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31 oct 2010

Purga social europea




Tratado de Lisboa: Corset Neoliberal


¿Cuántas veces nos han dicho los defensores del Tratado de Lisboa, con altanería y suficiencia, que el texto era tan sagrado que era intocable ? ¡Intocable ! Evidentemente, si se trata de incluir el mínimo progreso social y democrático. Ahora, he aquí que de pronto el Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno emprende un proceso para modificar el tratado, para que sea todavía más un instrumento para aplicar sacrificios multiplicados por diez a los pueblos.

Decide perpetuar los fondos llamados de "estabilidad financiera" y, decisión gravísima, ponerlos bajo la tutela del FMI. Estos fondos se utilizaban hasta el momento sólo para poner el dinero público sobre la mesa – 440 mil millones de euros por ahora - para permitir a los Estados, saqueados por los recortes de impuestos sobre el capital y las tasas de intereses bancarios usurarios, pagar a los bancos que las practican, sin dejar de bajar los impuestos a los ricos y practicando verdaderas purgas sociales a los demás. A las medidas en curso, como el desmantelamiento de los sistemas de pensiones, el bloqueo o la reducción de la remuneración del trabajo, el aumento de los impuestos indirectos, la reducción de empleo en el sector público, las privatizaciones en todos los países europeos, se va a añadir la violencia de nuevos planes de gran austeridad.


La modificación del Tratado de Lisboa, a iniciativa de la Sra. Merkel y el Sr. Sarkozy está diseñada para permitir a la Comisión en Bruselas y el Consejo Europeo constituirse en la policía de la puesta en marcha de programas de empobrecimiento de los pueblos y en tribunal de aplicación de los castigos. Éstos tomarán la forma de recortes en los presupuestos nacionales y en la suspensión del derecho a voto en el Consejo Europeo a los Estados considerados culpables. El texto aprobado prevé explícitamente que los países que emprendan planes de desmantelamiento de los sistemas de pensiones serán recompensados. Esto no es más que un golpe de Estado en frío de las instituciones de la UE no elegidas al servicio de la dictadura de las finanzas.´

Los hechos de la Comisión Europea de estas las últimas horas son muy significativos. Pide al gobierno francés ampliar el escudo fiscal a los residentes extranjeros. ¡Todo un símbolo ! Proyecta la creación de un fondo de pensiones europeo para las pensiones por capitalización. Esto clarifica todavía más la ley Sarkozyista contra las pensiones. La Comisión quiere reducir el presupuesto de la Unión Europea. Estos son los símbolos puros y duros de la Europa antisocial y autoritaria. El rechazo del Tratado Europeo de 2005, es hoy más que ayer, el rechazo a la Europa del capital contra el trabajo, que se expresa en el gran movimiento social en Francia. Movimiento que no está aislado. También se está desarrollando en España, Portugal, Italia, Grecia, Rumania, tras la manifestación europea del 29 de septiembre en Bruselas.


 
Esta solidaridad de los pueblos contra la Europa autoritaria, antisocial, debería crecer. Arraigar en cada país contra esta guerra social, los movimientos sociales reclaman un cambio radical en los Tratados de la UE. Puesto que el propio Consejo Europeo declara que se puede cambiar ahora el de Lisboa, aprovechemos la oportunidad para una Europa social, unida, democrática y ecológica.

Pueblos de todos los países europeos unámonos. Juntos, doblegaremos a la pequeña camarilla de las instituciones europeas que está al servicio exclusivo del poder del dinero.

¡Pueblos europeos, unámonos !

Patrick Le Hyaric

Tomado: L`Humanité

24 nov 2009

Liberal a todos los niveles...

