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11 feb 2012
Llamado a huelga general marca primer aniversario de la caída de Mubarak
El Cairo. El primer aniversario de la caída del presidente egipcio, Hosni Mubarak, estaba marcado este sábado por un llamado a una huelga general convocada por militantes pro democráticos para presionar al ejército y lograr que abandone el poder inmediatamente.
Varios grupos, incluidos "Los jóvenes del 6 de abril" que contribuyeron a lanzar la revuelta contra el ex presidente, llamaron a no acudir a las universidades ni a los centros de trabajo.
Un año después de la dimisión de Mubarak, forzada por la presión popular, los militantes que provocaron su caída exigen ahora que el ejército, acusado de perpetuar el antiguo régimen y de reprimir el movimiento pro democrático, traspase el poder a los civiles.
Los estudiantes tienen previsto manifestarse en varias universidades del país y en la plaza Tahrir de la capital, epicentro de la contestación, para exigir la salida del poder del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) a quien Mubarak entregó las riendas del país cuando dimitió.
"Hago huelga porque la situación del país es mala. No hay ninguna diferencia entre el consejo militar y Mubarak", aseguró Mahmud Magdy, estudiante de economía en la Universidad Aïn Shams.
El llamado a la huelga divide a la población y a las fuerzas políticas. Los Hermanos Musulmanes, que dominan el Parlamento recientemente elegido, se oponen a ella, al igual que numerosos ciudadanos que se quejan de la degradación de la economía y de la creciente inseguridad.
La televisión pública informó que los trabajadores del sector de los transportes no van a secundar la huelga. El diario progubernamental Al Ahram, por su parte, publicó en portada: "El pueblo rechaza la desobediencia civil".
Tras los llamados a la movilización, el ejército anunció que se desplegaría por todo el país para asegurar la seguridad.
El viernes por la noche, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas advirtió que no cederá a las "amenazas" ni a las "presiones" y denunció que el país es víctima de "complots".
"Estamos enfrentando complots contra la nación (...) que buscan hacer caer al Estado para que reine el caos", agregó en un comunicado.
El viernes, miles de manifestantes atravesaron El Cairo hasta llegar al ministerio de Defensa, defendido por la policía militar, con blindados y alambres de espino.
Este sábado, en el barrio del ministerio, algunos partidarios del ejército mostraron su apoyo al CSFA.
El 11 de febrero de 2011, tras 18 días de una revuelta social sin precedentes contra el régimen, el entonces vicepresidente Omar Suleiman anunció en un mensaje televisivo de menos de un minuto la dimisión de Mubarak.
Aclamada primero por la población, la junta formada por una veintena de generales que le sucedieron en el poder prometió facilitare el paso a la democracia y traspasar el poder a los civiles lo antes posible.
Pero hoy está acusada de buscar mantener sus privilegios y de continuar influenciando en la vida política.
Afp
Tomado: La Jornada.unam.mx
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25 feb 2011
La revolución sigue activa: Tunecinos y egipcios se echan a las calles pidiendo nuevos gobiernos
En Túnez, miles de personas permanecen concentradas este viernes ante el Palacio de Gobierno, en la medina del centro del país para pedir la dimisión del Ejecutivo de transicióntunecino y del primer ministro, Mohamed Ghanuchi.
Por otro lado, decenas de miles de personas están concentradas desde el mediodía de este viernes en la plaza Tahrir de El Cairo para exigir la formación de un nuevo gobierno y que el expresidente Hosni Mubarak sea llevado ante los tribunales.
La manifestación, convocada por los mismos grupos que organizaron las protestas que acabaron con el régimen de Mubarak, el pasado 11 de febrero, se desarrolla en medio de especiales medidas de seguridad.
El acceso a la plaza Tahrir, que fue epicentro de la reciente revuelta popular egipcia, está custodiado por soldados, apoyados por tanques y tanquetas, y por un cordón de civiles que exigían documentos de identidad a quienes ingresaban a la plaza.
"No necesitamos este Gobierno,queremos uno nuevo que elijamos nosotros", afirmaba uno de los jóvenes manifestantes, Omar el Guendi.
Egipto vive un período de transición política que se abrió tras la renuncia de Mubarak, pero la mayoría de los ministros y el jefe del gabinete, Ahmed Shafiq, proceden del régimen anterior.
En muchos carteles de los manifestantes se pueden ver fotos de algunos de los 300 fallecidos durante las protestas políticas que acabaron con el régimen de Mubarak.
Los lemas de la concentración incluían la formación de un nuevo gobierno y un juicio contra el expresidente, que se retiró a la ciudad egipcia de Sharm el Sheij, en la península del Sinaí, después de anunciar su renuncia.
Tomado: Kaos en la Red.net
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24 feb 2011
La UE y el FMI han decidido esquilmar a los trabajadores griegos
Cuando habla de su país, Savas Robolis se muestra cada vez más preocupado. Al teléfono, la voz de este hombre jovial y directo parece romperse cuando los medios le piden que analice las estadísticas. “Acabamos de conocer las cifras de desempleo de noviembre de 2010. ¡Catastróficas !” explica el director del Instituto del Trabajo Griego (Centro de estudios de los sindicatos griegos). Y añade enseguida : “Además, son los datos oficiales, ¡por debajo de nuestras propias estimaciones ! Nosotros ya avisamos que esta política de austeridad nos llevaría al desastre social”. Grecia está en medio del mismo.
¿La tasa de desempleo en noviembre de 2010 ? un 13,9%, según las cifras oficiales, un 20% según los sindicatos. “Hoy, cada familia tiene un parado”, lamenta Savas Robolis. La mayoría, jóvenes : la situación de los que tienen entre 15-24 años se ha agravado, el 35% está sin empleo. Y las previsiones para 2012 son mucho peores : el 15% de la población activa podría estar en paro, según el gobierno, el 22% según el Instituto del Trabajo.
El FMI, la Comisión Europea y el Banco Central europeo que pusieron bajo tutela a Grecia en mayo de 2010 a cambio de un préstamo de 110 mil millones de euros, persisten sin embargo en la misma vía, decidida con el gobierno de Georges Papandreu cuando Atenas, cuya deuda pública y déficits estaban fuera del pacto de estabilidad, sufría los ataques especulativos de los mercados. Así pues, austeridad cueste lo que cueste. Todos los sectores se han visto afectados, los “gastos del Estado” en primer lugar : bajada de un 20% de los salarios de funcionarios y de empleados de la función pública, desregulación del mercado de trabajo, disminución de las pensiones y alargamiento de los años de cotización, privatización de empresas públicas, venta de bienes inmuebles del Estado, reforma del sistema sanitario y de educación. Grecia se ha convertido, en realidad, en un auténtico laboratorio del neoliberalismo, cuyas redes se extienden sin cesar en Europa, como lo prueba el “pacto de competitividad” elaborado por Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy. Un laboratorio para satisfacer los apetitos de los inversores.
Los intereses de los créditos que el Estado debe pagar son muy elevados (5% a 6 meses). Pero si los banqueros se atiborran, a corto, medio y largo plazo, la población helénica, “paga el pato” diariamente. La inflación, que mide el alza de los precios, es del 5,2% en enero de 2011 (2,4% en enero de 2009). “La estrategia es la profundización en la proletarización de los trabajadores y de los pensionistas”, analiza Savasa Robolis. El elemento adicional que consolida este punto de vista : la decisión de abrir las “profesiones cerradas” (farmacéuticos, taxis, arquitectos…) “las protecciones que disponían, aseguraban la estabilidad de cada profesión pues nuestra economía es pequeña, el mercado limitado”, prosigue el economista. Sí, pero el FMI y la UE han condicionado el pago de la 4ª entrega de su préstamo a la profundización de la reformas. “Con la liberalización de las llamadas profesiones cerradas, las instituciones apuntan a la proletarización de la clase media” advierte el interlocutor. Una vez más, las instituciones muestran que sólo tienen un principio : manda el mercado.
¿Hasta dónde conseguirá llegar el gobierno ? El año 2010 ha conocido importantes manifestaciones, a las que ha hecho caso omiso. El año 2011 podría marcar una recuperación de la contestación social. Muchos sectores se ponen en huelga (transporte, sanidad…) en función de los ataques que sufren. Y los griegos, asfixiados, desarrollan iniciativas espontaneas. Así ha nacido un movimiento : Yo no pago. Cuando el billete del metro ha subido, en Atenas, de 1 euro a 1,40 euro, cuando se han instaurado peajes para las autopistas en construcción, los ciudadanos se oponen a estas subidas levantando las barreras de los peajes para dejar pasar los coches, gratuitamente, tapando los aparatos de cobrar con bolsas de plástico, distribuyendo octavillas invitando a los pacientes a no pagar por los cuidados recibidos. El 23 de febrero, convocados por el conjunto de los sindicatos, un año después de las primeras medidas de austeridad, tendrá lugar una huelga general. La voz rota de Savas Robolis reencuentra un soplo de esperanza : “Los sindicatos reivindican frenar la austeridad ; es necesario que la jornada del 23 de febrero sea un éxito”.
