la izquierda, doblegando a los sindicatos y con ellos acabando con la esperanza de otra política frente a la crisis. Es la hora de expresar nuestro apoyo al sindicalismo, para que las 5 medidas sean reversibles.
El día después
Nos preguntan por el día después de la huelga. Siempre es fácil predecir lo que va a pasar una vez que ha ocurrido. Podemos vaticinar que el conflicto será largo y tenso. El Gobierno prepara una nueva vuelta de tuerca con la reforma de las pensiones y los Presupuestos Generales del Estado para 2011.
La reforma
La reforma de las pensiones, con la congelación de las actuales y el recorte de las futuras, con la propuesta de prorrogar la edad de jubilación hasta los 67 años y ampliar los períodos de cotización, perjudicará sobre todo a los jóvenes, a las mujeres, a los precarios y a los mayores en paro.
Pero el 29-S comienza el pulso de verdad. La Huelga será un éxito y tendrá rentabilidad social, tarde o temprano, y los trabajadores recogerán su cosecha, como la recogieron en todas las huelgas generales anteriores frenando parte de las medidas y haciendo girar el gasto social . Así ocurrió tras el 14-D, y así sucederá después del 29-S. El Gobierno que cedió ante el poder financiero, también ha cedido ya en parte ante la protesta de los Ayuntamientos, o de las CC.AA con la revisión del plan de Infraestructuras o la flexibilización del crédito.
La resistencia frente a la injusticia y la lucha por el cambio alternativo siempre tienen premio. La apatía y la resignación aceptan la derrota, el silencio de los corderos.
Nuevos horizontes, nuevas políticas
No renunciamos a la exigencia de nuevas políticas. Para distribuir de forma equitativa el esfuerzo solidario que toda la sociedad debería realizar para fomentar el empleo y reforzar los servicios públicos.
Las reformas impuestas por decreto desvían la atención sobre las tareas pendientes: la falta de una política industrial, la mejora de la formación de los trabajadores, la innovación en los procesos productivos, la precariedad del mercado laboral y de las políticas sociales.
El agotamiento del modelo de crecimiento de nuestra economía y la propia crisis económica mundial evidencian la necesidad de nuevas políticas no sólo para mitigar los efectos de la recesión económica, sino para promover la transición hacia un modelo productivo más diversificado, eficiente y sostenible.
Para salir de la crisis, es prioritaria la reconstrucción fiscal que garantice la suficiencia en los ingresos, como es urgente favorecer el acceso al crédito de los ciudadanos, los Ayuntamientos y las pequeñas y medianas empresas, y emprender una reforma energética con mayores cuotas de energías limpias y renovables.
No estamos condenados a escoger entre Guatemala y Guatepeor. Entre la melodía del Gobierno y la más estridente del PP, entre la anorexia a la que nos somete el Gobierno y la hambruna del PP. Existe una salida social a la crisis, que ni siquiera se ha explorado, una salida que reconstruya nuestra fiscalidad, que mantenga la iniciativa pública, que tenga por prioridad el empleo y no el déficit, una iniciativa que cuente con el acuerdo laboral y no con la imposición unilateral.
Pero para ello también la izquierda alternativa debe moverse. Moverse con la Huelga General y moverse también para dar un sentido político a la contestación social en España pero también en el conjunto de Europa. Ante la Enmienda de totalidad que impone la Huelga General es necesario elaborar con toda la izquierda un texto alternativo. Un texto alternativo cuyo corazón social necesitaba también de la aportación de todos los colores de la izquierda (el ecopacifismo, el feminismo, el federalismo).La Huelga General debe ser también un paso en las reconstrucción de la izquierda europea.
Gaspar Llamazares es diputado de Izquierda Unida en las Cortes.
Tomado: Sin Permiso
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13 nov 2009
Reivindicando la figura de Pasionaria
Los comunistas nos reunimos en torno a la tumba de «Pasionaria» para decirle que estamos todos dispuestos a defender la dignidad democrática y combatir el revisionismo histórico.
En un acto emotivo, de recuerdo y a la vez como mecanismo de fortaleza para afianzar nuestras ideas, un amplio grupo de comunistas acudió a la cita de hoy con «Pasionaria» en el vigésimo aniversario de su fallecimiento.
Abrió el acto Javier Moreno, del Foro por la memoria, recordando que la memoria es un hecho reivindicativo. Hemos venido a decirle a Dolores que estamos aquí con ella, pero que nos falta mucho por hacer, que sigue habiendo muchas tumbas anónimas, que nos mantenemos en lucha porque las condenas del franquismo sean declaradas ilegales, que suenan hoy tambores de anticomunismo que debemos combatir, pero que estamos aquí dispuestos por dignidad democrática y peleando contra el revisionismo histórico.
Maite Mola, emocionada, leyó el llamamiento pronunciado por Dolores Ibárrruri el 19 de julio de 1936 y que figura en todas las hemerotecas con el nombre de «No pasarán». Sobre dicho discurso ha realizado una actualización para centrarlo en este momento de hoy, sin que por ello haya perdido su vigencia, porque el capitalismo no pasará si todos unidos avanzamos hacial el socialismo y el comunismo.