Caricatura El Roto Hasta en los más pequeños municipios, los alcaldes son elegidos por la población presentándose con un proyecto. ¡Pero, no en Europa ! El que se denominará a partir de ahora Presidente de Europa ha salido de la sombra, de una sala acolchada del Consejo Europeo de Bruselas, tras múltiples negociaciones de pasillo, de combinaciones diversas, de nombres cuchicheados al oído. Nunca ha expuesto públicamente su visión de la Europa del mañana, sus propuestas para salir de la crisis, menos todavía ha esbozado las condiciones de una nueva solidaridad entre los pueblos europeos. Entre esta gente, ¡la consanguinidad domina ! A cubierto de las miradas de los pueblos, los poderosos se cooptan entre ellos asegurándose evidentemente que el elegido no haga sombra a sus iguales. ¡Qué espectáculo tan desolador ! ¡Qué ejemplo más clarificador del antidemocratismo europeo ! A pesar de que los promotores del Tratado de Lisboa no han cesado de explicar desde hace cinco años que lo novedoso e importante de este texto residía en las instituciones nuevas que iba a crear. Pues bien el primer acto de la puesta en práctica del Tratado hace estallar a la vista de todos, las contradicciones que genera su criatura ultraliberal. Son, de hecho, las contradicciones intercapitalistas e intraeuropeas las que estallan a plena luz. Y ahora se nos da la lata con críticas sobre la personalidad de los elegidos, el señor Van Rompuy, presidente y la señora baronesa Ashton ministra de Asuntos Exteriores. Para mejor enmascarar los problemas de fondo a los que están confrontados los pueblos europeos. Europa, no puede ser una máquina de fabricar competitividad de todos contra todos, de organizar vuelos charter comunes para expulsar afganos o de establecer registros y ficheros policiales. Al contrario, el futuro de una Europa eficaz pasa por un gran proyecto social, democrático, solidario, pacifico, ecológico. Si los dirigentes europeos sólo se plantearan el objetivo limitado de armonizar la fiscalidad y los niveles sociales al alza, ya darían un gran paso hacia una nueva solidaridad europea. Pero constatamos con claridad que desde el presidente del Parlamento Europeo al presidente del Consejo Europeo, del presidente de la Comisión Europea a la Alta representante de asuntos “exteriores”, es el ultraliberalismo y el militarismo a todos los niveles. El presidente del Consejo será el concienzudo ejecutor de los dogmas del Tratado de Lisboa al dictado de sus iguales. La Alta Representante de Asuntos exteriores dispone de un gran poder. Vicepresidenta de la Comisión Europea, presidirá el importante Consejo de ministros de Asuntos exteriores y, sobre todo, dirigirá el nuevo “servicio europeo de acción exterior”, dotado de 6.000 funcionarios. Su papel será presionar a los Estados “para mejorar progresivamente su capacidad militar” y llevará a cabo su acción internacional en el marco de la OTAN, como estipula el Tratado de Lisboa. ¡Éste es el fondo de la cuestión ! Sin embargo es urgente buscar vías de paz en Irak, en Afganistán y en Oriente Próximo, ir al desarme, promover la cooperación y el codesarrollo para salir del hambre y para que la cumbre de Copenhague impulse un nuevo desarrollo humano sostenible. Por una Europa social, solidaria, ecológica, democrática, pacífica, no podemos rendirnos ni bajar la guardia. Patrick Le Hyaric Tomado de L´Humanité

9 oct 2009

Intromisión de instituciones y de empresas europeas en el Referendúm Irlandés

El Eurodiputado de IU, denuncia la intromisión de instituciones y de empresas europeas en el Referendúm Irlandés La Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo ha debatido hoy sobre los resultados del referéndum irlandés sobre el Tratado de Lisboa. El eurodiputado de Izquierda Unida Willy Meyer realizó una valoración sobre el referéndum celebrado el pasado sábado en Irlanda sobre el Tratado de Lisboa. Aunque esta vez los electores irlandeses se pronunciaron a favor de la ratificación del texto, recordó que en la anterior ocasión el resultado fue negativo y se preguntó si, en caso de que hubiera sido rechazado de nuevo, se habría vuelto a celebrar otra consulta. En este sentido, se cuestionó las "extrañas reglas del juego" de la construcción europea y señaló, como miembro del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica, que su grupo no es "euroescéptico", sino que es "euroexigente", destacando el papel central que debe ocupar en el futuro de la Unión Europea el "respeto por las reglas democráticas y por la ciudadanía". A propósito de la campaña electoral en Irlanda, Willy Meyer recordó que ha estado financiada por importantes empresas, una clara muestra de qué grupos tienen interés en la ratificación del Tratado. Según sus palabras, en esta "arquitectura europea" se anteponen los intereses de estos grupos a lo que debería ser una "Europa más cohesionada, más igualitaria y más social". El eurodiputado de Izquierda Unida señaló el rotundo fracaso de la Estrategia de Lisboa, que no sólo no ha alcanzado los objetivos que se había marcado (un crecimiento anual superior al 3% y la creación de 20 millones de puestos de trabajo, entre otros), sino que ha sumido a los países europeos en la peor situación económica desde 1930. En su opinión, el Tratado de Lisboa lejos de reconocer este estrepitoso fracaso, "blinda un modelo económico", a través de los artículos 43 y 49 que consagra el "dumping social" en la Unión Europea y que hace prevalecer la "libertad de servicios y el mercado desregulado sobre la Europa social". Willy Meyer tuvo la ocasión de interrogar a Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea, sobre si se sentía responsable de este fracaso, cuestión a la que respondió negativamente, señalando la política económica de Estados Unidos como la culpable de la crisis. Asimismo, se preguntó cuándo iba a tener la Unión Europea una política exterior propia que no esté marcada por la agenda estadounidense y que no dependa de la administración que ocupe la Casa Blanca, como ha sucedido en el caso de la construcción del escudo antimisiles en la República Checa y en Polonia; una política europea de desarme, alejada de la militarización que propugna el Tratado de Lisboa. Además, recordó que los "euroexigentes" no renuncian al sueño que ya enunciaba Víctor Hugo a mediados del siglo XIX de unos "Estados Europeos Federados" y destacó que el proceso de ratificación del Tratado de Lisboa aún no ha terminado. Tomado de Mundo Obrero

