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18 may 2011
Mentiras verdaderas
La operación llevada a cabo por el gobierno estadounidense en las cercanías de Islamabad para capturar a Osama bin Laden resulta ser un hecho paradigmático sobre el estatuto de la noticia en los medios internacionales. El desplazamiento de una estructura comunicacional “Broadcast”, centralizada, a la modalidad “Podcast”, tejido reticular planetario, es característica de esta era de Hiperindustria Cultural. Una vez producida la operación de los comandos SEAL y anunciada la muerte de Bin Laden comienzan a surgir por la red una serie de “hipótesis alternativas” a la “versión oficial”. El efecto se multiplica en la medida en que las autoridades de Washington se niegan a entregar fotografías del extinto líder de Al Qaida.
Es claro que una operación de estas características se inscribe en el opaco mundo de los servicios de inteligencia y de los comandos especializados. Esto quiere decir que cualquiera sea la verdad de los hechos, es virtualmente imposible aproximarnos ni remotamente a lo cierto. Cada imagen, cada palabra, cada información “filtrada” a los medios corresponde a una jugada calculada de antemano, un juego de mentiras verdaderas y verdades mentirosas que se escenifica en los medios de comunicación del mundo entero. En pocas palabras, en toda guerra lo primero que muere es la verdad y la muerte de Bin Laden es sólo un capítulo más de una guerra que comenzó apenas terminada la Guerra Fría.
Un hecho noticioso del que se poseen escasos antecedentes –como es el caso– da origen a una serie de noticias, próximas o alejadas, de la versión oficial. Esto origina una serie de hipótesis que recaen sobre el hecho mismo. No olvidemos que, dado el avance tecnológico actual, el “documento” ya no es garantía referencial: todo es susceptible de ser falsificado. La pavorosa conclusión es que todo hecho noticioso puede ser objeto de un “montaje”. Por lo tanto, podemos barajar a lo menos tres grandes hipótesis en torno de la operación que culminó con la muerte de Bin Laden:
Versión oficial. Osama bin Laden fue considerado aliado de los Estados Unidos mientras la ex Unión Soviética ocupaba Afganistán. Más tarde, este “amigo” prosiguió su lucha junto al gobierno de los talibán contra sus antiguos aliados, convirtiéndose en un peligroso “terrorista”. Tras la caída de las Torres Gemelas su nombre recorrió el mundo y el gobierno norteamericano lo declaró enemigo número uno, poniéndole precio a su cabeza, vivo o muerto. Tras una década de búsqueda, las agencias de inteligencia dieron con su paradero y lo ultimaron. Luego tiraron su cuerpo al mar. No se quieren publicar fotografías del cadáver para no convertirlas en un trofeo mediático al servicio de la contrapropaganda.
Hipótesis Conspirativa Blanda. Si bien Osama bin Laden era considerado un peligroso enemigo de los intereses estadounidenses, las agencias especializadas –que lo vigilaban desde agosto pasado– lo querían vivo. La razón es evidente, en su calidad de líder, Bin Laden era una fuente de información insustituible para la desarticulación de su red mundial. Así, entonces, nada tiene de raro que no se quieran publicar fotos de su cuerpo, aunque se insista en su muerte. Su futuro, en un algún lugar desconocido, no es otro que el de estar muerto para el mundo, aunque sus días transcurran en un infinito interrogatorio, sometido a drogas duras, técnicas psiquiátricas y otras.
Hipótesis Conspirativa Dura. La hipótesis más radical sostiene que Osama bin Laden es y ha sido siempre un hombre de Washington y que el mismo 11-S fue un montaje del gobierno Bush para justificar invasiones en el Golfo Pérsico y la expansión de gastos militares frente a una población sumida en el terror. De este modo, la política internacional de los Estados Unidos reclama su legitimidad en una bien planificada “performance” que marca su historia hasta el presente.
