Mostrando entradas con la etiqueta Pensiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pensiones. Mostrar todas las entradas

24 feb 2011

La UE y el FMI han decidido esquilmar a los trabajadores griegos


Yiorgios Karahalis / AFP

Manifestaciones en las calles de Atenas. Las pensiones también han disminuido.

Al mismo tiempo que los sindicatos griegos (GSEE, sector privado, y Adedy, sector público) llaman a una huelga general el 23 de febrero para frenar las políticas de austeridad, la Unión Europea y el FMI exigen a Grecia acentuar las medidas de fractura social. Estas instituciones han evaluado sus objetivos de privatización del país en 50 mil millones de euros de aquí a 2015, de los cuales 15 mil millones serían de aquí a 2013, en lugar de los 7 mil millones inicialmente anunciados. Una gran parte de la población está exhausta.


Cuando habla de su país, Savas Robolis se muestra cada vez más preocupado. Al teléfono, la voz de este hombre jovial y directo parece romperse cuando los medios le piden que analice las estadísticas. “Acabamos de conocer las cifras de desempleo de noviembre de 2010. ¡Catastróficas !” explica el director del Instituto del Trabajo Griego (Centro de estudios de los sindicatos griegos). Y añade enseguida : “Además, son los datos oficiales, ¡por debajo de nuestras propias estimaciones ! Nosotros ya avisamos que esta política de austeridad nos llevaría al desastre social”. Grecia está en medio del mismo.

¿La tasa de desempleo en noviembre de 2010 ? un 13,9%, según las cifras oficiales, un 20% según los sindicatos. “Hoy, cada familia tiene un parado”, lamenta Savas Robolis. La mayoría, jóvenes : la situación de los que tienen entre 15-24 años se ha agravado, el 35% está sin empleo. Y las previsiones para 2012 son mucho peores : el 15% de la población activa podría estar en paro, según el gobierno, el 22% según el Instituto del Trabajo.

El FMI, la Comisión Europea y el Banco Central europeo que pusieron bajo tutela a Grecia en mayo de 2010 a cambio de un préstamo de 110 mil millones de euros, persisten sin embargo en la misma vía, decidida con el gobierno de Georges Papandreu cuando Atenas, cuya deuda pública y déficits estaban fuera del pacto de estabilidad, sufría los ataques especulativos de los mercados. Así pues, austeridad cueste lo que cueste. Todos los sectores se han visto afectados, los “gastos del Estado” en primer lugar : bajada de un 20% de los salarios de funcionarios y de empleados de la función pública, desregulación del mercado de trabajo, disminución de las pensiones y alargamiento de los años de cotización, privatización de empresas públicas, venta de bienes inmuebles del Estado, reforma del sistema sanitario y de educación. Grecia se ha convertido, en realidad, en un auténtico laboratorio del neoliberalismo, cuyas redes se extienden sin cesar en Europa, como lo prueba el “pacto de competitividad” elaborado por Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy. Un laboratorio para satisfacer los apetitos de los inversores.

Los intereses de los créditos que el Estado debe pagar son muy elevados (5% a 6 meses). Pero si los banqueros se atiborran, a corto, medio y largo plazo, la población helénica, “paga el pato” diariamente. La inflación, que mide el alza de los precios, es del 5,2% en enero de 2011 (2,4% en enero de 2009). “La estrategia es la profundización en la proletarización de los trabajadores y de los pensionistas”, analiza Savasa Robolis. El elemento adicional que consolida este punto de vista : la decisión de abrir las “profesiones cerradas” (farmacéuticos, taxis, arquitectos…) “las protecciones que disponían, aseguraban la estabilidad de cada profesión pues nuestra economía es pequeña, el mercado limitado”, prosigue el economista. Sí, pero el FMI y la UE han condicionado el pago de la 4ª entrega de su préstamo a la profundización de la reformas. “Con la liberalización de las llamadas profesiones cerradas, las instituciones apuntan a la proletarización de la clase media” advierte el interlocutor. Una vez más, las instituciones muestran que sólo tienen un principio : manda el mercado.

