Mostrando entradas con la etiqueta bloqueo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bloqueo. Mostrar todas las entradas

5 nov 2010

Fidel: “Hace falta una ONU verdaderamente democrática”


Y no “un feudo imperial” en el que la gran mayoría de las naciones no tienen voz y voto

El líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, manifestó este martes que los pueblos del mundo necesitan una Organización de Naciones Unidas (ONU) “verdaderamente democrática” y no “un feudo imperial” en el que la gran mayoría de las naciones no tienen voz y voto.

En la segunda parte de sus reflexiones dedicadas al rechazo visto en el organismo contra el bloqueo de Estados Unidos a Cuba el pasado 26 de septiembre, el líder sostuvo que “hace falta una ONU verdaderamente democrática y no un feudo imperial en el que la inmensa mayoría de los pueblos no cuenta para nada”.

Señaló que las Naciones Unidas, fundada antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial, “está ya agotada”.

“No permitamos que nos impongan el ridículo papel de reunirnos una vez más dentro de 12 meses para burlarse de nosotros (Â…) Hagamos sentir nuestra demanda y salvemos la vida de nuestra especie antes de que sea ya demasiado tarde”, expresó el ex presidente cubano.

Consideró que la ONU “no puede existir sin la presencia de los pueblos que vienen exigiendo el cese del bloqueo” económico y comercial que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde hace más de cuatro décadas, tras resaltar que Estados Unidos “no ha podido, ni podrá, derrotar” a la Revolución Cubana.
Cubadebate

Tomado:La República.es

10 oct 2010

La Nobel de la Paz y activista de la causa palestina Mairead Corrigan Maguire expulsada de Israel




La Nobel de la Paz y activista de la causa palestina Mairead Corrigan Maguire expulsada de Israel por organizar un convoy de ayuda humanitaria a la Gaza ocupada


La ganadora del Premio Nobel de la Paz y activista pro-palestina Mairead Corrigan Maguire fue expulsada el martes de Israel. Maguire fue embarcada muy temprano, la mañana del martes 5 de octubre, en un vuelo a Gran Bretaña, anunció el Ministerio del Interior.

Le ha sido prohibida la estancia en Israel en los próximos 10 años tras haber intentado, en junio, desembarcar en Gaza un barco destinado a romper el bloqueo. No obstante, aterrizó en Tel Aviv la semana pasada en el marco de una reunión de delegaciones de militantes pacifistas israelíes y palestinos. Inmediatamente fue detenida y recluida en un centro de detención del aeropuerto. Maguire recurrió el arresto y expulsión, pero el Tribunal Supremo de Israel confirmó la orden de deportación el lunes por la noche.

La Sra. Maguire ganó el Nobel de la Paz en 1976, por su trabajo en Irlanda del Norte. En los últimos años se ha convertido en una crítica virulenta de Israel y de su política. En la audiencia del lunes, calificó a Israel de Estado de apartheid, y en las entrevistas con periodistas lo acusó de practicar una "limpieza étnica". También expresó su apoyo al israelí Mordechai Vanunu que denunció el programa nuclear israelí.

Antes de su expulsión, había participado en manifestaciones anti-israelíes en Cisjordania y en 2007 fue herida en una pierna por disparos de balas de caucho de la policía en una manifestación contra el muro de seguridad que Israel levantó en Cisjordania.

Con su expulsión, Israel daña todavía más su imagen, ya deteriorada, por su falta de tolerancia a la crítica. Israel ha prohibido el acceso a su territorio en varias ocasiones a otros activistas pro-palestinos, incluyendo el renombrado académico norteamericano Noam Chomsky. El gobierno dijo entonces que había sido sólo un error.

El intento de la Sra. Maguire de romper el bloqueo, que llevó a su expulsión, se produjo apenas una semana después del mortífero ataque israelí contra la flota turca que había intentado romper el bloqueo a finales de mayo.