6 ago 2009

El Tratado de Lisboa es un caballo de Troya

El veredicto de la Corte Constitucional alemana sobre el Tratado de Lisboa clarifica el debate político. Los magistrados no sólo señalaron que el nuevo texto implica numerosas renuncias en términos de soberanía –lo cual constituye un pleonasmo– sino que concluyen además que su filosofía es incompatible con los principios democráticos. Por consiguiente, la Corte Constitucional alemana ordenó que la ratificación del Tratado de Lisboa se enmarque dentro de la reafirmación, por parte del Parlamento alemán, de una serie de principios superiores. Pero otros Estados no han dado muestras de la misma sabiduría. El tratado de Lisboa va a profundizar las condiciones antidemocráticas y asociales en la UE. En ese tratado los estados nacionales transfieren casi todos sus derechos a la UE. Aproximadamente 500 millones de ciudadanos pierden su posibilidad de práctica democrática. La UE va a intervenir en todos los ámbitos de la vida de los ciudadanos. La brecha entre ricos y pobres se va a abrir todavía más. Ese proceso es contrario al Artículo 1 de la Ley fundamental que declara inviolable la dignidad del ser humano y obliga a Alemania a defender los derechos humanos. Antidemocracia fundamental Una constitución puede sólo ser legitimada por el pueblo, como está fijado en la Ley fundamental alemana: «El poder estatal emana del pueblo» (artículo 20 párrafo 2 frase 1 GG) y: «Esta Ley fundamental que rige para todo el pueblo alemán hasta la reunificación y libertad de Alemania, perderá su vigencia en el momento en que el pueblo alemán, por libre decisión, promulgue una constitución.» (art. 146 GG) Según ese artículo, sólo un «pueblo europeo» podría legitimar la constitución – pero de hecho un «pueblo europeo» no existe. Un «estado europeo» supondría el acuerdo de los pueblos de Europa. Sólo los ciudadanos tienen el derecho de decidir si desean transferir el poder estatal a la UE y de ser así, en qué medida. Contrariamente a la Ley fundamental, se evitó un referéndum sobre Lisboa porque el gobierno sabe muy bien que la mayoría de los ciudadanos habrían votado en contra de ese tratado. Pero no consultar al pueblo es contrario a la cláusula de inmodificación del art. 79 párrafo 3 GG: «No está permitida ninguna modificación de la presente Ley fundamental que afecte la organización de la federación en Länder, o el principio de la participación de los Länder en la legislación, o los principios enunciados en los artículos 1 y 20.» Las élites políticas ignoran ese principio fundamental conscientemente. Tratan de engañar a los ciudadanos. A través de la manipulación de la opinión pública quieren lograr sus metas de poder político. Una discusión pública o en los parlamentos no deberá tener lugar. Esa persecusión de poder es contraria a la ley fundamental – por ejemplo del artículo 1 GG «La dignidad de los seres humanos es inviolable» y del artículo 20 GG (Principios de la constitución). Esos artículos están por encima de toda política, para velar por la dignidad del ser humano y lograr para todos una existencia digna, en libertad, y sobre las bases de la verdad. Sin democracia no es posible un estado de derecho A través de la planeada integración antidemocrática de los estados en la UE, los pueblos retroceden a la época anterior a la revolución francesa. Se destruyen principios fundamentales del estado de derecho. Entre ellos, sobre todo la división de poderes, que protege a los ciudadanos de un abuso de poder. Resulta irresponsable que esa protección del derecho se pierda, en gran parte, por medio del tratado de Lisboa. Sobre todo en la economía, las consecuencias van a ser más catastróficas de lo que ya lo son ahora. Por ejemplo, el «derecho al trabajo» que es parte de la Carta de los derechos fundamentales de la UE, así como en la declaración de los derechos humanos de 1948, se anuló en el tratado de Lisboa. También el derecho a una «remuneración adecuada y satisfactoria» del trabajo, que al trabajador le permita «asegurarse una existencia digna». Por el contrario, por primera en la historia de los derechos fundamentales se ha fijado en la Carta de la UE, la «libertad de comercio». Acumulación de poder de la UE no declarada abiertamente Inicialmente estaba previsto que la UE sólo podía ser activa, si era convocada explícitamente – el principio de la llamada «limitada autorización individual». Este principio es ignorado en los considerandos de la sentencia del Tribunal federal constitucional, a raíz de las autorizaciones extremadamente amplias atribuídas a la UE. Con el tratado de Lisboa, la UE puede actuar para lograr sus cometidos sin consultar