¿Hasta dónde conseguirá llegar el gobierno ? El año 2010 ha conocido importantes manifestaciones, a las que ha hecho caso omiso. El año 2011 podría marcar una recuperación de la contestación social. Muchos sectores se ponen en huelga (transporte, sanidad…) en función de los ataques que sufren. Y los griegos, asfixiados, desarrollan iniciativas espontaneas. Así ha nacido un movimiento : Yo no pago. Cuando el billete del metro ha subido, en Atenas, de 1 euro a 1,40 euro, cuando se han instaurado peajes para las autopistas en construcción, los ciudadanos se oponen a estas subidas levantando las barreras de los peajes para dejar pasar los coches, gratuitamente, tapando los aparatos de cobrar con bolsas de plástico, distribuyendo octavillas invitando a los pacientes a no pagar por los cuidados recibidos. El 23 de febrero, convocados por el conjunto de los sindicatos, un año después de las primeras medidas de austeridad, tendrá lugar una huelga general. La voz rota de Savas Robolis reencuentra un soplo de esperanza : “Los sindicatos reivindican frenar la austeridad ; es necesario que la jornada del 23 de febrero sea un éxito”.

GRECIA EN CIFRAS

11,3 millones de habitantes

160.624 parados más en noviembre de 2010, ha contabilizado ELSTA, Instituto de Estadística Griego, habiendo aumentado un 30,2% en un año y un 12% en un mes.

692.577 personas sin empleo

17% de mujeres en el desempleo, frente a un 13,3% en noviembre de 2009

35,4% de jóvenes entre los 15-24 años en paro, frente a un 8,8% en noviembre de 2009

El gobierno prevé una tasa de paro del 15% en 2012 y del 14,6% en 2013

Caída del 4,2% del producto interior bruto en 2010

Los interés de los créditos que el Estado griego paga a “los mercados” se sitúan entre el 4,1% y el 5% a corto y medio plazo (6 meses), 11% a 10 años (frente a menos del 3% de Alemania)

Fabien Perrier
Traducción: J.A.Pina

Tomado: L`Humanité

4 nov 2010

Arrebato social en Francia




No es una sorpresa. Desde hace más de dos siglos, la protesta está en el código genético político de la sociedad francesa. Además de ser derechos constitucionales, la manifestación callejera y la huelga constituyen modos naturales de ejercer la plena ciudadanía. Cada nueva generación considera que participar en los cíclicos arrebatos de cólera social es un rito de paso para acceder a la mayoría de edad democrática.
Esta vez, el detonante de la crisis ha sido el presidente francés. Desacreditado y enfangado en varios hediondos escándalos, obcecado por el FMI y las agencias de calificación, Nicolas Sarkozy se muestra sordo a las quejas del pueblo y pretende demoler una de las joyas principales del Estado de bienestar: el derecho a jubilarse a los 60 años.
Conquistado tras decenios de enfrentamientos, este avance social es percibido, en el imaginario colectivo, como un totem intocable. Sarkozy -que, en 2008, prometió respetarlo- ha subestimado el apego de los ciudadanos a ese derecho. Y aprovechando el choque causado por la crisis, desea imponer una reforma que retrasa la edad legal de jubilación de los 60 a los 62 años, amplía el periodo de pago de cotizaciones a 41,5 años y retrasa la edad para cobrar una pensión completa de los 65 a los 67 años.