Una comisión de investigación israelí sobre el asalto, dijo el martes que había convocado a un responsable israelí de alto nivel para testificará acerca de cómo fueron tratados los activistas internacionales detenidos. Un informe del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas publicado la semana pasada acusó a Israel de utilizar una "violencia extrema e injustificada" contra los prisioneros en un momento en que no representaban ninguna amenaza para las fuerzas israelíes. El alto dignatario del Ministerio del Interior Yossi Edelstein, que se ocupa de las condiciones de los presos, testificará ante la comisión israelí la próxima semana. No está claro si ha sido convocado a raíz de la publicación del informe de la ONU.

J.C.
Traducción: J. A. Pina

Tomado: L´Humanité

26 abr 2010

Cuba pide al menos un año sin embargo

“Que levanten el bloqueo aunque sea por un año para probar si de verdad era en interés nuestro o en interés de ellos”, dijo ayer el gobierno de la isla. Una mayoría de cubanos participó de las elecciones municipales. El presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, instó al gobierno de Estados Unidos a levantar el embargo económico a la isla “aunque sea por un año”, para mostrar si las sanciones benefician o no a las autoridades cubanas. El pedido del miembro del buró político del gobernante Partido Comunista (PCC) coincidió ayer con la celebración de elecciones parciales en La Habana, donde cerca de 8 millones de ciudadanos se acercaron a las urnas para elegir a más 15 mil delegados municipales en la isla, según informó la Comisión Electoral Nacional. “Si Clinton de verdad cree que el bloqueo beneficia al gobierno cubano, la solución es muy sencilla: que lo levanten aunque sea por un año para probar si de verdad era en interés nuestro o en interés de ellos”, afirmó ayer a la prensa el responsable de la Asamblea Nacional del Poder Popular, tras emitir su voto en una escuela del barrio de Vedado, en la capital cubana. Los dichos de Alarcón fueron una contundente respuesta a las declaraciones vertidas por la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, quien hace dos semanas criticó duramente al gobierno castrista durante una conferencia universitaria. “El gobierno del presidente Raúl Castro no está interesado en poner un fin al embargo vigente. Con ello perderían todas las excusas”, afirmó Clinton durante su alocución en el distrito de Kentucky. Las consignas en pro del gobierno comunista y en contra de los Estados Unidos y Europa marcaron la jornada electoral del día de ayer. Desde hace varios días, los líderes del gobierno comunista instaron a que la población se acerque masivamente a las urnas para dar el sí a la continuación de la revolución castrista, demostrándoles a los detractores del gobierno que la dirigencia se encuentra más fuerte que nunca. El pedido del PCC se manifestó en los resultados: a las 4 horas de abiertos los comicios, más del 73 por ciento de los 8 millones de cubanos registrados para votar ya habían asistido a los colegios electorales, según confirmó el vicepresidente de la Comisión Electoral, Rubén Pérez. El líder Fidel Castro –quien no se ha mostrado más en público desde que abandonó la jefatura de Estado en julio de 2006 por cuestiones de salud– ejerció su derecho a votar desde su casa, mientras que su hermano, el actual presidente Raúl Castro, votó a primera hora de la mañana según mostró la televisión oficial. Tras la muerte del opositor Orlando Zapata luego de 83 días en huelga de hambre, el 23 de febrero pasado, la dirigencia cubana se convirtió en el blanco de varias críticas emitidas por la comunidad internacional. El gobierno de la isla en reiteradas ocasiones denunció una feroz campaña mediática de desprestigio propulsada por los Estados Unidos y varios países de Europa con el objetivo de desestabilizar el gobierno de los hermanos Castro. “Los cubanos han votado muchas más veces que los ciudadanos de Norteamérica o de Europa. Lo han hecho sin fraude, sin mentiras, sin demagogia, sin farsas y componendas que hacen que en muchos lugares, como se sabe, lo que funcione sea la corrupción y el robo”, dijo Alarcón. Y agregó: “La campaña mediática contra Cuba tiene ya 50 años. Con ello han logrado sobornar, comprar, crear algunos pocos mercenarios. Pero a este pueblo no han podido comprarlo”, aseguró el líder de la Asamblea Nacional. Tomado de Página 12

