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23 ene 2012

“La Agencia Internacional de Energía Atómica está involucrada en asesinato de científicos iraníes”


“Esta es una política que se repite constantemente. La AIEA está involucrada en el asesinato de los científicos nucleares iraníes, ya que es la única entidad que posee informaciones precisas y confidenciales en este sentido”, agregó Barakat.

En una entrevista concedida al canal de televisión egipcio Nile TV, Barakat ha señalado que si “Irán no da información a la agencia se crea un escándalo, y acusan a Irán de no ser transparente al respecto, y si da información, se realizan los asesinatos selectivos”.

Asimismo, Barakat explicó que el programa energético nuclear de Irán tiene fines pacíficos y pretende satisfacer las demandas internas del país; asimismo, el uso de la energía atómica es una necesidad permanente para un país que ha gastado mil millones de dólares en la construcción de instalaciones nucleares.

Barakat criticó el doble rasero de Washington sobre el programa energético nuclear de Irán, agregando que Estados Unidos y e Israel sí poseen un sinnúmero de armas nucleares.

Teherán sostiene que como miembro de la AIEA y país signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), tiene el derecho a utilizar la tecnología nuclear para usos pacíficos como la generación de electricidad e investigación médica.

Mientras tanto, Israel, poseedor de más de 200 ojivas atómicas, no permite que la AIEA inspeccione o supervise su controvertido programa nuclear.

El 11 de enero del año en curso, el catedrático iraní, Mostafa Ahmadi Roshan, fue asesinado en Teherán, la capital de Irán, tras explotar la bomba lapa colocada en su coche.

Ahmadi Roshan, es el cuarto científico iraní, vinculado con el programa nuclear pacífico iraní que ha sido asesinado durante los últimos dos años. Dariush Rezainejad (julio de 2011), Masud Ali Mohammadi (enero de 2010) y Mayid Shahriari (noviembre de 2010) perdieron la vida en atentados similares, mientras que Fereydun Abasi (noviembre de 2010) sufrió heridas.

EEUU y sus aliados tratan de vender que Irán es “una amenaza para el mundo” argumentando que su programa energético de carácter nuclear tiene “fines militares”. Sin embargo, el presidente Mahmud Ahmadineyad ha negado esas acusaciones en reiteradas ocasiones y ha invitado a Washington a mostrar pruebas firmes que confirmen dicha hipótesis.

Teherán denuncia que la verdadera razón por la que EEUU tiene a Irán como objetivo militar son sus recursos naturales. Las reservas de petróleo iraníes son las terceras más grandes del mundo con aproximadamente 136.000 millones de barriles. Irán es el cuarto mayor productor de petróleo y es el segundo productor de la OPEP después de Arabia Saudita.

Ante esta campaña mediática que busca criminalizar al Gobierno de Irán, el vicepresidente Mohammad Reza Rahimi, recomendó a la prensa occidental a hacer un ejercicio de memoria para recordar que en toda la historia de la humanidad tan solo ha habido una potencia que se ha atrevido a lanzar dos bombas atómicas causando la muerte de miles de civiles inocentes. “Para aquellos que anden cortos de memoria, ese país es Estados Unidos”, advirtió Reza Rahimi, haciendo referencia a las dos bombas que EEUU lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki el 6 y el 9 de agosto de 1945 y que provocaron la muerte de más de 200.000 personas.