Algunos creen que, en realidad, Sarkozy quiere romper el régimen público de jubilación por repartición, basado en la solidaridad entre las generaciones, y sustituirlo por un régimen privado que representaría un mercado de entre 40.000 y 100.000 millones de euros. Denuncian que la compañía de seguros que más se beneficiaría de ello es el grupo Malakoff Médéric cuyo consejero delegado es... Guillaume Sarkozy, el hermano del Presidente.
La reacción de los principales sindicatos es unánime. Sin rechazarla en totalidad, reclaman modificaciones argumentando que el coste de la reforma recaerá esencialmente sobre los asalariados, vapuleados ya por la crisis, y que ello agravará las desigualdades. Organizaron varias jornadas de movilización antes del verano. Pero el Gobierno, en una actitud prepotente, mantuvo su rechazo de negociar.
Grave error. Con la vuelta al trabajo, en septiembre, se reunieron asambleas generales en centenares de empresas y administraciones. Los asalariados confirmaron su decisión de no dar "ni un paso atrás". Convencidos que si se cedía en algo tan sagrado como la jubilación a los 60 años, se les vendría encima una avalancha de nuevos recortes en la Seguridad Social, la sanidad, la educación y los servicios públicos.
Estas asambleas demostraron que las direcciones sindicales eran mucho menos radicales que sus bases exasperadas por los constantes retrocesos sociales. Inmediatamente, regueros de acciones colectivas se extendieron por todo el país; millones de personas se echaron a la calle; la huelga popular prolongada entorpeció el funcionamiento de los transportes; algunas ciudades, como Marsella, quedaron paralizadas... A medida que se repiten las jornadas de acción, nuevas categorías sociales se van sumando a una protesta que adopta expresiones inéditas.
Lo más original es el bloqueo de las refinerías y los depósitos de carburante. Lo más notable es la masiva incorporación de los estudiantes de secundaria. Algunos imaginaban a esta "generación Facebook" ensimismada y autista, pero su energía contestataria reveló su angustia frente al derrumbe del futuro... Y su temor a que, por vez primera desde 1945, si nada cambia, le toque vivir en peores condiciones que sus padres. El nuevo modelo neoliberal destroza el ascensor social...
La protesta cristaliza un malestar social profundo y una suma de descontentos acumulados: desempleo, precariedad, pobreza (hay ocho millones de pobres), dureza de la vida diaria... Ya no es sólo un asunto de pensiones sino una batalla por otro modelo social.
Lo más significativo es el apoyo popular, entre el 60% y el 70% de los franceses aprueba la protesta. Nadie acaba de entender cómo la Francia arruinada de 1945 pudo costear el Estado de bienestar, y la Francia de hoy, quinta potencia económica mundial, es incapaz de hacerlo. Nunca ha habido tanta riqueza. Los cinco principales bancos franceses obtuvieron, en 2009, unas ganancias de 11.000 millones de euros. Y las cuarenta principales empresas obtuvieron, ese mismo año, beneficios de 47.000 millones de euros.... ¿Por qué no gravar, en provecho de los pensionistas, tan cuantiosos capitales? La Comisión Europea estima que una pequeña tasa sobre las transacciones financieras aportaría al conjunto de los Estados de la Unión Europea, cada año, entre 145.000 y 372.000 millones de euros... Más que suficiente para pagar el aumento de los sistemas de pensiones.
Pero el dogma neoliberal exige que se exonere el capital y se ajusten más los salarios. De ahí el pulso actual en Francia. La sensación general es que ninguno de los dos antagonistas puede transigir. Las organizaciones sindicales, empujadas por una corriente de radicalización, siguen unidas después de varios meses de ofensiva. Ceder constituiría un fracaso semejante al de los mineros británicos en 1985 frente a Margaret Thatcher. Lo que significó el fin de la resistencia obrera en el Reino Unido y abrió la puerta a las "terapias de choque" ultraliberales.
Nicolas Sarkozy cuenta con el apoyo de la Unión Europea (1), del FMI, de la banca y del empresariado europeo(2) temeroso de que la "chispa francesa" incendie la pradera social del continente. El abandono de su reforma le condenaría a la derrota electoral en 2012.
La historia social francesa enseña que cuando una protesta ha ido tan lejos como la actual, jamás se ha desinflado. Siempre ha vencido.