12 jun 2009

Cuba y la OEA

Caricatura: Martirena Como no me voy a reir de la OEA si es una cosa tan fea Carlos Puebla La Organización de Estados Americanos nació en 1948 en medio de un gran motín popular y fue bautizada con la sangre del pueblo colombiano, víctima en esos años de una gigantesca matanza dirigida a desposeer a los campesinos de sus medios de vida, descabezar la protesta social y privar a sus ciudadanos de los derechos democráticos. Enseguida, Colombia fue el único país latinoamericano que envió tropas a la guerra de Corea, sin duda un conflicto “extracontinental”. En 1954, un país miembro de la OEA organizó el derrocamiento violento del gobierno legítimo de Guatemala –que había ensayado medidas populares como la de hacer una reforma agraria— y la implantación allí de una dictadura criminal. La OEA no condenó al país agresor. Todo estaba claro. Estados Unidos controlaba completamente el nuevo órgano internacional de los países de este continente, porque después de la Segunda Guerra Mundial había desbancado a cualquier competidor dentro del campo capitalista y era el líder y máximo beneficiario del imperialismo. Los países de la región debían subordinarse a su poder. Como era la hora del neocolonialismo, el centro de las actividades y las decisiones estaba en Washington, como también la sede, y dos tercios de los gastos los asumía Estados Unidos, pero todos los Secretarios Generales de la organización serían latinoamericanos. Nadie sabía, sin embargo, que el conveniente anticomunismo de la guerra fría muy pronto sería puesto a prueba por un acontecimiento trascendental: la Revolución cubana. Ese pueblo se liberó de una dictadura neocolonizada, se apoderó de su isla y derrotó los intentos del imperialismo de destruir la Revolución. Nuestra América volvió a reconocer su identidad en una epopeya política de liberación, en un momento muy particular de su historia. En las décadas previas numerosos procesos de modernización intentaron consolidar cierto desarrollo económico con grados de autonomía, y algunos Estados fuertes con políticas propias. Ahora Estados Unidos estaba ahogando esas experiencias. Desde ellas, pero sobre todo más a la izquierda que ellas, Cuba aparecía como un ejemplo victorioso que movía al entusiasmo, a la actuación y a una esperanza nueva: si se era más radical en los fines y en los medios, se podían cambiar la vida y las sociedades, y obtener la liberación de los pueblos y los países de la región. El imperialismo y las clases dominantes del continente advirtieron el peligro. Era necesario aplastar a Cuba. En esta nueva situación, uno tras otro tuvieron que definirse las instituciones y los organismos políticos y sociales: con los pueblos o contra los pueblos. La OEA se vio frente a ese desafío, y obedeció a Estados Unidos. La condena de Cuba, por “seguir a una ideología extracontinental”, selló el destino de esa organización. No me detendré en los detalles que se están recordando en estos días. Sólo quiero llamar la atención sobre el hecho de que los Estados de la región tenían posibilidades de resistir que no utilizaron. América Latina poseía una antigua implantación de Estados independientes, una gesta revolucionaria independentista compartida en su historia, una multitud de afinidades culturales, y prácticas e ideas recientes de afirmación de sus intereses y sus proyectos que eran reprimidas por Estados Unidos. Y en aquella coyuntura tenían sobre todo la necesidad de mostrarse unidos como latinoamericanos, para defenderse mejor y tener más capacidad negociadora. Prueba de que era posible otra actitud son las dificultades que confrontó el imperialismo para lograr la condena de Cuba. El 31 de enero de 1962 al fin fue excluido el Gobierno Revolucionario, cuando Estados Unidos arribó a la mayoría necesaria de 14 votos, después de sumar a los gobiernos uruguayo y haitiano; al dictador Duvalier lo compró con la promesa de financiar un nuevo aeropuerto en la capital de Haití. Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador y México se abstuvieron. Sólo en julio de 1964 se aprobaron sanciones contra Cuba —suspensión de relaciones y cese de todo comercio—, con los votos en contra de Bolivia, Chile, México y Uruguay. Cuba fue excluida de la OEA porque la mayoría de los gobiernos y grupos de poder de América Latina y el Caribe decidieron ser cómplices del imperialismo o se acobardaron ante su fuerza y agresividad. Su horizonte burgués, sus intereses de explotadores o parásitos, su temor a desatar fuerzas populares o permitir protestas sociales, fueron decisivos. Después, cierto número de indecisos o mezquinos sufrió las consecuencias del ascenso indetenible de la gran reacción que derrocó muchas democracias de las que se exhibían como el modelo que Cuba no había querido seguir, cuando esa forma capitalista de gobierno fue abandonada en nombre de la “seguridad nacional” y se extendió por el continente la ola de dictaduras represivas e incluso genocidas. “Después de Girón, todos los gobiernos de América Latina fueron un poco más libres”, dijo con razón Fidel en la década siguiente. Pero los “modernos” que dominaban en América Latina resultaron entreguistas, y del capitalismo nacional subordinado se deslizaron al sometimiento. Cuba fue un test para la opción burguesa latinoamericana, y ante ese test escogieron ser antinacionales y verdugos de sus propios pueblos. Una generación después, la miseria se enseñoreaba del continente y América Latina había perdido mucho peso en la economía internacional. Algo tuvimos que agradecerle a la OEA, y es justo recordarlo. Cuando nos expulsaron, ya el pueblo cubano había emprendido el largo camino de cambiar su vida y su mundo, de apoderarse de una modernidad para todos al mismo tiempo que combatía el carácter explotador, colonialista y depredador de la modernidad. En 1961 —el mismo año de Girón— había hecho la primera campaña en América para erradicar el analfabetismo. Para ella se creó una cartilla en la que el primer día de labor los adultos que dejaban de ser iletrados y los niños brigadistas alfabetizadores compartían las tres primeras vocales —O, E, A— con la concientización acerca de los servidores del imperialismo disfrazados de organización internacional. Como organización internacional, la OEA ha contado con la usual estructura de Secretarías, Consejo, Conferencias y otras reuniones periódicas, media docena de comisiones permanentes y otras para temas y problemas especiales, relaciones, publicaciones y lo demás. Pero nunca se ocupó de promover relaciones económicas equitativas entre el gigantesco país miembro y los demás, ni complementaciones beneficiosas entre las economías, ni se le ocurrió alentar una integración latinoamericana y caribeña. Tampoco defendió el respeto a la autodeterminación de estos últimos pueblos y la soberanía de sus Estados, ni luchó contra la injerencia permanente de Estados Unidos en sus vidas y sus asuntos. ¿Habrá que aclarar que tampoco se interesó jamás seriamente en la miserable o desventajosa situación social de las mayorías? Ni siquiera ha exhibido victorias como garante de la paz entre los Estados de la región o mediadora eficaz en sus conflictos. Más allá de la justicia de condenarla, hay que reconocer que la OEA no podía hacer nada de lo que escribo, por padecer un vicio de origen: sus países miembros no constituyen una región, sino dos, y una de ellas, la América Latina y el Caribe, ha tenido en los Estados Unidos a su principal enemigo, explotador, opresor y