LibreRed.net / Hispan TV

Tomado: La República.es

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20 may 2010

El tío Ho

Un 19 de mayo, hace 120 años, en algún sitio de la selva del Vietnam colonial francés, en una familia de escasos recursos, nació Nguyen Tat Than, conocido histórica y mundialmente como Ho Chi Minh. No se sabe qué hizo en su niñez, salvo que al terminar la escuela trabajó de maestro. Posteriormente se trasladó a Saigón en busca de una nueva profesión. Su espíritu aventurero y romántico no le permitía asentarse en un solo lugar; por eso, a los 21 años se embarcó en una nave francesa en calidad de marinero y, así como pasaban los años, cambiaba de barco. La vida de marinero le permitió visitar, en dos ocasiones, Estados Unidos y para 1914 trabajaba de cocinero en Londres. En eso estalla la Primera Guerra Mundial y en vez de dirigirse al campo de batalla se va a Francia, donde se adhiere a los grupos de izquierda que comenzaban a manifestarse en contra de la guerra con el lema: “¡ La Paz a las cabañas! –¡La guerra a los palacios! ¡Vietnam a los vietnamitas!” . Durante ese periodo Ho trabajó de conductor, jardinero, aseador, ascensorista, ayudante de fotógrafo y al terminar la guerra en 1919, cuando los delegados de las potencias se reunieron en Versalles para firmar el acuerdo de paz, este vietnamita pobre, desconocido y que no representaba oficialmente a nadie, se dirigió a los representantes de las potencias victoriosas exigiéndoles hacer efectiva la libertad de los pueblos de Indochina, donde se incluía Vietnam. Desde ese momento se convirtió en un organizador de masas y pasa a ser fundador del Partido Comunista Francés. En las dos décadas siguientes vive entre Moscú y China, con intervalos cortos en algunos países asiáticos. En 1930 funda el Partido Comunista Indochino y por su actividad político–ideológica fue condenado a muerte por las autoridades coloniales francesas, refugiándose en la Unión Soviética. La vida de Ho Chi Minh es abundante en actividad revolucionaria. Su máxima expresión la encontramos al fundar y encabezar, a mediados de los años 40, el Vietminh (Liga para la Independencia de Vietnam), con el objetivo de formar un frente amplio tanto contra los japoneses como contra Francia. En 1943, tomó la dirección de la insurrección nacional vietnamita contra los franceses, adoptando el nombre de guerra de Ho Chi Minh (“el que ilumina”) y dos años más tarde logró la independencia fundando la República Democrática de Vietnam; pero al retornar los colonialistas franceses en 1946, se desató una nueva y cruenta guerra que se prolongó nueve años, finalizando con el triunfo del Vietminh, tras la batalla de Dien Bien Phu, que hizo reconocer a Francia la independencia de los países de Indochina (Vietnam, Laos y Camboya). Vietnam, según los acuerdos de Ginebra, fue dividido en Norte y Sur, pendiente de elecciones generales. Desde la Presidencia , Ho Chi Minh estableció un sistema socialista de producción, impulsó una profunda reforma agraria y se esforzó por impedir la corrupción y el abuso del poder, manteniendo un liderazgo carismático basado en compartir las decisiones políticas y en mantener un estilo de vida austero y popular. Este vietnamita de aproximadamente 1.70 metro de estatura se enfrentó, en condiciones desiguales, a un ejército despiadado que contaba con todos los adelantos tecnológicos y militares de exterminio masivo. El tío Ho falleció antes del fin de la guerra, a los 79 años, sin llegar a ver la retirada estadounidense en 1973, el hundimiento militar de Vietnam del Sur, en 1975 y la reunificación del país. José Antonio Ardila Acuña Tomado: opinion@prensa.com