GRECIA EN CIFRAS
11,3 millones de habitantes
160.624 parados más en noviembre de 2010, ha contabilizado ELSTA, Instituto de Estadística Griego, habiendo aumentado un 30,2% en un año y un 12% en un mes.
692.577 personas sin empleo
17% de mujeres en el desempleo, frente a un 13,3% en noviembre de 2009
35,4% de jóvenes entre los 15-24 años en paro, frente a un 8,8% en noviembre de 2009
El gobierno prevé una tasa de paro del 15% en 2012 y del 14,6% en 2013
Caída del 4,2% del producto interior bruto en 2010
Los interés de los créditos que el Estado griego paga a “los mercados” se sitúan entre el 4,1% y el 5% a corto y medio plazo (6 meses), 11% a 10 años (frente a menos del 3% de Alemania)
Fabien Perrier
Traducción: J.A.Pina
Tomado: L`Humanité
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La huelga general en Grecia enfrenta a la policía con los manifestantes
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| Un grupo de manifestantes lanzó cócteles molotov contra los antidisturbios durante la huelga general convocada por los numerosos recortes |
Según pudo comprobar Efe, los enfrentamientos entre grupos de radicales y las fuerzas del orden tuvieron como escenarios principales las cercanías del Parlamento y del rectorado de la Universidad, donde los agentes emplearon gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.
Durante los enfrentamientos, un policía resultó herido cuando un cóctel molotov prendió fuego a su ropa, según informaron los medios locales.
También un periodista resultó levemente herido por la explosión de otro y tuvo que ser trasladado a un hospital para recibir los primeros auxilios.
Fuentes policiales indicaron que al menos una persona ha sido arrestada en relación a estos disturbios.
A parte de estos incidentes aislados, miles de manifestantes protestaron con pancartas y gritos contra la austeridad y la carestía, pidiendo a gritos que “se vayan los ladrones”, en referencia al Gobierno.
Los sindicatos mayoritarios griegos convocaron hoy la primera huelga general de 24 horas del año, tras la nueve celebradas en 2010, para denunciar las medidas de ahorro impuestas por el Gobierno socialista para evitar la quiebra del país.
La huelga por sectores
Unas 50.000 personas, según la Policía, se congregaron en una marcha de protesta que recorrió el centro de Atenas portando pancartas con mensajes como Que se vayan los ladrones, Basta yay No pagaremos nosotros la crisis.
Un colectivo de ciudadanos llamado 23 de febrero y formado a través de internet desplegó una pancarta negra ante el Parlamento con la leyenda Nos estamos muriendo… de hambre, del paro, de los robos, de la corrupción, de la indiferencia.
El país vive hoy un auténtico “apagón informativo”Tanto el transporte por ferrocarril como el tránsito de barcos han quedado sin servicios.
Igualmente un centenar de vuelos nacionales han sido que ser suspendido, debido al paro de cuatro horas de los controladores aéreos.
Pese a ello, aunque los vuelos internacionales no han sufrido, de momento, cancelaciones, los horarios han sido modificados.
Tanto los hospitales como las farmacias funcionan sólo con servicios mínimos y para casos de emergencia, y las guarderías y colegios de enseñanza media y superior están cerrados por laprotesta de los docentes para reclamar mejoras salariales.
Los periodistas han seguido mayoritariamente la huelga y el país vive hoy un auténtico “apagón informativo” que se mantendrá hasta la madrugada del jueves.
Los comercios en el centro de Atenas mantuvieron sus cierres echados y el transporte público en la capital no prestó servicio, con excepción del metro, que siguió activo para facilitar la llegada al centro de los manifestantes.
La activa participación en la huelga de los funcionarios también ha dejado sin servicio a las oficinas públicas, tanto las dependientes de los ministerios como de los ayuntamientos.
“Hemos tenido una participación del 100% en las refinerías, barcos y trenes, la construcción, los astilleros, y de un 90% en servicios como los bancos, correos y las empresas de agua, electricidad y telefonía”, declaró el presidente de la Confederación General de Trabajadores, Yanis Panagópulos.
La gente no soporta más pagar la crisis
Por su parte, Vasikis Xenakis, de la Unión de Funcionarios Civiles (Adedy), que representa a unos 700.000 empleados, calificó de “completamente satisfactoria” la respuesta de los trabajadores a la convocatoria de huelga.
“Es claro el mensaje de la gente: basta ya a las medidas de austeridad. La gente no soporta más pagar la crisis”, añadió el sindicalista.
“La gente no cree ya ni en los partidos ni en los sindicatos, y así decidimos organizarnos en forma independiente”, declaró a Efe Nikos de 41 años, docente de enseñanza secundaria, que ha visto su sueldo reducido.
EFE/SIMELA PANTZARTZI
Tomado: Cibernoticiasexpress.wordpress.com
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30 ene 2011
Acusan a la CIA de estar tras las revueltas de Túnez y Egipto
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| En pos de la reorganización estratégica de EEUU frente a China, Rusia e Irán |
Las revueltas y protestas populares que se han escenificado en Egipto, Túnez y Yemen, a juicio del periodista estadounidense Webster Tarpley, tienen una misma raíz, la nueva revolución de los colores de la CIA (Agencia Central de Inteligencia por sus siglas en inglés).
El primero en encender las calles fue el pueblo tunecino, con protestas desde la semana pasada, en las que se exigió la salida del mandatario Ben Alí hasta que éste huyó hacia Arabia Saudí.
Luego fue Egipto, donde ya se contabilizan más de ocho personas fallecidas.
Días atrás, el presidente Barack Obama instó públicamente a seguir el ejemplo de la llamada “revolución jazmín” de Túnez en otros países norafricanos y del Medio Oriente.
Entretanto, el líder libio Muhamar Gadaffi reveló que detrás de los acontecimientos tunecinos estaba EE.UU. y otros gobiernos europeos.
Según el periodista norteamericano Tarpley en su artículo publicado en el portal antiimperialista.blogia y titulado "El peligro es muy grande en Túnez", las fuerzas que derrocaron al presidente Ben Alí no tienen organización política que las representen en la sociedad.
Tarpley indicó que en Túnez la conocida Revolución de los Jazmines busca "instalar en el poder marionetas más agresivas contra Rusia, China e Irán (…)".
Las revueltas en esa región formarían parte de la campaña desplegada por Estados Unidos en Oriente Medio y África en pos de la reorganización estratégica del imperio frente a China, Rusia e Irán.
La actitud de EEUU ante las revueltas de Túnez, Egipto y otros paises, a cuyos dictadores había estado apoyando hasta hace apenas unos días, debería hacernos, cuanto menos, meditar sobre los acontecimientos que se están sucediendo.
Si las revueltas son capitalizadas por trabajadores y estudiantes quizá sería distinto, pero a falta de ninguna organización que canalice el descontento popular en ese sentido, podrían ser unas nuevas élites las que implantaran nuevos régimenes más cercanos a los intereses actuales a EEUU.
Tomado: La República.es
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El régimen de Mubarak y las revueltas de enero
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13 nov 2010
Miles de personas se Manifiestan en Madrid: ¡Marruecos fuera del Sáhara!. El gobierno (PSOE), lamenta pero no condena el terrorismo de estado marroquí
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| Desde hace treinta y cinco años, el ejército marroquí ocupa el Sáhara Occidental Manifestan en Madrid: ¡Marruecos fuera del Sáhara!. |
Sahara Libre
Desde hace treinta y cinco años, el ejército marroquí ocupa el Sáhara Occidental, un territorio que invadió por la fuerza. El Rey de Marruecos se niega a cumplir las Resoluciones aprobadas por la onU y pretende sencillamente anexionarse el Sáhara Occidental.
El Estado español continua siendo responsable de la tragedia y el sufrimiento del pueblo saharaui, hoy separado por un muro que divide su Territorio, sometido una parte a la represión en el Sáhara ocupado por Marruecos, y otra en unas condiciones extremadamente duras en los campamentos de población refugiada saharaui.
La pasividad del Gobierno español, su ambigüedad, el mirar hacia otro lado ante la violación de los derechos humanos, estimula a Marruecos para seguir en su posición intransigente, no aceptando la aplicación de las Resoluciones de la Naciones Unidas y poniendo condiciones previas e inaceptables en próximas negociaciones. El Gobierno debe implicarse más firmemente y liderar la búsqueda de una solución justa y democrática que respete el derecho a la autodeterminación del Pueblo Saharaui.