dominante. El fuego de las revoluciones y combates populares hacía crecer en los años sesenta el conocimiento social y la conciencia de las cuestiones principales. Entonces estaba claro que el panamericanismo, que al nacer angustiaba a José Martí y lo hacía denunciar al imperialismo naciente y reclamar una segunda revolución latinoamericana, se había reducido a un instrumento político, represivo y militar de Estados Unidos. Hasta el New York Times, hoy tan pequeño en sus criterios, decía el 14 de abril de 1965: “Cuba ha sido excluida de participar en la OEA… El Sistema Interamericano es, por acuerdo, anticomunista y demócrata, aun cuando algunos regímenes no han sido excluidos pese a que difícilmente pueden ser considerados democráticos”. Y el presidente democristiano de Chile, Eduardo Frei Montalva, declaraba el 8 de enero de 1966 que “la OEA no satisface las exigencias del hemisferio y ha dejado de ser útil.” En los cuarenta años siguientes la OEA dejó pasar todas sus oportunidades de rectificar respecto a Cuba y tratar de borrar la mancha de haber sido cómplice del agresor extranjero contra un pueblo hermano. En los primeros años setenta varios países tomaron la iniciativa de reiniciar relaciones con Cuba –México nunca las rompió—; en 1975 trataron de invitar a Cuba a una sesión, y en la Conferencia de Cancilleres de julio dieciséis países votaron por dejar libre a cada miembro de restablecer o no relaciones con Cuba. Pero dejaron pasar la coyuntura favorable sin ir más lejos. En la década siguiente se fueron imponiendo gobiernos civiles en la región, se llevaron a cabo iniciativas por grupos organizados de Estados, para mediar en conflictos o de corte integracionista, y el papel de la OEA fue declinando. Cuba fue aumentando sostenidamente sus relaciones estatales latinoamericanas. Entre 1989 y 1991 desaparecieron la URSS y los regímenes del socialismo europeo, demonio invocado cuando se expulsó a Cuba en 1962, y en los noventa crecieron mucho las relaciones de numerosos países de la región con Cuba. Pero la OEA no renunció a su condena. Los regímenes de la democratización podían haber pensado en ese paso para mejorar su imagen y parecer más autónomos, pero estaban demasiado ocupados con los ajustes, las privatizaciones, el neoliberalismo y la sujeción a los Estados Unidos. Hoy es demasiado tarde para la OEA. La América Latina y el Caribe están viviendo transformaciones profundas. Varios países tienen poderes populares, crecen sin cesar las relaciones económicas y políticas entre los países, la conciencia popular y la voluntad de integración como región autónoma. Cuba desempeña papeles importantes en este proceso. Los nuevos órganos internacionales latinoamericanos y caribeños ocupan todo el espacio significativo en la región y protagonizan las iniciativas que interesan a los Estados y los pueblos. Por el modo general en que han venido produciéndose esas transformaciones, conviven numerosas instituciones, prácticas y normas que no tienen verdaderas relaciones entre sí, que representan el pasado, viabilizan el presente o esbozan el futuro. Los mismos actores pueden encontrarse en dos o más de ellas, impulsando tareas, tejiendo con paciencia o alternando con lo que no está en su naturaleza ni desean. Hace seis meses, todo era júbilo en el Grupo de Río al ingresar Cuba. Hace seis semanas, en la V Cumbre de las Américas, todo un continente puesto de pie le exigía al presidente de Estados Unidos que, más que tímidos gestos y buenas intenciones, liquide ese país su sistemática agresión, el bloqueo a Cuba. Y hace dos días hemos recibido la rectificación, el desagravio por una ofensa inferida en otra época, de parte de un cadáver. Fernando Martínez Heredia • La Habana Tomado de La Jiribilla