a los parlamentos nacionales. Está incluso autorizada a subir los impuestos de la UE como le plazca. Además, por una resolución del Consejo europeo, con «procedimientos facilitados para cambios» puede cambiar totalmente, o en parte, el contenido del tratado (salvo lo referente a la política exterior y de seguridad). El tratado de Lisboa es así una ley de autorización; la UE se despide por completo de los principios constitucionales fundamentales, que son la base de la cultura europea. Ese engaño de las personas – con profundas repercusiones en la vida diaria – debe ponerse al descubierto. Capitalismo desencadenado obtiene rango constitucional La UE es una región del capitalismo global. Los pilares del capitalismo son las cinco «libertades fundamentales»: la libertad de tránsito de mercaderías, de capital, de asentamiento, de servicios así como de mano de obra, están fijadas en forma extrema en el tratado de Lisboa. Ese sistema del «mercado abierto y libre competencia» en el que el aspecto social es poco considerado, va a ser decisivo en nuestras condiciones de vida. El orden económico en Alemania tiene un fundamento social, en el que no sólo se considera el principio de eficiencia sino también el aspecto social: la economía debe tener también una función de servicio a la comunidad. En cambio, el tratado de Lisboa tiene una clara línea contraria a ese principio. La libre competencia no es más que un liberalismo que crea las condiciones de expoliación en nuestra actualidad, a costa del aspecto social. Las exigencias para con los casi 8 millones que reciben la ayuda social Hartz IV, son vergonzosas. El sistema neoliberal de mercado y libre competencia no admite una política de trabajo estatal efectiva y lleva a la tiranía del capitalismo desencadenado. Capitalismo desencadenado obtiene rango constitucional Un ejemplo extremo de la competencia sin piedad es el principio del país de origen, el cual repercute negativamente en las economías internas. Ese principio permite a empresas extranjeras realizar su trabajo en Alemania, bajo las condiciones que rigen en su país de origen. Por ejemplo, una empresa polaca con empleados polacos y ucranianos puede realizar trabajos con salarios muy por debajo de los salarios alemanes. Además de los salarios, rigen también las condiciones del país de origen, entre otros, para el standard de calidad, obligaciones de garantía etc. La competencia sin límites que así resulta, amenaza sobre todo a las empresas medianas y también a la cogestión de las empresas en Alemania. Aún más empresas tendrán que cerrar, pero también las multinacionales resultan afectadas, por ejemplo, las de productos alimentarios; se corre el riesgo de que éstas ofrezcan productos de menor calidad a precios más bajos, para lograr una mayor ganancia. Se debilita la protección de los derechos fundamentales El tratado de Lisboa legaliza la Carta de los derechos fundamentales de la UE. En esa Carta, el capital no tiene ninguna obligación social – contrariamente a la Ley fundamental según la cual éste debe servir también al bien común. Además, está ausente el derecho al trabajo – un derecho elemental según el artículo 23 de la Declaración general de los derechos humanos. La UE se atribuye el derecho a la guerra Los estados miembros pierden cada vez más la soberanía de la defensa a causa de la integración de las fuerzas armadas en la defensa conjunta. Además el tratado de Lisboa no sólo obliga a los países miembros de la UE al rearme, sino que en el art. 43 párrafo 1 EUV le atribuye el derecho a la guerra, sobre todo dentro de la lucha contra el terrorismo en todo el mundo y en los propios países. Con ello queda eliminada la prohibición de una guerra ofensiva, contenida en el art. 26 párrafo 1 de la Ley fundamental alemana. Apoyarse en la democracia Las estructuras democráticas vigentes son la única protección contra la deslealtad de los que toman las decisiones, quienes obedecen al capital y a las constelaciones del poder. Lamentablemente, vivimos en una época en la que el derecho es violado constantemente. Eufemismos o simplemente mentiras están a la orden del día. La misión de los soldados alemanes en Afganistán, por ejemplo, según el gobierno no es una misión de guerra, aún cuando obviamente lo es. Mentiras como esas deben ponerse al descubierto. También los procedimientos de una política de poder para establecer el tratado de Lisboa, a través del cual se anularía la democracia. Los pueblos de Europa tienen el derecho de vivir en paz y libertad como ciudadanos soberanos en una auténtica democracia. Titine Kriesi y Gisbert Otto Traducción Horizons et débats Tomado de Red Voltaire