Tras dos décadas desde el alto el fuego y de imposible aplicación del plan de paz por el bloqueo marroquí; después de 35 años de espera a las soluciones diplomáticas, el Pueblo Saharaui está agotando su paciencia, poniéndose en peligro la resolución pacífica del conflicto. Nadie quiere que esto suceda, sin embargo, tampoco nadie podrá hacerle responsable de lo que sería una tragedia anunciada, tras años de espera pacífica y confianza en las negociaciones auspiciadas por la onU.
La resistencia pacífica de las y los saharauis en los territorios ocupados por Marruecos, y el esfuerzo de supervivencia y cohesión en los campamentos de población refugiada, demuestran su determinación en la lucha por la independencia. Nosotras y nosotros estaremos a su lado.
¡Marruecos culpable, España responsable!
¡Referéndum Ya!
Evitemos la Guerra
Tomado. Kaosenlared.net
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28 oct 2010
¿El primer gran conflicto social del siglo XXI ?
1. El gobierno ha perdido la batalla de las ideas.
El gobierno no ha llegado a convencer. El desacuerdo principal atañe el corazón mismo de su reforma : el aplazamiento de la edad legal de jubilación a los 62 años y hasta los 67 para una pensión plena. Esta opinión viene acompañada por un fuerte apoyo al movimiento social, hasta un 71% de opiniones favorables. La última encuesta BVA, realizada el 20 y 21 de octubre, habla de “un apoyo todavía masivo”, del 69%. “La Francia en edad de trabajar se muestra favorable al movimiento social en todas sus dimensiones (74%). Los jóvenes lo apoyan de forma aplastante (73%)”, analiza Gaël Sliman, director adjunto del instituto de opinión. Ayer, una encuesta Ifop para Ouest-France, mostraba que la continuación de la movilización está justificada para el 63% incluso después de la aprobación de dicha ley por el Senado.
2. Un sentimiento de injusticia que se desborda.
Los asalariados han hecho las cuentas rápidamente : el incremento brutal de la edad de jubilación a 62 y 67 años es una apuesta perdedora en cualquier caso. Además la reforma penaliza a los que comenzaron a trabajar jóvenes o a los que suspendieron sus carreras, o sea a los más frágiles. Mientras el gobierno ha encontrado billones de euros para salvar a los bancos durante la crisis, hace pesar la carga del 80% de financiamiento de su reforma de pensiones sobre los asalariados. La contestación social se afianza en este sentimiento de injusticia y se añade a una toma de consciencia de que sí hay dinero. “La guita está en L’Oréal” forma parte de los eslóganes favoritos en las manifestaciones. Un cerrojo ha saltado.
3. Asalariados que hablan de las condiciones y del sentido del trabajo…
“Ganas de reposar antes de palmar”, este eslogan coreado en las manifestaciones resume la cuestión : detrás del rechazo a trabajar más allá de los 60 años los trabajadores cuestionan el sentido del trabajo. La carrera por la rentabilidad y el dogma del “corto plazo” han desarrollado nuevas penalidades, físicas y morales. La semana laboral de 35 horas ha llevado a espacios de libertad pero muchas veces ha sido necesario hacer la misma tarea en menos tiempo. Nicolás Sarkozy no ha cesado de fustigar este “error”, pero olvida precisar que Francia mantiene una de las tasas de productividad horaria más altas del mundo. Sin contar con que, desde hace 20 años, la flexibilización de los horarios, la explosión de la precariedad, los tiempos parciales impuestos, se van comiendo poco a poco el dominio del “tiempo para uno mismo”. En este marco, la jubilación significa para muchos un espacio de libertad desligado de la relación salarial, un tiempo donde uno puede hacer lo que antes no pudo.
4. Las mujeres y la jubilación, ¡todo un símbolo !
A menudo invisibles, ahí están en primera fila. La reforma de las pensiones se revela como particularmente regresiva para las mujeres. Esta es sin duda una de las razones que hace de las desigualdades hombre/mujer un punto de crispación contra el texto gubernamental. Hoy en día, menos de la mitad de las mujeres validan una carrera completa a los 65 años. Para no sufrir la “rebaja” de su pensión, muchas no tendrán otra alternativa que continuar hasta los 67 años, mucho más allá de la esperanza de vida con buena salud, calculada para ellas en los 64 años. La reforma las penaliza en primer lugar, ellas que ocupan el 83% de los empleos a tiempo parcial. Peor todavía, esto se añade a reformas precedentes (1993 y 2003) que ya ampliaron la diferencia en las pensiones (826 euros de promedio para ellas contra 1 455 euros para los hombres). En este sentido, el derecho a la jubilación muestra que mantener el statu quo para las mujeres acarrearía un ahondamiento de las desigualdades de género. Abordar la cuestión a partir de estas lleva inevitablemente a la necesidad de “otra reforma de las pensiones”.
5. Un movimiento de solidaridad intergeneracional.
Después del contrato de inserción profesional (CIP) del que Edouard Balladour debió dar marcha atrás en 1993, hasta el contrato de primer empleo de Dominique de Villepin en 2006, que también éste tuvo que aparcar, los jóvenes se movilizan por los temas que tocan su futuro inmediato, en términos de estudios (reforma escolar) o de inserción profesional. Por primera vez los estudiantes han entrado al movimiento trayendo la idea del reparto del trabajo entre las generaciones. La unión con los trabajadores muestra una gran ansiedad acerca de su porvenir profesional. Mientras el desempleo alcanza al 25% de los jóvenes y la edad del primero empleo estable está alrededor de los 28 años, el aplazamiento de la edad de jubilación “bloquea” los puestos de trabajo. El desdén con el que el gobierno trata su compromiso, considerando que están siendo manipulados por los adultos, no hace más que atizar su cólera. Además los estudiantes manifiestan cada vez más su oposición a Nicolás Sarkozy. La ruptura con los jóvenes de 15 a 24 años es profunda. Entre un 70 y un 80% desaprueba la reforma de las pensiones y, en la misma proporción, la acción del jefe de Estado.
6. Los asalariados del sector privado se han incorporado masivamente al movimiento.
Ciertos comentaristas continúan sin verlo pero los trabajadores del sector privado están tan fuertemente movilizados como los del sector público. La locomotora del movimiento se encarna incluso en la figura del obrero ya que son los asalariados de las refinerías francesas los que encabezan la huelga. A diferencia del conflicto contra la reforma Juppé de 1995, los trabajadores del sector privado no hacen la huelga por procuración. Deciden un paro de trabajo cuando pueden, como pueden, a menudo por periodos de entre una a cuatro horas para salir a manifestar o a participar en una iniciativa. Se manifiestan masivamente, utilizando las jornadas programadas los sábados para hacer sentir su voz. Los obreros apoyan con firmeza el movimiento social : el 84% dice aprobar las huelgas y las manifestaciones, según un sondeo BVA para canal Plus publicado el viernes pasado.
7. Las fronteras de lo público y lo privado se desdibujan.
Se va haciendo cada vez mayor el número de manifestaciones, hasta 260 durante las jornadas de acción nacional. Se manifiestan en las grandes ciudades pero también, por ejemplo, en la isla de Ouessant o en Belle-Île, frente a las costas bretonas. Desde principios de octubre, el conflicto arraiga en las ciudades, los departamentos, donde cada día se llevan a cabo múltiples manifestaciones de carácter interprofesional. Personal ferroviario, funcionarios y trabajadores de refinerías y de la metalurgia se encuentran en la entrada de los depósitos de petróleo, en las estaciones, en las plazas públicas. Las horas de huelga se aprovechan para salir, exteriorizar la lucha, darle visibilidad. El viernes por ejemplo, 200 metalurgistas de Bas-Rhin fueron a ocupar la sede de la UIMM, patronal del sector, mientras que los de STX Lorient se daban un “paseo nocturno” al amanecer hasta el lugar de trabajo.
8. Un movimiento que se organiza para durar.
Desde el 7 de septiembre, cada jornada de movilización cuenta entre 2 y 3 millones de manifestantes, ¡algo nunca visto ! Se tiene consciencia de que hará falta más para hacer ceder al gobierno. Son muchos los que dicen “¡iremos hasta el final !”. Pero es necesario aprender a durar con unas nuevas condiciones ya que la crisis hace más difícil una huelga larga mientras el poder del estado juega la baza de la tensión para intentar convertir el movimiento en minoritario. Se trata pues de conseguir agarrotar la maquinaria económica sin perder el apoyo popular. De ahí vienen las operaciones de bloqueo de “puntos estratégicos” de la economía a menudo vacilantes, que no resisten frente a la intervención de la policía, nunca duran demasiado tiempo y siempre echan la culpa de la radicalización del movimiento al gobierno. En las empresas, el debate continúa para convencer a los indecisos. Se organiza para estar en un movimiento que sea permanente sin perder demasiado dinero.