10 ago 2009

El vietnamita que acabó con el imperio

En las barricadas del Barrio Latino de París, en mayo de 1968, los estudiantes gritaban: "¡Ho, Ho, Ho! ¡Ho Chi Minh!". Más de diez años después del final de la guerra de Indochina, el nombre del líder vietnamita se había convertido en un canto de lucha contra el imperialismo en el país, Francia, que se había apoderado del suyo. Más que un revolucionario, Ho Chi Minh encarnó para Asia y África el sueño de la independencia contra las potencias europeas debilitadas por la II Guerra Mundial. El líder vietnamita propició el final de más de un siglo de colonización. Ho Chi Minh era el nombre de guerra de Nguyen Ai Quoc, hijo de un funcionario de la administración colonial cerca de Vinh, en el norte del actual Vietnam. Aún era estudiante cuando asistió a la destitución de su padre, su humillación por los franceses y su depresión. Nguyen nació el 19 de mayo de 1890 y, con 22 años, zarpó hacia una Europa en guerra. Lo más importante era entender, en Londres y en París, lo que significaban libertad, igualdad y fraternidad. Nguyen trabajó en la capital británica antes de introducirse en los círculos socialistas de París. Conoció a Léon Blum y publicaba en LHumanité. Lejos de su país, Nguyen consideraba que era difícil conseguir la independencia y pretendía mejorar la situación de sus compatriotas. Frente a la dureza del régimen colonial, su compromiso por la libertad de los pueblos se afirmó en Tours, donde participó en la creación del Partido Comunista Francés, en diciembre de 1920. No había marcha atrás: pasó la década siguiente formándose en la Internacional Comunista en la URSS y en escuelas militares en una China dividida por la guerra civil. El objetivo era formarse como guerrillero; en 1930, nació el Partido Comunista de Indochina. La lucha de Ho Chi Minh, quien adoptó este apodo a partir de 1942, era sobre todo anticolonial. Tras más de 20 años pasados fuera de su país regresó a Vietnam, donde los japoneses echaron del poder a los franceses. Asiáticos o europeos, no había diferencia: Ho Chi Minh quería expulsar a los invasores de su país y proclamar la independencia. Tras la creación, en 1941, del Frente de Liberación de Vietnam el Vietnam Doc Lap Dong Minh Hoi, más conocido como Vietminh, Ho Chi Minh pasó por cárceles japonesas y chinas antes de conseguir el respaldo de Estados Unidos. Para Washington, el líder vietnamita encarnaba la fuerza de un pueblo, y por eso le prometió armas. Cuando se declaró la República de Vietnam el 2 de septiembre de 1945, Francia acababa de salir de la ocupación nazi y no aceptaba otra derrota. La guerra empezó. Desde Hanoi, Ho Chi Minh organizó una lucha a muerte con un ejército de guerrilleros. Tanto en el campo como en las ciudades, las poblaciones se alzaron contra las autoridades francesas. Nacionalistas y comunistas se aliaron. Perseguido, Ho Chi Minh cambió de nombre varias veces y vivió en la clandestinidad. Cuando, el 7 de mayo de 1954, los vietnamitas alzaron una bandera roja con la estrella dorada en Dien Bien Phu, los franceses sabían que el imperio había muerto y que debían dejar el país. Ho Chi Minh no vivió lo suficiente para ver su país liberado del yugo extranjero. EEUU, su antiguo aliado, quiso impedir la formación de un régimen comunista. El líder vietnamita falleció el 2 de septiembre de 1969, seis años antes del fin de la guerra, de un paro cardíaco. Para todos los vietnamitas, Saigón es ahora Ciudad Ho Chi Minh. GUILLAUME FOURMONT Tomado de Público

30 may 2009

“El agente naranja continúa matando”

« Proceso en París a un crimen de guerra química cometido en Vietnam »
40 años después, todavía hay víctimas del agente naranja, como este joven vietnamita, de 23 años.
Las imágenes terribles del filme “Apocalipsis Now” reviven. Esta vez no es en Cannes, ante la cámara de Francis Ford Coppola, sino en París en un proceso al agente naranja y a sus comanditarios, un defoliante que ha provocado ya más de un millón de víctimas y que continúa matando, destrozando vidas en Vietnam. Cuarenta años después del fin de la guerra, el gobierno estadounidense rechaza reconocer su responsabilidad en este crimen de guerra química e indemnizar a las víctimas.
Un tribunal internacional de opinión en apoyo a las víctimas vietnamitas del agente naranja se ha reunido este último fin de semana (16 – 17 de mayo) en París para presentar un citación de comparecencia contra el gobierno de los EE.UU.
El agente naranja, que contenía dioxina, fue esparcido desde 1961 a 1971 para destruir las selvas, los cultivos, asolando a la población civil al privarla deliberadamente de los medios de vida, forzándola a abandonar sus aldeas. El objetivo estaba fijado, negro sobre blanco, en las órdenes de misión del Ministerio de Defensa. Treinta y dos compañías estadounidenses fabricantes del arma del crimen humanitario y ecológico figuran en el acta de acusación. Entre las más conocidas Dow Chemical, Monsanto, Pharmacia Corporation…
Tres testigos venidos de Vietnam han relatado los hechos recientes : nacimientos de niños con malformaciones, víctimas de cánceres, minusválidos. El abogado Willian Bourdon, volviendo de una misión en Vietnam, ha expuesto el panorama de una guerra que persiste, y que sus responsables continúan con hipocresía negando vergonzosamente. Hipocresía, pues han acabado por indemnizar a los veteranos de guerra estadounidenses afectados, gangrenados, ellos también por la dioxina. Algunos de ellos han aportado sus testimonios. Periodistas, especialistas han venido a declarar para decir lo que habían visto, constatado. El tribunal, presidido por una jurista hindú Sra. Jitendra Sharma ha pronunciado veredicto relanzando un requerimiento al juicio de la Corte suprema de los Estado Unidos, que ha rehusado pronunciarse. Esta cuestión reiniciada por la Asociación Internacional de Juristas demócratas y por su secretaria, Sra. Roland Weil, no está cerrada. En próximas ediciones volveremos sobre los desafíos de este asunto.
Jacques Coubard
Traducción: J.A. Pina
Tomado: L´Humanité