7 abr 2009

Con los pies sobre la tierra

Mientras en Londres se iniciaba y concluía el 2 de abril la Cumbre del G-20, la conocida periodista del Washington Post, Karen DeYoung, escribió en ese influyente órgano de prensa: “El senador Richard G. Lugar exhortó al presidente Obama a nombrar un enviado especial para iniciar conversaciones directas con el gobierno comunista de la isla.
“Los casi 50 años de embargo económico contra Cuba –dice Lugar (republicano por Indiana)– colocan a Estados Unidos en contradicción con la opinión del resto de América latina, la Unión Europea y las Naciones Unidas” y “socavan nuestra más amplia seguridad e intereses políticos en el Hemisferio Occidental”.
“La Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, del 17 al 19 de abril, presentaría una oportunidad para que usted construya un clima más hospitalario para adelantar los intereses de Estados Unidos en la región a través de un cambio en nuestra postura respecto a Cuba.”
“Lugar, el republicano más prominente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado –dice Karen DeYoung–, está en la avanzada de un amplio movimiento que aboga por una nueva política que incluye a la Cámara de Comercio de EE.UU., otros grupos empresariales, un número de gobiernos estaduales y a grupos de derechos humanos. Una mayoría bipartidista del Congreso ha votado en repetidas ocasiones en favor de aliviar las restricciones de viajes y otros contactos con Cuba, a pesar de medidas fracasadas tras amenazas de vetos presidenciales durante la administración Bush.”
“Lugar es copatrocinador de un proyecto de ley bipartidista introducido en el Senado esta semana que pondrá fin a todas las restricciones sobre los viajes a Cuba, salvo casos de guerra o amenazas a la salud y la seguridad.”
“Lugar dijo que el nombramiento de un enviado y el inicio de conversaciones directas sobre temas como migración y tráfico de drogas ‘serviría a los intereses de seguridad vitales de Estados Unidos’... y podría en última instancia crear las condiciones para un debate significativo de temas más litigiosos.”
El artículo de DeYoung no admite duda de que el senador por Indiana camina con los pies sobre la tierra. No parte de posiciones filantrópicas. Trabaja, como expresa ella, con “la Cámara de Comercio de EE.UU. y otros grupos empresariales, otros gobiernos estaduales y grupos de derechos humanos”.
Estoy seguro de que Richard G. Lugar no teme la tontería de que lo califiquen de blando o prosocialista.
Si el presidente Barack Obama recorre el mundo afirmando, como lo hizo en su propio país, que es necesario invertir las sumas que sean necesarias para salir de la crisis financiera, garantizar las viviendas en que viven incontables familias, garantizar el empleo a los trabajadores norteamericanos que lo están perdiendo por millones, poner los servicios de salud y una educación de calidad para todos los ciudadanos, ¿cómo puede conciliarse eso con medidas de bloqueo para imponer su voluntad a un país como Cuba?
Las drogas constituyen hoy uno de los más graves problemas de este Hemisferio y Europa. En la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, estimulado en el enorme mercado de Estados Unidos, los países latinoamericanos están perdiendo ya casi diez mil hombres cada año, más de dos veces los que Estados Unidos ha perdido en la guerra en Irak. Su número crece y el problema está muy lejos de resolverse.
Ese fenómeno no existe en Cuba, vecino geográfico cercano a Estados Unidos. En el espinoso tema y en la lucha contra la emigración ilícita, los guardacostas norteamericanos y cubanos han estado cooperando durante largos años. Ningún norteamericano, por otro lado, ha muerto como consecuencia de acciones terroristas procedentes de nuestro país, porque no serían actividades toleradas.
La Revolución Cubana, que el bloqueo y la guerra sucia no han podido destruir, se basa en principios éticos y políticos; es por ello que ha sido capaz de resistir.
No pretendo agotar el tema. Lejos de ello, omito en esta reflexión el daño que ha ocasionado a nuestro país la actitud arrogante de Estados Unidos contra Cuba.
Los que son capaces de analizar serenamente los acontecimientos, como es el caso del senador de Indiana, usan un argumento irrebatible: las medidas de Estados Unidos contra Cuba, a lo largo de casi medio siglo, constituyen un fracaso total.
No es necesario enfatizar lo que siempre Cuba ha dicho: no tememos dialogar con Estados Unidos. No necesitamos tampoco la confrontación para existir, como piensan algunos tontos; existimos precisamente porque creemos en nuestras ideas y nunca hemos temido dialogar con el adversario. Es la única forma de procurar la amistad y la paz entre los pueblos.
Por Fidel Castro *
*Reflexión del líder cubano publicada en Granma.
Tomado de Página 12

31 oct 2008

NO AL BLOQUEO!!!