Más allá de las hipótesis que circulan por la red en sus más diversas variantes, lo interesante es destacar que en el mundo Podcast “la noticia” ha dejado de ser un discurso estable, un verosímil afincado en la referencia. Más bien estamos ante una desestabilización global del sistema informativo mundial en que cada “noticia” da origen a discursos alternativos que la desmienten o, por lo menos, la relativizan. De suerte que, cuando el “documento” pierde su espesor informativo-referencial surge un mundo en que lo único posible es el imperio de las mentiras verdaderas.
Alvaro Cuadra.
Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Posgrados. ELAP. Arena pública. Plataforma de Opinión. Universidad de Arte y Ciencias Sociales de Chile. Arcis. Del Servicio Informativo “Alaiamlatina”.
Tomado: Página 12.com.ar
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11 may 2011
Dick Cheney dice que Obama debería restablecer torturas como el “submarino”
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| Dick Cheney |
La inteligencia derivada del programa de interrogatorio mejorado de la era Bush “probablemente” contribuyó a la muerte de Osama Bin Laden, expresó Cheney a Chris Wallace en Fox News.
“Lo que origina la pregunta, si ahora tuviésemos que capturar a otro nuevo objetivo de alto valor, que es ciertamente lo más probable dado este aparente tesoro de información que ellos recuperaron en el recinto de Bin Laden, ¿debería el presidente restablecer el interrogatorio mejorado incluyendo el ahogamiento simulado?”, preguntó Wallace.
“Bueno, ciertamente lo defendería”, dijo Cheney. “Sería un gran defensor de ello”. “Atravesamos por un montón de problemas para averiguar lo que podíamos hacer, cuán lejos podíamos ir, lo que era legal, y así sucesivamente. De eso surgió lo que llamamos interrogatorio mejorado. Funcionó. Suministró algunas piezas vitales de inteligencia”.
“Fue un buen programa”, afirmó Cheney. “Fue un programa legal. No era tortura. Fuertemente recomendaría que lo continuáramos”.
El director de la CIA León Panetta ha dicho que waterboarding es tortura pero el ex vicepresidente no está de acuerdo.
“El ahogamiento simulado y todas las otras técnicas que fueron utilizadas son técnicas que usamos para entrenar a nuestra propia gente. Esto es algo que hemos hecho durante años con el propio personal militar. Sugerir que es tortura, solo pienso que es errado”. El ex vicepresidente tildó de escandalosa la investigación de los interrogadores de la administración Obama que pudieron haber abusado de detenidos.
“Estos hombres, todos devotos, oficiales capaces que no deberían mirar sobre sus hombros y preocuparse si ellos siguen las órdenes de este presidente para llevar a cabo este programa de interrogación en el futuro cuando hay un cambio en la política, pueden esperar ser procesados”, dijo.
El “waterboarding” o “ahogamiento simulado” consiste en vaciar agua directo al estómago de una persona que se encuentra recostada, provocándole una sensación “virtual” de asfixia pero no produce la muerte ni daños físicos. Una variación similar es la arrojar agua a un sujeto amarrado, que tiene la cara cubierta con un trapo o tela. A medida que la tela se va humedeciéndose, se ajusta a la cara del sometido, y pronto comienza a generarle una angustiante sensación de asfixia.
(Tomado: RawStory / Traducido por Ivana Cardinale para el Correo del Orinoco)
Tomado: CubaDebate.cu
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7 may 2011
No se ha hecho justicia, sino venganza
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Resulta de todo punto inaceptable que un Estado para responder al terrorismo se haya transformado él mismo en un Estado terrorista |
Cabe repetir la pregunta que a casi nadie interesa plantear: ¿por qué se produjeron tales actos terroristas? El obispo Robret Bowman de Melbourne Beach de Florida, que fue anteriormente piloto de cazas militares durante la guerra de Vietnam, respondió, claramente, en el National Catholic Reporter, en una carta abierta al Presidente: «Somos el punto de mira de los terroristas porque, en buena parte del mundo nuestro Gobierno defiende la dictadura, la esclavitud y la explotación humana. Somos el blanco de los terroristas porque nos odian. Y nos odian porque nuestro Gobierno hace cosas odiosas».