Notas:

(1) El Consejo Europeo, en Barcelona, en marzo de 2002, recomendó: "Para 2010 deberá intentarse elevar progresivamente en torno a cinco años la edad media en que se produzca el cese efectivo de actividad de las personas en la Unión Europea".
(2) En España, el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, defiende como "imprescindible y aconsejable", la subida de "la edad de jubilación a los 70 años". Añade que "los asalariados deben trabajar más y, desgraciadamente, ganar menos". Pide ampliar el periodo de cálculo de la pensión a "toda la vida laboral", y que los ciudadanos se hagan "pensiones privadas". Europa Press, 26 de julio de 2010 y ABC, Madrid, 15 de octubre de 2010.

Ignacio Ramonet

Tomado: Le Monde Diplomatique

24 sept 2010

Francia: Quinta jornada de huelga general contra el recorte de pensiones de Sarkozy


Nueva jornada de protestas y paros contra la reforma de pensiones de Sarkozy

La reforma de las pensiones impulsada por Nicolas Sarkozy ha sido respondida nuevamente con movilizaciones y paros en el Estado francés. Ha sido la quinta jornada de protestas convocada por los sindicatos en lo que va de año y la segunda en sólo 15 días, y será seguida, con independencia de su resultado, de otras dos ya convocadas para el próximo octubre.

Los líderes sindicales han asegurado haber igualado el número de manifestantes del pasado día 7 en el que, según sus cálculos, se movilizaron cerca de tres millones de personas.

Desde el Ejecutivo francés, sin embargo, afirman que ha habido un descenso tanto en el número de huelguistas como de manifestantes y aseguran qeu seguirán adelante con la controvertida reforma.

Las movilizaciones se han desarrollado en más de 200 ciudades y los transportes públicos han funcionado con muchas perturbaciones a causa de la huelga.

Los franceses vuelven a protestar contra el tijeretazo de Sarkozy

Acosado por varios frentes (crisis con Europa a causa de la deportación de gitanos, secuestro de cinco franceses en Níger por terroristas islamistas y tres en Nigeria por vulgares piratas), Nicolas Sarkozy ha vivido una nueva jornada convulsa. Los sindicatos franceses han llevado a cabo su quinta jornada de huelgas y protestas callejeras en lo que va de año (la segunda en menos de quince días) para forzar al Gobierno a que retire su polémica reforma de las pensiones, que prevé retrasar la edad legal de jubilación de los franceses de 60 a 62 años y de 65 a 67 años la edad a la que deberán pasar al retiro los asalariados que, no habiendo cotizado todo el tiempo preceptivo, quieran jubilarse con la pensión completa.

No se ha paralizado el país (ni siquiera París) pero a juicio de los sindicatos, las manifestaciones han reunido, en toda Francia, casi tres millones de personas, 300.000 más que en la anterior protesta, celebrada el 7 de septiembre. El ministerio del Interior ha rebajado mucho esa cifra, hasta los 997.000. Y lo que es más importante, menos que los 1.120.000 manifestantes que este ministerio contó el 7 de septiembre. Hasta ahora, había reconocido que cada manifestación crecía con relación a la anterior. Hasta ahora. Es decir, a ojos del Gobierno, el movimiento de protesta tocó techo hace dos semanas, comienza a desgastarse y a desfallecer. A su favor se cuenta el ligero menor seguimiento de la huelga en los trenes, por ejemplo.

Los sindicatos, sin embargo, consideran que la jornada ha sido un éxito completo. Bernard Thibault, secretario general del sindicato mayoritario CGT, ha avisado: "Si Sarkozy no escucha, habrá nuevas movilizaciones".