9. La unidad sindical, un elemento de confianza.
Pilar del movimiento, la Intersindical no se doblega, aunque muchos le predigan divisiones cada vez que se reúnen. De entrada, las ocho organizaciones han trabajado juntas. Unidas por el carácter injusto de la reforma, se guardan las diferencias de enfoque sobre la cuestión de las pensiones partiendo de lo que les es común. Aunque la reforma de la representatividad sindical continúa al acecho, sus relaciones han madurado. Mientras que, durante decenios, los grandes movimientos sociales han sido esencialmente defensivos, esta vez han logrado imponer la idea de que existen alternativas y que es necesario negociar otra reforma.
10. La democracia, es escuchar lo que se expresa en la calle.
Desde su llegada al Elíseo, Nicolás Sarkozy considera que su legitimidad política surgida de las urnas le permite imponer un conjunto de reformas socialmente regresivas. Salvo que la reforma de las pensiones no estaba inscrita en el programa del presidente. No ha sido, por lo tanto, “mandatado” para liquidar la jubilación a los 60 años. Que él se atribuya esa autoridad, obstinándose a apelar la misma legitimidad electoral, acelera la crisis de confianza. La salida de tono del jefe de Estado, durante el consejo nacional del UMP en julio de 2008, declarando que “ahora, cuando hay una huelga, nadie lo advierte”, ha quedado en la memoria de todos. Desde entonces, no deja de aceptar a regañadientes la convicción, muy arraigada en Francia, de que la expresión de la calle es también un ejercicio de la democracia. El Gobierno ha impuesto un calendario apretado. Ha rechazado tomarse el tiempo necesario para negociar. Los asalariados vienen a recordarle que el derecho de huelga y de manifestación expresan la opinión mayoritaria de que su reforma no es la buena.
Paule Masson
Traducción: Toni Chumillas
Tomado: http://humanite-en-espanol.com/spip.php?article756
1. El gobierno ha perdido la batalla de las ideas.
El gobierno no ha llegado a convencer. El desacuerdo principal atañe el corazón mismo de su reforma : el aplazamiento de la edad legal de jubilación a los 62 años y hasta los 67 para una pensión plena. Esta opinión viene acompañada por un fuerte apoyo al movimiento social, hasta un 71% de opiniones favorables. La última encuesta BVA, realizada el 20 y 21 de octubre, habla de “un apoyo todavía masivo”, del 69%. “La Francia en edad de trabajar se muestra favorable al movimiento social en todas sus dimensiones (74%). Los jóvenes lo apoyan de forma aplastante (73%)”, analiza Gaël Sliman, director adjunto del instituto de opinión. Ayer, una encuesta Ifop para Ouest-France, mostraba que la continuación de la movilización está justificada para el 63% incluso después de la aprobación de dicha ley por el Senado.
2. Un sentimiento de injusticia que se desborda.
Los asalariados han hecho las cuentas rápidamente : el incremento brutal de la edad de jubilación a 62 y 67 años es una apuesta perdedora en cualquier caso. Además la reforma penaliza a los que comenzaron a trabajar jóvenes o a los que suspendieron sus carreras, o sea a los más frágiles. Mientras el gobierno ha encontrado billones de euros para salvar a los bancos durante la crisis, hace pesar la carga del 80% de financiamiento de su reforma de pensiones sobre los asalariados. La contestación social se afianza en este sentimiento de injusticia y se añade a una toma de consciencia de que sí hay dinero. “La guita está en L’Oréal” forma parte de los eslóganes favoritos en las manifestaciones. Un cerrojo ha saltado.
3. Asalariados que hablan de las condiciones y del sentido del trabajo…
“Ganas de reposar antes de palmar”, este eslogan coreado en las manifestaciones resume la cuestión : detrás del rechazo a trabajar más allá de los 60 años los trabajadores cuestionan el sentido del trabajo. La carrera por la rentabilidad y el dogma del “corto plazo” han desarrollado nuevas penalidades, físicas y morales. La semana laboral de 35 horas ha llevado a espacios de libertad pero muchas veces ha sido necesario hacer la misma tarea en menos tiempo. Nicolás Sarkozy no ha cesado de fustigar este “error”, pero olvida precisar que Francia mantiene una de las tasas de productividad horaria más altas del mundo. Sin contar con que, desde hace 20 años, la flexibilización de los horarios, la explosión de la precariedad, los tiempos parciales impuestos, se van comiendo poco a poco el dominio del “tiempo para uno mismo”. En este marco, la jubilación significa para muchos un espacio de libertad desligado de la relación salarial, un tiempo donde uno puede hacer lo que antes no pudo.
4. Las mujeres y la jubilación, ¡todo un símbolo !
A menudo invisibles, ahí están en primera fila. La reforma de las pensiones se revela como particularmente regresiva para las mujeres. Esta es sin duda una de las razones que hace de las desigualdades hombre/mujer un punto de crispación contra el texto gubernamental. Hoy en día, menos de la mitad de las mujeres validan una carrera completa a los 65 años. Para no sufrir la “rebaja” de su pensión, muchas no tendrán otra alternativa que continuar hasta los 67 años, mucho más allá de la esperanza de vida con buena salud, calculada para ellas en los 64 años. La reforma las penaliza en primer lugar, ellas que ocupan el 83% de los empleos a tiempo parcial. Peor todavía, esto se añade a reformas precedentes (1993 y 2003) que ya ampliaron la diferencia en las pensiones (826 euros de promedio para ellas contra 1 455 euros para los hombres). En este sentido, el derecho a la jubilación muestra que mantener el statu quo para las mujeres acarrearía un ahondamiento de las desigualdades de género. Abordar la cuestión a partir de estas lleva inevitablemente a la necesidad de “otra reforma de las pensiones”.
5. Un movimiento de solidaridad intergeneracional.
Después del contrato de inserción profesional (CIP) del que Edouard Balladour debió dar marcha atrás en 1993, hasta el contrato de primer empleo de Dominique de Villepin en 2006, que también éste tuvo que aparcar, los jóvenes se movilizan por los temas que tocan su futuro inmediato, en términos de estudios (reforma escolar) o de inserción profesional. Por primera vez los estudiantes han entrado al movimiento trayendo la idea del reparto del trabajo entre las generaciones. La unión con los trabajadores muestra una gran ansiedad acerca de su porvenir profesional. Mientras el desempleo alcanza al 25% de los jóvenes y la edad del primero empleo estable está alrededor de los 28 años, el aplazamiento de la edad de jubilación “bloquea” los puestos de trabajo. El desdén con el que el gobierno trata su compromiso, considerando que están siendo manipulados por los adultos, no hace más que atizar su cólera. Además los estudiantes manifiestan cada vez más su oposición a Nicolás Sarkozy. La ruptura con los jóvenes de 15 a 24 años es profunda. Entre un 70 y un 80% desaprueba la reforma de las pensiones y, en la misma proporción, la acción del jefe de Estado.
6. Los asalariados del sector privado se han incorporado masivamente al movimiento.
Ciertos comentaristas continúan sin verlo pero los trabajadores del sector privado están tan fuertemente movilizados como los del sector público. La locomotora del movimiento se encarna incluso en la figura del obrero ya que son los asalariados de las refinerías francesas los que encabezan la huelga. A diferencia del conflicto contra la reforma Juppé de 1995, los trabajadores del sector privado no hacen la huelga por procuración. Deciden un paro de trabajo cuando pueden, como pueden, a menudo por periodos de entre una a cuatro horas para salir a manifestar o a participar en una iniciativa. Se manifiestan masivamente, utilizando las jornadas programadas los sábados para hacer sentir su voz. Los obreros apoyan con firmeza el movimiento social : el 84% dice aprobar las huelgas y las manifestaciones, según un sondeo BVA para canal Plus publicado el viernes pasado.
7. Las fronteras de lo público y lo privado se desdibujan.
Se va haciendo cada vez mayor el número de manifestaciones, hasta 260 durante las jornadas de acción nacional. Se manifiestan en las grandes ciudades pero también, por ejemplo, en la isla de Ouessant o en Belle-Île, frente a las costas bretonas. Desde principios de octubre, el conflicto arraiga en las ciudades, los departamentos, donde cada día se llevan a cabo múltiples manifestaciones de carácter interprofesional. Personal ferroviario, funcionarios y trabajadores de refinerías y de la metalurgia se encuentran en la entrada de los depósitos de petróleo, en las estaciones, en las plazas públicas. Las horas de huelga se aprovechan para salir, exteriorizar la lucha, darle visibilidad. El viernes por ejemplo, 200 metalurgistas de Bas-Rhin fueron a ocupar la sede de la UIMM, patronal del sector, mientras que los de STX Lorient se daban un “paseo nocturno” al amanecer hasta el lugar de trabajo.