No otra cosa dijo Richard Clarke, responsable contra el terrorismo de la Casa Blanca en una entrevista a Jorge Pontual emitida por la cadena Globonews el 28/02/2010 y repetida el 03/05/2011. Había advertido a la CIA y al Presidente Bush que un ataque de Al Qaeda era inminente en Nueva York. No le dieron oídos. Enseguida ocurrió, lo que le llenó de rabia. Esa rabia aumentó contra el Gobierno cuando vio que con mentiras y falsedades, Bush, por pura voluntad imperial de mantener la hegemonía mundial, decretó una guerra contra Irak que no tenía conexión ninguna con el 11 de septiembre. La rabia llegó a un punto tal que, por salud y decencia, dimitió de su cargo.
Más contundente fue Chalmers Johnson, uno de los principales analistas de la CIA, también en una entrevista al mismo periodista, el día 2 de mayo del corriente año. Conoció por dentro los maleficios que las más de 800 bases militares norteamericanas producen, distribuidas por todo el mundo, pues suscitan la rabia y la revuelta en las poblaciones, caldo de cultivo para el terrorismo. Cita el libro de Eduardo Galeano «Las venas abiertas de América Latina» para ilustrar las barbaridades que los órganos de inteligencia norteamericanos cometieron por aquí. Denuncia el carácter imperial de los Gobiernos, fundado en el uso de la inteligencia que recomienda golpes de Estado, organiza el asesinato de líderes y enseña a torturar. En protesta, dimitió y se hizo profesor de historia en la Universidad de California. Escribió tres tomos, «Blowback» (venganza), en los que preveía, con pocos meses de anticipación, los actos de venganza contra la prepotencia estadounidense en el mundo. Ha sido tenido como el profeta del 11 de septiembre.
Éste es el telón de fondo sobre el que entender la actual situación que culminó con la ejecución criminal de Osama Bin Laden.
Los órganos de inteligencia estadounidense son unos fracasados. Por diez años consecutivos han barrido el mundo para cazar a Bin Laden. Nada consiguieron. Sólo usando un método inmoral, la tortura de un mensajero de Bin Laden, han conseguido llegar a su escondite. Por tanto, no han tenido mérito propio alguno.
En esa caza todo está bajo el signo de la inmoralidad, la vergüenza y el crimen. En primer lugar, el Presidente Barak Obama, como si fuese un «dios» ha determinado la ejecución/matanza de Bin Laden. Eso va contra el principio ético universal de «no matar» y de los acuerdos internacionales que prescriben la prisión, el juicio y el castigo del acusado. Así se hizo con Hussein de Irak, con los criminales nazis de Nürenberg, con Eichman en Israel y con otros acusados. Con Bin Laden se ha preferido la ejecución intencionada, un crimen por el cual Barak Obama deberá responder algún día. Por otra parte, se ha invadido el territorio de Pakistán, sin ningún aviso previo de la operación. A continuación se secuestrado el cadáver y lo han lanzado al mar, crimen contra la piedad familiar, derecho que cada familia tiene de enterrar a sus muertos, criminales o no, pues por malos que fueren, nunca dejan de ser humanos.
No se ha hecho justicia. Se ha practicado la venganza, siempre condenable. «Mía es la venganza» dice el Dios de las Escrituras de las tres religiones abrahámicas. Ahora estaremos bajo el poder de un Emperador sobre quien pesa la acusación de asesinato. Y la necrofilia de las multitudes nos disminuye y nos avergüenza a todos.
Leonardo Boff: Es teólogo, filósofo y autor de Fundamentalismo, terrorismo, religião e paz, Vozes 2009.
Fuente
Tomado: Rebelión.org
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5 may 2011
Mostradnos al tirador
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| Imagen: Grosz |
Mostradnos al mayor héroe en la historia moderna de EE.UU., el hombre que mató al enemigo público número uno de EE.UU., el terrorista más malo de la historia del universo, el cerebro del ataque más espectacular de todos los tiempos contra EE.UU.