13 dic 2008

Tratado de Lisboa: la espera continúa

Victor M. Carriba
Cumple hoy un año de firmado, pero el Tratado de Lisboa, versión edulcorada de un fracasado proyecto anterior de Constitución Europea, tendrá que esperar al menos 11 meses más para su eventual entrada en vigencia.
Fue el 13 de diciembre de 2007 cuando los gobernantes de los 27 países de la Unión Europea (UE) signaron en la capital portuguesa un documento que trataba de superar el fiasco de un intento previo de carta magna.
El primer descalabro ocurrió en 2005 cuando Francia y Holanda rechazaron en sendos referendos la propuesta de Constitución lanzada en 2004, lo que dio paso al texto de Lisboa, el cual debía ser ratificado por vía parlamentaria para evitar otro NO en las urnas.
Pero el voto popular encontró brechas y volvió a demostrar su fuerza en junio pasado en Irlanda, país que por ley tuvo que someter a plebiscito la nueva versión, la cual recibió 53,4 por ciento de sufragios en contra.
De esa forma, el tratado quedó en un limbo, suscrito y sin poder entrar en vigencia el 1 de enero de 2009 como estaba previsto, pues para su ejecución resulta imprescindible la ratificación de los 27 estados integrantes de la UE.
Ninguno de los dignatarios reunidos ayer en Bruselas en una sesión del Consejo Europeo mencionó el primer aniversario de la firma del texto de Lisboa, aunque sí acordaron exigir a Irlanda otro referendo, tras la introducción de algunos cambios a la letra del instrumento.
Una de esas modificaciones es la de mantener la representación de un comisario por cada país miembro, para tratar de apaciguar la inquietud de los irlandeses sobre el nivel de influencia de los Estados más pequeños dentro del llamado gobierno europeo.
Según afirmó el primer ministro de Irlanda, Brian Cowen, su gabinete trabajará para la celebración de otra consulta popular sobre el tratado en octubre próximo en busca del ansiado SI que permita salir del actual atolladero.
Por otro lado, aunque se dan por seguras, todavía falta completar las ratificaciones de Alemania, Polonia y República Checa.
En ese último país, el proceso de confirmación acaba de recibir el visto bueno del Tribunal Constitucional, pero ahora debe transitar por el Parlamento y recibir la firma del jefe de Estado, Vaclav Klaus, quien es un abierto crítico del documento de Lisboa.
Ahora queda por ver cuál será el impacto de la nueva dilatación de la entrada en vigor de la norma sobre las elecciones europeas de junio próximo.
Esos comicios no podrán regirse por los preceptos suscritos hace un año en Lisboa, en particular en cuanto a la cantidad de eurodiputados a elegir y otros aspectos de la composición y funcionamiento del órgano legislativo.
De ser así, todo continuará igual, bajo la letra del todavía vigente Tratado de Niza, que fija en 736 la cantidad de escaños parlamentarios y no 754 como pretende el de Lisboa.
Y luego, a esperar por las urnas irlandesas.
Tomado de Prensa Latina

29 nov 2008

Qué vachaché!!!!