8. Un movimiento que se organiza para durar.
Desde el 7 de septiembre, cada jornada de movilización cuenta entre 2 y 3 millones de manifestantes, ¡algo nunca visto ! Se tiene consciencia de que hará falta más para hacer ceder al gobierno. Son muchos los que dicen “¡iremos hasta el final !”. Pero es necesario aprender a durar con unas nuevas condiciones ya que la crisis hace más difícil una huelga larga mientras el poder del estado juega la baza de la tensión para intentar convertir el movimiento en minoritario. Se trata pues de conseguir agarrotar la maquinaria económica sin perder el apoyo popular. De ahí vienen las operaciones de bloqueo de “puntos estratégicos” de la economía a menudo vacilantes, que no resisten frente a la intervención de la policía, nunca duran demasiado tiempo y siempre echan la culpa de la radicalización del movimiento al gobierno. En las empresas, el debate continúa para convencer a los indecisos. Se organiza para estar en un movimiento que sea permanente sin perder demasiado dinero.
9. La unidad sindical, un elemento de confianza.
Pilar del movimiento, la Intersindical no se doblega, aunque muchos le predigan divisiones cada vez que se reúnen. De entrada, las ocho organizaciones han trabajado juntas. Unidas por el carácter injusto de la reforma, se guardan las diferencias de enfoque sobre la cuestión de las pensiones partiendo de lo que les es común. Aunque la reforma de la representatividad sindical continúa al acecho, sus relaciones han madurado. Mientras que, durante decenios, los grandes movimientos sociales han sido esencialmente defensivos, esta vez han logrado imponer la idea de que existen alternativas y que es necesario negociar otra reforma.
10. La democracia, es escuchar lo que se expresa en la calle.
Desde su llegada al Elíseo, Nicolás Sarkozy considera que su legitimidad política surgida de las urnas le permite imponer un conjunto de reformas socialmente regresivas. Salvo que la reforma de las pensiones no estaba inscrita en el programa del presidente. No ha sido, por lo tanto, “mandatado” para liquidar la jubilación a los 60 años. Que él se atribuya esa autoridad, obstinándose a apelar la misma legitimidad electoral, acelera la crisis de confianza. La salida de tono del jefe de Estado, durante el consejo nacional del UMP en julio de 2008, declarando que “ahora, cuando hay una huelga, nadie lo advierte”, ha quedado en la memoria de todos. Desde entonces, no deja de aceptar a regañadientes la convicción, muy arraigada en Francia, de que la expresión de la calle es también un ejercicio de la democracia. El Gobierno ha impuesto un calendario apretado. Ha rechazado tomarse el tiempo necesario para negociar. Los asalariados vienen a recordarle que el derecho de huelga y de manifestación expresan la opinión mayoritaria de que su reforma no es la buena.
Paule Masson
Traducción: Toni Chumillas
Tomado: http://humanite-en-espanol.com/spip.php?article756
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18 oct 2010
Obreros y estudiantes franceses prosiguen su pulso con el Eliseo
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| Cada vez más estudiantes se suman a las protestas. Han bloqueado centenares de institutos, formado concentraciones espontáneas y protagonizado enfrentamientos con la policía. |
Francia salió ayer de nuevo a la calle y cuando esto sucede, el Eliseo tiembla: no sería la primera vez que la presión popular logra frenar proyectos gubernamentales. Los poderosos sindicatos galos han llamado a la rebeldía ante la reforma del sistema de pensiones que planea el Ejecutivo de Nicolas Sarkozy, y que pretende elevar la edad de jubilación de los 60 a los 62 años.
Varios días llevan sucediéndose multitudinarias protestas en cientos de ciudades francesas. Ayer más de tres millones de personas volvieron a tomar las calles de Francia para mostrar su descontento con el alargamiento de la vida laboral.
A los trabajadores, que no quieren tener que pagar por las arcas sociales vacías, se les han sumados los estudiantes, que prevén un futuro en el que encontrar un empleo sea mucho más difícil, al permanecer estos ocupados por la generación anterior. La partida se ha iniciado y el pulso será duro. Que la cosa puede ir para largo lo saben los franceses bien: las acciones de protesta están convocadas por tiempo indefinido.
La mitad de los ferrocarriles de Francia ha dejado de circular. Las refinerías están bloqueadas y, aunque el Gobierno galo eche mano de sus reservas de combustible, no tendrá quién las transporte: los camineros también participan en la huelga. El queroseno en el aeropuerto de Charles de Gaulle podrá mantener activo el tráfico aéreo como mucho hasta el próximo lunes o martes. Y tampoco en los aeródromos trabaja gran parte del personal. Cuando los franceses emprenden la batalla, lo hacen en serio. “Es simplemente una cuestión de solidaridad. Sobre los motivos de la huelga se puede discutir, pero hay que ser solidario”, opinaba un hombre en la vacía Gare Nord de París.
Al paquete de reformas presentado por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, ya le dio el visto bueno el Parlamento. Este miércoles se vota en el Senado y después tendrá que ser aprobado en la Asamblea General, la unión de las dos Cámaras. Austeridad y ahorro son las máximas del mismo: el déficit de las arcas públicas galas, de 32.000 millones de euros anuales, se encuentra en continuo crecimiento y en 2020 alcanzará los 50.000 millones de euros si no se frena. La ley propuesta es el único camino para lograr tal cosa, asegura el Eliseo. Pero que la senda pase por aumentar la edad de jubilación despierta las iras de los ciudadanos que, al contrario que sus gobernantes, no consideran que se trate de la medida acertada.
Tomado: http://www.larepublica.es/spip.php?article21694
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17 oct 2010
Francia: el gallo gálico despierta de nuevo a los trabajadores europeos.
Han bastado unos pocos meses para que los asaltos propagandísticos que presentaban la abolición de la jubilación a los 60 años como una consecuencia inevitable del aumento de la esperanza de vida se deshicieran, estrellados contra la lucidez de la opinión pública.
En el momento en que el conflicto que enfrenta a Nicolas Sarkozy con la mayoría del pueblo francés se agudiza, se ha recorrido ya un largo camino desde que el gobierno detallara su plan para retrasar dos años la edad de jubilación. Han bastado unos pocos meses para que los asaltos propagandísticos que presentaban la abolición de la jubilación a los 60 años como una consecuencia inevitable del aumento de la esperanza de vida se deshicieran estrelladas contra la lucidez de la opinión pública. Desde el arranque mismo de la empresa manipulatoria, los portavoces de la UMP [el partido de Sarkozy] y los ministros buscaron la falsaria "despolitización" de la contrarreforma, so capa de pretender salvar el sistema por solidaridad. Precisaban disimular como fuera, bajo el camuflaje del "pragmatismo", una ofensiva regresiva alcance civilizatorio. El sistema de jubilaciones fundado en la solidaridad intergeneracional expresa una manera de vivir juntos incompatible con el imperio del cada quién para sí, un imperio en el que los ricos vivirían al abrigo de su escudo fiscal mientas la masa de los asalariados tendría que trabajar durante más tiempo para no ver disminuida su pensión y caer en el sumidero de la pobreza.
Todo se había concebido para hurtarse a un verdadero debate: una discusión parlamentaria por vía de urgencia comenzada a comienzos del verano, la odiosa diversión de que fueron víctimas algunos miles de gitanos rumanos instalados en nuestro país… De nada sirvió. La derecha asiste a su derrota ideológica a cuenta del asunto de las jubilaciones. Una amplia mayoría de franceses consideran el proyecto injusto e ineficaz. El apoyo a popular a las huelgas, la amplia participación en ellas y en las manifestaciones que vienen encadenándose desde comienzos de septiembre van in crescendo, como reflejan dos encuestas de opinión encargadas por L'Humanité: más del 70% de los franceses apoyan al movimiento para la defensa de la jubilación plena a los 60 años, dice la primera (CSA, 10 de octubre de 2010); y la segunda, realizada por IFOP, precisa que el 56% de los ciudadanos exige al presidente de la república que abra ya un diálogo con los sindicatos…
"Sarkozy está jodido, la juventud ha salido" (Sarkozy, t'est foutu, la jeunesse est dans la rue): esta consigna, repetida mil veces en las manifestaciones, despierta pésimos recuerdos en las esferas dirigentes de la derecha. La solidaridad intergeneracional se ha puesto en macha, como hace cuatro años, durante las luchas que rumbaron el proyecto de primer contrato de empleo, aquel contrato de baja estofa que pretendía precarizar todavía más a los jóvenes en busca de empleo. Esos jóvenes que se manifiestan ahora junto a sus padres han sido insultados por la gente que rodea al jefe de estado y expuestos al riesgo de una explosión de violencia con intervenciones policiales a las puertas de varios establecimientos escolares. ¿Dónde está la voluntad de evitar los desórdenes? ¿Dónde se agazapan las tentaciones de provocación? Resultaría gravísimo que este poder buscara la realización de sus objetivos y la imposición de su programa de contrarreforma –rechazada por todos los sindicatos y por una gran mayoría de los franceses— poniendo por obra una estrategia de tensión. ¿Dónde quedaría entonces el sentido de Estado? El recurso a la fuerza contra los adolescentes y contra los trabajadores de las refinerías no es un buen augurio. En un enfrentamiento de tal magnitud, que revela a las claras el carácter regresivo y antihumanista del capitalismo y de las políticas neoliberales, un gobierno tan vinculado a los círculos empresariales como el señor Woerth [ministro de trabajo de Sarkozy; T.] lo está a la señora Bettencourt [propietaria de l'Oreal, y una de las primeras fortunas de Francia; T.], no renunciará fácilmente a su embestida contra las jubilaciones, si no es capitulando ante la fuerza del número y ante la pertinencia de las ideas. Una y otra están del lado del mundo del trabajo y de la juventud.