Tras ellas dos jóvenes madrileñas, Noemí y Carmen, se encargaron de leer el texto con el que Dolores abrió el XI Congreso del PCE en 1983 camino de la unidad, así como el poema que Miguel Hernández dedicó a «Pasionaria».
Por su parte José Luis Centella se mostró orgulloso de que su primer acto oficial como Secretario General del PCE haya sido precisamente éste. Se preguntó de qué tenía que pedir perdón Dolores, tal vez por dedicar su vida a las trabajadoras y los trabajadores, por su entrega en la lucha por la libertad, por ser antifascista o por ser comunista. Son los que masacraron a la sociedad española durante la dictadura, los que se han enriquecido con el franquismo, quienes tienen que pedirle a ella perdón. No hay ningún motivo por el que los comunistas debamos avergonzarnos.
Centella expresó el sentido entrañable e importante de este acto, con el que reivindicar la memoria de Dolores y también la de los y las camaradas que han dado la vida por el Partido. «Pasionaria» nos enseñó coherencia, nos llevó a la calle donde ella estaba siempre, con el pueblo, se mostró tierna para dar cariño a los que sufren sin perder su sobriedad.
La sentimos cerca de nosotros, viva, como parte de la historia de la democracia de este país, porque no van a conseguir que las víctimas seamos consideradas como los verdugos, ni a dejar que los verdugos se conviertan en las víctimas.
Tras el XVIII Congreso nos han tomado en serio porque nuestra ideas son fuertes y con futuro, porque somos el PCE vivo que puede construir el socialismo, mirando hacia la revolución y pensando en la defensa de los trabajadores, implicado en la lucha social como el Partido que Dolores y Pepe Díaz hicieron, en la guerra y durante la dictadura. Ésos son el esplendor, fuerza, orgullo y dignidad a recuperar.
Centella habló de auto crítica sobre los errores cometidos. Pidió que no nos avergoncemos ni nos dejemos intimidar desde la prensa, como han intentado con la camarada Esther López Barceló. Avisó que el año que viene, con el 90 aniversario del Partido volveremos aquí, más fuertes, por el año de lucha y trabajo a nuestras espaldas, porque este capitalismo no trae soluciones bajo el brazo. Sólo el socialismo y el comunismo ofrecen compromiso de futuro, de lucha y de trabajo.
Cerró el acto el Secretario General del Partido Comunista de Madrid, Juan Ramón Sanz, pidiendo simplemente que cantásemos «La Internacional» y que la recuperemos en todos y cada uno de los actos.
Tomado de Partido Comunista de España
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22 abr 2009
Cayo Lara “El Campesino”, la dignidad de la izquierda
Sorprendió gratamente a quienes aún no lo conocían, reafirmó el apoyo de quienes ya teníamos esa suerte, pero sobre todo se erigió ante el gran público como el verdadero líder de la izquierda española. Con un lenguaje directo, honesto y con una increible facilidad para hacerse comprender por la gente y para emocionar, Cayo Lara habló claro contra los poderosos, contra el poder de la Iglesia, a favor de los desfavorecidos, de los parias de la tierra, de los trabajadores y las trabajadoras, de los estudiantes. Alzó la voz contra un sistema injusto y contra una democracia de baja intensidad que hace que el voto de izquierdas valga 10 veces menos que el voto de derechas, nacionalista o socialdemocrata.
“El Campesino”, orgulloso de sus raices y heredero de sí mismo, de sus luchas, de las nuestras, de las de la clase trabajadora, consiguió lo que hacía años que no conseguía un político de la izquierda. Me refiero a esa izquierda orgullosa de ser izquierda y coherente con sus principios transformadores, a esa izquierda que no compadrea con los banqueros y los poderosos. Y lo que consiguió es que miles de personas se estremecieran en sus sillones, que volvieran a creer en la política, que volvieran a creer en la izquierda, aunque solo fuera porque estaban viendo a un político que no tenía nada que ver con el resto. Estaban viendo el rostro de la izquierda, a un tipo corriente que hablaba de igual a igual al estudiante, al autónomo, al asalariado, a la profesora, al ganadero, y lo hacía con el lenguaje de la gente corriente, sin ambajes, sin juegos de palabras, sin malavarismos dialécticos.
Me gustó, me sentí orgulloso de él, y los teléfonos ardían, el suyo sin duda, pero tambien el mío y el de mis padres, y el de mucha gente de IU y el PCE que lo quiere y le admira, sin cultos a la personalidad, sino como un compañero o un camarada más, con quien compartimos lucha, y que ha tenido la oportunidad de decir lo que tantas veces nos censuran en los medios hostiles, y lo que tanto tiempo hemos esperado escuchar, y como quizá no lo habíamos escuchado nunca. Y lo hizo emocionando, con el silencio cómplice y estupefacto de quienes tenía delante o sonreíamos orgullosos en nuestras casas. Y es que, como decía poco después un lector de laRepublica.es, “la dignidad de la izquierda estaba allí de pie, frente a ellos, firme como una roca y clara como el agua”.
J.Parra/ la República
Tomado de Mundo Obrero
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