La manifestación de París ha reunido a muchos sindicalistas a muchos funcionarios (profesores de instituto, de colegios, de universidad, médicos y trabajadores de los hospitales...), a muchos jóvenes, casi adolescentes, que, con una pegatina que rezaba 60 años, mi libertad, expresaban ya su temor por su jubilación futura. También ha acudido otra mucha gente: Jérôme Sagoin, un empleado de una empresa textil, aseguraba al paso de la manifestación parisina por el boulevard Saint-Michel: "No soy sindicalista, ni siquiera muy político. Pero esta es mi tercera manifestación este año. No vengo solo por lo de las jubilaciones: vengo porque no me gusta la injusticia y el racismo que propugna este Gobierno".

Los sindicatos decidirán mañana cómo continuar. El calendario corre en su contra: el próximo 5 de octubre, el Senado comenzará a debatir la nueva ley, que ya ha sido aprobada por la Asamblea Nacional. Será muy difícil que Sarkozy ceda: hundido en los sondeos, vapuleado dentro y fuera de Francia, el presidente francés ha hecho de la reforma de las jubilaciones una cuestión de principios. Los ocho sindicatos convocantes lo saben. Algunos de ellos, por eso, esperan contraprestaciones que no resulten puramente cosméticas. Una de ellas, citada estos días en la prensa francesa, consiste en que las mujeres, grandes perjudicadas de esta ley según las centrales sindicales debido a que muchas encadenan contratos poco duraderos y pasan años sin cotizar, queden exentas de tener que jubilarse a los 67 años para cobrar la pensión máxima.

Tomado: Kaos en la Red

8 sept 2010

Casi tres millones de franceses se manifestaron ayer durante la Huelga General


Cerca de tres millones de franceses salieron ayer a la calle en Francia a las manifestaciones convocadas contra los planes del Gobierno de Nicolas Sarkozy para aumentar la edad de jubilación y reformar el sistema de pensiones.

El número de asistentes supera las cifras registradas en las manifestaciones celebradas el pasado 24 de junio, a las que asistieron alrededor de dos millones de personas según los sindicatos y 800.000 según el Gobierno francés.

Una de las más multitudinarias de las 220 convocatorias ha sido la concentración celebrada en París, que tuvo que dividirse en dos debido a la masiva asistencia, que alcanzó, según la CGT, las 270.000 personas y las 80.000, según la Policía de la capital francesa. Ambas cifra superan las 47.000 manifestantes contabilizados por la Policía de París en la concentración del pasado mes de junio.

Durante la celebración de la manifestación de París, el secretario general del sindicato CFDT, François Chérèque, destacó que esta manifestación contra una reforma "injusta" es una de las más grandes de los últimos años y el Gobierno de Nicolas Sarkozy debe tomar nota de ello.


Por su parte, el secretario general de la CGT, Bernard Thibault destacó que la asistencia a las manifestación ha cumplido los objetivos previstos, por lo que el Gobierno "no podrá hacer como si nada hubiera pasado".

Mientras tanto, el primer ministro francés, Françóis Fillon, se mostró hoy en sus declaraciones en el Parlamento abierto al debate, siempre y cuando no se pierda de vista el objetivo de la reforma, que pasa conseguir un sistema de pensiones financiado por sí mismo. "La jubilación a los 62 es una opción razonable", añadió.

Por otro lado, el Ministerio de la Función Pública destaca que más de una cuarta parte de los funcionarios del Estado (26,76%) han secundado la huelga general, que tuvo un seguimiento del 15,4% entre los empleados publicos territoriales y del 17,08% entre los funcionarios de los servicios médicos. Esta cifras superan o son similares a la de la huelga celebrada el pasado 24 de junio.

Por su parte, Correos cifró el seguimiento de sus trabajadores a la convocatoria de huelga en el 24,71%, en comparación con el 19,86% del mes de junio, aunque la CGT y el Sud elevan esta cifra hasta el 35% o el 40% de los empleados.

Tomado: La República.es
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...