Jean-Paul Piérot
Editorialista del veterano periódico del movimiento obrero francés L'Humanité, fundado antes de la I Guerra Mundial por Jean Jaurès.
Tomado: http://www.sinpermiso.info/
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| Imagén: Revista Sin Permiso La contrarreforma neoliberal sólo capitulará ante la fuerza del número y la pertinencia de las ideas. |
En el momento en que el conflicto que enfrenta a Nicolas Sarkozy con la mayoría del pueblo francés se agudiza, se ha recorrido ya un largo camino desde que el gobierno detallara su plan para retrasar dos años la edad de jubilación. Han bastado unos pocos meses para que los asaltos propagandísticos que presentaban la abolición de la jubilación a los 60 años como una consecuencia inevitable del aumento de la esperanza de vida se deshicieran estrelladas contra la lucidez de la opinión pública. Desde el arranque mismo de la empresa manipulatoria, los portavoces de la UMP [el partido de Sarkozy] y los ministros buscaron la falsaria "despolitización" de la contrarreforma, so capa de pretender salvar el sistema por solidaridad. Precisaban disimular como fuera, bajo el camuflaje del "pragmatismo", una ofensiva regresiva alcance civilizatorio. El sistema de jubilaciones fundado en la solidaridad intergeneracional expresa una manera de vivir juntos incompatible con el imperio del cada quién para sí, un imperio en el que los ricos vivirían al abrigo de su escudo fiscal mientas la masa de los asalariados tendría que trabajar durante más tiempo para no ver disminuida su pensión y caer en el sumidero de la pobreza.
Todo se había concebido para hurtarse a un verdadero debate: una discusión parlamentaria por vía de urgencia comenzada a comienzos del verano, la odiosa diversión de que fueron víctimas algunos miles de gitanos rumanos instalados en nuestro país… De nada sirvió. La derecha asiste a su derrota ideológica a cuenta del asunto de las jubilaciones. Una amplia mayoría de franceses consideran el proyecto injusto e ineficaz. El apoyo a popular a las huelgas, la amplia participación en ellas y en las manifestaciones que vienen encadenándose desde comienzos de septiembre van in crescendo, como reflejan dos encuestas de opinión encargadas por L'Humanité: más del 70% de los franceses apoyan al movimiento para la defensa de la jubilación plena a los 60 años, dice la primera (CSA, 10 de octubre de 2010); y la segunda, realizada por IFOP, precisa que el 56% de los ciudadanos exige al presidente de la república que abra ya un diálogo con los sindicatos…
"Sarkozy está jodido, la juventud ha salido" (Sarkozy, t'est foutu, la jeunesse est dans la rue): esta consigna, repetida mil veces en las manifestaciones, despierta pésimos recuerdos en las esferas dirigentes de la derecha. La solidaridad intergeneracional se ha puesto en macha, como hace cuatro años, durante las luchas que rumbaron el proyecto de primer contrato de empleo, aquel contrato de baja estofa que pretendía precarizar todavía más a los jóvenes en busca de empleo. Esos jóvenes que se manifiestan ahora junto a sus padres han sido insultados por la gente que rodea al jefe de estado y expuestos al riesgo de una explosión de violencia con intervenciones policiales a las puertas de varios establecimientos escolares. ¿Dónde está la voluntad de evitar los desórdenes? ¿Dónde se agazapan las tentaciones de provocación? Resultaría gravísimo que este poder buscara la realización de sus objetivos y la imposición de su programa de contrarreforma –rechazada por todos los sindicatos y por una gran mayoría de los franceses— poniendo por obra una estrategia de tensión. ¿Dónde quedaría entonces el sentido de Estado? El recurso a la fuerza contra los adolescentes y contra los trabajadores de las refinerías no es un buen augurio. En un enfrentamiento de tal magnitud, que revela a las claras el carácter regresivo y antihumanista del capitalismo y de las políticas neoliberales, un gobierno tan vinculado a los círculos empresariales como el señor Woerth [ministro de trabajo de Sarkozy; T.] lo está a la señora Bettencourt [propietaria de l'Oreal, y una de las primeras fortunas de Francia; T.], no renunciará fácilmente a su embestida contra las jubilaciones, si no es capitulando ante la fuerza del número y ante la pertinencia de las ideas. Una y otra están del lado del mundo del trabajo y de la juventud.
Jean-Paul Piérot
Editorialista del veterano periódico del movimiento obrero francés L'Humanité, fundado antes de la I Guerra Mundial por Jean Jaurès.
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26 may 2010
Rumania : ¡un 25% menos de salario !
Su cólera es tanta que se manifiesta incluso en forma de reuniones espontaneas a las puertas de las casas. Las madres, los policías, los pensionistas… se juntan, exasperados. Empieza la batalla contra el nuevo plan de austeridad, sin precedentes en Europa, anunciado por el gobierno rumano para satisfacer las exigencias del FMI. Reportaje.
En Bucarest, la cólera es cotidiana. Piquetes de huelga, manifestaciones espontaneas al pie de los edificios se suceden desde que se anunciaron las medidas draconianas destinadas a reducir el déficit público, para de esta manera satisfacer las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI). Los rumanos rechazan en masa el plan de austeridad que sus dirigentes se disponen a imponerles. En primera línea de la protesta, casi 1,3 millones de funcionarios cuyos salarios bajarán un 25% a partir del 1º de junio próximo. “Esta medida es injusta e insoportable, se indigna Pompiliu, de 28 años, agente de la función pública territorial, venido para manifestarse ante la sede del gobierno. “Nuestras condiciones de vida son ya penosas, nuestros salarios miserables, ¡no podemos apretarnos más el cinturón !” A pesar de sus tres másteres en derecho, en dirección de empresas y en estudios europeos, el joven sólo percibe 150 euros de salario mensual. Su remuneración debería por tanto bajar a 114 euros, o sea el salario mínimo garantizado en Rumanía. “A mi edad, vivo todavía con mis padres porque un alquiler en Bucarest, es de 250 euros al mes como mínimo. No puedo independizarme y menos todavía fundar una familia. Para mí la función pública era vocacional, creía que podía cambiar las cosas desde dentro. Por eso, voy a luchar hasta que ganemos.”
Buscando asegurarse una nueva tajada del préstamo global de 20 mil millones de euros concedidos el año pasado por el FMI, Bucarest prevé igualmente despedir decenas de miles de funcionarios de aquí a fin de año. “En teoría, tenemos derechos, pasamos un concurso pero, en la práctica, ¡rige la ley de la selva aún más que en el sector privado ! Piensa Andreea, una policía de 42 años. Iremos hasta el final para que se nos escuche. Y ya que en nuestro sector no existe el derecho a la huelga, tomaremos incluso de nuestros días libres para continuar manifestándonos por turnos.”
Subsidios familiares, de paro, ayudas pagadas a los minusválidos o a los veteranos revolucionarios… La lista de los recortes anunciados es proporcional al descontento general. La televisión rumana retransmite, día tras día, escenas de cólera, como la corta irrupción de manifestantes en el Palacio presidencial, o los gritos indignados de las madres pidiendo la dimisión del gobierno o las fotografías del presidente Basescu quemadas en plena calle por los pensionistas.
Muy pronto, también estos últimos, casi tan numerosos como los trabajadores, estarán en el punto de mira del gobierno demócrata liberal de Emil Boc. Porque, en dos semanas, todas las pensiones, cualquiera que sea su montante, bajarán un 15%. “qué queréis, nuestros gastos se van a restringir todavía más, exclama María, de 69 años, en un mercadillo cubierto de la periferia de Bucarest. La vida se vuelve muy cara, los impuestos aumentan y ahora creemos que nuestras pensiones van a ser recortadas. Con Ceausescu, teníamos poder adquisitivo pero nada en las tiendas, hoy es lo contrario. Nuestros dirigentes hacen lo que quieren, y nosotros, la gente corriente ni tenemos voz ni se nos escucha.”