Haced que desfile por la Zona Cero y el centro de Manhattan, dadle una hilera de Corazones Púrpura y de colores arcoíris, convertidlo en socio de Goldman Sachs, colocadlo en Oprah, Rush y Anderson Cooper, nominadlo al Rock'n Roll Hall of Fame.
Si sois republicanos, que se presente como candidato a presidente, a diferencia de Donald “ese zorro en su cabeza” Trump o de Sarah “puedo ver Pakistán desde mi casa” Palin, podría efectivamente convertir al presidente Barack Obama en un daño colateral. O por lo menos coronadlo secretario de defensa –proveedor supremo de asesinatos selectivos como instrumento básico de la diplomacia internacional-.
¡Toma dos!
Rebobinad a la escena del drama de suspense en toda su gloria en alta definición -transmitida en vivo a la Sala de Crisis en Washington-.
El héroe, totalmente equipado, energético, está frente a frente al auténtico Osama Bin Laden desarmado, recién salido de la cama, atrapado en una habitación sombría. No hay escape; todo el complejo ha sido “asegurado”. Ahora sí –el momento con el que todo EE.UU. ha soñado desde el 11 de septiembre de 2001.
El ensayo tuvo lugar cientos de veces antes durante la eterna “guerra contra el terror”. El procedimiento era inmovilizar al sospechoso, colocarle una bolsa en la cabeza, transferirlo a un helicóptero (había tres afuera, uno ya se había estrellado), luego a una base militar, y entonces, vestido con mono naranja, directo a Gitmo (Guantánamo).
Ahora el héroe está frente al hombre que hizo que la propia “guerra contra el terror” llegara a existir. ¿Y qué hace? Ni un tiro en el brazo, pierna o rodilla. Ni siquiera una granada de aturdimiento lanzada despreocupadamente. Ninguna entrega extraordinaria, ¿para qué sirve en todo caso si no se aplica al enemigo público número uno?
El héroe pega dos tiros seguidos al fugitivo -nombre de código “Gerónimo” (un indígena que desafió al Imperio; y hablemos de volver a deshonrar a los estadounidenses nativos). Es la forma en que termina la mayor y más costosa cacería humana de todos los tiempos; no una prolongada explosión, sino dos balas de oro. El bueno liquida al malo. Harry el sucio liquida al criminal.
Por lo tanto nadie en el mundo llegará a saber cómo se convirtió “Gerónimo” en un agente de la Agencia Central de Inteligencia –y cómo la “amistad” se desarrolló durante los años ochenta- Cómo escapó de Tora Bora –o cómo dejó el Pentágono que escapara-. Cómo vivió en Pakistán todos estos años sin que lo molestaran. Por qué “nos odia”.
Y sobre todo cómo “fue el cerebro” del 11-S. Qué rama –o ramas, o individuos– de la red de los servicios de inteligencia de EE.UU. lo supo de antemano y permitió que ocurriera. Cómo un puñado de árabes con un cutter y pésimos conocimientos de pilotaje convirtieron jet en misiles y destruyeron las Torres Gemelas (y el edificio 7) y un pedazo del poderoso Pentágono.
¿Quién en el mundo se atrevería a no estar pegado durante meses al juicio más emocionante de todos los tiempos?
Hay motivos para creer que las entidades –el sistema– que organizaron el ataque no estarían muy contentas. Por lo tanto el veredicto es culpable, no acusado. Y se liquida con una bala en la cabeza. Nunca ha sido tan fácil crear un yermo y llamarlo “justicia”.
En cuanto al resto de nosotros, pasaremos el resto de nuestras vidas a oscuras.
Pepe Escobar: Es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge”. Su último libro es “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com.
Copyright 2011 Pepe Escobar
(Copyright 2011 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.)
Fuente
Tomado: Rebelión.org
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¿Es esto la instauración del asesinato extrajudicial?