13 may 2009

30 años de la apocalíptica visión de Vietnam

Apocalypse Now, una de las cintas más afamadas de Francis Ford Coppola cumple 30 años
Convertir la guerra de Vietnam en una suerte de ópera filosófica fue la más ambiciosa empresa de Francis Ford Coppola, que tradujo un rodaje dantesco en una obra maestra de densidad "wagneriana" bajo el título de Apocalypse Now.
El 10 de mayo de 1979, el director de El Padrino (1972) presentaba la película en el Festival de Cannes. Demostrada su irregularidad como artista y tras las complicaciones del rodaje, podía esperarse lo mejor o lo peor. Días después, se llevó la Palma de Oro y sentenció: "Ésta no es una película sobre la Guerra de Vietnam, esto es Vietnam".
Trasladar la novela El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, desde el África colonial a la guerra que empantanó al ejército estadounidense entre 1958 y 1973, había implicado un rodaje de 16 meses, un presupuesto de 30 millones de dólares de la época y dos años en la sala de montaje.
Michael Sheen, su protagonista, sufrió malaria y un infarto en plena filmación, el director amenazó con suicidarse tres veces y el huracán "Olga" asoló Filipinas, siendo inmisericorde con el set de rodaje. Coppola podía hacer suyas las palabras del coronel Kurtz, el personaje estrella de su película: "Es imposible para las palabras describir lo que es necesario para aquellos que no saben lo que el horror significa. El horror. El horror tiene una cara y uno debe hacerse amigo del horror. El horror y el terror moral son tus amigos. Si no lo son, son enemigos a los que hay que temerles. Son enemigos de verdad".
El arte en mitad del caos
Coppola, que había llegado al proyecto con un guión de John Milius y como alternativa a George Lucas, se abrazó al caos e intentó sacar lo mejor de él. Lo tradujo en una visión sofocante de la guerra en la que los soldados luchaban bajo los efectos de las drogas, en un país del que nunca habían oído hablar y abanderados bajo una moral e ideología como mínimo dudosas.
"El ejercito entrena a los jóvenes para matar a otros jóvenes, pero, sus comandantes no dejan que los muchachos escriban prostituta en sus aviones, ¿sabes por qué? ¡porque es obsceno!", arengaba Kurtz desde su reducto de fanatismo selvático.
Para encarnar este personaje, un ex boina verde reconvertido en gurú de los vietnamitas, Coppola sabía quién sería el mejor. Pero también sabía que el poderío interpretativo de Marlon Brando beneficiaría tanto a la película como perjudicaría al rodaje.
Con cuarenta kilogramos de más y sin haberse leído ni la novela ni el guión, Brando volvió a fagocitar una gran película con una aparición episódica. Y forzó a Vittorio Storaro a diseñar un juego de iluminación sumamente hermoso -merecedor del Óscar- para no mostrar sus verdaderas dimensiones.
El discurso de Kurtz, revelador de la barbarie cometida por el ejército estadounidense en el país asiático, se cerraba desafiante: "Tienes derecho a matarme. Tienes derecho a hacer eso, pero no tienes derecho a juzgarme".
Wagner y The Doors
La presencia del coronel como objeto de la misión del pelotón que lleva Martin Sheen planea sobre éste como una impresión óptica: conforme se van acercando a él, su esencia se va transformando. Su traición empieza a perfilarse como un acto heroico. Su planteamiento desquiciado como la visión más descarnada de la realidad. Una realidad psicodélica a ritmo de The Doors.
Hasta llegar allí, el personaje de Sheen, el capitán Willard -papel que fue ofrecido a Harvey Keitel, Jack Nicholson y Al Pacino- barrunta en su interior el sentido de la lucha y, en la versión Redux que Coppola montó en 2001, se encuentra con el reducto colono de burguesía francesa y con unas conejitas playboy para animar a las tropas.
Esas escenas fueron eliminadas del montaje final, pero Apocalypse Now contiene además, y estas sí desde el principio, otras dos escenas que han pasado a la Historia del cine.
La que describe con lúdica crueldad el sadismo que provoca la guerra bajo la frase de "Me gusta el olor del napalm por la mañana" -que justificó la nominación al Óscar de Robert Duvall- y el épico vuelo del escuadrón de helicópteros orquestado por La cabalgata de las Walkirias, de Wagner.
MATEO SANCHO CARDIEL (EFE)
Tomado: Público
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