Gheorge, de 77 años, con traje y chaleco beige, apoya el movimiento por solidaridad. “Yo tengo una pensión de 450 euros, no está mal cuando sabemos que muchos rumanos cobran a veces 60 euros tras cuarenta años de trabajo, relativiza un viejo ingeniero. Opino que se deben tocar las pensiones altas, los altos salarios y de que se dejen tranquilos a los que viven con muy poco. ¡Ésa es la solución !” Para el economista Nicolae Taran, un tratamiento diferenciado sería en efecto una de las muchas soluciones que el ejecutivo debería considerar. “Se podría también controlar los gastos del Estado o enfrentarse eficazmente a la evasión fiscal. Es lo que proponen los sindicatos sin que se les escuche. Tal cual han sido anunciadas las medidas son completamente irresponsables. Porque, si son aplicadas, el pueblo se va a empobrecer todavía más, el consumo se reducirá mucho y la recesión sólo será más violenta.” Sin embargo el gobierno parece no querer ceder en absoluto. El gabinete del primer ministro Emil Boc pretende hacer pasar su plan por decreto, y pasar así por encima del Parlamento. Los sindicatos están en pie de guerra tras la gran concentración de 19 de mayo en Bucarest. Algunos, como los de la educación y de la administración, ya han llamado a una huelga general ilimitada a partir del 31 de mayo.
Principales medidas del plan de austeridad rumano
A partir del 1º de junio próximo, todos los salarios de la función pública bajarán un 25% ; las pensiones y los subsidios de paro un 15%. Cuando más de 36.000 funcionarios han sido ya despedidos desde diciembre, el gobierno prevé despedir al menos 70.000 más desde ahora a fin de año. Por otra parte, los subsidios familiares, y también las ayudas pagadas a los minusválidos, a los veteranos y a las viudas de guerra, bajarán un 25%, mientras que las tasas sobre las transacciones bursátiles aumentarán un 16%. Bucarest pretende de esta manera ahorrar cerca de 1.700 millones de euros de aquí a fin de año, lo que le permitiría hacer pasar el déficit público del 7,2% al 5,9% del PIB. Y por tanto satisfacer las exigencias del FMI… El año pasado, el organismo internacional, asociado a la UE y al Banco Mundial, concedió a este país en plena recesión un préstamo global de 20 mil millones de euros cuyos plazos de entrega están condicionados al establecimiento de medidas drásticas.
Corresponsal en Bucarest (Rumanía)
Traducción: J.A. Pina
Imagen y artículo tomados: L´Humanité
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24 may 2010
SOBRE GRECIA
Parece que Grecia es un país lejano y distinto, sin embargo es un excelente ejemplo de cómo funciona nuestro sistema liberal. Hace pocos días, en la patria de la democracia, el primer ministro Papandreu dijo que los griegos debían elegir entre la catástrofe y el sacrificio. Bien, si hay que optar entre una cosa y otra tenemos que saber 1) porqué se ha llegado a esta situación, 2) qué significa cada una de las dos opciones y 3) cómo se efectuará el proceso de decisión.
1) ¿Por qué se ha llegado a esta situación? La política neoliberal llevó al gobierno de la derecha griega a bajar los impuestos (sobre todo a las sociedades y grandes fortunas). Para mantener los gastos del Estado se recurrió masivamente a la deuda pública comprada preferentemente por el sistema financiero internacional. Para ello se recurrió a la falsificación de datos y a la contabilidad creativa, que también forma parte de los usos neoliberales. En definitiva los responsables de la crisis han sido el capitalismo financiero y los políticos que gestionan el país en su nombre, no los trabajadores.
2) Pasemos al núcleo de la elección. ¿Qué quiere decir Papandreu con “catástrofe”?, que el Estado griego deje de pagar la deuda y los intereses que tiene contraída con el capitalismo financiero. Es decir que se expropie una parte de la riqueza de los bancos.
¿Y qué entiende el gobernante “socialista” por sacrificio? Sacrificio supone:
a) Recorte del sueldo de los funcionarios y de los trabajadores.
b) Subida del IVA y de otros impuestos al consumo
c) Rebaja de las pensiones
d) Abaratamiento del despido.
e) Congelación de la oferta pública de empleo.
f) Más privatizaciones
Esto es expropiar a los más débiles y la pérdida de sus derechos conquistados. Entre la confiscación a los capitalistas o los trabajadores, el Zapatero de turno opta por lo segundo. Comparten la filosofía de Carmen Lomana, genuina representante intelectual de nuestra burguesía: tragedia es que una persona rica tenga que comprar en unos grandes almacenes. Que un pobre se quede sin trabajo no es una tragedia, al fin y al cabo ellos ya están acostumbrados.
3) Fijémonos por último en cómo quiere el “demócrata” de Papandreu que se efectúe la elección entre catástrofe o sacrifico, entre la expropiación de los ricos o la de los pobres. ¿Será la ciudadanía griega la que decida en referéndum esta decisión después de una discusión libre y razonada? Su democracia no llega a eso. Serán unos diputados elegidos en unas elecciones donde ni uno sólo de ellos se presentó con un programa electoral donde defendían esos “sacrificios”. Ante la osadía del pueblo de protestar se responde con una buena ración de cargas policiales y una intoxicación masiva a cargo de los medios de comunicación. Un porrazo vale por cien voluntades y una mentira repetida cien veces se transforma en verdad.
Estas cosas ¿sólo ocurren en la lejana Grecia?
Tomado: La República.es
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24 jun 2009
El testículo izquierdo
Hace poco hablábamos en la Universidad de Quilmes sobre las manifestaciones del pueblo en la calle. El arma del pueblo para protestar contra las injusticias de la sociedad. Esas manifestaciones, ese salir a la calle, muestran el coraje de los seres humanos ante las injusticias. Puse como ejemplo la manifestación de mujeres proletarias en aquel Río Gallegos de 1919. Allí, en enero de ese año, los trabajadores habían sido detenidos y encarcelados por exigir mejores condiciones de trabajo. Ante este hecho, sus mujeres salieron en manifestación para pedir la libertad de esos hombres. La forma en que actuó la policía fue increíble. Sólo eran siete mujeres, bien proletarias. Cuando se las conminó a disolverse, una de ellas dijo que no, que iban a ver al juez letrado a reclamar la libertad de sus hombres. Señala el parte policial que las mujeres se desacataron y que una de ellas (Pilar Martínez, española, viuda, de 31 años, cocinera) le pegó (textual) “un puntapié en el testículo izquierdo al sargento Jesús Sánchez, produciéndole una contusión dolorosa que lo dejó inutilizado para el servicio durante dos días”. (¡Qué fanática la gallega, justo se eligió el izquierdo!) La cuestión es que, con esa acusación, la mujer fue a parar a la cárcel. Pero el testigo Amador Víctor González dejó luego un testimonio escrito que trae una versión muy distinta. Dice que esas obreras fueron obligadas a detener su marcha por un pelotón de agentes que las amenazaron apuntándolas con sus carabinas. Las mujeres, a pesar de la amenaza, intentaron seguir su marcha de protesta y entonces “los uniformados hicieron caracolear sus corceles sobre el grupo de las indefensas mujeres. A dos o tres de ellas les cruzaron el rostro a latigazos y otras –una de ellas embarazada– fueron tomadas de los cabellos golpeándolas sin clemencia. Esas mujeres fueron juzgadas luego por agresión a la autoridad y escándalo en la vía pública”.
La historia demostró que todas esas represiones sólo sirven para crear violencia en la sociedad. Sí, la historia les dio la razón a esas mujeres porque finalmente el progreso dio a los trabajadores mucho de eso que pedían. En cambio, de los represores no hay ninguna placa en las comisarías de donde partieron para reprimir. Ni siquiera un monumento al testículo izquierdo del sargento Jesús Sánchez.
La manifestación debe ser un derecho público. Un termómetro para los políticos. Si la gente sale a la calle a protestar es porque algo pasa. Analizar la protesta, sacar conclusiones de ellas, es la misión de todo estadista. Obrar en consecuencia para eliminar eso que puede ser origen de una nueva violencia. En Buenos Aires acaba de ocurrir algo muy triste. En el aniversario de la creación del Estado de Israel se hizo un acto público conjunto del gobierno de la ciudad de Buenos Aires y de la embajada israelí.
A ese acto concurrió una manifestación de protesta con carteles y cánticos de miembros de las organizaciones Teresa Rodríguez y FAR que censuraban la política israelí en Palestina, con la agresión militar última que dejó miles de víctimas. Bien, y aquí vienen las versiones diferentes. Como aquella vez de 1919 en Río Gallegos. La versión policial indica que los manifestantes atacaron con palos y a puñetazos a los presentes en el acto con expresiones racistas contra los judíos. Los manifestantes, en cambio, señalan que cuando estaban gritando sus consignas de críticas a la política de Israel contra Palestina fueron atacados por un núcleo de hombres que hablaban hebreo. Y que inmediatamente después de esa agresión, la policía argentina detuvo a varios integrantes de la manifestación de protesta acusándolos de desorden público y agresión y de discriminación racial contra el pueblo judío.