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| Ruinas de la vivienda de Gadafi bombardeada por la OTAN.AGENCIAS Matar en vez de juzgar en los tribunales, sin probar la culpabilidad, ya forma parte de los 'valores' de Occidente |
Al fin y al cabo, con esta trayectoria, los asesinatos extrajudiciales forman parte ya de los valores de Occidente: matar en vez de juzgar en los tribunales. Matar sin probar la culpabilidad. Asesinar sin tener la certeza de que no va a haber víctimas colaterales. Es más, asesinar sabiendo que es probable que las haya.
Ahora, Barack Obama llama justicia a la muerte de Osama Bin Laden. Es de suponer, por tanto, que también considera justo que con él hayan muerto uno de sus hijos y tres personas más. Y que su cadáver no haya sido entregado a su familia. Lo cierto es que la Justicia se ejerce en los tribunales, cumpliendo las leyes. La Justicia no se dicta a golpe de gatillo.
Europa guarda silencio o apoya operaciones que dan muerte a civiles
Hace ya algún tiempo se sobrepasaron los límites de lo legítimo y lo legal, de lo razonable, lo justo y lo moral, hasta el punto de que en la actualidad en Occidente no hay indignación colectiva cuando es asesinado un hijo de un dictador o de un talibán, o de un presunto terrorista iraquí o de un afgano sospechoso, o el hijo de un político de Hamás o el nieto de un palestino inocente que pasaba por allí.
No sólo nos están enseñando a asumir los asesinatos de presuntos enemigos como actos de justicia, sino que también estamos aprendiendo a digerir sin rechistar el asesinato de sus familiares.
Eso nos sitúa en un peligroso punto de no retorno, ya que la legitimidad de la que se pretende dotar a esos asesinatos puede ser empleada en el futuro por ejércitos que no sean los occidentales. ¿Aceptaríamos que el Ejército paquistaní atacara territorio europeo y matase a un presunto terrorista y a algún español inocente?
¿Consideraríamos legítimo entonces que en vez de arrestar, juzgar y encarcelar a terroristas europeos, los gobiernos occidentales lanzaran operaciones militares contra ellos, privándolos del derecho a defender su inocencia?
Ataques en Pakistán
Nada más llegar a la Presidencia de EEUU, en enero de 2009, Obama ordenó el lanzamiento de un ataque militar en Pakistán con aviones no tripulados: murieron al menos 22 personas, la mayoría civiles. Fue el pistoletazo de salida a una política militar consistente en desencadenar ataques continuados contra territorio paquistaní.
En octubre de ese mismo año EEUU ya había realizado en Pakistán tantas incursiones aéreas como en los últimos tres años de la Administración Bush, con la consecuencia de cientos de muertos y heridos. Ese mismo mes, Obama recibió el Premio Nobel de la Paz.
Como es lógico, el Gobierno de Pakistán, consciente de la frustración de la población ante estas operaciones militares, ha manifestado reiteradamente su repudia a las incursiones aéreas del Pentágono, que violan la soberanía de su país.
Pero en Europa nuestros gobiernos guardan silencio o apoyan este tipo de operaciones, en las que a veces (por ejemplo, en Afganistán) colaboran bajo el paraguas de la OTAN . Y de ese modo se ha institucionalizado el asesinato extrajudicial.
Israel lo sabe bien. Por eso cuando el Gobierno de Tel Aviv lanzó la operación Plomo Fundido contra Gaza (en la que murieron al menos 1.400 palestinos, la mayor parte civiles, entre ellos mujeres, niños) se defendió de las críticas recordando que EEUU y la OTAN practican operaciones preventivas similares.
El cadáver de Osama Bin Laden ha sido arrojado al mar, pero su fantasma vuelve a nosotros con más fuerza: EEUU ya ha elevado los niveles de alerta, Washington advierte de que Al Qaeda puede vengarse, Obama dice que puede haber "ataques violentos en todo el mundo". Así se atiza el miedo, enemigo fatal de la revolución y de la libertad; gran aliado de las armas, de quienes las fabrican y de quienes las venden.
Olga Rodríguez / Madrid
Tomado: Público.es
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