Quino
Suecia acaba de dar un paso más en su compromiso con la UE al ratificar, sin grandes sorpresas ni alborotos, el llamado Tratado de Lisboa.
Por qué un tratado?? Porque si en lugar del mismo se hubiera tratado de la vieja constitución, deberían haber llamado a plebiscito, consulta democrática a la que temen más que a la peste. Es por eso que hay un silencio absoluto en torno a lo que significa y como profundizará los efectos de esta política sumisa. Todo el poder de decisión pasa a Bruselas y la constitución sueca prácticamente deja de regir.
Este tratado fué aprobado no solamente por la Alianza sino que, a pesar que la LO manifesto su desacuerdo fundamentalmente por lo referido a los acuerdos colectivos de salarios, Mona Sahlin y un grupo de parlamentarios se fueron de todos modos al Parlamento y lo aprobaron. Con este tratado, la UE no es más que una unión aduanera para la defensa del capitalismo europeo que está en competencia con el estadounidense y el asiático. Nada que ver con el anhelo de unidad política. Es solo la imposición, casi dictatorial, de la política de mercado en todos los planos de la sociedad. Daré solo algunos datos informativos de lo que la entrada en la UE ha significado para la mayoría de los países miembros.
Cifras de desempleo:
Según afirman, la desocupación sube en la UE al 7.7%, mientras que en Suecia alcanza el 12%. Para el 2009 se esperan 175.000 nuevos desempleados. En la generación joven (menores de 25 años), el índice se sitúa en el 15.9%.
Al mismo tiempo que se aprueba la ya denominada Directiva de la Vergüenza los países que integran la UE dependieron y dependen de la mano de obra de los inmigrantes. Vladimir Spidla, responsable de la "Comisión de trabajo y oportunidades" de la UE, manifiesta que los extranjeros, sobre todo aquellos provenientes del ex campo socialista, son para los países que los acogen un importante negocio sin presionar los salarios ni desplazar a los trabajadores de esos países. En los últimos años han constituido una importante inyección al desarrollo económico de la UE.
Índice de pobreza:
El 16% de los ciudadanos de la UE están expuestos a la pobreza y un 8% viven en ella a pesar de tener trabajo. 78 millones de europeos viven en situación límite de pobreza, de los cuales 19 millones son niños.
También en Suecia aumentó en estos últimos 25 años la desigualdad, la desocupación y el desmejoramiento en los seguros sociales. La ayuda social está por debajo del índice de existencia mínima. Aquellos a los que el sistema llama "al margen de la sociedad", no son más que el reflejo del aumento de la discriminación y segregación étnica y social. Todo esto hoy está aceptado hasta el momento sin protestas.
Los países miembros de esta Unión, Suecia incluída, a través de reformas en los impuestos, diferencias salariales y desregularización del mercado laboral, han profundizado las diferencias sociales generando la nueva pobreza europea; los ricos se han beneficiado y los pobres han tenido que hacerse cargo del pago de sus seguros sociales. La diferencia de ingresos entre salarios altos y bajos es abismal y no cambiará hasta que no se lleven a cabo las necesarias reformas políticas.
El Tratado de Lisboa también obliga a Suecia a involucrarse mucho más en el acuerdo militar de Europa con la OTAN. Ex jefes de las fuerzas armadas de EEUU, Gran Bretaña, Alemania, Francia y los Países Bajos son los autores de un documento de 150 páginas que clama por una reforma urgente de la OTAN y dibuja un nuevo pacto entre Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea en una "estrategia magnífica" para abordar los desafíos "de un mundo cada vez más brutal": lo que hoy llaman "lucha antiterrorista y misiones de paz". Es una denominación mucho más digerible que darle su justo nombre: "penalización de la lucha de los pueblos por sus derechos y su autodeterminación, y la ocupación militar geopolítica en la búsqueda rapaz de los ricos recursos naturales de estos países". Mi sabia abuelita, ya en el siglo pasado, solía decirme: "quieren la paz de los cementerios". La presencia de EEUU en Iraq, se acaba de aprobar en un parlamento iraquí casi despoblado y bajo fuertes presiones; permanecerán allí 3 años más. Las promesas de Obama som como agua de borraja: se espera mucho y quedarán en nada. Nunca he podido entender como estas misiones de paz pueden costar tanto dolor y sangre.
Por otra parte, el aceptar el euro y entrar en el Banco Central Europeo, traerá serias consecuencias económicas y graves conflictos sociales. Hablan de insuflar más dinero para solucionar la crisis y estimular el mercado; tomando el caso de Suecia, que ha puesto hasta el momento la mitad de su Producto Bruto Nacional, tendrá que colaborar con la UE con un 1,5% más.
Estas cifras multimillonarias deberían inverstirse en el sector público, creando verdaderas posibilidades de trabajo y sueldos dignos cuyos impuestos reactivarían en forma real el consumo interno.
"El que no sabe es un imbécil. El que sabe y calla es un criminal". Bertolt Brecht
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