Una cantidad importante de intelectuales argentinos, encabezados por el Premio Nobel de la Paz Pérez Esquivel, ha repudiado la detención de esos manifestantes señalando que no hay que confundir una manifestación contra la política exterior que lleva a cabo el gobierno israelí con respecto a Palestina con una conducta racista. Además, ratifican el derecho del pueblo a manifestar sus protestas en marchas públicas. Pero el juez Bonadío, interviniente en la causa, ha tomado como cierta la versión policial y del embajador israelí y ha iniciado juicio a doce intervinientes en la manifestación en una causa que puede llevar a la pena de dos a ocho años de prisión a los acusados.
Esto es muy doloroso. Es crear violencia en la sociedad. Para mayor mal, el embajador israelí, doctor Gazit, ha felicitado públicamente al juez Bonadío por su resolución. Para colmo la policía allanó un lugar de reunión de la organización Teresa Rodríguez y señala que encontró bombas molotov y algunas armas de fuego. Esto fue rechazado por esa organización diciendo que en el lugar allanado funcionan un comedor comunitario y una cooperativa textil. Señala que la policía permaneció allí desde las 20 hasta las 5 de la mañana y que destruyó la vivienda de los que duermen en ese lugar.
Luego la policía levantó un acta que dice que encontraron bombas molotov y armas en un baño. Pero allí entraron solos y sin testigos. Además, cuentan que la policía se llevó las cámaras fotográficas, una fotocopiadora y varias computadoras destinadas a la juventud del barrio (al parecer sólo les restaba levantar un acta sobre el testículo izquierdo del sargento Lagos). Aparte, el juez Bonadío ordenó la prisión de nueve de los doce acusados, los que fueron llevados a la cárcel de máxima seguridad de Marcos Paz, a la cárcel de mujeres de Ezeiza y a la de menores también de Ezeiza.
A uno, como argentino y ciudadano del mundo, le da pena todo esto, mucha pena. Creo que todos los ciudadanos tienen derecho a criticar o no a la política de Israel con respecto a Palestina, más después de los últimos bombardeos y del muro que se ha levantado entre los dos pueblos. Sin por eso ser culpables de cometer racismo. Este hecho nos da también pena por Israel y por la Argentina. Creemos que el pueblo judío, con la sabiduría ganada en las persecuciones que ha sufrido a lo largo de su historia, buscaría otros caminos antes que la violencia. La historia nos ha demostrado que sólo se adelanta con la paz. Veamos esos dos pueblos: Francia y Alemania, con tres guerras continuas: 1870, 1914 y 1939, con la muerte de millones de sus hijos y la destrucción de sus ciudades. Y ahora: hace ya 64 años que viven en paz y hasta han eliminado fronteras y llevado a cabo mercados comunes, sin jamás durante esos años de paz haberse producido un incidente fronterizo. Y en la Argentina, que luego de la experiencia de las dictaduras militares metamos presos a jóvenes que salieron a gritar su opinión acerca de un problema que nos interesa a todos: la paz definitiva en el Cercano Oriente, es muy penoso. Además, saber escuchar los testimonios de los presentes en ese acto y no dejarse llevar sólo por la versión policial, ya que los acusados señalan que cuando ellos comenzaron a gritar sus pensamientos fueron agredidos por un grupo especializado israelí, ante la falta total de acción de la policía. Que en esa agresión se arrojó al suelo a manifestantes pateándoles las costillas, como en el caso de Leonardo Del Grosso, que fue brutalmente pateado y más, como las fotos que se mostraron luego, como si los que estaban en el suelo fueran miembros de la delegación israelí, cuando en realidad eran miembros de los grupos que protestaban. Ellos lo pueden demostrar identificando a los fotografiados.
Creemos que aquí debe ser el propio embajador israelí quien tome a su cargo llevar la paz en este hecho, que de seguir así creará más violencia. Debe ser él quien retire la denuncia y sostenga que fue un confuso episodio que debe superarse solo con el gran gesto de la no violencia y la búsqueda del método democrático del debate público y no el de las mutuas agresiones. Por ejemplo: realizar seminarios con representantes palestinos, israelíes y de los diversos grupos argentinos interesados acerca de cómo buscar un acuerdo de solución para el Cercano Oriente. Y luego llegar a un documento para enviar a Israel, a Palestina y a todos los países árabes. Aunque se consiga muy poco, por lo menos se demuestra buena voluntad, y esto puede ser una senda definitiva para la paz de los pueblos.
Parece utópico, pero es lo único posible. Grandes pensadores de origen judío como Noam Chomsky y León Rozitchner han criticado la actual política exterior de Israel. La luchadora de siempre Laura Ginzberg, miembro de la Agrupación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA, ha escrito hace poco: “Los ojos de la humanidad miran y acompañan a las víctimas masacradas en Gaza y repudian las políticas terroristas del Estado de Israel en esa región”.
Así demuestran ellos que tienen coraje civil, como el joven intelectual Néstor Kohan, parte de cuya familia fue torturada y masacrada por los genocidas nazis, señala en un valiente artículo en el que les pide a los gobernantes israelíes: “¡Basta ya! ¡No lo hagan en nuestro nombre! No usen la memoria de nuestros abuelos y bisabuelos, torturados perseguidos y masacrados por el nazismo para fines mezquinos, egoístas e indefendibles”.
Hay dolor en estas palabras. Lo comprendemos. La culpa de todo esto no la tiene el grupito de argentinos que fue a gritar su verdad y ahora sufre una cárcel absurda. Luchemos por su libertad.
Osvaldo Bayer
Tomado de Página 12
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19 abr 2009
Afronta Brown la mayor oleada de huelgas desde la llegada de los laboristas al poder
Cientos de miles, los funcionarios en paro contra la política salarial del gobierno británico
El gobierno del primer ministro británico, Gordon Brown, afrontó este jueves la mayor oleada de huelgas desde la llegada de los laboristas al poder, en 1997, con cientos de miles de funcionarios en paro contra la política salarial del gobierno.
Liderados por los docentes, unos 400 mil empleados del servicio público acataron el llamado a la huelga, para reclamar alzas salariales. Una tercera parte de las escuelas en Inglaterra y Galés no abrieron las puertas, por lo que 2.5 millones de niños británicos no fueron al colegio.
Ésta es la primera vez en 20 años que los docentes británicos hacen huelga para protestar sus condiciones salariales.
El gobierno de Brown anunció a principios de este año un aumento del 2.45 por ciento, pero los profesores afirman que este aumento está por debajo de la tasa inflación, por lo que reclaman un incremento de 4.1 por ciento.
Para el primer ministro británico, que el pasado miércoles dio un giro de 180 grados sobre un recorte salarial para desactivar una sublevación en las filas laboristas, este movimiento de huelga constituye un revés, a una semana de elecciones locales que serán su primera prueba en las urnas.
“Es desafortunado que los profesores tomen acciones de esta manera”, declaró este jueves el jefe de gobierno, quien ha sufrido un serio desgaste desde que asumió el poder, en junio de 2007, en remplazo de Tony Blair.
La Unión Nacional de Profesores (NUT, National Union of Teachers) del Reino Unido explicó que “la decisión de ir al paro no fue tomada a la ligera” por los profesores. “Pero la paciencia de los docentes ha llegado al límite”, declaró el sindicato.
“Tras tres años de incrementos salariales por debajo de la inflación, la previsión de tres años más de lo mismo es la gota que colmó el vaso”, afirmó Christine Blower, una de las líderes del movimiento de los profesores.
Además, el sindicato de los maestros británicos anunció ya que este paro de un día será el comienzo de una oleada de huelgas contra la política salarial del gobierno, lo que pondrá en mayores aprietos a Gordon Brown.
La huelga se debe a que los funcionarios, así como buena parte de los británicos, están sufriendo donde más les duele, en el bolsillo, debido a que los salarios continúan iguales, pero los alimentos, el petróleo y la energía, son cada vez más caros, lo que lo que les puede pasar también factura a los laboristas en la consulta popular del próximo jueves.
En sondeos de opinión, los electores británicos han dejado ver su frustración, cuestionando además la capacidad de Brown para proteger la economía, en un contexto de crisis mundial.
Según analistas políticos y económicos, si los resultados de los laboristas en estas elecciones, en las que unos 13 mil candidatos se disputan más de 4 mil escaños en 159 concejos municipales, son muy malos, ello podría anunciar el principio del fin para el primer ministro Gordon Brown.
Afp y Reuters
Tomado de La Jornada
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