185 países de los 192 que integran la ONU se unen a Cuba para exigir a EEUU el fin del bloqueo
La asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aprobó este miércoles con una votación unánime, la resolución contra el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba.
El proyecto titulado "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba" , fue sancionado como 185 voto a favor, tres en contra en contra (Estados Unidos, Israel y Palau) y dos abstenciones (Micronesia e Islas Marshall). Los representantes de otros dos países no asistieron a la votación.
En el documento se destacó la preocupación por la promulgación y aplicación por parte de Estados Unidos de legislaciones y disposiciones reglamentarias de alcance extraterritorial como la Ley Helms-Burton.
El proyecto de resolución expresa la preocupación por el hecho que después del rechazo al bloqueo a Cuba durante 16 años consecutivos, las autoridades estadounidenses continúan promulgando y aplicando nuevas medidas para reforzarlo.
El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, afirmó este miércoles que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) es el principal obstáculo al desarrollo económico y social de Cuba.
"Esas medidas, vigentes por casi medio siglo, también son obstáculos al proceso de recuperación del pueblo cubano tras el paso de los huracanes", declaró Pérez Roque.
El ministro expresó "como cada año, desde 1.992, comparecemos ante la Asamblea General para reclamar el levantamiento del ilegal e injusto bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba desde hace ya casi 50 años".
"Siete de cada 10 cubanos han pasado toda su vida bajo esta política irracional e inútil, que intenta sin éxito poner de rodillas a nuestro pueblo", precisó el canciller.
Pérez Roque dijo que el debate y votación de la resolución ocurren en circunstancias muy particulares.
"Estas circunstancias son el paso devastador por Cuba de dos poderosos huracanes, la celebración de las elecciones en Estados Unidos en seis días y el escenario de una profunda crisis financiera internacional frente a la que ninguno de nuestros países es inmune", afirmó el diplomático.
El Ministro explicó que sólo en términos económicos, bastaría con indicar que el impacto del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba en un año casi equivale a la estimación de los daños ocasionados de conjunto por los huracanes Gustav e Ike.
Señaló que mientras los huracanes son fenómenos naturales que se agravan en las condiciones del cambio climático y lamentablemente, no pueden ser evitados, "el bloqueo es una política genocida e ilegítima".
En el 2007, la demanda de cesar esa política coercitiva de la administración norteamericana contra Cuba recibió un respaldo casi unánime de la Asamblea General cuando 184 de sus 192 miembros votaron a favor.
Estados Unidos estuvo secundado sólo por Israel, Islas Marshall y Palau en su oposición a ese proyecto de resolución, mientras que Micronesia se abstuvo y Albania, El Salvador e Iraq estuvieron ausentes.
Venezuela rechaza bloqueo estadounidense
Como previo a la desición de la asamblea general del parlamento, el embajador de Venezuela permanente en la ONU, Jorge Valero expresó su apoyo a la isla caribeña.
"La República Bolivariana de Venezuela rechaza las medidas de bloqueo aplicadas contra cuba", dijo el diplomático.
Añadió "la soberania y la autodetermincion venezolana votará por el proyecto de resolución".
Valero manifestó que la permanencia del bloqueo es contrario al espiritu de los tiempo y es un obstaculo para crear un orden mundial fundado en la paz y la coexistencia entre todas las nacionas.
Agregó que el bloqueo es un mecanimos criminal que quebranta las norma y los principios del derechos internacional.
Tomado de Rebelión
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...